FRASES PARA SACERDOTES

La tibieza se da porque el hombre es cómodo. La tibieza ama la palabra misericordia porque la tiene confundida. Si entendiera la justicia no fuera tibio porque la tibieza es la ausencia del temor de Dios.
Qué es la ausencia del temor de Dios? Es la ausencia del conocimiento de la justicia de Dios.

De: La Tibieza (audio de Marino Restrepo)

COMUNIÓN DE RODILLAS Y EN LA BOCA


 

San Pío X "Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior". (Catecismo de San Pío X). Y Contestando a quienes le pedían autorización para comulgar de pie alegando que: los israelitas comieron de pie el cordero pascual les dijo: "El Cordero Pascual era tipo (símbolo, figura o promesa) de la Eucaristía. Pues bien, los símbolos y promesas se reciben de pie, MAS LA REALIDAD SE RECIBE DE RODILLAS y con amor".

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO - PARTE 60 -


EL MONTRUO


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SUEÑO 65.—AÑO DE 1868.

(M. B. Tomo IX, págs. 155-156)


El 29 de abril [San] Juan Don Bosco anunció a los jóvenes: Mañana por la noche y el viernes y el domingo, tengo algo que decirles, pues si no lo hiciera, creo que moriría antes de tiempo. Tengo algo desagradable que comunicarles. Y deseo que estén presentes también los artesanos.

En la noche del 30 de abril, jueves, después de las oraciones, los artesanos desde el pórtico que solían ocupar vinieron a unirse a sus compañeros los estudiantes para oír las buenas noches del [Santo], que comenzó a decir:


Mis queridos jóvenes: Ayer noche les dije que tenía algo desagradable que contarles. He tenido un sueño y estaba decidido a no decirles nada, ya porque dudaba de que se tratara de un sueño, ya porque siempre que conté alguno, hubo algo que objetar o que observar por parte de alguien. Pero otro sueño me obliga a hablarles del primero, tanto más que desde hace algunos días he vuelto a ser molestado de nuevo por ciertas visiones o fantasmas, especialmente hace tres noches. Pues bien: saben que marché a Lanzo en busca de un poco de tranquilidad; la última noche que pasé en el Colegio, al ir a la cama y cuando comenzaba a dormirme vi en mi imaginación cuanto voy a decirles:


********


Me pareció ver entrar en mi habitación un gran monstruo que, adelantándose, fue a colocarse a los pies de la cama. Tenía una forma asquerosísima de sapo y era grueso como un buey.

Yo lo miraba fijamente, conteniendo la respiración. El monstruo poco a poco iba aumentando de volumen; le crecían las patas, el cuerpo, la cabeza y cuanto más aumentaba su grosor más horrible era. Era de un color verde con una línea roja alrededor de la boca y del pescuezo que le hacían aún más terriblemente espantoso.

Sus ojos eran de fuego y sus orejas muy pequeñas. Yo decía entre mí mientras lo observaba: Pero el sapo no tiene orejas.

De su hocico partían dos cuernos y de los costados dos grandes alas de un color verduzco. Sus patas se parecían a las del león y por detrás tenía una larga cola que terminaba en dos puntas.


En aquel momento me pareció no tener miedo, pero aquel monstruo comenzó a acercarse cada vez más a mí, alargando su boca amplia y guarnecida de fuertes dientes.

Yo entonces me sentí invadido de un terror indecible. Lo creí un demonio del infierno, pues de ello tenía todas las trazas. Hice entonces la señal de la Cruz, pero de nada sirvió; toqué la campanilla, mas a aquella hora nadie acudió, nadie la oyó; comencé a gritar, pero todo fue en vano; el monstruo permanecía impasible.

—¿Qué quieres de mí —dije entonces—, demonio infernal?

Pero él se acercaba cada vez más enderezando y alargando las orejas. Después puso las patas anteriores sobre el borde de mi lecho y aferrándose con las patas posteriores a los barrotes, permaneció inmóvil un momento tras de haber saltado encima, con su mirada fija en mí.

Después, alargando el cuerpo, puso su hocico cerca de mi cara. Yo sentí tal escalofrío, que de un salto me senté en el lecho estando dispuesto a arrojarme al suelo; pero el monstruo abrió la boca. Hubiera querido defenderme, apartarlo de mí, pero era tan asqueroso que ni en aquellas circunstancias me atreví a tocarlo. Comencé a gritar, eché la mano hacia atrás buscando la pila del agua bendita, pero sólo lograba tocar la pared sin encontrar lo que buscaba, y el monstruo me aferró con su boca por la cabeza de tal forma que durante unos instantes la mitad de mipersona permaneció dentro de aquellas horribles fauces.

Entonces grité:

—En el nombre de Dios. ¿Por qué haces esto conmigo?

El sapo al escuchar mi voz se retiró un poco, dejando libre mi cabeza. Hice nuevamente la señal de la Santa Cruz y habiendo logrado meter los dedos en el agua benditabrocié con ella al monstruo. Entonces aquel demonio, lanzando un grito horrible, saltó hacia atrás y desapareció, pero mientras lo hacía, pude oír una voz que desde lo alto pronunció claramente estas palabras:

—¿Por qué no hablas?

*********

El Director de Lanzo, Don Lemoyne, se despertó aquella noche al escuchar mis ayes prolongados y oyó también cómo yo golpeaba la pared con lás manos. Por la mañana me preguntó:

—[San] Juan Don Bosco, ¿ha soñado esta noche?

—¿Por qué me lo preguntas?

—Porque he oído sus gritos.

De esta manera supe que era la voluntad de Dios que les contara lo que había visto, por lo que he determinado narrarles todo el sueño; de lo contrario traicionaría a mi conciencia; de esta forma creo también que me veré libre de ¡a presencia de ciertos fantasmas o apariciones que me atormentan.

Demos gracias al Señor por su misericordia y procuremos poner en práctica ¡os avisos que se nos den y servirnos de los medios que nos sean sugeridos para ayudarnos a conseguir la salvación de nuestras almas. En esta ocasión pude conocer el estado de la conciencia decada uno de vosotros.

Y dichas estas palabras [San] Juan Don Bosco se dispuso a narrar a sus muchachos el sueño siguiente.

MENSAJES DE MEJUGORJE - 25 de Septiembre


Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje

Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.


Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.


(http://www.medjugorje.ws)


Mensaje, 25 de septiembre de 2018

“Queridos hijos! También la naturaleza les ofrece signos de su amor a través de los frutos que les da. También ustedes, con mi venida, han recibido dones y frutos en abundancia. Hijitos, en qué medida han respondido a mi llamado, Dios lo sabe. Yo los invito: ¡No es tarde, decídanse por la santidad y la vida con Dios en gracia y en paz! Dios los bendecirá y les dará el ciento por uno, si confían en Él. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”


FIESTA DEL DULCE NOMBRE DE MARÍA, CONMEMORA LA SANTIDAD DE SU NOMBRE


Esta fiesta es una contrapartida a la Fiesta del Santo Nombre de Jesús (3 de enero).
Ambos tienen la posibilidad de unir a la gente fácilmente divididos en otros asuntos.
Nosotros veneramos el nombre de María porque pertenece a ella, que es la Madre de Dios.
La más santa de las criaturas, la Reina de los cielos y la tierra, la Madre de la Misericordia.


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El objetivo de la fiesta es la Santa Virgen que lleva el nombre de Miriam (María). La fiesta conmemora todos los privilegios dados a María por Dios y todas las gracias que hemos recibido a través de su intercesión y mediación.

“María se ha de llamar nuestra electa y este nombre ha de ser maravilloso y magnífico. 

Los que le invocaren con afecto devoto, recibirán copiosísimas gracias; los que le estimaren y pronunciaren con reverencia, serán consolados y vivificados; y todos hallarán en él remedio de sus dolencias, tesoros con que enriquecerse, luz para que los encamine a la vida eterna”



INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA FESTIVIDAD

La primera festividad a María, la Virgen, nació en Oriente, hacia el siglo V. Allí estaba siempre viva la tradición de la casa natalicia de María.

La fiesta surgió como dedicación de una Iglesia a María, tradición que se relaciona con el actual Santuario de Santa Ana.

España fue la primera en solicitar y obtener de la Santa Sede autorización para celebrar la fiesta del Dulce Nombre.

Y esto acaeció en el año 1513. La festividad se realizaba en el centro de España durante muchos años.

La primera diócesis que celebró esta fiesta fue la de Cuenca.

Pero la onomástica tiene fecha propia, el 12 de Septiembre.

En 1683, el Papa Inocencio XI declaró oficial una fiesta para perpetuar la victoria que los austriacos y polacos, mandados por Juan Sobieski, consiguieron contra los musulmanes turcos ese año en Viena.

Juan Sobieski se preparó al combate recibiendo el Pan de los fuertes y oyendo devotamente la santa misa, y todo el ejército polaco siguió el ejemplo de su rey.

“La hora histórica de la batalla definitiva de Viena sonó al alborear el límpido sol del día 12 de septiembre”, dice S. S. Pío XII en el radiomensaje con motivo de la beatificación de Inocencio XI.
El ejército de socorro, dirigido por Juan Sobieski, atacó a los asaltantes turcos. 

Una inesperada tormenta de granizo cayó sobre el campamento de los turcos.

Antes de la noche, la victoria sonreía a las fuerzas cristianas que se habían lanzado al combate invocando el Nombre de María.

Si como instrumento de liberación Dios había escogido al rey de Polonia, unánimes afirman los críticos e historiadores que el artífice primario de esta misma liberación fue el papa Inocencio.

Y éste, a su vez, con humildad conmovedora, atribuyó el mérito y la gloria de aquella jornada al favor y socorro de María.

Por eso quiso dedicar este luminoso día de septiembre a la fiesta de su Santísimo Nombre.



EL NOMBRE DE MARÍA

Ocho días después del nacimiento de la Virgen Inmaculada, su padre y su madre se reunieron sus familiares y parientes en su humilde vivienda.

Según la costumbre judía, estaban discutiendo el nombre de la niña que el Cielo les había concedido.

Aunque Dios no escogió llevar a cabo ningún prodigios externos para marcar la entrada de la Santísima Virgen en el mundo, había escogido, desde toda la eternidad, el noble nombre de la Madre del Salvador.
Así, mientras que Joaquín y Ana esperaban el cumplimiento de sus esperanzas con gozosa impaciencia, el Arcángel Gabriel, el gran mensajero de la misericordia infinita, los visitó, revelando el nombre bendito que el Altísimo mismo había reservado para su hija.

Por lo tanto, las deliberaciones de la familia alrededor de la cuna donde la Reina del Cielo yacía sonriente no fueron prolongadas.

Sin dudarlo, los padres de la Santísima Virgen confirmaron que nombrarían a su hija “María”. 

María es el nombre que se usa en los evangelios para referirse a la madre de Jesús de Nazaret.

Para los cristianos católicos, ortodoxos, anglicanos y otros grupos cristianos orientales, son más usadas las expresiones «Santísima Virgen María», «Virgen María» y «Madre de Dios».

En el Islam se usa el nombre árabe Maryam.

Sabiendo la importancia que tiene el nombre para los Israelitas, es innegable que el nombre de María le fue impuesto a la Santísima Virgen por sus padres Joaquín y Ana.

Muy comúnmente se admite que este nombre le fue sugerido por inspiración divina, es decir que, movidos ellos interiormente por el Espíritu Santo prefirieron este nombre a todos los demás.

Una sola mujer encontramos en el A. T. que lleva este nombre, es la hermana de Moisés, en tiempos de Jesús aparecen muchas mujeres con el nombre de María.

Para los hebreos el nombre no era un simple apelativo, estaba íntimamente ligado a la persona, por ello usaban nombres que describirían la personalidad, el carácter.

Así es muy usada la expresión “su nombre será tal” cuando se quería designar una misión o carácter especial al niño por nacer.

María es un nombre conocido en el Antiguo Testamento por haber sido nombre de la hermana de Moisés y Aarón, originalmente escrito como Miryam.

La versión de los Setenta lo menciona como Mariám , el cambio en la primera vocal señala tal vez la pronunciación corriente, la del arameo, que se hablaba en Palestina antes del nacimiento de Cristo.

Al igual que con los nombres de Moisés y Aarón, que fueron tomados con sumo respeto, el de María no se usó más como nombre común, pero la actitud cambió con el tiempo y fueron puestos como señal de esperanza por la era mesiánica.

En el texto griego del Nuevo Testamento, en la versión de los Setenta, el nombre usado era Mariám.

María sería probablemente la forma helenizada de la palabra.

¿Qué significados tiene según la etimología, ese nombre cuyo misterioso sentido sólo Dios nos podría explicar?
Si, como algunos creen, deriva del idioma egipcio, su raíz es mery, o meryt, que quiere decir muy amada.

Según otros, la significación sería Estrella del mar.

Si el nombre de María proviene del siríaco, la raíz es mar, que significa Señor.

El padre Lagrange opina que los hebreos debieron utilizar el nombre de María con el significado de Señora, Princesa.

Nada más conforme a la noble misión de la humilde Virgen nazarena.

Otro tercer grupo de filólogos e intérpretes sostienen que la palabra María es de origen estrictamente hebreo.

Y sus diversas y preciosas significaciones son las siguientes:

Primera. Mar amargo, de la raíz mar y jam. María fue un verdadero mar de amargura, desde que en el templo, cuando la presentación de su Hijo, vislumbró la silueta cárdena y dolorida del Calvario.

Y un mar de amargura desbordante en la pasión y muerte de Jesús.

Segunda. Rebeldía, de la raíz mar. Ella, la omnipotencia suplicante, vence a las satánicas huestes.

“El nombre de María —escribe el padre Campana— es de una energía singular y tiene en sí una fuerza divina para impetrar en favor nuestro la ayuda del cielo.”

Tercera. Estrella del mar. Le cantamos ¡Ave, Maris Stella! ¡Y con qué arrebatador encanto glosa y profundiza San Bernardo esta expresiva metonimia!

Cuarta. Señora de mí linaje. Frase muy justa y apropiada a la prerrogativa nobilísima de ser Madre de Dios, Reina de todo lo creado.

Quinta. Esperanza. Significado más alegórico que etimológico, pero lleno de inefable consuelo. Porque Ella, Spes nostra, es el camino de la felicidad, el arco iris que señala un pacto de armonía entre Dios y los hombres.

“Bienaventurado el que ama vuestro nombre, oh María —exclama San Buenaventura—, porque es fuente de gracia que refresca el alma sedienta y la hace reportar frutos de justicia.”

Sexta. Elevada, grande, de ram. San Agustín y San Juan Crisóstomo coinciden en adjudicarle el excelso sentido de “Señora y Maestra”.

Séptima. Iluminada, iluminadora. Está llena de luz. Sostiene en sus brazos la luz del mundo. Es pura y diáfana.

“El nombre de María indica castidad”, dice San Pedro Crisólogo.



LA VENERACIÓN DEL NOMBRE DE MARÍA

Narra sor María Jesús de Agreda, en su Mística Ciudad de Dios, la escena en la cual la Santísima Trinidad, en divino consistorio, determina. dar a la “Niña Reina” un nombre.

Y dice que los ángeles oyeron la voz del Padre Eterno, que anunciaba:
“María se ha de llamar nuestra electa y este nombre ha de ser maravilloso y magnífico.

Los que le invocaren con afecto devoto, recibirán copiosísimas gracias;

los que le estimaren y pronunciaren con reverencia, serán consolados y vivificados;

y todos hallarán en él remedio de sus dolencias, tesoros con que enriquecerse, luz para que los encamine a la vida eterna”.

Y a ese nombre, suave y fuerte, respondió durante su larga, humilde y fecunda vida, la humilde Virgen de Nazaret, la que es Madre de Dios y Señora nuestra.

Y ese nombre, “llave del cielo”, como dice San Efrén, posee en medio de su aromática dulzura, un divino derecho de beligerancia y una seguridad completa de victoria. Por eso su fiesta lleva esa impronta: Acies ordinata.

La veneración que muchos santos tienen por esto nombre nos lo reflejan en sus recomendaciones, por ejemplo, S. Pedro Canisio nos dice:

“Si hay entre los mortales algún nombre tan hermoso, preclaro y lleno de gracia que merece ser escrito, leído, alabado, pintado y esculpido, es el de María.

Ya que es digno de estar siempre ante los ojos, en los oídos y en las mentes de todos los hombres y de ser pronunciado privada y públicamente con inmensa reverencia”.

San Estanislao de Kostka escribía el nombre de María al margen de la página de los cuadernos con esta jaculatoria: “¡Oh María, sedme propicia!”.

San Germán, patriarca de Constantinopla nos invita a que pronunciemos frecuentemente el nombre de María:

“Como la respiración es indicio cierto de vida para nuestro cuerpo, así tu nombre Santísimo, proferido incesantemente por los labios de tus siervos, es, no sólo indicio seguro, sino también causa de vida, de alegría y de auxilio”.

Se nos recomienda que pronunciemos el nombre de María como jaculatoria, San Bernardino de Siena dice que

“por esto nombre se purifica el corazón, se ilumina la mente, se inflama el alma, se ablanda el pecho, se endulza el gusto y el afecto se hermosea”.

La Iglesia nos invita a que pensemos, veneremos y apreciemos este nombre por eso el 12 de septiembre se celebra el Santísimo nombre de María.



MARIA: EL PODER DE SU NOMBRE

por San Alfonso María de Ligorio

Ricardo de San Lorenzo dice:

“que no hay ayuda más poderosa en ningún nombre, ni hay ningún otro nombre dado a los hombres, después, del de Jesús, desde el cual se brinde tanta salvación a los hombres como desde el nombre de María.”

Continúa diciendo

“que la invocación con devoción de este dulce y sagrado nombre conduce a la adquisición de gracias superabundantes en esta vida y un muy alto estado de gloria en la próxima.” Luego del muy sagrado nombre de Jesús, el nombre de María es tan rico en bondades, que no hay otra forma de que las almas devotas reciban tanta gracia, esperanza y ternura el la tierra y en el cielo.

Por eso Ricardo de San Lorenzo “invita a los pecadores a servirse de este gran nombre,” porque esto sólo bastará para curarlos de todos los males y

“no hay trastorno, por malo que sea, que no se someta inmediatamente al poder del nombre de María.”

El beato Raimundo Jordano dice

“que no importa lo endurecido y falto de confianza que pueda estar un corazón, el nombre de esta Bendita Virgen tiene tanta eficacia que con tan sólo pronunciarlo ese corazón de ablandará maravillosamente.”

Además se sabe muy bien y lo experimentan dia a dia los seguidores de María, que su nombre poderoso tiene la fortaleza particular que se necesita para superar las tentaciones contra la pureza.

En suma, “Tu nombre, O Madre de Dios, está lleno de gratias y bendiciones divinas”, como dice San Metodio.

Tanto es así que San Buenaventura declara,

“que tu nombre, Oh María, no puede pronunciarse sin traer alguna gratia a aquel que lo hace con devoción… 

Permitenos, Oh Señora, que a menudo podamos acordamos de nombrarte con amor y confianza; ya que esta práctica muestra la posesión de la gratia divina, o bien es una petición para que la recobremos pronto”.

Por otro lado, Tomas a Kempis afirma

“que los demonios temen a la Reina del cielo a tal punto que sólo con oír pronunciar su gran nombre, huyen de la persona que lo dice como si se tratara del fuego ardiente.”

La misma Virgen Bendita reveló a Santa Brigida

“que no hay pecador en la tierra, por más apartado que pueda estar del amor de Dios, del cual el demonio no esté inmediatamente obligado a huir, si se invoca su sagrado nombre con la determinación de arrepentirse.”

En otra ocasión repitió lo mismo diciendo

“que todos los demonios veneran y temen su nombre hasta tal punto que al oírlo inmediatamente esconden las garras con las cuales sujetan el alma cautiva”.

Nuestra Señor Bendita también le dijo a Santa Brigida

“que del mismo modo que los ángeles rebeldes huyen de los pecadores que invocan el nombre de María, los ángeles buenos se aproximan a las almas justas que pronuncian su nombre con devoción.”


PROMESAS

Las promesas de ayuda que hizo Jesucristo son un verdadero consuelo para aquellos que tienen devoción por el nombre de María; porque un dia según lo oyó Santa Brigida,

Él prometió a Su Santísima Madre que concedería tres gracias especiales a quienes invocaran ese nombre sagrado con confianza:
Primero, que Él les concedería la contrición perfecta por sus pecados;

Segundo, que sus pecados serian expiados;

Tercero, que Él les daría la fortaleza para alcanzar la perfección y a la larga, la gloria del paraíso.

Y luego nuestro Divino Salvador agregró

“porque tus palabras, Oh Madre Mia, son tan dulces y agradables para Mi, no puedo negarte lo que me pides.”

San Efren llega a decir“que el nombre de María es la llave de las puertes del cielo,” en las manos de aquellos que la invocan con devoción.

Y por eso no es casualidad que San Buenaventura diga “que María es la salvación de todos los que recurren a ella.”

“¡Oh Dulcisimo Nombre! Oh María, quién serás Tú que tu nombre sólo es tan amable y lleno de gracia,” exclama el beato Enrique Suso.

Déjanos por lo tanto, aprovechar siempre los hermosos consejos que nos da San Bernardo en estas palabras:

“En los peligros, en las perplejidades, en los casos dudosos, piensa en María, recurre a María, no dejes que abandone tus labios; no dejes que se aparte de tu corazón.”



LOS NOMBRES DE JESÚS Y MARÍA

Cuando haya peligro de perder la gracia divina, debemos pensar en María invocar su nombre junto con el de Jesús; PORQUE ESOS DOS NOMBRES SIEMPRE VAN JUNTOS.

Oh, entonces nunca permitamos que esos dos nombres tan dulces abandonen nuestro corazón o se alejen de nuestros labios, porque nos darán la fortaleza, no sólo para no dejarnos vencer, sino también para conquistar todas nuestras tentaciones.

“La invocación de los nombres sagrados de Jesús y María,” dice Tomas a Kempis, “es una oración breve que es tan dulce para la mente como poderosa para proteger a aquellos que la usan contra los enemigos de su salvación, así como también es fácil de recordar.”


LA HORA DE LA MUERTE

Así vemos que el santísimo nombre de María es tan dulce para sus seguidores durante la vida, debido a las abundantes gracias que Ella les consigue.

Pero será aún más dulce para ellos en la muerte debido al final tranquilo y santo que les asegurará.

Permítenos entonces, devoto lector, que le roguemos a Dios nos conceda que en la muerte, el nombre de María sea la última palabra en nuestros labios.

Esta fue la oración de San Germano; “Que el último movimiento de mi lengua sea para pronunciar el nombre de la Madre de Dios;” qué dulce, qué segura es aquella muerte que está acompañada y protegida por la pronunciación de este nombre; ya que Dios sólo concede la gracia de invocarlo a aquellos a quienes El está por salvar.

El Padre Sertorio Caputo, de la compañia de Jesús, exhortó a todos aquellos a punto de morir a que pronuncien el nombre de María frecuentemente; porque este nombre de vida y esperanza, cuando se repite a la hora de la muerte es suficiente para hacer huir a los demonios y para confortar a dichas personas en su sufrimiento.

“Bendito sea el hombre que ama Tu nombre, María,” exclama San Buenaventura.

“¡Si, verdaderamente bendito es aquel que ama tu dulce nombre, Oh Madre de Dios! Ya que tu nombre es tan glorioso y admirable que nadie que lo recuerda tiene temor alguno a la hora de la muerte.”

Tal es su poder, que ninguno de aquellos que lo invocan a la hora de la muerte temen los ataques de sus enemigos.

San Camilo de Lellis instó a los miembros de su comunidad a recordarles a aquellos que están por morir que pronuncien a menudo los santos nombres de Jesús y María. Según era su costumbre al asistir a personas que estaban en su última hora.

Oh, que podamos terminar nuestras vidas como lo hizo el Padre Capuchino, Fulgencio de Ascoli, quien expiró cantando, “¡Oh María, Oh María, la más bella de las criaturas! Permitenos ir juntos.”

Permitenos concluir con la tierna oración de San Buenaventura:

“Te Pido a Ti, oh María, por la gloria de tu nombre, que vengas y Te reúnas con mi alma cuando se vaya de este mundo y la lleves en tus brazos.”

FUENTE: forosdelavirgen.org 

MENSAJES DE MEJUGORJE - Julio - 2 Septiembre (Recopilación)


Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje


Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.


Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.


(http://www.medjugorje.ws)


Mensaje 2 de septiembre de 2018 - Mensagem dada a vidente Mirjana


“Queridos hijos, mis palabras son simples, pero llenas de amor maternal y preocupación. Hijos míos, sobre vosotros se ciernen cada vez más las sombras de las tinieblas y del engaño, y yo os llamo hacia la luz y la verdad, yo os llamo hacia mi Hijo. Solo Él puede convertir la desesperación y el dolor en paz y serenidad, solo Él puede dar esperanza en los dolores más profundos. Mi Hijo es la vida del mundo: cuanto más lo conocéis más os acercáis a Él y más lo amaréis porque mi Hijo es amor. El amor lo cambia todo, él hace maravilloso incluso lo que sin amor os parece insignificante. Por eso nuevamente os digo que, si deseáis crecer espiritualmente, debéis amar mucho. Apóstoles de mi amor, sé que no siempre es fácil, pero, hijos míos, también los caminos dolorosos son vías que llevan al crecimiento espiritual, a la fe y a mi Hijo. Hijos míos, orad, pensad en mi Hijo. Durante todos los momentos del día elevad vuestra alma a Él, y yo recogeré vuestras oraciones como flores del jardín más bello y las regalaré a mi Hijo. Sed apóstoles auténticos de mi amor, difundid a todos el amor de mi Hijo; sed jardines con las flores más bellas. Con la oración ayudad a vuestros pastores para que puedan ser padres espirituales llenos de amor hacia todos los hombres. ¡Os doy las gracias! ”


Mensaje, 25 de agosto de 2018


“Queridos hijos! Este es un tiempo de gracia. Hijitos, oren más y hablen menos, y dejen que Dios los guíe por el camino de la conversión. Yo estoy con ustedes y los amo con mi amor maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”






Mensaje 2 de agosto de 2018 - Mensagem dada a vidente Mirjana

“Queridos hijos, con amor maternal os invito a abrir los corazones a la paz, a abrir los corazones a mi Hijo, a que en vuestros corazones cante el amor hacia mi Hijo, porque es solo de ese amor que llega la paz al alma. Hijos míos, sé que tenéis bondad, sé que tenéis amor, un amor misericordioso. Pero muchos hijos míos tienen aún los corazones cerrados; piensan que pueden actuar sin dirigir sus pensamientos hacia el Padre Celestial que ilumina, y hacia mi Hijo, que siempre está nuevamente con vosotros en la Eucaristía y desea escucharos. Hijos míos, ¿por qué no le habláis? La vida de cada uno de vosotros es importante y preciosa, porque es un don del Padre Celestial para la eternidad; por eso, no os olvidéis nunca de darle gracias: ¡habladle! Sé, hijos míos, que para vosotros todavía es desconocido lo que vendrá después, pero cuando os llegue vuestro después, recibiréis todas las respuestas. Mi amor maternal desea que estéis preparados. Hijos míos, poned con vuestra vida sentimientos buenos en el corazón de las personas que encentráis: sentimientos de paz, de bondad, de amor y de perdón. A través de la oración, escuchad lo que os dice mi Hijo y actuad en consecuencia. Os invito nuevamente a orar por vuestros pastores, por aquellos que mi Hijo ha llamado. Recordad que tienen necesidad de oraciones y de amor. Os doy las gracias. ”



Mensaje 25 de julio de 2018

“Queridos hijos! Dios me ha llamado para guiarlos a Él, porque Él es su fortaleza. Por eso los invito a orarle y a confiar en Él, porque Él es su refugio ante todo mal que está al acecho y aleja las almas de la gracia y de la alegría a las que han sido llamados. Hijitos, vivan el Paraíso aquí en la Tierra para que estén bien, y que los Mandamientos de Dios sean luz en su camino. Yo estoy con ustedes y los amo a todos con mi amor maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”



Mensaje 2 de julio de 2018 - Mensagem dada a vidente Mirjana

“Queridos hijos, soy Madre de todos vosotros, por eso no tengáis miedo, porque yo escucho vuestras oraciones. Sé que me buscáis y por eso oro por vosotros a mi Hijo; mi Hijo que está unido con el Padre Celestial y con el Espíritu consolador, mi Hijo que guía a las almas hacia el Reino de donde Él ha venido, el Reino de la paz y de la luz. 

Hijos míos, os ha sido dada la libertad de elegir. Por eso yo, como Madre, os pido que uséis la libertad para el bien. Vosotros, con almas puras y sencillas, sois capaces de comprender; aunque algunas veces no entendáis las palabras, dentro de vosotros sentís cuál es la verdad. 

Hijos míos, no perdáis la verdad y la verdadera vida por seguir la falsa. Con la verdadera vida el Reino Celestial entra en vuestros corazones, este es el Reino del amor, de la paz y de la concordia. Entonces, hijos míos, no existirá el egoísmo que os aleja de mi Hijo. En su lugar habrá amor y comprensión por vuestro prójimo. 

Por eso recordad -nuevamente os repito-: orar también significa amar a los demás, al prójimo y darse a ellos. Amad y dad en mi Hijo y Él obrará en vosotros y para vosotros. Hijos míos, pensad continuamente en mi Hijo y amadlo inmensamente, así tendréis la verdadera vida y esto será por la eternidad. ¡Os doy las gracias apóstoles de mi amor! ”

LOS INCREÍBLES DONES DE "LOS ESTIGMAS DE FUEGO"


Seguramente hayas oído hablar de los estigmas y los estigmatizados con las llagas de la Pasión de Jesucristo.

Y quizás también hayas oído hablar de la devoción “Llama de Amor”.
Pero ¿alguna vez has oído hablar de “estigmas de fuego” o “incendios de amor”?



Por extraño que pueda parecer, se sabe de santos y místicos que los tuvieron a través de las épocas.

Son intensos calores reales y a veces fuegos claramente visibles estallaban en sus cuerpos.

Es similar a como la sangre aparece en las heridas de los estigmas habituales.
Pero también hay casos en que sus cuerpos también experimentaban temperaturas interiores ardientes.

Científicamente lo llaman “termogénesis” mística.


Wikipedia define así la termogénesis:

“La termogénesis (del griego: termo temperatura, génesis: inicio) es la capacidad de generar calor en el organismo debido a las reacciones metabólicas”


Y agrega:

“esta liberación de calor tiene como efecto un aumento de la temperatura en los tejidos cercanos, no obstante el cuerpo humano posee unos mecanismos para la disipación que contrarrestan estos efectos termogénicos”.

Esto parece suceder a místicos que se inflaman de amor por Jesús y llegan a arder literalmente, porque el fuego es tan intenso que los mecanismos de disipación del calor aparentemente no lo pueden regulan efectivamente.


GRADOS DE LOS INCENDIOS DE AMOR

Los incendios de amor son un hecho comprobado en la vida de varios santos.
En los que el amor hacia Dios se manifiesta algunas veces hacia el exterior bajo la forma de fuego que quema, incluso materialmente, la carne y la ropa cercana al corazón.

Un autor, Larry E. Arnold, escribió un libro que se llama “Ardiendo”.

Entre una miríada de casos, cita ejemplos históricos de santos católicos que han experimentado esta supuesta manifestación.

Parecían especialmente frecuentes en los siglos XVI y XVII.

Algunos se dice que estaban tan energizados con el amor santo que

“en el clima más frío de invierno se quitaban sus prendas de vestir por hallarlas insoportablemente calientes, con las ventanas abiertas para tomar aire gélido, y enfriar sus cuerpos”.

Esta manifestación se produce en grados diversos:


SIMPLE CALOR INTENSO

Es un extraordinario calor del corazón que se dilata.

Este calor se expande a todo el organismo.

Es clásico el episodio de la vida de san Wenceslao, duque de Bohemia.

De noche visitaba la iglesia con los pies descalzos.

Mientras que al siervo que le acompañaba le recomendaba meter los pies en los zapatos que él dejaba para no congelarse.


ARDORES INTENSISIMOS

El fuego del amor divino puede llegar a tal intensidad que a veces es necesario recurrir a refrigerantes para poderlo soportar.

Se cuenta de san Estanislao de Kotska, en que era tan fuerte el fuego que lo consumía, que en pleno invierno era necesario aplicarle sobre el pecho paños empapados de agua helada.

Mientras que Santa Caterina de Génova no podía acercar su mano al corazón sin experimentar un calor intolerable.


QUEMADURA MATERIAL

Es cuando el fuego del amor llega a producir incandescencias, y las quemaduras se realizan plenamente.

Es lo que se llama a pleno título incendios de amor.

El corazón de san Pablo de la Cruz, fundador de los pasionistas, ardía de tal manera, que más de una vez su túnica de lana aparecía completamente quemada en la parte del corazón.

El beato Nicolás Factor, religioso franciscano, incapaz de soportar el fuego que ardía en su corazón, se echaba un vaso de agua helada en pleno invierno.

Consta en su proceso de beatificación que el agua inmediatamente se evaporaba.

Existe sin duda una estrecha relación entre el amor y el fuego producido.
Cuando nos quemamos con el amor en la tierra, al parecer esto disminuye lo que necesitamos “quemar” en ese estado intermedio llamado purgatorio.



Ana Catalina Emmerich

MÁS CASOS

Durante sus éxtasis, las manos del Venerable Osola Benincasa (fallecida en 1618) llegaron a ser tan calientes que – se decía – el agua hervía y se evaporaba en el recipiente en que ella se sumergía para refrescarse.

A veces, se decía que un humo blanco, de vapor de agua, surgía de su garganta.

Santa Catalina de Génova (que murió en la misma época – 1655) exhibió tanto estigmas regulares como incendium amoris.

Las erupciones de los “fenómenos de calor extraordinarios” se dice que la atormentaban, con un humo blanco saliendo también de su garganta, como si ascendiera desde un brasero encendido en su interior.

Tan puro y “caliente” era el gran amor que Santa Catalina tenía, que su cadáver estuvo caliente durante varios días después de que su corazón dejó de latir (una imposibilidad médica por supuesto).

Por otra parte, el interior caliente de una monja Dominicana llamada María Villani asombraba a los testigos en Nápoles.
Afirmaban que podían escuchar “un silbido como el de agua que cae en una hoja de hierro al rojo vivo”.

Esto sucedía cuando ella bebía agua.

Ella estaba consumida “por una llama casi insoportable de amor”.

Después de la comunión, la cara de una mística, la Venerable Serafina di Deo, podía brillar con una llama de color rojo, mientras que sus ojos parecían consumidos por el fuego.

Difícil de creer. Pero demasiados casos para ignorar.

Hubo una monja franciscana, señala Arnold, de cuya herida emanaba sangre caliente.

En 1798, se informó que una cruz de tres pulgadas espontáneamente consumía la carne de Ana Catalina Emmerich, y su piel mostraba ampollas y rezumaba un fluido extraordinariamente caliente e incoloro.

De una abadesa designada como Venerable, la Madre Beatrice María de Jesús, se dijo cuando estaba en un estado de éxtasis arrojaba cenizas.



Gemma Galgani

TAMBIÉN ESTÁ EL CASO DE GEMMA GALGANI

En la biografía de Gemma Galgani ella menciona que María le dijo

“Jesús, mi Hijo, te quiere mucho, y desea darte una gracia. ¿Queréis saber cómo llegar a ser digno de ella?”

Y después de decir esto Ella abrió su manto y la cubrió con él.

Esto sucedió en la tarde del 8 de junio de 1899, cuando de repente sintió un fuerte dolor interno por sus pecados

Entonces Jesús se apareció

“tenía todas las heridas abiertas, pero de aquellas heridas ya no salía sangre, salían como unas llamas de fuego, que tocaron mis manos, mis pies, mi corazón. Me sentí morir…” (De la Autobiografía de Santa Gemma Galgani)



Isabel Kindelmann

LA LLAMA DE AMOR

En los mensajes aprobados por la Iglesia recibidos por Elizabeth Kindelmann, una estigmatizada “alma víctima” de Budapest, esto está institucionalizado.

Ella recibió la devoción de lo que ahora se llama la “Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María”.

Jesús le dijo:

“Renuncia a ti misma, porque tenemos una gran misión para ti.

Sólo podrás hacerlo si renuncias por completo a ti misma. Tú eres libre de elegir. Lo vas a lograr sólo si lo quieres”.

Y la Virgen María supuestamente le dijo:
“Toma esta Llama… Es la Llama de Amor de mi amor.

Enciende tu propio corazón con ella y transmítela a los demás”

“Esta Llama llena de bendiciones que brotan de mi Inmaculado Corazón y que te estoy dando debe ir de corazón a corazón”.

Y agregó María, supuestamente.

“Va a ser el gran milagro de la luz cegadora de satanás.

Es el fuego del amor y la concordia.

Obtuve esta gracia en tu nombre del Padre Eterno, en virtud de las cinco sagradas heridas de mi Divino Hijo”.

Esta mística de Hungría afirmaba que el Señor le dijo que ayunara los lunes

“con pan y agua al referirse a la Llama de Amor del Inmaculado Corazón de María era entregada al alma de un sacerdote del purgatorio.

Además, el que sigue a esa receta recibirá la gracia, en la octava después de su muerte, para ser liberado de purgatorio por mi madre”.


FUENTE: forosdelavirgen.org/ 

NICOLÁS DE TOLENTINO, SANTO


Presbítero

Martirologio Romano: En Tolentino, del Piceno, san Nicolás, presbítero, religioso de la Orden de Ermitaños de San Agustín, el cual, fraile de rigurosa penitencia y oración asidua, severo consigo y comprensivo con los demás, se autoimponía muchas veces la penitencia de otros († 1305).

Fecha de canonización: 1 de febrero de 1447 por el Papa Eugenio IV


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Breve Biografía


Infancia

Este santo recibió su sobrenombre del pueblo en que residió la mayor parte de su vida, y en el que también murió. Nicolás nació en San Angelo, pueblo que queda cerca de Fermo, en la Marca de Ancona, hacia el año 1245. Sus padres fueron pobres en el mundo, pero ricos en virtud. Se cree que Nicolás fue fruto de sus oraciones y de una devota peregrinación que hicieron al santuario de San Nicolás de Bari en el que su madre, que estaba avanzada en años, le había rogado a Dios que le regalara un hijo que se entregara con fidelidad al servicio divino. En su bautismo, Nicolás recibió el nombre de su patrón, y por sus excelentes disposiciones, desde su infancia se veía que había sido dotado con una participación extraordinaria de la divina gracia.

Cuando era niño pasaba muchas horas en oración, aplicando su mente a Dios de manera maravillosa. Así mismo, solía escuchar la divina palabra con gran entusiasmo, y con una modestia tal, que dejaba encantados a cuantos lo veían. Se distinguió por un tierno amor a los pobres, y llevaba a su casa a los que se encontraba, para compartir con ellos lo que tenía para su propia subsistencia. Era un niño de excepcional piedad.

Desde su infancia se decidió a renunciar a todo lo superfluo, así como practicar grandes mortificaciones, y, desde temprana edad, adoptó el hábito de ayunar tres días a la semana, miércoles, viernes y sábados. Cuando creció añadió también los lunes. Durante esos cuatro días solo comía una vez por día, a base de pan y agua.


El joven estudiante

Su mayor deleite se hallaba en leer buenos libros, en practicar sus devociones y en las conversaciones piadosas. Su corazón le perteneció siempre a la Iglesia. Sus padres no escatimaron en nada que tuvieran al alcance para mejorar sus geniales aptitudes.

Siendo aún un joven estudiante, Nicolás fue escogido para el cargo de canónigo en la iglesia de Nuestro Salvador. Esta ocupación iba en extremo de acuerdo con su inclinación de ocuparse en el servicio a Dios. No obstante, el santo aspiraba a un estado que le permitiera consagrar directamente todo su tiempo y sus pensamientos a Dios, sin interrupciones ni distracciones.



Un sueño hecho realidad

Con estos deseos de entregarse por entero a Dios, escuchó en cierta ocasión un sermón, de un fraile o ermitaño de la orden de San Agustín, sobre la vanidad del mundo, el cual lo hizo decidirse a renunciar al mundo de manera absoluta e ingresar en la orden de aquel santo predicador. Esto lo hizo sin pérdida de tiempo, entrando como religioso en el convento del pequeño pueblo de Tolentino.

Nicolás hizo su noviciado bajo la dirección del mismo predicador e hizo su profesión religiosa antes de haber cumplido los 18 años de edad. Lo enviaron a varios conventos de su orden en Recanati, Macerata y otros. En todos tuvo mucho éxito en su misión. En 1271 fue ordenado sacerdote por el obispo de Osimo en el convento de Cingole.


Su vida sacerdotal

Su aspecto en el altar era angelical. Las personas devotas se esmeraban por asistir a su Misa todos los días, pues notaban que era un sacrificio ofrecido por las manos de un santo. Nicolás parecía disfrutar de una especie de anticipación de los deleites del cielo, debido a las comunicaciones secretas que se suscitaban entre su alma tan pura y Dios en la contemplación, en particular cuando acababa de estar en el altar o en el confesionario.


Su ardor en el apostolado y en la oración

Durante los últimos treinta años de su vida, Nicolás vivió en Tolentino y su celo por la salvación de las almas produjo abundantes frutos. Predicaba en las calles casi todos los días y sus sermones iban acompañados de grandiosas conversiones. Solía administrar los sacramentos en los ancianatos, hospitales y prisiones; pasaba largas horas en el confesionario. Sus exhortaciones, ya fueran mientras confesaba o cuando daba el catecismo, llegaban siempre al corazón y dejando huellas que perduraban para siempre en quienes lo oían.

También, con el poder del Señor, realizó innumerables milagros, en los que les pedía a los recipientes: "No digan nada sobre esto. Denle las gracias a Dios, no a mí." Los fieles estaban impresionados de ver sus poderes de persuasión y su espiritualidad tan elevada por lo que tenían gran confianza en su intercesión para aliviar los sufrimientos de las almas en el purgatorio. Esta confianza se confirmó muchos años después de su muerte cuando fue nombrado el "Patrón de las Santas Almas".

El tiempo en que podía retirarse de sus obras de caridad, lo dedicaba a la oración y a la contemplación. Nicolás de Tolentino fue favorecido con visiones y realizó varias sanaciones milagrosas.


Pruebas

Nuestro Señor, por su gran amor a Nicolás, quiso conducir al santo a la cumbre de la perfección, y para ello, lo llevó a ejercer la virtud de distintos modos. Nicolás padeció por mucho tiempo de dolores de estómago, así como malos humores.


Los Panes Milagrosos

Hacia los últimos años de su vida, cuando estaba pasando por una enfermedad prolongada, sus superiores le ordenaron que tomara alimentos más fuertes que las pequeñas raciones que acostumbraba ingerir, pero sin éxito, ya que, a pesar de que el santo obedeció, su salud continuó igual. Una noche se le apareció la Virgen María, le dio instrucciones de que pidiera un trozo de pan, lo mojara en agua y luego se lo comiera, prometiéndole que se curaría por su obediencia. Como gesto de gratitud por su inmediata recuperación, Nicolás comenzó a bendecir trozos de pan similares y a distribuirlos entre los enfermos. Esta práctica produjo favores numerosos y grandes sanaciones.

En conmemoración de estos milagros, el santuario del santo conserva una distribución mundial de los "Panes de San Nicolás" que son bendecidos y continúan concediendo favores y gracias.


Última enfermedad

La última enfermedad del santo duró un año, al cabo de la cual murió el 10 de septiembre de 1305. Su fiesta litúrgica se conmemora el mismo día. Nicolás fue enterrado en la iglesia de su convento en Tolentino, en una capilla en la que solía celebrar la Santa Misa.


Su veneración

En el cuarentavo año después de su muerte, su cuerpo incorrupto fue expuesto a los fieles. Durante esta exhibición los brazos del santo fueron removidos, y así se inició una serie de extraordinarios derramamientos de sangre que fueron presenciados y documentados.

El santuario no tiene pruebas documentadas respecto a la identidad del individuo que le amputó los brazos al santo, aunque la leyenda se ha apropiado del reporte de que un monje alemán, Teodoro, fue quien lo hizo; pretendiendo llevárselos como reliquias a su país natal. Sin embargo, sí se sabe con certeza que un flujo de sangre fue la señal del hecho y fue lo que provocó su captura. Un siglo después, durante el reconocimiento de las reliquias, encontraron los huesos del santo, pero los brazos amputados se hallaban completamente intactos y empapados en sangre. Estos fueron colocados en hermosas cajas de plata, cada uno se componía de un antebrazo y una mano.


En el correr de los siglos

Nicolás de Tolentino fue canonizado por el Papa Eugenio IV, en el año 1446. Hacia finales del mismo siglo XV, hubo un derramamiento de sangre fresca de los brazos, evento que se repitió 20 veces; el más célebre ocurrió en 1699, cuando el flujo empezó el 29 de mayo y continuó hasta el 1ro. de septiembre. El monasterio agustino y los archivos del obispo de Camerino (Macerata) poseen muchos documentos en referencia a estos sangramientos.

Dentro de la Basílica conocida como el Santuario S. Nicolás Da Tolentino, en la Capilla de los Santos Brazos, del siglo XVI, se encuentran reliquias de la sangre que salió de los brazos del santo. En un cofre ubicado encima del altar de plata, se halla un cáliz de plata del siglo XV, que contiene su sangre. Una urna del siglo XVII, hecha de piedras preciosas, tiene en exhibición, detrás de un panel de vidrio, el lino manchado de sangre que se cree que fue la tela que usaron para detener el flujo que hubo en el momento de la amputación.

Los huesos del santo, con excepción de los brazos, estuvieron escondidos debajo de la basílica hasta su redescubrimiento en 1926, fecha en que los identificaron formalmente y los pusieron en una figura simulada, cubierta con un hábito Agustino. Los brazos incorruptos, todavía en sus cubiertas o cajas de plata del siglo XV, se hallan en su posición normal al pie de la figura. Las reliquias se pueden apreciar en un relicario bendecido por el Papa Pío XI.

Inmediatamente después de su muerte, se formó una comisión para coleccionar pruebas sobre sus heroicas virtudes y sus milagros, pero intervino el suceso del traslado de los Papas a Aviñón, y la canonización no se decretó hasta 1446 por el papa Eugenio IV.


FUENTE: es.catholic.net

DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - Fuego abrasador



LAS APARICIONES DE FÁTIMA

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-Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces y especialmente cuando hagáis un sacrificio: «¡Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!»

Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos como los meses anteriores. El reflejo parecía penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debía ser a la vista de eso que di un «ay» que dicen haber oído.) Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:

-Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz.


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís