FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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EL QUE SE OLVIDA DE DECIR UNA MISA POR SUS DIFUNTOS

... es peor que los demonios.

 


Si logramos ir al purgatorio necesitaremos de las oraciones y sacrificios de los vivos. Si nosotros no lo hicimos por las almas del purgatorio mientras estabamos vivos, nadie lo hará por nosotros. Remordemos diariamente a nuestros difuntos con una misa, un rosario, un Viacrucis, etc. 

ORACIÓN PARA SALVAR 1000 ALMAS DEL PURGATORIO

ORACION DE LOS CIEN REQUIEM



2 Macabeos 12, 46
“Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rezar por los difuntos a fin de que sean libres de las penas de sus pecados.”

Oración para salvar 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rece.


Nuestro Señor le dijo a la gran Santa Gertrudis que la siguiente oración salvaría 1000 almas del Purgatorio cada vez que se rezara:

“Oh Padre Eterno, os ofrezco la más preciosa Sangre de vuestro Divino Hijo, Jesús, unido a las Misas celebradas hoy alrededor del mundo, por todas las Santas Almas del Purgatorio.-Amen”


Recomendación: Hacer esta oración, por lo menos dos veces, para sacar, dos veces, la cantidad de almas del Purgatorio. Después de la oración, pídale a las almas libradas del Purgatorio que oren por sus intenciones. La Santísima Virgen nos asegura que si hacemos estas oraciones, “¡Podremos liberar muchas, pero muchísimas Almas!”

Para las Almas del Purgatorio, las Santas Llagas son un verdadero Tesoro de Tesoros.

Modo de practicar esta devoción

almas del purgatorio (ft img) 2

Para hacer este ejercicio, cada no puede servirse de un rosario común de cinco decenas, recorriéndolo dos veces para formar las diez decenas, o sea la centena de Réquiem.

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

Se pronuncia el misterio: Concédeles Señor el descanso eterno. Y brille para ellas la luz perpetua.

(10 veces)

En latin: Requiem aeternam dona eis. Domine et lux perpetua leceat eis.

Al final de cada decena: Almas santas,, almas del purgatorio, oren a Dios por mi y yo pedire al Padre les de la gloria del paraiso.. Amén

Padre Eterno os ofrecemos la Sangre, Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo, los dolores de la Santísima Virgen y los de San José por la remisión de nuestros pecados, la libertad de las Almas del Purgatorio y la conversión de los pecadores. Amén


PRIMERA DECENA

Te ofrezco, mi adorado Jesús, en ayuda de las Almas del Purgatorio, los méritos de tus padecimientos y dolores sufridos, por nuestra redención. Y comienzo contemplando la Sangre que trasudó de tu cuerpo, por la tristeza y la angustia que te asaltó en Getsemaní.

Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…almas santas…..Padre eterno.

SEGUNDA DECENA:

Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las Almas del Purgatorio, la inmensa aflicción que te oprimió el corazón al ver que Judas, discípulo Tuyo, por Ti amado y favorecido, se hizo perseguidor, y con beso sacrílego te traicionó para entregarte en manos de crueles enemigos
Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas santas…..Padre eterno.


TERCERA DECENA:


Te ofrezco, mi adorado Jesús, pro las Almas del Purgatorio, la admirable paciencia con la que soportaste tantos ultrajes de esa vil soldadesca que te condujo de Anás a Caifás, de Pilato a Herodes, el cual para mayor desprecio, te impuso la vestidura de los locos, entre las burlas y los agravios del pueblo, y te envió al gobernador romano……

Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas santas…..Padre eterno.


CUARTA DECENA:


Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las Almas del Purgatorio, la amargura que perturbó tu Espíritu, cuando por los judíos fuiste pospuesto por Barrabás, sedicioso y homicida. Luego atado a la columna, Tú, el Inocente y el Justo, fuiste golpeado con innumerables azotes, sin piedad alguna……

Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas santas…..Padre eterno.


QUINTA DECENA:

Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las Almas del Purgatorio, la humillación que toleraste, cuando, para tratarte como falso rey, pusieron sobre tus hombros un manto de púrpura, te dieron por cetro una caña y ciñeron tu cabeza con la corona de espinas, y así Pilato te presentó al pueblo diciendo: “¡He aquí al Hombre!”

Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas santas…..Padre eterno.


SEXTA DECENA:


Te ofrezco, mi adorable Jesús, por las almas del Purgatorio, la piadosa compasión y el dolor profundo que sentiste cuando, con tanta violencia, fuiste separado de tu amadísima madre, que había venido a encontrarte y abrazarte.

Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas santas…..Padre eterno.

SÉPTIMA DECENA:


Te ofrezco, adorado Jesús mío, por las almas del Purgatorio, los inauditos tormentos padecidos cuando, extendido sobre la cruz tu ensangrentado cuerpo, fuiste horriblemente traspasado por clavos en las manos y en los pies, y elevado en el ignominioso patíbulo.

Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria….…almas santas…..Padre eterno.


OCTAVA DECENA:

Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la ardiente sed que padeciste en este tiempo de Calvario, sed de agua, pero también de almas que calmen tan cruel agonía y por la cual recibes tan solo vinagre e ingratitudes.

Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas santas…..Padre eterno.


NOVENA DECENA:

Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, las angustias y las penas que durante tres horas continuas soportaste suspendido de la cruz, y las contracciones que sufriste en todos tus miembros, acrecentadas por la presencia de tu dolorida madre, testigo de semejante desgarradora agonía.

Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria…..…almas santas…..Padre eterno.


DECIMA DECENA:

Te ofrezco, mi adorado Jesús, por las almas del Purgatorio, la desolación que oprimió a la Virgen Santísima asistiendo a tu muerte, y el pesar de su tierno corazón, acogiéndote exánime entre sus brazos cuando fuiste bajado de la cruz.

Padre Nuestro,Ave Maria,Gloria……almas santas…..Padre eterno


Acabadas las diez decenas, orar: SALMO 129


IMPLORACIÓN DE LA DIVINA MISERICORDIA/ De profundis

Desde lo hondo a Ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz;
Estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿Quién podrá resistir?
Pero de Ti procede el perdón, y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor, espera en su Palabra;
Mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora;
Porque del Señor viene la Misericordia, la redención copiosa;
Y él redimirá a Israel de todos sus delitos.

PARA TERMINAR:

Señor Jesús: Por los méritos de tu Santísima Pasión y Muerte, compadécete de nuestros hermanos difuntos. Amén.

ORACIÓN PARA LAS ALMAS DEL PURGATORIO:

Dios omnipotente, Padre de bondad y de misericordia, apiadaos de las benditas almas del Purgatorio y ayudad a mis queridos padres y antepasados.

A cada invocación se contesta: ¡Jesús mío, misericordia!

Ayudad a mis hermanos y parientes.
Ayudad a todos mis bienhechores espirituales y temporales.
Ayudad a los que han sido mis amigos y súbditos.
Ayudad a cuantos debo amor y oración.
Ayudad a cuantos he perjudicado y dañado.
Ayudad a los que han faltado contra mí.
Ayudad a aquellos a quienes profesáis predilección.
Ayudad a los que están más próximos a la unión con Vos.
Ayudad a los que os desean más ardientemente.
Ayudad a los que sufren más.
Ayudad a los que están más lejos de su liberación.
Ayudad a los que menos auxilio reciben.
Ayudad a los que más méritos tienen por la Iglesia.
Ayudad a los que fueron ricos aquí, y allí son los más pobres.
Ayudad a los poderosos, que ahora son como viles siervos.
Ayudad a los ciegos que ahora reconocen su ceguera.
Ayudad a los vanidosos que malgastaron su tiempo.
Ayudad a los pobres que no buscaron las riquezas divinas.
Ayudad a los tibios que muy poca oración han hecho.
Ayudad a los perezosos que han descuidado tantas obras buenas.
Ayudad a los de poca fe que descuidaron los santos Sacramentos.
Ayudad a los reincidentes que sólo por un milagro de la gracia se han salvado.
Ayudad a los padres que no vigilaron bien a sus hijos.
Ayudad a los superiores poco atentos a la salvación de sus súbditos.
Ayudad a los pobres hombres, que casi sólo se preocuparon del dinero y del placer.
Ayudad a los de espíritu mundano que no aprovecharon sus riquezas o talentos para el cielo.
Ayudad a los necios, que vieron morir a tantos no acordándose de su propia muerte.
Ayudad a los que no dispusieron a tiempo de su casa, estando completamente desprevenidos para el viaje más importante.
Ayudad a los que juzgaréis tanto más severamente, cuánto más les fue confiado.
Ayudad a los pontífices, reyes y príncipes.
Ayudad a los obispos y sus consejeros.
Ayudad a mis maestros y pastores de almas.
Ayudad a los finados sacerdotes de esta diócesis.
Ayudad a los sacerdotes y religiosos de la Iglesia católica.
Ayudad a los defensores de la santa fe.
Ayudad a los caídos en los campos de batalla.
Ayudad a los sepultados en los mares.
Ayudad a los muertos repentinamente.
Ayudad a los fallecidos sin recibir los santos sacramentos.
Dadles, Señor, a todas las almas el descanso eterno.
Y haced lucir sobre ellas vuestra eterna luz.
Que en paz descansen.
Amén.

 

ORACIÓN DE SAN AGUSTÍN POR LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Dulcísimo Jesús mío, que para redimir al mundo quisisteis nacer, ser circuncidado, desechado de los judíos, entregado con el beso de Judas, atado con cordeles, llevado al suplicio, como inocente cordero; presentado ante Anás, Caifás, Pilato y Herodes; escupido y acusado con falsos testigos; abofeteado, cargado de oprobios, desgarrado con azotes, coronado de espinas, golpeado con la caña, cubierto el rostro con una púrpura por burla; desnudado afrentosamente, clavado en la cruz y levantado en ella, puesto entre ladrones, como uno de ellos, dándoos a beber hiel y vinagres y herido el costado con la lanza. Librad, Señor, por tantos y tan acerbísimos dolores como habéis padecido por nosotros, a las almas del Purgatorio de las penas en que están; llevadlas a descansar a vuestra santísima Gloria, y salvadnos, por los méritos de vuestra sagrada Pasión y por vuestra muerte de cruz, de las penas del infierno para que seamos dignos de entrar en la posesión de aquel Reino, adonde llevasteis al buen ladrón, que fue crucificado con Vos, que vivís y reináis con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

VISITA AL CEMENTERIO

Yo me postro sobre esta tierra donde reposan los restos mortales de mis queridos padres, parientes, amigos, y todos mis hermanos en la fe que me han precedido en el camino de la eternidad.
Mas ¿que puedo hacer yo por ellos? ¡Oh divino Jesús, que padeciendo y muriendo por nuestro amor nos comprasteis con el precio de vuestra sangre la eterna vida; yo se que vivís y escuhais mis plegarias y que es copiosísima la gracia de vuestra redención.
Perdonad, pues oh Dios misericordioso, a las almas de estos mis amados difuntos, libradlas de todas las penas y de todas las tribulaciones, y acogedlas en el seno de vuestra Bondad y en la alegre compañía de vuestros Ángeles y Santos para que, libres de todo dolor y de toda angustia, os alaben, gocen y reinen con Vos en el Paraíso de vuestra gloria por todos los siglos de los siglos. Amén.


MENSAJE DE NUESTRA MADRE A UN ALMA (mexico)

“Hay que pedir mucha oración por las sufrientes almas del purgatorio a quienes Visito con frecuencia y quienes requieren de vuestras oraciones para ser liberadas.

De igual manera, Mis Pequeños, que ellas necesitan de vuestras oraciones vosotros necesitáis que ellas intercedan por vosotros.

Son tantas las almas que se condenan por no tener quien interceda por ellas, que os pido, Mis Pequeñitos, no os quedéis ociosos ni un momento sino ofrecer sacrificios, ayunos y penitencias por la Conversión de los pobres pecadores.

Haced caso de lo que os Dice Vuestra Santísima Madre María Reina del Cielo y de los Ángeles todos que es por Vuestra propia salvación y santificación todo lo que vuestra Bendita Madre os solicita.

Os lo repito: no os quedéis ociosos ni un instante sino orad a tiempo y a destiempo, interceded por vuestros hermanos a toda hora que todo Bien que hagáis por un hermano, lo estaréis haciendo por vosotros mismos.

No lo olvidéis.

Que no lleguéis ante El Trono Sacrosanto con vuestras manitas vacías en obras de Misericordia: Orad por los vivos y difuntos que vuestro costalito de Regalos a El Cielo se irá llenando así para que tengáis qué presentar Ante El Trono de Dios.

Os Amo y os espero en Mi Inmaculado Corazón para cuidar por vosotros y no olvidéis Consagrar vuestras Familias y moribundos a San José.

Después escucho: “La Oración de los cien requiems”

Rezadas así diez decenas con las invocaciones al final de cada una de ellas, se tiene completos los cien requiem de esta devoción.

(León XIIII concedió a cada requiem 50 días de indulgencia por cada cien requiem ,y el santo Padre Clemente x1 dio 100 dias de indulgencia por el rezo de del salmo De profundis y cien requiem;e indulgencia plenaria si se reza durante un ano bajo las condiciones de rigor)


¿COMO PODEMOS AYUDAR A LAS ALMAS DEL PURGATORIO?

La preocupación de sufragar por las almas del Purgatorio no es sólo un deber de justicia y de caridad, es también un gran beneficio, porque las almas del Purgatorio están muy agradecidas por los alivios que les damos y nos protegen.

Si nosotros con el sufragio rogamos por ellas, ellas ciertamente responden rezando por nosotros. Sus plegarias son muy eficaces, porque son santas y nos procuran beneficios inmensos, tanto para nuestra vida corporal como espiritual

Por las almas del purgatorio

Entre las obras de sufragio por las almas del Purgatorio, hay tres que tienen un efecto maravilloso: La oración, la Santa Misa y las Indulgencias.

La Oración:

Es como un refrigerio que de nuestra alma sube hacia el cielo. También una simple invocación, una jaculatoria, un sacrificio, un acto breve de amor a Dios, tienen una eficacia extraordinaria de sufragio. Entre las oraciones que podemos rezar prevalecen: el «Oficio de los Difuntos», el Salmo 50, el Vía Crucis, y el Santo Rosario. A todas estas u otras oraciones hay que agregar la santa Confesión y Comunión; es necesario que en ocasión de la muerte de una persona querida, todos los pariente se confiesen y comulguen por el alma.

La Santa Misa:

Una sola Misa es para ellas de infinito valor. Los teólogos dividen en tres partes el fruto de la misa:

– Una parte va en beneficio de todos los miembros.

– Otra parte va en ventaja del Sacerdote que la celebra.

– La tercera parte va en provecho de por quien se celebra, y esta parte es aplicable a las almas purgantes. Pero no

basta celebrar una sola misa por los difuntos, es necesario hacer celebrar muchas.

La Misa no se divide en tres partes, estrictamente hablando, pero, lleva en sí tres formas del infinito tesoro de Jesús: La Iglesia, el Sacerdote y los Fieles Vivos o Difuntos.

Las Indulgencias:

La indulgencia es una remisión de una pena temporal, adeudada por los pecados, que la Iglesia concede bajo ciertas condiciones al alma en gracia, aplicándole los méritos y las satisfacciones abundantes de Jesucristo, de la Virgen y de los Santos, los cuales constituyen su tesoro y por lo cual anulan sobre la tierra en todo o en parte la deuda de un alma anulándola también en el cielo. Hay indulgencia «Plenaria» y «Parcial». Para ganar la indulgencia es necesario estar en estado de gracia y tener la intención de ganarla. Por la Comunión de los Santos podemos socorrer a los difuntos, la Iglesia nos da la facultad de aplicarles este inmenso tesoro de misericordia, reduciendo así sus penas que son la satisfacción de las culpas cometidas durante la vida presente.

Las indulgencias son tesoros espirituales con los cuales se perdona la pena temporal merecida por los pecados ya perdonados. Las indulgencias pueden aplicarse a nosotros o a las almas del purgatorio. El Papa Pablo VI, en 1967, dictó normas sobre las indulgencias. Cada día se puede ganar una sola indulgencia plenaria y sin límite las parciales.
Para ganar una indulgencia plenaria se necesitan cuatro condiciones
Confesión
Comunión
Orar por las intenciones del Sumo Pontífice (bastará un Padre nuestro y Ave María u otras oraciones por el Papa)

Exclusión de todo afecto al pecado

La confesión puede hacerse varios días o después de ganar la indulgencia. Conviene que la comunión se haga el mismo día. Con una sola confesión se pueden ganar varias indulgencias plenarias en diversos días. Para cada indulgencia plenaria se requiere una comunión especial.

Se gana indulgencia plenaria:
Visitando cualquier iglesia u orando por los difuntos el 2 de noviembre.
Igualmente visitando la iglesia parroquial en el día del titular. (Por ejemplo si usted se llama Ignacio, ir el 31 de julio).
El 2 de agosto por la «Porciúncula», visitando una iglesia.
Rezando el Santo Rosario en la iglesia o en familia.
Adorando al Santísimo Sacramento, a lo menos por media hora.
Leyendo la Sagrada Escritura a lo menos por media hora.
Haciendo el Vía Crucis.
El viernes Santo venere y bese la cruz en la solemne acción litúrgica.
Recitando la oración “A Jesús Crucificado” que se entrega a continuación, los Viernes de Cuaresma delante de un crucifijo.

Los viernes ante el Crucifijo

Los viernes de cuaresma los fieles cristianos pueden ganar indulgencia plenaria si rezan devotamente la oración a continuación, frente a un crucifijo, después de la Comunión.

El Enchiridion Indulgentiarum dice:
1. Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que en cualquier viernes del tiempo cuaresmal después de la comunión recite piadosamente, ante la imagen de Jesucristo Crucificado la oración ‘Oh mi amado y buen Jesús…’;
2.Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que pronuncie cualquier fórmula piadosa legítimamente aprobada: en la acción de gracias después de la comunión (por ejemplo, Alma de Cristo, Oh mi amado y buen Jesús).


Oración a Jesú crucificado.

‘Oh mi amado y buen Jesús’
Miradme, Oh mi amado y buen Jesús,
Postrado ante Vuestra santísima presencia.
Os ruego con el mayor fervor, que imprimáis en mi corazón
vivos sentimientos de Fe, Esperanza y Caridad;
Verdadero dolor de mis pecados, y propósito firmísimo de enmendarme;
Mientras que yo, con todo el amor, y toda la compasión de mi alma,
Voy considerando Vuestras Cinco Llagas;
Teniendo presente aquello que dijo de Vos el santa profeta, David:
“Han taladrado Mis manos y Mis pies, y se pueden contar todos Mis huesos”.
(Salmo 21: 17-18)


FUENTE: www.reinadelcielo.org/

EL PURGATORIO, EL INFIERNO Y EL CIELO VISTOS POR SANTA FAUSTINA KOWALSKA




El purgatorio, el infierno y el cielo vistos por Santa Faustina Kowalska


Resultado de imagen para faustina kovalskaPor orden de Dios, Santa Faustina Kowalska escribíó las visiones que tuvo del purgatorio, el infierno y el cielo en su Diario, la Divina Misericordia en mi alma, para que todo el mundo tuviera conocimiento de su existencia.

Esta gracia concedida a Santa Faustina constituye una muestra más de la Divina Misericordia, que desea la conversión de los pecadores para que puedan gozar de la vida eterna.

A continuación, os transcribo estas visiones, junto con el numeral del Diario donde podéis encontrarlas. Las palabras que aparecen entrecomilladas en negrita son de Jesucristo.


Visión del purgatorio

Vi al Ángel de la Guarda que me dijo seguirlo. En un momento me encontré en un lugar nebuloso, lleno de fuego y había allí una multitud de almas sufrientes. Estas almas estaban orando con gran fervor, pero sin eficacia para ellas mismas, sólo nosotros podemos ayudarlas. Las llamas que las quemaban, a mí no me tocaban. Mi Ángel de la Guarda no me abandonó ni por un solo momento. Pregunté a estas almas cuál era su mayor tormento. Y me contestaron unánimemente que su mayor tormento era la añoranza de Dios. Vi a la Madre de Dios que visitaba a las almas en el purgatorio. Las almas llaman a María “La Estrella del Mar”. Ella les trae alivio. Deseaba hablar más con ellas, sin embargo mi Ángel de la Guarda me hizo seña de salir. Salimos de esa cárcel de sufrimiento. [Oí una voz interior] que me dijo: “Mi misericordia no lo desea, pero la justicia lo exige”. A partir de aquel momento me uno más estrechamente a las almas sufrientes (Diario, 20).


Visión del infierno

Hoy he estado en los abismos del infierno, conducida por un ángel. Es un lugar de grandes tormentos, ¡qué espantosamente grande es su extensión! Los tipos de tormentos que he visto: el primer tormento que constituye el infierno, es la perdida de Dios; el segundo, el continuo remordimiento de conciencia; el tercero, aquel destino no cambiará jamás; el cuarto tormento, es el fuego que penetrará al alma, pero no la aniquilará, es un tormento terrible, es un fuego puramente espiritual, incendiado por la ira divina; el quinto tormento, es la oscuridad permanente, un horrible, sofocante olor; y a pesar de la oscuridad, los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demás y el suyo; el sexto tormento, es la compañía continua de Satanás; el séptimo tormento, es una desesperación tremenda, el odio a Dios, las imprecaciones, las maldiciones, las blasfemias. Estos son los tormentos que todos los condenados padecen juntos, pero no es el fin de los tormentos. Hay tormentos particulares para distintas almas, que son los tormentos de los sentidos: cada alma es atormentada de modo tremendo e indescriptible con lo que ha pecado. Hay horribles calabozos, abismos de tormentos donde un tormento se diferencia del otro. Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios. Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ese será atormentado por toda la eternidad. Lo escribo por orden de Dios para que ningún alma se excuse [diciendo] que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es.

Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, estuve en los abismos del infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que el infierno existe. Ahora no puedo hablar de ello, tengo la orden de dejarlo por escrito. Los demonios me tenían un gran odio, pero por orden de Dios tuvieron que obedecerme. Lo que he escrito es una débil sombra de las cosas que he visto. He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existe. Cuando volví en mí no pude reponerme del espanto, ¡qué terriblemente sufren allí las almas! Por eso ruego con más ardor todavía por la conversión de los pecadores, invoco incesantemente la misericordia de Dios para ellos. ¡Oh Jesús mío, prefiero agonizar en los más grandes tormentos hasta el fin del mundo, que ofenderte con el menor pecado! (Diario, 741).


Visión del Cielo

27 XI [1936]. Hoy, en espíritu, estuve en el Cielo y vi estas inconcebibles bellezas y la felicidad que nos espera después de la muerte. Vi cómo todas las criaturas dan incesantemente honor y gloria a Dios; vi lo grande que es la felicidad en Dios que se derrama sobre todas las criaturas, haciéndolas felices; y todo honor y gloria que las hizo felices vuelve a la Fuente y ellas entran en la profundidad de Dios, contemplan la vida interior de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nunca entenderán ni penetrarán.

Esta fuente de felicidad es invariable en su esencia, pero siempre nueva, brotando para hacer felices a todas las criaturas. Ahora comprendo a San Pablo que dijo: `Ni el ojo vio, ni oído oyó, ni entró al corazón del hombre, lo que Dios preparó para los que le aman´ (Diario, 777).

Y Dios me dio a conocer una sola y única cosa que a sus ojos tiene el valor infinito, y éste es el amor de Dios, Amor, Amor y una vez más Amor, y con un acto de amor puro de Dios nada puede compararse. ¡Oh, qué inefables favores Dios concede al alma que lo ama sinceramente. Oh, felices las almas que ya aquí en la Tierra gozan de sus particulares favores, y éstas son las almas pequeñas y humildes! (Diario, 778).

Esta gran Majestad de Dios que conocí más profundamente, que los espíritus celestes adoran según el grado de la gracia y la jerarquía en que se dividen; al ver esta potencia y esta grandeza de Dios, mi alma no fue conmovida por espanto ni por temor, no, no absolutamente no. Mi alma fue llenada de paz y amor, y cuanto más conozco a Dios tanto más me alegro de que Él sea así. Y gozo inmensamente de su grandeza y me alegro de ser tan pequeña, porque por ser yo tan pequeña, me lleva en sus brazos y me tiene junto a su Corazón (Diario, 779).

¡Oh Dios mío, qué lastima me dan los hombres que no creen en la vida eterna; cuánto ruego por ellos para que los envuelva el rayo de la misericordia y para que Dios los abrace a su seno paterno! ¡Oh amor, oh Rey! (Diario, 780).


FUENTE: elamigoquenuncafalla.com  

DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - El purgatorio


EL PURGATORIO


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El catecismo de la iglesia católica define purgatorio como "purificación, para alcanzar la santidad necesaria para incorporarse a la alegría del cielo", que es experimentada por ésos "que están en la tolerancia y la amistad de Dios, pero todavía purificados de forma imperfecta" (CIC 1030). Observa que "esta purificación final de los elegidos. . . es enteramente diferente del castigo del condenado "(CIC 1031).

La purificación es necesaria porque, como la Escritura enseña, ninguna voluntad sucia se incorpora a la presencia de Dios en el cielo (Apocalipsis 21, 27) y, mientras que podemos morir con nuestros pecados mortales perdonados, pueden todavía quedar muchas impurezas en nosotros, pecados específicamente veniales y el castigo temporal debido a los pecados perdonados ya.

Cuando morimos, experimentamos lo que se llama el juicio individual. La Escritura dice que "está designado para los hombres una vez muertos, y viene después juicio" (Hebreos 9, 27).

Nos juzgan inmediatamente y recibimos nuestra recompensa, por buenos o malos. Sabemos inmediatamente cuál será nuestro destino final.

En el fin de los tiempos, cuando Jesús vuelva, vendrá el juicio general al cual la Biblia se refiere, por ejemplo, en San Mateo 25, 31-32: "Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces Él se sentará en su trono glorioso. Ante Él se postrarán todas las naciones, y los separará a unos de otros como un pastor separa las ovejas de las cabras." En este juicio general todos nuestros pecados serán revelados en público (San Lucas 12, 2-5).

San Augustín dijo, en La Ciudad de Dios, que los "castigos temporales ahora y después son sufridos por algunos en esta vida solamente, por otros después de muerte, por otros en ambas situaciones, ahora y después; pero todos antes del más estricto juicio final."

Está entre los juicios particulares y el general, después de que el alma esté purificada de las consecuencias restantes del pecado: "OS ASEGURO QUE NO SALDRÉIS HASTA QUE HAYAIS PAGADO EL ÚLTIMO CÉNTIMO" (San Lucas 12, 59).

El dinero, uno de los argumentos que los contra-católicos usan a menudo para atacar el purgatorio es la idea de que la Iglesia católica hace dinero al promulgar esta doctrina. Sin purgatorio, afirman, la Iglesia quebraría. Un buen número de libros contra-Católicos expone que la Iglesia debe sus ingresos a esta doctrina. Pero los números apenas lo sostienen.

Cuando un católico solicita una misa conmemorativa para los muertos - es decir, una misa ofrecida para el provecho de alguien que está en el purgatorio, es costumbre dar al sacerdote de la parroquia un estipendio económico, "Es justo que el obrero cobre su salario" (San Lucas 10, 7) y que "los que presiden el Altar cobren su parte de las ofrendas" (1 Corintios 9, 13-14).

En los Estados Unidos, un estipendio consiste comúnmente en alrededor de cinco dólares; pero los indigentes no tienen que pagar. Algunos personas, por supuesto, ofrecen libremente más. Este dinero va al sacerdote de la parroquia, y se permite a los sacerdotes solamente recibir un estipendio por día. Nadie se hace rico con cinco dólares por día, y ciertamente no la Iglesia, que no recibe el dinero de todos modos.

Pero qué sucede los domingos. Hay a menudo centenares de personas en la misa. En una parroquia importante, puede haber millares. Muchas familias e individuos depositan cinco dólares o más en la cesta de la colecta; otros depositan menos. Algunos dan mucho más. Una parroquia puede tener cuatro o cinco o seis misas el domingo. El total de las colectas del domingo sobrepasa ampliamente la cantidad ínfima recibida de las misas conmemorativas.

¿Una "Invención Católica"?



Los fundamentalistas pueden estar encariñados con decir que la Iglesia católica "inventó" la doctrina del purgatorio para hacer dinero, pero tienen dificultad para determinar exáctamente cuando.

La mayoría de los contra-Católicos profesionales - los que dedican su vida a atacar el "Romanismo" - suelen atribuir la culpa al Papa Gregorio el Grande, que reinó entre los años 590-604 d. C.

Pero nunca consideran la petición de Mónica, la madre de San Augustín, que pidió a su hijo, en el siglo IV, que se acordase de su alma en sus misas. Esto no tendría ningún sentido si ella pensara que su alma no se beneficiaría de estos rezos, como sería el caso si ella estuviese en el infierno o en la gloria completa del cielo.

Atribuyendo la doctrina al Papa Gregorio no se podrían explicar las pintadas en las catacumbas, donde los cristianos, durante las persecuciones de los primeros tres siglos, registraron los rezos por los muertos.

De hecho, algunas de las escrituras cristianas más tempranas fuera del Nuevo Testamento, como los Actos de Pablo y de Tecla y del Martirio de Perpetua y de Felicia (ambos escritos durante el segundo siglo), refieren la práctica cristiana de la rogación por los muertos.

Tales rezos habrían sido ofrecidos solamente si los cristianos creyeran en el purgatorio, incluso si no utilizaron ese nombre para él. (véanse las Respuestas de los Padres Católicos más conocidos para conocer la existencia del purgatorio en las citas de éstos y de otras fuentes cristianas tempranas.)

En conclusión: siempre que una fecha se fije para la "invención" del purgatorio, es factible señalar evidencias documentales e historiográficas para mostrar que la doctrina del purgatorio existía antes de esa fecha.

¿Además, si en un cierto punto la doctrina fue sacada de un acto administrativo, por qué en los expedientes de la historia eclesiástica no figura ninguna protesta contra él?

Un estudio de la historia de las doctrinas indica que los cristianos de los primeros siglos se alzaban en armas (a veces de forma especialmente sangrienta) si cualquier persona sugería el menor cambio en sus creencias.

Era gente extremadamente conservadora que probaba las doctrinas preguntando: ¿era ésto creído por nuestros antepasados? ¿Nos fue dada a través de los Apóstoles?

Seguramente la creencia en el purgatorio sería considerada un gran cambio, si no hubiese sido creída desde el primer momento. Entonces, ¿dónde están las evidencias de las protestas? No existen. No hay ninguna evidencia histórica de tales hechos en los más antiguos documentos disponibles por los historiadores. Y más adelante tampoco existe ninguna fuente historiográfica en la que los creyentes de la época post-apostólica nos hablen del purgatorio como una "nueva doctrina".

Por consiguiente, aquellos creyentes entendían que la enseñanza oral de los apóstoles, -que los católicos llamamos la Tradición-, y la Biblia no solamente no contradecían la doctrina del purgatorio, sino que, de hecho, la confirmaban.

No es sorprendente, pues, que los que niegan la existencia del purgatorio tienden a pasar de largo ante las evidencias al respecto que nos ofrece la historia de la Fe. Prefieren hablar que la Biblia habla solamente de cielo y de infierno.

Pero esto tampoco es así. La Biblia habla claramente de una tercera condición, comúnmente llamada el limbo de los Padres de la Iglesia, donde los justos muertos antes de la redención esperan a que el cielo que se abra para ellos.

Después de su muerte y antes de su resurrección, Cristo visitó el limbo de los Padres y les predicó la buena nueva de que el cielo estaría ahora abierto para ellos (1 San Pedro 3, 19).

Esta gente no estaba, por lo tanto, en cielo, pero tampoco experimentaban los tormentos del infierno.

Algunos han especulado que el limbo de los Padres es igual que el purgatorio. Éste puede o no ser el caso. Sin embargo, si el limbo de los Padres no es el purgatorio, su existencia muestra que un estado temporal, intermedio, no es contrario a Escritura.

Mírelo esta manera. Si el limbo de los Padres era el purgatorio, entonces esto nos muestra directamente la existencia del purgatorio.

Si el limbo de los padres era un estado temporal diferente, entonces la Biblia dice por lo menos que tal estado puede existir. Y, por consiguiente, prueba que puede haber más estados que el cielo y el infierno.

Los protestantes se oponen argumentando que Jesús dijo al ladrón en la cruz que, en ese mismo día en que los dos murieron, estarían juntos en el Paraíso (San Lucas 23, 43). Esto lo interpretan como una negación del purgatorio.

Sin embargo, este argumento no es consistente y vuelve a demostrar la existencia de un tercer estado además del cielo y del infierno, puesto que Jesús no fue al cielo en el día que Él murió.

Pedro nos dice que Él "fue a predicar a los Espíritus en la prisión" (1 San Pedro 3, 19), y, después de su resurrección, Cristo mismo declaró: "todavía no he ascendido al Padre" (San Juan 20, 17). Así en aquella pasaje el paraíso se sitúa en un cierto tercer estado además del cielo y además del infierno.



El "purgatorio no está en la Escritura" que algunos fundamentalistas también argumentan, como si probasen realmente algo. O "la palabra purgatorio no se encuentra en ninguna parte de la Escritura."

Esto es verdad, pero no refuta la existencia del purgatorio o del hecho de que la creencia en ella ha sido parte siempre de enseñanza de la Iglesia. Trinidad y Encarnación son palabras que tampoco están en la Escritura, con todo esas doctrinas se enseñan claramente en ella. Asimismo, la Escritura enseña que existe el purgatorio, incluso si no utiliza la palabra e incluso si 1 San Pedro 3, 19 no se refiere a otro lugar más que al purgatorio.

Cristo refiere que el pecador que "32 Y a cualquiera que diga palabra contra el Hijo del Hombre le Será perdonado; pero a cualquiera que hable contra el Espíritu Santo no le Será perdonado, ni en este mundo, ni en el venidero." (San Mateo 12, 32), sugiriendo que una se puede liberar después de la muerte de las consecuencias de sus pecados.

Semejantemente, San Pablo nos dice que cuando nos juzgan, las obras de cada hombre serán probadas. ¿Y qué sucede si la obra de un hombre justo falla en la prueba? "15 Si la obra de alguien es quemada, él Sufrirá pérdida; aunque él mismo será salvo, pero apenas, como por fuego. " (1 Corintios 3, 15). Ahora bien, esta pérdida, esta pena, no se puede referir al envío al infierno, puesto que nadie se salva allí; y al cielo no puede referirse tampoco, puesto que no hay sufrimiento ("fuego") allí. Sólo la doctrina católica del purgatorio explica este paso.

Por supuesto, existe la aprobación de la Biblia sobre los rezos para los muertos: "En hacer esto él actuaba de una manera muy excelente y noble, ya que él tenía la resurrección de los muertos en la mente; pero si él no esperara que se levantaran los muertos otra vez, habría sido inútil y absurdo rogar por ellos en la muerte. Pero él hizo esto con objeto de la recompensa espléndida que aguarda a los que habían muerto en gracia de Dios, era un pensamiento santo y piadoso. Así él hizo el sacrificio por los muertos que puedan ser liberados de este pecado "(2 Macabeos 12, 43-45).

Los rezos no son necesitados por éstos en el cielo, y nadie puede ayudar a éstos en el infierno. Eso significa que alguna gente debe estar en una tercera condición, por lo menos temporalmente. Este versículo ilustra tan claramente la existencia del purgatorio que, durante la reforma, los protestantes tuvieron que arrancar los libros de los Macabeos de sus Biblias para evitar validar la doctrina.

Los rezos por los muertos y, consiguientemente, la doctrina del purgatorio, han sido parte de la religión verdadera desde antes de la época de Cristo. Podemos mostrar que no sólo fueron practicados por los judíos de la época de los Macabeos, sino que incluso han sido conservados por los judíos ortodoxos de hoy, los cuales recitan un rezo conocido como el Kaddish durante once meses después de la muerte de un ser amado, de modo que el amado pueda ser purificado.

No fue la Iglesia Católica quien agregó la doctrina del purgatorio. Por el contrario, el cambio en la enseñanza original ha tenido lugar en el protestantismo, que rechazó una doctrina que había sido creída siempre por los judíos y los cristianos.

¿Por qué ir al Purgatorio? ¿Por qué cualquier persona podría ir al purgatorio? Para ser limpiado, porque "nada impuro se introducirá [ en el cielo ]" (Apocalipsis 21, 27). Cualquier persona que no se ha liberado totalmente del pecado y de sus efectos está, en cierta medida, "impuro." A través del arrepentimiento se puede ganar la gracia necesaria para ser digno del cielo, es decir, para ser perdonado y que su alma esté espiritualmente viva.

Pero esto no es suficiente para ganar la entrada en el cielo. Es necesario ser limpiado totalmente. Los fundamentalistas protestantes argumentan que "La Escritura claramente revela que todas las demandas de la justicia divina en el pecador se han satisfecho totalmente en Jesucristo. También revela que Cristo redimió totalmente a todo lo que se había perdido. Los abogados de un purgatorio (y de la necesidad del rezo para los muertos) dicen, en efecto, que el rescate de Cristo era incompleto. . . Todo ha sido hecho por nosotros por Jesucristo, no hay nada para ser agregado o ser hecho por el hombre." Es enteramente correcto decir que Cristo logró toda nuestra salvación para nosotros en la cruz. Pero eso no resuelve la cuestión de cómo este rescate se aplica a nosotros. La Escritura revela que se aplica a nosotros en el curso del tiempo a través, entre otras cosas, del proceso del santificación con el cual se hace santo el cristiano.

La Santificación implica sufrir (Romanos 5, 3-5), y el purgatorio es la etapa final de la santificación que algunos de nosotros tenemos necesidad de experimentar antes de que entremos en cielo. El purgatorio es la fase final en la que Cristo nos aplica el rescate de la purificación que él logró para nosotros por su muerte en la cruz.

No existe ninguna contradicción. La resistencia fundamentalista a la doctrina bíblica del purgatorio presume que hay una contradicción entre Cristo que nos redime en la cruz y el proceso por el cual nos santificamos. No hay tal. Y un fundamentalista no puede decir que sufriendo en la etapa final de la santificación se entra en conflicto con la suficiencia del sacrificio de Cristo sin decir que el sufrimiento en los primeros tiempos de la santificacion también presenta un conflicto similar. El fundamentalista lo tiene al revés: Nuestro sufrimiento en la santificación no quita valor a la cruz. Al contrario, la cruz produce nuestra santificación, que da lugar a nuestro sufrimiento, porque "Al momento, ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados"(Hebreos 12, 11). El purgatorio es necesario porque existe el requisito de que un alma que ha sido declarada justa debe estar realmente limpia para que un hombre se pueda incorporar definitivamente a la vida eterna. Después de todo, si un alma culpable "se aprueba simplemente," si su estado pecaminoso todavía existe pero se ignora oficialmente, entonces sigue siendo un alma culpable. Sigue estando impura.

La teología católica toma seriamente la noción de que "nada sucio entrará en el cielo." De esto se deduce que un alma menos que limpiada, aunque si "aprobada" sigue un alma sucia y no tiene cabida en el cielo. Necesita ser limpiada o "ser purgada" de sus imperfecciones restantes. El limpiamiento ocurre en el purgatorio.

De hecho, la necesidad de purgar se enseña en otros pasos de Escritura, tales como 2 Tesalonicenses 2, 13, cuál declara que Dios nos eligió "Pero nosotros debemos dar gracias a Dios siempre por vosotros, hermanos amados del Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para Salvación, por la Santificación del Espíritu y fe en la verdad"

La Santificación no es, por lo tanto, una opción, algo que puede o puede no suceder antes de que se consiga entrar en el cielo. Es un requisito absoluto, como Hebreos 12, 14 indica que debemos esforzarnos "por la santidad, sin la cual nadie verá al Señor."

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EL DÍA DE LOS DIFUNTOS


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¿Por qué se conmemora a los difuntos? Sacerdote explica 3 razones


El sacerdote mexicano P. Sergio Román publicó un artículo en el que explica 3 razones por las que los católicos celebran el Día de los Fieles Difuntos.


1.- Tradición permanente de la Iglesia

En el texto difundido por el SIAME, el sacerdote explica que la celebración de los fieles difuntos es una “tradición permanente en la Iglesia, lo mismo que celebrar la Santa Misa por ellos”.


“Considerando que la muerte de un cristiano es en realidad su nacimiento al cielo, los primeros cristianos acostumbraron reunirse ante la tumba de sus hermanos difuntos en el día del aniversario de su muerte y celebraban la Misa por ellos, sobre todo si habían dado testimonio de Cristo con su martirio. Gracias a esa tradición sabemos la fecha del martirio de muchos de nuestros santos”, explica el presbítero.

El P. Román explicó que la costumbre mexicana de dar una comida a los difuntos es similar a una costumbre pagana romana antigua, que con el tiempo se cristianizó y que ahora se ha asumido en México así.



2.- Los difuntos siguen siendo miembros de la Iglesia

El sacerdote explicó también que “al celebrar a los fieles difuntos al día siguiente de la celebración de Todos los Santos la Iglesia nos quiere enseñar que tanto los que ya están en el cielo, santos todos ellos aunque no estén canonizados, como los que están en el purgatorio, siguen siendo miembros de la Iglesia”.


El P. Román precisó que entre todos los fieles católicos “hay una comunicación de dones que se llama ‘Comunión de los santos’. Seguimos unidos a Cristo por el Espíritu Santo, seguimos siendo hermanos, hijos de un mismo Padre”.



3.- Se les ama ayudándolos a salir del purgatorio para ir al cielo

Recordar y conmemorar a los fieles difuntos es importante especialmente si es que están en el purgatorio, que puede considerarse como una antesala del cielo.


El sacerdote mexicano resaltó que “el purgatorio es ya el cielo… pero todavía no. A la presencia de Dios solo llega lo santo, lo limpio. Ante Él no debe haber ni la más mínima sombra del pecado. Por los méritos de Jesús se nos perdonan nuestros pecados”.


En el purgatorio, el alma del difunto se purifica para llegar al cielo.




Oraciones para pedir a Dios por tus difuntos 


“Una flor sobre su tumba se marchita, una lágrima sobre su recuerdo se evapora. Una oración por su alma, la recibe Dios”, decía San Agustín. Cada 2 de noviembre la Iglesia recuerda con mucho cariño a los fieles difuntos y por ello te recomendamos estas oraciones por las almas de tus familiares que ya partieron a la Casa del Padre.


Por un niño

Señor, tú que conoces nuestra profunda tristeza por la muerte del (de la) niño(a) N., concede a quienes acatamos con dolor tu voluntad de llevártelo(a), el consuelo de creer que vive eternamente contigo en la gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Por un joven

Concede, Señor, la felicidad de la gloria eterna a tu siervo(a) N. a quien has llamado de este mundo cuando el vigor de la juventud embellecía su vida corporal; muestra para con él (ella) tu misericordia y acógelo(a) entre tus santos en el canto eterno de tu alabanza.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Por los padres y abuelos

¡Oh Dios! Nos mandaste honrar padre y madre. Por tu misericordia, ten piedad de mi padre (madre) y no recuerdes sus pecados. Que yo pueda verlo (la) de nuevo en el gozo de eterno fulgor. Te lo pido por Cristo nuestro Señor. Amén.
En caso de accidente o suicidio

Escucha, Señor, las súplicas de tu pueblo unidas a las lágrimas de dolor que sentimos por la muerte inesperada de nuestro(a) hermano(a) N., y haz que alcance tu misericordia y goce para siempre de la luz de aquella patria en que no hay más sufrimiento ni muerte. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración en el cementerio el día de los fieles difuntos

La costumbre de visitar los cementerios el día de difuntos es una buena oportunidad para orar por ellos y afirmar nuestra fe en la resurrección. Proponemos para esta ocasión la siguiente celebración.


A/. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. T/. Amén


A/. Bendigamos al Señor que, por la resurrección de su Hijo, nos ha hecho nacer a una esperanza viva. T/. Bendito seas por siempre, Señor.


A/. Hermanos: Todos tenemos familiares y amigos que han muerto. Hoy los recordamos a ellos y a todos los que han fallecido y los encomendamos a la misericordia de Dios. En este cementerio nos unimos para afirmar nuestra fe en Cristo que ha vencido la muerte y nuestra esperanza de que él vencerá también nuestra muerte y nos reunirá con nuestros seres queridos en su reino de gloria. Que esta celebración nos anime a ser fieles al Señor y a seguir los buenos ejemplos que nuestros familiares nos dejaron en su vida. Comencemos reconociendo nuestros pecados ante el Señor (momentos de silencio).


Tú que resucitaste a Lázaro del sepulcro, SEÑOR, TEN PIEDAD.

Tú que has vencido la muerte y has resucitado, CRISTO, TEN PIEDAD.

Tú que nos has prometido una vida eterna contigo, SEÑOR, TEN PIEDAD.

A/. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. T/: Amén.


L/. Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (6, 3-4. 8-9).


“Hermanos: Los que por el bautismo nos incorporamos a Cristo, fuimos incorporados a su muerte. Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva… Por tanto, si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; la muerte ya no tiene dominio sobre él”. Palabra de Dios. T/. Te alabamos, Señor.


A/. Hermanos: Invoquemos con fe a Dios Padre todopoderoso que resucitó de entre los muertos a su Hijo Jesucristo para la salvación de todos.

Para que afiance al pueblo cristiano en la fe, la 28 esperanza y el amor, roguemos al Señor. Todos: TE LO PEDIMOS, SEÑOR. 

Para que libere al mundo entero de todas sus injusticias, violencias y signos de muerte, roguemos al Señor. 

Para que acoja e ilumine con la claridad de su rostro a todos los que han muerto en la esperanza de la resurrección, roguemos al Señor. 

Para que reciba en su reino a N. y N. (se pueden decir nombres) y a todos los difuntos de nuestras familias, roguemos al Señor. 

Para que nuestra visita y nuestras ofrendas de flores, velas y comida sean signos de nuestra fe en la vida más allá de la muerte, roguemos al Señor. 

Para que la fe en Cristo mueva nuestros corazones para dar frutos de solidaridad y de justicia, roguemos al Señor. 


A/. Oremos, hermanos, como Jesús mismo nos enseñó.

T/. Padre nuestro… Dios te salve María… Gloria al Padre…

A/. El Dios de todo consuelo, que con amor inefable creó al hombre y en la resurrección de su Hijo ha dado a los creyentes la esperanza de resucitar, derrame sobre nosotros su bendición. T/. Amén.

A/. Él nos conceda el perdón de nuestras culpas a los que vivimos en este mundo y otorgue a los que han muerto el lugar de la luz y de la paz. T/. Amén.

A/. Y a todos nos conceda vivir eternamente felices con Cristo, al que proclamamos resucitado de entre los muertos. T/. Amén.

A/. Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre. T/. Amén.

A/. Dales, Señor, el descanso eterno T/. Y brille para ellos la luz perpetua.

A/. Que las almas de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. T/. Amén.



Oración del Papa Francisco por los difuntos



Que ninguno de tus hijos se pierda en el fuego eterno...


Dios de infinita misericordia, confiamos a tu inmensa bondad a cuantos han dejado este mundo para la eternidad, donde tú esperas a toda la humanidad, redimida por la sangre preciosa de Jesucristo, muerto en rescate por nuestros pecados.


No mires, Señor, tantas pobrezas, miserias y debilidades humanas con las que nos presentaremos ante el tribunal para ser juzgados para la felicidad o la condena.


Míranos con la mirada piadosa que nace de la ternura de tu corazón, y ayúdanos a caminar en el camino de una completa purificación.


Que ninguno de tus hijos se pierda en el fuego eterno, donde ya no puede haber arrepentimiento.


Te confiamos, Señor, las almas de nuestros seres queridos, y de las personas que han muerto sin el consuelo sacramental o no han tenido manera de arrepentirse ni siquiera al final de su vida.


Que nadie tenga el temor de encontrarte después de la peregrinación terrenal, en la esperanza de ser acogidos en los brazos de la infinita misericordia.


La hermana muerte corporal nos encuentre vigilantes en la oración y llenos de todo bien, recogido en nuestra breve o larga existencia.


Señor, que nada nos aleje de ti en esta tierra, sino que en todo nos sostengas en el ardiente deseo de reposar serena y eternamente.

Amen.


FUENTES: aciprensa.com, elpandelospobres.com

NOVENA POR LOS FIELES DIFUNTOS




La novena comienza el 24 de octubre. Esta novena la rezamos por nuestros difuntos o almas del Purgatorio, para que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras les aprovechen y lleguen pronto a unirse con Dios en el cielo.

Recemos más por los difuntos. Ofrezcamos por ellos misas, comuniones, ayudas a los pobres y otras buenas obras.
Los muertos no vienen a espantar a nadie, pero rezan y obtienen favores por quienes rezan por ellos.

La práctica de orar por los difuntos es antigua. El libro 2º. de los Macabeos en la S. Biblia dice: “Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados” (2Mac. 12, 46).

La Iglesia desde los primeros siglos ha tenido la costumbre de orar por los difuntos (Cuenta San Agustín que su madre Santa Mónica lo único que les pidió al morir fue esto: “No se olviden de ofrecer oraciones por mi alma”).

San Gregorio Magno afirma: “Si Jesucristo dijo que hay faltas que no serán perdonadas ni en este mundo ni en el otro, es señal de que hay faltas que sí son perdonadas en el otro mundo. Para que Dios perdone a los difuntos las faltas veniales que tenían sin perdonar en el momento de su muerte, para eso ofrecemos misas, oraciones y limosnas por su eterno descanso”.

De San Gregorio se narran dos hechos interesantes. El primero, que él ofreció 30 misas por el alma de un difunto, y después el muerto se le apareció en sueños a darle las gracias porque por esas misas había logrado salir del purgatorio. Y el segundo, que un día estando celebrando la Misa, elevó San Gregorio la Santa Hostia y se quedó con ella en lo alto por mucho tiempo. Sus ayudantes le preguntaron después por qué se había quedado tanto tiempo con la hostia elevada en sus manos, y les respondió: “Es que vi que mientras ofrecía la Santa Hostia a Dios, descansaban las benditas almas del purgatorio”. Desde tiempos de San Gregorio (año 600) se ha popularizado mucho en la Iglesia Católica la costumbre de ofrecer misas por el descanso de las benditas almas.

La respuesta de San Agustín: a este gran Santo le preguntó uno: “¿Cuánto rezarán por mí cuando yo me haya muerto?”, y él le respondió: “Eso depende de cuánto rezas tú por los difuntos. Porque el evangelio dice que la medida que cada uno emplea para dar a los demás, esa medida se empleará para darle a él”.

¿Vamos a rezar más por los difuntos? ¿Vamos a ofrecer por ellos misas, comuniones, ayudas a los pobres y otras buenas obras? Los muertos nunca jamás vienen a espantar a nadie, pero sí rezan y obtienen favores a favor de los que rezan por ellos.



LA NOVENA


Oración Final y Responso

Oh María, Madre de misericordia: acuérdate de los hijos que tienes en el purgatorio y, presentando nuestros sufragios y tus méritos a tu Hijo, intercede para que les perdone sus deudas y los saque de aquellas tinieblas a la admirable luz de su gloria, donde gocen de tu vista dulcísima y de la de tu Hijo bendito.

Oh glorioso Patriarca San José, intercede juntamente con tu Esposa ante tu Hijo por las almas del purgatorio.

V. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dirige, Señor Dios mío, a tu presencia mis pasos.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.
V. Dales, Señor, el descanso eterno y luzca para ellos la luz eterna.
R. Cuando vengas a purificar al mundo en fuego.

Padrenuestro.

V. De la puerta del infierno
R. Saca, Señor, sus almas.
V. Descansen en paz.
R. Amén.
V. Señor, oye mi oración.
R. Y llegue a ti mi clamor.

Oremos. Oh Dios mío, de quien es propio compadecerse y perdonar: te rogamos suplicantes por las almas de tus siervos que has mandado emigrar de este mundo, para que no las dejes en el purgatorio, sino que mandes que tus santos ángeles las tomen y las lleven a la patria del paraíso, para que, pues esperaron y creyeron en ti, no padezcan las penas del purgatorio, sino que posean los gozos eternos. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

V. Dales, Señor, el descanso eterno.
R. Y luzca para ellos la luz perpetua.
V. Descansen en paz.
R. Amén.



DÍA PRIMERO


Por la señal,etc.

Pésame Dios mío … o Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que quieres que tengamos suma delicadeza de conciencia y santidad perfecta: te rogamos nos la concedas a nosotros; y a los que por no haberla tenido se están purificando en el purgatorio, te dignes aplicar nuestros sufragios y llevarlos pronto de aquellas penas al cielo. Te lo pedimos por la intercesión de tu Madre purísima y de San José.

Terminar con la oración final y el responso



DÍA SEGUNDO


Por la señal, etc..

Pésame Dios mío … o Señor mío Jesucristo, etc

Señor mío Jesucristo, que eres cabeza de todos tus fieles cristianos que en ti nos unimos como miembros de un mismo cuerpo que es la Iglesia: te suplicamos nos unas más y más contigo y que nuestras oraciones y sufragios de buenas obras aprovechen a las ánimas de nuestros hermanos del purgatorio, para que lleguen pronto a unirse a sus hermanos del cielo.

Terminar con la oración final y el responso


DÍA TERCERO

Por la señal, etc.

Pésame Dios mío … o Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los que pecan castigas con justicia en esta vida o en la otra: concédenos la gracia de nunca pecar y ten misericordia de los que, habiendo pecado, no pudieron, por falta de tiempo, o no quisieron, por falta de voluntad y por amor del regalo, satisfacer en esta vida y están padeciendo ahora sus penas en el purgatorio; y a ellos y a todos llévalos pronto a su descanso.

Terminar con la oración final y el responso



DÍA CUARTO


Por la señal, etc.

Pésame Dios mío … o Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que exiges la penitencia aun de los pecados veniales en este mundo o en el otro: danos temor santo de los pecados veniales y en misericordia de los que, por haberlos cometido, están ahora purificándose en el purgatorio y líbralos a ellos y a todos los pecadores de sus penas, llevándoles a la gloria eterna.

Terminar con la oración final y el responso


DÍA QUINTO

Por la señal, etc.

Pésame Dios mío … o Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los regalados en esta vida, que no pagaron por su culpa o no tuvieron bastante caridad con el pobre, castigas en la otra con la penitencia que aquí no hicieron: concédenos las virtudes de la mortificación y de la caridad y acepta misericordioso nuestra caridad y sufragios, para que por ellos lleguen pronto a su descanso eterno.

Terminar con la oración final y el responso


DÍA SEXTO

Por la señal, etc.

Pésame Dios mío … o Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que quisiste que honrásemos a nuestros padres y parientes y distinguiésemos a nuestros amigos: te rogamos por todas las ánimas del purgatorio, pero especialmente por los padres, parientes y amigos de cuantos hacemos está novena, para que logren el descanso eterno.

Terminar con la oración final y el responso


DÍA SÉPTIMO

Por la señal, etc.

Pésame Dios mío … o Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los que no se preparan a tiempo para la muerte, recibiendo bien los últimos sacramentos y purificándose de los residuos de la mala vida pasada, los purificas en el purgatorio con terribles tormentos: te suplicamos, Señor, por los que murieron sin prepararse y por todos los demás, rogándote que les concedas a todos ellos la gloria y a nosotros recibir bien los últimos sacramentos.

Terminar con la oración final y el responso


DÍA OCTAVO

Por la señal, etc.

Pésame Dios mío … o Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, que a los que vivieron en este mundo demasiado aficionados a los bienes terrenales y olvidados de la gloria, los retienes apartados del premio, para que se purifiquen de su negligencia en desearlo: calma, Señor misericordioso, sus ansias y colma sus deseos, para que gocen pronto de tu presencia, y a nosotros concédenos amar de tal manera los bienes celestiales, que no deseemos desordenadamente los terrenos.

Terminar con la oración final y el responso


DÍA NOVENO

Por la señal, etc.

Pésame Dios mío … o Señor mío Jesucristo, etc.

Señor mío Jesucristo, cuyos méritos son infinitos y cuya bondad es inmensa: mira propicio a tus hijos que gimen en el purgatorio anhelando la hora de ver tu faz, de recibir tu abrazo, de descansar a tu lado y; mirándolos, compadécete de sus penas y perdona lo que les falta para pagar por sus culpas. Nosotros te ofrecemos nuestras obras y sufragios, los de tus Santos y Santas; los de tu Madre y tus méritos; haz que pronto salgan de su cárcel y reciban de tus manos su libertad y la gloria eterna.


FUENTE: forosdelavirgen.org 

VISIONES DEL NIVEL MÁS BAJO DEL PURGATORIO


Los seres humanos somos incapaces de juzgar adonde deberíamos ir. Los juicios de Dios son diferentes de los del mundo. Toma en cuenta los infinitos factores. Toma en cuenta cosas que nunca podríamos saber o ni siquiera imaginar. Toma en cuenta cuestiones escondidas detrás de cada situación, así como el carácter y el temperamento. Toma en cuenta la sabiduría que tenemos. Toma en cuenta la carga genética. Sólo Él sabe cuánto nos debe purificar porque sólo Él conoce los rincones secretos del alma.

Del mismo modo que no podemos juzgar el destino de un alma en particular, tampoco podemos tomar un pecado y clasificarlo limpiamente. No es posible dar una hoja de ruta de a dónde nos dirigirá el pecado en la otra vida. Depende de Dios. Depende de lo que hemos acumulado y lo que hemos limpiado a través de la confesión.



Las sentencias que Dios impone dependen de innumerables factores, pero uno podría suponer que el Purgatorio Más Bajo tiene su cuota de mentirosos, estafadores, promiscuos, falsos profetas, adivinos, usurpadores, ¿pero también de los que se han arrepentido, pero aún no expiado por sus fechorías?

Lo mejor que podemos hacer es leer los comentarios de aquellos que afirman haber visto el Purgatorio.

Mientras que ciertos purgatorios no son tan malos, en los lugares bajos, en los niveles profundos, la situación es muy dura.


EN LAS ENTRAÑAS DE LA TIERRA

La información dada por Drythelm, un monje al que se mostró el infierno, es que en los tramos más bajos del Purgatorio, en las entrañas de la tierra,están los que han ofendido muy seriamente a Dios y que deberían haber ido al infierno, pero no fueron por la misericordia de última hora, el arrepentimiento de última hora, el respiro de último minuto.

En el nivel bajo hay probablemente asesinos, ocultistas, abortistas, violadores, abusadores de niños, ladrones, tiranos, sádicos, y aquellos que participan en diversas actividades delictivas.

Es muy probable que también se encuentren adúlteros arrepentidos, sodomitas e idólatras.
No importa el pecado, si una persona se arrepiente se salva del fuego eterno, y en su lugar encuentra el camino hacia el fuego del purgatorio.

¡Pero con todo lo que el fuego implica! Siempre se ha descrito como más caliente que cualquier fuego terrenal. Allí, una hora de tormento es más terrible que toda una vida de sufrimiento en la tierra.

Dice Drythelm:

He visto almas que están en un pozo cubierto de fantástico calor y hay testimonios de almas de difuntos que vuelven como apariciones e hicieron cosas tales como dejar una marca de una mano quemada en una puerta de madera, como si se hubiese hecho con hierro caliente.

Cuando Drythelm vio que

había un el valle todo fuego en un lado y todo hielo y nieve en el otro, en una mano brasas y calderos de fuego, en la otra el más intenso frío y la explosión de un viento glacial.

Este misterioso valle estaba lleno de innumerables almas, que, sacudidas como por una furiosa tempestad, se arrojaron de un lado a otro.

Cuando ya no podían soportar la violencia del fuego, buscaban alivio en medio del hielo y la nieve; pero encontraban sólo una nueva la tortura, y se arrojaban de nuevo en medio de las llamas.
Puede que te sorprenda que haya fuego en el Purgatorio, pero como es mencionado por muchos místicos, Dios purifica con su fuego, y los niveles más bajos del Purgatorio son similares al Infierno. 

El alma puede incluso tener una calidad desfigurada o bestial pero a diferencia de infierno los que están en cualquier nivel del Purgatorio tienen el consuelo de saber que sus almas están a salvo y que un día van a ser admitidos en el reino de los cielos. 

No importa la intensidad de su sufrimiento (y es muy intenso) está la consolante realidad de que Dios existe y que un día van a estar en su presencia.


UN LUGAR DE NIEBLA Y OSCURIDAD

Una mujer que trató de suicidarse en 1991 recordó una experiencia de muerte en la que descendió en un plano de sombras con niebla negra arremolinándose a su alrededor.

La niebla formó una barrera que la mantenía prisionera y fue como si estuviera en el espacio pero sin ninguna estrella.

Lo que viene a la mente de nuevo son las “tinieblas de afuera” que se refiere Cristo en Mateo 8:12, por la niebla como masa de bruma – “parecía estar formada de moléculas de intensa oscuridad” – y la mujer, Angie Fenimore, vio a hombres y mujeres de todas las edades, pero no niños.
La gente estaba en cuclillas o deambulando y parecía que había una oscuridad que fluía desde lo más profundo de su ser. Ellos estaban paralizados por la niebla. Estaban tan absortos con ella, tan atrapados en su propia aflicción, que no podían demostrar su estado mental o emocional.

Algunos vestían ropas blancas sucias. Otros estaban profundamente sucios. Estaban allí para admitir y comprender los errores en sus vidas y era un lugar, dijo, de tormento sofocante “que me esperaba por quitarme mi propia vida.”

Desde la Unión Soviética llegó un testimonio similar de un hombre cuyo pecado era el ateísmo. Al igual que el suicidio, el ateísmo roba a Dios de su papel como creador.

El hombre, un médico llamado George Rodonaia, descendió a un lugar muy aterrador cuando “murió” en 1976 después de haber sido atropellado por un coche.

El Dr. Rodonaia (ahora un ministro cristiano en los EE.UU.) había muerto durante horas, ¡hasta que un patólogo empezó a cortar su abdomen durante una autopsia!.
Al igual que Angie se había encontrado en un reino de oscuridad total. La oscuridad era absoluta, “más oscuro que cualquier oscuridad, más negro que cualquier color negro”, y el estaba a la vez sorprendido y horrorizado.

Él se sorprendió de que existía sin un cuerpo y horrorizado ante el vacío en el que se encontraba.

Fue sólo cuando se volvió de su negatividad que la Luz de Dios rompió esa horrible oscuridad.


EN LOS NIVELES MÁS BAJOS NO LLEGAN LA ORACIONES

En 1873 una monja santa identificada sólo como Sor M. de LC en un convento francés empezó a oír suspiros prolongados a su lado.

Los ruidos extraños de una presencia invisible continuaron y se acercaban cada vez más. En febrero de 1874, después de mucha oración y muchas Comuniones, la presencia finalmente se identificó a la hermana M como el espíritu de una segunda monja que llamaremos la hermana O, que también había estado en el convento, pero que murió varios años antes y estaba ahora en Purgatorio.

“Los grandes pecadores que fueron indiferentes hacia Dios, y religiosos que no fueron lo que deberían haber sido, se encuentran en la etapa más baja del Purgatorio”, reveló la hermana O.
“Mientras están allí, las oraciones ofrecidas para ellos no se aplican a ellos. Debido a que han ignorado a Dios durante sus vidas, Él ahora en su turno los deja abandonados a fin de que puedan reparar sus vidas negligentes y sin valor.

Si bien en la tierra verdaderamente no se puede imaginar lo que Dios realmente es, en el Purgatorio podemos conocer y entender lo que ÉL es, porque nuestras almas son liberadas de todos los lazos que nos encadenan y que nos impiden la realización de la santidad y ver la majestad de Dios, y su gran misericordia.

Somos mártires, consumidos por así decirlo por el amor. Una fuerza irresistible nos atrae hacia Dios, que es nuestro centro, pero al mismo tiempo, otra fuerza nos lanza de nuevo a nuestro lugar de expiación.

Estamos en un estado de no poder satisfacer nuestros anhelos. Oh, lo que un sufrimiento implica, pero lo deseamos y no hay murmuración contra Dios aquí. Nosotros deseamos sólo lo que Dios quiere. Tú en la tierra, sin embargo, no es posible que entiendas lo que tenemos que soportar. Estoy tranquila, dado que ya no estoy en el fuego. Ahora sólo tengo el deseo insaciable de ver a Dios, un cruel sufrimiento suficiente de hecho, pero creo que el final de mi exilio está cerca y que estoy pronta a salir de este lugar, donde me largo para Dios con todo mi corazón.

Te puedo hablar acerca de los diferentes grados de Purgatorio porque he pasado por ellos. En el gran Purgatorio hay varias etapas. En la más baja y la más dolorosa, es como un infierno temporal, están los pecadores que han cometido crímenes terribles durante la vida y cuya muerte les sorprendió en ese estado.

Fue casi un milagro que se hayan salvado, y, a menudo fue por medio de oraciones de santos padres u otras personas piadosas.

A veces ni siquiera tienen tiempo para confesar sus pecados y el mundo pensó que estaban perdidos, pero Dios, cuya misericordia es infinita, les dio en el momento de la muerte la contrición necesaria para su salvación a causa de una o más buenas acciones que llevaron a cabo durante la vida.

Para estas almas, el Purgatorio es terrible. Es un real infierno, con la diferencia de que en el infierno se maldice a Dios, mientras que nosotros le bendecimos y le damos las gracias por habernos salvado.
Al lado de éstos vienen las almas, que a pesar de que no cometieron grandes crímenes como los demás, fueron indiferentes a Dios. No cumplieron con sus deberes de Pascua y también se convirtieron en el momento de la muerte. Tal vez eran incapaces de recibir la Santa Comunión.

Ellos están en el Purgatorio por los largos años de indiferencia. Sufren dolores desconocidos y son abandonados, ya sea sin oraciones o si se dice que son para ellos, no se les permite sacar provecho de ellas.


LOS NIVELES SUPERIORES AL MAS BAJO

En el segundo Purgatorio están las almas de los que murieron con pecados veniales que no fueron completamente expiados antes de la muerte, o con pecados mortales que fueron perdonados, pero por los cuales no han satisfecho completamente a la justicia divina. En esta parte del Purgatorio, hay también diferentes grados, de acuerdo con los méritos de cada alma.

Por último, existe el purgatorio del deseo que se llama el umbral. Muy pocos escapan de esto. Para evitarlo por completo, uno debe desear ardientemente el cielo y la visión de Dios.

Eso es raro, más raro que lo que la gente piensa, porque incluso las personas piadosas tienen miedo de Dios y no tienen, por lo tanto, el suficiente deseo de ir al cielo.

Este Purgatorio tiene su muy doloroso martirio como los demás. La privación de la vista de nuestro amado Jesús se añade al intenso sufrimiento. Es un continuo martirio. Me hace sufrir más que el fuego del Purgatorio. Es tan hermoso el cielo. Hay una gran distancia entre el Purgatorio y el Cielo.

Tenemos el privilegio a veces de vislumbrar la alegría de los bienaventurados en el paraíso, pero es casi un castigo. Nos hace desear ver a Dios. En el cielo todo es puro deleite; en el Purgatorio, profunda oscuridad Oh, cómo deseo ir al cielo ¡Qué martirio que sufrimos una vez que hemos visto a Dios!


SATANAS TODAVÍA PUEDE ATACAR A LAS ALMAS

María Simma dice que en los niveles más bajos satanás todavía puede atacar a las almas, y que no sucede en los niveles superiores.

Es cierto que somos probados aquí en la tierra y que la prueba se detiene con nuestra muerte, sin embargo las almas del Purgatorio más profundo tienen que sufrir por los pecados que han cometido antes de tomar ventaja de nuestras oraciones, nuestras misas y de nuestras buenas acciones. El continuo ataque de satanás es parte de este sufrimiento.

Los niveles del Purgatorio son tan diferentes como nuestras enfermedades en la tierra pueden ir desde una simple inflamación de una uña hasta enfermedades capaces de consumir el cuerpo como el fuego.

Existe este fuego sólo en los niveles más bajos del Purgatorio. Su sufrimiento es más grave, sobre todo en el tercer nivel, el más bajo.

No es justo lo que muchos teólogos hoy enseñan, que el Cielo, el Purgatorio y el Infierno son sólo condiciones. Los tres son también lugares.

Algunas almas permanecen allí sólo una media hora y otros para el resto del tiempo, hasta el último día. Las almas dicen que el tiempo promedio es de alrededor de cuarenta años.

Cuando se nos dice que un alma debe sufrir por un tiempo debido en el Purgatorio, es sólo porque no podemos entender la entidad de un dolor si esto no se expresa en términos de tiempo. Dicen que no se dan cuenta que no tienen su cuerpo. Tienen un cuerpo transfigurado que puede aparecer recuperado y vestido.


POR CADA PECADO MORTAL UN PAGO DE 7 AÑOS

El ángel llevó a Santa Francisca de Roma al nivel más bajo del Purgatorio, a una caverna llena de fuego, sus llamas al rojo vivo se cortaban a través del humo negro que oscurecía la cueva.

Pero tan horrible como lo fue, Francisca dijo que no era tan caliente como en el infierno. A medida que sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, pudo ver los cuerpos sumergidos en lo que parecía ser un caldero de fuego que sus llamas los envolvía, tirando de ellos hacia abajo.

Se le dijo que se trataba de almas que habían sido culpables de cometer pecados graves, habían confesado y fueron absueltos de sus pecados por el sacerdote, pero no habían satisfecho el daño causado por su actuar en contra de Dios.
En esta visión, se le dijo que por cada pecado mortal cometido y perdonado, había un pago de siete años de reparación en el Purgatorio porque era necesario borrarlo del alma. 

Dado que el daño causado por cada pecado mortal afecta al mundo de manera diferente, algunos más mortal y duraderamente, la cantidad de tiempo y el castigo es diferente.
El tipo de dolor y el sufrimiento que tenía cada una de estas almas, era proporcional al tipo de pecado, al daño hecho por los pecados, y al número de las heridas infligidas a Sagrado Corazón de Nuestro Señor por estos pecados.

En este nivel, se encontró con las pobres almas de laicos y religiosos, por igual.

Las del laicado eran almas que habían llevado una vida de pecado, y se convirtieron hacia el final de sus vidas. La conversión al Señor y su Iglesia es un don de Dios para nosotros, ya que sólo el Espíritu Santo puede convertir los corazones de los hombres. Como no habían pagado su deuda en la tierra, tenían que compensar la factura del Señor aquí en el Purgatorio.

Las almas de los religiosos eran las que no habían mantenido los votos que habían profesado.

Tan pronto como esto se le explicó, San Francisca vio el alma de un sacerdote que era muy bien conocido. Tenía una cubierta en su cara, para tratar de ocultar la mancha fea que le había quedado.

Ahora, este sacerdote había llevado una vida verdaderamente sacerdotal, como buenos administradores de los Sacramentos y pastor de su rebaño. Su único pecado había sido una destemplada gula ante los alimentos, en lugar de buscar su recompensa en la creación de Dios.


FUENTE: benitezpatricio.wordpress.com

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís