FRASES PARA SACERDOTES

"Algún día todos verán la interminable y ardiente cadena a la que Mis hijos Sacerdotes están atados, por haber cambiado el confesionario, lugar de misericordia, en un lugar de pecado. Estas almas sacerdotales maldicen el confesionario incesantemente con gritos dolorosos desde el infierno, recordando los pecados cometidos allí".

DE: Libro la Victoriosa Reina del Mundo.

Papa: sacerdotes no se conformen con una vida normal



EL PAPA FRANCISCO Y LA MISA TRADICIONAL TRIDENTINA

¿Una ofensiva del pontificado de Francisco contra la misa “tridentina”?


La reciente “intervención” a los Franciscanos de la Inmaculada.

Un hecho extraño sucedió con una de las congregaciones más fecundas, los Franciscanos de la Inmaculada. La Congregación para los religiosos, con la aprobación de Papa Francisco, decidió el pasado 11 de julio una investigación sobre la Congregación de Frailes, denunciada internamente por dar demasiado énfasis a la liturgia “tridentina”.

El decreto ha dispuesto que los religiosos de la Congregación están obligados a celebrar la liturgia según el rito ordinario y el uso de la forma extraordinaria deberá ser explícitamente autorizado. Esto contradice las disposiciones provistas por Benedicto XVI, que para la celebración de la Misa en rito antiguo “sine populo” no se exige ningún pedido previo de autorización.

Esta medida ha puesto en guardia los tradicionalistas. Veremois como se sustancia en el futuro.

La investigación, se lee en el decreto del “ministerio” vaticano para las órdenes religiosas, quiere

«tutelar y promover la unidad interna de los Institutos religiosos y la comunión fraterna, la adecuada formación a la vida religiosa y consagrada, la organización de las actividades apostólicas» y «la correcta gestión de los bienes temporales».

La decisión llegó tras la visita apostólica que comenzó en julio de hace un año y que condujo monseñor Vito Angelo Todisco. El que guiará temporalmente la orden, con el encargo de «delegado apostólico» será el fraile capuchino Fidenzio Volpi.

El decreto informa que Papa Francisco dispuso que los frailes de la orden deberán, a partir de ahora, «celebrar la liturgia según el rito ordinario», es decir la misa post-conciliar en las lenguas locales, mientras que la celebración de la misa en latín, con el rito tridentino –liberalizada por Benedicto XVI con el Motu Proprio “Summorum Pontificum” – «tendrá que ser autorizada explícitamente por las autoridades competentes, para cada religioso y o comunidades que hagan peticiones».

Después del Motu Proprio de 2007 dePapa Ratzinger, los Franciscanos de la Inmaculada habían decidido adoptar la «forma extraordinaria» del rito romano, es decir la misa tridentina, como su rito principal,; para sus monjas, el uso de este rito era exclusivo.

Pero, actuando de esta manera, se expusieron a la “instrumentalización” por parte de algunos grupos tradicionalistas, explicó el portavoz de la orden, padre Alfonso Maria Bruno. Pero después, incluso intentaron proponerse como intermediarios en las negociaciones, que habrían fracasado, entre el Vaticano y los lefebvrianos de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

Según el padre Bruno, en un sondeo conducido durante la visita apostólica, la mayor parte de los miembros de la orden dijeron estar de acuerdo con la celebración exclusiva de la misa antigua, «sobre todo en la pastoral de las parroquias en Italia y en las misiones».

En algunos casos, de hecho, el viejo rito «no fue bien acogido». A pesar del valor de la misa tridentina, indicó el portavoz de Franciscano de la Inmaculada,«si la gente no entiende, el mensaje no pasa».

«Los frailes acogen con obediencia respetuosa y espíritu sopranatural las providenciales disposiciones de la Sede Apostólica y, como hijos de la Iglesia, ofrecen su absoluta colaboración», concluyó el padre Bruno.

Eta medida ha sido es motivo de asombro, porque los Franciscanos de la Inmaculada es una de las más florecientes comunidades religiosas nacida en las últimas décadas en el interior de la Iglesia Católica, con ramas masculinas y femeninas, con numerosas y jóvenes vocaciones, difundida en varios continentes y con una misión también en Argentina.

Se reivindican como fieles a la Tradición, en pleno respeto del magisterio de la Iglesia. Tan cierto es esto que en sus comunidades celebran Misas tanto en rito antiguo como en rito moderno, como por otra parte hacen en todo el mundo centenares de otras comunidades religiosas – para dar un solo ejemplo: los benedictinos de Nursia – aplicando el espíritu y la letra del Motu Proprio “Summorum pontificum”, de Benedicto XVI.

Pero precisamente esto ha sido criticado por un núcleo de disidentes internos, quienes han apelado a las autoridades vaticanas lamentando la excesiva propensión de su Congregación a celebrar la Misa en rito antiguo, con el efecto de crear exclusiones y contraposiciones dentro de la comunidad, minar la unidad interna y, peor todavía, de debilitar el más general “sentire cum Ecclesia”.


FUENTE: forosdelavirgen.org

DEVOCIÓN A LA PRECIOSA SANGRE DE JESUCRISTO - PARTE 3 -

ROSARIO A LA PRECIOSA SANGRE

CONSAGRACIÓN A LA SANGRE PRECIOSA DE JESUCRISTO

(rezar diariamente meditando)


Consciente de mi nada y de Tu Sublimidad, Misericordioso Salvador, me postro a Tus pies, y Te agradezco por la Gracia que has mostrado hacia mí, ingrata criatura.

Te agradezco especialmente por liberarme, mediante Tu Sangre Preciosa, del poder destructor de satanás.

En presencia de mi querida Madre María, mi Ángel Custodio, mi Santo patrono, y de toda la corte celestial, me consagro voluntariamente, con corazón sincero, oh queridísimo Jesús, a Tu Preciosa Sangre, por la cual has redimido al mundo del pecado, de la muerte y del infierno.

Te prometo, con la ayuda de Tu gracia y con mi mayor empeño, promover y propagar la devoción a Tu Sangre Preciosa, precio de nuestra redención, a fin de que Tu Sangre adorable sea honrada y glorificada por todos.

De esta manera, deseo reparar por mi deslealtad hacia Tu Preciosa Sangre de Amor, y compensarte por las muchas profanaciones que los hombres cometen en contra del Precioso Precio de su salvación.

¡Oh, si mis propios pecados, mi frialdad, y todos los actos irrespetuosos que he cometido contra Ti, oh Santa y Preciosa Sangre, pudieran ser borrados!

He aquí, querido Jesús, que te ofrezco el amor, el honor y la adoración que tu Santísima Madre, tus fieles discípulos y todos los Santos han ofrecido a Tu Preciosa Sangre. Te pido que olvides mi falta de fe y frialdad del pasado, y que perdones a todos los que te ofenden.

¡Oh Divino Salvador! rocíame a mí y a todos los hombres con Tu Preciosa Sangre, a fin de que te amemos, ¡oh Amor Crucificado, de ahora en adelante con todo nuestro corazón, y que dignamente honremos el Precio de nuestra salvación! Amén

Bajo Tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, ¡oh Virgen siempre gloriosa y bendita!


DOCE PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO A QUIEN DEVOTAMENTE RECE EL ROSARIO DE LA PRECIOSA SANGRE

1. Yo prometo proteger de los ataques del maligno a quien devotamente rece este rosario.

2. Yo preservaré sus cinco sentidos.

3. Yo lo protegeré de una muerte súbita.

4. Doce horas antes de su muerte, beberá Mi Sangre Preciosa y comerá Mi Cuerpo.

5. Veinticuatro horas antes de su muerte, le mostraré Mis cinco Llagas, para que sienta un profundo arrepentimiento de todos sus pecados, y tenga perfecto conocimiento de ellos.

6. Quien rece este Rosario como novena, conseguirá lo que pide. Su oración será contestada.

7. Yo realizaré muchos milagros maravillosos a través del rezo de este Rosario.

8. A través de esta oración, destruiré muchas sociedades secretas, y liberaré muchas almas atadas, por medio de Mi Misericordia.

9. A través de este Rosario, salvaré muchas almas del Purgatorio.

10. Yo le mostraré Mi camino a quien honre Mi Preciosa Sangre con este Rosario.

11. Yo tendré misericordia de aquellos que tengan misericordia de Mis Preciosas Llagas y Sangre.

12. Quienquiera que enseñe esta oración a otra persona, ganará una indulgencia de cuatro años.

"Hijos míos... este Rosario de la Preciosa Sangre de Mi Hijo combina todas las devociones de Su Pasión".

(Santísima Virgen María, 29 Enero, 1997)


PLEGARIAS DE CONSOLACIÓN A JESUCRISTO AGONIZANTE

ORACIÓN (1)


Padre Eterno, cuando ibas a enviar al mundo a Tu Hijo Unigénito, Nuestro Señor Jesucristo, con el propósito de salvarnos y establecer un nuevo paraíso a través de la Preciosísima Sangre, movido por el amor, dijiste: "¿A quién enviaré, quién irá a redimir a Mi pueblo? La Corte Celestial permaneció en silencio hasta que Tu Hijo respondió: "Aquí estoy, envíame a Mí, Padre". Honor y adoración sean dadas a Ti, oh Amor Divino; alabanza y reverencia a Tu nombre, oh adorable Jesucristo. Recibe consuelo, oh agonizante Jesucristo.

La recompensa que recibiste de Tu pueblo por tu benevolencia, fue el pecado.

Ellos pecaron y blasfemaron día y noche contra Tu Santo Nombre. Se enfrentaron a Ti, y desobedecieron Tus mandamientos.

Padre, recibe consuelo a través de las voces de Tus coros celestiales. Que la voz de Tus Dominaciones te consuele. Amén

Padrenuestro... Avemaría... Gloría al Padre...

Agonizante Jesucristo, soporta todos estos sufrimientos, Señor

Agonizante Jesucristo, te amamos

Agonizante Corazón de Jesucristo, venga a nosotros Tu Reino.


Himno

Seas consolado, oh Jesucristo, Nuestro Señor oramos para que Tu Preciosa Sangre no haya sido vertida en vano por nosotros.


ORACIÓN (2)

Padre Eterno, Tú preparaste un Tabernáculo Santo para Tu Hijo Unigénito, Jesucristo, el vientre de la Santísima Virgen María. Bendito sea el vientre que albergó al único Hijo de Dios. Padre, Tu Hijo Unigénito nació en Belén, y fue recostado en un pesebre, porque no había sitio ni para El, ni para sus padres en la posada. Esto fue así, para que el mundo buscara primero el Reino de Dios, y no el bienestar y las cosas perecederas de este mundo.

Padre, esto indicó que Tu propio pueblo no estaba preparado para recibir a su Rey, Redentor y Creador. No había sitio para el Rey de los Cielos y tierra en su propia tierra. Señor, Tú viniste a los tuyos, y ellos no te reconocieron como Rey. Viniste a tu tierra, y ellos no te conocieron. Cuando supieron de Ti, planearon Tu muerte. Por medio de ese plan, mataron a muchos inocentes. Un grito desgarrador y lamentos, se escucharon en Tu propia tierra, como bienvenida al Rey. Las mujeres rehusaron ser consoladas por la muerte de sus hijos.

Jesús, Tú soportaste todas estas cosas por el amor que tienes a Tu pueblo. Pero Tu pueblo continuó pecando y haciendo toda clase de mal contra Ti y Tu Padre Celestial. En vez de tenerte como Rey, te tuvieron como enemigo. En vez de Redentor, eras un depredador para el pueblo a quien salvaste.

¿Quién, recordando Tu misericordia y bondad hacia Tu pueblo, te podrá consolar? Que seas por siempre consolado y confortado, amado Jesucristo. Que los coros celestiales de Ángeles y Arcángeles te alaben y consuelen. Amén

Padrenuestro... Avemaría... Gloria al Padre...

Agonizante Jesucristo, soporta todos estos sufrimientos, Señor.

Agonizante Jesucristo, te amamos.

Agonizante Corazón de Jesucristo, venga a nosotros Tu Reino.


Himno

Calma el ardor de Tu ira, oh Señor nos arrepentimos de haber pecado contra ti no volveremos a pecar.


ORACIÓN (3)

¡Oh Amado Jesucristo, que viniste al mundo para redimir a tu pueblo del pecado! ¡Oh Pastor Bueno que fuiste tratado con tanto desprecio y maldad por Tu rebañó! Al venir, viste como Tu pueblo profanaba el Santuario de Tu Padre. Tu furor los echó fuera del Santo Templo. Pero hoy, los hombres se han vuelto más carnales, y descuidan Tu Presencia en el Tabernáculo.

Te consolamos por los pecados que los hombres cometen contra Ti, presente en el Santo Tabernáculo; por la frialdad y negligencia que muestran en Tu Presencia... por aquellos que Te reciben indignamente, y por todos los actos irrespetuosos que cometen contra Ti. Perdón, perdón, Amado Jesucristo. Aunque los hombres Te siguen crucificando una y otra vez, por Tu misericordia, soporta todos estos insultos de las criaturas que tanto amas.

¡Oh Misericordioso Jesucristo! ¡Que seas por siempre consolado, y tengas misericordia de Tu pueblo, te pedimos! ¡Que la voz de las Virtudes Celestiales te consuele! Amén

Padrenuestro... Avemaría... Gloria al Padre...

Agonizante Jesucristo, soporta todos estos sufrimientos.

Agonizante Jesucristo, te amamos.

Agonizante Corazón de Jesucristo, venga a nosotros Tu Reino.


Himno

Agonizante Corazón de Jesucristo que has sufrido y expiado por nosotros hágase Tu voluntad en la tierra.


ORACIÓN (4)

¡Oh Misericordioso y Amante Jesucristo, sufriste tan dolorosamente en el Huerto de Getsemaní, que te llevó a exclamar: "Mi alma está triste hasta la muerte"! Consolamos Tu Sagrado Corazón que soporta tanto dolor. Tú sufriste la flagelación en la columna, y la coronación de espinas, con el fin de que fuéramos reconciliados con Dios. No obstante, muchas almas inocentes están siendo abortadas diariamente, y su llanto hiere Tu Sagrado Corazón. Te rogamos perdones todas las ofensas que recibes de los hombres.

Que la voz de los Querubines y Serafines celestiales te consuele. Y que la obra de evangelización de este mundo te conforte. Amén

Padrenuestro... Avemaría... Gloria al Padre...

Agonizante Jesucristo, soporta todos estos sufrimientos, Señor.

Agonizante Jesucristo, te amamos

Agonizante Corazón de Jesucristo, venga a nosotros Tu Reino.

Himno

Jesús, presente en la Santa Eucaristía te pedimos perdón por todos los pecados cometidos contra Ti.


ORACIÓN (5)

¡Oh Jesús, Bondadoso y Misericordioso, que te ofreciste a Ti mismo como Cordero del Sacrificio, para la salvación de la humanidad, te consolamos!

Oh Buen Dios, te entregaste humildemente a las autoridades judías, que te arrastraron sin misericordia, como si fueras un criminal, para ser juzgado por los hombres. Te consolamos, oh Agonizante Jesucristo, por todos los insultos que recibiste en los tribunales del mundo. Te consolamos por todos los crueles tormentos que sufriste de parte de Tu pueblo. Que por siempre seas adorado. Amén

L: Adoramos las Llagas de Tu Sagrado Cuerpo:

R: Seas por siempre consolado, oh Sacratísimo Corazón, que soportas todos estos sufrimientos.

L: Adoramos Tu Sagrada Cabeza que soporta la vergonzosa corona de espinas:

R: Te consolamos, oh Sacratísimo Corazón, que soportas todos estos sufrimientos.

L: Adoramos los dos Corazones de Amor que se encontraron en el camino al Calvario:

R: Sean por siempre consolados, oh Corazones de la Madre y del Hijo.

Sean por siempre consolados por toda la angustia y dolor sufridos en el camino al Calvario.

L: Adoramos Tu Preciosísima Sangre vertida en las calles de Jerusalén:

R: Recibe consuelo, Señor, porque Tu Sangre sirvió como reparación. En el Calvario, el Creador de Cielos y tierra, quedó desnudo a la vista de todos.

L: Te adoramos, Agonizante Jesucristo, que soportas esta vergüenza para la remisión de los pecados del mundo:

R: Gloria, honor y adoración a Ti, que humildemente aceptaste la Cruz de mi salvación. Cuando yacías en la Cruz, los soldados cruelmente estiraron Tus miembros, y clavaron Tus manos y pies. Honor y adoración a Tus Sagradas Llagas y a Tu Preciosísima Sangre.

Te rogamos, soporta todos los grandes sufrimientos y dolores que padeciste en la Cruz.

L: Adoramos Tu Santa Muerte, Inmaculado Cordero de Dios:

R: Reina por siempre, oh Preciosísima Sangre y Agua de Tu Sagrado Costado. Agonizante Jesucristo, venga a nosotros Tu Reino. Amén

Padrenuestro... Avemaría... Gloria al Padre...

Agonizante Jesucristo, soporta todos estos sufrimientos, Señor. Agonizante Jesucristo, te amamos. Agonizante Corazón de Jesucristo, venga a nosotros Tu Reino.


Himno

Jesús Crucificado, las gotas de Sangre que vertiste fueron todas contadas.

L: Agonizante Jesucristo, Hijo único de Dios, Redentor y Creador del mundo, Perdona y ten misericordia del mundo:

R: Agonizante Corazón de Jesucristo, recibe consuelo. Amén

DOCUMENTO PONTIFICIO -"REDEMPTIONIS SACRAMENTUM" - PARTE 3-

CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO
Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS

INSTRUCCIÓN

"REDEMPTIONIS SACRAMENTUM"


CAPÍTULO III

LA CELEBRACIÓN CORRECTA DE LA SANTA MISA


1. LA MATERIA DE LA SANTÍSIMA EUCARISTÍA


48. El pan que se emplea en el santo Sacrificio de la Eucaristía debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente, para que no haya ningún peligro de que se corrompa. 123 Por consiguiente, no puede constituir la materia válida, para la realización del Sacrificio y del Sacramento eucarístico, el pan elaborado con otras sustancias, aunque sean cereales, ni aquel que lleva mezcla de una sustancia diversa del trigo, en tal cantidad que, según la valoración común, no se puede llamar pan de trigo. 124 Es un abuso grave introducir, en la fabricación del pan para la Eucaristía, otras sustancias como frutas, azúcar o miel. Es claro que las hostias deben ser preparadas por personas que no sólo se distingan por su honestidad, sino que además sean expertas en la elaboración y dispongan de los instrumentos adecuados. 125

49. Conviene, en razón del signo, que algunas partes del pan eucarístico que resultan de la fracción del pan, se distribuyan al menos a algunos fieles, en la Comunión. "No obstante, de ningún modo se excluyen las hostias pequeñas, cuando lo requiere el número de los que van a recibir la sagrada Comunión, u otras razones pastorales lo exijan"; 126 más bien, según la costumbre, sean usadas sobretodo formas pequeñas, que no necesitan una fracción ulterior.

50. El vino que se utiliza en la celebración del santo Sacrificio eucarístico debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. 127 En la misma celebración de la Misa se le debe mezclar un poco de agua. Téngase diligente cuidado de que el vino destinado a la Eucaristía se conserve en perfecto estado y no se avinagre. 128 Está totalmente prohibido utilizar un vino del que se tiene duda en cuanto a su carácter genuino o a su procedencia, pues la Iglesia exige certeza sobre las condiciones necesarias para la validez de los sacramentos. No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género, que no constituyen una materia válida.


2. LA PLEGARIA EUCARÍSTICA


51. Sólo se pueden utilizar las Plegarias Eucarística que se encuentran en el Misal Romano o aquellas que han sido legítimamente aprobadas por la Sede Apostólica, en la forma y manera que se determina en la misma aprobación. "No se puede tolerar que algunos sacerdotes se arroguen el derecho de componer plegarias eucarísticas", 129 ni cambiar el texto aprobado por la Iglesia, ni utilizar otros, compuestos por personas privadas. 130

52. La proclamación de la Plegaria Eucarística, que por su misma naturaleza es como la cumbre de toda la celebración, es propia del sacerdote, en virtud de su misma ordenación. Por tanto, es un abuso hacer que algunas partes de la Plegaria Eucarística sean pronunciadas por el diácono, por un ministro laico, o bien por uno sólo o por todos los fieles juntos. La Plegaria Eucarística, por lo tanto, debe ser pronunciada en su totalidad, y solamente, por el Sacerdote. 131

53. Mientras el Sacerdote celebrante pronuncia la Plegaria Eucarística, "no se realizarán otras oraciones o cantos, y estarán en silencio el órgano y los otros instrumentos musicales", 132 salvo las aclamaciones del pueblo, como rito aprobado, de que se hablará más adelante.

54. Sin embargo, el pueblo participa siempre activamente y nunca de forma puramente pasiva: "se asocia al sacerdote en la fe y con el silencio, también con las intervenciones indicadas en el curso de la Plegaria Eucarística, que son: las respuestas en el diálogo del Prefacio, el Santo, la aclamación después de la consagración y la aclamación "Amén", después de la doxología final, así como otras aclamaciones aprobadas por la Conferencia de Obispos y confirmadas por la Santa Sede". 133

55. En algunos lugares se ha difundido el abuso de que el sacerdote parte la hostia en el momento de la consagración, durante la celebración de la santa Misa. Este abuso se realiza contra la tradición de la Iglesia. Sea reprobado y corregido con urgencia.

[56.] En la Plegaria Eucarística no se omita la mención del Sumo Pontífice y del Obispo diocesano, conservando así una antiquísima tradición y manifestando la comunión eclesial. En efecto, "la reunión eclesial de la asamblea eucarística es comunión con el propio Obispo y con el Romano Pontífice". 134


3. LAS OTRAS PARTES DE LA MISA


57. Es un derecho de la comunidad de fieles que, sobre todo en la celebración dominical, haya una música sacra adecuada e idónea, según costumbre, y siempre el altar, los paramentos y los paños sagrados, según las normas, resplandezcan por su dignidad, nobleza y limpieza.

58. Igualmente, todos los fieles tienen derecho a que la celebración de la Eucaristía sea preparada diligentemente en todas sus partes, para que en ella sea proclamada y explicada con dignidad y eficacia la palabra de Dios; la facultad de seleccionar los textos litúrgicos y los ritos debe ser ejercida con cuidado, según las normas, y las letras de los cantos de la celebración Litúrgica custodien y alimenten debidamente la fe de los fieles.

59. Cese la práctica reprobable de que sacerdotes, o diáconos, o bien fieles laicos, cambian y varían a su propio arbitrio, aquí o allí, los textos de la sagrada Liturgia que ellos pronuncian. Cuando hacen esto, convierten en inestable la celebración de la sagrada Liturgia y no raramente adulteran el sentido auténtico de la Liturgia.

60. En la celebración de la Misa, la liturgia de la palabra y la liturgia eucarística están íntimamente unidas entre sí y forman ambas un sólo y el mismo acto de culto. Por lo tanto, no es lícito separar una de otra, ni celebrarlas en lugares y tiempos diversos. 135 Tampoco está permitido realizar cada parte de la sagrada Misa en momentos diversos, aunque sea el mismo día.


61. Para elegir las lecturas bíblicas, que se deben proclamar en la celebración de la Misa, se deben seguir las normas que se encuentran en los libros litúrgicos, 136 a fin de que verdaderamente "la mesa de la Palabra de Dios se prepare con más abundancia para los fieles y se abran a ellos los tesoros bíblicos". 137


62. No está permitido omitir o sustituir, arbitrariamente, las lecturas bíblicas prescritas ni, sobre todo, cambiar "las lecturas y el salmo responsorial, que contienen la Palabra de Dios, con otros textos no bíblicos". 138

63. La lectura evangélica, que "constituye el momento culminante de la liturgia de la palabra", 139 en las celebraciones de la sagrada Liturgia se reserva al ministro ordenado, conforme a la tradición de la Iglesia. 140 Por eso no está permitido a un laico, aunque sea religioso, proclamar la lectura evangélica en la celebración de la santa Misa; ni tampoco en otros casos, en los cuales no sea explícitamente permitido por las normas. 141

64. La homilía, que se hace en el curso de la celebración de la santa Misa y es parte de la misma Liturgia, 142"la hará, normalmente, el mismo sacerdote celebrante, o él se la encomendará a un sacerdote concelebrante, o a veces, según las circunstancias, también al diácono, pero nunca a un laico. 143 En casos particulares y por justa causa, también puede hacer la homilía un obispo o un presbítero que está presente en la celebración, aunque sin poder concelebrar". 144

65. Se recuerda que debe tenerse por abrogada, según lo prescrito en el canon 767 § 1, cualquier norma precedente que admitiera a los fieles no ordenados para poder hacer la homilía en la celebración eucarística. 145 Se reprueba esta concesión, sin que se pueda admitir ninguna fuerza de la costumbre. 

66. La prohibición de admitir a los laicos para predicar, dentro de la celebración de la Misa, también es válida para los alumnos de seminarios, los estudiantes de teología, para los que han recibido la tarea de "asistentes pastorales" y para cualquier otro tipo de grupo, hermandad, comunidad o asociación, de laicos. 146


67. Sobre todo, se debe cuidar que la homilía se fundamente estrictamente en los misterios de la salvación, exponiendo a lo largo del año litúrgico, desde los textos de las lecturas bíblicas y los textos litúrgicos, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana, y ofreciendo un comentario de los textos del Ordinario y del Propio de la Misa, o de los otros ritos de la Iglesia. 147 Es claro que todas las interpretaciones de la sagrada Escritura deben conducir a Cristo, como eje central de la economía de la salvación, pero esto se debe realizar examinándola desde el contexto preciso de la celebración litúrgica. Al hacer la homilía, procúrese iluminar desde Cristo los acontecimientos de la vida. Hágase esto, sin embargo, de tal modo que no se vacíe el sentido auténtico y genuino de la palabra de Dios, por ejemplo, tratando sólo de política o de temas profanos, o tomando como fuente ideas que provienen de movimientos pseudo-religiosos de nuestra época. 148


68. El Obispo diocesano vigile con atención la homilía, 149 difundiendo, entre los ministros sagrados, incluso normas, orientaciones y ayudas, y promoviendo a este fin reuniones y otras iniciativas; de esta manera tendrán ocasión frecuente de reflexionar con mayor atención sobre el carácter de la homilía y encontrarán también una ayuda para su preparación.

69. En la santa Misa y en otras celebraciones de la sagrada Liturgia no se admita un "Credo" o Profesión de fe que no se encuentre en los libros litúrgicos debidamente aprobados.

70. Las ofrendas que suelen presentar los fieles en la santa Misa, para la Liturgia eucarística, no se reducen necesariamente al pan y al vino para celebrar la Eucaristía, sino que también pueden comprender otros dones, que son ofrecidos por los fieles en forma de dinero o bien de otra manera útil para la caridad hacia los pobres. Sin embargo, los dones exteriores deben ser siempre expresión visible del verdadero don que el Señor espera de nosotros: un corazón contrito y el amor a Dios y al prójimo, por el cual nos configuramos con el sacrificio de Cristo, que se entregó a sí mismo por nosotros. Pues en la Eucaristía resplandece, sobre todo, el misterio de la caridad que Jesucristo reveló en la Última Cena, lavando los pies de los discípulos. Con todo, para proteger la dignidad de la sagrada Liturgia, conviene que las ofrendas exteriores sean presentadas de forma apta. Por lo tanto, el dinero, así como otras ofrendas para los pobres, se pondrán en un lugar oportuno, pero fuera de la mesa eucarística. 150 Salvo el dinero y, cuando sea el caso, una pequeña parte de los otros dones ofrecidos, por razón del signo, es preferible que estas ofrendas sean presentadas fuera de la celebración de la Misa.

71. Consérvese la costumbre del Rito romano, de dar la paz un poco antes de distribuir la sagrada Comunión, como está establecido en el Ordinario de la Misa. Además, conforme a la tradición del Rito romano, esta práctica no tiene un sentido de reconciliación ni de perdón de los pecados, sino que más bien significa la paz, la comunión y la caridad, antes de recibir la santísima Eucaristía. 151 En cambio, el sentido de reconciliación entre los hermanos se manifiesta claramente en el acto penitencial que se realiza al inicio de la Misa, sobre todo en la primera de sus formas.

72. Conviene "que cada uno dé la paz, sobriamente, sólo a los más cercanos a él". "El sacerdote puede dar la paz a los ministros, permaneciendo siempre dentro del presbiterio, para no alterar la celebración. Hágase del mismo modo si, por una causa razonable, desea dar la paz a algunos fieles". "En cuanto al signo para darse la paz, establezca el modo la Conferencia de Obispos", con el reconocimiento de la Sede Apostólica, "según la idiosincrasia y las costumbres de los pueblos". 152

73. En la celebración de la santa Misa, la fracción del pan eucarístico la realiza solamente el sacerdote celebrante, ayudado, si es el caso, por el diácono o por un concelebrante, pero no por un laico; se comienza después de dar la paz, mientras se dice el "Cordero de Dios". El gesto de la fracción del pan, "realizada por Cristo en la Última Cena, que en el tiempo apostólico dio nombre a toda la acción eucarística, significa que los fieles, siendo muchos, forman un solo cuerpo por la comunión de un solo pan de vida, que es Cristo muerto y resucitado para la salvación del mundo (1 Cor 10, 17)". 153 Por esto, se debe realizar el rito con gran respeto. 154 Sin embargo, debe ser breve. El abuso, extendido en algunos lugares, de prolongar sin necesidad este rito, incluso con la ayuda de laicos, contrariamente a las normas, o de atribuirle una importancia exagerada, debe ser corregido con gran urgencia. 155

74. Si se diera la necesidad de que instrucciones o testimonios sobre la vida cristiana sean expuestos por un laico a los fieles congregados en la iglesia, siempre es preferible que esto se haga fuera de la celebración de la Misa. Por causa grave, sin embargo, está permitido dar este tipo de instrucciones o testimonios, después de que el sacerdote pronuncie la oración después de la Comunión. Pero esto no puede hacerse una costumbre. Además, estas instrucciones y testimonios de ninguna manera pueden tener un sentido que pueda ser confundido con la homilía, 156 ni se permite que por ello se suprima totalmente la homilía. 

4. LA UNIÓN DE VARIOS RITOS CON LA CELEBRACIÓN DE LA MISA

75. Por el sentido teológico inherente a la celebración de la eucaristía o de un rito particular, los libros litúrgicos permiten o prescriben, algunas veces, la celebración de la santa Misa unida con otro rito, especialmente de los Sacramentos. 157 En otros casos, sin embargo, la Iglesia no admite esta unión, especialmente cuando lo que se añadiría tiene un carácter superficial y sin importancia.

76. Además, según la antiquísima tradición de la Iglesia romana, no es lícito unir el Sacramento de la Penitencia con la santa Misa y hacer así una única acción litúrgica. Esto no impide que algunos sacerdotes, independientemente de los que celebran o concelebran la Misa, escuchen las confesiones de los fieles que lo deseen, incluso mientras en el mismo lugar se celebra la Misa, para atender las necesidades de los fieles. 158 Pero esto, hágase de manera adecuada.

77. La celebración de la santa Misa de ningún modo puede ser intercalada como añadido a una cena común, ni unirse con cualquier tipo de banquete. No se celebre la Misa, a no ser por grave necesidad, sobre una mesa de comedor 159, o en el comedor, o en el lugar que será utilizado para un convite, ni en cualquier sala donde haya alimentos, ni los participantes en la Misa se sentarán a la mesa, durante la celebración. Si, por una grave necesidad, se debe celebrar la Misa en el mismo lugar donde después será la cena, debe mediar un espacio suficiente de tiempo entre la conclusión de la Misa y el comienzo de la cena, sin que se muestren a los fieles, durante la celebración de la Misa, alimentos ordinarios.

78. No está permitido relacionar la celebración de la Misa con acontecimientos políticos o mundanos, o con otros elementos que no concuerden plenamente con el Magisterio de la Iglesia Católica. Además, se debe evitar totalmente la celebración de la Misa por el simple deseo de ostentación o celebrarla según el estilo de otras ceremonias, especialmente profanas, para que la Eucaristía no se vacíe de su significado auténtico.


79. Por último, el abuso de introducir ritos tomados de otras religiones en la celebración de la santa Misa, en contra de lo que se prescribe en los libros litúrgicos, se debe juzgar con gran severidad.


NOTAS


123 Cf. Código de Derecho Canónico, c. 924 § 2; MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 320.

124 Cf. S. CONGR. DISCIPLINA SACRAMENTOS, Instr., Dominus Salvator noster, día 26 de marzo de 1929, n. 1: AAS 21 (1929) pp. 631-642, esto p. 632. 

125 Cf. ibidem, n. II: AAS 21 (1929) p. 635.

126 Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 321.

127 Cf. Lc 22, 18; Código de Derecho Canónico, c. 924 §§ 1, 3; MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 322.

128 Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 323.

129 JUAN PABLO II, Carta Apostólica, Vicesimus quintus annus, n. 13: AAS 81 (1989) p. 910.
130 S. CONGR. SACRAMENTOS Y CULTO DIVINO, Instr., Inaestimabile donum, n. 5: AAS 72 (1980) p. 335.

131 Cf. JUAN PABLO II, Carta Encíclica, Ecclesia de Eucharistia, n. 28: AAS 95 (2003) p. 452; MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 147; S. CONGR. CULTO DIVINO, Instr., Liturgicae instaurationes, n. 4: AAS 62 (1970) p. 698; S. CONGR. SACRAMENTOS Y CULTO DIVINO, Instr., Inaestimabile donum, n. 4: AAS 72 (1980) p. 334.

132 MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 32.

133 Ibidem, n. 147; cf. JUAN PABLO II, Carta Encíclica, Ecclesia de Eucharistia, n. 28: AAS 95 (2003) p. 452; cf. también CONGR. SACRAMENTOS Y CULTO DIVINO, Instr., Inaestimabile donum, n. 4: AAS 72 (1980) pp. 334-335.

134 JUAN PABLO II, Carta Encíclica, Ecclesia de Eucharistia, n. 39: AAS 95 (2003) p. 459.

135 Cf. S. CONGR. CULTO DIVINO, Instr., Liturgicae instaurationes, n. 2b: AAS 62 (1970) p. 696.

136 Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, nn. 356-362.

137 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO VATICANO II, Const. sobre la s. Liturgia, Sacrosanctum Concilium, n. 51.

138 MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 57; cf. JUAN PABLO II, Carta Apostólica, Vicesimus quintus annus, n. 13: AAS 81 (1989) p. 910; CONGR. DOCTRINA DE LA FE, Declaración sobre la unicidad y universalidad salvífica de Jesucristo y de la Iglesia, Dominus Iesus, día 6 de agosto del 2000: AAS 92 (2000) pp. 742-765.

139 MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 60.

140 Cf. ibidem, nn. 59-60.

141 Cf. v.gr. RITUALE ROMANUM, ex decreto sacrosancti Oecumenici Concilii Vaticani II renovatum, auctoritate Pauli Pp. VI editum Ioannis Pauli Pp. II cura recognitum: Ordo celebrandi Matrimonium, editio typica altera, día 19 de marzo de 1990, Typis Polyglottis Vaticanis, 1991, n. 125; RITUALE ROMANUM, ex decreto sacrosancti Oecumenici Concilii Vaticani II instauratum, auctoritate Pauli Pp. VI promulgatum: Ordo Unctionis infirmorum eorumque pastoralis curae, editio typica, día 7 de diciembre de 1972, Typis Polyglottis Vaticanis, 1972, n. 72.

142 Cf. Código de Derecho Canónico, c. 767 § 1.

143 Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 66; cf. también Código de Derecho Canónico, c. 6 §§ 1, 2; y c. 767 § 1, a lo que se refiere también la ya citada CONGR. CLERO y otras, Instr., Ecclesiae de mysterio, Disposiciones Prácticas, art. 3 § 1: AAS 89 (1997) p. 865. 

144 MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 66; cf. también Código de Derecho Canónico, c. 767 § 1.

145 Cf. CONGR. CLERO y otras, Instr., Ecclesiae de mysterio, Disposiciones Prácticas, art. 3 § 1: AAS 89 (1997) p. 865; cf. también Código de Derecho Canónico, c. 6 §§ 1, 2; PONT. COMISIÓN PARA LA INTERP. AUTÉNTICA DEL COD. DER. CANÓNICO, Respuesta ad propositum dubium, día 20 de junio de 1987: AAS 79 (1987) p. 1249.

146 Cf. CONGR. CLERO y otras, Instr., Ecclesiae de mysterio, Disposiciones Prácticas, art. 3 § 1: AAS 89 (1997) pp. 864-865.

147 Cf. CONCILIO ECUMÉNICO TRIDENTINO, Sesión XXII, día 17 de septiembre de 1562, De Ss. Missae Sacrificio, cap. 8: DS 1749; MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 65.

148 Cf. JUAN PABLO II, Alocución a los Obispos de los Estados Unidos de América, venidos a Roma en visita "ad limina Apostolorum", día 28 de mayo de 1993, n. 2: AAS 86 (1994) p. 330.
149 Cf. Código de Derecho Canónico, c. 386 § 1.

150 Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 73.

151 Cf. ibidem, n. 154.

152 Cf. ibidem, nn. 82, 154.

153 Ibidem, n. 83.

154 Cf. S. CONGR.CULTO DIVINO, Instr., Liturgicae instaurationes, n. 5: AAS 62 (1970) p. 699.

155 Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, nn. 83, 240, 321.

156 Cf. CONGR. CLERO y otras, Instr., Ecclesiae de mysterio, Disposiciones prácticas, art. 3 § 2: AAS 89 (1997) p. 865.

157 Cf. especialmente, Institutio generalis de Liturgia Horarum, nn. 93-98; RITUALE ROMANUM, ex decreto sacrosancti Oecumenici Concilii Vaticani II instauratum, auctoritate Ioannis Pauli Pp. II promulgatum: De Bendictionibus, editio typica, día 31 de mayo de 1984, Typis Poliglottis Vaticanis, 1984, Praenotanda n. 28; Ordo coronandi imaginem beatae Mariae Virginis, editio typica, día 25 de marzo de 1981, Typis Poliglottis Vaticanis, 1981, nn. 10 y 14, pp. 10-11; S. CONGR. CULTO DIVINO, Instr., sobre las Misas con grupos particulares, Actio pastoralis, día 15 de mayo de 1969: AAS 61 (1969) pp. 806-811; Directorio de las Misas con niños, Pueros baptizatos, día 1 de noviembre de 1973: AAS 66 (1974) pp. 30-46; MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 21.

158 Cf. JUAN PABLO II, Carta Apostólica "motu proprio datae", Misericordia Dei, día 7 abril del 2002, n. 2: AAS 94 (2002) p. 455; cf. CONGR. CULTO DIVINO Y DISCIPLINA SACRAMENTOS, Respuesta ad dubia proposita: Notitiae 37 (2001) pp. 259-260.

159 Cf. S. CONGREGACIÓN CULTO DIVINO, Instr., Liturgicae instaurationes, n. 9: AAS 62 (1970) p. 702.


MENSAJES DE JESÚS EL BUEN PASTOR - MENSAJES RECIENTES - PARTE 26

 
¡OH HUMANIDAD INGRATA Y PECADORA QUE CLAMÁIS POR LA VENIDA DE UN MESÍAS. AHÍ LES VIENE SU MESÍAS, EL CUAL OS LLEVARÁ A LA MUERTE ETERNA!
 
OCTUBRE 29 DE 2012 - 8:30 A.M.


LLAMADO URGENTE DE MARÍA ROSA MÍSTICA A LOS HIJOS DE DIOS


Hijitos de mi corazón, que la paz de Dios os acompañe.
 
Que nadie os engañe diciendo que mi Hijo está aquí o allá, mi Hijo ya no pisará esta tierra, Mi Hijo viene a reinar en los corazones de su pueblo purificado y fiel en los nuevos cielos y la nueva tierra que mi Padre creará. Hijitos, no le creáis a aquellos que anunciarán el regreso del mesías a este mundo. Ese que los medios de comunicación anunciarán no es mi Hijo, ese es el anticristo disfrazado de mi Hijo.

Acordaos que es el padre de la mentira, el gran imitador y falsificador que vendrá a la humanidad hablándole de paz, pero en su corazón sólo hay odio, soberbia, envidia, venganza, muerte y destrucción. Lo seguirán todos aquellos que no están inscritos en el libro de la vida.
 
Hijitos, la paz sólo proviene de Dios que es amor y misericordia en esencia, el ser de iniquidad viene es a destruiros y a robaros el alma; se os mostrará al principio como un pacificador mientras se gana la confianza de la inmensa mayoría de la humanidad; hablará de paz y solidaridad y hará prodigios, ésta será la trampa en que muchos caerán.

Acordaos de lo que os dijo mi Hijo en mensajes anteriores: No veáis, ni escuchéis al falso profeta, al falso mesías, porque tiene poder para influir en las almas y hacerlas perder.
 
Hijitos míos, apartaos de sus enseñanzas y falsa doctrina, no lo escuchéis, porque tiene poder para convencer, es astuto, es la antigua serpiente y conoce vuestras debilidades. Sellaos con la Sangre de mi Hijo en vuestra mente, potencias, pensamientos, sentidos, sentimientos, memoria, voluntad, consciente, inconsciente y subconsciente; sellad también con su Sangre vuestro cuerpo y espíritu y todos los aparatos como: Televisores, radios, equipos, teléfonos, computadores y cualquier otro medio por donde se pueda filtrar su voz o su imagen.
 
Pedid hijitos míos, mi santa protección y cuando os sintáis en peligro inminente de caer, decid: Ave María Purísima, sin pecado concebida, María Santísima y yo vendré con Miguel y los Ángeles del cielo a protegeros. Os anuncio todo esto hijitos míos, porque mi adversario encarnado está por manifestarse a la humanidad como el mesías esperado.

Acordaos mis niños, que todos los acontecimientos se han acelerado por la maldad y el pecado de la inmensa mayoría de la humanidad de estos últimos tiempos. ¡Oh humanidad ingrata y pecadora que clamáis por la venida de un mesías. Ahí les viene su mesías, el cual os llevará a la muerte eterna!. Estad pues hijitos míos, vigilantes y orantes, no descuidéis la oración y el rezo de mi santo rosario, no descuidéis vuestra armadura espiritual, para que podáis repeler los dardos incendiarios de mi adversario y sus agentes del mal. Que la paz de Dios os acompañe y mi protección maternal os asista. Vuestra Madre, María Rosa Mística. Dad a conocer mis mensajes en todos los confines de la tierra.
 
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA, MARÍA SANTÍSIMA



¡TODO LLEGARÁ TAN DE REPENTE QUE MUCHOS NO VAN A TENER TIEMPO PARA IMPLORAR PERDÓN Y SER PERDONADOS!

OCTUBRE 23 DE 2012 – 8:15 A.M.



Que mi paz os acompañe, ovejas de mi grey.
 
La inmensa mayoría de la humanidad no está haciendo caso a mis llamados a la conversión, piensan que porque nada ha pasado, nada sucederá. ¡Qué equivocados están los que así piensan, no saben que todo se desatará en cadena en cualquier momento!. Las oraciones, eucaristías, súplicas, ayunos y mortificaciones de mis hijos fieles, están rescatando almas; es por esta razón que mi Padre no ha enviado el castigo; acordaos que la esencia de Dios es el amor y yo soy el buen pastor que da la vida por sus ovejas. Dios es amor y misericordia, y no se complace con la muerte del pecador.
 
No andéis tan confiados, porque cuando menos lo penséis todo se desatará y muchos se van a perder, porque dejaron para el último momento su salvación, esperando que todo sucediera para poder arrepentirse. ¡Oh, qué insensatos sois!, ¿qué estáis esperando para retomar la senda de la salvación?. Todo llegará tan de repente que muchos no van a tener tiempo para implorar perdón y ser perdonados. La noche os va a coger dormidos y el amo llegará y tocará a vuestras puertas sin escuchar respuesta alguna, entonces, seguirá de largo y cuando despertéis ya será muy tarde para vosotros, porque tocaréis a las puertas de la misericordia y la voz del eterno os dirá: ¡No os conozco, apartaos de Mí y de mi Casa, obradores del mal!.
 
De nuevo os digo, velad y orad, porque el amo está en camino y vosotros no sabéis ni el día, ni la hora en que tocará a vuestras puertas. No despilfarréis más el tiempo en vanidades y preocupaciones mundanas, preocupaos más bien por retomar el camino que os llevará a las puertas de la nueva creación. Estad listos y preparados, porque todo llegará de repente, entonces, aparecerá en el cielo la señal del hijo del hombre y todas las tribus de la tierra se golpearán el pecho y verán venir al hijo del hombre sobre las nubes del cielo con gran poder y majestad. (Mateo 24, 30).
 
Mi paz os dejo, mi paz os doy, arrepentíos y convertíos, porque el Reino de Dios está cerca. Vuestro Maestro y Pastor, Jesús de Nazareth.

Dad a conocer mis mensajes en todos los confines de la tierra.



¡EL JINETE DE LA HAMBRUNA SE APROXIMA Y VIENE A DESCARGAR SU COPA SOBRE LOS HABITANTES DE LA TIERRA!

OCTUBRE 13 DE 2012 - 8:10 A.M.

LLAMADO URGENTE DE MARÍA ROSA MÍSTICA A LA HUMANIDAD

Hijitos de mi corazón, que la paz de Dios esté con vosotros.

El jinete de la hambruna se aproxima y viene a descargar su copa sobre los habitantes de la tierra. Una vez más hijitos os digo, que estéis preparados con alimentos no perecederos y mucha agua, porque el tiempo de escasez y sequía está por llegar. No seáis tercos, mirad que viene la hambruna y muchos de vosotros andáis tan relajados, como si nada fuera a suceder.

Hijitos, todo lo que os venimos anunciando se cumplirá al pie de la letra, todo llegará en el tiempo señalado por la voluntad de mi Padre. ¡Haced caso hijitos, porque es por vuestro bien!. Almacenad alimentos y tened reserva de agua, porque se acercan los días de hambruna en todo el planeta; muchos mañana se van a arrepentir de no haber hecho caso a nuestros llamados y van a desear un poco de alimento y un poco de agua y no la van a encontrar.

Mis niños, no dilatéis más este llamado que os estoy haciendo, apresuraos a comprar alimentos y a recoger agua, para que cuando lleguen estos días tengáis reserva y podáis alimentaros vosotros y vuestras familias. Haced como José en Egipto y almacenad alimentos no perecederos y tened reserva de agua, para que podáis enfrentar el tiempo de la gran hambruna que se está acercando.

Mirad que os anuncio con anterioridad lo que está por suceder, para que mañana no digáis que no estabais avisados. La hambruna es una de las plagas que azotará a la tierra y hará parte de vuestra purificación. Muchos enloquecerán por el hambre y la sed y harán correr la sangre de sus hermanos, por un poco de alimento y agua. La hambruna dejará una huella de muerte y desolación en muchos lugares de la tierra. Leed hijitos las lamentaciones del profeta Jeremías en el capítulo 4, para que comprendáis mejor todo cuanto esta madre os está diciendo y así no pongáis en duda lo que os estoy anunciando.

Hijitos, no despilfarréis comida, comed lo necesario, porque lo que malgastéis hoy os hará falta mañana. Dad gracias a vuestro Padre Celestial por lo mucho o lo poco de cada día; pedid el Pan de Vida y el alimento corporal con la oración del Padrenuestro, como os lo enseñó mi Hijo. Preparos pues mis hijitos, abasteceos de agua y alimentos para que podáis sobrellevar los días de la gran hambruna. Que la paz de Dios os acompañe y mi protección maternal os asista. Vuestra Madre, María, Rosa Mística.

Dad a conocer cuanto antes este mensaje a toda la humanidad.



¡MI ROSARIO ES TERROR PARA LOS DEMONIOS Y FORTALEZA PARA VUESTRO ESPÍRITU!
 
OCTUBRE 03 DE 2012 – 2:10 P.M.


LLAMADO DE MARÍA SANTIFICADORA AL EJÉRCITO MARIANO
 
Mis pequeños, que la paz de Dios esté con vosotros.
 
No temáis mis niños, la protección de mi santo rosario será vuestro escudo en los tiempos de la gran prueba. Si supierais del poder que tiene mi rosario, seríais más fervorosos en su rezo; con cada Avemaría que me hacéis con fe, yo vuestra Madre, no sólo intercedo por vosotros y vuestras familias, sino que también rescato a muchas almas de caer en el abismo.
 
Mi rosario es terror para los demonios y fortaleza para vuestro espíritu. Todo lo que me pidáis con fe en el rezo de mi rosario os lo concederé, si es para bien vuestro y salvación de vuestras almas; todo aquel que reza mi santo rosario tiene la protección de esta Madre, y en la hora de su muerte yo no me olvidaré de esa alma que fue mi devota. Mi rosario detiene calamidades, convierte almas, protege a la Iglesia y a su Vicario, libera a las almas del purgatorio y salva a los pecadores del fuego eterno.
 
Mi rosario es salvación para vuestras almas, es comunicación conmigo y protección permanente para todos aquellos que con fe meditan los misterios del nacimiento, vida, pasión, muerte y resurrección de mi Hijo.
 
Hijitos, yo vuestra Madre jamás desoigo las almas que hacen mis avemarías; no sabéis el gozo que siento al veros rezar mi rosario; hacedlo en cadena y los planes de mi adversario rodarán por el suelo. El poder de mi Santo Rosario será vuestra victoria; uníos en oración y la paz y consuelo de cada día vuestra Madre os dará.
 
Mientras más rosarios hagáis en cadena, más almas rescatáis y las fortalezas de mi adversario debilitáis y ninguna fuerza del mal podrá haceros daño. Consagradme vuestras familias y vuestros hogares en mi rosario y yo vuestra Madre no dejaré que se pierdan, así sean los más pecadores tened pues en cuenta lo que os digo y haced mi rosario todos los días, para que caminéis en victoria. ¡Adelante mi Ejército Mariano, propagad el rezo de mi Santo Rosario y juntos derrotaremos a mi adversario y sus huestes del mal. Que mí amor y protección maternal permanezca en vosotros. Vuestra Madre que os ama, María Santificadora. Alto de Guarne, Ant.
 
Dad a conocer mis mensajes, hijitos de mi corazón.



¡EJÉRCITO MARIANO MILITANTE, VUESTRO ESTANDARTE SERÁ MI ROSARIO Y LA CRUZ DE MI HIJO, IMPRESOS EN UNA TELA BLANCA Y ROJA CON LA IMAGEN DE NUESTROS DOS CORAZONES!
 
OCTUBRE 01 DE 2012 - 7:45 A.M.


LLAMADO URGENTE DE MARÍA ROSA MÍSTICA AL EJÉRCITO MARIANO MILITANTE
 
Mi ejército mariano que la paz de Dios esté con todos vosotros y mi protección maternal os asista siempre.
 
Mis valientes y fieles hijitos, aceitad vuestra armadura con la oración y reforzad vuestras defensas con la fe, el amor y la confianza en Dios, porque la batalla final por vuestra libertad está por comenzar. Os necesito listos y preparados para que os unáis a mí y a los ejércitos celestiales y juntos derrotemos de la faz de la tierra a mi adversario y sus ejércitos de maldad.
 
Yo vuestra capitana os hago este llamado para que os preparéis física, sicológica y espiritualmente para la batalla espiritual que os dará vuestra libertad. La señal de la cruz de mi Hijo en el firmamento os anunciará la proximidad de todos los acontecimientos descritos en la santa palaba de Dios y en los mensajes que en estos últimos tiempos estamos enviando a la humanidad a través de nuestros mensajeros.
 
Ejército Mariano Militante, vuestro estandarte será mi rosario y la cruz de mi Hijo, impresos en una tela blanca y roja con la imagen de nuestros dos corazones. Ésta será la bandera que debéis imprimir y llevar consigo en la batalla. Mi adversario huirá si vosotros con fe la lleváis, alzad mi estandarte así como lo hizo nuestro siervo Moisés con el cayado que le dio la victoria al pueblo de Israel. Yo vuestra capitana estaré con vosotros en compañía de Miguel y los ejércitos celestiales guiándoos a la victoria. ¡Adelante mis guerreros, acordados que el triunfo es de nuestros dos corazones!.
 
Os anuncio hijitos, que el tiempo de la justicia divina está por desatarse, la cruz de mi Hijo muy pronto aparecerá en la bóveda celeste y todo mortal la verá; muchas gracias recibirán todos aquellos que la honren, es la cruz del Gólgota que os fortalecerá en el espíritu y os preparará para el aviso. Hijitos, durante los siete días y noches que permanecerá la gloriosa cruz de mi Hijo en el firmamento, os pido que le entreguéis todas vuestras miserias y pecados, lo mismo que a vuestros familiares más apartados de Dios, para que puedan convertirse en el despertar de conciencias y así puedan unirse al rebaño del gran pastor.
 
Hijitos, el tiempo del milagro será muy corto, pero suficiente para la gran evangelización en toda la tierra. Todos mis hijitos fieles ayudarán a terminar de despertar a las almas tibias para que no se pierdan y alcancen a definirse de una vez. El milagro será el tiempo de la gran cosecha, el trigo será separado de la cizaña y las ovejas serán separadas de las cabras, quedando así listo el rebaño de mi Hijo.
 
Estad pues despiertos hijitos, no os durmáis, no sea que os coja la noche sin estar preparados; acordaos que el tiempo ya no es tiempo y que en cualquier momento de este no tiempo todo se desatará. Que mi bendición y protección os acompañe rebaño de mi Hijo. Os ama vuestra Madre, María Rosa Mística. Santuario de la Aguacatala.

DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO. Directamente del Abismo I.

Carta del Más Allá

Imprimatur del original alemán: Brief aus dem Jenseits - Treves, 9-11-1953.N.4/53

Dios se comunica con los hombres de muchas maneras. Las Sagradas Escrituras se refieren a muchas comunicaciones divinas hechas a través de visiones y aún de sueños. Los sueños, no siempre son sólo sueños.

La "carta del más allá" que se transcribe seguidamente se refiere a la condenación eterna de una joven. A primera vista parece una historia novelada. Pero considerando las circunstancias se llega a la conclusión de que no deja de tener su fondo histórico, a partir de su sentido moral y su alcance trascendental.

El original de esta carta fue encontrado entre los papeles de una religiosa fallecida, amiga de la joven condenada. Allí cuenta la monja los acontecimientos de la vida de su compañera como si fueran hechos conocidos y verificados, así como su condenación eterna comunicada en un sueño. La Curia diocesana de Treves (Alemania) autorizó su publicación como lectura sumamente instructiva.

La "carta del más allá" apareció por primera vez en un libro de revelaciones y profecías, junto con otras narraciones. Fue el Rvdo. Padre Bernhardin Krempel C.P., doctor en teología, quien la publicó por separado y le confirió mayor autoridad al encargarse de probar, en las notas, la absoluta concordancia de la misma con la doctrina católica.

Entre los manuscritos dejados en su convento por una religiosa, que en el mundo se llamó Clara, se encontró el siguiente testimonio:


El relato de Clara:

Tuve una amiga, Anita. Es decir, éramos muy próximas por ser vecinas y compañeras de trabajo en la misma oficina M.

Más tarde, Ani se casó y no volví a verla. Desde que nos conocimos, había entre nosotras, en el fondo, más amabilidad que propiamente amistad.

Por eso, sentí muy poco su ausencia cuando, después de su casamiento, ella fue a vivir al barrio elegante de las villas, lejos del mío.

Durante mis vacaciones en el Lago de Garda (Italia), en septiembre de 1937, recibí una carta de mi madre en la que me decía: "Anita N murió en un accidente automovilístico. La sepultaron ayer en Wald Friendhof"

Me impresioné mucho con la noticia. Sabía que mi amiga no había sido propiamente religiosa. ¿Estaría preparada para presentarse ante Dios? ¿En qué estado la habría encontrado su muerte súbita?

Al día siguiente escuché misa, comulgué por la intención de Anita, en la casa del pensionado de las hermanas, donde estaba viviendo. Rezaba fervorosamente por su eterno descanso, y por esta misma intención ofrecí la Santa Comunión.

Durante todo el día percibí un cierto malestar, que fue aumentando por la tarde.

Dormí inquieta. Me desperté de improviso, escuchando algo así como una sacudida en la puerta del cuarto. Encendí la luz. El reloj indicaba las doce y diez minutos. Nada. Tampoco ruidos. Tan solo las olas del Lago de Garda golpeando monótonas contra el muro del jardín del pensionado. No había viento.

Yo conservaba la impresión de que al despertar encontraría, además de los golpes de la puerta, un ruido de brisa o viento, parecido al que producía mi jefe de la oficina, cuando de mal humor tiraba sobre mi escritorio una carta que lo molestaba.

Reflexioné un instante si debía levantarme.

No! Todo no es más que sugestión, me dije. Mi fantasía está sobresaltada por la noticia de la muerte.

Me di vuelta en la cama, recé algunos Padrenuestros por las ánimas y me dormí de nuevo.

Soñé entonces que me levantaba de mañana, a las 6, yendo a la capilla. Al abrir la puerta del cuarto, me encontré con una cantidad de hojas de carta. Levantarlas, reconocer la letra de Anita y dar un grito, fue cosa de un segundo.

Temblando, las sostuve en mis manos. Confieso que quedé tan aterrorizada que no pude rezar. Apenas respiraba. Nada mejor que huir de allí, salir al aire libre. Me arreglé rápidamente, puse la carta dentro de mi cartera y salí en seguida.

Subí por el tortuoso camino, entre olivos, laureles y quintas de la villa, más allá del conocido camino gardesano.

La mañana aparecía radiante. En los días anteriores, yo me detenía cada cien pasos, maravillada por la vista que ofrecían el lago y la Isla de Garda. El suavísimo azul del agua me refrescaba; como una niña que mira admirada a su abuelo, así contemplaba, extasiada, al ceniciento monte Baldo, que se levanta en la orilla opuesta del lago, hasta los 2.200 metros de altura.

Ese día no tenía ojos para todo eso. Después de caminar un cuarto de hora, me dejé caer maquinalmente sobre un banco ubicado entre dos cipreses, donde la víspera había leído con placer "La doncella Teresa". Por primera vez veía en los cipreses el símbolo de la muerte, algo en lo que antes no había pensado.

Tomé la carta. No tenía firma. Sin la menor duda, estaba escrita por Ani. No faltaba la gran "s", ni la "t" francesa, a la que se había acostumbrado en la oficina, para irritar al Sr. G.

No era su estilo. Por lo menos, no era así como hablaba de costumbre. Lo habitual en ella era la conversación amable, la risa, subrayada por los ojos azules y su graciosa nariz...

Sólo cuando discutíamos asuntos religiosos se volvía mordaz y caía en el tono rudo de la carta. Yo misma me siento envuelta por su excitada cadencia.

Hela aquí, la Carta del Más Allá de Anita N., palabra por palabra, tal como la leí en el sueño.



La Carta:

CLARA, NO RECES POR MÍ, ESTOY CONDENADA. Si te doy este aviso - es más, voy a hablarte largamente sobre esto - no creas que lo hago por amistad. Quienes estamos aquí ya no amamos a nadie. Lo hago como obligada. Es parte de la obra "de esa potencia que siempre quiere el mal y realiza el bien".

En realidad, me gustaría verte aquí, adonde llegué para siempre. No te extrañes de mis intenciones. Aquí, todos pensamos así. Nuestra voluntad está petrificada en el mal, es decir, en aquello que ustedes consideran "mal". Aún cuando pueda hacer algo "bien" (como yo lo hago ahora, abriéndote los ojos ante el infierno), no lo hago con recta intención.

¿Recuerdas? Hace cuatro años que nos conocimos, en M. Tenías 23 años y ya trabajabas en el escritorio desde seis meses antes, cuando yo ingresé.

Varias veces me sacaste de apuros. Con frecuencia me dabas buenos avisos que a mí, principiante, me venían muy bien. Pero, ¿qué es "bueno"?

Yo ponderaba, en aquel entonces, tu "caridad". Ridículo... Tus ayudas eran pura ostentación, algo que desde entonces sospechaba.

Aquí, no reconocemos bien alguno en absolutamente nadie.

Pero ya que conociste mi juventud, es el momento de llenar algunas lagunas.

De acuerdo con los planes de mis padres, yo nunca tendría que haber existido. Por un descuido se produjo la desgracia de mi concepción. Mis hermanas tenían 14 y 16 años cuando vine al mundo.

Ojalá no hubiera nacido! Ojalá pudiera ahora aniquilarme, huir de estos tormentos! No hay placer comparable al de acabar mi existencia, así como se reduce a cenizas un vestido, sin dejar vestigios. Pero es necesario que exista. Es preciso que yo sea tal como me he hecho: con el fracaso total de la finalidad de mi existencia.

Cuando mis padres, entonces solteros, se mudaron del campo a la ciudad, perdieron el contacto con la Iglesia.

Era mejor así.

Mantenían relaciones con personas desvinculadas de la religión. Se conocieron en un baile, y se vieron "obligados" a casarse seis meses después.

En la ceremonia nupcial, recibieron solo unas gotas de agua bendita, las suficientes para atraer a mamá a la misa dominical unas pocas veces al año.

Ella nunca me enseñó verdaderamente a rezar. Todo su esfuerzo se agotaba en los trabajos cotidianos de la casa, aunque nuestra situación no era mala.

Palabras como rezar, misa, agua bendita, iglesia, sólo puedo escribirlas con íntima repugnancia, con incomparable repulsión. Detesto profundamente a quienes van a la Iglesia y, en general, a todos los hombres y a todas las cosas.

Todo es tormento. Cada conocimiento recibido, cada recuerdo de la vida y de lo que sabemos, se convierte en una llama incandescente.

Y todos estos recuerdos nos muestran las oportunidades en que despreciamos una gracia. Cómo me atormenta esto! No comemos, no dormimos, no andamos sobre nuestros pies. Espiritualmente encadenados, los réprobos contemplamos desesperados nuestra vida fracasada, aullando y rechinando los dientes, atormentados y llenos de odio.

¿Entiendes? Aquí bebemos el odio como si fuera agua. Nos odiamos unos a otros.

Más que a nada, odiamos a Dios. Quiero que lo comprendas.

Los bienaventurados en el cielo deben amar a Dios, porque lo ven sin velos, en su deslumbrante belleza. Esto los hace indescriptiblemente felices. Nosotros lo sabemos, y este conocimiento nos enfurece

Los hombres, en la tierra, que conocen a Dios por la Creación y por la Revelación, pueden amarlo. Pero no están obligados a hacerlo.

El creyente - te lo digo furiosa - que contempla, meditando, a Cristo con los brazos abiertos sobre la cruz, terminará por amarlo.

Pero el alma a la que Dios se acerca fulminante, como vengador y justiciero porque un día fue repudiado, como ocurrió con nosotros, ésta no podrá sino odiarlo, como nosotros lo odiamos. Lo odia con todo el ímpetu de su mala voluntad. Lo odia eternamente, a causa de la deliberada resolución de apartarse de Dios con la que terminó su vida terrenal. Nosotros no podemos revocar esta perversa voluntad, ni jamás querríamos hacerlo.

¿Comprendes ahora por qué el infierno dura eternamente? Porque nuestra obstinación nunca se derrite, nunca termina.

Y contra mi voluntad agrego que Dios es misericordioso, aún con nosotros. Digo "contra mi voluntad" porque, aunque diga estas cosas voluntariamente, no se me permite mentir, que es lo que querría. Dejo muchas informaciones en el papel contra mis deseos. Debo también estrangular la avalancha de palabrotas que querría vomitar.

Dios fue misericordioso con nosotros porque no permitió que derramáramos sobre la tierra el mal que hubiéramos querido hacer. Si nos lo hubiera permitido, habríamos aumentado mucho nuestra culpa y castigo. Nos hizo morir antes de tiempo, como hizo conmigo, o hizo que intervinieran causas atenuantes.

Dios es misericordioso, porque no nos obliga a aproximarnos a El más de lo que estamos, en este remoto lugar infernal. Eso disminuye el tormento. Cada paso más cerca de Dios me causaría una aflicción mayor que la que te produciría un paso más rumbo a una hoguera.

Te desagradé un día al contarte, durante un paseo, lo que dijo mi padre pocos días antes de mi comunión: "Alégrate, Anita, por el vestido nuevo; el resto no es más que una burla".

Casi me avergüenzo de tu desagrado. Ahora me río. Lo único razonable de toda aquella comedia era que se permitiera comulgar a los niños a los doce años. Yo ya estaba, en aquel entonces, bastante poseída por el placer del mundo. Sin escrúpulos, dejaba a un lado las cosas religiosas. No tomé en serio la comunión.

La nueva costumbre de permitir a los niños que reciban su primera comunión a los 7 años nos produce furor. Empleamos todos los medios para burlarnos de esto, haciendo creer que para comulgar debe haber comprensión. Es necesario que los niños hayan cometido algunos pecados mortales. La blanca Hostia será menos perjudicial entonces, que si la recibe cuando la fe, la esperanza y el amor, frutos del bautismo - escupo sobre todo esto - todavía están vivos en el corazón del niño.

¿Te acuerdas que yo pensaba así cuando estaba en la tierra?

Vuelvo a mi padre. Peleaba mucho con mamá. Pocas veces te lo dije, porque me avergonzaba. Qué cosa ridícula la vergüenza! Aquí, todo es lo mismo.

Mis padres ya no dormían en el mismo cuarto. Yo dormía con mamá, papá lo hacía en el cuarto contiguo, donde podía volver a cualquier hora de la noche. Bebía mucho y se gastó nuestra fortuna. Mis hermanas estaban empleadas, decían que necesitaban su propio dinero. Mamá comenzó a trabajar. Durante el último año de su vida, papá la golpeó muchas veces, cuando ella no quería darle dinero. Conmigo, él siempre fue amable. Un día te conté un capricho del que quedaste escandalizada. ¿Y de qué no te escandalizaste de mí? Cuando devolví dos veces un par de zapatos nuevos, porque la forma de los tacos no era bastante moderna.

En la noche en que papá murió, víctima de una apoplejía, ocurrió algo que nunca te conté, por temor a una interpretación desagradable. Hoy, sin embargo, debes saberlo. Es un hecho memorable: por primera vez, el espíritu que me atormenta se acercó a mí.

Yo dormía en el cuarto de mamá. Su respiración regular revelaba un sueño profundo. Entonces, escuché pronunciar mi nombre. Una voz desconocida murmuró: "¿Qué ocurrirá si muere tu padre?"

Ya no lo quería a papá, desde que había empezado a maltratar a mi madre. En realidad, no amaba absolutamente a nadie: sólo tenía gratitud hacia algunas personas que eran bondadosas conmigo. El amor sin esperanza de retribución en esta tierra solamente se encuentra en las almas que viven en estado de gracia. No era ése mi caso.

"Ciertamente, él no morirá", le respondí al misterioso interlocutor.

Tras una breve pausa, escuché la misma pregunta.

"El no va a morir!", repliqué con brusquedad.

Por tercera vez, me preguntaron: "Qué ocurrirá si muere tu padre?". Me representé en ese momento en la imaginación el modo como mi padre volvía muchas veces: medio ebrio, gritando, maltratando a mamá, avergonzándonos frente a los vecinos. Entonces, respondí con rabia: "Bien, es lo que se merece. Que muera!".

Después, todo quedó en silencio.

A la mañana siguiente, cuando mamá fue a ordenar el cuarto de papá, encontró la puerta cerrada. Al mediodía, la abrieron por la fuerza. Papá, semidesnudo, estaba muerto sobre la cama. Al ir a buscar cerveza al sótano, debió sufrir una crisis mortal. Desde hacía tiempo que estaba enfermo. (¿Habrá hecho depender Dios de la voluntad de su hija, con la que el hombre fue bondadoso, la obtención de más tiempo y ocasión de convertirse?).

Marta K. Y tú me hicieron ingresar en la asociación de jóvenes. Nunca te oculté que consideraba demasiado "parroquiales" las instrucciones de las dos directoras, las señoritas X. Los juegos eran bastante divertidos. Como sabes, llegué en poco tiempo a tener allí un papel preponderante. Eso era lo que me gustaba. También me gustaban las excursiones. Llegué a dejarme llegar algunas veces a confesar y comulgar.

Para decir la verdad, no tenía nada para confesar. Los pensamientos y las palabras no significaban nada para mí. Y para acciones más groseras todavía no estaba madura.

Un día me llamaste la atención: "Ana, si no rezas más, te perderás".

Realmente, yo rezaba muy poco, y ese poco siempre a disgusto, de mala voluntad.

Sin duda tenías razón. Los que arden en el infierno o no rezaron, o rezaron poco. La oración es el primer paso para llegar a Dios. Es el paso decisivo. Especialmente la oración a Aquella que es la madre de Cristo, cuyo nombre no nos es lícito pronunciar. La devoción a Ella arranca innumerables almas al demonio, almas a las que sus pecados las habrían lanzado infaliblemente en sus manos.

Furiosa continúo, porque estoy obligada a hacerlo, aunque no aguanto más de tanta rabia. Rezar es lo más fácil que se puede hacer en la tierra. Y justamente de esto, que es facilísimo, Dios hace depender nuestra salvación.

Al que reza con perseverancia, paulatinamente Dios le da tanta luz, y lo fortalece de tal modo, que hasta el más empedernido pecador puede recuperarse, aunque se encuentre hundido en un pantano hasta el cuello.

Durante los últimos años de mi vida ya no rezaba más, privándome así de las gracias, sin las que nadie se puede salvar.

Aquí, no recibimos ningún tipo de gracia. Aunque la recibiéramos, la rechazaríamos con escarnio. Todas las vacilaciones de la existencia terrenal terminaron en esta otra vida.

En la tierra, el hombre puede pasar del estado de pecado al estado de gracia. De la gracia, se puede caer al pecado. Muchas veces caí por debilidad; pocas, por maldad. Con la muerte, cada uno entra en un estado final, fijo e inalterable.

A medida que se avanza en edad, los cambios se hacen más difíciles. Es cierto que uno tiene tiempo hasta la muerte para unirse a Dios o para darle las espaldas. Sin embargo, como si estuviera arrastrado por una correntada, antes del tránsito final, con los últimos restos de su voluntad debilitada, el hombre se comporta según las costumbres de toda su vida.

El hábito, bueno o malo, se convierte en una segunda naturaleza. Es ésta la que lo arrastra en el momento supremo.

Así ocurrió conmigo. Viví años enteros apartada de Dios. En consecuencia, en el último llamado de la gracia, me decidí contra Dios. La fatalidad no fue haber pecado con frecuencia, sino que no quise levantarme más.

Muchas veces me invitaste para que asistiera a las predicaciones o que leyera libros de piedad. Mis excusas habituales eran la falta de tiempo. ¿Acaso podría querer aumentar mis dudas interiores?

Finalmente, tengo que dejar constancia de lo siguiente: al llegar a este punto crítico, poco antes de salir de la "Asociación de Jóvenes", me habría sido muy difícil cambiar de rumbo. Me sentía insegura y desdichada. Pero frente a la conversión se levantaba una muralla.

No sospechaste que fuera tan grave. Creías que la solución era tan simple, que un día me dijiste: "Tienes que hacer una buena confesión, Ani, todo volverá a ser normal".

Me daba cuenta que sería así. Pero el mundo, el demonio y la carne, me retenían demasiado firme entre sus garras.

Nunca creí en la influencia del demonio. Ahora, doy testimonio de que el demonio actúa poderosamente sobre las personas que están en las condiciones en que yo me encontraba entonces

Sólo muchas oraciones, propias y ajenas, junto con sacrificios y sufrimientos, podrían haberme rescatado. Y aún esto, poco a poco.

Si bien hay pocos posesos corporales, son innumerables los que están poseídos internamente por el demonio. El demonio no puede arrebatar el libre albedrío de los que se abandonan a su influencia. Pero, como castigo por su casi total apostasía, Dios permite que el "maligno" se anide en ellos.

Yo también odio al demonio. Sin embargo, me gusta, porque trata de arruinarlos a todos ustedes: él y sus secuaces, los ángeles que cayeron con él desde el principio de los tiempos.

Son millones, vagando por la tierra. Innumerables como enjambres de moscas; ustedes no los perciben.

A los réprobos no nos incumbe tentar: eso les corresponde a los espíritus caídos.

Cada vez que arrastran una nueva alma al fondo del infierno, aumentan aún más sus tormentos. Pero, de qué no es capaz el odio!

Aunque andaba por caminos tortuosos, Dios me buscaba. Yo preparaba el camino para la gracia, con actos de caridad natural, que hacía muchas veces por una inclinación de mi temperamento.

A veces, Dios me atraía a una Iglesia. Allí, sentía una cierta nostalgia. Cuando cuidaba a mi madre enferma, a pesar de mi trabajo en la oficina durante el día, haciendo un sacrificio de verdad, los atractivos de Dios actuaban poderosamente.

Una vez fue en la capilla del hospital, adonde me llevaste durante el descanso del mediodía. Quedé tan impresionada, que estuve sólo a un paso de mi conversión. Lloraba.

Pero, en seguida, llegaba el placer del mundo, derramándose como un torrente sobre la gracia. Las espinas ahogaron el trigo. Con la explicación de que la religión es sentimentalismo, como siempre se decía en la oficina, rechacé también esta gracia, como todas las otras.

En otra ocasión, me llamaste la atención porque, en lugar de una genuflexión hasta el piso, hice solamente una ligera inclinación con la cabeza. Pensaste que eso lo hacía por pereza, sin sospechar que, ya entonces, había dejado de creer en la presencia de Cristo en el Sacramento. Ahora creo, aunque sólo materialmente, tal como se cree en la tempestad, cuyas señales y efectos se perciben.

En este interín, me había fabricado mi propia religión. Me gustó la opinión generalizada en la oficina, de que después de la muerte el alma volvería a este mundo en otro ser, reencarnándose sucesivamente, sin llegar nunca al fin.


-Continuará-


FUENTE: siemprejamas.tripod.com

LA HISTORIA DE JONAS Y LA BALLENA - HISTORIAS ANIMADAS PARA NIÑOS




Jonás era un hombre bueno que había sido escogido por Dios para predicar en la ciudad de Nínive. Nínive era una ciudad donde habían personas muy malas y por eso Dios quería que Jonás fuera allí para que los habitantes de esa ciudad cambiaran su forma de ser. Pero Jonás, a pesar de ser un hombre bueno, decidió huir en un barco hacia otro lugar en dirección opuesta porque le daba miedo ir a Nínive.

Entonces cuando Dios vio esto, quiso darle una lección a Jonás. Entonces hizo que el barco en donde iba, pasase por una gran tormenta. El barco se mecía muy fuerte de un lado para otro. Hasta que Jonás se dio cuenta de que había hecho mal en huir de Dios y que la tormenta era por causa suya. Jonás le pidió a los marineros que lo arrojen al mar porque era su culpa que estuvieran pasando por esa peligrosa tormenta. Los marinero no quisieron arrojarlo y no le creían lo que decía.

Entonces Jonás tuvo que saltar él mismo al mar. Inmediatamente Jonás cayó al agua, se calmaron las aguas y todo volvió a estar tranquilo. Pero ocurrió algo inesperado. Jonás fue tragado por un pez grande (una ballena). Jonás, muy asustado, empezó a orar a Dios para pedirle perdón por su desobediencia. Luego de 3 días de estar dentro de la ballena, Jonás por fin fue arrojado por el pez en una isla. Jonás estaba más que agradecido y le prometió a Dios de que iría a Nínive a predicar su palabra y que nunca más lo desobedecería.


FUENTE: cuentoscortosparaniños.org

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís