FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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SEXUALIDAD - (El cuerpo no es para ser esclavo de las pasiones) -


Sinopsis: 

El sexo no existe en nosotros para que nos rindamos al placer, ni para que lo veamos como un fin en sí mismo, convirtiéndonos en verdaderos paganos adoradores de lo pasajero.

Rev. 18 de febrero de 2008

El cuerpo de las personas no es para ser el esclavo de las pasiones, sino para el servicio de Dios.

"¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que han recibido de Dios y que está en ustedes? Ya no se pertenecen a sí mismos. Ustedes han sido comprados a un precio muy alto; procuren, pues, que sus cuerpos sirvan a la gloria de Dios." (1 Co 6, 19-20)

Eso es exactamente lo contrario a lo que proponen los adeptos de los "derechos sexuales y reproductivos", por eso no se puede ser cristiano y fiel de esa religión laica al mismo tiempo, pues es tratar de servir a dos amos ( Jos 24, 15; Lc 16, 13). Dios no quiere ni lujuria ni desenfreno. Un gran teólogo del siglo XX escribió:

"La experiencia y la tradición son muy firmes en esto: es imposible tener una vida espiritual seria si se concede al cuerpo todo lo que reclama" (CONGAR, Yves. Sobre el Espíritu Santo, Editorial Sígueme, Salamanca, 2003, página 55)


Enseña la Iglesia:


"9. La persona es, sin duda, capaz de un tipo de amor superior: no el de concupiscencia, que sólo ve objetos con los cuales satisfacer sus propios apetitos, sino el de amistad y entrega, capaz de conocer y amar a las personas por sí mismas. Un amor capaz de generosidad, a semejanza del amor de Dios: se ama al otro porque se le reconoce como digno de ser amado. Un amor que genera la comunión entre personas, ya que cada uno considera el bien del otro como propio. Es el don de sí hecho a quien se ama, en lo que se descubre, y se actualiza la propia bondad, mediante la comunión de personas y donde se aprende el valor de amar y ser amado." (SEXUALIDAD HUMANA: VERDAD Y SIGNIFICADO Orientaciones educativas en familia, PONTIFICIO CONSEJO PARA LA FAMILIA)



El mandato es:

"...nada de lujuria ni desenfreno... al contrario, revestíos de Jesucristo, el Señor, y no busqueis satisfacer los bajos instintos" (Rm 13, 13)

No lo dudes, la carne conduce a la muerte.

"No se engañen, nadie se burla de Dios: al final cada uno cosechará lo que ha sembrado. El que siembra en la carne, y en la propia, cosechará de la carne corrupción y muerte. El que siembra en el espíritu, cosechará del espíritu la vida eterna." (Gal 6, 7-8)


DEBES eliminar la lujuria de tu vida: "El cuerpo no es para la lujuria, sino para el Señor, y el Señor, para el cuerpo" (1 Co 6, 13). "Huid de la lujuria" dice más adelante (1 Co 6, 18)

"Por tanto, hagan morir en ustedes lo que es “terrenal”, es decir, libertinaje, impureza, pasión desordenada, malos deseos y el amor al dinero, que es una manera de servir a los ídolos. Tales cosas atraen los castigos de Dios." (Col 3, 5)


La Biblia no prohibe el placer sexual, sino el desenfreno.

Si crees en Jesús no proclames la "realización de los derechos sexuales", porque "la voluntad de Dios es que se hagan santos y que rehúyan la libertad sexual" (1 Te 4, 3).

"Porque ten
ed entendido que ningún lujurioso, impuro o avaro -que es lo mismo que un idólatra- ha de heredar el Reino de Cristo y de Dios." (Ef 5, 5)

¿Es que tienes dudas de que el Señor te quiere completo? ¡Evita hasta los malos pensamientos, no te resistas a Jesús! (Mt 5, 28).

"El que cree en el Hijo tiene vida eterna; el que resiste al Hijo, no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él" (Jn 3, 36).

Los medios de comunicación no hacen sino vender la idea de que el sexo libre es un valor, destruyendo la dignidad del cuerpo y conduciendo a la caída a los jóvenes cuyos padres dejan la educación en manos del colegio y de la televisión (Mt 18, 7). La vida según la carne es causa de perdición (Rm 8, 13), la verdadera vida está en otra parte, pues el cuerpo es santuario del Espíritu Santo (1Co 6, 19-20).

Dice el libro del Eclesiástico:

"La pasión que quema como un fuego ardiente no se apagará antes de ser satisfecha. El hombre que comete la impureza en su cuerpo no se detendrá hasta que ese fuego lo devore. Para el hombre impúdico cualquier satisfacción es buena, no se calmará hasta que muera." (Eclo 23, 1)

Ese es el problema de las pasiones. Llevan a que nos sometamos a ser devorados por ellas.

"Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual." (Rm 12, 1)


"Por tanto, destruid todo lo que hay de terrenal en vuestro cuerpo: la lujuria, la impureza, las pasiones, los apetitos desordenados y la avaricia que es una idolatría; acciones por las que sobreviene la ira divina sobre los rebeldes y que practicabais en vuestra vida pasada." (Col 3, 5-7)


Sobre la masturbación, por ejemplo, explica el catecismo:

"2352 Por masturbación se ha de entender la excitación voluntaria de los órganos genitales a fin de obtener un placer venéreo. "Tanto el Magisterio de la Iglesia, de acuerdo con una tradición constante, como el sentido moral de los fieles, han afirmado sin ninguna duda que la masturbación es un acto intrínseca y gravemente desordenado". "El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradice a su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine". Así, el goce sexual es buscado aquí al margen de "la relación sexual requerida por el orden moral; aquella relación que realiza el sentido íntegro de la mutua entrega y de la procreación humana en el contexto de un amor verdadero". Para emitir un juicio justo acerca de la responsabilidad moral de los sujetos y para orientar la acción pastoral, ha de tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores psíquicos o sociales que reducen, e incluso anulan la culpabilidad moral."

Todo el mundo quiere tener una vida espiritual pero a su modo, y cree una sexualidad sin barreras no choca contra Dios, siendo que declaramos en el Padrenuestro que queremos hacer la voluntad de Dios y no la nuestra (Mt 6, 10). Los hijos de Dios son los que hacen su voluntad (Jn 9, 31), y ella es que que cada uno sepa poseer su cuerpo con santidad y honor (1 Ts 4, 4) y que debemos ser santos incluso en nuestros pensamientos (Mt 5, 28; 1 Pe 4, 18).

"¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? Y ¿había de tomar yo los miembros de Cristo para hacerlos miembros de prostituta? ¡De ningún modo!¿O no sabéis que quien se une a la prostituta se hace un solo cuerpo con ella? Pues está dicho: Los dos se harán una sola carne. Mas el que se une al Señor, se hace un solo espíritu con él.¡Huid de la fornicación! Todo pecado que comete el hombre queda fuera de su cuerpo; mas el que fornica, peca contra su propio cuerpo.¿O no sabéis que vuestro cuerpo es santuario del Espíritu Santo, que está en vosotros y habéis recibido de Dios, y que no os pertenecéis?¡Habéis sido bien comprados! Glorificad, por tanto, a Dios en vuestro cuerpo." (1 Co 6, 15-20)

El Señor nos ha entregado muchas cosas, todas ellas para avanzar hacia El y hacernos dignos de contemplar Su Rostro, lo que significa vernos a cara con el Señor, lo que es imposible si no estamos vestidos con plena dignidad para Quien Todo lo Ve, ¿un alma manchada puede acercarse al Señor? ¡Claro que no! No tengamos dudas: estamos llamados a ser santos.

"Como hijos obedientes, no os amoldéis a las apetencias de antes, del tiempo de vuestra ignorancia, más bien, así como el que os ha llamado es santo, así también vosotros sed santos en toda vuestra conducta, como dice la Escritura: Seréis santos, porque santo soy yo." (1 Pe 1, 14-26)


FUENTE: buscadoresdelreino.com

HOMOSEXUALIDAD - (Los Cristianos cometemos errores graves) -




Sinopsis:
Los cristianos deben cambiar su forma de tratar a los homosexuales, aunque ello no signifique desconocer que la Biblia condena el ejercicio de la homosexualidad.


Rev. 8 de Agosto de 2010

Es hora de reconocer que los cristianos hemos cometido graves errores al tratar el tema de la homosexualidad. Para empezar, lo hemos tratado de una forma que a veces puede permitir el ejercicio de la violencia contra los homosexuales, violencia que no necesariamente es física (aunque por desgracia a veces lo es), sino que puede ser expresada en chistes de mal gusto y en expresiones que no tienen la menor caridad. Jesús vivió en medio de prostitutas, explotadores, en fin, sin que tal cosa supusiera que toleraba el pecado, por el contrario, siempre estuvo atento a ellos al tiempo que les predicaba la conversión, y además no los rechazó. ¿Por qué nosotros no hacemos lo mismo? Como suelen decir los profesores de teología: si los cristianos rechazan a los pecadores, ¿quién les llevará el mensaje de conversión? Y en materia de violencia extrema, debe recordarse que Dios no quiere la muerte del pecador, sino que cambie y viva (Ez 18, 23). Por otra parte, hemos rechazado el ejercicio de la homosexualidad, al tiempo que no condenamos igualmente y con la misma energía al sujeto que gasta su dinero en placeres mientras su familia pasa hambre, para dar solamente un ejemplo. Eso significa que debemos repensar la actitud respecto de la homosexualidad. Nótese que en ningún caso el pecador es aislado u objeto de burlas. Hay que insistir: Jesús vivió entre ellos, tanto si eran llamados "pecadores" por los contemporáneos, como si eran pecadores contra Dios (lea sobre qué es pecado), pues de otra forma no habrían sido llevados a la conversión. El pecado no es querido por Jesús, no le es irrelevante.

"Vete y en adelante no vuelvas a pecar." (Juan 5, 11)

Sentado lo anterior, es decir, que el mensaje no puede ser un repudio sino en cambio una reflexión, revisemos brevemente el mensaje de la Biblia sobre el ejercicio de la homosexualidad.

"No te acostarás con un hombre como se hace con una mujer: esto es una cosa abominable." (Lv 18, 22)

Eso era lo que se leía en el Antiguo Testamento. Sin embargo, muchas cosas variaron con Jesús, quien actualizó muchas reglas previstas en los códigos legislativos antiguos, como el amor hasta el enemigo, que no estaba previsto en algunos de esas normas (ver Mt 5, 43-45). Entonces hay que preguntarse, ¿Se mantuvo la prohibición de acostarse con parejas del mismo sexo en el Nuevo Testamento? Sí.

"Incluso reemplazaron al Dios de la Gloria, al Dios inmortal, con imágenes de todo lo pasajero: imágenes de hombres, de aves, de animales y reptiles. Por eso Dios los abandonó a sus pasiones secretas, se entregaron a la impureza y deshonraron sus propios cuerpos. Cambiaron la verdad de Dios por la mentira. Adoraron y sirvieron a seres creados en lugar del Creador, que es bendecido por todos los siglos: ¡Amén! Por esto Dios dejó que fueran presa de pasiones vergonzosas: ahora sus mujeres cambian las relaciones sexuales normales por relaciones contra la naturaleza. Los hombres, asimismo, dejan la relación natural con la mujer y se apasionan los unos por los otros; practican torpezas varones con varones, y así reciben en su propia persona el castigo merecido por su aberración." (Rm 1, 25-27)

Se ha querido desvirtuar lo que dice Pablo sobre la homosexualidad y las parejas gay, como si Pablo cuando hablara de matrimonio no estuviera hablando expresamente de una pareja de hombre y mujer (leer Efesios 5, 2-31) para no volver a hablar de la condena expresa a la homosexualidad acabada de citar. Pero el discurso de los que defienden el ejercicio de la homosexualidad no solamente es falto de verdad, sino que además oculta hechos como que la homosexualidad puede revertirse (ver "Muchos homosexuales que creían que no había otra opción están casados y con hijos" en el site de la National Association for Research and Therapy of Homosexuality NARTH).


¿Habla la Biblia de valores morales? Desde luego:

"Por lo demás, hermanos, fíjense en todo lo que encuentren de verdadero, noble, justo y limpio, en lo que es fraternal y que reconforta, en todos los valores morales que merecen alabanza." (Fil 4, 8)

Que quede bien claro. Las advertencias en la Biblia no son solamente contra quienes practican la homosexualidad, sino también contra quienes aprueban tales prácticas. De ellos dice San Pablo:

"Conocen las sentencias de Dios y saben que son dignos de muerte quienes obran de esa forma. Pero no solamente lo hacen, sino que aprueban a los que actúan de igual modo." (Rm 1, 32)

La mención a la muerte no es un llamado a la violencia contra los homosexuales, sino una advertencia de muerte espiritual., como la de los primeros padres en el jardín del Edén:

"Y Yavé Dios le dio al hombre un mandamiento; le dijo: “Puedes comer todo lo que quieras de los árboles del jardín, pero no comerás del árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, ten la seguridad de que morirás.” " (Génesis 2, 16-17)

No se olvide que los primeros padres violaron este mandato, pero Dios no los mató, sino que por ellos entró la muerte del mundo. Ese es el sentido. Pablo invoca como armas la justicia, ninguna otra.

"Procedemos con integridad, conocimiento, espíritu abierto y bondad, impulsados por el Espíritu Santo y el amor sincero, con las palabras de verdad y con la fuerza de Dios, con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendernos. " (2 Co 6, 6-7)

Es inaceptable por tanto cualquier violencia contra los homosexuales, o contra cualquier otro. Queda claro así el tema de que la mención de la muerte no es un llamado a la agresión. El mandato es de amor.

Siguiendo con el tema de la homosexualidad, advierte el Catecismo de la Iglesia Católica:

"La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves, la Tradición ha declarado siempre que 'los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados'. Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso." (número 2357)

La homosexualidad no es pecado por sí misma, pero sí lo es siempre su ejercicio. Pablo condena las relaciones entre hombres indicando que es un pecado "que va contra la doctrina sana" ("los que tienen relaciones sexuales entre hombres" dice en 1 Tm 1, 10).

"Las personas homosexuales, como los demás cristianos, están llamadas a vivir la castidad. Si se dedican con asiduidad comprender la naturaleza de la llamada personal de Dios respecto a ellas, estarán en condición de celebrar más fielmente el sacramento de la penitencia y de recibir la gracia del Señor, que se ofrece generosamente en este sacramento para poderse convertir más plenamente caminando en el seguimiento a Cristo." ("LA IGLESIA Y LA ATENCIÓN PASTORAL A LOS HOMOSEXUALES Carta de la Congregación para la doctrina de la fe (1986)")

Hay quienes se atreven a sostener que la homosexualidad no es condenada por la Biblia, negando los textos expresos sobre el tema. En el caso del episodio de Sodoma y Gomorra (Gn 19), incluso sostienen que el ejercicio de la homosexualidad no fue el gran pecado de Sodoma. Pero dice la carta de Judas:

"De igual modo sentenció a Sodoma, Gomorra y las ciudades vecinas que se entregaban a la prostitución y se dejaban llevar por sus instintos; éstas son ahora una advertencia del fuego eterno. Ahora, sin embargo, estos hombres se dejan llevar por locuras parecidas: envilecen sus cuerpos y desprecian a las autoridades celestiales." (Jd 1, 7-8, leer también los versos 17-21))

Recordemos que el Antiguo Testamento se lee a la luz del Nuevo Testamento, por eso cualquier pasaje dudoso debe aclararse con tal luz (para entender mejor Gn 19, leer "¿Cuál fue el pecado de Sodoma?" en este site) . Lo mismo que en los tiempos bíblicos (tanto del AT como del NT), los que promueven el homosexuales y todos los pervertidos se han vuelto descarados, y se enorgullecen de sus pensamientos perversos, tal como delató Isaías:

"Su rostro descarado los denuncia y, como Sodoma, muestran sus pecados en vez de esconderlos. ¡Ay de ellos que han preparado su propia ruina! " (Is 3, 19)

Recientemente, el ataque contra el cristianismo se ha vuelto más sofisticado. Ahora se pretende desvanecer la masculinidad y la feminidad mediante la ideología "del género". Lee sobre este punto en "La ideología de género, sus peligros y alcances", texto que comienza de la siguiente manera:

"Se ha estado oyendo durante estos últimos años la expresión "género" y muchos se imaginan que es solo otra manera de referirse a la división de la humanidad en dos sexos, pero detrás del uso de esta palabra se esconde toda una ideología que busca precisamente hacer salir el pensamiento de los seres humanos de esta estructura bipolar. Los proponentes de esta ideología quieren afirmar que las diferencias entre el varón y la mujer, fuera de las obvias diferencias anatómicas, no corresponden a una naturaleza fija que haga a unos seres humanos varones y a otros mujeres. Piensan más bien que las diferencias de manera de pensar, obrar y valorarse a sí mismos son el producto de la cultura de un país y de una época determinados, que les asigna a cada grupo de personas una serie de características que se explican por las conveniencias de las estructuras sociales de dicha sociedad."

También debes leer "Ideología de género: Primer blanco, la Familia".

Hay que estar atentos a que no ocurra lo que critica San Pablo en efesios 4, 19:
"Después de perder el sentido moral se han dejado llevar por el libertinaje y buscan con avidez toda clase de inmoralidad."

Por último, invito a leer la biografía de San Carlos Luanga, mártir con otros ugandeses por haber advertido hasta las últimas consecuencias al entonces rey de Uganda (1886) del pecado en que incurría por ejercer la homosexualidad.

Para leer un estudio más extenso sobre Biblia y homosexualidad, sugiero leer: "A la Sombra de Sodoma: ¿Dice la Biblia Realmente lo que Pensábamos Acerca de la Homosexualidad?" del dr. Greg Bahnsen.

En cuanto a la homosexualidad frente a la ciencia, no sobra que todo el mundo comience a enterarse cómo salió la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, cosa que no sucedió científicamente sino mediante violencia de grupos progay (ver el estudio de César Vidal sobre este punto y también las páginas 410 y 411 de "Psychiatry in Law/law in Psychiatry" de Ralph Slovenko, y también "Homosexuality and American psychiatry: the politics of diagnosis", pgs. 101 y siguientes, de Ronald Bayer).



FUENTE: buscadoresdelreino.com/homos.htm

ABORTO - (Negación del valor de los hijos) -




Sinopsis:

La Biblia enseña que Dios nos hace personas desde el vientre de la madre y que el aborto es un mal. La enseñanza católica siempre ha sostenido que abortar es un pecado contra Dios. Los abortistas nunca hablarán de lo salvaje que es un aborto ni de sus consecuencias. No es posible ser cristiano y al tiempo apoyar el aborto.

Rev. Enero 1 de 2009


Con razón Dios aborrece a los asesinos de niñitos (Sb 12, 1-5). Utiliza tu imaginación: primero visualiza un bebé, ¿ya lo hiciste? Mira su cara. Está vivo. Ahora dale la vuelta y mira la base de su cráneo, allí arriba del cuello. Sigamos. Imagina que alguien le hunde por ahí unas tijeras de esas que usan en cirugía y que luego, dentro del cráneo del niño, abre las tijeras. ¿Espantoso, verdad? ¿Crees que ahora sabes cómo es un aborto de nacimiento parcial? Pues no, es peor. Aquí te cuento solamente una parte. ¿Quieres seguir adelante? Mira el sitio de la National Right to life, porque podrás entender por qué los abortistas NUNCA dicen nada sobre cómo es un aborto (ni sobre otras cosas, como el Síndrome Post-aborto SPA. Sobre el mismo tema de los problemas luego del aborto lee "Secuelas físicas del aborto" o visita el sitio "AFTERABORTION.ORG" en inglés). Su Santidad Juan Pablo II comparó el holocausto, la matanza de millones de judíos en la Segunda Guerra Mundial, con la matanza moderna de niños por la vía del aborto; en solamente Estados Unidos "ocurre un aborto legal por cada cuatro nacimientos de niños vivos" (citado de MedlinePlus)

Es verdadero cinismo negar el valor de los hijos en la Biblia.
"Un regalo del Señor son los hijos, recompensa, el fruto de las entrañas." (Salmo 127, 3)

Y Dios lanza una terrible condena contra los abortistas:

"Así dice Yavé: "Mi sentencia en contra de Ammón por sus muchos crímenes será sin apelación. Porque ellos al extender sus dominios abrieron el vientre de las mujeres embarazadas de Galaad, por eso yo prenderé fuego a los muros de Rabbá, incendiándose sus palacios; habrá entonces alaridos de combate y soplará el vendaval de la tormenta. Y su rey, rodeado de su corte, partirá al destierro, dice Yavé."" (Am 1, 13-15)

Que no quede duda. El aborto es la más absoluta negación de Dios. Digamos con el salmista:


"Pues eres tú quien formó mis riñones, quien me tejió en el seno de mi madre. doy gracias por tantas maravillas, admirables son tus obras y mi alma bien lo sabe. huesos no te estaban ocultos cuando yo era formado en el secreto, o bordado en lo profundo de la tierra. ojos veían todos mis días, todos ya estaban escritos en tu libro y contados antes que existiera uno de ellos." (Salmo 139, 13 a 16)

El Señor bendice los niños en el vientre:


"¡Glorifica al Señor, Jerusalén, a tu Dios alaba, oh Sión! El refuerza las trancas de tus puertas y bendice a tus hijos en tu seno..." (Sal 147, 12-13)

Por si fuera poco, el propio Dios reivindica que todas las vidas le pertenecen, incluso la de los hijos:


"Mirad: todas las vidas son mías, la vida del padre lo mismo que la del hijo, mías son" (Ez 17, 4)

Cuánta repudio provocan en Dios quienes no respetan el fruto de las entrañas de las mujeres:
"Miren cómo yo empujo contra ellos a los medos, que no se interesan por la plata y que desprecian al oro. Sus arcos tiran al suelo a los jóvenes, ni siquiera se compadecen del fruto de las entrañas y miran sin lástima a los niños." (Is 13, 17-18)

Si tú eres proabortista, echa una mirada a las imágenes que puedes encontrar aquí a ver si puedes soportar la verdad física del aborto: que es la más espantosa carnicería. O a ver si soportas un video real de cómo se realiza esa espantosa forma de matar.



¿Esperas un hijo que sabes que tiene graves malformaciones o que incluso no sobrevivirá sino un breve tiempo? Clic aquí para leer un testimonio.

Hace un tiempo se dio un enorme alboroto en Estados Unidos por una valiente ley que prohibió el aborto tardío. Los asesinos de bebés que atacan esa ley se fundamentan especialmente en una sentencia de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, Roe v. Wade, pero ni siquiera se toman el trabajo de decir que Roe (la mujer que buscó y logró la autorización para abortar) finalmente NO abortó, y no solo eso, sino que con el tiempo se convirtió en conversa católica y activista antiaborto (ver el sitio de Norma McCorvey, el verdadero nombre de Roe, o la nota "Roe finds god, prays for life ..."). Lee también la vida de Dorothy Day, una mujer que -habiendo abortado- luego se convierte y es testimonio de la verdad sobre el horrible tema del aborto. Lee igualmente la historia de la conversión del "rey del aborto", el doctor Bernard Nathanson, quien lloró amargamente cuando cayó en la cuenta los miles de asesinatos que había cometido.

Dios no quiere que las mujeres aborten, como decía desde el principio al pueblo elegido:


"Ustedes sólo servirán a Yavé, y yo bendeciré tu pan y tu agua, y apartaré de ti todas las enfermedades. No habrá en tu país mujer que aborte o sea estéril; y prolongaré los días de tu vida." (Ex 23, 25-26)

Jesús, cuando se reúne por última vez con sus apóstoles antes de su martirio, utiliza como ejemplo de la mayor alegría posible el nacimiento de un niño:
"La mujer se siente afligida cuando está para dar a luz, porque le llega la hora del dolor. Pero después que ha nacido la criatura, se olvida de las angustias por su alegría tan grande; piensen: ¡un ser humano ha venido al mundo!" (Jn 16, 21)

Qué espantoso es ser abortado:


"Aarón le dijo entonces a Moisés: “Te lo suplico, Señor, no nos hagas pagar este pecado, esta locura de la que estábamos poseídos. Que no sea como el aborto cuyo cuerpo ya está medio destrozado cuando sale del vientre de su madre"" (Ex 12, 11-12)

Pablo, para ilustrar cuán alejado estaba de Dios, se ejemplifica a sí mismo -antes de conocer a Jesús- como un aborto:


"Y se me apareció también a mí, iba a decir al aborto, el último de todos." (1 Co 15, 8)

Dice la Iglesia:


"Un género especial de atentados contra la vida son los relativos a la vida naciente: presentan caracteres nuevos respecto al pasado y suscitan problemas de gravedad singular, por el hecho de que tienden a perder, en la conciencia colectiva, el carácter de "delito" y tienden a asumir paradójicamente el de "derecho", hasta el punto de pretender un verdadero y propio reconocimiento legal por parte del Estado y la sucesiva ejecución mediante la intervención gratuita de los mismos agentes sanitarios. Estos atentados golpean la vida humana en situaciones de máxima precariedad, cuando está más privada de toda capacidad de defensa. Aun más grave es el hecho de que tantos de estos delitos se produzcan precisamente dentro y por obra de la familia, que constitutivamente está llamada a ser el "santuario de la vida". Estamos frente a una verdadera y auténtica estructura de pecado, caracterizada en muchos casos como verdadera "cultura de muerte". Se puede hablar, en cierto sentido, de una guerra de los poderosos contra los débiles. " ("Los hijos, primavera de la familia y la sociedad", documento del Pontificio Consejo para la Familia, Roma, 14-15 de octubre del 2000)

Los niños en el vientre son seres queridos por Dios:


"Pero, ¿puede una mujer olvidarse del niño que cría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues bien, aunque alguna lo olvidase, yo nunca me olvidaría de ti." (Is 49, 15)

Con esta cita no puede quedar duda de que los asesinos de bebés tendrán que enfrentarse a Dios para rendir cuentas de su crimen.

El aborto ha sido condenado siempre por la Iglesia:


"Desde el siglo primero, la Iglesia ha afirmado la malicia moral de todo aborto provocado. Esta enseñanza no ha cambiado. Permanece invariable. El aborto directo, es decir, querido como un fin o como un medio, es gravemente contrario a la ley moral" (Catecismo, N. 2271)

Debemos orar mucho por los niños que vienen en camino para que Nuestra Madre y Nuestro Señor los preserven del crimen más abominable: el aborto. Tal vez ustedes no sepan, pero quien aborta o colabora en un aborto malicioso queda excomulgado ipso facto, lo que supone que solamente puede regresar a la Iglesia por el procedimiento especial previsto para excomulgados (no olviden que Jesús entregó a la Iglesia el poder de atar y desatar, Mt 16, 19, y de retener los pecados, Jn 20, 23).

Si tú apruebas en cualquier forma el aborto directo entonces no te hagas llamar católico ni menos cristiano, como recientemente lo ha recordado el obispo Raymond Burke de La Crosse, Winsconsin, Estados Unidos, al prohibir a los legisladores católicos proaborto recibir la Santa Comunión (lee la nota de prensa), posición que coincide por supuesto con las directrices del Vaticano (ver “Dignidad para recibir la Sagrada Comunión. Principios Generales" del Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe).

Faltan a la verdad quienes dicen que se puede ser católico y apoyar el aborto al mismo tiempo (Jn 8, 44). Con ello están negando a Jesucristo, quien a su vez los negará ante el Padre (Mt 10, 33). Esos falsos católicos son como aquellos que condena Jeremías (Jr 7, 8-10).


"La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción. Desde el primer momento de su existencia, el ser humano debe ver reconocidos sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho inviolable de todo ser a la vida" (Catecismo, N. 2270)

Un proabortista ve un niño pobre y piensa en que mejor hubiera sido matarlo en el vientre de su madre; un cristiano ve el mismo niño, y busca la manera de ayudarle.


"los cristianos, como todos los hombres de buena voluntad, están llamados, por un grave deber de conciencia, a no prestar su colaboración formal a aquellas prácticas que, aun permitidas por la legislación civil, se oponen a la ley de Dios. En efecto, desde el punto de vista moral, nunca es lícito cooperar formalmente en el mal" (Encíclica Evangelium Vitae, n. 74)

Es cierto que estamos en una época difícil, donde todo se conjuga en contra de la vida. Dijo el papa en la Encíclia Evangelium Vitae:


"13. Para facilitar la difusión del aborto, se han invertido y se siguen invirtiendo ingentes sumas destinadas a la obtención de productos farmacéuticos, que hacen posible la muerte del feto en el seno materno, sin necesidad de recurrir a la ayuda del médico. La misma investigación científica sobre este punto parece preocupada casi exclusivamente por obtener productos cada vez más simples y eficaces contra la vida y, al mismo tiempo, capaces de sustraer el aborto a toda forma de control y responsabilidad social. "

El movimiento de los proabortistas es enorme y está muy bien aceitado económicamente (ver Life Decisions International (LDI) , el listado de empresas que patrocinan la agenda de la muerte). Las propias Naciones Unidas esconden una gigantesca red a favor del aborto y contra la familia (ver "Mapa de la ONU" en Vida Humana Internacional).

Que la vida humana es sagrada desde la concepción, es ley bíblica.


"“Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.” " (Jr 1, 5)

dice entre otros textos (ver Is 49, 1; Sal 22, 10; Lucas 1, 15). ¿Olvidaremos a Jesús quien nos previno:


"Cuídense, no desprecien a ninguno de estos pequeños. Pues yo se lo digo: sus ángeles en el Cielo contemplan sin cesar la cara de mi Padre del Cielo. " (Mt 18, 10)?

Se nos habla de la libertad de la mujer y de su derecho a realizarse. Si eso es así, entonces que aprueben la pena de muerte para los esposos que no dejan realizarse a sus mujeres. Es asombroso la tranquilidad con que se habla de matar bebés en nombre de la autodeterminación femenina.


"La gravedad moral del aborto procurado se manifiesta en toda su verdad si se percibe que se trata de un homicidio y, en particular, si se consideran las circunstancias específicas que lo cualifican. Quien es eliminado es un ser humano que comienza a vivir, es decir, lo más inocente en absoluto que se pueda imaginar: ¡jamás podrá ser considerado un agresor, y menos aún un injusto agresor!" ("Los hijos, primavera de la familia y la sociedad", documento del Pontificio Consejo para la Familia, Roma, 14-15 de octubre del 2000)

"En muchas ocasiones la opción del aborto tiene para la madre un carácter dramático y doloroso, en cuanto que la decisión de deshacerse del fruto de la concepción no se toma por razones puramente egoístas o de conveniencia, pero ningún motivo aunque sea grave y dramático, puede justificar la eliminación deliberada de un ser humano inocente." ("Los hijos, primavera de la familia y la sociedad", documento del Pontificio Consejo para la Familia, Roma, 14-15 de octubre del 2000)

Hermano(a) católico(a), si apoyas el aborto intencional en cualquier forma están rompiendo con Jesucristo y no tienes derecho a llamarte "católico". Oye las palabras del Papa por si todavía tienes alguna duda:


"Por tanto, con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos —que en varias ocasiones han condenado el aborto y que en la consulta citada anteriormente, aunque dispersos por el mundo, han concordado unánimemente sobre esta doctrina—, declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal. Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, por ser contrario a la Ley de Dios, escrita en el corazón de cada hombre, reconocible por la misma razón, y proclamada por la Iglesia." (Encíclica EVANGELIUM VITAE, "CAPITULO III NO MATARAS LA LEY SANTA DE DIOS")

Al respecto, también debe leerse "DECLARACIÓN SOBRE EL ABORTO" de la CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE.


FUENTE: buscadoresdelreino.com

UNIÓN LIBRE: ¿LIBRE DE QUÉ? -

Cuando se pone de moda que parejas de novios se muden a vivir juntos, es bueno reflexionar un momento sobre la cuestión.

Desde el momento en que viven juntos, ya no estamos hablando propiamente de un noviazgo, porque su relación ha cambiado: han establecido entre ellos una unión libre. Sería interesante analizar de qué está libre esa relación. Está libre de las siguientes cosas:

libre de compromiso
libre de sacrificio
libre de entrega
libre de futuro
libre de generosidad
libre de proyecto a largo plazo
libre de grandeza
libre de fecundidad
libre de profundidad

Pero… ¿se puede llamar amor a eso?

Se trata de una relación bastante curiosa, en contradicción entre su intimidad y su libertad; lo que la hace bastante complicada… con una complicación que se ve muy bien reflejada en un mail que recibí en estos días.

Conocí un chico y se me hizo fácil, sin medir a futuro, vivir en unión libre con él, sin contraer matrimonio. En un inicio él quería casarse conmigo y yo también; pero después de unos problemas ya no quisimos. Después quede embarazada y nació mi bebe. Sigo insistiendo para que nos casemos, pero sé que no puedo forzar su voluntad. Me ha llegado a contestar que solo quiero casarme con él porque me lo exige mi religión.

(…) sigo llorando haber tomado esa decisión apresurada, que me ha hecho dejar de lado la práctica de mi fe; sé que no puedo confesarme ni comulgar hasta que me case o deje de vivir con él. Y pienso en el ejemplo que debo dar a mi hijo…


La respuesta fue la siguiente:

Más que casarse o no casarse, el tema es el proyecto de vida. Allí es donde has fallado, has vivido una unión libre, que por definición es libre, es decir, sin compromiso; no incluye un proyecto, de forma que pueda acabar de cualquier manera, en cualquier momento. No es un estado definitivo, ni fluye hacia ningún lado. No nos engañemos, eso es lo que has elegido al elegir una unión libre (como su nombre lo indica: abierta, suelta, sin futuro claro).

Ahora no se trata ni de lamentarse, ni de “obligarlo” a casarse. Se trata de ver si se quieren lo suficiente como para querer quererse para siempre. Aquí está la cuestión.

Cuando dos novios se van a vivir juntos, a mí me duele. Me digo: “que lástima que no se quieran”. Podrán responder: “nos queremos”. Bueno, pero no se quieren lo suficiente como para querer quererse para siempre: no lo suficiente como para querer tener una vida en común. Es decir, no se quieren lo suficiente para casarse… (casarse no es una formalidad: es realizar el deseo de querer unir las vidas para siempre, precisamente porque se quieren, con un amor que quieren que dure para siempre).

¿Qué te aconsejaría? Depende. Si lo querés de verdad (es decir, querés que tu vida y la suya sean una sola), entonces, “trabajá” la relación. Cultivala, ayudalo a mirar a largo plazo… y si él te quiere, se casarán.

Si no querés unir tu vida para siempre con él, no te cases con él: el matrimonio es para siempre. Has tenido un hijo, podrás casarte con otra persona o permanecer soltera, no es problema.

Aquí la cuestión no es la religión: es la existencia humana. Casarse no es un hecho primariamente religioso: se casan porque quieren unir sus vidas para siempre. Se convierte en algo religioso porque lo hacen en la presencia de Dios, pero el hecho es humano, terriblemente humano. Es el amor humano, el que hace que dos personas se quieran casar. Un amor grande, tan grande que es total: por eso mismo exclusivo (uno con una) y definitivo (sin límite de tiempo). Decile que no ponga la excusa de la religión. Aquí lo que tienen que definir es la relación entre Uds: se quieren o no se quieren. Si quieren que su amor dure para siempre, o solo por un tiempo. Esa es la cuestión. Se casarán o no según la respuesta que den a esa pregunta.

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Recemos por la protagonista, que me contestó: Gracias Padre por su tiempo, oración, bendición y respuesta, por aclararme las cosas que a lo mejor no quería ver, voy a trabajar es éste proyecto, también Dios lo bendiga.


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P. Eduardo María Volpacchio. Algunas respuestas.

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís