FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

ORACIÓN DE FE PARA TODOS LOS NIÑOS -

A los niños desde temprano edad se les debe enseñar a orar, de esta manera crecerán con la costumbre y será mucho más fácil aplicar la oración en un futuro adulto. La oración, en cualquiera de las religiones sirve para desahogarse, pedir por algo, por alguien, para agradecer o simplemente para ser escuchado a la hora de no tener con quien hablar.

En este caso, las oraciones para niños cristianos, los ayudarán a mantenerse comunicados y abrir su corazón de una manera dulce y genuina, permitiendo así, que la fuerza y el amor jamás dejen entrar al miedo.

Oración de salvación para niños cristianos

la oracion para niños cristianos
Como enseñar a orar a los niños cristianos
Como lo mencionamos anteriormente, la oración permite que los niños a temprana edad puedan comunicarse de una manera más fácil y aprenderán lo bueno y malo de la vida.

“Jesús, mi amigo, creo en ti, eres mi compañero que camina firme a mi lado
Creo en ti, y en tu palabra, Jesús, en esas palabras que me dan vida y felicidad
Quiero aprender a seguirte y escucharte, creo en ti y en Dios,
ustedes son buenos, me regalan la vida, los amigos, la familia.
Creo en ti, Jesús, que eres mi amigo y entregaste tu vida por todos nosotros, en la cruz.
Y ahora estas al lado de tu padre.
Creo en tu resurrección, creo que sigues vivo en cada uno de nuestros corazones,
creo en ti y por eso deseo y pido que cada día aumentes mi fe y mi amor, por ti y por los demás.
Amén.”

Oraciones corta para niños cristianos

En esta parte anexaremos pequeñas oraciones para enseñar a los más chicos de la casa, son fáciles y se aprenden rápido.
“Con Dios me acuesto, con Dios me levanto cada mañana, con la gracia de Dios y el Espíritu Santo que nunca me abandonan”
“Ángel de mi guarda, tú que eres mi dulce compañía, jamás me desampares ni por la noche ni por el día… No me dejes solo, porque sin ti, no sé lo que haría.”
“Mi amigo Jesús, acompáñame hoy, mañana, pasado y siempre todos los días.”
“Mi amigo Dios, ayúdame a querer a todos bien, hacer el bien y siempre pensar bien. En el nombre del Padre, del Hijo y el sagrado Espíritu Santo. Amén”
Jesús que estás en el cielo, escucha mi oración, dame siempre tu cuidado con tu poderoso amor. Guíame en todo mi camino, en todo lo que hago, bendice mi familia, mis amigos y a todos los que amo. Amén”
Señor Dios, gracias por este nuevo día, estoy muy feliz. Gracias por el sol, por las tormentas, por todo. Amén.”
Dios eres bueno y grande, gracias por esta comida que pones en mi mesa cada día. Amén.”

Oración para dormir para niños cristianos

A la hora de dormir, la mayoría de los niños suele tener un poco miedo. Esta oración ayudará a que puedan dormir tranquilos, sin necesidad de preocuparse por nada.
“Jesús, esta noche quisiera decirte muchas cosas;
Primero, quiero darte las gracias por mi familia,
por mis abuelos, mis papás, mis tíos,
mis hermanos, mis primos, mis amigos y toda esa gente buena que nos rodea diariamente.
También, quisiera pedirte por todos los niños del mundo,
en especial por esos niños que se han quedado solos o se sienten solos,
para que puedan ser felices como yo, para que reciban amor y mucho cariño.
Quiero pedir siempre tu ayuda para ser mejor persona,
pido tu compañía para no sentirme solo nunca,
pido por tu amor, para que siempre permanezca en mi corazón y yo pueda demostrárselo a todos.
Nunca me abandones. Amén.”

Oración cristiana para niños de primaria

En primaria, los niños comienzan a experimentar nuevas aventuras, nuevos juegos, nuevos amigos. Por lo tanto, comienzan a experimentar nuevas emociones.
“Ayúdame a crecer”
“Jesús, mi amigo fiel, ayúdame a ser tan sincero y humilde como lo eres tú;
Ayúdame a no aparentar algo que realmente no soy,
enséñame siempre el camino de la verdad, enséñame a no querer ser más que los demás,
todos somos iguales.
Amigos Dios, ayúdame a decir la verdad siempre sin importar los problemas, enséñame a ser generoso
como tú para ayudar a aquellas personas que más lo necesitan.
Amigos Jesús, hoy abro mi corazón para ti, para que vivas siempre en él,
para que siempre me des la valentía que necesito y el coraje para ser leal y honesto.
Ayúdame a cumplir cada una de mis metas, siempre con la verdad y el amor que tu me das.
Enséñame a amar sin medidas, como tú.
Amén.”

Oración de fe para niños cristianos

La fe en los niños suele ser difícil de entender al principio. Luego, con la oración la entienden y la convierten parte de su día, junto con el rezo.
“Padre mío, Jesús, mi amigo,
yo que solo soy un pequeño estoy aquí para pedir que me escuches y me ayudes abrir mi corazón;
Ayúdame a tratar siempre de hacer las cosas de buena manera,
y de esa manera no te defraudaré;
Enséñame a ser tan puro, generoso y bueno como tú,
a tenerte siempre en mi vida y corazón;
Mantente siempre de mi lado, hazme una persona de bien;
de buenos valores, enséñame a llevar tu amor a todos lados;
hazme como tú, a tu imagen y semejanza para no fallarte y honrarte como tu hijo.
En el nombre de Dios padre, guía siempre mi camino,
a mi familia y amigos;
Amén.”
En los niños es mucho más fácil que en los adultos implementar la oración, para que puedan crecer con el rezo en sus vidas, pueden orar en las noches antes de dormir, en las mañanas al despertar, para bendecir la comida, los amigos, la familia y un montón de cosas más. De esta manera, aprender a valorar cada día que viven, cada plato de comida servido en su mesa, a toda su familia y sus amigos y crecen siendo personas agradecidas, honestas, trabajadoras, honradas y entregadas a la oración.

Material preparado por la web paraisodeoracion.com 

CUATRO CASOS SORPRENDENTES DEL SIGLO XX SOBRE EL ESCAPULARIO


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Ninguna devoción ha sido confirmada hasta hoy con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita"

San Claudio de La Colombière, sacerdote jesuita y confesor de santa Margarita María de Alacoque, observó:

“Ninguna devoción ha sido confirmada con mayor número de milagros auténticos que el Escapulario Carmelita”

A continuación, 4 de esos casos extraordinarios, registrados en el siglo XX y mencionados por Plinio María Solimeo en su obra La gran promesa de salvación, el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen:


1 – El escapulario que salvó una casa del incendio

En mayo de 1957, un sacerdote carmelita publicó un asombroso relato sobre un vecindario entero de casas alineadas que se habían incendiado en Westboden, Alemania. En una de ellas vivían dos familias devotas que, al ver el fuego, colgaron inmediatamente un escapulario en la puerta de la entrada.

En 5 horas, 22 casas fueron reducidas en cenizas, pero, en medio de la destrucción general, una única quedó intacta: aquella que tenía el escapulario en la puerta. Cientos de personas fueron testigos oculares de la intercesión de la Santísima Virgen María en esa residencia.


2 – El escapulario que salvó a una joven en la caída de un avión

En noviembre de 1955, en Guatemala, cayó un avión con 27 pasajeros de los cuales murieron todos, excepto una joven que, al darse cuenta de que el avión se estaba cayendo, agarró su escapulario y pidió ayuda a la Santísima Virgen del Carmen. Ella sufrió graves quemaduras y su ropa quedó toda quemada, pero el escapulario ni siquiera fue tocado por las llamas.


3 – El escapulario que salvó a un carmelita en Tierra Santa

En 1944, un misionero carmelita en Tierra Santa fue llamado para administrar el sacramento de la Unción de los Enfermos. El motorista, que era árabe, lo mandó bajar cerca de seis kilómetros antes del lugar, porque el camino era demasiado peligroso debido al fango en el camino. Y era realmente tanto que, después de andar unos tres kilómetros, el misionero sintió que los pies se enterraban cada vez más en el lodo, hasta que resbaló en un pozo de lama y empezó a hundirse. Se acordó inmediatamente de Nuestra Señora y de su escapulario, lo besó y elevó su mirada al Monte Carmelo clamando:

“¡Nuestra Señora del Carmen! ¡Madre Santísima! ¡Ayúdame! ¡Sálvame!”

Todo lo que recuerda es que, entonces, se vio en terreno firme.

“Se que me salvé por la Virgen Santísima por medio de su escapulario marrón. Perdí los zapatos en ese lodo. Me quedé casi todo lleno de fango, pero logré andar los tres kilómetros que me faltaban, alabando siempre a Nuestra Señora”.


4 – El escapulario que salvó al hombre atropellado por un tren

A principios del siglo XX, en la localidad norteamericana de Ashtabula, Ohio, un hombre fue gravemente atropellado por un tren. En lugar de morir en ese momento, sin embargo, permaneció consciente durante 45 minutos más, el tiempo necesario para que un sacerdote llegara y le administrara los últimos sacramentos.

Nadie entendía cómo era posible que, con heridas tan abiertas, él no hubiera muerto inmediatamente. 

La única explicación encontrada colgaba de su cuello: él usaba el escapulario.


FUENTE: es.aleteia.org 

SACERDOTES DE LOS QUE NADIE HABLA



POR ERNESTO JULIÁ  
(&Religión confidencial)


Resultado de imagen para sacerdote dibujoRecordamos los 160 años de la muerte del santo Cura de Ars, a quien Pío XI presentó como patrono para todos los párrocos del mundo. En su fiesta quiero escribirles esta carta, no sólo a los párrocos sino también a todos ustedes, hermanos presbíteros, que sin hacer ruido ‘lo dejan todo’ para estar empeñados en el día a día de vuestras comunidades. A ustedes, que, como el Cura de Ars, trabajan en la ‘trinchera’, llevan sobre sus espaldas el peso del día y del calor (cf. Mt 20,12) y, expuestos a un sinfín de situaciones, ‘dan la cara’ cotidianamente y sin darse tanta importancia, a fin de que el Pueblo de Dios esté cuidado y acompañado. Me dirijo a cada uno de ustedes, que, tantas veces, de manera desapercibida y sacrificada, en el cansancio o la fatiga, la enfermedad o la desolación, asumen la misión como servicio a Dios y a su gente e, incluso con todas las dificultades del camino, escriben las páginas más hermosas de la vida sacerdotal”.

Con estas palabras comienza el papa Francisco una carta dirigida a todos los sacerdotes que entregan su vida, cada día y por amor a Dios, a Cristo Nuestro Señor, en servicio de los fieles a ellos encomendados. Y con estas líneas quiero unirme a la oración del Papa, bien consciente de que el trabajo y las fatigas, las alegrías y las penas de esos sacerdotes saltan de sus corazones al de Dios, y que apenas los ven y aprecian otras personas. En no pocos casos, ni siquiera sus propios Obispos, pero ellos miran cara a cara a Dios, a Él se entregan en cuerpo y alma, y elevan su mirada al Cielo en el momento de cerrar los ojos a los horizontes de la tierra.

A mi memoria vienen ahora, entre muchos otros con quienes me he encontrado a lo largo de mi vida, estos tres sacerdotes con quienes viví momentos difíciles en su vida de servicio a Dios y a los hombres, en Cristo Jesús.

El presbítero ya bien entrado en años a quien cerré los ojos al encontrármelo muerto en su cama. Vivía solo, en una residencia de ancianos. Nos veíamos todas las semanas, charlábamos un rato, abría su alma, rezábamos por la Iglesia y por la paz del mundo, además de pedir al Señor que moviera el corazón de tantos pecadores, para que se arrepintieran, pidieran perdón y descubrieran el Amor de Dios.

Estaba un poco apenado porque nadie le iba a visitar, pero no perdía la sonrisa: sabía que el Señor estaba con él y me invitaba a rezar para que sus compañeros de parroquia no acabasen sus vidas como la estaba rindiendo él, y para que el Señor enviase más vocaciones al seminario.

El joven que en su primer encargo pastoral, apenas ordenado sacerdote, que se encontró sólo atendiendo tres pequeños pueblos, que llevaban años abandonados prácticamente de atención sacerdotal. Le conocí en un momento en el que el demonio le tentaba con la desesperación y la conciencia de la inutilidad de sus esfuerzos: parecía que sus oraciones no llegaban al Cielo.

Fuimos juntos a rezar a una ermita de la Virgen situada entre los tres pueblos, y abandonada desde hacía años. El rezo pausado de un Rosario sentados sobre las ruinas de la iglesita, le dio ánimos para seguir en la batalla. Al cabo de unos meses volví a verle, y me encontré con que ya había conseguido levantar los muros de la ermita, y el campanario lanzaba cantos de paz a los habitantes de aquellos campos: Santa María estaba de nuevo en su lugar y en el corazón de los fieles, y la serenidad y la paz, en el corazón del joven cura.

“En cuanto muera mi madre, cuelgo la sotana y me voy”. Guardé silencio ante aquel sacerdote de unos cincuenta años que estaba harto de los contratiempos de su tarea, de las incomprensiones que tenía con la curia de su diócesis. Faltaban sacerdotes y no habían encontrado ninguno para que le acompañara en sus labores. La atención a su madre le exigía mucho tiempo, y le creaba mucha tensión el no poder atender sacerdotalmente a la gente, como a él le gustaría.

Conversamos unas dos horas, a dos pasos del lecho de su madre que, en la cama, dejaba correr entre sus dedos las cuentas del rosario, con la cabeza ya casi del todo ida. Sabía que la Virgen la escuchaba, y eso le bastaba; y no había dejado de pedirle cada día que su hijo fuera fiel a la llamada del Señor al sacerdocio.

Pocas semanas después, murió la madre. Todo el pueblo le acompañó en el funeral y en el entierro. Yo estuve a su lado hasta que dejó caer el último terrón de tierra en la tumba de su madre. En silencio volvimos a casa. Ya tenía preparadas las maletas para abandonar el lugar, y “colgar la sotana”.

Me dio las gracias por la compañía; y con una paz que no le conocía desde hacía tiempo, me dijo que las oraciones de su madre le habían llegado al fondo del alma. Y convencido de que su madre seguiría rezando por él en el Cielo, deshizo las maletas y volvió a estrenar su sacerdocio.

Los periódicos no suelen recoger hechos semejantes. No saben que estos acontecimientos son los que mantienen viva la presencia de Jesucristo en su Iglesia. Esa Iglesia que quiere anunciar íntegra la Verdad de Cristo, sin rebajar nada del misterio del vivir de Dios con nosotros y en nosotros, y sin acomodar esa Verdad a los cambios antropológicos y culturales del momento como algunos acomplejados laicos y eclesiásticos pretenden hacer hoy.


FUENTE: vidasacerdotal.org

REVELADOR RELATO DE COMO NACIÓ LA VOCACIÓN SACERDOTAL DEL PADRE PÍO


El primer sacerdote católico en recibir los estigmas nació el 25 de mayo de 1887. 
(San Francisco de Asís no fue sacerdote sino diácono).

Francesco Forgione era el hijo de Grazio y Giuseppa .

Y Pietrelcina, donde su nacimiento, era una remota aldea en el sur de Italia.


El 10 de agosto de 1910, a la edad de veintitrés años, el Padre Pío fue ordenado sacerdote.


CRONOLOGÍA DEL PADRE PÍO

Veamos la cronología de su vida para ubicarnos en su trayecto a la santidad.

1887 – 25 de mayo: Nace en Pietrelcina, Italia

1903 – 6 de enero: A la edad de 15 años, entra en el noviciado franciscano (OFM Cap.) en Morcone a 30 kms de Petrelcina.

1904 – 22 de enero: profesa como franciscano capuchino
1910 – 10 de agosto: Ordenación sacerdotal en Benevento

1918 – 20 de septiembre: Recibe los estigmas (las heridas de Cristo)
1923-1933: Se le prohibió celebrar misa en público y la comunicación con sus hijos espirituales; víctima de la calumnia

1947: Comienzan los grupos de oración del Padre Pío

1956 – 5 de mayo: Inauguración de la casa ” Alivio del Sufrimiento”
1968 – 23 de septiembre: Fallece en San Giovanni Rotondo

1998 – 21 de diciembre: Reconocimiento de su primer milagro

1999 – 2 de mayo: Beatificación

2001 – 20 de diciembre: Reconocimiento del segundo milagro
2002 – 16 de junio: Canonización en el Vaticano.


Casa de la Familia del Padre Pio en Pietrelcina


LA VIDA DE FRANCESCO FORGIONE

Francesco creció en una calle sinuosa, en una casa de un solo cuarto, con un implacable calor.

Sus padres eran simples, gente de agricultura, eran trabajadores incansables.

Y se ganaban la vida labrando unas pocas hectáreas que estaban situadas a treinta minutos al pie de su aldea.

En su parcela, tenían una casa de piedra, donde se almacenaban las cosechas, y también allí dormían durante el tiempo de la cosecha.

Llevaban una vida equilibrada, donde el trabajo duro y la observancia religiosa iban de la mano.
Después de un duro día de la siembra de cultivos, la familia Forgione recitaba el rosario todas las noches, sin falta.

Ellos ayunaban de carne tres días a la semana, en honor de Nuestra Señora del Monte Carmelo.

Los padres y los abuelos de Francesco no sabían leer, pero memorizaban la Sagrada Escritura.

Y como parte de la vida cotidiana, decían las historias de la Biblia a los niños.

Su madre, conocida como Mamma Peppa, siempre fue descrita como muy suave, y había una gran calidez y ternura entre ella y su pequeño hijo, a quien había llamado como Francisco de Asís.

Cuando era un niño pequeño, sus familiares y vecinos de la aldea no lo señalaban por ser muy diferente.

Pero décadas más tarde en su vida, San Pío, recordó cómo tuvo visiones de la Virgen cuando tenía meramente cinco años de edad.

En ese momento, él no mencionó las visiones de la Virgen, ni escribió acerca de ellas.

El Francesco pensativo, alerta, y de ojos pequeños y brillantes, de cinco años de edad, creía que las visiones de la Madre de Dios eran algo normal en la infancia.

Y no se creía extraordinario porque ella lo visitara en persona.

Era una época en que la gente realmente creía en los sobrenatural.


LA VOCACIÓN DE FRANCESCO

Algunos han sugerido que él pensó en convertirse en franciscano porque lleva el nombre de San Francisco.

Pero en realidad, cuando tenía alrededor de diez años de edad, se sintió atraído por los capuchinos, después de ver a un fraile joven, Fr. Camillo, que paseaba por Pietrelcina pidiendo limosna.

Fr. Camilo tenía una relación especial con los niños del pueblo, y él siempre les daba pequeños regalos de medallas, estampas y castañas.

El joven Francesco seguía al fraile como los demás niños, pero llamaba su atención la larga barba de Fr. Camillo.

Pío declaró más tarde, que ‘nadie podía quitarme mi deseo de ser un fraile barbudo’.


EL COSTEO DE SU CARRERA

Sus padres recibieron la noticia de su vocación con alegría.

Pero también con una firme determinación de que estaban comprometidos a hacer muchos sacrificios para mantener al joven Francesco en el seminario.

En ese momento en Italia, el gobierno proveía sólo tres años de educación primaria.
La familia Forgione tendría que encontrar una manera de pagar por educación privada para Francesco.

Para que él estuviera lo suficientemente educado como para ser aceptado para la formación sacerdotal.

Pero la familia no tenía suficientes liras.

Grazio, el padre de San Pío, dijo que tendría que ’emigrar o robar’.

En 1899, Grazio viajó en un barco con destino a Brasil, pero cuando llegó se encontró con que las oportunidades de empleo eran pocas, y que iba a tener que pedir dinero prestado para regresar a Italia.

Esto sin duda fue una decepción exasperante, pero impávido, Grazio hizo planes para emigrar de nuevo.

Y esta vez cruzó el océano a los Estados Unidos, donde encontró trabajo en una granja en Pennsylvania.

Su empleador notó la amplia experiencia de Grazio en la agricultura, y lo nombró supervisor de otros peones.
Grazio enviaba dinero a casa para la educación de su hijo.
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Pero tenía una preocupación creciente de que el joven Francesco pasaba horas y horas rezando en la capilla, y estaba descuidando sus lecciones escolares.

Sus padres no desaprobaban su piedad, pero le dijeron que no siguiera así porque no estaba concentrado lo suficiente para los exámenes escolares.

Le recordaron que su padre había dejado la granja familiar y estaba haciendo trabajo agrícola extenuante en Estados Unidos con la intención de financiar su educación.

Con el tiempo, Francesco consiguió el equilibrio adecuado, y se centró en los tres aspectos de su vida, la oración, el trabajo de la granja y el estudio.

Vitral en la Basílica del Padre Pïo en San Giovanni Rotondo


EL NOVICIADO

En enero de 1903, Francesco estaba a punto de comenzar su noviciado, en el convento de los Capuchinos de Morcone.

Tenía sólo quince años, y encontró la experiencia de dejar a su madre muy dura, era como un ‘martirio interior’.

Y más tarde dijo que sintió que sus huesos estaban siendo aplastados.

Su madre tenía angustia también, ella dijo, ‘mi corazón está sangrando, pero San Francisco te ha llamado’.

Al llegar al convento, la primera persona que encontró fue a Fr. Camillo que dijo ‘¡bravo!’ al verlo.

Después que estuvo allí dos semanas, tomó el hábito de la Orden de los Frailes Menores y tenía un cordón blanco atado a la cintura.

Ya no era conocido como Francesco, sino que se le dio el nombre de Pío.

Para el resto de su vida, San Pío celebraría el 5 de mayo, la fiesta de San Pío V, como su ‘onomástico’, una ocasión de celebración a la par de un cumpleaños.

Como novicio, San Pío, adoptó el estilo de vida estricta de un fraile.

Y era un novicio ejemplar por la forma humilde pero intachable de realizar penitencias, ayunos y los silencios impuestos.

Durante el otoño de su noviciado, su padre llegó a casa desde América para una visita, y junto con su madre visitaron Morcone.

Estaban en un shock cuando vieron a un Pio excesivamente delgado, quien había adquirido la costumbre de pasar sus raciones de pan a los otros frailes.

Ante el reproche, su hijo se mantuvo en silencio y mirando al suelo.



El Padre Guardián tuvo que animarle a hablar, y sólo entonces se dio la charla libremente con sus padres.

En otra ocasión, el Superior del Convento anunció a su madre:

‘Su hijo es demasiado bueno; no podemos encontrar ninguna falta en él’.

Dos fenómenos místicos se asociaron con el Padre Pío durante su noviciado.

Un día, su maestro de novicios le dijo de no recibir la Santa Comunión.
Pio, según los informes, estuvo a punto de morir, porque no se le permitía recibir la Eucaristía.
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Y cuando el maestro de novicios cedió y le dio permiso, Pio revivió.

El segundo fue que testigos clave observaron que tenía ‘el don de las lágrimas’.

Ellos encontrarían a Pio en la capilla, ante un crucifijo, llorando tan profusamente que un testigo dijo: ‘el suelo se tiñe’.

Finalmente, el largo año de su noviciado terminó, y en enero de 1904 emitió los votos temporales de pobreza, castidad y obediencia, que durarían tres años.


SUS ESTUDIOS PARA EL SACERDOCIO

Es preciso decir que pasó los siguientes seis años estudiando para el sacerdocio.

Pero al igual que la calle donde se crió, el viaje de San Pio al sacerdocio sería un camino duro con muchos giros y vueltas.

En ese momento, el gobierno había suprimido las órdenes religiosas en Italia y como resultado directo no había monasterio designado que proporcionara una educación de seminario completa.

En su lugar, Pío viajó hacia cinco comunidades diferentes.

Después de tres años de itinerancia entre conventos, y a la edad de diecinueve años, Pío hizo su Profesión Solemne en enero de 1907, cuando se comprometió a vivir toda su vida imitando el ejemplo de San Francisco.

Los primeros tres años de estudio para el sacerdocio fueron exitosamente completados.

Pero los tres últimos años fueron una época de graves problemas de salud y la incertidumbre dolorosa se cernía como la sombra de la parca.

Porque no pasó mucho tiempo después de haber tomado sus votos permanentes de pobreza, castidad y obediencia, que empezó a sufrir fiebres altas y bronquitis.

Él fue enviado con frecuencia a casa en Pietrelcina para la convalecencia, y podía volver a la vida religiosa cuando mostrara signos de mejoría.

Pero en 1908, se le dio el diagnóstico de tuberculosis, y se le informó que sólo tenía unos pocos meses de vida.

Otros dos médicos desestimaron el diagnóstico de tuberculosis, pero sí confirmaron la bronquitis crónica, que se agravó debido a los ayunos extremos de Pio.

Pero Pío también fue golpeado con un punzante dolor de estómago y debilitantes episodios de vómitos, que tuvieron una gran mella en su fuerza.

Él había recibido permiso para estudiar para el sacerdocio en Pietrelcina.

Sin embargo, durante este período de enfermedad grave, Pio a menudo estaba tan convencido de que su muerte era inminente, que empezó a dudar si iba a ser ordenado.

La regla era que un seminarista tenía que tener veinticuatro años antes de ser consagrado al sacerdocio.

En su caso se hará una excepción, y a la edad de veintitrés años, el 10 de agosto de 1910, fue ordenado sacerdote por el Arzobispo Paolo Schinosi en la Catedral de Benevento, y se convirtió en ‘Padre Pío’.

Casi 92 años más tarde, el 16 de junio de 2002, Juan Pablo II canonizó ‘al simple fraile que reza’.

Pero hasta el día de hoy todavía se le conoce cariñosamente como ‘Padre Pío’.


SUS DONES EXTRAORDINARIOS

El Padre Pío tuvo relgalos de dones extraordinarios.

Discernimiento Extraordinario: Tenía la capacidad de leer los corazones y las conciencias.

Profecía: Era capaz de anunciar eventos del futuro.

Curación: Curaciones milagrosas atribuidas a través del poder de la oración.

Bilocación: Era capaz de estar en dos lugares al mismo tiempo.

Perfume: La sangre de sus estigmas olía a flores.

Lectura del alma: Le decía a los penitentes sus pecados antes que ellos los confesaran.

Estigmas: las llagas de la pasión de Cristo en su cuerpo.

Una multitud de peregrinos iba a verlo y también recibía muchas cartas pidiendo oración y consejo.

Los médicos que estudiaron los estigmas del Padre Pío no fueron capaces de curar sus heridas o dar una explicación para ellas.

Calcularon que perdía una taza de sangre todos los días, pero sus heridas nunca se infectaron.

El Padre Pío decía que eran un regalo de Dios y una oportunidad de luchar para ser más y más como Jesucristo Crucificado.

Su beatificación tuvo la mayor asistencia en la historia.

La plaza de San Pedro y sus alrededores no fueron capaces de contener a la multitud que asistió a su beatificación.

El Padre Pío es un poderoso intercesor.

Sus reliquias viajan por el mundo entero y mucha gente le reza para pedir favores y para agradecerle los concedidos.

Sus milagros continúan multiplicándose hoy.


FUENTE: forosdelavirgen.org 

MODESTIA INFANTIL -


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La ropa atrevida y reveladora ha estado en la cima de la moda mundial durante muchas décadas. Hoy, lamentablemente, se anima a jóvenes y mayores a exponer sus cuerpos y dejar que la sensualidad emerja. El cambio en la vestimenta vino con un cambio en el comportamiento. La inocencia y el romanticismo dieron paso al ataque agresivo, insinuante y provocador.

El comportamiento moderno que afecta a adultos y adolescentes amenaza la inocencia infantil. Necesitamos proteger a nuestros hijos de esta abominación que puede causarles mucho daño ahora y en el futuro. 

Ante Dios, los padres somos responsables de la forma en que se visten nuestros hijos (niños y niñas). Necesitamos mantener su integridad y pureza vistiéndolos con ropa apropiada para su edad que cubra adecuadamente sus pequeños cuerpos frágiles e inmaculados, y los proteja de las miradas codiciosas de los abusadores.

Preservemos la cosa más bella: la pureza de nuestros hijos.

Acostúmbralos a vestirse modestamente desde pequeños y enséñalos a amar mucho la virtud de la pureza, teniendo siempre como modelo a la Sagrada Familia. Para ello debes iniciar poniendo el propio ejemplo.

Recen diariamente, en familia, esta oración para pedir esa virtud por la interseción de la criatura más pura y santa, la Madre de Dios:

"Por tu limpia concepción, oh Soberana Princesa, una muy grande pureza te pido de corazón".


FUENTE: www.catolicidad.com

CONVENTO DE CLAUSURA - LO QUE NUNCA HAS VISTO - CARMELITAS DESCALZAS



En septiembre de 2015, por primera vez una cámara entra al Convento de clausura de las Carmelitas Descalzas de Alcalá de Henares. Aquí vivió Santa Teresa de Jesús y aquí descansan los restos de la hermana de Cervantes.


"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. CXII: JESÚS-MEDIADOR.

Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo a Sus hijos predilectos.


CXII


JESÚS- MEDIADOR



"Si soy redentor, soy también por este mismo hecho, el Mediador supremo entre los hombres y la Trinidad, entre la Trinidad y los hombres.

¡Qué dicha para los hombres tener a un Dios-Hombre, a un Corazón de Hombre-Dios, que lleva sus mismas entrañas de amor!  ¿Qué haría la humanidad, si el Verbo no hubiera tomado su carne misma?

Sólo por esta unión del Verbo con el hombre tienen los hombres derecho al cielo; sólo por el Verbo hecho carne tienen valor sobrenatural sus actos; sólo por el Verbo hecho carne tienen vida en abundancia, -la mortal y la eterna-  vida verdadera, porque Yo soy la Vida.
En Mí está la Vida verdadera, la Luz indeficiente, la Verdad infalible; en Mí está todo, porque soy el lazo divino que une la tierra con el cielo.

Yo soy el Dios Creador, el Dios Redentor, el Dios Remunerador, la Bondad misma, la Caridad infinita y me gozo como Dios-hombre en amar, no tan sólo como Dios, sino también con las fibras del hombre, con el corazón y con el amor del hombre.

Y este es un punto hermoso, como todo lo de la Divinidad: todo en Mí es presente, es decir, está siendo; no sólo fue o será, sino que es, siempre es, por el Ser simplísimo e infinito de la unidad.

Para Dios no fue la Creación, ni la Encarnación, ni la Redención, ni la Glorificación, ni la Resurrección, como casas pasadas; sino que están siendo, se están obrando, y siempre, siempre, lo están glorificando.  Porque en el seno de la Trinidad no existe cosa que no lo glorifique: el cielo y el infierno, el pasado, el presente y el futuro; y todo esto, siempre dentro de Dios mismo, en el mismo Seno de su divino Poder.

En este sentido, El conoce qué almas se salvan y cuáles se condenan; pero solamente por ser Dios, porque dada su ciencia infinita, las cosas no pueden ser de otro modo en Dios.  Pero su voluntad amorosa, su Ser de Caridad y el Corazón de Dios-hombre no quieren, no, que ninguna alma se pierda; sino impartir su felicidad, de eternidad a eternidad, a todo ser creado y aun por crear; porque Dios lo tiene todo presente, lo creado y lo que está por crear.

Un espejo refleja a la persona que está frente a él. Pero Dios refleja todo en sí mismo, no fuera de El, sino en El: y allí, dentro de esa unidad insondable, cabe todo, está todo, germina todo, se crea todo y abarca todo en la unidad, sin salir de la unidad,  todo lo produce la unidad: seres y criaturas, premios y castigos, ángeles y hombres, cielo e infierno, que lo glorifican eternamente.

Yo estoy en  Dios y soy Dios, como segunda Persona de la Trinidad; y hombre unido al Verbo con los lazos indisolubles de la unión hipostática.

Y el Verbo se hizo carne porque quiso; y se ofreció inmaculado al Padre porque quiso su Caridad expiar los pecados de una carne que quería purificar y salvar, para premiar y remunerar al hombre eternamente.

Al tomar Carne el Verbo santificó la carne, enalteció al hombre y le conquistó la resurrección de su carne. ¿Cómo abandonarla, si Él se había revestido de la naturaleza humana?  ¿Cómo dejarla perder, si le había servido de envoltura a la naturaleza divina, a la Persona divina, a su alma creada, nítida y pura, luminosa y transparente, toda serena, santa y sin mancha?  ¿Cómo no remunerar a esa carne que le dio un Corazón, que el Verbo Encarnado toma como centro infinito de su ternura, por su unión con lo divino del amor?

¡Ahi en mi Corazón, cupo el amor divino con el amor humano; el amor de un Dios con todo el purísimo amor del hombre!

¿No vislumbran con esto algo de la grandeza, de la munificencia, de los sentimientos amorosos, divinos y humanos, de un Dios hombre?

¿No contemplan la elevación del hombre sólo debido al contacto del Verbo de Dios con la carne humana; abajamiento incomparable e incomprensible, a pesar de la purezas del seno inmaculado de María donde se realizó?

Esto asombra al mismo cielo; esto arrebata en éxtasis de admiración y de adoración a todas la jerarquías angélicas.  ¿Qué importa el pecado, en cierto sentido, si tenía un redentor que lo borra con su propia vida?
Siempre Dios sobrepuja en caridad: siempre sale adelante cuando se trata de amor; siempre gana, y no con armas y proyectiles, sino con amor, con eterno e infinito amor.

El hacerse el Verbo hombre fue también para tener un motivo, una ocasión, digna de todo un Dios, de probar su amor al hombre; para desplegar ente sus ojos materiales la magnitud del amor divino humanado. Se hizo carne para que la carne se divinizara con Él, se purificara en Él. Se abajó, se anonadó hasta el hombre para que el hombre se hiciera en cierto sentido Dios y se consumara en su unidad.

Pero uno de los fines principales que persiguió el Verbo al hacerse hombre fue el de formar, en Él y con Él, al sacerdote, haciéndolo semejante a Él, transformando la misma carne humana en Él al divinizarla. Y para esto, para tener ese grupo escogido en la tierra, esa legión de criaturas más que angélicas, formó la Iglesia para que los alimentara y los educara en su seno para el altar, para que los angelizara para el sacrificio, para que los transformara en Él y prolongara su Pasión y muerte, en las Misas, en favor de todas las almas que por ellos, en Él, se salvarían.

Miren cuál fue el principal motivo de la Encarnación del Verbo: purificar al mundo y perpetuar su estancia en él de dos maneras, en la Eucaristía y en el Sacerdocio, que es como otra eucaristía ambulante.  Porque mis sacerdotes, no sólo deben perpetuar la Eucaristía por el poder divino que les fue dado por  Dios, al pronunciar las palabras de la consagración de las que son depositarios; sino ellos mismos, en su perfecta transformación en Mí, no sólo deben ser copones que me contengan, sino otros Yo mismo, mi mismo Cuerpo, mi misma Sangre, en su transformación en Mí.

¿Ven cuántas cosas ha hecho el amor de un Dios? La Creación, la Redención, la Iglesia amada con todos mis sacramentos y los recursos de su caridad en favor de los pecadores para salvarlos.

Y lo más grande es la Iglesia con sus sacerdotes; otros Yo en la tierra para regenerar a las almas; esos Pontífices y sacerdotes transformados en Mí, que perpetuarán, como la Eucaristía, en ellos mismos, mi estancia en la tierra.

Al decir en la última Cena: "Éste es mi Cuerpo, ésta es mi Sangre", tenía en mi mente la extensión de este Cuero y de esta Sangre en mis sacerdotes transformados en Mí, hechos también, en este sentido, eucaristías vivientes, y con el mismo fin, el de vivir inmolados en favor de todo el mundo.

Tenía entonces en mi alma que ellos desaparecieran, y en cierto sentido, como la substancia del pan y del vino, y quedaran transformados en Mí para la salvación de las almas.

Verlos otros Jesús ha sido la mente del Padre, la ilusión de un Dios-Hombre.  Quiero en ellos un Jesús perfecto.  Y ¿cómo? por mi imitación y por su transformación exterior e interior mediante las virtudes y el amor de ellos en Mí.  No acaba la misión del sacerdote en el altar, sino que ahí empieza, por decirlo así; ahí comienza la perfecta unión con el Sacerdote eterno, que tiene que ir creciendo día por día, hora por hora -por el amor y por el dolor-hasta la consumada transformación en Mí.

Bajo cualquier aspecto que me vea, tiene que copiarme en sí mismo el sacerdote transformado en Mí; pero mi genuino aspecto en la tierra fue el amor inmolado, la inmolación por amor.

Tiene el sacerdote perfecto que ensanchar su alma, sus miras, su corazón, sus energías, su pureza,sus virtudes, sus cualidades recibidas y hasta su misma vitalidad espiritual para recibir ese parecido, esa semejanza Conmigo, en todos los aspectos de caridad, de paciencia, de humildad, de sacrificio, de docilidad, de abnegación, de obediencia y de amor.  Que refleje a la Eucaristía en su alma, que se asemeje a Jesús en esa universal caridad, todo para todos y dándose totalmente entero en el ejercicio santo de su apostolado en favor de las almas.

¡Oh, si mis sacerdotes se penetraran de estos pensamientos, cómo adelantarían en su transformación indispensable en Mi --más que nunca en estos últimos tiempos necesaria-- y harían circular por todo su ser esa savia divina, unificados en la unidad de la Trinidad!

Este fue y es el ideal del Padre al escogerlos para que fueran otros Yo y complacerse en ellos como en su Hijo muy amado.  Que no desperdicien el don de Dios, que aceleren esa circulación de la vida divina en sus almas y en sus cuerpos, como prueba de su fe y de su esperanza en la Trinidad y del amor y gratitud que debe distinguirlos hacia Mí, que tan hondo los llevo en mi Corazón y en mi alma".


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís