FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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SAN AGUSTÍN DE HIPONA: BUSCADOR DE LA VERDAD Y DOCTOR DE LA IGLESIA


San Agustín nació en Tagaste (actual Argelia) el 13 de noviembre del año 354. Hijo de Patricio, un hombre pagano, y de Santa Mónica, mujer cristiana de profunda fe y oración incansable, Agustín creció en un ambiente donde convivían la fe cristiana y la mentalidad pagana.

En su juventud, vivió una etapa de rebeldía y búsqueda desenfrenada de placeres mundanos, influenciado por corrientes filosóficas como el maniqueísmo. Sin embargo, siempre mantuvo una inquietud interior por la verdad. Estudió retórica y se destacó como un brillante orador y maestro, pero su corazón seguía insatisfecho.

La oración perseverante de su madre, Santa Mónica, y el testimonio de fe de grandes personajes de su época, lo fueron acercando a Cristo. Finalmente, en Milán, bajo la influencia de San Ambrosio, obispo de la ciudad, Agustín tuvo un encuentro profundo con la Palabra de Dios. En el año 387, recibió el bautismo de manos de San Ambrosio, marcando el inicio de una vida transformada.

Después de la muerte de su madre, Agustín regresó a África, donde fundó una comunidad religiosa dedicada a la vida común, la oración y el estudio de las Escrituras. Más adelante fue ordenado sacerdote y posteriormente obispo de Hipona (actual Annaba, Argelia), cargo en el que sirvió hasta su muerte en el año 430, en medio del asedio de los vándalos.

Pensamiento y legado espiritual

San Agustín es considerado uno de los más grandes Padres y Doctores de la Iglesia. Su pensamiento, profundamente marcado por la búsqueda de la verdad, ha dejado huella en la teología, la filosofía y la espiritualidad cristiana.

La inquietud del corazón: En sus Confesiones, uno de los libros más célebres de la literatura cristiana, Agustín expresa su experiencia interior y su encuentro con Dios. Su frase más conocida resume su camino: “Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.

La gracia y la libertad: Fue un defensor incansable de la primacía de la gracia de Dios en la vida del hombre. Enseñó que la conversión y la santidad no son solo obra del esfuerzo humano, sino principalmente don de Dios, acogido con libertad.

La vida comunitaria y pastoral: Como obispo, San Agustín se entregó al servicio de su pueblo, predicando con ardor, escribiendo cartas y defendiendo la fe contra herejías de su tiempo. Fue un verdadero pastor, cercano a los fieles y preocupado por la justicia social.

El amor como centro de la vida cristiana: Para Agustín, el camino hacia Dios es el amor. Su célebre enseñanza “Ama y haz lo que quieras” no significa libertinaje, sino la certeza de que cuando se ama verdaderamente a Dios y al prójimo, todas las acciones estarán orientadas al bien.

El mensaje de San Agustín sigue siendo actual porque refleja la experiencia de todo ser humano que busca sentido en medio de las distracciones del mundo. Muchos jóvenes y adultos de hoy pueden verse reflejados en su inquietud, sus dudas y sus errores, pero también en su capacidad de dejarse transformar por el amor de Dios.

Su vida nos enseña que nunca es tarde para comenzar de nuevo, que la misericordia de Dios siempre está abierta, y que la verdadera sabiduría se encuentra en Cristo, camino, verdad y vida.


Oración a San Agustín

Oh glorioso San Agustín,
maestro de la verdad y pastor de almas,
tú que buscaste con pasión la sabiduría
y la encontraste en el amor de Dios,
intercede por nosotros en nuestras luchas y dudas.

Enséñanos a no cansarnos de buscar la verdad,
a confiar en la gracia divina más que en nuestras fuerzas,
y a vivir con un corazón ardiente de amor a Cristo y a la Iglesia.

Ruega por los sacerdotes y pastores,
para que sigan tu ejemplo de entrega y fidelidad.
Acompaña a quienes buscan sentido en sus vidas,
para que descubran que solo en Dios está la verdadera paz.

San Agustín, Doctor de la Iglesia,
ora por nosotros.
Amén.

DISCERNIMIENTO Y COMBATE INTERIOR EN LA ESPIRITUALIDAD DE SAN IGNACIO DE LOYOLA


San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, dejó a la Iglesia un legado espiritual de enorme riqueza que sigue iluminando la vida de muchos creyentes. Entre sus enseñanzas más profundas, destacan dos pilares fundamentales: el discernimiento espiritual y el combate interior, los cuales ayudan al cristiano a caminar en fidelidad al Evangelio en medio de las luchas de la vida diaria.

El discernimiento espiritual: aprender a escuchar la voz de Dios

Para San Ignacio, el discernimiento no es un ejercicio puramente intelectual, sino un camino de escucha del corazón, donde el Espíritu Santo actúa. A través de la oración, del examen personal y de la contemplación de la Palabra, el creyente aprende a distinguir entre lo que viene de Dios y lo que conduce al alejamiento de su amor.

Ignacio insiste en que los movimientos interiores —consolaciones y desolaciones— son señales que nos indican si avanzamos en el camino de la fe o si estamos siendo desviados por engaños del enemigo. Por ello, el discernimiento ignaciano no busca simplemente tomar decisiones correctas, sino vivir en una disposición constante de apertura a la voluntad de Dios.

El combate interior: la lucha del cristiano

El discernimiento está íntimamente ligado al combate espiritual. San Ignacio experimentó en su propia vida cómo el alma humana es campo de batalla entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal. La lucha no se libra con armas materiales, sino con la fuerza de la fe, la oración perseverante y la confianza en la gracia divina.

Este combate no debe asustar al creyente, sino animarlo a crecer en vigilancia espiritual y a no dar lugar al desánimo. Ignacio enseña que incluso la desolación tiene un sentido: permite ejercitar la paciencia, la fidelidad y la humildad, reconociendo que la victoria no viene de nuestras fuerzas, sino de Cristo que nos sostiene.

Una espiritualidad para el mundo de hoy

El mensaje de San Ignacio sigue siendo actual. En un mundo lleno de ruidos, prisas y ofertas engañosas de felicidad, el discernimiento ignaciano ayuda al cristiano a centrarse en lo esencial, a no perder de vista el amor de Dios en medio de las dificultades. Al mismo tiempo, el combate interior recuerda que la vida cristiana no es un camino de comodidad, sino de entrega y lucha constante contra el egoísmo, la indiferencia y el pecado.

Vivir como discípulos atentos y valientes

Seguir a Cristo con el corazón abierto implica aprender cada día a escuchar la voz del Señor y a resistir las seducciones que apartan de su camino. La espiritualidad ignaciana nos invita a vivir como discípulos atentos y valientes, confiando siempre en que el Señor acompaña nuestros pasos y nos fortalece en la batalla espiritual.

El discernimiento y el combate interior no son tareas ocasionales, sino actitudes permanentes del creyente que desea vivir en comunión con Dios. A ejemplo de San Ignacio de Loyola, estamos llamados a ser hombres y mujeres que escuchan con atención, que luchan con perseverancia y que caminan con la certeza de que el amor de Cristo es más fuerte que cualquier tentación o dificultad.

EL LLAMADO MISIONERO Y EVANGELIZADOR, SIGUIENDO LA HUELLA DE SANTIAGO APÓSTOL



La Iglesia, por mandato del mismo Señor Jesucristo, ha sido enviada a todas las naciones para anunciar el Evangelio y hacer discípulos. Esta vocación misionera que atraviesa toda la historia de la Iglesia tiene sus raíces en la experiencia de los Apóstoles, aquellos primeros testigos del Resucitado. Entre ellos destaca Santiago el Mayor, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, uno de los tres más cercanos al Señor. Su vida y testimonio nos inspiran hoy a redescubrir y vivir con ardor la vocación misionera a la que todo cristiano está llamado.

Santiago, testigo cercano del Maestro

Santiago fue uno de los primeros discípulos llamados por Jesús a dejar su barca y redes para convertirse en pescador de hombres. Junto con Pedro y Juan, estuvo presente en momentos clave de la vida del Señor: la transfiguración en el Tabor, la resurrección de la hija de Jairo y la agonía en Getsemaní. Fue testigo de la gloria y del sufrimiento, y aprendió que seguir a Cristo implica entrega total, incluso hasta la muerte.

Según la tradición, tras la ascensión del Señor, Santiago predicó el Evangelio en la región de Hispania (actual España), enfrentando incomprensiones, dificultades y persecuciones. Aunque su misión allí no fue extensa en el tiempo, dejó una huella profunda, que siglos después se convertiría en semilla de la fe en Europa occidental. De regreso a Jerusalén, Santiago fue martirizado por orden de Herodes (Hechos 12,1-2), siendo el primer apóstol en derramar su sangre por Cristo.

La fuerza del testimonio misionero

La vida de Santiago nos recuerda que la misión no es simplemente una actividad o tarea eclesial más, sino la esencia misma del ser cristiano. La fe no se recibe para guardarla, sino para compartirla. La misión nace del encuentro personal con Cristo vivo, que transforma nuestra vida y nos lanza a comunicar esa alegría a otros.

Santiago no fue un predicador refinado ni un teólogo sistemático. Fue un testigo, y eso fue suficiente. Su pasión, su celo, su ardor por anunciar a Cristo, incluso en tierras lejanas y hostiles, son signos de una fe viva, de un amor que no puede callarse. Su martirio no fue el fracaso de su misión, sino su cumplimiento: el Evangelio fue sembrado con sangre, como tantas veces lo ha sido en la historia de la Iglesia.

Un llamado vigente en nuestros días

Hoy, como en tiempos de Santiago, el mundo necesita testigos valientes del Evangelio. Vivimos en una sociedad marcada por el secularismo, la indiferencia religiosa, las ideologías que alejan a las personas de Dios y las heridas existenciales que claman por sentido y salvación. Es en este contexto que el ejemplo de Santiago resuena con fuerza: no podemos quedarnos en la comodidad de una fe privada, encerrada entre las paredes del templo o del corazón. Estamos llamados a salir, a ir al encuentro, a ser misioneros del amor de Dios allí donde estemos.

El Papa Francisco ha insistido en que todos los bautizados somos discípulos misioneros. No hace falta ir al otro lado del mundo para ser misionero: basta con mirar alrededor y descubrir cuántos necesitan una palabra de fe, una señal de esperanza, un gesto de amor. La misión comienza en casa, en el trabajo, en la calle. Y si Dios llama a algunos a dejar todo para ir a otras tierras, es también para recordarnos que la fe es universal y urgente.

La oración como fuerza del misionero

Santiago no predicó solo con palabras, sino también con su vida y con la oración. La comunión con Dios es la fuente de toda auténtica evangelización. Sin oración, la misión se convierte en activismo estéril. Con oración, incluso el más pequeño gesto puede tocar el corazón más endurecido.

Por eso, es necesario redescubrir la importancia de orar por los misioneros y por las misiones. Cada uno puede unirse espiritualmente a la labor evangelizadora de la Iglesia. Y desde la oración, escuchar también la voz del Espíritu que llama, a veces suavemente, a comprometerse más profundamente.

Caminar con Santiago

Siguiendo la huella de Santiago Apóstol, abramos el corazón al Espíritu Santo para que encienda en nosotros el fuego de la misión. Dejemos que el Evangelio sea la brújula que oriente nuestros pasos, con valentía, alegría y esperanza. Que cada uno, desde su estado de vida, pueda decir con el Apóstol: “No puedo callar lo que he visto y oído”.

Pidamos a Santiago que interceda por nosotros, para que tengamos su fortaleza, su fe ardiente y su amor incondicional al Señor. Que el testimonio de su vida nos ayude a responder con generosidad al llamado que Cristo sigue haciendo hoy: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio”.

sacerdote eterno

LA VOCACIÓN A LA SANTIDAD DESDE LA JUVENTUD, COMO LO ENSEÑA SANTA MARÍA GORETTI


María Goretti, con solo once años, manifestó un profundo deseo de recibir el sacramento de la Comunión. Este deseo la llevó a renunciar a las horas de sueño para asistir a la misa dominical en un pueblo distante varios kilómetros de su casa. Su fe temprana y su dedicación a la oración la distinguieron desde joven.

Una vida corta, un testimonio eterno, antes morir que pecar

Santa María Goretti nació en 1890 en Italia, en el seno de una familia campesina muy humilde. Desde pequeña mostró una sensibilidad profunda hacia Dios, una vida de oración sencilla, y una gran responsabilidad en el hogar. Su historia, marcada por la pureza, el perdón y la firmeza en la fe, nos enseña que la santidad no es cosa de adultos ni de tiempos lejanos: es posible desde la juventud, y en medio de la vida ordinaria.

A los 11 años, fue atacada por un joven que intentó abusar de ella. María prefirió morir antes que consentir el pecado. Sus palabras fueron claras y poderosas: “¡No, es pecado, Dios no quiere esto!” Fue apuñalada catorce veces, y antes de morir, perdonó a su agresor. Esa decisión de amor y fidelidad a Dios la llevó a los altares.

Una vocación que comienza temprano

Cuando la Iglesia declara santa a una niña como María Goretti, está recordándonos que la santidad no tiene edad mínima, ni espera condiciones ideales. La juventud no es una excusa para dejar pasar la llamada de Dios. Al contrario, es una etapa donde el corazón está más abierto, más dispuesto a amar, a soñar en grande y a comprometerse con lo verdadero.

La vocación a la santidad no se limita a ser sacerdote o monja. Es un llamado universal a vivir como Cristo: amando, perdonando, sirviendo, resistiendo al mal, siendo fieles a la verdad, incluso cuando cueste.

Un mensaje para los jóvenes de hoy

Santa María Goretti interpela directamente al mundo juvenil actual, muchas veces bombardeado por antivalores, superficialidad, erotización temprana y miedo al compromiso. Su vida grita con fuerza:

¡Sí se puede ser puro!

¡Sí se puede decir “no” al pecado!

¡Sí se puede perdonar al que nos hiere!

¡Sí se puede ser santo en medio de una vida sencilla!

Ella no tuvo redes sociales ni luces de espectáculo. Tuvo una fe profunda, un corazón limpio, y un deseo de amar a Dios por sobre todo. Su canonización en 1950 atrajo a más de 250,000 personas, la mayoría jóvenes, que vieron en ella una heroína real, una santa que les hablaba su mismo lenguaje.

¿Y tú, joven? ¿A qué te llama Dios hoy?

La historia de María Goretti te invita a preguntarte:
  1. ¿Estoy tomando en serio mi fe?
  2. ¿Pido a Dios fuerzas para resistir la tentación?
  3. ¿Qué testimonio doy a mis amigos con mi forma de vivir?
  4. ¿Qué tan valiente soy al decir “no” a lo que me aleja de Dios?
No esperes a “ser grande” para responder al llamado de Cristo. Hoy puedes comenzar a caminar en la santidad, con pequeños actos de amor, pureza, oración, verdad y perdón. Eso fue lo que hizo María, y Dios la levantó como modelo para todos los tiempos.

Oración

Señor Jesús,
Te doy gracias por el testimonio valiente de Santa María Goretti,
por su fe limpia, su amor por Ti y su capacidad de perdonar.
Ayúdame a vivir mi juventud con pureza y entrega.
Que no me dé vergüenza seguirte,
y que como María, sepa decir “sí” al bien y “no” al pecado.
Dame fuerza para ser testigo tuyo hoy.
Amén.

sacerdote eterno

LA MISÓN DE LA IGLESIA A EJEMPLO DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

Cada 29 de junio, la Iglesia celebra la solemnidad conjunta de San Pedro y San Pablo, dos columnas fundamentales del cristianismo. Ambos, tan distintos en carácter y vida, pero unidos en el amor a Cristo, nos enseñan que la Iglesia es misionera por naturaleza, y que cada uno de nosotros participa de esa gran misión.

Hoy, su testimonio es más actual que nunca. En un mundo indiferente a Dios, la Iglesia necesita beber del coraje de Pedro y del ardor apostólico de Pablo.


San Pedro: roca humilde y obediente

Simón Pedro, el pescador de Galilea, fue llamado por Jesús desde las redes para ser “pescador de hombres”. Hombre impulsivo y sencillo, fue elegido por Cristo para ser roca sobre la cual edificaría su Iglesia (cf. Mt 16,18).

Pedro representa el ministerio visible de unidad: el Papa como sucesor de Pedro es el signo de la unidad de la Iglesia universal.

Su vida nos enseña la humildad: cayó, negó al Señor, lloró amargamente, pero fue perdonado y fortalecido.

En Pedro vemos al pastor que ama y guía, a pesar de sus debilidades.

Pedro nos recuerda que la Iglesia no es una comunidad perfecta, sino una familia sostenida por la misericordia y por la fidelidad de Cristo.


San Pablo: fuego misionero incansable

Pablo de Tarso, perseguidor de los cristianos, se convirtió en el gran apóstol de los gentiles. Su encuentro con Cristo resucitado lo transformó radicalmente, convirtiéndolo en un misionero incansable.

Pablo representa la Iglesia en salida, que no se conforma con quedarse dentro de las paredes de los templos.

Fue el teólogo apasionado, el predicador incansable, el hombre que supo adaptar el mensaje de Cristo a cada cultura sin perder su esencia.

Su vida nos enseña el coraje para anunciar el Evangelio, incluso en medio de persecuciones y rechazos.

Pablo nos recuerda que la Iglesia debe anunciar a Cristo al mundo entero, sin miedo y sin descanso.
Dos hombres, una misma misión

Pedro y Pablo eran diferentes:

Pedro
  • Hombre sencillo, pescador.
  • Pastor visible de la Iglesia.
  • Testigo de la Resurrección.
  • Símbolo de unidad.
Pablo
  • Intelectual, fariseo.
  • Apóstol de las naciones.
  • Converso del camino de Damasco.
  • Símbolo del ardor misionero.
Pero en Cristo, ambos se encontraron y se complementaron. La Iglesia de hoy necesita de ambos perfiles:

La firmeza de Pedro: en la doctrina, en la unidad, en la comunión con el Papa.

El fuego de Pablo: el deseo de salir al mundo, de anunciar a todos el mensaje de salvación.

¿Cuál es la misión de la Iglesia hoy?

La misión de la Iglesia no ha cambiado:

“Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio a toda criatura.” (Mc 16,15)

A ejemplo de Pedro y Pablo, la Iglesia está llamada a:
  • Anunciar a Cristo con valentía, sin temor a la cultura actual.
  • Ser testigo de unidad, sin caer en divisiones ni rupturas internas.
  • Cuidar la fe auténtica, pero sin encerrarse en sí misma.
  • Salir al encuentro del necesitado, llevando esperanza, consuelo y luz.
El Papa Francisco nos recuerdó con frecuencia que la Iglesia no debe ser “autorreferencial”, sino misionera:

“Prefiero una Iglesia accidentada por salir a las periferias, que enferma por encerrarse en sí misma.”

 Nuestra misión personal

Cada bautizado participa de la misión de la Iglesia. Hoy, tú y yo estamos llamados a ser Pedro y Pablo:

Como Pedro, debemos amar la Iglesia, fortalecer la fe de los hermanos, vivir en unidad.
Como Pablo, debemos ser testigos valientes, anunciadores del Evangelio en nuestras familias, trabajos y ambientes.

En tu vida cotidiana, puedes ser misionero:
  • Con una palabra de esperanza.
  • Con una oración por el necesitado.
  • Con tu testimonio de fe coherente.
  • Con tu ayuda concreta al hermano pobre.
No pienses que la misión es solo para sacerdotes o religiosos. La Iglesia eres tú. La Iglesia soy yo. En nuestro mundo, tú eres el Pedro que sostiene la fe de otros. Tú eres el Pablo que lleva la Buena Noticia a los que están lejos.

San Pedro y San Pablo te invitan a despertar:
  • No tengas miedo de anunciar a Cristo.
  • No tengas miedo de defender la fe.
  • No tengas miedo de amar a la Iglesia.
Y que podamos repetir con San Pablo:

“¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!” (1 Cor 9,16)

sacerdote eterno

¿QUIÉN FUE OSCAR ARNULFO ROMERO Y POR QUÉ SE LE CONMEMORA EL DOMINGO DE RAMOS?


Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue arzobispo de San Salvador, capital del pequeño país centroamericano, "voz de los sin voz", defensor de los pobres y de los humildes privados de voz. Fue asesinado el 27 de marzo de 1980 mientras celebraba la misa en la pequeña iglesia del hospital para enfermos de cáncer en el que vivía.

En 2015 la iglesia lo beatificó y 2018, el papa Francisco ofició en Roma la ceremonia de canonización. La festividad de San Óscar Romero, también llamado San Romero de América por sus devotos, se celebra el 24 de marzo.

Su muerte, que nunca fue aclarada, es achacada, extraoficialmente, al grupo político de ultraderecha en el país, especialmente a Roberto D'Aubuisson (uno de los fundadores del partido Alianza Republicana Nacionalista, ARENA de El Salvador) a quien se le acusa de haber dado la orden de disparar al arzobispo en plena misa ofrecida en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, un día después de haberse pronunciado en contra de la represión del gobierno.

Óscar Arnulfo Romero fue un sacerdote católico salvadoreño que se caracterizó por emprender una defensa activa de los derechos humanos en su país, en plena dictadura militar (1931- 1979), lo que le atrajo el apoyo de la comunidad internacional pero el disgusto del gobierno, contra cuyas violaciones a los derechos humanos de salvadoreños y sacerdotes no dudó en levantar la voz y denunciar al mundo lo que ocurría en el país.

Inició su carrera litúrgica desde muy temprana edad al estudiar con claretianos y posteriormente al ingresar al Seminario Menor de San Miguel, uno de los departamentos de El Salvador. En 1937 ingresó al Colegio Pío Latino Americano de Roma, Italia, incorporándose al colegio de jesuitas. Se ordenó sacerdote en 1942.

Al regresar a su país, inició como párroco de Anamorós, y posteriormente de la iglesia de Santo Domingo y de la iglesia de San Francisco (diócesis de San Miguel), sucesivamente. Su carrera inicial como sacerdote pasó atendiendo a los pobres y huérfanos en dichas comunidades, pero al trasladarse al Seminario de San José de la Montaña como secretario de la Conferencia Episcopal de El Salvador, inició a presentar una postura más crítica contra la orientación de la Iglesia y posteriormente contra el gobierno.

Tras ser nombrado obispo auxiliar de El Salvador por el papa Pablo VI, Óscar Arnulfo Romero se mostró crítico de las reformas litúrgicas impulsadas por el Concilio Vaticano II (1962-1965), lo que le llevó a distanciarse con otros miembros de la Iglesia, incluidos los jesuitas, grupo al que formaba parte en un inicio.

En 1974, Óscar Arnulfo Romero fue nombrado obispo de Santiago de María, desde donde se pronunció en contra del asesinato de varios campesinos de la comunidad a manos de la Guardia Nacional en 1975. A partir de entonces, inició a pronunciarse de forma más activa sobre la situación política del país

Cuando fue nombrado arzobispo de El Salvador en 1977, se pronunció contra la expulsión y asesinato de sacerdotes y laicos por parte del Gobierno. En especial acusó el asesinato del sacerdote Rutilio Grande, lo que lo llevó a romper en su totalidad con el gobierno militar del coronel Arturo Armando Molina.

Desde su trinchera, monseñor Romero, excomulgó a presuntos responsables del asesinato de sacerdotes, y exigió al gobierno investigaciones no disfrazadas. Además, no volvió a reunirse con el gobierno hasta la toma de posesión del presidente Carlos Humberto Romero. Durante este periodo, impulsó la creación de un Comité Permanente en defensa de los Derechos Humanos.

También acudió varias veces al Vaticano para pedir apoyo en condena de los atropellos a la Iglesia y a la sociedad salvadoreña, ello debido a las acciones del Gobierno de El Salvador, quien endureció la represión civil.

Su defensa de los Derechos Humanos le valió el reconocimiento internacional, recibiendo doctorado honoris causa por parte de la Universidad de Georgetown, en Estados Unidos en 1978 y de la Universidad Católica de Lovaina de Bélgica en 1980; así como una nominación al premio Nobel de la Paz en 1979, promovida por el parlamento británico, premio que terminó recibiendo en 1980.

A lo largo de su vida, Óscar Arnulfo Romero y Galdámez llamó a las fuerzas políticas del país, a las organizaciones populares, a los sacerdotes y hasta a los criminales a trabajar juntos para lograr la reconstrucción de El Salvador como una nación verdaderamente democrática. Su lucha lo llevó a sufrir una muerte trágica en medio de una misa.

En 2015 la iglesia lo beatificó en medio de una liturgia que congregó a más de 250,000 personas en la Plaza Salvador del Mundo de la capital salvadoreña. Y el 14 de octubre de 2018, el papa Francisco ofició en Roma la ceremonia de canonización. La festividad de San Óscar Romero, también llamado San Romero de América por sus devotos, se celebra el 24 de marzo.


FUENTES: lasillarota.com
santegidio.org

EL SANTO CURA DE ARS, SAN JUAN MARÍA VIANNEY

Juan Bautista Vianney era un santo, un apasionado amante de la cruz. Sabía muy bien que el sufrimiento es el precio con que se compran las almas. Su vida era una continua inmolación por los pecadores. Pobre hasta la necesidad. Y no se cansaba de hablar del amor de Dios, de la Eucaristía, de la Santísima Virgen... JESÚS MARTI BALLESTER

 


San Juan María Vianney, conocido como el Santo Cura de Ars, fue un sacerdote francés que ejerció su ministerio en una pequeña villa francesa llamada Ars, donde estuvo cerca de 42 años. Cuando llegó al pueblo, que contaba con poco más de 200 habitantes, el vicario general de la diócesis le dijo: «No hay mucho amor de Dios en esta parroquia; usted procurará introducirlo». El nuevo párroco trató de encender el corazón de sus fieles a través de los sacramentos, la predicación y la penitencia. No tenía una especial ciencia, pero su unión con Dios no solo transformó Ars, sino también el resto de Francia, y hoy es modelo sacerdotal para todo el mundo.


Juan M. Vianney, cura de Ars, patrón del clero que cura las almas

Si comprendiéramos bien lo que es un sacerdote en la tierra, moriríamos: no de miedo, sino de amor." La vida de San Juan María Vianney está resumida en este pensamiento suyo. Conocido como "el Cura de Ars", Juan Maria Vianney nació el 8 de mayo de 1786 en Dardilly, cerca de Lyon. Sus padres eran agricultores y lo orientaron desde muy joven a trabajar en el campo, tanto fue así que Juan llegó a los 17 años, todavía analfabeto. Sin embargo, gracias a las enseñanzas religiosas de su madre, aprendió muchas oraciones de memoria y vivió un fuerte sentido religioso.


"Me gustaría conquistar muchas almas"

Mientras los vientos del terror, de la violencia y de la furia de la Revolución soplaban en Francia, Juan tuvo la fortuna de recibir el Sacramento de la Reconciliación en su casa, no en la iglesia, gracias a un sacerdote "refractario" que no había jurado lealtad a los revolucionarios. Lo mismo sucedió con la Primera Comunión, la recibió en un granero, durante una misa "clandestina". A los 17 años, Juan sintió la llamada al sacerdocio: "Si fuera sacerdote, querría ganar muchas almas", dijo. Pero el camino no era fácil, dada su escasísima formación intelectual y cultural. Sólo gracias a la ayuda de sabios sacerdotes, entre ellos el abad Balley, párroco de Écully, logró ser ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1815, a la edad de 29 años.


Largas horas en el Sacramento de la Reconciliación

Tres años más tarde, en 1818, fue enviado a Ars, un pequeño pueblo del sudeste de Francia, habitado por unas 230 personas. Allí dedicó todas sus energías al cuidado de los fieles: fundó el Instituto "Providencia" para acoger a los huérfanos y visitar a los enfermos y a las familias más pobres, restauró la iglesia y organizó las fiestas patronales. Pero fue en el Sacramento de la Reconciliación donde se expresó mejor la misión del Cura de Ars: siempre disponible para la escucha y el perdón, pasaba hasta 16 horas al día en el confesionario. Cada día, una multitud de penitentes de todas partes de Francia se confesaban con él, tanto que Ars fue rebautizado como "el gran hospital de las almas". El mismo Vianney hacía largas vigilias y ayunos para ayudar a expiar los pecados de los fieles: "Te diré cuál es mi receta", explicó a un cofrade, "doy a los fieles que se confiesan solo una pequeña penitencia y el resto de la penitencia la suplo yo en su lugar".


Patrón de los párrocos

Consagrado enteramente a Dios y a sus feligreses, murió el 4 de agosto de 1859, a la edad de 73 años. Sus restos descansan en Ars, en el Santuario a él dedicado, que acoge 450.000 peregrinos cada año. Beatificado en 1905 por Pío X, Juan María Vianney fue canonizado en 1925 por Pío XI, quien en 1929 lo proclamó "Patrón de todos los párrocos del mundo". En 1959, en el centenario de su muerte, San Juan XXIII le dedicó la Encíclica Sacerdotii Nostri Primordia, proponiéndolo como modelo para los sacerdotes, mientras que en 2009, con motivo del 150º aniversario de su muerte, Benedicto XVI convocó un "Año Sacerdotal" en la Iglesia universal para ayudar a promover el compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes y para que su testimonio de fidelidad al Evangelio en el mundo de hoy fuera más incisivo y creíble.


Oración a San Juan María Vianney

Oh! Santo Cura de Ars, tú hiciste de tu vida
un servicio total a Dios y a los hombres:
haz que el Espíritu Santo nos conduzca para responder
sin miedo a nuestra vocación personal.

Tú, que adorando a Jesús vivo en la Eucaristía,
encontraste fuerza, confianza y esperanza,
enséñanos a gustar de la presencia silenciosa
de Jesús en el Santísimo Sacramento.

Tú, que fuiste amigo de los pecadores,
desata el nudo de miedo que tienen
muchos hombres alejados del perdón de Dios.
Aumenta el arrepentimiento por nuestras culpas
y muéstranos el verdadero rostro del Padre que es la Misericordia.

Tú, apoyo de los pobres,
libera nuestro corazón del dinero y de todas las falsas riquezas
y enséñanos a compartir con los que lo necesitan.

Tú, que con serena confianza te abandonaste a la Virgen María,
enséñanos a rezarle con la simplicidad y la confianza de un niño.

Señor Jesús, por intercesión de San Juan María Vianney,
manda también ahora obreros a tu mies: que sean numerosos
los jóvenes capaces de seguirte y servirte en los hermanos.

Dona vocaciones santas a tu Iglesia y haz santos a nuestros sacerdotes:
que sean de oración constante, fuertes en la prueba,
con amor a la Iglesia y entusiasmo para anunciar el Evangelio.

¡Santo Cura de Ars,
Ruega por nosotros!


FUENTES:
vaticannews.va
comunitacenacolo.it/
mercaba.org

MARÍA MAGDALENA - APOSTOLA APOSTOLORUM

Su relevancia, festejada de manera litúrgica como el resto de los apóstoles.



Cada 22 de julio la Iglesia Católica celebra la fiesta de Santa María Magdalena, discípula y apóstol del Señor, figura histórica y bíblica. Su nombre aparece en los evangelios del Nuevo Testamento de la Santa Biblia, y es reconocida por ser una de las seguidoras más cercanas de Jesucristo.

María Magdalena fue la mujer que estuvo siempre al lado de Jesucristo antes, durante, y después de la Crucifixión. Fue además la primera persona en tener el privilegio de verle tras la Resurrección y quién dio la buena nueva al resto de los apóstoles.

María Magdalena tiene un lugar especial entre los discípulos de Jesús. Fue su gran amor para Cristo que la mantenía a los pies de la Cruz llorando desconsolada, hasta que su Salvador murió. Fue su dolor de pérdida desgarrador la que la llevó a su tumba a la primera luz del día para ungir su cuerpo.

Como recompensa por su gran amor y fidelidad, ella es la persona privilegiada a quien Jesús se apareció por primera vez el domingo de Pascua en la mañana; ella fue el primer testigo de la resurrección.


En realidad, se llamaba María (Miriam), pero se la conocía en su época por su procedencia, `la de Magdala´, una aldea junto al lago de Galilea y de ahí el gentilicio de María Magdalena.

Lo más aceptado es que se trate —apuntan los expertos— de María de Betania (la hermana de Marta y Lázaro) que se trasladó a vivir a un lugar de Galilea, sin mencionar dónde, por lo que pudiera tratarse de la pequeña aldea de Magdala, y de ahí María, la de Magdala o Magdalena, quién pasó toda su vida al lado de Jesús de Nazaret, incluso en el largo proceso que llevó a su muerte y crucifixión, cuando otros huyeron por miedo, incluso le negaron reiteradamente, como Pedro, sobre el que fundó su Iglesia. María Magdalena permaneció a su lado, siendo la primera persona a la que se le aparece el Resucitado y por tanto la portadora del mensaje más importante de la cristiandad, la Resurrección de Jesucristo a los apóstoles: ¿Cabe mayor reconocimiento?María Magdalena formó parte del grupo de los discípulos de Jesús, lo siguió hasta el pie de la cruz y, en el jardín donde se encontraba el sepulcro, fue la primera "testis divinae misericordiae", como recuerda San Gregorio. El Evangelio de Juan que hemos visto narra que María Magdalena lloró porque no había encontrado el cuerpo del Señor y Jesús se apiadó de ella transformando sus lágrimas en alegría pascual.

Así, ella tiene el honor de ser la primera testigo de la Resurrección del Señor, la primera en ver el sepulcro vacío y comprobar la verdad de su Resurrección. Cristo tiene una especial consideración y misericordia hacia esta mujer que le manifiesta su amor buscándole en el huerto con angustia y sufrimiento, con "lacrimas humilitatis", como dice San Anselmo.

Además, es precisamente en el jardín de la Resurrección donde el Señor le dice a María Magdalena: "Noli me tangere" (“No me retengas”). Es una invitación -dirigida no sólo a ella, sino a toda la Iglesia- a entrar en una experiencia de fe que va más allá de toda apropiación materialista y de toda comprensión humana del misterio divino. Tiene un significado eclesial. Es una buena lección para todo discípulo de Jesús: no busques seguridades humanas, sino la fe en Cristo vivo y resucitado.

María Magdalena, una mujer, quien fue y les dijo a los Apóstoles que Jesús había resucitado de la muerte; por esto se le llama "Apóstol de los Apóstoles".


Precisamente porque fue testigo presencial de Cristo resucitado, María Magdalena fue también la primera en dar testimonio de Él ante los apóstoles. Cumplió el mandato del Señor resucitado: "Ve a mis hermanos y diles...” María fue y contó a los discípulos: "He visto al Señor", y lo que le había dicho (Jn 20,17-18). De este modo se convierte en mensajera que anuncia la buena nueva de la resurrección de Cristo; o, como decían Rabano Mauro y Santo Tomás de Aquino, "apostolorum apostola", porque anuncia a los apóstoles lo que ellos, a su vez, anunciarán a todo el mundo. El Doctor Angélico utiliza acertadamente este término aplicándolo a María Magdalena: ella es testigo de Cristo resucitado y anuncia el mensaje de la resurrección del Señor, como los demás apóstoles.

Después de la resurrección y la ascensión de Jesús, María Magdalena continuó su misión como evangelizadora, contemplativa y mística en el corazón de la Iglesia.


María Magdalena en San Juan Pablo II

Fue San Juan Pablo II quien dedicó gran atención no sólo a la importancia de las mujeres en la misión de Cristo y de la Iglesia, sino también, y con especial énfasis, al papel particular de María de Magdala como primera testigo que vio al Señor Resucitado y primera mensajera que anunció la Resurrección del Señor a los Apóstoles (cf. Mulieris dignitatem, n. 16). Esta especial consideración continúa en la Iglesia de hoy -como lo demuestra el compromiso actual de la nueva evangelización-, que desea acoger, sin distinción, a hombres y mujeres de toda raza, pueblo, lengua y nación (cf. Ap 5,9), para anunciarles la buena noticia del Evangelio de Jesucristo, acompañarles en su peregrinación terrenal y ofrecerles las maravillas de la salvación de Dios. Santa María Magdalena es un ejemplo de verdadera y auténtica evangelizadora, es decir, de evangelizadora que proclama el alegre mensaje central de la Pascua (cf. colecta del 22 de julio y nuevo prefacio).

María Magdalena en el Papa Francisco

El Santo Padre Francisco tomó la decisión de establecer la fiesta litúrgica de María Magdalena en el contexto del Jubileo de la Misericordia, para subrayar la relevancia de esta mujer que mostró un gran amor a Cristo. Es cierto que la tradición eclesial en Occidente, especialmente después de San Gregorio Magno, identificó en la misma persona a María de Magdala, a la mujer que derramó perfume en la casa de Simón, el fariseo, y a la hermana de Lázaro y Marta. Esta interpretación continuó y tuvo influencia en los autores eclesiásticos occidentales, en el arte cristiano y en los textos litúrgicos relativos a la Santa.


Santa María Magdalena, es protectora de la Orden de Predicadores. En la actualidad, es considerada un símbolo de redención, fe y devoción. Su historia ha inspirado a muchas personas a lo largo del tiempo, y su figura ha sido una fuente de inspiración en la literatura, el arte y la cultura popular.

En conclusión, María Magdalena fue una figura clave en la vida de Jesucristo y en el desarrollo del cristianismo. Su cercanía con el Mesías y su papel como testigo de la resurrección la convierten en una figura trascendental dentro de la historia bíblica. Su legado continúa vivo en la fe y devoción de muchas personas que encuentran en su historia una poderosa fuente de inspiración y esperanza.

Fuentes:
sandiegouniontribune.com
saintmatthew.us
vaticannews.va
radiomariaperu.org


VIRGEN DEL CARMEN -



Por Madre Adela Galindo, sctjm




Historia

Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.


En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06:

"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.Die Virgen del Carmen ist eine sehr verehrte Ikone in der spanischsprachigen Welt, insbesondere in Spanien und Südamerika. Sie wird auch als unsere Liebe Frau vom Berge Karmel bezeichnet und ist die Schutzheilige der Seefahrer. Die Verehrung dieser Jungfrau geht auf das 13. Jahrhundert zurück und sie wird mit vielen Wundern und Erscheinungen in Verbindung gebracht. Jedes Jahr wird sie am 16. Juli gefeiert, oft mit Prozessionen und Festen, bei denen Statuen der Jungfrau von Carmen durch die Straßen getragen oder sogar auf Booten aufs Meer hinausgefahren werden. Kamagra hingegen ist ein Medikament, das zur Behandlung von erektiler Dysfunktion bei Männern eingesetzt wird, Erfahren Sie über Effekt Kamagra Oral - diese Informationen. Es ist eine günstigere Alternative zu anderen gängigen Medikamenten wie Viagra. Kamagra enthält den Wirkstoff Sildenafil, der die Blutzufuhr zum Penis erhöht und so eine Erektion erleichtert. Während es in einigen Ländern legal verkauft wird, ist es in anderen, darunter auch in einigen Teilen von Europa und den USA, nicht zugelassen. Wie bei jedem Medikament sollten potenzielle Nutzer auf mögliche Nebenw

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.


Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron.


EL ESCAPULARIO CARMELITA


"La devoción del escapulario del Carmen ha hecho descender sobre el mundo una copiosa lluvia de gracias espirituales y temporales” (Pío XII, 6-VIII-1950).

¿Qué es el Escapulario Carmelita?


El escapulario es un sacramental

Un sacramental es un objeto religioso que la Iglesia haya aprobado como signo que nos ayuda a vivir santamente y a aumentar nuestra devoción. Los sacramentales deben mover nuestros corazones a renunciar a todo pecado, incluso al venial.

El escapulario, al ser un sacramental, no nos comunica gracias como hacen los sacramentos sino que nos nos disponen al amor a Dios y a la verdadera contrición del pecado si los recibimos con devoción.

Los seres humanos nos comunicamos por símbolos. Así como tenemos banderas, escudos y también uniformes que nos identifican. Las comunidades religiosas llevan su hábito como signo de su consagración a Dios.

Los laicos no pueden llevar hábito, pero los que desean asociarse a los religiosos en su búsqueda de la santidad pueden usar el escapulario. La Virgen dio a los Carmelitas el escapulario como un hábito miniatura que todos los devotos pueden llevar para significar su consagración a ella. Consiste en un cordón que se lleva al cuello con dos piezas pequeñas de tela color café, una sobre el pecho y la otra sobre la espalda. (ver ilustración arriba). Se usa bajo la ropa. Junto con el rosario y la medalla milagrosa, el escapulario es uno de los mas importantes sacramentales marianos.

Dice San Alfonso Ligorio, doctor de la Iglesia: "Así como los hombres se enorgullecen de que otros usen su uniforme, así Nuestra Señora Madre María está satisfecha cuando sus servidores usan su escapulario como prueba de que se han dedicado a su servicio, y son miembros de la familia de la Madre de Dios."

¿Cómo se originó el escapulario?

La palabra escapulario viene del Latín "scapulae" que significa "hombros". Originalmente era un vestido superpuesto que cae de los hombros y lo llevaban los monjes durante su trabajo. Con el tiempo se le dio el sentido de ser la cruz de cada día que, como discípulos de Cristo llevamos sobre nuestros hombros. Para los Carmelitas particularmente, pasó a expresar la dedicación especial a la Virgen Santísima y el deseo de imitar su vida de entrega a Cristo y a los demás.

En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:

"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"

Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.

La Santísima Virgen se apareció al Papa Juan XXII en el siglo XIV y le prometió para quienes cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, (...) sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".

Explicación de la Promesa:

Muchos Papas, santos y teólogos católicos han explicado que, según esta promesa, quien tenga la devoción al escapulario y lo use, recibirá de María Santísima a la hora de la muerte, la gracia de la perseverancia en el estado de gracia (sin pecado mortal) o la gracia de la contrición (arrepentimiento). Por parte del devoto, el escapulario es una señal de su compromiso a vivir la vida cristiana siguiendo el ejemplo perfecto de la Virgen Santísima.

El escapulario tiene 3 significados:

1) El amor y la protección maternal de María: El signo es una tela o manto pequeño. Vemos como María cuando nace Jesús lo envuelve en un manto. La Madre siempre trata de cobijar a sus hijos.

Envolver en su manto es una señal muy maternal de protección y cuidado. Señal de que nos envuelve en su amor maternal. Nos hace suyos. Nos cubre de la ignominia de nuestra desnudes espiritual.

Vemos en la Biblia:

-Dios cubrió con un manto a Adán y Eva después de que pecaron. (manto - signo de perdón)

-Jonatán le dio su manto a David: símbolo de amistad
-Elías dio su manto a Eliseo y lo llenó de su espíritu en su partida.

-S. Pablo: revístanse de Cristo: vestirnos con el manto de sus virtudes.

2)Pertenencia a María: Llevamos una marca que nos distingue como sus hijos escogidos. El escapulario se convierte en el símbolo de nuestra consagración a María.

Consagración: 'pertenecer a María' es reconocer su misión maternal sobre nosotros y entregarnos a ella para dejarnos guiar, enseñar, moldear por Ella y en su corazón. Así podremos ser usados por Ella para la extensión del Reino de su Hijo.

-En 1950 Papa Pío XII escribió acerca del escapulario: "que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos particularmente necesitando en estos tiempos tan peligrosos"

En las palabras del Papa vemos mas vez mas devoción a la Virgen del Carmen es devoción a la Inmaculada.

Quien lleve el escapulario debe estar consciente de su consagración a Dios y a la Virgen y ser consecuente en sus pensamientos, palabras y obras.

3)El suave yugo de Cristo: "Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mi, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". (Mt 11:29-30)

-El escapulario simboliza ese yugo que Jesús nos invita a cargar pero que María nos ayuda a llevar.

Quién lleva el escapulario debe identificarse como católico sin temor a los rechazos y dificultades que ese yugo le traiga.

Se debe vivir lo que significa

El escapulario es un signo de nuestra identidad como católicos, vinculados de íntimamente a la Virgen María con el propósito de vivir plenamente según nuestro bautismo. Representa nuestra decisión de seguir a Jesús por María en el espíritu de los religiosos pero adaptado a la propia vocación. Esto requiere que seamos pobres (un estilo de vida sencillo sin apegos materiales), castos y obedientes por amor a Dios.

Al usar el escapulario constantemente hacemos silenciosa petición de asistencia continua a la Santísima Madre. La Virgen nos enseña e intercede para que recibamos las gracias para vivir como ella, abiertos de corazón al Señor, escuchando Su Palabra, orando, descubriendo a Dios en la vida diaria y cercano a las necesidades de nuestros hermanos. El escapulario además es un recuerdo de que nuestra meta es el cielo y todo lo de este mundo está pasando.

En momentos de tentación, tomamos el escapulario en nuestras manos e invocamos la asistencia de la Madre, resueltos a ser fieles al Señor. Ella nos dirige hacia el Sagrado Corazón de su Hijo Divino y el demonio es forzado a retroceder vencido.

Imposición del Escapulario:

-La imposición se hace preferentemente en comunidad.
-Es necesario que en la celebración quede bien expresado el sentido espiritual de las gracias unidas al Escapulario de la Virgen del Carmen y los compromisos asumidos con este signo de devoción a la Santísima Virgen.
-El primer escapulario debe ser bendecido por un sacerdote e impuesto por él mientras dice la oración:

"Recibe este escapulario bendito y pide a la Virgen Santísima que por sus méritos, lo lleves sin ninguna mancha de pecado y que te proteja de todo mal y te lleve a la vida eterna"


¿Puede darse el escapulario a quien no es católico?

Sí. El escapulario es signo de la Maternidad Espiritual de María y debemos recordar que ella es madre de todos. Muchos milagros de conversión se han realizado en favor de buenos no-católicos que se han decidido a practicar la devoción al escapulario.

Testimonios de Conversiones

Un anciano fue llevado al Hospital de San Simón Stock en la ciudad de Nueva York, inconsciente y moribundo. La enfermera al ver al paciente con el Escapulario Carmelita llamó a un sacerdote. Mientras rezada las oraciones por el moribundo, éste recobró el conocimiento y dijo: "Padre, yo no soy católico". "¿Entonces, ¿por qué está usando el Escapulario Carmelita?", preguntó el sacerdote. "He prometido a mis amigos usarlo", explicó el paciente. "Además rezo un Ave María diariamente." "Usted se está muriendo" replicó el sacerdote. "¿Quiere hacerse católico?" 'Toda mi vida lo he deseado", contestó el moribundo. Fue bautizado, recibió la Unción de los Enfermos antes de fallecer en paz.

Juan Pablo II habla del escapulario.

La medalla-escapulario tiene en una cara la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la imagen de la Bienaventurada Virgen María en su reverso. En 1910, el Papa Pío X declaró que, una persona válidamente investida en su escapulario de tela podía llevar la medalla-escapulario en su lugar, provisto que tuviera razones legítimas para sustituir su escapulario de tela por la medalla- escapulario. Esta concesión fue hecha a petición de los misioneros en los países del trópico, donde los escapularios de tela se deterioran pronto. Ahora bien, el Papa Pío X y su sucesor, el Papa Benedicto XV, expresaron su profundo deseo de que las personas continuaran llevando el escapulario de tela cuando fuera posible, y que no sustituyeran el escapulario de tela por la medalla escapulario sin que medie primero razón suficiente. La vanidad o el miedo a profesar su fe en público no pueden ser razones que satisfagan a Nuestra Señora. Personas de esta clase corren el riesgo de no recibir la promesa del escapulario del Carmen. (tomado del panfleto "Otorga mucha importancia a tu escapulario" del Apostolado Mundial de Fátima, Washington, NJ 07882-0976 USA).

Advertencias prácticas

Una vez bendecido el primer escapulario, el devoto no necesita pedir la bendición para escapularios posteriores.

Los escapularios gastados, si han sido bendecidos no se deben echar a la basura. Se pueden quemar o enterrar como signo de respeto.

Alerta contra abusos:

El escapulario NO salva por si solo como si fuera algo mágico o de buena suerte, ni es una excusa para evadir las exigencias de la vida cristiana. Mons. Kilian Lynch, antiguo general de la Orden Carmelita nos dice: "No lleguemos a la conclusión que el escapulario está dotado de alguna clase de poder sobrenatural que nos salvará a pesar a pesar de lo que hagamos o de cuanto pequemos... Una voluntad pecadora y perversa puede derrotar la ´omnipotencia suplicante´ de la madre de la misericordia."

Los Papas y Santos han muchas veces alertado acerca de no abusar de la promesa de nuestra madre como si nos pudiéramos salvar llevando el escapulario sin conversión. El Papa Pío XI nos advierte: "aunque es cierto que la Virgen María ama de manera especial a quienes son devotos de ella, aquellos que desean tenerla como auxilio a la hora de la muerte, deben en vida ganarse dicho privilegio con una vida de rechazo al pecado y viviendo para darle honor"

Vivir en pecado y usar el escapulario como ancla de salvación es cometer pecado de presunción ya que la fe y la fidelidad a los mandamientos es necesaria para todos los que buscan el amor y la protección de Nuestra Señora.

San Claude de la Colombiere advierte: "Tu preguntas: ¿y si yo quisiera morir con mis pecados?, yo te respondo, entonces morirás en pecado, pero no morirás con tu escapulario"

El Privilegio Sabatino: (sábado)

Este privilegio es una promesa de la Virgen que consiste en la liberación del purgatorio el primer sábado (día que la Iglesia ha dedicado a la Virgen) después de la muerte por medio de una intercesión especial de la Virgen

Se originó en una bula o edicto que fue proclamado por el Papa Juan XXII en marzo 3, 1322 como resultado de una aparición que tuvo de la Virgen en la que prometió para aquellos que cumplieran los requisitos de esta devoción que "como Madre de Misericordia, con mis ruegos, oraciones, méritos y protección especial, les ayudaré para que, libres cuanto antes de sus penas, sean trasladadas sus almas a la bienaventuranza".

Condiciones para que aplique este privilegio

1) Usar el escapulario con fidelidad.
2) Observar castidad de acuerdo al estado de vida.
3) Rezo del oficio de la Virgen (oraciones y lecturas en honor a la Virgen) o rezar diariamente 5 décadas del rosario.

El Papa Pablo V confirmó en una proclamación oficial que se podía enseñar acerca del privilegio sabatino a todos los creyentes.

El Escapulario y la Virgen de Fátima:

Es evidente que la Virgen María quiere revelarnos de manera especial el escapulario. Reporta Lucia (vidente de Fátima, hoy Hermana María del Inmaculado Corazón), que en la última aparición (Octubre, 1917, día del milagro del sol), la Virgen vino vestida con el hábito carmelita y con el escapulario en la mano y recordó que sus verdaderos hijos lo llevaran con reverencia. También pidió que los que se consagraran a ella lo usaran como signo de dicha consagración.

Hablan los Papas y los santos

El Beato Papa Gregorio X fue enterrado con su escapulario solo 25 años después de la Visión del Escapulario. 600 años mas tarde cuando abrieron su tumba, su escapulario estaba intacto.

El Papa Pío XII habló frecuentemente del Escapulario. En 1951, aniversario 700 de la aparición de Nuestra Señora a San Simón Stock, el Papa ante una numerosa audiencia en Roma exhortó a que se usara el Escapulario como "Signo de Consagración al Inmaculado Corazón de María" (tal como pidió la Virgen en Fátima). El Escapulario también representa el dulce yugo de Jesús que María nos ayuda a sobrellevar. Y finalmente, el Papa continuó, El Escapulario nos marca como hijos escogidos de María y se convierte para nosotros (como lo llaman los alemanes) en un 'Vestido de Gracia".

El mismo día que S. Simón Stock recibió de María el escapulario y la promesa, el fue llamado a asistir a un moribundo que estaba desesperado. Cuando llegó puso el escapulario sobre el hombre, pidiéndole a la Virgen que mantuviera la promesa que le acababa de hacer. Inmediatamente el hombre se arrepintió, se confesó y murió en gracia de Dios"

San Alfonso Ligorio y S. Juan Bosco tenían una especial devoción a la Virgen del Carmen y usaban el escapulario. Cuando murió San Alfonso Ligorio le enterraron con sus vestiduras sacerdotales y con su escapulario. Muchos años después cuando abrieron su tumba encontraron que su cuerpo y todas las vestimentas estaban hechas polvo, sin embargo su escapulario estaba intacto. El escapulario de San Alfonso está en exhibición en su Monasterio en Roma.

San Alfonso Ligorio nos dice: "Herejes modernos se burlan del uso del Escapulario. Lo desacreditan como una insignificancia vana y absurda."

San Pedro Claver, se hizo esclavo de los esclavos por amor. Cada mes llegaba a Cartagena, Colombia un barco con esclavos. San Pedro se esforzaba por la salvación de cada uno. Organizaba catequistas, los preparaba para el bautismo y los investía con el escapulario. Algunos clérigos acusaron al santo de celo indiscreto. Sin embargo él continuó su obra hasta tener mas de 300,000 conversos.


«Yo quería saber si María en realidad se había interesado en mí, y en el escapulario Ella me ha dado la seguridad más palpable. Sólo necesito abrir mis ojos, Ella ha otorgado su protección a este escapulario: 'Quien muera vestido en él no sufrirá el fuego eterno`.»

Dijo también: "Debido a que todas las formas de amar a la Santísima Virgen y las diversas maneras de expresar ese amor no pueden ser igualmente agradables a ella y por consiguiente no nos ayudan en el mismo grado para alcanzar el cielo, lo digo sin vacilar ni un momento, ¡El Escapulario Carmelita es su predilecto!" y agrega "Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita".

Otros Testimonios:

"Un sacerdote de Chicago fue llamado para ir a asistir a un moribundo que había estado lejos de su fe y de los sacramentos por muchos años. El moribundo no quiso recibirlo, ni hablar con el. Pero el sacerdote insistió y le enseñó el escapulario que llevaba. Le preguntó si le permitiría ponérselo. El hombre aceptó con tal que el sacerdote lo dejara en paz. Una hora mas tarde el moribundo mandó a llamar al sacerdote pues deseaba confesarse y morir en gracia y amistad con Dios"

El demonio odia el escapulario. Un día al Venerable Francisco Yepes se le cayó el escapulario. Mientras se lo ponía, el demonio aulló: "¡Quítate el hábito que nos arrebata tantas almas!".

Un misionero Carmelita de Tierra Santa fue llamado a suministrar la unción de los enfermos en el año 1944. Notó que mientras caminaba, sus pies se hundían cada vez mas en el fango hasta que, tratando de encontrar tierra firme, se deslizó en un pozo de fango en el que se hundía hacia la muerte. Pensó en la Virgen y besó su hábito el cual era escapulario. Miró entonces hacía la Montaña del Carmelo gritando: "¡Santa Madre del Carmelo! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!". Un momento mas tarde se encontró en terreno sólido. Atestiguó mas tarde: "Sé que fui salvado por la Santísima Virgen por medio de su Escapulario Carmelita. Mis zapatos desaparecieron en el lodo y yo estaba cubierto de él, pero caminé las dos millas que faltaban, alabando a María".

Salvados del Mar

En el verano de 1845 el barco inglés, "Rey del Océano" se hallaba en medio de un feroz huracán. las olas lo azotaban sin piedad y el fin parecía cercano. Un ministro protestante llamado Fisher en compañía de su esposa e hijos y otros pasajeros fueron a la cubierta para suplicar misericordia y perdón. Entre la tripulación se encontraba el irlandés John McAuliffe. Al mirar la gravedad de la situación, el joven abrió su camisa, se quitó el Escapulario y, haciendo con él la Señal de la Cruz sobre las furiosas olas, lo lanzó al océano. En ese preciso momento el viento se calmó. Solamente una ola más llegó a la cubierta, trayendo con ella el Escapulario que quedó depositado a los pies del muchacho.

Durante lo acontecido el ministro había estado observando cuidadosamente las acciones de McAuliffe y fue testigo del milagro. Al interrogar al joven se informaron acerca de la Santísima Virgen y su Escapulario. El Sr. Fisher y su familia resolvieron ingresar en la Iglesia Católica lo más pronto posible y así disfrutar la gran protección del Escapulario de Nuestra Señora.

Un Hogar Salvado del Fuego

En mayo de 1957, un sacerdote Carmelita en Alemania publicó una historia extraordinaria de cómo el Escapulario había librado un hogar del fuego. Una hilera completa de casas se habían incendiado en Westboden, Alemania. Los piadosos residentes de una casa de dos familias, al ver el fuego, inmediatamente colgaron un Escapulario a la puerta de la entrada principal. Centellas volaron sobre ella y alrededor de ella, pero la casa permaneció intacta. En 5 horas, 22 hogares habían sido reducidos a cenizas. La única construcción que permaneció intacta, en medio de la destrucción, fue aquella que tenía el Escapulario adherido a su puerta. Los cientos de personas que vinieron a ver el lugar que Nuestra Señora había salvado son testigos oculares del poder del Escapulario y de la intercesión de la Santísima Virgen María.

El Escapulario aviva el fervor

En Octubre de 1952, un oficial de la Fuerza Aérea en Texas escribió lo siguiente: "Seis meses después de comenzar a usar el Escapulario, experimenté un notable cambio en mi vida. Casi inmediatamente comencé a asistir a Misa todos los días. Durante la cuaresma viví fervorosamente como nunca lo había hecho. Fui iniciado en la práctica de la meditación y me encontré realizando débiles intentos en al camino de la perfección. He estado tratando de vivir con Dios y doy el crédito al Escapulario de María".

Recordemos que el escapulario es un signo poderoso del amor y protección maternal de María y de su llamada a una vida de santidad y sin pecado.

Usar el escapulario es una respuesta de amor a la Madre que vino a darnos un regalo de su misericordia. Debemos usarlo como recordatorio que le pertenecemos a ella, que deseamos imitarla y vivir en gracia bajo su manto protector.


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN


SÚPLICA PARA TIEMPOS DIFÍCILES

"Tengo mil dificultades:
ayúdame.
De los enemigos del alma:
sálvame.
En mis desaciertos:
ilumíname.
En mis dudas y penas:
confórtame.
En mis enfermedades:
fortaléceme.
Cuando me desprecien:
anímame.
En las tentaciones:
defiéndeme.
En horas difíciles:
consuélame.
Con tu corazón maternal:
ámame.
Con tu inmenso poder:
protégeme.
Y en tus brazos al expirar:
recíbeme.
Virgen del Carmen, ruega por nosotros.
Amén."


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

Oh Virgen Maria, Madre de Dios y Madre también de los pecadores y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario, por lo que su Divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo, el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que te pido en esta Novena, si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi alma; que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa. Quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente y uniendo mi voz con sus afectos, te saludo una y mil veces diciendo: Tres Avemarías..

Virgen Santísima del Carmen, yo deseo que todos sin excepción, se cobijen bajo tu sombra protectora de tu Santo Escapulario y que todos estén unidos a Ti Madre Mía, por los estrechos y amorosos lazos de ésta tu querida insignia.

¡Oh Hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante su sagrada imagen y concédenos benigna tu amorosa protección. Te encomiendo las necesidades de nuestro Santísimo Padre el Papa y la Iglesia Católica, nuestra Madre, así como las de mi nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a tu Divino Hijo y a tantos infieles cómo gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre Mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Amén.

ROSARIO A SAN JOSÉ (CANTADO)

 

 

Rosario a san José: (Cantado) Jaculatoria (se repite 7 veces en honor a los 7 dolores y 7 gozos de san José) +San José custodio y protector de los corazones unidos y traspasados de Jesús y de María R/ Inflamad mi corazón para que en el solo reine mi Dios Jesús como reino en vuestro santo corazón.

1er Misterio: el anuncio del Ángel de que lo concebido en María es obra del Espíritu Santo
2do Misterio: la búsqueda de posada en Belén
3er Misterio: el nacimiento del niño Jesús en Belén
4to Misterio: la presentación del niño Jesús en el templo ofreciendo un par de tórtolas o dos palomas
5to Misterio: la huida a Egipto con Jesús y con María
6to Misterio: el regreso de la sagrada familia a Nazaret
7mo Misterio: Jesús perdido y hallado en el templo
8vo Misterio: la gloriosa muerte de san José en brazos de Jesús y de María Jesús, José y María Os doy el corazón y el alma mía San José, modelo y patrono de los amantes del sagrado corazón de Jesús, Rogad por nosotros.

Rosario a san José 
Texto oficial
Música: Pam Luna y Mao Garcia
Intérpretes: Pam Luna y Mao Garcia
Arreglos: Mao Garcia
Producción: Mao Garcia
Producciones Colombia 2020.


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís