FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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EL HÁBITO UN DISTINTIVO PARA IDENTIFICAR A LOS SACERDOTES DEL SEÑOR -


Padre Joardin Martínez, superior de los padres paulinos y librería San Pablo
en Panamá. Párroco de la iglesia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
en la Arquidiócesis de Panamá. De origen Nicaraguense.


El hábito sí hace al monje porque el sacerdote que usa su sotana o hábito está en obediencia  a lo que pide la Iglesia, la esencia del sacerdocio es el amor, fidelidad y obediencia. 

El  joven sacerdote Joardín Martínez es un testigo y testimonio del Señor. 

Que alegría encontrar sacerdotes así, que reflejan lo que son, sacerdotes del Señor escogidos desde la eternidad.

BESANDO EL ALTAR, GENUFLEXION ANTE EL SANTÍSIMO

Estos dos gestos al Señor de adoración, de respeto, de amor, de obediencia son hermosos, preciosos, ... son sublimes.

Dios quiera que en algún momento todos los sacerdotes hicieran genuflexión al entrar y salir de la Iglesia como símbolo de adoración y respeto lo cual seria un gran ejemplo para los fieles.


----- A continuacion algunas imagenes tomadas a algunos padres de la Comunidad Pasionista de Arraiján, Panamá Oeste. 

Padre Jovan Alfredo

Diácono Juan Pedro

Padre Yamid de la Hoz

Padre Roger Arribasplata

Padre Jorge Estrada, párroco 

Padre Jovan Alfredo



Genuflexión ante el Santisimo 

Padre Jovan Alfredo

Padre Jovan Alfredo

Padre Yamid de la Hoz

Padre Yamid de la Hoz

Padre Yamid de la Hoz

Padre Jovan Alfredo


FOTOS: Narcisa Olayvar

EL JOVEN NESTOR NOEL CARRILLO CURSARÁ ESTUDIOS DE TEOLOGÍA EN COLOMBIA




PERFIL

Nestor Noel Carrillo Gonzales - Religioso

Edad: 26 años
Lugar de nacimiento: ciudad de Panamá
Fecha de nacimiento: 2 de julio de 1993
Escolaridad: educación básica en el colegio Guillermo Andreve y estudios de educación media en  la escuela Stella Sierra.

Estudios universitarios: Tres años en la facultad de psicología de la Universidad de Panamá. Dos años y medio de estudios en filosofía en la Pontificia Universidad Católica de Ecuador.

Formación religiosa: Realizó misiones dentro del proceso de aspirantado como responsable de los monaguillos de la Parroquia San Nicolas de Bari (Arraiján, Panamá Oeste) a nivel general, parroquia y capillas. En el postulantado: misiones en Ecuador (Quito, Conocoto, Loja, Manta, Manabi debido al terremoto de  2016, Macas, Puengasí, Guayaquil) En Perú (Prelatura Pasionista de Yurinahuas en la selva amazónica. La etapa de noviciado en España: formación permanente, pastorales con los asilos, coros, grupos de oración, jóvenes. El 11 de enero de 2020 recibió la Profesión religiosa en la parroquia Santa María La Mayor de Daimiel, Ciudad Real - La Mancha/España. Actualmente está por iniciar la etapa del estudiantado donde cursará teología en la universidad San Buenaventura, Colombia.




Compañeros novicios que recibieron la profesión religiosa en enero de 2020

ARRAIJÁN: DEVOCIÓN EN EL DOMINGO DE RAMOS


Decenas de familias y fieles participaron en la procesión y bendición de ramos y palmas para inaugurar la Semana Santa que se celebró en la cabecera del Distrito de Arraiján, provincia de Panamá Oeste . El Domingo de Ramos puso de manifiesto la gran devoción expresada con el recogimiento del momento que se estuvo viviendo. 

La Misa conmemoró la entrada de Jesús a Jerusalén el domingo antes de Pascua. Además de la bendición de los ramos, el sacerdote Ramón Pérez Franco CP fue quien ofició la celebración y la homilía.

En la histórica plaza de Arraiján Cabecera, las personas se dieron cita por la mañana, uno de los actos más emotivos que marca el inicio de la Semana Santa, el domingo de ramos. Para ello, pequeños y mayores se agolparon a las puertas de la iglesia San Nicolás de Bari en la que el padre Ramón bendecía las palmas de los fieles que acudieron.

Tras la bendición, el séquito eclesiástico encabezó la procesión de las palmas junto con cientos de feligreses que a ritmo de Hossana caminaron por los alrededores y acudieron hasta la Iglesia para realizar la Eucaristía. 

Conforme a la tradición cristiana, se dio la lectura del Evangelio: El Padre Ramón Pérez personificaba el drama de la entrada de Jesús en el templo de Jerusalén antes de su crucifixión encabezando el diálogo como Jesús y los jóvenes Antonio Ifmi y Manuel Monroy, eran sus antagonistas. Por su parte el salmo responsorial fue cantado por el señor Vladimir Tenorio. 

Jesús vino a abrirnos el cielo, a darnos vida eterna y nadie le quitó la vida, Él la ofreció voluntariamente y así cumplía la voluntad de su Padre. Muchas veces trataron de matarlo pero no pudieron porque todavía no había llegado su hora. En el Viacrucis hacia el calvario Jesús llevó en un cortejo fúnebre a todos los demonios y los enterró para siempre con la Cruz. En ese momento de la muerte de Jesús los demonios se dieron cuenta del error eterno que habían cometido: eran ellos los que por su desobediencia el Señor les quito la visión beatífica de Dios y no supieron discernir que con la muerte de Jesús en el calvario el Hijo de Dios nos daba a nosotros vida eterna y ellos precipitados para siempre el en infierno.



VIDEO




FOTOS










Fotos y video:  Narcisa Olayvar

MONSEÑOR JOSÉ LUÍS LACUNZA ES NOMBRADO CARDENAL DE PANAMÁ



El papa Francisco elevará a cardenal al obispo de David, José Luis Lacunza Maestrojuán, en el consistorio convocado para el próximo 14 y 15 de febrero, donde creará a otros 14 purpurados. 

El pontífice desveló el pasado domingo 4 de enero, durante el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, la identidad de los 15 nuevos cardenales provenientes de 14 países distintos, entre los que figura el obispo de David, lo que le concede derecho a voto en un eventual cónclave para elegir a la nueva cabeza de la Iglesia católica.

El Papa dijo también que el nuevo cardenal mexicano será Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, y el de Uruguay será Daniel Fernando Sturla Berhouet, arzobispo de Montevideo.

Para Panamá, es su primer cardenal. Según ha anunciado el propio pontífice, el 12 y 13 de febrero tendrá lugar un consistorio con todos los cardenales para reflexionar sobre la reforma de la Curia Romana. Es el segundo consistorio de Francisco. 

En todo su pontificado ha creado 39 cardenales de los 228 que componen el colegio cardenalicio, ocho con más de 80 años de edad, y por tanto sin derecho a votar en un posible cónclave para elegir a un nuevo jefe de la Iglesia católica. 

Italia es el país que más cardenales suma con 51, seguida de Estados Unidos con 19.



UNA SORPRESA PARA LACUNZA

Como todos los domingos, Lacunza ofició hoy la misa en la Iglesia Catedral de San José de David. Allí dijo que se enteró de la noticia a través de una llamada recibida por su hermana desde España.

El obispo de David contó que luego llamó al nuncio apostólico Andrés Carrascosa Coso, quien le explicó que el Papa tiene su estilo particular de comunicar sus decisiones. Esta vez, en efecto, lo hizo a través de los medios de comunicación. 

Lacunza, quien reiteró que está muy emocionado con la designación, informó que en febrero próximo viajará a Roma, Italia, para su investidura. Sin embargo, aseveró que espera mantenerse al frente de la Iglesia católica en Chiriquí.

Más temprano, el obispo de 70 años dijo que “todavía no podía reponerse del susto”, luego de enterarse del anuncio del Papa. En declaraciones a Radio Panamá, enfatizó que haría todo lo posible porque el gesto del pontífice “no caiga en el vacío”. Remarcó que hará lo que esté a su alcance por apoyar la gestión papal.

A su vez, Lacunza pidió las oraciones de los panameños para que pueda cumplir con el voto de confianza del papa Francisco. “Haré lo mejor que pueda”, afirmó.

La noticia también sorprendió a los chiricanos, porque es primera vez que un obispo radicado en Panamá es designado cardenal.

Por su parte, el presidente panameño Juan Carlos Varela –a través de su cuenta de Twitter– dijo que compartía la alegría que siente el pueblo panameño por la designación del monseñor José Luis Lacunza como nuevo cardenal.

A su vez, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, expresó la "alegría” por el anuncio y pidió oraciones por Lacunza.



BIOGRAFÍA DE MONSEÑOR JOSÉ LUIS LACUNZA MAESTROJUAN


Formación

Hizo Estudios de Bachillerato en el Seminario Menor “San José” de los Padres Agustinos en Artieda (España); los estudios de Filosofía en el Seminario Nuestra Señora Valentuñana, Sos del Rey Católico (Zaragoza) y Seminario Mayor de Pamplona; y los estudios de Teología en el Seminario Mayor de Pamplona.

Hizo el Noviciado en la Orden de los Agustinos Recoletos en España (1963 – 1964). Profesó los Votos Simples en la misma orden el 14 de septiembre de 1964 en Pamplona y los Votos Solemnes el 16 de septiembre de 1967 en Pamplona. Fue ordenado sacerdote el 13 de julio de 1969 en Pamplona.

Consiguió la Licenciatura en Filosofía e Historia de la Universidad Nacional de Panamá, con su Tesis de Grado: “Fundamento Espiritual de la Edad Moderna”

Fue nombrado Obispo Auxiliar de Panamá el 30 de diciembre de 1985 con la Sede Titular de Partenia y recibió la Ordenación Episcopal el 18 de enero de 1986.


Destinos y cargos

- Profesor de Latín y Religión en el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo de Madrid.

- Profesor de Religión, Matemáticas, Artísticas, Sociología, Latín y Filosofía en el Colegio San Agustín, Panamá.

- En el período de 1979 a 1985 fue Rector del Colegio San Agustín, Panamá.

- Consejero Provincial de la provincia de Centroamérica y Panamá de 1976 a 1982.

- Administrador de la misma Vicaría de 1976 a 1985.

- Presidente de la Federación de Educadores Católicos de Panamá.

- Miembro de la Junta de Directores de la Universidad Católica Santa María la Antigua (ASMA.) en Panamá de 1980 a 1985.

- Miembro del Concejo Presbiteral. Arquidiocesano de panamá en 1984.

- Rector de la USMA en 1985.

- Rector del Seminario Mayor San José.

- Vicario General. Vicario Episcopal para la Educación y Vicario Episcopal de la Ciudad.

- A nivel nacional fue Presidente de la Conferencia Episcopal Panameña.

- Presidente del Departamento de Educación y Cultura.

- Delegado de la C.E.P. ante la USMA.

- A nivel continental, fue Secretario General del Secretariado Episcopal de América Central (SEDAC). Responsable de la Sección de la Pastoral para la Cultura del Consejo Episcopal latinoamericano (CELAM)

- Fue nombrado Obispo de Chitré el 29 de octubre de 1994.

- Fue nombrado Obispo de David, el 28 de agosto de 1999.


La función de los cardenales


Los cardenales de la Santa Iglesia Romana constituyen un Colegio peculiar, al que compete proveer a la elección del pontífice, según el Código de Derecho Canónico vigente desde el año 1983.

Los cardenales asisten al Romano Pontífice tanto colegialmente, cuando son convocados para tratar juntos cuestiones de más importancia, como personalmente, mediante los distintos oficios que desempeñan ayudando sobre todo al Papa en su gobierno cotidiano de la Iglesia universal.

Según el artículo 350 del Código de Derecho Canónico, el Colegio cardenalicio se divide en tres órdenes: el episcopal, el presbiteral y el diaconal. Al episcopal pertenecen los cardenales a quienes el pontífice asigna como título una Iglesia suburbicaria. Los patriarcas orientales están adscritos al presbiteral y el diaconal.

Para ser promovidos a cardenales, el Papa elige libremente entre aquellos varones que hayan recibido al menos el presbiterado y que destaquen notablemente por su doctrina, costumbres, piedad y prudencia en la gestión de asuntos; los que aún no son obispos deben recibir la consagración episcopal.

Los cardenales son creados por decreto del Romano Pontífice, que se hace público en presencia del Colegio Cardenalicio; a partir del momento de la publicación tienen los deberes y derechos determinados por la ley.

Los cardenales ayudan todos ellos colegialmente al Pastor supremo de la Iglesia, sobre todo en los consistorios, en los que se reúnen por mandato del Papa y bajo su presidencia; hay consistorios ordinarios y extraordinarios.

A los Padres Cardenales que están al frente de dicasterios u otros institutos permanentes de la Curia Romana y de la Ciudad del Vaticano se les ruega que, al cumplir 75 anos de edad, presenten la renuncia de su oficio al Romano Pontífice, el cual proveerá, teniendo en cuenta todas las circunstancias.

Los cardenales tienen el deber de cooperar diligentemente con el Papa; por tanto, aquellos que desempeñen cualquier oficio en la Curia y no sean obispos diocesanos, están obligados a residir en la Urbe. 

Los cardenales a quienes se ha confiado una diócesis en calidad de obispo diocesano, han de acudir a Roma cuantas veces sean convocados por el Papa.



FUENTE: La Prensa de Panamá - Digital, Orden de Agustinos Recoletos - Digital.

LA IGLESIA CATÓLICA PANAMEÑA CONSAGRA A LOS PRIMEROS GEMELOS SACERDOTES



Luego de 8 años de formación en el Seminario San José de Panamá y tras ejercer el diaconado transitorio desde hace 11 meses, los hermanos Jamed Jhassir y Jhassir Jamed Pacheco Rodríguez, de tan solo 26 años de edad, fueron ordenados como los primeros sacerdotes gemelos en Panamá.

La ceremonia fue presidida por monseñor José Domingo Ulloa, en la Catedral Metropolitana , a las 10 de la mañana del sábado 27 de Diciembre de 2014.

La consagración e imposición de manos para la ordenación de los dos nuevos sacerdotes fue un doble motivo de fiesta para la Iglesia Católica, que enfrenta una escasez de curas en todo el mundo.

Los dos nuevos sacerdotes consagrados hoy son casi idénticos, salvo por algunos gestos que permiten establecer diferencias.

Los dos jóvenes cuentan que además de los lazos de sangre, los une el llamado de Dios para servir y a partir de la consagración están listos para oficiar sus primeras misas.

La fusión del Coro Arquidiocesano y miembros de los coros de la parroquia Santa Rita de Casia de donde son los gemelos, dieron una ambientación solemne a la ordenación, en la que concelebraron el Nuncio Apostólico, Mons. Andrés Carrascosa Coso, y los obispos Rafael Valdivieso Miranda, de Chitré, Mons. Pablo Varela, de Panamá, y unos cincuenta sacerdotes.



Consagración de los hermanos

Jhassir y Jamed

La alegría reflejada en el rostro de quienes confían en el Señor se expresaba en los que serían nuevos sacerdotes para la Iglesia. Jhassir y Jamed, están convencidos que han sido llamados por Dios para entregar su vida a Cristo y a su Iglesia.

Durante la imposición de las manos en la cabeza a los ordenados, el Arzobispo hizo la oración consecratoria, que constituye el signo visible de la ordenación presbiteral. Dijo: “Te pedimos, Padre Todopoderoso que confieras a estos siervos tuyos la dignidad del presbiterado; renueva sus corazones en el espíritu de santidad; reciban de ti el segundo grado del ministerio sacerdotal y sean, con su conducta ejemplo de vida”.

Luego, se les impuso la estola y la casulla; se les ungió las manos con el santo crisma; recibieron la patena y el cáliz con vino y agua para la Eucaristía como signo del misterio que les toca realizar. Finalmente el rito concluyó con el abrazo de paz como signo de comunión y acogida a los nuevos presbíteros. De esta forma Jhassir y Jamed ya son neopresbíteros.

“Me arrodillé consciente de mi debilidad y me levanté sacerdote para siempre”. Con estas palabras del cura de Ars, el arzobispo Ulloa ha querido manifestarle a Jhassir y Jamed que el ministerio sacerdotal es un don inmerecido que se le confiere y les advierte que no son ordenados sacerdotes “para ser líderes sociales, o coordinadores de la comunidad, o promotores de obras sociales. Mucho menos para ser hombres autoritarios, acaparadores de poderes”, sino “para desgastar vuestra vida en el servicio a los hermanos”.

Además de recordarles que una de sus principales misiones es santificar el pueblo de Dios, Mons. Ulloa les recalcó que la Eucaristía es la obra principal de su jornada. 



SOBRE LOS HERMANOS PACHECO RODRIGUEZ

Sus inicios

Nacidos un 22 de junio de 1988 (26 años). Jamed cuenta que son de signo de 'Cristo', oriundos de Bello Horizonte, Don Bosco en Juan Díaz, estudiaron en la escuela Octavio Méndez Pereira, en Betania; la secundaria en IPT Don Bosco y culminaron sus estudios secundarios en el Instituto José Dolores Moscote, donde se graduaron en bachiller en Ciencias.

Luego ingresaron a la universidad donde él (Jamed) iba a estudiar en la carrera de microbiología-escuela de Biología-, mientras Jhassir, en la de sicología.


¿Qué los motivó?

Jamed relata que la avispa que los picó fue 'Dios' con una experiencia muy fuerte de parroquia y de comunidad. Durante la etapa de madurez de la adolescencia tuvo sacerdotes muy jóvenes en la parroquia que impactó su testimonio, ayudando así a madurar la fe más allá del intimismo de esa individualidad.

Recuerda que una tarde para octubre de 2004, su párroco Ángel Acuña, con Santiago Benítez y Luis Núñez, les invitó a una jornada vocacional en el seminario donde nos presentaron todos los estilos de vida, incluyendo la vida sacerdotal, y hasta ese momento nunca habíamos escuchado de eso.

Es allí donde decidimos seguir este discernimiento, cada uno lo inició individualmente y al final, para su sorpresa, sentíamos el llamado.


¿Qué dijeron sus padres?

"Fue muy difícil para ellos porque como todo padre latinoamericano, lo que esperan tener es muchos nietos y que sus hijos se casen, y ellos tenían muchos planes para nosotros, pero sentimos el llamado de Dios", afirmó Jamed.


Su vida, sus novias

Entre sonrisas nos dijo (Jamed) que su hermano sí tenía y él no, pero iba a iniciar un noviazgo; nuestros amigos no se sorprendieron y sí sintieron tristeza porque piensan que uno se va a morir si ingresa a esta vocación. Nuestras amistades siempre nos han apoyado.


¿Qué los distingue?

Por su parte, Jhassir con similar tono de voz, nos contó que sí tienen particularidades como gestos, señas y maneras de animar a la comunidad.

"Sentimos mucha felicidad en una experiencia de misión que vamos a compartir en las diversas comunidades", dijo Jhassir.

Afirmó que la fraternidad es un pilar de nuestras vidas como sacerdotes.


¿Quién es el que más habla y más regañón?

Los hermanos Pacheco-Rodríguez, ambos somos comunicativos, porque han aprendido a complementarse, quererse y amarse, son buenos amigos en este camino muy lindo con sus altas y bajas.


Mensaje a los jóvenes

"Quiero animar a los jóvenes a que no tengan miedo a ser felices al entregar la vida y recibir este llamado tan bonito y valioso; no tengan miedo de dar la vida por Jesucristo, que no quita nada y lo da todo", dijo Jhassir, fanático del baloncesto, fútbol y natación.

Jamed dcie que quiere "motivar a esos jóvenes que tienen inquietudes vocacionales a que en medio de esta sociedad individualista puedan pensar a tener la oportunidad de ser felices y a hacer felices a los demás".

Tenemos conocimiento que existen gemelos sacerdotes en Latinoamérica, quizás pocos los casos, al igual que gemelas religiosas, pero en 44 años del seminario, son los primeros en ser ordenados.

La arquidiócesis de Panamá, fundada en 1513, comprende 95 parroquias y áreas misioneras.


FUENTE: Tvn Panamá, Diario Crítica, Panorama Católico.


EL HÁBITO DIARIO - PADRE LUÍS PARRA -


PADRE LUÍS PARRA

Fue una inmensa alegría, fue como si un imán me arrastrara hacia él, cuándo vi a este joven sacerdote caminando al otro lado de la calle, me bajé del auto, me presenté y le supliqué que me permitiera tomarle una foto. -Desde que era niña solo he visto a otros dos sacerdotes con hábito diario. (Es algo muy diferente de cuando lo usan solo en ciertas fiestas de la Iglesia).

Un sacerdote así evangeliza, no tiene ni que hablar casi nada y ya dice a quién ama, para quién busca almas, por quién da su vida y a quién se ha consagrado. Es un testimonio de fe y de amor al Amor de los amores - Estos sacerdotes dan su Fiat al Señor y a la Virgen-. Los otros, responden al Señor como los ángeles caídos -"no serviré"-, por consiguiente desobedecen a Dios y obedecen al mundo ¿Cómo podrán entonces ganar almas? ¿Cómo podrán predicar amor y obediencia a Dios? -si la Iglesia dice claramente que el sacerdote debe usarlo y distinguirse como lo que es, ya sea usando sotana, hábito o el Clériman-.


NUEVA MISIÓN EN LA PARROQUIA





Padre Jorge Estrada Rodriguez,

Nuevo Párroco de la Iglesia Pasionista de Arraiján*

En la Iglesia San Nicolás de Bari de Arraiján cabecera , tuvo lugar el pasado Viernes 18 de Julio la novación de la cura pastoral de la comunidad Pasionista del Distrito de Arraiján. 

El padre Jorge Estrada Rodriguez, durante la Misa de Entrega de Llaves, fue quién recibió la nueva tarea de párroco para la comunidad Pasionista de parte del Arzobispo de Panamá José Domingo Ulloa. 

Cabe destacar que la pastoral de Arraiján consta de 23 Iglesias distribuidas en ocho corregimientos y el padre Estrada es el primero oriundo de la ahora Provincia de Panamá Oeste en ocupar esta jerarquía para la propia comunidad. 

Al entregarle las llaves de la Iglesia, al párroco Estrada se le confía la comunión de la parroquia, que estuvo bajo la administración del Padre de origen español Eusebio García. El deber de este pastor es crear comunidad en medio de la comunidad.  Ayudará a los arraijaneños a descubrir sus dones para ponerlos al servicio de la comunidad.

"Cada Párroco es una gracia del Señor" mencionó el Obispo durante su homilía. Adicionalmente Monseñor Ulloa dijo que es saludable que "cada cuatro años se cambien a los coordinadores" de acuerdo al mismo tiempo o periodo en que son nombrados los párrocos.



Padre Jesús Cavero durante
la lectura del Acta de Nombramiento




Monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá,
durante la explicación de la homilía




El Arzobispo José Domingo Ulloa junto al Padre 
Jorge Estrada, de rodillas, mientras éste
recibe las llaves de las Iglesias Pasionistas




Monseñor José Domingo Ulloa
en la entrega de la Sagrada Hostia




Padre Eusebio García, Párroco Saliente**



*Padre Jorge Estrada Rodriguez. Nació el 1 de Octubre de 1973 en Panamá. Sus padres son Jorge y Enedina. Hizo su primera profesión el 15 de Agosto de 1995 y la profesión perpetua el 16 de Agosto de 1998. La ordenación sacerdotal fue el 26 de enero de 2002.

** Padre Eusebio García. Nació el 2 de Diciembre de 1950 en Pueblo Campaspero, Valladolid, España. Sus Padres fueron Pedro y Agustina. Hizo su primera profesión el 17 de Octubre de 1971. La profesión perpetua la hizo el 19 de Octubre de 1974, mientras que su ordenación sacerdotal fue el 9 de Abril de 1978. 

El pueblo arraijaneño está sumamente agradecido con la labor que durante todos estos años ha realizado el Padre Eusebio García, mostrándonos y llevándonos a Dios. Ha sido un gran ejemplo dentro de la comunidad sacerdotal, el hecho de que haya administrado solo él, con sus manos consagradas, el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor. 



NUEVA MISIÓN EN LA PARROQUIA EN VIDEO



Procesión de Entrada



Momento de Gloria



Monseñor Ulloa incensando el Altar



Entrega de las Ofrendas



Entrega de llaves de la Iglesia


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FOTOS Y VIDEOS NARCISA OLAYVAR


HISTORIA DEL SEMINARIO MAYOR SAN JOSE -


Con la llegada de la fe al Istmo se vio la necesidad de dotar a la naciente Iglesia Panameña (primera de Tierra Firme en América) de un clero nativo para que atendiera las necesidades espirituales del Pueblo de Dios.

Esta urgencia de formar un clero nativo hizo que los obispos de Panamá, a lo largo del siglo XVII, favorecieron la apertura de casas de formación para candidatos al sacerdocio. Estas en los inicios posibilitaban la formación de los candidatos en la primera etapa, luego eran enviados al exterior para que recibieran los estudios superiores y las órdenes sagradas.

En 1612, Fray Agustín de Carvajal (1608 – 1612) fundó el Seminario de San Agustín (a cargo de los Padres Agustinos), hecho que convierte al Seminario de Panamá en uno de los más antiguos del continente americano. El terrible incendio de 1644, que destruyó casi toda la antigua Ciudad de Panamá, hizo desaparecer también este Seminario. No fue sino hasta 1693, después de una interrupción de casi medio siglo, cuando el Obispo de Panamá, Don Diego Ladrón de Guevara (1689 – 1699) encomendó el Colegio Seminario de la Catedral a los Padres del Oratorio de San Felipe Neri.

Como principal responsable de la
promoción vocacional en la Arquidiócesis
de Panamá, Monseñor Ulloa, anima a
los fieles a continuar orando para
que el Señor siga suscitando
vocaciones a la vida sacerdotal.
Bajo el episcopado de Don Agustín Rodríguez Delgado (1725 – 1731), el Seminario es objeto de reorganización en los planes de estudio y se le denomina “Colegio de san Agustín y san Diego de Alcalá.”Muchos jóvenes de la alta sociedad de la época estudian en este plantel, que parece haberse distinguido por su seriedad. Ahí se formaron dos ilustrísimos obispos: Don Francisco Javier de Luna Victoria y Castro, obispo de Panamá, y Don Rafael Lasso de La Vega, obispo de Maracaibo y Quito.

Precisamente, es Don Francisco Javier de Luna Victoria y Castro s.j. quien durante su episcopado en Panamá volvió a erigir el Seminario. En 1804 Don Manuel Joaquín de Acuña Sanz Merino reorganizó el Seminario bajo el patronato de San Diego, trasladándolo cerca del mar a un edificio muy amplio, asignándole rentas propias. En este seminario hizo sus estudios Monseñor Fermín Jované, quien dirigió la Diócesis de Panamá en cinco ocasiones.

El Decreto del General Mosquera, hacia 1861, que suprimía por completo las comunidades religiosas, les confiscaba sus bienes y ordenaba su destierro, hizo desaparecer el Seminario.

En 1872, Don Ignacio Parra (1871 – 1875) funda un nuevo Seminario, “donde los niños pudieran formarse para el sacerdocio”. Este será el primer Seminario que se pone bajo el patrocinio de San José y fue confiado a los Padres Jesuitas. Monseñor Don José Alejandro Peralta trasladó la sede del Seminario a Santiago de Veraguas, bajo la dirección de los Padres Escolapios, pero el mismo cerró sus puertas al comienzo de la Guerra de los Mil Días.

La Asamblea constituyente en los inicios de la nueva república, aprobó la ayuda del Estado para la fundación de un Seminario Conciliar, que fue confiado a los Padres Eudistas, que fue posteriormente fue clausurado, en 1912, por razones económicas.

Padre Santiago Benitez, rector del seminario
Mayor San José, de Panamá, desde mayo
de 2013. Su antecesor fue monseñor
Rafael Valdiviezo, quien fue designado
Obispo de la arquidiocesis de Chitré
En 1926, Monseñor Guillermo Rojas y Arrieta tiene la iniciativa de reabrir el Seminario, ubicándolo esta vez en la Calle Cuarta de San Felipe; pero en 1941 a causa de un inminente ataque japonés a las instalaciones del Canal de Panamá se ordena el cierre de todos los colegios del país y una vez más el seminario clausura sus puertas.

En 1951, durante el episcopado de Monseñor Francisco Beckmann se reabre en Juan Díaz el Seminario Mayor San José. En 1965 se traslada y se inaugura su nueva sede en Las Cumbres (hoy colegio Francisco Beckmann), que igualmente es clausurado, en 1968, por razones económicas.

Esta compleja historia de luces y sombras en la formación de un clero nativo no desanimó a los responsables de nuestra Iglesia, más bien ha sido un permanente desafío. Así Monseñor Marcos Gregorio McGrath (q.e.p.d.) abre el Seminario Mayor San José de Panamá el 1º de mayo de 1970.

De 1970 a 1977, la dirección del Seminario queda bajo la dirección del clero secular, mientras que la formación académica se recibía en la Universidad Católica Santa María la Antigua. (USMA). En esta época se designa como primer rector de la Casa al R.P. José Luis Andrade Franco. En 1975 se funda el grupo de discernimiento vocacional Félix Alvarado.

En 1977 se confía la dirección del Seminario a la Sociedad de Sacerdotes de San Sulpicio. Es dentro de este período cuando el Seminario se traslada en 1980 a sus nuevas instalaciones, construidas en terreno propio, situado detrás de la USMA.

En 1988, Monseñor McGrath (q.e.p.d.) integra al equipo de formación del Seminario a los Padres Operarios Diocesanos de Venezuela. Se suceden en la rectoría Monseñor Oscar Mario Brown, Monseñor Jorge Altafulla (q.e.p.d.), R.P. Pablo Varela, R.P. William Sánchez, este último fungió como rector encargado.

El siglo XXI inicia para el Seminario Mayor San José con grandes expectativas. El Arzobispo de Panamá, Monseñor José Dimas Cedeño Delgado, confía la dirección del Seminario al R.P. Carlos Mejía.

Actualmente, además del Padre Carlos Mejía, los sacerdotes panameños Rafael Valdivieso, José Moreno y Mirope Polanco, conforman el equipo de formadores del Seminario Mayor San José, responsables de dotar a la Iglesia Panameña de “PASTORES SEGÚN EL CORAZÓN DE CRISTO”.





FUENTE: oscampanama2012.wordpress.com/

MENSAJE DE UN SACERDOTE EN NAVIDAD - EL CUMPLEAÑOS DE TODO CRISTIANO

 
Por Pedro García,
misionero claretiano
 
El de Jesús, ante todo.

El chiquitín ha venido en medio de la noche callada. En un silencio total. En una soledad absoluta. Sólo su joven Madre y el bueno de José, a la luz de una lámpara de aceite, contemplan la carita celestial del recién nacido. En medio de tanta pobreza y humildad, están gozando como no ha disfrutado hasta ahora nadie en el mundo. -¡Mi niño!, grita María mientras le estampa enajenada su primer beso... -¡Qué lindo, qué bello!, exclama extasiado José. Entre tanto --vamos a hablar así--, Dios no se aguanta más. Tiene prisa por anunciar a todos el nacimiento de su Hijo hecho hombre, y manda a sus ángeles que lo pregonen bien. Se avanza un ángel y desvela a los pastores, mientras les grita con alborozo:

- ¡Os anuncio una gran alegría! ¡Os ha nacido en Belén un salvador!

Se rasgan entonces los cielos, aparece todo un ejército de la milicia celestial, que van cantando por el firmamento estrellado:

- ¡Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres amados de Dios!...

A este Jesús, le felicitamos de corazón: -¡Cumpleaños feliz! ¡Por muchos años!

¡Por años y por siglos eternos!...

Hasta aquí, todos de acuerdo, ¿no es así?

Pero, ¿es verdad que nos podemos felicitar también nosotros, y que nos felicitamos de hecho nuestro propio cumpleaños?... Dos antiguos Doctores de la Iglesia, y de los más grandes, como son Ambrosio y León Magno, lo expresaron de la manera más elocuente y precisa.

San Ambrosio exclama en su Liturgia de Navidad:

-¡Hoy celebramos el nacimiento de nuestra salvación! ¡Hoy hemos nacido todos los salvados!... Tiende su mirada más allá de la Iglesia, y felicita al mundo entero: -Hoy en Cristo, oh Dios, haces renacer a todo el mundo.

Y el Papa San León Magno, con su elegancia de siempre, dice también:

- ¿Sólo el nacimiento del Redentor? ¡También nuestro propio nacimiento! El nacimiento de Cristo es el nacimiento de todo el pueblo cristiano. Cada uno de los cristianos nace en este nacimiento de hoy.

Tiene razón la Iglesia al cantar en uno de los prefacios de Navidad: -De una humanidad vieja nace un pueblo nuevo y joven...

Porque el Hijo de Dios, al hacerse hombre, nos hace a todos los hombres hijos de Dios. El nacimiento de Jesucristo en Belén, es nuestro propio nacimiento a la vida celestial. Es nuestro cumpleaños también. ¡La enhorabuena a todos!...

Una felicitación de la que no es excluido nadie, desde el momento que todos somos llamados a la salvación. Ese mismo Papa de la antigüedad y Doctor de la Iglesia, San León Magno, felicita a todos con un párrafo que es célebre:

- ¡Felicitaciones, carísimos, porque ha nacido el Salvador! No cabe la tristeza cuando nace la vida. Si eres santo, ¡alégrate!, porque tienes encima tu premio.

Si eres pecador, ¡alégrate!, porque se te ofrece el perdón. Si eres un pagano todavía, ¡alégrate!, porque eres llamado a la vida de Dios.

Una familia cristiana de Viena, a mitades del siglo dieciocho, celebró la Navidad de una manera singular. Aquel matrimonio tan bello recibía cada hijo como el mayor regalo de Dios. Apenas la esposa sentía los primeros síntomas, el esposo sacaba del armario los cirios de los niños anteriores y quedaban prendidos durante todo el rato que se prolongaba la función augusta del alumbramiento. Los cirios correspondían a los ángeles custodios de los hijos, que velaban este momento solemne. Cuando había llegado el bebé, se apagaban los cirios y se guardaban hasta que viniese otro vástago al hogar. En esta Navidad se prendieron nueve cirios. El primero se había hecho bastante corto, pues había alumbrado la estancia muchas veces anteriormente. El más alto, el prendido ahora por primera vez, correspondía a Clemente, el niño que venía entre las alegrías navideñas, bautizado a las pocas horas, y conocido hoy en la Iglesia como San Clemente María Hofbauer...

Este niño, que iba a ser un gran santo, es el símbolo de una realidad que se repite tantas veces en las familias cristianas. Con nuestra venida al mundo en el seno de la Iglesia, al recibir el Bautismo, repetimos todo el hecho de Belén. Cristo nace en un nuevo cristiano. Jesús y nosotros celebramos nuestro cumpleaños en el mismo día... 
 
 
 FUENTE: diosbendice.org


REFLEXIONES PARA SACERDOTES EN TIEMPO DE ADVIENTO Y DE NAVIDAD.


Comparto con nuestros lectores dos cartas pastorales originadas en nuestro hermano país México en el año 2009 y en el año 2013 respectivamente, cuyos mensajes profundizan en la misión objetiva del sacerdote. En aquel año 2009, durante el Año Sacerdotal y en este año 2013, Año del la Pastoral Litúrgica. Ambas cartas tratan de cómo el sacerdote puede, mediante la celebración del Nacimiento del Salvador, obtener la promesa del Señor de ser los brazos de Dios y abrazar, no solo este acontecimiento especial, sino abrazar su misión en la tierra de renovar las esperanzas de salvación de todas las alma y de ser mensajeros puros de las palabras celestiales como siervos de Dios por Él elegidos.


CARTA DE ADVIENTO.


"Carta a mis Hermanos Sacerdotes"



Por Mons. Jonás Guerrero Corona
Obispo Auxiliar de México
Año 2009


NAVIDAD: ESPERANZA SACERDOTAL

Hermanos sacerdotes:
“El Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rm 15, 13). El tiempo del Adviento y la perspectiva de la Navidad animan a toda la Iglesia a mantenerse despierta en la invocación de su Señor que viene: ¡Maranathá! La certeza del Dios-con-nosotros es, sin duda, la garantía interior que nos mueve para entregarnos siempre con más generosidad al ministerio que hemos recibido. En este Año Sacerdotal, el actual tiempo litúrgico es por demás propicio para renovar nuestra esperanza en el Señor Jesús y para dejar que el Espíritu Santo dinamice, desde nuestra entrega amorosa a Cristo y a su Iglesia, el ministerio que desempeñamos en favor de nuestros hermanos, tan necesitados de una palabra de ánimo.

1. Cristo, nuestra esperanza. En realidad, sólo Cristo es nuestra esperanza (cf. 1Tm 1, 1). Sólo a Él debemos mirar constantemente para que de la contemplación de su rostro brote el impulso que nos hace caminar con la frente en alto hacia el futuro. Estos tiempos litúrgicos nos mueven a reconocer dos facetas en las que Cristo es nuestra esperanza. Por una parte, porque hacia Él se dirige toda la historia de la humanidad. En Él se encuentra el faro de nuestro reposo eterno y, lo aclamamos como juez poderoso y misericordioso que entrega a cada hombre su recompensa en razón de las obras de misericordia que ha realizado en su vida. Por eso no desfallecemos cuando el mundo contesta incluso, agresivamente nuestra vida de caridad y, por eso deseamos valorar cada vaso de agua que entregamos al sediento, cada prenda que damos al desnudo, cada gesto de aliento que brindamos al decaído, porque en todo ello sabemos que llevamos a cabo la hermosa vocación cristiana de vivir en el amor y, lo hacemos reconociendo a Cristo presente en nuestros hermanos, los hombres. Esta certeza debe renovarnos interiormente para calibrar nuestra respuesta, siempre con mayor generosidad y libertad. Pero en este tiempo aclamamos al Señor en su primera venida, la que nos permitió reconocer la cercanía de Dios en nuestras vidas y su oferta de salvación. Delante del Niño Dios en el pesebre volvemos a sentir el gozo característico de la esperanza (cf. Rm 12, 12) y, la convicción interior de que la esperanza no puede desilusionarnos (cf. Rm 5, 5).

2. El sacerdote, hombre de esperanza. El sacerdote, como todo cristiano, está llamado a vivir la virtud de la esperanza como uno de los ejes de su espiritualidad. El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que “la virtud de la esperanza corresponde al anhelo de felicidad puesto por Dios en el corazón de todo hombre; asume las esperanzas que inspiran las actividades de los hombres; las purifica para ordenarlas al Reino de los cielos; protege del desaliento; sostiene en todo desfallecimiento; dilata el corazón en la esperanza de la bienaventuranza eterna. El impulso de la esperanza preserva del egoísmo y conduce a la dicha de la caridad” (n. 1818). En este sentido, la esperanza corresponde plenamente al espíritu evangélico, que convierte en aquellos que se han despojado de las vanidades del mundo en receptáculos disponibles para la acción de la gracia divina, lo cual se convierte en un cántico de alabanza al Dios misericordioso.

3. Un ministerio de esperanza.
Nuestro tiempo, en particular, requiere de testigos de la esperanza y, una de las facetas de nuestro ministerio sacerdotal debe ser precisamente impregnar la vida de los fieles de esperanza. Hay muchas razones humanas para el desaliento. Pero siempre hay una razón superior para la esperanza. Cuando la violencia nos amenaza, cuando el mercantilismo hedonista nos asfixia, cuando las rupturas familiares y sociales nos desmoronan y cuando el individualismo nos repliega al rincón de nuestros caprichos, la paz, la reconciliación, la libertad y el amor son la única verdadera esperanza que hemos de brindar al mundo. Es verdad que no podemos ignorar las dificultades, particularmente duras en nuestra cultura, tanto por las abundantes exigencias del ministerio como por las incomprensiones e incluso persecuciones que lo acompañan. Pero hoy más que nunca es necesario vestirnos de la armadura de la justicia, para poder brindar esperanza a nuestros hermanos. En nuestro ministerio hay una original referencia comunitaria: hemos de vivir la esperanza y hemos de comunicar esperanza. Pablo lo decía:“Nuestra esperanza respecto a ustedes está firmemente establecida, sabiendo que como son copartícipes de los sufrimientos, así también lo son de la consolación” (2 Co 1, 7). Es momento de buscar la esperanza como una realidad común. “No se llega a la esperanza única a la que hemos sido llamados, si no se corre hacia ella con el alma unida a los demás” (S. Gregorio Magno, Regla Pastoral, III, 22). Es verdad que atendemos realidades muy diversas y, que requerimos de una gran flexibilidad, sobre todo en el prisma multicolor de nuestra ciudad. Más que nunca se aplica aquí aquel comentario que San Juan de Ávila hacía dirigiéndose a los párrocos: “Menester es mucha prudencia para saber llevar a tanta diversidad de gentes y, aplicar a cada uno su medicina según a cada uno conviene” (Escritos Sacerdotales, Católica, Madrid 2000, 175). Pero sin duda una medicina que hoy todos necesitamos es la esperanza. Todos los recursos de nuestro ministerio tienen una dimensión de esperanza, a fin de que cada ministro del Evangelio seamos BUENA NUEVApara: las familias, los alejados, los jóvenes y los pobres de nuestra Arquidiócesis; ellos esperan de nosotros el anuncio de la Palabra que no pasa, la administración de los Sacramentos de la Vida Eterna, la animación de la comunión y la caridad sobre la que hemos de ser juzgados en el último día.

4. Spes nostra, Salve! La figura de María, mujer de Adviento, es también en este caso un referente obligado. Es ella quien esperó en su seno el nacimiento del salvador y, debido a ello, es por excelencia la mujer de la esperanza. La disponibilidad total a la Palabra de Dios —realización eficaz de la esperanza— se expresó en el “Fiat!” del que misteriosamente Dios quiso hacer depender nuestra redención. También ella, después del misterio Pascual, perseveró con los apóstoles en la oración implorando el Espíritu que habría de conducir a la Iglesia hacia la verdad completa. Bajo su protección ponemos los esfuerzos y la cotidiana entrega generosa de nuestros sacerdotes.
(...)



CARTA DE NAVIDAD.

Mensaje de Navidad y Año Nuevo a los sacerdotes y diáconos de esta Diócesis

Seminario Conciliar de Querétaro, Qro., lunes 16 de diciembre de 2013
Año Jubilar Diocesano – Año den la Pastoral Litúrgica


Por Faustino Armendáriz Jiménez
Obispo de Querétaro
Queridos hermanos sacerdotes,estimados diáconos:

“Ven, Señor, a visitarnos con tu paz, para que nos alegremos delante de ti, de todo corazón” (Antífona de comunión de la I feria de la III Semana de adviento). Con estas palabras que la Iglesia dirige a su Señor en la liturgia de este día, quiero iniciar este sencillo mensaje que dirijo a cada uno de ustedes en la cercanía de las fiestas navideñas, pues reflejan el sentido más genuino y atentico de la Navidad. El deseo que la presencia de Cristo, príncipe de la paz, alegre nuestro corazón, nuestra vida y nuestro ministerio, no es sólo un sentimiento que brota en este momento de mi corazón, es el deseo que quiere transformarse en una súplica a Dios, de manera que cada uno de ustedes se encuentre en la noche de navidad con Jesús, el Niño de Belén, y en él, la plenitud de sus alegrías y de sus gozos personales y ministeriales.

Me complace poder encontrarme con cada uno de ustedes en esta convivencia fraterna y sacerdotal, y juntos así, prepararnos a la celebración gozosa de la venida de nuestro Salvador Jesucristo. Pues Él, es origen permanente y siempre nuevo de la salvación, es el misterio principal del que deriva el misterio de la Iglesia, su Cuerpo y su Esposa, llamada a ser signo e instrumento de redención. Cristo sigue dando vida a su Iglesia por medio de la obra confiada a los Apóstoles y a sus Sucesores. Y en este tiempo propicio de la historia lo confía a cada uno de nosotros.

A lo largo de este año que estamos apunto de terminar, hemos sido testigos de una serie de acontecimientos que nos han marcado, particularmente la elección del papa Francisco, quien con claridad y parresia nos llama a vivir nuestro ministerio con alegría y con fidelidad, de manera que seamos testigos insignes, en medio de nuestro pueblo, de la unción que hemos recibido con el “oleo de la alegría” (cf. Homilía de la Misa Crismal 2013). Es por ello que esta mañana deseo agradecer a cada uno de ustedes su entrega generosa, la cual día con día realizan en las comunidades cristianas, dispersas en nuestra querida Diócesis. Créanme que no se los digo por hacerles un cumplido, lo expreso porque reconozco que en ustedes está la presencia gozosa del Espíritu que los lanza a llevar el mensaje del Evangelio; de verdad valoro su trabajo y su esfuerzo. Considero que como presbiterio existe una grande riqueza humana y sacerdotal en cada uno de ustedes; la variedad de carismas y ministerios me ha dado una muestra clara de que es posible trabajar juntos por un mismo objetivo y por una misma misión. Sin embargo, es preciso que no descuidemos y olvidemos la necesidad de estar unidos, de valorar la comunidad presbiterio. Por el contrario, nos veremos aislados y poco favorecidos en la comunión. Es importante que cada uno de nosotros nos sintamos parte de esta comunidad, que en ella fortalezcamos nuestras debilidades, compartamos nuestros esfuerzos, pero sobretodo tomemos fuerzas para vivir en la fidelidad a Cristo y a nuestro ministerio. Ustedes saben que estos tiempos no son tiempos fáciles, es necesario vivir unidos para poder fortalecernos.

“El presbiterio es el lugar privilegiado en donde el sacerdote debe poder encontrar los medios específicos de santificación; aquí mismo debe ser ayudado a superar los límites y debilidades propios de la naturaleza humana, especialmente aquellos problemas que hoy día se sienten con particular intensidad” (cf. Directorio para la vida y ministerio de los presbíteros, 27).

Otro acontecimiento que ha marcado la vida de nuestra Iglesia, ha sido sin duda el año de la fe, el cual buscó ser una oportunidad para fortalecer nuestro compromiso bautismal, y tomar conciencia de la necesidad de vivir unidos a Cristo, el único que sacia nuestras esperanzas y nos impulsa a llevar el mensaje del evangelio. Cristo, queridos sacerdotes y diáconos, en esta Navidad nos enseñará cómo hacernos pequeños y cercanos a los hombres y mujeres y puedan ellos así, encontrarse con su amor y con su redención. Dejemos que él nos siga enseñando cómo.

Finalmente, no quiero terminar este sencillo mensaje sin dejar de mencionar el papel y la fuerza que ha tomado en cada uno de nosotros la celebración jubilar por los 150 años de nuestra Diócesis; este acontecimiento sin duda, no se ve aislado de todo el proceso evangelizador y misionero que nuestra Iglesia vive y donde cada uno de nosotros somos pieza clave. De manera especial en la misión. Nuestro Plan de Pastoral nos anima y nos lanza a seguir haciendo efectiva la obra de Dios en medio de su pueblo, especialmente en el año de la Pastoral Litúrgica que estamos viviendo. Que este año que se avecina de fiesta y celebración sea verdaderamente un tiempo de gracia y salvación.

Termino con las palabras del Papa Francisco que dirigió a los sacerdotes en la Misa Crismal de este año: “Queridos sacerdotes, que Dios Padre renueve en nosotros el Espíritu de Santidad con que hemos sido ungidos, que lo renueve en nuestro corazón de tal manera que la unción llegue a todos, también a las «periferias», allí donde nuestro pueblo fiel más lo espera y valora. Que nuestra gente nos sienta discípulos del Señor, sienta que estamos revestidos con sus nombres, que no buscamos otra identidad; y pueda recibir a través de nuestras palabras y obras ese óleo de alegría que les vino a traer Jesús, el Ungido” (cf. Homilía Misa Crismal 2013).

¡¡¡Feliz Navidad y Año Nuevo. Muchas felicidades!!!


FUENTES: -vicariadepastoral.org.mx/
-diocesisqro.org/


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís