FRASES PARA SACERDOTES

Durante las tres horas de desgarradora agonía, Yo permanecí con Juan y las piadosas mujeres, bajo la Cruz y juntos fuimos bañados por su Preciosa Sangre.

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

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EL PADRE NUESTRO

Lo que pedimos cuando rezamos esta oración-

Padre Nuestro

No hay en el lenguaje humano ninguna palabra en que se condense toda la buena nueva que Cristo trajo a la tierra, como en la palabra que el hombre dirige a su Dios llamándole: Padre. Dios, nuestro Padre, nosotros sus hijos.

La palabra Padre la repite Cristo muchísimas veces, tanto en sus sermones a los judíos y apóstoles como en sus oraciones. Especialmente se ve esto en los Evangelios de San Mateo y San Juan. San Mateo trae esta palabra 44 veces, Juan cerca de 115 veces. De esto se deduce cuán profundamente impresionó esta palabra a los apóstoles y cuánto se grabó en su memoria.

Al poner esta palabra al principio de su oración, Cristo quería producir en nosotros los mismos sentimientos que El abrigaba. Por eso se puede comprender cuánto le agrada el que este pensamiento fundamental de su trato con Dios halle un eco fiel en nuestras oraciones.

Cuando un niño no conoció a su padre como la imagen perfecta del amor providencial, y no creció al calor de este amor, siempre sentirá la falta de uno de los aspectos más felices de su vida. Lo mismo acaece en el hombre que no aprendió sentirse hijo de Dios. A él no le queda más remedio que pedir con toda reverencia como los discípulos: "Señor, enséñanos a orar".

¡Padre! ¡ Cuán feliz me siento en la convicción de tener por Padre a Dios, el Eterno e Inmenso, el Creador y Señor de todas las cosas creadas! ¡ Qué ánimo y aliento, qué confianza en todas las situaciones de mi vida me da esta seguridad! ¡ Oh Padre mío, yo creo en tu eterno amor para conmigo! Cuán fielmente cumpliste siempre tus obligaciones de Padre conmigo! Yo a mi vez quiero ser fiel hijo tuyo y buen hermano de tus hijos, mis hermanos en la tierra, ante todo de tu Hijo que me recuperó los derechos perdidos de ser hijo tuyo.

Que estás en el cielo

Allí arriba donde vive mi Padre, está mi patria y mi casa paterna. ¡Cuán pequeña parece ante esto la pobre tierra con sus sufrimientos y gozos pasajeros, con sus cuitas y placeres! Voy a guardar viva en mi alma siempre una verdadera nostalgia del cielo. Ella fortalecerá mi voluntad con el propósito decidido de una vida sin mancha, y preservar mi alma del deseo de enamorarse de objetos terrenos y de buscar mi consuelo en las cosas de la tierra.

Santificado sea tu nombre

¡Que tu, oh Padre, encuentres en el mundo aquella gloria externa que se te debe en la vida pública y privada de los hombres, en la ciencia y las bellas artes, en la técnica y en la vida política, ante todo en la práctica de las virtudes de tus hijos! ¡ Ojalá todo sea dirigido para promover tu honra y gloria! Esta es mi primera aspiración en todas mis oraciones, como es el principal interés de los hijos buenos que el padre de familia sea honrado y amado de todos.

Oh querido Padre que estás en los cielos, necesito pedirte muchas cosas: soy pobre y necesito mi pan cotidiano; soy más pobre porque necesito el perdón de mi culpa: soy aún más pobre, porque necesito ser librado siempre de nuevos peligros; soy pobrísimo, porque necesito ser preservado de la perdición eterna. Pero todas esas cosas no han de ser lo primero que te pido. El primer y principal objeto de todos mis anhelos es que tu nombre sea santificado. ¡Ojalá toda mi vida sea dedicada a conseguir este fin primordial de todos los hombres de la tierra!

Venga a nosotros tu reino

Nosotros somos tu propiedad y posesión, oh Señor. Fortalece en nuestros corazones la convicción de ser tuyos a fin de no servir a nadie fuera de Tí. No permitas que el espíritu del mundo reine en perjuicio de las almas inmortales. Refrena la incredulidad, la soberbia y la sensualidad. Extiende tu reino por medio de la propagación de la fe entre todos los pueblos de la tierra, por la libertad y exaltación de la Iglesia, por la multiplicación de su influjo en todas las manifestaciones de la vida a su alcance, para ennoblecer la sociedad y poder llevarla a su verdadera felicidad. Toma posesión de los corazones de todos los hombres a fin de que puedan llegar a ser herederos de tu reino eterno.

Hágase tu voluntad

Estas palabras tienen un sentido doble. Hay una voluntad de Dios que el hombre tiene que cumplir con sus obras. Hay otra que debe respetar y sufrirla con paciencia. Mas ambas voluntades debemos tomar como con ambas manos. De ahí que esta petición contiene primero el sincero propósito de cumplir la voluntad de Dios; segundo, la generosa resolución de aceptar todas las disposiciones de la Divina Providencia, aun las más pesadas y dolorosas, con plena sumisión y entrega de si mismo; tercero, el fervoroso ruego por el auxilio de la divina gracia para el constante cumplimiento de estos propósitos.

Toda mi felicidad y mi valor depende de si me someto con toda mi alma a la voluntad de Dios o no. Yo renuncio a mi propia voluntad y a mis deseos particulares. ¿Qué importa todo eso, con tal que se cumpla la voluntad de Dios? Sólo aquello tiene razón de ser, que deriva de la siempre santa, siempre amable, siempre bondadosa voluntad divina y está en conformidad con ella.

Danos, oh Padre, tu poderosa gracia que nos hace abrazar y cumplir siempre lo que Tú quieres, y nos mantiene firmes y fuertes en todo lo que dispone o permite tu santa Providencia.

En la tierra como en el cielo

En el cielo ya no hay desobediencia, ni murmuración, ni tardanza, ni vacilación en el cumplimiento de la voluntad divina. Allí todos quieren sólo lo que Dios quiere, y lo quieren con amor puro. El perfecto cumplimiento de la divina voluntad es la bienaventuranza de todos los bienaventurados. Ojalá también nosotros en la tierra no trabajáramos por ningún otro ideal que el cumplir, como los ángeles y santos del cielo, la voluntad de Dios, en lo grande como en lo pequeño con toda perfección asequible con el auxilio de la divina gracia.

El fiat (hágase en mí según tu palabra) de la Madre de Dios dio la señal para que se verifique el gran misterio de la Encarnación del Verbo Eterno con todas las bendiciones que de ahí vinieron sobre los hombres.

Otro fiat de la boca del Divino Salvador en el jardín de Getsemaní significaba la aceptación del cáliz de la Pasión para el ofrecimiento del sacrificio cruento, por el cual el Cordero de Dios quitó los pecados del mundo y nos abrió el cielo.

En la misma línea está ahora el fiat que el divino Maestro pone en nuestra boca en el Padre nuestro, y que diariamente sube de nuestros labios a las alturas del cielo.

Digamos, pues, este nuestro fiat con el mismo espíritu y con la misma generosidad con que El y su santísima Madre pronunciaron el suyo.

Hasta aquí, el devoto que ora, piensa más en el Padre celestial que en sí mismo. El defiende más los intereses de Dios que lo suyos propios. Es evidente que con ello procura, a la vez, en realidad, su propia felicidad. En estas tres primeras peticiones está el centro de gravedad del Padre nuestro; y cuanto más ellas llenan nuestra alma, tanto más fuerza tendrán ante Dios las siguientes peticiones, en las que recomendamos a la bondad divina nuestros propios asuntos y aspiraciones diciendo implícitamente: Por la gloria de tu santo nombre, danos, oh Padre, el pan de cada día, perdónanos nuestras deudas, no nos dejes caer en la tentación y líbranos de todo mal.

Danos hoy nuestro pan de cada día

Bajo el concepto de "pan de cada día" que pedimos para todo el género humano, entendemos en primer término todos los bienes materiales y espirituales que el hombre necesita para la vida terrenal y existencia digna a su naturaleza. Llama nuestra atención que, cuando las peticiones anteriores, abrazan el cielo, la tierra y la eternidad, ésta se concreta al día que pasa y al pan que necesitamos.

Esta petición debe ser condicional, esto es, unida a la anterior a la que pedimos que se haga la voluntad de Dios en todas las cosas. Así pedimos aquí que nos dé el pan de cada día, si así es su santa voluntad.

Incondicional debe ser esta petición sólo cuando la referimos al pan de la divina gracia que diariamente necesitamos, o al pan de la Hostia divina. El recuerdo del Santísimo Sacramento es el pensamiento más hermoso y tierno que la palabra "pan" puede sugerirnos.

Que siempre aumente el número de los fieles que reciben diariamente este pan celestial y que con ellos se multiplique el número de aquellos en que Cristo vive y reina y que viven en Cristo; esto significaría el más perfecto cumplimiento de esa petición, la solución de la atormentadora cuestión por el pan cotidiano que tanto interesa a los hombres.

Muy convenientemente se une a esta petición la Comunión espiritual, a la vez que el ruego por aquellos pobres, a quienes falta el pan del día. No en balde Cristo acentúa tanto en esta y en las siguientes peticiones el concepto de familia que prima en ellas, que se llega a pensar que, no se nos concedería ningún pedido personal, que no alcance a la vez a todos nuestros hermanos.

Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden


Esta petición intenta mantener vivo en nosotros el espíritu de penitencia.

El perdón de los pecados es la necesidad más urgente del caído género humano. No hay cosa que oprima tanto como una culpa no expiada. Ahora bien, el precio del perdón de toda la culpa del hombre lo pagó Cristo por medio de sus infinitos méritos, adquiridos por su vida, pasión y muerte. Pero la aplicación de estos méritos al alma exige su cooperación a la gracia. Esta cooperación no prestan, desgraciadamente, millares de almas. Para todas ellas pedimos nuevas y más abundantes gracias de perdón y conversión. En esto estriba el significado de esta petición. Al formularla no pensamos solamente en nuestra culpa personal, sino también en la de nuestra familia, de nuestros hermanos y allegados, de nuestro pueblo, patria y de todo el linaje humano. Este apostolado de la oración, esta petición por la conversión de los pecadores, disidentes, infieles y paganos, es una obra excelente de misericordia que cada cual puede hacer.

En todo ello hay que tener presente que Dios nuestro Señor es Padre bondadosísimo, inclinado por naturaleza a usar de misericordia donde quiera que note alguna buena voluntad en el hombre. No creamos algo de Dios que tendríamos reparo o vergüenza de creer de nuestro propio padre. Para nosotros pedimos la gracia de recibir siempre dignamente el Sacramento de la Penitencia y de no engañarnos acerca de la seriedad de nuestra contrición y sinceridad de nuestros propósitos, prometiendo a la vez cumplir con la condición expresada en las palabras que agregamos: "como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". El perdón que Dios nos concede está en relación exacta con la conducta que nosotros observamos con nuestros prójimos (Mat. 7, 2). Un silencioso y sincero: "Perdona nuestras ofensas" por la salud de nuestro prójimo es la mejor contestación al rencor y la antipatía natural que se levanta en nuestro interior, y constituirá nuestro perdón y justificación ante el tribunal divino.

No nos dejes caer en la tentación

En esta petición imploramos, nos preserve Dios de nuestros pecados, confesión que avergüenza nuestro orgullo. No podemos confiar en nosotros mismos. La historia de nuestra vida es en su mayor parte la historia de nuestras derrotas en las tentaciones. Sólo el que se teme a si mismo y confía en el auxilio de Dios, está seguro de no pecar. Al pedir que Dios no nos deje caer en las tentaciones, nos obligamos, a la vez, a evitar todas las ocasiones de pecado y emplear los medios necesarios para no pecar.

Adviértase aquí el plural "nos". Lo que cada cual pide para sí, lo implora igualmente para todos sus prójimos. ¡Con qué insistencia surgirá muchas veces de los corazones buenos y celosos de la salvación de las almas esta petición a favor de las que se hallan confiadas a su cuidado, especialmente para conservar la inocencia de la vida! ¡Cuán necesaria es tal oración, ante todo en la época actual en que toda la atmósfera se halla envenenada del olor pestífero de la tentación!

Y líbranos del mal

Líbranos de todo lo que significa en realidad un mal. Luego, no de las cruces de la vida, puesto que ellas no son un verdadero mal, sino gracias divinas; pero sí, de las consecuencias del pecado, de la ceguera del espíritu y de la flojedad de la voluntad, de todo influjo del mal en cuanto nos separa de Dios y del cielo; ante todo para nosotros y para todos nuestros allegados, de la consecuencia más funesta del pecado y del mal más grande, que es la perdición eterna.

Oh Padre celestial, líbranos de la pena eterna del infierno. Defiende, Señor, a tu pueblo: límpiale, bondadoso, de todos los pecados: pues no le dañará ninguna adversidad mientras no le domine alguna maldad.

Adaptación de un antiguo devocionario titulado "El tesoro del Sagrado Corazón de Jesús".


El “Padre Nuestro”

San Cipriano de Cartago, Tratado sobre el “Padre Nuestro”, 14 - 17.

"«Cúmplase tu voluntad en la tierra como en el cielo». No en el sentido de que Dios haga lo que quiere, sino en cuanto nosotros podamos hacer lo que Dios quiere. Pues ¿quién puede estorbar a Dios de que haga lo que quiera? Pero porque a nosotros se nos opone el diablo para que no esté totalmente sumisa a Dios nuestra mente y vida, pedimos y rogamos que se cumpla en nosotros la voluntad de Dios: y para que se cumpla en nosotros, necesitamos de esa misma voluntad, es decir, de su ayuda y protección, porque nadie es fuerte por sus propias fuerzas, sino por la bondad y misericordia de Dios. En fin, también el Señor, para mostrar la debilidad del hombre, cuya naturaleza llevaba, dice: Padre, si puede ser, que pase de mí este cáliz (Mt 26,39), y para dar ejemplo a sus discípulos de que no hicieran su propia voluntad, sino la de Dios, añadió lo siguiente:

Con todo, no se haga lo que yo quiero, sino lo que Tú quieres. Y en otro pasaje dice: No bajé del cielo para hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió (lo 6,38). Por lo cual, si el Hijo obedeció hasta hacer la voluntad del Padre, cuánto más debe obedecer el servidor para cumplir la voluntad de su señor, como exhorta y enseña en una de sus epístolas Juan a cumplir la voluntad de Dios, diciendo: No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno amare al mundo, no hay en él amor del Padre, porque todo lo que hay en éste es concupiscencia de la carne, y concupiscencia de los ojos, y ambición de la vida, que no viene del Padre, sino de la concupiscencia del mundo; y el mundo pasará y su concupiscencia, mas el que cumpliere la voluntad de Dios permanecerá para siempre, como Dios permanece eternamente (1 lo 2,15-17).Los que queremos permanecer siempre, debemos hacer la voluntad de Dios, que es eterno. La voluntad de Dios es la que Cristo enseñó y cumplió: humildad en la conducta, firmeza en la fe, reserva en las palabras, rectitud en los hechos, misericordia en las obras, orden en las costumbres, no hacer ofensa a nadie y saber tolerar las que se le hacen, guardar paz con los hermanos, amar a Dios de todo corazón, amarle porque es Padre, temerle porque es Dios; no anteponer nada a Cristo, porque tampoco él antepuso nada a nosotros; unirse inseparablemente a su amor, abrazarse a su cruz con fortaleza y confianza; si se ventila su nombre y honor, mostrar en las palabras la firmeza con la que le confesamos; en los tormentos, la confianza con que luchamos; en la muerte, la paciencia por la que somos coronados. Esto es querer ser coherederos de Cristo, esto es cumplir el precepto de Dios, esto es cumplir la voluntad del Padre.

Pedimos que se cumpla la voluntad de Dios en el cielo y en la tierra; en ambos consiste el acabamiento de nuestra felicidad y salvación. En efecto, teniendo un cuerpo terreno y un espíritu que viene del cielo, somos a la vez tierra y cielo, y oramos para que en ambos, es decir, en el cuerpo y en el espíritu. se cumpla su voluntad. Por eso debemos pedir con cotidianas y aun continuas oraciones que se cumpla sobre nosotros la voluntad de Dios tanto en el cielo como en la tierra; porque ésta es la voluntad de Dios, que lo terreno se posponga a lo celestial, que prevalezca lo espiritual y divino.

También puede darse otro sentido, hermanos amadísimos, que puesto que manda y amonesta el Señor que amemos hasta a los enemigos y oremos también por los que nos persiguen, pidamos igualmente por los que aún son terrenos y no han empezado todavía a ser celestes, para que asimismo se cumpla sobre ellos la voluntad de Dios, que Cristo cumplió conservando y reparando al hombre. Porque si ya no llama El a los discípulos tierra, sino sal de la tierra, y el Apóstol dice que el primer hombre salió del barro de la tierra y el segundo del cielo, nosotros, que debemos ser semejantes a Dios, que hace salir el sol sobre buenos y malos v llueve sobre justos e injustos (Mt 5,45), con razón pedimos y rogamos, ante el aviso de Cristo, por la salud de todos, que como en el cielo, esto es, en nosotros, se cumplió la voluntad de Dios por nuestra fe para ser del cielo, así también se cumpla su voluntad en la tierra, esto es, en los que no creen, a fin de que los que todavía son terrenos por su primer nacimiento empiecen a ser celestiales por su nacimiento segundo del agua y del Espíritu."

Oración: 

Señor Dios, Tú nos has revelado tu voluntad a través de las palabras y acciones de tu divino Hijo. Te suplicamos nos ayudes a seguir su ejemplo en nuestras vidas para poder contemplarte y cantarte para siempre en tus moradas eternas. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Versiones cantadas del Padre Nuestro

PADRE NUESTRO: en Arameo, la lengua de Jesucristo. 



Padre Nuestro por el coro Cantares, de Monterrey, México en género Católico.


Padre Nuestro interpretado por niños.

LA HOSTIA VIVA. TESTIMONIO DEL DOCTOR RICARDO CASTAÑÓN.

El Dr. Ricardo Castañón Gómez, psicólogo clínico con conocimiento especializado en la relación entre el cerebro y el comportamiento humano, ha llevado adelante una investigación acerca de las hostias que han sangrado en 1996 en Buenos Aires

El Doctor Castañon era ateo y seguidor de Sartre, y, en 1992 se convirtió al catolicismo a traves de sus estudios científicos, en Bolivia

Ha hecho estudios en Italia, Alemania, Estados Unidos y Francia. Es presidente del Grupo internacional para la Paz, y viaja constantemente para proseguir sus investigaciones científicas. Se ha dedicado a investigar hechos y descubrimientos extraordinarios sobre la Virgen Maria, sobre imágenes que han llorado lágrimas de sangre y en este caso, nos habla de la Hostia Viva.




Resumen de su discurso: 

El 15 de agosto del año 1996 una persona comulga en la parroquia de Santa Maria en Buenos Aires y la hostia se le cae de la mano al comulgar; como considera que esta hostia está sucia no la quiere levantar entonces otra persona más piadosa la pone a un lado y le avisa al párroco el P. Alejandro Pese lo ocurrido.

El sacerdote coloca la hostia en un deposito de agua y la pone en el tabernáculo porque es norma que si una hostia consagrada tiene algún incidente debe ponérsela en agua para que se disuelva y luego echar el agua en una planta.Cuando a los once días el sacerdote va a buscar que es lo que ha pasado, se encuentra que la hostia tiene unas manchas rojizas y en los siguientes días se extiende este color rojizo por toda la hostia. Los sacerdotes de esta parroquia acuden al arzobispo de Buenos Aires para contarle lo sucedido y el arzobispo de ese entonces pide por favor esperar tiempos mejores ya que es un tema muy delicado.

El año 1999 siendo ya arzobispo el Cardenal Jorge Bergoglio y enterado que yo hago estas investigaciones de manera gratuita me escribe una carta invitándome a ocuparme de esta investigación.Viaje el 6 de octubre a Buenos Aires y entrevisté a cinco sacerdotes testigos de todo lo ocurrido, ya en ese año son dos hostias las que habían sangrando, tomo las muestras de ambas hostias; durante la extracción de muestras se encuentra presente el notario del arzobispado que certifica legalmente esta acción solicitada por autoridades de la Iglesia en Argentina.

Debo aclarar que cuando me invitaron, el arzobispado de Buenos Aires se comunico con la Santa Sede propiamente con Mons. Gianfranco Girotti que era el secretario privado del Cardenal Ratzinger en la oficina de la Congregación para la Doctrina y la Fe y fue Mons. Girotti quien les dio referencias de mi persona para llevar adelante esta investigación.

El 21 de octubre de 1999 viajo al Forence Analitycal de San Francisco un laboratorio de genética que puede hacer el análisis de las muestras que he tomado.El 28 de enero del 2000 encuentran ADN humano en las muestras, se trata de sangre humana que tiene un código genético humano.

En marzo del 2000 me comunican que desean que participe de este análisis el Dr. Robert Lawrence médico forense histopatólogo experto en tejidos.A mi me dio temor la participación del Dr. Lawrence por el costo que podría implicar y me comentaron que deseaban su participación porque en la muestra encontraron unas sustancias que parecen tejidos humanos, entonces el Dr. Lawrence estudia la muestra y encuentra piel humana y glóbulos blancos.

En diciembre del 2000 el Dr. Lawrence me comenta que puede obtener más muestras de ADN, pero como me dicen que se trata de piel humana viajo a Italia porque deseo hablar con el Dr. Oduardo Ardonidoli que ha estudiado la hostia de Lanciano; una hostia que sangró en el siglo VIII, el Dr. Ardonidoli estudio a pedido de la Conferencia Episcopal Italiana esta ostia. 

Yo consulté mis muestras ante Ardonidoli y él me dice: “probablemente esto es tejido de corazón, no es epidermis, o sea no es piel humana”Como yo no puedo trabajar con probabilidades mandamos la muestra al profesor Jhon Walker de la Universidad de Sydney en Australia y me informa que las muestras enviadas son células musculares y también encuentra glóbulos blancos intactos.Las investigaciones muestran que estos tejidos están inflamados por lo tanto esta persona ha tenido un sufrimiento.

El 2003 este mismo profesor me dice que estas muestras pueden corresponder a tejido de corazón inflamado, este investigador me dice “puede corresponder”Para salir de dudas nos vamos donde el mayor experto en patologías del corazón, Profesor Federico Stigibe de la Columbia University en Nueva York. 

Su informe es enviado el 26 de marzo del 2005 cinco años y medio desde el inicio de la investigación: “se trata de tejido de corazón tiene cambios degenerativos del miocardio y estos cambios degenerativos se deben a que las células están inflamadas y se trata del ventrículo izquierdo del corazón”Las muestras que poseo son de músculo del corazón; quiero decir que el resultado de esta muestra es carne y sangre, el músculo es del miocardio el centro que hace latir el corazón del ventrículo izquierdo donde esta la sangre purificada y limpia.

El Dr. Stigbe me dice que el paciente de donde proviene estas muestras ha sufrido mucho, -debo aclarar nuevamente que el no sabe que estas muestras vienen de una ostia- y este paciente ha sufrido mucho porque le han golpeado a la altura del pecho y le han provocado un infarto.

Es importante hacer notar que he mencionado la existencia de glóbulos blancos, si uno extrae la sangre de una persona, a los 15 minutos los glóbulos blancos se desintegran; entonces como es posible que hasta el 2005 tengamos glóbulos blancos en la muestra que ha sido extraído en 1996.

Es por esta razón que la conclusión es que el corazón tenia activa dinámica viva en el instante en que se tomo las muestras.El resultado final de esta investigación se la entregue al Cardenal Bergoglio el día viernes 17 de marzo del 2006 y es cuando me autoriza que yo difunda esta investigación. La ostia que ha sido estudiada es venerada todos los días jueves en la parroquia de Santa Maria en Buenos Aires.

Es interesante saber que en el Siglo VIII hubo un caso parecido en Italia en Lanciano donde un sacerdote dudo si Cristo estaría presente en la Eucaristía y cuando él dudo la hostia se hizo sangre y quedo un tejido que se conserva hasta el día de hoy; en los años 60 la Conferencia Episcopal Italiana pidió que el profesor Oroardo hiciera la investigación y ha demostrado que es músculo del miocardio.

Para mi lo importante es que este resultado que he obtenido de las muestras de ambas hostias son similares a las muestras de la investigación de la ostia del siglo VIII. A fines de agosto viajo a una ciudad de Korea donde existen ostias que están sangrando y espero obtener los mismos resultados.

Ricardo Castañón Gómez.

¿Sacerdote, quién eres tú? Padre Julio Maria Scozzaro.

SACERDOTE, ¿DE QUE ESPIRITU ESTAS ANIMADO ?

Todo ser humano en cada acción que realiza, obra siguiendo uno de estos tres espíritus: el Espíritu Divino, el espíritu humano, el espíritu maligno.  También para ti Sacerdote es así. A veces muchos pensamientos se presentan en la mente, pero ¿cuál es el que viene de Dios, cuál es el que viene de ti mismo o del demonio?  ¿Como se hace para discernir?  ¿Cómo entender cuál es la Voluntad del Señor sobre ti? ¿Qué quiere ahora de ti el Señor? He aquí la necesidad de oración, de un atento examen de conciencia, de una verificación interior para entender de dónde llega la voz que te llama al apostolado, para sumergirte sin descanso alguno en el trabajo, o para preocuparte de cosas que podrían hacer muy bien tus colaboradores laicos. Juan Pablo II recordaba que un peligro para los Sacerdotes, aun para los que están llenos de celo, "ES EL SUMERGIRSE DE TAL MANERA EN EL TRABAJO DEL SEÑOR QUE OLVIDAN AL SEÑOR DEL TRABAJO".  Pero para todos es un peligro el tratar de hacer acciones excepcionales, teniendo que poner a un lado el encuentro con el Señor en la oración.

También Juan Pablo II ha dicho a los obispos del Ghana el 20 de febrero de 1999 en una visita "ad limina" al Vaticano:  "EL SACERDOTE NO ES EL SIMPLE GUARDIÁN DE UNA INSTITUCIÓN, NO ES EL HOMBRE DE NEGOCIOS, NO ES UN EMPRENDEDOR. EL ES MÁS BIEN UN EVANGELIZADOR Y MÉDICO DE LAS ALMAS".

El Sacerdote que piensa salvar las almas contando con su propia capacidad de organizador e inteligencia, y no acompaña a cada acción con profunda oracion y penitencia, construye solamente castillos de arena. La base de cada obra debe estar acompañada de la oración profunda y devota, de otra manera se afana inútilmente. Las personas lo notan: que solo es un Sacerdote que en cada una de sus obras se busca a sí mismo, quiere estar seguro de ser aplaudido y recibir cumplidos por lo que hace.  En realidad, podría hablar muy bien de Jesús y de María, realizar peregrinaciones y encuentros, pero buscaría siempre ser admirado y si nadie lo enaltece, se sentiría muy mal. ¿Qué espíritu está presente en un Sacerdote semejante?

Aunque vaya por todo el mundo a pie, gritando que solamente en el Santísimo Nombre de Jesús está la salvación, pero no está en unión de Amor con Jesús, todo es vano e inútil, porque en lo que hace se busca a sí mismo, quiere ser admirado y aplaudido por el mundo.  EL SACERDOTE QUE QUIERE IMPONERSE EN EL MUNDO, QUE BUSCA ELOGIOS Y APRECIO ES VOMITADO POR DIOS. El Señor lo advierte como  lo advierte a la Iglesia de Laodicea:  "ESTOY POR VOMITARTE DE MI BOCA" (Ap 3, 16). El Sacerdote que vive en el mundo como uno del mundo, se ha descarriado y ha perdido su propia identidad.  La puede encontrar solamente en Aquel que se le había dado en la Ordenación Sacerdotal.

¿Qué espíritu tiene que circular en las venas del Sacerdote? El mismo de Jesús: el Espíritu Santo. ¿Y por qué este mismo Espíritu está ausente? Porque se quiere realizar OBRAS, OBRAS, OBRAS, sin pensar en la VIDA INTERIOR.  Hoy la mayor parte de los creyentes está abismada en la vida exterior, hecha de gozo carnal, poder, éxito, riqueza, búsqueda exagerada de la propia afirmación a costa de cualquier precio. Y casi todos éstos que buscan la felicidad en los placeres del mundo, están desesperados, agotados y decepcionados. Han comprendido su propio fracaso pero no lo quieren dar a entender a los demás y entonces, aumentan los medios y las ocasiones para ilusionarse más fuertemente.

En cambio, el Sacerdote tiene que ser el hombre de la VIDA INTERIOR, porque tiene que pensar en realizarse siguiendo la Voluntad de Dios en su vida. Tiene que ser el hombre dócil a las ispiraciones de Dios para hacer partícipes de las mismas a todos aquellos que le siguen y le escuchan.

¿Pero cuántos Sacerdotes realizan este sublime, gozoso y enaltecedor trabajo de la VIDA INTERIOR?  Sin VIDA INTERIOR en la espiritualidad del Sacerdote no hay visión sobrenatural, y los fieles se dan cuenta de ello muy pronto. El es incapaz de discernir, y frente a todo problema que se presenta, da una explicación humana, frágil y llena de sí. Ya no es tiempo de habladurías sino de orar diariamente y de hacer adoración eucarística. Las Gracias se consiguen delante del Tabernáculo, donde está la Gracia misma.

UN LLAMAMIENTO AL AMOR. (Sor Josefa Menéndez)

"Hay otras almas,y a ellas me refiero, que al empezar el día, llenas de buena voluntad y con gran deseo de mostrarme su amor, me prometen abnegación y generosidad en ésta o aquella circunstancia; y cuando llega la ocasión, su carácter, su salud, el amor propio, les impide realizar lo que con tanta sinceridad prometieron horas antes; sin embargo, reconocen su falta, se humillan, piden perdón, vuelven a prometer. ¡Ah! que estas almas sepan que me han agradado tanto como si nunca me hubiesen ofendido".

"He aquí lo que has de hacer para desagradarme de los pecados del mundo... Y mas en particular de los de mis almas escogidas:


Durante la Cuaresma rezarás cada dia con humildad el Miserere y un Padrenuestro.


Te postrarás tres veces en tierra y pediras, por espacio de un Avemaría, misericordia y perdón por los pecadores".

LA SEÑORA le descubre el secreto de la fortaleza:
Medita la Pasión de Jesús.  "Te mantendrá en presencia de  mi HIJO".

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís