FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

ADORAR AL PADRE EN ESPÍRITU Y VERDAD - RETIRO


Padre Alexander Castillo

El domingo 6 de febrero de 2022 se realizó el retiro espiritual para grupos de oración bajo el tema "Adorar al Padre en Espíritu y en Verdad) en la Capilla Nuestra Señora de Guadalupe ubicada en Burunga de Arraiján. La jornada de disertación se llevó a cabo desde las 12 mediodía hasta las 6 de la tarde con la participación de los fieles de esta comunidad de Panamá Oeste que pudieron conocer ¿Qué Adorar según Jesús? 

El encuentro comunitario fue dirigido por el Padre Alexander Castillo, quien guiara a la comunidad a hacer la Adoración al Cuerpo y la Sangre de Cristo para cerrar este retiro. 

La Adoración Eucarística es reconocer a Dios en las especies consagradas de Pan y Vino. Y que bajo esas especies a querido Dios disponer para el bien de mi alma, poder adorarlo, amarlo y buscarlo con todas las potencias de mi alma.


LA ADORACIÓN Y LA ORACIÓN (TEXTO DEL PROGRAMA)

La adoración es el primer acto de la virtud de la religión. Adorar a Dios es reconocerle como Dios, como Creador y Salvador, Señor y Dueño de todo lo que existe, como Amor infinito y misericordioso. “Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto” (Lc 4, 8), dice Jesús citando el Deuteronomio (6, 13). (Compendio CIC 2098)

La oración es la elevación del alma a Dios o la petición al Señor de bienes conformes a su voluntad. La oración es siempre un don de Dios que sale al encuentro del hombre. La oración cristiana es relación personal y viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo, que habita en sus corazones. (Compendio CIC 534)

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Fotos y videos Narcisa Olyvar
 

CELEBRACIÓN LITÚRGICA CON LA ADMINISTRACIÓN DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS


Padre Roger Arribasplata

Con motivo de la 30th Jornada Mundial del Enfermo, y en ocasión de la festividad de la Virgen de Lourdes el día viernes 11 de febrero de 2022, se celebró la Eucaristía por la salud en cuyo programa se incluyó la celebración comunitaria de la Unción de Enfermos.

A continuación se celebró la Santa Misa, presidida por el padre Roger Arribasplata con el apoyo del niño José Antonio Saavedra Rivas, pequeño servidor del Altar.

La Santa Misa de la Unción de los Enfermos se llevó a cabo en la capilla San Juan Bosco, de Arraiján en Panamá Oeste.

La Jornada Mundial del Enfermo fue proclamada por el papa Juan Pablo II, un 11 de febrero, en el marco de la fiesta de Nuestra Señora de Lourdes, cuyo santuario, en Francia, cada año recibe la visita de miles de personas que buscan consuelo a su dolencia.

El sacramento de la Unción de Enfermos es administrado por un sacerdote a todos los fieles que quieran recibirlo una vez al año, en una celebración especial, ya sea el día 11 de febrero, Jornada Mundial del enfermo o en una fecha cercana a ese día. Sin embargo, todo fiel que lo desee para sí mismo o para un familiar suyo, puede ponerse en contacto con el cura párroco y éste gustosamente irá a ver al feligrés a su domicilio


FOTOS Y VIDEO:















































Fotos y video Narcisa Olyvar 

FIELES CATÓLICOS DE NUEVO ARRAIJÁN CELEBRAN LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR -



En la capilla Nuestra Señora de la Asunción ubicada en Juan Demóstenes Arosemena de Arraiján, Panamá Oeste, se llevó a cabo la festividad de la Candelaria, la presentación de Jesús en el templo el pasado miércoles 2 de febrero.

Cuarenta días después de la Navidad, es la fiesta de la Presentación del Señor en el Templo, que celebra el encuentro luminoso entre Jesús y la humanidad que le espera.

El acto religioso fue precidido por el reverendo padre Jesús Cavero.

Después del encendido de las velas, el padre Cavero las bendijo y entraron en procesión al interior de la Iglesia.

Los padres de Jesús, María y José, en obediencia la ley de Moisés presentaron a su Hijo en el templo. La luz de las velas representa a Cristo que es Luz de las naciones. "La candela que hoy se bendice y se lleva en las manos, es un signo de nuestra profesión de fe en Jesucristo y renovación de nuestros compromisos Cristianos.













FOTOS NARCISA OLAYVAR

TODAS LAS VECES QUE EL DIABLO ATACÓ AL SANTO PADRE PÍO Y HUYÓ DERROTADO

San Padre Pio es uno de los santos más famosos y queridos del siglo XX. También tuvo una de las vidas más sobrenaturales de cualquier santo en la historia de la Iglesia moderna, incluido el ser atacado físicamente regularmente por fuerzas demoníacas.

Probablemente, además de los estigmas, el aspecto más extraordinario de la vida espiritual del Padre Pío fue su explícita guerra espiritual con lo demoníaco.





Todas las veces que el demonio atacó al Santo Padre Pío y huyó derrotado

“Los verdaderos enemigos del Padre Pío eran los demonios que lo asediaban”, dijo en una ocasión el padre Gabriele Amorth, destacado exorcista romano. “La gran y constante lucha de la vida del Padre Pío fue con esos enemigos de Dios y las almas humanas, los demonios que intentaron capturar su alma”.

Incluso en su juventud, San Padre Pío disfrutaría de increíbles visiones celestiales, pero también sufriría ataques demoníacos. Padre Amorth explicó:

“El diablo se le aparecería como un feo gato negro, o con la forma de un animal verdaderamente repugnante. La intención obvia era llenarlo de terror. Otras veces, los demonios llegaban de jovencitas, desnudos y provocadores, realizando bailes obscenos, para probar la castidad del joven sacerdote.

Pero el Padre Pío sintió su mayor peligro cuando el diablo trató de engañarlo tomando la forma de uno de sus superiores (su superior provincial o su director espiritual) o en una forma sagrada (el Señor, la Virgen o San Francisco)”.

Esta última táctica, del diablo apareciendo como alguien bueno y santo, fue un problema particularmente difícil. Así es como San Padre Pío discerniría sus visiones:

“Notó cierta timidez cuando la Virgen o el Señor apareció por primera vez, seguida de una sensación de paz cuando la visión se fue. Por otro lado, un diablo en forma sagrada provocó un sentimiento inmediato de alegría y atracción, reemplazado luego por remordimiento y tristeza”.

Satanás incluso a veces atacaba físicamente a San Padre Pío. Él describe esto en una carta que le escribió a un sacerdote confidente:

“Estos demonios no paran de golpearme, incluso de hacerme caer de la cama. ¡Incluso me arrancan la camisa para golpearme! Pero ahora ya no me asustan. Jesús me ama, a menudo me levanta y me vuelve a colocar en la cama“.

Ya ves, si estamos cerca del Señor, no debemos temer a las fuerzas espirituales del mal.


FUENTE: es.churchpop.com

EXORCISMO; EL APOSTOLADO MÁS DIRECTO (Mons. Ottavio Michelini)




Confidencias de Jesús a un Sacerdote, Mons. Ottavio Michelini – Noviembre de 1978

Escribe, hijo mío, soy Jesús, que desea reemprender la conversación interrumpida hace algunos días.


Quiénes son los que deben exorcizar.

Por mandato divino, por deber de justicia y de caridad, son los Obispos quienes pueden ejercer este poder, directamente o indirectamente. El poder de exorcizar y el poder de liberar las almas de las que el demonio o más demonios se han apoderado y liberar las almas de las potencias oscuras del mal, es el apostolado más directo, porque, lo repito una vez más, la razón del Misterio del Mi Encarnación es precisamente sólo esto: o sea, el rescate de las almas de los demonios y de su feroz tiranía, con el precio de Mi preciosísima Sangre..

Todos los bautizados de camino en la tierra ¿no deben amarse, y quererse más que hermanos? ¿No he dado a Mi Iglesia reglas bien precisas e indicaciones prácticas de cómo amar a los propios hermanos, indicando también el modo de concretar el amor cumpliendo las Obras de Misericordia Corporales y Espirituales?

Ahora bien, ¿quién más enfermo y más necesitado que un maleficiado, que siempre sufre en el alma y en el cuerpo, quién más necesitado de comprensión y de ayuda? ¿ Quién está en condiciones de ayudar, liberar y consolar a un maleficiado más que los Obispos, los cuales tienen la plenitud del Carisma Sacerdotal?


Sufrimiento: arma indispensable.

Si el Obispo es verdaderamente santo no le faltará ni la sensibilidad de comprender, ni la Gracia de actuar eficazmente sobre quien sufre de maleficio, pero si no es santo, ni ve ni comprende; por lo que él mismo tendría necesidad de que se le ayudara con un exorcismo.

Hijo mío, para afrontar al Enemigo a cara descubierta se necesita fe, valor, fuerza y otros dones que no tienen sus raíces en la soberbia, sino sólo en la humildad; tú podrías buscar por todas partes, pero un bravo y fuerte exorcista lo encontrarás sólo entre los humildes, jamás entre los soberbios; un bravo exorcista jamás lo encontrarás entre los hambrientos de prestigio, de riquezas, de comodidades, sino sólo entre los pobres; porque quien ama el prestigio y las comodidades que ofrece el mundo no es nunca de Dios y no podrá nunca estar en grado de realizar un genuino apostolado todo dirigido a la Gloria de Dios y al bien de las almas.

El exorcista verdadero, que verdaderamente puede obrar con éxito y que, como ha sido dicho en un mensaje anterior, casi nunca conoce los frutos de su obrar, es aquel que está dispuesto a aceptar, y gustoso acepta, el sufrimiento como don de Dios y como arma esencial e indispensable para su lucha, arma que atemoriza y espanta al Adversario, y esto es para el exorcista ya parte del éxito a que tiende.

Hijo mío, en gran parte los capciosos pretextos por los que muchísimos Obispos ya no exorcizan encuentran en esto su explicación; he dicho que es tiempo de hablar sin velos y sin sobreentendidos, pues bien ¿qué éxito podría tener sobre el Enemigo uno que es ya presa del mismo y su prisionero?

En mi Iglesia regenerada no quiero incrustaciones de ningún género; todo debe volverse puro y limpio, como era al principio.

El Oficial que en guerra no precede a sus soldados no es un buen oficial y no puede aspirar a la victoria; la victoria no es de los viles sino de los valientes.


Exorcizar es la flor y nata de la pastoral.

Muchas y muchas veces te he dicho que si se cree en mi Evangelio no es posible dar a mis palabras un sentido diferente de aquel que Yo le he dado, y Palabras relativas al Mandato confiado a los Apóstoles son claras, simples y precisas: «Id y predicad Mi Evangelio… curad a los enfermos y arrojad a los Demonios«. Y estas Palabras mías, como todas las demás, son eternas e inmutables. ¿Se las cree o no se las cree?


Si se cree: ¿por qué no se ponen en práctica?

Si no se cree: ¿por qué se aceptó hacerse en Pastor de almas, traicionando la finalidad primaria de la pastoral? Se excusan con el pretexto de que este deber se puede cumplir indirectamente a través de cualquier sacerdote, delegado «ad hoc«… ¡La hipocresía humana verdaderamente no tiene límites! Ya te he dicho, hijo mío, que no se ama por poderes; así el bien, cuando hay todas las posibilidades de hacerlo directamente se debe cumplir personalmente y no a través de terceros, y de este modo sólo si estuvieren condicionados por situaciones particulares, ahora ya, ¿qué mejor bien que exorcizar, pues ¡esto constituye la flor y nata de la pastoral!?

Además de cuanto se ha dicho hay que agregar que el Obispo tiene el sacrosanto deber de preceder a los demás con el ejemplo y que teniendo el Obispo la plenitud del sacerdocio, tiene también la plenitud del Poder Sacerdotal, por lo cual el Obispo que ejerce este ministerio desprende una fuerza y una potencia muy particular, que es propia del Carácter Episcopal.

Los Obispos que ejercen éste su principal poder de arrojar a los Demonios indirectamente delegando a uno o más Sacerdotes para su Diócesis a menudo demuestran escasez de fe, falta de sensibilidad pastoral y carencia absoluta de visión realista de una situación verdaderamente triste, porque hoy los maleficiados son muchísimos y muchísimos los que van implorando una ayuda, que no encuentran jamás en los Obispos y casi nunca en los sacerdotes que no creen, hasta el punto de hacer una trágica ironía con quien tiene necesidad de otra cosa que la estupidez de sacerdotes sin fe y sin amor.

Hijo, por ahora basta, aunque no se ha agotado el discurso. Te bendigo y contigo bendigo a quienes te son queridos, ámame, reza y repara. 12 de Noviembre de 1978


¿Quién puede exorcizar?

Escribe, hijo mío, soy Jesús. Continuemos con el tema de ayer sobre el exorcismo.

¿Quién puede exorcizar? Además de los Obispos, naturalmente los Sacerdotes que tienen esa facultad delegada por el Obispo. En la consagración sacerdotal está incluida también la facultad de exorcizar, pero ahora hablo del exorcismo oficial que los obispos se han reservado para sí, porque el exorcismo privado es de todos los sacerdotes y aún de los seglares

Como te dije en anteriores mensajes, el exorcista debe ser siempre persona de profunda vida interior, que viva intensa mente la Vida de la Gracia, plenamente consciente y conocedor de lo que hace y, por lo tanto, que conozca a fondo la naturaleza de la trágica lucha que ha de sostenerse contra almas misteriosas, pero reales, potencias del mal; que sepa de las astucias y de las insidias que ellas están siempre prontas a tender contra todos y de manera especial contra aquellos que les hacen frente sin temores y sin miedo, pero con la necesaria prudencia.


El primero y el más potente medio de ataque.

Los sacerdotes, que después de los obispos son los que participan más íntimamente en el Real Sacerdocio de Cristo deben exorcizar por un primario deber de su estado, por un deber de justicia y también de caridad.

Si el sacerdote en realidad está convencido, como de hecho lo debe, de ser «corredentor» con Cristo; si está convencido de que «redimir» quiere decir liberar a las almas hechas prisioneras por las potencias oscuras del mal, no se ve cómo pueda ignorar el primero y más potente medio de ataque contra sus adversarios que, fuertes por la superioridad de su naturaleza, no ahorran golpes de mano en perjuicio de las almas para hacerles daño, sobre todo cuando son invitadas por personas perversas para posesionarse de ellas y torturarlas de todas formas.

¡Sea dicho y afirmado una vez más, que es cosa absurda y paradójica que un Sacerdote ignore, o afirme que no cree en los Demonios ni en su odio por toda la humanidad, sin excepción alguna, pero especialmente por la humanidad mejor, porque eso equivale a afirmar que ignora el «porqué» del Sacerdocio y de su misión en medio del mundo!

Estos sacerdotes pueden muy bien ser comparados con Oficiales de un Ejército que no creen que deben combatir contra el enemigo que los ataca, afirmando, que no existe, que sólo es una fábula de tiempos pasados, mientras que sus soldados caen numerosísimos ante sus ojos.

Ésta, hijo mío, es la situación de muchísimos sacerdotes de esta generación loca e incrédula, que asiste impasible a la acción demoledora y disgregadora de las potencias demoníacas, sin pestañear, es más, ¡fingiendo asombro ante quien los acusa de complicidad con las adversarias fuerzas del mal!


Llamar a buenos seglares para sustituir a Sacerdotes.

Por esto, hijo mío, una noche de 1974 te dije que te procuraras crucifijos para que los dieras a buenos seglares, animados de un espíritu de fe y de caridad, que no encuentro ya en mis sacerdotes, a fin de que esos seglares «bendigan«, dado que los sacerdotes no sólo no bendicen ya, sino que se ríen de aquellos que animados por un verdadero espíritu sacerdotal lo hacen aún.

Desmayando los Sacerdotes en los fines primarios de su vocación, Yo Verbo eterno de Dios, te sugerí que llamaras a buenos seglares, temerosos de Dios, para sustituir a los Sacerdotes materializados, para bendecir sin miedos y sin temores, asegurándote la eficacia de sus bendiciones.

Continúa, hijo mío, pues la necesidad es grande, de hecho, Mi Iglesia rebosa de fuerzas enemigas; está llena de ellas en su interior y cercada de asedio en el exterior, pero tú sabes de qué parte se inclinará la suerte favorable en este inmenso conflicto.

No alimentes dudas, hijo mío, te confirmo que las fuerzas del Infierno se desencadenarán cada vez más contra ti, pero no temas; te he dicho que serás compensado con la abundancia de mi amor y que ninguno podrá nada contra ti.

Ofréceme tus sufrimientos, que Yo transformaré en luz y gracias para tantas almas inmersas en lo oscuro de la incredulidad.

Te bendigo, hijo, y contigo bendigo a la Comunidad, que me es querida porque es y será un «faro» de luz en las tinieblas.

Ámame, reza y repara.. 13 de Noviembre de 1978


meditaenpaz.wordpress.com

DIOS SE GLORIFICA EN NUESTRA MISERIA - DE MARINO RESTREPO - VIDEO



El llamado a la vida religiosa sacerdotal es un llamado a la santidad nada más. Todo cristiano está llamado a entender que todo es Gracia y, que nosotros tenemos que darle el fiat a nuestra Salvación, tenemos que darle el fiat a nuestra conversión. Yo tengo que decirle sí a mi santidad.

El que busca los votos, el que se va a consagrar, pues se consagró ¿a qué? ¡Se consagró a la Santidad!

Si yo busco eso tengo que tener en cuenta una cosa: yo tengo que darle el sí a eso, esa llegada a los votos es la llegada al culmen de su fiat. Primero se consagra a su decisión, hay que tomar esa decisión interiormente para dar el fiat en la consagración.

¿ES ANTICUADO USAR EL CONFESIONARIO?

Lo que el derecho canónico dice sobre dónde, cuándo y cómo celebrar el sacramento de la reconciliación.

¿Quién no tiene pecados? ¡Nadie! Hay que ser humildes y reconocer nuestra condición de pecadores (Jn 8, 7). Quien diga, por ejemplo, “no tengo ningún pecado”, o “¿de qué me confieso?” o “no necesito el perdón de Dios”, se engaña (1 Jn 1,8).

Para los católicos es una necesidad recurrir al sacramento de la confesión pues “la confesión individual e íntegra y la absolución constituyen el único modo ordinario con el que alguien consciente de que está en pecado grave se reconcilia con Dios y con la Iglesia…” (Canon 960); por tanto no encaja pensar “yo me confieso directamente con Dios”.


¿Cuándo confesarnos?

La Iglesia pide que los fieles se confiesen, como mínimo, una vez al año, y con mayor razón si hay algún pecado mortal o grave (Can, 989). Y esto no es opcional. Quien niega su pecado, niega el poder, la misericordia y la voluntad de Dios de perdonar los pecados a través del ministerio de la Iglesia.

Es Jesucristo el único que tiene la potestad de perdonar los pecados, pero este poder fue transmitido por Jesús a sus apóstoles: “A quien perdonéis los pecados, le quedan perdonados» (Jn 20,22-23).


¿Cómo confesarse?

“En el sacramento de la penitencia, los fieles que confiesan sus pecados a un ministro legítimo, arrepentidos de ellos y con propósito de enmienda, obtienen de Dios el perdón de los pecados cometidos después del bautismo, mediante la absolución dada por el mismo ministro, y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que hirieron al pecar” (Can,959).

Es necesario anotar que antes del arrepentimiento de los pecados se debe tener conciencia de los pecados cometidos, por esto es importante el examen de conciencia. Y recordar también que después de la absolución es importante cumplir con la penitencia, que incluye la reparación de los pecados cometidos.

¿Dónde confesarse?

Hay un dicho que dice “hay un lugar para cada cosa y cada cosa debe estar en su lugar”; y esto aplica también en la vida eclesial. En los templos parroquiales, catedrales, basílicas, santuarios, etc., hay lugares importantes e imprescindibles por su función. Uno de estos lugares suele ser el confesionario.

Un confesionario es un mueble en el que hay un asiento para el confesor, quien estará separado del fiel por un tabique en el que hay una ventanilla o rejilla, con o sin una cortinilla, para el diálogo. Del otro lado del tabique hay un reclinatorio donde se arrodilla el penitente.

Ese habitáculo es el lugar privilegiado e indicado para administrar “ordinariamente” el sacramento de la confesión. La Iglesia lo dice claramente: “No se deben oír confesiones fuera del confesionario, si no es por justa causa” (Can, 964, 3).

De manera pues que usar el confesionario nunca quedará obsoleto; tanto es verdad que el Papa confiesa y se confiesa en un confesionario. Además en la Basílica de San Pedro, como en las demás basílicas patriarcales de Roma, sólo se confiesa en los confesionarios; que sirva esto de referencia o ejemplo a seguir.

Sin embargo hay circunstancias que obligan excepcionalmente a prescindir del confesionario: un moribundo en su lecho de muerte, un preso en la cárcel, en la calle en peligro de muerte, etcétera.

Otra de las excepciones es cuando, en un día señalado y a una hora determinada (por ejemplo, en Cuaresma, Semana Santa o en vista de numerosas primeras comuniones, etc.), varios sacerdotes llegan a un templo parroquial para ayudar al párroco a confesar; como, obviamente, no hay confesionarios para todos los sacerdotes, algunos de estos tendrán que confesar fuera de ellos.

Confesar a alguien fuera del confesionario, en caso extremo y de manera excepcional, tendrá que ser a petición de quien se confiesa y no por iniciativa del confesor, quien deberá preferir el confesionario. Si el fiel exige confesarse fuera del confesionario hay que acceder a su petición; es preferible esto a que no se confiese. Eso sí, hay que tener en cuenta que una excepción no se debe convertir en norma.

Y los confesionarios tienen su simbología. Los confesionarios, como parecen pequeñas iglesias, son símbolo de la Iglesia o del hogar paterno-divino que acoge al fiel que regresa arrepentido; son símbolo de que la Iglesia es la casa donde se acoge al fiel penitente para reconciliarlo con Dios.

A quien no entienda la importancia del confesionario puede resultarle útil reflexionar sobre por qué incluso Freud excluyó el «cara a cara» en sus prácticas de psicoanálisis con el fin de favorecer la espontaneidad y la tranquilidad del paciente.

Hoy día el diseño de confesionario ha cambiado. Ahora es más como una doble y amplia cabina (como una mini oficina) que ofrece alguna comodidad (aire acondicionado, calefacción, iluminación, muebles cómodos); algunos de estos ofrecen a quien se confiesa la opción de quitar o no la rejilla o la cortinilla.

Ahora bien, no hay que confundir el sacramento de la confesión con la dirección espiritual donde la persona dialoga con el sacerdote cara a cara. Y esta dirección tendrá siempre lugar fuera del confesionario.

¿Por qué la Iglesia exige el uso del confesionario?

La multisecular experiencia pastoral de la Iglesia, especialmente desde el Concilio de Trento (siglo XVI), ha sugerido y consolidado, con el paso del tiempo, la creación de este espacio específico de reconciliación.

Este espacio está pensado no solo para proteger la dignidad de la acción sacramental y la buena fama tanto del sacerdote como de quien se confiesa, sino también para favorecer la imparcialidad del sacerdote y la objetividad, sin condicionamientos, del fiel.

La estructura del confesionario facilita la conversación privada pues el sacerdote no tiene por qué conocer o ver al penitente; y la facilita pues la rejilla que existe entre el sacerdote y el fiel sirve para salvaguardar la necesaria discreción y también, obviamente, para garantizar el derecho que tienen todos los fieles a confesar sus pecados sin que tengan que revelar necesariamente su identidad personal.

Es por esto que ningún confesor (ni siquiera el Papa) puede obligar al penitente a que se identifique o dé la cara como condición para absolverle.

La confesión como juicio y como sacramento lo único que exige es la acusación verbal de los pecados y la consecuente absolución igualmente verbal (palabras que sean directamente perceptibles). Es por esto que no se exige que el sacerdote y el penitente se vean.

El confesionario evita el peligro de comprometer emocional y afectivamente a las personas implicadas, lo cual puede llegar a enturbiar el carácter sobrenatural de algo que es sagrado y serio.

FUENTE es.aleteia.org

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís