FRASES PARA SACERDOTES

La tibieza se da porque el hombre es cómodo. La tibieza ama la palabra misericordia porque la tiene confundida. Si entendiera la justicia no fuera tibio porque la tibieza es la ausencia del temor de Dios.
Qué es la ausencia del temor de Dios? Es la ausencia del conocimiento de la justicia de Dios.

De: La Tibieza (audio de Marino Restrepo)

COMUNIÓN DE RODILLAS Y EN LA BOCA


 

San Pío X "Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior". (Catecismo de San Pío X). Y Contestando a quienes le pedían autorización para comulgar de pie alegando que: los israelitas comieron de pie el cordero pascual les dijo: "El Cordero Pascual era tipo (símbolo, figura o promesa) de la Eucaristía. Pues bien, los símbolos y promesas se reciben de pie, MAS LA REALIDAD SE RECIBE DE RODILLAS y con amor".

PADRE JOSE ANTONIO FORTEA ESCRIBE SOBRE EL PROTESTANTISMO



Blog del Padre Fortea

Un llamamiento a los teólogos para que reflexionen acerca de un determinado punto.

Hace pocos días un obispo luterano sueco comulgó en la Basílica del Vaticano. Los obispos católicos suecos, en los días siguientes, emitieron un comunicado recordando la norma de la Iglesia acerca de este sacramento.

El Papa Francisco en una visita a una iglesia luterana hizo unas declaraciones interesantes a una mujer luterana casada con un católico acerca de este tema de la comunión cuando iba a la misa católica. No las voy a transcribir aquí, pues requeriría explicar e contexto. Pero no creo traicionar el espíritu de esas palabras si afirmo que van en la línea de lo que voy a decir adelante.

¿Cuál es mi opinión acerca de esta cuestión? Según mi modesto entender, yo creo que este tema sí que puede ser estudiado por los teólogos. Cierto que tenemos una tradición acerca de la unión entre la recepción del sacramento de la comunión y la comunión eclesial.

Pero no veo una imposibilidad dogmática en que un protestante que crea en la presencia real de Cristo en la Eucaristía y que, al mismo tiempo, esté en gracia de Dios pueda recibir este misterio. Cierto que, hoy por hoy, tal posibilidad no está contemplada en la legislación.

Pero recordemos que hasta el Vaticano II hubiera sido impensable que un ortodoxo comulgase en una misa católica. Y hoy, bajo ciertas condiciones, eso está permitido por el Código de Derecho Canónico. Eso implica que no es necesario de forma absoluta la comunión eclesial perfecta para la recepción de ese don. Basta una comunión suficiente (aunque no sea perfecta) para recibir ese don. Cuál sea esa comunión suficiente se deja a juicio de la Iglesia. Y en el caso de los ortodoxos la respuesta de la Iglesia ha sido positiva. La posibilidad para los protestantes considero que podría estudiarse.

El que obispos luteranos escandinavos, fieles anglicanos, episcopalianos y tantos otros bautizados pudieran acercarse con fe, respeto y devoción a recibir este don yo lo vería como un paso positivo hacia la creación de una gran comunión eclesial de todos los bautizados, todavía imperfecta, pero real.

Insisto en que, a día de hoy, tal posibilidad no existe. Todos debemos obedecer las prescripciones del Derecho Canónico. Yo no me considero exento a la obediencia a los sagrados cánones. Pero los teólogos deben reflexionar acerca de esto. Mi opinión es que no existe una imposibilidad dogmática, sino sólo razones de conveniencia.

Pero puede llegar el día en que en nuestras misas podamos tener de forma ordinaria a miembros de otras confesiones, que unas veces vayan a sus celebraciones y otras a las nuestras. Sobre todo eso sucede con frecuencia en el caso de un matrimonio mixto entre un protestante y un católico. 

Puede haber un presbiteriano casado con una católica que la mitad de los domingos va a misa y que cree en la presencia de Cristo en la Eucaristía y está en gracia de Dios. En fin, debemos reflexionar sobre este asunto. Yo no veo una imposibilidad teológica absoluta en ello, sólo razones de conveniencia para mantener la actual prohibición sin posibilidad de excepciones.

Lo que está claro es que hay que estar limpio y puro dentro del alma para recibir ese don sagrado que es la Eucaristía. Si un obispo luterano sueco en el Vaticano se acercase a recibir lleno de fe y amor el Sacramento, ¿es necesario (hablando en abstracto) decirle que no de forma absoluta y echarle fuera de la mesa? A mí esa escena me hubiera dolido. Hoy día no hay otra posibilidad, pero creo que los teólogos pueden abrir puertas que hoy están cerradas. Lo que los cánones hoy permiten, lo permiten porque hubo teólogos que trabajaron para que se diera un paso adelante. Esto no es relativismo, sino la conciencia de que existe una comunión imperfecta pero real entre los cristianos de casi todas las denominaciones.



Más pensamientos acerca del protestantismo

Me gustaría explicar un poco más mi penúltimo post acerca de los protestantes y los sacramentos de la Iglesia. Hubo un tiempo en el que la Iglesia daba normas para sus fieles y pensando en sus fieles, y allí acababa todo en una sociedad homogénea en la que cristianismo e Iglesia Católica se identificaban.

Creo que en en esta aldea global en la que vivimos, cada vez se va a ver más claro que la Iglesia asume un papel de Madre para todos los cristianos, salvo grupúsculos totalmente anticatólicos.

Es cierto que la Iglesia tiene en su seno a unos hijos que son los que están unidos por el cordón umbilical de la comunión perfecta. Pero esta Madre es como si abrazara a otros hijos.

Estos otros hijos tienen que sentirse acogidos. No acogidos si se convierten, sino incluso sin convertirse. En la Iglesia Católica tienen que sentirse en su casa.

Los que se horrorizan ante esta posibilidad alegan el peligro del relativismo. Pero no deben tener miedo. La arquitectura dogmática es y sigue siendo la misma. Tampoco renunciamos a que todos logremos la plena comunión. Pero mucho me temo que la división entre denominaciones está aquí para quedarse. Eso sí, hasta el día que tanto ansiamos en que el Espíritu Santo pueda hacer un milagro de la gracia. Pero, mientras tanto, la división (aunque triste) forma parte de un plan divino que la permite.

El cristianismo no es un árbol en el que cada uno escoge la rama que desea, como si todas las ramas fuesen indiferentes. No es así, pero ciertamente sí que hay un árbol que participa de una misma savia. 

Esta nueva concepción cambia también el modo en el que vemos a nuestros hermanos los judíos. Ellos no son infieles, sino fieles a su tradición. De nuevo, esto no significa que ambos mensajes son indiferentes, caminos paralelos que uno escoge a voluntad. No, la Verdad es una. Pero mientras no nos pongamos de acuerdo, más vale que nos amemos y que insistamos en lo mucho que nos une.

Todas estas cosas que digo rechinan totalmente a los oídos de los tradicionalistas. Pero está totalmente en la línea del Evangelio. sería muy triste pensar que el mensaje de Cristo es algo tan rígido e inflexible como tantos de ellos predican. El espíritu del lefevrismo es pura inflexibilidad.


FUENTE: blogdelpadrefortea.blogspot.com


EXHUMACIÓN DEL PADRE PÍO - VIDEO -



PRESENCIA DE MARÍA EN EL MISTERIO DE LA LITURGIA - 2

Recopilación de conocereisdeverdad.org

«María, mi amadísima Madre, dame tu corazón tan bello, tan puro, tan inmaculado, tan lleno de amor y de humildad, para que pueda recibir a Jesús como tu lo hiciste e ir rápidamente a darlo a los demás». Beata Teresa de Calcuta.

¡María fue santa, María fue dichosa! Pero más importante es la Iglesia que la misma Virgen María. ¿Por qué? Porque María es parte de la Iglesia, un miembro santo, un miembro excelente, un miembro supereminente, pero un miembro de la totalidad del cuerpo... Por tanto, amadísimos hermanos, prestad atención a vosotros mismos: también vosotros sois miembros de Cristo, cuerpo de Cristo (1 Co 12,27). ¿Cómo lo sois? Poned atención a lo que el mismo Cristo dice: “Estos son mi madre y mis hermanos “ ¿Cómo seréis madre de Cristo? “El que escucha y cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”.


El culto a la Virgen María
Catequesis de Juan Pablo II (15-X-1997)


1. «Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer» (Ga 4,4). El culto mariano se funda en la admirable decisión divina de vincular para siempre, como recuerda el apóstol Pablo, la identidad humana del Hijo de Dios a una mujer, María de Nazaret.

El misterio de la maternidad divina y de la cooperación de María a la obra redentora suscita en los creyentes de todos los tiempos una actitud de alabanza tanto hacia el Salvador como hacia la mujer que lo engendró en el tiempo, cooperando así a la redención.

Otro motivo de amor y gratitud a la santísima Virgen es su maternidad universal. Al elegirla como Madre de la humanidad entera, el Padre celestial quiso revelar la dimensión -por decir así- materna de su divina ternura y de su solicitud por los hombres de todas las épocas.

En el Calvario, Jesús, con las palabras: «Ahí tienes a tu hijo» y «Ahí tienes a tu madre» (Jn 19,26-27), daba ya anticipadamente a María a todos los que recibirían la buena nueva de la salvación, y ponía así las premisas de su afecto filial hacia ella. Siguiendo a san Juan, los cristianos prolongarían con el culto el amor de Cristo a su madre, acogiéndola en su propia vida.

2. Los textos evangélicos atestiguan la presencia del culto mariano ya desde los inicios de la Iglesia.

Los dos primeros capítulos del evangelio de san Lucas parecen recoger la atención particular que tenían hacia la Madre de Jesús los judeocristianos, que manifestaban su aprecio por ella y conservaban celosamente sus recuerdos.

En los relatos de la infancia, además, podemos captar las expresiones iniciales y las motivaciones del culto mariano, sintetizadas en las exclamaciones de santa Isabel: «Bendita tú entre las mujeres (...). ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» (Lc 1,42.45).

Huellas de una veneración ya difundida en la primera comunidad cristiana se hallan presentes en el cántico del Magníficat: «Desde ahora me felicitarán todas las generaciones» (Lc 1,48). Al poner en labios de María esa expresión, los cristianos le reconocían una grandeza única, que sería proclamada hasta el fin del mundo.

Además, los testimonios evangélicos (cf. Lc 1,34-35; Mt 1,23 y Jn 1,13), las primeras fórmulas de fe y un pasaje de san Ignacio de Antioquía (cf. Smirn. 1, 2: SC 10, 155) atestiguan la particular admiración de las primeras comunidades por la virginidad de María, íntimamente vinculada al misterio de la Encarnación.

El evangelio de san Juan, señalando la presencia de María al inicio y al final de la vida pública de su Hijo, da a entender que los primeros cristianos tenían clara conciencia del papel que desempeña María en la obra de la Redención con plena dependencia de amor de Cristo.

3. El concilio Vaticano II, al subrayar el carácter particular del culto mariano, afirma: «María, exaltada por la gracia de Dios, después de su Hijo, por encima de todos los ángeles y hombres, como la santa Madre de Dios, que participó en los misterios de Cristo, es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial» (Lumen gentium, 66).

Luego, aludiendo a la oración mariana del siglo III «Sub tuum praesidium» -«Bajo tu amparo»-, añade que esa peculiaridad aparece desde el inicio: «En efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la santísima Virgen con el título de Madre de Dios, bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades» (ib.).

4. Esta afirmación es confirmada por la iconografía y la doctrina de los Padres de la Iglesia, ya desde el siglo II.

En Roma, en las catacumbas de santa Priscila, se puede admirar la primera representación de la Virgen con el Niño, mientras, al mismo tiempo, san Justino y san Ireneo hablan de María como la nueva Eva que con su fe y obediencia repara la incredulidad y la desobediencia de la primera mujer. Según el Obispo de Lyon, no bastaba que Adán fuera rescatado en Cristo, sino que «era justo y necesario que Eva fuera restaurada en María» (Dem., 33). De este modo subraya la importancia de la mujer en la obra de salvación y pone un fundamento a la inseparabilidad del culto mariano del tributado a Jesús, que continuará a lo largo de los siglos cristianos.

5. El culto mariano se manifestó al principio con la invocación de María como «Theotókos» [Madre de Dios], título que fue confirmado de forma autorizada, después de la crisis nestoriana, por el concilio de Éfeso, que se celebró en el año 431.

La misma reacción popular frente a la posición ambigua y titubeante de Nestorio, que llegó a negar la maternidad divina de María, y la posterior acogida gozosa de las decisiones del concilio de Efeso testimonian el arraigo del culto a la Virgen entre los cristianos. Sin embargo, «sobre todo desde el concilio de Efeso, el culto del pueblo de Dios hacia María ha crecido admirablemente en veneración y amor, en oración e imitación» (Lumen gentium, 66). Se expresó especialmente en las fiestas litúrgicas, entre las que, desde principios del siglo V, asumió particular relieve «el día de María Theotókos», celebrado el 15 de agosto en Jerusalén y que sucesivamente se convirtió en la fiesta de la Dormición o la Asunción.

Además, bajo el influjo del «Protoevangelio de Santiago», se instituyeron las fiestas de la Natividad, la Concepción y la Presentación, que contribuyeron notablemente a destacar algunos aspectos importantes del misterio de María.

6. Podemos decir que el culto mariano se ha desarrollado hasta nuestros días con admirable continuidad, alternando períodos florecientes con períodos críticos, los cuales, sin embargo, han tenido con frecuencia el mérito de promover aún más su renovación.

Después del concilio Vaticano II, el culto mariano parece destinado a desarrollarse en armonía con la profundización del misterio de la Iglesia y en diálogo con las culturas contemporáneas, para arraigarse cada vez más en la fe y en la vida del pueblo de Dios peregrino en la tierra.

[L´Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 17-X-1997]


FUENTE: conocereisdeverdad.org

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO - PARTE 56 -


EL JARDÍN


SUEÑO 62.—AÑO DE 1867.

(M. B. Tomo IX, págs. 11-17)

En la noche del 31 de diciembre de 1867, [San] Juan Don Bosco reunió a los jóvenes en la iglesia y subiendo al pulpito, después de las oraciones, les habló así: «Suelen, en estos días, los padres dar el aguinaldo a sus hijos; lo mismo hacen los amigos recíprocamente. También yo acostumbro hacerlo todos los años, dando en esta noche a mis queridos jóvenes un recuerdo que les sirva de aguinaldo para el año próximo.

Estaba pensando desde hace algunos días qué aguinaldo les daría, mis queridos hijos, y a pesar de mis esfuerzos no encontraba un pensamiento a propósito para ello. También la noche pasada, estando ya acostado, pensaba una y otra vez en lo que les debería decir como consejo saludable para el 1868, pero no me fue posible concentrarme. Cuando, después de un buen rato, agitado siempre por la más viva preocupación me encontré como semidormido, en un estado intermedio entre el sueño y la vigilia.

Era un sueño que me permitía darme cuenta de lo que hacía, oyendo lo que se me decía y respondiendo a lo que se me preguntaba. O sea estaba en un estado muy parecido al sueño, pero que no lo era.

Me parecía hallarme en mi habitación. Hice por salir y en lugar de la baranda me encontré delante de un hermoso jardín en el que había innumerables rosales; el jardín estaba rodeado de una muralla y a la entrada del mismo se veía escrito con caracteres cubitales el número 68. Un portero me introdujo en aquel vergel y en él vi a nuestros jóvenes que se entretenían alegremente, gritando y saltando. Muchos, al verme, se apiñaron a mi alrededor hablando conmigo de muchas cosas. Comenzamos a recorrer juntamente el jardín y después de un breve trayecto a lo largo del muro, vi a un lado a numerosos muchachos agrupados cantando y rezando en compañía de algunos sacerdotes y clérigos. Me acerqué más a ellos; los miré y no los reconocí del todo; gran parte me eran desconocidos; pude darme cuenta que cantaban el Miserere y otras preces de difunto. Acercándome más aún, les dije:

—¿Qué hace aquí? ¿Por qué reza el Miserere? ¿Cuál es la causa de su luto? ¿Se ha muerto acaso alguno? —¡Oh!, —me dijeron—, ¿usted no lo sabe? —Yo no sé nada. —Estamos rezando por el alma de un joven que murió tal día y a tal hora. —Pero ¿quién es? —¿Cómo?, —replicaron—. ¿No sabe quién es? —¡No, no! —¿Acaso no le hemos avisado?—, se dijeron mutuamente. Y después, dirigiéndose a mí: —Pues bien, ha de saber que ha muerto el tal— y me dijeron el nombre. —¡Cómo! ¿Ha muerto ése? —Sí; pero ha tenido una buena muerte; una muerte envidiable. Recibió con gran satisfacción y edificación nuestra los Sacramentos. Resignado a la voluntad de Dios, dio muestras de los más vivos sentimientos de piedad.

Ahora al acompañarlo a la sepultura rezamos por su alma, pero tenemos la esperanza de que esté ya en el cielo y en él interceda por nosotros. Aun más: estamos seguros de que se halla ya en el Paraíso. —¿Tuvo, pues una buena muerte? ¡Que se cumpla siempre la voluntad de Dios! Imitemos sus virtudes y pidamos al Señor que nos conceda también a nosotros la gracia de tener una santa muerte.


Y dicho esto me alejé de ellos, rodeado siempre de una gran muchedumbre de jóvenes. Seguimos, pues, paseando por el jardín, y tras haber recorrido un buen trecho de camino, llegamos a un prado bellísimo cubierto de verdor. Yo, entretanto, me decía a mí mismo: —Pero ¿cómo es esto? ¿Ayer noche me acosté en mi cama y ahora me encuentro con todos los jóvenes esparcidos acá y acullá por este jardín?

Cuando he aquí que veo a otra numerosa turba de muchachos dispuestos en círculo, en el centro del cual había algo que no podía distinguir bien. Me di cuenta, sin embargo, de que estaban arrodillados; unos rezaban y otros cantaban. Me acerqué y pude comprobar que rodeaban un ataúd diciendo las preces de difuntos y entonando el Miserere. Entonces les pregunté:

¿Por quién rezan? Todos ellos, con semblante melancólico, me respondieron: —Ha muerto otro joven y ha tenido una buena muerte. Ha recibido con edificante piedad los Santos Sacramentos y ha dado muestras de sólida piedad. Ahora le llevan ya a la sepultura. Estuvo enfermo ocho días y vinieron a verlo sus padres.

Les pregunté el nombre del difunto y me lo dijeron; me sentí muy apesadumbrado al oírlo y exclamé: —¡Oh, lo lamento! Era uno que me quería mucho y no he podido darle el último adiós tampoco al otro pude verlo antes de que muriese... ¿Es que ahora se van a morir todos?... Un muerto aquí, otro allá... —¿Qué dice?, —me respondieron—. ¿Un muerto hace poco y otro ahora? ¿Le parece poco tiempo y han pasado ya tres meses que falleció el primero en tal día y a tal hora?

Al oír esto pensé entre mí: —¿Sueño o estoy despierto? Me parecía no soñar y, por otra parte, no sabía qué pensar de lo que estaba oyendo.

Comenzamos después a internarnos por aquellos bosquecillos, y tras un buen rato de estar caminando he aquí que oigo cantar nuevamente el Miserere. Retengo el paso y tanto yo como los que me acompañaban divisamos un numeroso grupo de jóvenes que se acercaba a nosotros.

Entonces pregunté a los que estaban junto a mí: —¿Qué hacen éstos? ¿Adonde van? Venían de un lugar próximo y estaban todos desconsolados y con los ojos llenos de lágrimas. —¿Qué tienen?—, les pregunté, apresurándome a salirles al encuentro. —¡Ah! Si supiese... —¿Qué ha sucedido? —Ha muerto un joven. —¿Cómo? ¿Pero, he de ver muertos por todas partes? ¿A quién han acompañado a la sepultura? Y los jóvenes, dando muestras de extrañeza, exclamaron: —¡Cómo! Pero ¿no sabe nada? ¿No se ha enterado de que ha muerto fulano? —¿También ése ha muerto?—, pregunté. —Sí; pobrecillo... Sus padres no han venido a verlo... pero... —¿Pero qué? ¿Acaso no ha tenido una buena muerte? —No. Ha tenido una muerte nada deseable. —¿No recibió los Sacramentos? —Al principio no quería recibirlos; después accedió a hacerlo, pero de mala gana y sin dar muestras de arrepentimiento; así que hemos quedado poco edificados e incluso dudamos mucho de su eterna salvación, sintiendo mucho que un joven del Oratorio haya tenido una muerte tan mala.

Entonces yo procuré consolarlos diciéndoles: —Si ha recibido los Sacramentos esperemos que se haya salvado. No hay que desesperar de la misericordia de Dios. ¡Es tan grande!

Pero no logré consolarles al intentar infundirles esta esperanza. Entretanto, lleno de dolor y con la mente turbada, pensaba en las fechas en que aquellos jóvenes habían muerto; cuando apareció un personaje desconocido para mí, el cual acercándose me dijo: —Mira: son tres. Yo le interrumpí: —¿Y tú quién eres que me hablas con tanta familiaridad, tuteándome sin haberme visto nunca? —Escúchame —respondió— y después te diré quién soy. ¿Quieres que te dé una explicación de cuanto has visto? —Sí. ¿Qué significan estos números? —Has visto —me replicó— el número 68 escrito sobre la puerta del jardín. Esto significa el año 1868. Durante él, tres de los jóvenes que te han sido indicados deberán morir. Como has visto, los dos primeros están bien preparados; al tercero debes prepararlo tú. Y pensando si, en efecto, sería cierto que en el año 1868 morirían tres de mis queridos hijos, añadí: —Pero ¿cómo puedes decirme eso? —Observa atentamente si se cumple lo que te he dicho y verás —me respondió—.

Ante la seguridad y amabilidad de sus palabras comprendí que aquel personaje me hablaba como amigo y proseguí con él el camino, absorto en las palabras que le había oído decir. —¿Acaso estoy soñando?, —exclamé—. Aquí no hay nada de sueños que bien despierto estoy. Veo, oigo, conozco... Y mi acompañante me dijo: —Sí, sí; todo esto es realidad. Y yo: —¿Realidad? Te ruego que me atiendas. Me has hablado del porvenir; ahora háblame del presente. Lo que deseo es que me digas algo para repetírselo a mis jóvenes como aguinaldo mañana por la noche. Y él: —Diles a tus jóvenes que así como los primeros en morir estaban preparados porque frecuentaban con las debidas disposiciones la Santa Comunión durante la vida, también en punto de muerte la recibieron con gran edificación de todos; el último, en cambio, no comulgaba en vida, cuando gozaba de salud, y por eso en el trance supremo la recibió con poca devoción. Diles que si quieren tener una buena muerte, frecuenten la sagrada Comunión con las debidas disposiciones, siendo la primera de todas, una Confesión bien hecha. El aguinaldo sea pues, éste: La Comunión devota y frecuente es el medio más eficaz para tener una buena muerte y así salvar el alma. Ahora sígueme y presta atención. Y se adentró un poco más en el sendero del jardín.

Yo le seguía cuando, de pronto, veo concentrados en un los. Los conocía a todos y me parecía que no faltaba ninguno; los veía como tantas veces, sin notar en ellos ninguna particularidad. Pero, examinándolos más de cerca, vi algo que me llenó de admiración y de horror. De debajo de la gorra de muchos, y partiendo de la frente, salían dos cuernos. Unos los tenían más largos, otros más cortos; éstos enteros, aquellos partidos; algunos sólo conservaban la señal de haberlos tenido en la misma raíz,otros, a pesar de tenerlos rotos, no podían impedir que continuasen desarrollándose, aumentando incesantemente de grosor. No faltaban quienes no sólo tenían cuernos sino que, además, parecía que sentían orgullo de tenerlos, dando continuas cornadas a los compañeros. Me llamaron la atención los que tenían un solo cuerno en mitad de la cabeza, pero de grosor extraordinario, siendo éstos los más peligrosos. Finalmente vi a otros cuya frente candida y serena jamás se había visto afeados por semejante deformidad.


Continua ...

MENSAJES DE MEDJUGORJE - Mensaje del 2 de febrero de 2016


Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje 

Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.

Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.

(http://www.medjugorje.ws)


Mensaje 2 de febrero de 2016  - Aparición a Mirjana

“Queridos hijos, os he invitado y os invito nuevamente a conocer a mi Hijo, a conocer la Verdad. Yo estoy con vosotros y oro para que lo logréis. Hijos míos, vosotros debéis orar mucho para tener cada vez más amor y paciencia, para saber soportar el sacrificio y ser pobres en espíritu. Mi Hijo, por medio del Espíritu Santo, está siempre con vosotros. Su Iglesia nace en cada corazón que lo conoce. Orad para que podáis conocer a mi Hijo, orad para que vuestra alma sea toda una con Él. ¡Esto es la oración, este es el amor que atrae a los demás y que a vosotros os hace mis apóstoles! Os miro con amor, con amor maternal. Os conozco, conozco vuestros dolores y aflicciones, porque yo también he sufrido en silencio. Mi fe me dio amor y esperanza. Repito: la Resurrección de mi Hijo y mi Asunción al Cielo son para vosotros esperanza y amor. Por lo tanto, hijos míos, orad para conocer la verdad, para tener una fe firme, que guíe vuestros corazones y sepa transformar vuestros sufrimientos y dolores en amor y esperanza. ¡Os doy las gracias! ”


DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - Fuego y gusanos



Podemos leer en la vida de san Ricardo de Santa Ana:

En su ciudad, había dos estudiantes que eran viciosos y dados a los escándalos. Una noche se encontraban en una casa de mala reputación. Después de algún tiempo, uno de ellos dijo al otro: "Vámonos. Ya he tenido bastante por hoy." Y el otro respondió: "Yo aún no he tenido bastante."

El primero se marchó y fue a su casa. Se iba a acostar y entonces se acordó de la oración diaria que acostumbraba a rezar a la Santa Virgen María. A pesar de que no sentía ninguna inclinación para este rezo, empezó este acto de devoción.

Apenas había acabado cuando oyó que llamaban a la puerta. Una segunda y una tercera vez oyó los golpes, pero no deseaba reponder.

De pronto, el compañero que había dejado poco antes en la casa de mala reputación entró en el cuarto, ¡con la puerta cerrada! Había un silencio sepulcral. Entonces, su compañero dijo: "¿No me reconoces?"

En verdad, el hombre que acababa de recitar su oración, replicó: "Ver tu cara y oír tu voz me dice que eres el compañero que he dejado hace unos momentos; pero tu repentina y sorprendente aparición aquí me hace dudar."

El misterioso visitante exhaló un largo suspiro. "No", dijo, "mientras estábamos en la casa de mala reputación, ignorando todo temor de Dios, Satán nos llevó ante el divino Tribunal y proclamó una sentencia de condenación contra nosotros dos. El Soberano Juez dictó sentencia y era ya sólo cuestión de ejecutarla, pero la Virgen, tu abogada, intercedió a tu favor en el mismo momento en que tú La invocabas. Tu juicio ha quedado diferido, pero el mío ha sido ejecutado porque cuando abandoné la casa donde cometí mis crímenes, fui estrangulado: el diablo tomó mi alma de mi cuerpo y la llevó al infierno, donde ahora arde."

Diciendo esto, descubrió su pecho y lo mostró comido por los gusanos y devorado por fuego. Luego, dejando un terrible hedor, desapareció.

El joven que había sido salvado por Nuestra Señora, permaneció en una especie de estupor hasta que de pronto oyó las campanadas de medianoche que provenían del cercano convento de los franciscanos. No pudo dormir. Al amanecer, fue al convento, lanzándose a los pies del superior de los franciscanos le contó todo lo que le había ocurrido.

El superior tuvo dificultades para creer lo que le estaban diciendo, así que fue al lugar donde el estrangulamiento había tenido lugar. Entonces él encontró el cadáver, espantoso y repulsivo, yaciendo en el suelo.

Estos sucesos fueron vívidamente testificados por san Ricardo, el franciscano que entonces tenía 19 años. Fue esta historia la que provocó que se uniese a los franciscados en el convento de Nivelles. Fue martirizado en Japón en 1622.


SOBRE LA INJUSTA CONDENA A PRISIÓN DE TRES SACERDOTES -


3 curas encarcelados por falsas acusaciones de abusos sexuales


Nota de religionlavozlibre.blogspot.com

UNO DE ELLOS MURIÓ EN LA CÁRCEL

La revista estadounidense Newsweek ha publicado un extenso reportaje que pone al descubierto una serie de falsedades del ex monaguillo Daniel Gallagher, más conocido como «Billy Doe», que terminó en la injusta condena a prisión de tres sacerdotes y un profesor de la Archidiócesis de Filadelfia (Estados Unidos) falsamente acusados de abusos sexuales perpetrados contra el muchacho. Uno de ellos murió en prisión.

En el año 2011 Daniel Gallagher, en ese entonces de 22 años, consiguió aparecer en las primeras planas de los diarios de los Estados Unidos tras afirmar que había sido violado de forma repetida por dos sacerdotes y un profesor cuando cursaba el quinto y sexto grado en la parroquia de San Jerónimo en Filadelfia.

Con su testimonio fueron condenados los tres presuntos agresores, así como Mons. William Lynn, ex vicario para el clero de la Archidiócesis de Filadelfia, declarado culpable por supuestos crímenes de terceros. Esta fue la primera vez en la historia en la que un administrador de la Iglesia Católica era condenado por este cargo.

La demanda civil presentada contra la Arquidiócesis de Filadelfia, así como contra sus presuntos agresores: el P. Charles Engelhardt, el ex sacerdote Edward Avery y el ex maestro de escuela Bernard Shero, sirvió para que en agosto de 2015 «Billy Doe» recibiera una indemnización de aproximadamente 5 millones de dólares, señala Newsweek.

Avery y Shero están presos desde 2013 pero el P. Engelhardt murió en prisión en noviembre de 2014, después de que se le negara una operación de corazón que le habría salvado la vida.

La demanda presentada por Gallagher se remonta al año 2009 cuando en una conversación con un trabajador social de la archidiócesis habló de los supuestos abusos de los que fue víctima, y dijo que los responsables eran el sacerdote P. Engelhardt y el profesor Shero.

Sin embargo y hasta la fecha, Gallagher ha presentado al menos nueve versiones diferentes de lo acontecido.


El caso en la revista Rolling Stone

La historia de «Billy Doe» atrajo la atención de la escritora de la revista Rolling Stone Sabrina Rubin Erdely. La reportera realizó diversas acusaciones relatadas en un artículo llamado «The Catholic Church’s Secret Sex-Crime Files» (Los archivos de los crímenes sexuales secretos de la Iglesia Católica, de 2011) en el que calificó a Gallagher como un «dulce y amable niño con buena apariencia juvenil».

Sin embargo Erdely es la misma periodista que más tarde escribió sobre «Jackie», una estudiante de la Universidad de Virginia, quien afirmaba que había sido violada por 7 hombres en una fiesta de fraternidad. Tiempo después, se supo que la historia de 2014 que estuvo en los medios durante semanas fue en realidad un engaño de «Jackie».

La revista Rolling Stone tuvo que retractarse y ahora enfrenta dos demandas por difamación.


Las contradicciones

Los miembros de la orden religiosa del P. Engelhardt, los Oblatos de San Francisco de Sales, han continuado la batalla para exculpar a su hermano fallecido por lo que pagaron los servicios del psiquiatra forense Stephen Mechanik para que realizara una evaluación de Daniel Gallagher bajo orden judicial.

En el informe de 40 páginas obtenido por la revista Newsweek, Mechanik presentó los resultados de las pruebas del MMPI-2 (Inventario de Personalidad Multifásico de Minnesota) de Gallagher, en el este último admitió haber mentido y proporcionado «información poco fiable» sobre el caso.

Después de una revisión minuciosa de la historia clínica de Gallagher obtenida de 28 instalaciones de rehabilitación de drogas, hospitales, médicos y consejeros que visitó, el psiquiatra detalló que el muchacho que llevó injustamente a la cárcel a los sacerdotes «no siempre era honesto con sus proveedores de servicios médicos».

En 2007 y de nuevo en 2011, Gallagher dijo ser paramédico y surfista profesional que tuvo que abandonar el deporte debido a su adicción a las drogas. También afirmó haber sufrido una hernia en un disco de la columna.

Gallagher admitió ante el Dr. Mechanik que era mentira que fuese paramédico y que en realidad nunca tuvo ingresos como surfista. Además, Mechanik escribió que los registros médicos «no indican que el señor Gallagher haya sido diagnosticado alguna vez con una hernia en el disco de la columna».
Si bien esto se puede considerar trivial, Gallagher también proporcionó «información contradictoria y poco fiable» sobre su historia de abuso sexual y sobre los detalles de los presuntos ataques de los dos sacerdotes y el profesor.

Al respecto Mechanik escribe que: «no es posible concluir con un grado razonable de certeza psiquiátrica o psicológica que el Sr. Gallagher fue abusado sexualmente cuando era niño», agregó el psiquiatra.


Más pruebas contra Billy Doe

Existen también otras razones para dudar de la credibilidad de Gallagher mucho antes de que Mechanick lo examinara. El joven de 27 años consumía y traficaba heroína. Fue expulsado de dos escuelas secundarias, ha entrado y salido de 23 centros de rehabilitación de drogas (en un período de 10 años).

Ha estado detenido 6 veces por cargos de drogas y un robo menor, incluyendo un cargo por posesión e intento de distribución de 56 bolsas de heroína.

Mechanik no es la única persona escéptica acerca de Billy Doe y sus historias. El detective que llevó la investigación del fiscal de distrito de Filadelfia sobre las denuncias de Gallagher también mantiene una serie de dudas.

En una declaración confidencial obtenida por Newsweek, al detective retirado Joseph Walsh se le preguntó el 29 de enero de 2015 acerca de las nueve contradicciones importantes en la historia de Gallagher. Walsh testificó que cuando cuestionó a Gallagher acerca de las contradicciones, el joven permanecía sentado sin decir nada o afirmaba que estaba drogado en ese momento... o contaba una historia diferente.

Además de sus «cuentos inverosímiles», prosigue Newsweek, hay un conjunto totalmente diferente de razones para creer que Gallagher miente de forma recurrente.

Mechanick utilizó información de la escuela de Gallagher y sus registros médicos para refutar las numerosas denuncias de lesiones físicas y psíquicas que ha hecho en los últimos años.

En Filadelfia, el caso Billy Doe sigue siendo noticia de primera plana tres años después del juicio original que condenó a Mons. William Lynn. El 22 de diciembre pasado, el Tribunal Superior del estado de Pennsylvania anuló por segunda vez la condena contra el sacerdote y ordenó un nuevo juicio.

Un panel de tres jueces dictaminó que el magistrado de primera instancia en el caso, M. Teresa Sarmina, abusó de su discreción cuando admitió como prueba contra el sacerdote 21 casos adicionales de abuso sexual que se remonta a 1948, tres años antes de que el clérigo de 64 años naciera.

En el funeral del P. Engelhardt, el superior provincial de los Oblatos de San Francisco de Sales, P. James Greenfield, reveló que en la víspera de su juicio, el fallecido sacerdote pudo haber negociado un acuerdo para salir de prisión y realizar servicio comunitario. En cambio, se quedó en prisión «porque no quiso perjurar contra sí mismo al declararse culpable» ni «admitir un crimen que no cometió».

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San Francisco de Asís