FRASES PARA SACERDOTES

Durante las tres horas de desgarradora agonía, Yo permanecí con Juan y las piadosas mujeres, bajo la Cruz y juntos fuimos bañados por su Preciosa Sangre.

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

... ... 
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ORACIONES POR LOS SACERDOTES -


Oración por sacerdotes

Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, escucha mi humilde oración en nombre de tus sacerdotes. Dales una fe profunda, una esperanza firme y brillante y un amor ardiente que crezca en el curso de su vida sacerdotal. En su soledad, confórtalos. En sus tristezas, fortalécelos. En sus frustraciones, señálales que es a través del sufrimiento que el alma se purifica, y muéstrales que son necesarios para la Iglesia, que son necesarios para las almas, y ante todo que son necesarios para la obra de la Redención.

Amada Virgen María, Madre de los sacerdotes, acoge en tu corazón a tus hijos que están cerca de Ti a causa de su ordenación sacerdotal y por el poder que han recibido para llevar a cabo la obra de Cristo en un mundo que los necesita tanto. Se Su consuelo, Se su alegría, Se su fortaleza, y sobre todo ayúdales a vivir y defender los ideales del celibato consagrado.

AMEN

John J. Cardinal Carberry de St. Louis



Señor Jesús, Tú has escogido tus sacerdotes entre nosotros

Y los has enviado a proclamar tu palabra y actuar en Tu nombre.
Por ese regalo tan grande a Tu iglesia, te alabamos y te damos gracias.
Te pedimos que los llenes con el fuego de tu amor,
Para que en su ministerio ellos puedan revelar Tu presencia en la Iglesia.
Ya que ellos son tus instrumentos aquí en la tierra, te pedimos
Que tu poder brille a través de sus debilidades.
En sus aflicciones, que nunca se sientan aplastados;
En sus dudas, nunca desalentados
En sus tentaciones, nunca destruidos
En las persecuciones, nunca abandonados.
Inspíralos a través de la oración a vivir cada día
El misterio de tu muerte y resurrección.
En los momentos de debilidades envíales Tu Espíritu
Y ayúdales a alabar a tu Padre Celestial y a orar por los pobres pecadores.
A través del mismo Espíritu Santo, pon tus palabras en sus labios y tu amor en sus corazones
Para llevar la Buena Nueva a los pobres y sanar los corazones heridos.
Que el regalo de María, Tu Madre,
Al discípulo amado, sea Tu regalo a cada sacerdote.
Concédeles que Ella, que Te formó en su imagen humana,
Los forme en Tu Imagen Divina
Por el poder de Tu espíritu, para la gloria de Dios Padre, Amén.
O María concebida sin pecado original, rogad por nosotros que recurrimos a voz.



Oh Jesús

Yo rezo por tus sacerdotes que son fieles y fervientes
Por tus sacerdotes que son infieles y tibios
Por tus sacerdotes trabajando aquí o en distantes campos de misión
Por tus sacerdotes acosados por la tentación
Por tus sacerdotes desolados y solo
Por tus sacerdotes muy jóvenes
Por tus sacerdotes moribundos
Por las almas de tus sacerdotes en el purgatorio
Pero sobre todo, te encomiendo los sacerdotes más queridos por mí
El sacerdote que me bautizó
El sacerdote que me absolvió de mis pecados
El sacerdote a cuyas misas yo asistí y que me dio Tu Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión
El sacerdote que me instruyó y me educó
Por todos los sacerdotes a quienes estoy en deuda por alguna u otra razón, (especialmente por….)
Oh Jesús, guárdalos cerca de tu corazón,
Y bendícelos abundantemente en el tiempo y en la eternidad. Amén.


ORACIONES POR LOS SACERDOTES


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Plegaria para pedir por los sacerdotes


Señor Jesús, te pido por tus sacerdotes. Que cuando estén clavados en la cruz del confesionario, pongas en ellos tu corona de luz en vez de tu corona de espinas.

Que cuando, día a día, te traigan al pan convertido en tu cuerpo, ello no se les vuelva rutina, sino diario milagro.

Que su trato con las almas sea siempre para dejar en ellas el amor y el valor que Tú nos entregas.
Que cuando jóvenes, tengan la fortaleza de tus últimos tres años y cuando viejos, sigan sintiendo que «Dios alegra su juventud».

Que espíritu viviente en carne y hueso, sean como Tú, profundamente humanos y perfectamente divinos.

Que cuando el desánimo y la debilidad los agobien en el camino de su calvario, estés Tú, como Cirineo, para llevarles la cruz y volvérselas gozo.

¡Y que nunca falte quien de la vida por ellos, así como Tú la diste por nosotros!


Oración del Apóstol (s.XIV)

Cristo, no tiene manos, tiene solamente nuestras manos para hacer el trabajo de hoy.
Cristo no tiene pies, tiene solamente nuestros pies para guiar a los hombres en sus sendas.
Cristo, no tiene labios, tiene solamente nuestros labios para hablar a los hombres de sí.
Cristo no tiene medios, tiene solamente nuestra ayuda para llevar a los hombres a sí.
Nosotros somos la única Biblia, que los pueblos leen aún; somos el último mensaje de Dios escrito en obras y palabras.

Amén

Como siempre te agradezco mucho tu tiempo de lectura y te invito a seguir al pendiente de los demás artículos que encontraras en nuestra página, siempre con información actual sobre distintos temas católicos, Dios te bendiga hermano.


FUENTE: catoliscopio.com


ORACIONES POR LOS SACERDOTES -


"Señor Jesús, Pastor Supremo del rebaño,

te rogamos que por el inmenso amor y misericordia

de Tu Sagrado Corazón,

atiendas todas las necesidades de tus sacerdotes.

Te pedimos que retomes en Tu Corazón

todos aquellos sacerdotes que se han alejado de tu camino,

que enciendas de nuevo el deseo de santidad

en los corazones de aquellos sacerdotes

que han caído en la tibieza,

y que continúes otorgando a tus sacerdotes fervientes

el deseo de una mayor santidad.

Unidos a tu Corazón y el Corazón de María,

te pedimos que envíes esta petición a Tu Padre celestial

en la unidad del Espíritu Santo. Amén."



Omnipotente y Eterno Dios: dígnate mirar el rostro de tu Cristo, eterno y Sumo Sacerdote, y por amor a ÉL, ten piedad de tus Sacerdotes.

Recuerda, oh Dios misericordioso, que no son sino débiles y frágiles criaturas. Mantén vivo en ellos el fuego de tu amor. Guárdalos junto a Ti, para que el enemigo no prevalezca contra ellos, y para que en ningún momento sean indignos de su sublime vocación.

¡Oh Jesús!, te ruego por tus fieles y fervorosos Sacerdotes, por tus Sacerdotes tibios e infieles; por tus Sacerdotes que trabajan cerca o en lejanas misiones; por tus Sacerdotes que sufren la tentación; por tus Sacerdotes que sufren soledad y desolación; por tus jóvenes Sacerdotes; por tus ancianos Sacerdotes; por tus Sacerdotes agonizantes; por las almas de tus Sacerdotes que padecen en el Purgatorio.

Pero sobre todo. Te encomiendo a los Sacerdotes que me son más queridos; al Sacerdote que me bautizó, al que me absolvió de mis pecados; a los Sacerdotes a cuyas Misas he asistido y que me dieron tu Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión; a los Sacerdotes que me enseñaron e instruyeron, me alentaron y aconsejaron; a todos los Sacerdotes a quienes me liga una deuda de gratitud.

¡Oh Jesús!, guárdalos a todos junto a tu Corazón y concédeles abundantes bendiciones en el tiempo y la eternidad. Así sea. 

Roguemos a Nuestro Señor Jesucristo para que nos mande sacerdotes con verdadera vocación de servicio y que crezcan en amor y santidad.



Buen Pastor y Señor Jesucristo

que sentiste compasión al 

ver a las muchedumbres

como ovejas sin pastor.



Te pedimos que envíes a la Iglesia

sacerdotes según tu corazón.



Que ellos presidan la oración y

las alabanzas de tu pueblo,

que alimenten nuestras vidas

con el pan de tu Palabra

y nos congreguen a celebrar

el Bautismo, el Perdón, la Eucaristía

y todos los sacramentos de la fe.



Hoy ponemos en tus manos

a todos los sacerdotes que has llamado

ayúdalos a crecer en amor y santidad

para que vivan plenamente su vocación.



Santa María, Madre de la Iglesia,

Virgen de la fidelidad y del servicio

ruega por nosotros. Amén

EN QUE CONSISTE EL INCREIBLE PODER DE LA ORACIÓN DE INTERCESION


Un miembro de la familia o un amigo se enfrenta a una enfermedad mortal.  Tu vecino necesita desesperadamente Jesús pero se aleja cada vez más.  Una nación comienza a desmoronarse porque su gente sigue malos caminos.  Y luego el pedido del prójimo ¿Orarías por mí?

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La respuesta a estas demandas es una de las cuestiones más importantes de la vida espiritual: la oración por los demás.

Mediante la oración de intercesión, Dios nos está pidiendo entrar más profunda y abiertamente en su amor y misericordia.


ANTE GRANDES PROBLEMAS, CONSTRUCCIÓN DE PUENTES CON DIOS

A menudo, los problemas que enfrentamos como seres humanos parecen demasiado grandes para nosotros.

No importa lo mucho que lo intentemos, no podemos resolverlos por nosotros mismos. 

Es en momentos como estos cuando tenemos que volvernos al Señor en oración de intercesión.

Hay muchas maneras de amar al prójimo, pero la oración de intercesión, la oración en nombre de otras personas, es la demostración más poderosa.

Porque la oración es la fuerza más potente conocido por la humanidad.

Debido a que hemos sido hechos partícipes de la victoria de Jesús sobre el pecado y la muerte, tenemos la autoridad como hijos e hijas de Dios para orar por los demás, hacer retroceder la oscuridad del pecado y la opresión. 

En la oración, tenemos un arma que tiene el poder divino para derribar fortalezas.

Pero además Dios aprecia a la gente que ora fervientemente por otras personas que enfrentan tribulaciones. 

La Escritura nos dice que cuando decimos oraciones de intercesión, estamos construyendo puentes entre Dios y el pueblo por quien oramos.

Recuerda que esto no es sólo una oración, es una acción deliberada. 

No es sólo decir palabras, se trata de un proyecto de construcción. 

En 1 Timoteo 2: 1-2 Pablo escribe:

“Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad”.



LA ORACIÓN DE INTERCESIÓN ES UN ARMA DE BATALLA

La intercesión es la oración que ruega a Dios por sus necesidades y las necesidades de los demás. 

Pero es mucho más que eso. La intercesión consiste en apelar a la voluntad de Dios y negarse a abandonarla hasta que su voluntad se cumpla.

La intercesión es la guerra, la clave del plan de batalla de Dios para nuestras vidas. 

Pero el campo de batalla no es el de esta tierra.

La Biblia dice:

“Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas” (Efesios 6:12).
La oración de intercesión tiene lugar en este mundo espiritual donde se ganan o pierden las batallas por nuestras propias vidas, nuestras familias, nuestros amigos y nuestra nación.


PRINCIPIOS PARA ORAR POR LOS DEMÁS

Dios nos da instrucciones para orar por otros en varios lugares en la Biblia.

El apóstol Santiago nos dice que “orar unos por otros, para que sean sanados” (Santiago 5:16).

El apóstol Pablo nos anima a interceder por miembros de la Iglesia y los ministros,

“siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos, y también por mí, para que me sea dada la Palabra al abrir mi boca y pueda dar a conocer con valentía el Misterio del Evangelio, del cual soy embajador entre cadenas, y pueda hablar de él valientemente como conviene” (Efesios 6: 18-20).

San Pablo también nos exhorta a que

“Ante todo recomiendo que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los constituidos en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y apacible con toda piedad y dignidad”. (1 Timoteo 2: 1-2).

Jesucristo incluso ordenó:

“Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan” (Mateo 5:44).

¿Por qué Dios quiere que oremos por los demás?

Debido a que la oración de intercesión refleja el carácter del amor y la misericordia de Dios.

Dios quiere que pensemos como lo hacemos, y orar por los demás nos ayuda a pensar más allá de nosotros mismos y crecer en compasión por los demás.

Dios compara la oración con olor dulce incienso que le agrada (Apocalipsis 5: 8).


CONCEPTOS ERRÓNEOS SOBRE LA ORACIÓN DE INTERCESIÓN

La oración de intercesión no es un juego de números. 

Dios no tiene que esperar hasta que 10 o 20 o 100 personas recen sobre una situación con el fin de intervenir.

La oración no es un voto o petición que Dios tiene para actuar si hay suficiente gente.

Nuestras oraciones no pueden obligar a Dios a hacer nada. 

Él puede y debe actuar a Su tiempo, sea uno o un millón que oran al respecto.

Además, la oración de intercesión no es algo que debemos hacer para tratar de ganar puntos con Dios, que podemos recoger cuando algo malo nos suceda.
Nuestra motivación debe ser el amor por los demás, la preocupación desinteresada.

¿Cuál es la responsabilidad de la persona que solicita oraciones?

¿Puede una persona pedir a otros creyentes que oren por ella y luego encontrar que no es necesario orar a sí misma?

No, no podemos delegar la oración.

La oración es parte de nuestra relación personal con Dios, y por lo que debemos ir a Él fervientemente nosotros mismos, sea que otros están orando por nosotros o no.



7 CONSEJOS PRÁCTICOS PARA UNA BUENA ORACIÓN DE INTERCESIÓN


1 – Orar con Fe, en el Espíritu y en Amistad con Dios

La fe es primordial.
La fe es la puerta que nos acerca a Dios.

Siempre que nos acercamos a Dios lo hacemos en la fe.

Como nos recuerda Hebreos 11: 6,

“Sin fe es imposible agradar a Dios, quien quiera acercarse a Él tiene que creer que Él existe y que Él recompensa a aquellos que le buscan”.

Toda buena oración es realizada en el espíritu.

Leemos en Romanos 8: 26-27 que

“el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; para nosotros que no sabemos orar como se debe, el Espíritu mismo intercede por nosotros con susurros más profundos que las palabras.

Y Él, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios”.
La oración es una conversación con Dios, y es en nuestra amistad con Dios, que la oración se vuelve más regular y vivificante.

Santa Teresa de Ávila dijo que

“la oración no es más que estar en términos de amistad con Dios.”


2 – Orar con amor Humilde y Obediente
El amor humilde es el amor altruista y es el fundamento de toda oración de intercesión.

Amar es querer el bien del otro y orar por otros es un gran acto de desear el bien de los demás.

El amor humilde va y busca a las necesidades de otros, porque el amor altruista siempre está dispuesto a dar el regalo del tiempo.
Del amor humilde aprendamos el lenguaje del amor obediente.

La virtud de la obediencia tiene sus raíces en nuestra respuesta gozosa a lo que se nos ha solicitado.

Vemos amor obediente modelado perfectamente en la respuesta de María al Ángel Gabriel:

“Que se haga en mí según tu palabra” (Lucas 1:38).

Es como un alegre deseo de cumplir la voluntad de Dios.


3 – Interceder con Confianza en la Respuesta de Dios

Debemos tener en cuenta que Dios no siempre responde a nuestra oración con un “sí”.

Sino que a veces responde con un “no” o un “aún no.”

¿Por qué? Debido a que la oración más perfecta es “Hágase tu voluntad”.

Podríamos ver algo como un bien, pero tal vez no sea el bien que es voluntad de Dios en ese momento.
Sin embargo, Dios responde, y esto no debe apartarnos de nuestras intenciones y ser específicos en la oración.

Nos abre al plan de amor del Padre para la salvación de todas las personas.

4 – Interceder desde el Corazón y Fervientemente
La Biblia tiene muchos ejemplos de hombres y mujeres orando desde el corazón.

En 2 Reyes 20: 1-3, el profeta Isaías dijo al Rey Ezequías que iba a morir.

En respuesta a este mensaje, el Rey Ezequías volvió su rostro a la pared y llorando amargamente oró:

“Acuérdate ahora, oh Señor, te ruego que haya andado delante de ti con fidelidad, y con todo corazón, y hecho lo que es bueno para tus ojos” (2 Reyes 20: 3).

Al final, Dios quiere algo más que solo el movimiento de la boca quiere un pueblo que acuda a Él con todo el corazón.

La “oración ferviente de un hombre justo es poderosa en sus efectos” (Santiago 5:16), porque él erige como una corriente eléctrica entre Dios y el hombre.

El hombre ferviente está lleno del amor y la gracia de Dios, y por lo tanto está energizado en su fe.

En muchos sentidos, orar fervientemente es añadir leña a la fe ya existente por la que Dios se regocija.
También se agrega leña con el ayuno.

El ayuno es orar con el cuerpo y una gran expresión de nuestra seriedad hacia la oración de intercesión.

Sacrificar lo que nos es más cercano, la comida y la bebida (y también aquellas otras cosas a las que estamos unidos),

En esencia, el ayuno es entrar más profundamente en la exhortación de Pablo a presentar nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, nuestro culto espiritual (Romanos 12: 1).

El ayuno es como incienso aromático, un aroma que es agradable a Dios.


5 – Orar Sin Perder Tiempo

Así como debemos responder en obediencia amorosa, deberíamos hacerlo en el momento.
En otras palabras, no debe perderse el tiempo para nuestra oración de intercesión.

Por otra parte, cuando oras en el momento, la persona por la que estás orando sabrá que eres serio acerca de la oración.

Y esto puede ser una fuente de consuelo para la persona que solicita sus oraciones.


6 – Ser Detallado en la Oración
¡No seas genérico delante de Dios! Él desea conocer los detalles de nuestras oraciones de intercesión.

Esto no es por Su bien (Él ya conoce los detalles), es por nuestro bien.

Hay un gran poder cuando escuchamos nuestras oraciones de intercesión.

Y dos consejos prácticos.

Uno es que los intercesores hagan una lista de las personas y sus intenciones en un cuaderno(o en su smartphone).

Esto evita que se olviden, por más que si son muchas quizás no encuentres el tiempo y el lugar para mencionarlas una a una.

Además, nuestras intenciones específicas se deben presentar a Dios Padre en la misa, especialmente durante la consagración de la Eucaristía.

No hay un mejor tiempo para la oración de intercesión que cuando todas las huestes del cielo están mediando en nombre del cuerpo de Cristo.


7 – Hacer una Acción de Gracias

Al comienzo de la oración, la fe abre la puerta del corazón de Dios.
Después de un período de oración, Dios nos llena de esperanza y amor (caridad) para nosotros y para el que estamos orando.

¡Por ello, estamos eternamente agradecidos y alabamos a Dios!

Una plegaria ideal de intercesión es el Memorare.

“Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio y reclamando Vuestro Socorro, haya sido desamparado por Vos.

Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las Vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos.

Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas ante la necesidad, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.”
Tan poderosa es esta plegaria que la santa Teresa de Calcuta instituyó entre las Misioneras de la Caridad recitarla en Novena en el mismo momento, o sea 9 Memorare juntas, la que llamó Flying Novena.

Y tal es su poder que experimentaba la solución a los problemas agudos por los que oraban antes de terminar de recitar las 9 oraciones. Puedes leerlo aquí.

Y después hacía otra Flying Novena en acción de gracias.


FUENTE: forosdelavirgen.org

CORONILLA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

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Un día San Miguel Arcángel apareció a la devota Sierva de Dios Antonia De Astónac. El arcángel le dijo a la religiosa que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones. Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de ángeles. La corona consiste de un Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.


Promesas: A los que practican esta devoción en su honor, San Miguel promete grandes bendiciones: Enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión. Además, a los que recitasen estas nueve salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte. Aun mas, serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares serán librados del Purgatorio.

En esta coronilla invocaremos a los nueve coros de ángeles. Después de cada invocación rezaremos 1 Padre Nuestro y 3 Avemarías. Ofreceremos esta coronilla por la Iglesia, para que sea defendida de todas las asechanzas del demonio, y por los que están más alejados de Dios.

En el Nombre del Padre...
Se comienza la Corona rezando, la siguiente invocación:
Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, etc.

1. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías
2. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, dígnate darnos tu gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
3. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, derrama en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
4. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, danos señorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
5. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, infunde en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
6. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
7. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
8. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia en la fe y buenas obras de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.
9. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, dígnate darnos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén.
1 Padre Nuestro y 3 Avemarías.



Se reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:
*En honor a San Miguel...... 1 Padre Nuestro
*En honor a San Gabriel...... 1 Padre Nuestro
*En honor a San Rafael........ 1 Padre Nuestro
*En honor a nuestro ángel de la Guarda..... 1 Padre Nuestro

Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oremos. Todopoderoso y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.  



Si queremos, al final de la Coronilla a San Miguel Arcángel, podemos agregar la siguiente oración:

REINA DE LOS ÁNGELES

¡Oh Augusta Reina de los Cielos y Señora de los Ángeles!

Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad las santas legiones para que, bajo vuestras órdenes, combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.

¿Quién como Dios?

Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén. 

ORACIÓN POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES -





Con la «Oración por la santificación de los sacerdotes», compuesta por Santa Teresita del Niño Jesús, damos gracias a Dios por el regalo del sacerdocio, y damos gracias a los sacerdotes por su entrega a la Iglesia de Jesucristo. Oremos por los sacerdotes, por la santificación de sus almas y el progreso en su vida de entrega al Amor de Cristo.

ORACIONES PARA PEDIR VOCACIONES SACERDOTALES, RELIGIOSAS Y DIOCESANAS



A CRISTO Y A MARÍA POR LAS VOCACIONES

Señor Jesús, así como llamaste un día a los primeros discípulos para hacerles pescadores de hombres, continúa también ahora haciendo resonar tu invitación: ¡Ven y sígueme!

Da a los jóvenes y a las jóvenes la gracia de responder prontamente a tu voz. Sostén en sus fatigas apostólicas a nuestros obispos, sacerdotes y personas consagradas.

Da la perseverancia a nuestros seminaristas y a todos los que están realizando un ideal de vida totalmente consagrada a tu servicio.

Suscita en nuestra comunidad el espíritu misionero. Manda, Señor, operarios a tu mies y no permitas que la humanidad se pierda por falta de pastores, de misioneros, de personas entregadas a la causa del Evangelio.

María, Madre de la Iglesia, modelo de toda vocación, ayúdanos a decir "sí" al Señor que nos llama a colaborar en el designio divino de la salvación.

Amén



ORACIÓN POR LAS VOCACIONES "MSC"

Señor, Tú que diste al Padre Julio Chevalier la gracia de contemplarte como el Buen Pastor:

Mira a tu Iglesia y dale las vocaciones que necesita para que sea anunciada la Buena Noticia del Evangelio.

Mira a los Misioneros del Sagrado Corazón y concédeles las vocaciones necesarias para el cumplimiento de su misión.

Que seamos verdaderos testigos de tu Amor, para que todos juntos, con un corazón renovado, seamos Corazón nuevo para el Mundo Nuevo que brota de tu Corazón de Hijo, en la comunión del Espíritu para la gloria del Padre. Amén.

Corazón Sacerdotal de Jesús, /

Danos la perseverancia



ORACIÓN VOCACIONAL

( Juan XXIII )

Envía Señor, obreros a tu mies que esperan en todo el mundoa tus Apóstoles y Sacerdotes, los Misioneros heroicos, a las Religiosas amables e incansables.

Enciende en los corazones de los jóvenes y de las jóvenes la chispa de la vocación.

Haz que las familias cristianas quieran distinguirse en dar a tu Iglesia los coopera-dores y cooperadoras del mañana.

Así sea.



ORACIÓN POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES

Jesús, Pastor eterno, dígnate mirar con ojos de misericordia esta porción de tu grey amada.-

Señor, necesitarnos mayor número de religiosos y sacerdotes, multiplica las voca-ciones y santifica a nuestros religiosos y Sacerdotes.

Te lo pedimos por la Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora del Sagrado Corazón, tu dulce y santa Madre.

Jesús, danos Sacerdotes según tu corazón. Amén



ORACIÓN VOCACIONAL DE LOS "MSC"

Señor Jesús Tú nos dijiste:

"rueguen al dueño para que envíe operarios a su mies".

Te pedimos por el don de vocaciones sacerdotales y religiosas para que en todas partes sea amado tu Corazón.

Despierta en muchos jóvenes una vocación sincera, alegre y entusiasta; con un espíritu de bondad, humildad y sencillez y que quieran compartir su vida como misionero del Sagrado Corazón.

Esto te lo pedirnos por nuestra Señora del Sagrado Corazón y de San José nuestro protector.

"Amado sea en todas partes el Sagrado Corazón de Jesús".

- Por Siempre -



FIDELIDAD A LA VOCACIÓN

Te damos gracias, Dios nuestro, por
tu llamada del Bautismo
a ser tu pueblo.

Te respondemos otra vez con nuestro "Sí".
Danos fidelidad para tu causa
y para nuestra vocación.

Renueva con un espíritu de
entusiasmo a todos los que
se dedican al servicio de tu pueblo.

Da a nuestros jóvenes el deseo
de dedicarse a este servicio
en la vida religiosa, en el
sacerdocio, o como diáconos
y ministro laicos.

Llena sus corazones con tu
Espíritu de Sabiduría para
que proclamen tu evangelio,
y den testimonio de tu presencia
entre nosotros.
Amén.



PARA CRECER EN EL AMOR

Amadísimo y generoso Dios,
Eres Tú quien nos llama
por nuestro nombre y
nos pides que te sigamos. 

Ayúdanos a crecer en el amor
y en el servicio a nuestra Iglesia.

Danos el entusiasmo
y la energía de tu Espíritu
para preparar su futuro.

Danos guías llenos de fe
que abracen la misión de Cristo
en amor y en justicia.

Bendice la Iglesia de _______
con guías de nuestras familias
que dediquen sus vidas
al servicio de su pueblo
como sacerdotes, religiosos,
diáconos y ministros laicos.

Inspíranos a conocerte mejor y
abre nuestros corazones
para oír tu llamada.
Amén.



A LA VIRGEN DE GUADALUPE

Virgen de Guadalupe,
Evangelizadora de las Américas,
¡Madre de Dios, Madre de la Iglesia
y Madre Nuestra! Tú eres el orgullo
de nuestra gente. Jesús, tu Hijo, cambió
el agua en vino porque tú se lo pediste.

Te imploramos, Madre Misericordiosa,
que obtengas para nosotros todas las
gracias que necesitamos de tu Hijo.

Intercede ante Él para que bendiga a las
Américas con muchas vocaciones al
sacerdocio, a la vida religiosa, al
matrimonio cristiano y a la vida laical.
Madre de Dios, ruega por nosotros ahora
y siempre.
Amén




SEÑOR JESÚS,
te pedimos que envíes a tu pueblo
los servidores que necesita.
Escoge de nuestras parroquias,
de nuestros hogares,
de nuestras escuelas y universidades
una abundante cosecha
de ardientes apóstoles para tu Reino:
sacerdotes, religiosos, religiosas,
diáconos, misioneros y
apóstoles seglares;
y haz que los llamados por Ti
nunca pierdan conciencia de la
grandeza y necesidad de su vocación.

¡Oh!, Virgen María,
Madre de la Iglesia,
enseña a decir a todos los llamados
por el Señor, un sí con alegría,
como el que tú dijiste en la Anunciación.



POR VOCACIONES SACERDOTALES

Oh Dios Todopoderoso y Eterno
en tu inagotable amor has provisto
ministros para tu Iglesia.
Concédenos en nuestros días
excelentes y adecuados sacerdotes
para que sirvan y santifiquen a tu pueblo.
Inspira una respuesta generosa y valiente
en los corazones de tu pueblo,
para así aumentar el número de
ordenaciones sacerdotales.

Confirma y sostén a aquellos
que se han comprometido
a llevar a cabo la obra de Cristo,
el Buen Pastor,
predicando el Evangelio y uniendo
a tu santo pueblo
en uno solo en Cristo.

Esto te lo pedimos en el nombre
de Cristo nuestro Señor.
Amén.



VOCACIONES SACERDOTALES Y RELIGIOSAS

Padre, tú llamas a cada uno de
nosotros por nombre y nos pides
que te sigamos.

Bendice a tu Iglesia y danos dedicados
y generosos líderes de nuestras familias
y amigos quienes puedan servir a
tu pueblo como religiosas, sacerdotes,
diáconos y ministros laicos. 

Inspíranos mientras crecemos en tu
amor y abre nuestros corazones
para oír tu llamada.
Te lo pedimos en nombre de Cristo.
Amén.


POR DIGNOS MINISTROS 

Padre, escucha las oraciones de tu pueblo,
y haz madurar la semilla que tú sembraste
en el campo de tu Iglesia.

Haz que mucha de tu gente escoja servirte
dedicándose al servicio de sus hermanos y hermanas.
Elige ministros dignos de tus altares
y ardientes pero bondadosos servidores del Evangelio.
Que aquellos que siguen las huellas de Cristo, tú Hijo, crezcan y provean por su forma de vida una señal convincente de tu reino para la Iglesia y todo el mundo.

Que todos los ministros de tu Iglesia
aumenten en números,
y sean persistentes en sus oraciones,
y que desempeñen su ministerio con generosidad e interés por otros.

Padre, consérvalos fieles al llamado del Evangelio; que el mundo vea en ellos
la imagen viviente de tu Hijo, Jesucristo,
quien es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

FUENTE: mscperu.org

VIDA SACERDOTAL - ORACIONES PARA SACERDOTES


Oraciones por las vocaciones sacerdotales


Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas

Señor Nuestro Jesucristo, Tú dijiste a tus Apóstoles: "la mies es mucha pero los obreros pocos; rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su campo". Humildemente te suplicamos que envíes a tu Iglesia numerosas y santas vocaciones sacerdotales y religiosas. Te lo pedimos por la intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, y por la de nuestros Santos Patronos y Protectores, que con su vida y merecimientos santificaron nuestro suelo. Amén.


Ofrecimiento diario de sí mismo por las vocaciones sacerdotales

Oh Jesús, Salvador mío, Tú que confiaste a los sacerdotes, -y solamente a ellos-, el poder de celebrar la Eucaristía, fin principal de su ordenación sacerdotal, perdonar los pecados, administrar otros Sacramentos, predicar con autoridad la Palabra de Dios y dirigir a los demás fieles a mirar y a subir hacia Ti, por medio de tu Santísima Madre, te ofrezco para la santificación de los sacerdotes y seminaristas, durante este día, todas mis oraciones, trabajos y alegrías, mis sacrificios y sufrimientos. Danos, Señor, sacerdotes verdaderamente santos que, inflamados del fuego de Tu amor, no procuren otra cosa que Tu gloria y la salvación de aquellos a los que Tú encomendaste. Amén.

Voy a rezar en particular por esos muchachos que conozco, que tal vez puedan recibir la vocación sacerdotal, y responder a la llamada de Dios: Mira Jesús, tu Iglesia y el mundo necesitan hombres generosos que se entreguen a Ti para ser apóstoles tuyos. Elige.a los que quieras; llama y da la valentía de dejarlo todo y seguirte para ser sembradores de tu doctrina de amor y portadores de tu salvación. Amén.


Oración para los padres de familia.

Oh Dios, Tú me has concedido estos hijos. Sé que gran parte de las vocaciones surgen en familias cristianas, atraídas por la vida ejemplar de sacerdotes fieles. Elige a alguno de mis hijos para que sea sacerdote. Sé que la Iglesia los necesita para proseguir la misión de tu Hijo Jesús. Ayúdame a no ahorrar ningún medio para que cuaje en alguno de ellos tu llamada, y el resto lo confío a tu Espíritu. Guárdalos en tu amor, guíalos y protégelos. Amén.


Oración para el Seminario.

Señor Jesucristo, que fuiste el primero que se preocupó de la formación sacerdotal de los Apóstoles, para después enviarlos a predicar (cf. Mc 3, 13), siguiendo tus huellas; te pedimos, para que las vocaciones arraiguen, que los profesores del Seminario sean sacerdotes íntimamente unidos a Ti, de vida ejemplar, hombres de fe y llenos de amor a la Iglesia. Amén.


FUENTE: www.vidasacerdotal.org/

ORACIONES POR LOS SACERDOTES -

Haz que tu amor los envuelva siempre...


Oh Jesús Sacerdote, guarda a tus sacerdotes en el recinto de tu corazón, donde nadie pueda hacerles daño alguno, guarda puros sus labios diariamente enrojecidos por tu preciosa sangre.

Haz que tu amor los envuelva siempre apartándolos del contagio del mundo, bendice sus trabajos con frutos abundantes y sean las almas dirigidas su consuelo aquí en la tierra y después su hermosa corona allá en el Cielo.



Así sea.

(Religiosas Misioneras de Jesús Sacerdote)


**********

Oh Jesús!
Te ruego por todos tus sacerdotes.

Te ruego por tus fieles y fervorosos sacerdotes,
por tus sacerdotes tibios e infieles,
por tus sacerdotes que trabajan cerca o en lejanas misiones,
por tus sacerdotes que sufren tentación, soledad o desolación, por los que se han secularizado y abandonaron el ejercicio del ministerio sacerdotal, por los que han sido suspendidos o expulsados del Ordo Sacerdotalis
por tus sacerdotes tocados por la ignorancia, por los que viven su ministerio, con falta de Fe, Esperanza o Caridad,
por tus jóvenes sacerdotes, por tus sacerdotes ancianos,
por tus sacerdotes enfermos, por tus sacerdotes agonizantes,
por los que padecen en el purgatorio.


Te encomiendo a los sacerdotes
que me son especialmente estimados:


Al sacerdote que me bautizó.
A los que me absolvieron y absuelven mis pecados, mostrando la Misericordia y Paciencia infinitas del Señor.
A los sacerdotes a cuyas Misas he asistido y asisto, ofreciéndome tu Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión.
A los sacerdotes que me enseñaron e instruyen en la Fe y en la Doctrina de la Santa Madre Iglesia,
a los sacerdotes que me alentaron y aconsejaron servir al Señor, para realizar su Voluntad, en su primera llamada,
y a los que me facilitaron recibir los Sacramentos de la Confirmación y del Matrimonio.

Te ruego, Señor, por todos los sacerdotes,
en especial por aquellos a los que me liga una deuda de gratitud, que siempre será impagable.

Especialmente rezaré por los seminaristas, novicios y por todos los elegidos y llamados por el Señor, para servirle en la Iglesia, y que se encuentran en los distintos centros de formación del mundo.

Igualmente te presento mis oraciones, Señor, por los sacerdotes apresados o encarcelados, ocultos por falta de libertad religiosa, por los que sufren, por los despreciados y por los abandonados, por los que sienten miedo o tristeza,
por aquéllos por los que nadie reza,
por los que son maltratados y agredidos, martirizados.

Por los que omiten o descuidan sus funciones y no obedecen la Doctrina de la Iglesia, por los que se sienten superiores y han olvidado la grandiosa humildad de su ministerio, siempre al servicio de los demás y por aquellos en posible situación de pecado.

Señor Jesús presente en el Santísimo Sacramento,
que quisiste perpetuarte entre nosotros por medio de tus Sacerdotes, concédenos Sacerdotes santos.
Haz que sus palabras sean sólo las tuyas,
que sus gestos sean los tuyos,
que su vida sea fiel reflejo de la tuya.
Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres
y hablen a los hombres de Dios.

Que no tengan miedo al servicio, sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida. Que sean hombres, testigos del Eterno en nuestro tiempo, caminando por las sendas de la historia con Tu mismo paso y haciendo el bien a todos.

Que sean fieles a sus compromisos, celosos de su vocación y de su entrega, claros espejos de la propia identidad y que vivan con la alegría del don recibido.

Te lo pido por tu Madre Santa María: Ella, que estuvo presente en Tu Vida, estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes. Amén

ORACIÓN POR LOS HIJOS A LA VIRGEN DEL PERPETUO SOCORRO

¡Socorre a mis hijos!


¡Madre mía, socorre a mis hijos!

que esta palabra sea el grito de
mi corazón desde la aurora.
¡Oh María! que tu bendición
los acompañe, los guarde, los defienda
los anime, los sostenga en todas
partes y en todas las cosas.
Cuando postrados ante la
presencia del Señor le ofrezcan
sus tributos de alabanza y
oración, cuando le presenten
sus necesidades, o imploren
sus divinas misericorias.
¡Madre mía socorre a mis hijos!

Cuando se dirijan al trabajo
donde el deber los llama,
cuando pasen
de una ocupación a otra,
a cada movimiento que ejecuten,
a cada paso que den
y a cada nueva acción.
¡Madre mía socorre a mis hijos!

Cuando la prueba venga
a ejercitar su debilísima virtud
y el cáliz del sufrimientose
muestre antes sus ojos,
cuando la Divina Misericordia,
quiera instruirlos y
purificarlos por el sufrimiento.
¡Madre mía socorre a mis hijos!


Cuando el infierno
desencadenado contra ellos
se esfuerce en seducirlos
con los atractivos del placer,
las violencias de las tentaciones
y los malos ejemplos.
¡Madre mía socorre y preserva
de todo mal a mis hijos!


Cuando se dirijan a buscar
el remedio de sus males
y la curación de sus heridas
en el Tribunal de la
reconciliación y de la paz
¡Madre mía socorre a mis hijos!


Cuando se acerquen
a la Sagrada Mesa
para alimentarse con el
Pan de los Angeles,
con el Verbo hecho carne
por nosotros
en tus purísimas entrañas.
¡Madre mía bendice a mis hijos!

Cuando en la noche se
dispongan al descanso
a fin de continuar con nuevo fervor
al día siguiente su camino hacia la patria eterna
¡Madre mía bendice a mis hijos!


Que tu bendición, Madre mía,
descienda sobre ellos,
en el día, en la noche,
en el consuelo, en la tristeza,
en el trabajo, en el descanso,
en la salud y en la enfermedad,
en la vida y en la muerte
y que esta no sea repentina,
y por toda una eternidad. Así Sea


(Se rezan tres avemarias)


FUENTE: http://es.aleteia.org/

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís