FRASES PARA SACERDOTES

Durante las tres horas de desgarradora agonía, Yo permanecí con Juan y las piadosas mujeres, bajo la Cruz y juntos fuimos bañados por su Preciosa Sangre.

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

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ROSARIO POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO




Rosario

Señal de la Cruz
V. Señor, ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
V. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio…

*Símbolo de los Apóstoles*

Por las intenciones del Santo Padre:

Padre Nuestro, Ave María… (x3), Gloria al Padre…
• Antes de cada decena rogamos por el asunto del Misterio particular (Señor Jesucristo…)
• En lugar de acabar las decenas con Gloria al Padre… rogamos “Dales, Señor, el descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua.”

Rezamos las decenas así: 

• Ave Maria… (x10)
• Dales, Señor, descanso eterno y brille para ellas la luz perpetua.
• (Oración de Fátima:) O Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del Infierno. Lleva al Cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu misericordia.

Los Misterios Dolorosos

a) La Agonía en Getsemaní
Señor Jesucristo, por el sudor de sangre que derramaste en el Huerto de los Olivos, te pedimos que tengas misericordia de las benditas Almas del Purgatorio. Líbralas del temor y del dolor y consuélalas con tu consuelo divino.

b) La Flagelación
Señor Jesucristo, por la flagelación dolorosa que soportaste con paciencia te pedimos que tengas misericordia de las benditas Almas del Purgatorio. Retira de ellas tu cólera y dales el descanso eterno.

c) La Corona de Espinas
Señor Jesucristo, por la coronación dolorosa que soportaste con paciencia por nuestros pecados, te pedimos que tengas misericordia de las Almas del Purgatorio y dales la corona de la felicidad eterna.

d) Jesús con la Cruz a cuestas
Señor Jesucristo, por el peso doloroso de la cruz que cargaste con tanta paciencia por nosotros pecadores, te pedimos que tengas misericordia de las Almas del Purgatorio. Líbralas del gran peso del sufrimiento y llévalas a la paz eterna.

e) La Crucifixión de Jesús
Señor Jesucristo, por la Crucifixión dolorosa que sufriste con tanta paciencia por nuestros pecados, te pedimos que tengas misericordia de las benditas Almas del Purgatorio. Vuelva hacia ellas tu divino rostro para que gocen contigo hoy día de las alegrías del paraíso.


Después del quinto Misterio rezamos:

Señor Jesucristo, por tus cinco Llagas Santas y por tu Sangre tan preciosa que derramaste, te pedimos por las benditas Almas del Purgatorio y en particular por nuestros padres, esposos, familiares, guías espirituales y bienhechores. Sana sus dolorosas heridas y haz que gocen y participen plenamente de la Salvación. Amén.
Maria, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amen.


La Salve:

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.


Oremos
Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo con su vida, muerte y resurrección, nos consiguió los premios de la vida eterna, te rogamos nos concedas que, meditando estos misterios en el sacratísimo Rosario de la Bienaventurada Virgen María, imitemos lo que contienen y
alcancemos lo que prometen. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María! que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorando tu auxilio haya sido abandonado de Ti. Animado con esta confianza, a Ti también yo acudo, y me atrevo a implorarte a pesar del peso de mis pecados. ¡Oh Madre del Verbo!, no desatiendas mis súplicas, antes bien acógelas benignamente.
Amén.

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.


ESE MOMENTO ÚNICO E IRREPETIBLE


Por José Antonio Fortea 
Sacerdote y teólogo especializado en demonología.
 
El momento de la muerte es el minuto en el que algunos se esperan encontrar en el no-ser y se encuentran con el Ser. Es el momento en el que uno tras ver, desearía encontrar el camino de vuelta para rehacer las cosas. Pero es el momento en el que ya no hay ningún camino de vuelta. Es el momento en el que el tiempo se ha acabado de forma total: ya no hay más tiempo terreno. Lo que haya de ser, será en el más allá, en el tiempo que depende de lo que hicimos en los años terrenos. Es el momento en el que uno sólo escucha una voz, la de Dios. De pronto, la única voz que importa es la de Dios. De pronto, todo depende de Dios. Sobre la tierra uno ha podido olvidarse de Dios, darle la espalda, bromear sobre Él, faltarle al respeto, incluso blasfemar. Y, repentinamente, Él está allí y todo depende de Él. Instantáneamente, uno comprende el significado de la palabra ABSOLUTO de un modo impensable en la tierra.


FUENTE: blogdelpadrefortea.blogspot.com

ORACIONES POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO


Antes de comenzar con la oración, les aconsejamos que mediten un texto dictado en español por Jesús referente al tema de las benditas almas del purgatorio, luego pueden volver a esta página para rezar o copiar la oración.


      Gozosa y gloriosa el alma liberada, pasa de las penas del Purgatorio a las delicias del Paraíso, rodeada de luces, cargada de Celestiales dones. Cuando se pide la liberación de las almas purgantes se mueve todo el Cielo hacia Mí y, si ve que Yo quiero liberar alguna, se une a la oración que se hace en la Tierra en apoyo y complemento de la misma oración. Y es necesario ese apoyo, porque con mucha frecuencia los motivos que mueven a los viadores (Jesús usa en este texto esta palabra, que significa: criatura que está en esta vida y aspira y camina a la eternidad) a pedirme la liberación de las almas purgantes, son de orden puramente humano o insuficientemente sobrenaturales.

Por eso, mientras recibo peticiones de la Tierra, recibo también peticiones del Cielo en favor de las almas del Purgatorio; pero los Bienaventurados nunca piden sin ser escuchados, por lo cual, si no ven que Yo quiero conceder la liberación, no piden nada.

De ahí se signe que la acogida favorable está condicionada para todos a Mi Querer, en el cual luego se genera el movimiento de oración ya sea en ustedes, ya en Mis Bienaventurados. Si se sienten movidos a orar es porque Yo quiero dar liberación y gloria a algún alma, pero en el tiempo y con el modo por Mí establecidos.

¿Quién piensa que Yo Soy el primero en querer el gozo de aquellas almas salvadas pero sufrientes?

¿Quién reflexiona en que sin Mi querer no Me pedirían ni por una ni por otra alma del Purgatorio?

La criatura que está en la Tierra cree que hace todo por sí misma, mientras que nada puede sin Mí. ¡Nada! ¿Quién de ustedes comprende la nada? ¡Más bien, muchos piensan que acumulando oraciones y oraciones se logra moverme, como si Yo fuese duro de Corazón y tuviese necesidad de Mi criatura para socorrer!

Oren, oren siempre y pidan, les digo Yo: Pidan, pero con espíritu humilde, sencillo, reconociendo que es Mi bondad la que puede obrar el milagro de la liberación. Y sobre todo, oren por el motivo que Yo quiero, porque ninguna razón humana puede igualar a Mi Voluntad que dispone todo en ustedes para la acogida de la oración que Me hacen.

Para convencerlos de que es así, los invito a considerar que las almas en pena experimentan gran refrigerio por el hecho de que al orar por ellas, lo hacen en Mi Voluntad.Consideren que son contrarias a ciertas oraciones de ustedes pidiendo inmediata liberación.

Ellas no quieren liberación sino cuando Yo la quiero. Consideren también qué suma de sacrificios Me He impuesto por amor de ellas y cuán feliz soy de haberlas llevado a salvo. Por eso, reflexionen bien en que Yo Soy la rueda motriz de sus oraciones; que no las hacen por casualidad o por idea suya, sino por Mi Voluntad.

¿De esto sigue que tal vez debo escucharlos en poco tiempo o después de mucho tiempo? No es cuestión de tiempo, sino de cumplimiento de Mis condiciones particulares que pongo respecto del alma que ha de ser liberada o de la persona o personas que Me imploran.

No hay regla en cuanto a que, fuera de Mi liberalidad (caridad, disposición), la salvación del alma purgante depende del cumplimiento de las condiciones puestas por Mí. Y no es la última de estas condiciones la obtención, de parte del que Me implora, de un cierto grado de amor Divino que varía de persona a persona.

Todo está armoniosamente fusionado y Mi obra de salvación tiene admirable corona en la liberación de las penas agudísimas del Purgatorio.

Ciertamente, el poder sobre aquellas almas es absoluta prerrogativa Mía. Y la Iglesia en la tierra está plenamente en la verdad, incluso en esta materia como en todas las otras que son propias de los viadores. ¡Ah, si se comprendiera qué materno afán mueve a Mi Iglesia a orar por los difuntos y, sobre todo, si se comprendiera al menos un poco de aquella conclusión de las oraciones que pone la Iglesia cuando implora acogida por Mis méritos, o bien, por el honor Mío.

En cambio, podría continuar mucho camino. Más bien Me limito a decirles que las almas del Purgatorio, liberadas por Mí con sus oraciones y con los ofrecimientos que Me hacen, los consideran como queridísimos hermanos a los cuales deben su felicidad en plano subordinado.

Por eso, no pueden ustedes imaginar qué gratitud les tienen y cómo Me piden por ustedes...

Ustedes las sacan de las penas más fuertes que pueden existir en un alma buena y, ¿cómo no van a estarles agradecidas por ello? Ven Mi bondad, pero ven también su ayuda y saben corresponder por el don que se les hace, con un amor muy ardiente.

¡Oren por ellas, oren! Yo los escucharé y ellas les ayudarán a evitar el purgatorio. Lo que hacen por ellas, recuerden, Yo lo considero como hecho a Mí.


************


Oh Señor, yo os suplico por la preciosa Sangre que salió del costado abierto de Jesús vuestro divino Hijo, librad las almas del Purgatorio, sobre todo las que amaron más a su Corazón Sagrado, a fin de que entren al momento en vuestra gloria y empiecen a alabaros eternamente con los Santos. Amén.



SUPLICAS A LA SANTÍSIMA VIRGEN EN ALIVIO DE LAS BENDITAS ALMAS MAS ABANDONADAS DEL PURGATORIO


¡Oh Madre de misericordia! tan grande es vuestra bondad, que no podéis descubrir miserias sin compadecemos. Mirad, os suplicamos, con caritativos ojos las afligidas almas que sufren en el Purgatorio, sin poderse procurar alivio alguno en sus tremendas penas, y moveros a compasión. Por vuestra piedad y por el amor que tenéis a Jesús, os pedimos mitiguéis sus sufrimientos, y les procuréis eterno descanso. Pero ¡ah! cuán doloroso debe ser para vuestro maternal corazón, la conducta de innumerables cristianos, que dejan en el olvido las pobres almas del Purgatorio! ¡Esperan nuestros sufragios, y apenas hay quien se acuerde de ellas! ¡Oh María! dignaos inspirar a todos los fieles una tierna y viva compasión por nuestros hermanos difuntos: comunicadles un ardiente deseo de ofrecer por ellas obras satisfactorias, y ganar, en su favor, cuantas indulgencias les sean aplicables a fin de que pronto vayáis a gozar de Dios. Oíd ahora las súplicas que por ellas os hacemos.

Después de cada súplica decir:   “Imploramos tu socorro ¡oh! Madre de Bondad”.

Para que salgan de aquella tenebrosa cárcel,

Para que Dios les perdone la pena de sus pecados,

Para que se abrevie el tiempo de sus sufrimiento,

Para que se apaguen sus llamas abrasadoras,

Para que un rayo de luz celestial ilumine sus horrendas tinieblas,

Para que sean consoladas en su triste abandono,

Para que alcancen alivio en sus penas y amargas angustias,

Para que la tristeza se cambie en perpetua alegría,

Para que mitiguen la ardiente sed de los bienes eternos,

Para que se llenen pronto sus deseos vivísimos de entrar en la gloria,

Por las almas de nuestros padres e hijos,

Por las almas de nuestros hermanos,

Por las almas de nuestros parientes,

Por las almas de nuestros amigos,

Por las almas de nuestros bienhechores,

Por las almas que sufren en aquellas llamas por culpa nuestra,

Por las almas de aquellos que en su vida nos hicieron sufrir,

Por las almas más desamparadas,

Por las almas que sufren mayores tormentos,

Por las almas que están más cerca de entrar en el cielo,

Por las almas que durante su vida te han amado más a ti y a tu divino Hijo,

Por las almas de aquellos que sufren hace más tiempo,

Por todas las benditos almas del Purgatorio,

Por tu inefable misericordia,

Por tu inmenso poder,

Por tu maternal bondad,

Por tu incomparable maternidad,

Por tus preciosas lágrimas,

Por tus acerbos dolores;

Por tu santa muerte,

Por las cinco llagas de tu amado hijo,

Por su sangre divina derramada por nosotros,

Por su dolorosísima muerte en el árbol de la Cruz,

Para que se apliquen con abundancia a los difuntos las súplicas de los vivos,

Para que la gloriosa legión de los santos las socorra sin cesar,

Para que los nueve coros de los ángeles las reciban con regocijo, 

Para que tus ojos maternales les echen una mirada de compasión,

Para que las haga felices la vista de tu divino Hijo,

Para que por la contemplación de la Santísima Trinidad sean bienaventuradas, 

Para que se haga cada día más fervorosa nuestra devoción a las almas,

Para que se ofrezcan siempre más oraciones, indulgencias Y obras satisfactorias por ellas, 

Para que las almas, que hayamos librado del purgatorio, hagan un día lo mismo con nosotros.



ORACIÓN POR LAS BENDITAS ALMAS DEl PURGATORIO

Dígnate, adorable Salvador mío, por tu preciosa Sangre, por tu dolorosa Pasión y cruelísima muerte; por los tormentos que tu augusta Madre sufrió al pie de la cruz cuando te vio exhalar el último aliento; dígnate dirigir una mirada de piedad al seno profundo del Purgatorio y sacar de allí las almas que gimen privadas temporalmente de tu vista, y que suspiran por el instante de reunirse contigo en el paraíso celestial. Principalmente te pido por el alma de N.., y de aquellos por quienes más particularmente debo pedir. No desoigas, Señor mis ruegos, que uno a los que por todos los fieles difuntos te dirige nuestra santa madre la Iglesia Católica, a fin de que tu misericordia las lleve allá donde con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén, Jesús.



SUDARIO

Señor Dios, que nos dejaste las señales de tu Pasión santísima en la sábana santa, en la cual fue envuelto tu cuerpo santísimo, cuando por José fuiste bajado de la cruz: concédenos, ¡oh piadosísimo Señor! que por tu muerte y sepultura santa, y por los dolores y angustias de tu santísima Madre María Señora nuestra, sean llevadas las almas del Purgatorio a la gloria de tu Resurrección, donde vives y reinas con Dios Padre, en unidad con el Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.



FUENTE: http://oracionesydevocionescatolicas.com

EL PURGATORIO TIENE DISTINTOS NIVELES.




Revelación de un alma religiosa purgante.

Esta revelación de una religiosa en el purgatorio a otra religiosa en la tierra señala que hay distintos tipos de purgatorio. Y deja sobrevolando estas preguntas para quienes seamos llevados a purificarnos luego de la muerte: ¿tendremos suficientes oraciones por nosotros en la tierra?, ¿serán nuestros pecados no expiados en la tierra tan graves para que seamos condenados a un período en el que no nos lleguen las oraciones?

“Sé cuando se ora por mí, y es lo mismo con todas las otras almas aquí en el Purgatorio. A muy pocos de nosotros llegan oraciones, la mayoría de nosotros estamos totalmente abandonados, sin ningún pensamiento u oraciones ofrecidas para nosotros por los de la tierra” (Mensaje de un alma del Purgatorio)




DEL MANUSCRITO DE LA HERMANA M. DE L.C., ESCRITO ENTRE 1874-1890 

Para tener una idea de cómo se organiza el Purgatorio, podemos obtener una buena vista a partir de una monja de Francia, que había fallecido el 22 de febrero 1871 a la edad de 36 años, y 2-1/2 años más tarde (en noviembre de 1873) ella comenzó a aparecer desde el Purgatorio a una monja compañera en su convento, llamada Sor M. de L.C. (en el manuscrito el nombre es anónimo para proteger la identidad de las monjas, ya que el manuscrito fue publicado, mientras que la monja todavía vivía) como se relata en el folleto, “Un manuscrito inédito sobre el Purgatorio”, publicado por la Sociedad de Reparación del Inmaculado Corazón de María, Inc., 2002.


Ella manifiesta:

Les puedo decir acerca de los diferentes niveles de Purgatorio porque he pasado a través de ellos. En el Purgatorio grande hay varios estados. El más bajo y más doloroso, es como un infierno temporal, y aquí están los pecadores que han cometido crímenes terribles en la vida y cuya muerte les sorprendió en ese estado. Fue casi un milagro que se salvaran, y con frecuencia lo lograron por las oraciones de sus santos padres u otras personas piadosas. A veces ni siquiera tuvieron tiempo para confesar sus pecados y el mundo los creyó perdidos, pero Dios, cuya misericordia es infinita, les dio en el momento de la muerte, la contrición necesaria para su salvación en razón de una o más acciones buenas que realizaron durante la vida. Para esas almas, el purgatorio es terrible. Es un verdadero infierno, con la diferencia de que en el infierno se maldice a Dios, mientras que nosotros le bendecimos y le damos gracias por habernos salvado. 

Al lado de estas vienen las almas, que aunque no cometieron crímenes grandes como las demás, fueron indiferentes a Dios. No cumplieron con sus deberes de Semana Santa y se convirtieron también en el momento de la muerte. Muchos no pudieron recibir la Sagrada Comunión. Ellos están en el Purgatorio por los largos años de indiferencia. Ellos sufren de dolores sin precedentes y son abandonados, sin la oración o si alguien reza por ellos, no se les permite sacar provecho de ellas. Hay en este estado del Purgatorio, religiosos de ambos sexos, que eran tibios, negligentes en sus funciones, indiferentes a Jesús, también sacerdotes que no ejercieron el sagrado ministerio con la debida reverencia a la majestad soberana y que no inculcaron el amor suficientemente a Dios en las almas confiadas a su cuidado. Yo estaba en esta etapa del Purgatorio.


EL SEGUNDO PURGATORIO

En el segundo purgatorio están las almas de aquellos que murieron con los pecados veniales no totalmente expiados antes de la muerte, o con los pecados mortales que han sido perdonados, pero que no han hecho la entera satisfacción de la Justicia Divina. En esta parte del Purgatorio, también hay diferentes grados de acuerdo a los méritos de cada alma.

Así, el purgatorio de las almas consagradas, o de aquellos que han recibido gracias más abundantes, es más largo y mucho más doloroso que el de la gente común del mundo.


EL UMBRAL

Por último, existe el purgatorio de deseo que se llama el Umbral. Muy pocos escapan a este. Para evitarlo, se debe tener un ardiente deseo del Cielo y de la visión de Dios. Eso es raro, más raro de lo que la gente piensa, ya que incluso las personas piadosas tienen miedo de Dios y no tienen, por lo tanto, un deseo suficientemente fuerte de ir al Cielo.

Este Purgatorio tiene su martirio, muy doloroso, como los demás; la privación de la vista de nuestro amado Jesús se suma a los intensos sufrimientos”.

OTRA EXPLICACIÓN DE LOS NIVELES DEL PURGATORIO DE ESTE MISMO LIBRO 

Retiro, Agosto 1878.

Los grandes pecadores que fueron indiferentes a Dios, y los religiosos que no fueron lo que deberían haber sido están en el estado más bajo del Purgatorio. Mientras están allí, las oraciones ofrecidas por ellos no se aplican a ellos.

Debido a que han ignorado a Dios durante su vida, ahora en su turno, los dejan abandonados, a fin de que puedan reparar sus vidas negligentes y sin valor. Mientras que en la tierra no pudieron pintar ni imaginar que Dios realmente existe, nosotros (en el Purgatorio) conocemos y comprendemos lo que Dios realmente es, porque nuestras almas están libres de todos los lazos que las cautivaban y les impedían darse cuenta de la santidad y majestad de Dios y su gran misericordia. Somos mártires, consumidos como si fuera por amor. Una fuerza irresistible nos atrae hacia Dios, que es nuestro centro, pero al mismo tiempo, otra fuerza nos empuja de nuevo a nuestro lugar de expiación.

Estamos en el estado de no poder satisfacer nuestros anhelos. ¡Oh, qué sufrimiento que es!, pero lo deseamos y no hay murmuración contra Dios aquí. Queremos solamente lo que Dios quiere. En la tierra, sin embargo, no se puede comprender lo que tenemos que soportar. Estoy muy aliviada porque ya no estoy en el fuego. Tengo ahora sólo el deseo insaciable de ver a Dios, un sufrimiento muy cruel, pero creo que al final mi exilio está a la mano y que pronto voy a salir de este lugar donde extraño a Dios con todo mi corazón. Lo conozco bien, me siento más a gusto, pero yo no te puedo decir el día ni la hora de mi liberación. Sólo Dios lo sabe. Puede ser que tenga todavía muchos años de anhelo por el cielo. Continúa orando, yo te lo pagaré más adelante, aunque yo rezo mucho por ti ahora.

¿Por qué es que yo rezo con menos fervor para ti de lo que yo oro por los demás y muchas veces se me olvida recomendarte?

No te preocupes por eso. Se trata de un castigo para mí.

Incluso si tú oras más no debería haber ningún alivio. Dios lo quiere así. Si Él quiere que ores más Él te inspirará a hacerlo. Vuelvo a repetir, no te preocupes por mí. Nunca me verás en sufrimientos. Más tarde, cuando tu alma sea más fuerte, podrás ver las almas en el Purgatorio y otros males, pero no dejes que esto te asuste. Entonces Dios le dará el necesario coraje y todo lo que necesites para cumplir su santa voluntad.

¿No es esto un castigo?

No, ciertamente no, estoy aquí para mi alivio y para su santificación, si le prestas atención a lo que digo.

Eso es cierto, pero estos acontecimientos son tan extraordinarios que no sé qué hacer con ellos, no es una cosa normal que te escuche de esta manera.

Entiendo muy bien tu dificultad y estoy consciente de tus sufrimientos. Sin embargo, si Dios lo quiere y eso me alivia, tendrá piedad de mí, ¿no?. Cuando esté liberada verás que voy a hacer mucho más por ti de lo que has hecho por mí. Yo ya rezo mucho por ti.

¿Dónde está la hermana XX?

En el Purgatorio más bajo, donde ella no recibe ningún beneficio de las oraciones de nadie. Dios está disgustado, si se puede hablar así, cuando muchos religiosos mueren, porque Él ha llamado a estas almas a sí mismo para que pudieran servirle fielmente en la tierra e ir directamente al cielo en el momento de la muerte, pero a causa de su infidelidad, tienen que permanecer mucho tiempo en el Purgatorio, mucho más que las personas en el mundo que no han tenido tantas gracias.

1879, Retiro en septiembre. 

Vemos a San Miguel como vemos a los ángeles. Él no tiene cuerpo. Él trata de conseguir las almas terminen su purificación. Él es quien las conduce al Cielo. Él es uno de los Serafines, como dijo Monseñor. Él es el ángel más alto en el cielo. Nuestros Ángeles Guardianes propios vienen a vernos, pero San Miguel es mucho más hermoso de lo que ellos son. En cuanto a la Santísima Virgen, la vemos en cuerpo. Ella viene al purgatorio en sus fiestas y se remonta al cielo con muchas almas. Mientras que ella está con nosotros no sufrimos. San Miguel la acompaña. Cuando él viene solo, sufrimos como siempre.

Cuando yo te hablé del gran y segundo Purgatorio, fue para tratar de hacerte entender que hay diferentes estados en el Purgatorio. Así que yo llamo el estado del purgatorio “grande” o “peor”, a donde están las almas más culpables, y donde me quedé por dos años sin ser capaz de dar una señal de los tormentos que sufría. El año en que tú me oíste gemir, cuando empecé a hablar contigo, yo todavía estaba en el mismo lugar.

En el segundo Purgatorio, que todavía sigue siendo el Purgatorio, pero muy diferente del primero, se sufre mucho, pero menos que en el gran lugar de expiación. Luego hay una tercera etapa, que es el purgatorio del deseo, donde no hay fuego. Las almas que no desean ardientemente el cielo, que no aman a Dios suficientemente, están ahí. Es ahí donde estoy en este momento. Además, en estas tres partes del Purgatorio, hay muchos grados de variabilidad. Poco a poco, en la medida que el alma se purifica, sus sufrimientos son cambiados.

A veces me dices que el perfeccionamiento de un alma es un proceso largo y también estás asombrada de que después de tantas oraciones, estoy tanto tiempo privada de la vista de Dios. Por desgracia, el perfeccionamiento de un alma no asume menos tipo en el purgatorio que en la tierra. Hay un número de las almas, pero son muy pocas, que tienen sólo unos pocos pecados veniales que expiar. Estas no se quedan mucho tiempo en el Purgatorio. Algunas oraciones bien dichas, algunos sacrificios pronto se le entregan. Pero cuando hay almas como la mía – y sucede a casi todos aquellos cuyas vidas han sido tan vacías y que prestaron poca o ninguna atención a su salvación – entonces toda su vida tiene que ser iniciada de nuevo en este lugar de expiación. El alma tiene que perfeccionarse y el amor y el deseo por él, a quien no amaba lo suficiente en la tierra. Esta es la razón por la que la liberación de algunas almas se retrasa. Dios me ha dado una gracia muy grande permitiéndome pedir oraciones. Yo no se lo merecía, pero sin esto me habría quedado como la mayoría de los que están aquí, por años y más años“.

FUENTE: forosdelavirgen.org // Mystics of the Church, Signos de estos Tiempos

DOCTRINA SOBRE EL PURGATORIO.

Catecismo de la Iglesia Católica:





III. La purificación final o Purgatorio

1030 Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.

1031 La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados. La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al Purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia (cf. DS 1304) y de Trento (cf. DS 1820: 1580). La tradición de la Iglesia, haciendo referencia a ciertos textos de la Escritura (por ejemplo 1 Co 3, 15; 1 P 1, 7) habla de un fuego purificador:

Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador, según lo que afirma Aquél que es la Verdad, al decir que si alguno ha pronunciado una blasfemia contra el Espíritu Santo, esto no le será perdonado ni en este siglo, ni en el futuro (Mt 12, 31). En esta frase podemos entender que algunas faltas pueden ser perdonadas en este siglo, pero otras en el siglo futuro (San Gregorio Magno, dial. 4, 39).

1032 Esta enseñanza se apoya también en la práctica de la oración por los difuntos, de la que ya habla la Escritura: "Por eso mandó [Judas Macabeo] hacer este sacrificio expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado" (2 M 12, 46). Desde los primeros tiempos, la Iglesia ha honrado la memoria de los difuntos y ha ofrecido sufragios en su favor, en particular el sacrificio eucarístico (cf. DS 856), para que, una vez purificados, puedan llegar a la visión beatífica de Dios. La Iglesia también recomienda las limosnas, las indulgencias y las obras de penitencia en favor de los difuntos:

Llevémosles socorros y hagamos su conmemoración. Si los hijos de Job fueron purificados por el sacrificio de su Padre (cf. Jb 1, 5), ¿por qué habríamos de dudar de que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo? No dudemos, pues, en socorrer a los que han partido y en ofrecer nuestras plegarias por ellos (San Juan Crisóstomo, hom. in 1 Cor 41, 5).


10 ¿Qué es el purgatorio?

1030-1031
1054

El purgatorio es el estado de los que mueren en amistad con Dios pero, aunque están seguros de su salvación eterna, necesitan aún de purificación para entrar en la eterna bienaventuranza.

211. ¿Cómo podemos ayudar en la purificación de las almas del purgatorio?

1032

En virtud de la comunión de los santos, los fieles que peregrinan aún en la tierra pueden ayudar a las almas del purgatorio ofreciendo por ellas oraciones de sufragio, en particular el sacrificio de la Eucaristía, pero también limosnas, indulgencias y obras de penitencia. 

958 La comunión con los difuntos. "La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el Cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció por ellos oraciones `pues es una idea santa y provechosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados' (2 M 12, 45)" (LG 50). Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor.

1371 El sacrificio eucarístico es también ofrecido por los fieles difuntos "que han muerto en Cristo y todavía no están plenamente purificados" (Cc. de Trento: DS 1743), para que puedan entrar en la luz y la paz de Cristo:

Enterrad este cuerpo en cualquier parte; no os preocupe más su cuidado; solamente os ruego que, dondequiera que os hallareis, os acordéis de mi ante el altar del Señor (S. Mónica, antes de su muerte, a S. Agustín y su hermano; Conf. 9,9,27).

A continuación oramos (en la anáfora) por los santos padres y obispos difuntos, y en general por todos los que han muerto antes que nosotros, creyendo que será de gran provecho para las almas, en favor de las cuales es ofrecida la súplica, mientras se halla presente la santa y adorable víctima...Presentando a Dios nuestras súplicas por los que han muerto, aunque fuesen pecadores,... presentamos a Cristo inmolado por nuestros pecados, haciendo propicio para ellos y para nosotros al Dios amigo de los hombres (s. Cirilo de Jerusalén, Cateq. mist. 5, 9.10).


*********


Padre Nuestro por las Benditas Almas.


A Santa Matilde habiendo comulgado por los muertos, le dijo Nuestro Señor: Recitad por ellos un Padrenuestro. Delante del altar donde se celebraba el Santro Sacrificio, la Santa hizo la oración siguiente, y cuando la hubo terminado, vio una multitud de almas subir al cielo. (R. 5, ch. 21).



Padre Nuestro que estás en el cielo

Os ruego, ¡oh tierno Padre!, que perdonéis a las almas del Purgatorio el no haberos amado y rendido el culto de adoración y respeto que os es debido, a Vos, Padre bueno y misericordioso; y haberos alejado de sus corazones donde Vos deseábais habitar.

Para suplir sus faltas os ofrezco el amor y el honor de que vuestro divino Hijo os tributó en la tierra y la satisfacción infinita que os dio por todos los pecados de esas pobres almas.

(Recítese diez veces la invocación "Jesús mío, misericordia", y se ganarán cada vez 100 días de indulgencia por las benditas almas del Purgatorio). 



Santificado sea tu nombre

Perdonad, tierno Padre!, os lo suplico, a las almas de los fieles difuntos, el no haber honrado dignamente vuestro santo nombre, haberlo invocado rara vez, o empleado a menudo con ligereza y haberse hasta avergonzado algunas veces, de perteneceros. Como satisfacción de este pecado yo os ofrezco la santidad de vuestro Hijo Jesucristo, su obediencia, su celo por haceros conocer, su afán por honraros durante su vida y por anonadarse delante de Vos en el altar. ¡JESUS MIO, MISERICORDIA! 



Venga a nosotros tu Reino

Os ruego, ¡oh eterno Padre!, que perdonéis a las almas de los fieles difuntos, el poco celo en no haber deseado con bastante fervor y anhelado con afán la grandeza de vuestra gloria...! Ellas habrían podido tan fácilmente haceros amar instruyendo a los niños, llevando por el camino del bien a los que ellas amaban! Para expiar su indiferencia, yo os ofrezco los santos deseos de Jesucristo, en el celo que El ha tenido por la nuestra aún en el altar.
¡JESUS MIO, MISERICORDIA! 



Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo

Os suplico ¡oh Padre!, que perdonéis a las almas religiosas, al haber preferido algunas veces su voluntad a la vuestra y no haber amado en todo y de una manera perfecta vuestro deseo que se manifestaba por sus desobediencias y faltas de sumisión a las órdenes de sus superiores. Para reparar ofrezco la unión del dulcísimo Corazón de jesús con vuestra voluntad, la pronta y generosa obediencia que presta al Sacerdote viniendo al altar y la perfecta oblación de este divino Hijo que lo llevó hasta la muerte y muerte de cruz.
¡JESUS MIO, MISERICORDIA! 



Dános hoy nuestro pan de cada día

Os ruego, ¡oh Padre tierno!, que perdonéis a las almas de los fieles difuntos el no haber recibido el Santísimo Sacramento del Altar con los deseos, la devoción y el amor que El merece; el haber omitido por negligencia, cobardía o respetos humanos muchas comuniones que Vos les ofrecíais. Para expiar estos pecados, yo os ofrezco  la santidad de vuestro Hijo Jesús, el amor ardiente y el deseo inefable que le llevó a daros el precioso tesoro de  su Cuerpo y de su Sangre. ¡JESUS MIO, MISERICORDIA! 



Perdonas nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden

Os ruego, ¡oh Eterno Padre!, que perdonéis a las almas de los fieles difuntos los pecados en los cuales cayeron, no perdonando fácilmente; guardando algún rencor, alimentando ligeros pensamientos de venganza. Por esos pecados yo os ofrezco la oración tan tierna y tan amorosa que vuestro Hijo Jesús hizo en la Cruz por sus enemigos.
¡JESUS MIO, MISERICORDIA! 



No nos dejes caer en tentación

Os suplico, ¡oh tierno Padre!, que perdonéis a las almas de los fieles difuntos la poca fuerza que opusieron para rechazar la tentación de sencualidad, reprimir la curiosidad de sus miradas, y cuidarse de algunos goces peligrosos. Para expiar esta multitud de pecados, yo os ofrezco las fatigas de Jesús, sus lágrimas, sus mortificaciones y sus humillaciones en el altar.¡JESUS MIO, MISERICORDIA! 


Y líbranos del mal

Sí, Dios mío, libradlas del mal que soportan esas santas almas, en otro tiempo culpables, ahora tan arrepentidas y resignadas; libradlas por los méritos de Jesucristo.

Y Vos, ¡oh Salvador, tan lleno de misericordia! Vos que estáis sobre este altar, tened piedad de sus lamentos y de sus lágrimas. Ellas se unen a mí para clamar hasta Vos durante su vida y olvidad las faltas que la fragilidad de nuestra naturaleza les hizo cometer. ¡JESUS MIO, MISERICORDIA! 


FUENTE: catolicosfirmesensufe.org

IN ARTICULO MORTIS: LA ÚLTIMA BATALLA.



UN TEMA DEL QUE HOY SE PREFIERE NO HABLAR 

Cuando Lucifer y sus demonios advierten que un hombre está cercano a la muerte emplean toda su malicia y astucia para agredir espiritualmente al enfermo. Lo acechan y, con diversas tentaciones, buscan su perdición final. Saben que se dará la última batalla y emplean toda su fuerza.

Como leones rugientes ante una presa herida, merodean a su alrededor, consideran sus puntos débiles y ahí -precisamente- inician el ataque. ¿Cuáles han sido sus mayores faltas y pecados? Ese es su flanco frágil y pretenden hacerlo caer. Le hacen dilatar en pedir ayuda espiritual y los sacramentos. Buscan convencerlo de que habrá tiempo más adelante para ello. Le sugieren que su enfermedad no es tan grave. Al mediocre, buscan entibiarlo espiritualmente más. Le inspiran que sus faltas no son graves y que no hay mucho de qué arrepentirse, o que podrá diferir su arrepentimiento. Si acude a los sacramentos, buscan que los reciba sin las debidas condiciones. Al hombre sensual lo atacan por ese mismo sendero de su defecto. Al orgulloso le alimentan su soberbia. En general, buscan que el moribundo no admita las divinas inspiraciones, ni tenga verdadero dolor de los pecados, ni haga penitencia por su mala vida. Al timorato le hacen desconfiar de la misericordia divina y buscan su desesperación.

Pocos son los hombres santos y virtuosos, como lo fue San José, que se libran de las asechanzas demoníacas al morir. Y si a los hombres de virtud probada acomete el demonio en sus últimos momentos con pruebas diversas (como hacerles dudar de Dios y su misericordia, de la existencia de la Mansión eterna para los elegidos, etc.), mayores elementos para esa batalla final le habrán proporcionado quienes han llevado una existencia lejana a Dios y han vivido una "moral" transigente con los falsos "valores" del mundo. El más pecador tiene más flancos por donde puede ser acometido y el demonio sabe bien cuáles son.

El moribundo necesita de ayuda espiritual, de ahí el gran crimen de no llevársela por miedo a que se espante o la rechace. La genuina caridad no puede reparar en eso. Es más importante su salvación eterna que cualquier consideración humana. Preferible es espantarse en esta vida y no en la otra. Facilitémosle la Confesión, la Extremaunción, el Viático y busquemos que alcance una indulgencia plenaria.

LA VIDA ES EL TIEMPO QUE DIOS NOS DA PARA DECIDIR

La regla general es que se muere como se vive. Cierto, hay excepciones. Dimas -el buen ladrón- robó el cielo desde su cruz, al arrepentirse perfectamente de sus faltas por puro amor a Dios, al ver -en persona- la agonía de Cristo. Pero no es la norma, ¡no te confíes!. De ahí que si la vida es el tiempo que Dios no da para decidir, vivámosla siempre en gracia. Y si tenemos la desgracia de caer, de inmediato levantémonos, realicemos un acto de contrición perfecto, propongámonos confesarnos a la brevedad y, efectivamente, acudamos pronto al sacramento de la Penitencia. El asunto es vivir, día a día, en gracia santificante, como si fuese el último de nuestra vida, para que éste no llegue en silencio y nos sorprenda.

Pide a Dios la perseverancia final, solicita la intervención de la dulcísima Virgen María "ahora y en la hora de nuestra muerte". Ruega al Señor Todopoderoso que desvanezca los engaños de los demonios, y quebrante sus lazos y consejos que arman contra quienes hoy morirán. Reza diariamente por los agonizantes para que Dios los conforte y los inspire en su última batalla y salgan airosos de ella, y así alcancen la bienaventuranza eterna. Pide por ellos, y pide por ti y tus familiares, para cuando llegue esa hora.

Preparémonos desde ahora para esta última y decisiva batalla, no abramos flancos al demonio para ella. A algunos les tocará librarla, a otros la muerte los sorprenderá como un sueño que los roba en silencio. Lástima del que sea así sorprendido en pecado grave. Silencioso o en batalla...¡estemos siempre preparados para el final! Si queremos y ponemos los medios, seguramente será nuestro el triunfo. Ante Dios, es gran mérito salir airoso de las tentaciones y será para mayor bien. Y tengamos siempre presente que, acogiéndonos a su auxilio, Dios nunca nos dejará de su mano ni permitirá que seamos tentados más allá de nuestras fuerzas. Si nos lo proponemos, con los ruegos y la intercesión de la dulcísima Virgen María, triunfaremos en esa dura batalla final para alcanzar a Dios por los siglos de los siglos.

Madre Nuestra, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte...


PURGATORIO: "LÉEME O LAMENTALO" PARTE 7.


CAPITULO 6 (Última parte de esta entrega bibliográfica)

"....nunca encontré ni un hombre, ni una mujer que se haya dedicado por completo, de todo corazón, a la más grande de las caridades, por los mas necesitados, esto es, por las santas Almas del Purgatorio." Palabras de un sacerdote.



Lo que hacen las Animas Benditas por aquellos
que las ayudan

San Alfonso María Liguori decía que, aunque las santas Almas no pueden ya lograr méritos para sí mismas, pueden obtener para nosotros grandes gracias.

No son, formalmente hablando, intercesores, como lo son los Santos, pero a través de la dulce Providencia de Dios, pueden obtener para nosotros asombrosos favores y librarnos de los demonios, enfermedades y peligros de toda clase.

Está más allá de toda duda, como ya hemos dicho, que nos devuelven miles de veces cada cosa que hagamos por ellos.

Los siguientes hechos, unos pocos de todos los que podríamos mencionar, son suficientes para mostrar cuán poderosas y generosas amigas son estas Almas.

COMO UNA NIÑA ENCONTRO A SU MADRE

Una pobre niña sirvienta en Francia llamada Jeanne Marie escuchó una vez un sermón sobre las Santas Almas, el cual dejó una impresión indeleble en su mente. Fue profundamente movida por el pensamiento del intenso e incesante sufrimiento que soportaban las pobres Almas, y se horrorizaba al ver cuán cruelmente eran olvidadas y dejadas de lado por sus amigos de la Tierra.

Otra cosa que la impresionó profundamente es oír que hay muchas almas que están tan cerca de su liberación, que una sola Misa sería suficiente para ellas; pero que son retenidas largo tiempo, hasta años, sólo porque este último y necesario sufragio fue olvidado o negado!

Con una fé simple, Jeanne Marie resolvió que, costara lo que costara, ella tendría una Misa por las Pobres Almas cada mes, especialmente por las más cercanas al Cielo. Ella ahorraba un poquito, y a veces con dificultad, pero nunca falló en su promesa.

En una ocasión fué a París con su patrona, y la niña cayó enferma. por lo cual se vio obligada a ir al Hospital. Desafortunadamente, la enfermedad resultó ser de largo tratamiento, y su patrona tuvo que regresar a casa, deseando que su mucama pronto se reuniera con ella. Cuando al final la pobre sirvienta pudo dejar el hospital, y allí había dejado todos sus ahorros, de manera que sólo le quedaba en la mano un franco.

Qué hizo? A dónde ir? De repente, un pensamiento cruzó su mente y se acordó que no había ofrecido ese mes una Misa en favor de las Pobres Almas. Pero tenía sólo un franco! Apenas le alcanzaría para comer. Como tenía confianza que las Almas del Purgatorio le ayudarían, fue hasta una Iglesia y pidió hablar con un sacerdote, para que ofrezca una Misa, en favor de las Almas del Purgatorio.

El aceptó, aunque jamás imaginó que la modesta suma que la niña ofreció era el único dinero que la pobre niña poseía. Al terminar el Santo Sacrificio, nuestra heroína dejó la Iglesia. Una cierta tristeza nubló su rostro, y se sintió totalmente perpleja.

Un joven caballero, tocado por su evidente decepción, le preguntó si tenía algún problema y si podía ayudarla. Ella le contó su historia brevemente, y finalizó diciendo cuanto deseaba trabajar.

De alguna manera se sintió consolada por la forma en que el joven la escuchaba, y recobró la confianza.
"Será un placer ayudarte" dijo." Conozco una dama que en este momento está buscando una sirvienta. Ven conmigo". Y dicho esto le guió hasta una casa no muy lejos de allí y le pidió que ella tocara el timbre, asegurándole que encontraría trabajo.

En respuesta al toque de timbre, la dama de la casa abrió ella misma la puerta y preguntó a Jeanne Marie que quería. "madam" dijo ella, "Me dijeron que usted está buscando una mucama. No tengo trabajo y me agradaría tener el puesto".
La dam estaba perpleja y replicó: "Quién pudo haberte dicho que necesitaba una mucama? Hace sólo un par de minutos que acabo de despedir a la que tenía, acaso te has encontrado con ella?:"

"No, Madam. La persona que me informó que usted necesitaba una mucama fue un joven caballero".

"Imposible!, exclamó la señora, "Ningún joven, de hecho nadie, pudo haberse enterado que necesitaba una muchama".
"Pero madam", dijo la niña, apuntando un cuadro en la pared" ése es el hombre que me lo dijo".

"No, mi niña, ese es mi único hijo, que ha muerto hace ya más de un año!

"Muerto o no" aseguró la niña," el fue el que me trajo hasta aquí, y aún me guió hasta la puerta. Vea la cicatriz en la frente. Lo reconocería donde fuera". Luego, le contó toda la historia, con su último franco, y de cómo ella obtenía Misas por las Santas Almas, especialmente por las mas cercanas al Cielo.

Convencida al final de la veracidad de la historia de Jeanne Marie, la dama la recibió con los brazos abiertos. "Ven, pero no como mi siriventa, sino como mi querida hija. Tu has enviado a mi queridisimo hijo al Cielo. No tengo duda que él fue el que te trajo a mí".

COMO UN NIÑO POBRE LLEGO A OBISPO, A CARDENAL Y A SANTO

San pedro Damian perdió a su padre y madre apenas nació. Uno de sus hermanos lo adoptó, pero lo trataba con aspereza, forzándolo a trabajar muy duro y alimentándolo muy mal y con escasa ropa.

Un día encontró una moneda de plata, que representaba para él una pequeña fortuna. Un amigo le aconsejó que lo usara para sí mismo, pues el dueño no podría ser hallado.

Para Pedro era difícil establecer en que lo gastaría, ya que tenía todo tipo de necesidades. Pero cambiando de pensar en su joven mente, decidió que lo mejor que podía hacer era pedir una Misa por las Almas del Purgatorio, en especial por las almas de sus queridos padres. A costa de un gran sacrificio, transformó su pensamiento en hechos y las Misas fueron ofrecidas.

Las almas del Purgatorio devolvieron su sacrificio mas generosamente. Desde ese día en adelante notó un gran cambio en su destino.

Su hermano mayor lo llamó a la casa donde él vivía, y horrorizado por el maltrato que padecía, lo llevó a vivir consigo. Lo trató como a su propio hijo, y lo educó y cuidó con el mas puro afecto.

Bendición sobre bendición, los mas maravillosos talentos de Pedro salieron a la luz, y fue rapidamente promovido al sacerdocio; algun tiempo después el fue elevado a la dignidad de Obispo, y finalmente, Cardenal. Además, muchos milagros atestiguan su santidad, tanto que luego de su muerte fue canonizado y declarado Doctor de la Iglesia.

Estas maravillosas gracias vinieron a él después de una Misa ofrecida por las Santas Almas.

UNA AVENTURA EN LOS APENINOS

Un grupo de sacerdotes fueron convocados a Roma para tratar un asunto de gravedad. Eran portadores de importantes documentos, y una gran suma de dinero les fue confiada para el santo Padre. Atentos al hecho que los Apeninos, los cuales habían de cruzar, estaban infestados de foragidos, eligieron un guia de confianza. No habia por aquel entonces tuneles ni trenes para cruzar las montañas.

Se encomendaron a la protección de las Animas Benditas del Purgatorio, y decidieron recitar el De Profundis cada hora por ellas.

Cuando llegaron al corazón de las montañas, el que iba mas adelante de todos dio la voz de alarma a la vez que espoleaba a los caballos a todo galope. Mirando alrededor, los sacerdotes vieron a ambos lados del sendero fieras bandas de forajidos fuertemente armados y apuntándoles. Se vieron en una emboscada y estaban a la completa merced de los delincuentes.

Después de una hora de temerario avance, el guia paró y mirando a los sacerdotes, dijo:" No puedo entender cómo escaparon. Esta gente nunca perdona a nadie".
Los padres estaban convencidos que debían su seguridad a las Santas Almas, como luego se confirmaría con un hecho que disiparía toda duda.

Cuando concluyeron su misión en Roma, uno de ellos fue destinado a la Ciudad Eterna, com capellán de una prisión. No mucho después, uno de los más feroces bandidos en Italia fue capturado, y condenado a muerte por una larga serie de asesinatos y esperaba la ejecución en su celda.

Ansioso de ganar su confianza, el capellán le contó sus aventuras, entre ellas las de los Apeninos. El criminal manifestó gran interés en la historia. Cuando terminó el curita su relato, el asesino exclamó:

"YO FUI el lider de esa banda! Estabamos seguros de que ustedes portaban dinero y estabamos decididos a matarlos y saquearlos. Pero una fuerza invisible nos impidió disparar, pues queríamos hacerlo pero no podíamos".

El capellán luego le contó al delincuente cómo se habían encomendado a la protección de las Almas del Purgatorio, y que ellos atribuían su liberación a su protección.
El bandido no tuvo dificultad en creer. De hecho, hizo su conversión mucho más fácil. Murió con arrepentimiento.

COMO PIO IX SE CURO DE SU MALA MEMORIA

El venerable pontífice Pio IX designó a un Santo y Prudente religioso llamado Tomaso como Obispo de la Diócesis. El sacerdote, alarmado por la responsabilidad puesta sobre el, comenzó encarecidamente a excusarse.
Sus protestas fueron en vano. El Santo Padre sabía de sus méritos.

Agobiado por la aprehensión, el humilde religioso solicitó una audiencia con el Santo Padre y le confesó que tenía mala memoria, lo que resultaba ser un grave impedimento en el alto oficio encomendado a él.

Pio IX respondió con una sonrisa " Su diócesis es muy pequeña en comparación con la Iglesia Universal, la cual yo llevo sobre mis hombros. Tus cuidados son livianos en comparación con los míos." Agregó:

"Yo también sufría un grave defecto de la memoria, pero prometí decir una ferviente oración diaria por las Animas Benditas, las cuales, en retribución, han obtenido para mí una excelente memoria. Usted debería hacer lo mismo, estimado Padre, y tendrá en qué regocijarse".

CUANTO MAS DAMOS, MAS RECIBIMOS

Un hombre de negocios en Boston se unió a la Asociación de las Santas Almas y dio una alta suma de dinero anual para Misas y oraciones en favor de éstas.

El Director de la Asociación se sorprendió de la generosidad del caballero, pues sabía que no era un hombre rico. El le preguntó amablemente un día si las limosnas que él generosamente daba eran completamente suyas o eran colectas que el realizaba de otros.

El hombre respondió: "Todo lo que doy es mi propia ofrenda. No se alarme. No soy rico, usted piensa que doy mas de lo que tengo. No es así, lejos de perder con mi caridad, las Animas Benditas ven que gano considerablemente mas de lo que doy; a ellas no les gana nadie en generosidad".

EL IMPRENTERO DE COLONIA

William Freyssen, da su testimonio de como su hijo y esposa recobraron la salud gracias a las Almas del Purgatorio. Un día le encargaron imprimir un librito sobre el Purgatorio. Cuando realizaba las tareas de corrección del texto, su atención fue captada por los hechos narrados en el libro. El aprendió por primera vez las maravillas que las Santas Almas pueden obrar por sus amigos.

Por aquel tiempo su hijo cayó gravemente enfermo, y pronto su estado se volvió desesperante. Recordando lo que había leído acerca del poder de las Santas Almas, Freyssen hizo la promesa solemne de imprimir mil libritos a su propia expensa, con su firma impresa. Fue a la iglesia y, una vez dentro, hizo un voto solemne. En ese momento una sensación de paz y confianza inundaron su alma. A su retorno a casa, su hijo, que no podía tragar ni una gota de agua, pidió algo de comer. Al día siguiente estaba fuera de peligro y pronto, completamente curado.

Al mismo tiempo, Freyssen ordenó imprimir los libros del Purgatorio para ser distribuídos, sabiendo que la mejor forma de obtener ayuda para las almas sufrientes, era interesando a mucha gente sobre el tema. Nadie que sabe sobre el sufrimiento de estas pobres almas, niega una oración a ellas.

El tiempo pasó, y una nueva tristeza se cernía sobre este imprentero. Esta vez su amada esposa cayó enferma y a pesar de todos los cuidados iba cada vez peor. Perdió el uso de razón y quedó casi completamente paralizada, de modo que los doctores no le dieron muchas esperanzas.

El marido, recordando todo lo que las Almas del Purgatorio habían hecho a su pequeño hijo, corrió otra vez a la Iglesia y prometió solemnemente, como otrora, imprimir 200 de los libros del Purgatorio, en principio, como urgente socorro de las Animas benditas. Imposible de relatar. La aberración mental de su esposa cesó, y comenzó a mover su lengua y extremidades. En un corto período ella estaba perfectamente sana.

LA CURA DEL CANCER

Joana de Menezes nos contará de su cura. Ella estaba sufriendo de un cancer en la pierna y sumergida en un profundo dolor.

Recordando lo que había oído sobre el poder de las Almas del Purgatorio, ella resolvió poner toda su confianza en ellas y ofrecer nueve Misas por ellas. Prometió publicar en el diario su curación, si esta se llevaba a cabo.
Gradualmente el tumor y el cancer desaparecieron.

UN ESCAPE DE UN ASALTO

El Padre Luis Manaci, un celoso misionero, tenía gran devoción a las Almas del Purgatorio. Se encontró una vez realizando un viaje peligroso, pero con mucha confianza pidió a las Animas Benditas que lo protegieran de los peligros que se iría encontrando. Su camino bordeaba una zona desértica, en la cual se sabía que estaba infestada de peligrosas gavillas.

Cuando se encontraba rezando el Santo Rosario por las Almas, cuál no fue su sorpresa, de verse rodeado de una custodia de espíritus benditos. Pronto el descubrió la razón. Había pasado por una emboscada, pero las Santas Almas lo rodearon y lo taparon, tornándolo invisible para los miserables que buscaban su vida. Lo acompañaron hasta que estuvo seguro y fuera de peligro.

VOLVER A LA VIDA

El Prior de Cirfontaines nos cuenta su historia:" Un joven de mi parroquia cayó enfermo de fiebre tifoidea. Sus padres vencidos por la pena y me pidieron que lo encomendara a las oraciones de los miembros de la Asociacion de Santas Almas. Era un sábado. El chico estaba a las puertas de la muerte. Los doctores probaron todos los recursos, todos los remedios. Fue en vano. No podían hallar nada para mejorarlo.

Yo era el unico que tenía esperanzas. Sabía del poder de las Santas Almas pues había visto lo que podían hacer. El domingo rogué a los Asociados de las Santas Almas para que rogaran fervientemente por nuestro amigo enfermo. El lunes el peligro había pasado. El muchacho estaba curado".

LEELO Y DESPIERTA!

"En mi larga vida", escribe un sacerdote," vi muchas manifestciones de generosidad de los católicos por los pobres y necesitados, de acuerdo con lo que Nuestro Señor nos mandó hacer.

"También noté que algunos católicos son, por supuesto, muy generosos y buenos. Algunos se preocupan por los pobres, otros por los enfermos. Leprosos, pacientes de cancer, deficientes mentales, todos tienen amigos. Algunos prefieren ayudar a los jóvenes, los corazones de otros prefieren a los ancianos".

"Lo más extraño de todas las cosas, es que nunca encontré ni un hombre, ni una mujer que se haya dedicado por completo, de todo corazón, a la más grande de las caridades, por los mas necesitados, esto es, por las santas Almas del Purgatorio. Debe haber algunos que lo hacen, pero en mi larga y variada experiencia, no encontré ninguno".

Y las palabras de este sacerdote son pura verdad!
Apelamos a aquellos que todavía no se han dedicado a si mismos a alguna forma particular de caridad, para que se dediquen con todas sus energías a las Animas Benditas. Hagan todo lo que puedan personalmente, e induzcan a otros a hacer lo mismo.

La mejor manera es practicar los consejos incluídos en este librito, y esparcir cientos de copias, y hacer cientos de Almas amigas en el Purgatorio y luego en el cielo.
Pues... quién puede leerlo y rehusarse a ayudarlas?

COMBATE ESPIRITUAL.

COMBATE ESPIRITUAL


El que tenga oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las Iglesias: el vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda. -Apocalipsis 2,11

En este mundo libramos un combate espiritual que decidirá nuestro destino eterno. ¡Que pocos lo entienden! Una de las tácticas del enemigo es mantenernos dormidos, distraídos con mil cosas para así vencernos. Aquí les comparto algunos elementos esenciales para vencer.

Es hora de despertar del sueño. 

Debemos saber cual es la meta de nuestra vida: No es aumentar placeres, ni hacernos ricos ni famosos. Es mas bien vivir para siempre como hijos amorosos y fieles de Dios. Desearlo con todo el corazón es la mas alta y gloriosa empresa. En esto consiste la perfección cristiana y la verdadera vida espiritual. No se trata de hacer algunas buenas obras para sentirnos buenos. No confundamos los medios, que son las prácticas de nuestra fe con el fin que es el reino de Jesús sobre nuestros corazones. 

MEDIOS PARA SANTIFICARSE

Dominarnos a nosotros mismos. Hay que vencer la rebeldía de la carne hasta que el espíritu tenga plena autoridad. Es así como llegamos a ser hombres nuevos en el Espíritu, como deseaba San Pablo: "Como ciudadanos del cielo" (Fil 3,20). Esto no lo logran los cobardes y los afectos a este mundo. San Pablo nos dice: "Castigo mi cuerpo y lo reduzco a servidumbre, no sea que enseZando a otros el camino de la santidad, yo me quede sin llegar a conseguirla" (I Co 9, 27). Este castigo se trata sobre todo de dominarse a si mismo para hacer la voluntad de Dios en cada momento. Entregarle la autoridad sobre nuestro tiempo, nuestros pensamientos y corazón. Para ello hay que dedicarse a la oración, a la meditación, y a pensar en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor, no por curiosidad, ni para conseguir gozos sensibles, sino para lograr apreciar mejor, cuan grande es la bondad y misericordia de Nuestro Señor, y cuan espantosa es nuestra ingratitud y nuestra maldad.

"Si alguien quiere venir conmigo, niéguese a si mismo, acepte su cruz de sufrimientos de cada dia y sígame" (Mat. 16,24). Cristo nos enseña que se triunfa venciéndose a si mismo y aceptando con paciencia las adversidades.

Recibir dignamente y con frecuencia los sacramentos.

A las almas que desean llegar a la Santidad, El Divino Espíritu les recuerda frecuentemente la necesidad absoluta de recurrir a Jesús, La Divina Misericordia que nos da el perdón en la confesión y se nos da como Pan de Vida en la Eucaristía.

La santidad requiere obediencia total a la voluntad de Dios. "Ningún atleta recibe la medalla de campeón, Si no ha competido según el reglamento. ( 2 ti 2,5 )

La Santidad no está en las obras

Existen almas imprudentes que consideran como lo mas importante para adquirir la perfección y la Santidad, el dedicarse a obras exteriores.

Las obras buenas son el fruto y no la fuente de la vida. Sería dañino dedicarse a las obras si nuestra alma no se alimenta de la fuente. Para dar buenos frutos hay que reformar los pensamientos y sentimientos y actitudes. Hay que dominar las malas inclinaciones. 

UNA TRAMPA. Los enemigos de nuestra salvación, viendo que la cantidad de ocupaciones que nos atraen, nos apartan del verdadero camino que lleva a la Santidad, no solo nos animan a seguirlas practicando, sino que nos llenan la imaginación de quiméricas y falsas ideas, tratando de convencernos de que por dedicarnos a muchas acciones exteriores ya con eso nos estamos ganando un maravilloso paraíso eterno (olvidando lo que decía un santo: "OJALA SE CONVENCIERAN LOS QUE ANDAN TAN OCUPADOS Y PREOCUPADOS POR TANTAS OBRAS EXTERIORES, QUE MUCHO MAS GANARÍAN PARA SU PROPIA SANTIDAD Y PARA EL BIEN DE LOS DEMÁS, SI SE DEDICARAN UN POCO MAS A LO QUE ES ESPIRITUAL Y SOBRENATURAL; DE LO CONTRARIO TODO SERÁ LOGRAR POCO, O NADA, O MENOS QUE NADA, PUES SIN VIDA ESPIRITUAL SE PUEDE HASTA LLEGAR A HACER MAS DAÑO QUE BIEN).

Cuidado con los pensamientos grandiosos.

Durante la oración hay la tentación de que se nos llene la cabeza de pensamientos grandiosos y hasta curiosos y agradables acerca de futuros apostolados y trabajos por las almas, en vez de dedicar ese tiempo precioso a amar a Dios, adorarlo, pensar en sus perfecciones, darle gracias, pedirle perdón por nuestros pecados; nos dedicamos a volar como vanas mariposas por un montón de temas que no son oración y aun como moscardones volando con la imaginación por los basureros de este mundo.

SEÑAL QUE DEMUESTRA EL GRADO DE PERFECCIÓN

Aunque la persona se dedique a muchas obras exteriores, pasando tiempos y tiempos en fantasías e imaginaciones, LA SEÑAL PARA SABER A QUE GRADO DE ESPIRITUALIDAD ES AVERIGUAR QUE CAMBIO Y QUE TRANSFORMACIÓN HA TENIDO SU VIDA, SU CONDUCTA Y SUS COSTUMBRES. Porque si a pesar de tantas obras y proyectos siguen deseando siempre que les prefieran a los demás, se muestra lleno de caprichos, rebelde y obstinado en su propio parecer sin querer aceptar el parecer de los otros y sin preocuparse de observar sus propias miserias y debilidades se dedica a observar con ojos muy abiertos las faltas y miserias ajenas (repitiendo lo que tanto criticaba Jesús: "SE FIJAN EN LA BASURITA QUE HAY EN LOS OJOS DE LOS DEMÁS Y NO EN LA VIGA QUE LLEVAN EN SUS PROPIOS OJOS". Esto es señal que el grado de su Santidad es muy bajo todavía. Y si cuando alguien se atreve a herirles algo en su propia estimación con críticas u observaciones o negación de especiales demostraciones de aprecio, estallan en ira e indignación. Cuando se les dice que lo importante no es tanto el numero de oraciones y devociones que tiene, sino la calidad y el amor a Dios, al prójimo que hay en esas practicas de piedad; se enojan, se turban, se llenan de inquietud y no aceptan esto de ninguna manera; con ello están demostrando que su santidad es demasiado pequeña todavía. Mas aun cuando Nuestro Señor, para llevarles a mayor perfección permite que les lleguen enfermedades, contrariedades, pruebas y persecuciones, entonces si que manifiestan que su santidad es falsa, porque estallan en quejas y protestas y no aceptan conformar su voluntad con la Santísima Voluntad de Dios.

UN PECADOR MUY DIFÍCIL DE CONVERTIR

La experiencia de cada día enseña que con mas facilidad se convierte un pecador manifiesto, que otro que se oculta y que se cubre con el manto de muchas obras externas de virtud. Porque a estas almas las deslumbra y las ciega de tal manera su orgullo que: ES NECESARIA UNA GRACIA EXTRAORDINARIA DEL CIELO, PARA CONVERTIRLAS y sacarlas de su engaño. Están siempre en un dañoso peligro de permanecer en su estado de tibieza y postración espiritual, porque tienen oscurecidos los ojos de su espíritu con un enorme amor propio y un deseo insaciable de que la gente les estime y les aprecie, al hacer sus obras exteriores, que de por si son buenas, pero buscan satisfacer su vanidad y se atribuyen muchos grados de perfección y en su presunción y orgullo, viven censurando y condenando a los demás.

NO CONSISTE LA PERFECCIÓN, pues en dedicarse a muchas obras exteriores. Pues como dice San Pablo: "AUNQUE YO HAGA LAS OBRAS MAS MARAVILLOSAS DEL MUNDO, SI NO TENGO AMOR A DIOS Y AL PRÓJIMO, NADA SOY" (1Cor. 13).

¿CUAL ES LA BASE, ENTONCES, PARA OBTENER LA PERFECCIÓN?

La base de la perfección y santidad consiste en cinco cosas.

1a En conocer y meditar la grandeza y la bondad infinitas de Dios, y nuestra debilidad, e inclinación tan fuerte hacia el mal. Es la gracia que durante noches enteras pedía San Francisco de Asís en su oración, hasta que logró conseguirla: "SEÑOR. CONÓZCATE A TI; CONÓZCAME A MI".

2a Aceptar ser humillados y sujetar nuestra voluntad no solo a la Divina Majestad, sino a personas que Dios ha puesto para que nos dirijan, aconsejen y gobiernen.

3a En hacerlo y sufrirlo todo, únicamente por amor a Dios y por salvación de las almas; por conseguir la gloria de Dios y lograr agradarle siempre a El. Así cumplimos el primer mandamiento que dice:"AMARAS AL SEÑOR TU DIOS, CON TODO EL CORAZÓN, CON TODA EL ALMA Y SOBRE TODAS LAS COSAS".

4a Cumplir lo que exige Jesús: "NEGARSE A SI MISMO", ACEPTAR LA CRUZ DE SUFRIMIENTOS QUE DIOS PERMITE QUE NOS LLEGUEN, SEGUIR A JESÚS IMITANDO SUS EJEMPLOS; ACEPTAR SU YUGO QUE ES SUAVE Y LIGERO, APRENDER DE EL QUE ES MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN". (Mat. 11.22)

5a Obedecer lo que aconseja San Pablo: "Imitar el ejemplo de Jesús que no aprovechó su dignidad de Dios, sino que se humilló y se hizo obediente, hasta la muerte y muerte de cruz". (Fil 2 )

CUOTA INICIAL GRANDE, PARA UNA ADQUISICIÓN INMENSA

Alguien dirá: "Es que son demasiadas condiciones las que se piden". La razón es esta: Lo que se va a obtener, no es una perfección cualquiera o de segunda clase, sino la verdadera santidad. Por eso, porque lo que se aspira conseguir es de inmenso valor, las cuotas que se exigen son también altas. Pero no son imposibles. Aquí hay que repetir lo que decía Moisés en el Deuteronomio: "LOS MANDATOS QUE SE TE DAN, NO ESTÁN POR ENCIMA DE TUS FUERZAS, NI SON ALGO EXTRAÑO QUE TU NO PUEDAS PRACTICAR". (Deut. 30 ).

COMBATE DURO, PERO PREMIO GRANDE

Estamos escribiendo para quienes no se contentan con llevar una vida mediocre, sino que aspiran a obtener la perfección espiritual y la santidad. Para esto es necesario combatir continuamente contra las inclinaciones malas que cada cual siente hacia el vicio y el pecado; dominar y mortificar los sentidos, tratar de arrancar de nuestra vida las malas costumbres que hemos adquirido, lo cual no es posible sin una dedicación infatigable y continua a la tarea de conseguir la perfección, la santidad y tener siempre un ánimo pronto, entusiasta y valiente para no dejar de luchar por tratar de ser mejores. Pero el premio que nos espera es muy grande. San Pablo Dice "ME ESPERA UNA CORONA DE GLORIA QUE ME DARÁ EL DIVINO JUEZ, Y NO SOLO A MI SINO A TODOS LOS QUE HAYAN ESPERADO CON AMOR SU MANIFESTACIÓN". (2Tim. 4,8) " PERO NADIE RECIBIRÁ LA CORONA, SI NO HA COMBATIDO SEGÚN EL REGLAMENTO". (2Tim. 2,5)

ALGO QUE ES MUY AGRADABLE A DIOS

La guerra que tenemos que sostener para llegar a la santidad es la mas difícil de todas las guerras, porque tenemos que luchar contra nosotros mismos, o como dice San Pedro: "TENEMOS QUE LUCHAR CONTRA LAS MALAS INCLINACIONES DE NUESTRO CUERPO, QUE COMBATEN CONTRA EL ALMA". (1Pedr. 2,11) Pero precisamente porque el combate es mas difícil y mas prolongado, por eso mismo la victoria que se alcanza es mucho mas agradable a Dios y mas gloriosa para quien logra vencer; porque aquí se cumple lo que dice el Libro Santo: "QUIEN SE DOMINA A SI MISMO, VALE MAS QUE QUIEN DOMINA UNA CIUDAD". (Prov. 16,32). Lograr dominar las propias pasiones, refrenar las malas inclinaciones, reprimir los malos deseos y malos movimientos que nos asaltan, es una obra que puede resultar ante Dios mas agradable que si ejecutáramos obras brillantes que nos dieran fama y popularidad. Y como el contrario, pudiera suceder que aunque hiciéramos muchas obras externas admirables ante la gente, en cambio ante Dios no seamos agradables porque aceptamos en nuestro corazón seguir las malas inclinaciones de nuestra naturaleza y nos dejamos llevar y dominar por las pasiones desordenadas.

Por eso debemos tener cuidado, no sea que nos contentemos con dedicarnos a hacer obras que ante los demás nos consiguen fama y prestigio, mientras tanto dejemos que los sentidos se vayan hacia el mal, la sensualidad nos domine y las malas costumbres se apoderen de nuestro modo de obrar. Sería una equivocación fatal.

CUATRO CONDICIONES. Hemos visto en que consiste la perfección espiritual o santidad y qué ventajas tiene. Ahora vamos a tratar de las cuatro condiciones que son necesarias para lograr adquirir dicha perfección, conseguir la palma de la victoria y quedar vencedores en la batalla por salvar el alma y conseguir alto puesto en el cielo. Esas cuatro condiciones son: DESCONFIANZA DE NOSOTROS MISMOS; CONFIANZA EN DIOS; EJERCITAR LAS CUALIDADES QUE SE TIENEN Y DEDICARSE A LA ORACIÓN. Los vamos a explicar en los capítulos siguientes.


Meditaciones y anécdotas
Por Padre Raniero Cantalamessa, OFMCap

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís