FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Papa Francisco. Mostrar todas las entradas

ORACIÓN PARA PEDIR POR LA SALUD Y PROTECCIÓN DEL PAPA




"Dale fuerzas para afrontar con determinación y eficacia los requerimientos de su gran misión, conserva puros su cuerpo y su alma, protégelo de la enfermedad y el mal..."


El papa Francisco muestra una gran fuerza, pero tiene 86 años y una actividad realmente intensa. ¿Quieres pedirle a Dios por su salud?


Regálale estas oraciones:


Querido Padre del cielo, de quien proviene toda paternidad,
que nos has regalado en este tiempo al papa Francisco para guiar tu santa Iglesia,
cuida con bondad de su salud, física y espiritual.

Dale fuerzas para afrontar con determinación y eficacia
los requerimientos de su gran misión.
Conserva puros su cuerpo y su alma,
protégelo de la enfermedad y el mal.

Que pueda sentirse bien,
y seguir llevando tu amor a muchas personas
con esa alegría y espontaneidad que le caracterizan,
con ese «sello Francisco» sencillo y desenfadado.

Gracias por su salud, por todos los dones que le has dado
y él comparte con todos,
por su equilibrio y su gran corazón.

Te ofrecemos sus achaques y dolores,
ocúpate de las partes de su cuerpo más débiles o necesitadas,
cuídale hasta que le llames a compartir tu plenitud,
muy cerca siempre de nuestra Madre, la Virgen de la salud.

Señor,
Buen Pastor de la Humanidad,
que confiaste a Pedro y a sus sucesores
la misión de fortalecer a los hermanos en la fe
y de iluminarles en la escucha de la Palabra
– en este lugar en que los Pastorcitos de Fátima
Testimoniaron una profunda devoción al Santo Padre
Y un intenso amor a la Iglesia,
Te pedimos que tu Espíritu de Sabiduría
ilumine al Papa N en su misión de Sucesor de Pedro;
que tu misericordia le proteja y conforte;
que el testimonio de tus fieles le anime en su misión
y que la tierna presencia de María sea para él señal de tu amor;
que él sea fuerte en la fe, audaz en la esperanza y celoso en la caridad.
Tu que vives y reinas con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo.

Amén.

Padrenuestro. Avemaría. Gloria.

ESTE MENSAJE NO GUSTARÁ A LOS SACERDOTES - PAPA FRANCISCO -




A veces sufro cuando encuentro gente que viene llorando porque fue a confesarse y le dijeron de todo. Si vos te venís a confesar porque hiciste una, dos o diez mil macanas, das gracias a Dios y lo perdonas; tras que el otro pasa vergüenza y todo, le das, le das y le das, señaló el Papa. Luego, el Santo Padre continuó con un ejemplo de diálogo en el que el sacerdote le dice al penitente "no puedo absolverte porque estás en pecado mortal y tengo que pedir permiso al Obispo... ", eso sucede, por favor nuestro pueblo no puede estar en manos de delincuentes y un cura que obra así es un delincuente.


LOS REGALOS DEL PAPA Y EL ABORTO

El Papa Francisco ha regalado hoy cinco documentos suyos al Presidente argentino Alberto Fernández.

En ellos todos ellos habla del aborto. Aquí las citas.


Evangelii gaudium

Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. Frecuentemente, para ridiculizar alegremente la defensa que la Iglesia hace de sus vidas, se procura presentar su postura como algo ideológico, oscurantista y conservador. Sin embargo, esta defensa de la vida por nacer está íntimamente ligada a la defensa de cualquier derecho humano. Supone la convicción de que un ser humano es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades. Si esta convicción cae, no quedan fundamentos sólidos y permanentes para defender los derechos humanos, que siempre estarían sometidos a conveniencias circunstanciales de los poderosos de turno. La sola razón es suficiente para reconocer el valor inviolable de cualquier vida humana, pero si además la miramos desde la fe, «toda violación de la dignidad personal del ser humano grita venganza delante de Dios y se configura como ofensa al Creador del hombre».176

Precisamente porque es una cuestión que hace a la coherencia interna de nuestro mensaje sobre el valor de la persona humana, no debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Quiero ser completamente honesto al respecto. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o «modernizaciones». No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana. Pero también es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?


Laudato sí

Dado que todo está relacionado, tampoco es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto. No parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean, que a veces son molestos o inoportunos, si no se protege a un embrión humano aunque su llegada sea causa de molestias y dificultades: Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social 97.



Gaudete et exsultate

También es nocivo e ideológico el error de quienes viven sospechando del compromiso social de los demás, considerándolo algo superficial, mundano, secularista, inmanentista, comunista, populista. O lo relativizan como si hubiera otras cosas más importantes o como si solo interesara una determinada ética o una razón que ellos defienden. La defensa del inocente que no ha nacido, por ejemplo, debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada, y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud, y en toda forma de descarte84. No podemos plantearnos un ideal de santidad que ignore la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo, al mismo tiempo que otros solo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente.

La nota 84 dice:

Cf. La V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, según el magisterio constante de la Iglesia, ha enseñado que el ser humano «es siempre sagrado, desde su concepción, en todas las etapas de su existencia, hasta su muerte natural y después de la muerte», y que su vida debe ser cuidada «desde la concepción, en todas sus etapas, y hasta la muerte natural» (Documento de Aparecida, 29 junio 2007, 388, 464).



Amoris laetitia

Sin embargo, «numerosos niños desde el inicio son rechazados, abandonados, les roban su infancia y su futuro. Alguno se atreve a decir, casi para justificarse, que fue un error hacer que vinieran al mundo. ¡Esto es vergonzoso! […] ¿Qué hacemos con las solemnes declaraciones de los derechos humanos o de los derechos del niño, si luego castigamos a los niños por los errores de los adultos?» 179. Si un niño llega al mundo en circunstancias no deseadas, los padres, u otros miembros de la familia, deben hacer todo lo posible por aceptarlo como don de Dios y por asumir la responsabilidad de acogerlo con apertura y cariño. Porque «cuando se trata de los niños que vienen al mundo, ningún sacrificio de los adultos será considerado demasiado costoso o demasiado grande, con tal de evitar que un niño piense que es un error, que no vale nada y que ha sido abandonado a las heridas de la vida y a la prepotencia de los hombres» 180. El don de un nuevo hijo, que el Señor confía a papá y mamá, comienza con la acogida, prosigue con la custodia a lo largo de la vida terrena y tiene como destino final el gozo de la vida eterna. Una mirada serena hacia el cumplimiento último de la persona humana, hará a los padres todavía más conscientes del precioso don que les ha sido confiado. En efecto, a ellos les ha concedido Dios elegir el nombre con el que él llamará cada uno de sus hijos por toda la eternidad 181.

El embarazo es una época difícil, pero también es un tiempo maravilloso. La madre acompaña a Dios para que se produzca el milagro de una nueva vida. La maternidad surge de una «particular potencialidad del organismo femenino, que con peculiaridad creadora sirve a la concepción y a la generación del ser humano» 183. Cada mujer participa del «misterio de la creación, que se renueva en la generación humana» 184. Es como dice el Salmo: «Tú me has tejido en el seno materno» (Sal 139, 13). Cada niño que se forma dentro de su madre es un proyecto eterno del Padre Dios y de su amor eterno: «Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré» (Jr 1, 5). Cada niño está en el corazón de Dios desde siempre, y en el momento en que es concebido se cumple el sueño eterno del Creador. Pensemos cuánto vale ese embrión desde el instante en que es concebido. Hay que mirarlo con esos ojos de amor del Padre, que mira más allá de toda apariencia.

Con los avances de las ciencias hoy se puede saber de antemano qué color de cabellos tendrá el niño y qué enfermedades podrá sufrir en el futuro, porque todas las características somáticas de esa persona están inscritas en su código genético ya en el estado embrionario. Pero sólo el Padre que lo creó lo conoce en plenitud. Sólo él conoce lo más valioso, lo más importante, porque él sabe quién es ese niño, cuál es su identidad más honda. La madre que lo lleva en su seno necesita pedir luz a Dios para poder conocer en profundidad a su propio hijo y para esperarlo tal cual es. Algunos padres sienten que su niño no llega en el mejor momento. Les hace falta pedirle al Señor que los sane y los fortalezca para aceptar plenamente a ese hijo, para que puedan esperarlo de corazón. Es importante que ese niño se sienta esperado. Él no es un complemento o una solución para una inquietud personal. Es un ser humano, con un valor inmenso, y no puede ser usado para el propio beneficio. Entonces, no es importante si esa nueva vida te servirá o no, si tiene características que te agradan o no, si responde o no a tus proyectos y a tus sueños. Porque «los hijos son un don. Cada uno es único e irrepetible […] Se ama a un hijo porque es hijo, no porque es hermoso o porque es de una o de otra manera; no, porque es hijo. No porque piensa como yo o encarna mis deseos. Un hijo es un hijo» 186. El amor de los padres es instrumento del amor del Padre Dios que espera con ternura el nacimiento de todo niño, lo acepta sin condiciones y lo acoge gratuitamente.

A cada mujer embarazada quiero pedirle con afecto: Cuida tu alegría, que nada te quite el gozo interior de la maternidad. Ese niño merece tu alegría. No permitas que los miedos, las preocupaciones, los comentarios ajenos o los problemas apaguen esa felicidad de ser instrumento de Dios para traer una nueva vida al mundo. Ocúpate de lo que haya que hacer o preparar, pero sin obsesionarte, y alaba como María: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su sierva» (Lc 1, 46-48). Vive ese sereno entusiasmo en medio de tus molestias, y ruega al Señor que cuide tu alegría para que puedas transmitirla a tu niño.

La adopción es un camino para realizar la maternidad y la paternidad de una manera muy generosa, y quiero alentar a quienes no pueden tener hijos a que sean magnánimos y abran su amor matrimonial para recibir a quienes están privados de un adecuado contexto familiar. Nunca se arrepentirán de haber sido generosos. Adoptar es el acto de amor de regalar una familia a quien no la tiene. Es importante insistir en que la legislación pueda facilitar los trámites de adopción, sobre todo en los casos de hijos no deseados, en orden a prevenir el aborto o el abandono. Los que asumen el desafío de adoptar y acogen a una persona de manera incondicional y gratuita, se convierten en mediaciones de ese amor de Dios que dice: «Aunque tu madre te olvidase, yo jamás te olvidaría» (Is 49, 15).


Christus vivit

Todavía son «más numerosos en el mundo los jóvenes que padecen formas de marginación y exclusión social por razones religiosas, étnicas o económicas. Recordamos la difícil situación de adolescentes y jóvenes que quedan embarazadas y la plaga del aborto, así como la difusión del VIH, las varias formas de adicción (drogas, juegos de azar, pornografía, etc.) y la situación de los niños y jóvenes de la calle, que no tienen casa ni familia ni recursos económicos»30. Cuando además son mujeres, estas situaciones de marginación se vuelven doblemente dolorosas y difíciles.



OTRAS INTERVENCIONES DE FRANCISCO SOBRE EL TEMA

Discurso a los obispos en la Catedral de San Mateo Apóstol, Washington D.C.
Miércoles 23 de septiembre de 2015.
Viaje a Cuba y EE.UU., 19-28.IX.15

Las víctimas inocentes del aborto, los niños que mueren de hambre o bajo las bombas, los inmigrantes se ahogan en busca de un mañana, los ancianos o los enfermos, de los que se quiere prescindir, las víctimas del terrorismo, de las guerras, de la violencia y del tráfico de drogas, el medio ambiente devastado por una relación predatoria del hombre con la naturaleza, en todo esto está siempre en juego el don de Dios, del que somos administradores nobles, pero no amos. No es lícito por tanto eludir dichas cuestiones o silenciarlas. No menos importante es el anuncio del Evangelio de la familia que, en el próximo Encuentro Mundial de las Familias en Filadelfia, tendré ocasión de proclamar con fuerza junto a ustedes y a toda la Iglesia.



Indulgencia en el Jubileo extraordinario de la Misericordia

1 de septiembre de 2015

Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es, ciertamente, la modificación de la relación con la vida. Una mentalidad muy generalizada que ya ha provocado una pérdida de la debida sensibilidad personal y social hacia la acogida de una nueva vida. Algunos viven el drama del aborto con una consciencia superficial, casi sin darse cuenta del gravísimo mal que comporta un acto de ese tipo. Muchos otros, en cambio, incluso viviendo ese momento como una derrota, consideran no tener otro camino por donde ir. Pienso, de forma especial, en todas las mujeres que han recurrido al aborto. Conozco bien los condicionamientos que las condujeron a esa decisión. Sé que es un drama existencial y moral. He encontrado a muchas mujeres que llevaban en su corazón una cicatriz por esa elección sufrida y dolorosa. Lo sucedido es profundamente injusto; sin embargo, sólo el hecho de comprenderlo en su verdad puede consentir no perder la esperanza. El perdón de Dios no se puede negar a todo el que se haya arrepentido, sobre todo cuando con corazón sincero se acerca al Sacramento de la Confesión para obtener la reconciliación con el Padre.


Vuelo de regreso a Roma. Miércoles 17 de febrero de 2016.

Viaje apostólico del Papa Francisco a México (12-18.II.16)

Paloma García Ovejero – «Cope»

Santo Padre, desde hace algunas semanas hay mucha preocupación en diversos países latinoamericanos, pero también en Europa, por el virus «Zika». El riesgo mayor sería para las mujeres embarazadas –hay angustia– Algunas autoridades han propuesto el aborto o evitar el embarazo. En este caso, ¿la Iglesia puede tomar en consideración el concepto de «mal menor»?

Papa Francisco

El aborto no es un «mal menor». Es un crimen. Es echar fuera a uno para salvar a otro. Es lo que hace la mafia. Es un crimen, es un mal absoluto. Sobre el «mal menor»: evitar el embarazo es un caso –hablamos en términos de conflicto entre el quinto y el sexto mandamiento. Pablo vi, el grande, en una situación difícil en África permitió a las monjas usar anticonceptivos para casos de violencia. No hay que confundir el mal de evitar el embarazo, por sí solo, con el aborto. El aborto no es un problema teológico: es un problema humano, es un problema médico. Se asesina a una persona para salvar a otra –en el mejor de los casos– o para vivir cómodamente. Va contra el juramento hipocrático que los médicos deben hacer. Es un mal en sí mismo, pero no es un mal religioso al inicio: no, es un mal humano. Y, evidentemente, como es un mal humano –como todo asesinato– es condenado. En cambio, evitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, como en este que he mencionado de Pablo VI, era claro. También yo exhortaría a los médicos a que hagan de todo para encontrar también las vacunas contra estos dos mosquitos que contagian esta enfermedad. Sobre esto se debe trabajar.



Carta Apostólica Misericordia et misera (20 de noviembre de 2016)

En virtud de esta exigencia, para que ningún obstáculo se interponga entre la petición de reconciliación y el perdón de Dios, de ahora en adelante concedo a todos los sacerdotes, en razón de su ministerio, la facultad de absolver a quienes hayan procurado el pecado de aborto. Cuanto había concedido de modo limitado para el período jubilar14, lo extiendo ahora en el tiempo, no obstante cualquier cosa en contrario. Quiero enfatizar con todas mis fuerzas que el aborto es un pecado grave, porque pone fin a una vida humana inocente. Con la misma fuerza, sin embargo, puedo y debo afirmar que no existe ningún pecado que la misericordia de Dios no pueda alcanzar y destruir, allí donde encuentra un corazón arrepentido que pide reconciliarse con el Padre. Por tanto, que cada sacerdote sea guía, apoyo y alivio a la hora de acompañar a los penitentes en este camino de reconciliación especial.



Congreso “Yes to Life! Cuidando del precioso don de la vida en su fragilidad”

Sábado, 25 de mayo de 2019.

Buenos días y bienvenidos. Saludo al cardenal Farrell y le agradezco sus palabras de presentación. Saludo a los participantes en la conferencia internacional “Yes to Life! Cuidando del precioso don de la vida en su fragilidad”, organizada por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida y por la Fundación “Il cuore in una goccia”, una de las realidades que trabajan todos los días en el mundo para acoger a los niños que nacerían en condiciones de extrema fragilidad. Niños que, en algunos casos, la cultura del descarte define “incompatibles con la vida” y así condenados a muerte.

Pero ningún ser humano puede ser incompatible con la vida, ni por su edad, ni por su salud, ni por la calidad de su existencia. Todo niño que se anuncia en el seno de una mujer es un don que cambia la historia de una familia: de un padre y una madre, de los abuelos y de los hermanos. Y este niño necesita ser acogido, amado y cuidado. ¡Siempre! También cuando lloran, así [aplausos]. Quizás alguien piense: “Pero, hace ruido… vamos a llevárnoslo”. No: esta es la música que todos tenemos que escuchar. Y diré que escuchó el aplauso y se dio cuenta de que eran para él. Siempre debemos escuchar, incluso cuando el niño nos molesta un poco; incluso en la iglesia: ¡que los niños lloren en la iglesia! Alaban a Dios. Nunca, nunca ahuyenten a un niño porque llora. Gracias por el testimonio. (…)

Desafortunadamente, la cultura hoy dominante no promueve este enfoque: a nivel social, el miedo y la hostilidad hacia la discapacidad a menudo llevan a la elección del aborto, configurándolo como una práctica de “prevención”. Pero la enseñanza de la Iglesia sobre este punto es clara: la vida humana es sagrada e inviolable y el uso del diagnóstico prenatal con fines selectivos debe ser desalentado, porque es la expresión de una mentalidad eugénica inhumana, que sustrae a las familias la posibilidad de aceptar, abrazar y amar a sus hijos más débiles. A veces escuchamos: “Vosotros los católicos no aceptáis el aborto, es el problema de vuestra fe”. No: es un problema pre-religioso. La fe no tiene nada que ver. Viene después, pero no tiene nada que ver: es un problema humano. Es un problema pre-religioso. No carguemos a la fe con algo que no le pertenece desde el principio. Es un problema humano. Dos frases solamente nos ayudarán a entender esto: dos preguntas. Primera pregunta: ¿es lícito eliminar una vida humana para resolver un problema? Segunda pregunta: ¿es permisible alquilar un sicario para resolver un problema? La respuesta es vuestra. Este es el punto. No buscar en lo religioso algo que concierne a lo humano. No es lícito. Jamás eliminar una vida humana o alquilar a un sicario para resolver un problema.

El aborto nunca es la respuesta que buscan las mujeres y las familias. Más bien, es el miedo a la enfermedad y la soledad lo que hace que los padres vacilen. Las dificultades prácticas, humanas y espirituales son innegables, pero precisamente por esta razón son urgentes y necesarias acciones pastorales más incisivas para sostener a los que tendrán hijos enfermos. Es decir, es necesario crear espacios, lugares y “redes de amor” a los que las parejas puedan recurrir, así como dedicar tiempo a acompañar a estas familias. Me acuerdo de una historia que supe en mi otra diócesis. Había una niña Down de 15 años que se quedó embarazada y sus padres fueron al juez para pedirle permiso para abortar. El juez, un hombre justo en serio, lo estudió y dijo: “Quiero interrogar a la niña”. “Pero es Down, no entiende…” “No, no, que venga”. La niña de 15 años fue, se sentó allí, comenzó a hablar con el juez y él le dijo: “¿Sabes lo qué te pasa?” “Sí, estoy enferma…” “Ah, y ¿cómo es tu enfermedad?” “Me dijeron que tengo un animal adentro que se come mi estómago, y para eso tienen que hacer una operación” “No… no tienes un gusano que se come tu estómago. ¿Sabes lo que tienes ahí? ¡Un niño!” Y la chica Down dijo: “¡Oh, qué bien!”. Así, pues, el juez no autorizó el aborto. La madre lo quiere. Pasan los años. Nació una niña. Estudió, creció, se hizo abogado. Esa niña, desde que supo su historia porque se la contaron, siempre que era su cumpleaños llamaba al juez para darle las gracias por el don de su nacimiento. Las cosas de la vida. El juez murió y ella ahora se ha convertido en promotora de justicia. ¡Pero mira qué bonito! El aborto nunca es la respuesta que buscan las mujeres y las familias.


FUENTE: https://algunasrespuestas.wordpress.com/

MILAGRO DE HIROSHIMA: Jesuitas sobrevivieron a la bomba atómica gracias al Rosario

Este 24 de noviembre, en el marco de su visita a Japón, el Papa Francisco dirigió un discurso en el Memorial de la Paz de Hiroshima, la primera ciudad que en 1945 sufrió el golpe de una bomba atómica con decenas de miles de muertos, pero donde también ocurrió un episodio documentado por historiadores y médicos, y que es conocido como el Milagro de Hiroshima.

Ese hecho, sucedido el 6 de agosto de 1945, fiesta de la Transfiguración, consiste en la supervivencia de cuatro sacerdotes jesuitas alemanes a la catástrofe ocasionada por la bomba "Little Boy", pese a que explotó muy cerca de donde estaban; incluso la radiación -que mató a otras miles de personas en los meses siguientes- no tuvo efecto en ellos.

Los jesuitas Hugo Lassalle, superior en Japón, Hubert Schiffer, Wilhelm Kleinsorge y Hubert Cieslik, se encontraban en la casa parroquial de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, uno de los pocos edificios que resistió a la bomba. En el momento de la explosión, uno de ellos se encontraba celebrando la Eucaristía, otro desayunaba y el resto en las dependencias de la parroquia.



Ellos son los jesuitas que sobrevivieron a bomba de Hiroshima por el Rosario





Según escribió el propio P. Hubert Cieslik en un diario, únicamente sufrieron daños menores producto de cristales rotos, pero ninguno a consecuencia de la energía atómica liberada por la bomba. 

Los médicos que los atendieron tiempo después les advirtieron que la radiación recibida les produciría lesiones graves, así como enfermedades e incluso una muerte prematura.

El pronóstico nunca se cumplió. No desarrollaron ningún trastorno y en 1976, 31 años después del lanzamiento de la bomba, el P. Schiffer acudió al Congreso Eucarístico de Filadelfia (Estados Unidos) y relató su historia, confirmando que los cuatro jesuitas estaban aún vivos y sin ninguna dolencia.

Fueron examinados por decenas de doctores unas 200 veces a lo largo de los años posteriores y no se halló en sus cuerpos rastro alguno de la radiación.

Los cuatro religiosos nunca dudaron de que habían gozado de la protección divina y de la Virgen: “Vivíamos el mensaje de Fátima y rezábamos juntos el Rosario todos los días”, explicaron.

El P. Schiffer escribiría “El Rosario de Hiroshima”, un libro en el que cuenta todo lo que vivió.

Hace unos años, al celebrarse un aniversario más de la bomba de Hiroshima, el Obispo de Niigata, Mons. Tarcisius Isao Kikuchi, difundió un mensaje en el que subrayó que Japón puede contribuir a la paz “no con nuevas armas, sino con sus actividades de nobleza y amplia historia en el crecimiento mundial, de modo particular en las consideradas naciones en vía de desarrollo”.

El Prelado añadió que “con esta contribución al desarrollo, que lleva al pleno respeto y a la realización de la dignidad humana, sería muy apreciado y respetado por la comunidad internacional”. Cada año, del 5 al 15 de agosto, el país celebra una Oración por la Paz.

En Hiroshima y Nagasaki murieron unas 246 mil personas, la mitad en el momento del impacto de las bombas y el resto en las semanas posteriores por los efectos de la radiación.

La bomba de Hiroshima fue arrojada el dia de la Solemnidad de la Transfiguración del Señor y la rendición de Japón ocurrió el 15 de agosto, cuando la Iglesia celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María.

FUENTE: www.aciprensa.com

"HOY HAY MÁS MARTIRES QUE AL PRINCIPIO DE LA VIDA DE LA IGLESIA" - Catequesis completa

San Esteban, “lleno de Espíritu Santo”


Resultado de imagen para pope francis


(ZENIT – 25 sept. 2019).- “Hoy hay más mártires que al principio de la vida de la Iglesia y los mártires están por doquier”, ha revelado el Papa Francisco en su reflexión semanal ante miles de fieles en la plaza de san Pedro, en la audiencia general.

Este miércoles, 25 de septiembre de 2019, el Pontífice ha continuado el ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles, partiendo del pasaje “Esteban, “lleno de Espíritu Santo” (Hechos 7, 55) entre diakonia y martyria (Hechos, 6-8-10.15).

“Pidamos también nosotros al Señor que, mirando a los mártires de ayer y de hoy, aprendamos a vivir una vida plena, acogiendo el martirio de la fidelidad cotidiana al Evangelio y de la conformación a Cristo”, ha exhortado al término de la catequesis.“La Iglesia de hoy es rica en mártires”, ha asegurado. “Los mártires no son ‘hombres santos’, sino hombres y mujeres de carne y hueso que, -como dice el Apocalipsis- “han lavado sus vestiduras, blanqueándolas en la sangre del Cordero” (7,14). Ellos son los verdaderos vencedores”.


La calumnia siempre mata

En la catequesis de hoy, el Papa ha relatado el martirio de San Esteban, quien “evangeliza con fuerza y parresia, pero su palabra encuentra la resistencia más obstinada”. Por lo que, sus adversarios eligen “la solución más mezquina para aniquilar a un ser humano: la calumnia o el falso testimonio”, ha recordado Francisco.

“Nosotros sabemos que la calumnia siempre mata”, ha advertido. “Este ‘cáncer diabólico’, nacido del deseo de destruir la reputación de una persona, ataca también al resto del cuerpo eclesial y lo daña gravemente” cuando, “por intereses mezquinos o para cubrir los propios defectos, se entra en coalición para difamar a alguien”.


Diácono, “custodio del servicio”

El Papa ha reflexionado sobre la figura del diácono: “El diácono en la Iglesia no es un sacerdote de segunda categoría, es otra cosa; no está para el altar, sino para el servicio. Es el custodio del servicio en la Iglesia”. Se trata de una “armonía”, –describe– entre el “servicio a la Palabra” y el “servicio a la caridad”, que representa la levadura que hace crecer “el cuerpo eclesial”.


***

Catequesis del Papa 

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

A través del libro de los Hechos de los Apóstoles, continuamos siguiendo un viaje: el viaje del Evangelio en el mundo. San Lucas, con gran realismo, muestra tanto la fecundidad de este camino como la aparición de algunos problemas en la comunidad cristiana. Desde el principio ha habido siempre problemas. ¿Cómo armonizar las diferencias que coexisten en ella sin contrastes ni divisiones?

La comunidad no acogía a los judíos, sino también a los griegos, personas procedentes de la diáspora, no judíos, con su propia cultura y sensibilidad y con otra religión. Hoy, nosotros decimos “paganos”. Y los recibían. Esta co-presencia determina equilibrios frágiles y precarios; y ante las dificultades brota la “cizaña”. ¿Y cuál es la peor cizaña que destruye una comunidad? La cizaña de la murmuración, la cizaña del chismorreo: los griegos murmuran por la desatención de la comunidad hacia sus viudas.

Los Apóstoles inician un proceso de discernimiento que consiste en analizar bien las dificultades y buscar juntos soluciones. Encuentran la manera de dividir las diversas tareas para un crecimiento sereno de todo el cuerpo eclesial y evitar descuidar tanto la “carrera” del Evangelio como el cuidado de los miembros más pobres.

Los Apóstoles son cada vez más conscientes de que su vocación principal es la oración y la predicación de la Palabra de Dios: rezar y anunciar el Evangelio;, y resuelven la cuestión estableciendo un núcleo de “siete hombres de buena fama, llenos de Espíritu y sabiduría” (Hch 6,3), que, después de recibir la imposición de las manos, se ocuparán del servicio de los comedores. Se trata de diáconos que han sido creados para esto, para el servicio. El diácono en la Iglesia no es un sacerdote de segunda categoría, es otra cosa; no está para el altar, sino para el servicio. Es el custodio del servicio en la Iglesia. Cuando a un diácono le gusta demasiado subir al altar se equivoca. Ese no es su camino. Esta armonía entre el servicio a la Palabra y el servicio a la caridad representa la levadura que hace crecer el cuerpo eclesial: en efecto.

Y los Apóstoles crean siete diáconos y entre los siete “diáconos” destacan especialmente Esteban y Felipe. Esteban evangeliza con fuerza y parresia, pero su palabra encuentra la resistencia más obstinada. Al no encontrar otra forma para que desista ¿qué hacen sus adversarios?: Eligen la solución más mezquina para aniquilar a un ser humano: es decir, la calumnia o el falso testimonio. Y nosotros sabemos que la calumnia siempre mata. Este “cáncer diabólico”, nacido del deseo de destruir la reputación de una persona, ataca también al resto del cuerpo eclesial y lo daña gravemente cuando, por intereses mezquinos o para cubrir los propios defectos, se entra en coalición para difamar a alguien.

Llevado al Sanedrín y acusado por falsos testigos –lo mismo hicieron con Jesús y lo mismo harían con todos los mártires mediante falsos testimonios y calumnias- Esteban proclama una relectura de la historia sagrada centrada en Cristo para defenderse. Y la Pascua de Jesús muerto y resucitado es la clave de toda la historia de la alianza. Ante esta superabundancia de dones divinos, Esteban, valerosamente, denuncia la hipocresía con que fueron tratados los profetas y el mismo Cristo. Y les recuerda la historia diciendo: “¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado” (Hch 7, 52). No habla con rodeos, sino que habla claro, dice la verdad.

Esto provoca la reacción violenta de los oyentes, y Esteban es condenado a muerte, condenado a la lapidación. Él, sin embargo, manifiesta la verdadera “tela” del discípulo de Cristo. No busca coartadas, no apela a personalidades que puedan salvarlo, sino que vuelve a poner su vida en manos del Señor y en ese momento la oración de Esteban es maravillosa – “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Hch 7,59) – y muere como un hijo de Dios perdonando: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado” (Hch 7,60).

Estas palabras de Esteban nos enseñan que no son los buenos discursos lo que revela nuestra identidad como hijos de Dios, sino sólo el abandono de la propia vida en las manos del Padre y el perdón para aquellos que nos ofenden nos muestran la calidad de nuestra fe.

Hoy hay más mártires que al principio de la vida de la Iglesia y los mártires están por doquier. La Iglesia de hoy es rica en mártires, está irrigada por su sangre que es “semilla de nuevos cristianos” (Tertuliano, Apologético, 50,13) y asegura el crecimiento y la fecundidad del Pueblo de Dios. Los mártires no son “hombres santos”, sino hombres y mujeres de carne y hueso que, -como dice el Apocalipsis- “han lavado sus vestiduras, blanqueándolas en la sangre del Cordero” (7,14). Ellos son los verdaderos vencedores.

Pidamos también nosotros al Señor que, mirando a los mártires de ayer y de hoy, aprendamos a vivir una vida plena, acogiendo el martirio de la fidelidad cotidiana al Evangelio y de la conformación a Cristo.


FUENTE: es.zenit.org 

CON ESTA ORACIÓN EL PAPA FRANCISCO CONSAGRÓ EL MUNDO A LA PROTECCIÓN DE LA VIRGEN DE FÁTIMA





Ante unas 100 mil personas presentes en la Plaza de San Pedro el 13 de octubre del año 2013, el Papa Francisco consagró el mundo a la protección de la Virgen de Fátima.

Esta es la oración de consagración que rezó el Santo Padre ante la imagen original de la Virgen de Fátima que fue llevada a Roma desde su santuario en Portugal:


Bienaventurada María Virgen de Fátima,
con renovada gratitud por tu presencia maternal
unimos nuestra voz a la de todas las generaciones
que te llaman bienaventurada.

Celebramos en ti las grandes obras de Dios,
que nunca se cansa de inclinarse
con misericordia hacia la humanidad,
afligida por el mal y herida por el pecado,
para curarla y salvarla.

Acoge con benevolencia de Madre
el acto de consagración que hoy hacemos con confianza,
ante esta imagen tuya tan querida por nosotros.

Estamos seguros de que cada uno de nosotros
es precioso a tus ojos y que nada de lo que
habita en nuestros corazones es ajeno a ti.


Nos dejamos alcanzar por tu dulcísima mirada
y recibimos la consoladora caricia de tu sonrisa.

Custodia nuestra vida entre tus brazos:
bendice y refuerza todo deseo de bien;
reaviva y alimenta la fe;
sostiene e ilumina la esperanza;
suscita y anima la caridad;
guíanos a todos nosotros por el camino de la santidad.

Enséñanos tu mismo amor de predilección
por los pequeños y los pobres,
por los excluidos y los que sufren,
por los pecadores y los extraviados de corazón:
congrega a todos bajo tu protección
y entrégalos a todos a tu dilecto Hijo,
el Señor nuestro Jesús.

Amén.


MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD PANAMÁ 2019




"HÁGASE EN MÍ, SEGÚN TU PALABRA"

Del 22 al 27 de enero se estará llevando a cabo la 34 Jornada Mundial de la Juventud. En el camino de preparación a la misma, el Papa Francisco animaba a todos los jóvenes a participar de la JMJ con estas palabras:

Queridos jóvenes: Nos aproximamos a la Jornada Mundial de la Juventud… y tiene como lema la respuesta de la Virgen María a la llamada de Dios: «He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38).

Sus palabras son un “sí” valiente y generoso. El sí de quien ha comprendido el secreto de la vocación: salir de uno mismo y ponerse al servicio de los demás. Nuestra vida solo encuentra significado en el servicio a Dios y a los demás.

Hay muchos jóvenes, creyentes o no, que al final de una etapa de estudios muestran su deseo de ayudar a otros, de hacer algo por los que sufren. Esta es la fuerza de los jóvenes, la fuerza de todos ustedes, la que puede cambiar el mundo; esta es la revolución que puede desbaratar los grandes poderes de este mundo: la “revolución” del servicio.

Ponerse al servicio de los demás no significa solamente estar listos para la acción, sino que también hay que ponerse en diálogo con Dios, en actitud de escucha, como lo hizo María. Ella escuchó lo que el ángel le decía y después respondió. De ese trato con Dios en el silencio del corazón, se descubre la propia identidad y la vocación a la que el Señor llama; esta puede expresarse en diferentes formas: en el matrimonio, en la vida consagrada, en el sacerdocio… Todas ellas son modos para seguir a Jesús. Lo importante es descubrir lo que el Señor espera de nosotros y ser valientes para decir “sí”.

María fue una mujer feliz, porque fue generosa ante Dios y se abrió al plan que tenía para ella. Las propuestas de Dios para nosotros, como la que le hizo a María, no son para apagar sueños, sino para encender deseos; para hacer que nuestra vida fructifique y haga brotar muchas sonrisas y alegre muchos corazones. Dar una respuesta afirmativa a Dios, es el primer paso para ser feliz y hacer felices a muchas personas.

Queridos jóvenes: Anímense a entrar cada uno en su interior y decirle a Dios: ¿Qué es lo que quieres de mí? Dejen que el Señor les hable; ya verán vuestra vida transformada y colmada de alegría.-. Que la Virgen María los acompañe en este peregrinaje y que su ejemplo los anime a ser valientes y generosos en su respuesta.


ESTOS SON LOS PATRONOS DE LA JMJ PANAMÁ 2019



La Jornada Mundial de la Juventud Panamá 2019, que se realizará del 21 al 28 de enero, tiene a ocho patronos y la mayoría de ellos son de América Latina.



San Juan Bosco


Nació el 16 de agosto de 1815 en I Becchi (Italia) y se ordenó sacerdote en 1841. En 1859 fundó la Sociedad de San Francisco de Sales (salesianos) con un grupo de jóvenes y más adelante cofunda las Hijas de María Auxiliadora con Santa María Mazzarello.

Posteriormente funda los Salesianos Cooperadores. Además, solo con donaciones construyó la Basílica de María Auxiliadora de Turín y la Basílica del Sagrado Corazón en Roma.

San Juan Pablo II lo declaró “padre y maestro de la juventud”.



Beata María Romero Meneses


Nació en Granada (Nicaragua), el 13 de enero de 1902. En 1923 entra a la familia salesiana a través de las Hijas de María Auxiliadora.

En 1931, la religiosa, de gran devoción mariana, fue enviada como misionera a Costa Rica, donde desarrolló una incansable labor apostólica, asistiendo a niños y familias de escasos recursos.

San Juan Pablo II la declaró venerable en 2000 y dos años después fue beatificada.



San Óscar Romero



Mons. Óscar Arnulfo Romero, Arzobispo mártir de San Salvador (El Salvador), nació en Ciudad Barrios, en el este del país, el 15 de agosto de 1917, día de la Asunción de la Virgen María.

Fue ordenado sacerdote el 4 de abril de 1942. San Pablo VI lo nombró Arzobispo de San Salvador el 8 de febrero de 1977, a puertas del que sería uno de los periodos más sangrientos de la historia de El Salvador por el enfrentamiento entre el gobierno militarizado de derecha y la guerrilla de izquierdas.

Fue asesinado por un francotirador mientras celebraba la Misa el 24 de marzo de 1980.

El Papa Francisco reconoció su martirio en febrero de 2015 y fue beatificado el 25 de mayo de ese año. Fue canonizado el 14 de octubre de 2018.


San Juan Pablo II



Karol Jósef Wojtyla, más conocido como San Juan Pablo II, nació en Wadowice (Polonia) en 1920. Tuvo que estudiar en el seminario de forma clandestina debido a la persecución nazi durante la II Guerra Mundial. Fue ordenado sacerdote finalmente en 1946.

En 1958 fue nombrado obispo y escogió como lema “Totus Tuus” (todo tuyo), en honor a la Virgen María.

Participó activamente en el Concilio Vaticano II y sucedió a Juan Pablo I como Pontífice en 1978.

San Juan Pablo II inició en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud eñ inauguró los Encuentros Mundiales de las Familias.

Conocido como el “Papa peregrino”, realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia.

Falleció el 2 de abril de 2005 y es uno de los cuatro Papas que ostentan el título de “Magno” (“el Grande”). Fue beatificado en 2011 por su sucesor, Benedicto XVI, y fue canonizado por el Papa Francisco en 2014.



San José Sánchez del Río



Nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo, en el estado mexicano de Michoacán. San Joselito se sumó a las huestes cristeras en medio de la persecución religiosa que encabezó el Gobierno de Plutarco Elías Calles.

Al pedirle permiso para sumarse a los cristeros, le dijo a su madre: “Mamá, nunca había sido tan fácil ganarse el cielo como ahora, y no quiero perder la ocasión”.

Con solo 14 años, San José Sánchez del Río fue capturado por las tropas del Gobierno el 10 de febrero de 1928. Ese mismo día fue torturado, le cortaron las plantas de los pies y fue conducido descalzo hasta su tumba.

En el camino, San Joselito rezaba y gritaba “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”.

Fue beatificado en 2005 y el Papa Francisco lo canonizó el 16 de octubre de 2016.



San Juan Diego




Juan Diego Cuauhtlatoatzin nació en 1474 en la actual ciudad de Cuautitlán, estado de México, y fue bautizado en 1524, tras la llegada de misioneros franciscanos a la región.

Cuando tenía 57 años, entre el 9 y el 12 de diciembre de 1531, la Virgen de Guadalupe se le apareció en el cerro del Tepeyac y le pidió decirle a Mons. Juan de Zumárraga, primer Obispo de México, que construya un templo en ese lugar.


Ante la incredulidad del prelado, Santa María le encomendó llevarle en su sencilla tilma unas rosas que milagrosamente aparecieron en el cerro.

Cuando San Juan Diego le presentó las rosas a Mons. Zumárraga, la imagen de la Virgen se encontraba impresa en la tilma.

San Juan Pablo II lo beatificó en 1990 y lo canonizó el 31 de julio de 2002, en la Basílica de Guadalupe de Ciudad de México.



Santa Rosa de Lima



Isabel Flores de Oliva nació en Lima (Perú), el 20 de abril de 1586 y fue bautizada el 25 de mayo de ese mismo año.

Fue conocida como Rosa por su familia, por el rostro sonrosado y hermoso que tenía desde muy pequeña. Al momento de su Confirmación, el entonces Arzobispo de Lima Santo Toribio de Mogrovejo le dio definitivamente ese nombre.

Su amor por Cristo la llevó a hacer un voto de virginidad. El 10 de agosto de 1606 ingresó como terciaria en la Orden de Santo Domingo, imitando a Santa Catalina de Siena, su maestra espiritual.

Con la ayuda de su hermano Fernando construyó una ermita en un espacio de su casa, donde se mortificaba para imitar la pasión de Cristo. Con frecuencia visitaba la iglesia de la Virgen del Rosario y atendía a enfermos y esclavos.

En esas labores entabló amistad con San Martín de Porres.

Falleció el 24 de agosto de 1617 a los 31 años. Fue canonizada por el Papa Clemente X en 1671 y se convirtió en la primera santa de América. Además, el Santo Padre la declaró patrona principal del Nuevo Mundo (América), Filipinas e Indias Occidentales.


San Martín de Porres

De madre panameña, San Martín nació en Lima (Perú) en 1579. Desde niño sintió predilección por los enfermos y los pobres y con el tiempo aprendió el oficio de barbero y algo de medicina.

A los quince años pidió ser admitido como “donado”, es decir, como terciario en el convento de los dominicos.

Llegó a cultivar tanto cariño y admiración en la sociedad de su época que el Virrey Luis Jerónimo Fernández de Cabrera y Bobadilla fue a visitarlo en su lecho de muerte para besar su mano y pedirle que interceda por él en el Cielo.

Falleció el 3 de noviembre de 1639. Al canonizarlo, en 1962, San Juan XXIII dijo: “¡Ojalá que el ejemplo de Martín enseñe a muchos lo feliz y maravilloso que es seguir los pasos y obedecer los mandatos divinos de Cristo!”.


FUENTE: aciprensa.com


PAPA FRANCISCO EN EL ÁNGELUS DEL 20 - 01- 19 "Hagan lo que Jesús les diga".




* «Servir al Señor significa escuchar y practicar su palabra. Es la recomendación simple y esencial de la Madre de Jesús, es el programa de vida del cristiano… Para cada uno de nosotros extraer de la tinaja es equivalente a confiar en la Palabra y en los Sacramentos para experimentar la gracia de Dios en nuestra vida. Entonces también como maestros de mesa que probó el agua convertida en vino, podemos exclamar: “Has guardado el vino mejor hasta ahora”). Siempre Jesús nos sorprende. Hablamos con la Madre porque Ella habla con el Hijo, y Él nos sorprenderá»

* «Hoy tengo dos dolores en el corazón: Colombia y el Mediterráneo. Deseo asegurar mi cercanía con el pueblo colombiano, después del grave ataque terrorista del jueves pasado en la Escuela Nacional de Policía. Ruego por las víctimas y sus familias, y sigo rezando por el camino de la paz en Colombia. Pienso en las 170 víctimas, naufragadas en el Mediterráneo. Estaban buscando un futuro para sus vidas. Víctimas, tal vez, de traficantes de personas. Roguemos por ellos y por los responsables de lo sucedido»


20 de enero de 2019.- En el Ángelus de este día, el Papa Francisco, retomando al evangelista Juan, en el pasaje de las bodas de Caná, muestra cómo se estipula una Nueva Alianza y a los servidores del Señor, o sea a toda la Iglesia, se les confía la nueva misión: “Hagan lo que él les diga”

La actitud de María debe ser nuestra actitud de Iglesia: confiada pero activa. Supone el milagro, pero también supone nuestra acción.

El Papa reflexiona: “Las palabras que María dirige a los sirvientes vienen a coronar el cuadro conyugal de Caná: “Lo que él te diga, hazlo” (v. 5). Incluso hoy, la Virgen María nos dice a todos: “Hagan lo que él les diga”. Estas palabras son una herencia valiosa que nuestra Madre nos ha dejado. Y los siervos obedecen en Caná. Jesús les dijo: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al mayordomo”.

La respuesta es la sorpresa alegre: “has guardado el vino mejor hasta ahora”. (v. 10).

Francisco profundizó en esta reflexión y animó a todos a que cuando “el vino personal se nos termine”, busquemos a María. Ella será portadora de nuestra necesidad y nos dirá: “Hagan lo que Jesús les diga”. El camino para colmar nuestras necesidaddes es Jesús. Él nos dará la alegría del vino nuevo, de la vida nueva. “Hagan lo que él les diga”. Servir al Señor significa escuchar y practicar su palabra. Es la recomendación simple y esencial de la Madre de Jesús, es el programa de vida del cristiano”.

El Pontífice recordó, con mucho sentimiento, los dos dolores que hay en su corazón: Colombia y las 170 víctimas del Mediterráneo. Tuvo presente a las víctimas del atentado a la Escuela de Policía en Colombia, así como a las víctimas de un naufragio en el Mediterráneo: “pienso en las 170 víctimas del Mediterráneo. Son víctimas de traficantes de seres humanos”. Pidió orar por todos.

Francisco también pidió oraciones para su próximo viaja a Panamá para la JMJ, y recordó que esta semana será publicado el mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año hablará específicamente de Internet y las redes sociales. “Son un recurso de nuestro tiempo, una ocasión para estar en contacto con los demás, y para expresar el deseo de hacer comunidad”.

“La red puede ayudarnos a rezar juntos”, añadió el Papa, quien llamó a su lado al jesuita Frederic Fornos, responsable de la plataforma de oración por el Papa, Click to Pray, al que el Papa se sumó en ese momento y en la que “meteré las intenciones de oración por la Iglesia”, comenzando por la JMJ de Panamá.



Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

El domingo pasado, con la fiesta del bautismo del Señor, comenzamos el camino del tiempo litúrgico “ordinario”: es el tiempo para seguir a Jesús en su vida pública, en la misión por la cual el Padre lo envió al mundo. En el Evangelio de hoy (cf. Jn 2, 1-11) encontramos el relato del primero de los milagros de Jesús, que el evangelista Juan llama “señales”, porque Jesús no lo hizo para despertar asombro, sino para revelar el amor del Padre. El primero de estos prodigiosos signos tiene lugar en el pueblo de Cana, en Galilea, durante una fiesta de bodas. No es casual que al comienzo de la vida pública de Jesús haya una ceremonia de boda, porque en Él Dios se ha casado con la humanidad: esta es la buena noticia, aunque los que lo han invitado aún no saben que en su mesa está sentado el Hijo de Dios y que el verdadero novio es Él. De hecho, todo el misterio del signo de Caná se basa en la presencia de este novio divino, Jesús, que comienza a revelarse. Jesús se manifiesta como el novio del pueblo de Dios, anunciado por los profetas, y nos revela la profundidad de la relación que nos une a él: es una nueva Alianza de amor.

En el contexto de la Alianza, se comprende plenamente el significado del símbolo del vino, que está en el centro de este milagro. Justo cuando la fiesta está en su apogeo, el vino se ha terminado; La Virgen María lo nota y le dice a Jesús: “No tienen vino” (v. 3). Hubiera sido horrible continuar la fiesta con el agua. Una vergüenza para aquella gente. Y la Virgen se da cuenta y como es madre advierte inmediatamente a Jesús. Las Escrituras, especialmente los Profetas, indicaron el vino como un elemento típico del banquete mesiánico (cf. Am 9,13-14; Gl 2,24; Is 25,6). El agua es necesaria para vivir, pero el vino expresa la abundancia del banquete y la alegría de la fiesta. ¿Una fiesta sin vino?…No sé… Al convertir en vino el agua de la tinaja utilizada “para la purificación ritual de los judíos” (v. 6) -era una costumbre antes de entrar en la casa, purificarse- Jesús hace un signo elocuente: transforma la Ley de Moisés en el Evangelio, portador de alegría.

Y luego, miramos a María: Las palabras que María dirige a los sirvientes vienen a coronar el cuadro conyugal de Caná: “Lo que Él te diga, hazlo” (v. 5). Incluso hoy, la Virgen María nos dice a todos: “Hagan lo que Él les diga”. Estas palabras son una herencia preciosa que nuestra Madre nos ha dejado. Y en efecto los siervos obedecen en Caná. Jesús les dijo: Llenad de agua estas tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Él les dice de nuevo: Saquen ahora un poco y llévenselo al mayordomo. Y los trajeron “ (versículos 7-8). En esta boda, realmente se estipula una Nueva Alianza y la nueva misión se confía a los siervos del Señor, es decir a toda la Iglesia: “Hagan lo que Él les diga”. Servir al Señor significa escuchar y practicar su palabra. Es la recomendación simple y esencial de la Madre de Jesús, es el programa de vida del cristiano.

Quisiera subrayar una experiencia que seguramente muchos de nosotros hemos tenido en nuestra vida. Cuando estamos en situaciones difíciles, cuando tenemos problemas que no sabemos cómo resolver, cuando sentimos muchas veces ansia y angustia, cuando nos hace falta la alegría hay que ir donde la Virgen y decirle: “no tenemos vino. Se terminó el vino. Mira como estoy, mira mi corazón, mi alma”. Decirlo a la Madre. Y ella seguro irá donde Jesús y dirá: “mira este o esta: no tienen vino”. Y después regresará donde nosotros y nos dirá: “Cualquier cosa que les diga háganla”.

Para cada uno de nosotros extraer de la tinaja es equivalente a confiar en la Palabra y en los Sacramentos para experimentar la gracia de Dios en nuestra vida. Entonces también como maestros de mesa que probó el agua convertida en vino, podemos exclamar: “Has guardado el vino mejor hasta ahora” (v. 10). Siempre Jesús nos sorprende. Hablamos con la Madre porque Ella habla con el Hijo, y Él nos sorprenderá.

Que la Santísima Virgen nos ayude a seguir su invitación: “Hagan lo que Él les diga”, para que podamos abrirnos completamente a Jesús, reconociendo en la vida cotidiana los signos de su presencia vivificadora.



Después de la oración mariana del Ángelus el Papa ha dicho:


Queridos hermanos y hermanas:

Hoy tengo dos dolores en el corazón: Colombia y el Mediterráneo.

Deseo asegurar mi cercanía con el pueblo colombiano, después del grave ataque terrorista del jueves pasado en la Escuela Nacional de Policía. Ruego por las víctimas y sus familias, y sigo rezando por el camino de la paz en Colombia.

Pienso en las 170 víctimas, naufragadas en el Mediterráneo. Estaban buscando un futuro para sus vidas. Víctimas, tal vez, de traficantes de personas. Roguemos por ellos y por los responsables de lo sucedido.

“Ave Maria…”

En unos días me iré a Panamá – [respondiendo a los gritos de la plaza:] ¿tú también? -, donde tendrá lugar la Jornada Mundial de la Juventud del 22 al 27 de enero. Les pido que oren por este evento tan bello e importante en el camino de la Iglesia.

Esta semana se publicará el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones, que este año contiene una reflexión sobre las comunidades de la red y la comunidad humana. Internet y las redes sociales son un recurso de nuestro tiempo; la oportunidad de estar en contacto con los demás, compartir valores y proyectos y expresar el deseo de formar una comunidad. La red también puede ayudarnos a orar en comunidad, a orar juntos.

Por eso el Padre Fornos está conmigo: es el director internacional del Apostolado de la Oración. Me gustaría presentarles la plataforma oficial de la Red Mundial de Oración del Papa: Haced clic para orar. Aquí insertaré las intenciones y peticiones de oración por la misión de la Iglesia.

Os invito especialmente a los jóvenes a descargar la aplicación Click To Pray, y a continuar rezando conmigo el Rosario por la Paz, especialmente durante la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá.

El 24 de enero también se celebra la primera Jornada Internacional de la Educación, establecida por las Naciones Unidas para destacar y promover el papel esencial de la educación en el desarrollo humano y social. En este contexto, aliento el esfuerzo de la UNESCO para hacer que la paz crezca en el mundo a través de la educación, y deseo que esto sea accesible para todos y que sea integral, libre de la colonización ideológica. Una oración y un deseo a todos los educadores y educadores: ¡buen trabajo!

Saludo a todos vosotros, queridos peregrinos y fieles romanos! En particular, a los grupos parroquiales de Barcelona y Polonia: ¡Veo tantas banderas polacas aquí! Los alumnos y profesores de Badajoz (España); y las muchas chicas de Panamá que viniste a buscarme!

Saludo a los fieles de Nereto y Formia; los de los santos Fabiano y Venanzio en Roma; y a los jóvenes de San Giuseppe della Pace en Milán.

Un saludo especial a los Amigos italianos de Raoul Follereau y a los enfermos de la enfermedad de Hansen, así como a los que están cerca de ellos en el camino de la atención humana y social y la redención.

Buen domingo a todos. Y por favor, no os olvidéis de orar por mí ¡Buen almuerzo y hasta pronto!

FUENTE: caminocatolico.com

LOS JÓVENES, LA JMJ DE PANAMÁ Y EL ROSARIO POR LA PAZ




El Pontífice ha dedicado la edición de enero de El Vídeo del Papa a la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Panamá entre el 23 y el 27 de enero con el lema "He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra".


Concretamente, Francisco ha pedido a los jóvenes que aprovechen la JMJ de Panamá «para contemplar a Cristo con María» a través del Rosario. En el film, el Santo Padre ha invitado a los jóvenes a que recen la oración mariana para pedir al Señor y a la Virgen «fuerzas para soñar y trabajar por la paz».


Por otro lado, Bergoglio ha presentado a la Virgen María como «un motivo de alegría y una fuente de inspiración» y ha instado a los fieles a rezar «por los jóvenes, especialmente los de América Latina, para que, siguiendo el ejemplo de María, respondan al llamado del Señor para comunicar la alegría del Evangelio al mundo».

REZAR POR LOS CRISTIANOS DE ÁFRICA - INTENCIÓN DE ORACIÓN PARA MAYO






Para el mes de mayo, el Papa Francisco propone rezar por el continente africano y sus cristianos. 

En el vídeo de este mes, el Papa elogia el rico patrimonio cultural, intelectual y religioso del continente. También lamenta las guerras que destruyen esas riquezas. 


Por eso, invita a los cristianos de todo el mundo a rezar por "los hermanos de África para que den un testimonio profético de reconciliación, de justicia y paz imitando a Jesús Misericordioso”.


CELIBATO OPCIONAL NO ES SOLUCIÓN A LA FALTA DE SACERDOTES

Asegura el Papa Francisco


Resultado de imagen de papa francisco

En una entrevista concedida al periódico alemán Die Zeit, el Papa Francisco subrayó que, ante el problema de la falta de vocaciones sacerdotales, “el celibato opcional no es la solución”.

El Santo Padre reconoció que “la falta de vocaciones es un problema grande. Un problema que la Iglesia debe resolver. La Iglesia debe encontrar la forma de resolverlo”.

Como solución, el Pontífice apuntó, en primer lugar, a la oración: “creo que lo primero que debemos hacer es rezar. El Señor nos ha dicho que recemos. Nos falta oración”.

En segundo lugar, afirmó la necesidad de poner los medios para que aumenten las vocaciones: “debemos trabajar con los jóvenes que tengan alguna inquietud de servicio a los demás. Y esto es muy difícil. El trabajo con los jóvenes se debe hacer para que ellos se planteen su vocación”.

“Los jóvenes son los grandes descartados en la sociedad moderna, y lo vemos en la falta de trabajo para ellos en tantos países”, alertó.

Además, “hay otro problema que afecta a las vocaciones: el problema de la natalidad”, indicó. “Si no hay niños, no habrá sacerdotes. Creo que es el principal problema que deberemos afrontar en el próximo Sínodo sobre los jóvenes, pero no es un problema de proselitismo, no. No se consiguen vocaciones con el proselitismo”.

Preguntado por el periodista si es necesario dar incentivos a los jóvenes para ser sacerdotes, como por ejemplo, decirles que no es necesario que renuncien a una vida sentimental-sexual, el Papa reconoció que “en ese contexto el celibato opcional se discute, sobre todo cuando hay necesidad de clero”. Sin embargo, advirtió que “el celibato opcional no es la solución”.

En este sentido, el Pontífice reflexionó sobre los “viri probati”, hombres casados que recibieron la ordenación como diáconos, presbíteros u obispos con el compromiso de llevar una vida de continencia total una vez recibidas las sagradas órdenes. “Son una posibilidad”, afirmó. “Pero debemos también decidir qué tipo de tarea asumirán, por ejemplo, para las comunidades aisladas”.


Crisis de fe

El Obispo de Roma habló sobre la maduración de la fe, y llamó a no desanimarnos ante las crisis de fe porque “no podemos crecer sin crisis. En la vida humana sucede lo mismo. El crecimiento biológico también es siempre una crisis, ¿no? La crisis del niño que se hace adulto. En la fe ocurre lo mismo”.

“La crisis es, no digo el pan nuestro de cada día, pero la vida es parte de la vida de la fe; una fe que no entra en crisis para crecer se vuelve infantil”. Y recordó que “la fe es un don, te la dan”.

En otro momento de la entrevista, el periodista Giovanni di Lorenzo observó la contradicción que existe en el mafioso que hace la señal de la cruz antes de empezar una matanza. “Sí, eso es una enfermedad. Una enfermedad religiosa”.

“En América Latina los mafiosos también utilizan la religión. Se llaman cristianos a sí mismos, pero para resolver sus problemas llaman a los sicarios y luego van a la iglesia”, remarcó.

El Santo Padre señaló que esa contradicción le molesta, “pero me enfado más cuando la Iglesia, la Santa Madre Iglesia, mi madre, mi Esposa, no da un testimonio de fidelidad al Evangelio: eso sí que me hace mal”.

Sobre el populismo, el Papa indicó que “dentro del populismo siempre hay un mesianismo. Siempre. Y también una justificación: perseverar la identidad del pueblo”.

Frente esta ola de populismo que afecta a muchas democracias occidentales y europeas, Francisco reflexionó sobre los grandes líderes políticos europeos de después de la segunda guerra mundial.

“Ellos imaginaron una fraternidad en toda Europa: desde el Atlántico hasta los Urales. Ese es el sueño de grandes líderes que son capaces de llevar el bien a los países sin necesidad de ser ellos el centro, sin ser mesías”. Francisco reconoció que le preocupa el populismo, “al menos en Europa sí. Un poco”.

Sobre los ataques recibidos en los últimos meses –los carteles que aparecieron en Roma con duras críticas al Pontífice o el caso del ejemplar falso del diario del Vaticano L’Osservatore Romano (LOR)–, dijo que no le hacen un mal personal. Además, aseguró que “desde el momento en que fui elegido Papa, no he perdido la paz”.

El Papa valoró que existan diferentes formas de pensar en el Vaticano. “Eso también es una riqueza”, insistió.

Sobre el caso concreto del ejemplar falso de LOR, señaló, con ironía, que no era una riqueza, pero observó entre risas que el dialecto romanesco en el que estaba escrito “era un romanesco bellísimo. Era un romanesco culto. Aquello no lo había escrito uno de la calle”.


La Orden de Malta

En sus respuestas, Francisco también habló de la crisis de la Orden de Malta. Recientemente, el Pontífice pidió al Gran Maestre de la Orden que presentara su dimisión después de que una Comisión del Vaticano investigara algunas irregularidades. El periodista le preguntó al Santo Padre si esa decisión le supuso un enfrentamiento con el Cardenal Burke, Patrono de la Orden, sobre todo después de que el Vaticano enviara un representante sin contar con el Cardenal.

Francisco rechazó cualquier enfrentamiento con el Purpurado estadounidense. “No es un adversario”, aseguró.

“Con la Orden de Malta había un problema que él no era capaz de gestionar porque no era el único protagonista allí. Yo no le retiré el título de Patrono de la Orden de Malta. Él continúa siendo Patrono. Pero se debía encauzar la situación en la Ordena, y por eso nombré un delegado capaz de encauzarlo, con un carisma que no tiene el Cardenal Burke”.


SAGRARIO EN EL CENTRO DE LA IGLESIA (QUE ES LA CASA DE DIOS)


Debacle actual y antecedentes

Antes de todo comentario es necesario partir de algunos axiomas e información para que todo lo que diga resulte más claro, y también para ver dónde se ha ido gestando el estado de apostasía actual. 

Estos son:


Infalibilidad

-Los Papas no son ni infalibles, ni impecables. Pecan, se equivocan como todo el mundo. Una opinión, por ejemplo, sobre una teoría climática queda en eso y puede ser rebatida, puesta en duda, no aceptada. Incluso en materia teológica puede haber error. La infalibilidad papal, como dogma que viene del Primer Concilio Vaticano, se refiere sólo y exclusivamente cuando el Papa se pronuncia solemnemente proclamando una verdad de fe o de costumbre (moral) en acto definitivo ex Cathedra, es decir en tanto Maestro y Pastor Supremo, sucesor de Pedro. Bajo esas determinadas condiciones es que obliga a la aceptación y obediencia de toda la Iglesia. En esas circunstancias quien se opone queda automáticamente excomulgado o sea deja de participar de la comunión eclesial. En la práctica esos pronunciamientos están circunscriptos a la proclamación de dogmas.


El Espíritu Santo no elige a los Papas

-Tampoco son elegidos por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo inspira a los electores pero luego ellos libremente deciden. Dios actúa por las causas segundas. Sostener lo contrario sería caer no sólo en el error sino en la blasfemia en los casos de Papas inmorales y hasta Antipapas, que en ningún modo puede ser atribuida su elección ni tampoco la guía al Espíritu Santo.


Magisterio

-Además del Magisterio extraordinario que es el caso de la infalibilidad Papal y de Concilios aprobados por el Papa –exclusivamente en materia de fe y de moral-, está el magisterio ordinario, que en ciertos pronunciamientos podría ser pasible de error y por tanto de enmienda. Con las nuevas comunicaciones hay que decir que también hay un magisterio -no infalible pero que como todo magisterio repercute en la credibilidad de los fieles- hecho de gestos, de imágenes, declaraciones espontáneas y entrevistas. En cuanto a repercusión este se está demostrando –para bien o para mal- el más seguido y eficaz. Eficaz porque estamos ante una cultura icónica hecha de imágenes y en la que se lee muy poco, generalmente titulares. Por tanto lo que el Papa dice en una entrevista, las fotos y tomas televisivas o videos resultan indebidamente ser la línea matriz de un pontificado.


CV II pastoral y consecuencias

-El Concilio Vaticano II ha sido el primer Concilio no dogmático de la historia de la Iglesia. Se autodefinió como pastoral y por eso no hay pronunciamientos dogmáticos vinculantes ni anatemas. Es también por primera vez donde se habla de necesidad de diálogo con el mundo y se lo promueve.
-Por lo tanto –no siendo un Concilio dogmático- en línea de principio cualquier documento, siendo el Concilio de índole pastoral, es susceptible de crítica e incluso de eventual revisión. En tal sentido críticas y algunas serias, no han faltado contra documentos como la declaración Nostra Aetate sobre la relación de nuestra Iglesia con las demás religiones y el decreto Unitatis Redintegratio que se refiere al ecumenismo, es decir a la relación de la Iglesia Católica con los otros cristianos. Pero, también se han criticado ciertos puntos de Lumen Gentium, que es Constitución Dogmática, uno de ellos el 8 donde dice que la única Iglesia de Cristo ”subsiste en” la Iglesia Católica. En las discusiones internas se había propuesto “es”, que era el modo correcto de manifestar la verdad pero luego optaron por un vago “subsiste en”. Quizás ese aparezca como un punto menor aunque no lo sea porque va demostrando una cesión en la verdad para no afectar a otros. Sin embargo, las críticas más fuertes son a los otros anteriores documentos y a Gaudium et Spes, precisamente Constitución pastoral. Se la definió como el Anti Syllabus. Se recuerda que el Syllabus fue lanzado por el Beato Papa Pío IX ante distintas herejías que venían de las corrientes modernistas y que allí fueron condenadas. Posteriormente el Papa san Pío X escribió la Encíclica Pascendi Dominici Gregis, la que sigue siendo, pese a los años, muy pero muy actual y que por eso deberíamos leer. El mismo Pío X definió al modernismo como el compendio de todas las herejías. Denunciaba entonces que el enemigo no había que buscarlo fuera sino dentro de la misma Iglesia.


Algunos errores modernistas de ayer y de hoy

-Es muy recomendable leer los errores modernistas condenados por San Pío X en el decreto “Lamentabili sine exitu”. Recomendable porque muchos de esas herejías se toman por válidas y hasta se enseñan en Universidades Pontificas. Nihil novum sub sole. El decreto es de 1907 y entre muchas proposiciones condenadas están las siguientes:
“La Revelación, que constituye el objeto de la fe católica, no quedó cerrada con los Apóstoles” (proposición n. 21)
“Se puede admitir que el Cristo que nos muestra la historia es muy inferior al Cristo que es objeto de la fe”. (n.29)
La primera es la que ahora sostienen los progresistas cuando afirman que hay una evolución del dogma en cuanto a comprensión siendo lo fijado susceptible de ser cambiado de acuerdo al actual entendimiento y circunstancia.
En cuanto a la proposición condenada que compara como si fueran dos sujetos diferentes un Cristo histórico con lo que de él se enseña como objeto de fe, hoy tal herejía ha sido superada en radicalidad por los a sí mismos llamados “exegetas”, muy renombrados ellos y profesores de Biblia en seminarios y universidades. A las conjeturas elevadas por estos personajes a categoría de verdades, salió al encuentro el Papa Benedicto con su libro “Jesús de Nazaret” mostrando que el “Jesús de la historia” es el mismo que “el Cristo de la fe”. Los racionalistas modernistas dicen, en cambio, que poco podemos saber del verdadero Jesús de la historia porque –sostienen- los Evangelios son muy tardíos y producto de la elaboración de comunidades las que han creado el Cristo de la fe. En pocas palabras, todo un invento. Como se comprenderá, siendo esto lo que se enseña en muchos seminarios y hasta universidades pontificias, se necesita una fe madura para no sucumbir y caer sino en la incredulidad al menos en el escepticismo. El efecto que tiene todo el modernismo es devastador porque lleva al colapso de la fe. Este junto con la liturgia que fuera reformada después del Concilio son los elementos que más han contribuido a la apostasía general.
Otra de las proposiciones condenadas fue la siguiente: “La Resurrección del Salvador no es propiamente un hecho histórico, sino de orden meramente sobrenatural, ni demostrado ni demostrable, que la conciencia cristiana fue poco a poco derivando a partir de otros hechos” (n.36).
La diferencia es que ahora son más contundentes que hace 100 años en negar la Resurrección como hecho histórico.
Y otras dos más: “La verdad no es más inmutable que el hombre mismo, ya que con él, por él y en él evoluciona” (n. 58).
“Cristo no enseñó un determinado cuerpo de doctrina aplicable en todo tiempo y a todos los hombres, sino que más bien inició un movimiento religioso adaptado o adaptable a los diversos tiempos y lugares” (n.59).
Formas de expresar el relativismo ahora imperante y la llamada evolución del dogma.


Pero ¿qué es en definitiva el modernismo?

San Pío X lo llama la síntesis o el compendio de todas las herejías donde se encuentran la filosofía naturalista, el inmanentismo, el racionalismo que se manifiesta en devaluación de los sacramentos hasta su desacralización, en la negación de toda sobrenaturalidad, por tanto de los milagros, de la Resurrección de Cristo, de la divinidad de Cristo, de la virginidad perpetua de María. Y si a veces no lo dicen con todas las letras lo ponen de tal modo que la deducción es inmediata. Todo entonces lleva a negar la autenticidad y fidelidad de los Evangelios y los dogmas. Modernismo es también indiferentismo religioso por el que todas las religiones son equivalentes y todas válidos caminos de salvación. Es negación del primado del Papa y, en cambio, necesidad de sinodalidad y de democracia. Modernismo es negación de la Iglesia Católica Apostólica como la única y verdadera Iglesia de Cristo; equiparación del sacerdocio ministerial con el bautismal; libre examen de las Escrituras o sea rechazo del Magisterio, todo eso así como otras herejías protestantes que se derivan.


Modernismo en el CVII

-Precisamente esas corrientes modernistas y neo modernistas se infiltraron en el Concilio y lo que ayer estaba condenado de pronto se vio casi como doctrina oficial. El Concilio, que había empezado de una manera terminó de otra porque grande fue la influencia de la llamada Nouvelle Théologie que arremetía contra toda la escolástica y cuyos exponentes principales fueron Yves Congar, Danielou, Chenu, Teilhard de Chardin. Entre ellos también estaba Henri de Lubac pero de otra estatura teológica, según mi pobre criterio, más elevada.
Lo que sigue fue escrito por un testigo de esos acontecimientos: Ralph M. Wiltgen SVD en su libro El Rin desemboca en el Tíber. Historia del Concilio Vaticano II, quien ha mostrado documentadamente cómo la influencia protestantizante llegó a Roma desde los países bañados por el Rin (Alemania, Austria, Suiza, Francia y Holanda) y de la vecina Bélgica. “Los cardenales y teólogos de estos seis países –afirma y documenta el Padre Wiltgen– consiguieron ejercer un influjo predominante sobre el Concilio Vaticano II”.
Así a los teólogos franceses se sumaban Karl Rahner y Schylebeeckx. En definitiva, todos ellos venían a barrer toda la teología anterior. La brecha que se abrió fue de serias consecuencias que –después de un período de relativa contención, la de los últimos pontificados- ahora se ha profundizado y el proceso de demolición de la fe acelerado.


El Concilio de los medios

-En el aula conciliar había penetrado la cultura del mundo a la que se sumaba la prensa que daba prioridad a los modernistas. Las entrevistas, declaraciones y ruedas de prensa y comentarios de teólogos y obispos modernistas a quienes los medios de comunicación fomentaban, consiguieron que la difusión acerca del Concilio tuviese una impronta modernista. Tanto que Benedicto habló de un Concilio de los medios que no era el real pero que se impuso y dictó los acontecimientos que se siguieron. Aunque se acusa de la debacle a la influencia de los medios hubo documentos de influencia modernista. No es descabellada la denuncia que la constitución Gaudium et Spes fuera una reconciliación total de la Iglesia con el mundo moderno. Tal reconciliación implicaba que la Iglesia renunciaba al Evangelio y rompía con el Magisterio apostólico. Seguramente tales consecuencias estaría fuera de la voluntad de los padres conciliares, pero no es menos cierto que las ambigüedades del texto se prestaba y presta a tales interpretaciones y consecuentes deducciones.
-Juan Pablo II y Benedicto intentaron frenar la corriente destructora y en gran parte lo lograron. Ahora es el cambio de agujas y la aceleración de lo que se gestó en los sesenta. (Sería por eso que la Santísima Virgen en Fátima había pedido que se diera a conocer la tercera parte del secreto en 1960. Juan XXIII consideró que podía ser producto de la imaginación de Sor Lucía y no lo dio a conocer, dejando para el futuro que algún otro Papa lo hiciera. También será por eso que no habiéndose dado a conocer, la Santísima Virgen vuelva a aparecerse en Garabandal, justo en los años del Concilio, entre el 61 y el 65 y dé ese tremendo segundo mensaje que –según quien leyó el tercer secreto- se refiere a lo que no se dio a conocer en el 2000 y que complementa Akita). Cuando los hombres callan el Cielo habla y hablarán hasta las piedras.


Lenguaje ambiguo. El llamado espíritu del Concilio

-Algunos aducen que los progresistas modernistas invocan un vago “espíritu del Concilio” para justificar sus herejías. Sin embargo, lo cierto es que el Concilio sin afirmar las verdades de fe como lo hicieron todos los anteriores Concilios en 2000 años de historia de la Iglesia, apelando al diálogo para no imponer la verdad y, sobre todo, utilizando a veces un lenguaje ambiguo en los documentos les abrió el camino a los modernistas y a sus herejías.


Ambigüedades deliberadas

-Hubo en los textos del Concilio ambigüedades puestas deliberadamente, es decir con non sanctas intenciones. Dicho por quien fuera perito, o sea experto teológico nombrado, el P. Schillebeeckx: “hemos empleado frases ambiguas y sabemos cómo las interpretaremos en el futuro”. Es que el Concilio había empezado con una buena intención, con un programa que luego fue, en un golpe de mano, echado por la borda. Y allí se metieron esos peritos que asistían a los obispos, todos de corte modernista, algunos de la Nouvelle Théologie, este mismo Schillebeeckx que posteriormente fue llamado al orden repetidas veces por Roma por sus tesis heréticas sobre la virginidad de María, la Resurrección del Señor y otras muchas más. Para más datos Shillebeeckx fue el principal autor del herético Catecismo holandés. También estaba en el grupo de expertos el inefable Hans Küng y el joven Ratzinger, quien mucho más tarde abjuraría de todas esas tesis modernistas. Esa táctica de usar lenguaje ambiguo que se entienda según el gusto de quien lo interpreta es, por principio, antievangélica. El Señor dijo que tu hablar sea si, si y no, no, que el resto viene del Maligno. Pero, no sólo, sino sobre todo maliciosamente
sibilina.


¿Dialogar?

-Ahora bien, en ninguna parte de los Evangelios y del Nuevo Testamento se habla de dialogar con el mundo sino de convertirlo anunciando el Evangelio. “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura. El que crea y será bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado” Mc 16:15-16. ¿Quién se atreve hoy a decir esto? ¿Dónde se escucha esto en la Iglesia? ¿No se dice acaso que no hay que hacer proselitismo y sí respetar las demás creencias? Arguyen que no hay que imponer nada a nadie. ¿Y quién impone? Anunciar no es imponer. Anunciar la salvación es el mayor acto de misericordia que podamos imaginar. ¡Como si el anuncio fuera compulsiva exigencia de conversión! La exigencia es para quien cree en Cristo como Salvador, para la verdadera Iglesia, ésa que lleva en sí san Pablo cuando dice: “Ay de mí si no anuncio el Evangelio! (Cf. 1 Co 9: 17). Dirá en ese pasaje de su primer carta a los corintios que siendo libre se hizo esclavo de todos para ganar a todos. Para ganarlos a la salvación.


Sí, al Evangelio se lo anuncia

El Señor no dio alternativas al anuncio porque no las hay. Es por la predicación que se llega a la verdad de la fe.
“El que invoque el nombre del Señor será salvo. Ahora, ¿Cómo invocarán a Aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en Aquel de quien no han escuchado hablar? ¿Y cómo van a sentir hablar sin que haya alguien que lo anuncie?” (Rm 10: 13-15).

Post concilio. Influencias modernistas, gestos equívocos y equivocados

-Además a eso contribuyeron gestos e iniciativas equívocas como el beso de Juan Pablo II al Corán (como si fuera Palabra de Dios, cuando sólo se besa la Sagrada Escritura y en particular el Evangelio) o el encuentro de Asís de 1986 con todas las religiones. Y así aparecieron animistas con sus ritos en las iglesias de Asís, un Buda sobre un sagrario, etc. No se puede dudar de la buena intención de un Papa santo como Juan Pablo II que buscaba asociar a las demás religiones a la paz y la convivencia pacífica entre ellas. Sin embargo fue un grave error que le fuera señalado por Cardenales como el gran Cardenal Giacomo Biffi y también por el mismo Ratzinger. Lástima que, pese a ser crítico con ese encuentro, 25 años más tarde y ya como Papa, Benedicto XVI permitiese la reedición de Asís, por más que tuviera algunos atenuantes. La única respuesta a ese aparente desdecirse es que grandes deben haber sido las presiones internas. Grandes las otras fuerzas exteriores, al punto que –unas y otras- posteriormente lo obligaran a renunciar. Esos gestos de acercamiento, esas iniciativas, por buenas que sean las intenciones, llevaron y llevan a la confusión de los fieles, a pensar que todas las religiones son buenas, que en todas hay algo de verdad. Se entra así por el plano inclinado donde al final lo mismo da una religión que otra, cada una tiene su verdad pero ninguna la tiene por completo, etc. Y se llega al sincretismo y a negar a Cristo como Verdad absoluta y por tanto a toda la Revelación en la única salvación de Jesucristo.


Semillas del Verbo e interpretación errada. Sacrilegios

-Y sí, cierto es que el Concilio dijo que en otras culturas y religiones había semillas del Verbo –frase acuñada por san Justino- (Lumen Gentium, Ad Gentes, Gaudium et Spes, Nostra Aetate) que conducían a Cristo, pero la idea que la mayoría entendía era la de utilizar todo lo bueno y verdadero que pudiera haber en otras religiones para encauzarlo en una acción, esto no estaba así puesto explícitamente, misionera. Sin embargo, todo eso se ha venido desvirtuando al punto de llegar a un sincretismo e indiferentismo religioso. Una religión vale la otra, lo importante es amarse (lo del video de Francisco sobre todos somos hijos de Dios y Dios es el mismo para todos). O bien todas conducen a la salvación.

-Una prueba evidente de cómo un error lleva a otro igual o peor y al sacrilegio es el del cometido en Fátima, con la presencia y anuencia del Rector del Santuario, P. Guerra y del Obispo del lugar, cuando en el altar de la capelinha, donde apareció la Santísima Virgen (el llamado altar del mundo), hinduistas llevaron a cabo su ritual tomando a María como una diosa. Cuando fueron llamados al orden, Obispo y Rector, ellos se escudaron diciendo que seguían el espíritu de Asís y así salvaron la piel. Esta es una muestra palpable de cómo se introduce la herejía en el Cuerpo de la Iglesia y en este caso, pese a las bonísimas intenciones, todo vino de la confusión introducida por un Papa santo como lo fue Juan Pablo II.


La Iglesia se ha ido “protestantizando”

-Por ejemplo, eso lo vemos ya en los documentos del Concilio cuando el Papa Pablo VI tuvo que intervenir luego de redactada la Lumen Gentium, mediante una Nota explicativa previa que aludía al capítulo 3. Por medio de un texto ambiguo se pretendía relativizar el dogma de la Infalibilidad, proclamado por el Vaticano I. El texto estaba imbuido de una eclesiología (concepto de Iglesia) protestantizada la cual disminuía la autoridad del Papa en vistas a una sinodalidad (colegialidad) en la que el Papa se igualaba a los demás obispos. Y algo de eso se está ahora cocinando.

-Ya casi al final de su vida Pablo VI advertía a su amigo Jean Gitton que la Iglesia iba por un camino de protestantización y que llegaría el día en que se vería reducida a un pequeño resto. Y también decía, con amargura, esperábamos una primavera después del Concilio y vino un crudo invierno. Y muy conocida es su frase que por alguna grieta de la Iglesia había penetrado el humo de Satanás.
La referencia exacta de la charla con su amigo Gitton, el filósofo, es “Hay una gran perturbación en este momento en el mundo y en la Iglesia, y lo que está en cuestión es la fe. Ahora me ocurre repetir aquella frase oscura de Jesús en el Evangelio de san Lucas: “Cuando el Hijo del hombre vuelva, ¿encontrará aún la fe en la tierra?”… A veces releo el Evangelio del fin de los tiempos y constato que emergen en este momento algunos signos de este fin. ¿Estamos próximos al fin? Esto jamás lo sabremos. Hay que estar siempre prontos, pero puede aún durar mucho tiempo. Cuando considero al mundo católico, lo que me llama la atención es que dentro del catolicismo parece a veces predominar un pensamiento de tipo no católico, y puede ocurrir que este pensamiento no católico mañana se vuelve el más fuerte. Pero jamás representará el pensamiento de la Iglesia. Es preciso que subsista un pequeño rebaño, por más pequeño que sea”. Pablo VI en conversación con su amigo Jean Guitton, a fines de su pontificado, en 1977.

-Estamos ante lo que el entonces Cardenal Karol Wojtlyla definió como el enfrentamiento final entre la Iglesia y la anti Iglesia. Sugestivamente lo dijo en un Congreso Eucarístico, el de Filadelfia, en 1976. Sí, porque en esta lucha la Eucaristía es el centro del ataque por más que no lo parezca. ¿Qué estaba al final en juego en el Sínodo de la Familia? ¿No era acaso el acceso a la Eucaristía de los divorciados vueltos a unir?

-De hecho Lutero destrozó todo lo cristiano: los dogmas, negando su posibilidad; la fe, devaluándola a mera opinión; las obras buenas, negando su necesidad; la Escritura, desvinculándola de Tradición y Magisterio; la vida religiosa profesada con votos, la ley moral objetiva, el culto a los santos, el Episcopado apostólico, el sacerdocio y el sacrificio eucarístico, y todos los sacramentos, menos el bautismo…

-En octubre de 1995 el Cardenal primado de Holanda, Adrianus Simonis, denunciaba en una entrevista concedida a la revista 30 Días: “La situación de la Iglesia es hoy dificilísima. Puede uno preguntarse si no está en acto, en el mundo occidental, una sedicente segunda Reforma (protestante) […] Esta segunda Reforma me parece aún más peligrosa que la primera”. Él sabía muy bien de qué hablaba, baste recordar el herético catecismo holandés.


Concepción protestante de la Eucaristía

Para destruir la fe hay que apuntar al corazón de la Iglesia Católica, de su vida espiritual, de su razón primera de ser y eso se logra minando el dogma de la presencia real y substancial y banalizando la celebración, es decir atacando la liturgia.

-Ya en 1965, al final del Concilio, circulaban teorías como la transignificación y la transfinalización sobre la Eucaristía que pretendiendo dar una forma nueva y más entendible al dogma de la transubstanciación en realidad lo que hacían era minar la fe en la presencia real del Hijo de Dios en el augusto sacramento. Tuvo que salir al paso Pablo VI con su encíclica Mysterium Fidei. Tales teorías heréticas eran las mismas opiniones de Lutero dichas con otras palabras.

-En la misma línea de desacralizar y banalizar la Eucaristía se inserta la comunión en la mano. En Argentina como en todos los demás países de América e incluso los latinos de Europa se introdujo el indulto forzadamente y dolosamente –como lo hace notar el Obispo ahora emérito de San Luis, Mons. Juan Rodolfo Laise- sobre poblaciones católicas que deseaban seguir comulgando como siempre. y llega a decir, demostrándolo, que la reintroducción de la Comunión en la mano no es otra cosa que el triunfo de una desobediencia. “Desobediencia gravísima ante todo porque se trata de la Eucaristía, luego porque implica la resistencia abierta a una directiva clara, explícita y sólidamente fundamentada del Papa Pablo VI; por su extensión universal; y porque quienes no obedecieron no fueron sólo fieles o sacerdotes, sino en muchos casos obispos y hasta Conferencias Episcopales enteras; gravísima, porque no solamente permaneció impune sino que obtuvo un éxito rotundo; gravísima, en fin, porque ha logrado que su carácter de desobediencia permaneciese oculto, haciendo que se crea, al contrario, que se estaba adoptando una propuesta venida de Roma. Por todo esto creemos poder afirmar que la introducción y difusión por todo el mundo de la práctica de la Comunión en la mano constituye la más grave desobediencia a la autoridad papal de los últimos tiempos”.

Sin embargo, es tan grande el poder de algunas Conferencias Episcopales y también el hecho que la desacralización se extendió de tal manera y ganó los ánimos de las personas que quitarla, para muchos sino para la mayoría, es quitarles un derecho(¡!!). Como si nosotros no tuviésemos no el derecho sino el deber de reverenciar, respetar y adorar al Señor en la Eucaristía. Derecho es el de Dios de ser tratado con santo temor y reverencia a su majestad. Me consta, porque lo escuché directamente de boca de los dos últimos Prefectos del Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, que querrían volver a la comunión de rodillas y en la boca pero no pueden. Esta es la triste realidad. La pregunta entonces es ¿cómo se ha podido llegar a esto? La respuesta es obligada: porque nunca en la Iglesia se ha tolerado la difusión de errores y abusos tan ampliamente.

Si antes, con Juan Pablo II y Benedicto no fue posible revertir la situación ahora lo es mucho menos. Se admite dar la comunión a quienes están en situación permanente de pecado mortal olvidando las palabras de san Pablo: «Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Examínese, por tanto, cada uno a sí mismo, y entonces coma del pan y beba del cáliz; porque el que come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condenación»”
Mons. Schneider comenta en una entrevista: “Que Cristo, bajo las especies eucarísticas, haya llegado a ser hoy en día el más débil, vulnerable, indefenso y deshonrado en la Iglesia es un claro y lamentable síntoma de hasta qué punto se han deteriorado el amor y la fe plena en la Eucaristía y la Encarnación. Ciertamente, la esencia del protestantismo consiste en rechazar la plena verdad de la Encarnación con todas sus consecuencias: la visibilidad de la Iglesia, la vida de sacramentos, la realidad y grandeza de la Presencia Eucarística, las características encarnativas de la liturgia. La crisis actual de la Iglesia se manifiesta principalmente en estas dos actitudes: una espiritualidad gnóstica y un naturalismo horizontal, cuya raíz está en el antropocentrismo, el cual por su parte es un rasgo típico del protestantismo”.

La confusión no es católica. Es, en cambio, la nota propia de las comunidades cristianas protestantes. En ellas la confusión y la división son crónicas, congénitas, pues nacen inevitablemente del libre examen y de la carencia de Autoridad apostólica.

El papa León X, en la bula Exurge Domine (1520), condena esta proposición de Lutero: «Tenemos camino abierto para enervar la autoridad de los Concilios y contradecir libremente sus actas y juzgar sus decretos y confesar confiadamente lo que nos parezca verdad, ora haya sido aprobado, ora reprobado por cualquier Concilio» (n. 29: DS 1479).

Partiendo de esas premisas, una comunidad cristiana solamente puede llegar a la confusión y la división. Este modo protestante de acercarse a la Revelación pone la libertad por encima de la verdad, y así destruye la libertad y la verdad. Hace prevalecer la subjetividad individual sobre la objetividad de la enseñanza de la Iglesia, y pierde así al individuo y a la comunidad eclesial. Es éste un modo tan inadecuado de acercarse a la Revelación divina que no se ve cómo pueda llegarse por él a la verdadera fe, sino a lo que nos parezca. No se edifica, pues, la vida sobre roca, sino sobre arena.


La fe católica

Lo más grave de Lutero fue hacer añicos la roca que sostiene todo el edificio cristiano: la fe en la enseñanza de la Iglesia apostólica. Y lógicamente todo el edificio se viene abajo.
La fe teologal cristiana es cosa muy distinta, esencialmente diferente, de la libre opinión de un parecer personal. Como enseña el Catecismo, «por la fe, el hombre somete completamente su inteligencia y su voluntad a Dios… La Sagrada Escritura llama ´obediencia de la fe` a esta respuesta del hombre a Dios que revela (cf. Rm 1, 5; 16, 26)» (143).
La fe cristiana es, en efecto, una «obediencia», por la que el hombre, aceptando ser enseñado por la Iglesia apostólica, Mater et Magistra, se hace discípulo de Dios, y así recibe Sus «pensamientos y caminos», que son muy distintos del parecer de los hombres (Is 55, 8)” [63].


La nueva Iglesia

-Para los modernistas –y en esto coinciden con sus oponentes tradicionalistas- a partir del Concilio nace una nueva Iglesia. Los primeros para justificar todos los cambios y herejías y los segundos para denunciarlos y no aceptar en bloque al Concilio Vaticano II, origen de la revolución en la Iglesia. Frente a ellos Benedicto habla de una hermenéutica de la continuidad, entre el pre y el post Concilio. Y emprende, sin resultado positivo porque no fue secundado, una reforma de la reforma litúrgica como camino corrector para poner nuevamente las cosas en su lugar, ya que en la liturgia que se fue imponiendo a partir del Concilio, él ve la devastación de la fe. A este punto necesario es aclarar que nada tiene que ver lo que se hizo en liturgia con el Concilio porque la Constitución sobre la liturgia, Sacrosantum Concilium, pide, por ejemplo, mantener el latín. El quitar el sagrario del medio y las imágenes incluso de la Santísima Virgen, la celebración “versus populum”, la comunión en la mano, todo se hizo apelando a un difuso “espíritu del Concilio” y a misteriosas “razones pastorales”.
Cómo no pensar que la visión profética de la Beata Anne Catherine Emmerich y la enseñanza del Catecismo se apliquen a este tiempo?

-“Vi la Iglesia de San Pedro y allí una gran cantidad de hombres que trabajaban para cambiarla, pero también vi otros que la reparaban. Filas de personas maniobradoras, ocupadas en este doble trabajo, se extendían por el mundo entero y yo quedé sorprendida de la unidad con que se hacía todo eso”. “Todos trabajan en la demolición, hasta los eclesiásticos”: Visión de la Beata Anna Catherine Emmerich en la octava de Navidad de 1819 (Cap. XXV, Tomo II, página 164).


Catecismo de la Iglesia Católica:

675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el “Misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Te 2, 4-12; 1Te 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).

676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, “intrínsecamente perverso” (cf. Pío XI, “Divini Redemptoris” que condena el “falso misticismo” de esta “falsificación de la redención de los humildes”; GS 20-21).

677 La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap 20, 7-10) que hará descender desde el Cielo a su Esposa (cf. Ap 21, 2-4). El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final (cf. Ap 20, 12) después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa (cf. 2 P 3, 12-13).


Antecedentes inmediatos

Aumento de la desobediencia y grupo para el poder
-Las desobediencias a los Papas, la oposición de Conferencias episcopales enteras a la Humanae Vitae de Pablo VI, los grupos de presión protestatarios sobre todo en el norte de Europa, acaudillados por figuras como Hans Küng, que debió padecer Benedicto XVI, la sorda resistencia al Motu proprio Summorum Pontificum, que motivó una apesadumbrada carta suya al entero episcopado mundial… son apenas algunos de los hitos más salientes que se desencadenaron a partir de la forzada renuncia (por motivos gravísimos decía así Benedicto cuando dimitía, motivos gravísimos que nunca fueron aclarados cuáles eran).

–La corriente modernista progresista o liberal, como se la quiera llamar, era capitaneada al interno de la jerarquía desde la época de Juan Pablo II por el Arzobispo de Milán Cardenal Carlo Maria Martini. El mismo Martini que según declaraciones del Cardenal Daneels y de lo escrito en sus memorias recientemente publicadas, era el mentor principal del llamado grupo San Gaal o San Galo (porque se reunían en ese convento suizo) -información por otra parte confirmada por Mons. Gänswein en la reciente presentación de un libro sobre el Papa Benedicto- grupo que, según siempre Daneels, se llamaba a sí mismo “la mafia”. Ese grupo del que participaban además de Martini y Daneels los cardenales Kasper, Lehmann, Silvestrini, Basil Hume y el obispo holandés Van Luyn, tenía como candidato para el Papado a Bergoglio –contando con su anuencia- quien podría “modernizar” radicalmente a la Iglesia. Estaban preparados para imponerlo tras la muerte de Juan Pablo II y en el 2005 casi lo consiguieron. Cuando fue elegido Ratzinger no dejaron de actuar. Arremetieron nuevamente luego de la inesperada y misteriosa renuncia de Benedicto, el mismo Benedicto que en su primera Misa había dicho “No permitan que por miedo retroceda ante los lobos”.

Estos algunos de los antecedentes, ahora la agudización y culminación del proceso porque con Francisco han venido todos los que hasta ayer habían sido malamente contenidos. Hoy vuelven los Kasper, los Küng y toda la parafernalia ecumenista con la comunidad de Bosé y su mentor Enzo Bianchi a la cabeza, miembro de la heterodoxa escuela de Bolonia, también con otros miembros en puestos importantes y la comunidad de Sant’Egidio y el “espíritu de Asís”.


A modo de conclusión.

Después de todo esta larga y no exhaustiva pero sí necesaria introducción paso con algunos ejemplos al tema central. Ciertamente a lo que está ahora ocurriendo en la Iglesia, desde hace tres años a esta parte, se le puede encontrar antecedentes. Como se suele decir “de aquellos polvos estos lodos”.Todo aquel aluvión de fines de los años 60 y de la década del 70 que no había podido ser contenido por la debilidad del Papa Pablo VI, que tanto lo hizo sufrir, fue en parte, y sólo en parte, detenido por Juan Pablo II pero ya antes de su muerte y especialmente cuando fue elegido Benedicto como su sucesor arremetió con fuerza arrolladora.

El error y la herejía fueron introducidos subrepticiamente, como en la parábola del sembrador en la que otro siembra la cizaña cuando el sembrador duerme. Esa cizaña que logró meter el modernismo (es el mejor de los términos y ese encierra el de progresismo, neomodernismo) fue penetrando a partir de textos anodinos del Concilio y sobretodo de la interpretación que se quiso hacer del mismo Concilio. Para cada nueva doctrina y reforma litúrgica se apelaba a un vago “espíritu del Concilio” y a razones pastorales. Los esfuerzos de los Papas por medio de grandes documentos magisteriales poco pudieron contra la corriente de tanta herejía sostenida por la prensa laicista y anti católica y, lo que es peor, por las publicaciones de sedicentes teólogos y maestros de espiritualidad que se vendían y venden y publicitan en librerías llamadas católicas. Allí están en primera fila, en escaparates herejes como Anthony de Melo, Anselm Grün (uno que cambia Cristo por Freud en libros de auto ayuda), Pagola y muchos otros. Por otra parte los esfuerzos de esos buenos Papas que produjeron documentos de grandísimo valor como Veritatis Splendor, Humanae Vitae, Familiaris Consortio, Dominus Jesus, Mysterium Fidei, etc. no estuvieron ellos exentos de errores como el caso de Asís. Pues ahora, el modernismo se presenta triunfante con Francisco.

A partir de marzo de 2013 la Iglesia se ve gobernada por
Hablar y escribir ambiguo. Eso es lo que campea en Francisco, un lenguaje ambiguo que cada uno lo interpreta como quiere. La Amoris Laetitia en lugar de aclarar todas las discusiones y enfrentamientos de los dos Sínodos de la familia (dicho sea de paso algo totalmente inédito, tener un sínodo preparatorio para otro sínodo) dejó todo en aguas de borraja. Y sobre el Sínodo y cómo fue maniobrado hay testimonios y mucho por decir. No sólo no aclara situaciones fijando pautas ni defiende la indisolubilidad del matrimonio, sino que introduce el relativismo moral condenado por Juan Pablo II. Cada sacerdote debe decidir y peor aún, cada Conferencia Episcopal de acuerdo con las usanzas e idiosincrasia del lugar con el resultado que se rompe la unidad de la Iglesia y así también la catolicidad. Las notas características de la Iglesia son el ser “una, santa, católica y apostólica”. Pues ya con eso no es una si cada uno interpreta cuestiones de moral en modo diferente y hasta contrario, ni tampoco católica que es la universalidad, porque no en todas partes será la misma doctrina, la misma enseñanza, la misma moral.

En este mismo orden de cosas de hablar ambiguo, polivalente, oscuro, incompleto se insertan esas frases que han impactado tanto a los medios y que muchos repiten. Entre ellas la de la Iglesia como hospital de campaña para una humanidad enferma. Sin embargo, en este tiempo es la Iglesia la primera que tiene que sanar y volver urgentemente a la fe y defenderla como también defender la moral. Es en la Iglesia que hay enfermos terminales a quienes hay que atender. Al mundo hay que ir a asistirlo, sanarlo pero si adentro no hay médicos sino sólo enfermos nada bueno se podrá hacer. Parecido se presenta el mandato de “ir a las periferias”. Claro que la misión de la Iglesia es ir al mundo y también ahora a los propios católicos descristianizados, católicos sólo de nombre, pero para convertirlos a Cristo. Por eso, para ir a las periferias se está olvidando lo más importante: a las periferias hay que llevar a Cristo, no a una fe enferma, no a nosotros mismos. No se trata de asistencialismo sino de salvación ante todo de almas y de asistencia de cuerpos, unidos al alma, es decir del hombre en su integridad. De qué sirve al hombre ganar esta vida si luego pierde la vida eterna?

En una de esas entrevistas aéreas dijo Francisco que los católicos no somos conejos, en alusión a los que tienen una gran prole. Un pequeño detalle: sin gran prole no tendríamos una santa Catalina de Siena (hija número 25) ni un venerable Cardenal Eduardo Pironio (hijo número 21).

Negación de la evangelización como lo que es: anuncio de la Verdad. En la entrevista con Scalfari, propietario y director del diario La Repubblica, aludiendo a la evangelización la llama tonto proselitismo. Ver también el video https://youtu.be/LZDP3xkZA2c donde contradice el mandato del Señor de Mc 16:15-16 y las palabras de Pablo Rm 10: 13-15; 1 Co 9:16; 1 Co 1:21 y lo que nos relatan los Hechos de los Apóstoles en Hch 9:19-22; Hch 17:1-3; Hch 18:4; 18:9-11; Hch 19:8; Hch 20: 18-21..;27.

donde presenta a todos como hijos de Dios donde lo que importa es simplemente creer en el amor. El gran teólogo, Padre Ignace de la Potterie escribió: “La filiación divina no es el resultado automático garantizado por la pertenencia al género humano. La filiación divina es siempre un don gratuito de la gracia, no puede prescindir de la gracia donada gratuitamente en el bautismo y reconocida y acogida en la fe”

En efecto, está clarísimo en el Evangelio de san Juan, en el mismo prólogo, donde dice: “A quienes lo recibieron (Jesucristo) les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios, a aquellos que creen en su nombre, los cuales ni de la sangre, ni de voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre sino de Dios han sido generados” (Jn 1:12-13)

Nuestra certeza es que no hay otro Salvador del mundo fuera de Jesucristo y que por él nos volvemos hijos de Dios. En cambio para Bergoglio se puede ser hijo de Dios sin necesidad de Cristo ya que musulmanes, animistas, todos son “hijos de Dios”. Por cierto que en la célebre entrevista a La Repubblica (del 1 de octubre 2013) había dicho que “no existe un Dios católico”, típica frase equívoca, por lo que muchos se preguntan él vicario de quién es y qué Iglesia guía.

Además en el video antes citado resulta que lo importante es creer en el amor. Cabe preguntarse qué es el amor para un budista o para un musulmán o un judío practicante. Quien revela el verdadero rostro de Dios es Jesucristo y qué significa amar. Él, sólo Él, nos manda amar a los enemigos.

Hay otro video en el que afirma explícitamente que todas las religiones llevan igualmente a Dios. En el min 4.30 dice, hablando a un grupo de musulmanes: “Compartir…Los que son cristianos con la Biblia, los musulmanes con el Corán, con la fe que han recibido de sus padres, siempre los ayudará a ir adelante. Compartir también la propia fe…porque uno solo es Dios, el mismo…ha hablado de un modo, de otro, pero ir adelante…” El video en cuestión es

Para Francisco, como dijo en una de las primeras entrevistas lo más urgente y preocupante es la juventud sin trabajo, sin meta. En ningún momento menciona lo que tiene que ser la preocupación mayor de cualquier Papa, la pérdida de la fe, la apostasía general. El suyo es humanismo donde al centro está el hombre y no Dios. Es humanismo antropocéntrico, y ese humanismo es falso porque ignorando a Dios va contra el mismo hombre.

El primer protagonista en el video es él: “Ayúdenme”. A continuación lo dice con todas las letras: poner en el centro a la persona humana. No a Dios. Como en todos esos videos también en éste la cruz pectoral (que significativamente no tiene al Crucificado sino al Pastor) está oculta. Es casi inevitable vincular esta hegemonía de lo humano con CEC 675 ya comentada.


Menosprecio a la Eucaristía

A la par del magisterio ordinario expresado en documentos está el otro hecho de imágenes que, como fue dicho, en una cultura icónica donde no se lee o poco o sólo titulares, cuenta mucho.
-En ese orden de cosas se manifiesta el tratamiento a la Eucaristía: no arrodillarse durante la celebración. Se intenta explicar aduciendo a un problema en la columna. Problema que parece no contar cuando se arrodilla ante protestantes para que recen por él o cuando se inclina doce veces en los lavatorios reformados de pies de los Jueves Santos.
-Además, en todos sus años nunca ha hecho la procesión del Corpus Domini.
-No participa del Congreso Eucarístico Nacional de Italia siendo el Obispo primado de Italia. Es la primera vez que un Papa niega su participación.
-Reforma litúrgica herética del Jueves Santo incluyendo en el lavatorio de pies a no creyentes, creyentes de otras religiones, mujeres y travestis y esto en desmedro de la memoria de la institución de la Eucaristía y del sacerdocio.
-Admisión a la comunión de quienes viven en situación de pecado mortal.




Medidas inmisericordes de gobierno

Todas están dirigidas hacia un mismo lado, contra lo que significa ortodoxia.
-Entre ellas la inmediata defenestración del Cardenal Burke del Tribunal de la Signatura Apostólica, o sea la cabeza de la Iglesia de todos los tribunales eclesiásticos.

-La demolición de la comunidad modelo, llena de vocaciones de ambos sexos, Franciscanos de la Inmaculada. Para la medida blitz fue excusa que algunos dentro de la comunidad masculina se habían quejado que la única Misa que se celebraba era la latina del rito antiguo. Eso bastó para mandar un comisariado, y en un abuso de poder hacer lo mismo con la rama femenina donde no había habido ninguna queja, para poner en el comisariado una religiosa progresista.

-Remoción del Obispo de Ciudad del Este, Paraguay, Mons. Livieres, bajo la acusación de romper la unidad del episcopado. En Ciudad del Este había ocho capillas de adoración perpetua y un seminario modelo fundado por este obispo. Por supuesto, había “roto” la unidad cuando, con pleno derecho como obispo, había fundado su propio seminario donde la enseñanza era de acuerdo a la sana ortodoxia de la fe y la moral católica, en oposición hasta aquel momento del único seminario paraguayo. En una carta a Francisco le dice “que Dios el perdone lo que ha hecho”. Poco tiempo después Mons. Livieres falleció.

Ahora, mediante la Constitución Apostólica “Vultum Dei quaerere” está arremetiendo contra las comunidades femeninas de clausura obligándolas a formar federaciones. A todas.


Unidad o diversidad según convenga

Triste es ver que en ciertos casos lo que dice debe prevalecer es la unidad y otras la diversidad. Diversidad en la colegialidad, como ejemplo lo de AL sobre las conferencias episcopales que deben decidir según cada país cómo obrar en el caso de parejas irregulares que quieran acceder a la comunión. Alemania y Filipinas ya han determinado que están a favor de dar la comunión a todos (es decir a favor del sacrilegio) mientras las de África y Polonia se oponen. Esa diversidad rompe la unidad de la Iglesia en algo fundamental que es la moral.
En cambio la unidad defendida en el caso paraguayo es a daño de la verdad y del bien de la Iglesia.


Sínodo de la familia.

Comienza con la promoción de Kasper en la primera audiencia pública cuando recomienda su libro y dice, de este teólogo de ideas y propuestas heréticas, que es uno que hace teología de rodillas. Luego, lo nombrará único relator en el Consistorio preparatorio del Sínodo. Un sínodo en dos partes (¡!!). Del primer sínodo sale una relación intermedia escandalosa donde se ponen puntos que no se habían debatido en la sala. Tan escandalosa fue que el Cardenal Müller gritó “Vergogna!” y que el relator Cardenal Erdö, pese a ser considerado un progresista no quiso leerla y dirigiéndose a Mons. Bruno Forte, lo conminó a hacerlo ya que él –descubrió el Cardenal- era el autor. Forte es uno de los colaboradores muy cercanos a Francisco. Al final terminó todo en indefinición con un tema central, escogido por Kasper con el acuerdo de Francisco sobre el caso de parejas irregulares que desean comulgar. Caso totalmente marginal. El final de la historia es la Exhortación Post Sinodal “Amoris Laetitia” de Francisco y ese capítulo VIII que le piden cardenales, teólogos, filósofos, que lo anule porque es herético y va contra toda la enseñanza de la Iglesia. Algunos le piden que quite lo que va contra la doctrina de la Iglesia, como por ejemplo donde Familiaris Consortio de JP II (n. 84) confirmaba la praxis, fundada sobre la Sagrada Escritura, de no admitir a la comunión eucarística a los divorciados vueltos a casar y la Amoris Laetitia lo hace posible. Cambio de doctrina, por otra parte, oculto en notas (como las 329, 336 y 351) y no explícitamente formulado como debería haber sido. Piden que las notas heréticas sean quitadas y las ambigüedades explicadas. No hay respuesta a Cardenales como Caffarra y a todos los Cardenales firmantes de aquella carta que la prensa calificó de complot. ¡Vaya complot uno en el que hay firmantes que salen a cara descubierta para pedir aclaraciones y rectificaciones por el bien de la Iglesia y la salvación de las almas!

Maltrato a quienes se oponen y defienden la doctrina de siempre en materia de uniones y Eucaristía.
Los descalifica tratándolos de fariseos, duros de corazón, Y lo hace repetidas veces en sus homilías de Santa Marta. Como alguien dijo:”Lanzar epítetos gruesos contra quienes son ortodoxos no es buena señal de apacentar el rebaño”.

Eso en cuanto al tratamiento verbal y luego en los hechos remueve a todo aquel que esté en contra de sus posturas modernistas.

Laudato Si

Es un capítulo aparte donde se parte de una teoría sobre el calentamiento global más que discutida porque en el ámbito científico está desacreditado el factor humano como principal responsable. La Iglesia no debe nunca tomar parte de una teoría científica porque es Maestra de fe y de costumbres no de ciencia positiva. Este es un doloroso aprendizaje que los Papas siguieron luego de Galileo. El calentamiento global por causa del hombre, teoría más que discutida descartada por quienes mantienen una posición totalmente objetiva en la ciencia, sirve a quienes quieren limitar la población mundial: abortistas, anticoncepcionistas, teoría de gender, etc. y que ideológicamente pertenecen al Nuevo Orden Mundial. Provoca confusión al mencionar expresamente a la Carta de la Tierra, símbolo del neopaganismo propulsado por la O

NU y los poderes hegemónicos del NOM. En LS 175 propicia un gobierno mundial y cita al Papa Benedicto fuera de contexto. En LS 236 llega a decir que el Señor llega a nosotros desde dentro de la materia ignorando por completo la transubstanciación. En el 98 dice que Jesús estaba en plena armonía con la creación y da como ejemplo el episodio cuando calma la tempestad y todos se admiran, cuando no se trata de simple armonía sino de sujeción de la creación a quien es Dios. Además de estos errores hay mucho más y todo imbuido de ecologismo. Y como derivación colateral la infame proyección animalista ecologista sobre la Basílica de san Pedro, la más importante de la catolicidad. Y nada menos que en el día de la Inmaculada Concepción de María. Una verdadera afrenta. Eso sí, pagada por los grandes del Nuevo Orden Mundial.


Principios del Papa

Que él menciona repetidamente y sobre todo en AL y en LS. Por ejemplo, “el tiempo es superior al espacio”. “El todo es superior a las partes”. etc- Estos fueron últimamente rebatidos por sacerdotes profesores de filosofía. Aparentemente inofensivos estos principios pueden revelarse peligrosos. Decir que el todo es mayor que las partes, lo cual desde luego no es cierto como principio universal, es más bien un postulado que él hace, decir eso equivaldría a decir que las religiones juntas son más que la católica sola y eso es sincretismo e indiferentismo religioso.




Material hay para no acabar. Ahora mismo está arremetiendo contra la vida contemplativa femenina con la Vultum Dei quaerere, una constitución apostólica. Los monasterios de clausura han sido el puntal que sostiene a la Iglesia.

Sólo expuse los que vinieron a mi memoria. Lo muy preocupante es que todos los, llamémosle así, equívocos apuntan para la misma dirección: la destrucción de la fe y a la desacralización de los sacramentos, y a un humanismo en cuyo centro está el hombre, no Dios, que se erige en religión universal. En pocas palabras todo se dirige, y rápidamente, a la demolición de la Iglesia.

La Iglesia es la Casa de Dios, y no la “casa del pueblo” como se pretende desde una “eclesiología” inmanentista y horizontal. Sin embargo la praxis, cada vez más extendida, es que muchos Templos católicos se parecen cada vez más a edificios civiles porque el comportamiento de los que acuden no tiene el respeto (ni el cariño) debido a Jesús Sacramentado cuya presencia es Real en el Sagrario. Así, vemos con tristeza como cada vez más se dan estos comportamientos en nuestras Iglesias: – Se entra y no se saluda al Santísimo en el Sagrario – Se forman conversaciones y corrillos antes de Misa – No se cuida el vestido que debía ser propio en un recinto sagrado (sobre todo en estaciones de calor) – Los teléfonos móviles suenan y….lo que es peor: se atienden y se conversa dentro del Templo – Cuando la Misa acaba el corrillo se convierte en “clamor”……y se hace imposible rezar ni siquiera oraciones vocales – Muchos fieles acuden a rezar ante imágenes del Señor, María, y Santos…..pero no saludan al Santísimo Podrían darse más ejemplos…..pero estos cinco son representativos y suficientes, y seguro que son muy “familiares” a la mayoría de los lectores. Y ésto ¿porqué sucede?…..¿qué ha sucedido sobre todo en las últimas décadas para que se haya llegado a esta degradación que ya parece “normal”? Pues habría, y hay, muchas respuestas. Respuestas sobre la falta de formación, a ausencia de la misma, la influencia del protestantismo en la Iglesia Católica, la secularización interna en el clero católico, la presión del ambiente en su reinante falta de educación….etc. Si, son todas ciertas. Pero yo quiero señalar una CAUSA que estimo muy directamente relacionada con que la Iglesia no sea asumida como “Casa de Dios”. Y esa causa es que, precisamente, HEMOS DESPLAZADO A DIOS DEL LUGAR PREFERENTE que es, sin duda, el Centro del Templo. Es decir: la causa de esta progresiva falta de respeto en la Iglesia, englobando a todas las señaladas, está en el desplazamiento del SAGRARIO hacia capillas laterales. Cuando el Sagrario está en el centro de la nave, la evidencia de DIOS presente realmente se hace, valga la redundancia, mucho más evidente. De ese modo cuando un fiel entra en la Iglesia se encuentra en seguida con el Sagrario y, o bien se santigua o se arrodilla (o ambas cosas) porque asume que acaba de entrar en la Casa de Dios. Cuando desplazamos el Sagrario del centro a las capillas laterales, sucede que dentro del recinto hay como una “división” de zonas. Una zona “mayor” donde está en Sagrario (donde hay que mantener silencio y más respeto) y otra zona “menor” que es el resto del recinto donde ya se puede uno “relajar más”. Cuando el Sagrario está en el centro sucede lo contrario: la mayor parte del recinto impone silencio y respeto, y, si hay necesidad de hablar o de atender otra cosa, se buscan rincones alejados del Sagrario para hacerlo. Y es más lógico que en una Iglesia lo tenga más fácil quien vaya a REZAR que quien vaya a charlar o simplemente no tenga devoción alguna. En conclusión: el Sagrario en el centro manifiesta de la mejor forma posible que la Iglesia es la casa de Dios. 

El Sagrario en su lugar 




El sagrario definitivamente es lo más sagrado que se puede encontrar en nuestro Templos. Es el lugar por excelencia donde Jesús Eucaristía es reservado para la comunión fuera de la Misa, y para el culto y adoración de los fieles. Por cierto, ¡como falta en muchos lugares fomentar la adoración al Santísimo Sacramento del altar!.

Pero, ¿cuál debe ser su lugar? Y me hago la pregunta, porque tristemente en muchos Templos el sagrario ha sido relegado a un rincón. Sí, a un rincón, dejándole el lugar principal, el del centro del presbiterio, a la silla donde se sienta el sacerdote. ¿Quien es más importante? ¿Cristo Eucaristía o el Sacerdote? No hace falta responder la pregunta, todos sabemos la respuesta, entonces, ¿porqué hemos desplazado el Sagrario del centro del altar?, del lugar donde todos los fieles pueden mirarlo y adorar a Cristo, para ponerlo a un lado, como relegado, como si fuera un estorbo. Desgraciadamente, eso ha sucedido porque a muchos sacerdotes se les ha olvidado que el centro de nuestra celebración Eucarística es Cristo y no ellos, y han querido robarle el lugar al sagrario colocando su silla en ese lugar. Nuevamente, más de las improvisaciones de aquellos que entendieron mal el Novus Ordo Missae.

Conviene hacer referencia a las normas litúrgicas vigentes: El Código de Derecho Canónigo, establece en el Canon 938 que “El sagrario, en el que se reserva la santísima Eucaristía, estará colocado en una parte noble de la iglesia u oratorio destacada, dignamente adornada, apropiada para la oración.”. De lo anterior se desprende que podría estar en una capilla anexa y no en el altar principal. Pero sino existe Capilla anexa, ¿de donde han entendido algunos que lo conveniente es colocar el sagrario a un lado y la silla de quien preside en el centro del altar? Vuelvo a la misma pregunta ¿Quién es más importante, Cristo, o el que celebra? ¿Con quién nos vamos a encontrar en la Misa, con Cristo o con el Sacerdote?

No hace falta mayor conclusión, en mi humilde opinión, sino existe Capilla Sacramental (capilla del Santísimo), el lugar del sagrario debería ser en el Centro del Presbiterio, y no relegado a un lado, porque definitivamente el Centro del Presbiterio es el lugar “más noble”.

Por último les dejo un párrafo de la EXHORTACIÓN APOSTÓLICA POSTSINODAL SACRAMENTUM CARITATIS DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI:

“Sobre la importancia de la reserva eucarística y de la adoración y veneración del sacramento del sacrificio de Cristo, el Sínodo de los Obispos ha reflexionado sobre la adecuada colocación del sagrario en nuestras iglesias.[196] En efecto, esto ayuda a reconocer la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento. Por tanto, es necesario que el lugar en que se conservan las especies eucarísticas sea identificado fácilmente por cualquiera que entre en la iglesia, también gracias a la lamparilla encendida. Para ello, se ha de tener en cuenta la estructura arquitectónica del edificio sacro: en las iglesias donde no hay capilla del Santísimo Sacramento, y el sagrario está en el altar mayor, conviene seguir usando dicha estructura para la conservación y adoración de la Eucaristía, evitando poner delante la sede del celebrante. En las iglesias nuevas conviene prever que la capilla del Santísimo esté cerca del presbiterio; si esto no fuera posible, es preferible poner el sagrario en el presbiterio, suficientemente alto, en el centro del ábside, o bien en otro punto donde resulte bien visible. Todos estos detalles ayudan a dar dignidad al sagrario, cuyo aspecto artístico también debe cuidarse. Obviamente, se ha tener en cuenta lo que dice a este respecto la Ordenación General del Misal Romano.[197] En todo caso, el juicio último en esta materia corresponde al Obispo diocesano.


FUENTE: contranewage.blogspot.com

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís