FRASES PARA SACERDOTES

Durante las tres horas de desgarradora agonía, Yo permanecí con Juan y las piadosas mujeres, bajo la Cruz y juntos fuimos bañados por su Preciosa Sangre.

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

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¿COMO SABER SI UN NIÑO QUE SUFRE ABUSOS?


¡ESTAS SEÑALES NO SE NOS PUEDEN ESCAPAR!


SYGNAŁY MOLESTOWANIAA veces los niños sencillamente no quieren causar daño o problemas a otras personas. Los niños más pequeños quizás carezcan del vocabulario para expresar lo que les ha sucedido. De modo que, ¿cómo puedes percibir que tu hijo quiere comunicar algo?

Para un niño, no es fácil revelar que ha sido víctima de abuso. Por supuesto, si el agresor es un desconocido que abusa del menor en la calle o en un ascensor y si el niño logra escapar, quizás suceda que, encolerizado, el niño vuelva de inmediato a casa a contárselo a sus padres. 

Sin embargo, si el abusador es un familiar o un amigo cercano, el problema se vuelve mucho más complejo. Aquí entran en juego la intimidación al niño o su manipulación, aunque hay más factores.

El niño también puede sentirse responsable o avergonzado por lo que ha sucedido o temer que los adultos no lo crean. A veces los niños simplemente no quieren causar daño o molestias a otros.

Los niños más pequeños pueden carecer del vocabulario para expresar lo sucedido. Pero entonces, ¿cómo puedes darte cuenta de que tu hijo quiere transmitirte algo tan difícil? ¿Cómo saber identificar las primeras señales? ¿Cómo habla el niño sobre el abuso sexual?
Signos de abuso sexual

Hace unos años se publicó un interesante artículo sobre el tema en la revista trimestral Child Abuse&Neglect. El estudio noruego* se basó en los recuerdos de los propios padres (si el abusador era un padre, el padre o madre encuestado no era el perpetrador del abuso) y les preguntó sobre sus recuerdos de las primeras señales que envió su hijo en relación al abuso sexual. Se analizaron los testimonios de veinte personas.

Únicamente en tres casos el niño envió una señal clara que podía atribuirse a un abuso sexual. Se trataba de situaciones que tuvieron lugar durante un momento en el cuarto de baño (una niña de preescolar que hace un comentario revelador de forma casual a su madre mientras se asean) o en las que surge una conversación en torno al abuso (por ejemplo, durante un programa de televisión sobre este tema, un niño de primaria pregunta: “Mamá, ¿cómo se llama eso que ha hecho ese hombre?”. La madre le responde: “abuso sexual” y después de escuchar la respuesta, el niño dice: “¡Así que ese es el nombre de lo que nuestro vecino me hace a mí!”). En los casos descritos en los medios de comunicación polacos, los hechos de abuso sexual se revelaron durante clases con el tutor escolar, que había decidido hablar con los niños sobre el abuso sexual. Sin embargo, este tipo de casos es poco frecuente.


Según concluyó el estudio, los veinte niños del grupo analizado habían estado enviando señales de abuso, pero quizás los adultos las pasaron por alto a primera vista. Los niños hicieron preguntas sobre reglas particulares relacionadas con las personas que habían abusado de ellos:

“¿TENGO que ir a visitar a mi tío?” , preguntó una niña de pocos años que solía quedar bajo el cuidado de su tío.

“¿DEBO lavar los platos del vecino para que me pague?”, una niña de primaria que hace sus primeras tareas remuneradas para aprender responsabilidad, pero los padres confunden la pregunta con pereza.

“NO DEBERÍAIS dejar que vaya a la casa del tito y acepte todos esos dulces”, una niña mayor aconseja a sus padres después del regreso de su hermana menor de la casa de su tío).

Los ejemplos anteriores (similares en el caso de siete de los veinte niños) fueron interpretados como signos de que los niños echaban de menos a sus padres, querían holgazanear o sentían celos. Las respuestas que los padres dieron a los niños los disuadieron de intentar nunca más revelar signos de abuso. Los padres concluyeron que este signo fue un suceso único e irrelevante; el abuso quedó finalmente revelado después de un largo silencio, fuera del hogar.

A primera vista, estas preguntas y situaciones parecen bastante comunes. Sin embargo, es característico que fueran acompañadas de fuertes emociones y que se preguntaron no de pasada, sino más bien cuando el niño podía contar con la atención completa de los padres.
No pasar por alto las señales

En diez casos de los discutidos en el estudio noruego, en tales situaciones las emociones del niño fueron las que alertaron a los padres: una hija adolescente solo podía quedarse dormida con la luz encendida y el televisor encendido.

Otra hija estaba aterrorizada por que su madre tuviera que ir a trabajar en el turno de noche. Las señales en sí mismas no eran obvias y claras. Las situaciones eran diferentes en cuanto a la reacción de los padres, que respondieron tratando de aclarar la situación.

Sin embargo, este interés por clarificar las emociones no ocurrió necesariamente en el mismo momento de la señal. La madre de la primera adolescente preguntó por su miedo a la habitación oscura a la noche siguiente.

Si no se le hacen preguntas, el niño no vuelve a plantear el tema. Solo cuando se les preguntó por el motivo de su rebeldía o su ansiedad, los niños revelaron la verdad.

Los resultados del estudio son muy importantes. Los autores del artículo señalan que vale la pena prestar atención a preguntas aparentemente ordinarias, especialmente si van acompañadas de emociones especialmente vívidas en el niño.

Hacer una pregunta, incluso unos días después si no se hace de inmediato, no cuesta nada. Después de todo, el resultado no tiene por qué ser que el niño esté mandando señales de abuso; el niño puede tener mil y una razones más para resistirse o rebelarse. Sin embargo, este tipo de preguntas del niño pueden ser una especie de “globo de ensayo” (símil que utilizan los autores del citado estudio) dirigido a los padres, un sondeo del niño para saber si “¿Puedo contar con vuestra ayuda o no?”.

A ningún padre le gustaría descubrir que ha pasado por alto ese globo de ensayo.


FUERTE: es.aleteia.org 

CARDENAL SARAH: A LOS SACERDOTES- SILENCIO EN LA LITURGIA


La importancia del silencio en la liturgia





EL DÍA QUE RATZINGER EXPLICÓ POR QUÉ ES PECADO VOTAR POR CANDIDATOS A FAVOR DE LA MUERTE





Resultado de imagen para benedicto xviHace algunos años el Cardenal Joseph Ratzinger, que fue durante más de 20 años Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, explicó por qué es pecado votar a favor de candidatos que favorecen el aborto.

La misiva que envió el ahora Papa Emérito Benedicto XVI a los obispos de Estados Unidos tenía que ver con la disposición de negar la Eucaristía a los políticos a favor del aborto. En ella afirmaba que “un católico sería culpable de cooperación formal en el mal, y tan indigno para presentarse a la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara a favor de un candidato precisamente por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia”.

El texto, que fue enviado en ocasión de la asamblea plenaria del Episcopado estadounidense realizada en junio de 2004, recobra importancia en estos días luego que el Arzobispo de Arequipa en el Perú, Mons. Javier del Río Alba, afirmara que es pecado votar por candidatos presidenciales que favorecen el aborto como Verónica Mendoza (Frente Amplio) o Alfredo Barnechea (Acción Popular).

A continuación la carta completa del Cardenal Ratzinger a los obispos de Estados Unidos:

Dignidad para recibir la Sagrada Comunión.


Principios Generales

1. El presentarse para recibir la Sagrada Comunión debería ser una decisión consciente, basada en un juicio razonado respecto de la propia dignidad para hacerlo, según los criterios objetivos de la Iglesia, haciéndose preguntas como: “¿Estoy en plena comunión con la Iglesia Católica? ¿Soy culpable de algún pecado grave? ¿He incurrido en una pena (p.ej. la excomunión, el entredicho) que prohíbe que reciba la Sagrada Comunión? ¿Me he preparado ayunando por lo menos una hora antes?” La práctica de presentarse indiscriminadamente a recibir la Sagrada Comunión, simplemente como consecuencia de estar presente en la Misa, es un abuso que debe ser corregido (cf. Instrucción Redemptionis Sacramentum, números 81, 83).

2. La Iglesia enseña que el aborto o la eutanasia son pecado grave. La Carta Encíclica Evangelium vitae, respecto de decisiones judiciales o leyes civiles que autorizan o promueven el aborto o la eutanasia, declara que existe “una grave y clara obligación de oponerse por la objeción consciente. En el caso de una ley intrínsecamente injusta, como una ley que permite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito por tanto obedecerla, o ‘participar en una campaña de propaganda a favor de tal ley o votar por ella’” (n. 73).

Los cristianos tienen “una grave obligación de conciencia de no cooperar formalmente en prácticas que, aún permitidas por la legislación civil, son contrarias a la ley de Dios. En efecto, desde el punto de vista moral, nunca es lícito cooperar formalmente con el mal. …Tal cooperación nunca puede ser justificada invocando el respeto a la libertad de otros o apelando al hecho de que la ley civil lo permite o lo requiere” (n. 74).

3. No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión.

Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia.

4. Aparte del juicio de un individuo respecto de su propia dignidad para presentarse a recibir la Santa Eucaristía, el ministro de la Sagrada Comunión se puede encontrar en la situación en la que debe rechazar distribuir la Sagrada Comunión a alguien, como en el caso de un excomulgado declarado, un declarado en entredicho, o una persistencia obstinada en pecado grave manifiesto (cf. Can. 915).

5. Respecto del grave pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta (entendida, en el caso de un político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que lleve a término la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la Eucaristía.

6. Cuando “estas medidas preventivas no han tenido su efecto o cuando no han sido posibles”, y la persona en cuestión, con obstinada persistencia, aún se presenta a recibir la Sagrada Comunión, “el ministro de la Sagrada Comunión debe rechazar distribuirla” (cf. Declaración del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos “Sagrada Comunión y Divorcio, Católicos vueltos a casar civilmente” [2002], números 3-4).

Esta decisión, propiamente hablando, no es una sanción o una pena. Tampoco es que el ministro de la Sagrada Comunión está realizando un juicio sobre la culpa subjetiva de la persona, sino que está reaccionando a la indignidad pública de la persona para recibir la Sagrada Comunión debido a una situación objetiva de pecado.

Nota aclaratoria: Un católico sería culpable de cooperación formal en el mal, y tan indigno para presentarse a la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara a favor de un candidato precisamente por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia.

Cuando un católico no comparte la posición a favor del aborto o la eutanasia de un candidato, pero vota a favor de ese candidato por otras razones, esto es considerado una cooperación material remota, la cual puede ser permitida ante la presencia de razones proporcionales.


FUENTE: aciprensa.com

QUÉ SIGNIFICAN LOS SÍMBOLOS DE LA NOCHE DE HALLOWEEN


El neopaganismo y el satanismo están en aumento hoy en todas partes.

Y en ningún momento es tan evidente como en Halloween.

Los neopaganos incluso anuncian sus festivales, aclimatando al público para la adoración al diablo, mediante la introducción de rituales menos alarmantes.

Brujas y brujos practican abiertamente sus rituales Samhain ofrecidos a los espíritus demoníacos ese día.

Es así como Halloween se hace cada vez menos compatible con la fe católica.

Hace unos 20 años, ni los adultos ni los niños tomaban a las brujas o a los fantasmas en serio.

Halloween era sólo una noche para salir disfrazado y obtener una bolsa llena de caramelos. Tal vez por la falta de vigilancia.

En cualquier caso, en el actual clima, las brujas y los magos han vuelto con una venganza.

Ellos lo están tomando en serio y piden a nuestros hijos a hacer lo mismo.

Los paganos se están aprovechando de los símbolos de Halloween para dar vida a su fiesta pagana de Samhain con sus rituales a los demonios del inframundo. Y agregándoles más cosas.

El mundo subterráneo, que hoy suena glamoroso, debe ser expuesta como lo que realmente es, el infierno.

El último día de octubre, la presión que tienen los padres, los abuelos y los colegios para celebrar la fiesta de Halloween es mayúscula, porque se ha convertido en una zafra de ventas para los comerciantes y buscan promocionarla.

Parece una fiesta inocente donde los niños se disfrazan y hacen cosas de “miedo”, y seguramente en la inmensa mayoría de los casos no haya ninguna intención maligna ni esotérica, y es probable que a los chicos no les suceda nada pero…

Ha habido testimonios de cosas demoníacas que les sucedieron a personas, y no es de extrañar que esto suceda, porque el 31 de octubre es la fiesta más importante en el calendario satanista.

Halloween es una fiesta basada en el miedo, la muerte, los muertos vivientes, la magia negra y los monstruos míticos.

Los “personajes” que se suelen asociar a Halloween incluyen a los fantasmas, las brujas, los gatos negros, los trasgos, los banshees, los zombis y los demonios, así como ciertas figuras literarias como Drácula y el monstruo de Frankenstein.

Los colores tradicionales de Halloween son el negro de la noche y el naranja de las primeras luces del día.

Los símbolos de Halloween también incluyen elementos otoñales como las calabazas y los espantapájaros.

En todo esto es posible advertir una mezcla de símbolos claramente demoníacos con otros que no lo son.

Hagamos un repaso de cuáles son los símbolos de Halloween para estar informados convenientemente.


CALABAZA

Aunque no se concibe una fiesta de Halloween sin esta hortaliza, la calabaza no es un símbolo propio del primitivo Samhain ni del Halloween que celebraban los pueblos célticos de Europa.

Los emigrantes irlandeses descubrieron la calabaza al llegar como colonos a América.

Hoy día, en la noche de Halloween los niños se disfrazan y van de casa en casa con una vela introducida en una calabaza previamente vaciada.
Cuando se abren las puertas de las casas estos gritan truco o trato, para dar a entender que gastarán una broma a quien no les de una especie de aguinaldo, golosina o dinero.

DULCES

Otra costumbre muy arraigada en Halloween es la de pedir y comer dulces.

Según parece la tradición comenzó en Europa en el siglo IX cuando, cada 2 de noviembre (Día de todas las Almas, o Día de los Difuntos), los cristianos iban de pueblo en pueblo pidiendo “tortas de alma” que eran pedazos de pan dulce.
Cuantas más “soul cakes” recibían, más prometían rezar por la paz de los familiares fallecidos de los que les daban tal limosna.

Con el tiempo esta costumbre se fue fusionando con la fiesta de Halloween hasta convertirse en otro rasgo típico de la celebración.


NOCHE DE BRUJAS

Cuenta una antigua leyenda las viejas brujas hacían una reunión en dos ocasiones durante el año: el 30 de abril y el 31 de octubre.

Satán realizaba la convocatoria y ellas acudían montadas en sus escobas, como las configura la tradición popular.

Para compartir hechizos y sabiduría negra en aquellas fiestas macabras, llamadas akelarres.

Hoy en día la noche de Halloween es reconocida por todos los satanistas, ocultistas y adoradores del diablo como víspera del año nuevo para la brujería.

Para muchos, es la noche en que los poderes satánicos y de brujería están en su nivel de desarrollo más alto.
Es lógico pues que sus ritos se hayan ido mezclando con la celebración actual del Halloween, hasta el punto que Halloween es denominado igualmente la noche de las brujas.

La palabra “bruja”, en inglés, “witch” deriva del viejo término sajón “wicca, o “sabio”.

Y es que se pensaba que las brujas, al ser poseedoras de la magia, poseían también la máxima sabiduría.

Las brujas son adoradoras de las deidades de la naturaleza y poseen talismanes vivos o símbolos por los que ellos sacan sus poderes oscuros.

Invocan a los más malévolos espíritus para entrar en los cuerpos de sus talismanes.

Unas tienen perros, búhos, las serpientes o cerdos como símbolos de su poder, pero el talismán más común es el gato.

En estas creencias negras, el palo de escoba es un símbolo del falo masculino, sobre el que la bruja monta y da saltos.


GATOS NEGROS

Si el gato era considerado símbolo de la divinidad entre los egipcios, los celtas, por el contrario, desarrollaron un miedo particular a este mítico animal.

Pues creían que los gatos negros era la forma felina en que algún poder demoníaco había transformado a una persona, es decir, los gatos eran personas malditas.

En la leyenda, la diosa céltica Wicca se convierte en un gato negro para cometer el incesto con su hermano, lucifer.

Se dice que el cuerpo del gato negro no es más que el disfraz que utilizan las mismas brujas para pasearse tranquilamente por la ciudad, para pasar desapercibidas.

Por eso una de las tradiciones de Halloween advierte que si un gato negro se te cruza por delante en esta noche la mala suerte caerá sin remedio sobre tu cabeza. 
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¿Sin remedio? Noooo, hay un antídoto: cuando te pase eso da inmediatamente siete pasos hacia atrás y ¡maldición conjurada! jajajaja


JUEGOS DE HALLOWEEN

Los chicos se divierten de muchas formas en Halloween, una noche tan terrorífica; algunas de las opciones que tienen son:

Buscar espíritus: los chicos van al cementerio o simplemente en sus casas, se encierran en sus habitaciones y en grupos juegan pronunciando cosas, para llamar a los espíritus de los muertos.

Fiestas en una casa: lo festejan haciendo fiestas en sus casas con todo tipo de distracciones, en las que pueden participar los padres y abuelos, que cuentan a los niños viejas leyendas terroríficas.

La casa de los horrores: en este caso, los pequeños entran a una casa de terror creada por los padres para que se diviertan sus hijos con sus amigos.

Con monstruos colgando, maniquíes, cosas que te saltan, vísceras asquerosas de plástico y a veces con la idea de que aparte de que te lleves un buen susto, juntes puntos y te lleves un premio (juguetes o dulces).


OTROS SÍMBOLOS DE HALLOWEEN

Búho: símbolo de oscuridad.

Los brujos usan el sonido de este animal para ahuyentar según ellos, los poderes de las tinieblas. Tienen su imagen como amuleto de buena suerte.

Sapo: Fue una de las plagas enviadas por Dios sobre el pueblo egipcio, ya que ellos lo consideraban sagrado y le rendían culto.

Vampiros: En la época de los druidas los demonios eran representados por esta figura. Luego ya sabéis toda la mitología de Drácula y de los chupacuellos.

Máscaras: Son caras falsas o rostros que muestran lo que realmente no es una persona, la usaban los bufones para hacer reír a los reyes de Roma.

Media luna y las estrellas: Usadas en las prácticas del ocultismo, brujería, magia y símbolos adoptados por la ” nueva era”.

Según ellos nos encontramos en la era de “acuario” (astrología, creencia en los astros).

Bolas de cristal: Utilizadas por los astrólogos y nueva era, también poseen similitud a las prácticas donde se emplean cuarzos, pirámides, péndulos para según ellos traer buena suerte o magnetismo positivo y producir hipnotismo.

MORDER LA MANZANA

Al parecer “morder la manzana” ha sido siempre el símbolo de buena fortuna.

La primera persona en morder una manzana sería la primera en casarse al año siguiente.

La peladura de la manzana sería una adivinación de lo largo que sería su vida.
Más macabros, en Escocia se ponen manzanas en la puertas y quien las tocara o tirara en la noche de brujas estaba destinado a morir al año siguiente.


LAS HOGUERAS

La noche del 31 de Octubre los druidas erigían una enorme fogata de año nuevo (para ellos el año nuevo, la nueva vida, el aumento de sus poderes ocurría la noche de Samhain).

Quemaban animales, fogatas y seres humanos como sacrificio a su Dios sol y a Samhain, su divinidad de la muerte.

Durante esta ceremonia diabólica la gente usaba disfraces hechos de cabezas y pieles de animales.

Entonces practicaban adivinación, saltaban sobre las llamas o corrían a través de ellas, bailaban y cantaban.

Todo esto era hecho para ahuyentar a los malos espíritus.
Sus máscaras con sangre coagulándose y sus grotescos disfraces servirían para verse ellos mismos como espíritus malignos, y así engañar a los espíritus que entrarían ese día al mundo de los vivos y evitar ser lastimados por ellos.


FUENTE: forosdelavirgen.org

EL CATÓLICO QUE NO CONFIESA SUS PECADOS MORTALES, NO PUEDE ESPERAR SINO EL INFIERNO



Gravedad, malicia y efectos del pecado mortal. Su único remedio está en la confesión. El cristiano que no lo confiesa, no puede esperar sino el infierno.

Resultado de imagen de confesar pecadosEl pecado mortal llamado así porque es la muerte del alma, es el mayor de todos los males; el único mal verdaderamente tal que hay en el mundo. Todos los demás males no merecen este nombre comparados con el pecado mortal. Aunque se imaginen reunidos todos cuantos infortunios y desgracias le pueden venir a los hombres, cuantos suplicios puedan padecer, cuantos tormentos sufrir, cuantas calamidades tolerar, cuantas angustias y tribulaciones devorar, la muerte misma y hasta cuantos tormentos padecen los condenados en el infierno, son un mal muy pequeño si se compara con el pecado mortal. ¡Qué horrible es! ¡Oh! es un atentado gravísimo, es la injuria más atroz, el insulto más sacrílego, el desafío más repugnante, que el que lo comete hace a Dios.

Es el verdadero verdugo del hombre y cuyo salario es la muerte como lo dice el Apóstol en Romanos Cap. 6. V. 23. Y no solamente la muerte del cuerpo introducida en el mundo por el pecado de nuestros padres, sino otra todavía más terrible, cual es la muerte del alma, inevitable para el que se atreve a cometer pecado mortal como asegura un Profeta cuando dice: “Morirá sin remedio el alma que se entregue al pecado” ¡Muerte fatal! ¡Muerte desastrosa!

Desde el momento en que le hombre comete el pecado mortal, queda marcado con el sello de la reprobación, peor que Caín, la imagen del Criador se desfigura en él; cae bajo el dominio de Satanás, aborrecido de Dios que le amaba como a hijo; despojado del ropaje de la gracia, desheredado de las virtudes y convertido en una caverna de inmundos escorpiones.

Al cometer el pecado, arrojó a Dios de su corazón para dar entrada al demonio; su nombre fué tachado del libro de la vida y solo está escrito en el de la muerte; renuncia a la herencia del cielo y elige la del infierno; deja la compañía de los Ángeles para pasar a la de los demonios, huye de la de los santos, para incorporarse a la de los condenados. El mismo Dios no puede ya tolerar su vista, aparta de él los ojos, le desecha, le arroja de sí, le maldice, y por efecto de esta maldición, queda sin el menor derecho al reino de los cielos. ¡Cuánta razón ha tenido San Ignacio mártir para decir, que el pecado mortal es una semilla maldita de Satanás, que transforma a los que le cometen en otros tantos demonios!

Si el justo por la gracia y la caridad se hace participante de la naturaleza divina, como dice el Apóstol S. Pedro (2° Epístola San Pedro. Cap. 1° V,4); el pecador por la culpa se hace también participante de la naturaleza del demonio y se transforma y reviste de su malicia y deformidad. ¡Y que fea, que horrible no debe estar su alma!

A Santa Catalina de Sena le permitió Dios que viera en una ocasión por un momento la figura de un demonio, y tanto le aterró esta visión que solía decir después, que prefería andar hasta el día del juicio por un camino de brasas encendidas, antes que ver otra vez al espíritu infernal. ¿Y qué otra cosa es una alma en pecado mortal, que una viva imagen de la misma fealdad del demonio?

San Bernardo ponderando esta fealdad del alma por el pecado dice: que es más tolerable a los hombres la proximidad de un perro muerto en su mayor estado de putrefacción, que la fealdad de un alma en pecado mortal a los ojos de Dios.

Pero ¿qué extraño es, que todas estas desgracias vengan sobre el alma del desprevenido pecador que se atrevió a cometer el pecado mortal, y que su fealdad sea solo comparable con la del diablo, de quien es imagen y esclava?

Tertuliano dice que el hombre en el mero hecho de consentir en el pecado mortal, hace una execrable preferencia del demonio al mismo Dios; y nada hay más cierto efectivamente que esta horrible preferencia, porque como dice San Alfonso de Ligorio “cuando el pecador delibera si consentirá o no en el pecado, toma como en sus manos una balanza y examina que es lo que pesa más en ella; si la gracia de Dios o el humo del placer, y cuando presta su consentimiento al pecado, declara, en cuanto a él, que todo esto vale más que la amistad de Dios” ¡Que desprecio tan abominable hace por consiguiente de Dios, el pecador al consentir en la culpa! Desprecio solamente comparable con el que hicieron los pérfidos judíos al preferir ante Pilatos al insigne y malhechor Barrabás al mismo Jesucristo.

Con razón dice el angélico Doctor, que el pecado tiene cierta infinidad de malicia por razón de la infinidad de la majestad divina a quien ofende. Por eso los horribles tormentos que esperan al pecador en el infierno, jamás tendrán fin.

Tan espantosa era la idea que del pecado mortal tenían los santos, y por eso le temían y aborrecían tanto. La casta Susana prefería una muerte ignominiosa a vista de los hombres, antes que cometer un solo pecado mortal en presencia de Dios. José quiso más bien ser sepultado en uno delos más oscuros calabozos de Egipto, que manchar su alma con una sola culpa. Los mártires todos de la Iglesia, prefirieron sufrir los más horrorosos tormentos, antes que ser infieles a Dios. Y S. Juan Crisóstomo, al conminarle los emisarios de Eudoxia con la privación de sus temporalidades, con el destierro y con la muerte, les dijo: “Decid a la Emperatriz, que de todas las cosas del mundo, no temo más que una, que es el pecado.”

¡Cuan cierto es que el pecado mortal es el mayor mal, el único mal verdaderamente tal que hay en el mundo! ¡Y cuan insensatos son los hombres que inconsideradamente se arrojan a cometerle!

Pero siendo tan abominable a los ojos de Dios el pecado mortal, y aun el mismo pecador ¿cómo podrá este volver a la gracia y amistad del Señor?Oh! El vino al mundo a reunir las ovejas descarriadas, buscar la dracma perdida, y a llamar así los pecadores para salvarlos, y en los tesoros de su, infinita sabiduría y de su bondad sin límites, halló el secreto de conciliar los derechos de su justicia divina con los de su divina misericordia.

Pero ¿cómo amalgamar estos dos atributos, y dejar intactos sus derechos? Muera el pecado, dice el Señor en los secretos misterios de su bondad y sabiduría, pero sálvese el pecador. Sea el pecado la víctima de mi justicia, pero cante el pecador arrepentido los triunfos de mi misericordia. Lo dijo, y en los ardores de su amor hacia los hombres, instituyó el augusto sacramento de la penitencia, en el que aplicando al pecador arrepentido la virtud omnipotente de su preciosa sangre derramada por Él, le perdona todos cuantos pecados ha cometido por grandes y enormes que sean, le restituye a su gracia y amistad, hace revivir sus méritos y buenas obras, y el derecho al reino de los cielos que había perdido por la culpa. ¡Oh! ¡Cuán bueno y misericordioso es nuestro Dios! ¡Que sería del infeliz pecador sin este sacramento de tanto consuelo! Debería considerarse como una víctima destinada al fuego del infierno.

Pero ¿cómo se verifica este prodigio de quedar el pecador absuelto y reconciliado con el mismo Dios a quien ofendiera en el augusto tribunal de la penitencia? Poniendo el Señor la causa en manos del mismo pecador, cuya propia conciencia es quien debe formular la acusación de todos los delitos que ha cometido ante el Ministro de Dios, sin omitir ninguno, absolutamente ninguno, de cuantos pesan sobre su alma, y pueda traer a la memoria.

El pecador debe por consiguiente citar a juicio todos sus sentidos y facultades, para que declaren todo cuanto han visto, oído, dicho o pensado contra la ley de Dios; obligando a su entendimiento a manifestar los juicios pecaminosos que ha hecho, y los designios que ha formado; a su corazon a declarar sus sentimientos, sus deseos, su amor, su odio, sus venganzas y cuanto hay oculto en sus más secretos pliegues; a la lengua a no omitir las conversaciones criminales que se ha permitido, y las palabras que ha pronunciado ofensivas a Dios, al prójimo, al pudor, a la justicia y a la verdad, a sus ojos a revelar los objetos pecaminosos en que se han fijado, a sus oídos a expresar todo lo que han escuchado por malicia o vana curiosidad; y finalmente a sus manos, a sus pies, a sus miembros todos a deponer sinceramente sobre las acciones criminales que han ejecutado, y los excesos a que se han dejado arrastrar; ayudándose a este fin con el recuerdo de los sitios á que ha concurrido, de las sociedades que ha frecuentado, de los negocios, de las intrigas y diversiones en que ha tomado parte, de los amigos o enemigos con quienes ha tratado, para de este modo poner patentes en el tribunal de la penitencia al Ministro de Dios todos sus pecados, sin dejar desapercibida ninguna circunstancia agravante, o que pueda cambiar la especie del pecado.

Dios, el mismo Dios es quien manda e impone al pecador esta confesion de sus culpas, como un sacrificio expiatorio, y una indemnización del descaro y desvergüenza con que se atrevió a ofenderle. Es una condición precisa e indispensable para alcanzar el perdón. Y el Señor en cambio le promete lanzar a un eterno olvido todos sus pecados por muchos y grandes que sean, toda vez que su confesion sea sincera y dolorosa.

De lo dicho se infiere, que no le basta al infeliz pecador el pedir a Dios la curación de las profundas heridas que abrió en su alma la culpa, ni clamar en pos de Él como aquellos diez leprosos del evangelio solicitando sus piedades; le es preciso además de esto, que acuda al sacerdote para descubrirle la asquerosa lepra de su alma, declarando en el tribunal sagrado todos sus pecados sin omitir ninguno, a fin de que el Ministro de Dios pronunciando sobre el aquella gran palabra “Yo te absuelvo,” se los perdone. El Señor le levanta del hediondo, sepulcro de la culpa en que se halla exhalando infección y horror, quebranta el ominoso yugo con que le esclaviza Satanás, le devuelve su amistad, enriqueciéndole con la gracia y virtudes del Espíritu Santo pero sólo a condición de acudir al ministerio del Sacerdote. Asi lo expresó claramente el mismo Jesucristo, dice un sabio expositor (Cornelio Alapide), cuando mandó a aquellos diez leprosos que fueran a presentarse a los Sacerdotes para ser curados.

¿No pudo limpiarlos El instantáneamente, con su omnipotente palabra, como hizo en otras ocasiones? Si, indudablemente, pero quiso manifestar entonces la obligación y necesidad que tienen los pecadores, en la ley de gracia de acudir al Sacerdote para manifestarle con claridad y sencillez todas sus culpas, sin cuyo requisito no les son perdonadas.Pero si el pecador, cediendo a las astutas solicitaciones de Satanás, ocupado con insistencia infernal en la perdición de las almas, calla advertidamente algún pecado en la confesion ¿cómo es posible que alcance el perdón de sus culpas?

El Señor le promete el perdón, pero es a condición de que se humille y declare todos sus pecados al confesor, acusándose en términos claros y sencillos, calificando con exactitud y precisión todas sus faltas, sin atenuantes rodeos, ni circunloquios que puedan debilitar u oscurecer la verdad; pero si el pecador, falta a este expreso mandato de Dios, ocultando en funesto silencio alguno de sus pecados, si miente e insulta al Señor en el mismo lugar del arrepentimiento, si tiene toda la audacia de cometer nuevos sacrilegios allí en donde Dios quiere hacer ostensible su divina misericordia en toda la extensión de sus riquezas ¿cómo puede esperar que el Señor le perdone? ¡Oh! Lejos de ser asi, la ira e indignación de Dios desciende del cielo contra la impiedad y malicia de los que detienen la verdad del Señor en injusticia, dice el Apóstol (Romanos Cap. 1. V. 18).

La ira e indignación de Dios desciende del cielo contra la impiedad y malicia de los que detienen la verdad del Señor en injusticia, dice el Apóstol (Romanos Cap. 1. V. 18). Y a nadie comprende tanto esta formidable sentencia como a los que no dicen la verdad, toda la verdad, .y callan algún pecado en la confesion. Estos al ocultar alguna culpa en el tribunal sagrado cometen un nuevo pecado mortal, un horrendo sacrilegio, y otro más si comulgan indignamente como Judas. ¡Que desgracia la de estos pecadores! Si los ángeles del cielo fuesen capaces de llorar, dice San Francisco de Sales, derramarían amargas lágrimas al ver la infelicidad de un alma que por callar algún pecado confiesa y comulga sacrílegamente. Y este pecador sin embargo está tan endurecido, que no lamenta su propia desgracia, esa desgracia que horroriza, estremece y haría llorar a los mismos ángeles. ¿Pero cómo ha de lamentarla mientras se obstine en no confesar su pecado? Él se declaró hijo del diablo al mentir en la confesion callando algún delito, ¿y qué ha de hacer sino cumplir la voluntad de su padre, que es mentiroso y padre de la mentira, como dice el mismo Jesucristo? (Juan. Cap. 8.V.44) El que miente en la confesion omitiendo la acusación de algún pecado, es un traidor, un hipócrita, un malvado, un impío, y no hay perdón, no hay misericordia, no hay paz para los impíos, dice el Señor por Isaías. (Isaías. Cap. 48. V. 22) Mientras que no confiese su pecado, no tiene que esperar más que el infierno, porque una vez cometido el pecado, no hay remedio sino confesarlo o condenarse para siempre.

“EL GRAN LAZO DEL INFIERNO”

R.P. Fray. Andrés María. Solla García


EL SORDO ESPIRITUAL




Por Germán Mazuelo-Leytón


El profeta Isaías profetizó las maravillas que haría el Mesías, una de ellas recoge el evangelista Marcos, nos presenta la curación de un sordo a cargo de Nuestro Señor Jesucristo, describiéndolo así:

Le trajeron un sordo y tartamudo, rogándole que pusiese su mano sobre él. Mas Él, tomándolo aparte, separado de la turba, puso sus dedos en los oídos de él; escupió y tocóle la lengua. Después, levantando los ojos, al cielo, dio un gemido y le dijo: “Effathá”, es decir, “ábrete”. Y al punto sus oídos se abrieron, y la ligadura de su lengua se desató, y hablaba correctamente. Más les mandó no decir nada a nadie; pero cuanto más lo prohibía, más lo proclamaban. Y en el colmo de la admiración, decían: “Todo lo hizo bien: hace oír a los sordos, y hablar a los mudos”.[1]

Los oídos del sordo se abrirán, la lengua del mudo cantará.[2] En los días mesiánicos la cercanía bienhechora de Dios se manifestará en la rehabilitación de los indigentes: abriendo los oídos a los sordos y devolviendo la palabra a los mudos. Esto se realiza espiritualmente en el rito del Bautismo.San Jerónimo enseña:

«La causa de la seguridad y de la constancia es que Cristo vendrá, al que el Padre entregó todo juicio(Jn 5,22), y dará a cada uno según sus obras… Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y los sordos oirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo y quedará suelta la lengua de los mudos. Lo cual, aunque se cumplió en la grandeza de los signos cuando el Señor hablaba a los discípulos de Juan, que le fueron enviados (Lc 7,22), también se cumple entre las gentes cuando los que antes eran ciegos y con su lengua lanzaban piedras, miran la Luz de la Verdad. Y los que, con sus oídos sordos, no podían oír las palabras de la Escritura, se alegran ahora ante los mandatos de Dios. Cuando, los que antes eran cojos y no andaban por camino recto, saltan como los ciervos, imitando a sus doctores, y se suelta la lengua de los mudos, cuya boca había cerrado Satanás, para que no pudieran confesar al solo Señor.

«Por tanto, se abrirán los ojos, oirán los oídos, saltarán los cojos y se soltará la lengua de los mudos, porque han brotado con fuerza las aguas del bautismo y los torrentes y ríos en la soledad, es decir, las abundantes gracias espirituales».[3]

Comenta San Gregorio Magno:

«Oímos las palabras de Dios si las cumplimos; y entonces las hablamos rectamente a los prójimos, cuando primero las hubiéremos cumplido nosotros. Cosa que confirma bien el Evangelista San Marcos cuando narra el milagro obrado por Cristo, diciendo: “presentáronle un hombre sordomudo, suplicándole que pusiera sobre él su mano” e indica el orden de esta curación cuando añade: “le metió los dedos en las orejas y con la saliva le tocó la lengua” (Mc 7,32-33). ¿Qué se significa por los dedos del Redentor, sino los dones del Espíritu Santo?… Pero, ¿qué significa el tocar con saliva la lengua de él? La lengua de nuestro Redentor es para nosotros la sabiduría de la palabra de Dios que hemos recibido. En efecto, la saliva fluye de la cabeza a la boca; y así, aquella sabiduría que es Él mismo, al tocar nuestra lengua, en seguida la dispone para predicar».[4]

Se trataba de una sordera material, pero también existe la espiritual que Jesús desea curar.

Es una sordera al cerrarse totalmente a Dios y a los demás hombres, si la persona que edifica su vida teniéndose en cuenta sólo a sí misma, vive como si estuviera sólo en una isla, los demás son un estorbo. El sordo espiritual está cerrado en su egoísmo.

Él es así, así aprendió las cosas, así encara la vida y no tiene disposición alguna para cambiar. El sordo de espíritu es un sectario, tiene su verdad como si fuese la única, es irreductible en sus ideas, es un fanático, no escucha razones ni quiere escucharlas, lo que una vez recibió allí queda fijado para siempre, no tiene elasticidad para la metanoia, es rígido y severo en sus juicios. Este sordo puede leer o hablar con los demás, puede participar en reuniones o asistir a charlas o conferencias, pero jamás escuchará al otro, y al final concluirá diciendo: “Esto me da la razón, esto confirma lo que yo tengo pensado, todos son unos charlatanes, el único que comprende bien las cosas, soy yo”.

Los sordos de espíritu pueden concurrir todos los domingos a Misa, escuchar la predicación, leer la Biblia o determinado libro, pero nada hay en sus vidas que haga sospechar de determinado cambio.

«Es el apego desordenado a las propias ideas, al propio grupo, a los caminos propios, lo que causa esta ceguera tan frecuente. Según ella, los cristianos colaboracionistas con el mundo secular serán fácilmente considerados por los cristianos rupturistas como cómplices del mundo, oportunistas, cristianos mundanizados, sal desvirtuada, etc. Y a su vez, aquellos verán a éstos como laicos monásticos, puristas cátaros, alienados de las realidades temporales, o simplemente como chiflados».[5]

2. Hay un íntimo orgullo en el sordo de espíritu, hay una profunda egolatría, por eso levanta murallas frente a los demás, sólo sabe mirar a los demás de arriba abajo, pero jamás sentirá la necesidad de mirar hacia arriba, para recibir algo de los otros.

El orgullo es la negación de Dios como la fuente de la vida. Es una falla en otorgar el reconocimiento debido al Señor por el bien que hace y por lo que Él es. El orgullo despoja la atención que Dios se merece y la enfoca en uno mismo. Es una autocomplacencia de tal magnitud que ocasiona que se ignore y hasta se rechace a Dios y se viva como si el Creador no existiese.

El orgullo es una abominación de Dios, es detestable porque vive una mentira. El orgullo es ciego y sordo ya que no mira ni escucha a nadie más que a sí mismo.

Así opina el psicólogo, de los sordos de espíritu, y no está equivocado porque la mayoría de los cristianos no está en disposición de escuchar, de aprender, de cambiar, de adoptar posturas distintas de las acostumbradas, aunque manen con claridad del manantial de los Evangelios.

Es una enfermedad incurable, porque al enfermo le falta la ilusión por su propia curación, no quiere convencerse de que está sordo en su espíritu, por lo que no desea su cambio anormal ni lo pide ni lo busca.

El sordo curado por Jesús buscaba su transformación, odiaba su estado y deseaba que Cristo efectuara su transformación en hombre normal, por eso buscó al Señor, se valió de otros

Existen dos signos que nos avisan si estamos siendo egoístas o no.

El primero tiene que ver con Dios. ¿Ocupa Dios el primer lugar en nuestra mente, esto es, tratamos de evitar lo que es desagradable a Dios y aceptamos sin queja todo lo que Dios nos envía?

Lo que le desagrada a Dios es el pecado, el pecado es el amor propio que ha perdido el rumbo, llevándome a preferirme a mí mismo antes que a Dios.

La segunda señal que nos dice si somos egoístas o no, tiene que ver con nosotros mismos. ¿Damos rienda suelta a nuestros deseos y caprichos? ¿Dejamos que se desboquen como un potro salvaje? ¿O los disciplinamos, los domamos practicando la mortificación?

3. Dice Kempis: «Cuantas veces desea el hombre alguna cosa desordenadamente, pierde la tranquilidad».[6]

El que es esclavo de apegos o afectos desordenados «no siente lo que debe sentir, no piensa lo que debería ni cómo debería pensar, no juzga rectamente, no hace lo que debe hacer, no va a donde debe ir ni está donde debe estar. Es evidente que en esta situación no puede ni debe tomar decisiones ni entrar en elecciones, porque en ese ofuscamiento del juicio y la razón proliferan incontroladamente los actos injustos» (P. Horacio Bojorge, S.I.).

La mortificación es el vital ingrediente olvidado en la vida cristiana por lo que el mundo va como va. La mortificación es tratar de aniquilar las pasiones rebeldes, controlando nuestros cinco sentidos.

Es necesaria la ascesis de la vista, una cosa es ver y otra es mirar, en nuestra época existe toda una industria, por cierto muy lucrativa, basada en proporcionar imágenes profundamente nocivas, eso y no otra cosa es la pornografía en todas sus formas, un cristiano no puede pactar con ellas, ni siquiera por curiosidad, y menos aún por aparentar posturas liberales o adultas, es preciso recordar la secuela de males morales que acarreó al rey David, el haber fijado su mirada en una mujer provocativa.

Primero el adulterio, luego la mentira, la traición, el asesinato, y en endurecimiento del corazón. Hay motivos para cuidar la vista y apartarla de lo que induce al mal, porque Jesús dijo: «Yo os digo que todo el que mira a una mujer deseándola, ya adulteró con ella en el corazón».

Es necesaria la ascesis del oído, evitar la curiosidad malsana, no buscar noticias y comentarios inconducentes, rechazar las conversaciones en que queda mal puesta y sin necesidad alguna, la fama del prójimo.

¿Y qué diremos del tacto? Sobre todos los jóvenes y quienes están en camino del matrimonio deben saber renunciar a ciertas caricias, que casi siempre despiertan bajas pasiones y enturbian la pureza del amor cristiano.

Lo que sucede es que Satanás reina dentro de muchos corazones, acostumbrados a un estado permanente de pecado, pero Usted amigo no se deje engañar por su enemigo el diablo que conoce dónde le aprieta a cada uno su zapato y es por allá por donde ataca.

Germán Mazuelo-Leytón

[1] SAN MARCOS 7, 32-37.

[2] ISAÍAS 35.

[3]

[4] MAGNO, SAN GREGORIO, Homilías sobre Ezequiel 1, 10.

[5] IRABURU, P. JOSÉ MARÍA, Evangelio y utopía.

[6] Imitación de Cristo , VI.


FUENTE: adelantelafe.com

176 MIL ASESINADOS EN CIUDAD DE MÉXICO


Diez años desde que se liberó totalmente la práctica del aborto.


Por Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo de San Cristóbal de Las Casas


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VER

Se han cumplido diez años desde que, en la Ciudad de México, se liberó totalmente la práctica del aborto, destinando fondos públicos de los impuestos ciudadanos para apoyar en todo a las mujeres que decidan abortar, obligando a médicos y enfermeras a darles todas las facilidades en instituciones oficiales de salud, so pena de perder su trabajo. Se han contabilizado 176,000 abortos en este período, más los que se hacen fuera de control oficial.

Los legisladores y autoridades de esa gran megápolis presumen estos datos, como si fuera una conquista de progreso y civilización, cuando que es una verdadera masacre de niños indefensos e inocentes. Con el alegato de proteger a las mujeres y que no mueran más por embarazos no planeados ni deseados, consideran que es un “derecho” de la liberación femenina el matar al ser humano que llevan en su seno. Nos importa mucho la salud y el bienestar de las mujeres, pero no a costa de convertirse en asesinas de sus propios hijos. Presentar esto como un adelanto, es una perversión. Calificar como un derecho femenino el asesinato del hijo, aunque sea apenas embrionario y tan pequeñito que aún no se pueda defender, es una total distorsión de la moral pública. En esta falta de respeto a la vida ajena, empieza la degradación de la conciencia asesina de bandas y grupos delictivos, que se ensañan destruyendo a sus contrarios.

Los obispos y sacerdotes tenemos oportunidad de escuchar a quienes han abortado, y somos conscientes del dolor tan profundo que llevan en su corazón, como una carga de la que no pueden liberarse. Pensaron quedar libres al deshacerse de una criatura, y se encadenaron con un reproche y un arrepentimiento que no les deja en paz, aunque no falte quien intente legitimar lo que hicieron. Saben, en lo más profundo de su conciencia, que asesinaron a un verdadero ser humano. Sólo una buena confesión les devuelve la paz y el perdón que tanto anhelan.


PENSAR

El Papa Francisco, en su Exhortación Amoris laetitia, dice: “El descenso demográfico, debido a una mentalidad antinatalista y promovido por las políticas mundiales de salud reproductiva, no sólo determina una situación en la que el sucederse de las generaciones ya no está asegurado, sino que se corre el riesgo de que con el tiempo lleve a un empobrecimiento económico y a una pérdida de esperanza en el futuro. El avance de las biotecnologías también ha tenido un fuerte impacto sobre la natalidad. Pueden agregarse otros factores como la industrialización, la revolución sexual, el miedo a la superpoblación, los problemas económicos.

La sociedad de consumo también puede disuadir a las personas de tener hijos sólo para mantener su libertad y estilo de vida. Es verdad que la conciencia recta de los esposos, cuando han sido muy generosos en la comunicación de la vida, puede orientarlos a la decisión de limitar el número de hijos por motivos suficientemente serios, pero también, por amor a esta dignidad de la conciencia, la Iglesia rechaza con todas sus fuerzas las intervenciones coercitivas del Estado en favor de la anticoncepción, la esterilización e incluso del aborto. Estas medidas son inaceptables incluso en lugares con alta tasa de natalidad, pero llama la atención que los políticos las alienten también en algunos países que sufren el drama de una tasa de natalidad muy baja. Esto es actuar de un modo contradictorio y descuidando el propio deber” (No. 42).

“Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una conciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir.

Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza” (1-IX-2015).


ACTUAR

Sin dejar de calificar el aborto, libremente elegido y decidido, como verdadero asesinato de un ser humano inocente e indefenso, invitamos a los jóvenes a no adelantar lo que es propio del matrimonio, a controlar sus impulsos eróticos con una educación moral que les hará libres, a no dejarse aprisionar por tanta pornografía que les invade. Y a las mujeres que han abortado, les invitamos a acercarse al perdón misericordioso de Dios, para que su conciencia quede libre.

FUENTE: es.zenit.org


LA IGLESIA DEBE HABLAR DEL DEMONIO


La Iglesia debe hablar del demonio. Pecando, el ángel caído no ha perdido todo el poder que tenía, según el plan de Dios, en el gobierno del mundo. Ahora utiliza este poder para el mal. El Evangelio de Juan le llama: «el príncipe de este mundo» (Jn 12,31) y en la primera carta también de Juan se lee: «El mundo entero yace en poder del Maligno» (1 Jn 5,19). Pablo habla de nuestra batalla contra las potencias espirituales (Cf. Ef. 6,10-17). Podemos también remitirnos al Apocalipsis.

Tenemos que combatir contra fuerzas del mal no sólo humanas, sino sobrehumanas en su origen e inspiración: basta con pensar en Auschwitz, en las masacres de pueblos enteros, en todos los horrendos crímenes que se cometen, en los escándalos de los que son víctimas los pequeños y los inocentes, en el éxito de las ideologías de muerte, etc.

Es oportuno recordar algunos principios. El mal del pecado es realizado por una voluntad libre. Sólo Dios puede penetrar en el corazón profundo de la persona; el demonio no tiene el poder de entrar en este sagrario. Actúa sólo en el exterior, sobre la imaginación y sobre los afectos de raíz sensible. Además su acción está limitada por el permiso de Dios omnipotente.

El diablo actúa generalmente a través de la tentación y el engaño, es mentiroso (Cf. Jn 8,44). Puede engañar, inducir al error, ilusionar y, probablemente más que suscitar, puede secundar los vicios y los gérmenes de vicios que están en nosotros.

En los Evangelios sinópticos, la primera aparición del demonio es la tentación en el desierto, cuando somete a varias incursiones a Jesús (Cf. Mt 4,11 y Lc 4,1-13). Este hecho es de gran importancia.

Jesús curaba enfermedades y patologías. Se refieren en conjunto al demonio, porque todos los desórdenes que afligen a la humanidad son reducibles al pecado, del que el demonio es instigador. Entre los milagros de Jesús hay liberaciones de posesiones diabólicas, en el sentido preciso.

Vemos en particular en San Lucas que Jesús manda a los demonios que le reconocen como el Mesías.

El demonio es mucho más peligroso como tentador que a través de signos extraordinarios o manifestaciones exteriores asombrosas, porque el mal más grave es el pecado. No por casualidad en la oración del Señor pedimos: No nos dejes caer en la tentación. Contra el pecado el cristiano puede luchar victoriosamente con la oración, la prudencia, en la humildad conociendo la fragilidad de la libertad humana, con el recurso a los sacramentos, ante todo la Reconciliación y la Eucaristía. Debe también pedir al Espíritu Santo el don de discernimiento, sabiendo que los dones del Espíritu Santo se reciben con la gracia del Bautismo.

Santo Tomás y San Juan de la Cruz afirman que tenemos tres tentadores: el demonio, el mundo (lo reconocemos ciertamente en nuestra sociedad) y nosotros mismos, o sea, el amor propio. San Juan de la Cruz sostiene que el tentador más peligroso somos nosotros mismos porque nos engañamos solos.

Frente al engaño, es deseable en los fieles católicos un conocimiento cada vez más profundo de la doctrina cristiana. Se debe promover el apostolado por el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, de extraordinaria utilidad para combatir la ignorancia. El demonio tal vez es instigador de esta ignorancia: distrae al hombre de Dios, y es una gran pérdida que se puede contener promoviendo un adecuado apostolado en los medios de comunicación social, en particular televisivos, considerando la cantidad de tiempo que muchas personas gastan siguiendo los programas de televisión, a menudo de contenidos culturalmente inconsistentes o inmorales.

También contra los hombres de Iglesia se desencadena la acción del diablo: en 1972 el Sumo Pontífice Pablo VI habló del «humo de Satanás introducido en el templo de Dios», aludiendo a los pecados de los cristianos, a la desvalorización de la moralidad de las costumbres y a las decadencias (consideremos la historia de las Órdenes y de las Congregaciones religiosas, en las cuales se ha notado siempre la exigencia de reformas para reaccionar a la decadencia), a la cesión en las tentaciones en la búsqueda de la carrera, del dinero y de la riqueza en las cuales pueden incurrir los propios miembros del clero, cometiendo pecados que provocan escándalo.

El exorcista puede ser un Buen Samaritano –pero no es el Buen Samaritano— pues el pecado es una realidad más grave. Un pecador que permanece asentado en su pecado es más desdichado que un poseído. La conversión del corazón es la más bella victoria sobre la influencia de Satanás, contra la cual el Sacramento de la Reconciliación tiene una importancia absolutamente central, porque en el misterio de la Redención Dios nos ha liberado del pecado, y nos regala, cuando hemos caído, el reencuentro de Su amistad.

Los Sacramentos tienen en verdad una prioridad sobre los sacramentales, categoría en la que se incluyen los exorcismos, que son pedidos por la Iglesia pero en orden no prioritario. Si no se considera este planteamiento, subsiste el riesgo de turbar a los fieles. No se puede considerar el exorcismo como la única defensa contra la acción del demonio, sino como un medio espiritual necesario donde se ha constatado la existencia de casos específicos de posesión diabólica.

Parece que los poseídos sean más numerosos en los países paganos, donde el Evangelio no ha sido difundido y donde están más extendidas las prácticas mágicas. En otros lugares un elemento cultural perdura allí donde los cristianos conservan una tendencia indulgente respecto a antiguas formas de superstición. Además hay que considerar que presuntos casos de posesión pueden ser explicados por la medicina actual y la psiquiatría, y que la solución a determinados fenómenos puede consistir en un buen tratamiento psiquiátrico. Cuando se manifiesta en la práctica un caso difícil es necesario ponerse en contacto con un psicólogo y un exorcista; es aconsejable valerse de psiquiatras de formación católica.

En el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum se ha instituido recientemente un curso sobre estas temáticas. Sobre ellas parece oportuna una formación adecuada en los seminarios, en una dimensión de equilibrio y sabiduría, evitando excesos y constricciones.

Cardenal Georges Cottier, O.P. Pro-teólogo de la Casa Pontificia.

CÓMO EL DEMONIO DESTESTA EL SILENCIO Y LLENA NUESTRO MUNDO DE RUIDO



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Esta semana en nuestra serie sobre las tácticas del demonio, analizamos la manera que tiene el demonio de alejarnos de Dios, distrayéndonos con “Ruido”.


Las Cartas del diablo a su sobrino hablan de este aspecto concreto del plan del demonio en los siguientes términos:

[La casa] tiene un parecido repugnante con la descripción que hace un escritor humano sobre el Cielo: ‘las regiones donde sólo hay vida, y por ello todo lo que no es música es silencio’.

Música y silencio – ¡cómo los detesto! …. [El Infierno] ha sido ocupado por el Ruido – el Ruido, el gran dinamismo, la expresión sonora de todo lo exultante, fiero y viril – el Ruido, que es lo único que nos defiende de remordimientos tontos, escrúpulos desesperados y deseos imposibles. Al final haremos de todo el universo un ruido… Al final las melodías y los silencios del Cielo serán ahogados por los gritos. (Cartas del diablo a su sobrino, 119-120, énfasis añadido)

Ya hemos hablado de cómo el demonio odia la Música Sacra en particular, pero es importante recordar que a menudo Dios actúa en el silencio y que Satanás se esfuerza por llenar ese silencio con múltiples distracciones y ruido. Uno de los pasajes más conocidos de la Escritura en lo que se refiere a la intensidad de la voz de Dios, es el encuentro del profeta Elías con Dios.

Y [Dios] dijo: “Sal, y ponte de pie sobre el monte ante el Señor.” Y he aquí que el Señor pasó, y un viento grande y fuerte estremeció los montes y rompió en pedazos las rocas delante del Señor, pero el Señor no estaba en el viento; y tras el viento vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el terremoto; y tras el terremoto un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego; y tras el fuego una voz pequeña y callada. Y cuando Elías la oyó, se cubrió el rostro con el manto y salió y se quedó a la entrada de la cueva. (1 Reyes 19: 11-13, énfasis añadido)

Elías sabía que Dios no estaba en los estruendos de afuera, sino en el susurro apagado. Algunas traducciones llaman a la “voz pequeña y callada” “el silbido de un aire suave” (Douay-Rheims).

En el libro del Eclesiastés, el autor escribe,

Las palabras de los sabios se escuchan en el silencio más que el grito de un príncipe entre los necios (Eclesiastés, 9:17, Douay-Rheims, énfasis añadido).

El silencio es un medio privilegiado de oír la voz de Dios, y por desgracia nuestro mundo está saturado de “Ruido”. El “Ruido” que hoy nos encontramos no siempre es audible, sino que ha tomado la forma de publicidad constante y de numerosas imágenes y medios de comunicación que compiten por llamar nuestra atención.

También Internet está lleno de “Ruido” que nos puede distraer. Eso no significa que Internet sea una corrupción, perversidad u obra de Satanás. Internet es una gran herramienta, que yo y muchos otros usamos para difundir la Buena Noticia de Jesucristo. Sin embargo, debemos controlar nuestro uso de Internet y ver si nos está impidiendo oír la voz de Dios.

El uso generalizado del “Smartphone” también ha creado muchas distracciones. De nuevo, no significa que la persona que tenga un Smartphone esté asociada con el Diablo. Pero debemos controlar nuestro uso de los Smartphones también y preguntarnos si estamos mirando para abajo más que para arriba. Es una gran herramienta, pero también conlleva una gran responsabilidad. Por ello es importante apagar nuestros teléfonos móviles y ordenadores cuando estemos de retiro. Satán puede usar estas varias herramientas (que pueden hacer mucho bien en este mundo) para distraernos y que no oigamos la voz de Dios.

Así que examinemos nuestras vidas y veamos cuánto sitio ocupa el “Ruido” y cuánto ocupa el silencio. En todas las cosas formemos bien nuestra conciencia para discernir lo que el Señor quiere hacer en nuestra vida.


FUENTE: philipkosloski.com

LA INVASIÓN DE LOS MODERNISTAS


Por Miguel Ángel Yáñez

Recuerdan la película “La Invasión de los ultracuerpos” donde hacía un papel estelar el actor Kevin McCarthy?……..magnífica y a la vez escalofriante film donde se relataba, en clave de ciencia ficción, la invasión silenciosa, y gradual, de seres extraterrestres llegados a nuestro planeta a través de una sorprendente lluvia de semillas que germinaban en la tierra tomando posesión de los seres humanos de forma que, poco a poco, la sociedad, manteniendo la apariencia de humanidad, iba transformándose por completo ante la impotencia tremenda de los que, sin ser aún poseídos, luchaban en vano para evitar esa barbarie. Pues bien, miremos a la situación de HOY en la Iglesia, y la misma sociedad donde existe la Iglesia Católica (o ha existido), y observemos un inquietante paralelismo con la película citada, y para ello, con un ejercicio de imaginación básica, entremos en la vida de un tal “Padre Domingo”, Sacerdote diocesano bien formado a pesar de las deficiencias en su seminario, fiel a Cristo y a la doctrina verdadera, metido de lleno en la “invasión de los modernistas”. Entremos en la escena:

El Padre Domingo acaba de ser ordenado sacerdote, y comienza con ilusión su vida ministerial, fiel a la vocación recibida. Es enviado a una parroquia donde, ya de entrada, observa como poco a poco cada vez menos gente viene a misa dominical, y, curiosamente, aunque casi nadie se confiesa todos van a comulgar. Predica y exhorta a la conversión y coherencia, y aunque le oyen con gusto casi nadie sigue sus consejos. Y todo ello sucede poco a poco. Recibe a padres que llevan a sus niños a bautizarse, y practicamente ninguno de ellos es practicante, algunos ni siquiera casados por la Iglesia, y su misma actitud pasiva en la liturgia sacramental delata una gran frivolidad. Llevan los domingos a bautizar a sus hijos y ese día no van a misa porque la fiesta civil les dura todo el día. Luego el Padre Domingo se dedica con cariñó grande a formar a los niños para la primera comunión, y se encuentra de nuevo con padres, en su mayoría, solo interesados en lo profano, en la fiesta social, y en tratar de manipular al párroco para que haga una ”misa divertida”.

Nuestro querido Padre Domingo constata que, una semana después de la “primera comunión” ningún niño vuelve a misa ya que sus padres tienen otras cosas más importantes. En la confirmación el Padre Domingo hará todo lo posible por inculcar el catecismo a los jóvenes y adultos asistentes a unas catequesis donde la atención es máxima, y la asistencia regular, si, pero tras la confirmación casi ninguno volverá a la Iglesia. Con las bodas sucede otro tanto: la mayoría de las parejas que se casan ya conviven antes de la boda sin sentido alguno de pecado, y tras la boda girarán su vida marital en torno a la “cultura” anticonceptiva y hasta algunos seguirán comulgando como si la Eucaristía fuera un derecho. Entonces el Padre Domingo se conmueve y piensa “si acudo a mis superiores me ayudarán o alentarán”, pero cuando esto sucede recibe unas extrañas respuestas como si todo va muy bien, que la Iglesia vive su “primavera”, que no puede ser exagerado, que vigile su “integrismo”………y que aprenda de otros compañeros que viven mejor su sacerdocio. La sorpresa va en aumento porque el Padre Domingo se da cuenta de que en su Diócesis aquellos sacerdotes que abusan de la liturgia, no predican la conversión ni exhortan sobre el arrepentimiento, obvian catequizar sobre el infierno….no reciben ni una sola admonición mientras que él ha recibido ya varias por cuidar con celo la liturgia y predicar desde la verdad objetiva y no desde el deseo de agradar a los hombres. ¿Como es esto posible?

Respuesta: es que desde hace décadas comenzó en la Iglesia, como una plaga sin prisa pero sin pausa, la invasión de los modernistas:

– Aquellos que quieren cambiar la Iglesia desde dentro manteniendo las apariencias

– Aquellos que promueven un cambio de praxis pastoral sin tocar una doctrina que no se predica.

– Aquellos que pretenden colocar al ser humano en el centro desplazando a Dios a un lado

– Aquellos que se sienten llamados a “refundar” una Iglesia ya fundada por Jesucristo

– Aquellos, en fin, que saben hilar fino para estar a bien con los superiores eclesiásticos, con objeto de ser ellos mismos, un día (ya actual), los superiores eclesiásticos

Así, poco a poco, se va transformando la mentalidad de los cristianos, puesto que no hay mal alumno sino mal maestro. Las catequesis a todos los niveles, los seminarios y noviciados, las orientaciones pastorales de muchos Obispos………van poco a poco adormeciendo….drogando…las conciencias de los católicos hasta el punto de transformarlos por completo pero sin que parezca de modo brusco, sino todo muy gradual. Ahora son “los mismos” pero no son “lo mismo”.

Es la invasión de los modernistas. Vean la película citada al inicio y comparen con la actualidad. Eso si, con una notable diferencia: los ultracuerpos triunfan, pero los modernistas serán, tarde o temprano, sólo Dios lo sabe, serán aniquilados ya que Nuestro Señor dijo que las puertas del infierno no prevalecerían contra la Iglesia. Recemos para que, mientras llegue el glorioso día, puedan escaparse de la condenación el mayor número de almas posible.

FUENTE: adelantelafe.com

LA SANGRE DE 94,796 ASESINADOS CLAMA AL CIELO



Por Gabriel Ariza




España: Un país que arroja por las alcantarillas los cuerpos troceados y descuartizados de decenas de miles de bebés mientras se hace llamar “Estado de derecho”. 

La imagen, durísima, que ilustra este artículo, debe hacernos reaccionar. Las conciencias de los católicos en nuestro país están completamente adormecidas. Asustadísimos por la posibilidad de que se constituya un frente popular en España, nadie toma partido ya en política por defender al no nacido. Los partidos que abogan por defender la vida no han sumado ni 100.000 votos en toda España en las elecciones del pasado domingo. ¿Qué economía puede mejorar si los camposantos están regados con la sangre de los mártires de la indiferencia de occidente, los mártires del estado del bienestar, los mártires de la mal llamada liberación sexual.

El ministerio de Sanidad ha dado a conocer este martes el número de la vergüenza: 94.796 fetos no vieron más luz que la de la camilla del quirófano mientras un fórceps les arrancaba del vientre materno. 94.796 asesinatos que pesan en la conciencia de los miembros del gobierno del Partido Popular que han bendecido, con su inacción, la ley del aborto que reconoce más protección jurídica a los percebes de las costas gallegas que a los seres humanos en la primera fase de su desarrollo.

Y los pronósticos para el año que termina el próximo jueves no son más alentadores. Las clínicas de la muerte, los establecimientos que hacen negocio con el descuartizamiento de niñitos indefensos, volverán a cerrar en números negros. En un estado de derecho que tuviera la dignidad de llamarse de tal modo esos nuevos mengeles que aplican sus conocimientos de medicina para aplicar la pena de muerte verían su vida pasar desde el frío suelo de una celda sin ventanas. En España conducen coches caros y visten trajes de etiqueta mientras los católicos, al salir de Misa, depositan en la urna su voto con la papeleta de PP, PSOE o Ciudadanos…

Que Dios nos perdone, porque todo apunta a que el día del juicio le será más llevadero a Tiro y a Sidón que a esta sociedad enferma.

FUENTE: infovaticana.com/

MODESTIA EN EL VESTIR: "LA BELLEZA NUNCA SE EXPONE"

– Nuestra Señora, 24 de Noviembre, 1973

"Inculca, hija Mía, sobre vuestro mundo la existencia del infierno que el hombre busca negar. Hay fuegos del infierno. Estos fuegos serán sentidos por los que han perdido su modestia con la modernización, quienes se exponen en templo sagrado de Dios, el cual fue colocado cuando su espíritu entró a sus cuerpos - ¡exponiéndolos al ridículo! Las llamas quemarán cada pulgada de lo que ha sido expuesto.”- Nuestra Señora, 20 de Noviembre, 1971 

Desafortunadamente el verano trae con él la cúspide de la inmodestia, tanto en hombres como en mujeres. Por lo tanto, éste es un buen momento para recordar las palabras de Nuestra Señora de Fátima, quien nos advirtió que “más almas se van al infierno por pecados de la carne (es decir, pecados en contra del 6o y 9o mandamientos) que por cualquier otra razón”. Nuestra Señora de Fátima le dijo a Jacinta, “Se introducirán ciertas modas que ofenderán gravemente a Mi Hijo”. Jacinta también dijo, “Las personas que sirven a Dios no deberían seguir las modas. La Iglesia no tiene modas; Nuestro Señor es siempre el mismo”.

Pantalones cortos (shorts), blusas sin mangas, pantalones en mujeres, mini faldas, trajes de baño, ropa que deja al descubierto parte del torso a la altura del diafragma, vestimenta apretada y transparente caerían en esta categoría de modas inmodestas. Tristemente, muy pocos sacerdotes le advierten a su rebaño del gran peligro que está asociado a la inmodestia en el vestir; es decir, el perder el alma para toda la eternidad. Tantísimas niñas y mujeres jóvenes están creciendo hoy en día sin dirección y, al igual que tantas ovejas mal guiadas, siguen las modas inmorales hacia la destrucción de las almas.

La Biblia nos dice, “Asimismo oren también las mujeres en traje decente, ataviándose con recato y modestia, o sin superfluidad, y no inmodestamente con los cabellos rizados o ensortijados, ni con oro, o con perlas, o costosos adornos; si no con buenas obras, como corresponde a mujeres que hacen profesión de piedad." (1 Tim. 2:9-10) 

Las siguientes son varias advertencias que la Iglesia Católica le ha dado a los fieles, para la protección de sus almas inmortales.


DECLARACIONES QUE HA HECHO LA IGLESIA SOBRE LA MODESTIA EN EL VESTIR

El Papa Benedicto XV escribió en su encíclica Sacra Propediem el 6 de Enero, 1921:

“Uno no puede deplorar suficientemente la ceguera de tantas mujeres de todas las edades y estaciones. Volviéndose tontas y ridículas por el deseo de agradar, no ven hasta qué grado la indecencia de sus vestimentas choca a cada uno de los hombres honestos y ofende a Dios. Anteriormente, la mayoría de ellas se hubiesen azareado por dichas ropas por la falta grave en contra de la modestia Cristiana. Ahora no es suficiente exhibirse en público; no les da miedo entrar en los umbrales de las iglesias, asistir al Santo Sacrificio de la Misa y aún portar el alimento seductor de la pasión vergonzosa al Santo Altar, en donde se recibe al Autor de la Pureza.”

El 12 de Enero, 1930, la Sagrada Congregación del Concilio, por mandato del Papa Pío XI, emitió instrucciones enfáticas a todos los obispos sobre la modestia en el vestir:

“Recordamos que un vestido no puede llamarse decente si tiene un escote mayor a dos dedos por debajo de la concavidad del cuello, si no cubre los brazos por lo menos hasta el codo, y escasamente alcanza un poco por debajo de la rodilla. Además, los vestidos de material transparente son inapropiados. Que los padres mantengan a sus hijas lejos de los juegos y concursos gimnásticos públicos; pero, si sus hijas son obligadas a asistir a dichas exhibiciones, que observen que van vestidas totalmente y en forma modesta. Que nunca permitan que sus hijas se pongan indumentaria inmodesta.”

El Papa Pío XII dijo en 1954:

“Ahora, muchas niñas no ven nada malo en seguir ciertos estilos desvergonzados (modas) como lo hacen muchas ovejas. Seguramente se ruborizarían si tan sólo pudiesen adivinar las impresiones que hacen y los sentimientos que evocan (excitación) en aquellos que las miran.” (17 de Julio, 1954)

El Papa Pío XII amonestó seriamente a las madres Cristianas: 

“El bien de nuestra alma es más importante que el de nuestro cuerpo; y tenemos que preferir el bienestar espiritual de nuestro vecino a nuestra comodidad corporal… Si cierta clase de vestido constituye una ocasión grave y próxima de pecado y pone en peligro la salvación de su alma y de la de los demás, es su deber dejarlo y no usarlo… Oh madres Cristianas, si vosotros supierais qué futuro de ansiedades y penas, de vergüenza mal guardada que preparáis para vuestros hijos e hijas, dejando imprudentemente que ellos se acostumbren a vivir ligeramente vestidos y haciendo que pierdan su sentido de modestia, estaríais avergonzadas de vosotros mismas y temeríais el daño que os hacéis y el daño que estáis causando a estos niños, quienes el Cielo os habéis confiado para que los criéis como Cristianos.” (Pío XII a los Grupos de Mujeres Católicas Jóvenes de Italia)

Los obispos canadienses escribieron en Mayo de 1946:

“El propio hombre no se escapa a la inclinación de exhibir su carne: algunos van en público, desnudos hasta la cintura, o en pantalones muy apretados o en calzonetas muy pequeñas. Así, cometen ofensas en contra de la virtud de la modestia. También pueden ser una ocasión de pecado (en pensamiento y deseo) para nuestro vecino.”

El Cardenal Pla y Daniel, Arzobispo de Toledo, España, declaró en 1959:

“Al público le representa un peligro especial a su moral los baños en las playas... Deberá evitarse el baño mixto entre hombres y mujeres, lo cual es casi siempre una ocasión próxima de pecado y un escándalo. ”

En un mensaje de Nuestra Señora de las Rosas, Jesús nos advirtió:

"Hijos Míos, será evidente para vosotros el por qué Mi Madre os aconsejó en el pasado que evitarais toda ocasión de pecado. Y el pecado a través de los sentidos de la vista es uno de los obstáculos mayores que la humanidad enfrentará en los días venideros." (Jesús, 18 de Junio, 1977) 

De una carta en 1930 de la Congregación del Concilio:

“En virtud del apostolado supremo que ejerce sobre la Iglesia Universal por Voluntad Divina, nuestro Muy Santo Padre Papa Pío XI nunca ha dejado de inculcar, tanto verbalmente como en forma escrita, las palabras de San Pablo (1 Tim. 2:9-10), específicamente, ‘Mujeres... adornándose con recato y modestia … y que hacen profesión de piedad.’ Muy a menudo, cuando surgió la ocasión, el mismo Supremo Pontífice condenó enfáticamente la moda inmodesta de la vestimenta adoptada por las mujeres y niñas Católicas – moda que no sólo ofende la dignidad de las mujeres y va en contra de su adorno, sino conduce a la ruina temporal de las mujeres y las niñas y, lo que es todavía peor, a su ruina eterna, halando miserablemente a otros en su caída. Por lo tanto, no es de sorprenderse que todos los Obispos y otros ordinarios, según es el deber de los ministros de Cristo, en sus propias diócesis deberían oponerse unánimemente a sus maneras licenciosas y promiscuas depravadas, a menudo soportando con fortaleza la mofa y burla en su contra por esta causa.”
De la Asamblea Plenaria de Obispos de Brasil:

“Dejad que los sacerdotes insistan con fuerza que las mujeres usen vestimentas que expresen modestia... Dejad que las mujeres, en todo momento, pero especialmente, según lo enseña el Apóstol San Pablo, cuando estén en la Iglesia, se vistan con modestia. Si osan ingresar a la Iglesia vestidas inmodestamente, según lo ordena la Ley Canónica (Canon 1262, par. 2), sean sacadas en forma juiciosa y se prevenga que asistan en cualquier función que sea. 
“Dejad que aquellas que van a recibir la Santa Comunión estén vestidas decentemente. Las mujeres cuyas cabezas no estén cubiertas y que estén vestidas inapropiadamente han de excluirse del Sacramento, tal como lo instruye la Ley Canónica (Cánones 855 & 1262, par. 2).”

San Padre Pío, el sacerdote estigmatizado, quien llevó las heridas sangrantes de Cristo en su propio cuerpo desde 1918 hasta su muerte en 1968, rehusó otorgar la absolución a cualquier mujer que no llevase su falda muy por debajo de la rodilla. También insistió que las mujeres no usaran pantalones. (Verificado por correo en el monasterio del Padre Pío. Dirección: Rev. J. P. Martin, San Giovanni Rotondo 71013 FG Italia)
Una Directiva Pastoral General de 1915 lee así: “Las mujeres deben estar vestidas decentemente, especialmente cuando van a la Iglesia. Con debida prudencia, el padre párroco puede rehusarles la entrada a la iglesia y el acceso a la recepción de los Sacramentos, cualesquiera y todas las veces que lleguen vestidas inmodestamente a la iglesia.”


MODESTIA EN EL VESTIR

Las palabras de la Biblia son muy claras: “Asimismo oren también las mujeres en traje decente, ataviándose con recato y modestia, o sin superfluidad y no inmodestamente con los cabellos rizados o ensortijados ni con oro, o con perlas, o costosos adornos" (1 Timoteo 2:9). Tal como nos lo advirtió Nuestra Señora de las Rosas: 

“La inmodestia es un pecado, hija Mía. Todos los cuerpos que se exponen se quemarán. La gran llama de la Bola de la Redención quemará a todos los cuerpos expuestos. Cubriros bien, hijos Míos, y seréis cubiertos con la armadura de Dios. La impureza de corazón es fomentada por las acciones lujuriosas, hijos Míos. No sólo pecáis, sino forzáis a otros al camino de la destrucción por vuestras acciones. Madres e hijas, mujeres del mundo, debéis ser un ejemplo de pureza y de piedad para vuestros hijos. Es sólo por vuestras acciones como padres de familia que vuestros hijos aprenderán. Muchos padres de familia llorarán lágrimas amargas de angustia cuando vean a sus hijos perdidos para siempre." (Nuestra Señora, 23 de Noviembre, 1974) 

San Juan Crisóstomo, Obispo de Constantinopla y uno de los 32 doctores de la Iglesia, dijo lo siguiente con relación a las mujeres que se visten inmodestamente: 

"Lleváis vuestro señuelo a todas partes y extended vuestra red en todos lados. Alegáis que nunca habéis invitado a nadie al pecado. Ciertamente no con vuestras palabras, pero lo habéis hecho con vuestro vestido y vuestro porte y conducta. Y mucho más efectivamente que lo que podrías con vuestra voz. Cuando habéis hecho que alguien más peque de corazón, ¿cómo podéis ser inocentes? ¿Dime a quién condena este mundo? ¿A quiénes castigan los jueces en la corte? ¿Aquellos que beben el veneno o a aquellos que preparan la poción fatal y la administran? Sois más criminales que aquellos que envenenan el cuerpo. Habéis dado la bebida de comportamiento fatal. Asesináis no sólo el cuerpo sino el alma, y no es a los enemigos que hacéis esto, ni sois urgido por cualquier necesidad imaginaria ni provocada por lesión. Lo hacéis por vanidad y orgullo tontos." 

Desafortunadamente, el atuendo de hoy parece casi no tener fronteras. Es una desgracia que las mujeres Cristianas expongan sus cuerpos, los cuales son templos del Espíritu Santo después del bautismo. Una mujer que se viste inmodestamente comete un doble pecado: 

“Vosotros mujeres que profanáis vuestros cuerpos habéis sido guiadas por satanás hacia la destrucción del alma. Exponéis vuestros cuerpos sin saber el mal que viene a la mente de quien observa. Por lo tanto, ¡vuestro pecado es doble porque habéis llevado a otro al pecado!” (Jesús, 25 de Julio, 1971) 

La Biblia nos dice: “¿No sabéis que vuestros miembros son el templo del Espíritu Santo, quien está en vosotros, a quien tenéis de Dios: y no pertenecéis a vosotros? Porque sois comprados a un gran precio. Glorificad y llevad a Dios en vuestros cuerpos.” (1 Corintios 6:19.20). El vestido inmodesto es una ofensa a Dios y no glorifica a Dios, sino en vez reduce a la mujer cristiana a un objeto de lujuria y se burla de las leyes de Dios. La modestia en el vestir, por el otro lado, ayuda a salvaguardar la virtud de la pureza y es ordenada por la ley moral de Dios. San Cipriano escribe: 

"Nada encanta más al alma fiel que la conciencia saludable de una modestia sin mancha. El haber vencido al placer es el mayor placer; tampoco existe mayor victoria que aquella ganada sobre los deseos de uno.”

"Padres de familia, ¿cómo os atrevéis a permitirle a vuestras hijas que sean vistas con ojos de lujuria? ¿Es que no tenéis vergüenza? ¿Cuál es vuestro ejemplo? ¿Sois paganos?" – Nuestra Señora, 30 de Mayo, 1972




Estas profecías llegaron de Jesús y María y los santo a Verónica Lueken en Bayside, NY de 1968 a 1995:


UNA MANERA DE VIDA
"Os pido que sea puesta sobre el mundo una agrupación de fuerza para eliminar los productos de las fuerzas del mal que buscan envilecer, destruir las almas de vuestros hijos. Removed de vuestros hogares los corruptores de almas: la pornografía, la caja infernal - vuestra televisión - el destructor de almas, modestia, y pureza - la desnudez del cuerpo.
"Padres de familia, seréis juzgados por la destrucción, por medio de la tolerancia, de las almas de vuestros hijos. Vestidlos en bondad, santidad y piedad, y haced que la modestia sea una manera de vida para los jóvenes." – Nuestra Señora, 21 de Agosto, 1975


EJEMPLO DE LA REINA DEL CIELO
" El mundo debe seguir el ejemplo de la Reina del Cielo. Modestia, pureza de corazón y propósito." – San Miguel, 7 de Diciembre, 1973 


SACRADO TEMPLO DE DIOS
"Inculca, hija Mía, sobre vuestro mundo la existencia del infierno que el hombre busca negar. Hay fuegos del infierno. Estos fuegos serán sentidos por los que han perdido su modestia con la modernización, quienes se exponen en templo sagrado de Dios, el cual fue colocado cuando su espíritu entró a sus cuerpos - ¡exponiéndolos al ridículo! Las llamas quemarán cada pulgada de lo que ha sido expuesto." – Nuestra Señora, 20 de Noviembre, 1971 


COMO CORRESPONDE A UNA ESPOSA Y MADRE
" Las mujeres no se acercarán al Cuerpo sagrado vestidas como paganas, ¡exponiendo los templos de sus espíritus a vergüenza! Cubriros, hijas Mías, u os quemaréis!
"Repito: las mujeres se vestirán como corresponde a una esposa y madre, vistiéndose con modestia y santidad. Los niños seguirán el ejemplo de sus padres; por lo tanto, si vuestro ejemplo es malo, vuestros hijos serán vuestras espinas. Los pecados de los padres de familia seguramente son visitados sobre los hijos." – Nuestra Señora, 18 de Marzo, 1975 


¿SOIS PAGANOS?
" Padres de familia, ¿cómo os atrevéis a permitirle a vuestras hijas que sean vistas con ojos de lujuria? ¿Es que no tenéis vergüenza? ¿Cuál es vuestro ejemplo? ¿Sois paganos?" – Nuestra Señora, 30 de Mayo, 1972 


¡NO GUIÉS A VUESTROS HIJOS AL PELIGRO!
"Madres, ¿por qué sois permisivas con vuestros hijos? ¿No reconocéis el plan de Satanás? ¿Deseáis que ojos lujuriosos se posen sobre la inocencia de vuestros hijos? ¡No guiéis a vuestros hijos al peligro!" – Nuestra Señora, 8 de Junio, 1972 


CADENA DEL MAL
"Vírgenes tontas! ¿Por qué escogéis vivir en este mundo terrenal? ¿Os habéis quedado ciegas a la modestia? ¿Ha invadido la vanidad vuestros corazones? Ay de aquellas que causen la caída de Nuestros dedicados con sus ejemplos. Estáis siguiendo el círculo maligno, Mis dedicados; porque es como una cadena del mal, eslabón por eslabón. Con vuestro ejemplo formáis una cadena sólida al infierno. ¡Porque ay de aquellos confiados con las almas de lo pequeños, y quienes lleven a los pequeños al infierno!" – Nuestra Señora, 21 de Noviembre, 1970 


CUIDAD SU PUREZA 
"Como padres de familia, vuestro deber es múltiple. Debéis enseñarle a vuestros hijos dentro de vuestros hogares. Madres, vuestras hijas - ¿les permitís exponer su carne ante ojos lujuriosos? ¿Estáis arrancando de sus almas jóvenes la modestia y la pureza de propósito y espíritu? ¿Qué clase de ejemplo estáis dando como padres de familia en vuestros hogares?" –Nuestra Señora, 2 de Octubre, 1975 


ACTITUDES PERMISIVAS
"La desnudez, la abominación, las aberraciones se han convertido en una manera de vida en vuestra nación. La desnudez - ¿no tenéis vergüenza alguna de exponer vuestro cuerpo y causar que otro caiga? Madres, permitís que vuestras hijas pequen y causen a otros que pequen por vuestras actitudes permisivas. ¿No tenéis instintos protectores para vuestros hijos? ¿Los sujetáis voluntariamente a las devastaciones de los agentes satánicos?" – Nuestra Señora, 25 de Marzo, 1972


OJOS: ESPEJO DE VUESTRA ALMA 
"La modestia deberá retenerse. La modestia tiene que ser enseñada a los jóvenes. Mantened pensamientos puros y santos en vuestras mentes y en las mentes de vuestros hijos, ya que los ojos también son el espejo de vuestra alma." - Jesús, 18 de Mayo, 1977 


"CASTIDAD", "MODESTIA"
"Ves, hija Mía, empleas las palabras `como María', pero la verdadera palabra es `castidad', `modestia'. Es una palabra, `castidad', la palabra, `modestia', pronto olvidada sobre vuestra tierra." – Nuestra Señora, 15 de Junio 1974


FUENTE: www.tldm.org/

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís