FRASES PARA SACERDOTES

Durante las tres horas de desgarradora agonía, Yo permanecí con Juan y las piadosas mujeres, bajo la Cruz y juntos fuimos bañados por su Preciosa Sangre.

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

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TESTIMONIO DE CONVERSIÓN - Padre Joseph Marie Verlinde





Un Dios, una verdad.

El prior de un monasterio, ex-maestro de Yoga formado en la India, advierte: «No hay Yoga Cristiano»

«No hay yoga cristiano, sino que hay cristianos que hacen yoga», dice quien fuera maestro de esa disciplina que es, advierte, un camino de vida. Hoy el belga Joseph-Marie Verlinde es sacerdote y Prior de un monasterio en Francia. Su diáfana reflexión sustentada en la experiencia cuestiona los argumentos que presentan al yoga como simples y benéficos ejercicios de acondicionamiento físico y psíquico.

IDENTIDAD SACERDOTAL - JORGE BERGOGLIO, UN RELIGIOSO EN LA FAMILIA


Bergoglio prometió a su madre estudiar Medicina, pero optó por curar almas.


José Ignacio Bergoglio, sobrino del Papa Francisco, muestra en ABC el lado menos conocido del Pontífice.

José Ignacio Bergoglio sobrino del Papa Francisco, ha concedido una jugosa entrevista al diario ABC, en donde cuenta el lado más desconocido y familiar de Jorge Mario Bergoglio. Un hombre que decidió abandonar la medicina por su fe, un tío consejero, bromista, amante de la cocina, del tango y del fútbol.

A continuación os dejamos la entrevista publicada en el diario ABC:



¿Cómo se tomó la familia que Francisco se hiciera religioso?

—Fue una sorpresa, su madre (Regina) al principio no se lo tomó bien porque pensó que se quedaría sin el hijo mayor y fue complicado para ella. Una vez asimilado, pudo disfrutarlo. En realidad, mi tío le había prometido a mi abuela que iba a estudiar Medicina, pero al final optó por curar almas. Un día, Regina subió a la habitación de estudio de mi tío y para su sorpresa descubrió que estaba haciendo un curso de ingreso para el seminario. Se encontró con libros de latín, teología… Mi abuela le dijo: «Jorge me mentiste». Y él le respondió: «No, mamá, estudio medicina, medicina para el alma».

Su vocación ¿fue una revelación?

—Un día de primavera se fue de picnic con sus amigos. Ese mismo día pensaba ir a declararle su amor a una chica que le gustaba mucho, pero pasó por la Iglesia de San José del barrio de Flores (Buenos Aires) y finalmente cambió su declaración. Entró a rezar y a confesarse y en una charla con el sacerdote terminó descubriendo que su verdadero amor era a Dios.

Dicen que tuvo una novia a la que le dijo: «Si no me caso con vos me hago cura…»

—No, nunca tuvo novia. Le gustaba mucho una chica, que es a la que iba a decirle lo que sentía aunque al final se le declaró a Dios.

Él habla siempre de su abuela con cariño y a quién le debe su iniciación religiosa…

—Sí, fue ella la que le enseñó a rezar, su abuela Rosa. Nuestra familia ha sido y es muy religiosa. Los padres de Francisco (Regina y Mario) también le han transmitido los valores que han llegado también a nosotros, a los nietos. Con este bagaje mi tío encontró su vocación.

¿Cómo es Francisco como tío?

—Teníamos muy buena relación, siempre fue un tío consejero, que nos acompañaba mucho, nos apoyaba y era muy bromista.

¿Qué tipo de bromas hacía?

—En la misma línea que ahora. Chistes de argentinos, de fútbol. Por ejemplo, le dijo a un hincha del Boca en la Plaza de San Pedro: «Les ganamos 3-0».

¿Qué es lo que más le gustaba hacer antes de llegar al Vaticano?

—Se llevaba muy bien con la cocina. Hacía pastas, siempre le gustó mucho la comida italiana. Cocinaba para la gente, se preparaba su desayuno y también se hacía la cama.

¿Ahora también lo hace?

—Sí, sigue haciéndose la cama. Lo que no le dejan es cocinar, a pesar de ser una de sus aficiones.

¿Sigue tomando mate?

—Sí, claro, le encanta. Siempre amargo, sin azúcar.

¿Hablan de su pasión por San Lorenzo?

—¡Sí! Y ha tenido que aguantar varias burlas por mi parte. (José Ignacio es hincha del River Plate, que el pasado miércoles ganó la copa más importante de América, la Libertadores).

¿Ve los partidos?

—No, hace mucho que no los ve. Pero tiene un guardia suizo al que le pregunta cómo va San Lorenzo, si ganó, perdió, cómo va en la tabla de posiciones…

¿Qué hace en su tiempo libre?

—Tiene poco. Se levanta a las 4 de la mañana para rezar y ya empieza el día.

¿Y en Buenos Aires?

—Le gustaba mucho escuchar música clásica y tangos.

¿Ha perdido mucho el contacto con él desde que es Papa?

—Estamos más en contacto ahora que antes. De hecho, cuando vivía en Buenos Aires no lo llamábamos porque sabíamos que podía estar muy cargado de trabajo. Ahora, llama él todos los domingos.

¿De qué hablan?

—De la vida, de cómo estamos, de cómo está él; si estoy por emprender un viaje solidario le pido que rece por nosotros. Hablamos poco de lo profesional, tal vez cosas puntuales como viajes que hace él y le preguntamos qué sensaciones tuvo, etc. Pero sobre todo nos ponemos al día respecto a cómo estamos.

¿Cómo se comunica con usted? ¿Tiene Whatsapp?

—¡Ja,ja,ja!, ¡Nooo!, él es «cero tecnología» Llama desde el teléfono fijo del Vaticano.

Se dice de Francisco que es un Papa revolucionario o progresista, ¿considera que es así?

—Depende. Tal vez por las decisiones que ha tomado pueda parecerlo. Es más una opinión que otra cosa.

Pero ha seguido una línea clara: criticó a las petroleras, consideró «justa» la postura de Tsipras, se planteó que quién era él para juzgar a los homosexuales…

—Sí es cierto, pero tiene más que ver con cómo se lo ve de acuerdo con las posturas que toma. Está alineado a las postura de la Iglesia pero es abierto a los cambios de la sociedad. Por momentos parece revolucionario, pero no lo es tanto.

— ¿Sus ideas han cambiado desde que es Papa?

—No, él siempre ha pensado de la misma forma.

¿Le pide consejos sobre cómo actuar en lo personal?

—Es mi tío y es a quien le consultamos y le pedimos asesoramiento para casi todo. Siempre ha sido un gran consejero.

¿Tiene algún recuerdo imborrable de él?

—Uno de los más lindos y fuertes que tengo y más atesoro es que fue él quien me dio los sacramentos de la Comunión y Confirmación. Tuve una anécdota muy graciosa en la Confirmación. Existe la costumbre de dar una cachetada suavecita a los jóvenes que se confirman. Íbamos varios en fila y les daba a cada uno una palmadita en la mejilla y cuando pasé yo me metió un cachetazo bastante más fuerte.

¿Alguna vez se arrepintió de ser elegido Papa?

—Él no quería serlo, más allá de que como todo jesuita era desapegado, estaba muy arraigado en Buenos Aires. Si le preguntabas si quería ser Papa lógicamente decía que no. Pero una vez que lo nombraron y le tocó aceptar, lo hizo convencido de que era un designio de Dios. Creo que el Espíritu Santo está dentro de él obrando y por eso se le ve tan rejuvenecido, suelto, libre y feliz por todo lo que está haciendo. Cuando entró en la Congregación de los Jesuitas tenía el firme deseo de ser misionero y por sus problemas de salud no pudo hacerlo y hoy se puede dar ese enorme lujo.

Él dice que su papado va a ser corto. ¿Por qué?

—Tal vez porque pese a verlo rejuvenecido, él se siente una persona mayor. Hablando con nosotros fue muy claro y dijo que iba a llegar hasta donde Dios quería que llegue.

Aparte del reencuentro que tuvo con su tío en Paraguay, ¿no lo veía desde que partió de Argentina para participar en el Cónclave?

—Nos encontramos algunos meses antes de que parta a Roma en 2013 y ya no lo volví a ver hasta el mes pasado. Aquella vez se fue diciendo: «Nos vemos a la vuelta» y esa vuelta nunca llegó.

¿Cuál fue su sensación al verlo en la Plaza de San Pedro?

—Nos enteramos por televisión. Mi madre (la única hermana que le queda a Jorge Bergoglio) tuvo una doble sensación, la de perder a un ser querido y a la vez la alegría de tener un nuevo Papa con todo lo que significaba y que además, era miembro de nuestra familia. Tuvo que pasar muchísimo tiempo para que lográramos asimilar la noticia.

¿Qué fue lo primero que le dijo a su madre?

—Llamó la misma noche de la elección. Mi madre le preguntó cómo estaba, y él dijo: «Bien gordita, no podía decir que no».

¿Por qué cree que Bergoglio no quisiera convertirse en Pontífice?

—Una mezcla de cosas, tiene que ver con su vida pastoral aquí en Argentina donde hacía un trabajo hermoso. Y por supuesto, la familia. Recuerdo que apenas fue nombrado Papa una niña le preguntó si quería serlo y mi tío, a modo gracioso, respondió: «¿Vos pensás que una persona que se quiere a sí misma desearía ser Papa?». También por todo lo que implica, tiene una agenda muy cargada y él sentía que eso era demasiado grande.

¿Qué es lo que más echa de menos de su tío?

—Antes estaba en Buenos Aires y lo podía visitar. He entrado en la Catedral una vez que se fue y me ha impactado saber que estuvo ahí tanto tiempo y que ya no está.

Con su llegada volvió la sencillez al Vaticano. Rechazó los coches de alta gama, sigue usando los zapatos de toda la vida… ¿Siempre fue así?

—Sí, no me sorprendieron sus actos. Siempre ha tenido muy bajo perfil. Es humilde y sencillo.

¿Qué cree que es lo que más echa de menos?

—¡Poder ir a una pizzería y pedir una «grande de mozzarella»! Pero sobre todo extraña el contacto tan cercano que tenía con los pobres.

Todo lo que ha hecho contra la pederastia, o en el Banco Vaticano, ¿es fruto de cambios que hace tiempo tenía pensado hacer?

—Sin duda. Él sabía que había cuestiones por resolver para que la gente se acercara más a la Iglesia que eran las que mencionas y otras más que llegarán. Tenía que generar un cambio para que la gente vuelva acercarse a la Iglesia.

¿Lo ha conseguido?

—Hubo gente que se alejó, no de la fe, pero sí de la institución. Y sí, muchos reconocieron que después de ver los gestos de Francisco se han vuelto a acercar a la Iglesia.

¿Temen por su vida?

—Le preguntamos qué pensaba al respecto y dijo que puso su vida en las manos de Dios y si Dios lo cuida por qué iba a temer. Tiene razón y por eso, nosotros no tenemos miedo.

¿Qué impronta está dejando Francisco en su Pontificado?

—Es pacificador, unificador, ecologista, se preocupa por los pobres y, sobre todo, es sencillo. Tiene una gran virtud que es saber comunicarse con gente de cualquier edad y clase social.

¿Se imagina otro Papa como él? ¿Podría llegar a haber otro Pontífice tan carismático y especial como Francisco?

—Después de Juan Pablo II pensamos que no iba a llegar otro como él. Y tenemos a Francisco que es muy especial. Y por supuesto, Benedicto también que ha sido muy valiente, ha tomado decisiones fuertes, que requerían de mucho valor, como el hecho de haber renunciado. Él dijo que no tenía más fuerzas. Más allá de que cada Papa tiene su impronta, después de Francisco vendrán otros que harán que no lo echemos tanto de menos.

¿Cree que si se siente cansado hará lo mismo que Benedicto XVI?

—Sí, es un hombre que sabe tomar decisiones y si en algún momento siente que no puede seguir tomará la decisión de renunciar al Pontificado. Pero creo que, por ahora, tiene fuerzas para continuar.

¿Cómo se encuentra actualmente?

—Se siente bien porque puede transmitir el mensaje que desea. Le gusta mucho hacer misión y esa posibilidad que tiene ahora, lo hace muy feliz


infovaticana.com

IDENTIDAD SACERDOTAL - MANUEL FARIÑAS BERNAL


Sufrió un infarto de dolor al enviudar, pero así vio claro que debía cumplir su sueño: ser sacerdote.


Foto abc.com.py

Manuel Fariña fue seminarista y es amigo de Francisco


El 30 de mayo, el obispo de Misiones (Argentina), Mario Melanio Medina, ordenó sacerdote a un viudo paraguayo de 72 años, Manuel Fariña Bernal, quien tras 45 años de matrimonio decidió entregar su vida a Cristo respondiendo a un antiguo llamado que Dios le hizo durante su juventud. La ceremonia tuvo lugar en la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, ubicada en la localidad de Caballito (Capital Federal).

Manuel Fariña nació en Caacupé el 17 de junio de 1942. Luego de asistir a una campaña vocacional en los años sesenta decidió ser sacerdote e ingresó al seminario de Asunción.

Mientras proseguía con sus estudios, su padre se exilió a Argentina. Eran los tiempos del régimen del general Alfredo Stroessner, y aunque inicialmente Manuel se quedó en Asunción con su madre y sus tres hermanos, luego se fueron también: “Vimos que la situación en Paraguay se hacía más difícil. Entonces decidimos huir a Argentina junto a mi padre para vivir como una familia”, declaró a ACI Prensa.

Se instalaron en Corrientes, provincia argentina cerca de la frontera paraguaya, y él retomó sus estudios de humanidades en el seminario de la zona. Después se trasladó alseminario de Paraná, donde permaneció un año. En 1966, después de un intenso discernimiento vocacional, dejó los estudios sacerdotales y se mudó a Buenos Aires.


Intensa militancia cristiana

En la capital federal se inscribió en la facultad de Teología de Villa Devoto: “Seguí completando mis estudios teológicos porque me apasionaba el tema”, contó.

Forjó amistad con los trabajadores inmigrantes paraguayos y fue militante de la Juventud Obrera Cristiana (JOC). 

Tenían como ideal defender a las organizaciones de inmigrantes y fomentar entre ellos la unidad religiosa y la identidad cultural: “Nosotros, como paraguayos, formamos parte de la Comisión Pastoral Migratoria de Argentina. Ahora es la Fundación o Misión Católica Argentina de Migración, que trabaja con todos los migrantes de todos los países. Ahí trabajé treinta años, fue toda una vida de militancia. Nuestro proyecto en el EPPA (Equipo Pastoral Paraguayo en la Argentina) era unir a los compatriotas a partir de los valores religiosos, culturales, sociales, mantener nuestra identidad y animar a las organizaciones civiles paraguayas. Todos soñábamos con volver a nuestra patria”, explicó.


Una familia feliz

En los años 70, mientras estudiaba y trabajaba, conoció a Juanita Romero García, una compatriota paraguaya: “La conocí en el círculo de amistades migrantes. Ella trabajaba como empleada doméstica y estudiaba acá, según las posibilidades de la época. En nuestro matrimonio éramos una sola persona. Mi señora era una persona de fe grande, auténtica y ejemplar. Era muy sencilla, piadosa, humilde y natural. La querían mucho en nuestro barrio, regalaba rosarios, le gustaba cuidar las plantas y era muy sabia”, recordó.

Posteriormente, a Juanita le diagnosticaron un cáncer y experimentó largos sufrimientos. Sin embargo, “ella lo llevaba con una sonrisa”. Juanita falleció el 19 de setiembre en el año 2013. Su muerte impactó mucho a la familia, a su única hija y a sus dos nietos.

“Cuando mi esposa falleció, el dolor me provocó un infarto. Al recuperarme decidí entregar mi vida a Jesucristo. Así como ella fue llamada para ir a la casa del Padre, yo sentí un llamado para dedicar mi vida al servicio de Cristo", explica: "En ese momento escuchaba la frase: Ven y sígueme. Jesús me mostró que Él era el verdadero camino, la verdad y la verdadera vida. Su amor era grande, era el fundamento de toda existencia. Esa certeza me motivó a seguirlo”.

El P. Fariña pidió permiso para retomar sus estudios de sacerdote a su hija, que estaba en medio de un tratamiento de esclerosis múltiple. Ella aceptó.


Amigo del obispo Bergoglio

Durante su labor apostólica en el EPA, el padre Fariña entabló amistad con varios obispos de Buenos Aires y estas relaciones, junto con su reconocida trayectoria pastoral, ayudaron a que se aprobase su ordenación.

Es amigo del hoy Papa Francisco: “Trabajé con Bergoglio tres años, cuando él era obispo auxiliar en Buenos Aires, en la pastoral migratoria. Somos buenos amigos”.


En fecha señalada

El día de la ordenación, 30 de mayor, era el cumpleaños de su esposa. Y en la iglesia de la Virgen de los Milagros de Caacupé donde recibió el sacramento están las cenizas de Juanita.

“Fue muy emotivo", recuerda, "porque hubo mucha gente que nos conoció como matrimonio. Todos lloramos. Pero supe que todas estas coincidencias tienen una fuerte trascendencia. Es como la reafirmación de mi vocación. Y pide "hacer un análisis sobre lo podemos hacer en nuestra vida aquí en la tierra, sobre la importancia de la fe y nuestras devociones”.

A su ordenación asistieron cinco obispos, diez sacerdotes y miembros de varias organizaciones políticas, sociales y culturales. Entre los asistentes estuvieron Adolfo Pérez Esquivel, el activista argentino ganador en 1980 del Premio Nobel de la Paz, yCarlos Custer, ex embajador argentino en el Vaticano.

Al día siguiente de su ordenación, el padre Fariña celebró su primera misa, a la espera de trasladarse a su nuevo detino en la diócesis de San Juan Bautista de las Misiones, en Paraguay: “¡Tantas cosas han pasado, que todavía las sigo asimilando! La ordenación fue una alegría en medio del dolor por la muerte mi esposa”, para quien va su permanente recuerdo.



religionenlibertad.com / 
Aciprensa

IDENTIDAD SACERDOTAL - TESTIMONIO DE NORIYASU WATANABE


Era un japonés sin fe; en la primera misa de su vida le dijeron «ahí está Dios», y ahora será cura


Noriyasu Watanabe, japonés de 32 años, natural de la provincia de Ibaraki, no lejos de Tokio, será ordenado sacerdote en Toledo (España) el 28 de junio. Estos días Noriyasu celebra muy alegre la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, devoción central en su congregación, la Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en la escuela espiritual de Schola Cordis Iesu que fundó el padre Ramón Orlandis. Además, le alegra esperar la llegada de su madre, que viene de Japón para la ordenación.

Noriyasu hace 12 años, no sabía absolutamente nada de la fe católica, y nunca en su vida había visto a un católico. Pero a los 20 años, en un viaje de estudios en Canadá, un compañero español le invitó a ir a misa… y en esa misa cambió su vida.


Una familia sin religión

“Mi familia no creía en nada. Tenían algo de sintoísmo y budismo, como cultura. Mis padres se casaron por rito sintoísta, como es común en Japón, y celebraban los funerales por rito budista, que es lo habitual allí. Es como un protocolo, una etiqueta”, explica Noriyasu a Religion En Libertad.

“Yo, de niño, preguntaba qué pasaba cuando se muere alguien. En el colegio y en el ambiente social me enseñaron que con la muerte se acaba todo. Mis padres me decían, sin embargo, que había un ‘algo’ tras la muerte. Creían en un cierto respeto a los antepasados… aunque en casa no teníamos recuerdos ni culto de ellos. En Japón nunca vi ningún sacerdote católico, en mi ciudad no había católicos. En las películas a veces salían protestantes… aunque yo no sabía que había cristianos de distintos tipos. No recuerdo haber visto ni siquiera una noticia sobre el Papa en Navidad en televisión, por ejemplo”. 

Noriyasu no era un estudiante muy bueno, y de hecho no acabó el bachillerato, sino que se puso a trabajar en la empresa de construcción de su abuelo. Pero tenía inquietudes. “Yo me hacía preguntas por el sentido de la vida, y por cómo serían otras culturas”. Por eso, le encantó poder ir con 20 años a un viaje de intercambio cultural a Vancouver, en Canadá. 


Su primer católico: un español en Canadá

En la academia de inglés de Vancouver conoció a otro estudiante, Arturo, un joven católico español de 24 años que procuraba ir a misa cada día. 

"Al principio no me interesaba nada religioso, pero me llamaba la atención la alegría que tenía este chico. Pensé que él tenía algo que yo no tenía. Nuestra primera conversación fue sobre la Virgen, en clase de conversación en inglés. Arturo me preguntó si yo conocía a la Virgen. Le dije que ni idea. Me enseñó entonces su escapulario de la Virgen del Carmeny me dijo que era la Madre de Cristo”, recuerda Noriyasu.

Arturo ayudaba mucho al joven japonés y siempre era alegre y amable. “Pensé: como cada día va a la iglesia, quizá ahí está su secreto”, y por eso, atraído por la alegría de su amigo, decidió acompañarle a misa un día.


Primera misa: “Ahí está Dios”… y lo creyó

Noriyasu describe esa primera misa inolvidable. “Era un día de entre semana. Yo no tenía ni idea de nada... pero allí sentía mi corazón lleno de felicidad. Antes de entrar, Arturo me dijo: ‘Tu haz lo que yo haga’. Hizo la genuflexión al entrar, yo también. En el banco se puso de rodillas, yo también. Me señaló el Sagrario y me dijo: ‘Ahi está el Señor’... y yo, en vez de reírme, lo creí, porque sentía mi corazón lleno de felicidad. Me sorprendió. No entendí nada de la misa, pero me sentía feliz. Emocionado. Vi que había mucha gente que asistía con devoción. El silencio expresaba respeto, sobre todo en la comunión. Se acercaban acomulgar con recogimiento. También Arturo fue y al volver parecía otra persona, como quien guarda un tesoro”.


La novedad de orar y leer la Biblia

Tras la misa Noriyasu dijo a Arturo: “explícame más”. Y empezó a ir cada día a misa con él. “Yo rezaba a mi manera. Sabiendo que Dios estaba en el Sagrario, yo le hablaba. Con el tiempo Arturo me enseñó el Padrenuestro, el Avemaría. Fuimos a comprar una Biblia en japonés, ¡en Vancouver! En una librería muy vieja encontramos esa Biblia, él me la regaló. Empecé a leerla. En cada página encontraba respuestas a mis preguntas: qué hay tras la muerte y cuál es el sentido de la vida”.

“Empecé por el Evangelio. Me llamaban la atención algunas frases de Jesús como "venid a mí los cansados y agobiados", "no os preocupéis por el mañana"… Me interesaban esas instrucciones para vivir cada día. Yo estaba en el extranjero y eso a veces me agobiaba, pero las palabras de Jesús -"no os agobiéis"-, me ayudaban". 

"No veía a Dios lejano, sino cercano en Jesús. Él vivía conmigo, porque cada vez que abría la Biblia Él me enseñaba, me acompañaba. Y Dios estaba también allí en la Iglesia".

En verano de 2003 Arturo y Noriyasu vivían en Londres, mejorando su inglés. Allí el joven japonés consiguió un Catecismo en su idioma y consultaba a su amigo y a sacerdotes londinenses sobre la fe.

En septiembre acudieron a España al encuentro de Jóvenes por el Reino de Cristo,  la rama joven de las asociaciones del Apostolado de la Oración, de espiritualidad del Sagrado Corazón. “Éramos unos 500, nunca había visto tantos jóvenes cristianos. Me encantó. En esos días yo ya pensaba en bautizarme”. 

Allí conoció al padre José María Alsina, de los Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, y al cardenal Antonio Cañizares, que entonces era el arzobispo de Toledo. “Conté al arzobispo Cañizares que yo quería bautizarme, que me gustaba estudiar el catecismo, que yo amaba a Jesús y a la Virgen… y me dijo: ‘Yo te bautizaré’. Y así fue”. 

Después de unos meses más en Londres, volvió a Toledo en Navidad, alojándose en la casa de su amigo Arturo en Talavera de la Reina, y el 4 de enero de 2004 el arzobispo le bautizó en la catedral. 

Tomó el nombre cristiano de Ignacio. “Al principio me gustaba Francisco Javier, apóstol del Japón… pero luego pensé que Ignacio fue quien evangelizó a Francisco Javier”, dice con humor.

“Yo no sabía nada de la cultura española. Solo sabía lo de toros, flamenco, sevillanas, y nada más... Vine a un ambiente muy cristiano que me llamó la atención. Muchas vecespensaba que los españoles siempre estaban peleándose, porque hablan muy fuerte. Luego vi que no es así. Me gustó la comida española, sobre todo la tortilla de patatas y el jamón serrano”, recuerda divertido. Arturo y su familia fueron la gran puerta de Nori a la vida española. Arturo se casó y tuvo hijos, y la madre de Arturo ha sido como una "madre española" para el japonés.

También le asombraba Toledo, en plena Navidad. “Toledo es tan antigua… y parecía 
conservar su época medieval, su religiosidad... Toda iluminada, ¡la ciudad celebraba la Navidad como Dios manda!”, exclama, comparándola con las luces comerciales de la laica Navidad japonesa. 


Del bautismo al sacerdocio

Noriyasu, incluso antes de estar bautizado, tenía claro que quería conocer y seguir la voluntad de Dios para él. “Ser bautizado sí me dio un poco de miedo, pensando en mis amigos, mi familia... En esa época ni mis padres ni mis amigos entendían nada de lo que yo hacía, les parecía algo raro y lejanísimo… Pero yo ya no podía vivir sin Dios, no podía volver al pasado, quería vivir para siempre para el Señor, y desde mi bautismo quería acercarme a él más y más. Yo le preguntaba en oración a Dios: "Señor, qué quieres que haga por ti". Y él me fue mostrando que quería que me entregase a Él. Ya no podía vivir para otra cosa. Pero ¿debía ser sacerdote o monje o qué?”

Ignacio Noriyasu encontró su lugar en la Hermandad de Hijos de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, que tiene su seminario en Toledo, y a los que conocía por Arturo y Jóvenes por el Reino de Cristo. “A estas alturas yo era más o menos su cocinero”, dice divertido. “Vivía muy cerca de los seminaristas y los sacerdotes, y así Dios me mostró qué Él me quería cerca de él ahí como sacerdote”.

Conviviendo con ellos aprendió español, catecismo e historia de la Iglesia. Después entró en el seminario en sí, y estudió 7 años. Y el 28 de junio será sacerdote. “Toda la gente me trató muy bien, y le estoy muy agradecido a Dios”, afirma.


De vuelta a Japón

Noriyasu, que ahora era también Ignacio, volvió un tiempo a arreglar algunos papeles a Japón tras su bautismo. Él era ahora un joven muy distinto al que había salido del país del Sol Naciente. 

“Estuve un año en la empresa de mi abuelo ahorrando dinero. Iba a misa allí y era distinto.Ir a misa en Japón es difícil. ¿Misa diaria? En mi zona, imposible. En mi parroquia sólo había un sacerdote que acudía sólo los domingos. La mayoría de la gente en la parroquia eran extranjeros. Muy majos todos, pero ¡era otra cosa! Hoy, cuando han pasado años y me he formado como sacerdote, entiendo que el ambiente católico allí es ´más progre´,como se dice en España. Se practica poco la confesión, por ejemplo”. 


Evangelizando en la familia

Noriyasu dice que le “gustaría mucho llevar Cristo a los japoneses, porque a mí conocer a Cristo me dio el sentido de la vida. Haría todo lo que pueda para darlo a conocer”. De hecho, empezó compartiendo su experiencia con su familia. 

“Mi abuelo, que murió el día de San José, se bautizó poco antes de morir. Mi abuela aprendió a rezar el Rosario y ahora lo reza todos los días. Mi madre ya va a la Iglesia cuando puede. ¡Ojalá todos los japoneses conocieran a Cristo! En Japón hay dinero, pero no hay sentido. Yo veo que la sociedad japonesa es triste, lo veía de adolescente y lo veo hoy, pensando en el número de suicidios”. 


FUENTE: religionenlibertad.com


IDENTIDAD SACERDOTAL - ENRIQUE GONZALEZ, EXORCISTA DOCE HORAS AL DÍA -



El suyo no es el horario de un sacerdote al uso. Se levanta al alba, dedica «unas cuantas horitas a la oración» y después comienza su labor de exorcista.

«Desde las once de la mañana hasta las nueve de la noche, literalmente sin parar», puntualiza. Después, la misa, «y luego siempre tengo una, dos, tres personas más».

Es el padre Enrique González, exorcista de la archidiócesis de Madrid, quien ha relatado su experiencia en el último número de la revista «Pórtico».

Hay muchos casos El sacerdote es enjuto, de sonrisa afable y hablar pausado, con el cabello oscuro como sus vestimentas clericales. ¿Realmente hay tantos casos de personas poseídas o, al menos, infestadas por Satanás, como para dedicar 12 horas al día? «Sí, sí», responde el sacerdote con mansedumbre. «Y hay de todo: jóvenes hay muchos», agrega, «incluso niños». «Son personas que están por formarse; tienen toda una vida por delante, una vida que se puede torcer o enderezar, y quizás por eso siento una especial solicitud por mi parte hacia ellos», confiesa.

El exorcista no es ingenuo: sabe que no todos los que vienen a él «son casos de posesión». Aun así, «la oración, el exorcismo, están destinadas a apartar, a alejar al demonio de la vida de una persona, pues tiene un poder liberador importante». Se trata de una «herramienta» eficaz «para todos», especialmente «para las personas con heridas, con esclavitudes», ya que «les devuelve la libertad».

Cara a cara con Satanás El padre Enrique se dedicaba a los pobres en el albergue «El don de María» hasta que el arzobispo de Madrid, el cardenal Rouco, le asignó «para ejercer como exorcista de la catedral». «Yo no me lo he propuesto; Dios ha ido configurando mi vida así y ya está», resuelve.

Ahora que es exorcista, contempla «más cercanamente y más cara a cara al diablo». Se trata de «una criatura cuya maldad y odio contra Dios y los hombres es difícil de comprender», afirma.

Satanás, según el padre Enrique, «puede aparecer con un rostro inocente o grotesco, pero detrás de ello se esconde una maldad, una inteligencia y un endurecimiento difícil de imaginar».

Una de las armas contra el diablo es invocar la protección de la Virgen. «Hay muchos demonios que no soportan el Avemaría; muchos, muchos», explica.

«Sobre todo el rezo repetitivo del Avemaría, que expulsa a muchos demonios, a muchísimos demonios», subraya.

Ser exorcista no es un «título». «¡Que no quede exaltada la persona, sino la obra de Dios!, ¿eh?», exclama.

Peregrinaciones de 1.500 kilómetros hasta Jerusalén La vida del padre Enrique y de los que le asisten –especialmente la hermana Carmela, una religiosa– no se limita a su oficio de exorcista. Ha peregrinado desde Madrid a pie –sin dinero y comiendo de lo que le da la gente– a Santiago y a Covadonga; a Roma y Loreto (Italia); a Lourdes (Francia); a Jerusalén y aCzestochowa (Polonia).

Siempre dedica en verano varias semanas, incluso meses, a peregrinar. «Lo más bonito es la experiencia del abandono, el ofrecimiento al amor de Dios que hay en abandonarlo todo, en no tener ningún otro recurso fuera de Dios, en vivir a la intemperie... En fin, todo eso», confiesa. «No espero nada de este mundo», sentencia el sacerdote madrileño. «La esperanza teologal es la que se apoya sólo en Dios, en el modo de ser de Dios, en la bondad de Dios, en su amor, no en nada humano», prosigue.

De joven pensó en dedicarse a la Química y a la Física. «Pero, luego, Él me fue atrayendohasta que comprendí que mi vida tenía que dársela a Dios», explica. El sacerdote no tiene reparos en abrir su corazón: «Recuerdo salir muchas noches para estar a solas con Dios y no poder dormir sin saber cuál era la causa de mi angustia y así pasar muchos años y muchas horas de estar a solas con Él y de haber conocido el dolor y la angustia». «Aquí nació mi vocación a la oración, porque sólo encontraba la paz en Dios, a solas con Él en la capilla», apostilla. «Ahora soy sólo oración; no hago otra cosa que rezar por los demás», concluye. Álex Navajas.


FUENTE: Gloria.tv

IDENTIDAD SACERDOTAL - TESTIMONIO DE DONALD H. CALLOWAY


Estuvo varias veces en la cárcel, hasta que leyó un libro sobre la Virgen: hoy es sacerdote


Pasó su juventud entre drogas y prisiones. Hoy lleva sotana y de aquella vida sólo queda el surf cuando lo permiten sus conferencias en todo el mundo.

(Artículo del año 2011)




Desde hace unos meses, en las librerías norteamericanas se encuentra una obra, No turning back. A witness to mercy [No hay vuelta atrás. Un testimonio de la misericordia], cuyo autor es de los que tienen una vida que contar. Se trata del padre Donald H. Calloway, que narra en él de forma pormenorizada la historia de su conversión.

No es la primera vez que lo hace, y de hecho recorre el mundo con esa misión. Su agenda de conferencias, disponible en su página web, está repleta para 2011 y 2012, y ya hay algunas anunciadas para 2013 y 2014. La cubierta del libro le muestra como es hoy: con sotana, rosario en mano, junto al mar y con la tabla de surf, su gran pasión, a los pies (un cura «muy americano»). Pero en la portada de ReL le hemos mostrado también cómo era hace no tantos años: guitarra en mano y con una melena estilo heavy metal hasta media espalda.

Por aquel entonces, la vida de Calloway hacía presagiar poco su futuro. Su vida estaba, como ha confesado en alguna entrevista, «en espiral descendente». Familia desestructurada (su madre se casó tres veces), ninguna formación religiosa, pelo hasta la cintura, tatuajes por todo el cuerpo, drogas, alcohol... Era una pesadilla en las bases militares en las que vivía por razones familiares, tanto en Japón como en Estados Unidos. Desesperada por su caso, su madre consultó a un sacerdote y acabó convirtiéndose al catolicismo, pero todo pareció inútil durante años, y los tratamientos de rehabilitación no arreglaban el problema más que temporalmente. Pasó por correccionales, en Louisiana visitó la cárcel en más de una ocasión...

Pero todo cambió en 1992: «Una noche supe que algo iba a cambiar radicalmente en mi vida. Sabía que algo iba a suceder, lo sabía». Así que en vez de salir con sus amigos se quedó en su habitación aguardando ese algo... que llegó en forma de un libro sobre Medjugorje, que cayó en sus manos de forma casual cuando salió a buscar algo de lectura con el que pasar el rato de espera.

«Yo era una pizarra en blanco», explica. No sabía quién era la Virgen, tampoco apenas quien era Jesucristo, pero tras leer el libro, y cautivado por la figura de María, acudió al capellán de la base donde residía, y durante la misa que éste celebró experimentó la presencia de Cristo en el Calvario. Tras hablar con el sacerdote, y convertido ya, rezó, se deshizo de cuantos objetos negativos había en su casa, lloró, se arrepintió... y se acostó: «Por primera vez en años me sentí libre. Una paz increíble se apoderó de mí».

Así nació el «nuevo» Donald Calloway, que con el tiempo se unió a una congregación religiosa especialmente centrada en Nuestra Señora, los Marianos de la Inmaculada Concepción, fundados por el escolapio polaco Estanislao Papczynski en 1673. La congregación, duramente perseguida por los zares en la época en que dominaban Polonia, estuvo a punto de extinguirse en 1908, cuando quedó un único miembro, el futuro obispo lituano Jorge Matualitis-Matulewicz, quien a su muerte en 1927 había conseguido reflotarla, contando entonces con trescientos miembros. Hoy está extendida por todo el mundo, con fuerte presencia en Estados Unidos.

Y allí fue donde recibió como sacerdote a Donald Calloway, tras cursar estudios de filosofía y teología con franciscanos y dominicos. Tras su ordenación, ha escrito diversos libros sobre mariología y sobre la espiritualidad de Santa Faustina de la Divina Misericordia, y ahora este testimonio de lo que la Santísima Virgen hizo en su alma.

En palabras del surfista Peter Kreeft, autor de Surfeo, luego existo. Una filosofía del surf,«en su vida actuaron el poder de Jesús y el de María con la potencia de una ola del Pacífico». Y a fe, que supo cabalgarla.


religionenlibertad.com

IDENTIDAD SACERDOTAL - EL TESTIMONIO DE BILL ATKINSON -


Un accidente cuando era seminarista le dejó tetraplégico: 9 años después consiguió ser sacerdote.


Su ordenación fue "el último de una larga serie de milagros", según la prensa de la época. Cuando el 2 de febrero de 1974 el obispo de Filadelfia, John Krol, impuso las manos a Bill Atkinson para convertirle en sacerdote, habían pasado sólo nueve años desde que un accidente dejara al joven tetrapléjico. Fue necesaria una dispensa del Papa Pablo VI para recibir el sacramento, pero su sueño se convirtió en realidad. Y además ejerció su ministerio con cualidades notables, como una profunda fe y una aceptación humilde de las continuas cruces en que se convirtió su vida poco después de cumplir los 19 años.


La tragedia

Bill era ya entonces seminarista. Rubio y de ojos azules, guapo y atlético, era una auténtica fuerza de la naturaleza, como su hermano Al, quien como jugador de fútbol profesional ganaría la Super Bowl en 1969 con los New York Jets. Ambos habían sentido a la vez el gusanillo de la vocación sacerdotal (algo que temían los entrenadores de Al), pero finalmente fue Bill quien siguió ese camino. Nacido en Filadelfia el 4 de enero de 1946 en una familia católica de siete hermanos (tres chicos y cuatro chicas), tras graduarse en 1963 en la Monsignor Bonner High School, pasó un año como postulante agustino antes de ingresar en el noviciado de la orden en Nueva York. 

El 22 de febrero de 1965, durante un rato de recreo, Atkinson se lanzó junto con otros tres seminaristas por una colina nevada para disfrutar de un descenso de casi cuatrocientos metros. Treinta segundos después la diversion se convirtió en tragedia al estrellarse contra un árbol y machacarse la columna vertebral.

Tardaron 45 minutos en llevarle al hospital, sin mucha convicción de que sobreviviera. Durante el tiempo que estuvo ingresado su vida corrió peligro más de una vez, porque de vez en cuando dejaba de respirar. Su madre, Mary, que no se separaba de su cama ni dejaba de rezar junto a su hijo, se le acercaba entonces al oido para animarle:"Respira, Bill, tienes que respirar". Pero el chico seguía inmóvil.

Un día la fiebre le subió hasta los 42°C, tanto que los médicos incluso abrieron de par en par las ventanas al gélido invierno neoyorquino para bajársela. Y entonces despertó.

Las lesiones eran al nivel de la nuca e implicaban una irreparable tetraplejía. Estuvo 14 meses en el hospital y pasó de 86 kg a poco más de 40 kg. Cuando le dieron el alta, no podía mover brazos ni piernas y debía mantener sujeta la cabeza artificialmente para que no se le cayera.


FUENTE: entreyparaseminaristas.com/


IDENTIDAD SACERDOTAL - DOS TESTIMONIOS EXTRAORDINARIOS SOBRE LA VOCACIÓN -


Señor te escucho llamándome y yo te seguiré:

Si percibes que eres uno de esos que Dios llama, escúchalo queriendo abrazar aquello que Él te pide.


«Pues ¿dónde te encontré para conocerte —porque ciertamente no estabas en mi memoria antes que te conociese—, dónde te encontré, pues, para conocerte, sino en ti sobre mí? No hay absolutamente lugar, y nos apartamos y nos acercamos, y, no obstante, no hay absolutamente lugar. ¡Oh Verdad!, tú presides en todas partes a todos los que te consultan, y a un tiempo respondes a todos los que te consultan, aunque sean cosas diversas. Claramente tú respondes, pero no todos oyen claramente. Todos te consultan sobre lo que quieren, mas no todos oyen siempre lo que quieren. Óptimo ministro tuyo es el que no atiende tanto a oír de ti lo que él quisiera cuanto a querer aquello que de ti oyere.» (Confesiones, Libro X, cap. 26)

San Agustín en este párrafo resume, a mi parecer, con gran fineza de espíritu el mensaje que el video de hoy nos quiere transmitir. Que no es otro que el testimonio de dos “óptimos ministros”, que no han esperado oír de Dios tanto lo que ellos querían, cuanto querido aquello que de Dios han escuchado. O en otras palabras: los dos han escuchado la voz de esa Verdad que los presidía, esa que buscaban y consultaban (en un retiro uno; en unas misiones el otro), y Esta respondió “claramente”. Y aunque en general no todos oyen su voz, porque no siempre escuchan lo que quieren o esperan oír de Ella, nuestros sacerdotes del video sí que lo hicieron. La escucharon e incluso la siguieron, porque en el fondo aceptaron y quisieron su respuesta, aquello que de Ella oyeron tal y como se les presentaba.




Los dos a su vez se “apartaron y se acercaron”, y así, a un cierto punto se hallaron inmersos en esa honda experiencia de contacto con la misericordia de Dios, con la vocación, que supera todo cálculo y expectativa. “No hay absolutamente lugar” ni físico, ni conceptual que pueda explicar o fijar los parámetros de la actividad de su gracia.Porque Dios es Aquel que nos es más íntimo a nosotros que nosotros mismos, y se vale de las oportunidades más insólitas para hacernos volver a Él. Nos habla y nos llama desde los espacios más íntimos de nuestro corazón (“en ti sobre mi” como dice Agustín), atravesando el infinito abismo que somos nosotros para nosotros mismos. Allí nos confirma su amor. Y no obstante todo lo trasciende y todo lo penetra -desde lo más alto del cosmos, hasta lo más mínimo del micro-cosmos- con ironía paradójica, se deja encontrar y contener en lugares específicos, determinándose con precisión casi exagerada, en la humilde expresión de los ministros de su Iglesia por ejemplo, y en especial en el Pan y el Vino que ellos nos portan.

He aquí el otro punto fundamental de la experiencia de nuestros dos amigos sacerdotes. Ambos descubrieron esa llamada de Dios a continuar haciendo posible que esa presencia esté literalmente al alcance de la mano de todos. Ellos entendieron en primera persona el valor de esa presencia y la necesidad que tiene Dios de mediadores para poder seguir llegando hasta los confines del mundo y de las periferias existenciales. La necesidad que tiene El Señor de sacerdotes.

O en palabras de San Agustín, entendieron que:

¿Quién habrá que te invoque si antes no te conoce? Porque, no conociéndote, fácilmente podrá invocar una cosa por otra. ¿Acaso, más bien, no habrás de ser invocado para ser conocido? Pero ¿y cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán si no se les predica?(Confesiones, Libro I, cap.1).

Esta Verdad todavía nos sigue interpelando. Necesita aún de obreros-mediadores que lleven ese Pan que puede saciar el hambre de vida eterna que tienen los hombres. Ella (la Verdad) nos inquieta y sigue respondiéndonos con claridad, como el murmullo del agua cristalina. Si hacemos silencio un momento, podremos escuchemos su voz (incluso a través de este video). Si de casualidad percibes que eres uno de esos ministros que Ella llama, escúchala con óptima actitud, es decir, queriendo abrazar aquello que de Ella oyes. Pues, queriéndola llegarás a conocerla, y conociéndola creerás de verdad en lo que te ha sido predicado, y creyendo la seguirás, y en el camino un buen día podrás decir con dramática felicidad: 

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.

FUENTE: catholic-link.com/

SERVIDORES DEL SEÑOR - RAFAEL MESQUIDA CERDA, 70 AÑOS DE ACÓLITO EN LA SANTA MISA TRADICIONAL






Rafael ha sido acólito toda una vida. En éste reportaje nos cuenta como ya en su infancia aprendió a ser monaguillo y durante más de 70 años ha estado acolitando en las santas misas. Ejemplo de constancia y amor a Jesucristo Nuestro Señor en el Altar.


IDENTIDAD SACERDOTAL - SALVATORE MELLONE, EL SEMINARISTA CON CANCER ES ORDENADO SACERDOTE






Cronología de estos últimos sucesos.

Seminarista con cancer terminal será ordenado sacerdote

15 de abril de 2015


La primera bendición que darás como sacerdote me la impartirás a mí”, expresó por teléfono el Papa Francisco a Salvatore Mellone, un seminarista con cáncer terminal que cumplirá mañana en su habitación en la Arquidiócesis de Trani-Barletta (Italia) su último deseo: ser ordenado sacerdote.

El Arzobispo de Trani-Barletta, Mons. Giovanni Pichierri, confirmó a través de una nota informativa que el 14 de abril el Papa telefoneó a Mellone y le dijo “la primera bendición que darás como sacerdote me la impartirás a mí”. “Salvatore, yo estoy contigo. Serás ordenado y celebrarás Misa”, aseguró el Pontífice a través de la línea telefónica, informó el diario italiano la Reppublica. Según informó Mons. Pichierri, Mellone será ordenado sacerdote el jueves 16 abril, a las 4pm (hora local), en su habitación. La ceremonia podrá seguirse en directo a través de una pantalla, en la parroquia del Santísimo Crucifijo de Barletta.


Salvatore Mellado celebra desde su casa su primera Misa.

16 de Abril de 2015

A las 16:32 de hoy, jueves, 16 de abril, Salvatore Mellado fue ordenado sacerdote. El premio a la voluntad, la fe y la esperanza de los 38 años de edad, originario de Barletta seminarista que sufre de una enfermedad terminal grave. Mellado, que ayer por la tarde que había recibido el orden sagrado del diaconado, coronado hoy en las paredes de su casa en la Via Boccaccio su camino de fe. Seguido por la emoción y el afecto del evento en la cercana iglesia de la "Santa Cruz", al menos 600 personas, que asistió a la misa celebrada por el barlettano misionero Don Vito Carpintero. Muchos conocidos y colegas del seminario, llegaron en tres autobuses, presentes en la celebración. La primera bendición? Para Francisco, quien hace dos días había llamado Salvador diciendo: "La primera bendición que me diera" una oración simple, un movimiento movido por el alma, como la que esta tarde pasó por toda la comunidad de Barletta.


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Acerca de Salvatore

Concluido su discernimiento vocacional en junio del pasado año, Mellone comenzó a advertir problemas de salud. Los médicos le diagnosticaron una neoplasia en el esófago. A partir de octubre comenzaron las curas intensivas “que nunca le apartaron del camino de formación y han hecho que le fuera concedido el nulla osta para la admisión al diaconado y el presbiterado”, remarcó Mons. Pichierri. A principios de 2015 sus condiciones de salud empeoraron y Mellone expresó su deseo de completar su recorrido formativo, respondiendo a su vocación. Después de una “cuidadosa evaluación” el Arzobispo Pichierri recibió la autorización de la Congregación del Clero para ordenarlo diácono y presbítero, de acuerdo a los preceptos que recoge el Derecho Canónico en relación a esta materia. El Arzobispo Pichierri afirmó que las motivaciones de Salvatore “no se pueden reducir simplemente a un deseo personal de convertirse en sacerdote, sino que van apoyadas por un cuidadoso discernimiento sobre su llamada, que sintió confirmada en sí, también durante la enfermedad. El sufrimiento le ha hecho sentir una profunda comunión con el misterio de Cristo, para la caridad al servicio de las personas que más sufren”. Las palabras de Mellone al pedir su ordenación fueron las siguientes: “Hoy me siento llevado a hombros de Cristo; y como sacerdote llevaré la estola con Cristo, para la salvación del mundo. Además, celebrar tan solo una Eucaristía para mí será una participación real del sacerdocio de Cristo”. Para Mons. Pichierri este es “el coronamiento de un camino serio y coherente, también en la enfermedad, y la edificación del pueblo de Dios y de los sacerdotes y seminaristas, que pueden venir de este testimonio vocacional”. Mellone ingresó al Pontificio Seminario Regional de Molfetta en 2011, a los 34 años edad, aunque su formación cristiana había comenzado en su familia y prosiguió en la adolescencia en la parroquia Santa María de los Ángeles de Barletta. Su compromiso eclesial creció con la edad y lo llevó a un discernimiento de su vocación presbiteral, que se consolidó en el seminario. Su gran sensibilidad por los problemas del mundo contemporáneo lo llevó a ejercer como periodista para la revista mensual “La Stadera”, y en 2013 publicó junto a Vincenzo di Gregorio el libro “L’umanità libera sorride a Dio. Agorà e Parola”. Siempre disponible a ayudar a sus hermanos, el testimonio de Mellone es un punto de referencia constante y humilde para la comunidad.



FUENTE DE LAS NOTAS (y Recopilación de datos acerca de): entreyparaseminaristas.com


VIDA CONSAGRADA - MONASTERIO DE SANTA MARÍA Y SAN VICENTE EL REAL DE SEGOVIA







La Abadía de Santa María y San Vicente el Real de Segovia está situada en la vertiente norte del valle del río Eresma. En la cornisa de la iglesia abacial hay una inscripción que brevemente explica los orígenes del monasterio. Dice: “Fue templo del dios Júpiter, siendo quemado por fuego del cielo en el año 140”. Se sobreentiende que cayó un rayo y lo quemó. Sobre las ruinas de este templo pagano se levantó la parroquia de San Vicente Mártir.

Por el año 919 aparece ya fundado un centro cenobítico femenino bajo la Regla de San Benito Abad. En el claustro, en la bajada de la escalera al coro bajo, puede verse la tumba de la Abadesa fundadora del monasterio Dª Juana de Cuéllar, con su cogulla negra. En el año 1156 bajo el reinado de Alfonso VII llamado “el Emperador” (que donó y enriqueció al monasterio con muchos bienes) el monasterio es incorporado a la Orden Cisterciense.

Las monjas Cistercienses de San Vicente el Real observan con fidelidad la Regla de San Benito centrada en la oración litúrgica, la Lectio Divina y el trabajo manual: servicio abnegado, humildad, pobreza voluntaria, obediencia, paz y alegría en el Espíritu Santo, silencio, ayuno, vigilias, etc., para seguir a Jesucristo por el camino del amor y la oblación de sí mismas. Las monjas viven del trabajo en la huerta y de la venta de flores y miel de sus panales.

El monasterio pertenece a la Orden Cisterciense de la Común Observancia y es parte de la Congregación de San Bernardo de Castilla. Comunidad ejemplar en su observancia, incluso conservan el hábito tradicional, necesitan urgentemente vocaciones. Las interesadas póngase en contacto con las Hermanas que las recibirán con los brazos abiertos.


FUENTE: divinavocacion.blogspot.com


VIDA CONSAGRADA - MISIONEROS DE LA DIVINA REDENCIÓN



“Amar y hacer amar a Jesús, a la Iglesia, al Papa, a las almas; 
con María, por María y en María”.

Don Arturo y Santa María Consoladora del Carpinelo.




Los Misioneros de la Divina Redención son un Instituto Religioso Clerical de Derecho Pontificio fundado por el Siervo de Dios Arturo D´Onofrio (1914-2006) en 1954 (Italia). Su carisma consiste en el “anuncio del misterio de la Redención a la juventud pobre, huérfana y abandonada, cuidando la educación integral que comprende la promoción humana, cristiana, religiosa, moral, civil, intelectual y profesional, según los principios de una sana pedagogía para una provechosa inserción en la sociedad” (Const. 4). Su espiritualidad está fundamentada en la contemplación y vivencia del Misterio Pascual del que emana el carisma redentor. Devoción eucarística, filiación mariana, y fidelidad al Papa y al Magisterio de la Iglesia son características del espíritu del Instituto.


La labor apostólica que realizan incluye la atención de hogares para niños huérfanos y jóvenes con problemas, escuelas, talleres de formación profesional, atención a los ancianos abandonados, pastoral parroquial, etc. Los Misioneros de la Divina Redención están presentes en Italia, México, Guatemala, Perú, El Salvador, Costa Rica y Colombia.


FUENTE: divinavocacion.blogspot.com/


¿POR QUÉ SER SACERDOTE? - LA VOCACION






FUENTE: youtube.com/user/cosascatolicas 

IDENTIDAD SACERDOTAL - Padre Michel-Marie Zanotti-Sorkine, Tocaba en los night clubs y hoy evangeliza entre musulmanes.



Tocaba en los night clubs y hoy evangeliza entre musulmanes: su parroquia en Marsella está llena...

Rostro hollywoodiano y vida aventurera. El hábito talar, el confesional, la liturgia. Sus misas están llenas, su puerta siempre abierta. Quién es el moderno-antiguo sacerdote que dice: «Ama, aunque sea torpemente, pero ama»

«La imprudencia es la cualidad de los santos». Es uno de los pensamientos contenidos en un libro apenas publicado en Italia, con un título significativoLos tibios van al infierno (Mondadori). El autor es un sacerdote de rostro hollywoodiano y vida aventurera: Michel-Marie Zanotti-Sorkine.


"Ama, aunque sea torpemente, pero ama"

Gracias a un bello artículo de Marina Corradi, tempi.it les habló de él hace un año. La enviada de Avvenire fue a conocerlo a Marsella y describió a este extraño sacerdote que se obstina en moverse con el hábito talar, que se detiene al final de la misa para hablar con los fieles, que ha reanimado una comunidad exangüe no con prontuarios de buenas maneras, sino con el fuego de un raro carisma. «Ama, aunque sea torpemente, pero ama», es uno de sus lemas.


Un músico de night-clubs

Michel-Marie Zanotti-Sorkine está animado por una santa inquietud. La vida misma le ha enseñado que el hombre serio frente al destino no puede estar tranquilo. Nacido en 1959 en Niza de una familia mitad rusa y mitad corsa, se quedó huérfano jovencísimo y fue educado por los salesianos.

Una pasión por la música lo lleva allí donde tenga posibilidad de cantar. Y así se convierte en «un chansonnier en los night-clubs», escribe Corradi. Su vocación al sacerdocio – intuición que ya había tenido de niño – surge de nuevo, aunque en un recorrido zigzagueante hasta su ordenación. Sus “padres” son Joseph-Marie Perrin,que había sido director espiritual de Simone Weil, y Marie-Dominique Philippe, fundador de la congregación de Saint Jean.



Con autocrítica: "Ya no tenemos el sagrado fuego"

Ordenado sacerdote en 2004 por el cardenal Bernard Panafieu, entonces arzobispo de Marsella, se ocupa de los últimos y escribe un libro dedicado a sus “compañeros” sacerdotes: Au diable la tiédeur, al diablo la tibieza, efectivamente. «Seamos honestos, la verdad es esta – dice -: somos nosotros los que ya no tenemos el sagrado fuego. La imagen que damos del sacerdocio es demasiado insignificante. Ya no llega al corazón».


Un párroco normal...

La figura de Zanotti-Sorkine es tanto más interesante cuanto más se la enmarca en lo que es: un párroco. En apariencia no hace nada más que lo que se espera de él. Predica, confiesa todas las tardes – puntual, a las cinco -, se ocupa de las almas que frecuentan Saint-Vincent-de-Paul. Pero es tal vez este “exceso” de normalidad lo que hace que sea tan especial. En el fondo, no intenta hacer otra cosa que obedecer la promesa del catolicismo.¿Queréis ser felices? Sed santos.


Una iglesia llena dónde todo el mundo tiene su sitio

Y, efectivamente, las naves de su iglesia están llenas, la gente va para escuchar sus predicaciones llenas de referencias a poetas, músicos, escritores. Pero también porque padre Michel-Marie no cierra la puerta a nadie: no importa si es rico o vagabundo, joven o anciano, buen parroquiano o impenitente pecador. Es fiel sólo a un precepto verdaderamente loco: «No hay que perder ninguna ocasión, por pequeña que sea, para hablar de Cristo».


Este cura tiene fuego...

Escuchad como habla de él Marina Corradi: «Arde algo en este sacerdote. Arde una fe que quema por el deseo de decirse, de contagiarse. De hecho, en las mañanas de los días laborables lo encuentras en los bares del barrio mientras toma el desayuno con los estudiantes o en la calle, con el hábito al viento, en medio de las mujeres islámicas del Canebière con el velo sobre el rostro.


Una parroquia de Nueva Evangelización

Su ansia es la de entrar en contacto con los alejados, con los que nunca entrarían en una iglesia. Y toda ocasión es buena: uno le pregunta dónde está Correos, él le responde: «le acompaño», intercambian dos palabras, el desconocido menciona a sus niños, el sacerdote sonríe: «tráigamelos, que los bautizaremos».


En las periferias existenciales...

Este hombre parece justamente la encarnación de lo que solicita el Papa Francisco cuando pide que se vaya a las periferias existenciales. Y al mismo tiempo parece conservar el juicio cristalino ratzingeriano que sabe que no existe acogida o bondad que no esté acompañada de fascinación y claridad.

El padre Zanotti-Sorkine cuida la liturgia («quiero que todo sea espléndido alrededor de la eucaristía. Quiero que en el momento de la elevación la gente entienda que Él está aquí verdaderamente. No es teatro, no es pompa superflua: es habitar el Misterio. También el corazón tiene necesidad de sentir»).


Con prostitutas y vagabundos

Padre Zanotti-Sorkine acoge a las prostitutas y a los vagabundos («les doy la comunión. ¿Qué tendría que decir? ¿Volveros honestas, antes de entrar aquí? Cristo ha venido para los pecadores y yo siento ansiedad, si niego un sacramento, que Él un día pueda pedirme cuentas»).

No es despiadado con nadie, sólo con él mismo y un poco también con los sacerdotes. Pero solamente porque siente de una manera innegablemente “amplia” la vocación a la que son llamados: «El sacerdote es “alter Christus”, está llamado a reflejar en sí a Cristo. Esto no significad pedirnos la perfección, sino ser conscientes de nuestros pecados, de nuestra miseria para poder comprender y perdonar a quienquiera que se presente en el confesional».

Cuando lo conoció hace un año el sacerdote se despidió de la cronista de Avvenire con esta frase: «Más envejezco y más entiendo lo que nos dice Benedicto XVI: todo recomienza en Cristo. Podemos sólo volver al origen».


FUENTE: religionenlibertad.com/

LA IGLESIA CATÓLICA PANAMEÑA CONSAGRA A LOS PRIMEROS GEMELOS SACERDOTES



Luego de 8 años de formación en el Seminario San José de Panamá y tras ejercer el diaconado transitorio desde hace 11 meses, los hermanos Jamed Jhassir y Jhassir Jamed Pacheco Rodríguez, de tan solo 26 años de edad, fueron ordenados como los primeros sacerdotes gemelos en Panamá.

La ceremonia fue presidida por monseñor José Domingo Ulloa, en la Catedral Metropolitana , a las 10 de la mañana del sábado 27 de Diciembre de 2014.

La consagración e imposición de manos para la ordenación de los dos nuevos sacerdotes fue un doble motivo de fiesta para la Iglesia Católica, que enfrenta una escasez de curas en todo el mundo.

Los dos nuevos sacerdotes consagrados hoy son casi idénticos, salvo por algunos gestos que permiten establecer diferencias.

Los dos jóvenes cuentan que además de los lazos de sangre, los une el llamado de Dios para servir y a partir de la consagración están listos para oficiar sus primeras misas.

La fusión del Coro Arquidiocesano y miembros de los coros de la parroquia Santa Rita de Casia de donde son los gemelos, dieron una ambientación solemne a la ordenación, en la que concelebraron el Nuncio Apostólico, Mons. Andrés Carrascosa Coso, y los obispos Rafael Valdivieso Miranda, de Chitré, Mons. Pablo Varela, de Panamá, y unos cincuenta sacerdotes.



Consagración de los hermanos

Jhassir y Jamed

La alegría reflejada en el rostro de quienes confían en el Señor se expresaba en los que serían nuevos sacerdotes para la Iglesia. Jhassir y Jamed, están convencidos que han sido llamados por Dios para entregar su vida a Cristo y a su Iglesia.

Durante la imposición de las manos en la cabeza a los ordenados, el Arzobispo hizo la oración consecratoria, que constituye el signo visible de la ordenación presbiteral. Dijo: “Te pedimos, Padre Todopoderoso que confieras a estos siervos tuyos la dignidad del presbiterado; renueva sus corazones en el espíritu de santidad; reciban de ti el segundo grado del ministerio sacerdotal y sean, con su conducta ejemplo de vida”.

Luego, se les impuso la estola y la casulla; se les ungió las manos con el santo crisma; recibieron la patena y el cáliz con vino y agua para la Eucaristía como signo del misterio que les toca realizar. Finalmente el rito concluyó con el abrazo de paz como signo de comunión y acogida a los nuevos presbíteros. De esta forma Jhassir y Jamed ya son neopresbíteros.

“Me arrodillé consciente de mi debilidad y me levanté sacerdote para siempre”. Con estas palabras del cura de Ars, el arzobispo Ulloa ha querido manifestarle a Jhassir y Jamed que el ministerio sacerdotal es un don inmerecido que se le confiere y les advierte que no son ordenados sacerdotes “para ser líderes sociales, o coordinadores de la comunidad, o promotores de obras sociales. Mucho menos para ser hombres autoritarios, acaparadores de poderes”, sino “para desgastar vuestra vida en el servicio a los hermanos”.

Además de recordarles que una de sus principales misiones es santificar el pueblo de Dios, Mons. Ulloa les recalcó que la Eucaristía es la obra principal de su jornada. 



SOBRE LOS HERMANOS PACHECO RODRIGUEZ

Sus inicios

Nacidos un 22 de junio de 1988 (26 años). Jamed cuenta que son de signo de 'Cristo', oriundos de Bello Horizonte, Don Bosco en Juan Díaz, estudiaron en la escuela Octavio Méndez Pereira, en Betania; la secundaria en IPT Don Bosco y culminaron sus estudios secundarios en el Instituto José Dolores Moscote, donde se graduaron en bachiller en Ciencias.

Luego ingresaron a la universidad donde él (Jamed) iba a estudiar en la carrera de microbiología-escuela de Biología-, mientras Jhassir, en la de sicología.


¿Qué los motivó?

Jamed relata que la avispa que los picó fue 'Dios' con una experiencia muy fuerte de parroquia y de comunidad. Durante la etapa de madurez de la adolescencia tuvo sacerdotes muy jóvenes en la parroquia que impactó su testimonio, ayudando así a madurar la fe más allá del intimismo de esa individualidad.

Recuerda que una tarde para octubre de 2004, su párroco Ángel Acuña, con Santiago Benítez y Luis Núñez, les invitó a una jornada vocacional en el seminario donde nos presentaron todos los estilos de vida, incluyendo la vida sacerdotal, y hasta ese momento nunca habíamos escuchado de eso.

Es allí donde decidimos seguir este discernimiento, cada uno lo inició individualmente y al final, para su sorpresa, sentíamos el llamado.


¿Qué dijeron sus padres?

"Fue muy difícil para ellos porque como todo padre latinoamericano, lo que esperan tener es muchos nietos y que sus hijos se casen, y ellos tenían muchos planes para nosotros, pero sentimos el llamado de Dios", afirmó Jamed.


Su vida, sus novias

Entre sonrisas nos dijo (Jamed) que su hermano sí tenía y él no, pero iba a iniciar un noviazgo; nuestros amigos no se sorprendieron y sí sintieron tristeza porque piensan que uno se va a morir si ingresa a esta vocación. Nuestras amistades siempre nos han apoyado.


¿Qué los distingue?

Por su parte, Jhassir con similar tono de voz, nos contó que sí tienen particularidades como gestos, señas y maneras de animar a la comunidad.

"Sentimos mucha felicidad en una experiencia de misión que vamos a compartir en las diversas comunidades", dijo Jhassir.

Afirmó que la fraternidad es un pilar de nuestras vidas como sacerdotes.


¿Quién es el que más habla y más regañón?

Los hermanos Pacheco-Rodríguez, ambos somos comunicativos, porque han aprendido a complementarse, quererse y amarse, son buenos amigos en este camino muy lindo con sus altas y bajas.


Mensaje a los jóvenes

"Quiero animar a los jóvenes a que no tengan miedo a ser felices al entregar la vida y recibir este llamado tan bonito y valioso; no tengan miedo de dar la vida por Jesucristo, que no quita nada y lo da todo", dijo Jhassir, fanático del baloncesto, fútbol y natación.

Jamed dcie que quiere "motivar a esos jóvenes que tienen inquietudes vocacionales a que en medio de esta sociedad individualista puedan pensar a tener la oportunidad de ser felices y a hacer felices a los demás".

Tenemos conocimiento que existen gemelos sacerdotes en Latinoamérica, quizás pocos los casos, al igual que gemelas religiosas, pero en 44 años del seminario, son los primeros en ser ordenados.

La arquidiócesis de Panamá, fundada en 1513, comprende 95 parroquias y áreas misioneras.


FUENTE: Tvn Panamá, Diario Crítica, Panorama Católico.


IDENTIDAD SACERDOTAL - Fue seminarista clandestino, después fue inspector de la Policía soviética... y cura a los 63 años




No hay muchos curas católicos que puedan decir que han sido inspectores de la Policía soviética. 


Este es el peculiar caso del padre Konstantins Bojars, que fue seminarista clandestino en la URSS, llego a ser cura, luego colgó los hábitos, se hizo policía y fiscal soviético,buceó en el mundo del crimen, y volvió a la fe y a la vida sacerdotal después de una larga espera, un periodo de prueba. 


Recuerda la conquista soviética

Konstantins Bojars nació en Letonia en 1932. Dice que recuerda cuando los tanques soviéticos tomaron su país en 1936, que recuerda el paso de los tanques hacia Riga teniendo él 4 años. Y después llegaron los nazis. Y después los soviéticos otra vez.

En su familia eran 6 hermanos, aunque dos murieron por enfermedades siendo niños. En las zonas rurales recién conquistadas la persecución religiosa no era tan sistemática como en otros sitios. Podía ir a misa cada domingo con su familia, a una iglesia a 5 kilómetros de su casa. Recibió dos años de catequesis, hizo la primera comunión ysiguió acudiendo a la parroquia y ayudando como monaguillo.


En el seminario clandestino

En 1949, con 17 años, marchó a Riga dispuesto a ser sacerdote. Ingresó en el seminario clandestino. Era un seminario que las distintas autoridades civiles habían abierto y cerrado en varias ocasiones. El obispo a veces ordenaba estudiantes de último curso o seminaristas de forma apresurada, por ejemplo al ver volver a los soviéticos.

"Para el gobierno resultaba fácil disolver el seminario: bastaba con llamarnos a filas y enviarnos al lugar más lejano posible de la URSS. Algunos, como yo, acabamos haciendo el servicio militar en un pueblo de Rusia donde estaban construyendo el ferrocarril de Moscú a Borkuta. Hacía un frío terrible que llegaba en ocasiones a los 50 grados bajo cero. Se podía soportar porque era un frío seco pero teníamos que estar moviéndonos constantemente para no congelarnos". En aquel campo llegaron a ser 9 los seminaristas lituanos. Recuerda que, al menos, las autoridades del lugar no se portaban mal.


Sacerdote con formación escasa

De vuelta a Letonia, fue ordenado sacerdote a los 26 años. Su formación sacerdotal, explica, "fue muy precaria y agitada. En aquellas condiciones era prácticamente imposible formarme mejor: no podíamos viajar, ni salir del país ni entrar en contacto con otros católicos". 

Ejerció como sacerdote cinco años en una parroquia. Luego, en 1963, "tuve una crisis de vocación y lo dejé". 


Fiscal: crímenes pasionales y robos

Estudió derecho, se graduó en 1969 y empezó a trabajar de fiscal, y luego de inspector de policía de investigación criminal. 

"Mis funciones eran las de cualquier fiscal: investigar robos, hurtos, violaciones u asesinatos. Entonces no había sicarios ni asesinos a sueldo. Viajé por Letonia buscando culpables de distintos crímenes. Eran investigaciones largas que duraban dos o tres años: borrachos que mataban a sus esposas en un momento de arrebato; mujeres que envenenaban a sus maridos por celos, etc...".

Bojars quiere dejar claro que desde su posición no tenía acceso ni competencias en los temas de persecución religiosa o política, de los que se encargaba el Comité de Seguridad del Estado. "No estaban dentro de mi campo ni yo podía hacer nada por ellos", comenta.


Nostalgia de Dios y del sacerdocio

En los años 70 estuvo varias veces al borde de la muerte y se planteó el sentido de su vida. Algunos de sus amigos habían apostatado; otros, simplemente, se habían alejado de Dios. Pero él siempre había creído en Dios y ahora se iba dando cuenta de que cometió un error al dejar el ministerio sacerdotal. Le dolía ver a la Iglesia acechada y perseguida y con escasez de sacerdotes.

"Aunque yo había sido infiel a mi vocación, sabía que había sido ordenado sacerdote para siempre y deseaba volver a consagrar el Cuerpo y la Sangre de Cristo.Sentía las mismas ansias que el hijo pródigo cuando vivía en tierra extraña y pensaba sin cesar en la casa de su padre".

"Hablé con el cardenal Pujats. Como es lógico me hizo esperar muchos años. Lo entendí. En otros países esa espera hubiera sido imposible pero la jerarquía conocía bien las circunstancias en las que me había formado y en las que había vivido durante los primeros años de mi sacerdocio".

"Aguardé décadas viviendo en celibato hasta que comprobaron el estilo de vida que llevaba, la solidez de mis disposiciones, mi rectitud de intención. Veían que no buscaba nada material, que tenía la vida resuelta en ese aspecto. Se cercioraron que no había hecho nada contrario a una conciencia cristiana: ni denuncias falsas, ni torturas ni cooperación con la injusticia, y que no había tenido que ver con la represión política y religiosa de ese régimen materialista."


La Caída del Muro... y la vuelta al sacerdocio



En 1989 cayó el Muro de Berlín y el régimen comunista. De 1990 a su jubilación se dedicó a la rehabilitación legal de los ciudadanos reprimidos por el sistema soviético. En 1994 se integró ya plenamente en las tareas eclesiales y un año después le concedieron las licencias sacerdotales de nuevo. Habían pasado 32 años desde que celebró su última misa.

Desde entonces ha atendido zonas del país que durante décadas no tuvieron sacerdote y ha levantado varias iglesias de nueva planta. Descubrió, por ejemplo, que una vez la Iglesia pone los cimientos y el terreno y empiza a construir, el resto de la edificación tienden a terminarla y financiarla los feligreses. En cambio, pedir que ellos inicien la construcción no funciona. Construir en Letonia es una lucha contra el papeleo: su experiencia como fiscal le ha sido muy útil.


FUENTE: religionenlibertad.com 

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