FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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PRONUNCIAMIENTOS DE BENEDICTO XVI SOBRE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO


Papa Benedicto XVI17 Abril 2017


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ENCÍCLICA DEUS CARITAS EST (2005)

“5… Esto depende ante todo de la constitución del ser humano, que está compuesto de cuerpo y alma. El hombre es realmente él mismo cuando cuerpo y alma forman una unidad íntima; el desafío del eros puede considerarse superado cuando se logra esta unificación. Si el hombre pretendiera ser sólo espíritu y quisiera rechazar la carne como si fuera una herencia meramente animal, espíritu y cuerpo perderían su dignidad. Si, por el contrario, repudia el espíritu y por tanto considera la materia, el cuerpo, como una realidad exclusiva, malogra igualmente su grandeza. El epicúreo Gassendi, bro-meando, se dirigió a Descartes con el saludo: «¡Oh Alma!». Y Descartes replicó: «¡Oh Carne!»6. Pero ni la carne ni el espíritu aman: es el hombre, la persona, la que ama como criatura unitaria, de la cual forman parte el cuerpo y el alma. Sólo cuando ambos se funden verdaderamente en una unidad, el hombre es plenamente él mismo. Únicamente de este modo el amor —el eros— puede madurar hasta su verdadera grandeza. … Hoy se reprocha a veces al cristianismo del pasado haber sido adversario de la corporeidad y, de hecho, siempre se han dado tendencias de este tipo. Pero el modo de exaltar el cuerpo que hoy constatamos resulta engañoso. El eros, degradado a puro «sexo», se convierte en mercancía, en simple «objeto» que se puede comprar y vender; más aún, el hombre mismo se transforma en mercancía. En realidad, éste no es propiamente el gran sí del hombre a su cuerpo. Por el contrario, de este modo considera el cuerpo y la sexualidad solamente como la parte material de su ser, para emplearla y explotarla de modo calculador…”

“11… En la narración bíblica no se habla de castigo; pero sí aparece la idea de que el hombre es de algún modo incompleto, constitutivamente en camino para encontrar en el otro la parte complementaria para su integridad, es decir, la idea de que sólo en la comunión con el otro sexo puede considerarse «completo». Así, pues, el pasaje bíblico concluye con una profecía sobre Adán: «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne» (Gn 2, 24). En esta profecía hay dos aspectos importantes: el eros está como enraizado en la naturaleza misma del hombre; Adán se pone a buscar y «abandona a su padre y a su madre» para unirse a su mujer; sólo ambos conjuntamente representan a la humanidad completa, se convierten en «una sola carne». No menor importancia reviste el segundo aspecto: en una perspectiva fundada en la creación, el eros orienta al hombre hacia el matrimonio, un vínculo marcado por su carácter único y definitivo; así, y sólo así, se realiza su destino íntimo. A la imagen del Dios monoteísta corresponde el matrimonio monógamo…”.


DISCURSO DE SS BENEDICTO XVI A LOS PARTICIPANTES EN LA PLENARIA DEL CONSEJO PONTIFICIO “COR UNUM” (2013)

“…La visión cristiana del hombre en efecto es un gran sí a la dignidad de la persona llamada a la comunión íntima con Dios, una comunión filial, humilde y confiada. El ser humano no es ni individuo independiente ni elemento anónimo en la colectividad, sino más bien persona singular e irrepetible, intrínsecamente ordenada a la relación y la socialización. Por eso la Iglesia reafirma su gran sí a la dignidad y a la belleza del matrimonio como expresión de alianza fiel y fecunda entre un hombre y una mujer, y su no a filosofías como la del gender se motiva en que la reciprocidad entre lo masculino y lo femenino es expresión de la belleza de la naturaleza querida por el Creador…”



DISCURSO DE SS BENEDICTO XVI A LA CURIA ROMANA CON MOTIVO DE LAS FELICITACIONES DE NAVIDAD (2012)

“El gran rabino de Francia, Gilles Bernheim, en un tratado cuidadosamente documentado y profundamente conmovedor, ha mostrado que el atentado, al que hoy estamos expuestos, a la auténtica forma de la familia, compuesta por padre, madre e hijo, tiene una dimensión aún más profunda. Si hasta ahora habíamos visto como causa de la crisis de la familia un malentendido de la esencia de la libertad huma-na, ahora se ve claro que aquí está en juego la visión del ser mismo, de lo que significa realmente ser hombres. Cita una afirmación que se ha hecho famosa de Simone de Beauvoir: «Mujer no se nace, se hace» (“On ne naît pas femme, on le de-vient”). En estas palabras se expresa la base de lo que hoy se presenta bajo el lema «gender» como una nueva filosofía de la sexualidad. Según esta filosofía, el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad la que decidía. La falacia profunda de esta teoría y de la revolución antropológica que subyace en ella es evidente. El hombre niega tener una naturaleza preconstituida por su corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia naturaleza y decide que ésta no se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear. Según el relato bíblico de la creación, el haber sido creada por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la criatura humana. Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado.

Precisamente esta dualidad como dato originario es lo que se impugna. Ya no es válido lo que leemos en el relato de la creación: «Hombre y mujer los creó» (Gn 1,27). No, lo que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o mujer, sino que hasta ahora ha sido la sociedad la que lo ha determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre esto. Hombre y mujer como realidad de la creación, como naturaleza de la persona humana, ya no existen. El hombre niega su propia naturaleza. Ahora él es sólo espíritu y voluntad. La manipulación de la naturaleza, que hoy deploramos por lo que se refiere al medio ambiente, se convierte aquí en la opción de fondo del hombre respecto a sí mismo. En la actualidad, existe sólo el hombre en abstracto, que después elije para sí mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya. Se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser formas de la persona humana que se integran mutuamente. Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación. Pero, en este caso, también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le correspondía y la particular dignidad que le es propia. Bernheim muestra cómo ésta, de sujeto jurídico de por sí, se convierte ahora necesariamente en objeto, al cual se tiene derecho y que, como objeto de un derecho, se puede adquirir. Allí donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo, se llega necesariamente a negar al Creador mismo y, con ello, también el hombre como criatura de Dios, como imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser. En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo. Y se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios, defiende al hombre.”



DISCURSO DE SS BENEDICTO XVI EN SU VISITA AL PARLAMENTO FEDERAL DE ALEMANIA (2011)


“…Sin embargo, quisiera afrontar seriamente un punto que – me parece – se ha olvidado tanto hoy como ayer: hay también una ecología del hombre. También el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo. El hombre no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza, y su voluntad es justa cuando él respeta la naturaleza, la escucha, y cuando se acepta como lo que es, y admite que no se ha creado a sí mismo. Así, y sólo de esta manera, se realiza la verdadera libertad humana…”.


FUENTE: www.humanitas.cl

BENEDICTO XVI NOS PREVINO SOBRE ESTAS COSAS QUE IBAN A PASAR EN LA IGLESIA



Hoy muchos católicos, preocupados por la mantención del depósito de la fe de los apóstoles, están confundidos.

No logran comprender del todo como se ha producido este gigantesco cambio moral en la sociedad.
Cómo el laicismo radical está ganando batalla tras batalla.

Y cómo la Iglesia está asumiendo la agenda laicista del mundo rápidamente.

Sin embargo las explicaciones la podemos encontrar en lo que profetizó Joseph Ratzinger desde la década de 1950.

Su advertencia es: en occidente el Estado está empujando hacia una agenda secular de cambio moral y cultural.

Y esa agenda está tirando para afuera a la Iglesia, no sólo de la plaza pública, sino de la cultura.

Por lo que la amenaza a la libertad religiosa es muy real.

Y que la Iglesia se está convirtiendo en una comunidad de paganos.

A pesar de todas estas advertencias de Benedicto XVI vemos a la Iglesia cada vez más comprometida con las políticas del laicismo occidental.

Una de ellas es el compromiso con las políticas medioambientales de la ONU y otra con sus políticas migratorias.

Probablemente pasen décadas antes que entendamos el gran legado que nos dejó Benedicto XVI.

Fue el Papa reflexivo que se necesitaba en ese momento.

Para interpretar lo que está detrás del estado secular cada vez más agresivo

Que se ha empeñado en una reingeniería social, que usa un doble discurso.

Y que es ampliamente comunicado por los medios de comunicación del sistema.



LA AMENAZA DEL LAICISMO RADICAL AL TESTIMONIO DE LA IGLESIA

En enero de 2012, el Papa Benedicto se dirigió a los obispos estadounidenses de Baltimore, Washington y la Arquidiócesis para los Servicios Militares durante su visita ad limina a Roma, diciéndoles:

“Es imprescindible que toda la comunidad católica de los Estados Unidos se de cuenta de las graves amenazas al testimonio público moral de la Iglesia presentadas por un laicismo radical que se manifiesta cada vez más en el ámbito político y cultural.

La gravedad de estas amenazas deben ser claramente apreciadas en todos los niveles de la vida eclesial.

Especialmente preocupantes son ciertos intentos que se realizan para limitar la más apreciada de las libertades americanas: la libertad de religión”

Más o menos al mismo tiempo el Papa estaba advirtiendo a los obispos de Estados Unidos (y, de forma indirecta, todos los estadounidenses) sobre la amenaza a la libertad religiosa de los secularistas radicales, como los intentos del Departamento de Salud y Servicios Humanos de la administración Obama.

Ese mismo enero, la secretaria del HHS, Kathleen Sebelius, pronunció un mandato a todas las instituciones religiosas – especialmente a las universidades y los hospitales católicos – que tendrían que proporcionar anticonceptivos abortivos y esterilización en sus planes de seguros.

El mandato HHS no es un hecho aislado, sino parte de una campaña más grande.

Está extendida por la mentalidad secular en Europa y América para reducir la presencia e influencia del cristianismo en el mundo hasta que finalmente desaparezca de la historia, invirtiendo así los efectos de los 2000 años de evangelización de la Iglesia.


COMPRENDER LO QUE SUCEDE Y LUEGO EVANGELIZAR

El llamado del Papa a una Nueva Evangelización – que redoble los esfuerzos del Papa Juan Pablo II – fue hecho para hacer frente a esta amenaza muy real.
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El destino de la Iglesia en el tercer milenio depende en gran parte de nuestra respuesta a la secularización activa que tanto ha hecho para borrar el cristianismo durante los dos últimos siglos del segundo milenio.

Para responder con oración, tenemos que comprender el alcance real de la amenaza secular.

Benedicto es un hombre muy leído en la historia, y así él entiende muy claramente que la secularización agresiva ha ido ganando terreno político desde los horrores de la brutal descristianización durante la Revolución Francesa.

Ocurrió en Francia; ocurrió en Rusia y en los satélites soviéticos; ocurrió de otra manera con la imposición de la pseudo-religión del nazismo que se hizo cargo de su tierra natal, Baviera; y continúa en la actualidad en todas las democracias liberales de Europa.

Y, como el Papa advirtió, la secularización ha llegado a los Estados Unidos de América.
Se retiran los Diez Mandamientos. No hay lectura de la Biblia en las escuelas.
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Ninguna oración pública. No hay “Feliz Navidad”.
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Se afirma el “matrimonio gay”.

Y hay una exigencia perentoria:

“Tú debes participar en la revolución sexual”.


DOBLAR LA RODILLA ANTE EL ESTADO

El mensaje de todo el laicismo radical tal es claro:

“Tú tienes que doblar las rodillas ante el Estado”.

El Estado laico a menudo pone el mensaje en términos más acogedores, términos que deben sonar como una tentación muy familiar:

“Si tu doblas la rodilla delante de mí, entonces yo te daré todo el esplendor y placeres del mundo”.
El laicismo es, por definición, la afirmación de este mundo y el rechazo del otro.
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Está históricamente arraigada en un materialismo que niega la existencia de Dios, los ángeles, el alma y la vida futura.
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Su fundamento es “el espíritu mundano” que es la fuente de antagonismo del laicismo a la Iglesia.

Como el Papa Benedicto XVI ha advertido, este antagonismo está a menudo disfrazado de la benefactora afirmación de la pluralidad.

Pero cuando secularistas contemporáneos predican la tolerancia, practican lo que el Papa ha llamado una “tolerancia negativa”:

una “nueva intolerancia”, a través de “las normas de pensamiento que se supone que deben imponerse a todo el mundo” – lo que en Estados Unidos llaman “lo políticamente correcto”.

El resultado, ha señalado el Papa, es en realidad:

la “abolición de la tolerancia, pues significa, en definitiva, que la religión, que la fe cristiana, ya no se permite que se exprese visiblemente“.

Ese resultado es, por supuesto, el verdadero objetivo de la laicidad: la eliminación del cristianismo de la cultura.



PROMOCIÓN DEL RELATIVISMO

La afirmación aparentemente benéfica de la pluralidad tiene, como el Papa Benedicto XVI ha señalado, una manifestación más profunda – la promoción del relativismo.

El relativismo dice con una sonrisa amable:

“Vamos a afirmar todos los puntos de vista como igualmente buenos; todas las maneras de vivir como igualmente admirables.

Todos los pensamientos como igualmente verdaderos“.

Pero oculto bajo el guante de terciopelo de esta afirmación está a menudo una mano de hierro dispuesta a imponer lo que el Papa ha llamado con razón “la dictadura del relativismo”.

Como advirtió el cónclave que acabaría de elegirlo para el papado,
“Estamos avanzando hacia una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que tiene como su más alta meta su propio ego y sus propios deseos”.

Ese “egoísmo” es inherente a la negación secular de Dios y la reducción materialista del bien y del mal al placer personal físico y al dolor.

Sin Dios para definir el bien y el mal, la gente se vuelve a sus pequeños dioses propios, creando sus propias reglas morales que maximicen este mundo de satisfacciones.


EL LLAMADO DE BENEDICTO XVI

En respuesta, el Papa Benedicto XVI ha hecho un llamamiento

“para un laicado católico comprometido, articulado y bien formado, dotado de un fuerte sentido crítico de la cultura dominante.

Y con el coraje para hacer frente a un secularismo reductivo que deslegitima a la Iglesia para participar en el debate público sobre las cuestiones que están determinando el futuro de la sociedad”.

Esa llamada fue dada directamente a los obispos de Estados Unidos que lo visitaron en enero de 2012 como una tarea esencial de la nueva evangelización, que incluye también
“Una articulación convincente de la visión cristiana del hombre y de la sociedad”, como la verdadera alternativa al secularismo radical.

Un llamado que es para todos los católicos de todo el mundo.



MAGNÍFICO ALEGATO DE BENEDICTO XVI SOBRE LOS “VALORES NO NEGOCIABLES” DE LOS SEXOS Y LA FAMILIA

En diciembre del 2012 Benedicto XVI dio el tradicional discurso papal previo a la Navidad dirigido a la Curia romana.

Pero se dirigió en realidad a toda la Iglesia y al mundo.

Habló de la crisis en la familia y de la “nueva filosofía de la sexualidad”, pidiendo la defensa de “los valores no negociables”.

La ideología de género, es uno de los desafíos más serios que la Iglesia se ha enfrentado en su historia.
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Y no sólo la Iglesia, porque la ideología de género pone en peligro a toda la sociedad y subvierte la persona humana.

Se trata de una rebelión contra Dios. Criticó la idea que los sexos sean el producto de la sociedad y del individuo y defendió la familia constituida por el padre, la madre y los hijos.


LA CUESTIÓN DE LA FAMILIA TIENE QUE VER CON LA CUESTIÓN MISMA DEL SER HUMANO 

Con el rechazo de los vínculos duraderos, añadió el Pontífice,

“desaparecen también las figuras fundamentales de la existencia humana: el padre, la madre, el hijo.

Decaen dimensiones esenciales de la experiencia de ser persona humana”.

En nombre de la filosofía de “género”, el ser masculino y femenino se convierte en un producto de la decisión del individuo.
“Si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad pre establecida por la creación”.

Tenemos en primer lugar la cuestión sobre la capacidad del hombre de comprometerse, o bien de su carencia de compromisos.

¿Puede el hombre comprometerse para toda la vida?

¿Corresponde esto a su naturaleza?

¿Acaso no contrasta con su libertad y las dimensiones de su autorrealización?



CON LA DESAPARICIÓN DE LOS LAZOS DESAPARECEN EL PADRE Y LA MADRE

Benedicto XVI ha dicho que

“el hombre sólo logra ser él mismo en la entrega de sí mismo, y sólo abriéndose al otro, a los otros, a los hijos, a la familia.

Sólo dejándose plasmar en el sufrimiento, descubre la amplitud de ser persona humana.

Con el rechazo de estos lazos desaparecen también las figuras fundamentales de la existencia humana: el padre, la madre, el hijo; decaen dimensiones esenciales de la experiencia de ser persona humana”.
“Si hasta ahora habíamos visto como causa de la crisis de la familia un malentendido de la esencia de la libertad humana, ahora se ve claro que aquí está en juego la visión del ser mismo, de lo que significa realmente ser hombres”.


UNA NUEVA FILOSOFÍA DE LA SEXUALIDAD

Y cita una afirmación de Simone de Beauvoir que se ha hecho famosa: “Mujer no se nace, se hace” (“On ne naît pas femme, on le devient”).

“En estas palabras se expresa la base de lo que hoy se presenta bajo el lema ‘gender’ (género) como una nueva filosofía de la sexualidad.

“Según esta filosofía, el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza, que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido, sino un papel social del que se decide autónomamente, mientras que hasta ahora era la sociedad la que decidía”.

Benedicto XVI advierte que se trata de una falacia:
“La falacia profunda de esta teoría y de la revolución antropológica que subyace en ella es evidente.
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El hombre niega tener una naturaleza pre constituida por su corporeidad, que caracteriza al ser humano.
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Niega la propia naturaleza y decide que ésta no se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear”.

“Según el relato bíblico de la creación, el haber sido creado por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la criatura humana.

Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado.

Precisamente esta dualidad como dato originario es lo que se impugna.

Ya no es válido lo que leemos en el relato de la creación: ‘Hombre y mujer los creó’ (Gn 1,27).

No, lo que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o mujer, sino que ahora ha sido la sociedad la que lo ha determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre esto.

Hombre y mujer como realidad de la creación, como naturaleza de la persona humana, ya no existen.

El hombre niega su propia naturaleza. Ahora él es sólo espíritu y voluntad”.
“La manipulación de la naturaleza, que hoy deploramos por lo que se refiere al medio ambiente, se convierte aquí en la opción de fondo del hombre respecto a sí mismo.
.
En la actualidad, existe sólo el hombre en abstracto, que después elije para sí mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya.
.
Se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser formas de la persona humana que se integran mutuamente”.

“Ahora bien, si no existe la dualidad de hombre y mujer como dato de la creación, entonces tampoco existe la familia como realidad preestablecida por la creación.

Pero, en este caso, también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le correspondía y la particular dignidad que le es propia”.


Y ASÍ SE LLEGA A LA NEGACIÓN DE DIOS

“Allí donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacer por uno mismo, se llega necesariamente a negar al Creador mismo.

Y con ello, también el hombre como criatura de Dios, como imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser”.
“En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo.
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Y se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre.
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Quien defiende a Dios, defiende al hombre”.

También Ratzinger hizo profecías sobre la Iglesia que hoy se cumplen.



LA PROFECÍA DE RATZINGER SOBRE LA IGLESIA

En el año 1969 hacía tres años que había finalizado el Concilio Vaticano II.

Y el teólogo padre Joseph Ratzinger hizo unas profecías sobre la Iglesia Católica que se están materializando ahora.
Pensando en occidente, él previó una implosión de la Iglesia, en medio de conflictos y luego de una crisis de achicamiento, profetiza un resurgir renovada.

“El futuro de la Iglesia puede y va a surgir de aquellos cuyas raíces son profundas y que viven de la plenitud pura de su fe.

No surgirá de aquellos que se acomodan solo al momento que pasa…”
En otras palabras, el catolicismo liberal, el catolicismo progresista que se adapta a los dictados del mundo secular, será el que sufrirá más.

Y hoy vemos en todas las denominaciones cristianas, que quienes se han alejado más de las doctrinas tradicionales de los apóstoles, son los que decrecen más en número de fieles.

Por otro lado, las órdenes católicas más conservadoras y de clausura han sufrido menos la crisis que aquellas que se abrieron al mundo.

Ratzinger además dice que,

“El futuro de la Iglesia, una vez más como siempre, será reformado por los santos, por los hombres cuyas mentes son más profundas que las consignas del día”.

“Lo que quedará será la Iglesia de Jesucristo, la Iglesia que cree en el Dios que se hizo hombre y nos promete vida más allá de la muerte”.

Y aún Ratzinger abunda más,

“El tipo de sacerdote que no es más que un trabajador social puede ser reemplazado por el psicoterapeuta y otros especialistas…”

Este era una advertencia – y sigue siéndola – para aquellos que quieren convertir a la Iglesia en una ONG que trabaje por la justicia social.

Los sectores católicos que se jugaron más a esta estrategia casi desaparecieron, como por ejemplo la Teología de la Liberación.

“A partir de la crisis de hoy, surgirá la Iglesia del mañana, una Iglesia que ha perdido mucho…

Se volverá pequeña y tendrá que comenzar de nuevo más o menos desde el principio.

Ya no podrá habitar en muchos de los edificios que construyó en prosperidad…”

Y esto ya se ve en EE.UU. y en Europa las diócesis están en un estado de declive controlado, fusionando parroquias y vendiendo edificios porque van cada vez menos fieles a misa.

Este proceso solo empeorará en los próximos años,

Y continúa Ratzinger con su profecía,

“A medida que el número de sus adherentes disminuye, perderá muchos de sus privilegios sociales…”

Esto ya pasa.
La Iglesia católica no solo ha perdido casi toda su influencia política, sino que los propios católicos están cada vez más marginados en la sociedad.

El sólo mencionar que una persona es católica hoy le cierra puertas laborales en occidente, especialmente en EE.UU. y Europa.

Esto también empeorará porque vemos crecer la idea que fe católica “peligrosa” y fomentadora de odio.

Y respecto a la Iglesia que emerja renovada de esta crisis Ratzinger predice:

“La Iglesia será una Iglesia más espiritual, no presumiendo de un mandato político, sin coquetear con la izquierda como con la derecha…”

“Será difícil para la Iglesia, porque el proceso de cristalización y clarificación le costará mucha energía valiosa.

La hará pobre y hará que se convierta en la Iglesia de los mansos”.

“Uno puede predecir que todo esto tomará tiempo.

El proceso será largo y agotador, como lo fue el camino del falso progresismo en vísperas de la Revolución Francesa, cuando un obispo podría ser considerado inteligente si se burlaba de los dogmas e incluso insinuaba que la existencia de Dios no era segura en absoluto”.
Esto predice las luchas internas en la Iglesia, que ya estamos viendo entre cardenales y obispos. 

“Pero cuando la prueba de este tamizado haya pasado, un gran poder fluirá de una Iglesia más espiritualizada y simplificada.

Los hombres en un mundo totalmente planificado se encontrarán indeciblemente solos.

Si han perdido completamente de vista a Dios, sentirán todo el horror de su pobreza.

Entonces descubrirán la pequeña bandada de creyentes como algo completamente nuevo.

Lo descubrirán como una esperanza que es para ellos, una respuesta para la cual siempre han estado buscando en secreto…”

Una vez que la Iglesia sea revivida y renovada, ya no importará qué tamaño tenga, porque muchos dentro del mundo secular comenzarán a tomarla en serio otra vez.
Ahí es cuando la Nueva Evangelización comenzará en serio.


LA IGLESIA CONVIRTIÉNDOSE EN UNA COMUNIDAD DE PAGANOS

Joseph Ratzinger escribió en 1958, a la edad de 31 años, su ponencia de que los católicos se estaban convirtiendo en una comunidad de paganos.

Esto fue una década antes que la revolución sexualbarriera la ley natural.

Y esto ha tenido un terrible efecto dentro de la Iglesia, sobre lo cual Ratzinger ha hablado más entre líneas luego que en profundidad.

Tal vez para no confrontar con las jerarquías obispales en todo el mundo.
Porque hoy vemos que cardenales, obispos, sacerdotes y religiosos se hacen eco de las consignas de la cultura dominante.

El caso más claro es asumir que el calentamiento global y las migraciones son los temas más importantes para la militancia de la Iglesia.

Cuando la Iglesia ha sido instituida para salvar almas. Y éste es el discurso que debería ser central.

Además hay temas aún más importantes como la defensa de la vida y de la ley natural, sobre lo que hoy faltan promoción y catequesis.

Paralelamente vemos que aquellos que aún sostienen los valores centrales de la fe en estos dos mil años son tildados de rígidos.

Y que universidades católicas y teólogos dan una aprobación sofisticada a las proposiciones de la cultura dominante.

Argumentando que lo que Dios reveló en el pasado está aprisionado por la mala interpretación histórica.

Y que la buena interpretación debe hacerse en cada situación histórica.
Parecería que ciertos líderes de la Iglesia han abierto la canilla permitiendo que los fieles elaboren tranquilamente sus racionalizaciones para asumir la cultura del mundo.

Y se han convertido en files custodios del pasaje de un cristianismo contracultural a uno acomodado a los valores del mundo.


FUENTE: forosdelavirgen.org 

EL DÍA QUE RATZINGER EXPLICÓ POR QUÉ ES PECADO VOTAR POR CANDIDATOS A FAVOR DE LA MUERTE





Resultado de imagen para benedicto xviHace algunos años el Cardenal Joseph Ratzinger, que fue durante más de 20 años Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, explicó por qué es pecado votar a favor de candidatos que favorecen el aborto.

La misiva que envió el ahora Papa Emérito Benedicto XVI a los obispos de Estados Unidos tenía que ver con la disposición de negar la Eucaristía a los políticos a favor del aborto. En ella afirmaba que “un católico sería culpable de cooperación formal en el mal, y tan indigno para presentarse a la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara a favor de un candidato precisamente por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia”.

El texto, que fue enviado en ocasión de la asamblea plenaria del Episcopado estadounidense realizada en junio de 2004, recobra importancia en estos días luego que el Arzobispo de Arequipa en el Perú, Mons. Javier del Río Alba, afirmara que es pecado votar por candidatos presidenciales que favorecen el aborto como Verónica Mendoza (Frente Amplio) o Alfredo Barnechea (Acción Popular).

A continuación la carta completa del Cardenal Ratzinger a los obispos de Estados Unidos:

Dignidad para recibir la Sagrada Comunión.


Principios Generales

1. El presentarse para recibir la Sagrada Comunión debería ser una decisión consciente, basada en un juicio razonado respecto de la propia dignidad para hacerlo, según los criterios objetivos de la Iglesia, haciéndose preguntas como: “¿Estoy en plena comunión con la Iglesia Católica? ¿Soy culpable de algún pecado grave? ¿He incurrido en una pena (p.ej. la excomunión, el entredicho) que prohíbe que reciba la Sagrada Comunión? ¿Me he preparado ayunando por lo menos una hora antes?” La práctica de presentarse indiscriminadamente a recibir la Sagrada Comunión, simplemente como consecuencia de estar presente en la Misa, es un abuso que debe ser corregido (cf. Instrucción Redemptionis Sacramentum, números 81, 83).

2. La Iglesia enseña que el aborto o la eutanasia son pecado grave. La Carta Encíclica Evangelium vitae, respecto de decisiones judiciales o leyes civiles que autorizan o promueven el aborto o la eutanasia, declara que existe “una grave y clara obligación de oponerse por la objeción consciente. En el caso de una ley intrínsecamente injusta, como una ley que permite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito por tanto obedecerla, o ‘participar en una campaña de propaganda a favor de tal ley o votar por ella’” (n. 73).

Los cristianos tienen “una grave obligación de conciencia de no cooperar formalmente en prácticas que, aún permitidas por la legislación civil, son contrarias a la ley de Dios. En efecto, desde el punto de vista moral, nunca es lícito cooperar formalmente con el mal. …Tal cooperación nunca puede ser justificada invocando el respeto a la libertad de otros o apelando al hecho de que la ley civil lo permite o lo requiere” (n. 74).

3. No todos los asuntos morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia. Por ejemplo, si un católico discrepara con el Santo Padre sobre la aplicación de la pena de muerte o en la decisión de hacer la guerra, éste no sería considerado por esta razón indigno de presentarse a recibir la Sagrada Comunión.

Aunque la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, y no la guerra, y a ejercer discreción y misericordia al castigar a criminales, aún sería lícito tomar las armas para repeler a un agresor o recurrir a la pena capital. Puede haber una legítima diversidad de opinión entre católicos respecto de ir a la guerra y aplicar la pena de muerte, pero no, sin embargo, respecto del aborto y la eutanasia.

4. Aparte del juicio de un individuo respecto de su propia dignidad para presentarse a recibir la Santa Eucaristía, el ministro de la Sagrada Comunión se puede encontrar en la situación en la que debe rechazar distribuir la Sagrada Comunión a alguien, como en el caso de un excomulgado declarado, un declarado en entredicho, o una persistencia obstinada en pecado grave manifiesto (cf. Can. 915).

5. Respecto del grave pecado del aborto o la eutanasia, cuando la cooperación formal de una persona es manifiesta (entendida, en el caso de un político católico, como hacer campaña y votar sistemáticamente por leyes permisivas de aborto y eutanasia), su párroco debería reunirse con él, instruirlo respecto de las enseñanzas de la Iglesia, informándole que no debe presentarse a la Sagrada Comunión hasta que lleve a término la situación objetiva de pecado, y advirtiéndole que de otra manera se le negará la Eucaristía.

6. Cuando “estas medidas preventivas no han tenido su efecto o cuando no han sido posibles”, y la persona en cuestión, con obstinada persistencia, aún se presenta a recibir la Sagrada Comunión, “el ministro de la Sagrada Comunión debe rechazar distribuirla” (cf. Declaración del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos “Sagrada Comunión y Divorcio, Católicos vueltos a casar civilmente” [2002], números 3-4).

Esta decisión, propiamente hablando, no es una sanción o una pena. Tampoco es que el ministro de la Sagrada Comunión está realizando un juicio sobre la culpa subjetiva de la persona, sino que está reaccionando a la indignidad pública de la persona para recibir la Sagrada Comunión debido a una situación objetiva de pecado.

Nota aclaratoria: Un católico sería culpable de cooperación formal en el mal, y tan indigno para presentarse a la Sagrada Comunión, si deliberadamente votara a favor de un candidato precisamente por la postura permisiva del candidato respecto del aborto y/o la eutanasia.

Cuando un católico no comparte la posición a favor del aborto o la eutanasia de un candidato, pero vota a favor de ese candidato por otras razones, esto es considerado una cooperación material remota, la cual puede ser permitida ante la presencia de razones proporcionales.


FUENTE: aciprensa.com

LAS PROFECÍAS DE JOSEPH RATZINGER SOBRE EL FUTURO DE LA IGLESIA [Y SUS APORTES]


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Nadie en su sano juicio puede dudar que el catolicismo está en crisis en occidente.

Con fieles que primero pierden la fe y luego abandonan la Iglesia.

Con cantidad de templos que deben cerrarse.


Y con cada vez más denuncias de sacerdotes, obispos y cardenales que se desvían de su camino.

Sin embargo en este período crítico que viene profundizándose desde los años ’60 del siglo XX surgió un teólogo que algunos aún no reconocen en su valía.
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Joseph Ratzinger no sólo previó la crisis tempranamente y adelantó el camino que recorrería la Iglesia, sino que propuso caminos para superarla.

Las generaciones futuras están en condiciones de dar vuelta la crisis de la Iglesia basándose en los aportes de Joseph Ratzinger.

Aunque esto demandará varias décadas.


LOS CRITERIOS DE RESTAURACIÓN SOBRE LOS QUE TRABAJÓ RATZINGER

Ratzinger hizo gran parte del trabajo de restauración teológica necesaria que requería la deriva que había llevado a los teólogos a cuestionar las escrituras.

Sus principales contribuciones – donde los fundamentos estaban más amenazados – fueron sobre la sagrada escritura, la interpretación del Vaticano II, y la liturgia.

En el momento que Ratzinger fue ordenado en 1951, varias generaciones de estudiosos bíblicos habían comenzado a erosionar el papel central y sagrado de la Biblia en la vida de la Iglesia.

La cual aún sigue activa en los seminarios de formación de sacerdotes.

Los avances en la arqueología bíblica, el estudio de las lenguas antiguas y la crítica literaria habían producido notables desviaciones sobre la comprensión de los textos bíblicos.

Los estudiosos se habían apartado de la teología y se habían convertido en estudiosos asépticos.

Trataban a la Biblia como si fuera una épica griega o una retórica latina.
Ratzinger aceptó todo lo que era bueno en los nuevos métodos, pero insistió en que si las escrituras querían tener alguna relevancia hoy, tenían que ser interpretadas a la luz de la fe.
.
La que debe leerse como una revelación divina recibida y vivida por la Iglesia.

Los estudios bíblicos se alejaban de los siglos de reflexión patrística, y estaban tratando el texto como algo separado de las personas a las que se dirige: a la Iglesia.

Su aporte teológico dio sus frutos en dos documentos clave, es La Interpretación de la Biblia en la Iglesia (1993) en la Pontificia Comisión Bíblica y Verbum Domini (2010) que fue el fruto del primer sínodo que convocó como Papa.

Sin embargo, fue su decisión de publicar un estudio de tres volúmenes de la vida de Cristo (Jesús de Nazareth), lo que tendrá el mayor impacto.

En lugar de proponer la forma que los estudios bíblicos debían tener, Ratzinger hizo el trabajo por sí mismo.

Lo que confirmaría que era probablemente el hombre más instruido vivo.

Pero también como Papa Benedicto XVI tuvo aportes importantes que siguió desarrollando Francisco.


APORTES CENTRALES DE RATZINGER COMO PAPA

Benedicto XVI comenzó la lucha contra relativismo ético y la lucha contra la pedofilia

Y fue fue el Papa que señaló la función de la Iglesia en la relación entre la razón y la fe “inseparables y purificándose la una a la otra”.

La que fue la base de la penúltima encíclica de Juan Pablo II, Fides et Ratio (en la cual el futuro Papa colaboró como figura central).

Muchas de las cosas que realiza el Papa Francisco son continuación de las brechas abiertas por Benedicto XVI.

Benedicto XVI fue el Papa que intentó la reconciliación con Lefebvre.

Que abrió el diálogo entre la Iglesia y el mundo ateo.

Que abrió el camino para el diálogo ecuménico con la Iglesia Ortodoxa Rusa.

Que ha hecho viajes clave a Europa y a Oriente Medio para el diálogo con el Islam.

Amaba el diálogo no preparado con los fieles (prefería escuchar a las preguntas del público y responder improvisando).

Sin embargo fuerzas desestabilizadores dentro y fuera de la Iglesia hicieron campaña contra él diciendo que era un Papa muy distante de la gente, un “papa también restaurador”.

Culpable a los ojos de muchos miembros internos como externos a la curia romana de haber firmado el decreto de liberalización del uso del misal pre-conciliar para la celebración de la misa en latín.

También él y sus colaboradores sufrieron estrategias destructivas estudiadas en detalle para atormentar el pontificado:

-el “caso Ratisbona” con los musulmanes;

-la controversia sobre el uso de condones;

-las acusaciones estadounidenses de que él encubrió casos de abuso infantil;

-el caso “Williamson”, el obispo lefebvrista negador del Holocausto);

-hasta el robo de sus documentos confidenciales que surgió con el Vatileaks y que nunca se descubrió la verdadera trama que había detrás.
Sin embargo unos de los mayores aportes de Ratzinger fue su profecía de hace 5 décadas sobre la implosión de Iglesia en occidente. La que se puede ver totalmente desplegada ahora.


LA IGLESIA QUE PREVIÓ RATZINGER HACE 50 AÑOS SE ESTÁ VIENDO AHORA

El joven teólogo Joseph Ratzinger (Benedicto XVI) advirtió en el año 1969, a poco de terminado el Concilio Vaticano II, que la iglesia se achicaría, perdería poder y fe, y que iba a tener que empezar de nuevo.
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De este penoso camino de reconversión, que decía en aquella época recién comenzaba, emergerá una iglesia más espiritualizada y simplificada.


Benedicto XVI usó su pontificado para alistar a la Iglesia para los tiempos que estaban comenzando, de acuerdo a su profecía.

Y sus predicciones no se han equivocado , porque la iglesia se esta achicando en Occidente y la fe se deteriora por una creciente apostasía.
Si se observa la trayectoria de su papado, el esfuerzo estuvo puesto en revalorizar la fe y no la influencia política de la Iglesia.

Hoy vemos que la Iglesia está pasando por las penosas etapas que él predijo, y las convulsiones las hemos visto en el Sínodo de Obispos sobre la Familia y luego de él son evidentes.


EL ESCENARIO

La profecía ésta de Ratzinger cerró un ciclo de lecciones radiofónicas que el entonces profesor de teología pronunció en 1969, en un momento decisivo de su vida y de la vida de la Iglesia.

Eran los años turbulentos de la contestación estudiantil, del Mayo de París de 1968, de la revolución sexual y del amor libre, de la conquista de la Luna, pero también de las disputas tras el Concilio Vaticano II.

Ratzinger, uno de los protagonistas del Concilio, acababa de dejar la turbulenta universidad de Tubinga y se había refugiado en la de Ratisbona, un poco más serena.

Como teólogo, estaba aislado, después de haberse alejado de las interpretaciones del Concilio de sus amigos “progres” Küng, Schillebeeckx y Rahner sobre la interpretación del Concilio.
En ese periodo se fueron consolidando nuevas amistades con los teólogos Hans Urs von Balthasar y Henri de Lubac.
.
Con quienes fundó la revista “Communio”, misma que se habría convertido en el espacio para algunos jóvenes sacerdotes “ratzingerianos” que hoy son cardenales.

En el complejo 1969, el futuro Papa, en cinco discursos radiofónicos poco conocidos (y que la Ignatius Press publicó originalmente en el volumen “Faith and the Future”), expuso su visión sobre el futuro del hombre y de la Iglesia.

La última lección, que fue leída el día de Navidad ante los micrófonos de la “Hessian Rundfunk”, tenía todo el tenor de una profecía.

En 2009 Ignatius Press liberó el discurso del padre Joseph Ratzinger en su totalidad, en un libro titulado Fe y el Futuro.


NO PRETENDÍA PREDECIR EL FUTURO

Ratzinger no quería ser tomado como un vidente o un profeta, él explicaba:

“Vamos, por lo tanto, ser prudentes en nuestros pronósticos.

Lo que San Agustín dijo sigue siendo cierto: el hombre es un abismo; lo que va a salir de estas profundidades, nadie puede ver por adelantado.

Y el que cree que la Iglesia no sólo está determinada por el abismo que es el hombre, sino que alcanza el mayor abismo infinito que es Dios, será el primero en dudar de sus predicciones.

Porque este deseo ingenuo de saber con certeza sólo podía ser el anuncio de su propia ineptitud histórica”.


PENOSO PARA LA IGLESIA

El profesor Ratzinger comparaba la época actual con la del Papa Pío VI, raptado por las tropas de la República francesa y muerto en prisión en 1799.

En esa época, la Iglesia se encontró frente a frente con una fuerza que pretendía cancelarla para siempre.

“Nos encontramos en un enorme punto de cambio en la evolución del género humano.

Un momento con respecto al cual el paso de la Edad Media a los tiempos modernos parece casi insignificante”.

El proceso será largo y tedioso como fue el camino del falso progresismo en la víspera de la Revolución Francesa, cuando se podía pensar que un obispo era inteligente si se burlaba de los dogmas e incluso insinuaba que la existencia de Dios no era del todo cierta.
“Ya no será capaz de habitar los edificios que construyó en tiempos de prosperidad.
.
Con la disminución de sus fieles, también perderá gran parte de los privilegios sociales”.

Como en una pequeña sociedad, se harán mucho mayores demandas sobre la iniciativa de sus miembros individuales.
Será penoso para la Iglesia, porque el proceso de cristalización y clarificación, le costará mucha energía valiosa.
.
Esto la hará pobre y provocará que se convierta en la Iglesia de los humildes.


DE AHÍ EMERGERÁ UNA NUEVA IGLESIA

Pero cuando la prueba de este tamiz haya pasado, un gran poder fluirá de una Iglesia más espiritualizada y simplificada.

“Será una Iglesia más espiritual, que no suscribirá un mandato político coqueteando ya con la Izquierda, ya con la Derecha.

Será pobre y se convertirá en la Iglesia de los indigentes”.

“De la crisis actual surgirá una Iglesia que habrá perdido mucho.

Será más pequeña y tendrá que volver a empezar más o menos desde el inicio”.


LA SOLEDAD DE LOS HOMBRES

Lo que Ratzinger exponía era un:

“largo proceso, pero cuando pase todo el trabajo, surgirá un gran poder de una Iglesia más espiritual y simplificada”.

Entonces, los hombres descubrirán que viven en un mundo de “indescriptible soledad”, y cuando se den cuenta de que perdieron de vista a Dios, “advertirán el horror de su pobreza”.

Los hombres en un mundo totalmente planificado se encontrarán indeciblemente solitarios. .
Luego ellos descubrirán en el pequeño rebaño de creyentes una respuesta que siempre han estado buscando en secreto.

“Lo descubrirán como una esperanza para sí mismos, la respuesta que siempre habían buscado en secreto”.


¿DE QUE TIPO DE GENTE ESTARÁ COMPUESTA LA NUEVA IGLESIA EMERGENTE?

Ratzinger es muy claro refiriéndose al tipo de personas que formarán la Iglesia que el concibe va a emerger.

“El futuro de la Iglesia puede y sucederá a partir de aquellos cuyas raíces son profundas y que viven la plenitud de su fe pura.

No sucederá a partir de los que se acomodan simplemente al momento pasajero o de aquellos que se limitan a criticar a los demás y a asumir que ellos mismos son infalibles varas de medir.

Ni sucederá a partir de los que toman el camino más fácil, quienes pretenden eludir la pasión de la fe, declarando falso y obsoleto, tirano y legalista, todo lo que hace demandas sobre los hombres, que les hace daño y les obliga a sacrificarse”.
“Para poner esto de manera más positiva: el futuro de la Iglesia, una vez más, como siempre, será reconfigurado por los santos.

Es decir por los hombres, que tienen la mente para sondear más profundo que las consignas del día, que ven más que los que otros ven, porque sus vidas abrazan una realidad más amplia”.

“El desinterés, lo que hace libres a los hombres, sólo se alcanza a través de la paciencia de los pequeños actos diarios de auto-negación.

Por esta diaria pasión, que por sí solo revela a un hombre de cuántas maneras está esclavizado por su propio ego, por esta pasión todos los días y por ella sola, se abren lentamente los ojos del hombre”.

“Él ve solamente la medida en que ha vivido y sufrido.

Si hoy estamos casi sin poder tomar conciencia de Dios, es porque nos resulta muy fácil evadirnos, huir de las profundidades de nuestro ser por medio del narcótico de algún placer o de otro tipo.

Por lo tanto nuestras propias profundidades interiores permanecen cerradas para nosotros. Y si es cierto que un hombre sólo puede ver solamente con su corazón, entonces ¡que ciegos estamos!”

“¿Cómo afecta todo esto al problema que nos ocupa?

Esto significa que las grandes promesas de los que profetizan una Iglesia sin Dios y sin fe es toda charla vacía.
No tenemos necesidad de una Iglesia que celebra el culto con oraciones políticas. Es totalmente superfluo. Por lo tanto, se destruirá.

Lo que quedará es la Iglesia de Jesucristo, la Iglesia que cree en el Dios que se ha hecho hombre y nos promete vida más allá de la muerte”.

Y también explicita el tipo de sacerdote que emergerá en esa Iglesia:

“El tipo de cura que no es más que un trabajador social puede ser reemplazado por el psicoterapeuta y otros especialistas.

Pero el cura que no es especialista, que no esté mirando el partido, dando consejos oficiales, sino que en el nombre de Dios se pone a disposición del hombre, que está al lado de ellos en sus dolores, en su alegrías, en su esperanza y en sus miedos, ese tipo de cura es sin duda el tipo de cura que se necesitará en el futuro”.


TIEMPOS MUY DUROS

La Iglesia se enfrenta a tiempos muy duros.

La verdadera crisis apenas ha comenzado.

“Vamos a tener convulsiones terribles.

Pero estoy igualmente seguro de lo que quedará al final: no a la Iglesia del culto político, que ya está muerta, sino la Iglesia de la fe”.
Ella bien puede no ser el poder socialmente dominante en la medida en que lo era hasta hace poco.
.
Pero va a disfrutar de un florecimiento fresco y ser vista como el hogar del hombre, donde se encuentre vida y esperanza más allá de la muerte.


ALGUNAS CONSIDERACIONES

Ratzinger estaba profetizando sobre la iglesia en Europa, lo cual calza perfecto.

En cambio en África y Asia, y hasta cierto punto en Latinoamérica, la iglesia tiene un vigor propio de una zona de misión exitosa, de modo que estamos en un escenario mixto, o si se quiere en el campo de un profecía parcial, hasta ahora.

Sin embargo los aspectos doctrinales de esa Iglesia, por ejemplo en África, son también mixtos.

Porque por ejemplo si bien son ortodoxos respecto a la homosexualidad no lo son respecto al matrimonio, debido a su propia cultura ancestral.

Por otro lado, esa Iglesia no tiene ni cerca el peso político de la Iglesia de Occidente.

En segundo lugar, Ratzinger profetiza que emergerá una iglesia pobre y de los indigentes, operativo de sesgo que recién está haciendo Francisco en su pontificado, quien está optando por una iglesia aliviada de su “pompa y boato” y orientada hacia las periferias.


Y en tercer lugar, a pesar de la figura de Francisco, que dotado al pontificado de mayor penetración en los medios de comunicación occidentales y en la política mundial, lo cierto es que la Iglesia está perdiendo poder en occidente en manos del laicismo.


FUENTE: forosdelavirgen.org

CONVIVIR ANTES DEL MATRIMONIO ES UN "PECADO GRAVE"


Palabras del entonces Papa Benedicto XVI al recibir el viernes 9 de Marzo de 2012 en ciudad del Vaticano a un grupo de obispos de Estados Unidos, que celebraban la tradicional visita "ad limina".






NOTA DEL SÁBADO 10 DE MARZO DE 2012

El Papa definió a la pareja como una "institución natural basada en la complementariedad de los sexos" y "orientada a la procreación". Además, el líder de la Iglesia volvió a condenar el casamiento entre personas del mismo sexo.

Benedicto XVI dijo que "las diferencias sexuales no deben ser tomadas como irrelevantespara la definición del matrimonio", en su discurso a los obispos de la VIII región de los Estados Unidos a los que recibió en audiencia en el Vaticano.

El Papa abordó la crisis contemporánea del matrimonio y la familia, y, en general, de la visión cristiana de la sexualidad humana.

"De hecho -dijo-, es cada vez más evidente que una apreciación debilitada de la indisolubilidad de la alianza matrimonial y el rechazo generalizado de una ética responsable y madura sexual basada en la práctica de la castidad, han dado lugar a graves problemas sociales que llevan un inmenso costo humano y económico".

El Sumo Pontífice hizo referencia a "las poderosas corrientes políticas y culturales que buscan modificar la definición legal del matrimonio", a las que la Iglesia resiste con una defensa "razonada del matrimonio como institución natural, que consiste en una determinada comunión de personas, esencialmente basada en la complementariedad de los sexos y orientadas a la procreación".

Por ello, aseguró, "las diferencias sexuales no pueden ser tomadas como irrelevantes para la definición de matrimonio".

"La defensa de la institución del matrimonio como una realidad social es en última instancia -continuó- una cuestión de justicia, ya que implica salvaguardar el bien de toda la comunidad humana y los derechos de los padres y niños por igual".

El Obispo de Roma criticó la práctica generalizada de la convivencia, "a menudo por parejas que parecen no darse cuenta de que es un pecado grave, por no hablar de perjudicial para la estabilidad de la sociedad".

Y agradeció a parroquias, escuelas y agencias de caridad en su quehacer en apoyo de familias, de las personas "en situaciones difíciles maritales, especialmente divorciados y separados, madres solteras, madres adolescentes y mujeres que consideran el aborto, así como los niños que sufren la trágicos efectos de la ruptura familiar".

En este gran esfuerzo pastoral hay una necesidad urgente de toda la comunidad cristiana pararecuperar el aprecio de la virtud de la castidad "que presenta la comprensión cristiana de la sexualidad como una fuente de la verdadera libertad, la felicidad y el cumplimiento de nuestra vocación humana fundamental e innata de amar", aseveró.

El Papa animó a la Iglesia en los Estados Unidos a perseverar en su misión histórica de educar a los jóvenes y así contribuir a la consolidación de la vida familiar, en un país -afirmó- "castigado por los acontecimientos de la última década", en referencia a los escándalos de abusos del clero contra menores.


FUENTE: www.infobae.com/

DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO: DIOS DETESTA EL PECADO POR AMOR A LA HUMANIDAD


Lo siguiente son palabras de Benedicto XVI, Papa emérito de la Iglesia Católica.



BENEDICTO XVI


«Si es verdad que Dios es justicia, no hay que olvidar que es sobre todo amor: si odia el pecado es porque ama infinitamente a toda persona humana».

Dios «nos ama a cada uno de nosotros y su fidelidad es tan profunda que no nos deja desalentarnos, ni siquiera por nuestro rechazo».

Comentando el pasaje bíblico de la mujer adúltera (San Juan 8, 11) por Él perdonada, explicó: «Jesús no entabla una discusión teórica con sus interlocutores, una discusión teórica sobre la ley de Moisés: no le interesa ganar una disputa académica, sino que su objetivo es salvar un alma y revelar que la salvación sólo se encuentra en el amor de Dios».

«Por esto vino a la tierra, por esto morirá en la Cruz y el Padre le resucitará al tercer día.»

«Jesús vino para decirnos que nos quiere a todos en el Paraíso y que el Infierno, del que se habla poco en nuestro tiempo, existe y es eterno para quienes se cierran el corazón a su amor.»

«Por tanto, también en este episodio comprendemos que nuestro verdadero enemigo es el apego al pecado, que puede llevarnos al fracaso de nuestra existencia.»

«Sólo el perdón divino y su amor recibido con corazón abierto y sincero nos dan la fuerza para resistir al mal y para no “pecar más” [palabras de Jesucristo a la mujer adúltera -vete y no peques más-], para dejarnos golpear por el amor de Dios, que se convierte en nuestra fuerza».

«La actitud de Jesús se convierte de este modo en un modelo que tiene que seguir toda comunidad, llamada a hacer del amor y del perdón el corazón palpitante de su vida.»



Benedicto XVI, Roma 26 marzo del año 2007


SOBRE EL SINODO DE LA FAMILIA -


Benedicto XVI pone de manifiesto los errores del espíritu del Sínodo de la Familia.


Un diálogo que renuncia a la verdad es “letal” para la propagación de la fe cristiana.

Un texto que Benedicto XVI envió el 21 de octubre a la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma ha demostrado que, de hecho, Francisco tiene razón cuando subraya que el Papa emérito es una institución de la Iglesia de quien no puede dejar de beneficiarse. 

En cuatro páginas – enviadas para agradecer a la Universidad por haber nombrado a su Aula Magna como él – Benedicto XVI resume los desafíos que enfrenta la Iglesia hoy en día. 





Sus palabras pueden sonar como una respuesta a las propuestas e ideas para la Iglesia que muchos – los medios de comunicación seculares y algunos obispos en el Sínodo – promueven. 


La tesis central de Benedicto XVI es que un diálogo que renuncia a la verdad es “letal” para la propagación de la fe cristiana, y se refiere tanto al diálogo con las religiones como con el ‘mundo’.



LA TENTACIÓN DEL DIALOGO INTERRELIGIOSO


El Papa emérito hace hincapié en que muchos se preguntan si la “misión sigue siendo un desafío actual” y su escepticismo los lleva a preguntarse si no sería “más apropiado encontrarse en el diálogo entre las religiones para servir conjuntamente la causa de la paz en el mundo”.

Benedicto XVI va incluso más allá. Él pregunta si el diálogo puede reemplazar la misión, ya que

“hoy en día, de hecho, muchos piensan que las religiones deben respetarse mutuamente y, que unidas en el diálogo, pueden llegar a ser una fuerza común para la paz”.

El texto refleja una situación muy actual. Recientemente, el ex presidente de Israel, Shimon Peres, luego de la oración histórica para la paz en los jardines del Vaticano, pidió a Francisco apoyar la promoción “de las Naciones Unidas de las Religiones”.

Sabiamente, Francisco pidió a los dicasterios vaticanos apropiados estudiar el tema. Francisco siempre ha querido promover una cultura del encuentro. Pero también sabe que una organización como las Naciones Unidas de las religiones (y en todo caso hay ya muchas este tipo de organizaciones) podría inclinarse hacia secularizar el papel de la religión.



BENEDICTO XVI LO TOMA POR EL LADO DE EL ASUNTO DE ‘LA VERDAD’

La consideración de Benedicto XVI de la cuestión de la verdad es especialmente pertinente en este sentido.

La idea de que las religiones deben estar en un diálogo constante entre sí, de igual a igual, en aras de la paz tiene como su premisa de que

“las diferentes religiones son variantes de una misma realidad, y en igualdad” y que “la religión es un género común que adquiere diferentes formas según las culturas”.

De esta manera, Benedicto XVI reflexiona,

“la cuestión de la verdad que, más que cualquier otra cosa, originalmente movió cristianos, ahora la ponen entre paréntesis”.

Por lo tanto, la verdad se pone a un lado, ya que se considera imposible llegar a ella, y esta renuncia aparece como “realista y útil para la paz entre las religiones del mundo”.

Sin embargo, Ratzinger amonesta que renunciar a la verdad

es “letal para la fe. Si todo se reduce a los símbolos en última instancia, intercambiables del misterio inaccesible de lo divino, la fe pierde su carácter vinculante y su seriedad”.

Un riesgo que el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso ha tratado de evitar con una declaración enérgica emitida en agosto para estigmatizar los horrores del autoproclamado califato en Irak, pidiendo a los líderes religiosos, especialmente islámicos, tomar una postura firme contra las matanzas y discriminación perpetrados contra minorías religiosas.

Esta declaración representa el cambio de ritmo de la diplomacia deFrancisco: de la diplomacia de la oración y el diálogo a la de la actividad diplomática fundada en la verdad.



LA MISIÓN DEL CRISTIANO

Benedicto XVI comienza su tema favorito, el de la búsqueda de la verdad, arrojando luz sobre la dirección en la que el pensamiento cristiano debe moverse. Y se pregunta: ¿cuál es la misión del cristiano hoy?

Benedicto XVI dice que hay religiones que están expectantes – es decir, religiones que están viviendo su momento histórico y sin embargo, están a la espera de un encuentro más grande para moverlas a su plenitud.

“Como cristianos, estamos convencidos de que están a la espera en silencio del encuentro con Jesucristo, con la luz que viene de él. La luz que solo puede llevar completamente a su verdad. Y Cristo les espera. El encuentro con él no es la irrupción de un extraño que destruye su cultura e historia”,explica Benedicto XVI.

A continuación, reflexiona que

“mientras que en los países en los que tiene una larga historia, el cristianismo ha llegado a estar algo cansado y algunas de las ramas del gran árbol que creció a partir de la semilla de mostaza del Evangelio, se han venido secas y caídas, las religiones que esperan un encuentro con Cristo tendrán el nacimiento a una nueva vida. Donde antes sólo había cansancio, surgen nuevas dimensiones de la fe y llevan alegría”.

Llama la atención que el sínodo de los obispos recién concluido ha demostrado realmente que la esperanza de la Iglesia se encuentra en la periferia, y que esas periferias son las más inesperadas, las de Europa del Este y África.

También hay críticas del informe de mitad de período del Sínodo, que erauna instantánea bastante exacta de la realidad, pero casi sin ninguna referencia al Evangelio, privada de una expectativa de Cristo, que ahora se considera casi irrelevante para la evangelización. Es el signo de un cristianismo que se está configurando con el mundo.



COMUNICAR LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO

Benedicto XVI lo pone en pocas palabras. Mientras que todos sus discursos anteriores está destinados a explicar que es razonable comunicar el Evangelio, dice que hay un “camino más sencillo”, incluso para justificar este empeño.

Es “la demanda de comunicar la alegría”. 

“El amor exige ser comunicado. La verdad exige ser comunicada. Quien recibió una gran alegría, no puede guardarla para sí mismo. Él tiene que transmitirla. Lo mismo es cierto para el don del amor, y por el don de la realización de la verdad tal como se manifiesta en si misma”.

Tal vez, al último sínodo de obispos le faltaba la alegría de comunicar el Evangelio, que vive en las periferias. 

Tal vez el debate haya reducido un poco a la Iglesia a un cuerpo político en una dialéctica entre una mayoría y una oposición. 

Muchas cuestiones estaban en juego, pero al final es como si se trataba de un referéndum sobre los católicos divorciados y vueltos a casar civilmente, y acerca de las parejas homosexuales.

Fue, sin duda, la culpa de los medios de comunicación, pero también fue en parte culpa de los obispos, no realmente conscientes de los problemas. Y la culpa de las comunicaciones católicas, que se ha hastiado de las devociones.

Comunicar y discutir algunos de los temas, hablando sobre todo de la casuística, ha dado lugar a un fallo en la transmisión de la alegría del Evangelio.

Como Francisco, Benedicto quiere una Iglesia capaz de transmitir la alegría de vivir según el Evangelio.

Ratzinger afirma claramente que:

“Vamos a ser anunciadores de Jesucristo sólo cuando realmente lo encontremos en la profundidad de nuestra existencia, y cuando, a través del encuentro con él, recibamos el don de la gran experiencia de la verdad, el amor y la alegría”.

Esta alegría ha estado ausente en el esfuerzo misionero reciente, como el misionero Piero Gheddo ha explicado.

Esta alegría está en riesgo de quedar fuera de la vista en los debates sobre la forma y herramientas, para comunicar el Evangelio. El sentido interno del Evangelio y el Evangelio mismo parecen estar fuera de la discusión.

Mientras que la doctrina cristiana ha sido aguada en un debate de político, mientras que el esfuerzo misionero y el deseo de buscar la verdad última parece estar perdido, Benedicto XVI muestra que todavía puede dar mucho a la Iglesia, y Francisco tiene toda la razón en subrayarlo.

Este es el Benedicto XVI que sirve a Francisco como asesor oculto. En el espíritu de servicio a la Iglesia que siempre lo ha caracterizado.


FUENTE: forosdelavirgen.org 

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís