FRASES PARA SACERDOTES

Durante las tres horas de desgarradora agonía, Yo permanecí con Juan y las piadosas mujeres, bajo la Cruz y juntos fuimos bañados por su Preciosa Sangre.

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

... ... 

¿QUIÉN ES UN SACERDOTE?


7 caracteristicas de un hombre de Dios según San Alberto Hurtado


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San Alberto Hurtado, un sacerdote chileno, fue un hombre de convicciones, firme en la fe y en su vocación. Su historia de vida no está exenta de luchas y sacrificios por alcanzar la santidad en una sociedad corrompida por el dinero y el éxito profesional. Era un hombre de oración. Siempre se acercaba a Jesús sacramentado para contarle sus penas y alegrías. Así fue como, poco a poco, se fue dejando permear por el amor de Cristo hasta el punto de entregarle su vida en el rostro de los más pobres. Antes de morir, en su última predicación, nos dejó un hermoso texto en el cual encontramos algunas características del sacerdote escritas por él mismo.Aquí les dejo de manera breve las palabras de este gran santo, dirigidas sobre todo para quienes buscan hacer la voluntad de Dios a través de la vocación a la vida consagrada.



El sacerdote…

1. «¡No es un ángel!»

Eso está más que claro. A veces vivimos en la cultura de la exigencia. Queremos que todo sea perfecto en las personas. Pero, ¡todos tenemos flaquezas! Exigimos del sacerdote alegría 100%, disponibilidad 24/7, entrega total, etc. El sacerdote es una persona como nosotros, que siente pena y alegría, que se cansa, que lucha por combatir sus imperfecciones. No es un ángel. También trabaja en mejorar sus defectos, en cambiar las cosas negativas que hay en él, en crecer humana y espiritualmente. Es bueno esperar mucho de un sacerdote, pero debemos saber que también es un hombre. Respetarlo como es, aceptarlo con sus dones e imperfecciones. Ayudarlo, colaborar con él. Dice San Alberto Hurtado que «… es un mediador entre Dios y el pueblo en lo que concierne a las realidades divinas». Fácil sería que fuese un santo, listo para irse al cielo, pero no es así, tiene imperfecciones como tú y yo. Lo bueno es que trabaja arduamente por mejorar y superarse, sabe que este es el camino hacia la perfección.


«(… ) otras tantas veces me ha dicho: “Te basta mi gracia, ya que la fuerza se pone de manifiesto en la debilidad”. “Y me complazco en soportar por Cristo debilidades, injurias, necesidades, persecuciones y angustias, porque cuando me siento débil, entonces es cuando soy fuerte”» (2 Corintios 12, 9-10).


2. «Experimenta hambre, frío, peso de la edad…»
Es una dura realidad, aunque muchos no lo crean. El prejuicio general es que al sacerdote no le falta nada, vive como rey, pero los que tenemos contacto con muchos sacerdotes sabemos que la realidad dice algo diferente. Son muchos los sacerdotes que pasan hambre y frío en el mundo. A muchos les falta el pan, el agua, o las condiciones básicas de higiene. Piensen en los lugares inhóspitos donde la Iglesia llega: África, India, Camboya, zonas apartadas de Brasil, Bolivia, Egipto, Siria, Indonesia, etc. Siempre pensamos en países occidentalizados, pero. ¿dónde están aquellos que viven en zonas apartadas y en constante conflicto? Ellos dan su vida a causa del Evangelio y muy pocos lo valoran. Al llegar la vejez siguen en su ministerio, fieles a la llamada de Dios. Sacerdotes viejitos caminan aún por las calles dejando el buen olor de Cristo. A veces viven solos, sin nadie más que la casa parroquial. Y, ¿se quejan? ¡Jamás! Valoremos como católicos al sacerdote recordando a nuestros hermanos que viven en malas condiciones de vida y siguen luchando por construir el Reino de Dios en la tierra.


«Hijo, si te acercas a servir al Señor, prepárate para la prueba; orienta bien tu corazón, mantente firme, y en tiempo de adversidad no te inquietes. únete a Él y no te aleje… acepta lo que te venga, y sé paciente en dolores y humillaciones… Confía en Él pues vendrá en tu ayuda…» (Eclesiástico 2, 1-4.6).


3. «Carga pasiones, y la del pecado»

Ya hablamos que el sacerdote también es humano y tiene imperfecciones, y por supuesto carga con ellas. Pero no es una carga agobiante porque tiene presente las palabras de Jesús: «mi yugo es suave y mi carga ligera». Todos cargamos nuestra propia cruz. Una cruz de infidelidades y pecados. A veces podemos encontrar a sacerdotes que son propensos a la soberbia, la avaricia, la envidia, la ira, la lujuria, la gula o la pereza. Son conscientes de su debilidad y trabajan en ello. Pero no pensemos que es algo agobiante, Dios cuando llama da la gracia para vivir conforme a la vocación que hemos recibido de él mismo. El sacerdote es feliz en su vocación, pero esto no quita que también peque. Es el primero que confía en la efectividad del sacramento que Cristo mismo imparte a través de él: la confesión. Sí, se confiesa también. Acude como un buen católico a otro sacerdote para confesarse y pedir la gracia de Dios, la reconciliación con el Padre. Así pues, el sacerdote predica y practica.


«Ahora, en cambio, liberados del pecado y convertidos en siervos de Dios, tienen como fruto la plena consagración a él y como resultado final la vida eterna. En efecto, el pago del pecado es la muerte, mientras que Dios nos ofrece como don la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor» (Romanos 6, 22-23).


4. «Su santidad, si se puede hablar de ella, es en marcha: un esfuerzo, un combate»

Todos buscamos la santidad de vida. El sacerdote también. Para ellos la santidad es el camino que abre las puertas a la comunión con los demás. Si uno ve a un sacerdote santo, le dan ganas de ser santo también. Es una cadena, un santo engendra a otro santo, porque el ejemplo arrastra. Aquella santidad sacerdotal está en marcha, como bien dice San Alberto, o sea que es una lucha constante. El combate espiritual es para todos parejo, no en igual medida ciertamente, pero para todos es una lucha. Día a día. Es un combate que requiere esfuerzo personal. Darlo todo en la cancha, como se dice. Abrir el corazón y decirle al Señor: «Éste soy yo, Señor. Tú me conoces bien, sabes qué hay aquí dentro, te pido me ayudes a dejarme iluminar por tí, a enfocarme más en el amor que tú me tienes desde la eternidad». Si el sacerdote lucha y anima al Pueblo de Dios a luchar contra sus pasiones, contra el mal, es porque tiene claro las palabras del Salmo 50, 19: «Dios quiere el sacrificio de un espíritu contrito, un corazón contrito y humillado, Tú Señor, no lo desprecias».


«Nuestra lucha no es contra adversarios de carne y hueso… sino contra los que dominan este mundo de tinieblas… Por eso deben empuñar las armas que Dios les ofrece, para que puedan resistir en los momentos adversos y superar todas las dificultades sin ceder terreno» (Efesios 6, 12-13).


5. «Viene de Dios, pero sacado de entre nosotros»

Antes de ser sacerdote era un hombre común y corriente que vivía entre nosotros, estudiaba con nosotros, trabajaba con nosotros. Jugábamos con ellos, les conocimos de niños. Pero un buen día Dios los llamó a dejarlo todo, a cargar su cruz y a seguirlo a dónde Él fuera. El sacerdote tiene una historia de vida, tiene familia, sueños, sentimientos, etc. Es como nosotros, también sufre y se alegra. Dios le ha sacado de entre nosotros para invitarle a entregarse a Él y a los demás con un amor universal. Quizá ya no en su propia ciudad, en otros casos bastante lejos de su país, pero el sacerdote no olvida su origen, no debe olvidarlo. También extraña a su familia, sufre cuando ellos sufren; pero en todo esto sabe que allí está el Señor que le ha llamado y ha prometido darle el ciento por uno, cuidando de su familia, otorgándole día a día la fuerza necesaria para perseverar en el camino sacerdotal.


«Todo sacerdote, en efecto, es tomado de entre los hombres y puesto al servicio de Dios en favor de los hombres… Está en grado de ser comprensivo con los ignorantes y los extraviados, ya que él también está lleno de flaquezas…» (Hebreos 5, 1-2).


6. «Cuando él ora, oramos con él»

Todos los domingos en la “Oración Universal”, «el pueblo, ejercitando su oficio sacerdotal, ruega por todos los hombres» (Ordenación Gral. del Misal Romano 45). El carácter intercesor está muy arraigado en el corazón de la Iglesia y sobre todo en el corazón sacerdotal. Podemos decir, con certeza, que cuando el sacerdote ora, todos oramos con él. Piensen cuántas misas a diario se celebran en el mundo, y en todas ellas está presente la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo. ¡Y todos los bautizados formamos parte de este Cuerpo! Que no nos quepa la menor duda de que todos los sacerdotes del mundo a diario nos encomiendan en la Santa Misa, pidiendo por la conversión de los pecadores y la salvación del mundo entero.


«Te ruego ante todo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y todos los que tienen autoridad, para que podamos gozar de una vida tranquila y apacible, plenamente religiosa y digna. Esto es bueno y grato a los ojos de Dios… que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad» (1 Timoteo 2, 14).


7. «No es un superhombre»
No es un superhéroe ni un superhombre, pero ¡vaya que ayuda! Nos trae todos los días a Jesús en la Eucaristía, ¡lo tiene en sus manos! Además, acerca a muchos al Evangelio y al camino recto, sale en busca de la oveja perdida y la trae de vuelta al rebaño, perdona los pecados en nombre de Dios, lleva luz donde hay oscuridad, ayuda a que la semilla de la fe crezca en nuestros corazones, nos guía, nos ama, nos corrige e instruye. El sacerdote no será un superhombre, pero es un auténtico hermano, un buen amigo, un gran padre y un fiel hijo de la Iglesia. Nunca olvidemos pedirle al Señor por nuestros hermanos sacerdotes de todo el mundo para que les ilumine el camino, les de perseverancia y un corazón sacerdotal auténtico, en fin, que les haga instrumentos de su amor y misericordia en medio del mundo de hoy.


«No me eligieron ustedes a mí; fui yo quien los elegí a ustedes. Y los he destinado para que vayan y den fruto abundante y duradero… como no pertenecen al mundo, porque yo los elegí y los saqué de él, por eso el mundo los odia. Recuerden que dije: “Ningún siervo es superior a su señor”»(Juan 15, 16.19-20).


Podemos concluir con las mismas palabras de San Alberto Hurtado:


«Los cristianos sabemos que hay un solo sacerdote (Cristo) en quien reside la plenitud del sacerdocio. Pero Él sabe que nosotros necesitamos signos palpables y ¿qué signos más palpables que las personas humanas?. Y por eso, Él que se dejó ver y tocar por los habitantes de Palestina, ha querido continuarse en todos los puntos del espacio y del tiempo por sacerdotes, hombres sujetos a un hombre; a quienes los cristianos miren como los ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios».


La frases han sido sacadas de: La última homilía del Padre Hurtado en las bodas de plata sacerdotales de don Manuel Larraín. Publicado por Fundación Padre Hurtado. Santiago, Chile. 2004.

¿QUÉ ES CRUCIFICAR LA CARNE?

Preguntas y respuestas

Hola Padre, me da gusto saludarlo. Padre una pregunta: ¿Qué significa crucificar nuestra carne en la cruz de Cristo? Gracias. -- J.A.F.

* * *

Significa varias cosas, según entiendo a partir de diversos autores.

1. Lo primero es estar en guardia contra la tentación de construirnos "paraísos." Como he comentado en otras ocasiones, según el relato del Génesis, sabemos que Adán y Eva fueron sacados del paraíso terrenal pero la serpiente quedó allá. Con este sencillo detalle la Biblia nos enseña que al final nos hace daño todo intento de volver al paraíso--que en la práctica se nota en nuestra tendencia a buscar o construir lugares que regalen de placer nuestros sentidos. Con mucha facilidd y demasiada frecuencia sucede que la abundancia de mimo y placer conducen a sensualidad, gula, lujuria, y también: egoísmo, vanidad y dureza de corazón.

2. Es necesario entonces "educar" nuestra carne, en dos sentidos: no podemos darnos gusto en todo y necesitamos una disciplina para lograr lo mejor de nosotros mismos. El esfuerzo debe ser a la vez evitando el exceso de placer y animándonos en el esfuerzo de cultivar aquellas virtudes que precisamente porque son arduas son también más escasas y por ello más necesarias. Esta fase implica vencer la pereza y avanzar en la perseverancia, la constancia en el bien, el entrenamiento necesario para las batallas que sin duda han de llegar.

3. La mención de la Cruz en aquello de "crucificar nuestra carne" es esencial, por supuesto. La crucifixión de nuestra carne no empieza cuando nosotros sufrimos sino cuando abrimos los ojos con viva atención y profundo amor a la carne crucificada de nuestro Salvador. Sabernos así amados produce a la vez gratitud y dolor. ¿Serías capaz de ver a tu mejor amigo, o a tu papá o tu mamá, sufriendo horrorosamente solo por salvar tu vida? ¿No es verdad que sentirías amor, agradecimiento pero también dolor solidario y profundo? Eso es lo que un cristiano sincero siente ante la Cruz y ante el Crucificado. Un cristiano así formado no hace del dolor un propósito que busca sino una realidad con la que se encuentra allí donde encontró a su Amado Cristo, es decir, en la Cruz. Sin esta experiencia, todo lo que se haga espiritualmente como penitencia se queda corto en la intención.

4. Una vez que la persona se ha enamorado del amor dulce pero tan duro y real de la Cruz de Cristo, va sintiendo en sí mismo la necesidad de unirse a ese dolor, de distintas maneras, sobre todo dos: como reparación por tantas ofeensas que recibe el Corazón de Cristo, y como herramienta de combate que suplica con intenso ardor por la conversión de los pecadores. Es aquí donde encontramos a los santos penitentes, que se unen de un modo firme y constante con la Cruz, deseosos de ser uno solo con el Redentror. No es que quieran reemplazar a Cristo, como quitándolo de su lugar, que es absolutamente único, sino que quieren estar ahí, unidos por amor que brota de Cristo y da su fruto en los verdaderos cristianos.

5. La culminación de todo este itinerario de amor es el deseo mismo de morir por Él, es decir, dar la vida por su gloria, por su Evangelio y por su Iglesia. Multitud de santos han conocido las llamas del santo deseo del martirio, que en ocasiones llega a su culminación con el sacrificio, y en otras ocasiones queda simplemente como deseo quemante que sin embargo perfecciona y eleva el alma.


FUENTE: fraynelson.com

LA ESCALA ESPIRITUAL SAN CLÍMACO - PARTE 22


"LA ESCALERA DEL DIVINO ASCENSO"
DE SAN JUAN CLÍMACO





"Escala al Paraíso"
(Scala Paradisi, o Escala Espiritual)
Juan Clímaco.

Basada en la edición del Obispo Alejandro (Mileant)
Corrección e introducción: Rolando Castillo


Vigésimo Cuarto Escalón: de la Simplicidad.


1. La luz de la aurora precede al sol y la antesala de toda humildad es la dulzura. Escuchemos, pues, a la luz decirnos en qué orden los dispuso: "Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón" (Mt 11:29). También, antes de contemplar el sol, debemos ser iluminados por la aurora; entonces, podemos sostener la vista del sol. Pues es imposible, completamente imposible, mirar el sol antes de conocer primero esta luz, como nos lo enseña el lugar respectivo de cada una de las dos virtudes, en la Palabra del Señor.

2. La dulzura es un estado inmutable del intelecto, que permanece siempre igual tanto en los honores como en las humillaciones.

3. Cuando estamos atormentados por el prójimo, la dulzura nos hace rezar por él sin ser sensibles y sinceramente.

4. La dulzura es una roca que domina el mar de la irascibilidad y contra la cual se estrellan todas las olas que rompen allí, sin que ella se conmueva jamás.

5. La dulzura es el sostén de la paciencia; la entrada, o mejor, la madre, de la caridad, el fundamento de la discreción; en efecto, está escrito: "Conduce en la justicia a los humildes" (Sal 24:9). Procura el perdón de los pecados, da confianza en la oración, es la residencia del Espíritu Santo: "¿En quién voy a fijarme? En el dulce y humilde" (Is 66:2).

6. La dulzura es la colaboradora de la obediencia, es la guía de la comunidad fraterna, el freno del furioso, el obstáculo del colérico, una fuente de alegría, la imitación de Cristo, una cualidad propia de los ángeles, la traba de los demonios, un escudo contra la amargura.

7. En los corazones dulces reposa el Señor; pero el alma agitada es el asiento del diablo.

8. Los mansos recibirán en herencia la tierra (cf. Mt 5:4) o mejor aún, dominarán sobre ella; pero los hombres violentos serán expulsados de su tierra.

9. Un alma dulce es el trono de la simplicidad; el espíritu colérico produce la maldad.

10. El alma apacible está plena de palabras de sabiduría pues "conduce en la justicia a los humildes" o, mejor, en el discernimiento.

11. El alma recta es la compañera de la humildad; el alma llena de maldad es hija del orgullo.

12. El alma de los mansos está plena de ciencia; el espíritu colérico habita entre las tinieblas y la ignorancia.

13. Un hombre encolerizado y un bribón se encontraron; era imposible descubrir una palabra sincera en su conversación. Si pusieras al desnudo el corazón del primero, encontrarías en él la locura; mira en el alma del segundo y verás allí la maldad.

14. La simplicidad es un hábito del alma que excluye todo artificio y la inmuniza contra la malevolencia.

15. La ausencia de malicia es un estado feliz del alma exenta de toda segunda intención.

16. La primera prerrogativa de la infancia es una simplicidad exenta de artificio; en todo el tiempo que la conservó, Adán no vio la desnudez de su alma y la indecencia de su carne.

17. Bella y bienaventurada es la simplicidad que algunos poseen por naturaleza, pero lo es menos que aquella que, a fuerza de penas y sudores, pudo injertarse sobre un tallo perjudicial. La primera está al abrigo de muchos artificios y pasiones; pero la segunda procura una humildad muy profunda y una extrema dulzura. La primera casi no merece recompensa; pero la de la segunda, será infinita.

18. Todos los que deseamos conseguir el favor del Señor, acerquémonos a Él como discípulo del maestro, con toda simplicidad, sin hipocresía, sin maldad ni artificio ni complicaciones. En efecto, Él mismo es simple y sin complejidad y quiere que las almas que se le acercan sean simples e inocentes. Pues la simplicidad no se encontrará jamás separada de la humildad.

19. El malo es un falso vidente que cree poder sorprender las intenciones ocultas en las palabras y las disposiciones del corazón a través de las actitudes exteriores.

20. He observado que algunas almas rectas aprendieron maldad al estar en contacto con los malvados y me sorprendía que pudieran perder tan rápidamente su propiedad natural y su excelencia. Pero a esas almas les resulta tan fácil perder la gracia como a las malvadas les resulta difícil corregirse. Sin embargo, el verdadero exilio, la obediencia y el prestar atención a las palabras, a menudo tienen una gran eficacia y curan maravillosamente a los incurables.

21. Si la ciencia ensoberbece en la mayoría de los casos (cf. 1 Co 8:1), la falta de instrucción y la ignorancia ¿no podrían, a la inversa, traer aparejada la humildad? Sin embargo, algunos, aunque escasos, se enorgullecen de su ausencia de saber.

22. Pablo, el Simple, tres veces bendito, es un ejemplo sorprendente y un modelo perfecto de la bienaventurada simplicidad. Absolutamente nadie vio jamás tal progreso en tan poco tiempo ni tuvo conocimiento de ello ni podrá verlo jamás.

23. El monje con el corazón simple es una bestia de carga que razona y que descarga el fardo sobre su conductor. Un animal no resiste a aquel que lo ata; un alma recta obra de la misma manera con su superior: lo sigue dócilmente adonde quiere conducirla; aunque la enviara al matadero, no sabría resistir.

24. La ausencia de maldad es la pureza natural de un alma que se comporta en toda ocasión según el modo como fue creada.

25. La rectitud es un pensamiento sin complicaciones, un carácter leal, un lenguaje franco y sin disfraz.

26. Dios es Amor y también Rectitud. Por eso, al dirigirse al corazón puro, el sabio dice, en el Cantar de los Cantares: "¡Con qué razón eres amado!" (Ct 1:4); y David afirma también: "Bueno y recto es Yahvé" (Sal 24:8); y de aquellos que llevan su nombre, dice que serán salvados: "Es el salvador de los de recto corazón" (Sal 7:11). E incluso: "Es justo Yahvé y lo justo ama y los rectos contemplarán su rostro" (Sal 11:7).

27. La malignidad es una perversión de la rectitud, un pensamiento tortuoso, una falsa complacencia, falsos juramentos, palabras capciosas, un corazón impenetrable, un abismo de artificio, la mentira convertida en hábito, el orgullo que ha llegado a ser natural, un enemigo de la humildad, una simulación de la penitencia, repulsión por la compunción, odio por la confesión, atadura a su propio sentido, una fuente de caídas, lo opuesto a la elevación, una sonrisa burlona ante las ofensas, una gravedad simulada, una falsa piedad, una vida diabólica.

28. El hombre malo es semejante al Diablo y es su amigo; el Señor nos enseñó a llamar al Diablo así, como dijo el evangelista (Mt 6:13): "Líbranos del mal" (o del Malo).

29. La malignidad es una ciencia diabólica o mejor aún una perversión que, como no posee la verdad, espera engañar a todo el mundo.

30. La hipocresía es una contradicción entre la actitud del cuerpo y la del alma, plena de todo tipo de pensamiento con doble intención.

31. Huyamos del precipicio de la hipocresía y del abismo de la duplicidad, escuchando estas palabras: "Serán extirpados los malvados" (Sal 36:9). "Pues aridecen presto como el heno, cual la hierba tierna se marchitan" (Sal 36:2), ya que de tal naturaleza son los pastos de los demonios.

32. Es difícil para los ricos entrar en el Reino (cf. Mt 9:23) y es igualmente difícil para los sabios entrar en la simplicidad.

33. A menudo una caída vuelve sensatos a los débiles, confiriéndoles, a pesar de sí mismos, ausencia de malicia y salvación.

34. Esfuérzate por perder tu propia sabiduría; al hacerlo encontrarás la salvación y el camino directo hacia Jesús, Nuestro Señor. Amén

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO - PARTE 61 -



LA MUERTE, EL JUICIO, EL PARAÍSO


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SUEÑO 66.—AÑO DE 1868.

(M. B. Tomo IX, págs. 156-157)

Deseo que cuanto les voy a decir —continuó el [Santo] la misma noche en que comenzara ¡a narración del sueño anterior—, que cuanto les voy a contar quede entre nosotros. Les ruego que nada escriban sobre esto, ni que hablen de ello fuera de casa, pues no son cosas que se han de tomar a broma, como algunos podrían hacer; no quiero pensar que serían capaces de originar inconvenientes que sirvieran de disgusto a [San] Juan Don Bosco. A vosotros os cuento estas cosas con toda confianza porque son mis queridos hijos y por eso las deben escuchar como dichaspor un padre.

He aquí el primero de los sueños que yo quise pasar por alto y que me veo obligado a contarles:


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Desde los primeros días de la Semana Santa comencé a tener unos sueños que ocuparon mi imaginación y me molestaron durante varias noches. Estos sueños me producían además un gran cansancio, de forma que a la mañana siguiente de haber soñado me sentía tan falto de fuerzas como si hubiera pasado trabajando las horas del descanso, sintiéndome al mismo tiempo turbado e inquieto.


La primera noche soñé que había muerto. La segunda, que estaba en el juicio de Dios, dispuesto a dar cuenta de mis obras al Señor; pero en aquel momento me desperté y comprobé que estaba aún vivo y que, por tanto, disponía deun poco de tiempo todavía para prepararme mejor a una santa muerte. La tercera noche soñé que me encontraba en el Paraíso, donde me pareció estar muy bien y gozando mucho. Al despertarme por la mañana desapareció una tan agradable ilusión; pero me sentía resuelto a ganarme, a costa de cualquier sacrificio, el reino eterno que había contemplado mientras dormía.


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Hasta aquí se trata de cosas que no tienen importancia para vosotros ni de significado alguno que les pueda interesar. Se va uno a descansar preocupado por una idea, y es natural que, durante el sueño, se reproduzcan escenas relacionadas con las cosas en las cuales se ha estado pensando.

MENSAJES DE MEJUGORJE - 25 de Octubre


Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje

Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.


Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.


(http://www.medjugorje.ws)



Mensaje, 25 de octubre de 2018


“Queridos hijos! Ustedes tienen la gran gracia de ser llamados a una vida nueva a través de los mensajes que les doy. Hijitos, este es un tiempo de gracia, un tiempo y un llamado a la conversión, para ustedes y las generaciones futuras. Por eso los invito, hijitos, oren más y abran su corazón a mi Hijo Jesús. Yo estoy con ustedes, los amo a todos y los bendigo con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”




SAN PABLO DE LA CRUZ -


Fundador de los Padres y Hermanas pasionistas


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Fiesta: 19 de Octubre

Nació en Ovada (Liguria) el año 1694; de joven ayudó a su padre en el oficio de mercader. Movido por el deseo de perfección, renunció a todo y se dedicó al servicio de los pobres y los enfermos, juntándosele después varios compañeros. Ordenado sacerdote, trabajó con intensidad creciente por el bien de las almas, estableciendo casas de la Congregación que él había fundado, ejerciendo la actividad apostólica y mortificándose con duras penitencias. Murió en Roma el día 18 de octubre del año 1775. -Del Oficio de Lectura


Vida de San Pablo de la Cruz

Pablo Danei Massari nació en Ovada, Italia, el 3 de enero de 1694; más tarde se trasladó a Castellazzo-Bormida, no lejos de su pueblo natal. Su madre le enseñó a encontrar en la Pasión de Cristo la fuerza para superar las pruebas. Le recordaba del crucifijo cada vez que experimentaba algún sufrimiento. Enamorado de Jesús Crucificado desde su infancia, quiso entregarle toda su vida.

Su padre le leía las vidas de Santos y esto lo animaba mucho a ser mejor. Aquel buen hombre le avisaba también acerca de lo peligroso y dañino que es juntarse con malas compañías. Así lo libró de muchos males.

A los 15 años, un inspirado sermón cambió su vida. Su tema era la frase de Jesús: "Si no se convierten y no hacen penitencia, todos perecerán". Para Pablo fue el momento que el llama "conversión". Hizo una confesión general y desde aquel día empezó a una vida de penitencia muy rigurosa. Dormía en el suelo, ayunaba, dedicaba varias horas de la noche a rezar y a leer libros santos. Luego organizó con algunos de sus compañeros una asociación de jóvenes para ayudar a los demás con sus palabras y buenos ejemplos a ser mejores. Varios de esos muchachos se hicieron religiosos después. Durante una grave enfermedad, la visión del infierno le horrorizó.

Hacia 1715-1716, deseoso de servir a Cristo, se alistó en el ejército en Venecia. Quería defender el cristianismo de los turcos que amenazaban a Europa. Pero, mientras adoraba el Santísimo Sacramento en una iglesia, comprendió que no era aquella su vocación. Abandonó el camino militar, sirvió algunos meses en una familia y regresó a casa. Aunque un tío sacerdote le dejaba una herencia para que se casara, Pablo renunció. Rechazó también unos negocios muy prometedores que le ofrecían y se quedó por varios años en la casa de sus padres dedicado a la oración, a la meditación y a practicar la caridad hacia los pobres.



Hacer memoria del Crucificado

La Virgen María se le apareció y le dió a conocer el hábito, el emblema y el estilo de vida de una comunidad religiosa, que giraría siempre en torno a Jesucristo Crucificado. Pablo presentó estos mensajes al obispo de Alejandría, Mons. Gattinara y a su director espiritual. Previo el juicio de confesores prudentes, el obispo le revistió del hábito de la Pasión el 22 de noviembre de 1720. Se pasó 40 días en una habitación junta a la sacristía de la iglesia de San Carlos, en Castellazzo para redactar los Reglamentos de la futura comunidad a quienes llamaba "Los Pobres de Jesús". Vivía todo este tiempo a pan y agua y durmiendo en un lecho de paja. Sus experiencias y el estado de su espíritu durante aquella "cuarentena" se han conservado con el nombre de "Diario Espiritual". 

Concluida la experiencia, el obispo le autorizó a vivir en la ermita de San Esteban de Castellazzo y a realizar apostolado como laico, ayudando a los sacerdotes a dar clases de catecismo y dando misiones. En el verano de 1721 viajó a Roma, con el deseo de obtener del Papa una audiencia, a fin le explicarle las luces recibidas sobre una futura Congregación. Los oficiales de la residencia Papal no le dejaron entrar por parecerles un aventurero más.


Votos y Fracasos

En la basílica de Santa María la Mayor de Roma, ante la Virgen "Salus Populi Romani", hizo voto de consagrarse a promover la memoria de la Pasión de Jesucristo. 

De regreso a su pueblo se detuvo un poco en Orbetello, en la ermita de la Anunciación de Monte Argentario. En Castellazzo se le asoció su hermano Juan Bautista y se fueron a hacer vida eremítica en Monte Argentario. Después, invitados por Mons. Pignatelli, estuvieron en la ermita de Nuestra Señora de la Cadena en Gaeta. Mons. Cavallieri los recibió un tiempo en Troia y volvieron a Gaeta, pero esta vez fueron al santuario de la Virgen de la Civita, en Itri.

Fracasaban una y otra vez los intentos de fundar una comunidad. Para ser predicadores de la Pasión necesitaban acceder al sacerdocio por lo que viajaron a Roma. En el hospital de San Gallicano atendieron a los enfermos mientras estudiaban teología. El Papa los saludó en el Celio, junto a la iglesia llamada 'La Navicella' y les permitió oralmente fundar en Monte Argentario. Una vez ordenados sacerdotes en 1727, los dos hermanos abandonaron Roma para marchar a Monte Argentario.

Los primeros candidatos que se presentaron pidiendo ser admitidos en la nueva Congregación encontraron demasiado duro el Reglamento y se retiraron. Mientras tanto San Pablo de la Cruz y un compañero suyo viajaban por los pueblos predicando misiones y obteniendo muchas conversiones.


Comienzos de la Comunidad de los Pasionistas

El Papa Benedicto XIV aprobó los Reglamentos pero suavizándolos un poco. Entonces empezaron a llegar novicios y pronto tuvo tres casas de religiosos pasionistas.

En todas las ciudades y pueblos a donde llegaba predicaba acerca de la Pasión y Muerte de Jesucristo. Le gustaba utilizar símbolos que ayudasen a expresar la pasión. A veces se presentaba con una corona de espinas en la cabeza, siempre llevaba en la mano una cruz. Con los brazos extendidos, el santo hablaba de los sufrimientos de Nuestro Señor en forma que conmovía aun a los más duros e indiferentes. A veces, cuando el público no demostraba conversión, se azotaba violentamente delante de todos, por los pecados del pueblo, de modo que hacía llorar hasta a los soldados y a los bandoleros.

Un oficial que asistió a algunos de sus sermones decía: "Yo he estado en muchas batallas, sin sentir el mínimo miedo al oír el estallido de los cañones. Pero cuando este padre predica me hace temblar de pies a cabeza". Es que Dios le había dado la eficacia de la palabra y el Espíritu Santo le concedía la gracia de conmover los corazones.

En los sermones era duro para no dejar que los pecadores vivieran en paz con sus vicios y pecados, pero luego en la confesión era comprensivo y amable, invitándolos a hacer buenos propósitos, animándolos a cambiar de vida, y aconsejándoles medios prácticos para perseverar siendo buenos cristianos, y portándose bien.


Dones extraordinarios

Dios colmó a San Pablo de la Cruz con dones extraordinarios. A muchas personas les anunció cosas que les iban a suceder. Curó a innumerables enfermos. Estando a grandes distancias, de pronto se aparecía a alguno para darle algún aviso de importancia y desaparecía inmediatamente. Rechazaba toda muestra de veneración que quisieran darle pero las gentes se apretujaban junto a él y hasta le quitaban pedacitos de su sotana para llevarlos como reliquias y recuerdos.

Con su hermano Juan Bautista trabajaron siempre juntos predicando misiones, enseñando catecismo y atendiendo pobres. Como ambos eran sacerdotes, se confesaban el uno con el otro y se corregían en todo lo necesario. Pablo sufrió mucho la muerte de su hermano en 1765.

Aunque desde 1747 San Pablo fue siempre superior general, no dejó de predicar ni de escribir cartas como director espiritual. El Instituto tropezó con oposiciones dentro de un sector de la lglesia y la fundación de varios conventos se suspendió hasta que una comisión pontificia dictaminó en favor de los Pasionistas.


Religiosas pasionistas. 

San Pablo de la Cruz fundó la comunidad de las Hermanas Pasionistas que se dedican también a amar y hacer amar la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Una campesina, Lucía Burlini, le habló de las "palomas del Calvario", símbolo de unas almas con el mismo espíritu contemplativo que los religiosos. Aunque Pablo tardó casi cuarenta años en realizar esta idea, en 1771 nacieron las Pasionistas de clausura en Corneto, Tarquinia. Al frente puso a Ma.Crucificada Constantini, benedictina, que con permiso de Clemente XIV pasó al nuevo monasterio. 


Últimos años

En 1772 sintiéndose muy enfermo mandó pedir al Papa su bendición para morir en paz. Pero el Sumo Pontífice le respondió que la Iglesia necesitaba que viviera unos años más. Entonces se mejoró y vivió otros tres años.

Después de la supresión de la Compañía de Jesús, Clemente XIV llevó a los Padres de la Misión a la iglesia de San Andrés del Quirinal y concedió a Pablo de la Cruz la casa y la basílica de los Ss. Juan y Pablo. En ella, junto al Coliseo, vivió los últimos años de su vida; allí recibió las visitas de Clemente XIV, en 1774, y de Pío V1 en 1775. Y allí falleció unos meses más tarde, el 18 de octubre de 1775, a la edad de ochenta años.

Sus reliquias se conservan en la capilla que se inauguró en 1880.

En 1867 fue declarado santo.


FUENTE: www.corazones.org

ORACIONES POR LOS SACERDOTES -


Oración por sacerdotes

Jesús, nuestro Sumo Sacerdote, escucha mi humilde oración en nombre de tus sacerdotes. Dales una fe profunda, una esperanza firme y brillante y un amor ardiente que crezca en el curso de su vida sacerdotal. En su soledad, confórtalos. En sus tristezas, fortalécelos. En sus frustraciones, señálales que es a través del sufrimiento que el alma se purifica, y muéstrales que son necesarios para la Iglesia, que son necesarios para las almas, y ante todo que son necesarios para la obra de la Redención.

Amada Virgen María, Madre de los sacerdotes, acoge en tu corazón a tus hijos que están cerca de Ti a causa de su ordenación sacerdotal y por el poder que han recibido para llevar a cabo la obra de Cristo en un mundo que los necesita tanto. Se Su consuelo, Se su alegría, Se su fortaleza, y sobre todo ayúdales a vivir y defender los ideales del celibato consagrado.

AMEN

John J. Cardinal Carberry de St. Louis



Señor Jesús, Tú has escogido tus sacerdotes entre nosotros

Y los has enviado a proclamar tu palabra y actuar en Tu nombre.
Por ese regalo tan grande a Tu iglesia, te alabamos y te damos gracias.
Te pedimos que los llenes con el fuego de tu amor,
Para que en su ministerio ellos puedan revelar Tu presencia en la Iglesia.
Ya que ellos son tus instrumentos aquí en la tierra, te pedimos
Que tu poder brille a través de sus debilidades.
En sus aflicciones, que nunca se sientan aplastados;
En sus dudas, nunca desalentados
En sus tentaciones, nunca destruidos
En las persecuciones, nunca abandonados.
Inspíralos a través de la oración a vivir cada día
El misterio de tu muerte y resurrección.
En los momentos de debilidades envíales Tu Espíritu
Y ayúdales a alabar a tu Padre Celestial y a orar por los pobres pecadores.
A través del mismo Espíritu Santo, pon tus palabras en sus labios y tu amor en sus corazones
Para llevar la Buena Nueva a los pobres y sanar los corazones heridos.
Que el regalo de María, Tu Madre,
Al discípulo amado, sea Tu regalo a cada sacerdote.
Concédeles que Ella, que Te formó en su imagen humana,
Los forme en Tu Imagen Divina
Por el poder de Tu espíritu, para la gloria de Dios Padre, Amén.
O María concebida sin pecado original, rogad por nosotros que recurrimos a voz.



Oh Jesús

Yo rezo por tus sacerdotes que son fieles y fervientes
Por tus sacerdotes que son infieles y tibios
Por tus sacerdotes trabajando aquí o en distantes campos de misión
Por tus sacerdotes acosados por la tentación
Por tus sacerdotes desolados y solo
Por tus sacerdotes muy jóvenes
Por tus sacerdotes moribundos
Por las almas de tus sacerdotes en el purgatorio
Pero sobre todo, te encomiendo los sacerdotes más queridos por mí
El sacerdote que me bautizó
El sacerdote que me absolvió de mis pecados
El sacerdote a cuyas misas yo asistí y que me dio Tu Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión
El sacerdote que me instruyó y me educó
Por todos los sacerdotes a quienes estoy en deuda por alguna u otra razón, (especialmente por….)
Oh Jesús, guárdalos cerca de tu corazón,
Y bendícelos abundantemente en el tiempo y en la eternidad. Amén.


LA ESCALA ESPIRITUAL SAN CLÍMACO - PARTE 21


"LA ESCALERA DEL DIVINO ASCENSO"
DE SAN JUAN CLÍMACO





"Escala al Paraíso"
(Scala Paradisi, o Escala Espiritual)
Juan Clímaco.

Basada en la edición del Obispo Alejandro (Mileant)
Corrección e introducción: Rolando Castillo



Vigésimo tercer Escalón: de las Blasfemias.


1. De lo anterior aprendimos que de una raíz y una madre funestas, surge un retoño más funesto todavía; quiero decir que la blasfemia es engendrada por el orgullo impuro. Es necesario encaminarlo hacia la luz, pues no es un agresor corriente, sino el más cruel de nuestros adversarios y de nuestros enemigos. Y lo peor es que es difícil formular, reconocer o confesar estos pensamientos ante un médico espiritual. Por eso, esta enfermedad nefasta ha llevado a muchos al desaliento y a la desesperación, aniquilando toda esperanza.

2. Incluso a la hora indudable de los misterios, este vil enemigo se complace en blasfemar contra el Señor y los hechos santos que se llevan a cabo. Esto demuestra claramente que no es nuestra alma la que pronuncia esas palabras incalificables, impías e incomprensibles, sino ese demonio enemigo de Dios que desertó del cielo por haber proferido allí también, parece, blasfemias contra el Señor. Pues, si esas palabras irrespetuosas e inconvenientes provinieran verdaderamente de mí, ¿cómo podría adorar el don que recibo? ¿Cómo podría bendecir y maldecir al mismo tiempo?

3. Ese engañador, ese corruptor de almas condujo, a menudo, al desorden espiritual. Ningún otro pensamiento es tan difícil de confesar como éste. Algunos lo dejan envejecer con ellos. Pero nada le otorga más poder contra nosotros al demonio y a esos pensamientos que alimentarlos y ocultarlos en nuestro corazón sin confesarlos.

4. Nadie piense que es la causa de pensamientos blasfemos, pues el Señor conoce el secreto de los corazones y sabe que esas palabras y esas ideas no provienen de nosotros sino de nuestros enemigos.

5. La ebriedad hace titubear y el orgullo es la causa de pensamientos inconvenientes. El ebrio no se censurará por titubear, pero será castigado ciertamente por haberse embriagado.

6. En el momento de la oración, estos pensamientos impuros e incalificables nos asaltan; pero si perseveramos hasta el fin en la oración, se retiran inmediatamente, pues no acostumbran combatir con aquellos que se les resisten.

7. Este enemigo impío no se contenta con blasfemar contra Dios y contra todas las cosas divinas, sino que incluso profiere en nuestro espíritu las palabras más vergonzosas e indecentes, para hacernos abandonar la oración o ceder a la desesperanza. Separó a muchos de la oración y a muchos alejó de los misterios.

8. Este tirano cruel e inhumano destruyó por medio del disgusto los cuerpos de ciertas personas y a otros los consumió a través del ayuno, sin darles ninguna tregua. Actuó de tal manera no sólo con los seglares, sino también con hombres que llevaban una vida monástica, sugiriéndoles que no había para
ellos ninguna esperanza de salvación y persuadiéndolos de que se encontraban en un estado más lastimoso y más miserable que el de los infieles y los paganos.

9. Quien se encuentra atormentado por el espíritu de blasfemia y quiere librarse de él, debe comprender que su alma no es la fuente de tales pensamientos, sino que provienen del demonio impuro que un día le dijo al Señor: "Todo esto te daré, si postrándote me adoras" (Mt 4:9). Así, pues, llegado el momento, despreciémoslo y digámosle, sin prestar ninguna atención a sus sugestiones: "Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él darás culto" (Mt 4:10). Tu trabajo y tus conversaciones se volverán contra ti y tus blasfemias caerán sobre tu cabeza (cf. Sal 7:17), desde ahora y en el mundo que vendrá. Amén.

10. Quien quiere combatir de otra manera al demonio de la blasfemia, se asemeja a un hombre que intenta retener un relámpago en sus manos. En efecto, ¿cómo asir, o contradecir, o combatir lo que penetra violenta y repentinamente en el corazón, como el viento y más rápido que un relámpago profiere palabras y se desvanece inmediatamente? Todos los otros enemigos hacen un alto, combaten, se demoran y le dejan tiempo a aquel que lucha contra ellos. Pero no éste: apenas aparece, ya se marchó; acaba de pronunciar una palabra y ya no está más allí.

11. A este demonio le agrada, a menudo, atormentar el espíritu de las personas simples y sin malicia; ya que se trastornan y se perturban más que con otros. Podemos asegurarle a esas personas que todo esto les ocurre, no a causa de su orgullo sino de la envidia de los demonios.

12. Dejemos de juzgar y de condenar a nuestro prójimo y no temeremos más los pensamientos blasfemos; pues el primer vicio es la causa y la raíz del segundo.

13. Quien se encuentra encerrado en su casa escucha las palabras de los que pasan sin intervenir en su conversación; de la misma manera, el alma recogida en sí misma, al escuchar las blasfemias del demonio se perturba por lo que dice el demonio al pasar a través de ella.

14. Quien desprecia a este enemigo se liberó de la pasión (de la blasfemia). Pero quien pretende combatirlo de otra manera, terminará ciertamente por dejarse dominar. Quien quiere oponerse a los espíritus con palabras se parece al que pretende poner el viento bajo llave.

15. Un monje ferviente que estaba atormentado por este demonio consumió su carne durante veinte años con ayunos y vigilias. Pero no obtuvo de ello ningún beneficio. Entonces, escribió su tentación en una esquela, fue a encontrar a un hombre santo, se la entregó y se prosternó con la cara hacia la tierra, sin osar elevar sus ojos hacia él. El anciano, habiendo leído la carta, sonrió y, levantando al hermano, le dijo: "Pon tu mano en mi cuello, hijo mío." El hermano lo hizo y el gran anciano agregó: "Que este pecado esté en mi cuello tanto tiempo como el que te atormentó o podría todavía hacerlo; pero tú, desde ahora, no tendrás ninguna preocupación." Y este hermano me aseguró que incluso antes de dejar la celda del anciano, su pasión había desaparecido. El mismo que había experimentado esta tentación me lo contó, dándole gracias a Dios.

Quien obtuvo una victoria sobre esta pasión, se desembarazó del orgullo.

¿ESTAMOS A LAS PUERTAS DE UNA INTERVECIÓN DECISIVA DE DIOS EN LA TIERRA?


Por lo menos desde el comienzo del nuevo milenio se están produciendo signos.
En el mundo y en la Iglesia.
Que son cada vez más intensos.
Y que pueden ser interpretados que se está acercando el dramático Aviso que dará el Cielo para la reparación del mundo y la humanidad.


Resultado de imagen para nueva conciencia

Esos signos o señales van desde conflictos brutales en la humanidad.

Como las matanzas que realizan los terroristas musulmanes, la caída moral, la persecución a los cristianos, señales en la naturaleza y las crisis dentro de la Iglesia.

Todo esto además evolucionando a una rapidez vertiginosa.



Algunos dirán que los católicos de todas las épocas creían que era inminente, en su generación, una intervención decisiva de Dios para restablecer la justicia en la tierra.

Pero parece que hoy hay elementos que antes no estaban.

Por lo menos a dos videntes de dos apariciones marianas (Garabandal y Medjugorje) María les ha pedido ser quienes anuncien a la humanidad, unos días antes, el advenimiento del gran Aviso,.

Y esos videntes tienen hoy cerca de 50 años (los Medjugorje) y algo más de 60 años (las de Garabandal).

¿En qué consistirá el aviso?, ¿en qué circunstancias se dará?, ¿de dónde se infieren estas cosas?.

¿Qué es lo que deberíamos hacer cuando llegue?

Es lo que intentamos describir aquí, con más cabos sueltos que certezas.



¿QUÉ SERÁ EL GRAN AVISO A LA HUMANIDAD?

El Aviso se refiere a un acontecimiento espiritual profetizado para todo el mundo.
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En el que cada persona en la tierra al mismo tiempo verá el estado de su alma, lo “espiritual en rayos X”.
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Nos dirá si estamos en el camino a la condenación, o de la salvación.
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Dios hará que este evento sin precedentes se produzca de manera que un gran número de pecadores se arrepientan.

El Aviso, o la “iluminación de la conciencia”, fue predicho a Santa Catalina Labouré en el año 1830.

En el siglo XIX a la estigmatizada Marie-Julie Jahenny.

A Santa Faustina Kowalska en la década de 1930.

Así como a las cuatro jóvenes videntes de Garabandal, a quienes supuestamente apareció la Virgen varias veces entre 1961 y -1965.

Otros videntes ya han hablado del Aviso, y se correspondería con el segundo secreto dado por la Virgen a los videntes de Medjugorje. 

Hay acuerdo general en que, como resultado de este suceso, millones de pecadores se arrepentirán y serán restaurados a la gracia.

Mientras que otros muchos, sin embargo, rechazarán esta oferta de la Divina Misericordia y se volverán aún más endurecidos en el pecado.

Con las líneas de batalla entre el bien y el mal dibujadas con más claridad que nunca antes, el ritmo de la mayoría de eventos se acelerará a medida que nos acerquemos, no al fin del mundo, sino al final de esta época.
Según las videntes de Garabandal, en el plazo de un año del Aviso, un gran milagro ocurrirá en los cielos de Garabandal.

Que implica algo que se pueda ver, por televisión, pero no tocar (tal vez una cruz luminosa gigante).

Acompañado por la curación simultánea de todas las personas enfermas cerca de la ciudad. Esto se corresponde con el tercer secreto de Medjugorje.

Si estos dos eventos no producen suficiente arrepentimiento por parte de la humanidad, entonces se producirá un gran castigo (posiblemente los Tres Días de Oscuridad predichos por muchos videntes del pasado y contemporáneos).

La forma de esto está más desarrollada en los secretos que María entregó en Medjugorje, y abarca los secretos 4 a 10, siendo aparentemente el 10 el Gran Castigo.

Este castigo va a limpiar al mundo del pecado y traerá una era prometida de paz, en la que el amor de Dios y la verdad reine en los corazones de todos los que están en la tierra.

Esta época gloriosa de la historia humana será un tiempo de unidad religiosa, prosperidad y armonía perfecta, y tendrá una duración de entre veinte y cinco a cien años o más.

Estos eventos han sido largamente esperados, pero su tiempo es desconocido.

Se dice que la vidente de Garabandal Conchita González, sabe la fecha del Milagro (un jueves de marzo, abril o mayo, entre el 8 y 16 de la mes).

Y además, Conchita dará a conocer el Milagro ocho días antes de que ocurra (dando tiempo a los peregrinos y los enfermos para que se reúnan en Garabandal, y permitir que sea televisado, lo que aumentará su impacto).

Mientras que el Aviso será una experiencia terrible para todo el mundo en un estado de pecado mortal, sin embargo, será un gran acto de misericordia de parte de Dios, como Conchita dijo:

“Creo que los que no se desesperen experimentarán gran bien de él para su santificación.”

Esta experiencia, que se espera sea muy intensa pero de corta duración (15 minutos o menos, sin embargo, parecerá mucho más.

No sabemos cuándo se producirá el Aviso, pero – a los que están en sintonía con los “signos de los tiempos” – probablemente les parezca innegable que una serie de pequeñas advertencias ya están ocurriendo a nuestro alrededor.



UNA DE LAS SEÑALES QUE VIDENTES HAN REPORTADO ES EL ATAQUE A LAS TORRES GEMELAS

El ejemplo más obvio son los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
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Que fue cuando hizo eclosión del gran mal de los terroristas islámicos.
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Predecesor de otra manifestación dramática actual que es la matanza de cristianos que el Estado Islámico y sus aliados están haciendo en Oriente Medio.

Cada acontecimiento culminante en la historia contemporánea tiene sus imágenes que lo definen:

-los buques de guerra en ruinas con el humo negro hacia el cielo sobre Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941,

-los marines izando la bandera en Iwo Jima en la Segunda Guerra Mundial,

-el hongo atómico sobre Hiroshima después de la caída de la bomba atómica,

-la limusina descapotable en Dallas en que viajaba el presidente y la señora Kennedy el 22 de noviembre de 1963,

-el Papa Juan Pablo II herido en la Plaza San Pedro en 1981, y así sucesivamente.

Imágenes como éstas tienen una forma de grabarse en nuestra memoria colectiva.

Sin duda, esto es cierto para las horribles imágenes tomadas poco después de los ataques terroristas: la imagen de la cara del diablo en el humo que salía adelante del World Trade Center.

Esto fue sin duda más que una coincidencia, porque los acontecimientos de ese día sin duda tenían un elemento de inspiración satánica.

Causar deliberadamente la muerte de miles de personas inocentes, como hicieron los terroristas, es un acto de indecible mal.

El Cielo estaba disgustado con nosotros en ese día, pero aun así, los acontecimientos del 11 de septiembre pueden, en retrospectiva, verse como parte del alerta permanente de Dios a occidente y en especial a los EE.UU.



LOS ATAQUES ANUNCIADOS A VIDENTES

Un número de videntes habrían recibido muchas advertencias del ataque, comenzando con una profecía de 1990 a un vidente anónimo.

Que afirmaba que dentro de doce años, el orgullo de Nueva York se rompería, y que dentro de cuatro años, un mal sin precedentes sería introducido, con nuestra respuesta a este mal determinando la duración y severidad de los castigos que vienen.

Fue en 1994 que el presidente Clinton, sobre la base de una recomendación del Instituto Nacional de Salud, anunció que el gobierno federal permitiría la investigación con embriones humanos.

En 1998 la vidente Patricia Mundorf (ya fallecida) advirtió al FBI que el World Trade Center y la Casa Blanca o el Pentágono serían atacados.

Y el 11 de septiembre de 1999 -exactamente dos años antes del ataque- la mística irlandesa Christina Gallagher durante su visita a los Estados Unidos, hizo un gesto hacia las Torres Gemelas y declaró:

“Si los estadounidenses no vuelven a Dios, todo esto será destruido”.
María Esperanza, la vidente asociada con las apariciones aprobadas por la Iglesia en Venezuela, declaró a principios de 2001 de que algo terrible iba a suceder a lo largo de la costa oriental, como resultado de la clonación humana.
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Y el 25 de agosto de 2001 -sobre la base de un mensaje que recibió de San Pedro- advirtió: que “un gran evento va a ocurrir en tres semanas o tres meses”.



11 DE SEPTIEMBRE – DÍA 33

El ataque terrorista ocurrió en la tercera semana después de la ominosa advertencia de María Esperanza.

El 11 de septiembre también pasó a ser el día 33 después que el presidente Bush anunció el inicio con fondos federales muy limitados, para la investigación con células madre embrionarias.

A pesar de que el Presidente sinceramente trató de limitar el impacto de esta decisión, una línea fatídica había sido cruzada.

Por primera vez, ya era legal tratar de mejorar algunas vidas humanas a expensas de otras vidas humanas.

Varios videntes han dicho que después de esta decisión, el manto de protección de Nuestra Señora fue retirado de Norteamérica.

El 6 de diciembre de 2001, una supuesta vidente llamada Judith (a quien el Padre Esper dice conocer personalmente) ha recibido este mensaje de María:

“¿No sabes que en el pensamiento de que ustedes pueden crear vida, ustedes han perdido su alma?… 

Tu nación, una vez fuerte y poderosa (que una vez confiaba en Dios), ha sido advertida muchas veces, sin embargo, todavía es caprichosa….

Ustedes son un pueblo necio y terco.

Y por sus acciones, han causado su propia destrucción.

Ustedes ponen el pie en el camino equivocado y su camino los ha llevado a la perdición…

Y yo te digo a ti ahora: vuélvanse a mi hijo y pidan perdón, porque queda un pequeño grano en el reloj de arena…

Utilicen este pequeño grano con sabiduría y durará mucho tiempo.

Tiren ese pequeño grano de arena y su tiempo será limitado.

Tengan cuidado, hijos míos, con lo que eligen.”

Norteamérica y el mundo están siendo advertidos por el Cielo, pero por desgracia no hay ninguna razón para creer que el mensaje esté siendo tomado en serio, ni siquiera siendo escuchado.

Y las consecuencias podrían ser desastrosas.

La guerra contra el terrorismo, necesaria como puede ser, lleva consigo el grave peligro de una escalada -posiblemente involucrando el uso de armas químicas, biológicas o incluso nucleares.

Las tensiones en el Medio Oriente rara vez han sido más altas.

En EE.UU. la asistencia a la iglesia aumentó considerablemente después de la catástrofe del World Trade Center, pero desde entonces ha vuelto a los niveles pre-11 de septiembre.

Hay poca evidencia de arrepentimiento nacional o de renovación espiritual.

Por ejemplo, la investigación genética y la experimentación no ha disminuido, la industria del aborto lleva a cabo negocios como de costumbre.

Los ejecutivos de las empresas toman ventaja de los accionistas e inversionistas, y los atletas y artistas demuestran un nuevo nivel de codicia y egocentrismo.

Estados Unidos parece incapaz o poco dispuesto a aprender del pasado.

Un claro ejemplo es proporcionado por el movimiento homosexual.

Durante un tiempo, la realidad del SIDA impuso algunas limitaciones en el comportamiento sexual homosexual, pero ahora, la promiscuidad y las relaciones sexuales sin protección, una vez más se generalizan entre los homosexuales.
Según algunos videntes y locucionistas, además de la clonación humana, los dos pecados que ofenden a día de hoy al cielo mayormente son aborto y la homosexualidad.

Jesús llama a sus seguidores a ser una luz que brilla en la oscuridad.

Y con el estado moralmente desastroso de la sociedad actual, el testimonio de catolicismo es más importante que nunca.

Pero la Iglesia en buena parte de occidente se ha convertido en una fuente de escándalo.

Este terrible estado de corrupción fue predicho hace tiempo, la profecía de San Nilo, ya en 1651, afirmaba que a mediados del siglo XX,

“pastores cristianos, obispos y sacerdotes se volverán hombres viles, fallando completamente en distinguir lo correcto de lo incorrecto…

Lujuria, adulterio, homosexualidad, hechos secretos y asesinatos gobernarán en la sociedad.”

Más recientemente, una monja de clausura en Ohio, la hermana Mildred María Neuzil (fallecida en 2000), fue advertida por el Señor de los escándalos que vienen.

En 1981, Jesús le dijo:

“Muchos son los actos contra natura que se cometen en nombre del amor.

Este mal se disfraza y tolera como un derecho intrínseco como cualquier otro.

Incluso algunos de mis sacerdotes y las vírgenes consagradas están atrapados en esta red del mal – sin darse cuenta de las terribles consecuencias”.

A otro profeta contemporáneo, se le dio una visión de las iglesias cerrando debido a la falta de sacerdotes, el Señor le explicó:

“Cuando Yo esté purificando la Iglesia, habrá muy pocos sacerdotes que quedarán para guiar a mis hijos.

Cuando yo termine, los que quedarán serán los que permanezcan cerca de mi madre”.



SEÑALES EN LA NATURALEZA

El mundo han perdido su camino, y la Iglesia está fallando.

A pesar de los esfuerzos de miles de sacerdotes y obispos dedicados y millones de cristianos comprometidos, para lograr una renovación moral en la sociedad.
Por lo tanto la creación misma está aparentemente protestando por nuestro creciente nivel de inmoralidad.
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Las sequías, las inundaciones y los incendios destructivos son sólo ejemplos de una larga serie de desastres naturales sin precedentes.
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Coincidiendo con la caída de la sociedad fuera de la gracia.

Por ejemplo, doce días después de los atentados del 11 de septiembre, una Aurora Boreal en Finlandia formó la imagen sorprendente de lo que parecía un ángel enorme en rojo, sosteniendo una espada.

La espada y el color rojo, son las imágenes tradicionales de la guerra (cf. Ap 6:3-4).

Y este evento es una reminiscencia de la Aurora Boreal de 1938 que arrojó un resplandor rojizo en el cielo nocturno de Europa; la “luz desconocida” que Nuestra Señora predijo en Fátima, como una señal de una guerra inminente.

Por otra parte, una gran aurora boreal cubrió la mayor parte del territorio continental de Estados Unidos en la noche del 30 de marzo de 2001, los observadores de todo el país informaron de luces verdes y rojas intermitentes en todo el cielo nocturno.

El 25 de julio de 2002 Christina Gallagher recibió un mensaje de Nuestra Señora, que en parte dice:

“Ustedes serán puestos a prueba a elegir entre el mal y Dios.

Tormentas afectarán el mundo, tormentas como el mundo no ha visto…

No culpes a la maldad de lo que es su propia debilidad y sus propios deseos….

Están viniendo al mundo muchas calamidades para purificar la pestilencia y el mal.”

Este mensaje tiene una relevancia especial para los Estados Unidos, porque en una ocasión anterior Cristina había dicho a un grupo de estadounidenses,

“Dios nunca hará visitar la guerra a vuestra tierra, porque la gente de América ha sido generosa.

Pero a causa de sus pecados, su país será castigado por los elementos y derrotado por los desastres naturales.”

Estas palabras hacen eco de las profecías anteriores de la famosa alemana estigmatizada Teresa Neumann.

Quien afirmó en 1946 que Estados Unidos nunca se vería invadido o conquistado, pero sería económicamente arruinado por una serie de desastres naturales alrededor de la vuelta del siglo.

Estas y otras profecías similares son de gran actualidad y aterradoras – pero siempre tenemos motivos para la esperanza.
Dios, se comprende mejor no como un juez enojado, sino como un Padre amoroso, porque Él desea nuestra salvación eterna.
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Él permite que suframos las consecuencias por nuestros pecados si no tiene otra manera de llamar nuestra atención.
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E incluso entonces él es feliz de recuperarnos si le llamamos en el dolor genuino.

En una revelación dada en 1879, una monja francesa dijo:

“¿No parece el mismo Dios a veces cambiar el orden de sus planes?

Por ejemplo, puede suceder que Dios quiera castigar a un reino, una provincia, o una persona.

Esto es la intención. Parece manifiesto.

Sin embargo, por las oraciones u otros medios adoptados por ese país, provincia o persona se puede desarmar la ira de Dios, Él puede conceder el perdón total o una remisión parcial de sus designios de acuerdo a su infinita sabiduría.

A menudo también permite que eventos sean augurados, o le da su conocimiento a algunas almas para que puedan advertir a las demás y apaciguar su venganza.

Su misericordia es tan grande que sólo castiga en los casos realmente extremos”.



EL AVISO: UN ACTO DE MISERICORDIA

¿Por qué no ha ocurrido ya el Aviso? ¿Cuánto tiempo durará la espera del Señor? ¿Cuánto peor las cosas podrán ser?

Es en este contexto debemos entender el aviso.

No es en última instancia, un acto de juicio, sino de misericordia, el Señor desea que los pecadores se arrepientan y sean salvados.

Una posible pregunta u objeción que se podría plantear: ¿Por qué estamos aparentemente al borde de un acto sin precedentes por parte de Dios, de una intervención de la misericordia divina no concedida en ninguna otra época?

La respuesta es para que los padres entiendan.

Si una familia tiene cinco hijos y cuatro de ellos son más o menos de buen comportamiento, pero el quinto está siempre metiéndose en líos y clamando por la atención, ¿cuál va a recibir la mayor parte del tiempo, el esfuerzo y el amor?

Obviamente, el quinto hijo – el que desafía, preocupa y molesta a los padres más.

Los padres amorosos se esforzarán al máximo para ayudar a sus niños con problemas, la intensidad de la respuesta del verdadero amor depende en parte de cuán desesperadamente se necesita.
Así es cómo Dios responde a nuestra generación.
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Estamos más urgentemente necesitados de su misericordia y gracia que en cualquier otra época en la historia humana.
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Y así va a hacer un milagro espiritual para nosotros de un tipo y en una escala nunca antes visto.



¿POR QUÉ LA ADVERTENCIA NO HA OCURRIDO TODAVÍA?


En primer lugar, Dios es infinitamente más paciente de lo que somos nosotros.

La segunda carta de Pedro dice:

“El Señor no retarda su promesa, según algunos consideran ‘retraso’, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca sino que todos procedan al arrepentimiento” (3:9).

Pedro estaba escribiendo de la Segunda Venida de Jesús, pero sus palabras también se pueden aplicar de una manera secundaria a la fecha del Aviso.

Dios está pacientemente retrasando el momento en que va a hacer el mayor bien.


En segundo lugar, Dios ve el panorama, a diferencia de nosotros.

Leemos los titulares sobre la violencia y el mal en el mundo, pero Él ve en los corazones humanos.

Y encuentra la bondad oculta que no vemos o escuchamos o sospechamos.

Y tal vez ha habido suficiente cantidad de este bien hasta el momento para retrasar o mitigar los acontecimientos por venir.

En tercer lugar, Dios puede muy bien estar reservando el Aviso para el momento en que la inmoralidad humana haya alcanzado su pico.
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Cuando, literalmente, nada más pueda hacer la Iglesia para convertir a los pecadores.

El Señor prefiere trabajar a través de nosotros tanto como sea posible.

Por lo que si el mundo no ha alcanzado aún el punto en que debe intervenir directamente por medio del Aviso, esto significa que todavía estamos a tiempo para ayudar a convertir a los pecadores por medio de nuestras oraciones y actos de penitencia.

En este sentido, debemos ser como los siervos fieles a quienes el señor encuentra ocupados a su regreso (Lc 12:36-38).

El hecho de que sepamos que el Aviso viene no quiere decir que podemos renunciar a nuestros propios esfuerzos en nombre de los pecadores.


POSIBLES ESCENARIOS

Nadie sabe el curso exacto de los acontecimientos futuros.

Pero una serie de escenarios (basados en revelaciones privadas y de especulación informada) se han sugerido.

Estos conceptos están sin ningún orden particular:
*Caída del mercado de valores y / o colapso de la economía,
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*Malestar social, crecientes actos de terrorismo y guerras cada vez más amplias,
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*Pérdida de las libertades civiles y de la privacidad individual,
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*Diseminación forzada de la homosexualidad,
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*Ascenso del Islam agresivo y perseguidor de los cristianos,
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*Un cisma en la Iglesia y una posible persecución religiosa,
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*Grandes epidemias y la llegada de enfermedades nuevas y desconocidas,
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*Cada vez más alarmantes e impredecibles cambios del clima,
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*Numerosos y cada vez más destructivos desastres naturales.

Todas estas tragedias son innecesarias, y se pueden atenuar o prevenir por medio del arrepentimiento, la oración y los actos de penitencia. 

El Aviso (y también el Milagro), sin embargo es seguro que se llevarán a cabo.

Y pueden ocurrir en cualquier punto de la secuencia anterior.

Lo poco que sabemos acerca de su momento sugiere que de alguna manera se asocia con la letra A (¿un asteroide?).

Y estará vinculado a un prodigio solar, con una cruz visible en el cielo en todo el mundo.
Uno de los supuestos videntes alega que tres días antes del Aviso, habrá una nueva aurora boreal en el cielo.
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El día antes del Aviso, todos los animales estarán en silencio.
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Y momentos antes del Aviso, todo el mundo verá a su ángel de su guarda como un forma de fortalecimiento espiritual y preparación.

¿Cuándo puede suceder esto? Nadie sabe a ciencia cierta.

El Aviso es de suponer que podría ocurrir en cualquier momento desde ahora.


¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREPARARNOS PARA EL AVISO?

En primer lugar, debemos estar personalmente listos.

Esto significa restaurarnos a un estado de gracia, algo que ya deberíamos estar haciendo.

Si somos conscientes de un serio pecado o si ha pasado mucho tiempo desde nuestra última confesión, ahora es el momento de recibir el Sacramento, lo que hará nuestra experiencia del Aviso mucho más fácil.


En segundo lugar, podríamos especialmente orar para estar listos y abiertos al mensaje personal de Dios para nosotros durante el Aviso

Esto con el fin de ver nuestros defectos y entender y recordar exactamente lo que hay que hacer para superarlos.

Si lo usamos como tal, la advertencia puede ser importante para impulsar o ayudar en nuestra búsqueda personal de santidad.


En tercer lugar, deberíamos hacer planes para asistir a nuestros seres queridos.

Miembros de la familia, parientes y amigos, compañeros y feligreses una vez que el Aviso se haya producido.

Muchas personas estarán en un estado de “conmoción espiritual”, tratando de dar sentido a una experiencia aterradora y desconcertante espiritualmente.

Ellos necesitan nuestra ayuda y apoyo.

Por lo que ahora es el momento de empezar a almacenar artículos útiles o necesarios para su distribución: libros religiosos, simples descripciones escritas del Aviso y garantías de la misericordia de Dios, videos y audios sobre temas religiosos, estampas, rosarios, escapularios, medallas, catecismos, libros de oraciones y otros materiales y recursos.

Un locucionista de Connecticut recibió un mensaje en el año 1996 que indica que cuando el aviso se produzca, los hijos de María se recuperarán rápidamente de su shock.

Y a continuación, tienen que ir a sus parroquias para ayudar a sus pastores, ayudando a administrar a la gran multitud de personas que, en su confusión y miedo, buscarán la ayuda de la Iglesia.

Por lo tanto, cuando llegue el momento, inmediatamente dirigirse a su iglesia y comenzar a administrar a la gente en cualquier forma que puedan.



CONSAGRAR NUESTRAS FAMILIAS Y HOGARES

Además de la preparación para el Aviso, también hay cosas que deben ser hechas para nuestro propio crecimiento espiritual y de protección.

Y en respuesta a los muchos mensajes del cielo llamando a la oración y la penitencia.
Debemos consagrar nuestras familias y los hogares a los Corazones de Jesús y María,
rezar el Rosario todos los días,
ir a Confesión regularmente,
asistir a Misa y recibir la Comunión al menos una vez a la semana (y más veces si es posible),
promover la devoción a la Santísima Virgen María y otros santos;
y realizar algún otro acto de penitencia por lo menos una vez a la semana, para la conversión de los pecadores, por la salvación de los moribundos, y para la seguridad y el bienestar del Santo Padre y de todos los miembros de la Iglesia.
La oración cambia las cosas, y todavía puede haber tiempo para disminuir o retrasar algunos de los castigos menores se esperan antes del Aviso.


FUENTE: forosdelavirgen.org 


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San Francisco de Asís