FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

MENSAJES DE SALVACIÓN DE JESÚS EL BUEN PASTOR. Quinta parte.

¡Mi Aviso será un Pentecostés para mis profetas, 
ungidos y discípulos de estos Últimos Tiempos!


¡DESPUÉS DE MI AVISO YA NO SERÉIS LOS MISMOS!


Mensaje de “el Buen Pastor Enoc” del día 3 de octubre de 2010

LLAMADO URGENTE A MI REBAÑO

Ovejas de mi grey, que mi paz esté con vosotras.

Después de mi Aviso ya no seréis los mismos. Mi despertar de conciencias separará las ovejas de las cabras. Mis ovejas a mi derecha y las cabras a la izquierda; mi adversario tomará posesión de su rebaño y por sus frutos los conoceréis.

Jesús en Jerusalén
Mis ovejas serán purificadas y al terminar la purificación brillarán como crisoles, por la gracia de mi Santo Espíritu; ocuparán las moradas que les estoy preparando en mi nueva creación. Mis nuevos cielos y mi Nueva Tierra aguardan para mis ovejas: los verdes prados y las frescas aguas serán el deleite de mi rebaño. Yo, el Eterno Pastor cuidaré de ellas; Yo soy la puerta por donde entrarán mis ovejas; soy su remanso y su paz.

Después de mi purificación seréis transformados en seres espirituales; la Gracia y la Sabiduría de mi Santo Espíritu hará vuestra transformación. Acordaos que en mi nueva creación el pecado no tiene cabida; es por eso que el pecado morirá con vuestra purificación. No temáis ovejas mías; todo pasará como un sueño si permanecéis unidas a Mí; mi Madre, la Eterna Pastora, cuidará de vosotras y os guiará a las puertas de mi redil. Seremos una familia; vosotras seréis mi rebaño, mi pueblo, y yo seré vuestro Dios.

Alegraos pues ovejas de mi rebaño, porque vuestro Eterno Pastor os espera; falta poco; no os atemoricéis; no os desesperéis; acordaos: Yo os conozco y estoy con vosotras. Agrupaos en torno a mi Madre y dejad que mi Madre os guíe y muestre el camino que os llevará a mi Nueva Creación.

Que mi paz os acompañe; no temáis; yo estaré con vosotras hasta la consumación de los tiempos. Os ama y espera: Jesús el Buen Pastor de todos los tiempos.

Dad a conocer mis mensajes de salvación a todas las naciones.     



Mensaje de “El buen Pastor Enoc” del día 20 de octubre de 2010

¡LA PAZ ESTÁ EN PELIGRO!
Urgente, Urgente, Urgente
Llamado de Dios Padre a la Humanidad

Hijos míos, pueblo de Dios, que mi paz esté con vosotros.

Pueblo mío; orad, orad, con mi Rosario de la Misericordia Infinita, porque el mal se cierne sobre mi creación y mis criaturas. No os canséis de orar y alabar a vuestro Padre que está en los cielos, para que detenga el curso de la guerra, que traería consecuencias catastróficas para la creación y la humanidad.

Pueblo mío: El gran país del norte, junto con sus aliados y otras organizaciones, planean invadir a Persia; esto traería la guerra, la desolación y la muerte de millones de seres humanos y la destrucción casi total de mi creación. Al ser invadida Persia, despertaría a un león dormido, que se uniría al dragón rojo, el cual vomitaría fuego sobre el gran país del oso y la estepa; desencadenándose la tercera guerra mundial, que duraría minutos, por todo el potencial armamentista que hay, destinado a la destrucción y la muerte.

¡Oh hijas de Sión: llorad y lamentaos, por la pérdida de vuestros valientes! ¡Entonad cánticos fúnebres y vestios de sayal, porque mi creación yace moribunda! Las ciudades están desoladas y el humo de la muerte se siente por doquier; las campanas tañen lastimeras, anunciando el paso de la desolación.

¡Oh, qué desolación; lo que ayer era verde y florido, en polvo y desierto ha quedado! Mi creación llora desconsolada, al ver tanto infortunio, dolor y muerte. La radiación y la contaminación acabará con muchos; mis aves morirán y la vida en el mar se extinguirá; el hambre se apoderará del resto que quede; muchos desearán estar muertos, pero la muerte se negará a escucharlos. El tiempo de la purificación comenzará y mi pueblo será probado, como se prueba el oro en el fuego.

Hijos míos, Pueblo de Dios, Ejército Militante: os hago un llamado, para que intensifiquéis vuestra oración y súplicas; pedidle a vuestro Padre Celestial, a través de vuestra oración, que detenga el curso de estos acontecimientos; Unios en oración y ayuno a escala mundial, pidiendo por la paz del mundo. Un día de oración y ayuno por esta necesidad; haced como los habitantes de Nínive y tendré misericordia de vosotros. Acordaos: Mi Misericordia es más grande que mi Justicia.

Escuchad pues, mi llamado angustioso e intensificad vuestra oración. Que mi paz tan amenazada en estos tiempos, perdure en vosotros. Soy vuestro Padre Celestial. Yhavé.

Urgente: Dad a conocer este mensaje a toda la humanidad, sin distinción de credos, razas y religiones.

"A MIS SACERDOTES" De Concepción Cabrera de Armida. CAPITULO XVI: Cuanta necesidad... de ser virtuosos.

MENSAJES DE NUESTRO SEÑOR
 
JESUCRISTO PARA SUS PREDILECTOS.


(“A mis Sacerdotes” de Concepción Cabrera de Armida)


XVI


CUANTA NECESIDAD TIENEN LOS  SACERDOTES DE SER VIRTUOSOS  PARA LO ALEJAR A LAS ALMAS.



Quiero humildad en mis sacerdotes. Pido mucha humildad para mis sacerdotes; viven en un ambiente de adulación, de diplomacias, de alabanzas, -¡cuántas falsas e hipócritas!-, y necesitan de un gran contrapeso de humildad y de propio conocimiento para no levantarse, pues son hombres; más que nadie necesitan mansedumbre, paciencia y humildad.
 
Cuántas almas se alejan de los sacerdotes por su mal carácter, por la frialdad en su persona y en sus palabras que hielan y cortan la confianza. Sólo Yo sé las veces que se deja trunca la acción divina en las almas por un solo acto de estos, por un capricho, o comodidad y molicie del sacerdote, por su poca paciencia y amabilidad. Cortan la confianza a las almas, repito; las alejan de los confesonarios, de los sacramentos, y dan además ocasión de escándalo, de murmuraciones, que no se detienen sólo contra los sacerdotes imperfectos y de poca virtud, sino que se pasan a lo santo, a lo divino, a lo mío, y me ofenden.
 
Muy delicado es el papel del sacerdote en las almas, por eso, más que nadie, necesitan los sacerdotes de abnegación, de dominio propio, de dulzura, de caridad y de muchas virtudes en el ejercicio de su ministerio y en su trato con las almas.
 
¡Qué difícil es el papel del sacerdote! Pero Yo le ayudo en todos sus ministerios. Debe ser amable sin rebajarse; dulce, con energía; atractivo con límites; paciente con discreción; suave con limitación y prudente, siempre”.
 
Que el Espíritu Santo y la Virgen María los transforme en otros Jesús,


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“A los Sacerdotes, hijos predilectos de la Virgen Santísima.”
 
¿Veis cuántos hermanos vuestros Sacerdotes traicionan la verdad, en el intento de adaptarla a la mentalidad del mundo, movidos por la falaz ilusión de ser mejor comprendidos, más escuchados y más fácilmente seguidos?
 
No hay ilusión más peligrosa que ésta.
 
¡Anunciad siempre con fidelidad y claridad el Evangelio que vivís! Vuestro hablar sea: “Sí, sí; no, no”; lo demás viene del Maligno.

LA REBELIÓN DEL AMOR SÓLIDO DE IGNACIO IBARZÁBAL

"Sólo en Cristo está la respuesta fundamental de la vida -Papa Benedicto XVI en un discurso a jóvenes en San Marino, Italia el 19 de junio pasado-, del corazón humano que siempre tiene hambre de infinito.


Ignacio Ibarzábal se recibió de abogado en la Universidad Austral tras cursar parte de sus estudios en la Universidad Tor Vergata en Roma. Trabajó de auditor en la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires y como asesor en el Gobierno de la misma ciudad y en el Congreso de la Nación. Ha realizado estudios en el IAE Business School y, en el exterior, en The Leadership Institute (Washington DC), The Witherspoon Institute (Princeton) y el Acton Institute (Michigan). En la actualidadse desempeña como docente universitario de Derecho Civil y Derecho de Familia. Además ha publicado artículos de doctrina, brindado conferencias en la C.A.B.A. y en siete provincias de nuestro país e intervenido en diversos medios de comunicación a nivel nacional e internacional.

(Video donde conoceremos a Ignacio Ibarzábal y nos hablará de las bases que han impulsado un movimiento de jóvenes en pro de una vida en amor, donde la sexualidad sea basada en reglas y obediencia)

"Se puede integrar la fidelidad y la espiritualidad en el amor" ha sostenido el joven argentino Ignacio Ibarzábal, recalcando que los miedos de hoy impiden dudar y a no vivir esa realidad. Creer en el verdadero amor es la parte fundamental que motiva a Grupo Sólido, en manos de Ibarzábal, a crear un movimiento llamado la Rebelión del Amor Sólido. 


(En esta segunda entrevista que le hicieran desde el programa Nuestra Fe a Ibarzábal se cuenta cuales son las preguntas que tienen los jóvenes de hoy y cómo la espiritualidad puede responder a ellas. Se cuenta como trabaja Grupo Sólido desde Argentina. Destacaremos que se habla de una convicción basada en creer en el amor sólido, no en el amor frágil o líquido que es el común denominador en la juventud de hoy que precisamente no vive la espiritualidad, y el amor lo limitan simplemente a una sexualidad libre)


Para mayores detalles del movimiento del Amor Sólido y de las actividades que se están realizando pueden visitar la página oficial http://www.gruposolido.org/. Tienen la opción de seguirles en facebook y twitter. 

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UN POCO DE HISTORIA: 
Zygmunt Bauman, sociólogo polaco de origen judío, ha tenido gran éxito editorial describiendo nuestra sociedad "líquida". Uno de sus libros, Amor líquido, captura el mensaje de la posmodernidad sobre las relaciones sexuales. Hoy, los vínculos son frágiles, débiles, casi etéreos.

El amor líquido es la herencia que nos ha legado la revolución sexual. Y cuando los adultos piensan que los jóvenes nadamos placenteramente en sus aguas, a muchos nos ha inundado el inconformismo. Y, de hecho, una reacción está en ciernes.

Durante los últimos años han surgido iniciativas de jóvenes en todas partes del mundo contra la instrumentalización de la sexualidad y a favor de su personalización a partir del amor. El movimiento más fuerte se ha dado en los EE.UU. y comenzó en febrero de 2005, en la prestigiosa Universidad de Princeton, con el lanzamiento de The Anscombe Society. Esta sociedad reunió a un grupo de estudiantes que -tal como relata Ryan T. Anderson, uno de sus fundadores- estaban cansados de la deshumanizante cultura de los campus universitarios y buscaban señalar una alternativa, una forma más excelente de celebrar la sexualidad humana. La noticia circuló rápidamente por medios como The New York Times y el modelo se replicó vertiginosamente en otros lugares. Hoy contamos grupos idénticos en más de 30 universidades e incluso se ha fundado una nueva organización, Love and Fidelity Network, dedicada exclusivamente a equipar con recursos y entrenamiento a estos jóvenes para que puedan, en ámbitos hostiles, promover sus ideas. En todo el mundo occidental, incluida la Argentina, están surgiendo movimientos similares.

Todos estos jóvenes coinciden en una serie de ideas desconocidas hoy para muchos adultos. Piensan que la sexualidad es una dimensión humana a celebrar. Ella jamás debe ser reprimida, pero tampoco puede reducirse sin más, a la utilización del otro como medio de placer. Por eso, la abstinencia adquiere un significado positivo y el matrimonio resalta como acto de libertad fundamental capaz de elevar cualitativamente la capacidad de amar. Estos jóvenes -primera generación masiva de hijos de padres divorciados- reivindican la familia como fuente de amor incondicional, sustento del desarrollo saludable de la personalidad y cuna de ciudadanos proactivos y responsables.

La noción vital es que la sexualidad es cauce del amor -¿cuándo fue que lo olvidamos?- y que la primera sin el segundo no colma las aspiraciones del corazón humano.

Sin embargo, la novedad radical es que estos grupos no se fundan en argumentos teológicos, sino en ciencias humanas. La mayoría de ellos se animan a desafiar y desarticular con dulces argumentos el discurso dominante en las academias más solemnes.

Algún observador desatento podrá alegar que esta lectura se contradice con los hechos. Que el imperio del consumismo sexual, la baja en la tasa de nupcialidad y el aumento de los divorcios son pruebas tajantes de que los jóvenes son líquidos .

Y tendrá parcialmente razón. Pero olvidará que los cambios sociales son conquistas de las minorías creativas y no de mayorías descreídas. Y estas minorías juveniles tienen sed de sublevación. Ya no tienen una autoridad familiar contra quien rebelarse, ni siquiera una ética sexual de la cual burlarse. Hoy los jóvenes sólo podemos levantarnos contra el libertinaje, la desorientación y el sufrimiento que genera aquello que Erich Fromm llamaba separatidad. ¿Dejaremos pasar esta oportunidad?

Estamos en la intersección de dos líneas. En el presente, que ya es historia, eximios literatos y académicos llenan las editoriales con tinta que huele a mayo francés y las universidades con lineamientos que imponen esos olores; gobernantes correligionarios traducen al compás esas ideas en políticas públicas, y una legión de periodistas, inspirados por ese halo de uniformidad, creen dar noticia de la novedad mientras comunican el último testamento de una revolución que ya huele a naftalina.

Pero mientras el público observa las cúpulas de las universidades, los gobiernos y los medios, en los suburbios de esos ambientes nacen las nuevas ideas y se prepara la contrarreforma. Cuando todos miran asombrados los logros del liberalismo sexual, una liberación más atractiva se afinca en el corazón de miles de jóvenes. Y se afianza, con el tesón que despierta saberse injustamente censurados por la corrección política.

Lejos de ganar la guerra cultural, la revolución sexual comienza a cerciorarse de que su era llegó a su fin, y al tiempo que disfruta de las recompensas que le otorgan batallas del pasado, atiende a las derrotas que son la fuente de su desaparición futura. Porque los jóvenes que ni siquiera habíamos nacido en los 60 ni en los 70 estamos cansados de que adultos que una vez tuvieron nuestra edad -y lamento agregar, que ahora ya están mayores- pongan en nuestras bocas palabras que ya no pueden ser suyas.

Así, mientras Simone de Beauvoir descansa con una sonrisa en su lecho viendo pasar toneladas de noticias y miles de leyes que concretan sus postulados, algunos chicos que hoy se revuelcan en los vientres de sus madres -de esas pocas que los verán nacer- anticipan a quiénes pergeñarán políticas públicas bien diferentes. Y las cultivarán sobre el abono sembrado por los jóvenes de hoy, que con la miel de sus razones ya están atrayendo corazones a ser partícipes de una nueva revolución: la revolución del amor fiel, verdadero, responsable: la revolución del amor sólido.

TOMADO DE LA NACIÓN, Martes 08 de febrero de 2011.-

"En Cristo podéis encontrar las respuestas a las preguntas que acompañan vuestro camino, no de un modo superficial, fácil, sino caminando con Jesús, viviendo con Jesús. El encuentro con Cristo no se resuelve en la adhesión a una doctrina, a una filosofía, sino que lo que Él os propone es compartir su misma vida y así aprender a vivir, aprender qué es el hombre, qué soy yo".
     Papa Benedicto XVI.

SEÑOR, NECESITAMOS SACERDOTES SANTOS.




NECESITAMOS, SEÑOR, SACERDOTES SANTOS

Ciertamente el pueblo de Dios, a través de la historia, ha tenido a bien considerar la súplica insistente por la petición de pastores según el corazón de Jesucristo, a la cual Dios, como buen Padre, ha querido responder con profunda benevolencia, alimentando la fe de la Iglesia con un buen número de Santos, hombres y mujeres entregados totalmente al servicio de Dios, ejemplo de ellos son los sacerdotes.

La anterior es una petición que en este siglo XXI, cada vez se eleva con más fuerza ante la falta de hombres entregados a un servicio extraordinario, de los cuales Dios quiere disponer para ser verdaderos maestros en la purificación de las vidas humanas. Es cierto que Dios sigue llamando pero el hombre por su libre voluntad, que por Dios mismo le fue dada, decide no responder con generosidad a este llamado, se tiene miedo al compromiso que éste exige y, en consecuencia, no se da cuenta del grandioso proyecto que Dios le tiene preparado para ser completamente feliz toda su vida.

En definitiva, todos estamos llamados a ser santos pero en mayor responsabilidad aquél que se le ha conferido el sacramento del orden, porque en su fragilidad pecadora, ha querido Dios resguardar los tesoros de su multiforme gracia, que son los Sacramentos, de los cuales el pueblo de Dios se sirve para acercarse un poco más hacia el escalón último de la Santidad. Así pues el sacerdote debe convertirse en verdadero templo puro que resguarda los manjares de Dios, demostrándolo con el ejercicio de su vida imitada a la de Cristo Buen Pastor que “no vino a ser servido sino a servir”, sellando con su sangre en el madero su amor profundo por su Padre, y sus hermanos los hombres.

La responsabilidad del consagrado en esta cuestión de Santidad se da en una dualidad, que es la de tomar el camino particular que se nos otorga por el bautismo, pero también, ser maestro capaz de instruir a otros hacia el modelo de perfección que es Jesucristo. En el Sacramento del orden se configuran los presbíteros con Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, como ministros de la Cabeza, para construir y edificar todo su cuerpo, que es la Iglesia. Cierto es que ya en la consagración del bautismo, recibimos el signo y don de tan gran vocación y gracia, a fin de que, aun con la flaqueza humana, los puedan y deban aspirar a la perfección, según la palabra del señor: “vosotros, pues, sed perfectos, como es perfecto vuestro padre celestial” (Mt 5, 48). De esta manera observamos que el sacerdote está obligado en todos los aspectos a representar a Cristo aquí en la Tierra, con un rostro lleno de amor y de misericordia hacia los fieles. Y que por este mismo hecho de personificar al mismo Jesucristo, es cubierto de una gracia particular para que pueda alcanzar mejor, por el servicio de los fieles que se le han confiado y de todo el pueblo de Dios, la perfección de Aquel a quien representa, y cure la flaqueza humana de la carne, y lod conduzca la santidad de aquel que fue hecho para nosotros pontífice “santo, inocente, incontaminado” (Heb 7- 26).

“Necesitamos señor sacerdotes santos”, es la expresión de un pueblo que tiene ese espíritu de sequedad, de hombres que sean como espejos que dejen trasparentar un poquito de la santidad del mismo Dios. Hombres fuera de lo común que demuestren ese deseo ardiente de hacer la voluntad del Padre y no la propia, serenos, sencillos. Hombres cuya existencia sólo se comprenda en el servicio a los demás y a dar culto a Dios. Hombres que encuentren el sentido trascendente y con ello se esfuercen por realizarse en las virtudes humanas, hombres que no se callen ante los abusos de diversos líderes sociales, hombres llenos del espíritu de Dios, hombres que sean el signo de esperanza ante un ambiente de pecado y de tristeza, etc., en fin miles de peticiones que surgen en el cristiano a raíz de la problemática vivida en la sociedad.

En este sentido profundo el pueblo orante debe estar bien consciente de la realidad que viven los sacerdotes, de que no es tan fácil el camino que han decidido seguir, puesto que, si fuera sencillo, muchos se animarían a realizarse como uno de ellos. Al contrario, requiere de un gran esfuerzo por optar a no pertenecer a este mundo sino al eterno que el mismo Cristo nos promete, y en este sentido el sacerdote está inserto al mundo, en el cual debe vencer poco a poco los goces vanos que éste le presenta. Son muchas las tentaciones y, sobre todo, son más recurrentes en ellos que se esfuerzan por la santidad, por esto debemos entender que no han sido llamados porque son perfectos, sino que se esfuerzan por serlo, y que en este camino de constante purificación, puede haber tropiezos, que deben ser entendidos por la sociedad con un signo de completa madurez, por el simple hecho de que tienen naturalidad propensa al pecado.

Por lo tanto, nuestro compromiso como pueblo de Dios es grande, puesto que tenemos el profundo deber de orar por la santificación de los futuros sacerdotes y de los que ya están ejerciendo su ministerio, para que el que los ha llamado, les ayude a vencer las tentaciones del pecado y los mantenga fieles en sus mandatos. Convenzámonos de que necesitan de nuestra ayuda en todos los aspectos, pero sobre todo en la súplica constante a Nuestro Señor, que oye las plegarias de su pueblo y que no le desampara por ser un Padre infinitamente bueno. Y así santificándose los sacerdotes, pueda también el pueblo de Dios santificarse y llegar a expresar esa frase de San Agustín: “Nos hiciste señor para ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti”





"Oren al dueño de la mies, para que envíe más operarios…", nos dice Jesús.

Jesús pasa, en algún momento de nuestra vida; nos mira con amor a los ojos y nos llama, a una vocación específica: algunos a la vida sacerdotal; a otros, al matrimonio, a la vida consagrada o laical… Llama y a unos "los elige", esperando nuestra respuesta libre, generosa y fiel. Para que, desde "nuestra entrega en el amor generoso", los demás puedan descubrir" su presencia salvadora"…

Dejemos que dios mire nuestra familia. no tengamos miedo…El Señor, tal vez quiere elegir a uno de nuestros hijos, familiares o amigos para "el sacerdocio o la vida consagrada". como dice el Papa Benedicto. "El no quita nada, y lo da todo. quien se da a Él, recibe el ciento por uno…"

Oremos, para que el buen dios nos regale "muchas y santas vocaciones sacerdotales o a la vida consagrada".

Aquí, les dejo esta hermosa Plegaria de un Obispo… que todos podemos rezar en "familia"…



ORACIÓN PARA PEDIR "SANTOS SACERDOTES"

"SEÑOR ,
necesitamos Sacerdotes,
pero sacerdotes calcados en Ti.

No queremos sacerdotes ocasionales,
sino Sacerdotes a toda hora y auténticos.
Que nos transmiten a Ti sin términos medios,
sin restricciones, sin miedos.

QUEREMOS sacerdotes que consagran Hostias,
pero sobre todo almas transformadas en Ti.

Sacerdotes que hablen con la vida,
más que títulos académicos.
sacerdotes que gasten su sacerdocio,
en vez de estudiar cómo salvaguardar "su dignidad".

SEÑOR;
el hombre de hoy no ha cambiado mucho
del hombre de tu tiempo:
todavía tiene hambre, todavía tiene sed:
hambre y sed de Ti, y que Tú sólo puedes apagar.

DANOS, entonces, sacerdotes colmados de ti:
sacerdotes que nos den a Ti, esto es lo único que necesitamos.

A NOSOTROS, SEÑOR, nos sirven
sacerdotes de corazón abierto,
de manos agujereadas, de mirada limpia.

BUSCAMOS sacerdotes que sepan rezar,
más que organizar.

Sacerdotes que sepan hablar contigo,
porque cuando un sacerdote reza,
el pueblo está seguro.

HOY, SEÑOR, están de moda las encuestas;
se hacen sondeos acerca de cómo debe ser,
acerca del sacerdote que queremos,
acerca del tipo de Iglesia que queremos.

PERDÓNAME, SEÑOR,
jamás he respondido a estos requerimientos,
pero a Ti, Señor, te lo puedo decir:
el sacerdote lo quiero amasado en oración.

DANOS, SEÑOR, sacerdotes de rodillas callosas,
que sepan esperar, expiar, implorar…

AH, SEÑOR, me olvidaba:
Háznos dignos de tener sacerdotes así. 
Amén ".

¡ Oremos en familia, ofreciendo un Padre nuestro al Señor ¡…

María Reina y Madre de los sacerdotes;
ruega por nuestros sacerdotes, házlos fieles y entregados.

Así sea.

"A MIS SACERDOTES" De Concepción Cabrera de Armida. CAPITULO XV: Cómo deben administrarse los sacramentos.

MENSAJES DE NUESTRO SEÑOR
 
JESUCRISTO PARA SUS PREDILECTOS.

(“A mis Sacerdotes” de Concepción Cabrera de Armida)

XV

CÓMO DEBEN ADMINISTRARSE LOS SACRAMENTOS

“Todos los sacramentos purifican, porque llevan algo divino: llevan mi Sangre, llevan nada menos que la influencia viva y palpitante de la Trinidad; en todos campea muy principalmente el Espíritu Santo. El Padre fecundando; el Hijo, redimiendo; el Espíritu Santo, santificando. Y los sacerdotes que apliquen estos sacramentos deben estar sin mancha, porque imparten tesoros del cielo sobre los cuerpos y sobre las almas; ponen mi sello divino en los corazones; lavan con mi Sangre y dan eficaces auxilios de gracias a quienes los reciben. 
 
Yo quisiera que al impartir mis Sacramentos, los sacerdotes se hicieran en cargo de su papel; con más razón los Obispos a quienes está reservada la confirmación y las Órdenes sagradas. Que cada sacerdote piense de antemano lo que va a impartir, que son las riquezas espirituales del cielo; que no se atreva jamás a tocar lo santo con manos y corazones que no lo son.
 
No quiero escrúpulos que dañan a las almas y que detienen las gracias; solo pido rectitud y un corazón puro al impartirlos.
 
Curas, vicarios y todos los que impartan a las almas lo divino tienen obligación de estar divinizados, porque me representan a Mí.
 
Y si estando manchados no pueden confesarse, siempre pueden hacer un acto de contrición y arrepentirse; siempre tienen elementos en la Iglesia para purificarse.
 
También los pecados veniales me ofenden, y en su delicadeza para Conmigo, deben tocar lo puro purificados. Tienen muchos medios en la Iglesia para limpiarse.
 
Sí; hay mucho descuido y laxitud en esto; ya no hablo aquí de sacerdotes en pecado mortal, que ya saben lo que acumulan en sus impuras almas ejerciendo actos de su ministerio con culpa grave; pido también que los sacerdotes buenos se limpien más y que no toquen ni a la Trinidad ni a la Eucaristía, en los sacramentos, con corazones menos limpios.
 
Todo en mi Iglesia debe inspirar pureza, luz; porque Dios es luz y sus irradiaciones en la Iglesia y en las almas son de claridad, de pureza.
 
Todo lo que no es luz no es Dios; todo lo que no es puro es satánico, porque Satanás es antagonista de la luz; por eso en él y en los suyos todo es doblez, oscuridad y tinieblas. Uno de los caracteres de Satanás consiste en lo tenebroso de sus procederes; y en la oscuridad, engaña, transforma y oculta. Su hipócrita táctica es siempre velar, empañar el alma, llenarla de humareda, ocultarle sus perversos fines y envolverla en tinieblas.
 
Pero mi Iglesia es luz y las almas que son mías deben ser de luz, de claridad, transparentándome a Mí, transparentando el cielo. Todo lo tenebroso no es mío, todo lo compuesto no es mío, que soy simplísimo; y mi doctrina nace de la unidad toda pura y trata siempre de unificar las almas en Mí, en un solo rebaño y un solo Pastor.
 
Quiero quitar de mi Iglesia los abusos e indelicadezas de los míos en el modo de impartir los sacramentos, de observar las rúbricas, de unificar el sentir de los sacerdotes con sus Pastores. Esa unificación es muy necesaria y no existe en muchos de los corazones de los sacerdotes con su Pastor; de esto se derivan grandes males.
 
Y ¿cómo se remedian? Unificando los espíritus en un Espíritu, en el Espíritu Santo, teniendo los sacerdotes con su Pastor un solo querer y una sola alma. En este punto hay mucho que reformar, porque mientras los obispos no tengan la confianza y la voluntad de sus sacerdotes, habrá separación, no existirá fundamento sólido de caridad, y con esto me lastiman a Mí y se causan muchos daños a las almas.
 
Quiero afirmar estos puntos en mi Iglesia; quiero evitar ofensas a mi Padre y castigos para los pueblos, que muchos vienen por este lado que parece pequeño y no lo es.
 
Quiero delicadezas en los míos y unión con sus almas tan escogidas y amadas de mi Corazón. Quiero sacerdotes celestiales, tales como los necesita mi Iglesia y ha concebido mi Corazón. Para esto doy estos puntos generales y particulares, para que los pongan en práctica quienes deban.
 
México se va a distinguir en mi amor y en mi Servicio…
 
Así lo espero, que yo cuando pido doy. Ya he comenzado a sentir los efectos consoladores de algunos corazones”.
 
Que el Espíritu Santo y la Virgen María los transforme en otros Jesús,


*************

“A los Sacerdotes, hijos predilectos de la Virgen Santísima.” 
 
“Permaneced siempre en mi Corazón Inmaculado. Sí lo hacéis. Yo seré la que haga todo en vosotros, en todo momento.
 
No es preocupéis más. Aceptad vuestra pequeñez con humildad y mansedumbre. Decid al Señor: “Soy tu hijo más pequeño. Conozco mi pobreza y te doy gracias””.

EXORCISMOS DEL PADRE ARNOLD RENZ (Sexta parte).

10o EXORCISMO: 18-06-1977. –

Purgatorio - Indulgencias


E) "Di lo que la Santísima virgen quiere decir y nada más! En nombre de ..."

B) "Ella dice que tendríais que poneros de rodillas y decir tres veces "Santo, Santo, Santo..." y rezar un "Rosario de Lágrimas". Pero nosotros decimos: No hace falta rezar, mientras más recéis, más os combatiremos, porque nos provocáis. Tendréis una vida mejor si no rezáis, y por el contrario, hacéis lo que nosotros queremos.

E) ¡"No queremos tener una vida mejor! Queremos hacer la voluntad de Dios".

B) "Pero entonces sólo tendréis persecuciones, y una extrema mala suerte".

(Se recitan en común las plegarias demandadas: "Santo" y "Rosario").

E) "¿Sería mejor que dijésemos: Por las lágrimas y lágrimas de sangre?"

B) "Los dos sería mejor (se vuelve a uno de los sacerdotes). ¿No puedes quitar tus manazas de ahí?. Estas manazas consagradas no las queremos..."

E) "Las almas del Purgatorio nos quieren ayudar a rezar por la Iglesia?".

B) "Las que son de grados más bajos, cuando han sido personas mal intencionadas o han pecado mucho, no saben muchas veces si están en el infierno o si han sido salvadas. A las que están abajo, todavía podemos influirlas. Se encuentra en eso que se llama el lago inferior. Solamente por medio de una cantidad incalculable de plegarias y sacrificios... Muchas se quedarán hasta el fin del mundo, pero bendicen a Dios con completa sumisión de que hayan sido puestas ahí abajo. Puede decirse que es la frontera entre el infierno y el purgatorio. Ahí se encuentran los que hubieran merecido el infierno, pero gracias a los sacrificios de personas que se han ofrecido, han sido salvadas en el último momento. No nos gusta que recéis por las almas del Purgatorio. ¡Que sufran! ¡Que revienten! También nosotros tenemos que sufrir atrozmente en el infierno."

E) "¿Puede ganarse todavía la indulgencia Toties-quoties el día de todos los Santos y el día de todos los difuntos?".

B) "Lo que el Papa ha establecido una vez, otro no puede suprimirlo. Las indulgencias son regalos de un valor inestimable, son tesoros para las pobres almas del Purgatorio. Cuando se hace un gran regalo, el donador no puede venir y decir: "Oye, he hecho una tontería al hacerte ese regalo. Ahora es necesario que me lo devuelvas.". Diría: "Hubieras debido reflexionar, antes de hacerme el regalo". Lo mismo sucede con las indulgencias. Los de ahí arriba hacen decir, que las indulgencias que un Papa ha otorgado, no las puede retirar otro. Se quiere suprimir absolutamente todo."

E) "¡Dinos lo que la Santísima Virgen quiere decirnos sobre los Sacramentos!"

B) "Sin una verdadera confesión, la gente pierde toda conciencia moral. Por lo tanto, pecan mucho más. Piensan: "Si no se está obligado a arrodillarse delante de un confesionario, ante un viejo, vestido con sotana; la vida será más fácil". El mismo sacerdote dice que ahora la ceremonia penitencial, reemplaza la confesión. Ella dice que la ceremonia penitencial no reemplaza jamás la confesión. Sería necesario preparar mucho mejor a la gente para la confesión. Nosotros (los demonios) tenemos una gran competencia. Tentamos a los hombres de todas formas. Si no tenemos éxito, venimos y presionamos, para que no tenga el deseo de mejorarse. Con muchos tenemos la intención de que no reconozcan sus pecados. Para esos delegamos a ciertos demonios. Cuando un hombre tiene un cierto propósito firme sobre su defecto dominante, recibe ciertas gracias. Dice al sacerdote su defecto dominante. Es un acto de humildad, y donde hay humildad, pueden venir algunas gracias, que sin eso, no llegarían. Cuando no hemos podido dominar al hombre, entonces empleamos a los últimos demonios, para que en el último momento, le invada un gran terror, que no se atreve a confesar. Si se trata de pecados graves, resulta más funesto confesarlos. Si callan conscientemente, no pueden llegar al estado de gracia; hasta por los pecados veniales que no se confiesan, se reciben menos gracias, porque entonces se tiene menos tendencia a cambiar..."



11o EXORCISMO: 25,4,1977. –

La Comunión



E) "¡Belcebú, te ordenamos en nombre de Jesús, di la verdad en nombre de..."

B) "Ella hace decir a propósito de la primera comunión, que es un daño inimaginable para un niño, si no se confiesa antes de hacer la primera comunión. Se dice que los niños no tienen defectos, que los niños son buenos, que no saben lo que hacen y que son todavía inocentes. Pero tienen más defectos y pecados de lo que se cree. Nosotros tenemos ahí abajo muchos más niños de los que creéis. Ella hace decir que los niños que no han sido preparados por sus sacerdotes, deben ser dirigidos a otros sitios, donde se les dé una instrucción. Los propios padres deben tomar el catecismo y aprender con el niño, hasta que sea capaz de recibir un don tan grande como la Santa Eucaristía. De lo contrario, el niño no será jamás guiado por el buen camino. Pues dirá: "La primera vez fui a hacer la comunión sin confesar". De esta manera, muchos niños y jóvenes, llegan a un punto que no les importa nada recibir este sacramento en estado de pecado mortal. Cada confesión da y contiene gracias incalculables, que no podéis comprender..."

E) "En Nombre de la Santísima Virgen, Belcebú, dí la verdad..."

B) "Los Sacramentos no hubieran debido ser cambiados en absoluto. Eso se ha hecho en parte, por las maquinaciones de la franco-masonería. El cielo no hubiera querido que se suprimiera el ayuno eucarístico..."

E) "¿Qué hay de la comunión en la mano de los primeros tiempos de la Iglesia?"

B) "Cristo, cuando rompió el pan, no se lo dio a los Apóstoles en la mano. Puso el pan directamente en la boca de los Apóstoles. Los Apóstoles daban la comunión en la boca. Cristo no quería que se tomase en la mano. Más tarde se tomó en la mano, porque se comprendieron mal las cosas. La Santa Virgen recibía este sacramento siempre de rodillas e inclinándose profundamente. Estábamos furiosos contra Ella, cuando recibía la comunión. Ella vivió todo lo que pasó durante la Última Cena. Estaba destinada a guiar la Iglesia. Los Apóstoles no han dado jamás la comunión de otra forma que en la boca. Si después ha sido de otra forma, no es la culpa de los Apóstoles.

E) "¿Quién ha querido e introducido la comunión en la mano?..."

B) "¡No tienes que hacer esa pregunta! ... Somos nosotros los que hemos arreglado y tramado eso. Nos hemos dicho: "Si pudiéramos introducir la comunión en la mano en tiempos de los primeros cristianos, se podría decir más tarde: La comunión en la mano ya existía en tiempos de los primeros cristianos".

No saben que eso no lo quiso Dios. Hay gente de buena fe que creen que eso viene del Papa e ignoran que existía un sosia. No saben que es un pecado recibir la comunión en la mano. No quieren distinguirse de los otros. En muchas iglesias cuando hacen la genuflexión y quieren recibir la comunión en la boca, so objeto de una discriminación por parte del sacerdote. En ese caso no tiene demasiada gravedad el pecado. El de ahí arriba juzga cada caso. No se puede decir que tal persona irá al infierno, porque recibe la comunión en la mano. Es pecado cuando se sabe y no se hace..."

Vea la quinta parte aquí



A continuación les dejo la séptima y octava parte de una entrega de 10 videos que componen el exorcismo realizado a la joven Anneliese Michel por el padre Arnold Renz. (Al finalizar la reproducción encontrarán los enlaces del video alojado en Youtube).




CELIBATO: ANTOLOGÍA DE TEXTOS (CASTIDAD) -tercera parte-


EL CELIBATO: REFLEJO DE ENTREGA TOTAL
A JESUCRISTO Y LA CAUSA DE SU IGLESIA


Selección de textos -continuación-




El amor a la Virgen y la santa pureza

Debemos profesar una ferviente devoción a la Santísima Virgen, si queremos conservar esta hermosa virtud; de lo cual no nos ha de caber duda alguna, si consideramos que ella es la reina, el modelo y la patrona de las vírgenes. San Ambrosio llama a la Santísima Virgen señora de la castidad; San Epifanio la llama princesa de la castidad, y San Gregorio, reina de la castidad [.] (Santo Cura de Ars,Sermón sobre la pureza).

Mas para guardar inmaculada y perfeccionar la castidad, existe ciertamente un medio, cuya maravillosa eficacia se halla confirmada continuamente por la experiencia de siglos: Nos referimos a una devoción sólida y ardiente hacia la Virgen Madre de Dios. En cierto modo, todos los demás medios se resumen en esta devoción; porque todo el que vive sincera y profundamente la devoción mariana se siente ciertamente inclinado a vigilar, a orar, a acercarse al tribunal de la Penitencia y a la Eucaristía (Pío XII, Sacra virginitas, 57).

La Virgen Santa María, Madre del Amor Hermoso, aquietará tu corazón, cuando te haga sentir que es de carne, si acudes a Ella con confianza (J. Escrivá de Balaguer,Camino, n. 504).


La santa pureza y la Sagrada Eucaristía

Cuanto más pura y más casta sea un alma, tanto más hambre tiene de este Pan, del cual saca la fuerza para resistir a toda seducción impura, para unirse más íntimamente a su Divino Esposo: Quien come mi Carne y bebe mi Sangre, permanece en mí, y yo en él (León XIII, Enc. Mirae caritatis, 28-V-1902).


Es virtud para todos

¿Qué quieres que hagamos? ¿Subirnos al monte y hacernos monjes? Y eso que decís es lo que me hace llorar: que penséis que la modestia y la castidad son propias sólo de los monjes. No. Cristo puso leyes comunes para todos. Y así, cuando dijo el que mira a una mujer para desearla (Mt 5, 28), no hablaba con el monje, sino con el hombre de la calle. Yo no te prohíbo casarte, ni me opongo a que te diviertas. Sólo quiero que se haga con templanza, no con impudor, no con culpas y pecados sin cuento. No pongo por ley que os vayáis a los montes y desiertos, sino que seáis buenos, modestos y castos aun viviendo en medio de las ciudades (San Juan Crisóstomo, Hom. sobre S. Mateo, 7, 7).

[.] cada uno en su sitio, con la vocación que Dios le ha infundido en el alma —soltero, casado, viudo, sacerdote— ha de esforzarse en vivir delicadamente la castidad, que es virtud para todos y de todos exige lucha, delicadeza, primor, reciedumbre, esa finura que sólo se entiende cuando nos colocamos junto al Corazón enamorado de Cristo en la Cruz (J. Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, 184).


La castidad, sin la caridad, es «lámpara sin aceite»

Aunque la castidad sobresalga de modo eminente, sin la caridad no tiene valor ni mérito. La castidad sin la caridad es una lámpara sin aceite (San Bernardo, Trat. sobre costumbres y ministerios de los obispos, 3, 8).


Pecados y vicios que se originan de la lujuria

(La lujuria origina) la ceguera de espíritu, la inconsideración, la precipitación, la inconstancia, el egoísmo, el odio a Dios, el apegamiento a este mundo, el disgusto hacia el mundo futuro (San Gregorio Magno, Moralia, 31, 45).

¿No habéis visto a esos pacientes con parálisis progresiva, que no consiguen valerse, ni ponerse de pie? A veces, ni siquiera mueven la cabeza. Eso ocurre en lo sobrenatural a los que no son humildes y se han entregado cobardemente a la lujuria. No ven, ni oyen, ni entienden nada. Están paralíticos y como locos (J. Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, 181).

Especialmente el fuego de la lujuria prende en seguida allí donde halla el veneno de la ira, que es como su excitante inmediato (Casiano, Instituciones, 6, 23).

Quien no sabe dominar su concupiscencia es como caballo desbocado, que en su violenta carrera atropella cuanto encuentra, y él mismo, en su desenfreno, se maltrata y hiere (San Ambrosio, Trat. sobre las vírgenes, III, 5).

[.] Se sigue un doble acto desordenado. El primero hace referencia al fin, y es el egoísmo, que busca un placer desordenado y es causa del odio a Dios, impidiendo, con la misma fuerza de la concupiscencia, el amor de Dios. El segundo hace referencia a los medios, y es la complacencia en la vida presente, en la que se encuentra el placer, junto con la desesperación de la vida futura; pues quien no reprime los placeres carnales no se preocupa de adquirir los espirituales, sino que siente fastidio de ellos (Santo Tomás, Suma Teológica, 2-2, q. 153, a. 5 c).

Son individuos infelices, y de nuestra parte —además de las oraciones por ellos— brota una fraterna compasión, porque deseamos que se curen de su triste enfermedad; pero, desde luego, no son jamás ni más hombres ni más mujeres que los que no andan obsesionados por el sexo (J. Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios,179).


Crear un clima favorable a la castidad

Queremos en esta ocasión llamar la atención de los educadores y de todos aquellos a quienes incumbe una especial responsabilidad en orden al bien común de la convivencia humana, sobre la necesidad de crear un clima favorable a la educación de la castidad, es decir, al triunfo de la libertad sobre el libertinaje, mediante el respeto del orden moral.

Todo lo que en los medios modernos de comunicación social conduce a la excitación de los sentidos, el desenfreno de las costumbres, como cualquier forma de pornografía y de espectáculos licenciosos, debe suscitar la franca y unánime reacción de todas las personas, solícitas del progreso de la civilización y de la defensa de los supremos bienes del espíritu humano. En vano se trataría de buscar justificación a estas depravaciones con el pretexto de exigencias artísticas o científicas, o aduciendo como argumento la libertad concedida en este campo por las autoridades públicas (Pablo VI, Enc. Humanae vitae, n. 22).



El celibato «por amor al reino de los cielos»

La continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos recomendada por Jesucristo Señor Nuestro, gozosamente abrazada y laudablemente observada por no pocos cristianos a través de los tiempos y también en nuestros días, siempre ha sido tenida en mucho por la Iglesia, especialmente para la vida sacerdotal (Conc. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, 16).

[.] lo mismo que en el amor humano, la plenitud de amor que lleva consigo el celibato exige una renovación realizada cada día en una renuncia alegre de sí mismo (A. del Portillo, Escritos sobre el sacerdocio, p. 94).

Tú, cultiva la vida afectiva, porque son reprendidos los que carecen de afecto, y con un sentimiento sano di: ¿Quién se pone enfermo que yo no desfallezca? (San Agustín,Coment. sobre el Salmo 55).

Por la ley del celibato, el sacerdote, lejos de perder por completo el deber de la verdadera paternidad, lo realza hasta lo infinito, puesto que engendra hijos no para esta vida terrenal y perecedera, sino para la celestial y eterna (Pío XII, Menti nostrae).

Si se considera que el Amor encarnado entre los hombres evitó cualquier atadura humana —por justa y noble que fuese— que pudiera en algún momento dificultar o restar plenitud a su total dedicación ministerial, se comprende bien la conveniencia de que el sacerdote haga lo mismo, renunciando libremente —por el celibato— a algo en sí bueno y santo, para unirse más fácilmente a Cristo con todo el corazón (cfr. Mt 19, 12; 1 Cor 7, 32‑34), y por Él y en Él dedicarse con más libertad al entero servicio de Dios y de los hombres (A. del Portillo, Escritos sobre el sacerdocio, p. 79).

La respuesta a la vocación divina es una respuesta de amor al amor que Cristo nos ha demostrado de manera sublime (Jn 15, 13; 3, 16); ella se cubre de misterio en el particular amor por las almas, a las cuales El ha hecho sentir sus llamadas más comprometedoras (cfr. Mc 10, 21). La gracia multiplica con fuerza divina las exigencias del amor, que, cuando es auténtico, es total, exclusivo, estable y perenne, estímulo irresistible para todos los heroísmos. Por eso la elección del sagrado celibato ha sido considerada siempre en la Iglesia «como señal y estímulo de caridad» (L. G. n. 42); señal de un amor sin reservas, estímulo de una caridad abierta a todos (Pablo VI, Enc.Sacerdotalis coelibatus, n. 24).

Así el sacerdote, muriendo cada día totalmente a sí mismo, renunciando al amor legítimo de una familia propia por amor de Cristo y de su reino, hallará la gloria de una vida en Cristo plenísima y fecunda, porque, como Él y en Él, ama y se da a todos los hijos de Dios (Pablo VI, Enc. Sacerdotalis coelibatus, n. 30).

El Sacerdote, renunciando a esta paternidad que es propia de los esposos, busca otra paternidad y casi otra maternidad, recordando las palabras del Apóstol sobre los hijos, que él engendra en el dolor. Ellos son hijos de su espíritu, hombres encomendados por el Buen Pastor a su solicitud. Estos hombres son muchos, más numerosos de cuantos puede abrazar una simple familia humana. La vocación pastoral de los sacerdotes es grande y el Concilio enseña que es universal: está dirigida a toda la Iglesia y, en consecuencia, es también misionera. Normalmente, ella está unida al servicio de una determinada comunidad del Pueblo de Dios, en la que cada uno espera atención, cuidado y amor. El corazón del Sacerdote, para estar disponible a este servicio, a esta solicitud y amor, debe estar libre. El celibato es signo de una libertad que es para el servicio. En virtud de este signo el sacerdocio jerárquico, o sea «ministerial», está —según la tradición de nuestra Iglesia— más estrechamente ordenado al sacerdocio común de los fieles. (Juan Pablo II, Carta Novo incipiente, n. 8).



El pudor y la modestia, «hermanos pequeños de la pureza»

El pudor advierte el peligro inminente, impide el exponerse a él e impone la fuga en ocasiones a las que se hallan expuestos los menos prudentes. El pudor no gusta de palabras torpes y vulgares, y detesta toda conducta inmodesta, aun la más leve; obliga con todo cuidado a evitar la familiaridad sospechosa con personas de otro sexo, porque llena plenamente el alma de un profundo respeto hacia el cuerpo, que es miembro de Cristo (Pío XII, Enc. Sacra virginitas, 25-III-1954).

El pudor y la modestia son hermanos pequeños de la pureza (J. Escrivá de Balaguer,Camino, n. 128).

Léese en la Passio SS. Perpetuae et Felicitatis —considerada justamente como una de las joyas más preciadas de la antigua literatura cristiana— que, cuando en el anfiteatro de Cartago la mártir Vibia Perpetua, lanzada al aire por una ferocísima vaca, cayó sobre la arena, su primer cuidado y su primer ademán fue arreglarse bien su túnica, que se le había abierto al costado, para recubrirla «pudoris potius memor quam doloris», mas solícita del pudor que del dolor (Pío XII, Aloc. 6-X-1940).

Este huerto no lo asaltan los ladrones, porque lo defiende el muro infranqueable del pudor. Y como en la heredad cercada de recia valla rinden copiosos frutos la vida y el olivo, y difunde la rosa sus perfumes, así en este místico jardín abundan los frutos de la religión (San Ambrosio, Trat. sobre las vírgenes, I, 45).

La moda y la modestia deberían andar y caminar siempre juntas, como dos hermanas, pues que ambos vocablos tienen la misma etimología, del latín modas, que es tanto como recta medida, más acá o más allá de la cual no puede ya encontrarse lo justo (Pío XII, Aloc. 6-X-1940).

Todos los años sube al templo de Jerusalén a celebrar la Pascua, pero acompañada de José, su casto esposo, que es enseñar a las vírgenes a escudar su virginidad con el pudor, amparo a que debe acogerse quien quiera conservarla sin quebranto en esta vida (San Ambrosio, Trat. sobre las vírgenes, 2, 14).

Cristo está presente en todas partes. Y si nos preguntáis cómo lo llevaréis, os contestamos que principalmente con vuestra modestia cristiana. Sin gazmoñerías ni encogimientos, con buen ánimo y decisión, imponed por doquier el buen tono de vuestro recato y vuestro pudor, como exteriorización natural de vuestra piedad (Pío XII, Aloc. 1-VII-1951).

Fernández-Carbajal, Francisco. Antología de textos. Madrid; ediciones Palabra 1984, 5ta edición. Término “Castidad” (pp. 222-238).

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís