FRASES PARA SACERDOTES

Durante las tres horas de desgarradora agonía, Yo permanecí con Juan y las piadosas mujeres, bajo la Cruz y juntos fuimos bañados por su Preciosa Sangre.

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

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DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - La Estrella del Mar


SANTA FAUSTINA KOWALSKA


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Visión del Purgatorio 

Mientras estaba en Skolimow, casi al final de su Postulantado, Santa Faustina le preguntó al Señor por quién mas debía orar y la noche siguiente tuvo esta visión. "Esa noche vi a mi ángel de la Guarda, quien me pidió que lo siguiera. En un momento me vi en un lugar lleno de fuego y de almas sufrientes. Estaban orando fervientemente por si mismas pero no era válido, solamente nosotros podemos ayudarlas. 

Las llamas que las quemaban no podían tocarme. Mi ángel de la guarda no me dejó sola ni un momento. Yo pregunté a las almas que es lo que mas las hacía sufrir. Ellas me contestaron que era el sentirse abandonadas por Dios... 

Vi a Nuestra Señora visitando a las almas del Purgatorio, la llamaban Estrella del Mar. Luego mi ángel guardián me pidió que regresáramos, al salir de esta prisión de sufrimiento, escuché la voz interior del Señor que decía: 

"Mi Misericordia no quiere esto, pero lo pide mi Justicia". 


Visión del Infierno 

Durante un retiro de ocho días en octubre de 1936, se le mostró a Sor Faustina el abismo del infierno con sus varios tormentos, y por pedido de Jesús ella dejó una descripción de lo que se le permitió ver: 

"Hoy día fui llevada por un Ángel al abismo del infierno. Es un sitio de gran tormento. ¡Cuán terriblemente grande y, extenso es!. 

Las clases de torturas que vi: La primera es la privación de Dios; la segunda es el perpetuo remordimiento de conciencia; la tercera es que la condición de uno nunca cambiará; la cuarta es el fuego que penetra en el alma sin destruirla -un sufrimiento terrible, ya que es puramente fuego espiritual,-prendido por la ira de Dios. La quinta es una oscuridad continua y un olor sofocante terrible. A pesar de la oscuridad, las almas de los condenados se ven entre ellos; la sexta es la compañía constante de Satanás; la séptima es una angustia horrible, odio a Dios, palabras indecentes y blasfemia. Estos son los tormentos que sufren los condenados, pero no es el fin de los sufrimientos. 

Existen tormentos especiales destinados para almas en particular. Estos son los tormentos de los sentidos. Cada alma pasa por sufrimientos terribles e indescriptibles, relacionado con el tipo de pecado que ha cometido. Existen cavernas y fosas de tortura donde cada forma de agonía difiere de la otra. Yo hubiera fallecido a cada vista de las torturas si la Omnipotencia de Dios no me hubiera sostenido. 

Estoy escribiendo esto por orden de Dios, para que ninguna alma encuentre una excusa diciendo que no existe el infierno, o que nadie a estado ahí y por lo tanto, nadie puede describirlo." El Señor fue preparando de esta forma el corazón de Santa Faustina para que por medio de su intercesión se salvaran muchas almas. 


Visión del Cielo 

El 27 de noviembre de 1936, cuando la debilidad la llevó a la cama, escribió la siguiente visión del cielo: 

"Hoy día, estuve en el cielo en espíritu, y vi sus bellezas incomparables y la felicidad que nos espera para después de la muerte. Cómo todas las criaturas alaban y dan gracias a Dios sin cesar...Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero es siempre nueva, derramando felicidad para todas las criaturas. Dios me ha hecho entender que hay una cosa de un valor infinito a Sus ojos, y eso es, el amor a Dios; amor, amor y nuevamente amor, y nada puede compararse a un solo acto de amor a Dios. 

Dios en su gran majestad, es adorado por los espíritus celestiales, de acuerdo a sus grados de gracias y jerarquías en que son divididas, no me causó temor ni susto; mi alma estaba llena de paz y amor; y mientras más conozco la grandeza de Dios, más me alegro de que El sea El que es. 

Me regocijo inmensamente en Su grandeza y me alegro de que soy tan pequeña, ya que siendo tan pequeña, El me carga en Sus brazos y me aprieta a Su corazón"


DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - Fuego abrasador



LAS APARICIONES DE FÁTIMA

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-Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces y especialmente cuando hagáis un sacrificio: «¡Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!»

Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos como los meses anteriores. El reflejo parecía penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debía ser a la vista de eso que di un «ay» que dicen haber oído.) Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:

-Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz.


LA BIBLIA, LOS PADRES DE LA IGLESIA Y LOS SANTOS NOS HABLAN SOBRE EL DEMONIO


Citas para defenderse del demonio.

El demonio, como nombre de un personaje que actúa el mal, es una profesión de fe en el catolicismo, sin embargo hoy no es políticamente correcto referirse públicamente a él entre los católicos y sobre todo los sacerdotes, incluso a pesar de que el papa Francisco habitualmente lo hace, porque lo ven como una forma de predicar la conversión por el miedo en lugar de por el amor. Sin embargo, en rigor, ambos conceptos no son ni teórica ni comunicacionalmente contradictorios y perfectamente pueden coexistir y comunicarse en el discurso. Por eso es bueno conocer que dice la Biblia y que han dicho los Padres de la Iglesia respecto del demonio.

Que los católicos consideren que nuestro Dios es el Dios del Amor, que pide a sus seguidores actuar con amor y que el último día nos juzgará por el amor, no requiere “esconder” la existencia del demonio como contrario a los planes de Dios y que busca que los hombres no se salven. Es más, por el propio amor que nos tiene Dios, nos ha revelado la existencia del demonio, nos avisa de tenerlo presente y como combatirlo.

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CITAS DE LA SAGRADA ESCRITURA SOBRE LA EXISTENCIA DEL DEMONIO

He visto a Satanas caer del cielo a manera del relampago. Lc 10,18.

Vosotros sois hijos del diablo [. . . ]. El fue homicida desde el principio, no permanecio en la verdad. Jn 8,44.

Dios no perdono a los angeles que pecaron, sino que, amarrados con cadenas infernales, los precipito al abismo donde son atormentados. 2P 2,4.

A los angeles que no conservaron su dignidad, sino que abandonaron su morada, los echo (Dios) en el abismo tenebroso con cadenas eternas. Jud 6.

Apartaos de mi, malditos, al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus angeles. Mt 25,41.



SOBRE LA OPOSICIÓN ENTRE JESÚS Y EL DIABLO 

Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo [. . . ]. El diablo le dijo: Todas estas cosas te dare si postrandote ante mi me adorares. Respondiole Jesús: Apartate de mi, Satanas. Mt 4,1-9 Mc 1,12-13 Lc 4,1-13.

El enemigo que sembro la cizaha es el diablo. Mt 13,39.

Los escribas decian: Esta poseido de Belcebu, y así por arte del principe de los demonios es como lanza los demonios. Mas les contestaba con estos similes: ¿Como puede Satanas arrojar al mismo Satanas? Si un reino se divide no puede subsistir: Mc 3,22-24.

Curo (Jesús) a muchas personas, afligidas de varias dolencias, y lanzo a muchos demonios, sin permitirles decir que sabian quien era. Mc 1,34.

Señor, ten compasión de mi hijo, porque es lunatico [. . . ] y lo he presentaao a tus discípulos y no han podido curarle. Jesús dijo: Traedmelo aca. Y Jesús amenazo al demonio y salio del muchacho, que quedo curado. Mt 17,14-17 Mc 9,17-28 Lc 9,38-44.

Los que creyeren lanzaran los demonios en mi nombre. Mc 16,17.

Señor, hasta los demonios mismos se sujetan a nosotros por la virtud de tu nombre. Lc 10,17.

Un hombre poseido del espiritu inmundo exclamo diciendo: ¿Que tenemos nosotros que ver contigo, oh Jesús Nazareno? ¿Has venido a perdernos? Mt 8,29Mc 1,24 Mc 5,7 Lc 8,28.

Ahora “el principe de este mundo” va a ser lanzado fuera. Jn 12,31.

¿Que compañia puede haber entre la luz y las tinieblas? ¿que concordia entre Cristo y Belial? 2Co 6,14-15.


SU ACTUACIÓN SOBRE EL HOMBRE

Sed sobrios y vigilantes: porque vuestro enemigo el diablo anda girando como leon rugiente alrededor de vosotros, en busca de presa que devorar. 1P 5,8.

Quisimos pasar a visitaros y en particular yo, Pablo, lo he resuelto varias veces; pero Satanas nos lo ha estropeado [. . . ]. 1Th 2,18.

Los que contradicen la verdad [. . . ] estan enredados en los lazos del diablo, que los tiene presos a su arbitrio. 2Tm 2,25-26.

Dijo también el Señor: Simon, mira que Satanas va tras de vosotros para zarandearos como el trigo. Mas yo he rogado por ti. Lc 22,31.

El que oye la palabra del reino y no para en ella su atención, viene el mal espiritu y le arrebata aquello que se había sembrado en su corazon. Mt 13,19.

Se me ha dado el estimulo de mi carne, un angel de Satanas para que me abofetee. 2Co 12,7.

El mismo Satanas se transforma en angel de luz, así no es mucho que sus ministros se transfiguren en ministros de justicia. 2Co 11,14-15.

Satanas se apodero de Judas, el cual fue a tratar con los principes de los sacerdotes: Lc 22,3-4 Jn 13,17.

Temo que así como la serpiente engaño a Eva con su astucia, así sean manchados vuestros espiritus. 2Co 11,3.

Revestios de toda la armadura Je Dios, para poder contrarrestar las asechanzas del diablo, pues [. . . ] nuestra pelea es contra los espiritus malignos. Ep 6,11-12.

Si os enojais, no querais pecar [. . . ]. No deis lugar al diablo. Ep 4,26-27.

Estos son espiritus de demonios, que hacen prodigios y van a los reyes de la tierra para coaligarlos en batalla el gran dia del Dios todopoderoso. Ap 16,14.

Satanas saldra de su prisión y engañara a las naciones que hay sobre los cuatro angulos del mundo. Ap 20,7.

Quien comete pecado, del diablo es; porque el diablo desde el momento de su caida continua pecando. Por eso vino el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 1Jn 3,8.

Estad, pues, sujetos a Dios y resistid al diablo y huira de vosotros. Jc 4,7.



CITAS DE LOS PADRES DE LA IGLESIA SOBRE SU ACTUACIÓN CONSTANTE CERCA DEL HOMBRE

Si miras hacia el sol serás inmediatamente iluminado; si miras hacia la sombra, necesariamente quedarás rodeado de tinieblas. El diablo es malo por haber escogido la maldad libre y conscientemente, no porque su naturaleza esté de por sí en oposición con el bien (SAN BASILIO, Sermon 15).

Siempre está ojo avizor contra nosotros el enemigo antiguo; no nos durmamos. Sugiere halagos, pone celadas, introduce malos pensamientos y, para llevarnos a dolorosa ruina, pone delante lucros y amenaza con perjuicios. Todos ahora y cada uno es probado, cada cual a su modo (SAN AGusTiN, Sermon 6).

Las cosas que proceden de la naturaleza y las que parten de nuestra voluntad, son de poca importancia, comparadas con la guerra implacable que nos tiene declarada el demonio (SAN JUAN CRISOSTOMO,en Catena Aurea,vol I, p.374).

Nos dice también San Pedro: Vigilad constantemente, pues el demonio esta rondando cerca de vosotros como león rugiente ,que busca a quien devorar. Y el mismo Jesucristo nos dice: Orad sin cesar, para que no caigáis en la tentación: es decir, que el demonio nos acecha en todas partes. De manera que es preciso contar con que, en cualquier parte o en cualquier estado que nos hallemos, nos acompañará la tentación (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre las tentaciones).

Nuestro enemigo el diablo nos rodea siempre, tratando de quitarnos la semilla de la palabra que ha sido puesta en nosotros (SAN ATANASIO, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 396).



LO QUE DICEN LOS PADRES DE LA IGLESIA SOBRE LA TENTACIÓN

Como general competente que asedia un fortín, estudia el demonio los puntos flacos del hombre a quien intenta derrotar, y lo tienta por su parte más débil (SANTO TOMAS, Sobre el Padrenuestro, 1. c., p. 162).

Sus armas son la astucia, el engaño y la torpeza espiritual y sus despojos los hombres engañados por él (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. Vl, p. 30).

Dos pasos del diablo: primero engaña, y después de engañar intenta retener en el pecado cometido (SANTO TOMAS, Sobre el Padrenuestro, 1. c. , p. 163).

Las tentaciones de Nuestro Señor son también las tentaciones de sus servidores de un modo individual. Pero su escala, naturalmente, es diferente: el demonio no va a ofreceros a vosotros ni a mí todos los reinos del mundo. Conoce el mercado y, como buen vendedor, ofrece exactamente lo que calcula que el comprador tomará. Supongo que pensará, con bastante razón, que la mayor parte de nosotros podemos ser comprados por cinco mil libras al año, y una gran parte de nosotros por mucho menos. Tampoco nos ofrece sus condiciones de modo tan abierto, sino que sus ofertas vienen envueltas en toda especie de formas plausibles. Pero si ve la oportunidad, no tarda mucho en señalarnos a vosotros y a mí cómo podemos conseguir aquello que queremos si aceptamos ser infieles a nosotros mismos y, en muchas ocasiones, si aceptamos ser infieles a nuestra lealtad catolica (R. A.KNOX,Sermones pastorales, P. 79).


SOBRE SU LÓGICA DE TRATAR SIEMPRE DE SEMBRAR LA CONFUSIÓN

El diablo no permite a aquellos que no velan, que vean el mal hasta que lo han consumado (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. III, p. 345).

1518 Suponed, por ejemplo, que sobre las calles de una populosa ciudad cayera de repente la oscuridad; podéis imaginar, sin que yo os lo cuente, el ruido y el clamor que se produciría. Transeúntes, carruajes, coches, caballos, todos se hallarían mezclados. Asi es el estado del mundo. El espíritu maligno que actúa sobre los hijos de la incredulidad, el dios de este mundo, como dice S. Pablo, ha cegado los ojos de los que no creen, y he aquí que se hallan forzados a reñir y discutir porque han perdido su camino; y disputan unos con otros, diciendo uno esto y otro aquello, porque no ven (CARD.J. H. NEWMAN, Sermon para el Domingo II de Cuaresma. Mundo y pecado).

El lobo roba y dispersa las ovejas, porque a unos los arrastra a la impureza, a otros inflama con la avaricia, a otros los hincha con la soberbia, a otros los separa por medio de la ira, a este le estimula con la envidia, al otro le incita con el engaño. De la misma manera que el lobo dispersa las ovejas de un rebaño y las mata, así también hace el diablo con las almas de los fieles por medio de las tentaciones (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 14 sobre los Evang.).

Siendo un ángel apostata, no alcanza su poder mas que a seducir y apartar el espíritu humano para que viole los preceptos de Dios, oscureciendo poco a poco el corazón de aquellos que tratarían de servirle, con el propósito de que olviden al verdadero Dios, sirviéndole a el como si fuera Dios. Esto es lo que descubre su obra desde el principio (SAN IRENEO, Trat. contra las herejias, 5).

Perverso maestro es el diablo, que mezcla muchas veces lo falso con lo verdadero, para encubrir con apariencia de verdad el testimonio del engaño (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. IV, p. 76).


EL DEMONIO EN LA HORA DE LA MUERTE

Debemos procurar pensar con santo temor cuan furioso y terrible se presentará el demonio en el día de nuestra muerte, buscando en nosotros sus obras; cuando vemos que se presentó a Dios al morir en su carne, y buscó alguna de sus obras en Aquel en quien nada pudo encontrar (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 39 sobre los Evang.).


TRATA DE APROVECHAR CUALQUIER CIRCUNSTANCIA Y ESTADO DE ÁNIMO, ESPECIALMENTE LA TRISTEZA

Alguien podría quizá preguntar: ¿como se explica que el diablo utilice las citas de la Sagrada Escritura?

No tiene mas que abrir el Evangelio y leer. Encontrará escrito: Entonces el diablo lo tomo—se trata del Señor, del Salvador—y lo puso sobre lo alto del templo y le dijo: si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo; pues está escrito: te he encomendado a los ángeles, los cuales te tomarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra (Mt 4, 5-6).

¿Que no hará a los pobres mortales el que tuvo la osadía de asaltar, con testimonios de la Escritura, al mismo Señor de la majestad? (SAN VICENTE DE LERINS, Conmonitorio, n. 26).

Después (de cometido el mal) el diablo exageró de tal manera su tristeza que llego a perder al desgraciado. Algo semejante pasó en Judas, pues después que se arrepintió no supo contener su corazón, sino que se dejó llevar por la tristeza inspirada por el diablo, la cual le perdió (ORIGENES, enCatena Aurea, vol. III, p. 346).


EL PECADOR QUEDA, EN CIERTO MODO, BAJO LA POTESTAD DEL DEMONIO

De la misma manera que la nave (una vez roto el timón) es llevada a donde quiere la tempestad, así también el hombre, cuando pierde el auxilio de la gracia divina por su pecado, ya no hace lo que quiere, sino lo que quiere el demonio (SAN JUAN CRISOSTOMO, en Catena Aurea, vol. III, p.

Cuando el demonio se aparta de alguno, acecha el instante oportuno, y cuando le ha inducido a un segundo pecado, acecha la ocasión para el tercero (ORIGENES, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).


“NO TIENE TANTO PODER PARA VENCERNOS COMO PARA TENTARNOS”. INCLUSO TIENE LIMITADO EL PODER DE TENTAR

El afirmar que estos enemigos se oponen a nuestro progreso, lo decimos solamente en cuanto nos mueven al mal, no que creamos que nos determinen efectivamente a él. Por lo demás, ningún hombre podría en absoluto evitar cualquier pecado, si tuvieran tanto poder para vencernos como lo tienen para tentarnos. Si por una parte es verdad que tienen el poder de incitarnos al mal, por otra es también cierto que se nos ha dado a nosotros la fuerza de rechazar sus sugestiones y la libertad de consentir en ellas. Pero si su poder y sus ataques engendran en nosotros el temor, no perdamos de vista que contamos con la protección y la ayuda del Señor. Su gracia combate a nuestro favor con un poder incomparablemente superior al de toda esa multitud de adversarios que nos acosan. Dios no se limita únicamente a inspirarnos el bien. Nos secunda y nos empuja a cumplirlo. Y mas de una vez, sin percatarnos de ello y a pesar nuestro, nos atrae a la salvación. Es, pues, un hecho cierto que el demonio no puede seducir a nadie, si no es a aquel que libremente le presta el consentimiento de su voluntad (CASIANO, Colaciones, 7).

El diablo tiene un cierto poder; sin embargo, las más de las veces quiere hacer daño y no puede porque este poder esta bajo otro poder […], ya que Quien da facultad al tentador, da también su misericordia al que es tentado. Ha limitado al diablo los permisos de tentar (SAN AGUSTIN, Sobre el Sermon dde la Montafla, 2).

El diablo no puede dominar a los siervos de Dios que de todo corazón confían en El. Puede, sí, combatirlos, pero no derrotarlos (PASTOR DE HERMAS, Epilogo sobre los Mandamientos, 2).


NO CONOCE DIRECTAMENTE LA NATURALEZA DE NUESTROS PENSAMIENTOS

Los espíritus inmundos no pueden conocer la naturaleza de nuestros pensamientos. Únicamente les es dado columbrarlos merced a indicios sensibles o bien examinando nuestras disposiciones, nuestras palabras o las cosas hacia las cuales advierten una propensión por nuestra parte. En cambio, lo que no hemos exteriorizado y permanece oculto en nuestras almas les es totalmente inaccesible.

Inclusive los mismos pensamientos que ellos nos sugieren, la acogida que les damos, la reacción que causan en nosotros, todo esto no lo conocen por la misma esencia del alma, antes bien, por los movimientos y manifestaciones del hombre exterior (CASIANO, Colaciones, 7).


ES “COMO UN GRAN PERRO ENCADENADO, QUE SOLAMENTE MUERDE A QUIENES SE LE ACERCAN DEMASIADO”

Nos dice San Agustín, para consolarnos, que el demonio es un gran perro encadenado, que acosa, que mete mucho ruido, pero que solamente muerde a quienes se le acercan demasiado (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre las tentaciones).


AYUDA DE LOS SACRAMENTOS, DE LA ORACIÓN, DE LA LIMOSNA Y DE LOS SACRAMENTALES PARA VENCER LA TENTACIÓN

Me dices que por qué te recomiendo siempre, con tanto empeño, el uso diario del agua bendita.—Muchas razones te podría dar. Te bastará, de seguro, esta de la Santa de Ávila: “De ninguna cosa huyen mas los demonios, para no tornar, que del agua bendita” (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 5t2).

Dios nos envía amigos, ora sea un santo, ora un angel, para consolarnos […]; nos hace sentir con mayor fuerza la eficacia de sus gracias a fin de fortalecernos y armarnos de valor. Mas, al recibir los sacramentos, no es un santo o un ángel, es El mismo quien viene revestido de todo su poder para aniquilar a nuestro enemigo. El demonio, al verle dentro de nuestro corazón, se precipita a los abismos; aquí tenéis, pues, la razón o motivo por el cual el demonio pone tanto empeño en apartarnos de ellos, o en procurar que los profanemos. En cuanto una persona frecuenta los sacramentos, el demonio pierde todo su poder sobre ella (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre la perseverancia)

(Mas libranos del mal). Nada queda ya que deba pedirse al Señor cuando hemos pedido su protección contra todo lo malo; la cual, una vez obtenida, ya podemos considerarnos seguros contra todas las cosas que el demonio y el mundo pueden hacer. ¿Que miedo puede darnos el siglo, si en el tenemos a Dios por defensor? (SAN CIPRIANO, en Catena Aurea, vol. II, pp. 371-372).

Ningun poder humano puede ser comparado con el suyo y solo el poder divino lo puede vencer y tan solo la luz divina puede desenmascarar sus artimañas. El alma que hubiera de vencer la fuerza del demonio no lo podrá conseguir sin oración ni podra entender sus engaños sin mortificación y sin humildad (SAN JUAN DE LA CRUz, Cantico espiritual, 3, 9).

Donde se da limosna no se atreve a penetrar el diablo (SAN JUAN CRISOSTOMO, Hom. sobre la l.a Epistola a los Colosenses, 35).


LA AYUDA DEL ANGEL CUSTODIO

Acude a tu Custodio, a la hora de la prueba, y te amparará contra el demonio y te traerá santas inspiraciones (J. ESCRIVA DE BALAGUER, Camino, n. 567).


EL HUMILDE VENCE AL DEMONIO

Refiérese en la vida de San Antonio que Dios le hizo ver el mundo sembrado de lazos que el demonio tenía preparados para hacer caer a los hombres en pecado. Quedó de ello tan sorprendido que su cuerpo temblaba como la hoja de un árbol, y dirigiéndose a Dios le dijo: “Señor, ¿quien podrá escapar de tantos lazos?” Y oyó una voz que le dijo: “Antonio, el que sea humilde; pues Dios da a los humildes la gracia necesaria para que puedan resistir a las tentaciones; mientras permite que el demonio se divierta con los orgullosos, los cuales caerán en pecado en cuanto sobrevenga la ocasión. Mas a las personas humildes el demonio no se atreve a atacarlas” (SANTO CURA DE ARS, Sermon sobre la humildad).


LA AYUDA DE LA VIRGEN

El príncipe de este mundo ignora la virginidad de María y su parto y la muerte del Señor: tres misterios resonantes cumplidos en el silencio de Dios (SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, Carta a los Tralianos, 9, 1).

¿Que por momentos te faltan las fuerzas?—¿Por qué no se lo dices a tu Madre: “consolatrix afflictorum, auxilium christianorum… spes postra, regina apostolorum”? (J. ESCRIVA DE BALAGUER,Camino, n. 515).

¡Que cosas nos dicen los santos de Maria! “¡Quién volvió a su casa sin alegría ni gozo, despues de haber pedido a María, la Madre del Señor, lo que deseaba? (SAN AMADEO, Homilías).

Así como Eva fue seducida por un ángel para que se alejara de Dios, desobedeciendo su palabra, así María fue notificada por otro ángel de que llevaría a Dios en su seno, si obedecía su palabra. Y como aquella fue inducida a no obedecer a Dios, así ésta fue persuadida a obedecerlo, y de esta manera la Virgen María se convirtió en abogada de la virgen Eva (SAN IRENEO, Trat. contra las herejias,5).

En todo peligro puedes alcanzar la salvación de esta Virgen gloriosa; por eso se dice: Mil escudos—mil remedios contra los peligros—cuelgan de ella (Cant 4, 4). Igualmente, para cualquier obra virtuosa puedes invocarla en tu ayuda; por eso dice Ella misma: En mí esta toda esperanza de vida y de virtud (Eclo 24, 25) (SANTO TOMAS, Sobre el Avemaria, 1. c., p. 182).

Fuentes: de “Antología de textos: Para hacer oración y para la predicación” del padre Francisco Fernández-Carvajal, Signos de estos Tiempos


FUENTE: forosdelavirgen.org

UN EXORCISTA CUENTA ...

cómo el Padre Pío se hace presente en sus exorcismos y hace temblar al demonio

San Pío de Pieltrecina, más conocido como el Padre Pío, es uno de los grandes santos de nuestro tiempo. Convivió durante medio siglo con los estigmas de la Pasión, tenía el don de la bilocación así como el de profetizar y conocer el interior de las conciencias. Confesaba durante horas hasta quedar exhausto y durante años se enfrentó físicamente y de manera frecuente a los ataques del demonio.

Con la ayuda de Dios, el Padre Pío, este humilde fraile capuchino, venció a Satanás y por ello el demonio le odiaba y le temía. De hecho, ahora le teme incluso más. Esto es lo que asegura el sacerdote italiano Piero Catalano, exorcista en la región de Reggio Calabria e hijo espiritual del padre Gabriel Amorth, mítico exorcista de Roma y maestro de muchos, que además conoció al Padre Pío.


Alumno del padre Amorth

Este religioso perteneciente al movimiento de los Focolares y que se ordenó sacerdote en 1988 es también párroco de San Juan Nepomuceno y San Felipe Neri en Villa Arangea. En una entrevista en el Corriere della Sera cuenta que durante años se preparó como exorcista con el padre Amorth.

Durante 18 años ha estado practicando oraciones de liberación y desde hace tres ejerce como exorcista. En la sala en la que realiza los exorcismos tiene reliquias de varios santos pero el demonio tiene especial rechazo a una en particular.


El miedo del demonio al Padre Pío

“Las utilizo durante mis exorcismos, ¿el santo al que invoco más a menudo? Tengo un amor especial por San Pío de Pieltrecina, que a menudo se hace presente durante los exorcismos. La persona poseída tiene miedo y dice: ‘allí está el barbudo’. Y yo le digo: ‘¿por casualidad se puede llamar San Pío de Pieltrecina? Y el poseído dice: ‘No, se llama Francesco Forgione’. El diablo incluso tiene miedo de nombrarlo”.





Algo similar le ocurría al padre Amorth, que en una entrevista hablaba de este mismo asunto: “Me ocurre mucho con las reliquias que utilizo del padre Pío de Pietrelcina, a quien tengo especial devoción. Sale huyendo ante las oraciones y las invocaciones que hago sobre él. ¿Sabe que lo conocí siendo yo muy jovencito? ¡Le tiraba de la barba y él se partía de risa! Yo le adoraba, era una persona de una bondad hiperbólica, un hombre de Dios de pies a cabeza. Un gran santo de nuestro tiempo”.

El padre Catalano asegura que puede conocer la presencia demoniaca, ya sea una posesión o una vejación, a través de las reacciones típicas del demonio. “Por ejemplo, tan pronto como coloco mi mano en la cabeza de la persona, ésta se retira, siente frío, tiene una sensación de asfixia, ganas de vomitar…”. Si no se trata de una presencia del diablo, entonces el exorcista se limita a una oración de liberación.


Las tentaciones a los exorcistas

Este exorcista italiano también cuenta que “el diablo hace todo lo posible para tentarnos a los exorcistas. Una vez me preguntó: ‘¿Cuánto quieres para pasarte a mi lado?’. Yo me reí porque elegí la pobreza. Ni siquiera tengo para pagar el funeral si muero y comparto todo con los pobres. Y él me dijo: ‘si pudiera te mataría al instante’. Luego le respondí: ‘pero no puedes porque yo pertenezco a Jesús’”.

Los poderes ordinarios y extraordinarios del demonio
Para conocer bien al diablo hay que saber cuáles son sus poderes ordinarios y extraordinarios. Así lo explicaba el fallecido padre Amorth:

"El poder ordinario es la capacidad de tentar al hombre para distanciarlo de Dios y llevarlo al infierno. Esta acción se realiza contra todos los hombres y las mujeres de todo lugar y religión".

Sobre los poderes extraordinarios, el padre Amorth indicó que estos se concentran en una persona específica y existen cuatro tipos:

"La posesión demoníaca para la cual se requiere un exorcismo, la vejación demoníaca, como la que sufrió en reiteradas ocasiones el Santo Padre Pío de Pietrelcina que era golpeado físicamente por el demonio; las obsesiones que llevan a la persona a la desesperación; y la infestación, que es cuando el demonio ocupa un espacio, un animal o incluso un objeto".


¿SABES POR QUÉ EN EL EXORCISMO SE PREGUNTA AL DEMONIO SU NOMBRE?


Las impresiones de un exorcista: El diablo no está en todas partes, pero no lo busques – por si acaso

Hay que confesarlo: el tema “exorcismo” y “posesión diabólica” suscita en general, en nuestra mentalidad moderna, una reacción entre de fascinación por esos misterios que evoca, y la abierta incredulidad. Material para el cine, que da que pensar.

Pero la práctica del exorcismo está regulada por la Iglesia católica con el ritual De exorcismis et supplicationibus quibusdam (Rito de exorcismo y oraciones para circunstancias particulares, adoptado en 1998 en sustitución del anterior más antiguo, que puede seguir usándose), y está sujeta a vínculos y prescripciones.

Hunde sus motivaciones en la Sagrada Escritura, y en la teología. Es materia delicada que debe ser tratada con prudencia por sacerdotes preparados y equilibrados (“dotado de piedad, de ciencia, de prudencia e integridad de vida”), expresamente autorizados por el propio obispo.

Aleteia habló con Cesare Truqui, exorcista de la diócesis de Coira, en Suiza, y ponente en el XI curso “Exorcismo y oración de liberación” del Ateneo Pontificio Regina Apostolorum de Roma (en el que se inspiró la película El Rito de Anthony Hopkins).


– ¿Qué tipo de mal se afronta con el exorcismo?

Un mal personificado. Pablo VI habló de “humo de Satanás”. No la simple “privatio bonis”, privación de un bien, que describe la filosofía, sino un mal eficaz, operante. Hablamos de la presencia de un ser malvado. Lo que este ser malvado es sólo puede decirlo la fe, no la ciencia. La fe nos habla de la existencia de seres espirituales: los buenos son los ángeles, los malos son los demonios.


– El mal entendido como entidad que se posesiona físicamente es un poco difícil de aceptar, ¿o no?

Sí, es verdad, porque normalmente en la vida no se da una experiencia de este tipo. Yo, por el ministerio que tengo desde hace tantos años, he tenido la oportunidad de encontrarme a estas personas y para mí es más fácil creer que ciertos fenómenos existan.


– ¿Cómo comenzó?

Fue la Providencia. Cuando fui ordenado sacerdote, hace 12 años, participé en un curso con sacerdotes exorcista, como Bamonte y Amorth. Sucedió que se presentó el caso de un señor francés de 40 años poseído por Satanás que necesitaba un exorcista, pero Bamonte no hablaba inglés ni francés. Así que me pidieron que les ayudara en el diálogo preliminar.


– ¿Qué sensaciones tiene cuando se encuentra ante la manifestación del mal?

Son sensaciones que cambian con el tiempo. En las primeras sesiones de exorcismo en las que participé, la impresión más fuerte fue la confirmación tangible de que el Evangelio que había leído y meditado era cierto. En el Evangelio Jesús lucha contra el demonio que se da distintos nombres: “me llamo Legión, me llamo Satanás”. En el Antiguo Testamento, en el Libro de Tobías, hay un demonio que se llama Asmodeo. Yo estos nombres los he oído pronunciar a los demonios en varias sesiones de exorcismo. A nivel espiritual ha sido una experiencia muy rica porque me ha permitido experimentar en la carne, a través de los sentidos, la realidad de la que hablaba Jesús.


– ¿Y a nivel tangible?

En el caso del hombre francés de mi primer caso, recuerdo que al manifestarse el demonio, tenía la impresión de estar rodeado por la soberbia, como si fuera humo o niebla. Es difícil de explicar, pero la soberbia parecía algo que se pudiese tocar, llenaba la habitación. El exorcista le pidió el nombre y él respondió: “Soy rex”. No hay un demonio que se llame “rex”, rey. El exorcista insistió: “Dime tu nombre” y él respondió finalmente: “Soy Satanás, el príncipe de este mundo”.


– ¿Por qué se le pregunta el nombre?

Lo requiere el Ritual con un objetivo preciso. Dar el nombre a algo o tener el nombre significa tener poder sobre ese algo. De hecho, Dios da a Adán el poder de dar un nombre a las cosas. En el momento en que el demonio revela su nombre, demuestra está debilitado. Si no lo dice, es aún fuerte.


– ¿Hay signos típicos de la posesión?

Los previstos por el Ritual. Son cuatro: la aversión a lo sagrado, hablar lenguas desconocidas o muertas; tener una fuerza extraordinaria que va más allá de la naturaleza de la persona; el conocimiento de cosas ocultas o escondidas.


– ¿Las personas pueden ponerse a sí mismas en peligro?

Sí. Acercándose a todo lo que tiene que ver con la magia, el ocultismo, la brujería, la cartomancia. Si para ser santos ayuda el ir a Misa, rezar, confesarse, acercarse a Dios, igualmente, misas negras, ritos satánicos, películas y música de este tipo tienen el efecto de acercarse al demonio.

Tuve el caso de una señora que empezó a leer las cartas, como hacen muchos por diversión. Sólo que a ella le sucedía que adivinaba de verdad el pasado y el presente de las personas, y en algunos casos el futuro. Y naturalmente tenía un gran éxito. En cierto momento comprendió de quién dependía su éxito, y dejó de hacerlo, pero era demasiado tarde: estaba poseída.


– ¿Cómo es posible hacer un maleficio?

Igual que yo puedo encargar a alguien que mate a una persona, puedo pedir a un demonio que haga un daño. Pero atención: la grandísima mayoría de los ritos realizados por supuestos magos son estafas, sin efecto alguno.


– ¿Basta un exorcismo para liberar a la persona?

Es dificilísimo. Normalmente se necesitan muchos exorcismos.


– ¿Funciona como una terapia?

Sí. El exorcismo es un sacramental, no un sacramento. El sacramento es eficaz en sí mismo. Si doy la absolución a alguien en confesión, en ese momento, verdaderamente, sus pecados están perdonados. El exorcismo, en cambio, es eficaz en la medida de la santidad del sacerdote, de la fe de la persona para la que se hace el exorcismo y de toda la Iglesia. Si hoy son menos eficaces los exorcismos, es porque toda la Iglesia es más débil.


– ¿Qué diferencia existe entre exorcismo y oración de liberación?

Ambos tienen el mismo fin: buscan la liberación de la persona de la influencia del mal o de la posesión. El exorcismo en sentido real es ministerio dentro de la Iglesia que el obispo confiere a algunos sacerdotes. Puede ser ejercido sólo por sacerdotes, no por laicos, y sólo por aquellos que tienen un permiso explícito del obispo.

La oración de liberación, en cambio, puede hacerla cualquier persona, hombre o mujer, laico o sacerdote, en virtud de nuestro cristianismo porque Jesús dijo: “El que cree en mí expulsará a los demonios”. El exorcismo, además, es un mandato directo al demonio, mientras que la oración de liberación es una súplica a Dios o a la Virgen para que intervenga.


– ¿Cuántas personas que se han dirigido a usted estaban realmente poseídas?

Poquísimas.


– ¿Y entonces por qué hay tanto temor?

Entre las personas que se dirigen a mi distingo tres casos: el verdadero poseído, el no poseído y el caso problemático. El primero y el último son los más fáciles: sabes que se trata de un verdadero poseído porque manifiesta los cuatro signos y porque cuando pronuncias las oraciones la persona entra en trance y reacciona de un modo que el exorcista conoce. Se puede fingir, pero es difícil.

En el segundo caso, con la experiencia de sacerdote y confesor, comprendes cuándo hay problemas espirituales o psicológicos, y cuándo puedes descartar la influencia diabólica.

El problema es cuando encuentras uno que parece de verdad poseído pero no lo está, porque existen traumas profundos que se acompañan con comportamientos de riesgo, como ir a sesiones espiritistas o acudir a echadores de cartas.

Conocí a una joven que fue violada por un supuesto mago latinoamericano que se había encaprichado con ella. Un día le dio un café drogado y la violentó: ella era consciente pero no podía reaccionar. Este enorme trauma le hizo pensar en la posesión diabólica a través de la droga y por la violencia sufrida.

Creí que estaba de verdad poseída. Cuando recé y le impuse las manos durante el exorcismo, sin embargo, ella nunca entró en trance y no hubo rastro de otros fenómenos. Comprendí, por tanto, que la causa era diversa. Este es el motivo por el que en el curso para exorcistas se tratan perfiles médicos y psiquiátricos que pueden entrar en juego en estas situaciones.


¿Las personas que están realmente poseídas cómo viven?

En realidad viven de forma normal. El demonio no actúa continuamente en ellos. Puedo hacer una comparación paradójica para intentar explicarlo: si una persona compra un auto, ese auto está a su disposición, lo usa cuando quiere. Puede usarlo para ir a la oficina y después tenerlo aparcado. Lo mismo sucede con la persona poseída. Hay momentos en los que el demonio actúa: entra en el auto y maneja como quiere; en otros momentos no. El auto tiene un dueño, pero el dueño no lo utiliza.


– ¿Cuándo es necesario ir a un exorcista?

Cuando lo que te sucede se sale de lo normal. Había una señora que conocí en Roma que era atea: una católica sólo bautizada que no creía en nada. Quedó poseída, no recuerdo en qué circunstancia. Comenzó a oír continuamente voces que la incitaban a matar a su esposo y a su hijo y a quitarse la vida.

Pensó que estaba loca y recurrió a un psiquiatra, pero este se encontró ante una persona muy inteligente, coherente y con gran claridad de ideas. El psiquiatra no pudo curarla. Un día, las termitas se comieron todos los vestidos de la señora, sin tocar los del marido – que estaban en el mismo armario – ni los del hijo. Y en la casa no hay termitas. Algo inexplicable.

Una amiga suya le aconsejó que fuera al padre Amorth y éste encontró que estaba poseída. Y sin embargo, ella no creía ni en los ángeles ni en los demonios. Ahora se ha vuelto una cristiana practicante. ¿Por qué Dios permite esto? También por el bien de las personas.


– ¿Ha podido preguntar a alguno de ellos qué sintió durante el exorcismo?

Pregunté a ese señor francés del que hemos hablado qué sentía durante el exorcismo, y él me explicó que sentía como si dentro de él hubiese un campo de batalla. Por una parte sentía a los demonios correr desesperados y hablar entre ellos; por la otra, cuando el sacerdote rezaba, sentía que la luz de Dios los expulsaba, para después volver de nuevo.


– ¿Qué historia le impresionó más?

La experiencia de un demonio mudo. Jesús habla de ello en el Evangelio y dice que son los más difíciles de expulsar, y que salen sólo con la oración y el ayuno. Es una rareza un demonio mudo. En 12 años de exorcismos, me ha sucedido sólo una vez.


– ¿Nunca tiene miedo?

Al principio sí, después te acostumbras a ciertas manifestaciones y ya no te sorprende oír que la voz cambia: una mujer que empieza a hablar con voz débil y después pasa a un tono cavernoso. Hay que estar atentos a no caer en la obsesión por el maligno. El exorcista sabe que el diablo existe, pero no está en todas partes. Sobre todo he comprendido que el exorcismo es un ministerio de misericordia: un acto de amor hacia una persona que sufre. Solo esto.


FUENTE: benitezpatricio.wordpress.com // es.aleteia.org/


LOS PECADOS CONTRA EL PRIMER MANDAMIENTO SON LOS QUE MÁS AGRADAN AL DIABLO


«Los pecados contra el Primer Mandamiento son los que más agradan al diablo»


El P. Pedro Paulo Alexandre, exorcista de la Arquidiócesis de Florianópolis advirtió que se puede observar una mayor acción del demonio debido a «los pecados practicados contra el Primer Mandamiento».


InfoCatólica) El P. Pedro Paulo Alexandre, exorcista de la Arquidiócesis de Florianópolis (Brasil), advirtió que actualmente se puede observar una mayor acción del demonio debido a «los pecados practicados contra el Primer Mandamiento de la Ley de Dios».

En su nuevo libro «Fenómenos Preternaturales: sobre las acciones de los ángeles y de los demonios», el P. Alexandre da una explicación sobre este tema basándose en la Biblia, la teología, el magisterio de la Iglesia y otros recursos.

En una entrevista concedida a la agencia ACI, el exorcista resaltó que «en medio de un contexto delicado en el que vivimos –en el que se multiplican las prácticas de superstición, ocultismo, adivinación, magia, prácticas que son prohibidas en las Sagradas Escrituras– es fundamental conocer que el magisterio, los Papas, las conferencias episcopales, especialistas, historiadores nos hablan al respecto de estos temas». «Es urgente ayudar a las personas a que perciban los riesgos espirituales que están entorno de esas prácticas», expresó.

El sacerdote indicó que la mayor apertura a la acción del demonio se debe a los pecados cometidos contra el Primer Mandamiento, entre los que se destaca «la superstición por la cual divinizamos alguna criatura o fuerza criada, cayendo así en la idolatría (Ex 20, 2-17)».

El P. Pedro Paulo Alexandre también dijo que otro de los pecados que intensifican la acción demoniaca es la «adivinación» y al respecto recordó las palabras de San Alfonso María de Ligorio, quien en su libro «Teología moral» explica que «la adivinación se da cuando alguien invoca la ayuda tácita o explícita de los demonios con el fin de conocer las cosas futuras contingentes –no necesarias– o cosas ocultas que no se pueden conocer naturalmente».

Haciendo referencia a ese mismo santo, el exorcista indicó que el tercer pecado contra el Primer Mandamiento es la «magia» porque esta «atribuye honras divinas a las criaturas, esperando de ellas algo que solo debemos esperar de Dios y también porque intenta entrar en un pacto con el demonio».

«A través de esos pecados el demonio corrompe nuestra relación con Dios», manifestó el P. Alexandre.

Por otro lado, el exorcista lamentó que actualmente «muchos niegan la existencia de Satanás y de sus demonios». En ese sentido, recordó que el autor inglés C.S. Lewis, en el prólogo de su libro «Cartas de un diablo a su sobrino», escribió que «hay dos errores iguales y opuestos en los cuales podemos caer al respecto de los demonios. Uno es no creer en su existencia y el otro es creer y sentir un interés excesivo y no saludable por ellos. Ellos están igualmente satisfechos con ambos errores».

También subrayó que «es urgente conocer la incompatibilidad que existe entre la fe católica y las otras doctrinas».

En cuanto a su propio libro, el P. Alexandre expresó que desea «cooperar con todos los que buscan comprender a partir de la fe de la Iglesia y de los grandes estudiosos la realidad de la acción preternatural: principalmente la acción de Satanás y de sus demonios en nuestro mundo».

«En segundo lugar, pretende ser una ayuda pastoral. Ante el sufrimiento, las personas buscan respuestas. Hoy, muchas personas heridas golpean a la puerta de la Iglesia pidiendo socorro. Profundizar los temas ligados a la acción preternatural, podrá ayudar mucho en el arduo proceso del discernimiento de cada caso», precisó.

En tercer lugar, dijo, el libro «es una invitación al estudio». «En la parte final del libro presente como apéndices diversos textos, entrevistas y temas de gran importancia, los cuales fui recibiendo a los largo del tiempo de parte de amigos exorcistas, de grandes autores y especialistas en diversas áreas».

Según el sacerdote, la obra consta de «un vasto y excelente material de formación» en el cual el lector «descubrirá la preciosidad de la fe católica, de los grandes tesoros espirituales que Jesús concedió a su Iglesia, de las diversas armas que tenemos para frenar esa batalla espiritual cotidiana».


FUENTE: www.infocatolica.com


APARTADO DE DIOS PARA SIEMPRE - INFIERNO LA PRISIÓN DE LA DESESPERACIÓN


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E
stas son algunas cosas que estarán allí:


El fuego y el azufre están allí, nosotros lo sabemos,


Porque Dios en Su Palabra nos lo dijo así,


Recuerdos, remordimientos, sufrimiento, y dolor,


Llorando y lamentándose, pero todo inútilmente


Blasfemo, malvado, tú que rechazaste a Dios,


Tú, que rechazaste a Cristo mientras caminabas aquí, en la tierra.


Asesino, ladrón, borracho, y mentiroso,


Tendrás tu parte en el lago de fuego;


El vicioso, el vil, el cruel y el malo,


Verán a una horrible multitud en el infierno;


Sí, más de lo que los hombres de este mundo pueden describir,


¡Son los tormentos y las aflicciones del INFIERNO eterno!


NATURALEZA Y ALCANCE DEL EXORCISMO CATÓLICO


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Padre Carlos Spahn sacerdote exorcista


Por R.P. Raúl Sánchez Abelenda.

1. NOMBRE Y NOCIÓN 

1.1. Inútil es buscarlos fuera del vocabulario y usos cristianos. Los exorcismos designan el medio, el procedimiento empleado para alejar la presencia real o presunta del demonio, a fin de desalojarlo de un lugar, de un objeto, de un cuerpo, sobre todo de un cuerpo humano, que él ocupa, posee —de ahí "posesos"—, infecta u obsesiona.

El término se remite etimológicamente a "exorkismós" , extraño a la grecidad clásica y que por su valor específico y sentido semántico y técnico pertenece, en sí mismo y en sus derivados, al lenguaje eclesiástico. Pero ya "orkós" (juramento, testigo del juramento), "orkízo" (hacer jurar, tomar por testigo un juramento) y "exorkízo" (conjurar, exorcizar) son vocablos que orientan el sentido.

Dos veces emplea este verbo la versión de los LXX, en el sentido de hacer prestar juramento (Génesis, 24, 3) y de abjurar, apelar a la conciencia, al deber (III Reyes, 22, 16), con sus paralelos neotestamentarios San Mateo 26, 63 ("Te abjuro en nombre del Dios vivo que nos digas si tú eres el Cristo, Hijo de Dios") y Hechos 19, 13 ("ciertos judíos exorcistas giraban de una parte a otra invocando sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús..."). 

1.2. Propiamente hablando, el exorcismo es una abjuración al demonio para obligarlo a evacuar un lugar, a abandonar una situación, a dejar en libertad una persona que tiene, más o menos, en su poder. La abjuración se hace ya bajo la forma de una orden intimada directamente al demonio pero en nombre de Dios o de jesucristo, ya de una invocación o de una súplica dirigida a Dios y a Nuestro Señor Jesucristo para conseguir que ellos den la orden de expulsión o que aseguren su ejecución. Esto exige en el cristiano la creencia en el soberano poder de Dios sobre los demonios; es su aplicación práctica. Por esto el exorcismo constituye un acto insigne de fe y de religión. 

1.3. De una manera más general y simplemente como abjuración o conjuro de los demonios y como oración o ceremonia preservativa o defensiva de ellos, ya se encuentra su uso en el judaísmo y en diferentes formas de paganismo moderno y antiguo, mezclado aquí con toda suerte de aberraciones y abusos supersticiosos. Esto no debe extrañarnos, pues aún bajo sus deformaciones manifiesta la creencia y vida religiosa. Y si la malicia, sutilidad curiosa y pereza humanas abusan de un principio, de una costumbre, de una institución, ésto no es razón para que se incrimine o rechace la institución misma, la costumbre o el principio.


2. HISTORIA

2.1. Hemos aludido al ámbito extracristiano. Interesa el ministerio de Nuestro Señor Jesucristo y los Apóstoles. Lugar muy importante tienen los exorcismos durante la vida pública del Salvador, según los refieren los Evangelios (San Marcos, 1, 32 ss., 39; San Mateo, 4, 23 ss.; San Lucas, 7, 21; 8, 2; 13, 22: "He aquí que yo echo a los demonios y curo a los enfermos") y la afir­mación de San Pedro: "Pasó haciendo el bien y curando a todos los que estaban bajo el poder del diablo" (Hechos, 10, 38).

Siete casos especiales narran los evangelistas sinópticos; pero no se tra­ta de acumular citas. Cristo se dirige a los demonios en forma imperativa, con magisterio y como Dios. Laconismo absoluto y autoritario, sin réplicas y sin resistencia del demonio; incluso a distancia. Y cuando suplican intro­ducirse en animales es porque nada pueden sin su permiso. Confiesan su divinidad. Y Cristo refuta la injuria de echar al demonio por su poder: "Si Satán combate a Satán, ¿cómo subsiste su reino? " (San Mateo, 12, 26). El uso de los exorcismos es prueba de su misión divina, incluso si los hacen otros en su nombre. Y al asociarlos a los Apóstoles a su misión divina los asocia a su poder taumatúrgico (San Marcos, 16, 17 ss.), poder comunicado tam­bién a los setenta y dos discípulos (San Lucas, 10, 17): "Los mismos demonios se nos sometían en vuestro nombre" (San Lucas, 18, 20). Poder que con otros carismas no son un mérito del que los emplea y poder en su eficiencia, ade­más, condicionado. Exige una fe viva (San Lucas, 9, 37-44; San Marcos, 9, 13-28; San Mateo, 17, 24 ss.) y la expulsión de algunos demonios requieren ayuno y oración (San Mateo, 17, 19 ss.). El exorcismo en nombre de Jesús no es fatalmente eficaz ni mágico o automático (como el uso judío); debe ser acompañado con virtudes y actos morales particularmente antipáticos a los demonios. 

2.2. La Iglesia primitiva recoge y aplica las directivas de su Fundador. La realidad eficiente del exorcismo fue utilizada por los apologistas en fa­vor de la divinidad del cristianismo (Tertuliano, Apol. 23; Minucio Félix, Oct. 27). San Cipriano y Lactancio testimonian el temor de los cristianos en los demonios. San Hilario de Poitiers señala la Imposición de las manos co­mo parte del rito, en cambio San Martín de Tours usaba el cilicio y la ora­ción; San Eufrasio los signos de la Cruz y Orígenes afirma que no se nece­sita sabiduría sino fe. San Atanasio rechaza la retórica que provoca risas en los demonios, pero que no pueden soportar la Sagrada Escritura. Y Grego­rio de Nisa exige la oración y la imposición de las manos y rechazo de to­da simonía. Quien más ha hablado de exorcismos es San Cirilo de Jerusa­lén, exigiendo orden y decencia y aludiendo al óleo exorcizado. "Ad litte­ram" refiere los exorcismos del milenario rito bautismal.


3. DISCIPLINA Y DOCTRINA DE LA IGLESIA

3.1. Jamás la Iglesia ha abandonado la práctica del exorcismo, aún en su sentido pleno y primitivo, es decir, los ritos destinados a expulsar al demo­nio de las personas, lugares u objetos cuya presencia e influencia se manifiestan sensiblemente. Podemos remitirnos al Código de Derecho Canónico (cánones 1151-1153; cfr. los comentarios respectivos de la B.A.C., Madrid, 1952, pág. 431 s.) y a la meridiana explicación de Santo Tomás de Aquino en su " Suma Teológica " (IIª IIae, 90, 2).

3.2. Exorcismo de los posesos. Cabe señalar que no debe sobreestimar-se ni subestimarse la naturaleza y eficiencia real del exorcismo; en última instancia, la fe católica nos ancla en Dios con plena seguridad y confianza. De ahí que deban agotarse todas las tentativas naturales para que no se confundan los casos de cercanía y/o posesión diabólicas con cuadros psi­cóticos, orgánicos, etc., aún cuando presenten fenómenos de levitación, preanunciaciones, xenoglosia, etc.; no se descartan, por ende, sintomatolo­gías coincidentes. Cualquiera sea el caso de posesión, jamás el demonio puede llegar a ejercer domino directo sobre el alma del endemoniado; esto es propiedad exclusiva del Creador. Por otra parte, es doctrina tradicional, ya expresada por San Atanasio y San Hilario, que con la difusión del cris­tianismo disminuye el caso de posesión, pero recrudece cuando se debilita la influencia de la Iglesia; baste recordar la época renacentista con su auge de prácticas supersticiosas, hasta de idolatría demoníaca, o cuando se pro­fanan los lugares santos, aún cuando alternan cosas sagradas y profanas. De ahí la circunspección prudentísima de la Iglesia, con sus reglas extrema­damente precisas, para evitar que cualquier precipitación no torne incon­venientes y despreciables la naturaleza y finalidad del exorcismo; actitud que reviste una gravedad excepcional en nuestra época confundida y es­céptica. En relación con los malos espíritus deben salvaguardarse los dere­chos soberanos de Dios y la dignidad humana, para que ninguna forma de conjuro degenere en práctica supersticiosa y mágica, de procedimientos mecánicos y casi como homenaje al demonio (cfr. Santo Tomás, op. cit.).

3.3. Los exorcismos son sacramentales. Éstos —sabemos— son las co­sas, en sentido restringido, o acciones de las que suele servirse la Iglesia pa­ra conseguir por su impetración efectos principalmente espirituales (cfr. canon 1144 del Código de Derecho Canónico). La Iglesia tiene la plena potestad sobre los sacramentales que son de institución eclesiástica, pero vinculados mediatamente al poder santificador de su Fundador, autor de los sacra­mentos. Los hay en un sentido amplio y estricto; a este género pertenecen los exorcismos públicos, tanto solemnes como simples (cfr. los menciona dos comentarios del Código de Derecho Canónico). Por ser sacramental el exorcismo ejerce un influjo no físico sino moral, y en rigor no tiene en cuen­ta principalmente la santidad del exorcista. Su eficiencia no es incondicio­nada ni infalible, pero sí independiente de los méritos del ministro, a quien, empero, la Iglesia le exige condiciones especiales, ante todo, la licencia ex­plícita para cada caso. La eficacia del exorcismo proviene de la victoria de Cristo Redentor sobre el reino diabólico. En efecto, los demonios sienten naturalmente horror hacia los misterios de la fe, por los que se conocen vencidos; de ahí que huyan y se atormenten ante el signo de la Cruz o el nombre de Jesús. La Iglesia con su oración, impetra a Cristo, su Esposo, la fuga de los demonios. Y goza de un poder especial para imperar sobre los demonios (cfr. " Suma Teológica", III ª , 71, 3;118 Ir, 90, 2). En todos los casos, sin embargo, Dios tiene razones para que no se logre dicha fuga; no puede negarse la relación entre las cualidades morales del exorcista y del pacien­te. De ahí, que la Iglesia insista en la conducta irreprochable del exorcista.

3.4. Exorcismos preparatorios del Bautismo. Son exorcismos públicos simples, para los que no se requiere ninguna delegación especial de la au­toridad competente. Sin el bautismo, en cuanto tal, no producen un efecto diferente del bautismo mismo, aunque preparan la adquisición c la gracia con la plena remisión de los pecados —efecto formal del bautismo en cuan­to tal—, en cuanto apartan la influencia externa del demonio y sus esfuer­zos para oponerse a la salvación del bautizando y obstaculizar la liberación del reato de la culpa y de la pena (cfr. "Suma Teológica”, IIIª, 71, 3).

3.5. Exorcismos sobre cosas inanimadas. Su rito considera las vivien­das y otros objetos materiales. La Iglesia sabe que los demonios, en tanto que naturalezas inteligentes y superiores, tienen la capacidad natural de obrar en el mundo visible y de servirse de las fuerzas naturales para sus designios perversos. No obstante esta actividad, como todo accionar munda­no, está siempre subordinada a las reglas y límites impuestos por la Divina Providencia. Además, como consecuencia del pecado original, este poder natural de los espíritus malos tiene una extensión nueva. En consecuencia, lugares y cosas pueden estar sometidos, como las personas, a ciertas in-fluencias diabólicas especiales. Señálese, por ejemplo, un lugar sacro desa­cralizado. El exorcismo en estas eventualidades no es sino una oración o súplica dirigida a Dios, en nombre de la Iglesia —impetración sacramen­tal—, para que se digne rechazar o frenar dichas influencias; oración que implica la fe en la omnipotencia divina y la esperanza y confianza filial en su misericordiosa bondad. Así la Iglesia bendice bajo forma de exorcismos, la sal, el agua, el aceite., que a su vez sirven para la bendición y consagra­ción, sobre todo solemne, de otros objetos o lugares destinados al culto público o privado (templos, altares, ornamentos y vasos sagrados, campanas, etc.). El agua bendita, de uso tan frecuente y popular entre los fieles, es una mezcla de agua y sal exorcizadas, a la que, gracias a las súplicas solemnes de la Iglesia, Dios les ha concedido una virtud de protección especial con­tra los espíritus infernales.


4. CONCLUSIÓN

Cabe señalar, en primer término, el carácter eminentemente religioso y moral del exorcismo. Tal como ha sido recibido y practicado en la Iglesia Católica, el exorcismo es una consecuencia natural, lógica, de la creencia en las posesiones diabólicas. Su aplicación directa a personas y a cosas, está fundada inmediatamente en la promesa de Cristo (San Marcos, 16, 17) y en su ejemplo y el de los apóstoles y conforme a los principios y usos de toda la tradición cristiana. Pero también constituye un acto de religión en cuyo fondo un análisis atento descubre elementos esenciales de diversos actos virtuosos. Exorcizar, dentro de los límites y según las condiciones señala-das por la Iglesia, es dar testimonio de que se cree en la existencia de los ángeles, en la caída de una parte de ellos y en las consecuencias funestas del pecado; y sobre todo, en la omnipotencia y la misericordia divinas, de las que se espera protección y seguridad eficaces contra la influencia de los malos espíritus. Por cuanto los exorcismos constituyen fórmulas rituales imperativas o conminatorias contra los demonios —reclamos humillantes para ellos—, evitan, así, la apariencia de homenaje idólatra. La invocación de Dios o de Nuestro Señor Jesucristo, cuya eficiencia se espera —aunque condicionada a las diversas aptitudes morales del sujeto o del ministro—, el conjunto ritual, con sus órdenes, amenazas y reproches, no tiene nada de carácter mágico o supersticioso; por tanto, sin la mínima analogía con otras prácticas en diversos pueblos antiguos y modernos. No nos extrañen los abusos de algunas épocas; son cuestiones históricas. Pero "abusus non tollit usum". Se ha querido mostrar y esclarecer el principio y la naturaleza del exorcismo, comprobar su legitimidad y las sabias prescripciones que a este respecto tiene reglamentada la Iglesia. Reconocemos la actualización del tema, brindado en estos días por la prensa, a cuyo propósito, objetivamen­te, no nos corresponde opinar. Queremos subrayar que fuera del ámbito religioso este tema no tiene sentido, pero dejamos como punto final estos dos interrogantes: ¿Por qué tanto interés por este tema? Hacen pensar en las oleadas pendulares de la eterna problemática religiosa y la audacia de esta época fagocitadora, en cuanto extraña al espíritu de Cristo, de todo lo sagrado. En segundo lugar, ¿a qué se debe esta especie de dicotomía o dia­léctica entre un proceso aceleradamente tecnológico, característico de nues­tra época, y la "presencia" —sit venia verbi— demoníaca?

FUENTE: catolicosalerta.com.ar

¿QUE REZA UN EXORCISTA DIARIAMENTE PARA PROTEGERSE DEL DEMONIO?



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La vida de un sacerdote exorcista es una lucha constante contra la acción del demonio en la que la oración es el medio fundamental de combate.

¿Qué reza un exorcista? A esta pregunta responde para ACI Prensa el P. Doriam Rocha Vergara, uno de los sacerdotes más jóvenes del mundo dedicado a este ministerio y que tiene en su haber más de 300 exorcismos realizados en poco más de 7 años.

El sacerdote de 37 años de edad, Párroco de la iglesia La Inmaculada Concepción en la diócesis colombiana de Valledupar, contó que, en general, “recibo muchos ataques. Los días que no hago exorcismos duermo bien y vivo bien. Sin embargo, los días que tengo sesiones son noches difíciles. Primero, siento una pesadez física y mucho sueño. Enseguida tengo que ir al Santísimo. Me cargo de tal manera que me pongo a la defensiva, el rostro se me desfigura como si tuviera rabia, me quedo sin voz”.

Ante la acción del demonio que obra tentando, provocando cambios de ánimo, enfermedad e incluso moviendo objetos, el sacerdote explicó que a veces le toca hacer “autoexorcismos”, que son oraciones que rezan los exorcistas para protegerse.

“Me toca utilizar los sacramentales, cuidarme de no recibir nada que me manden de la calle. En las noches no puedo dormir, me da taquicardias, se encienden las luces y otra cantidad de cosas”, continuó.

El P. Rocha nació el 14 de agosto de 1980 en el pueblo de María Angola, ubicado en el departamento del Cesar. Estudió el curso de liberación y exorcismo en el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum en Roma, Italia, y luego hizo una especialización en ángeles y demonios.

“Los exorcistas que conozco realizan un exorcismo por semana. Yo los tengo permanentemente debido al sufrimiento de la gente”, relata.

“Si me preguntan ¿qué me llevó a ser sacerdote? Yo respondo: el ver sufrimiento de la gente. Yo no podría dormir tranquilo sabiendo que un alma se está perdiendo y el demonio está destruyéndola”, sostuvo.


Su vida espiritual

El presbítero asegura que no ve televisión en su cuarto, no tiene computadora, no bebe alcohol ni consume tabaco, y que las vestiduras clericales lo ayudan siempre en su misión porque “un sacerdote no solo debe serlo, sino también parecerlo, como dice el dicho”.

El exorcista de Valledupar se levanta a las 4:00 a.m. e inmediatamente reza un Rosario, a las 5:00 a.m. lleva una rutina de ejercicio. A las 6:00 a.m. reza el oficio solo o en compañía de otros sacerdotes; a las 6:30 a.m. reza laudes e inmediatamente después celebra la Eucaristía.

“No hay ningún solo día en mi vida que no celebre la Eucaristía, con el pueblo o solo. Al lado de mi cuarto tengo una capilla, un oratorio donde está el Santísimo y la presencia de la Santísima Virgen María”, precisó.

Luego del desayuno, el presbítero se dedica atender a las personas, “que pueden ser entre 14 y 20 diariamente”.

“A las 12:00 p.m. rezo el Ángelus, a las 3:00 p.m. rezo la coronilla de la Divina Misericordia, a las 5:00 p.m. rezo las vísperas y a las 6:00 p.m. celebro la Misa de nuevo. Luego de eso estoy con las comunidades. Al finalizar rezo el Rosario nuevamente. Puedo rezar entre 3 a 4 rosarios diarios. Luego, voy directo al Santísimo Sacramento”, indicó.

El P. Rocha especificó que esa rutina sucede en un día normal, “porque los jueves hay exposición al Santísimo tanto en la mañana como en la tarde”.

“Cuando yo no puedo dormir en mi cuarto, duermo en el Santísimo. Antes de dormir cada día rezo las completas”, concluyó.


Un llamado

El sacerdote considera que Dios le ha concedido un don especial: cuando era un seminarista, él oraba y “la gente caía y se liberaba”. “A mí me daba miedo, primero que le vayan a decir al obispo, y segundo que no sabía que pasaba. Dios me había concedido el don de la sanación y la liberación”, aseguró.

Después de ese suceso, el entonces aspirante el sacerdocio habló con un exorcista que le aseguró que Dios le estaba mostrando lo que quería para su vida.

“Empecé a leer libros y prepararme. Luego, nombraron un exorcista oficial en mi diócesis. Le dije al Obispo la experiencia que había tenido en el pueblo y me dijo que lo primero que tenía que hacer era una carrera de santidad: que ayude al padre, al exorcista y haga carrera en santidad. Hace 7 años me concedió la gracia de ser exorcista y pertenezca a la Asociación Mundial de Exorcistas”, relató el presbítero.

El P. Doriam dijo que, a los 30 años, se sentía muy joven para dedicarse al ministerio del exorcismo pero que, si el Obispo le concedía esa facultad, entonces debía hacerlo: “si Dios quiere que sea instrumento de gracia, un instrumento de paz y de salvación, para liberar y ayudar a tanta gente, allí donde muchos de mis hermanos sacerdotes no creen, allí estaré”.

Para concluir, el sacerdote dijo que un buen exorcista necesita concentrarse en cinco aspectos: lo primero, “que sea humilde y que reconozca que no tiene ningún poder y todo viene de Dios. Segundo, que sea obediente a su Iglesia, a su obispo, a sus superiores. Tercero, que en su vida haya orden, vida de gracia, vida de oración, vida de santidad. Cuarto, que en su vida haya disciplina para comer, hablar, hacer los quehaceres cotidianos. Por último, el servicio que se presta. Si uno se dedica a la cura de almas, cúrate tú primero, no vaya a ser que curar la de muchos te terminas perdiendo”.


FUENTE: aciprensa


DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - Abogado del diablo


¿HA VENIDO ALGUIEN DESDE EL INFIERNO ALGUNA VEZ PARA DECIRNOS COMO ES?


La respuesta a la pregunta del título de este artículo es un enfático "¡sí!"

San Pedro de Jeremías, un dominico que estaba estudiando leyes en la Universidad de Bolonia, y se encontraba a punto de recibir su doctorado, cuando, una noche, oyó un fuerte golpe en la ventana de su habitación. Como estaba en el tercer piso del edificio, no entendió que pudo causar los golpes. Un sentimiento de temor se apoderó de él.


Como los golpes persistían, gritó: "¿Quién está golpeando?"

Inmediatamente, una voz respondió: "Pedro, soy yo, tal-y-tal, tu pariente. Después de haber recibido mi doctorado en leyes, me hice un famoso abogado. Para mi desgracia, me encargué de la defensa de causas injustas para adquirir honor y riquezas a expensas de mi conciencia. Y luego me he encontrado a mi mismo sin un abogado que me defendiese ante Dios. Estoy condenado; ¡Estoy condenado por toda la eternidad! Dios me ha enviado para darte este aviso.

Huye, huye de los tribunales de los hombres si deseas ser absuelto ante el tribunal de Dios!"

Horrorizado, Pedro decidió cambiar la dirección de su vida. Hizo un voto de castidad y tras rezar para pedir luces para su espíritu, entró en la Orden de los Dominicos. Tras su muerte, a causa de su santidad y milagros, fue beatificado.

Esta historia real está relatada en el Anuario Dominico Sobre Hechos de los Santos.


FUENTE:  siemprejamas.tripod.com

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís