FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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SAN MIGUEL, SAN GABRIEL Y SAN RAFAEL

Los Comunicadores y Custodios que Dios destinó para la Raza Humana.



Los Ángeles siempre al servicio directo de Dios y los hombres.

La historia de la salvación que narra de la Biblia es un encadenamiento de mensajes de Dios que los ángeles van trayendo a los hombres, incluyendo lo central, que son dos nacimientos: el de la Inmaculada María en cuyo ‘sagrado vientre’ crecerá Jesús; y el nacimiento del Dios de nuestra salvación en un humilde pesebre en Belén.

Pero además son los guardianes nuestros, a través de la lucha contra Lucifer y sus huestes, y son guardianes de nuestra conducta, para que podamos alcanzar el Cielo como Dios quiere.

Es gozoso ver cómo en las representaciones de la Virgen María hay ángeles, sirviéndola, cuidándola y siendo vehículos de la comunicación de Dios.


LOS ARCÁNGELES ACOMPAÑADO A LA IMACULADA

Cada año en diciembre, se celebra hermosas conmemoraciones en honor a la Virgen María. Ella se presenta como una doncella. En realidad, se recuerda el momento en que Dios la crea sin pecado original. El 8 de diciembre es un “Día Clásico” muy especial.

La Imagen de más de 400 años que es llevada en hombros desde el Templo de San Francisco de la ciudad de Guatemala, nos acerca a pensar en la celebración de los arcángeles que la acompañan.

Cuando se lee el Apocalipsis de San Juan, se entra en una perspectiva de muchas incógnitas. Parece ser que es indescifrable. Pero la Iglesia siempre lo ha sabido guiar en la lectura de estos textos.

El capítulo 12 reflexiona un acontecimiento, que queda grabado en las palabras de las Sagradas Escrituras. Por eso hemos querido empezar con esa memoria especial de la celebración de la Inmaculada Concepción, la Virgen de los Reyes que es tan importante en la historia de Guatemala y Centro América.

La puerta enorme del Templo Franciscano, se ve abarrotada de gente y en pequeños carretones, se observa salir a los ángeles. San Miguel, San Rafael y San Gabriel arcángeles, que con sus miradas dulces trabajadas por el escultor conducen a que el pueblo vuelva la mirada a la Virgen.

“Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” Apocalipsis 12, 1.

Así es representada la Virgen María en su Inmaculada Concepción, aunque este tipo de representación artística también es de otras advocaciones marianas. Como la Virgen de la Oh, Virgen de Guadalupe, entre otras.

El texto bien puede referirse a la Iglesia: las doce estrellas representan a los doce apóstoles, el sol a Cristo, la luna es el reflejo de la luz. La mujer como iglesia debe ceñirse a los apóstoles, debe vivir para Cristo (sol) y reflejarlo (luna).

Pero el texto también nos sitúa ante la creación. Dios que desde siempre ha querido crear al hombre y por ese amor infinito enviar a Jesús. Por ello ha de crear una mujer que este vestida de Dios, lo refleje y que por los méritos del Señor viva con la totalidad de las virtudes (12 estrellas).

Entonces hemos de leer el Apocalipsis 12 interpretándola para esta ocasión con este segundo párrafo. Ya que los entendidos en la materia han asumido que la mujer es la Iglesia, pero también es la Virgen.

“Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz.

Y apareció otra señal en el cielo: un gran Dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus cabezas siete diademas.

Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se detuvo delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.

La mujer dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada 1.260 días.

Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.

Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.

Oí entonces una fuerte voz que decía en el cielo: «Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios.” Apocalipsis 12, 1-10




EL REZADO DE LA INMACULADA Y LA GUERRA CONTRA EL ENEMIGO

Después de leer esos diez versículos, podría pensarse que Dios había contado, digámoslo así, lo que iba hacer. Lucifer al ver que una mujer iba a dar a luz a la Segunda Persona de la Trinidad en la naturaleza humana, no le gustó. Por eso aparece un dragón, soberbio y grandioso.

Entonces el diablo, en su no querer amar a Dios “convence” a la tercera parte de los ángeles para no servir. Para hacerse rey. Él quiere destruir el plan de Dios.

Porque Dios tiene una gran ilusión con cada ser humano, pues han sido “creados” desde la mente desde siempre.

Todos han estado callados, la propia creación de ángeles que Él ha hecho han sido desterrados. Porque al querer salir de la luz, han entrado en las tinieblas. Esto es ausencia de luz, como el odio es ausencia de amor.

Por ello un grito ha salido en medio del coro celestial: “¿Quién como Dios?”

San Miguel Arcángel, ha decidido levantarse contra el que se revela. El dragón y sus ángeles combatieron pero no prevalecieron. Fueron expulsados del cielo. Quién podrá levantarse contra Dios, si los ángeles ganaron. Han sido ellos que por amor al que los ha creado lo han defendido.

Cuando San Miguel en las esculturas es representado se puede observar su armadura, la espada, el dragón y un estandarte. La típica frase se extiende sobre la tela del estandarte. En el carretón que lleva a este arcángel anticipa al resto de arcángeles.

¿Por qué la Inmaculada ha sido fuertemente vinculada con los ángeles?

Se ha visto como San Miguel ha peleado contra el enemigo, porque este en su ausencia de querer amar, por su soberbia, es expulsado. Este desea reinar, se cree que puede todo. Todo ha empezado por una idea divina. No ha querido rebajarse, ¿como él siendo un ángel, que tiene más categoría ha de hacerse menos por culpa de Dios?. La idea del Todopoderoso es ilógica para él.
Dios tiene un plan maravilloso. Haciendo al hombre a imagen y semejanza suya. Al nacer Jesús del vientre de una mujer, el hombre ha de tener una dignidad mayor. Porque Dios se ha hecho hombre.

La Virgen también puede retomar la frase: “¿Quién como Dios?” Pues si Ella lleva en su vientre al Hijo, puede pensarse en que Ella es tanto como lo que lleva. Pero así como la frase, puede repetir con sencillez yo soy la esclava, Él ha mirado la bajeza de la esclava. Reconoce su nada y la grandeza de Dios.

San Rafael significa medicina de Dios ¿Pero él es medicina para quién?Para el Todopoderoso, no. Si fuera así entonces no sería divinidad. San Rafael es compañía y medicina para el ser humano, tal y como lo narran los textos bíblicos que lo relacionan con el pez. Así como él es esto, la Inmaculada es medicina, pues por gracia divina hace el efecto contrario a Eva. Ella por desobediencia ha roto la unión con Dios, la Inmaculada por su obediencia ha sido la medicina para el hombre.

Se convierte en la compañía. Ella por divina disposición restituye lo que por Eva se ha perdido. Su maternidad divina la convierte en el puente de Dios y el hombre.

Ella trae a Dios y después de la cruz; Jesús la da como Madre de todos.Precisamente otro arcángel llamado San Gabriel es quién porta la noticia de que María sea la mamá de Cristo.

La Inmaculada Concepción de María trae consigo estas reflexiones. Por ello ha sido vinculada, pero también porque representa el momento en que Dios en el cielo la hace, para después colocarla en el vientre de Santa Ana. Si en el momento de la Encarnación todos los ángeles esperaban el sí de María, antes todos se extasiaban en la creación magnífica de Dios.

El artista ha reflejado en la Virgen, concebida sin pecado una mujer bella, inocente, sencilla, como si al hacerla quisiera reflejar todos los dones que Dios le ponía para la que iba a ser madre del Hijo. Los ángeles al igual que este momento abstracto para nosotros, son representados de la misma manera, representando la misión o el encargo de Dios.

Los arcángeles son jóvenes, los querubines niños. Así con los primeros representan la agilidad de la juventud y la inocencia de los segundos. Con alas, para decir que vuelan; pero más allá para recordar que son enviados. El artista trabaja en su obra de arte para que quién contemple reaccione y entienda el mensaje.

Como el rezado de la Inmaculada franciscana, que plasmando verdaderas obras de arte, buscan enviar un mensaje. Como lo ha hecho desde 1617. Cada detalle que colocan desea reflejar una invitación hacia Dios. Incluso la corona pontificia, que decorada tan distinta refleja la multiculturalidad y pluriculturalidad de la República de Guatemala.


SAN RAFAEL, EL COMPAÑERO



El libro de Tobías, relata la historia de este personaje y la intervención del arcángel. Vale la pena notar como catorce capítulos desencadenan en que el compañero de viaje no sea un pariente o un sabio, sino un ángel. Otro detalle que parece unir en la profesión de San Rafael es la forma en que aprisiona al demonio que tenía Sara.

“Recordó Tobías las palabras de Rafael y, tomando el hígado y el corazón del pez de la bolsa donde los tenía, los puso sobre las brasas de los perfumes.
El olor del pez expulsó al demonio que escapó por los aires hacia la región de Egipto. Fuese Rafael a su alcance, le ató de pies y manos y en un instante le encadenó.” Tobías 8, 2-3

En cada momento de la historia de Tobías, Rafael da esperanza al muchacho, no por ello los artistas representan la vestimenta del arcángel en color verde. Símbolo también de la ecología que él ha sabido usar en el remedio del pez, en escogerlo.

El cayado también forma parte de lo que usa, pues recuerda como su camino lo conduce y libra de los peligros. Es por ello que se ha ido popularizando su patronazgo para viajes largos, para pilotos, entre otros.


SAN GABRIEL


Numerosas veces vemos la intervención de Dios en la historia de la Salvación. Pero pocas veces son tan extraordinarias las formas en que llega a cautivar. San Juan Bautista ha nacido por la intervención de Dios. Ha sido san Gabriel quién le anuncio a Zacarías el advenimiento de su hijo.

¡Jaire, Kejaritomene!
Así hemos de oírle al arcángel decirle a María. Mientras dice esto se hinca.Ha hecho un saludo de alteza. Pues sus palabras han sido: “Salve, llena de gracia” (la que siempre, ha tenido, tiene y tendrá gracia). La primera palabra es usual para el saludo de los emperadores como: “Salve César”.

La segunda no tiene una traducción al español, por eso se usa llena de… pero es como lo que se ha puesto entre los paréntesis.

¿De dónde proviene tanta gracia? Precisamente de aquel momento en que Dios la prepara haciendo a María Inmaculada.

Pero San Gabriel, no solo ha de dar esta noticia, de que María ha de ser madre. El Señor ha de infundirle a San José la confianza a través de las palabras. La creencia de que este arcángel ha de manifestarle que él cuidará al Hijo del Hombre.



LOS ÁNGELES, MENSAJEROS DE BUENA NUEVA

Son estos los que darán la noticia a los pastores del nacimiento de Jesús. También han de ser los que aparezcan a la hora de la Resurrección de Jesús.
Ellos han de recordarle al mundo el amor de Dios que ha enviado a su Hijo para la salvación del hombre. Humillándose de tal forma que nace en un pesebre, vive pobre y muere en una cruz.

Así como en Guatemala han de sacar a la que llevará en su vientre al Amor. Símbolo perfecto de nuestra pronta salvación.

Tanto ama Jesús que ha de morir por amor a los hombres y resucitará. ¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? Dirán los ángeles a las mujeres.

Porque este mismo que se hizo hombre y los salvó de todo pecado, vendrá nuevamente. “Hombres de Galilea ¿qué hacéis viendo al cielo?”
De nuevo vendrá para juzgar a vivos y muertos, con todos sus ángeles, y su reino no tendrá fin.


FUENTE: Material preparado y publicado por la web forosdelavirgen.org


LAS FUERTES PROMESAS A QUIEN INVOQUE A LOS ÁNGELES CON LA CORONILLA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL


Una oración a los Coros angélicos.

El arcángel le dijo a la religiosa Sierva de Dios Antonia De Astónac, en una aparición aproximadamente por el año 1750, que deseaba ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones.

Estas nueve plegarias corresponden a los nueve coros de ángeles. La corona consiste de un Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.


PROMESAS DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

A los que practican esta devoción en su honor, San Miguel promete grandes bendiciones:

Enviar un ángel de cada coro angelical para acompañar a los devotos a la hora de la Santa Comunión.
Además, a los que recitasen estas nueve salutaciones todos los días, les asegura que disfrutarán de su asistencia continua. Es decir, durante esta vida y también después de la muerte.

Aun mas, serán acompañados de todos los ángeles y con todos sus seres queridos, parientes y familiares para ser librados del Purgatorio.


INDULGENCIAS

El Papa Pío IX concedió las siguientes indulgencias:

– Indulgencia parcial, a los que recen esta Corona con el corazón contrito.
– Indulgencia parcial, cada día que lleven consigo la Corona o besaren la medalla de los Santos Ángeles que cuelga de ella.
– Indulgencia plenaria una vez al mes, a aquellos que la rezaren diariamente, el día que escogieren, verdaderamente contritos, confesados y comulgados, rogando por las intenciones de su Santidad.
– Indulgencia plenaria, con las mismas condiciones, en las fiestas de la Aparición de San Miguel Arcángel (8 de mayo); de su Dedicación (29 de septiembre); y de los Santos Ángeles Custodios (2 de octubre).


CÓMO ES LA CORONILLA

En esta coronilla invocaremos a los nueve coros de ángeles. Después de cada invocación rezaremos 1 Padre Nuestro y 3 Avemarías. Ofreceremos esta coronilla por la Iglesia, para que sea defendida de todas las asechanzas del demonio, y por los que están más alejados de Dios.


En el Nombre del Padre…

Se comienza la Corona rezando, la siguiente invocación:

Dios mío, ven en mi auxilio.
Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, etc.

1. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Serafines, enciende en nuestros corazones la llama de la perfecta caridad. Amén.
(1 Padre Nuestro y 3 Avemarías)

2. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Querubines, dígnate darnos tu gracia para que cada día aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino de la santidad. Amén.
(1 Padre Nuestro y 3 Avemarías)

3. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Tronos, derrama en nuestras almas el espíritu de la verdadera humildad. Amén.
(1 Padre Nuestro y 3 Avemarías)

4. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones, danos señorío sobre nuestros sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones. Amén.
(1 Padre Nuestro y 3 Avemarías)

5. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Principados, infunde en nuestro interior el espíritu de obediencia. Amén.
(1 Padre Nuestro y 3 Avemarías)

6. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Potestades, dígnate proteger nuestras almas contra las asechanzas y tentaciones del demonio. Amén.
(1 Padre Nuestro y 3 Avemarías)

7. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Virtudes, no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amén.
(1 Padre Nuestro y 3 Avemarías)

8. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Arcángeles, concédenos el don de la perseverancia en la fe y buenas obras de modo que podamos llegar a la gloria del cielo. Amén.
(1 Padre Nuestro y 3 Avemarías)

9. Todopoderoso y eterno Dios, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de los Ángeles, dígnate darnos la gracia de que nos custodien durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén.
(1 Padre Nuestro y 3 Avemarías)


Se reza un Padre Nuestro en honor de cada uno de los siguientes ángeles:

*En honor a San Miguel
*En honor a San Gabriel
*En honor a San Rafael
*En honor a nuestro Ángel de la Guarda

Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes, familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos confiadamente recurrimos a ti y haz que mediante tu incomparable protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

V. Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo. 
R. Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

Oremos. 

Todopoderoso y Eterno Dios, que por un prodigio de tu bondad y misericordia a favor de la común salvación de los hombres, escogiste por Príncipe de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros enemigos de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre perturbarnos, y podamos ser por él mismo introducidos en la mansión celestial para contemplar eternamente tu augusta y divina Majestad. Por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén. 

Si queremos, al final de la Coronilla a San Miguel Arcángel, podemos agregar la siguiente oración a María Reina de los Ángeles.




ORACIÓN A MARÍA REINA DE LOS ÁNGELES


Historia de esta oración. Ante el gran combate espiritual que libramos, Dios ha querido proveer por nosotros. Pero debemos rezar si deseamos su ayuda.

Escribe acerca de la Reina de los Ángeles el Venerable Luis Eduardo Cestac, fundador de la Congregación de las Siervas de María:

En 1863 un alma… sintió su mente elevada hacia la Santísima Virgen, quien le dijo que efectivamente, los demonios andaban sueltos por el mundo, y que había llegado la hora de rogarle como Reina de los Ángeles pidiéndole las legiones santas para combatir y aplastar los poderes infernales.

–”Madre mía”, dijo esta alma, “¿ya que sois tan buena, no podrías enviarlas sin que os rogáramos?”

–”No”, respondió la Santísima Virgen, “la oración es condición impuesta por Dios para alcanzar las gracias”.

– “Entonces, Madre mía”, dijo el alma “¿querrías enseñarme Vos la manera de rogaros?”

Y creyó escuchar la oración “Oh Augusta Reina…”

El señor Cestac fue el depositario de esta oración. Lo primero que hizo fue presentarla a Monseñor Lacroix, obispo de Bayona, quien le dio su aprobación. Inmediatamente mandó imprimir medio millón de ejemplares, que distribuyó gratis por todas partes.

No estará demás advertir que, durante la primera impresión, las máquinas se rompieron dos veces. La oración a la Reina de los Ángeles se extendió rápidamente y fue aprobada por muchos obispos y arzobispos.

San Pío X concedió trescientos días de indulgencia a quienes la rezaren.

¡Oh Augusta Reina de los Cielos
y Señora de los Ángeles!

Pues habéis recibido de Dios el poder y la misión de aplastar la cabeza de la serpiente infernal; dignaos escuchar benigna las súplicas que humildemente os dirigimos; enviad las santas legiones para que, bajo vuestras órdenes, combatan a los demonios, donde quiera repriman su audacia y los persigan hasta precipitarlos al abismo.


¿Quién como Dios?

Santos Ángeles y Arcángeles, defendednos y guardadnos. ¡Oh buena y tierna Madre! Vos seréis siempre nuestro amor y nuestra esperanza. ¡Oh divina Madre! Enviad los Santos Ángeles para defendernos y rechazar lejos al demonio, nuestro mortal enemigo. Amén.


FUENTE: benitezpatricio.wordpress.com

IMPERDIBLES CONSEJOS DEL PADRE PÍO SOBRE COMO TRATAR AL ÁNGEL DE LA GUARDA Y LAS LOCUCIONES INTERIORES




Haciendo uso de su experiencia.

El Padre Pío experimentó en su vida encuentros con ángeles y llegó a conocerlos bien. Y también recibió locuciones interiores que tuvo que discernir de quien venían y como tenía que actuar respecto a ellas.

En una carta que escribió el 15 de julio de 1913 a Annita, le da, y nos da, una serie de invalorables consejos sobre cómo actuar con respecto al ángel de la guarda, a las locuciones y a la oración.






Querida hija de Jesús,

Que tu corazón siempre sea el templo de la Santísima Trinidad, que Jesús aumente en tu alma el ardor de su amor y que él siempre te sonría como a todas las almas que él ama. Que María Santísima te sonría durante todos los acontecimientos de tu vida, y abundantemente sustituya a la madre terrenal que te falta.

Que tu buen ángel de la guarda vele siempre sobre ti, que pueda ser tu guía en el camino escabroso de la vida. Que siempre te mantenga en la gracia de Jesús y te sostenga con sus manos para que no puedas tropezar en una piedra. Que te proteja bajo sus alas de todas las trampas del mundo, del demonio y la carne.

Tienes gran devoción, Annita, a este ángel bueno; ¡Qué consolador es saber que cerca de nosotros hay un espíritu que, desde la cuna hasta la tumba, no nos deja ni por un instante, ni siquiera cuando nos atrevemos a pecar. Y este espíritu celestial nos guía y protege como un amigo, un hermano.

Pero es muy consolador saber que éste ángel ora sin cesar por nosotros, ofrece a Dios todas nuestras buenas acciones, nuestros pensamientos, nuestros deseos, si son puros.

Por el amor de Dios, no te olvides de este compañero invisible, siempre presente, siempre dispuesto a escucharnos y listo para consolarnos. ¡Oh deliciosa intimidad!, ¡Oh deliciosa compañía! ¡Si tan sólo pudiéramos comprenderlo!

Mantenlo siempre presente en el ojo de tu mente. A menudo recuerda la presencia de este ángel, dale las gracias, órale a él, siempre mantén la buena compañía. Ábrete tu misma a él y confíale tu sufrimiento a él. Ten un miedo constante de ofender la pureza de su mirada. Sabe esto y mantenlo bien impreso en tu mente. Él es muy delicado, muy sensible. Dirígete a él en momentos de suprema angustia y experimentarás su ayuda benéfica.

Nunca digas que estás sola en la batalla contra tus enemigos. Nunca digas que no tienes a nadie a quien puedas abrirte y confiar. Harías para este mensajero celestial una grave equivocación.

Por lo que respecta a las locuciones interiores, no te preocupes, pero ten calma. Lo que se debe evitar es que tu corazón se una a estas locuciones. No les des demasiada importancia a ellas, demuestra que eres indiferente. Ni desprecies tu amor, ni el tiempo para esas cosas. Siempre da respuesta a estas voces:

“Jesús, si eres tú el que está hablandome, dejame ver los hechos y las consecuencias de tus palabras, es decir, la virtud santa en mí”.

Humíllate delante del Señor y confía en él, gasta tus energías por la gracia divina, en la práctica de las virtudes, y luego deja que la gracia obre en ti como Dios quiera. Es la virtud la que santifica el alma y no los fenómenos sobrenaturales.

Y no te confundas a ti misma tratando de entender qué locuciones vienen de Dios. Si Dios es su autor, uno de los signos principales es que en cuanto escuchas esas voces, llenan tu alma con miedo y confusión, pero después, te dejan una paz divina. Por el contrario, cuando el autor de las locuciones interiores es el diablo, comienzan con una falsa seguridad, seguido de agitación y un malestar indescriptible.

No dudo en absoluto de que Dios es el autor de las locuciones, pero hay que ser muy cauteloso porque muchas veces, el enemigo mezcla una gran cantidad de su propio trabajo a través de ellas. Pero esto no te debe asustar, éste es el juicio al que fueron sometidos, incluso los más grandes santos y las almas más ilustradas, y que fueron aceptables al Señor. Debes sencillamente tener cuidado de no creer en estas locuciones con demasiada facilidad, sobre todo cuando ellas se relacionen en cómo debes comportarte y lo que debes hacer. Debes recibirlas y enviarlas a juicio de quien te dirige. A continuación, debes resignarte a su decisión.

Por lo tanto lo mejor es recibir las locuciones con mucha cautela e indiferencia constante. Compórtate de esta manera y todo va a aumentar tu mérito ante el Señor. No te preocupes de tu vida espiritual; Jesús te ama mucho, y trata de corresponder a su amor, siempre avanzando en santidad delante de Dios y de los hombres.

Ora vocalmente también, que aún no ha llegado el momento de dejar estas oraciones, y con paciencia y humildad soporta las dificultades que experimentas en hacer esto. Que estés pronta también a someterte a las distracciones y la aridez, y no debes, de ninguna manera, abandonar la oración y la meditación. Es el Señor que quiere tratarte de esta manera para tu provecho espiritual.

Perdóname si termino aquí. Sólo Dios sabe lo mucho que me cuesta escribir esta carta. Estoy muy enfermo, reza mucho para que el Señor pueda desear librarme de este cuerpo pronto.

Te bendigo junto con la excelente Francesca. Que puedas vivir y morir en los brazos de Jesús.

F. Pio

MIGUEL, GABRIEL, RAFAEL - ARCÁNGELES


Arcángeles, los únicos cuyos nombres constan en la Biblia, 29 de septiembre





Arcángeles


Martirologio Romano: Fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. En el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la vía Salaria, a seis miliarios de Roma, se celebran juntamente los tres arcángeles, de quienes la Sagrada Escritura revela misiones singulares y que, sirviendo a Dios día y noche, y contemplando su rostro, a él glorifican sin cesar.

Son los nombres con que se presentan en la Sagrada Escritura estos tres príncipes de la corte celestial.

Miguel aparece en defensa de los intereses divinos ante la rebelión de los ángeles malos; Gabriel, enviado por el Señor a diferentes misiones, anunció a la Virgen Maria el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y su maternidad divina; Rafael acompañó al joven Tobías cuando cumplia un difícil encargo y se ocupó de solucionar difíciles asuntos de su esposa.

Actualmente, se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden "angelitos" de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres.

Hay que tener cuidado, pues se puede caer en dar a los ángeles atribuciones que no les corresponden y elevarlos a un lugar de semidioses, convertirlos en "amuletos" que hacen caer en la idolatría, o crear confusiones entre lo que son las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles.

Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses. 

A pesar de que están de moda, por otro lado, es muy fácil que nos olvidemos de su existencia, por el ajetreo de la vida y principalmente, porque no los vemos. 

Este olvido puede hacernos desaprovechar muchas gracias que Dios ha destinado para nosotros a través de los ángeles. 

Por esta razón, la Iglesia ha fijado dos festividades para que, al menos dos días del año, nos acordemos de los ángeles y los arcángeles, nos alegremos y agradezcamos a Dios el que nos haya asignado un ángel custodio y aprovechemos estos días para pedir su ayuda. 


Misión de los ángeles

Los ángeles son seres espirituales creados por Dios por una libre decisión de su Voluntad divina. Son seres inmortales, dotados de inteligencia y voluntad. 

Debido a su naturaleza espiritual, los ángeles no pueden ser vistos ni captados por los sentidos. 

En algunas ocasiones muy especiales, con la intervención de Dios, se han visto y oído materialmente. La reacción de las personas al verlos u oírlos ha sido de asombro y de respeto. Por ejemplo, los profetas Daniel y Zacarías.

En el siglo IV, el arte religioso representó a los ángeles con forma de figura humana. En el siglo V, se le añadieron las alas, como símbolo de su prontitud en realizar la Voluntad divina y en trasladarse de un lugar a otro sin la menor dificultad. 

En la Biblia encontramos algunos motivos para que los ángeles sean representados como seres brillantes, de aspecto humano y alados. Por ejemplo, el profeta Daniel escribe que un "ser que parecía varón" -se refería al arcángel Gabriel- volando rápidamente, vino a él (Daniel 8, 15-16; 9,21). Y, en el libro del Apocalipsis, son frecuente las apariciones de ángeles que claman, tocan las trompetas, llevan mensajes o son portadores de copas e incensarios; otros que suben, bajan o vuelan; otros que están de pie en cada uno de los cuatro puntos cardinales de la tierra o junto al trono del Cordero, Cristo.

La misión de los ángeles es amar, servir y dar gloria a Dios, ser mensajeros y cuidar y ayudar a los hombres. Ellos están constantemente en la presencia de Dios, atentos a sus órdenes, orando, adorando, vigilando, cantando y alabando a Dios y pregonando sus perfecciones. Se puede decir que son mediadores, custodios, guardianes, protectores y ministros de la justicia divina.

La presencia y la acción de los ángeles aparece a lo largo del Antiguo Testamento, en muchos de sus libros sagrados. Aparece frecuentemente, también, en la vida y enseñanzas de Nuestro Señor, Jesucristo, en la Carta de san Pablo, en los Hechos de los Apóstoles y, principalmente, en el Apocalipsis.

Con la lectura de estos textos, podemos descubrir algo más acerca de los ángeles:
nos protegen, nos defienden físicamente y nos fortalecen al combatir las fuerzas del mal.
luchan con todo su poder por y con nosotros.



Como ejemplo, está la milagrosa liberación de San Pedro que pudo huir de la prisión ayudado por un ángel (Hechos 12, 7 y siguientes). También, aparece un ángel deteniendo el brazo de Abraham, para que no sacrificara a su hijo, Isaac.

Los ángeles nos comunican mensajes importantes del Señor en determinadas circunstancias de la vida. En momentos de dificultad, se les puede pedir luz para tomar una decisión, para solucionar un problema, actuar acertadamente y para descubrir la verdad.

Por ejemplo, tenemos las apariciones a la Virgen María, a San José y a Zacarías. Todos ellos recibieron mensajes de los ángeles.

Los ángeles cumplen, también, las sentencias de castigo del Señor, como el castigo a Herodes Agripa (Hechos de los Apóstoles) y la muerte de los primogénitos egipcios (Exódo 12, 29).

Los ángeles presentan nuestras oraciones al Señor y nos conducen a Él. Nos acompañan a lo largo de nuestra vida y nos conducirán, con toda bondad, después de nuestra muerte, hasta el trono de Dios para nuestro encuentro definitivo con Él. Este será el último servicio que nos presten pero el más importante. El arcángel Rafael dice a Tobías: "Cuando ustedes oraban, yo presentaba sus oraciones al Señor", (Tob 12, 12 - 16).

Ellos nos animan a ser buenos pues ven continuamente el rostro de Dios y también ven el nuestro. Debemos tener presentes las inspiraciones de los ángeles para saber obrar correctamente en todas las circunstancias de la vida. "Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente", (Lucas 15, 10).

Jerarquía de los ángeles

Se suelen enumerar nueve coros u órdenes angélicos. Esta jerarquía se basa en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. Dentro de esta jerarquía, los superiores hacen participar a los inferiores de sus conocimientos. 
Cada tres coros de ángeles constituyen una jerarquía y todos ellos forman la corte celestial. 




Jerarquía Suprema:


   serafines
   querubines
   tronos


Jerarquía Media:
   dominaciones
   virtudes
  potestades

Jerarquía Inferior:
   principados
  arcángeles
  ángeles



Serafines: Son los "alabadores" de Dios. Serafín significa "amor ardiente". Los serafines alaban constantemente al Señor y proclaman su santidad. 
(Isaías 6, 17)

Querubines: Son los "guardianes" de las cosas de Dios. Aparecen como encargados de guardar el arca de la alianza y el camino que lleva al árbol de la vida. Entre dos querubines comunica Yahvé sus revelaciones. "Se sienta sobre querubines". 
(Génesis, Éxodo, en la visión de Ezequiel, 1, 4 y Carta a los Hebreos, 9,5).

Potestades, Virtudes, Tronos, Principados y Dominaciones: 

En la Biblia encontramos estos diversos nombres cuando se habla del mundo angélico. Hay quien interpreta los nombres de los ángeles como correspondientes a su grado de perfección. Para San Gregorio, los nombres de los ángeles se refieren a su ministerio: 


  1. los principados son los encargados de la repartición de los bienes espirituales
  2. las virtudes son los encargados de hacer los milagros
  3. las potestades son los que luchan contra las fuerzas adversas
  4. las dominaciones son los que participarán en el gobierno de las sociedades
  5. los tronos son los que están atentos a las razones del obrar divino.

Existe, también, una jerarquía basada en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. A los arcángeles les podríamos llamar los "asistentes de Dios". Son ángeles que están al servicio directo del Señor para cumplir misiones especiales.

Arcángel San Miguel: es el que arrojó del Cielo a Lucifer y a los ángeles que le seguían y quien mantiene la batalla contra Satanás y demás demonios para destruir su poder y ayudar a la Iglesia militante a obtener la victoria final. El nombre de Miguel significa "quien como Dios". Su conducta y fidelidad nos debe invitar a reconocer siempre el señoría e Jesús y buscar en todo momento la gloria de Dios.


Arcángel San Gabriel: en hebreo significa "Dios es fuerte", "Fortaleza de Dios". Aparece siempre como el mensajero de Yahvé para cumplir misiones especiales y como portador de buenas noticias. Anunció a Zacarías el nacimiento de Juan, el Bautista y a la Virgen María, la Encarnación del Hijo de Dios.


Arcángel San Rafael: su nombre quiere decir "medicina de Dios". Tiene un papel muy importante en la vida del profeta Tobías, al mostrarle el camino a seguir y lo que tenía que hacer. Tobías obedeció en todo al arcángel San Rafael, sin saber que era un mensajero de Dios. Él se encargó de presentar sus oraciones y obras buenas a Dios, dejándole como mensaje bendecir y alabar al Señor, hacer siempre el bien y no dejar de orar. Se le considera patrono de los viajeros por haber guiado a Tobías en sus viajes. Es patrono, también, de los médicos (de cuerpo y alma) por las curaciones que realizó en Tobit y Sara, el padre y la esposa de Tobías.

Los ángeles custodios

Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. Afirma sobre este tema San Jerónimo: "Grande es la dignidad de las almas, cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia".

En el Antiguo Testamento se puede observar como Dios se sirve de sus mensajeros para proteger a los hombres de la acción del demonio, para ayudar al justo o librarlo del peligro, como cuando a Elías lo alimentó un ángel, (1 Reyes, 19, 5).

En el Nuevo Testamento también se pueden observar muchos sucesos y ejemplos en los que aparecen estos seres: el mensaje a San José para que huyera a Egipto y los ángeles que sirvieron a Jesús, después de las Tentaciones en el desierto, entre otros ejemplos.

Se puede decir que los ángeles custodios son compañeros de viaje, que siempre estarán al lado de cada uno de nosotros, en las buenas y en las malas, sin separarse ni un solo momento. Está a nuestro lado mientras trabajamos, descansamos, cuando nos divertimos y cuando rezamos, cuando le pedimos ayuda y cuando le olvidamos. Y, lo más importante, es que no se aparta de nosotros ni siquiera cuando perdemos la gracia de Dios por el pecado. Nos presta auxilio para enfrentar de mejor ánimo las dificultades y tentaciones de la vida diaria.

Muchas veces se piensa en el ángel de la guarda como si fuera algo infantil. Pero, si pensamos que al crecer la persona se enfrentará a una vida con mayores tentaciones y dificultades, el ángel custodio será de gran ayuda.

Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro. 

Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está muy cerca de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos. 

Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos ni deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios sabe lo que hay dentro de nuestro corazón. Ellos, en cambio, sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.

También podemos pedirle favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinados peligros o las guíen en situaciones difíciles.


¿Qué nos enseñan los ángeles?

Nos enseñan a:

  1. glorificar al Señor, proclamar su santidad y rendirle sus homenajes de adoración, de amor y de ininterrumpida alabanza.
  2. cumplir con exactitud y prontamente todas las órdenes que recibimos del señor y a cumplir su Voluntad sin discutir sus mandatos ni aplazando el cumplimiento de éstas.
  3. servir al prójimo, pues ellos están preocupados por nosotros y quieren ayudarnos en las diversas circunstancias que se nos presentan en la vida. Esto nos anima a compartir con nuestros hermanos penas y alegrías. 

¿Quiénes son los ángeles caídos?

Dios creó a los ángeles como espíritus puros, todos se encontraban en estado de gracia. Pero algunos, encabezados por Luzbel, el más bello de los ángeles, por su malicia y soberbia se negaron a adorar a Jesucristo, Dios hecho hombre, por sentirse seres superiores. Así, rechazaron eternamente a Dios con un acto inteligente y libre de su parte.

A Luzbel -también denominado Lucifer, Diablo o Satán- junto con los ángeles rebeldes que le siguieron -convertidos en demonios- fueron arrojados del Cielo al infierno. Quedaron confinados a un estado eterno de tormento en donde nunca más podrán ver a Dios. 

No cambiaron su naturaleza, siguen siendo seres espirituales y reales. 
Lucifer es el enemigo de Dios. Jesús le llama “el engañador”, “el padre de la mentira”. Su constante actividad en el mundo busca apartar a los hombres de Dios mediante engaños e invitaciones al mal. Quiere evitar que lo conozcan, que lo amen y que alcancen la felicidad eterna. Es un enemigo con el que se tiene que luchar para poder llegar al Cielo.

Los demonios se encuentran organizados en jerarquías, tal y como fueron creados en un principio, subordinados los inferiores a los superiores. 

Satanás y sus demonios comenzaron sus maléficas acciones con Adán y Eva y no se dan por vencidos en su labor. Aprovechan la inclinación del hombre hacia el mal por su naturaleza que quedó dañada después del pecado original. Son muy astutos, disfrazan el mal de bien. Su acción ordinaria en el hombre es la tentación. Por ello rezamos en el Padrenuestro: “...no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.”


¿Por qué creer en los ángeles?

Toda la Sagrada Escritura está llena de versículos y capítulos completos que hablan de los ángeles. Si creemos en la Sagrada Escritura, no podemos negar la existencia y la acción de los ángeles.

Además del testimonio de la Revelación, tenemos el de los Santos Padres de la Iglesia quienes nos dejaron bellas y sugestivas descripciones de los ángeles que fueron retomadas por Santo Tomás no sólo en el aspecto teológico sino en un dinamismo cristiano. La Iglesia ha definido dogma de fe la existencia de los ángeles. 

El culto a los ángeles de la guarda comenzó en la península Ibérica y después se propagó a otros países. Existe un libro acerca de esta devoción en Barcelona con fecha de 1494.

El Concilio IV de Letrán, en 1215, se señaló que Dios es creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles, de las criaturas espirituales y las corporales. Se señaló que a unas y a otras, las creó de la nada.

En 1870, debido al materialismo y racionalismo que imperante en esa época, el Concilio Vaticano I afirmó de nuevo la existencia de los ángeles.

Pablo VI volvió a poner de manifiesto la existencia de los ángeles en 1968, al formular el Credo.

En la reforma litúrgica de la Iglesia de 1969, quedó establecido el día 29 de septiembre para dar culto a los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel y el día 2 de Octubre, para rendir culto a los ángeles custodios.


Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. 
Ayúdanos a luchar contra el mal.
Que Dios oiga tu voz y tú, como jefe del ejército del Cielo,
combate y vence a Satanás
y a todos los espíritus malos que andan por el mundo
deseando la ruina de las almas.
Amén.


Oración al Ángel de la Guarda

Ángel del Señor, que eres mi custodio,
Puesto que la Providencia soberana me encomendó a ti,
Ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname
en este día. 
Amén.

Ángel de la Guarda, dulce compañía
No me desampares, ni de noche ni de día,
hasta que me encuentre en los brazos de Jesús y de María.


FUENTE: es.catholic.net/


EXORCISMO DE LEON XIII -




EXORCISMO CONTRA SATANÁS Y LOS ÁNGELES REBELDES


Publicado por orden de Su Santidad León XIII

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo


Salmo 67.

Levántese Dios y sean dispersados sus enemigos y huyan de su presencia los que le odian.
Como se disipa el humo se disipen ellos, como, se derrite la cera ante el fuego, así perecerán los impíos ante Dios.


Salmo 34.

Señor, pelea contra los que me atacan; combate a los que luchan contra mí.
Sufran una derrota y queden avergonzados los que me persiguen a muerte.
Vuelvan la espalda llenos de oprobio los que maquinan mi perdición.
Sean como polvo frente al viento cuando el Ángel del Señor los desbarate.
Sea su camino oscuro y resbaladizo, cuando el Ángel del Señor los persiga.
Porque sin motivo me tendieron redes de muerte, sin razón me abrieron trampas mortales.
Que les sorprenda un desastre imprevisto, que los enrede la red que para mí escondieron; que caigan en la misma trampa que me abrieron. Mi alma se alegra con el Señor y gozará de su salvación.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.



Súplica a San Miguel Arcángel. 

Gloriosísimo príncipe de la milicia celestial, Arcángel San Miguel, defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo “contra los principados y potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso, contra los espíritus malignos esparcidos por los aires” (Ef. 6, 12). Ven en auxilio de los hombres que Dios creó incorruptibles a su imagen y semejanza (Sap. 2, 23), y a tan “alto precio rescatados” (I Cor. 6, 20) de la tiranía del demonio. Con las huestes de los ángeles buenos pelea hoy los combates del Señor, como antaño luchaste contra Lucifer, corifeo de la soberbia y contra sus ángeles apóstatas. Ellos no pudieron vencer, y perdieron su lugar en el Cielo. “Fue precipitado el gran dragón, la antigua serpiente el denominado diablo y Satanás, el seductor del universo: fue precipitado a la tierra y con él fueron arrojados sus ángeles” (Apoc. 12,.8-9).

He aquí que el antiguo enemigo y homicida se ha erguido con vehemencia. Disfrazado de “ángel de luz” (II Cor. 11, 14) con la escolta de todos los espíritus malignos rodea e invade la tierra entera, y se instala en todo lugar, con el designio de borrar allí el nombre de Dios y de su Cristo, de arrebatar las almas destinadas a la corona de la gloria eterna, de destruirlas y perderlas para siempre. Como el más inmundo torrente, el maligno dragón derramó sobre los hombres de mente depravada y corrompido corazón, el veneno de su maldad: el espíritu de la mentira, de la impiedad y de la blasfemia; el letal soplo de la lujuria, de todos los vicios e iniquidades.

Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.

La Iglesia te venera como su guardián y patrono, se gloría que eres su defensor contra los poderes nocivos terrenales e infernales; Dios te confió las almas de los redimidos para colocarlos en el estado de la suprema felicidad. Ruega al Dios de la paz que aplaste al demonio bajo nuestros pies, para que ya no pueda retener cautivos a los hombres y dañar a tu Iglesia. Ofrece nuestras oraciones al Altísimo, para que cuanto antes desciendan sobre nosotros las misericordias del Señor (Salmo 78, 8), y sujeta al dragón, la antigua serpiente, que es el diablo y Satanás, y, una vez encadenado, precipítalo en el abismo, para que nunca jamás pueda seducir a las naciones (Apoc. 20). Sigue…

Después de esto, confiados en tu protección y patrocinio, con la sagrada autoridad de la Santa Madre Iglesia, nos disponemos a rechazar la peste de los fraudes diabólicos, confiados y seguros en el Nombre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.


He aquí la Cruz del Señor, huid poderes enemigos.

R. Ha vencido el León de la tribu de Judá, la raíz de David.
Señor, que tu misericordia venga sobre nosotros.
R. Como lo esperamos de Ti.
Señor, escucha nuestra oración.
R. Y llegue a Ti nuestro clamor.
(El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)
R. Y con tu espíritu).


Oremos. 
Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu santo Nombre y suplicantes imploramos tu clemencia, para que, por la intercesión de la Inmaculada siempre Virgen María Madre de Dios, del Arcángel San Miguel, de San José Esposo de la Santísima Virgen, de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de todos los Santos, te dignes prestarnos tu auxilio contra Satanás y todos los demás espíritus inmundos que vagan por el mundo para dañar al género humano y para la perdición de las almas. Amén.


Exorcismo:
Te exorcizamos todo espíritu maligno, poder satánico, ataque del infernal adversario, legión, concentración y secta diabólica, en el nombre y virtud de Nuestro Señor Jesu + cristo, para que salgas y huyas de la Iglesia de Dios, de las almas creadas a imagen de Dios y redimidas por la preciosa Sangre del Divino Cordero +. En adelante no oses, perfidísima serpiente, engañar al género humano, perseguir a la Iglesia de Dios, zarandear a los elegidos y cribarlos como el trigo +. Te lo manda Dios Altísimo, a quien en tu insolente soberbia aún pretendes asemejarte, “el cual quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (II Tim. 2). Te lo manda Dios Padre + te lo manda Dios Hijo +; te lo manda Dios Espíritu Santo +. Te lo manda la majestad de Cristo, el Verbo eterno de Dios hecho hombre, quien para salvar a la estirpe perdida por tu envidia, “se humilló a sí mismo hecho obediente hasta la muerte” (Fil. 2); el cual edificó su Iglesia sobre roca firme, y reveló que los “poderes del infierno nunca prevalecerían contra ella, Él mismo había de permanecer con ella todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mat. 28, 20). Te lo manda el santo signo de la Cruz y la virtud de todos los Misterios de la fe cristiana +. Te lo manda la excelsa Madre de Dios, la Virgen María, quien con su humildad desde el primer instante de su Inmaculada Concepción aplastó tu orgullosa cabeza +.


Te lo manda la fe de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y de los demás Apóstoles +. Te lo manda la sangre de los mártires y la piadosa intercesión de todos los Santos y Santas +. Por tanto, maldito dragón y toda legión diabólica, te conjuramos por Dios + vivo, por Dios + verdadero, por Dios + santo, que “de tal modo amó al mundo que entrego a su unigénito Hijo, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que viva la vida eterna” (Juan 3); cesa de engañar a las criaturas humanas y deja de suministrarles el veneno de la eterna perdición; deja de dañar a la Iglesia y de poner trabas a su libertad. Huye Satanás, inventor y maestro de toda falacia, enemigo de la salvación de los hombres. Retrocede ante Cristo, en quien nada has hallado semejante a tus obras. Retrocede ante la Iglesia una, santa, católica y apostólica, la que el mismo Cristo adquirió con su Sangre. Humíllate bajo la poderosa mano de Dios. Tiembla y huye, al ser invocado por nosotros el santo y terrible Nombre de Jesús, ante el que se estremecen los infiernos, a quien están sometidas las Virtudes de los cielos, las Potestades y las Dominaciones; a quien los Querubines y Serafines alaban con incesantes voces diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos.


Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.
(El Señor esté con vosotros. (Sólo si es un sacerdote)
R. Y con tu espíritu).


Oremos.
Dios del Cielo y de la tierra, Dios de los Ángeles, Dios de los Arcángeles, Dios de los Patriarcas, Dios de los Profetas, Dios de los Apóstoles, Dios de los Mártires, Dios de los Confesores, Dios de las Vírgenes, Dios que tienes el poder de dar la vida después de la muerte, el descanso después del trabajo, porque no hay otro Dios fuera de Ti, ni puede haber otros sino Tú mismo, Creador de todo lo visible y lo invisible, cuyo reino no tendrá fin: humildemente te suplicamos que tu gloriosa Majestad se digne libramos eficazmente y guardamos sanos de todo poder, lazo, mentira y maldad de los espíritus infernales. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.


De las asechanzas del demonio.
R. Líbranos, Señor.
Haz que tu Iglesia te sirva con segura libertad.
R. Te rogamos, óyenos.
Dígnate humillar a los enemigos de tu Iglesia.
R. Te rogamos, óyenos.


(Se rocía con agua bendita el lugar y a los presentes).

Señor, no recuerdes nuestros delitos ni los de nuestros padres, ni tomes venganza de nuestros pecados (Tobías 3, 3).

Padre nuestro …


FUENTE: benitezpatricio.wordpress.com/


DEVOCIÓN AL ÁNGEL DE LA GUARDA



(Documento compartido por el señor Jaime Vega que atentamente siempre me envía documentos y libros al correo electrónico, algunos de los cuales, como es el caso éste, comparto con los lectores del blog Sacerdote Eterno)




BREVE PRACTICA DE DEVOCIÓN PARA IMPLORAR LOS SOCORROS DE LA ADORABLE Y AMOROSA PROVIDENCIA DE NUESTRO DIOS, Y SEÑOR,
POR LA INTERCESIÓN DE LOS SANTOS ÁNGELES DE GUARDA.


CON LICENCIA.
Impresa en Murcia por la VIUDA de Teruel, año de 1795.

El Excelentísimo. Sr. Dr. D. Alonso Nuñez de Haro y Peralta, del Consejo de S. M. Arzobispo de México, concede ochenta días de Indulgencia por cada vez que se practicare esta Devoción, rogando a Dios por el aumento de nuestra Santa Fe, exaltación de la Santa Iglesia después de la devoción á Jesucristo nuestro Redentor, y a su Purísima Madre MARÍA Señora nuestra, ninguna es más útil, ni de mayor obligación que la que debemos profesar a nuestro Santo Ángel de Guarda.

Todos los bienes espirituales y temporales que Dios nos concede, los dispensa por mano de este Celestial Espíritu, a protección y custodia nos confiaron desde el instante mismo de nuestro nacimiento. Él desde este punto comienza a exercitar con nosotros los oficios más amorosos, más fieles y más interesantes a nuestra alma y nuestro cuerpo. Como nuestro custodio y compañero, sin apartarse jamás de nosotros, nos libra y nos defiende de los peligros: como verdadero amigo solicita nuestros intereses: como maestro nos enseña la ciencia de los Santos, nos amonesta, nos reprehende, excitando en nosotros pensamientos santos y saludables inspiraciones, ya presentándonos las ocasiones oportunas y los buenos ejemplos para bien obrar, y ya apartándonos de aquellos peligros en que conoce íbamos a caer funestamente.

Él es nuestro abogado para con el Eterno Padre, para con Jesucristo y MARÍA Santísima: es nuestro consolador en las tribulaciones: si pecamos, no nos desampara: si obramos bien nos alienta á seguir: defiende nuestra vida, y nos ampara á la hora de nuestra muerte. En una palabra, empeñado por el orden y mandato de nuestro Padre Dios en procurarnos la salud eterna, y aun los bienes temporales en cuanto conducen a aquella, cuida de nuestra felicidad, como si de ella La presencia de este soberano Espíritu, inseparable compañero nuestro, que no se aparta de nosotros y que nos sigue en cualquiera lugar y en toda horade día y de noche, en la calle, en casa, en el templo, debe infundirnos el más profundo y reverente respeto. En las ocasiones de pecar, y siempre que nos sentimos urgidos de alguna tentación, debe servirnos esta presencia de un poderoso motivo para no caer en culpa, diciéndonos á nosotros mismos: Y me atreveré yo á hacer delante de este Espíritu nobilísimo y puro, lo que no haría en presencia de un vil hombrecillo del mundo. Su valimiento para con Ellos, el amor, grande que nos tiene, su custodia y su protección, nos debe inspirar la confianza más firme en su patrocinio, recurriendo a él siempre, e invocándolo en todas Finalmente la santidad de este celestial Personaje, su ministerio, los servicios que continuamente nos hace, son poderosos motivos que piden de justicia el más cordial y agradecido reconocimiento, y que nos obligan á tributarle algún obsequio diario.

Ningún tributo le es más agradable que la adoración y devota veneración de la amorosa Providencia de nuestro Dios, que tantas veces nos ha prometido que nos concederá cuanto pidiéremos en nombre de Jesucristo, y que por su divina boca se queja sentidamente de que no le pidamos con confianza. Providencia tan amante y tan poderosa, que en muestra de su amor, de su poder y del cuidado que tiene de nosotros, nos destina para custodio y compañero no menos que un Espíritu bienaventurado, Príncipe de su Celestial Corte. Por tanto ninguna devoción es más útil que presentar por manos de nuestro Ángel de Guarda á esta Adorable Providencia nuestras súplicas y ruegos con la irme fe y segura confianza de que, sin que lo impidan nuestras culpas é indignidad, conseguiremos cuanto le pidiéremos (si conviene á nuestra salvación) sea lo que fuere, como pidamos con humildad, confianza y perseverancia.

Nuestros negocios y su feliz ó infeliz éxito dependen regularmente de la voluntad de aquellos que pueden hacernos bien, ó causarnos algún mal: consistiendo muchas veces su logro ya en el patrocinio, ya en los buenos oficios de un protector. Aun el importantísimo negocio de nuestra salvación está no pocas veces vinculado al ajeno socorro, á un buen consejo, a una reprehensión saludable.

Por esto debemos también tener una sólida devoción á los Santos Ángeles Custodios de nuestros próximos, implorando su poder y favor , para que inspiren á aquellos de quienes esperamos algún bien, pensamientos y deseos de hacérnoslo; y para que aparten de las personas de quienes tememos algún mal, la voluntad y la idea de dañarnos. El que escribe esto tiene repetidas y bien fundadas experiencias de los frutos y provechos de esta devoción.

Debemos también ocurrir confiados en las necesidades públicas al Ángel Custodio del lugar en que habitamos, ó de aquella Comunidad y Cuerpo que se halla afligido, necesitado; porque, como dice Santo Thomas, cada Reino, cada Ciudad, cada Religión tiene su Ángel Tutelar y Custodio.

Es muy justo que el devoto obsequio a los Santos Ángeles sea diario pues no hay día en que no tengamos necesidad, y no experimentemos el singular patrocinio de estos amorosísimos Custodios y compañeros. Pero para que nuestras ocupaciones no sirvan de excusa, o nos retraiga nuestra flojedad y tibieza, se ha reducido á una breve Práctica, que es la siguiente.

Levantando á Dios el corazón y hecho el Acto de Contrición , se rezará tres veces el Padre nuestro y Ave María en honor y reconocimiento de la sabia Amorosa Providencia de nuestro Dios, pidiendo que por medio e intercesión de los Santos Ángeles Custodios nos conceda lo que deseamos y se dirán las siguientes Oraciones.


O Dios, cuya Providencia jamás se engaña ni falta en sus disposiciones, humildemente te suplicamos que nos libres de todo mal, y nos concedas todos los bienes que necesitamos. Por Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro, que contigo, y el Espíritu Santo vive y reina Dios por todos los siglos de los siglos. Amén.


O Dios, que con inefable Providencia te dignas enviar tus Santos Ángeles para que nos guarden, concede a nuestros humildes ruegos que defendidos por su continua protección en la tierra, seamos compañeros suyos por toda la eternidad en la gloria. Por Jesucristo tu Hijo, Señor nuestro.




ORACIÓN
AL SANTO ÁNGEL
CUSTODIO. 

Fidelísimo compañero y Custodio mío, destinado por la Divina Providencia para mi guarda y tutela, Protector y Defensor mío, que nunca te apartas de mi lado, ¿qué gracias te daré yo por la fidelidad que te debo, por el amor que me profesas, y por los innumerables beneficios que cada instante estoy recibiendo de ti? Tú velas sobre mí cuando yo duermo: tú me consuelas cuando estoy triste: tú me alientas cuando estoy desmayado: tú apartas de mí los peligros presentes, me enseñas á precaver los futuros, me desvías de lo malo, me inclinas á lo bueno, me exhortas á penitencia cuando he caído, y me reconcilias con Dios. Mucho tiempo hace que estaría ardiendo en los Infiernos, si con tus ruegos no hubieras detenido la ira del Señor.

Suplícate que nunca desampares. Consuélame en las cosas adversas, modérame en las prósperas, líbrame en los peligros, ayúdame en las tentaciones para no dejarme vencer de ellas jamás.

Presenta ante los ojos de Dios mis oraciones, mis gemidos y todas las buenas obras que yo hiciere: consiguiéndome que desde esta vida sea trasladado en gracia á la vida eterna. Amén.



Se acabará rezando una Vez el Padre nuestro y Ave Marta, pidiendo a la amorosa Providencia de nuestro Dios y Señor, que por medio de los Santos Ángeles de Guarda ' inspire a aquellas personas de quienes en algún modo dependa nuestra salvación, y la felicidad de todos nuestros negocios, pensamientos útiles á nuestro bien y aparte todo pensamiento que pueda sernos nocivo de aquellos que en cualquiera manera pueden ser causa de nuestro daño espiritual o corporal.


ES HORA DE TRAER DE VUELTA LA ORACIÓN DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL.


Una y otra vez a lo largo de la historia, este serafín, príncipe y guerrero espiritual poderoso, ha proporcionado ayuda de gran alcance durante las guerras y las persecuciones que amenazaban con destruir el cristianismo.

El mal no puede estar en su presencia, y la situación es cada vez más grave en todo el mundo.
Por eso pedimos que luego de cada misa se rece la oración a San Miguel que antes se recitaba, y también que se recite privadamente en cada hogar una vez al día.



ORACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

San Miguel Arcángel,
defiéndenos en la batalla.
Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes,
y tú, Oh Príncipe de la milicia celestial,
arroja al infierno con el divino poder a satanás,
y a todos los espíritus malignos
que andan dispersos por el mundo
para la perdición de las almas. Amen.


LA HISTORIA DE ESTA ORACIÓN

En Octubre 13, 1884, el Papa León XIII, experimentó una visión horrible. Después de celebrar la Eucaristía se detuvo al pie del altar y quedo sumido en una realidad que solo él veía. Su rostro tenía expresión de horror y de impacto. Se fue palideciendo. Algo muy duro había visto. De repente, se incorporó, levantó su mano como saludando y se fue a su estudio privado. Lo siguieron y le preguntaron: ¿Que le sucede su Santidad? ¿Se siente mal?

El respondió: “¡Oh, que imágenes tan terribles se me han permitido ver y escuchar!”, y se encerró en su oficina.

¿Qué vio León XIII? “Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que él podía destruir la Iglesia y llevar todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás pidió permiso a Dios de tener 100 años para poder influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo”.

También León XIII pudo comprender que si el demonio no lograba cumplir su propósito en el tiempo permitido, sufriría una derrota humillante. Vio a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.

Después de media hora, llamó al Secretario para la Congregación de Ritos. Le entrego una hoja de papel y le ordeno que la enviara a todos los obispos del mundo indicando que bajo mandato tenía que ser recitada después de cada misa, la oración que ahí el había escrito.

En la primera oleada de cambios del post-Vaticano II – en lo que se conoce como la Prima Instructio – esta invocación magnífica y potente en que se pide que el arcángel arroje del cielo a Lucifer fue retirada de la Misarezada en la Iglesia Católica junto con una lectura de un último Evangelio.

Fue en 1964 que la nueva norma se aprobó, y en 1968 que la nueva liturgia, menos la oración, fue autorizada. En la misma ventana cronológica de la eliminación de la oración de a San Miguel, se levantó la primera Iglesia de Satanás (1966) en los EE.UU. y la Biblia satánica tres años más tarde.

Desde ese momento, ¿qué hemos visto? Sacerdotes que han abandonado el sacerdocio. Bancos que quedaron vacios en los templos. Y ahora, elescándalo. Toda la sociedad, el cristianismo y en particular el segmento católico, se ha convertido en el foco de desdén en una cultura que se abrió a las legiones infernales.

La eliminación de la oración – junto con la eliminación casi total del exorcismo – permite el influjo de mal. En 1972, hablando a raíz del Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI dijo que “el humo de Satanás ha entrado por alguna fisura en el templo de Dios.”

Nuestros jóvenes desviados. Los sacerdotes fueron marginados. Incluso hay canciones dedicadas al diablo sonando en las radios. La televisión sustituyó a la majestad de la religión. Sexo libre. Drogas. Aborto. Promoción del matrimonio homosexual. En lugar de oración pública ahora habíablasfemia pública.

Antes de la década de 1900, el cardenal suizo Gaspard Mermillod fue citado diciendo, “cuando la base misma de la sociedad es sacudida como consecuencia de haber negado los derechos de Dios, debemos revivir la veneración de San Miguel y con él alzaron el grito victorioso: “¿Quién es como Dios? ‘”

Del mismo modo, San Francisco de Sales escribió: “La veneración de San Miguel es el mejor remedio contra el desprecio de los derechos de Dios, contra la insubordinación, el escepticismo, y la infidelidad”

En 1994, el beato Papa Juan Pablo II volvió a instar a los fieles a seguir recitando la oración específicamente para la Iglesia cuando dijo: “aunque esta oración ya no es recitada al final de la misa, les pido a todos que no olviden de recitarla para obtener ayuda en la batalla contra las fuerzas de las tinieblas y contra el espíritu de este mundo”.

Recientemente, el padre Gabriel Amorth, el exorcista oficial de Roma, dijo que: “Creo que fue un error haber eliminado, sin un sustituto adecuado, la oración a San Miguel Arcángel que se solía recitar después de cada misa“.

Este año, el obispo de Peoria, EE.UU., Daniel R. Jenky, reinstauró en todos los templos de la diócesis la oración a San Miguel Arcángel, una oración “de guerra” que se usaba en EEUU durante la Guerra Fría para pedir por los cristianos perseguidos tras el Telón de Acero: “…pido que cada parroquia, escuela, hospital, Centro Newman y casa religiosa de la diócesis inserte la Oración a San Miguel Arcángel entre las intercesiones generales del domingo, justo antes de su oración conclusiva”.

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís