FRASES PARA SACERDOTES

Durante las tres horas de desgarradora agonía, Yo permanecí con Juan y las piadosas mujeres, bajo la Cruz y juntos fuimos bañados por su Preciosa Sangre.

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

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TRAS LAS HUELLAS DEL NAZARENO - P. Jacques Mourad (Video)




Estamos llamados a seguir a Cristo Crucificado, Resucitado. Para esto la disposición a dar la vida por la verdad es el camino que nos lleva a la verdadera resurrección y nuestro mundo necesita esta resurrección sino vamos a vivir en el infierno realmente.


SIETE COSAS QUE DEBES SABER SOBRE EL SACERDOCIO CATÓLICO


Jesús quiere volver otra vez a este mundo en sus sacerdotes.

Conoce algunas cosas que debes saber sobre el Sacerdocio Católico

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Es mucho lo que se habla hoy en día sobre el sacerdocio católico (y no muy positivamente) a través de los medios de comunicación globales; pero en realidad es poco lo que sabemos sobre ello.

Entre nosotros, hay tantos Sacerdotes que ofrecen su vida y tiempo cultivando el amor de Dios, que parece que hemos perdido la esencia de lo especiales que son ellos y de su papel como colaboradores activos en la redención de la humanidad.

A continuación, 7 cosas que debes saber sobre nuestros sacerdotes católicos y el sacerdocio en general.


1. El sacerdote encuentra su identidad en Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote.

Los sacerdotes actúan «in persona Christi capitis» (en la persona de Cristo cabeza).

Un sacerdote posee y está llamado a vivir los siguientes aspectos fundamentales de la propia identidad de Jesucristo: Hijo Amado del Padre Eterno, esposo casto de la Iglesia, Padre Espiritual, médico espiritual, y Buen Pastor


2. El sacerdote participa en la mediación de Jesús.

La palabra "mediador" proviene del término latino Mediare, que significa "estar en el medio."

Jesús nos dejó sacerdotes como ministros del nuevo pacto de Dios y, como dice San Pablo, "dispensadores" de sus misterios (1 Corintios 4,1).

A través de la persona de Cristo, interceden por el pueblo de Dios, enseñan a los fieles, y mediante la administración de los sacramentos, nos ayudan a entrar en los misterios divinos.


3.- Los sacerdotes son sacrificio vivo, en unión con Jesucristo.

Jesucristo no es sólo el Sumo y Eterno Sacerdote, también es el Eterno Sacrificio de sí mismo, como Cordero de Dios.

Los sacerdotes están igualmente llamados a inmolarse por la gloria de Dios y al servicio de su pueblo. Hoy, Jesús habla las mismas palabras a los sacerdotes que Él habló a sus primeros discípulos:

"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Mateo 16,24)


4.- Los Sacerdotes irradian el amor de Dios

Jesús desea sacerdotes que irradien sus virtudes, sobre todo su amor.

Obediencia. Coraje. Paciencia. Perseverancia. Pureza. El celo. Santidad. Nadie ha demostrado estas cualidades más que Jesucristo.

Pero su mayor virtud era su amor, y Él llama a los sacerdotes a irradiar ese mismo amor a los demás.

Jesús mira a los sacerdotes, los ama, y ​​desea que sus corazones sean transformados por el fuego de su Sagrado Corazón, que podrían transformar a otros con Su Amor.
5.- Un Sacerdote puede cambiar el mundo

Puesto que no hay límite a lo que Jesucristo puede hacer, entonces un santo sacerdote que esté verdaderamente transformado por Cristo puede cambiar el mundo.

"Quiero volver otra vez a este mundo en mis sacerdotes. Quiero renovar el mundo y revelarme a través de ellos. Quiero dar a mi Iglesia un poderoso impulso en la que voy a derramar el Espíritu Santo sobre mis sacerdotes como un nuevo Pentecostés.

La Iglesia y el mundo necesitan un nuevo Pentecostés, un Pentecostés sacerdotal, un Pentecostés interior "


6.- El Sacerdote representa a Cristo

Dejemos que sea el Papa emérito Benedicto XVI quien nos aclare sobre esta condición que adquiere el sacerdote:

"El sacerdote representa a Cristo. ¿Qué quiere decir representar a alguien? En el lenguaje común generalmente quiere decir recibir una delegación de una persona para estar presente en su lugar, para hablar y actuar en su lugar, porque aquel que es representado está ausente de la acción concreta.

Nos preguntamos: ¿El sacerdote representa al Señor de la misma forma? La respuesta es no, porque en la Iglesia Cristo no está nunca ausente; la Iglesia es su cuerpo vivo y la Cabeza de la Iglesia es él, presente y operante en ella.

Cristo no está nunca ausente; al contrario, está presente de una forma totalmente libre de los límites del espacio y del tiempo, gracias al acontecimiento de la Resurrección, que contemplamos de modo especial en este tiempo de Pascua

Por lo tanto, el sacerdote que actúa in persona Christi Capitis y en representación del Señor, no actúa nunca en nombre de un ausente, sino en la Persona misma de Cristo resucitado, que se hace presente con su acción realmente eficaz.

Actúa realmente y realiza lo que el sacerdote no podría hacer: la consagración del vino y del pan para que sean realmente presencia del Señor, y la absolución de los pecados..." (Cf Benedicto XVI, Audiencia general, 14 de abril de 2010)


7.- ¿Puede una mujer ser ordenada Sacerdote?

Dejemos que ahora sea el mismo San Juan Pablo II, quien nos aclare esta duda que por muchos siglos ha rondado la mente de muchos.

"La ordenación sacerdotal, mediante la cual se transmite la función confiada por Cristo a sus Apóstoles, de enseñar, santificar y regir a los fieles, desde el principio ha sido reservada siempre en la Iglesia Católica exclusivamente a los hombres

Los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles atestiguan que esta llamada fue hecha según el designio eterno de Dios: Cristo eligió a los que quiso (cf. Mc 3,13-14; Jn 6,70), y lo hizo en unión con el Padre "por medio del Espíritu Santo" (Hch 1,2), después de pasar la noche en oración (cf. Lc 6,12).

Por tanto, en la admisión al sacerdocio ministerial, la Iglesia ha reconocido siempre como norma perenne el modo de actuar de su Señor en la elección de los doce hombres, que Él puso como fundamento de su Iglesia (cf. Ap 21,14)

El hecho de que María Santísima, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, no recibiera la misión propia de los Apóstoles ni el sacerdocio ministerial, muestra claramente que la no admisión de las mujeres a la ordenación sacerdotal no puede significar una menor dignidad ni una discriminación hacia ellas, sino la observancia fiel de una disposición que hay que atribuir a la sabiduría del Señor del universo.

La presencia y el papel de la mujer en la vida y en la misión de la Iglesia, si bien no están ligados al sacerdocio ministerial, son, no obstante, totalmente necesarios e insustituibles...

La Santa Madre Iglesia hace votos por que las mujeres cristianas tomen plena conciencia de la grandeza de su misión: su papel es capital hoy en día, tanto para la renovación y humanización de la sociedad, como para descubrir de nuevo, por parte de los creyentes, el verdadero rostro de la Iglesia

la Iglesia defendiendo la dignidad de la mujer y su vocación ha mostrado honor y gratitud para aquellas que -fieles al Evangelio-, han participado en todo tiempo en la misión apostólica del Pueblo de Dios.

Se trata de santas mártires, de vírgenes, de madres de familia, que valientemente han dado testimonio de su fe, y que educando a los propios hijos en el espíritu del Evangelio han transmitido la fe y la tradición de la Iglesia".


FUENTE: pildorasdefe.net

TESTIMONIOS DE CONVERSIÓN - Padre Chase Hilgenbrinck -





Cuando el estadounidense Chase Hilgenbrinck comenzaba a destacar en el fútbol profesional, Dios lo llamó a ser sacerdote. Dejó su carrera en Chile y con mucho esfuerzo fue ordenado presbítero en 2014.

Hace unos años Chase compartió su testimonio en el programa Nuestra Fe en vivo con Pepe Alonso en EWTN y allí contó que en su paso por Chile, al principio, “me sentía muy solo y no fue lo esperado de un futbolista profesional. Pensé que habría fama, con amigos, con mucha gente. Al final sabía que estaba peleando por un puesto en un equipo donde no me conocían. No fue fácil”.

Un día, prosiguió, “rezando en una iglesia encontré mi paz. En el invierno de Chile, con mucha lluvia, estaba congelado, sentado solo en la iglesia de la Asunción. Estaba rezando frente al tabernáculo, solo frente al Señor. Rezaba por estar cómodo, por tener más paz, para que las cosas me fueran bien en el fútbol. Y justo ahí en silencio, yo escuchaba en el fondo de mi corazón, escuchaba en inglés: ‘be my priest’ (sé mi sacerdote) Y no lo podía creer”.

Esa experiencia, explicó Chase, “era muy incómoda y no lo quería escuchar. Yo le decía (a Dios) no sabes lo que estás diciendo, pero yo estaba convencido, no era algo que podía haber soñado yo mismo, nunca había pensando en esto y no lo quería. Sabía que era el llamado del Señor”.

“Yo lo escuchaba y seguía con mi vida, pero las cosas comenzaron a ir bien”, recordó.
El sacerdote, que es ahora Vicario Parroquial de la St. Mary Parish y capellán del equipo de la Alleman High School en Rock Island en la diócesis de Peoria, es hijo de Mike Hilgenbrinck y Kim, de profesión contadora.Cada domingo sus padres los llevaban a él y a su hermano Blaise a Misa. Ambos eran monaguillos de la Holy Trinity Church en Bloomington, Illinois.

Un reportaje del año 2008 en ESPN señala que “incluso cuando era adolescente, los chicos buscaban a Chase para que les diera consejo. Su madre recuerda una ocasión en la que una compañera embarazada llegó a casa buscándolo. ‘Nosotros le dijimos, ‘Chase, no eres lo suficientemente mayor para dar consejo sobre estas cosas. Esta chica debe hablar con un adulto’”.

Ambos jugaban fútbol desde pequeños pero Chase era mejor y de hecho llegó a estar en la selección nacional sub17 de Estados Unidos.

Cuando llegó a la Universidad de Clemson, Chase siguió jugando fútbol y no dejó de lado poner por obra su fe. Una muchacha y un sacerdote le preguntaron si alguna vez había considerado servir por completo a Dios. “En el fondo pensaba que no, que no había forma. No me daba cuenta aún”, recuerda.

El joven se graduó de Clemson en 2004 y le sugirieron ir a Chile a jugar. Allí militó en clubes como el Huachipato y el Ñublense en el lapso de tres años.

En Chile siguió ayudando a otros. Una vez, recuerdan sus padres, obtuvo un premio por haber sido el “jugador del partido”. Con el dinero compró artículos deportivos y los donó a una escuela pobre.

“Estando solo en otro país, con otra cultura y otro idioma, busqué mucho dentro de mi alma”, dijo Hilgenbrick al Catholic Post de la diócesis de Peoria hace algunos años.

Con la oración, los sacramentos, incluida la confesión, fue fortaleciendo su relación con Cristo y los temores o “barreras” a su alrededor comenzaron a caer.

Ya decidido sobre su vocación a mediados de 2007, le escribió al director de vocaciones de Peoria, el P. Brian Brownsey.

El sacerdote le envió una extensa prueba. Tenía que escribir una autobiografía de 20 páginas y enviar respuestas a varias preguntas tipo ensayo.

Chase no le había dicho nada a nadie sobre el tema de su vocación: ni a su novia ni a su familia con quienes rezaba ante la imagen de la Virgen de niño para pedir por las futuras esposas de él y su hermano. Para el tiempo que volvió de Chile a Estados Unidos ya había terminado con la novia.

El día que terminó la maratónica prueba, Chase llamó a su hermano y padres, les pidió verse en la Iglesia Holy Trinity y les pidió comprar champaña. Cuando les contó lo hizo frente a la estatua de la Virgen. “¿Su reacción? Fueron muy amorosos y me apoyaron”.

“Cuando juegas fútbol tienes que mejorar cada día. Es lo mismo con la fe. Tienes que mejorar cada día más y buscar las oportunidades para profundizar tu relación con Cristo”, compartió con el Catholic Post.

Antes de ingresar al St. Mary’s Seminary, Chase jugó en dos equipos: en los Colorado Rapids y en el New England. El contrato con este segundo club tenía una cláusula que le permitía desligarse del equipo el 1 de julio, la misma fecha en que se esperaba el ingreso de los nuevos seminaristas, algo que él entendió como un signo providencial.

“Quiero ser una luz para Cristo. Esto se trata de Él, no de mí”, afirma.

FUENTE: www.aciprensa.com

¿QUÉ SIGNIFICA "TERCIARIO"?

Por Henry Vargas Holguín

Conoce la opción que permite integrarse de alguna manera en una orden religiosa y seguir la espiritualidad de los frailes pero sin abandonar el propio estado de vida.

¿Sería posible integrarse de alguna manera en una orden religiosa mendicante y seguir la espiritualidad de unos frailes pero sin abandonar el propio estado de vida, por ejemplo manteniendo la vida familiar propia de un casado o de un sacerdote diocesano?

Es una opción que san Francisco integró en la orden franciscana a partir del año 1212, según el Diccionario de historia moderna de España. Y siguieron más tarde otras como las de los dominicos, los agustinos, los servitas, los carmelitas, los mínimos, los premostratenses,…

A lo largo de los siglos ha habido muchos santos terciarios: Isabel de Hungría, Tomás Moro, Carlos Borromeo, Rosa de Lima, el Cura de Ars, Francisco de Sales,…

Hoy está muy integrada en la Iglesia católica. El Código de Derecho Canónico define la orden terciaria u órdenes terceras como “aquellas asociaciones cuyos miembros, viviendo en el mundo y participando del espíritu de un instituto religioso, se dedican al apostolado y buscan la perfección cristiana bajo la alta dirección de ese instituto” (303).

Normalmente las antiguas órdenes religiosas tienen tres ramas, que forman parte del mismo instituto religioso: los sacerdotes y religiosos (el primer orden), las monjas de clausura (el segundo orden) y las personas vinculadas a la regla de la orden religiosa y a su espiritualidad, carisma y apostolado, que son llamados terciarios (la tercera orden).

Las dos primeras ramas tienen vínculos jurídicos con la orden religiosa; los terciarios que pertenecen a la tercera rama no tienen ninguna relación jurídica con la misma. Son sencillamente laicos muy allegados, identificados y afectuosamente unidos a la vida de la orden religiosa.


FUENTE: es.aleteia.org

VIDA CONSAGRADA - UNA PLEGARIA DÍA Y NOCHE -


Día y noche rezando por los sacerdotes

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Las Oblatas de Cristo Sacerdote de Moncada.

El pasado 15 de junio, la Iglesia ha celebrado la Jornada Pro Orantibus. Un día dedicado a orar por las personas consagradas contemplativas y una ocasión “para dar gracias a Dios por esta forma de consagración, para expresar nuestra estima y para dar a conocer esta vocación tan necesaria y hermosa en la Iglesia y para la vida del mundo”, indica la Conferencia Episcopal Española en su mensaje publicado con ocasión de esta jornada.

El lema de este año, ‘Evangelizamos orando’, está en sintonía con el impulso evangelizador del papa Francisco en la exhortación apostólica ‘Evangelii gaudium’ y remite a lo esencial de la vida contemplativa que es la oración.

A escasos metros del Seminario Mayor de Moncada un pequeño campanario con una cruz recuerda que el monasterio de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote no para. Y es que, a pesar de la tranquilidad y el silencio que reinan en su interior, la oración no cesa. Las Oblatas, fieles a su carisma, rezan continuamente por la santificación de los sacerdotes. Una plegaria que se mantiene día y noche gracias a los turnos que hacen las 17 religiosas que viven allí. Sea la hora que sea, una de ellas eleva delante del Sagrario su oración por ellos.


FUENTE: paraula.org

TRANSFORMAR MEDIANTE LA ORACIÓN Y LA ADORACIÓN - (texto noticioso)



Un nuevo monasterio abierto en Irlanda tiene como misión reparar los pecados de sus sacerdotes.



Los monjes Benedictinos de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento del Altar, conocidos como los benedictinos de Silverstream, se han establecido en Irlanda a petición del obispo de Meath, convirtiéndose de esta manera en el primer nuevo monasterio que se establece en esta diócesis desde que Enrique VIII suprimiera todos los monasterios católicos en 1536.


Estos monjes provenientes de Estados Unidos pretenden transformar a través de la oración y la adoración la Iglesia en Irlanda, muy afectada por los casos de abusos sexuales de algunos de sus sacerdotes en el pasado y que ha provocado una enorme bajada de la práctica religiosa en el país.


"Esta isla estuvo llena de monasterios"

"Tenemos, como de hecho lo fue, nuestras órdenes de marchar de la Santa Sede, y aunque no podemos dejar nuestro claustro físicamente, estamos dedicados a una batalla espiritual e invisible por el alma de este país, especialmente por sus sacerdotes", explicó a CNA el Padre Benedicto, miembro de la Orden. "Esta isla estuvo llena de este a oeste y de norte a sur con monasterios. El latido del corazón de los irlandeses era el latido del turno monástico de oración", añadió tal y como recoge Gaudium Press.

Al llegar a Irlanda y apreciar la realidad del catolicismo irlandés y la fuerte división que existe los monjes a través de su especial carisma pronto comprendieron cuál debía ser su misión en la isla.


De la debilidad puede venir "el poder y la victoria"

El carisma de la comunidad es el de la Madre Catherine-Mectilde de Bar, fundadora benedictina del siglo XVII, quien "estableció su familia benedictina particular para adorar el Santísimo Sacramento en un espíritu de reparación por las ofensas y abusos cometidos en contra del Sacramento del Amor de Cristo", según comentó el Padre Benedicto. "Como monjes tenemos un enfoque particular en reparar por los pecados de los sacerdotes que, en especial últimamente, han desfigurado tanto el Rostro de Cristo ante los ojos del mundo".

"De la debilidad y la derrota y, sí, incluso del pecado y de la infidelidad, puede venir el poder y la victoria", concluyó el sacerdote. "Que Dios acerque nuevamente nuestro país a su Sagrado Corazón, que late en la Sagrada Hostia".


FUENTE: religionenlibertad.com

¿QUE HAN HECHO LAS RELIGIOSAS POR NOSOTROS ÚLTIMAMENTE?




Sin ellas, nuestro mundo sería dramáticamente diferente

Ya está aquí la fiesta de la Presentación y es momento de rezar para que haya más monjas.

Mi familia lleva años rezando diariamente “para que haya más sacerdotes y más religiosas” pero, mientras lo hacíamos, yo pensaba siempre algo como “sí, pero sobre todo más sacerdotes”.

El sacerdocio es la vocación cuya carencia sentimos en mayor medida, así que sucede que empezamos a pensar que “oraciones por vocaciones” significa “oraciones por más sacerdotes”. Tremendo error.

No estoy seguro de qué me hizo cambiar de idea. Quizás fuera el haber conocido directamente a más hermanas, las Benedictinas de Atchison (Kansas) y las muchas religiosas que asisten al Benedictine College. Quizás fuera el discernimiento por parte de mis propias hijas de sus vocaciones.


Fuera lo que fuese, ahora me doy cuenta de que el mundo sería un lugar muy diferente sin monjas.

1º: las monjas evitaron que el mal eclipsara al mundo en el siglo XX.

Y destacaremos a dos hermanas en particular en representación de las demás.

Primera: Sor Lucía dos Santos, que detuvo la tiranía en el siglo XX.

Coincido con lo que expone Joseph Bottum en su ensayo de 2005 sobre que los videntes de Fátima tuvieron mayor impacto en la política mundial que cualquier otra persona del siglo XX. Y es que, gracias a ellos, los católicos de todo el mundo rezaron diariamente por la conversión de Rusia.

Sus oraciones tuvieron respuesta directa en 1989, pero, incluso antes, el mensaje de Fátima arruinó los esfuerzos de la opinión de la élite secular que quería dar una oportunidad al ateísmo comunista. Aquello nunca funcionó porque Nuestra Señora de Fátima ya había reclutado a todos los católicos del mundo en una batalla espiritual contras las fuerzas del secularismo.

Segunda: Santa Teresa de Calcuta. Ella definió el catolicismo en el siglo XX para muchas personas, reavivando el interés sobre cómo deben ser tratados los más pobres de nuestro entorno y sobre qué define el mundo, si la impiedad o la gracia.

Resultado de imagen de monjasTomemos el ejemplo del poema que Robert Louis Stevenson dedicó a una de esas hermanas, sor Mariana Cope, que trabajaba en una colonia de leprosos:

Al ver la infinita lástima de este lugar,
el miembro mutilado, el rostro arrasado,
inocentes que sufren sonriendo al azote,
un necio estaría tentado de negar a su Dios.
Él ve y se encoge; pero si solo mirara otra vez,
¡Vería la belleza que brota de los pechos del dolor! —
Se fija en las hermanas en las arduas playas,
e incluso el necio guarda silencio y adora.

La Madre Teresa hizo por el mundo lo que la hermana Mariana Cope por Robert Louis Stevenson: redefinir la pobreza como una oportunidad para la fe, en vez de una marca contra Dios.

Otras “Madres Teresas” menos conocidas hicieron lo mismo por todo el mundo, enseñando a generaciones de escolares e inmigrantes a pensar como católicos al margen de las expectativas del mundo. De sus clases surgieron líderes por los derechos civiles, líderes provida y un maremoto de trabajadores de la caridad.

2º: las hermanas definieron las líneas principales de la espiritualidad contemporánea.

Santa Teresa de Lisieux falleció en 1897, pero el impacto de sus escritos se sintió por toda la Iglesia del siglo XX. Su caminito definió la vocación católica diaria de “hacer cosas pequeñas con un amor enorme” y trazó una línea directa hasta la vocación universal a la santidad del Vaticano II.

Mientras tanto, santa Faustina definía a Dios mismo para nosotros: “Dios tiene un nombre: misericordia”, decía san Juan Pablo II.

Pensemos en la inmensa cantidad de catequesis contenida en una parte del rosario de la Divina Misericordia que Faustina nos entregó: “Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. Rezar esto es aprender que el sacrificio de Cristo es uno para todos, que el pecado es una tragedia para nosotros y también para los demás, pero que podemos ayudar a curarlo.

Madre Angélica fue una poderosa escritora de una profundidad espiritual inesperada, pero tiene su sitio en esta lista de gigantes porque se atrevió a encontrar un lugar para la fe católica en el medio más influyente del siglo XX: la televisión.

Estas mujeres transformaron la forma en que los católicos interactuamos con nuestros trabajos, nuestras familias, con Dios y con la cultura. Y cada una de ellas se definió con los votos que asumió en un convento.

3º: las hermanas nos transforman con el testimonio de su vida y oraciones.

Recientemente, un museo de Ohio presentó un anuncio de las Hermanas de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María en Aberdeen, Dakota del Sur:

“No ofrecemos salario, recompensa, vacaciones ni pensión, pero sí trabajo duro, una residencia humilde, pocas consolaciones, muchas decepciones, enfermedades frecuentes y una muerte violenta o solitaria”.

El hecho de que muchas mujeres asuman jubilosamente ese desafío nos enseña algo que, de otra forma, sería mucho más difícil de entender: Dios es real, su voluntad es la única felicidad auténtica y espera a sus amigos en el paraíso.

¿Cómo serán los próximos 100 años? Recemos para que haya más hermanas que nos lo muestren.


FUENTE: es.aleteia.org

LAS VOCACIONES: SIGNOS DE LA ESPERANZA FUNDADA SOBRE LA FE


Por: S.S. Benedicto XVI

Mensaje del Santo Padre para la L Jornada Mundial de oración por las Vocaciones, 21 abril 2013, IV domingo de Pascua, el domingo «del Buen Pastor»


Queridos hermanos y hermanas:


Con motivo de la 50 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará el 21 de abril de 2013, cuarto domingo de Pascua, quisiera invitaros a reflexionar sobre el tema: «Las vocaciones signo de la esperanza fundada sobre la fe», que se inscribe perfectamente en el contexto del Año de la Fe y en el 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II. El siervo de Dios Pablo VI, durante la Asamblea conciliar, instituyó esta Jornada de invocación unánime a Dios Padre para que continúe enviando obreros a su Iglesia (cf. Mt 9,38). «El problema del número suficiente de sacerdotes –subrayó entonces el Pontífice– afecta de cerca a todos los fieles, no sólo porque de él depende el futuro religioso de la sociedad cristiana, sino también porque este problema es el índice justo e inexorable de la vitalidad de fe y amor de cada comunidad parroquial y diocesana, y testimonio de la salud moral de las familias cristianas. Donde son numerosas las vocaciones al estado eclesiástico y religioso, se vive generosamente de acuerdo con el Evangelio» (Pablo VI, Radiomensaje, 11 abril 1964).

En estos decenios, las diversas comunidades eclesiales extendidas por todo el mundo se han encontrado espiritualmente unidas cada año, en el cuarto domingo de Pascua, para implorar a Dios el don de santas vocaciones y proponer a la reflexión común la urgencia de la respuesta a la llamada divina. Esta significativa cita anual ha favorecido, en efecto, un fuerte empeño por situar cada vez más en el centro de la espiritualidad, de la acción pastoral y de la oración de los fieles, la importancia de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.

La esperanza es espera de algo positivo para el futuro, pero que, al mismo tiempo, sostiene nuestro presente, marcado frecuentemente por insatisfacciones y fracasos. ¿Dónde se funda nuestra esperanza? Contemplando la historia del pueblo de Israel narrada en el Antiguo Testamento, vemos cómo, también en los momentos de mayor dificultad como los del Exilio, aparece un elemento constante, subrayado particularmente por los profetas: la memoria de las promesas hechas por Dios a los Patriarcas; memoria que lleva a imitar la actitud ejemplar de Abrahán, el cual, recuerda el Apóstol Pablo, «apoyado en la esperanza, creyó contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchos pueblos, de acuerdo con lo que se le había dicho: Así será tu descendencia» (Rm 4,18). Una verdad consoladora e iluminante que sobresale a lo largo de toda la historia de la salvación es, por tanto, la fidelidad de Dios a la alianza, a la cual se ha comprometido y que ha renovado cada vez que el hombre la ha quebrantado con la infidelidad y con el pecado, desde el tiempo del diluvio (cf. Gn 8,21-22), al del éxodo y el camino por el desierto (cf. Dt 9,7); fidelidad de Dios que ha venido a sellar la nueva y eterna alianza con el hombre, mediante la sangre de su Hijo, muerto y resucitado para nuestra salvación.

En todo momento, sobre todo en aquellos más difíciles, la fidelidad del Señor, auténtica fuerza motriz de la historia de la salvación, es la que siempre hace vibrar los corazones de los hombres y de las mujeres, confirmándolos en la esperanza de alcanzar un día la «Tierra prometida». Aquí está el fundamento seguro de toda esperanza: Dios no nos deja nunca solos y es fiel a la palabra dada. Por este motivo, en toda situación gozosa o desfavorable, podemos nutrir una sólida esperanza y rezar con el salmista: «Descansa sólo Dios, alma mía, porque él es mi esperanza» (Sal 62,6). Tener esperanza equivale, pues, a confiar en el Dios fiel, que mantiene las promesas de la alianza. Fe y esperanza están, por tanto, estrechamente unidas. De hecho, «“esperanza”, es una palabra central de la fe bíblica, hasta el punto de que en muchos pasajes las palabras “fe” y “esperanza” parecen intercambiables. Así, la Carta a los Hebreos une estrechamente la “plenitud de la fe” (10,22) con la “firme confesión de la esperanza” (10,23). También cuando la Primera Carta de Pedro exhorta a los cristianos a estar siempre prontos para dar una respuesta sobre el logos –el sentido y la razón– de su esperanza (cf. 3,15), “esperanza” equivale a “fe”» (Enc. Spe salvi, 2).

Queridos hermanos y hermanas, ¿en qué consiste la fidelidad de Dios en la que se puede confiar con firme esperanza? En su amor. Él, que es Padre, vuelca en nuestro yo más profundo su amor, mediante el Espíritu Santo (cf. Rm 5,5). Y este amor, que se ha manifestado plenamente en Jesucristo, interpela a nuestra existencia, pide una respuesta sobre aquello que cada uno quiere hacer de su propia vida, sobre cuánto está dispuesto a empeñarse para realizarla plenamente. El amor de Dios sigue, en ocasiones, caminos impensables, pero alcanza siempre a aquellos que se dejan encontrar. La esperanza se alimenta, por tanto, de esta certeza: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él» (1 Jn 4,16). Y este amor exigente, profundo, que va más allá de lo superficial, nos alienta, nos hace esperar en el camino de la vida y en el futuro, nos hace tener confianza en nosotros mismos, en la historia y en los demás. Quisiera dirigirme de modo particular a vosotros jóvenes y repetiros: «¿Qué sería vuestra vida sin este amor? Dios cuida del hombre desde la creación hasta el fin de los tiempos, cuando llevará a cabo su proyecto de salvación. ¡En el Señor resucitado tenemos la certeza de nuestra esperanza!» (Discurso a los jóvenes de la diócesis de San Marino-Montefeltro, 19 junio 2011).

Como sucedió en el curso de su existencia terrena, también hoy Jesús, el Resucitado, pasa a través de los caminos de nuestra vida, y nos ve inmersos en nuestras actividades, con nuestros deseos y nuestras necesidades. Precisamente en el devenir cotidiano sigue dirigiéndonos su palabra; nos llama a realizar nuestra vida con él, el único capaz de apagar nuestra sed de esperanza. Él, que vive en la comunidad de discípulos que es la Iglesia, también hoy llama a seguirlo. Y esta llamada puede llegar en cualquier momento. También ahora Jesús repite: «Ven y sígueme» (Mc 10,21). Para responder a esta invitación es necesario dejar de elegir por sí mismo el propio camino. Seguirlo significa sumergir la propia voluntad en la voluntad de Jesús, darle verdaderamente la precedencia, ponerlo en primer lugar frente a todo lo que forma parte de nuestra vida: la familia, el trabajo, los intereses personales, nosotros mismos. Significa entregar la propia vida a él, vivir con él en profunda intimidad, entrar a través de él en comunión con el Padre y con el Espíritu Santo y, en consecuencia, con los hermanos y hermanas. Esta comunión de vida con Jesús es el «lugar» privilegiado donde se experimenta la esperanza y donde la vida será libre y plena.

Las vocaciones sacerdotales y religiosas nacen de la experiencia del encuentro personal con Cristo, del diálogo sincero y confiado con él, para entrar en su voluntad. Es necesario, pues, crecer en la experiencia de fe, entendida como relación profunda con Jesús, como escucha interior de su voz, que resuena dentro de nosotros. Este itinerario, que hace capaz de acoger la llamada de Dios, tiene lugar dentro de las comunidades cristianas que viven un intenso clima de fe, un generoso testimonio de adhesión al Evangelio, una pasión misionera que induce al don total de sí mismo por el Reino de Dios, alimentado por la participación en los sacramentos, en particular la Eucaristía, y por una fervorosa vida de oración. Esta última «debe ser, por una parte, muy personal, una confrontación de mi yo con Dios, con el Dios vivo. Pero, por otra, ha de estar guiada e iluminada una y otra vez por las grandes oraciones de la Iglesia y de los santos, por la oración litúrgica, en la cual el Señor nos enseña constantemente a rezar correctamente» (Enc. Spe salvi, 34).

La oración constante y profunda hace crecer la fe de la comunidad cristiana, en la certeza siempre renovada de que Dios nunca abandona a su pueblo y lo sostiene suscitando vocaciones especiales, al sacerdocio y a la vida consagrada, para que sean signos de esperanza para el mundo. En efecto, los presbíteros y los religiosos están llamados a darse de modo incondicional al Pueblo de Dios, en un servicio de amor al Evangelio y a la Iglesia, un servicio a aquella firme esperanza que sólo la apertura al horizonte de Dios puede dar. Por tanto, ellos, con el testimonio de su fe y con su fervor apostólico, pueden transmitir, en particular a las nuevas generaciones, el vivo deseo de responder generosamente y sin demora a Cristo que llama a seguirlo más de cerca. La respuesta a la llamada divina por parte de un discípulo de Jesús para dedicarse al ministerio sacerdotal o a la vida consagrada, se manifiesta como uno de los frutos más maduros de la comunidad cristiana, que ayuda a mirar con particular confianza y esperanza al futuro de la Iglesia y a su tarea de evangelización. Esta tarea necesita siempre de nuevos obreros para la predicación del Evangelio, para la celebración de la Eucaristía y para el sacramento de la reconciliación. Por eso, que no falten sacerdotes celosos, que sepan acompañar a los jóvenes como «compañeros de viaje» para ayudarles a reconocer, en el camino a veces tortuoso y oscuro de la vida, a Cristo, camino, verdad y vida (cf. Jn 14,6); para proponerles con valentía evangélica la belleza del servicio a Dios, a la comunidad cristiana y a los hermanos. Sacerdotes que muestren la fecundidad de una tarea entusiasmante, que confiere un sentido de plenitud a la propia existencia, por estar fundada sobre la fe en Aquel que nos ha amado en primer lugar (cf. 1Jn 4,19). Igualmente, deseo que los jóvenes, en medio de tantas propuestas superficiales y efímeras, sepan cultivar la atracción hacia los valores, las altas metas, las opciones radicales, para un servicio a los demás siguiendo las huellas de Jesús. Queridos jóvenes, no tengáis miedo de seguirlo y de recorrer con intrepidez los exigentes senderos de la caridad y del compromiso generoso. Así seréis felices de servir, seréis testigos de aquel gozo que el mundo no puede dar, seréis llamas vivas de un amor infinito y eterno, aprenderéis a «dar razón de vuestra esperanza» (1 P 3,15).


Vaticano, 6 de octubre de 2012

20 MANERAS DE PROMOVER VOCACIONES EN SU PARROQUIA Y ESCUELAS


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1. Que los feligreses reciten públicamente la oración diocesana de las vocaciones durante las Misas del domingo y las Misas de todos los días.

2. Proporcionen oportunidades para que los feligreses puedan participar en la Adoración Eucarística durante ciertos días, pidiendo oraciones por las vocaciones.

3. Envíen tarjetas de felicitación a cada uno de los seminaristas de la diócesis al comienzo de un nuevo semestre, las vacaciones, épocas de exámenes, cumpleaños, y ordenaciones, etc.

4. Patrocinen concursos para diseñar carteles y escribir ensayos que se enfocan en temas relacionados con las vocaciones, exhiban los resultados.

5. Anime entrevistar a párrocos, sacerdotes, hermanas religiosas, hermanos religiosos, diáconos y personas consagradas para el periódico escolar o boletín de anuncios de la parroquia, enfocando especialmente como fue que discernieron su llamada vocacional.

6. Creen una página Web de su parroquia y /o escuela con información sobre las vocaciones.

7. Organicen una Noche de Apreciación para los monaguillos que sirven en el altar y que uno de los sacerdotes participe en el evento para que pueda hacer una presentación a los servidores.

8. Antes de comenzar las reuniones de cualquier ministerio o grupo, pónganse de acuerdo para reunirse un poco más temprano para rezar juntos una década del rosario por un sacerdote o seminarista específico.

9. Creen un collage de fotos de sacerdotes, hermanos religiosos y hermanas religiosas que han sido parte de su comunidad.

10. Incluyan en cada nivel y grado de la educación religiosa lecciones yprogramaspara la educación sobre las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Cada grado puede hacer un proyecto especial y los informes se pueden combinar como parte de un folleto de recursos.

11. Tengan la oración de las vocaciones impresas en imanes para el refrigerador y distribúyanlas entre los feligreses.

12. Averigüen cual es la fecha de ordenación de los sacerdotes de la parroquia y celebren dentro de la parroquia y la escuela.

13. Promuevan la vida de los Santos de diversas maneras, por ejemplo, en el boletín de anuncios de la parroquia, en carteles, en una bibliografía, etc.

14. Lleven a un grupo de la parroquia o la escuela para asistir a la ordenación de un sacerdote diocesano o de un diácono. En el calendario vocacional hay que verificar las fechas de las ordenaciones próximas.

15. Inviten a un sacerdote, diácono o hermana religiosa a cenar para conversar sobre las vocaciones en torno a la mesa familiar.

16. Promuevan un Desayuno en Comunidad después de la Misa, donde el orador hablará sobre el tema de las vocaciones.

17. Inviten al Director de Vocaciones a la parroquia por un fin de semana, para que pueda hablar sobre las vocaciones durante las Misas y pueda cenar con familias de la parroquia.

18. Soliciten a 31 voluntarios feligreses, en nombre de su parroquia y s comité, para rezar el rosario o asistir a la Misa uno de todos los 31 días del mes dedicado a las vocaciones.

19. Celebren las fiestas de los Santos, tales como asistiendo a la Misa en la Fiesta de Santa Teresa de Lisieux, patrona de los misioneros y patrona de muchas vocaciones.

20. Proporcione y distribuya oraciones de intercesión para las vocaciones durante la Oración de los Fieles en la Misa.


(Traducido por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos)

FUENTE: www.usccb.org

¿POR QUÉ PROMOVER LA VOCACIÓN SACERDOTAL?


Por: Pbro. Luis Santiago Flores Lucio


Que todos los sacerdotes con el ejemplo de su propia vida, atraigan el ánimo de los adolescentes al sacerdocio.


Padre Raul Oses, sacerdote panameño, dando bendición
a un diácono previa a la bendición del Obispo
.

Porque el Señor quiso que hubiese pastores hasta el fin de los siglos: "Jesucristo, Pastor eterno, edificó la santa Iglesia enviando a sus Apóstoles lo mismo que Él fue enviado por el Padre, y quiso que los sucesores de aquellos, los obispos, fuesen pastores en su Iglesia hasta la consumación de los siglos" (LG 18); "de entre los mismos fieles instituyó a algunos por ministros, que en la sociedad de los creyentes poseyeran la sagrada potestad del orden" (PO 2); sin sacerdotes no hay Eucaristía; y sin Eucaristía no hay Iglesia.

Sin sacerdotes no se evangeliza desde la autoridad que los Apóstoles transmitieron a sus sucesores: "Sin sacerdotes la Iglesia no podría vivir aquella obediencia fundamental que se sitúa en el centro mismo de su existencia y de su misión en la historia, esto es, la obediencia al mandato de Jesús "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes" (Mt 28,19) y "Haced esto en conmemoración mía" (Lc 22,19)" (PDV 1)

Porque Dios, por libre iniciativa, a tiempo y a destiempo, en toda ocasión y momento, sigue llamando a jóvenes al ministerio sacerdotal, incluso en las más adversas situaciones eclesiales: el Pueblo de Dios "cree firmemente que nunca faltarán del todo los ministros sagrados en la Iglesia... Aunque en algunas regiones haya escasez de clero, sin embargo, la acción del Padre, nunca cesará en la Iglesia" (PDV 1).

Vivimos en la confianza total en Dios Padre que, por su Hijo, envía el Espíritu Santo para seguir derramando su gracia en los bautizados, de manera que algunos sean orientados al ministerio sacerdotal. El cumplimiento de la promesa de Jesucristo de estar con nosotros hasta el fin de los tiempos (cfr. Mt 28,20) nos garantiza que su Iglesia, con sus sacerdotes, no perecerá. Si ha sobrevivido a tantas persecuciones y a tantos momentos históricos de crisis interna, ¿no sobrevivirá hoy? Sí, seguro que los poderes de este mundo no podrán contra ella; pero es igualmente cierto que hemos de favorecer la respuesta de los jóvenes que han sido llamados al ministerio, para que otras muchas personas alcancen la salvación.

Porque la Iglesia es consciente de su deber de colaborar con el Plan de Dios que sigue llamando a jóvenes al ministerio sacerdotal.

Su colaboración debe ser lo más atenta, constante, fecunda y creativa posible para suscitar y acoger esas vocaciones: la confianza en la fidelidad de Dios que no abandona nunca a sus elegidos "va unida en la Iglesia a la grave responsabilidad de cooperar con la acción de Dios que llama, a la vez, contribuir y mantener las condiciones en las cuales la buena semilla, sembrada por Dios, pueda echar raíces y dar fruto abundante" (PDV 1).

Porque la Iglesia no puede dejar de cumplir el mandato del Señor de rogar al dueño de la mies que envíe obreros a su mies (cfr. Mt 9, 38), ni de dirigir a los jóvenes de hoy la propuesta vocacional, nítida y valiente, testimonial y sincera, ayudándoles a discernir la verdad de la llamada de Dios para que responda con generosidad (cfr. PDV 1), en disponibilidad total a su voluntad a modo de María: "He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu Palabra" (Lc 1, 36).

Porque así está mandado por el Concilio Vaticano II, en especial a los propios sacerdotes:

"El deber de fomentar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana, la cual ha de procurarlo ante todo con una vida plenamente cristiana...

Demuestren todos los sacerdotes el celo apostólico sobre todo en el fomento de las vocaciones y, con el ejemplo de su propia vida humilde y laboriosa, llevada con alegría, y el de una caridad sacerdotal mutua y una unión fraterna en el trabajo, atraigan el ánimo de los adolescentes al sacerdocio" (OT 2).

"Pongan los presbíteros empeño sumo en manifestar ante los ojos de los fieles, por el ministerio de la palabra y por el propio testimonio de su vida, la excelencia y necesidad del sacerdocio; y aquellos jóvenes o adultos a quienes juzgaren prudentemente idóneos para tan grande ministerio, ayúdenlos, sin miramiento, a que se preparen debidamente..." (PO 11).


FUENTE: www.es.catholic.net/


PROMOVIENDO LAS VOCACIONES SACERDOTALES SANTAS Y PERSEVERANTES


QUE HAYAN MÁS SACERDOTES QUE CUMPLAN CABALMENTE CON LA MISIÓN DE DIOS HIJO


Por tu obra perfecta Señor, rogamos desde el blog Sacerdote Eterno que nos des más santos sacerdotes. Cúbrelos con tu luz y que cumplan su misión, llenos de sabiduría.








VIDA CONSAGRADA - DEJA DE SER MONJA PARA SER MONJA DE CLAUSURA




La joven Patricia de Oro, periodista madrileña y colaboradora de Religión en Libertad, ingresó el pasado 28 de agosto de 2016, como carmelita descalza en el convento de San José en Ávila (España).


Deja el periodismo para ser monja de clausura.

Patricia acababa de lincenciarse en Comunicación Audiovisual, en el Centro Universitario Villanueva, este mes de junio. Llevaba año y medio trabajando en el Facebook de Religión en Libertad, en calidad de becaria, a las órdenes de su coordinador Gonzalo de Alvear, y tenía un futuro laboral prometedor a pesar de sus veinte pocos años.

Pero una llamada de Dios no se puede esquivar...


Esta es la historia de una vocación contada por la propia protagonista

«Ya desde pequeña me sentía muy cerca de Dios. Cuando tenía 6 ó 7 años recuerdo pensar en Jesús en la cruz y decir 'tuvo que dolerle mucho los clavos'».

»Cuando tuve 15 años quería tener amigos que creyeran en Dios, y encontré una parroquia con jóvenes muy simpáticos que creían en Dios. Pero conocí a un chico que era muy bueno, muy guapo, muy encantador... lo tenía todo para mí. Él se convirtió en un aliciente para que yo quisiera ir a muchas cosas de la parroquia.

»Fui a un Camino de Santiago y éste chico, la última noche, nos dijo que en septiembre iba a entrar en el seminario. Pasó algún tiempo, y lo recé, y me di cuenta que ese chico no tenía que ser para mí ni para otras, sino para el Señor y para todos.


La película de La Pasión, de Mel Gibson, le marcó...

»Eso me acercó mucho a Jesús. Conocí a otros chicos, me gustaban, pero nunca pasaba nada. En esos años vi la película de La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, y eso fue para mí un antes y un después. Fue rompedora. Me di cuenta de verdad de todo lo que Jesús hizo por nosotros. Y de cuanto sufrió...


¡Dios, respóndeme...!

»Un día, rezando, le dije a Dios: 'Mira, que sea lo que Tú quieras, pero que sea ya lo que sea. Me da igual lo que me pidas'.


¿Me caso, no me caso, me caso...?

»Una tarde hablando con las amigas de un tema, que todas las chicas hablamos alguna vez, una dijo: 'Pues yo me casaría con una vestido así'. Otra: 'Yo tendría cinco hijos'. 'Pues yo tres y se llamarían tal y cual'. Y yo de repente, en mí interior siento que yo misma me estoy diciendo: '¿Yo casada? ¡Qué va ! ¿Yo con hijos? ¡Para nada! Y me saltó una alarma de 'oye, Patri ¿qué está pasando? Has deseado esto todo tu vida...'. Y lo que llegué a pensar es que si ahora apareciera ese chico que había soñado, podía salir con él pero tenía la certeza en mí interior que esa relación se iba a terminar en algún momento..


Dios le responde con fuerza...

»Me di cuenta de que Dios me estaba llamando a ser totalmente suya...

»Entonces lo que le pregunté fue: 'Vale, ya sé esto que no me quieres casada, pero dónde me quieres'.

El mundo no era su sitio...
»Había muchas cosa del mundo que cada vez me molestaban más. Por ejemplo, estar de fiesta con mis amigas y ver como algunas personas se dejaban la dignidad... era algo que me rompía.


Comienza la búsqueda

»Me enteré a través de un amigo que su hermana era Carmelita Descalza en Ávila. Este amigo me invitó a que la conociera por si me ayudaba a mi inquietud de vocación. Cuando llegué a verlas me encontré con un montón de chicas jóvenes... todo el rato estabansonriendo, riendo, con un brillo en la mirada, y tan llenas de amor, que yo salí impactadísima de allí...


Que la respuesta de Dios sea clarita...

»Pero lo le decía al Señor: 'He sentido cosas muy fuertes aquí, pero si me quieres en el Carmelo déjamelo clarísimo'.

»Y fueron pasando cosas muy curiosas que interpreto como respuestas que me iba dando Dios. Un día iba con una amiga y salimos del metro, y nos encontramos una tarjeta en las escaleras en la que ponía: 'Ven a Ávila', y salían las murallas de Ávila.

»Otra cosa que pasó fue en los ordenadores de mi universidad. Entro en un sala de 40 ordenadores y me pongo en un ordenador en cuya pantalla ponía: ¡Ávila! Entonces comenzaba a inquietarme.

La atracción por la vida religiosa

»En la etapa en la que Dios me llamaba para ser monja, pero a la vez huía de ello, si veía una monjita en la calle era un imán para mí. Tenía que ir a hablar con ella. Un día me encontré con una en el metro, y comenzamos a hablar. Y al terminar me da su tarjeta con el nombre de su comunidad y el número de teléfono. Me dije para mí misma: 'Oh, oh, Patri, que te quiere reclutar. Cuidado'.

Una entrevista de una carmelita descalza

»De repente, esa monjita, Rosa, me dijo: 'Vi esto y sentí que tenía que dártelo'. Lo que me dio fue una entrevista de una chica joven, carmelita descalza, y el titular decía: 'Jamás imaginé que se pudiera ser tan feliz en la clausura'. Y, claro, yo le dije: 'Rosa, ¿cómo te has enterado de lo mío?'. '¿Cómo que me he enterado de qué?, respondió'. Le conté todo y ella no se lo podía creer.


Las carmelitas en el corazón de la Iglesia

»Las carmelitas están en el corazón de la Iglesia, y desde ahí, con la oración y su trabajo, están sosteniendo a la Iglesia...

Lo importante en la vida...

»Al final, lo importante es decir que sí a Dios. Decirle que sí a lo que quiera a las vidas de cada uno de nosotros.

»Su voluntad para nosotros es lo que realmente nos va a hacer felices... no hay otra cosa.

FUENTE: religionenlibertad.com

SATANÁS ES FUERTE, EL ESPÍRITU SANTO ES MÁS FUERTE


Imagen tomada de 2.bp.blogspot.com

En el mensaje del 25 de mayo de 2016 la Reina de la Paz nos ha dicho: “Satanás es fuerte y quiere poner desorden e inquietud en sus corazones y pensamientos”.

¿Quién es Satanás? ¿Por qué la Reina de la Paz dice que Satanás es fuerte? Satanás es el nombre propio con el que se llama al principal de los demonios. Los demonios son ángeles caídos, es decir, ángeles que fueron creados buenos por Dios, pero que se rebelaron contra Él y se cerraron a su amor y a su bondad, proponiéndose luchar contra Dios. Como consecuencia de este pecado que cometieron los ángeles caídos pasaron de ser seres buenos a ser seres malvados, que luchan contra Dios y contra los seres humanos, a los que odian por ser criaturas de Dios redimidas por la sangre de Jesucristo.

Satanás era el más excelso de todos los ángeles y precisamente por esa grandeza se llenó de soberbia y se rebeló contra Dios. Ahora es el principal de los demonios. Por eso la Reina de la Paz dice que Satanás es fuerte: por ser un espíritu puro es un ser muy superior a cualquier ser humano, que somos mezcla de espíritu y cuerpo. Es mucho más inteligente y poderoso que nosotros y por eso no lo podemos vencer con nuestras propias fuerzas.

Este es el motivo por el que la Reina de la Paz dijo en su mensaje: “Por eso ustedes, hijos míos, oren para que el Espíritu Santo los guíe por el verdadero camino de la alegría y de la paz. Yo estoy con ustedes e intercedo ante mi Hijo por ustedes”. Nosotros solos no podemos vencer a Satanás. Si luchamos contra él con nuestras propias fuerzas nos vencerá siempre. Por el contrario, si oramos al Espíritu Santo para que Él nos fortalezca y nos acogemos a la protección e intercesión de la Reina de la Paz Satanás nunca podrá vencernos. En nuestra próxima noticia explicaremos por qué el Espíritu Santo vence a Satanás y también lo que nosotros tenemos que hacer para vencerle en nuestra vida.


Fuente: rosasparalagospa.com desde
Reina de la Paz TV

CRECE EL USO DE LA SOTANA ENTRE LOS JÓVENES DE MADRID


Cada vez son más los seminaristas que piden recibir las órdenes sagradas vestidos con hábito talar, la forma de vestir “especialmente oportuna” para los sacerdotes, según Benedicto XVI.

Aunque el Código de Derecho Canónico, sobre las vestiduras de los sacerdotes, es claro en su canon 284: “Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar”, Benedicto XVI fue más allá en el directorio sacerdotal:


En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero —hombre de Dios, dispensador de Sus misterios— sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva, como signo inequívoco de su dedicación y de la identidad de quien desempeña un ministerio público[247]. El presbítero debe ser reconocible sobre todo, por su comportamiento, pero también por un modo de vestir, que ponga de manifiesto de modo inmediatamente perceptible por todo fiel, más aún, por todo hombre[248], su identidad y su presencia a Dios y a la Iglesia.

El hábito talar es el signo exterior de una realidad interior: «de hecho, el sacerdote ya no se pertenece a sí mismo, sino que, por el carácter sacramental recibido (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1563 y 1582), es “propiedad” de Dios. Este “ser de Otro” deben poder reconocerlo todos, gracias a un testimonio límpido. […] En el modo de pensar, de hablar, de juzgar los hechos del mundo, de servir y de amar, de relacionarse con las personas, incluso en el hábito, el sacerdote debe sacar fuerza profética de su pertenencia sacramental, de su ser profundo»[249].

Por esta razón, el sacerdote, como el diácono transeúnte, debe[250]:

a) llevar o el hábito talar o «un traje eclesiástico decoroso, según las normas establecidas por la Conferencia Episcopal y según las legitimas costumbres locales»[251]. El traje, cuando es distinto del talar, debe ser diverso de la manera de vestir de los laicos y conforme a la dignidad y sacralidad de su ministerio; la forma y el color deben ser establecidos por la Conferencia Episcopal, siempre en armonía con las disposiciones de derecho universal;

b) por su incoherencia con el espíritu de tal disciplina, las praxis contrarias no se pueden considerar legítimas costumbres[252] y deben ser removidas por la autoridad competente[253].

Exceptuando las situaciones del todo excepcionales, el no usar el traje eclesiástico por parte del clérigo puede manifestar un escaso sentido de la propia identidad de pastor, enteramente dedicado al servicio de la Iglesia[254].

Además, el hábito talar —también en la forma, el color y la dignidad— es especialmente oportuno, porque distingue claramente a los sacerdotes de los laicos y da a entender mejor el carácter sagrado de su ministerio, recordando al mismo presbítero que es siempre y en todo momento sacerdote, ordenado para servir, para enseñar, para guiar y para santificar las almas, principalmente mediante la celebración de los sacramentos y la predicación de la Palabra de Dios. Vestir el hábito clerical sirve asimismo como salvaguardia de la pobreza y la castidad.


Según ha podido saber INFOVATICANA de fuentes de toda solvencia, entres los jóvenes sacerdotes de Madrid ha crecido exponencialmente en los últimos años el uso del hábito talar, lo que comunmente se conoce como sotana.

Desde el Concilio Vaticano II, en la diócesis de Madrid, se perdió el uso de la sotana. Poco a poco, y sobre todo desde el viaje de Juan Pablo II a Madrid en los 80, se fue retomando el uso de la vestimenta clerical, pero en los últimos años se ha producido un florecimiento del uso de la sotana.

Sin ir más lejos, en la próxima ordenación diaconal, que va a tener lugar dentro de dos fines de semana, varios de los ordenandos han comunicado a sus formadores que van a optar por vestir con sotana. Otros optarán por llevar clergyman negro y los menos vestirán camisa gris con alzacuellos.


FUENTE: hinfovaticana.com/

LA MISIÓN DE EVANGELIZAR - Giacomo Brustenghi el fraile que enamora a las grandes casas discográficas con su música sacra.





Empezó llevando su pasión por la música al monasterio y ha terminado firmando por una de las grandes discográficas del mundo.

Es Giacomo Brustenghi o Frate Alessandro, un religioso italiano de 38 años de la Orden Menor de los Franciscanos. Vive en el proprio Asís, en Italia, y desde 2011 recorre el mundo con su prodigiosa voz.

La música le gustaba desde que era un niño y se inspiraba en los estilos más diversos.


"Desde que era pequeño, me inspiré en Johann Sebastian Bach, por eso quería ser compositor y organista, y también en Michael Jackson. Parecen muy diferentes, pero al oído de un niño la música es música, por eso era agradable escuchar la gran energía e inspiración de los dos”.


Después, la vocación musical se unió con la vocación religiosa en el monasterio, hasta que una amiga lo llevó a una audición. Y allí estaba un responsable de Universal Music, la discográfica que enseguida quiso hacerse con su voz.



"Era diciembre de 2011 y la discográfica me pidió hacer un disco. Yo al principio no quería porque no era mi deseo, quería una vida tranquila. Aunque me aseguraron que no me trastornaría, no quería. Entonces pregunté a mis superiores pensando que me dirían no y, sin embargo, me dieron permiso, así que se convirtió en una misión que ellos querían”.


Y la misión se tradujo en tres discos: 'Voz de Asís', 'Voz de Alegría' y, ahora, 'Voz de Paz'. Gracias a ellos ha tenido la oportunidad única de grabar en los famosos estudios de Abbey Road, en Londres, donde antes lo hicieron los Beatles, Pink Floyd o U2.


Ahora habla de Dios con su música por ciudades de Europa y ha llegado también a Estados Unidos y Canadá. Tiene que esforzarse por gestionar todas las peticiones de conciertos, un momento que a veces se le hace duro, pero con el que logra ser útil a su misión de evangelizar.


"Para mí los conciertos son una cruz, pero entiendo que las personas los esperan, los quieren, los buscan. Es una experiencia para compartir, un intercambio de amor a través de la música, y un momento de oración”.


Su música sacra mezcla lo refinado con lo popular y se inspira en más estilos. Quizá sea el secreto de Frate Alessandro, el monje que convenció a las discográficas de que la música sacra también podía ser un éxito.


romereports.com


¿POR QUÉ SER SACERDOTE? - LA VOCACIÓN SACERDOTAL





La sociedad post-moderna en la que el hombre se desenvuelve, se ha sumergido en una cultura antirreligiosa que no permite que la humanidad encuentre el sentido auténtico de la vida. Pero Dios, en su designio de puro amor, suscita siempre en su Iglesia hombres dispuestos a guiar a los pueblos por un camino de paz y esperanza. Vale la pena orar por estos servidores. Vale la pena ser sacerdote.


Publicado por yormAN CasstRo (Youtube)


CADENA DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES - VIDEO -



VIDA CONSAGRADA - OBLATAS DE CRISTO SACERDOTE





El Servicio Audiovisual Diocesano del Arzobispado de Valencia ha realizado un reportaje sobre las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, congregación religiosa de vida contemplativa,dentro de las iniciativas puestas en marcha por el departamento con motivo del Año de la Vida Consagrada, durante 2015.


FUENTE: divinavocacion.blogspot.com

VIDA CONSAGRADA - ADORADORAS DEL CULTO EUCARÍSTICO Y SACERDOTAL DE JESUS




Las Adoradoras del Corazón Eucarístico y Sacerdotal de Jesús son una Asociación Pública de Fieles radicada en la Archidiócesis de Medellín (Colombia). A partir de la publicación de Ecclesia de Eucharistia del Beato Juan Pablo II, cuatro mujeres sintieron el llamado ante el Santísimo Sacramento de amar, adorar y reparar el Corazón de Jesús de forma perpetua en comunidad. En 2005 da inicio la vida comunitaria.

Las Hermanas Adoradoras quieren ser en la tierra la prolongación perenne de la oración sacerdotal de Jesús (Jn 17). Habiendo recibido el llamado de seguir a Cristo Casto, Pobre y Obediente, se reúnen para llevar vida contemplativa en comunidad de amor, adoración y reparación. Mediante una continua y amorosa entrega ofrecida con Cristo al Padre, las Adoradoras se ofrecen como hostias vivas por la santificación de los sacerdotes.

"Es bueno caminar por la fuerza de su Amor en sentido contrario a nuestras inclinaciones, sin otro placer ni contento sino el de no tener ninguno... El Corazón de Jesús es un tesoro oculto e infinito que no desea más que manifestarse a nosotros". (Sta. Margarita María)

Como Santa Patrona tienen a Santa Margarita María de Alacoque, la depositaria de las revelaciones del Sagrado Corazón de Jesús. Como ella, buscan concientizar los corazones de las personas para saciar la sed que el mismo Jesús tiene de ser amado en el Sacramento de su Amor, preparando adoradores en espíritu y en verdad. Las Adoradoras también realizan preciosos trabajos de bordado y confección de ornamentos litúrgicos. La Comunidad está presente en Colombia.


FUENTE: divinavocacion.blogspot.com/

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís