FRASES PARA SACERDOTES

Durante las tres horas de desgarradora agonía, Yo permanecí con Juan y las piadosas mujeres, bajo la Cruz y juntos fuimos bañados por su Preciosa Sangre.

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

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LA PRIMERA PASCUA - HISTORIAS ANIMADAS PARA NIÑOS







CONOZCAMOS LA PASCUA


Por: El Padre Jordi Rivero

La fiesta principal de la Iglesia

La pascua es la fiesta principal y más antigua de los cristianos. Es el corazón del año litúrgico. León I la llama la fiesta mayor (festum festorum), y dice que la Navidad se celebra en preparación para la Pascua (Sermón xvii en Exodum). 

La pascua conmemora la Resurrección del Cordero Inmolado: Jesucristo. Manifiesta la victoria ganada en la Cruz por Jesús sobre el demonio. Los hombres estábamos bajo la esclavitud de Satanás pero en Cristo tenemos vida nueva. 

La fiesta de la Pascua vincula el Antiguo y el Nuevo Testamento

Hay una continuidad histórica y religiosa entre La Pascua judía y la cristiana ya que Cristo murió el primer día de la fiesta judía de la Pascua, que celebra la liberación por mano de Dios del pueblo judío de la esclavitud de Egipto. 

Tiene además un profundo simbolismo ya que la muerte de Jesucristo cumple la Antigua Ley, sobre todo en lo referente al cordero pascual que los judíos comen la noche víspera del 14 de Nisán. Cristo, es inmolado el mismo día de la pascua judía, en que se inmolaban los corderos en el templo. Jesús es el Cordero Pascual que nos libera del pecado. Por eso nuestra pascua, como la judía recuerda el paso de Israel por el Mar Rojo, el cordero pascual, la columna de fuego que guiaba a Israel, etc. Pero ahora con un significado más completo.

La fecha de la pascua

¿Cómo se determina la fecha de la pascua y otras fiestas movibles? 

La fecha de la pascua es variable. La razón es la conexión entre la pascua judía y la cristiana. La Iglesia determina la fecha de la pascua cada año según el calendario judío que es diferente al nuestro. 

El calendario judío es lunar (tiene 354 días y se basa en las fases de la luna) mientras que el nuestro es solar. Cada cuatro años los judíos intercalan un mes a su calendario, no según un método definido sino arbitrariamente por orden del Sanedrín. 

Los judíos comen el cordero pascual la víspera del 15 de Nisán, o sea el 14 por la noche. (Nisán es el primer mes del calendario judío). Jesús celebró la pascua (la última cena) según la costumbre judía la víspera de la Pascua, o sea, el 14 de Nisán. Murió en la cruz el 15 de Nisán y resucitó el 17 de Nisán. Resulta que en aquel año el 15 de Nisán cayó en viernes y por lo tanto el 17 de Nisán cayó en domingo (que en aquella época no se llamaba "domingo"). 

La diferencia entre los calendarios (judío y romano) dio lugar a numerosas controversias sobre la fecha para la celebración de la pascua. Los judíos cristianos continuaron usando el calendario judío para la pascua. Celebraban la pasión el 15 de Nisán y la pascua de resurrección el 17 de Nisán (fuese o no domingo ese año). En el resto del imperio, sin embargo, se tomó en consideración que Jesús históricamente resucitó el domingo. Celebraban basado en el domingo, fuese o no ese año el 15 de Nisán. Además, todos los domingos se celebra a la fiesta de la Resurrección. 

Pero quedaba un problema: ¿Cual domingo preciso escoger para la celebración anual de la pascua?. No todos los cristianos celebraban el mismo día la pascua. Ya desde el siglo III se consideraba que, según el calendario romano, Jesús murió el 25 de Marzo y resucitó el 27 (Computus Pseudocyprianus, ed. Lersch, Chronologie, II, 61). Algunos obispos celebraban la pascua según esas fechas fijas. La Iglesia Romana, basada en la autoridad de San Pedro y San Pablo celebraba la Pascua el primer domingo después de la primera luna llena después del equinoccio de primavera. Este domingo siempre cae entre el 22 de Marzo y el 25 de Abril. 

El Primer Concilio de Nicea (325) decretó que la práctica romana para determinar el domingo de Pascua debe observarse en toda la Iglesia. En referencia al domingo de pascua se calculan las otras fiestas movibles del calendario litúrgico. 

La Iglesia ortodoxa celebra la pascua otra fecha, según el calendario Juliano (ortodoxo ruso).

La temporada de la Pascua

Siendo la fiesta más importante de la liturgia, la pascua se celebra por 50 días, desde el domingo de Pascua hasta Pentecostés. Según la liturgia actual, la cuaresma termina en la tarde del Jueves Santo con la liturgia de la Cena del Señor que da comienzo al Triduo Pascual. El Viernes Santo se hace el "ayuno pascual" que se continúa el sábado santo, preparatorio a la gran celebración pascual. El triduo culmina en la Vigilia Pascual del sábado por la tarde.

Los primeros ocho días de la pascua constituyen la octava y se celebran como solemnidades del Señor. 

El agua bendecida en la Vigilia pascual se usa para los bautismos en toda la temporada de pascua. 

En el día 40 de la pascua se celebra la ascensión del Señor y los 9 días de la ascensión a Pentecostés (la novena original) son días de intensa preparación para la venida del Espíritu Santo.



SAN FRANCISCO DE ASIS Y SUS ALABANZAS AL DIOS ALTÍSIMO


Reproducción en Sacerdote Eterno de este hermoso material publicado en el blog http://jesussalvame.blogspot.com/.

Si no lo ha visto, esperamos lo disfrute y lo comparta, especialmente con los más pequeños.





















































ENSEÑANDO A LOS NIÑOS SOBRE VIDA ESPIRITUAL - JOSÉ EN LA SAGRADA FAMILIA




José constituye uno de los tres pilares que componen la familia cristiana modelo, tanto en su aspecto interno (en las relaciones entre los distintos miembros que la integran) como en el externo (la familia en la sociedad).

Se puede afirmar que José no era padre adoptivo en sentido estricto pues no hubo ninguna adopción, ningún negocio jurídico equivalente a ello. José fue la persona que, según la tradición cristiana, Dios eligió para constituir una familia para Jesús. Y tal familia se caracterizó por sólo tres elementos, destacando que de ellos, José asumió el rol paterno.

José, un hombre justo, se caracterizó en sus relaciones familiares, por dar una trato de máximo respeto y apoyo a María y por servir de modelo, por voluntad de Dios, a Jesús. Son estas notas las que constituyen el aspecto fundamental de la familia cristiana vista internamente. Y nos llevan a afirmar que José es una de las figuras centrales del cristianismo, un hombre excepcional.

HISTORIAS ANIMADAS PARA NIÑOS - CONOCIENDO A YOSEF DE NAZARETH, EL SANTO SILENCIOSO


Nazaret (heb.יוֹסֵף) o José de Nazareth, como lo conocermos, fue, según la religión cristiana, el esposo de María, la madre de Jesús de Nazaret y, por tanto, padre terrenal de Jesús. Era de oficio carpintero, profesión que enseñó a su Hijo y de extracción humilde, aunque las genealogías de Mateo 1:1-17 y Lucas 3:23-38, lo hacen descendiente del Rey David. Se ignora la fecha de su muerte (tradicionalmente, se acepta que murió cuando Jesucristo tenía más de 12 años), pero no está presente en el relato evangélico de la predicación de Jesús, por lo que se presume que murió antes de que esta tuviera lugar.

El evangelio de Mateo 1:18-24 parte del drama que vivió al saber que María estaba embarazada. Iba a repudiarla, en secreto porque era justo, la amaba y no quería que fuera apedreada según lo dispuesto en la Ley (Deuteronomio 22:21). El Ángel del Señor le manifiesta que ella concibió por obra del Espíritu Santo y que su hijo salvará a su pueblo, por lo que José acepta a María.


Luego cuando Herodes ordena matar a los bebés de Belén, para salvar al Niño Jesús, se desplaza con su familia hasta Egipto. Al morir Herodes regresa, pero no se establece en Judea por miedo a Arquelao, el hijo de Herodes y decide esconder a la familia en Nazaret (Mateo 2:13-23), lugar que según recientes descubrimientos arqueológicos era entonces una pequeña aldea con casas muy humildes adyacentes a cuevas rocosas y donde antes vivía María, según Lucas 1:26-32.




San José se halla representado desde el siglo III en algunos relieves de sarcófagos, siempre junto a la Virgen María llevando ordinariamente como distintivo un bastón encorvado o un instrumento de su oficio.

En el sarcófago de San Celso en Milán de finales del siglo IV aparece con una destral o hacha.

En un díptico de la catedral de dicha ciudad, con una sierra (siglo VI).

En un mosaico de Santa María la Mayor del siglo V empieza a llevar la vara florida con que se dibujará de ahí en adelante.

En la pila bautismal de San Isidoro de León tiene un báculo en forma de T y un libro.

Hasta el siglo V siempre se le da un aspecto joven y hasta el siglo XIII nunca figura aislado o fuera de escena.



Por la fidelidad a su esposa, con la que según la Iglesia Católica no consumó el matrimonio, debido a que María estaba profundamente entregada al amor de su padre divino (aún siendo verdadero esposo virginal), San José recibió el don divino de la paternidad, de ahí su dignidad y santidad. San José fue declarado patrono de la familia. El Papa Pío IX lo proclamó patrono de la Iglesia universal en 1870. Debido a su trabajo de carpintero es considerado patrono del trabajo, especialmente de los obreros. La Iglesia Católica lo ha declarado también protector contra la duda y en 1920 el Papa Benedicto XV lo declaró además patrono contra el comunismo y la relajación moral. En 1989 el papa Juan Pablo II le dedicó una exhortación apostólica: "Redemptoris Custos". Ha sido proclamado patrono de América, China, Canadá, Corea, México, Austria, Bélgica, Bohemia, Croacia, Perú, Vietnam.

LA MAGIA DE LAS PALABRAS EN UN VILLANCICO - ESPECIAL PARA NIÑOS.




Es la fiesta del nacimiento de Jesús y el tiempo que sigue hasta la fiesta de su bautismo, algunas semanas después. En medio al tiempo de Navidad está la fiesta de la Epifanía, que celebra la manifestación del Niño Jesús a todas las naciones por la visita de los magos de Oriente. Es como si todos los pueblos de la tierra hubiesen ido esa noche a ver y a llevar regalos al Niño Dios. No hay ninguna fiesta cristiana que haya inspirado tantos cantos como ésta. Los villancicos son himnos a Dios encarnado en la historia concreta de las culturas, los pueblos y las comunidades.


En esta hermosa fiesta y en su octava, es bueno cantar nuestros villancicos, que se pueden tomar al inicio de la Eucaristía, para la comunión y como canto final.


LOS 12 VILLANCICOS MÁS FAMOSOS DE LA NAVIDAD

(Cortesía de listas.20minutos.es)



1. CAMPANA SOBRE CAMPANA.
Campana sobre campana, y sobre campana una, asómate a la ventana, verás al Niño en la cuna. Belén, campanas de Belén, que los ángeles tocan ¿qué nueva me traéis? Recogido tu rebaño ¿a dónde vas pastorcillo? Voy a llevar al portal requesón, manteca y vino. Belén, campanas de Belén...





2. EL BURRITO SABANERO.
Con mi burrito sabanero voy camino de Belén Con mi burrito sabanero voy camino de Belén Si me ven, si me ven voy camino de Belén Si me ven, si me ven voy camino de Belén Con mi cuatrico voy cantando y mi burrito va trotando Con mi cuatrico voy cantando y mi burrito va...





3. LOS PECES EN EL RÍO.
La Virgen está lavando y tendiendo en el romero, los pajarillos cantando, y el romero floreciendo. Pero mira como beben los peces en el río, pero mira como beben por ver al Dios nacido. Beben y beben y vuelven a beber, los peces en el río por ver a Dios nacer. La Virgen se está...





4. NOCHE DE PAZ. 
Noche de paz, noche de amor, Todo duerme en derredor. Entre sus astros que esparcen su luz Bella anunciando al niñito Jesús Brilla la estrella de paz Brilla la estrella de paz Noche de paz, noche de amor, Todo duerme en derredor Sólo velan en la oscuridad Los pastores que en el campo...






5. EL TAMBORILERO.
El camino que lleva a Belén baja hasta el valle que la nieve cubrió. Los pastorcillos quieren ver a su Rey, le traen regalos en su humilde zurrón al Redentor, al Redentor. Yo quisiera poner a tu pies algún presente que te agrade Señor, mas Tú ya sabes que soy pobre también, y no poseo...





6. RODOLFO EL RENO
Era Rodolfo un reno que tenía la nariz roja como la grana con un brillo singular. Todos sus compañeros se reían sin parar, y nuestro buen amigo triste y solo se quedó. Pero Navidad llegó Santa Clos bajó y a Rodolfo lo eligió por su singular nariz. Tirando del trineo fue..







7. FELIZ NAVIDAD.
*coro* feliz navidad feliz navidad feliz navidad prospero año y felicidad (bis) a todos quiero desearles siempre felicidad es un gran presente es el momento de que disfruten en el tiempo de amor y paz vivan contentos vivan felices en el amor dulce sentimiento cantando voy para...






8. BLANCA NAVIDAD.
Oh, blanca Navidad, sueño
y con la nieve alrededor
blanca es mi quimera
y es mensajera de paz
y de puro amor

Oh, blanca Navidad, nieve
una esperanza y un cantar
recordar tu infancia podrás
al llegar la blanca navidad...

  


9. A LA NANITA NANA.
la nanita nana, nanita nana, nanita ea, mi Jesús tiene sueño, bendito sea, bendito sea. Fuentecilla que corres clara y sonora ruiseñor q'en en la selva cantando lloras callad mientras la cuna se balancea a la nanita nana, nanita ea. Manojito de rosas y de alelíes ¿qué es lo que estás...

  



10: LA MARIMORENA.
Ande, ande, ande La Marimorena Ande, ande que es la Nochebuena En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna la Virgen y San José, y el Niño que está en la cuna Ande, ande, ande La Marimorena Ande, ande que es la Nochebuena Y si quieres comprar pan más blanco que la azucena...


  



11. YA VIENEN LOS REYES MAGOS.
Ya vienen los Reyes magos. Ya vienen los Reyes magos al nidito de Belén. Olé olé Holanda y olé Holanda ya se ve, ya se ve, ya se ve. Cargaditos de juguetes, cargaditos de juguetes para el Niño de Belén. Olé olé Holanda y olé Holanda ya se ve, ya se ve, ya se ve.


EL ACONTECIMIENTO MÁS IMPORTANTE DE LA NAVIDAD - EL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO


UN RECORRIDO POR LA VERDADERA HISTORIA Y EL VERDADERO PROPÓSITO DE LA NAVIDAD 


El ángel anuncia el nacimiento de Jesús.


Base bíblica: Lucas 1.26-38

Texto para memorizar: I Juan 4.10

“Dios nos amó a nosotros y envió a su Hijo”.



Un día María estaba trabajando en su casa. ¡Había mucho que hacer! Tenía que barrer el piso, pasarles un trapo a los muebles, lavar la ropa, ayudar a preparar la comida... ¡Cuántas cosas tenía que hacer! Pero a María no le molestaba trabajar. Cantaba mientras trabajaba.
 
Era una joven que amaba mucho a Dios y que le gustaba ayudar a su familia, porque sabía que eso le agradaba al Señor. Quizás pensaba en su novio, José, un joven carpintero con el que se iba a casar muy pronto. O quizás pensaba en la promesa hermosa de Dios de mandar un día a su Hijo al mundo para ayudar a la gente. María sabía que Dios iba a cumplir con su promesa, pero no sabía cuándo lo iba a hacer.
De repente, María se dio cuenta de que no estaba sola. Había delante de ella una persona extraña, vestida de blanco, que brillaba como una luz. María se sentó asustada. La persona era un ángel que se llamaba Gabriel. Dios lo había mandado con un anuncio muy especial.
 
—¡Te saludo, favorecida de Dios! —dijo el ángel—. El Señor está contigo.

María sabía que eso significaba que ella era una persona especial delante de Dios, pero no entendía por qué el ángel la saludaba así. Jamás había visto antes un ángel y estaba muy asustada. El ángel siguió hablándole.

—María, no tengas miedo —le dijo—. Has encontrado favor delante de Dios. Pronto vas a tener un hijo y lo vas a llamar Jesús. El será el Salvador del mundo. —¿Cómo puede ser eso? —preguntó María asombrada—. Y el ángel le respondió: —Para Dios no hay nada imposible. María pensó muchas cosas. Le costaba creer lo que le estaba pasando, pero le dijo al ángel: —Que se haga conmigo todo lo que Dios quiere. Con mucha alegría
 
María y José siguieron con sus planes para casarse. Ahora María tenía otro motivo para cantar mientras trabajaba. Sentía que era una persona muy especial por haber sido elegida para ser la madre de Jesús. —¡Gracias, Señor —dijo—. Gracias por cumplir tu promesa con nosotros y permitirme ser la madre de tu Hijo Jesús.



Los pastores visitan al Niño

Base bíblica: Lucas 2.8-20
Texto para memorizar: Lucas 2.16

“Hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre”.


Era una noche hermosa. Había miles de estrellas brillando en el cielo. Unos pastores, hombres que cuidaban ovejas en el campo, estaban preparándose para pasar la noche afuera con sus animales. Seguramente tenían preparado un fuego para calentarse un poco, ya que la noche era fresca. Algunos de ellos estaban a punto de dormirse porque había sido un largo día de mucho caminar y trabajar con las ovejas.

—¡Qué silencio! —dijo uno de ellos—. No se escucha nada más que el viento. —Y no se ve nada más que las estrellas —dijo otro—. ¡Qué hermoso cielo!
De repente una luz muy brillante iluminó todo. ¡Allí delante de los pastores había un ángel! Los pastores nunca habían visto algo así y se asustaron mucho. Se querían esconder, pero no podían.
 
El ángel les habló diciendo: —No tengan miedo, yo he venido para traerles buenas noticias. Dios los ama mucho y le ha mandado a su Hijo. Ha nacido esta noche y en este momento está en el pueblo de Belén durmiendo en un pesebre.

De repente el cielo se llenó de muchos ángeles. ¡Todos estaban cantando alabanzas a Dios! En su canción decían: —“Gloria a Dios en el cielo, y paz a todos los hombres”.
 
Jamás se había visto algo así. Y tan pronto como habían aparecido los ángeles así también desaparecieron.  La luz brillante que había llenado el cielo se apagó gradualmente y la noche estrellada se volvió como antes. Los pastores se miraban atónitos el uno al otro. Estaban temblando todavía con los efectos de la tremenda escena que habían visto.
 
—¿Y ahora, qué haremos? —preguntó uno. —Pues vamos a Belén —dijo otro— para ver esto tan maravilloso que ha ocurrido. —Sí, vamos —dijeron los demás—.
 
Apurados levantaron sus cosas y se fueron al pueblo de Belén. Buscaron y preguntaron hasta que por fin encontraron un establo como el ángel había dicho.

Al entrar en el establo vieron un pesebre, un lugar donde se colocaba la paja que comían los animales. Y dentro del pesebre dormía un bebé recién nacido.
 
Los pastores se callaron inmediatamente. No querían despertarlo. Shs! —dijo uno—. ¡Silencio! Duerme el Hijo de Dios, el Salvador.
 
Uno por uno se acercaron para mirar mejor. Algunos se arrodillaron porque la misma presencia de Dios en ese lugar tan humilde. ¡El bebé era tan chiquitito! ¡Tan indefenso! ¡Tan hermoso! Los pastores le contaron a María y a José todo lo que los ángeles habían dicho. Los dos sonreían contentos. Ellos sabían lo que era escuchar a los ángeles hablar. Sentían un gozo muy grande porque Dios así confirmaba su promesa otra vez de mandar a su Hijo al mundo.
 
Los pastores alababan a Dios por lo que estaban viendo. — ¡Gracias, Señor! —dijeron—. Gracias por amarnos tanto que has mandado a tu hijo para vivir entre nosotros. ¡Gloria a tu Nombre! Y se fueron de allí llenos de alegría para compartir su gran anuncio con todo el mundo.


Los magos adoran a Jesús.

Base bíblica: Mateo 2.1-12
Texto para memorizar: Mateo 2.11

“Vieron al niño con María su madre; y arrodillándose lo adoraron”.
 

Una noche unos hombres muy ricos y muy sabios estaban estudiando las estrellas. Habían hecho eso muchísimas veces y sabían tanto sobre ellas que hasta tenían nombres para algunas. De repente uno de ellos gritó: —¡Miren! ¡Allí hay una estrella nueva!
Es hermosísima y muy  Todos miraban con mucha atención la nueva estrella que había aparecido.
 
Decidieron estudiar en sus libros para ver si tenía algún significado especial. —Fíjense lo que dice aquí —dijo uno de ellos—. Dice que la estrella nueva significa que ha nacido un nuevo rey. —Debe ser un rey muy importante —comentó otro—. Es una estrella espectacular. —Creo que debemos ir a ver a ese nuevo rey —dijo un tercero—. Si es tan importante merece nuestro respeto y alguna señal de nuestro aprecio.
 
—¡Tienes razón! —dijeron los demás—. Vamos a verlo y le podemos llevar unos regalos dignos de un rey importante. ¿Pero cómo vamos a saber dónde vive? Pensaron un largo rato y por fin uno dijo: —Seguiremos la estrella. Seguramente así descubriremos dónde está.
Los hombres prepararon sus cosas para un viaje largo. Seleccionaron hermosos regalos de oro y perfumes finos para llevar. También tuvieron que preparar comida para el viaje. Gran parte del viaje se iba a hacer cruzando el desierto, así que buscaron unos animales raros llamados camellos para llevar todo.
 
Por muchos días y muchas noches viajaron sobre los camellos. Muchas  se sintieron cansados, pero cuando veían la estrella que les guiaba se animaban a seguir adelante para conocer al Rey. Por fin llegaron a Belén. La luz de la estrella les iba guiando hasta que encontraron la casa donde estaba Jesús, María, su madre, y José. Jesús ya era un poquito más grandecito. María y José miraban sorprendidos a los hombres con sus camellos.
 
Eran hombres muy importantes y muy ricos. Entraron en la casa y cuando vieron al niño Jesús se arrodillaron delante de él como si fuera alguien muy importante. Sacaron sus hermosos regalos de oro y perfumes finos y se los entregaron.
 
María entonces recordó algunas de las palabras que le había dicho el ángel Gabriel. ¡Claro! —pensó—. El ángel dijo que Dios lo haría rey a Jesús. Estos hombres lo están tratando como si fuera de veras un rey.
 
Los hombres volvieron a su país muy contentos. Agradecían a Dios porque los había guiado con la estrella a través del largo viaje y habían podido ver al nuevo rey, el Hijo de Dios.

Por Betty Constanse.


VIDEOS

Celebrando el cumpleaños del Niño Dios


EL NACIMIENTO DE JESÚS


Opción 2.



Puede además en compañía de su niño en casa explorar estos dos contenidos muy interesantes en la web haciendo clic sobre las imágenes:


 -Orar en Familia en Navidad-

http://www.conferenciaepiscopal.es/images/stories/Jornadas/2012/SagradaFamiliaOrarFamilia.pdf


-Novena de Navidad-

http://pastoraldejuventud.org.ar/instituto/sitio/attachments/article/397/Novena%20de%20Navidad.pdf



Feliz Navidad y bendiciones del Divino Niño que nace en Belén a todos los niños hijos de nuestros lectores y a todos los niños grandes, igualmente, y que renazca en nosotros la espiritualidad de estas fechas y de estar siempre en comunión con nuestro Creador, con la ayuda de nuestros Sacerdotes transformados en otros Jesús, todos los días que Él nos regale en esta tierra.

HISTORIA DE LA NAVIDAD - ACOMPAÑAMIENTO DEL CORO DEL COLEGIO DEL REY DE CAMBRIDGE DE INGLATERRA.


King's College Choir, Cambridge

El coro debe su existencia al rey Enrique VI quien lo creó para cantar los servicios diarios en su magnífica capilla. Este sigue siendo el papel del coro y es una parte importante de la vida de sus 16 coristas, 14 eruditos corales y dos académicos de órganos, que estudian una variedad de temas en el Colegio.
Vean y escuchen estos magníficos tonos musicales navideños de parte de las voces del King's College Choir, de la coral Británica, uno de los más famosos del mundo en vísperas de la Navidad del año 2011 y a continuación, pueden leer un amplio texto acerca de la la Historia de la Navidad.





La Iglesia en su misión de ir por todo el mundo llevando la Buena Nueva ha querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad. 

Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia aprovechó el momento para celebrar la Navidad. En este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y renovando el compromiso de seguirlo. Durante el Tiempo de Navidad al igual que en el Triduo Pascual de la semana Santa celebramos la redención del hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.

Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la carne para mostrarnos es camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.

La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación de sus hijos. Esta sección busca apoyar esta tarea de la Iglesia ofreciendo una serie de breves artículos en los que se muestra la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.

• Origen de la Fiesta de Navidad 

Entre las fiestas que explican el misterio el misterio de Cristo, fuera del ciclo pascual tenemos las fiestas de Navidad y Epifanía. Hoy existen con dos nombres diversos: la del 25 de diciembre, Navidad y la del 6 de enero, Epifanía. La distinción y coexistencia de ellas data de finales del s. IV y principios de s. V.

Al principio, en la primera mitad del s. IV las dos fiestas eran una única celebración de Encarnación del Verbo, pues mientras este misterio se celebraba en Oriente el 6 de enero con el nombre de "Epifanía", en Occidente el Natalis Domini (nombre que le daban en Roma) era celebrado era el 25 de diciembre.

El día de Navidad aparece en Roma en el documento llamado Cronógrafo Filocaliano que data de 336. Tratándose de un calendario litúrgico parece cierto que la indicación no sea una simple muestra histórica sino el dato de una fiesta en cuanto se considera que las demás fiestas parten del 25 de diciembre. 

Fuera de Roma en África, el nacimiento es atestiguado ya por Optato de Milevo (360 A.D.) festejando también la adoración de los magos con la fiesta del 25 de diciembre. En Oriente la fiesta del nacimiento comienza aparecer al final del siglo IV, En el 380 Gregorio Nacianzeno la introduce en Constantinopla (In Sancta Lumina, PG 36, 349). Un discurso tenido el 20 de diciembre por San Juan Crisóstomo, en ese tiempo sacerdote de Antioquía, nos informa que la primera vez en el año 386 se celebra el nacimiento en aquella ciudad el 25 de diciembre como fiesta distinta de la Epifanía (del 6 de Enero) que era una fiesta venida de Roma.

Pero ¿realmente el nacimiento de Cristo fue el 25 de diciembre? Según la tradición que encontramos en el
tratado Solstitis et aequinoctitis (s. IV) Jesús sería concebido en el mismo día y mes en que sería muerto, o sea el 25 de marzo; por lo tanto el nacimiento caería el 25 de diciembre. Mas esta tradición parece que no está en el origen de la fiesta y más bien sería una tentativa de explicación sobre una base de misticismo astrológico muy en boga en ese tiempo. 

Otra explicación que históricamente parece más probable es la que ve en la fiesta del nuevo sol, o sea la Natalis Invicti, como se decía entonces. El culto al sol estaba en gran auge por el mitracismo y fue de una última gran ofensiva contra el cristianismo precisamente en el siglo IV. Así fue un gran honor para los emperadores del siglo tercero, entre ellos Aureliano, quien erigió un gran templo en honor al sol en Roma en campo Marcio, teniendo como símbolo el sol, por la gran ofensiva continuada bajo Aureliano el Apóstata (335). La fiesta por excelencia del sol fue así el solsticio de invierno en cuanto representaba la anual victoria del sol sobre las tinieblas y caía el 25 de diciembre.

El cronógrafo (el 354) señala el nacimiento de Cristo, el 25 de diciembre en el mismo día que el calendario civil señalaba Natalis Invicti.

Inspirada por las escrituras y por las circunstancias ambientales, la simbología de la luz y del sol como referencia a Cristo fue muy desarrollada y consagrada por los cristianos. Podemos citar algunos textos bíblicos como el salmo 18 "Ha hecho del sol su morada", "resurgirá para nosotros el sol de justicia" (Mal 4, 2), "Vendrá a visitarnos el sol, símbolo de Cristo y el mismo rezar vueltos hacia el oriente estaba difundido entre los cristianos en el momento en que se celebraba el nacimiento astronómico del sol, en presentar también al verdadero sol: Cristo. 

San Jerónimo queriendo explicar que el nacimiento de Cristo debe ser celebrado el 25 de diciembre dice: "Hasta aquel día (25 de diciembre) crecen las tinieblas y desde aquel día disminuye el error y viene la verdad.

Hoy nace nuestro sol de justicia" (Sermón, in Anecd. Mared III 2, 297). Y San máximo de Turín (mitad del s. IV) afirma: "En un cierto Y tiene razón en este día el nacimiento de Cristo vulgarmente dicho el nuevo sol ... Con gusto aceptamos este modo de hablar porque con el nacimiento del Salvador resplandece no sólo la salvación del género humano, sino también la luz del sol" (Sermón 2, PL. 57, 537).

• Fiestas durante los días de Navidad 

Después de la celebración anual del misterio pascual, nada tiene en mayor estima la Iglesia que la celebración del nacimiento del Señor y sus primeras manifestaciones: esto tiene lugar en el tiempo de Navidad.

El tiempo de Navidad Abarca desde las primeras vísperas de Navidad hasta el domingo después de Epifanía, o sea, el primer domingo siguiente al 6 de enero, inclusive.

La misa de Vigilia de Navidad es la que se utiliza al anochecer del día 24 de diciembre, ya sea antes, ya sea después de las primeras vísperas. El día de Navidad se pueden celebrar tres misas, conforme a la antigua tradición romana, es decir, por la noche, al clarear la aurora y de día. 

Navidad solamente tiene la octava, ordenada de esta manera:

a) el domingo de infraoctava (que le sigue al 25 de diciembre) tiene lugar la fiesta de la Sagrada Familia. 
b) el 26 de diciembre es la fiesta de San Esteban, el Protomartir (primer martir).
c) el 27 de diciembre, la fiesta de San Juan Apóstol y Evangelista.
d) el 28 de diciembre la de los santos inocentes.
e) Los días 29, 30 y 31 son infraoctava.
f) el día primero de enero - octava de Navidad- se celebra la solemnidad de la Virgen María Madre de Dios, en la cual conmemora también la Iglesia la imposición del santísimo nombre de Jesús.

El domingo que caiga entre los días 2 y 5 de enero, es el domingo II después de Navidad.

La Epifanía del Señor se celebra el día 6 de enero, a menos que se le asigne un domingo que caiga entre el día 2 y 8 de enero. El domingo siguiente al 6 de enero se celebrará la fiesta del Bautismo del Señor.


• ¿Qué nos enseña la Navidad?

La Navidad es una de las fiestas más importantes de la Iglesia porque en ella celebramos que el Hijo de Dios se hizo hombre para abrirnos las puertas del Cielo, para enseñarnos el camino para la vida eterna.

La Navidad, a pesar de ser una fiesta cristiana, se ha popularizado en todo el mundo. Efectivamente, hasta los no creyentes celebran "las fiestas de diciembre", como se les dicen.

Los regalos, los pinos adornados y los Santa Claus abundan en esta época y el gasto familiar se eleva a las nubes. Por desgracia, el verdadero sentido de celebrar el nacimiento de Cristo se ha transformado en un mero intercambio de regalos, tal como lo hacían los paganos griegos y romanos para las fiestas de la Saturnalia, es decir, el inicio del invierno.

Emmanuel significa Dios con nosotros. La celebración de la Navidad nos recuerda que Dios no está lejos, sino muy cerca de nosotros. En Navidad, celebramos al Niño Jesús que es Hijo de Dios. En Él, Dios nos mostró su rostro humano, para salvarnos y amarnos desde la tierra. Jesús es el Hijo unigénito de Dios, imagen perfecta del Padre, lleno de gracia y de verdad. 


Personajes de Navidad:

La celebración de la Navidad es un momento privilegiado para meditar en el texto evangélico de San Lucas 2, 1-20, en donde se narra con detalle el Nacimiento de Cristo. Podemos reflexionar las virtudes que encontramos en los diferentes personajes involucrados y luego, aplicarlas a nuestra vida: 

María nos enseña a ser humildes, a aceptar la voluntad de Dios, a vivir cerca de Dios por medio de la oración, a obedecer a Dios y a creer en Dios.

José nos enseña a escuchar a Dios y hacer lo que Él nos diga en nuestra vida, aunque no lo entendamos y a confiar en Dios.

Jesús nos enseña la sencillez. A Dios le gusta que seamos sencillos, que no nos importen tanto las cosas materiales. Jesús, a pesar de ser el Salvador del mundo, nació en la pobreza. 

Los pastores nos enseñan que la verdadera alegría es la que viene de Dios. Ellos tenían un corazón que supo alegrarse con el gran acontecimiento del nacimiento de Cristo. 

El 25 de diciembre se celebra la Navidad. Dios se hizo hombre para abrirnos las puertas del Cielo y enseñarnos el camino para la vida eterna. 

Jesucristo es luz, amor, perdón y alegría para todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

La Sagrada Familia nos da ejemplo de la aceptación de la Voluntad de Dios, viviendo con sencillez, humildad y alegría el nacimiento de Jesús en el Portal de Belén.


• Pensamientos para leer en Navidad

Si en tu corazón hay un poco más de amor, es Navidad. 
Si has decidido perdonar a alguien, es Navidad.
Si buscas a Dios de verdad, es Navidad.
Si aumenta el gozo de tu fe cristiana, es Navidad. 
Si en tu alma florece la esperanza, es Navidad.
Si trabajas por la justicia entre los hombres, es Navidad.
Si tienes deseos de vivir y los comunicas a los demás, es Navidad. 
Si sabes sufrir con amor, es Navidad.
Si eres perseguido o se ríen de ti por causa del Evangelio, es Navidad.
Si te alegras de ser hijo de Dios en la Iglesia, es Navidad. 


LA ALEGRÍA DE NAVIDAD: UNA OPORTUNIDAD PARA CRECER EN FAMILIA


Lectura de reflexión para toda la familia.

 
 
Hay muchas maneras de aprender la Historia, la historia de una familia, la historia de un pueblo, la historia de la humanidad, la historia de las estrellas, del universo… En este aprendizaje es claro que las tradiciones son un encuentro con la Historia.

Y cuando se aproxima la Navidad, el mundo se ve distinto y grandes y pequeños hacen una pausa. Las vacaciones escolares permiten a los niños permanecer más tiempo en familia y todos hacen un lugar en su corazón para unirse en una celebración común para niños y adultos.

Los cuentos, las leyendas y las tradiciones del folklore de las diferentes culturas son oportunidades para compartir en familia, para transmitirles a los niños mensajes de identidad de una sociedad y una familia, que los va a fortalecer en el presente y en el futuro.

También es bueno recordar que la Navidad es época de alegrías y de tristezas, porque evoca grandes recuerdos de épocas anteriores y de personas y cosas que ya no están presentes físicamente, pero sí en el recuerdo.

Es este un momento propicio para reflexionar y para que los niños aprendan con palabras o sin ellas cómo se trasmiten las tradiciones de generación en generación y cómo surgen en las nuevas familias razones para adquirir un sentido de pertenencia a una familia y a una sociedad.


Tradiciones familiares

Alrededor de las tradiciones familiares existen beneficios para todos sus integrantes, se refuerzan los vínculos de afecto y solidaridad y se fortalece la unión de la familia misma.

Los cuentos, las comidas especiales, los cantos, las oraciones, los recuerdos y la música, con los matices de cada cultura, van dejando un significado en cada ser en desarrollo, para convertirse en símbolos, rituales y tradiciones para construir un legado de valores espirituales y culturales que protegen, apoyan y acompañan, aun desde la distancia, en ocasiones especiales y en los momentos críticos a los niños y sus familias. Las fechas especiales deben celebrarse de acuerdo con el verdadero significado

que tienen para la familia, sin caer en la trampa del consumismo, que está haciendo que tradiciones tan antiguas como las fiestas navideñas se conviertan en una carrera alocada por conseguir regalos y adornos, sin tiempo para compartir en familia, sin ocasión para reflexiones en torno al verdadero origen de la Navidad.

Estamos viviendo una época en la cual lo productivo, lo práctico y lo cuantificable tiene mayor valor, por lo que no se le da importancia a la imaginación y la creatividad de los niños. El privilegiar el desarrollo infantil de las destrezas y habilidades prácticas impulsa a los niños desde las más tiernas edades a razonar, a adquirir conocimientos prácticos y lógicos, sin oportunidad de fantasear, de imaginar, de aprovechar su creatividad en esos primeros años de la vida.


Días mágicos y confianza básica

La seguridad afectiva y psíquica que recogen los niños en sus primeros años de vida constituye un equipaje que da fortaleza en los momentos adversos y ofrece impulso para emprender proyectos a lo largo de la vida.

Las celebraciones individuales, como los cumpleaños, afianzan en el niño la seguridad de que su llegada al mundo trajo alegría y fue significativa para sus padres. Además, permiten al niño sentirse reconocido como una persona importante, recibir expresiones de cariño, regalos que equivalen a los dones que se merece no solo por las buenas acciones sino por el hecho de existir y ser, lo cual tiene el significado profundo de un nuevo nacimiento para emprender nuevos retos y aprovechar sus talentos, en resumen, sentirse con un especial lugar en el mundo.

Las festividades colectivas, entre las cuales se destaca la Navidad, ofrecen al niño la oportunidad de adquirir un sentido de pertenencia a una familia, una historia, una cultura particular, que le ofrece valores, apoyo, oportunidades, costumbres, normas, leyes y guía para aprovechar los triunfos y afrontar los obstáculos durante su período de crecimiento y desarrollo a lo largo de la vida.

La Navidad como eje de una celebración universal trae desde tiempos remotos el significado de un renacer a la luz. Algunas tradiciones que se remontan a la época antes de Cristo cuentan como en estas fechas, que coinciden con el solsticio de invierno, se hacían fogatas en las altas montañas para invitar al sol a regresar a la Tierra con el fin de alumbrar y calentar a la humanidad, después de la oscuridad y el frío del invierno.

Con el nacimiento de Cristo, en este mismo solsticio, aparece el simbolismo del nacimiento a la luz con un sentido espiritual, acogido por varias culturas. La

costumbre casi universal del árbol de Navidad con sus luces y adornos es una evocación a la necesidad anual que tiene el ser humano de renacer y encontrar nuevos comienzos y esperanzas en un despertar del ciclo vital. Regalos, tradiciones y solidaridad en Navidad

El dar y el recibir regalos, hacerlos o escogerlos y empacarlos ponen al niño ante la oportunidad de disfrutar la experiencia de la generosidad, el placer de compartir, de sentirse fuente de alegría mediante los mensajes, las palabras y los villancicos.

Sentir cómo se multiplica la creatividad cuando varias personas se unen para armar un árbol de Navidad y ponerle los adornos que le dan un aire de fiesta al hogar son oportunidades para aprender que los niños y los adultos se complementan en las cosas sencillas.

Aprovechar las tradiciones familiares como armar un pesebre o encender las velitas es una opción para resolver preguntas sobre el origen de las tradiciones culturales, sobre los valores espirituales que les son transmitidos de una manera simbólica, a partir de representaciones que llenan de esperanza los corazones de los niños y dejan semillas de amor en sus vidas.


Abundancia y esperanza para el futuro


Celebrar acompañados de muchos familiares y amigos, ver que los adultos se reencuentran y las familias crecen, permite a los niños saber que no están solos y que sus padres tienen quien los apoye para guiarlos en los momentos difíciles.

Además, permite comprender que los alimentos sencillos preparados con cariño y servidos en un ambiente de celebración especial dejan un sabor de dulzura y tranquilidad al saber que existe la abundancia de alimentos y de amor. Este compartir, entonces, se convierte en un ritual familiar que aporta identidad social a los niños.

Dice Bruno Bettelheim que estos rituales tranquilizan al niño y le ofrecen seguridad ante dos grandes ansiedades humanas como son el abandono y el hambre. Este significado de abundancia se logra aun si los padres del niño no están presentes y estos son adoptados, acogidos por la familia ampliada o por alguna institución.


Las creencias de los niños: un equipaje para la vida

Durante los primeros seis años de la vida, los niños dan tanta importancia a las fantasías como a las realidades, de tal modo que lo concreto y lo abstracto se fusionan y el mundo real, así como el espiritual les son comprensibles a través de sus fantasías. Dado que los niños valoran los sentimientos y el amor más que la razón y la lógica de los mayores, su visión del mundo es más rica y fluida que la del adulto y tienen mucho para enseñar con su alegría del descubrir.

Tal vez por eso algunos adultos, con su mirada intentan convertir en racional el maravilloso mundo de las creencias de los niños en las tradiciones religiosas y culturales. El adulto debe respetar las creencias del niño y permitírselas, pues estas le sirven para su desarrollo actual y posterior y así poder avanzar armónica y saludablemente más allá de la etapa de la fantasía.

El disfrute del creer, según la cultura, en el Niño Jesús o en Santa Claus, ofrece al niño un sentido de amor y reconocimiento espiritual que le aportan un significado más profundo a los regalos recibidos, y los diferencia de los que le dan sus padres, pues en este caso se siente reconocido por el solo hecho de ser niño o niña. Por lo tanto, no tiene deudas de gratitud, ni exigencias de comportamiento y todo depende de la enseñanza en valores que los adultos significativos brinden al niño con respecto a la valoración del regalo.

En este sentido, vale la pena darle un regalo acorde con las posibilidades económicas de la familia, porque de lo contrario el niño puede creer que los padres son una fuente inagotable y cada día va a exigir más de lo necesario.

Los niños descubren por sí mismos y a su debido tiempo las realidades y de este modo no se desilusionan cuando saben que no es el Niño Jesús sino sus padres quienes traen los regalos de Navidad. Al contrario, juegan con los adultos a seguir creyendo. Pero si el adulto le cuenta la realidad a su modo, el niño sufre anticipadamente; el recuerdo de esta vivencia de sentirse valorado y gratificado en su niñez adquiere un significado tan profundo en el corazón de los niños que se convierte en un escudo para tiempos difíciles.


El acompañamiento: los padres, niños grandes

Las experiencias navideñas vividas por los padres en su niñez dejan huella en cada uno de ellos y son el mejor recurso para entender el pensamiento y el mundo infantil a la hora de acompañar a los niños en estas festividades.

La Navidad, al evocar las vivencias infantiles, se convierte en un momento en el cual los padres, abuelos y demás adultos significativos pueden integrarse a una fiesta dirigida a los niños desde el corazón en la que las enseñanzas se imparten más con las acciones y con el ejemplo que con las palabras.

Por ser una celebración compartida en una forma universal, las dificultades y obstáculos que pudieron opacar el disfrute de algunos padres en su niñez pueden ser reparados en el compartir con sus familias, amigos, compañeros de trabajo y, en fin, con personas o grupos que siempre estarán presentes para brindar solidaridad en estas épocas de renovación del alma humana.

 
El espíritu de la Navidad y su trascendencia en el corazón infantil

La Navidad, como celebración universal, trasciende las barreras del idioma y la cultura y deja en el ser humano la certeza de que existen momentos en los cuales los sentimientos negativos se trasforman en positivos, momentos en los cuales la alegría del corazón supera las prevenciones de la razón y momentos en los cuales la magia del amor triunfa sobre los impulsos de la guerra.

Y así, el espíritu de la Navidad impregna toda la vida. Es pues la Navidad una época para compartir en familia y dejar una huella imborrable en el corazón de todos: niños, niñas, adolescentes, adultos y viejos.
 
 
Por: Marta Lílliam Correa Hernández 
Olga Francisca Salazar Blanco

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