"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL".
De: Marino Restrepo.
Una misa de campaña en medio de las bombas
Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.
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Carla Florencia Pavito nació en Argentina en el seno de una familia de ascendencia italiana. Decidió estudiar idiomas en el país de sus abuelos a sus 21 años. Ahí conoció a un chico con quien convivió.
Nunca fue bautizada, ya que sus padres decidieron que ella decidiese profesar alguna religión y pertenecer a una iglesia.
A principios del 2000, su familia la visitó desde Argentina y fueron a pasear al campo.
Debido a un incendio forestal cerca de la zona, tuvieron que dormir en San Giovanni Rotondo, la ciudad del gran Padre Pío.
Por curiosidad, y ya que estaba en la zona, decidió visitar el cuerpo incorrupto del santo, momento que le generó más curiosidad sobre la Iglesia.
En la tienda de regalos compró una Biblia de bolsillo que leyó durante el viaje de regreso. Lo comenzó a leer desde el final, como siempre hacía con sus demás lecturas.
Fue en el momento en que se topó con “Hechos de los Apóstoles” cuando su perspectiva hacia el cristianismo cambió radicalmente.
Saulo, un hombre que odiaba y perseguía a los cristianos, se convirtió en San Pablo. Pensó que si un hombre como él podía ser un santo, ¿por qué no ella?
En cuanto llegó a su casa fue a la iglesia más cercana y pidió el bautismo. Fueron dos años de preparación dolorosa, ya que tuvo que terminar con su novio quien no estaba de acuerdo con vivir separados.
Finalmente, en la noche del Sábado Santo del 2009, se bautizó, y eligió como nuevo nombre Clara Gracia.
Pronto comprendió que el bautismo no era el final del camino cristiano, sino tan solo el principio. Tomó a Dios en cuenta en cada decisión y comprendió su vocación: Él la llamaba a ser religiosa.
Se hizo novicia con las Hermanas Pobres de Santa Clara en el 2012, y emitió sus promesas temporales de castidad, obediencia y aislamiento en el 2016.
El Padre Juan Gonzalo Callejas, habla acerca de su vida y como pasó de una vida alejada de Dios al sacerdocio.
Del heavy metal, las bandas violentas, la brujería y el ocultismo, a sacerdote católico. Algunos de sus amigos eran pistoleros, otros traficaban con drogas, él tenía 5 novias al mismo tiempo, bebía mucho alcohol y leía libros de rituales y magia. En tres ocasiones vio la muerte de cerca y empezó a reflexionar. Pero fue un grupo de oración lo que cambió su vida.
Los padres Trujillo Luna, la curiosa ‘familia levítica’ de un pequeño pueblo colombiano
Héctor Gabriel, Teófilo María, Miguel Ángel y Jesús David Trujillo Luna se hicieron sacerdotes por convicción y vocación, pero jamás por imposición de sus padres.
Estos cuatro hermanos que hoy trabajan en parroquias de Colombia y Estados Unidos, tampoco fueron acólitos, ni se vistieron de angelitos en las navidades para luego, cuando fueran mayores, llegar al seminario y recibir la orden sacerdotal.
“Sin embargo ―anota Héctor Gabriel, el mayor del grupo― los compromisos de la misa, el acercamiento a la Iglesia, la vida parroquial, la pertenencia a grupos eclesiales, la educación familiar y la sólida formación espiritual de nuestro padre Lisandro con los padres claretianos, influyeron en nuestra opción de servir a los demás desde el sacerdocio”.
Miguel Ángel ―el tercero del grupo― afirma que además de su papá, también fue decisivo el ejemplo de Lolita, su madre, muy católica, pero a quien nunca le escuchó una orden de ir obligatoriamente a misao servir como acólito en las ceremonias presididas por el párroco de Guadalupe, un pequeño pueblo del departamento del Huila, al sur de Colombia.
Archivo de la familia Trujillo Luna
Aunque Héctor y Miguel no recuerdan un momento en el que sintieron “el llamado de Dios”, sí advierten que se trató de un proceso casi imperceptible en el cual se fueron dando pasos que los llevaron al seminario y luego al sacerdocio hasta adquirir un compromiso que jamás han querido abandonar pese a las dificultades y las tentaciones.
Por su parte, Teófilo María ―el segundo de ellos, residente en Estados Unidos― no tiene duda de cómo llegó esa vocación. En una entrevista con el periódico Shalom señaló: “Fue el Espíritu Santo, él llamó y nosotros respondimos”.
Los hermanos también atribuyeron su condición de “familia levítica” al ambiente de un pueblo donde nunca sucede nada grave y a Juan Ángel Ortiz, párroco de su pueblo que en los años 70 y 80 impulsó las vocaciones sacerdotales como no lo había hecho antes ningún otro religioso.
En entrevista con Aleteia ellos recordaron que el cura fue tan persistenteque Guadalupe ―un pueblo muy católico que entonces no tenía más de 15.000 habitantes― volvió a tener un cura nativo después de cien años.
A esos elementos ellos agregan la tradición de la diócesis de Garzón, una región en la que algunas familias han tenido simultáneamente dos y tres hermanos o primos curas, pero ninguna como los Trujillo Luna, un caso inusual en la vida católica.
Una vocación permanente
¿Y cómo han hecho para permanecer en este ministerio durante 31, 29, 28 y 20 años? Sus respuestas son tan sencillas como su reposado acento que a veces parece musical.
Héctor Gabriel, ordenado en 1987, dice que todo lo debe a su fe, al apoyo de su director espiritual y al sano ambiente sacerdotal en que ha vivido.
Miguel Ángel, sacerdote desde 1988, afirma que el llamado de Dios ha sido permanente y no le ha dado lugar a dudas, hasta el punto de que “si volviera a nacer, escogería nuevamente el camino del sacerdocio”.
Por su parte, Teófilo María, quien empezó su vida sacerdotal en 1989, considera que todo está fundamentado en “el continuo llamado del Señor a la conversión y la santidad”.
Los cuatros sacerdotes, que a veces son confundidos en sus nombres por los parroquianos, no viven juntos hace muchos años.
El mayor es vicario de su diócesis y fue párroco de la tradicional catedral, en Garzón. El segundo, vive en Pitalito, también en Huila, donde es párroco de la iglesia de San Antonio.
Teófilo María ―quien empezó su vida sacerdotal con los capuchinos― trabaja en la parroquia de Santa María Magdalena, en Charleston, Carolina del Sur.
Y el benjamín del grupo, Jesús David, adelanta tareas pastorales en la parroquia de San José, en Atlanta, Georgia.
Pese a la distancia, ellos y sus otros seis hermanos se reúnen una vez al año para hablar sin prisa, como lo hacían en sus primeros años cuando ninguno pensaba que sus vidas estarían dedicadas al servicio espiritual.
En esos días recuerdan anécdotas, cantan bambucos, son informales, hablan con sus compañeros de escuela y celebran eucaristías en las cuales ninguno es superior del otro.
Además, aprovechan para abrazar, como en los años infantiles, a don Lisandro, de 101 años de edad, y a Lolita, de 79.
Los Trujillo Luna sienten un profundo dolor, como muchos católicos, por los escándalos sexuales que han avergonzado a la Iglesia en los últimos años. No obstante, creen que estos hechos no deben desmotivar a quienes desean ingresar a la vida sacerdotal.
Por eso Miguel Ángel ―hablando a nombre de sus hermanos― considera que “si un joven siente el llamado de Dios, no debe tenerle miedo a las dificultades porque se trata de una vocación, como la del maestro o el periodista, que también deben pasar por el mundo haciendo el bien”.
Las Siervas Reparadoras de los Sagrados Corazones son una Asociación Pública de Fieles fundada por Fray Agustín del Divino Corazón el 11 de junio de 2010 en Colombia. Tienen por carisma la reparación al Sagrado Corazón de Jesús y al Inmaculado Corazón de María, llevando vida de índole semi-contemplativa y orientación monástica, donde predomina la vida comunitaria en ambiente de retiro, oración y silencio.
La Sierva Reparadora está llamada a consolar y reparar los Corazones de Jesús y de su Madre, ofreciendo su vida en inmolación por sus propios pecados y los del mundo entero; reparando por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias al Santísimo Sacramento; rogando particularmente por la santificación y la salvación de los sacerdotes y las almas consagradas.
"Nos hemos dejado atrapar por las redes vivas de su amor"
La Sierva Reparadora se identifica con el Misterio de la Cruz y comprende que fuera de ella no hay otra escala para llegar al Cielo; es un alma eucarística, su campo de acción está en el sagrario, acompañando a Jesús como lámpara de Amor Divino que alumbra las 24 horas del día. El respeto por el Santísimo Sacramento del altar, el recogimiento y la interiorización son características que siempre deben acompañarla e identificarla. La Sierva Reparadora en su vocación se ofrece como holocausto de amor a la Víctima Divina a través del sacrificio, desprendimiento de sí misma, de su inmolación en cruz en el diario vivir en Cristo y para Cristo.
Las Hermanas tienen como consigna “En María, con María, por María y para María”, sabiendo que Ella es el camino seguro y más corto de encuentro con Jesús. La comunidad vive en plena comunión con el Sumo Pontífice y permanece adherida con espíritu de obediencia religiosa a cuanto la Iglesia propone por medio de su Magisterio.
Las Hermanas difunden el apostolado de reparación a través del Movimiento Reparador Mariano (MRM), realizando desiertos de amor (retiros espirituales), cruzadas de reparación, cruzadas del Santo Rosario, difundiendo el culto al Santísimo Sacramento del Altar, la reparación de los primeros Jueves, primeros Viernes y primeros Sábados de mes, visitas eucarísticas, vigilias de reparación, propagando la devoción a los Sagrados Corazones, peregrinando imágenes de la Santísima Virgen en las familias e invitándolas al rezo del Santo Rosario, incentivando especialmente en los niños el amor por Jesús Eucaristía y la devoción a la Madre de Dios, etc.
Cuando el estadounidense Chase Hilgenbrinck comenzaba a destacar en el fútbol profesional, Dios lo llamó a ser sacerdote. Dejó su carrera en Chile y con mucho esfuerzo fue ordenado presbítero en 2014.
Hace unos años Chase compartió su testimonio en el programa Nuestra Fe en vivo con Pepe Alonso en EWTN y allí contó que en su paso por Chile, al principio, “me sentía muy solo y no fue lo esperado de un futbolista profesional. Pensé que habría fama, con amigos, con mucha gente. Al final sabía que estaba peleando por un puesto en un equipo donde no me conocían. No fue fácil”.
Un día, prosiguió, “rezando en una iglesia encontré mi paz. En el invierno de Chile, con mucha lluvia, estaba congelado, sentado solo en la iglesia de la Asunción. Estaba rezando frente al tabernáculo, solo frente al Señor. Rezaba por estar cómodo, por tener más paz, para que las cosas me fueran bien en el fútbol. Y justo ahí en silencio, yo escuchaba en el fondo de mi corazón, escuchaba en inglés: ‘be my priest’ (sé mi sacerdote) Y no lo podía creer”.
Esa experiencia, explicó Chase, “era muy incómoda y no lo quería escuchar. Yo le decía (a Dios) no sabes lo que estás diciendo, pero yo estaba convencido, no era algo que podía haber soñado yo mismo, nunca había pensando en esto y no lo quería. Sabía que era el llamado del Señor”.
“Yo lo escuchaba y seguía con mi vida, pero las cosas comenzaron a ir bien”, recordó.
El sacerdote, que es ahora Vicario Parroquial de la St. Mary Parish y capellán del equipo de la Alleman High School en Rock Island en la diócesis de Peoria, es hijo de Mike Hilgenbrinck y Kim, de profesión contadora.Cada domingo sus padres los llevaban a él y a su hermano Blaise a Misa. Ambos eran monaguillos de la Holy Trinity Church en Bloomington, Illinois.
Un reportaje del año 2008 en ESPN señala que “incluso cuando era adolescente, los chicos buscaban a Chase para que les diera consejo. Su madre recuerda una ocasión en la que una compañera embarazada llegó a casa buscándolo. ‘Nosotros le dijimos, ‘Chase, no eres lo suficientemente mayor para dar consejo sobre estas cosas. Esta chica debe hablar con un adulto’”.
Ambos jugaban fútbol desde pequeños pero Chase era mejor y de hecho llegó a estar en la selección nacional sub17 de Estados Unidos.
Cuando llegó a la Universidad de Clemson, Chase siguió jugando fútbol y no dejó de lado poner por obra su fe. Una muchacha y un sacerdote le preguntaron si alguna vez había considerado servir por completo a Dios. “En el fondo pensaba que no, que no había forma. No me daba cuenta aún”, recuerda.
El joven se graduó de Clemson en 2004 y le sugirieron ir a Chile a jugar. Allí militó en clubes como el Huachipato y el Ñublense en el lapso de tres años.
En Chile siguió ayudando a otros. Una vez, recuerdan sus padres, obtuvo un premio por haber sido el “jugador del partido”. Con el dinero compró artículos deportivos y los donó a una escuela pobre.
“Estando solo en otro país, con otra cultura y otro idioma, busqué mucho dentro de mi alma”, dijo Hilgenbrick al Catholic Post de la diócesis de Peoria hace algunos años.
Con la oración, los sacramentos, incluida la confesión, fue fortaleciendo su relación con Cristo y los temores o “barreras” a su alrededor comenzaron a caer.
Ya decidido sobre su vocación a mediados de 2007, le escribió al director de vocaciones de Peoria, el P. Brian Brownsey.
El sacerdote le envió una extensa prueba. Tenía que escribir una autobiografía de 20 páginas y enviar respuestas a varias preguntas tipo ensayo.
Chase no le había dicho nada a nadie sobre el tema de su vocación: ni a su novia ni a su familia con quienes rezaba ante la imagen de la Virgen de niño para pedir por las futuras esposas de él y su hermano. Para el tiempo que volvió de Chile a Estados Unidos ya había terminado con la novia.
El día que terminó la maratónica prueba, Chase llamó a su hermano y padres, les pidió verse en la Iglesia Holy Trinity y les pidió comprar champaña. Cuando les contó lo hizo frente a la estatua de la Virgen. “¿Su reacción? Fueron muy amorosos y me apoyaron”.
“Cuando juegas fútbol tienes que mejorar cada día. Es lo mismo con la fe. Tienes que mejorar cada día más y buscar las oportunidades para profundizar tu relación con Cristo”, compartió con el Catholic Post.
Antes de ingresar al St. Mary’s Seminary, Chase jugó en dos equipos: en los Colorado Rapids y en el New England. El contrato con este segundo club tenía una cláusula que le permitía desligarse del equipo el 1 de julio, la misma fecha en que se esperaba el ingreso de los nuevos seminaristas, algo que él entendió como un signo providencial.
“Quiero ser una luz para Cristo. Esto se trata de Él, no de mí”, afirma.
El pasado 15 de junio, la Iglesia ha celebrado la Jornada Pro Orantibus. Un día dedicado a orar por las personas consagradas contemplativas y una ocasión “para dar gracias a Dios por esta forma de consagración, para expresar nuestra estima y para dar a conocer esta vocación tan necesaria y hermosa en la Iglesia y para la vida del mundo”, indica la Conferencia Episcopal Española en su mensaje publicado con ocasión de esta jornada.
El lema de este año, ‘Evangelizamos orando’, está en sintonía con el impulso evangelizador del papa Francisco en la exhortación apostólica ‘Evangelii gaudium’ y remite a lo esencial de la vida contemplativa que es la oración.
A escasos metros del Seminario Mayor de Moncada un pequeño campanario con una cruz recuerda que el monasterio de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote no para. Y es que, a pesar de la tranquilidad y el silencio que reinan en su interior, la oración no cesa. Las Oblatas, fieles a su carisma, rezan continuamente por la santificación de los sacerdotes. Una plegaria que se mantiene día y noche gracias a los turnos que hacen las 17 religiosas que viven allí. Sea la hora que sea, una de ellas eleva delante del Sagrario su oración por ellos.
Sin ellas, nuestro mundo sería dramáticamente diferente
Ya está aquí la fiesta de la Presentación y es momento de rezar para que haya más monjas.
Mi familia lleva años rezando diariamente “para que haya más sacerdotes y más religiosas” pero, mientras lo hacíamos, yo pensaba siempre algo como “sí, pero sobre todo más sacerdotes”.
El sacerdocio es la vocación cuya carencia sentimos en mayor medida, así que sucede que empezamos a pensar que “oraciones por vocaciones” significa “oraciones por más sacerdotes”. Tremendo error.
No estoy seguro de qué me hizo cambiar de idea. Quizás fuera el haber conocido directamente a más hermanas, las Benedictinas de Atchison (Kansas) y las muchas religiosas que asisten al Benedictine College. Quizás fuera el discernimiento por parte de mis propias hijas de sus vocaciones.
Fuera lo que fuese, ahora me doy cuenta de que el mundo sería un lugar muy diferente sin monjas.
1º: las monjas evitaron que el mal eclipsara al mundo en el siglo XX.
Y destacaremos a dos hermanas en particular en representación de las demás.
Primera: Sor Lucía dos Santos, que detuvo la tiranía en el siglo XX.
Coincido con lo que expone Joseph Bottum en su ensayo de 2005 sobre que los videntes de Fátima tuvieron mayor impacto en la política mundial que cualquier otra persona del siglo XX. Y es que, gracias a ellos, los católicos de todo el mundo rezaron diariamente por la conversión de Rusia.
Sus oraciones tuvieron respuesta directa en 1989, pero, incluso antes, el mensaje de Fátima arruinó los esfuerzos de la opinión de la élite secular que quería dar una oportunidad al ateísmo comunista. Aquello nunca funcionó porque Nuestra Señora de Fátima ya había reclutado a todos los católicos del mundo en una batalla espiritual contras las fuerzas del secularismo.
Segunda: Santa Teresa de Calcuta. Ella definió el catolicismo en el siglo XX para muchas personas, reavivando el interés sobre cómo deben ser tratados los más pobres de nuestro entorno y sobre qué define el mundo, si la impiedad o la gracia.
Tomemos el ejemplo del poema que Robert Louis Stevenson dedicó a una de esas hermanas, sor Mariana Cope, que trabajaba en una colonia de leprosos:
Al ver la infinita lástima de este lugar,
el miembro mutilado, el rostro arrasado,
inocentes que sufren sonriendo al azote,
un necio estaría tentado de negar a su Dios.
Él ve y se encoge; pero si solo mirara otra vez,
¡Vería la belleza que brota de los pechos del dolor! —
Se fija en las hermanas en las arduas playas,
e incluso el necio guarda silencio y adora.
La Madre Teresa hizo por el mundo lo que la hermana Mariana Cope por Robert Louis Stevenson: redefinir la pobreza como una oportunidad para la fe, en vez de una marca contra Dios.
Otras “Madres Teresas” menos conocidas hicieron lo mismo por todo el mundo, enseñando a generaciones de escolares e inmigrantes a pensar como católicos al margen de las expectativas del mundo. De sus clases surgieron líderes por los derechos civiles, líderes provida y un maremoto de trabajadores de la caridad.
2º: las hermanas definieron las líneas principales de la espiritualidad contemporánea.
Santa Teresa de Lisieux falleció en 1897, pero el impacto de sus escritos se sintió por toda la Iglesia del siglo XX. Su caminito definió la vocación católica diaria de “hacer cosas pequeñas con un amor enorme” y trazó una línea directa hasta la vocación universal a la santidad del Vaticano II.
Mientras tanto, santa Faustina definía a Dios mismo para nosotros: “Dios tiene un nombre: misericordia”, decía san Juan Pablo II.
Pensemos en la inmensa cantidad de catequesis contenida en una parte del rosario de la Divina Misericordia que Faustina nos entregó: “Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero”. Rezar esto es aprender que el sacrificio de Cristo es uno para todos, que el pecado es una tragedia para nosotros y también para los demás, pero que podemos ayudar a curarlo.
Madre Angélica fue una poderosa escritora de una profundidad espiritual inesperada, pero tiene su sitio en esta lista de gigantes porque se atrevió a encontrar un lugar para la fe católica en el medio más influyente del siglo XX: la televisión.
Estas mujeres transformaron la forma en que los católicos interactuamos con nuestros trabajos, nuestras familias, con Dios y con la cultura. Y cada una de ellas se definió con los votos que asumió en un convento.
3º: las hermanas nos transforman con el testimonio de su vida y oraciones.
Recientemente, un museo de Ohio presentó un anuncio de las Hermanas de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María en Aberdeen, Dakota del Sur:
“No ofrecemos salario, recompensa, vacaciones ni pensión, pero sí trabajo duro, una residencia humilde, pocas consolaciones, muchas decepciones, enfermedades frecuentes y una muerte violenta o solitaria”.
El hecho de que muchas mujeres asuman jubilosamente ese desafío nos enseña algo que, de otra forma, sería mucho más difícil de entender: Dios es real, su voluntad es la única felicidad auténtica y espera a sus amigos en el paraíso.
¿Cómo serán los próximos 100 años? Recemos para que haya más hermanas que nos lo muestren.
1. Que los feligreses reciten públicamente la oración diocesana de las vocaciones durante las Misas del domingo y las Misas de todos los días.
2. Proporcionen oportunidades para que los feligreses puedan participar en la Adoración Eucarística durante ciertos días, pidiendo oraciones por las vocaciones.
3. Envíen tarjetas de felicitación a cada uno de los seminaristas de la diócesis al comienzo de un nuevo semestre, las vacaciones, épocas de exámenes, cumpleaños, y ordenaciones, etc.
4. Patrocinen concursos para diseñar carteles y escribir ensayos que se enfocan en temas relacionados con las vocaciones, exhiban los resultados.
5. Anime entrevistar a párrocos, sacerdotes, hermanas religiosas, hermanos religiosos, diáconos y personas consagradas para el periódico escolar o boletín de anuncios de la parroquia, enfocando especialmente como fue que discernieron su llamada vocacional.
6. Creen una página Web de su parroquia y /o escuela con información sobre las vocaciones.
7. Organicen una Noche de Apreciación para los monaguillos que sirven en el altar y que uno de los sacerdotes participe en el evento para que pueda hacer una presentación a los servidores.
8. Antes de comenzar las reuniones de cualquier ministerio o grupo, pónganse de acuerdo para reunirse un poco más temprano para rezar juntos una década del rosario por un sacerdote o seminarista específico.
9. Creen un collage de fotos de sacerdotes, hermanos religiosos y hermanas religiosas que han sido parte de su comunidad.
10. Incluyan en cada nivel y grado de la educación religiosa lecciones yprogramaspara la educación sobre las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. Cada grado puede hacer un proyecto especial y los informes se pueden combinar como parte de un folleto de recursos.
11. Tengan la oración de las vocaciones impresas en imanes para el refrigerador y distribúyanlas entre los feligreses.
12. Averigüen cual es la fecha de ordenación de los sacerdotes de la parroquia y celebren dentro de la parroquia y la escuela.
13. Promuevan la vida de los Santos de diversas maneras, por ejemplo, en el boletín de anuncios de la parroquia, en carteles, en una bibliografía, etc.
14. Lleven a un grupo de la parroquia o la escuela para asistir a la ordenación de un sacerdote diocesano o de un diácono. En el calendario vocacional hay que verificar las fechas de las ordenaciones próximas.
15. Inviten a un sacerdote, diácono o hermana religiosa a cenar para conversar sobre las vocaciones en torno a la mesa familiar.
16. Promuevan un Desayuno en Comunidad después de la Misa, donde el orador hablará sobre el tema de las vocaciones.
17. Inviten al Director de Vocaciones a la parroquia por un fin de semana, para que pueda hablar sobre las vocaciones durante las Misas y pueda cenar con familias de la parroquia.
18. Soliciten a 31 voluntarios feligreses, en nombre de su parroquia y s comité, para rezar el rosario o asistir a la Misa uno de todos los 31 días del mes dedicado a las vocaciones.
19. Celebren las fiestas de los Santos, tales como asistiendo a la Misa en la Fiesta de Santa Teresa de Lisieux, patrona de los misioneros y patrona de muchas vocaciones.
20. Proporcione y distribuya oraciones de intercesión para las vocaciones durante la Oración de los Fieles en la Misa.
(Traducido por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos)
QUE HAYAN MÁS SACERDOTES QUE CUMPLAN CABALMENTE CON LA MISIÓN DE DIOS HIJO
Por tu obra perfecta Señor, rogamos desde el blog Sacerdote Eterno que nos des más santos sacerdotes. Cúbrelos con tu luz y que cumplan su misión, llenos de sabiduría.
El 5 de octubre la Oficina de Vocaciones de la Diócesis de Phoenix en Estados Unidos lanzó el primero de una serie de videos cortos titulados Sacerdote, con los que se busca alentar a las familias hispanas a abrirse a las vocaciones al sacerdocio.
Los videos, que contienen los perfiles de diversos presbíteros en cada etapa de su vida ministerial, serán estrenados cada día por las siguientes dos semanas.
Los tres primeros videos ya fueron lanzados a través del siguiente canal de YouTube: youtube.com/mifecatolica.
Según el P. Pablo Sullivan, director de la Oficina de Vocaciones, “la importancia de la apertura en las familias hispanas a las vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa es crítica para la vitalidad de la Iglesia”.
“Esta serie de videos ayudará a compartir las buenas noticias sobre lo que Dios hace en la vida y las familias de los sacerdotes y seminaristas. Rezo para que lleve a otros a mirarse a sí mismos y sus familias, y considerar el impacto que Dios desea hacer por medio de ellos", agregó el P. Sillivan.
El Convento de San José es un convento de clausura de monjas carmelitas descalzas que se encuentra en la ciudad española de Ávila, en la comunidad autónoma de Castilla y León. Se trata de la primera fundación conventual llevada a cabo por Santa Teresa de Jesús, quien contó con el apoyo de importantes personalidades, como el obispo Álvaro de Mendoza. Es Monumento Nacional desde 1968.
Fue construido en el año 1562, si bien la iglesia, su elemento arquitectónico de mayor interés, comenzó a levantarse en 1607. Ésta fue diseñada por el arquitecto Francisco de Mora (1553-1610), quien concibió un templo de una única nave, cubierta con bóveda vaída y cúpula en el crucero.
Su fachada principal, configurada en dos planos partidos, con frontón en la parte superior y pórtico de tres arcos en la inferior, fue una de las más imitadas en las construcciones religiosas del siglo XVII y fue adoptada como modelo de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo.1 En su interior se encuentra la Capilla de los Guillamas, donde se guardan los sepulcros orantes de esta familia.
Interior del Convento de San José en Ávila, España.
El edificio sirve de sede al Museo Teresiano de las Carmelitas Descalzas.
La joven Patricia de Oro, periodista madrileña y colaboradora de Religión en Libertad, ingresó el pasado 28 de agosto de 2016, como carmelita descalza en el convento de San José en Ávila (España).
Deja el periodismo para ser monja de clausura.
Patricia acababa de lincenciarse en Comunicación Audiovisual, en el Centro Universitario Villanueva, este mes de junio. Llevaba año y medio trabajando en el Facebook de Religión en Libertad, en calidad de becaria, a las órdenes de su coordinador Gonzalo de Alvear, y tenía un futuro laboral prometedor a pesar de sus veinte pocos años.
Pero una llamada de Dios no se puede esquivar...
Esta es la historia de una vocación contada por la propia protagonista
«Ya desde pequeña me sentía muy cerca de Dios. Cuando tenía 6 ó 7 años recuerdo pensar en Jesús en la cruz y decir 'tuvo que dolerle mucho los clavos'».
»Cuando tuve 15 años quería tener amigos que creyeran en Dios, y encontré una parroquia con jóvenes muy simpáticos que creían en Dios. Pero conocí a un chico que era muy bueno, muy guapo, muy encantador... lo tenía todo para mí. Él se convirtió en un aliciente para que yo quisiera ir a muchas cosas de la parroquia.
»Fui a un Camino de Santiago y éste chico, la última noche, nos dijo que en septiembre iba a entrar en el seminario. Pasó algún tiempo, y lo recé, y me di cuenta que ese chico no tenía que ser para mí ni para otras, sino para el Señor y para todos.
La película de La Pasión, de Mel Gibson, le marcó...
»Eso me acercó mucho a Jesús. Conocí a otros chicos, me gustaban, pero nunca pasaba nada. En esos años vi la película de La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, y eso fue para mí un antes y un después. Fue rompedora. Me di cuenta de verdad de todo lo que Jesús hizo por nosotros. Y de cuanto sufrió...
¡Dios, respóndeme...!
»Un día, rezando, le dije a Dios: 'Mira, que sea lo que Tú quieras, pero que sea ya lo que sea. Me da igual lo que me pidas'.
¿Me caso, no me caso, me caso...?
»Una tarde hablando con las amigas de un tema, que todas las chicas hablamos alguna vez, una dijo: 'Pues yo me casaría con una vestido así'. Otra: 'Yo tendría cinco hijos'. 'Pues yo tres y se llamarían tal y cual'. Y yo de repente, en mí interior siento que yo misma me estoy diciendo: '¿Yo casada? ¡Qué va ! ¿Yo con hijos? ¡Para nada! Y me saltó una alarma de 'oye, Patri ¿qué está pasando? Has deseado esto todo tu vida...'. Y lo que llegué a pensar es que si ahora apareciera ese chico que había soñado, podía salir con él pero tenía la certeza en mí interior que esa relación se iba a terminar en algún momento..
Dios le responde con fuerza...
»Me di cuenta de que Dios me estaba llamando a ser totalmente suya...
»Entonces lo que le pregunté fue: 'Vale, ya sé esto que no me quieres casada, pero dónde me quieres'.
El mundo no era su sitio...
»Había muchas cosa del mundo que cada vez me molestaban más. Por ejemplo, estar de fiesta con mis amigas y ver como algunas personas se dejaban la dignidad... era algo que me rompía.
Comienza la búsqueda
»Me enteré a través de un amigo que su hermana era Carmelita Descalza en Ávila. Este amigo me invitó a que la conociera por si me ayudaba a mi inquietud de vocación. Cuando llegué a verlas me encontré con un montón de chicas jóvenes... todo el rato estabansonriendo, riendo, con un brillo en la mirada, y tan llenas de amor, que yo salí impactadísima de allí...
Que la respuesta de Dios sea clarita...
»Pero lo le decía al Señor: 'He sentido cosas muy fuertes aquí, pero si me quieres en el Carmelo déjamelo clarísimo'.
»Y fueron pasando cosas muy curiosas que interpreto como respuestas que me iba dando Dios. Un día iba con una amiga y salimos del metro, y nos encontramos una tarjeta en las escaleras en la que ponía: 'Ven a Ávila', y salían las murallas de Ávila.
»Otra cosa que pasó fue en los ordenadores de mi universidad. Entro en un sala de 40 ordenadores y me pongo en un ordenador en cuya pantalla ponía: ¡Ávila! Entonces comenzaba a inquietarme.
La atracción por la vida religiosa
»En la etapa en la que Dios me llamaba para ser monja, pero a la vez huía de ello, si veía una monjita en la calle era un imán para mí. Tenía que ir a hablar con ella. Un día me encontré con una en el metro, y comenzamos a hablar. Y al terminar me da su tarjeta con el nombre de su comunidad y el número de teléfono. Me dije para mí misma: 'Oh, oh, Patri, que te quiere reclutar. Cuidado'.
Una entrevista de una carmelita descalza
»De repente, esa monjita, Rosa, me dijo: 'Vi esto y sentí que tenía que dártelo'. Lo que me dio fue una entrevista de una chica joven, carmelita descalza, y el titular decía: 'Jamás imaginé que se pudiera ser tan feliz en la clausura'. Y, claro, yo le dije: 'Rosa, ¿cómo te has enterado de lo mío?'. '¿Cómo que me he enterado de qué?, respondió'. Le conté todo y ella no se lo podía creer.
Las carmelitas en el corazón de la Iglesia
»Las carmelitas están en el corazón de la Iglesia, y desde ahí, con la oración y su trabajo, están sosteniendo a la Iglesia...
Lo importante en la vida...
»Al final, lo importante es decir que sí a Dios. Decirle que sí a lo que quiera a las vidas de cada uno de nosotros.
»Su voluntad para nosotros es lo que realmente nos va a hacer felices... no hay otra cosa.
Empezó llevando su pasión por la música al monasterio y ha terminado firmando por una de las grandes discográficas del mundo.
Es Giacomo Brustenghi o Frate Alessandro, un religioso italiano de 38 años de la Orden Menor de los Franciscanos. Vive en el proprio Asís, en Italia, y desde 2011 recorre el mundo con su prodigiosa voz.
La música le gustaba desde que era un niño y se inspiraba en los estilos más diversos.
"Desde que era pequeño, me inspiré en Johann Sebastian Bach, por eso quería ser compositor y organista, y también en Michael Jackson. Parecen muy diferentes, pero al oído de un niño la música es música, por eso era agradable escuchar la gran energía e inspiración de los dos”.
Después, la vocación musical se unió con la vocación religiosa en el monasterio, hasta que una amiga lo llevó a una audición. Y allí estaba un responsable de Universal Music, la discográfica que enseguida quiso hacerse con su voz.
"Era diciembre de 2011 y la discográfica me pidió hacer un disco. Yo al principio no quería porque no era mi deseo, quería una vida tranquila. Aunque me aseguraron que no me trastornaría, no quería. Entonces pregunté a mis superiores pensando que me dirían no y, sin embargo, me dieron permiso, así que se convirtió en una misión que ellos querían”.
Y la misión se tradujo en tres discos: 'Voz de Asís', 'Voz de Alegría' y, ahora, 'Voz de Paz'. Gracias a ellos ha tenido la oportunidad única de grabar en los famosos estudios de Abbey Road, en Londres, donde antes lo hicieron los Beatles, Pink Floyd o U2.
Ahora habla de Dios con su música por ciudades de Europa y ha llegado también a Estados Unidos y Canadá. Tiene que esforzarse por gestionar todas las peticiones de conciertos, un momento que a veces se le hace duro, pero con el que logra ser útil a su misión de evangelizar.
"Para mí los conciertos son una cruz, pero entiendo que las personas los esperan, los quieren, los buscan. Es una experiencia para compartir, un intercambio de amor a través de la música, y un momento de oración”.
Su música sacra mezcla lo refinado con lo popular y se inspira en más estilos. Quizá sea el secreto de Frate Alessandro, el monje que convenció a las discográficas de que la música sacra también podía ser un éxito.
La sociedad post-moderna en la que el hombre se desenvuelve, se ha sumergido en una cultura antirreligiosa que no permite que la humanidad encuentre el sentido auténtico de la vida. Pero Dios, en su designio de puro amor, suscita siempre en su Iglesia hombres dispuestos a guiar a los pueblos por un camino de paz y esperanza. Vale la pena orar por estos servidores. Vale la pena ser sacerdote.
SER SACERDOTE ES REALMENTE UNA AVENTURA APASIONANTE. Este corto presenta la vocación al ministerio sacerdortal como la oportunidad que tenemos para comprometer toda nuestra vida en una causa noble como es el hacer visible el Reino de Dios.
El Servicio Audiovisual Diocesano del Arzobispado de Valencia ha realizado un reportaje sobre las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote, congregación religiosa de vida contemplativa,dentro de las iniciativas puestas en marcha por el departamento con motivo del Año de la Vida Consagrada, durante 2015.