FRASES PARA SACERDOTES

"Algún día todos verán la interminable y ardiente cadena a la que Mis hijos Sacerdotes están atados, por haber cambiado el confesionario, lugar de misericordia, en un lugar de pecado. Estas almas sacerdotales maldicen el confesionario incesantemente con gritos dolorosos desde el infierno, recordando los pecados cometidos allí".

DE: Libro la Victoriosa Reina del Mundo.

Papa: sacerdotes no se conformen con una vida normal



VÉ AL SANTÍSIMO


La adoración eucarística es un momento de intimidad, de confianza y de amistad con Dios. En esos ratos de oración ante el Santísimo, ante Jesús Sacramentado, recordamos que su presencia es fruto del amor que nos tiene. Es un momento oportuno para renovar nuestro propósito de ser santos y de responder generosamente al amor de Dios. En la adoración a Cristo Jesús también podemos pedir perdón por nuestras faltas y pecados, reconociendo así, con humildad, que sólo Él tiene el poder para perdonarnos y que lo ejerce por medio de sus sacerdotes en el confesionario, renovando nuestra confianza en su misericordia.

Podemos rezar por los demás, por nuestros familiares, los amigos, por los necesitados, los sufrientes, los enfermos, los agonizantes, los pobres... También por la Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes...Por los desvalidos, por los que necesitan de la fe y se creen abandonados de Dios, por la conversión de los infieles y de los seguidores de las falsas religiones, por el arrepentimiento de los herejes...Podemos ofrecer un acto de reparación por los pecados nuestros y ajenos, en especial por las ofensas que se profieren contra el nombre de Dios y los sacrilegios que se realizan contra el Santísimo Sacramento; por los crímenes contra los no nacidos, por los pecados contra la moral y la castidad; por las faltas contra la justicia; por el flagelo del crimen organizado... En fin, en cada uno de nosotros anidan diversas intenciones y necesidades que podemos presentar con fe y confianza. ¡Ojalá podamos hacer de la visita al Santísimo un hábito que tendrá muchos frutos en nuestra vida espiritual!


VISITA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO


-Por la señal... 
-Señor mío Jesucristo...


ORACIÓN PREPARATORIA.


Aquí estoy en vuestra divina presencia, Jesús mío, para visitaros.


He venido, Señor, porque me habéis llamado.


Vuestra presencia real en la Sagrada Eucaristía, es el eco de aquellas palabras que nos dirigís en el Evangelio: "Venid a Mí todos los que estáis cargados con vuestras miserias y pecados y Yo os aliviaré". Aquí vengo, pues, como enfermo al Médico, para que me sanéis; como pecador al Santo, para que me santifiquéis; y como pobre y mendigo al rico, para que me llenéis de vuestros divinos dones.


Creo, Jesús mío, que estáis en el Santísimo Sacramento del Altar, tan real y verdaderamente como estabais en Belén, como estabais en la cruz y como estáis ahora en el Cielo.


Espero en Vos, que sois poderoso y bueno, para santificar mi alma y salvarme.


Os amo con todo mi corazón, porque sois la Bondad infinita, digno de ser amado de todas las criaturas del Cielo y de la tierra; y me habéis amado hasta derramar vuestra sangre y dar vuestra vida en la cruz por mi.


Vengo aquí a buscar un refugio contra la corrupción del mundo. En el mundo todo es falsedad y mentira; vengo a Vos que sois la Verdad eterna. El mundo está lleno de abismos de iniquidad; vengo a Vos que sois el único Camino de la felicidad. En el mundo todo es sensualidad y pecado; vengo a Vos que sois Vida y Santidad de las almas.


¡Dadme luz, Señor! ¡Que yo os vea presente en el Sagrario con los ojos de la fe; y que mi corazón beba hasta saciarse de la fuente del Amor divino que brota de vuestro Corazón Sacramentado!


COMUNIÓN ESPIRITUAL.

Creo, Jesús mío, que sois el Hijo de Dios vivo, que habéis muerto en la cruz por mí, y estáis ahora real y verdaderamente en el Santísimo Sacramento del Altar. Os pido perdón de todos mis pecados. Os amo sobre todas las cosas y deseo recibiros. Venid a mi corazón. Os abrazo. No os apartéis jamás de mí.


Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.


ESTACIÓN AL SANTÍSIMO.

Está constituida por el Padrenuestro, el Avemarías y el Gloria, se repiten cinco veces por las cinco llagas de N.S. Jesucristo y una vez por el Papa.


JACULATORIAS CONTRA LA BLASFEMIA.
Bendito sea Dios.
Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea María Santísima, la excelsa Madre de Dios.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción a los Cielos.
Bendito sea el Nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo Esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.


ORACIÓN FINAL.

Gracias, Jesús mío, por la bondad con que me habéis recibido y permitido gozar de vuestra presencia y compañía amorosas.

Me vuelvo a mis ocupaciones. Mi corazón queda contigo. En mi trabajo y en mis descansos me acordaré de Ti, y procuraré vivir con la dignidad que merece vuestra amistad divina.

Dadme vuestra bendición y concédeme todas las gracias, que necesito, para amaros y serviros con la mayor fidelidad.

Bendice, Señor, al Papa, vuestro Vicario en la tierra; líbrale de todos los enemigos de la Iglesia, ilumínale y santifícale para que confirme en la fe a todos nuestros hermanos. Dale sabiduría y asístelo para que logre que todos los fieles nos mantengamos en la fe de Cristo sin contaminación alguna y nos conservemos unidos a la Iglesia Católica por los vínculos de esa fe, así como también por la caridad en el obrar, para que, de este modo, todos alcancemos la salvación de nuestras almas.

Bendice a vuestra Iglesia Santa y haced que su luz brille en todas las naciones; que los paganos conozcan y adoren al único verdadero Dios y a su Hijo Jesucristo; que los herejes renieguen de sus yerros; que los seguidores de las falsas religiones se conviertan a la verdadera Iglesia y se integren a la única arca de salvación; que ellos y los pecadores tengamos arrepentimiento.

Bendice a vuestros sacerdotes, consérvalos fieles a las enseñanzas de la Iglesia, protégelos de las tentaciones, santifícalos y multiplícalos. Y danos, Señor, la sabiduría para discernir entre tus buenos ministros y los falsos pastores que son guías ciegos y lobos rapaces que buscan llevarnos al abismo.


Bendice y protege a nuestra nación.

Bendice a todos nuestros bienhechores y concédeles la bienaventuranza eterna.

Bendice a los que nos han ofendido y cólmalos de beneficios.

Bendice a todos nuestros familiares y haced que vivan todos en vuestra gracia y amistad y que un día nos reunamos en la Gloria.

Da el descanso eterno a todas las almas de los fieles difuntos que están en el Purgatorio.

Da la salud a los enfermos. Convierte a todos los pecadores. Danos a todos vuestro divino amor, consérvanos íntegros en la fe y en la obediencia a tus mandamientos hasta el final de nuestra vida para poder alcanzar un día la luz esplendorosa de la Gloria, donde en unidad con el Padre y el Espíritu Santo te alabemos y bendigamos por los siglos de los siglos. Amén.


FUENTE: catolicidad.com

ORDENACIÓN DE MUJERES: DELITO CANÓNICO.


Por Andrés Beltramo Álvarez
El Vaticano perseguirá como un delito del fuero eclesiástico la ordenación sacerdotal de mujeres. A partir de ahora quienes incurran en estos actos podrán ser enjuiciados por los tribunales de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF). La “reforma antipederastia” de la cual hablamos apenas ayer en este espacio no vendrá sola, traerá de la mano cambios sustanciales en otros procesos canónicos.

Es inminente la publicación de las nuevas dispocisiones que actualizarán el motu propio de 2001, “Sacramentorum Sanctitatis Tutela”. Como dijimos aquí una parte de estas modificaciones concierne a los actos de abuso sexual a menores pero ahora sabemos que, otra parte importante de la reforma, se centrará en diversos delitos hasta hoy no explícitamente regulados por la normativa de la CDF.

Estos serán, además de la imposición del orden sagrado a las mujeres, los llamados “delicta contro fidei” (delitos contra la fe) a saber: la herejía, la apostasía y el cisma.

Por el momento el motu proprio de 2001 castiga sólo tres “graviora delicta” (delitos graves): la absolución de cómplice -es decir cuando un sacerdote confiesa a una persona con la cual cometió un pecado-, el atentado contra la eucaristía y el abuso sexual contra menores.

Con las inminentes modificaciones, aprobadas ya por Benedicto XVI, ese decreto extenderá su ámbito normativo e incluirá todos los delitos que son competencia de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En realidad los mencionados actos ilegales ya eran juzgados por los tribunales del ex Santo Oficio gracias a permisos especiales obtenidos en el pasado.

Así las cosas el “aggiornamento” de la “Sacramentorum Sanctitatis Tutela” será en realidad una verdadera revolución procesal. Agilizará y endurecerá las normas contra los delincuentes canónicos. Dará a la CDF un cuerpo legal que le permitirá actuar con mayor libertad y autonomía.

El 29 de mayo de 2008 El Vaticano difundió un decreto simple (firmado por el prefecto de la Doctrina de la Fe, William Joseph Levada) mediante el cual estableció la pena de excomunión “latae sententiae” para quienes otorguen el sacerdocio a las mujeres,tanto para el obispo ordenante como para las “sacerdotisas”.

“Latae sententiae” significa “automáticamente”. Una pena que, la mayoría de las veces, sólo sabe que la tiene el responsable del delito y nadie más. De hecho este tipo de excomuniones no necesita de una declaración pública, por parte de la autoridad eclesiástica, para tener vigencia. A partir de ahora los jueces vaticanos podrán ir más allá e instituir verdaderos procesos canónicos para frenar estos abusos.

En los últimos años se han registrado diversos casos de ordenaciones femeninas al interior de la Iglesia católica, sobre todo en el seno de movimientos laicales, congregaciones religiosas o grupos con “nuevas tendencias” pastorales.

Por ejemplo en 2002 siete católicas -alemanas, austríacas y estadounidenses- fueron ordenadas como sacerdotisas en una comunidad fundada en 1975 en Buenos Aires (Argentina) por un ex cura llamado Rómulo Antonio Braschi.

De estos episodios la autoridad eclesial casi siempre se entera por la prensa, sin saber ni siquiera el nombre de los supuestos ordenantes.Ahora la Sede Apostólica podrá procesar a los responsables y poner un freno a los alocados experimentos pastorales, más comunes de lo que pudiera pensarse.


DIECIOCHO PREGUNTAS ACERCA DE LA "NUEVA ERA"



Por Cardenal Norberto Rivera Carrera
(7 de enero de 1996, Arzobispado de México)


LA NUEVA ERA, LOS ENGAÑOS DE SIEMPRE.

Una y otra vez a lo largo de la historia el hombre ha soñado con la llegada de una ‘edad de oro’ para la humanidad, de un mundo feliz y perfecto en el que no hubiera ni enfermedad, ni pobreza, ni guerra, ni hambre, ni limitaciones, ni divisiones.

Quisiera ver el universo entero transformarse delante de sus ojos mágicamente y convertirse en algo radicalmente nuevo. Quisiera librarse definitivamente de la problemática mundial de la que él mismo es la causa.

Este sueño sigue vivo y se deja sentir con más vigor que nunca en nuestro día al acercarse el fin del milenio. Nuestro mundo, técnicamente avanzado, pero espiritualmente hambriento, experimenta una profunda desilusión frente al bienestar que no borra su pobreza, a la libertad que no quita su esclavitud y a la ciencia que no despeja su honda incertidumbre.

De unos treinta años para acá se viene formando una ola cultural/filosófica/religiosa que pretende reaccionar contra el presente estado de la humanidad y empujar la humanidad hacia una nueva conciencia, hacia una nueva forma de ser espiritual. A esta ola le llamamos la Nueva Era (New Age) y, hoy por hoy, no hay ningún aspecto de nuestra vida que no haya sentido sus efectos de alguna forma.

Las ideas y los objetivos de la Nueva Era recogen elementos de las religiones orientales, el espiritismo, las terapias alternativas, la psicología transpersonal, la ecología profunda, la astrología, el gnosticismo y otras corrientes. Los mezcla y los comercializa de mil formas, proclamando el inicio de una nueva época para la humanidad.

Pero, en el fondo, no parece ser más que otro intento vano del hombre de salvarse a sí mismo haciendo promesas que no puede cumplir y atribuyéndose poderes que no posee. Y mientras la fantasía de la Nueva Era nunca será más que fantasía, ha logrado sembrar confusión en los corazones de muchos fieles.

En este breve escrito tratamos de responder a las preguntas más frecuentes sobre la Nueva Era. El tema es complejo y ha llenado las páginas de muchos libros. Aquí sólo esperamos aclarar las dudas iniciales que surgen en torno a la materia y extender una invitación a todos los fieles y sus pastores para profundizar en el fenómeno de la Nueva Era y comprender la amenaza que representa para la integridad de la fe.


1. ¿La Nueva Era es una secta religiosa?

No. La Nueva Era no es una secta, ni una iglesia, ni una religión. Es una forma de ver, pensar y actuar que muchas personas y organizaciones han adoptado para cambiar el mundo según ciertas creencias que tienen en común. Pero no tiene jefe, ni reglas, ni doctrinas fijas, ni disciplina común.


2. ¿Por qué, entonces, se dice que es una ‘nueva religión’?

La Nueva Era habla de muchas cosas que tocan nuestra fe: Dios, la creación, la vida, la muerte, la meditación, el sentido de nuestra existencia, etc... pero no es una religión. Toma diversos aspectos de muchas religiones y también de las ciencias y de la literatura y los mezcla con cierta originalidad para dar respuestas fantásticas a las preguntas más importantes de la vida humana. A veces inclusive usa un lenguaje cristiano para expresar ideas muy contrarias al cristianismo.


3. ¿Quiénes pertenecen a la Nueva Era?

Todo tipo de persona puede formar parte de la Nueva Era. Sus líderes y pensadores suelen ser gente de la ‘revolución contracultural’ de los años 60 y 70 que rechazó los valores y los caminos religiosos tradicionales a favor del libertinaje, de la cultura de la droga, del amor libre y de los experimentos de las comunidades utópicas. Hoy sus ideas están tan difusas que gran número de personas las comparten sin un rechazo formal y evidente de su propia cultura o su estilo de vida.


4. ¿Cuáles son las erróneas creencias de la Nueva Era?

Lo típico de la Nueva Era es el espíritu de individualismo que permite a cada cual formular su propia verdad religiosa, filosófica y ética.

Pero hay algunas creencias comunes que casi todos los participantes de la Nueva Era comparten:

a) El mundo está a punto de entrar en un periodo de paz y armonía mundial señalado por la astrología como ‘la era de acuario’.

b) La ‘era de acuario’ será fruto de una nueva conciencia en los hombres. Todas las terapias y técnicas de la Nueva Era pretenden crear esta conciencia y acelerar la venida de la era de acuario.

c) Por esta nueva conciencia el hombre se dará cuenta de sus poderes sobrenaturales y sabrá que no hay ningún Dios fuera de si mismo.

d) Cada hombre, por tanto, crea su propia verdad. No hay bien y mal, toda experiencia es un paso hacia la conciencia plena de su divinidad.

e) El universo es un ser único y vivo en evolución hacia el pleno conocimiento de sí y el hombre es la manifestación de su auto-conciencia.

f) La naturaleza también forma parte del único ser cósmico y, por tanto, también participa de su divinidad. Todo es ‘dios’ y ‘dios’ está en todo.

g) Todas las religiones son iguales y, en el fondo, dicen lo mismo.

h) Hay ‘maestros’ invisibles que se comunican con personas que ya han alcanzado la nueva conciencia y les instruyen sobre los secretos del cosmos.

i) Todos los hombres viven muchas vidas, se van reencarnando una y otra vez hasta lograr la nueva conciencia y disolverse en la fuerza divina del cosmos.

5. ¿Qué dicen los de la Nueva Era cuando uno les hace ver que estas creencias son pura fantasía?

Cuando alguien no acepta esta absurda visión de Dios, del hombre y del mundo la Nueva Era le dice que su conciencia todavía no está iluminada y que su comprensión está condicionada por esquemas culturales que serán superados en la Nueva Era.

6. Pero ¿cómo esperan comprobar unas creencias que no corresponden en nada a la realidad?

Normalmente echan mano de testimonios de experiencias subjetivas personales que son tan imposibles de verificar como lo son de desmentir. A veces se apoyan en mitos o en leyendas de las tradiciones de los antiguos pueblos. A veces toman datos de las ciencias y los aplican a la vida espiritual del hombre como si las mismas leyes rigiesen en ambos mundos.


7. Si las cosas están así, ¿qué lugar hay en la Nueva Era para el Dios que se nos reveló en Jesucristo?

Ninguno. El Dios de la fe católica es una persona, el ‘dios’ de la Nueva Era es una fuerza impersonal y anónima El Dios de la fe católica es Creador de todo, pero no se identifica con nada de lo creado. El ‘dios’ de la Nueva Era es la creación que poco a poco se va dando cuenta de sí mismo. El Dios de la fe católica es infinitamente superior al hombre, pero se inclina hacia él para entrar en amistad con él. El Dios de la fe católica juzgará a cada hombre según su respuesta a ese amor. El ‘dios’ de la Nueva Era es el mismo hombre que está más allá del bien y del mal. En la Nueva Era el amor más alto es el amor a sí mismo.


8. ¿La Nueva Era dice algo de Jesucristo?

La Nueva Era dice que Jesucristo fue un maestro iluminado más entre muchos. Dice que la única diferencia entre Jesucristo y los demás hombres es que Él se dio cuenta de su divinidad mientras la mayoría de los hombres todavía no la descubren. De esta forma la Nueva Era le quita a Jesucristo su carácter único e irrepetible de Hijo de Dios y ridiculizan el hecho de que Dios se hizo hombre para salvarnos del pecado.


9. ¿Un católico puede aceptar la creencia en la reencarnación?

En absoluto. La reencarnación es la creencia en una cadena de regresos a esta vida bajo diverso aspecto corporal. Si fuera cierta, mi libertad sería inútil y mis decisiones, luchas, esfuerzos, sacrificios y sufrimientos en la vida no tendrían ningún valor, pues al fin y al cabo tendría que hacerlo todo de nuevo una y otra vez. Si la reencarnación fuera cierta, la pasión y muerte de Cristo no tendrían sentido y su resurrección no nos aseguraría la redención. La resurrección es la transformación definitiva del ser humano y la entrada en la eternidad. Se muere una sola vez y a la muerte sigue la resurrección y el juicio. Como dice San Pablo: «Si nuestra esperanza en Cristo es únicamente para esta vida, ¡somos los más miserables de entre los hombres!» (I Cor. 15, 13).


10. ¿La Nueva Era se confunde con el ecologismo?

Uno de los “ganchos” de este movimiento es defender, conservar y respetar el ecosistema. Lo que pretenden es alcanzar la “familia planetaria”, como lo expresa el aforismo de la Nueva Era: «La familia entera es un país sin fronteras».

Hay una sacralización de la madre tierra, considerada como ser vivo y que es la diosa de la Era de Acuario, llamada Gaia entre los antiguos griegos. A esto se debe la abundancia de grupos “ecologistas”, para divinizar las fuerzas de la naturaleza.

Debido a que su adoración es el centro de su “teología”, gran número de brujos se adhieren y promueven el movimiento ecologista, sus iniciativas son entre otras: plantar un número de “árboles sagrados”, impulsar campañas para concienciar a la población de realizar prácticas ecológicas y hacer ver el planeta como “la madre que está siendo violada” y se presiona para lograr de los gobiernos de todo el mundo una legislación que disminuya la población humana y limite el desarrollo tecnológico para sanar el planeta.


11. ¿Hay también una música que se dice ‘Nueva Era’?

Sí. La música ‘Nueva Era’ se llama así porque se inspira en algunos temas de gran interés para la Nueva Era: la naturaleza, las religiones de los pueblos antiguos, las culturas orientales, etc... Suele ser música instrumental, mezclada con sonidos naturales, a veces muy repetitiva, otras veces sin melodía ninguna.


12. ¿Está mal escuchar esta música?

La música ‘Nueva Era’ es como cualquier otra música: una combinación de sonidos más o menos agradable al oído. Lo que podría hacerla ‘mala’ seria algún contenido dañoso (la letra) o algún uso irresponsable de la música (vg., para ayudar inducir un estado alterado de conciencia; para provocar sentimientos negativos, etc.).


13. ¿Por qué habla tanto la Nueva Era de ‘energía’?

Una de las ideas básicas de la Nueva Era es que toda la realidad visible, el hombre incluido, se reduce a una ‘energía cósmica’. Según eso, mientras el cosmos esté en fase evolutiva, su energía se manifiesta de muchas formas: una piedra, el viento, la mente humana, etc... Supuestamente hay cosas, lugares y ejercicios que pueden aumentar nuestra capacidad y nuestro control de esta energía (vg. llevarse puesto un cristal de cuarzo, visitar una pirámide u otro ‘lugar sagrado’ el día del equinoccio primaveral, realizar ciertas posturas del yoga, etc.).


14. ¿Los programas de control mental, sanación y auto-superación son un engaño?

Hay que ver y juzgar cada programa por separado. No obstante algunos programas enseñan simples técnicas de relajamiento, concentración, memoria o fortalecimiento de la voluntad que producen resultados inmediatos en sus clientes. A estas técnicas, que no tienen nada de extraordinario, las revisten de un lenguaje pseudo-científico y las ponen como un gran descubrimiento o un secreto de la sabiduría antigua. Frecuentemente se pasa de una terapia psicológica o emocional al mundo espiritual, incorporando elementos del panteísmo, del gnosticismo o de la espiritualidad oriental sin prevenir al cliente. A los resultados más modestos en el campo humano se les atribuye un carácter sobrenatural. De ahí se convence al cliente de sus ‘poderes especiales’, su ‘conciencia iluminada’, o de cualquier cosa. Lo peor es que algunos de estos programas se presentan como un complemento excelente al cristianismo cuando, en el fondo, se basan en conceptos incompatibles con la fe católica.


15. ¿Las nuevas técnicas de meditación sirven?

La Nueva Era no tiene ningún reparo en mezclar formas religiosas de tradiciones muy diversas, aun cuando hay contradicciones de fondo. Hay que recordar que la oración cristiana se basa en la Palabra de Dios, se centra en la persona de Cristo, lleva al diálogo amoroso con Jesucristo y desemboca siempre en la caridad al prójimo. Las técnicas de concentración profunda y los métodos orientales de meditación encierran el sujeto en sí mismo, le impulsan hacia un absoluto impersonal o indefinido y hacen caso omiso del evangelio de Cristo.


16. ¿Y el yoga?

El yoga es, en su esencia, un ejercicio espiritual y corporal nacido de la espiritualidad hindú. Las posturas y ejercicios, aunque se presentan como un simple método, son inseparables de su sentido propio en el contexto del hinduismo. El yoga es una introducción a una tradición religiosa muy ajena al cristianismo. La palabra ‘yoga’ significa ‘unión’. Habría que preguntarnos: ¿unión con qué?

17. ¿Por qué la Nueva Era da tanta importancia a la astrología, al horóscopo, al tarot, al contacto con los espíritus, etc...?

Las antiguas técnicas de adivinación y el espiritismo siempre han provocado la curiosidad de la gente. La Nueva Era ha señalado un renacimiento del interés en el ocultismo, la magia, la astrología y las prácticas mediánicas. Son corrientes que pretenden dotar al hombre de poderes mentales y espirituales sobrenaturales y colocarlo como dueño absoluto de su propio destino. La Nueva Era borra las distinciones entre materia y espíritu, entre lo real y lo imaginario, entre lo posible y lo imposible. Pero ningún esfuerzo de la Nueva Era logrará conciliar el ocultismo, el esoterismo o el espiritismo con la fe y la vida del católico.

18. ¿Quiénes promueven la Nueva Era?

Hay algunas organizaciones internacionales que operan en el mundo entero. Por ejemplo:
a) La Sociedad Teosófica: fundada en 1875 en Nueva York por la rusa Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), espiritista y médium. Su doctrina es una mezcla de espiritismo, ocultismo, principios gnósticos y espiritualidad oriental. Las creencias principales del la Sociedad incluyen la reencarnación, la comunicación con maestros desencarnados, el yoga, la astrología.

b) La Nueva Apoliscró: ‘fundada en Argentina en 1957 por Jorge Angel Livraga. Es un grupo ocultista y gnóstico inspirado principalmente en los escritos de Blavatsky y una mezcla de los conceptos de pensadores antiguos. Sus miembros buscan un estado espiritual superior a través de sugestivas ceremonias de iniciación y la utilización de muchos símbolos y ritos típicos de grupos paramilitares.

c) Control Mental Silva: fundado en Laredo, Texas, en 1966 por José Silva (n.1914), consiste en cursos breves de técnicas de control interno y concentración por las que se busca controlar las ondas mentales hasta alcanzar la Sobre-Conciencia, o el dominio total de sus estados mentales. El método contiene elementos de espiritismo y sutilmente lleva sus practicantes al panteísmo. Maneja muchos conceptos fundamentales de la Nueva Era y centra la esperanza de salvación en los poderes mentales del hombre. A pesar del hecho de que muchos de los maestros del método hablan un lenguaje ‘cristiano’ y aseguran a sus clientes que el método les ayudará en su vida espiritual hay elementos substanciales del programa incompatibles con la fe católica. Ultimamente la organización Silva en México se ha dedicado a recabar firmas de sacerdotes y monjas que aprueban el método para facilitar su promoción en ámbitos católicos.

d) La Meditación Trascendental: fundada en 1958 por Maharishi Mahesh Yogi en India pero no se popularizó hasta 1967, gracias a la publicidad ofrecida por los Beatles y otros artistas famosos de la contra-cultura de los años 60. En su doctrina, que nace del hinduismo, se busca la iluminación de la conciencia por la reflexión personal mediante la repetición de mantras (palabras sagradas) y ritos religiosos. Implícitos en las enseñanzas de la MT son el rechazo de doctrinas esenciales al cristianismo (un Dios personal, la Encarnación, la Resurrección, etc...) la veneración del Maharishi y del Guru Dev como santos y mensajeros divinos.

e) La Gran Fraternidad Universal: fundada en 1948 en Caracas por el francés Serge Reynald de la Ferrière (1916-1962), quien era muy activo con grupos de teosofía, astrología y la masonería. Su doctrina se basa en prácticas astrológicas, esotéricas y ocultistas, y afirma que todas las religiones son iguales, aunque favorece creencias y prácticas hindúes. Presenta un sincretismo religioso que apela a una ciencia superior que es la verdadera base de toda religión.

f) La Iglesia de la Cienciología / Dianética: fundada por L. Ron Hubbard (1911-1986), novelista de ciencia-ficción que en 1950 publicó Dianética: La ciencia moderna de la salud mental, un manual de autoconocimiento y desarrollo de potencialidad humana basada en el análisis de experiencias previas al nacimiento. Las asociaciones de médicos más prestigiosas de los EU han condenado repetidamente las teorías y las terapias de la Dianética como totalmente carentes de base científica y dañosas para la salud mental. Su teoría es que todos los males humanos son causados por ‘engramas’ o cargas negativas que se graban en lo inconsciente del hombre y provocan estragos continuos. Para librarse hace falta una ‘audición’ de parte de un experto que recomendará una serie de cursos que supuestamente llevará al cliente al estado de ‘claro’ o libre de ‘engramas’. La reencarnación y las experiencias extra-corporales forman parte de la doctrina de la secta. Hubbard también tiene escritos que atacan duramente al cristianismo. La Iglesia de la Cienciología ha sido definida como una secta destructiva y belicosa y sostiene muchas asociaciones de carácter social y humanitario para lograr mayor aceptación en la sociedad, por ejemplo: Narcanon y la Comisión Ciudadana de los Derechos Humanos.



FUENTE: vicariadepastoral.org.mx

DIBUJOS PARA LOS AMIGUITOS DE SACERDOTE ETERNO - (ENTREGA 5)

VESTIMENTA SACERDOTAL



EL ALBA: llamada así por su color blanco, es una de las más antiguas vestiduras sacerdotales. Simboliza la pureza y es signo también de victoria y resurrección.




EL CÍNGULO: Del latín "cingulum", ceñir. Es un cordón con la que el sacerdote ciñe el alba. Simboliza las cuerdas con las que fue atado Jesús en el huerto, al igual que los azotes que padeció atado a la columna. Espiritualmente nos recuerda según la oración que nos recuerda el sacerdote, la necesidad de luchar contra las bajas pasiones de la carne. 






DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO: Testimonio de ultratumba

EL INFIERNO



Tomado de Manual de Teología Dogmática
por Ludwig Ott

I. La Realidad del infierno

Las almas de los que mueren en estado de pecado mortal van al infierno (de fe).

El infierno es un lugar y estado de eterna desdicha en que se hallan las almas de los réprobos. La existencia del infierno fue impugnada por diversas sectas, que suponían la total aniquilación de los impíos después de su muerte o del juicio universal. También la negaron todos los adversarios de la inmortalidad personal (materialismo).

El símbolo Quicumque confiesa: "Y los que (obraron) mal irán al fuego eterno"; Dz 40. El Papa Benedicto XII declaró en su constitución dogmática Benedictus Deus: "Según la común ordenación de Dios, las almas de los que mueren en pecado mortal, inmediatamente después de la muerte, bajan al infierno, donde son atormentadas con suplicios infernales"; Dz 531 ; cf. Dz 429, 464, 693, 835, 840.

El Antiguo Testamento no habla con claridad sobre el castigo de los impíos, sino en sus libros más recientes. Según Dan 12, 2, los impíos resucitarán para "eterna vergüenza y oprobio". Según Judith 16, 20s, el Señor, el Omnipotente, tomará venganza de los enemigos de Israel y los afligirá en el día del juicio: "El Señor omnipotente los castigará en el día del juicio, dando al fuego y a los gusanos sus carnes, para que se abrasen y lo sientan para siempre"; cf. Is 66, 24. Según Sap 4, 19, los impíos "serán entre los muertos en el oprobio sempiterno", "serán sumergidos en el dolor y perecerá su memoria" cf. 3, 10; 6, 5 ss.

Jesús amenaza a los pecadores con el castigo del infierno. Le llama gehenna (Mt 5, 29 s; 10, 28; 23, 15 y 33; Mc 9, 43, 45 y 47), gehenna de fuego (Mt 5, 22; 18, 9), gehenna donde el gusano no muere ni el fuego se extingue (Mc 9, 46 s), fuego eterno (Mt 25, 41), fuego inextinguible (Mt 3, 12; Mc 9, 42), horno de fuego (Mt 13,42 y 50), suplicio eterno (Mt 25, 46). Allí hay tinieblas (Mt 8, 12; 22, 13; 25, 30), aullidos y rechinar de dientes (Mt 13, 42 y 50;24, 51 ; Lc 13, 28).

San Pablo da el siguiente testimonio: "Esos [los que no conocen a Dios ni obedecen el Evangelio] serán castigados a eterna ruina, lejos de la faz del Señor y de la gloria de su poder" (2 Tes 1, 9; cf. Rom 2, 6-9; Heb 10, 26-31). Según Ap 21, 8, los impíos "tendrán su parte en el estanque que arde con fuego y azufre"; allí serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos" (20, 10; cf. 2 Pe 2, 6; 7).

Los padres dan testimonio unánime de la realidad del infierno.

Según SAN IGNACIO DE ANTIOQUIA, todo aquel que "por su pésima doctrina corrompiere la fe de Dios por la cual fue crucificado Jesucristo, irá al fuego inextinguible, él y los que le escuchan" (Ef 16, 2).

SAN JUSTINO funda el castigo del infierno en la idea de la justicia divina, la cual no deja impune a los transgresores de la ley (Apol. II 9); cf. Apol. I 8, 4; 21, 6; 28, 1; Martyrium Polycarpi 2, 3; 11, 2; San Ireneo, Adv. Haer. iv, 28, 2.

II. Naturaleza del suplicio del infierno

La escolástica distingue dos elementos en el suplicio del infierno: la pena de daño (suplicio de privación) y la pena de sentido (suplicio para los sentidos). La primera corresponde al apartamiento voluntario de Dios que se realiza por el pecado mortal; la otra, a la conversión desordenada a la criatura.

La pena de daño, que constituye propiamente la esencia del castigo del infierno, consiste en verse privado de la visión beatífica de Dios; cf. Mt 25, 41 : "¡Apartaos de mí, malditos!"; Mt 25, 12: "No os conozco"; 1 Cor 6, 9: "¿ No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios?"; Lc 13, 27; 14, 24; Ap 22, 15; (San Agustín, Enchir, 112).

La pena de sentido consiste en los tormentos causados externamente por medios sensibles (es llamada también pena positiva del infierno). La Sagrada Escritura habla con frecuencia del fuego del infierno, al que son arrojados los condenados; designa al infierno como un lugar donde reinan los alaridos y el crujir de dientes... imagen del dolor y la desesperación.

El fuego del infierno fue entendido en sentido metafórico por algunos padres (como Orígenes y San Gregorio Niseno) y algunos teólogos posteriores, los cuales interpretaban la expresión "fuego" como imagen de los dolores puramente espirituales, -sobre todo, del remordimiento de la conciencia- que experimentan los condenados. El magisterio de la Iglesia no ha condenado esta sentencia, pero la mayor parte de los padres, los escolásticos y casi todos los teólogos modernos suponen la existencia de un fuego físico o agente de orden material, aunque insisten en que su naturaleza es distinta de la del fuego actual.

La acción del fuego físico sobre seres puramente espirituales la explica SANTO TOMÁS -siguiendo el ejemplo de San Agustín y San Gregorio Magno - como sujeción de los espíritus al fuego material, que es instrumento de la justicia divina. Los espíritus quedan sujetos de esta manera a la materia, no disponiendo de libre movimiento; Suppl. 70, 3.

III. Propiedades del infierno

A. Eternidad

Las penas del infierno duran toda la eternidad (de fe).

El Concilio IV de Letrán (1215) declaró: "Aquellos [los réprobos] recibirán con el diablo suplicio eterno" Dz 429; cf. Dz 40, 835, 840.

La Sagrada Escritura pone a menudo de relieve la eterna duración de las penas del infierno, pues nos habla de "eterna vergüenza y confusión" (Dan 12, 2; cf. Sap. 4, 19), de "fuego eterno" (Judith 16, 21; Mt 18, 8; 25, 41;), de "suplicio eterno" (Mt 25, 46), de "ruina eterna" (2 Tes 1, 9). El epíteto "eterno" no puede entenderse en el sentido de una duración muy prolongada, pero a fin de cuentas limitada. Así lo prueban los lugares paralelos en que se habla de "fuego inextinguible" (Mt: 3, 12; Mc 9, 42) o de la "gehenna, donde el gusano no muere ni el fuego se extingue" (Mc 9,46 s), e igualmente lo evidencia la antítesis "suplicio eterno - vida eterna" en Mt 25, 46. Según Ap 14, 11 (19, 3), "el humo de su tormento [de los condenados] subirá por los siglos de los siglos", es decir, sin fin; (cf. Ap 20, 10).

La "restauración de todas las cosas", de la que se nos habla en Hechos 3, 21, no se refiere a la suerte de los condenados, sino a la renovación del mundo que tendrá lugar con la segunda venida de Cristo.

Los padres, antes de Orígenes, testimoniaron con unanimidad la eterna duración de las penas del infierno: cf. San Ignacio de Antioquía, Eph. 16, 2, San Justino, Apol. 1 28, 1 ; Martyrium Polycarpi 2, 3; 11, 2; San Ireneo, Adv. Haer. IV 28, 2; Tertuliano, De poenit. 12.

La negación de Orígenes tuvo su punto de partida en la doctrina platónica de que el fin de todo castigo es la enmienda del castigado. SAN AGUSTíN sale en defensa de la infinita duración de las penas del infierno, contra los origenistas y los "misericordiosos" que en atención a la misericordia divina enseñaban la restauración de los cristianos fallecidos en pecado mortal; cf. De civ. Dei xxi 23; Ad Orosium 6, 7; Enchir. 112.

La verdad revelada nos obliga a suponer que la voluntad de los condenados está obstinada inconmovíblemente en el mal y que por eso es incapaz de verdadera penitencia. Tal obstinación se explica por rehusar Dios, a los condenados, toda gracia para convertirse.

B. Desigualdad

La cuantía de la pena de cada uno de los condenados es diversa según el diverso grado de su culpa (de sentido común).

Los concilios de Lyón y Florencia declararon que las almas de los condenados son afligidas con penas desiguales, Dz 464, 693. Probablemente esto no se refiere únicamente a la diferencia específica entre el castigo del solo pecado original y el castigo por pecados personales, sino que también quiere darnos a entender la diferencia gradual que hay entre los castigos que se dan por los distintos pecados personales.

Jesús amenaza a los habitantes de Corozaín y Betsaida asegurando, que por su impenitencia, han de tener un castigo mucho más severo que los habitantes de Tiro y Sidón; Mt 11, 22. Los escribas tendrán un juicio más severo; Lc 20, 47.

SAN AGUSTÍN nos enseña: "La desdicha será más soportable a unos condenados que a otros" (Enchir. III). La justicia exige que la magnitud del castigo corresponda a la gravedad de la culpa.
 
FUENTE:  siemprejamas.tripod.com/

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO (PARTE 32)

LA SERPIENTE Y EL AVE MARÍA



SUEÑO 40.—AÑO DE 1862.

(M. B. Tomo Vil, págs. 238-239)


En su crónica particular escribe Don Provera en fecha correspondiente a la última semana de agosto: «[San] Juan Don Bosco tuvo una nueva prueba de los continuos asaltos promovidos por el demonio contra las almas, de los perjuicios que ocasiona, de la necesidad de emplearse en continuas batallas para rechazarlo y arrancarle sus víctimas. Militia est vita hominum super terram.

Un centenar de alumnos habían regresado de casa para prepararse, después de los exámenes de reparación, al nuevo curso escolar.

El 20 de agosto de 1862, después de rezadas las oraciones de la noche y de dar algunos avisos relacionados con el orden de la casa, el buen padre dijo:

Quiero contarles un sueño que tuve hace algunas noches.

Tal vez se trata de la noche precedente a la festividad de la Asunción —observa Don Lemoyne—.

*******

Soñé que me encontraba en compañía de todos los jóvenes en Castelnuovo de Asti, en casa de mi hermano.

Mientras todos hacían recreo, viene hacia mí un desconocido y me invita a acompañarle. Le seguí y me condujo a un prado próximo al patio y allí me indicó entre la hierba una enorme serpiente de siete u ocho metros de longitud y de un grosor extraordinario. Horrorizado al contemplarla, quise huir. —No, no, —me dijo mi acompañante—; no huya; venga conmigo. —¡Ah!, —exclamé—, no soy tan necio como para exponerme a un tal peligro. —Entonces —continuó mi acompañante—, aguarde aquí.

Y seguidamente fue en busca de una cuerda y con ella en la mano volvió nuevamente junto a mí y me dijo: —Tome esta cuerda por una punta y sujétela bien; yo cogeré el otro extremo y me pondré en la parte opuesta y así la mantendremos suspendida sobre la serpiente. —¿Y después? —Después se la dejaremos caer sobre la espina dorsal. —¡Ah! No; por caridad. Pues ¡ay de nosotros si lo hacemos! La serpiente saltará enfurecida y nos despedazará. —No, no; déjeme a mi —añadió el desconocido—, yo sé lo que me hago. —De ninguna manera; no quiero hacer una experiencia que me puede costar la vida.

Y ya me disponía a huir, cuando el tal insistió de nuevo, asegurándome que no había nada que temer; y tanto me dijo que me quedé donde estaba dispuesto a hacer lo que me decía.

El, entretanto, pasó del lado de allá del monstruo, levantó la cuerda y con ella dio un latigazo sobre el lomo del animal. La serpiente dio un salto volviendo la cabeza hacia atrás para morder al objeto que la había herido, pero en lugar de clavar los dientes en la cuerda, quedó enlazada en ella mediante un nudo corredizo. Entonces el desconocido me gritó: —Sujete bien la cuerda, sujétela bien, que no se le escape.

Y corrió a un peral que había allí cerca y ató a su tronco el extremo que tenía en la mano; corrió después hacia mí, cogió la otra punta y fue a amarrarla a la reja de una ventana.

Entretanto la serpiente se agitaba, movía sus espirales y daba tales golpes con la cabeza y con sus anillas en el suelo, que sus carnes se rompían saltando en pedazos a gran distancia. Así continuó mientras tuvo vida; y, una vez que hubo muerto, sólo quedó de ella el esqueleto pelado y mondado.

Entonces, aquel mismo hombre desató la cuerda del árbol y de la ventana, la recogió, formó con ella un ovillo y me dijo: —¡Preste atención!

Metió la cuerda en una cajita, la cerró y después de unos momentos la abrió. Los jóvenes habían acudido a mi alrededor. Miramos el interior de la caja y nos quedamos maravillados. La cuerda estaba dispuesta de tal manera, que formaba las palabras: ¡Ave María! —Pero ¿cómo es posible?, —dije—. Tú metiste la cuerda en la cajita a la buena de Dios y ahora aparece de esa manera. —Mira —dijo él—: la serpiente representa al demonio y la cuerda el Ave María, o mejor, el Rosario, que es una serie de Avemarias con la cual y con las cuales se puede derribar, vencer, destruir a todos los demonios del infierno.

Hasta aquí —concluyó [San] Juan Don Bosco— llega la primera parte del sueño. Hay otra segunda parte más interesante para todos. Pero ya es tarde y por eso la contaremos mañana por la noche. Entretanto tengamos presente lo que dijo aquel desconocido respecto al Ave María y el Rosario. Recemos devotamente ante cualquier asalto de la tentación seguros de que saldremos siempre victoriosos. Buenas noches.

*********

«Séanos permitido —dice Don Lemoyne— hacer algún comentario, ya que [San] Juan Don Bosco no dio ninguna interpretación a esta escena.

El peral que aparece en el sueño es el mismo al que el [Santo] amarrara una cuerda asegurando el otro tramo de la misma a otro árbol poco distante, para entretener con juegos de destreza a sus coterráneos, obligándoles de esta manera a escuchar sus lecciones de catecismo. Nos parece poder comparar este peral con aquella planta de la cual se lee en "El Cantar de los Cantares", capítulo 11, versículo 3: Sicut malus ínter ligna silvarum, sic dilectus meus ínter filios.

El comentarista Tirino y otros renombrados intérpretes de la Sagrada Escritura, hacen notar que el peral representa aquí a cualquier árbol frutal. Dicha planta, productora de una sombra agradable y salutífera, es símbolo de Jesucristo, de su cruz, de la virtud de la cual dimana la eficacia de la oración y la seguridad de la victoria. ¿Será este el motivo por el que un extremo de la cuerda fatal para la serpiente, fue atada al peral? Y la otra punta amarrada al enrejado de la ventana podría simbolizar que al morador de aquella casa y a sus hijos les había sido confiada la misión de propagar el Rosario por todas partes.

A sí parece que lo comprendió [San] Juan Don Bosco. En Becchi instituyó la fiesta anual del Santo Rosario; quiso que los alumnos de sus casas rezasen todos los días la tercera parte del mismo; en sus pláticas y mediante la publicación de numerosos folletos procuró resucitar esta devoción en el seno de la familia. Defendía siempre que el Rosario era un arma capaz de proporcionar la victoria, no sólo a los individuos, sino a toda la Iglesia. Por eso sus discípulos publicaron todas ¡as Encíclicas de León XIII sobre esta oración tan del agrado de María.

Expuesta a nuestros lectores —continúa Don Lemoyne— nuestras pobres ideas sobre el significado de la casita de Murialdo y del árbol visto por [San] Juan Don Bosco en el sueño, hagamos uso de la Crónica de Don Provera, que nos ofrece otras diversas circunstancias del sueño, citando algunas palabras de [San] Juan Don Bosco.

Dice así: «El 21 de agosto por la noche estábamos todos impacientes por oír la segunda parte del sueño que [San] Juan Don Bosco había anunciado proclamando de gran interés y provecho para todos, pero nuestros deseos no quedaron satisfechos. [San] Juan Don Bosco subió, como de costumbre, a su tribuna y dijo: —Ayer noche les anuncié que hoy les iba a contar la segunda parte del sueño, pero muy a pesar mío creo que no debo mantener mi palabra.

Seguidamente, de todas partes se elevó un murmullo que indicaba la contrariedad y el disgusto general. El [Santo], después de dejar que se serenasen los ánimos, prosiguió: —¿Qué quieres? Lo pensé ayer noche, lo he pensado hoy y me he convencido de que no es conveniente contar la segunda parte de¡ sueño, pues contiene cosas que no querría se supiesen fuera de casa. Conténtense, pues, con sacar algún provecho de lo que les dije al narrarles la primera parte.

Al día siguiente, que era 22 de agosto, le rogamos insistentemente que si no quería hacerlo en público, al menos nos contase en privado la segunda Parte del sueño.

Se resistía a condescender con nuestros deseos, mas después de reiteradas súplicas accedió y nos aseguró que por la noche continuaría el relato. Así lo hizo. Rezadas las oraciones, continuó:

*********

«Dadas sus continuas peticiones, contaré la segunda parte del sueño. Si no todo, al menos les diré aquello que puedo referirles. Pero antes es necesario que señale una condición, a saber, que nadie escriba ni diga fuera de casa lo que voy a contar. Comentadlo entre Vosotros, tomadlo a risa si quieren, hagáis lo que os plazca, pero sólo entre Vosotros».

Mientras hablábamos el personaje aquel y yo sobre el significado de la cuerda y de la serpiente, me volví hacia atrás y vi algunos jóvenes que cogiendo los pedazos de la carne de la serpiente, se los comían. Entonces les grité inmediatamente: —Pero ¿qué es lo que hacen? ¿Están locos? ¿No saben que esa carne es venenosa y que les hará mucho daño? No, no —me respondían los jóvenes—, está muy buena. Pero, después de haberla comido, caían al suelo, se hinchaban y se tornaban duros como una piedra.

Yo no sabía darme paz, porque a pesar de aquel espectáculo, cada vez era mayor el número de los jóvenes que comían de aquellas carnes. Yo gritaba al uno y al otro; daba bofetadas a éste, un puñetazo a aquél, intentando impedir que comiesen; pero era inútil. Aquí caía uno, mientras que allá comenzaba a comer otro.

Entonces llamé a los clérigos en mi auxilio y les dije que se mezclaran entre los jóvenes y se organizaran de manera que ninguno comiera aquella carne. Mi orden no obtuvo el efecto deseado, sino que algunos de los mismos clérigos se pusieron también a comer las carnes de la serpiente cayendo al suelo al igual que los demás. Yo estaba fuera de mí cuando vi a mi alrededor a un tan gran número de muchachos tendidos por el suelo en el más miserable de los estados.

Me volví entonces al desconocido y le dije: —Pero ¿qué quiere decir esto? Estos jóvenes saben que esta carne les ocasiona la muerte, y con todo la comen.

¿Cuál es la causa?

Él me contestó: —Ya sabes que animalis homo non pércipit ea quae Dei sunt. —Pero ¿no hay remedio para que estos jóvenes vuelvan en sí? —Sí que lo hay. —¿Y cuál sería? —No hay otro más que el yunque y el martillo. —¿El yunque? ¿El martillo? ¿Y cómo hay que emplearlos? —Hay que someter a los jóvenes a la acción de ambos instrumentos. —¿Cómo? ¿Acaso debo colocarlos sobre el yunque y luego golpearlos con el martillo?

Entonces mi compañero, explicando su pensamiento, dijo: —Mira: el martillo significa la Confesión; el yunque, lamComunión; es necesario hacer uso de estos dos medios.

Puse manos a la obra y comprobé que eran los indicados unos remedios eficacísimos, aunque para algunos resultasen inútiles; tales eran los que no hacían buenas confesiones.

********

«Cuando los jóvenes se hubieron retirado a los dormitorios — continúa Don Provera— pregunté a [San] Juan Don Bosco por qué sus órdenes a los clérigos de que impidiesen a los jóvenes comer las carnes de la serpiente no habían conseguido el efecto deseado.

El siervo de Dios me respondió: —No todos obedecieron; por el contrario, vi a algunos de los clérigos, como ya dije, comer también de aquellas carnes».

Estos sueños —continúa Don Lemovne— representan en resumidas cuentas la realidad de la vida. Con las palabras y con los hechos [San] Don Bosco refleja la realidad de la vida, el estado de una comunidad en la que en medio de grandes virtudes, también existen miserias humanas. Y no hay que maravillarse de ello, tanto más que el vicio por su propia naturaleza tiende a expandirse más que la virtud, de aquí la necesidad de una vigilancia continua.

Alguien podrá objetar que habría sido más conveniente atenuar u omitir algunas descripciones un tanto enojosas; pero nuestro parecer no es el mismo. Si la historia ha de cumplir su noble oficio de maestro de la vida, debe describir el pasado tal y como fue en realidad, para que las generaciones futuras puedan animarse ante el ejemplo del fervor y de la virtud de los que les precedieron y, al mismo tiempo, conocer sus faltas y errores deduciendo de ellos la prudencia con que debe regular los propios actos.

Una narración que sólo presentase un lado de la realidad histórica, conducirá irremisiblemente a un falso concepto de la misma. Errores y defectos repetidas veces cometidos, al no ser reconocidos como tales, volverán a ser causa de nuevas transgresiones sin gran esperanza de enmienda. Una mal entendida apología, de nada sirve a los benévolos, ni convierte ajos mal dispuestos; en cambio, una franqueza ilimitada engendra crédito y confianza.

Por tanto, nosotros, al exponer nuestra manera de pensar, diremos, además, que [San] Juan Don Bosco dio del sueño las explicaciones más adecuadas a las inteligencias de los jóvenes, dejando entrever otras de no menor importancia, no presentándolas con toda claridad, porque no creyó llegado el momento oportuno para hacerlo. En efecto: en los sueños vemos que el [Santo] habla no solamente del presente, sino también del porvenir lejano, como sucede en el de la rueda y en otros que iremos exponiendo.

Las carnes podridas del monstruo ¿no podrían significar el escándalo que hace perder la fe; la lectura de los libros inmorales, irreligiosos? ¿Qué indican la caída al suelo, la hinchazón, la dureza de los miembros, sino la desobediencia al superior, la soberbia, la obstinación en el mal, la malicia?

El veneno es el mismo con que ha contaminado aquella comida maldita el dragón descrito por Job en el capítulo XLI, que aseguran los Santos Padres ser figura de Lucifer. El versículo 15 de dicho capítulo, dice así: «Su corazón es duro como la piedra». Y así se trueca el corazón de los miserables envenenados, de los rebeldes obstinados en el mal.

¿Y cuál será el remedio contra tal dureza? [San] Juan Don Bosco emplea un símbolo un tanto oscuro, pero que en sustancia señala un remedio sobrenatural. A nosotros se nos ocurre esta explicación: Es necesario que la gracia preveniente, obtenida mediante la oración y con los sacrificios de los buenos, encienda los corazones endurecidos y los haga maleables; que los dos

Sacramentos, esto es, el martillo de la humildad y el yunque de la Eucaristía sobre el cual el hierro recibe una forma decisiva, artística, para que después de ser templada, pueda ejercer su eficacia divina. Que el martillo que golpea y el yunque que sostiene concurran a realizar la obra que en nuestro caso no es otra que la reforma del corazón llagado, pero dócil al mismo tiempo. Será entonces cuando éste, rodeado de un nimbo de espléndidos rayos de luz, vuelva a ser lo que fuera en otro tiempo.


DIOS HABLA DESDE UN CORAZÓN NOBLE.


EL PEQUEÑO "PADRE" SAMUEL JARAMILLO DANDO MISA.

Queridos amiguitos: aqui podrán observar a este precioso niño Colombiano que ha aprendido a celebrar la Santa Misa en su casa.

Al igual que el, cuando vayas con tus padres a la Misa observa todo muy atento y con mucho amor, a cuanto hace o dice el Sacerdote.

El Sacerdote, que es el que representa a Dios (porque ha sido consagrado a Él) hace las mismas cosas que hizo Jesús (el Hijo de Dios) cuando vivía aquí en la Tierra.

Por eso al Sacerdote hay que amarlo, ayudarlo y respetarlo mucho. También escucharás que el Sacerdote es otro Jesús, lo cual es una gran verdad!


 




El se llama Samuel Jaramillo, tiene 3 años y 10 meses es de Medellín, vive con la abuela porque es huerfano, le encanta ir a misa y rezar el rosario, es súper juicioso, ama a su abuela, y le encanta que lo lleven a misa.

La memoria y seriedad del pequeño tienen admirados a quienes lo ven en persona e internet.

En el último Halloween Samuel Jaramillo, un pequeño de tres años, no pidió el disfraz de Buzz Lightyear, sino que dijo que quería vestirse como lo hace un Obispo. Insistió, además, que le consiguieran las vinajeras, los copones, las patenas y el cáliz. Quería celebrar la misa.

Todo comenzó cuando el pequeño pedía bufandas para colgárselas en el cuello como hacen los sacerdotes con las estolas. Luego, de a poco, repetía pedazos de la liturgia eclesiástica hasta que con mesa y toda la indumentaria dispuesta, comenzó a jugar a “celebrar” la misa, de principio a fin.

“No es algo que le hayamos indicado ni tampoco nos mantenemos en la Iglesia”, cuenta su tía, Elizabeth Rojas Arango, quien junto con la abuela, Rosa Eva Arango, han velado por el bienestar del niño desde que quedó huérfano de padre y madre. Asiste a la misa con la abuela el domingo y el martes, y ella dice que el pequeño pone mucha atención y observa con detenimiento al padre.

Al punto de que repite tramos completos de la celebración, se sabe el Credo de memoria, respeta los momentos y rituales de la consagración y da su “propia” homilía, en la que involucra a su primo, Jerónimo Monsalve, quien hace las veces de monaguillo.

Jerónimo es un poco más disperso pero le sigue el paso a Samuel que no pierde el hilo conductor, tal como se ve en un video en Youtube, que subió la propia familia y que en una semana ha conseguido más de 35 mil visitas.

La familia se ha convertido en público de Samuel y lo acolitan en este, por ahora, juego. “No lo mostramos en internet para que se vuelva popular sino porque esto lo emociona a uno”, remata Elizabeth. Por ahora causa sensación.

Despierta admiración y sirve como ejemplo

Daniel Monsalve C. – Presbítero de la parroquia Santa Gertrudis, en Envigado
“El que no sea como este niño no entrará en el reino de los cielos”, Mt 18, 3. Una profunda admiración ha causado este niño en los últimos días.

La pasión por lo que dice y la ternura que inspira ha llevado a que su video sea uno de los más compartidos en redes sociales. ¿Qué hay en él? Ante un mundo cambiante y ajeno, en ocasiones, al asunto religioso, este niño se presenta como un testimonio de amor hacia Dios y fascinación por las celebraciones sagradas, seguramente infundido por quienes cuidan de él y del sacerdote de su parroquia. Se nota que guarda estas palabras en su corazón porque hay en él una inspiración de lo Alto.

Situaciones como estas no solo deberían despertar el fervor religioso sino también servir como ejemplo para la promoción de vocaciones sacerdotales y religiosas, apoyadas siempre por el estímulo de las parroquias, seminarios y casas de formación.

Seguramente muchos quedarán en el asombro y podrán no pasar de más de un “Me gusta” o “Compartir”, sin embargo, seguirá siendo Dios el que siga hablando a la humanidad desde la nobleza y humildad de sus más pequeños hijos, los predilectos del Reino de los cielos. Los padres y todos cuantos están al cuidado de los niños seguirán cumpliendo ese papel tan fundamental de ser testimonio y estímulo.

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís