FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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CUARESMA Y PREPARACIÓN PARA EL MISTERIO PASCUAL

Un camino de conversión, redención y esperanza


La Cuaresma es un tiempo litúrgico profundamente significativo dentro del calendario cristiano, un itinerario espiritual que nos conduce hacia la celebración más importante del año: el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Esta preparación no es solo un acto litúrgico, sino un proceso de conversión interior, de renovación de la fe y de configuración con Cristo crucificado y resucitado.


1. Relación entre la Cuaresma y el Misterio Pascual

La Cuaresma tiene su origen en la preparación de los catecúmenos para recibir el Bautismo durante la Vigilia Pascual. Con el tiempo, también se convirtió en una oportunidad para que todos los bautizados renovaran su fe mediante la penitencia, la oración y la caridad.

La Cuaresma, que inicia con el Miércoles de Ceniza, es un camino de cuarenta días que rememora los cuarenta días de Jesús en el desierto. Este trayecto no está aislado, sino orientado hacia un final glorioso: la Resurrección del Señor.

Por eso, la Cuaresma es inseparable de la Pascua. No se entiende como un tiempo de tristeza, sino como una oportunidad para que el corazón se convierta y se prepare para la alegría del triunfo de Cristo sobre la muerte.

> “Conviértanse y crean en el Evangelio” (Mc 1,15): este llamado que escuchamos al inicio de la Cuaresma es una invitación a reorientar la vida hacia el Misterio Pascual, para vivirlo con mayor plenitud.


2. El sentido redentor del sufrimiento y de la cruz

Uno de los aspectos más profundos de la Cuaresma es contemplar la Cruz de Cristo no como un símbolo de derrota, sino como instrumento de salvación.

Cristo abraza la cruz y da sentido al sufrimiento humano. En un mundo que muchas veces huye del dolor, el cristiano aprende a ver en él una oportunidad de ofrecer, redimir, acompañar, de unir sus dolores al de Cristo por amor.

> “El que quiera seguirme, que tome su cruz y me siga” (Mt 16,24)

La Cuaresma nos enseña que el sufrimiento, vivido en unión con Cristo, no es absurdo ni vacío, sino redentor. La cruz no es el final, sino el camino hacia la resurrección.

Por eso, este tiempo es propicio para acompañar a los enfermos, afligidos, y marginados, ayudándoles a descubrir el rostro sufriente de Cristo en sus vidas, y también a quienes se sienten espiritualmente fríos o distantes, para que regresen a la fuente de la misericordia.


3. Preparación pastoral para vivir la Semana Santa

Desde la pastoral, la preparación para la Semana Santa debe ser integral, profunda y vivencial. La comunidad debe vivir la Cuaresma como un tiempo de gracia, con acciones concretas que ayuden a interiorizar el misterio.

Temas centrales: tentación, transfiguración, conversión, luz, vida, resurrección *


4. Vivir la Pascua desde una Cuaresma bien celebrada

La Pascua no se improvisa. Se vive con gozo en la medida en que se ha recorrido con sinceridad el camino cuaresmal. Cada sacrificio ofrecido, cada acto de conversión y cada oración realizada en este tiempo, se convierte en semilla de vida nueva.

La meta es celebrar no solo un hecho histórico, sino una experiencia viva: Cristo resucitado en medio de su pueblo, renovando todo, haciendo nuevas todas las cosas.


* Ruta espiritual hacia la Pascua.

Pedagogía de Dios para la transformación del corazón creyente.

1. Tentación: La batalla interior y la fidelidad a Dios

El primer domingo de Cuaresma presenta a Jesús en el desierto enfrentando las tentaciones del demonio (cf. Mt 4,1-11). Es una escena que nos revela no solo la humanidad de Cristo, sino también su victoria sobre el mal.  

Todo cristiano, al igual que Jesús, es llamado a luchar espiritualmente. La tentación forma parte del camino, pero no tiene la última palabra. La clave está en aferrarse a la Palabra de Dios.  

> "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."

En la vida diaria, esto se traduce en resistir todo aquello que nos aparta del amor, de la verdad, del bien. En Cuaresma, somos invitados a examinar nuestro corazón: ¿Qué me tienta? ¿Qué debilita mi fe? ¿Qué debo cambiar?


2. Transfiguración: Ver a Cristo en su gloria para seguirlo en la cruz

El segundo domingo nos lleva al Monte Tabor (cf. Mt 17,1-9). Allí, Jesús se transfigura ante Pedro, Santiago y Juan. Su rostro resplandece, su túnica se vuelve blanca, y se escucha la voz del Padre.

La Transfiguración es una anticipación de la gloria de la Resurrección. El Padre nos invita a escuchar al Hijo y seguirlo, incluso cuando el camino implique sufrimiento.

> "Este es mi Hijo amado, escúchenlo."

En la vida cotidiana, debemos aprender a descubrir los momentos de luz, de presencia divina, incluso en medio de la oscuridad. La Transfiguración nos da esperanza: después de la cruz, viene la gloria.


3. Conversión: Volver el corazón a Dios

El mensaje de Jesús es claro desde el comienzo: "Conviértanse y crean en el Evangelio" (Mt 4,17). La conversión no es solo dejar de hacer lo malo, sino transformar toda la vida hacia Dios.

Dios no quiere apariencia, sino sinceridad. El corazón arrepentido es lo que Él acoge con amor.

> "Rasguen su corazón y no sus vestiduras." (Joel 2,13)

En Cuaresma, debemos hacer una pausa sincera y preguntarnos: ¿Estoy viviendo como hijo(a) de Dios? ¿Necesito reconciliarme? Es tiempo de confesión, de perdón, de nuevos comienzos.


4. Luz: Cristo, luz del mundo, que disipa las tinieblas

El cuarto domingo (especialmente en el ciclo A) presenta la curación del ciego de nacimiento (cf. Jn 9). Jesús se proclama “Luz del mundo” y devuelve la vista física y espiritual.

Sin Cristo, caminamos a oscuras. Él es la luz que da sentido, verdad y orientación a nuestras vidas.

> "Mientras estoy en el mundo, yo soy la luz del mundo." (Jn 9,5)

¿Qué cegueras espirituales tengo? ¿Estoy dejando que Jesús ilumine mi historia? Cuaresma es tiempo para dejar que la luz de Cristo sane y transforme lo que estaba en sombra.


5. Vida: Jesús, Señor de la vida, resucita lo que está muerto

En el quinto domingo, Jesús se encuentra con Lázaro muerto desde hace cuatro días (cf. Jn 11). Con una palabra poderosa, lo devuelve a la vida.

Jesús es la resurrección y la vida, capaz de renovar todo lo que está muerto en nosotros: relaciones rotas, fe apagada, esperanza perdida.

> "El que cree en mí, aunque muera, vivirá."

¿Qué aspectos de mi vida necesitan revivir? ¿Qué cosas he dejado morir que Cristo quiere renovar? En la vida cristiana, siempre hay posibilidad de volver a empezar.


6. Resurrección: El triunfo del amor sobre la muerte

Todos los domingos de Cuaresma preparan nuestro corazón para la Resurrección. No es solo un hecho histórico, sino una experiencia espiritual actual: Cristo ha vencido y su victoria es nuestra esperanza.

La Resurrección de Jesús es el centro de la fe cristiana. Él no permanece en el sepulcro. Vive y nos llama a vivir también como hombres y mujeres nuevos.

> "¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?" (Lc 24,5)

Vivir la Pascua significa asumir una vida nueva. La Cuaresma nos purifica para que lleguemos a la Pascua renovados, transformados por el amor de Dios.

Un camino de luz hacia la Pascua

Del desierto a la montaña, de la ceguera a la luz, de la muerte a la resurrección, el itinerario espiritual cuaresmal no es teórico, sino profundamente existencial. Es el ascenso cuaresmal hacia la vida nueva. 

Como comunidad, estamos llamados a vivirlo personalmente y juntos: caminando con Cristo, escuchando su voz, dejándonos transformar por su Palabra, alimentándonos en los sacramentos, para finalmente celebrar con gozo la gran noche de la Pascua.


Oración final

Señor Jesús,
en este tiempo de Cuaresma
quiero seguir tus pasos con un corazón sincero.
Enséñame a comprender el valor de tu Cruz,
a aceptar el sufrimiento con fe,
a buscar la reconciliación y la paz.


Prepara mi alma para vivir tu Pasión con amor,
tu Muerte con esperanza,
y tu Resurrección con una alegría profunda.


Haz que esta Cuaresma transforme mi vida
y la de mi comunidad,
para que seamos testigos de tu amor redentor
y vivamos con gozo el misterio de la Pascua.

Amén.

CELEBRACIÓN DEL DOMINGO DE RESURRECCIÓN EN ARRAIJÁN -


La Semana Santa llega a su fin con la última jornada llena de júbilo y alegría entre toda la comunidad cristiana, pues se conmemora el regreso a la vida de Jesucristo.




Luego del Domingo de Ramos, la entrada de Jesús a Jerusalén, llegó el Triduo Pascual. Este período, que va desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Pascua, conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Después del martirio vivido por Cristo que finalizó en su crucifixión en el Calvario, y tal como lo había prometido a sus discípulos, Jesús regresó de la muerte cumpliendo el mandato divino de Dios, probando que era el salvador de la humanidad.

En la capilla Nuestra Señora de Guadalupe de Burunga 2000 en el distrito de Arraiján el padre Yamid de la Hoz encabezó las celebraciones en la mañana de este domingo de Resurreción.

Al final, la comunidad de fieles acudió a recibir la bendición. 







VIGILIA PASCUAL DEL SÁBADO SANTO EN ARRAIJÁN -


El Sábado Santo es el séptimo día de la Semana Mayor, así como uno de los más sagrados dentro del Triduo Pascual, el periodo de tiempo en el que la liturgia cristiana católica conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret.

La comunidad religiosa de la capilla Don Bosco en Loma Cova participó de los actos de la Vigilia precididos por el padre Roger Arribasplata quien aparece en el video cantando el Pregón Pascual (sobre el cual dejo información dentro de párrafos siguientes).

La Vigilia, que significa pasar “una noche en vela”, cobra un sentido especial en la víspera pascual porque recuerda el pasaje bíblico (San Marcos, capítulo 16, versículo 1) en el que un grupo de mujeres llega al sepulcro para terminar de embalsamar a Jesús, pero no encuentran su cuerpo.

Luego, un ángel se aparece y les dice: “¿Buscan a Jesús, el Nazareno? No está aquí. Ha resucitado. Decidles a sus discípulos que vayan a Galilea y allí lo verán” (San Mateo, capítulo 28, versículo 6).

Esta ceremonia se celebra antes de la media noche del Sábado Santo, y está compuesta por varias partes importantes con el fin de alabar a Jesús y renovar los valores religiosos.


Estructura de la Vigilia Pascual

La celebración solemne consta de cuatro partes. En primer lugar, se desarrolla la Liturgia de la Luz o Lucernario. Durante este momento, los feligreses esperan a las afueras del templo, junto a una hoguera que simboliza “un resplandor que disipe las tinieblas e ilumine la noche”. Posteriormente, los fieles ingresan al templo y cantan el Exultet, llamado también pregón pascual. Las luces de la iglesia se mantienen apagadas.

Luego viene el desarrollo de la Liturgia de la Palabra, la cual incluye la proclamación de la lectura, meditación a través del Salmo Responsorial o a través de un eventual silencio de la asamblea celebrante. Se proponen siete lecturas del Antiguo Testamento y dos del Nuevo Testamento.

El tercer momento es la Liturgia Bautismal, la cual se manifiesta cuando se tiene la iniciación cristiana de adultos o el bautizo de los niños. No obstante, en caso de que no haya bautizos programados, se hace la Bendición del Agua para la aspersión de la asamblea.

El cuarto momento es la Liturgia Eucarística, conmemorando el memorial del Sacrificio de la Cruz y la presencia de Cristo Resucitado. Es conveniente que en la comunión de la Vigilia Pascual se alcance la plenitud del signo eucarístico, es decir, que se administre el Sacramento bajo las especies de pan y de vino.

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VIACRUCIS Y PROCESIÓN DE VIERNES SANTO EN ARRAIJÁN -

 CAPILLA NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, BURUNGA

 

Viacrucis de Viernes Santo, Liturgia de la Pasión del Señor y procesión del Santo Entierro en la capilla Nuestra Señora de Guadalupe de Burunga, en Arraiján.

Actos presididos por el padre Jovan Alfredo Ramírez.

El Viernes Santo es un día de duelo y recogimiento para los fieles cristianos. Durante este día Jesucristo sufrió una condena injusta, un pasión dolorosa y muerte en la cruz por la redención humana. El Viernes Santo conmemora la crucifixión de Jesucristo, por lo que se toma como un día de duelo, reflexión y penitencia

El Viernes Santo ocurrieron los sucesos más ilustrados de las escrituras bíblicas. Jesús es entregado por Judas Iscariote, le apresan y es llevado ante Poncio Pilato, quien, para ese momento, era el prefecto romano de la provincia de Judea.


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Pasión de nuestro Señor Jesucristo según San Juan 18, 1 — 19, 42

En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el que lo iba a entregar, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando una cohorte y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

+ «¿A quién buscáis?».
Le contestaron:
«A Jesús, el Nazareno».
 Les dijo Jesús:
+ «Yo soy».

Estaba también con ellos Judas, el que lo iba a entregar. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:

+ «¿A quién buscáis?».
Ellos dijeron:
«A Jesús, el Nazareno».
Jesús contestó:
+ «Os he dicho que soy yo. Si me buscáis a mí, dejad marchar a estos».

Y así se cumplió lo que había dicho: «No he perdido a ninguno de los que me diste».
Entonces Simón Pedro, que llevaba una espada, la sacó e hirió al criado del sumo sacerdote, cortándole la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jesús a Pedro:

+ «Mete la espada en la vaina. El cáliz que me ha dado mi Padre, ¿no lo voy a beber?».

La cohorte, el tribuno y los guardias de los judíos prendieron a Jesús, lo ataron y lo llevaron primero a Anás, porque era suegro de Caifás, sumo sacerdote aquel año; Caifás era el que había dado a los judíos este consejo: «Conviene que muera un solo hombre por el pueblo».

Simón Pedro y otro discípulo seguían a Jesús. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote y entró con Jesús en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedó fuera a la puerta. Salió el otro discípulo, el conocido del sumo sacerdote, habló a la portera e hizo entrar a Pedro. La criada portera dijo entonces a Pedro:

«¿No eres tú también de los discípulos de ese hombre?».
Él dijo:
«No lo soy».

Los criados y los guardias habían encendido un brasero, porque hacía frío, y se calentaban. También Pedro estaba con ellos de pie, calentándose.

El sumo sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina.
Jesús le contestó:

+ «Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído de qué les he hablado. Ellos saben lo que yo he dicho».

Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo:

«¿Así contestas al sumo sacerdote?».
Jesús respondió:
+ «Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?».

Entonces Anás lo envió atado a Caifás, sumo sacerdote. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:

«¿No eres tú también de sus discípulos?».
Él lo negó, diciendo: «No lo soy».

Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le cortó la oreja, le dijo:

«¿No te he visto yo en el huerto con él?».
Pedro volvió a negar, y enseguida cantó un gallo.

Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio. Era el amanecer, y ellos no entraron en el pretorio para no incurrir en impureza y poder así comer la Pascua. Salió Pilato afuera, adonde estaban ellos, y dijo:

«¿Qué acusación presentáis contra este hombre?».
Le contestaron:
«Si este no fuera un malhechor, no te lo entregaríamos».
Pilato les dijo:
«Lleváoslo vosotros y juzgadlo según vuestra ley».
Los judíos le dijeron:
«No estamos autorizados para dar muerte a nadie».
Y así se cumplió lo que había dicho Jesús, indicando de qué muerte iba a morir.
Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo:
«¿Eres tú el rey de los judíos?».
 Jesús le contestó:
«¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».
Pilato replicó:
«¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».
Jesús le contestó:
+ «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí».
Pilato le dijo:
«Entonces, ¿tú eres rey?».
 Jesús le contestó:
«Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».
Pilato le dijo:
«Y, ¿qué es la verdad?».
Dicho esto, salió otra vez adonde estaban los judíos y les dijo:
«Yo no encuentro en él ninguna culpa. Es costumbre entre vosotros que por Pascua ponga a uno en libertad. ¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?».
Volvieron a gritar:
«A ese no, a Barrabás».

El tal Barrabás era un bandido. Entonces Pilato tomó a Jesús y lo mandó azotar. Y los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza y le echaron por encima un manto color púrpura; y, acercándose a él, le decían:

«Salve, rey de los judíos!».
Y le daban bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:

«Mirad, os lo saco afuera para que sepáis que no encuentro en él ninguna culpa».

Y salió Jesús afuera, llevando la corona de espinas y el manto color púrpura. Pilato les dijo:

«He aquí al hombre».
Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:
«Crucifícalo, crucifícalo!».
Pilato les dijo:
«Lleváoslo vosotros y crucificadlo, porque yo no encuentro culpa en él».
Los judíos le contestaron:
«Nosotros tenemos una ley, y según esa ley tiene que morir, porque se ha hecho Hijo de Dios».
Cuando Pilato oyó estas palabras, se asustó aún más. Entró otra vez en el pretorio y dijo a Jesús:
«¿De dónde eres tú?».
Pero Jesús no le dio respuesta.
Y Pilato le dijo:
«¿A mí no me hablas? ¿No sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?».
 Jesús le contestó:
+ «No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor».

Desde este momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
«Si sueltas a ese, no eres amigo del César. Todo el que se hace rey está contra el César».

Pilato entonces, al oír estas palabras, sacó afuera a Jesús y se sentó en el tribunal, en el sitio que llaman «el Enlosado» (en hebreo “Gábbata”). Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Y dijo Pilato a los judíos:

«He aquí a vuestro rey».
Ellos gritaron:
«¡Fuera, fuera; crucifícalo!».
Pilato les dijo:
«¿A vuestro rey voy a crucificar?».
Contestaron los sumos sacerdotes:
«No tenemos más rey que al César».
Entonces se lo entregó para que lo crucificaran.

Tomaron a Jesús, y, cargando él mismo con la cruz, salió al sitio llamado «de la Calavera» (que en hebreo se dice “Gólgota”), donde lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado, y en medio, Jesús. Y Pilato escribió un letrero y lo puso encima de la cruz; en él estaba escrito: «Jesús, e! Nazareno, el rey de los judíos».

Leyeron el letrero muchos judíos, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jesús, y estaba escrito en hebreo, latín y griego.

Entonces los sumos sacerdotes de los judíos dijeron a Pilato:

«No escribas “El rey de los judíos”, sino: “Este ha dicho: soy el rey de los judíos”». Pilato les contestó:

«Lo escrito, escrito está».

Los soldados, cuando crucificaron a Jesús, cogieron su ropa, haciendo cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la túnica. Era una túnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba abajo. Y se dijeron:

«No la rasguemos, sino echémosla a suerte, a ver a quién le toca».

Así se cumplió la Escritura: «Se repartieron mis ropas y echaron a suerte mi túnica». Esto hicieron los soldados.

Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre:

+ «Mujer, ahí tienes a tu hijo».
Luego, dijo al discípulo:
+ «Ahí tienes a tu madre».
Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. Después de esto, sabiendo Jesús que ya todo estaba cumplido, para que se cumpliera la Escritura, dijo:

+ «Tengo sed».

Había allí un jarro lleno de vinagre. Y, sujetando una esponja empapada en vinagre a una caña de hisopo, se la acercaron a la boca. Jesús, cuando tomó el vinagre, dijo:

+ «Está cumplido». E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.

Los judíos entonces, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día grande, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran.

Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura:

«No le quebrarán un hueso»;
y en otro lugar la Escritura dice:
«Mirarán al que traspasaron».

Después de esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús aunque oculto por miedo a los judíos, pidió a Pilato que le dejara llevarse el cuerpo de Jesús. Y Pilato lo autorizó. Él fue entonces y se llevó el cuerpo. Llegó también Nicodemo, el que había ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mixtura de mirra y áloe.

Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron en los lienzos con los aromas, según se acostumbra a enterrar entre los judíos. Había un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie había sido enterrado todavía. Y como para los judíos era el día de la Preparación, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

INICIO DEL TIEMPO DE CUARESMA - "Arrepiéntete y cree en el Evangelio "


En la tarde del miércoles 2 de marzo se llevó a cabo la Eucaristía y posterior imposición de Cenizas a los fieles asistentes en la capilla Santa Gema Galgani de Nuevo Chorrillo de Arraiján.

La celebración estuvo a cargo del padre Juan Pedro Tuanamá.

El Miércoles de Ceniza se celebra el 2 de marzo como inicio del tiempo de Cuaresma, un periodo de preparación para la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazareth.

Hoy Miércoles de Ceniza iniciamos el tiempo de Cuaresma y con la imposición de la ceniza, el padre Tuanamá,  nos recuerda que somos polvo y en polvo nos convertiremos  pero que en el momento de nuestra muerte ese polvo debe resucitar así como nuestro Señor Jesucristo fue el primero. El tiempo de Cuaresma es un tiempo de penitencia, arrepentimiento, ayuno y mortificación.

Rememorando el Domingo de Ramos, Domingo de la Pasión del Señor

Recordando el Domingo de Ramos realizado en la Parroquia San Nicolás de Bari en el año 2018

cuyos actos fueron presididos por el padre sacerdote Ramón Pérez Franco CP. 

En el video la histórica plaza central de Arraiján cabecera.

 


El Domingo de Ramos del 2021 se celebra el 28 de Marzo, es una fecha que cambia todos los años. Marca además el comienzo de la Semana Santa, un período donde se conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. En este día se recuerda a Jesucristo cuando realizó la entrada triunfal a Jerusalén. Fue alabado por una multitud que lo aclamaba como Rey con cantos y palmas.

Las ceremonias litúrgicas del Domingo de Ramos comienzan con la bendición de las palmas y ramas de olivo que llevan los fieles a la Parroquia, rememorando este pasaje del evangelio. Los días que van hasta el Jueves Santo pertenecen al “tiempo cuaresmal” y están caracterizados por los últimos acontecimientos de la vida del Señor. Los ramos simbolizan la participación gozosa en el rito procesional, en el que cristo va hacia la muerte para la salvación de todos los hombres. Así este Domingo tiene un doble carácter, de gloria y de sufrimiento.

También es tradicional que los ramos bendecidos en las iglesias se lleven a las casas, para colocarlos sobre un crucifijo o cualquier elemento sagrado de la vivienda. Siendo así un símbolo de la bendición de Dios y protección para toda la familia.


Significado

Pero el Domingo de Ramos es algo más, significa también el camino que nos lleva al encuentro de Jesús para que nos acompañe siempre y pueda instaurar su paz en el mundo. Jesús nos mostró su humildad entrando a Jerusalén en un burrito, enseñandonos también que no debemos ser soberbios ni vanidosos.

Este día es un recordatorio de como a veces aclamamos al Mesías y en otras ocasiones lo condenamos con nuestros pecados. Hemos de reflexionar sobre nuestros actos de aquí en adelante, para ser coherentes entre la fe cristiana y la vida cotidiana.

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís