FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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ORACIÓN POR LOS SACERDOTES -






Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento,
que quisiste perpetuarte entre nosotros
por medio de tus Sacerdotes,
haz que sus palabras sean sólo las tuyas,
que sus gestos sean los tuyos,
que su vida sea fiel reflejo de la tuya.
Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres
y hablen a los hombres de Dios.
Que no tengan miedo al servicio,
sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida.
Que sean hombres, testigos del eterno en nuestro tiempo,
caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso
y haciendo el bien a todos.
Que sean fieles a sus compromisos,
celosos de su vocación y de su entrega,
claros espejos de la propia identidad
y que vivan con la alegría del don recibido.
Te lo pido por tu Madre Santa María:
Ella que estuvo presente en tu vida
estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes.


Amen


****

Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo.


ORACIONES POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES




Oración a Jesucristo

Jesús justísimo, tú que con singular benevolencia me has llamado, entre millares de hombres, a tu secuela y a la excelente dignidad sacerdotal, concédeme, te pido, tu fuerza divina para que pueda cumplir en el modo justo mi ministerio. Te suplico, Señor Jesús de hacer revivir en mí, hoy y siempre, tu gracia, que me ha sido dada por la imposición de las manos del obispo. Oh médico potentísimo de las almas, cúrame de manera tal que no caiga nuevamente en los vicios y escape de cada pecado y pueda complacerte hasta mi muerte. Amén.


Oración del sacerdote

Señor, Tú me has llamado al ministerio sacerdotal
en un momento concreto de la historia en el que,
como en los primeros tiempos apostólicos,
quieres que todos los cristianos,
y en modo especial los sacerdotes,
seamos testigos de las maravillas de Dios
y de la fuerza de tu Espíritu.
Haz que también yo sea testigo de la dignidad de la vida humana,
de la grandeza del amor
y del poder del ministerio recibido:
Todo ello con mi peculiar estilo de vida entregada a Ti
por amor, sólo por amor y por un amor más grande.
Haz que mi vida celibataria
sea la afirmación de un sí, gozoso y alegre,
que nace de la entrega a Ti 
y de la dedicación total a los demás
al servicio de tu Iglesia.
Dame fuerza en mis flaquezas 
y también agradecer mis victorias.
Madre, que dijiste el sí más grande y maravilloso
de todos los tiempos, 
que yo sepa convertir mi vida de cada día
en fuente de generosidad y entrega,
y junto a Ti,
a los pies de las grandes cruces del mundo,
me asocie al dolor redentor de la muerte de tu Hijo
para gozar con Él del triunfo de la resurrección
para la vida eterna. Amén


Oración para suplicar la Gracia de custodiar la Castidad

Señor Jesucristo, esposo de mi alma, delicia de mi corazón, más bien corazón mío y alma mía, frente a ti me postro de rodillas, rogándote y suplicándote con todo mi fervor de concederme preservar la fe que me has dado de manera solemne. Por ello, Jesús dulcísimo, que yo rechace cada impiedad, que sea siempre extraño a los deseos carnales y a las concupiscencias terrenas, que combaten contra el alma y que, con tu ayuda, conserve íntegra la castidad.

¡Oh santísima e inmaculada Virgen María!, Virgen de las vírgenes y Madre nuestra amantísima, purifica cada día mi corazón y mi alma, pide por mí el temor del Señor y una particular desconfianza en mis propias fuerzas.

San José, custodio de la virginidad de María, custodia mi alma de cada pecado.

Todas ustedes Vírgenes santas, que siguen por doquier al Cordero divino, sean siempre presurosas con respecto a mí pecador para que no peque en pensamientos, palabras u obras y nunca me aleje del castísimo corazón de Jesús. Amén


Oración por los sacerdotes

Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento,
que quisiste perpetuarte entre nosotros
por medio de tus Sacerdotes,
haz que sus palabras sean sólo las tuyas,
que sus gestos sean los tuyos,
que su vida sea fiel reflejo de la tuya.
Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres
y hablen a los hombres de Dios.
Que no tengan miedo al servicio,
sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida.
Que sean hombres, testigos del eterno en nuestro tiempo,
caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso
y haciendo el bien a todos.
Que sean fieles a sus compromisos,
celosos de su vocación y de su entrega,
claros espejos de la propia identidad
y que vivan con la alegría del don recibido.
Te lo pido por tu Madre Santa María:
Ella que estuvo presente en tu vida
estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes. Amen


Oración que los sacerdotes puedes rezar cada día

Dios omnipotente, que Tu gracia nos ayude para que nosotros, que hemos recibido el ministerio sacerdotal, podamos servirte de modo digno y devoto, con toda pureza y buena conciencia. Y si no logramos vivir la vida con mucha inocencia, concédenos en todo caso de llorar dignamente el mal que hemos cometido, y de servirte fervorosamente en todo con espíritu de humildad y con el propósito de buena voluntad. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.


FUENTE: aciprensa.com

ORACIÓN DE SANTA TERESITA POR EL SACERDOCIO -





Oh Jesús, que has instituido el sacerdocio
para continuar en la tierra la obra divina de salvar a las almas,
protege a tus sacerdotes en el refugio de tu Sagrado Corazón.
Guarda sin mancha sus manos consagradas,
que a diario tocan tu Sagrado Cuerpo,
y conserva puros sus labios teñidos con tu Preciosa Sangre.
Haz que se preserven puros sus corazones,
marcados con el sello sublime del sacerdocio,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.

Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu santo amor los proteja de todo peligro.
Bendice sus trabajos y fatigas y que, como fruto de su apostolado,
obtengan la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra
y su corona eterna en el Cielo. Amén

ORACIONES POR LOS SACERDOTES.




...POR LAS VOCACIONES

Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas
Señor Nuestro Jesucristo, Tú dijiste a tus Apóstoles: "la mies es mucha pero los obreros pocos; rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su campo". Humildemente te suplicamos que envíes a tu Iglesia numerosas y santas vocaciones sacerdotales y religiosas. Te lo pedimos por la intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, y por la de nuestros Santos Patronos y Protectores, que con su vida y merecimientos santificaron nuestro suelo. Amén.

Ofrecimiento diario de sí mismo por las vocaciones sacerdotales
Oh Jesús, Salvador mío, Tú que confiaste a los sacerdotes, -y solamente a ellos-, el poder de celebrar la Eucaristía, fin principal de su ordenación sacerdotal, perdonar los pecados, administrar otros Sacramentos, predicar con autoridad la Palabra de Dios y dirigir a los demás fieles a mirar y a subir hacia Ti, por medio de tu Santísima Madre, te ofrezco para la santificación de los sacerdotes y seminaristas, durante este día, todas mis oraciones, trabajos y alegrías, mis sacrificios y sufrimientos. Danos, Señor, sacerdotes verdaderamente santos que, inflamados del fuego de Tu amor, no procuren otra cosa que Tu gloria y la salvación de aquellos a los que Tú encomendaste. Amén.

Voy a rezar en particular por esos muchachos que conozco, que tal vez puedan recibir la vocación sacerdotal, y responder a la llamada de Dios: Mira Jesús, tu Iglesia y el mundo necesitan hombres generosos que se entreguen a Ti para ser apóstoles tuyos. Elige.a los que quieras; llama y da la valentía de dejarlo todo y seguirte para ser sembradores de tu doctrina de amor y portadores de tu salvación. Amén.

Oración para los padres de familia.
Oh Dios, Tú me has concedido estos hijos. Sé que gran parte de las vocaciones surgen en familias cristianas, atraídas por la vida ejemplar de sacerdotes fieles. Elige a alguno de mis hijos para que sea sacerdote. Sé que la Iglesia los necesita para proseguir la misión de tu Hijo Jesús. Ayúdame a no ahorrar ningún medio para que cuaje en alguno de ellos tu llamada, y el resto lo confío a tu Espíritu. Guárdalos en tu amor, guíalos y protégelos. Amén.

Oración para el Seminario.
Señor Jesucristo, que fuiste el primero que se preocupó de la formación sacerdotal de los Apóstoles, para después enviarlos a predicar (cf. Mc 3, 13), siguiendo tus huellas; te pedimos, para que las vocaciones arraiguen, que los profesores del Seminario sean sacerdotes íntimamente unidos a Ti, de vida ejemplar, hombres de fe y llenos de amor a la Iglesia. Amén.


...POR LA SANTIDAD.

Oración para pedir la santidad de los sacerdotes
Oh Redentor Nuestro, acepta vivir en los sacerdotes, transfórmalos en Ti. Hazlos por tu gracia ministros de tu misericordia, obra a través suyo, y haz que, imitando fielmente tus virtudes, se revistan en todo de Ti, y actúen en Tu nombre y con la fuerza de tu Espíritu. Contempla, Señor Jesucristo, cuántos son todavía los que duermen en las tinieblas del error, cuántas son las ovejas que caminan al borde del precipicio. Dirige tu mirada a tantas y tantos pobres, hambrientos y débiles, que lloran en medio de su soledad. Vuelve Tú a nosotros por medio de tus sacerdotes. Muéstrate en ellos y, obrando a través suyo, recorre el mundo de nuevo, enseñando, perdonando, santificando y renovando los lazos de amor entre tu Corazón divino y nuestros pobres corazones. Amén.

Preces para pedir sacerdotes santos

V. Para conseguir el perdón de los pecados,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que no nos falte la Sagrada Eucaristía,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que prediquen a Cristo, y a éste crucificado,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que den testimonio de la Verdad,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que los niños conserven la Gracia,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que la juventud conozca y siga a Cristo,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que los mayores conformen sus vidas según la Ley de Dios,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que tengamos hogares cristianos,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que en nuestros pueblos se viva la unión y la caridad cristiana,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que los enfermos reciban los auxilios espirituales,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
Santa María, Madre de la Iglesia, Reina de los Apóstoles, alcánzanos del Señor muchos y santos sacerdotes. Así sea.

ORACIÓN DEL PÁRROCO A MARÍA SANTÍSIMA.

Oh María, Madre de Jesucristo,
Crucificado y Resucitado,
Madre de la Iglesia,
pueblo sacerdotal (1 Pe 2,9),
Madre de los sacerdotes, ministros de tu Hijo:
acoge el humilde ofrecimiento de mí mismo,
para que en mi misión pastoral
pueda anunciar la infinita misericordia
del Sumo y Eterno Sacerdote:
oh “Madre de misericordia”.

Tú que has compartido con tu Hijo,
su «obediencia sacerdotal» (Heb 10,5-7; Lc 1,38),
y has preparado para él un cuerpo (Heb 10,7)
en la unción del Espíritu Santo,
introduce mi vida sacerdotal
en el misterio inefable de tu divina maternidad,
oh “Santa Madre de Dios”.

Dame fuerza en las horas oscuras de la vida,
confórtame en la fatiga de mi ministerio
que tu Jesús me ha confiado,
para que, en comunión Contigo,
pueda llevarlo a cabo con fidelidad y amor,
oh Madre del Eterno Sacerdote,
«Reina de los Apóstoles, Auxilio de los presbíteros» (1).

Tú que has acompañado silenciosamente a Jesús
en su misión de anunciar
el Evangelio de paz a los pobres,
hazme fiel a la grey
que el Buen Pastor me ha confiado.
Haz que yo pueda guiarla siempre
con sentimientos de paciencia, de dulzura
de firmeza y amor,
en la predilección por los enfermos,
por los pequeños, por los pobres,
por los pecadores,
oh “Madre Auxiliadora del Pueblo cristiano”.

A Ti me consagro y confío, oh María,
que, junto a la Cruz de tu Hijo,
has sido hecha partícipe de su obra redentora,
«unida con lazo indisoluble
a la obra de la salvación» (2).
Haz que, en el ejercicio de mi ministerio,
pueda sentir siempre más
«la dimensión espléndida y penetrante
de tu cercanía» (3).
en todo momento de mi vida,
en la oración y en la acción,
en la alegría y en el dolor,
en el cansancio y en el descanso,
oh “Madre de la Confianza”.

Concédeme oh Madre,
que en la celebración de la Eucaristía,
centro y fuente del ministerio sacerdotal,
pueda vivir mi cercanía a Jesús
en tu cercanía materna,
porque «cuando celebramos la Santa Misa
tú estás junto a nosotros»
y nos introduces en el misterio de la ofrenda redentora de tu divino Hijo (4),
oh «Mediadora de las gracias que brotan de esta ofrenda para la Iglesia y para todos los fieles» (5)
oh “Madre del Salvador”.

Oh María: deseo poner mi persona,
mi voluntad de ser santo,
bajo tu protección e inspiración materna
para que Tú me guíes
hacia aquella “conformación con Cristo,
Cabeza y Pastor”
que requiere el ministerio de párroco.
Haz que yo tome conciencia
de que “Tú estás siempre junto a todo sacerdote”,
en su misión de ministro
del Único Mediador Jesucristo:
Oh “Madre de los Sacerdotes”,
“Socorro y Mediadora” (6) de todas las gracias.
Amén


Tomada de la Instrucción “El presbítero, pastor y guía de la comunidad parroquial”,
promulgada por la Congregación para el Clero el 4 de agosto de 2002)

1 Conc. Ecum. Vat. II, Decr. Presbyterorum Ordinis, n. 18.
2 Conc. Ecum. Vat. II, Const. Sacrosanctum Concilium, n. 103.
3 Juan Pablo II, Carta a los Sacerdotes con ocasión del Jueves Santo de 1979 Novo incipiente (8 de abril de 1979), n. 11: l. c., p. 416.
4 Juan Pablo II, Alocución a los participantes en la Plenaria de la Congregación para el Clero (23 de noviembre de 2001): l. c., p. 217.
5 Juan Pablo II,con ocasión de la memoria litúrgica de la Virgen de Czestochowa: “L’Osservatore Romano”, 26 de agosto de 2001.
6 Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm.Lumen gentium, n. 62

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ORACIONES POR LOS SACERDOTES DIFUNTOS.


Preces por los sacerdotes difuntos

Oremos, hermanos, a Dios todopoderoso y pidámosle que escuche nuestras oraciones y acoja en la asamblea de los santos a nuestros hermanos N.N. que mientras vivieron en la tierra dedicaron su vida al servicio de la Iglesia (y de nuestra comunidad).

- Para que el Señor, que escogió a nuestros hermanos N.N. como pastores de nuestra comunidad (arciprestazgo) los cuente ahora entre sus siervos prudentes y fieles. Roguemos al Señor.

- Para que quien presidía nuestras asambleas aquí en la tierra, acompañado ahora de aquellos que apacentaron a la grey del Señor y que los han precedido en las moradas eternas, celebren a su Señor en la Asamblea festiva de los elegidos. Roguemos al Señor.

- Para que quienes consagraron su vida a anunciar el Evangelio de Cristo a los fieles gocen ahora contemplando cara a cara aquella misma verdad en la que creyeron y predicaron a los hermanos. Roguemos al Señor.

- Para que el Señor mire bondadosamente a nuestra comunidad, nos conceda mantenernos firmes en la fe apostólica, en plena comunión con nuestros pastores, y quiera librar al mundo de todos los males. Roguemos al Señor. 

Escucha, Señor, con piedad, las oraciones que te dirigimos por tus sacerdotes difuntos, a quienes mientras vivían en la tierra encomendaste la misión de representar a Jesucristo en la asamblea de los fieles, haz que ahora sean reconocidos por el Pastor Supremo y consigan el premio de los siervos fieles. Por Jesucristo nuestro Señor.

FUENTE: Roguemos al Señor -Libro-

ORACIONES POR LOS SACERDOTES.

DIOS OMNIPOTENTE Y ETERNO
QUE QUIERES LA SALVACIÓN DE
TODOS LOS HOMBRES Y QUE NO QUIERES QUE
NADIE PEREZCA,
DA AL MUNDO SACERDOTES SANTOS,
PARA QUE CON SU EJEMPLO
ARRASTREN A LOS DEMÁS
A CONOCERTE MEJOR
A AMARTE MÁS
Y A SERVIRTE COMO A TÍ CORRESPONDE.

AMÉN.

(Padre Pio de Pietrelcina).


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CUIDA SEÑOR, A LOS SACERDOTES
CUYAS VIDAS SE OFRECEN ANTE
TU ALTAR, PORQUE SON TUYOS.
PROTÉGELOS, PORQUE ESTÁN EN EL
MUNDO AUNQUE NO PERTENECEN
AL MUNDO.
CUANDO LOS TIENTEN Y SEDUZCAN
LOS PLACERES TERRENOS, ACÓGELOS
EN TU CORAZÓN, ALIENTA EN ELLOS
SU ELECCIÓN DE ESTAR CRUCIFICADOS
PARA EL MUNDO Y RENUEVA
EN ELLOS EL ASPIRAR A SER SANTOS,
PORQUE TÚ ERES SANTO Y LOS
QUIERES SANTOS.
CONFÓRTALOS EN LAS HORAS DE
SOLEDAD Y TRISTEZA, CUANDO
TODA SU VIDA DE SACRIFICIO POR
LAS ALMAS LES PAREZCA INÚTIL.
RENUEVA EN ELLOS LA ALEGRÍA DE
SABER QUE TODA SU VIDA 
LA GASTAN EN EL SERVICIO PASTORAL
POR AMOR A TI.
CUÍDALOS Y ACUÉRDATE, OH SEÑOR,
QUE SUS CORAZONES SON HUMANOS
Y FRÁGILES. CONCÉDELES ENTRAR
SIEMPRE EN DIÁLOGO CONTIGO Y
PONER SU CORAZÓN EN TUS MANOS.
HAZLES SENTIR QUE EN SU
FRAGILIDAD TU AMOR
TRIUNFARÁ Y LOS HARÁ FUERTES
EN LA LUCHA, Y QUE TÚ, SEÑOR
TE CUBRIRÁS DE GLORIA Y
ALCANZARÁS VICTORIAS EN ELLOS.
GUÁRDALOS TAN PUROS COMO
LA HOSTIA QUE DIARIAMENTE OFRECEN,
HAZLOS VIVIR EN PLENITUD LO QUE CELEBRAN
Y DÍGNATE, SEÑOR, BENDECIR
TODOS SUS PENSAMIENTOS,
PALABRAS Y ACCIONES QUE
LLEVAN EL SELLO DE TU AMOR
POR LA SALVACIÓN DEL MUNDO.

AMÉN.


Con autorización eclesiástica.

SEÑOR, NECESITAMOS SACERDOTES SANTOS.




NECESITAMOS, SEÑOR, SACERDOTES SANTOS

Ciertamente el pueblo de Dios, a través de la historia, ha tenido a bien considerar la súplica insistente por la petición de pastores según el corazón de Jesucristo, a la cual Dios, como buen Padre, ha querido responder con profunda benevolencia, alimentando la fe de la Iglesia con un buen número de Santos, hombres y mujeres entregados totalmente al servicio de Dios, ejemplo de ellos son los sacerdotes.

La anterior es una petición que en este siglo XXI, cada vez se eleva con más fuerza ante la falta de hombres entregados a un servicio extraordinario, de los cuales Dios quiere disponer para ser verdaderos maestros en la purificación de las vidas humanas. Es cierto que Dios sigue llamando pero el hombre por su libre voluntad, que por Dios mismo le fue dada, decide no responder con generosidad a este llamado, se tiene miedo al compromiso que éste exige y, en consecuencia, no se da cuenta del grandioso proyecto que Dios le tiene preparado para ser completamente feliz toda su vida.

En definitiva, todos estamos llamados a ser santos pero en mayor responsabilidad aquél que se le ha conferido el sacramento del orden, porque en su fragilidad pecadora, ha querido Dios resguardar los tesoros de su multiforme gracia, que son los Sacramentos, de los cuales el pueblo de Dios se sirve para acercarse un poco más hacia el escalón último de la Santidad. Así pues el sacerdote debe convertirse en verdadero templo puro que resguarda los manjares de Dios, demostrándolo con el ejercicio de su vida imitada a la de Cristo Buen Pastor que “no vino a ser servido sino a servir”, sellando con su sangre en el madero su amor profundo por su Padre, y sus hermanos los hombres.

La responsabilidad del consagrado en esta cuestión de Santidad se da en una dualidad, que es la de tomar el camino particular que se nos otorga por el bautismo, pero también, ser maestro capaz de instruir a otros hacia el modelo de perfección que es Jesucristo. En el Sacramento del orden se configuran los presbíteros con Cristo Sumo y Eterno Sacerdote, como ministros de la Cabeza, para construir y edificar todo su cuerpo, que es la Iglesia. Cierto es que ya en la consagración del bautismo, recibimos el signo y don de tan gran vocación y gracia, a fin de que, aun con la flaqueza humana, los puedan y deban aspirar a la perfección, según la palabra del señor: “vosotros, pues, sed perfectos, como es perfecto vuestro padre celestial” (Mt 5, 48). De esta manera observamos que el sacerdote está obligado en todos los aspectos a representar a Cristo aquí en la Tierra, con un rostro lleno de amor y de misericordia hacia los fieles. Y que por este mismo hecho de personificar al mismo Jesucristo, es cubierto de una gracia particular para que pueda alcanzar mejor, por el servicio de los fieles que se le han confiado y de todo el pueblo de Dios, la perfección de Aquel a quien representa, y cure la flaqueza humana de la carne, y lod conduzca la santidad de aquel que fue hecho para nosotros pontífice “santo, inocente, incontaminado” (Heb 7- 26).

“Necesitamos señor sacerdotes santos”, es la expresión de un pueblo que tiene ese espíritu de sequedad, de hombres que sean como espejos que dejen trasparentar un poquito de la santidad del mismo Dios. Hombres fuera de lo común que demuestren ese deseo ardiente de hacer la voluntad del Padre y no la propia, serenos, sencillos. Hombres cuya existencia sólo se comprenda en el servicio a los demás y a dar culto a Dios. Hombres que encuentren el sentido trascendente y con ello se esfuercen por realizarse en las virtudes humanas, hombres que no se callen ante los abusos de diversos líderes sociales, hombres llenos del espíritu de Dios, hombres que sean el signo de esperanza ante un ambiente de pecado y de tristeza, etc., en fin miles de peticiones que surgen en el cristiano a raíz de la problemática vivida en la sociedad.

En este sentido profundo el pueblo orante debe estar bien consciente de la realidad que viven los sacerdotes, de que no es tan fácil el camino que han decidido seguir, puesto que, si fuera sencillo, muchos se animarían a realizarse como uno de ellos. Al contrario, requiere de un gran esfuerzo por optar a no pertenecer a este mundo sino al eterno que el mismo Cristo nos promete, y en este sentido el sacerdote está inserto al mundo, en el cual debe vencer poco a poco los goces vanos que éste le presenta. Son muchas las tentaciones y, sobre todo, son más recurrentes en ellos que se esfuerzan por la santidad, por esto debemos entender que no han sido llamados porque son perfectos, sino que se esfuerzan por serlo, y que en este camino de constante purificación, puede haber tropiezos, que deben ser entendidos por la sociedad con un signo de completa madurez, por el simple hecho de que tienen naturalidad propensa al pecado.

Por lo tanto, nuestro compromiso como pueblo de Dios es grande, puesto que tenemos el profundo deber de orar por la santificación de los futuros sacerdotes y de los que ya están ejerciendo su ministerio, para que el que los ha llamado, les ayude a vencer las tentaciones del pecado y los mantenga fieles en sus mandatos. Convenzámonos de que necesitan de nuestra ayuda en todos los aspectos, pero sobre todo en la súplica constante a Nuestro Señor, que oye las plegarias de su pueblo y que no le desampara por ser un Padre infinitamente bueno. Y así santificándose los sacerdotes, pueda también el pueblo de Dios santificarse y llegar a expresar esa frase de San Agustín: “Nos hiciste señor para ti y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en ti”





"Oren al dueño de la mies, para que envíe más operarios…", nos dice Jesús.

Jesús pasa, en algún momento de nuestra vida; nos mira con amor a los ojos y nos llama, a una vocación específica: algunos a la vida sacerdotal; a otros, al matrimonio, a la vida consagrada o laical… Llama y a unos "los elige", esperando nuestra respuesta libre, generosa y fiel. Para que, desde "nuestra entrega en el amor generoso", los demás puedan descubrir" su presencia salvadora"…

Dejemos que dios mire nuestra familia. no tengamos miedo…El Señor, tal vez quiere elegir a uno de nuestros hijos, familiares o amigos para "el sacerdocio o la vida consagrada". como dice el Papa Benedicto. "El no quita nada, y lo da todo. quien se da a Él, recibe el ciento por uno…"

Oremos, para que el buen dios nos regale "muchas y santas vocaciones sacerdotales o a la vida consagrada".

Aquí, les dejo esta hermosa Plegaria de un Obispo… que todos podemos rezar en "familia"…



ORACIÓN PARA PEDIR "SANTOS SACERDOTES"

"SEÑOR ,
necesitamos Sacerdotes,
pero sacerdotes calcados en Ti.

No queremos sacerdotes ocasionales,
sino Sacerdotes a toda hora y auténticos.
Que nos transmiten a Ti sin términos medios,
sin restricciones, sin miedos.

QUEREMOS sacerdotes que consagran Hostias,
pero sobre todo almas transformadas en Ti.

Sacerdotes que hablen con la vida,
más que títulos académicos.
sacerdotes que gasten su sacerdocio,
en vez de estudiar cómo salvaguardar "su dignidad".

SEÑOR;
el hombre de hoy no ha cambiado mucho
del hombre de tu tiempo:
todavía tiene hambre, todavía tiene sed:
hambre y sed de Ti, y que Tú sólo puedes apagar.

DANOS, entonces, sacerdotes colmados de ti:
sacerdotes que nos den a Ti, esto es lo único que necesitamos.

A NOSOTROS, SEÑOR, nos sirven
sacerdotes de corazón abierto,
de manos agujereadas, de mirada limpia.

BUSCAMOS sacerdotes que sepan rezar,
más que organizar.

Sacerdotes que sepan hablar contigo,
porque cuando un sacerdote reza,
el pueblo está seguro.

HOY, SEÑOR, están de moda las encuestas;
se hacen sondeos acerca de cómo debe ser,
acerca del sacerdote que queremos,
acerca del tipo de Iglesia que queremos.

PERDÓNAME, SEÑOR,
jamás he respondido a estos requerimientos,
pero a Ti, Señor, te lo puedo decir:
el sacerdote lo quiero amasado en oración.

DANOS, SEÑOR, sacerdotes de rodillas callosas,
que sepan esperar, expiar, implorar…

AH, SEÑOR, me olvidaba:
Háznos dignos de tener sacerdotes así. 
Amén ".

¡ Oremos en familia, ofreciendo un Padre nuestro al Señor ¡…

María Reina y Madre de los sacerdotes;
ruega por nuestros sacerdotes, házlos fieles y entregados.

Así sea.

PRECES y ORACIONES POR LOS SACERDOTES.




A nuestro Santísimo Padre el Papa,
Dale Señor tu corazón de Buen Pastor.

A los sucesores de los Apóstoles,
Dales Señor, solicitud paternal por sus
sacerdotes.

A los Obispos puestos por el Espíritu Santo,
Compromételos con sus ovejas, Señor.

A los párrocos,
Enséñales a servir y a no desear ser
servidos, Señor.

A los confesores y directores espirituales,
Hazlos Señor, instrumentos dóciles de
tu Espíritu.

A los que anuncian tu palabra,
Que comuniquen espíritu y vida, Señor.

A los que trabajan por la juventud,
Que la comprometan contigo, Señor.

A los que trabajan entre los pobres,
Haz que te vean y te sirvan en ellos,
Señor.

A los que atienden a los enfermos,
Que les enseñen el valor del
sufrimiento, Señor.

A los sacerdotes pobres,
Socórrelos, Señor.

A los sacerdotes enfermos,
Sánalos, Señor.

A los sacerdotes ancianos,
Dales alegre esperanza, Señor.

A los tristes y afligidos,
Consuélalos, Señor.

A los sacerdotes turbados,
Dales tu paz, Señor.

A los que están en crisis,
Muéstrales tu camino, Señor.

A los calumniados y perseguidos,
Defiende su causa, Señor.

A los sacerdotes tibios,
Inflámalos, Señor.

A los desalentados,
Reanímalos, Señor.

A los que aspiran al sacerdocio,
Dales la perseverancia, Señor.

A todos los sacerdotes,
Dales fidelidad a Ti y a tu Iglesia,
Señor.

A todos los sacerdotes,
Dales obediencia y amor al Papa,
Señor.

A todos los sacerdotes,
Que vivan en comunión con su Obispo,
Señor.

Que todos los sacerdotes,
Sean uno como Tú y el Padre, Señor.

Que todos los sacerdotes,
Promuevan la justicia con que Tú eres
justo.

Que todos los sacerdotes,
Colaboren en la unidad del presbiterio,
Señor.

Que todos los sacerdotes, llenos de Ti,
Vivan con alegría en el celibato, Señor.

A todos los sacerdotes,
Dales la plenitud de tu Espíritu y

transfórmalos en Ti, Señor.

De manera especial te ruego por aquellos sacerdotes por quienes he recibido tus gracias; el sacerdote que me bautizó, los que han absuelto mis pecados reconciliándome contigo y con tu Iglesia, aquellos en cuyas Misas he participado y que me han dado tu cuerpo en alimento, los que me han transmitido tu palabra y conducido hacia Ti.

*************

FORMULA BREVE

A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.


ORACIÓN

Divino Corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria de tu Padre, te rogamos por todos los sacerdotes, Señor. Por tu Espíritu Santo llénalos de fe, de celo y amor. Así sea.


ORACIÓN PARA OFRECERLA COMUNION POR LOS SACERDOTES

Padre Celestial, para mayor gloria de tu Santo Nombre, te ofrecemos al Verbo Encarnado que acabamos de recibir en el Sacramento de su Amor, y en quien tienes todas tus complacencias. Nos ofrecemos en su unión por manos de María Inmaculada, por la santificación y multiplicación de tus sacerdotes.


Derrama en ellos tu Divino Espíritu, enciéndelos en amor a la Cruz y haz muy fecundo su apostolado. Amén.

OFRECIMIENTO AL VERBO ENCARNADO

Padre Santo, por las manos de María te ofrecemos como víctima al Verbo Encarnado, en quien tienes todas tus complacencias. Impulsados por la caridad que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones, nos ofrecemos constantemente en su unión como hostias vivas y nos sacrificaremos por tu amor en las ocasiones que se nos presenten, implorando gracias para el mundo y la Iglesia, especialmente para los sacerdotes.


Jesús, Salvador de los hombres, ¡sálvalos!

PRECES POR LOS SACERDOTES.


A nuestro Santísimo Padre el Papa, Dale Señor tu corazón de Buen Pastor.

A los sucesores de los Apóstoles, Dales Señor, solicitud paternal por sus sacerdotes.

A los Obispos puestos por el Espíritu Santo,Compromételos con sus ovejas, Señor.

A los párrocos, Enséñales a servir y a no desear ser servidos, Señor.

A los confesores y directores espirituales, Hazlos Señor, instrumentos dóciles de tu Espíritu.

A los que anuncian tu palabra, Que comuniquen espíritu y vida, Señor.

A los asistentes de apostolado seglar,Que lo impulsen con su testimonio,Señor.

A los que trabajan por la juventud, Que la comprometan contigo, Señor.

A los que trabajan entre los pobres, Haz que te vean y te sirvan en ellos, Señor.

A los que atienden a los enfermos,Que les enseñen el valor del sufrimiento, Señor.

A los sacerdotes pobres, Socórrelos, Señor.

A los sacerdotes enfermos, Sánalos, Señor.

A los sacerdotes ancianos, Dales alegre esperanza, Señor.

A los tristes y afligidos,Consuélalos, Señor.

A los sacerdotes turbados, Dales tu paz, Señor.

A los que están en crisis, Muéstrales tu camino, Señor.

A los calumniados y perseguidos, Defiende su causa, Señor.

A los sacerdotes tibios, Inflámalos, Señor.

A los desalentados, Reanímalos, Señor.

A los que aspiran al sacerdocio, Dales la perseverancia, Señor.

A todos los sacerdotes, Dales fidelidad a Ti y a tu Iglesia,Señor.

A todos los sacerdotes, Dales obediencia y amor al Papa,Señor.

A todos los sacerdotes, Que vivan en comunión con su Obispo, Señor.

Que todos los sacerdotes, Sean uno como Tú y el Padre, Señor.

Que todos los sacerdotes, Promuevan la justicia con que Tú eres justo.

Que todos los sacerdotes, Colaboren en la unidad del presbiterio, Señor.

Que todos los sacerdotes, llenos de Ti,Vivan con alegría en el celibato, Señor.

A todos los sacerdotes, Dales la plenitud de tu Espíritu y transfórmalos en Ti, Señor.

De manera especial te ruego por aquellos sacerdotes por quienes he recibido tus gracias; el sacerdote que me bautizó, los que han absuelto mis pecados reconciliándome contigo y con tu Iglesia, aquellos en cuyas Misas he participado y que me han dado tu cuerpo en alimento, los que me han transmitido tu palabra y conducido hacia Ti. 

FORMULA BREVE - A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.


ORACIÓN  - Divino Corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria de tu Padre, te rogamos por todos los sacerdotes, Señor. Por tu Espíritu Santo llénalos de fe, de celo y amor. Así sea.


ORACIÓN PARA OFRECER LA COMUNION POR LOS SACERDOTES - Padre Celestial, para mayor gloria de tu Santo Nombre, te ofrecemos al Verbo Encarnado que acabamos de recibir en el Sacramento de su Amor, y en quien tienes todas tus complacencias. Nos ofrecemos en su unión por manos de María Inmaculada, por la santificación y multiplicación de tus sacerdotes.

Derrama en ellos tu Divino Espíritu, enciéndelos en amor a la Cruz y haz muy fecundo su apostolado. Amén.

OFRECIMIENTO AL VERBO ENCARNADO -  Padre Santo, por las manos de María te ofrecemos como víctima al Verbo Encarnado, en quien tienes todas tus complacencias. Impulsados por la caridad que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones, nos ofrecemos constantemente en su unión como hostias vivas y nos sacrificaremos por tu amor en las ocasiones que se nos presenten, implorando gracias para el mundo y la Iglesia, especialmente para los sacerdotes.

Jesús, Salvador de los hombres, ¡sálvalos!

EN CONMEMORACIÓN DE LOS 60 AÑOS DE ORDENACIÓN SACERDOTAL DEL SANTO PADRE

TU ES PETRUS


INTENCIONES DEL SANTO PADRE - JULIO 2011

Intención General. 
Para que los cristianos contribuyan a aliviar, especialmente en los países más pobres, el sufrimiento material y espiritual de los enfermos de SIDA.

Intención Misionera.
Por los religiosos que operan en territorios de misión, para que sean testimonios de la alegría del Evangelio y signo viviente del amor de Cristo.

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En su autobiografía, el entonces cardenal Joseph Ratzinger dice que el momento más importante de su vida fue su ordenación sacerdotal. En el siguiente video se narra como el joven Ratizinger pudo realizarse en el sacerdocio en medio de las crisis sociales y políticas de la época.







Luego, reviva los momentos de la ordenación sacerdotal del actual Papa en este video sin editar que data de hace 60 años, tiempo desde el cual Joseph Ratzinger es sacerdote.





Oración por el Papa Benedicto XVI.
De Sacerdote Eterno 

Mi Señor Todopoderoso y humilde, Hijo de la Virgen Concebida sin mancha. El más bello, el más rico, el más poderoso, el más perfecto y cumplido de todos los amantes.

Mi Salvador y mi dueño: Te suplico santifiques y cuides al Santo Padre, a todos los sacerdotes y a los seminaristas del mundo entero.

Apártalos de las tentaciones y líbralos del maligno, del mundo, de la carne; y cuando los lobos de los sentidos los asalten, ¡Sálvalos por medio de María! Mi Señor de misericordia infinita, danos muchas familias santas cuyos frutos sean muchos sacerdotes santos. Virgen María, Reina de los sacerdotes junto con tu Divino Esposo, el Espíritu Santo; ¡Transfórmalos a todos en tu Hijo Jesús!

Amén.

ORACIONES POR LOS SACERDOTES.


"Señor Jesús, Pastor Supremo del rebaño,te rogamos que por el inmenso amor y misericordia de Tu Sagrado Corazón,atiendas todas las necesidades de tus sacerdotes.Te pedimos que retomes en Tu Corazón todos aquellos sacerdotes que se han alejado de tu camino,que enciendas de nuevo el deseo de santidad en los corazones de aquellos sacerdotes que han caído en la tibieza,y que continúes otorgando a tus sacerdotes fervientes el deseo de una mayor santidad.Unidos a tu Corazón y el Corazón de María,te pedimos que envíes esta petición a Tu Padre celestial en la unidad del Espíritu Santo. 

Amén."



ORACIÓN POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES

De Santa Teresita del Niño Jesús

OH Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra
la obra divina de salvar a las almas
protege a tus sacerdotes (especialmente a: ..............)
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.
Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS,
que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO,
y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.
Haz que se preserven puros sus Corazones,
marcados con el sello sublime del SACERDOCIO,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice Sus trabajos y fatigas,
y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo.
Amén


Oración a Sta. Teresita del Niño Jesús por los sacerdotes 

Santa Teresita del Niño Jesús, hoy alabo a Dios por las gracias que manifestó en ti, y te doy las gracias por haberle correspondido hasta el grado de convertirte en una gran santa.


Te encomiendo en todo momento a este sacerdote que ha dedicado su vida a Dios y te pido que lo ayudes a vencer todos los obstáculos que él pudiera encontrar en su camino.

Ayúdalo en los momentos de tentación, ayúdalo a vencerlos en el instante. Enséñalo a amar a Dios como tú lo amas. Ayúdalo a ser un sacerdote santo y fiel, ayúdalo a ser un gran confesor. Todo esto te lo pido con mucho amor. Amén.

Hoy también te quiero pedir por __________,de ti aprendí a amar a los sacerdotes y a apreciar lo difícil que es su tarea, si tratan de hacerlo por sus propias fuerzas. 




ORACIÓN POR LOS SACERDOTES
de la exhortación apostólica Juan Pablo II


Oh María...


Oh María,
Madre de Jesucristo y Madre de los sacerdotes:
acepta este título con el que hoy te honramos
para exaltar tu maternidad
y contemplar contigo
el Sacerdocio de tu Hijo unigénito y de tus hijos,
oh Santa Madre de Dios.


Madre de Cristo,
que al Mesías Sacerdote diste un cuerpo de carne
por la unción del Espíritu Santo
para salvar a los pobres y contritos de corazón:
custodia en tu seno y en la Iglesia a los sacerdotes,
oh Madre del Salvador.


Madre de la fe,
que acompañaste al templo al Hijo del hombre,
en cumplimiento de las promesas
hechas a nuestros Padres:
presenta a Dios Padre, para su gloria,
a los sacerdotes de tu Hijo,
oh Arca de la Alianza.


Madre de la Iglesia,
que con los discípulos en el Cenáculo
implorabas el Espíritu
para el nuevo Pueblo y sus Pastores:
alcanza para el orden de los presbíteros
la plenitud de los dones,
oh Reina de los Apóstoles.


Madre de Jesucristo,
que estuviste con Él al comienzo de su vida y de su misión,
lo buscaste como Maestro entre la muchedumbre,
lo acompañaste en la cruz,
exhausto por el sacrificio único y eterno,
y tuviste a tu lado a Juan, como hijo tuyo:
acoge desde el principio
a los llamados al sacerdocio,
protégelos en su formación
y acompaña a tus hijos
en su vida y en su ministerio,
oh Madre de los sacerdotes. 

Amén 




Ofrecidas por la gentileza de
 APOSTOLADO DE ORACIÓN POR LOS SACERDOTES.

Oración a la Santísima Virgen por los sacerdotes 


Madre Nuestra María Santísima, Madre del verdadero Dios por quien, en quien y con quien vivimos, hoy te suplico humildemente que intercedas por tu hijo, _________. Pídele a Dios Espíritu Santo, encender en el corazón de este sacerdote tuyo el FUEGO DE SU AMOR. Un fuego que le de calor a él primero y luego que la chispa de ese fuego contagie a todos los que se acerquen a él. Un fuego que caliente a los que tengan frío en su corazón, que sea una llama de amor que no se apague nunca, ni de noche ni de día. Que sea un fuego que queme todo los resentimientos, todos los malos recuerdos, todo lo negativo, todo el dolor, toda la falta de amor, todo lo que necesita renovarse. Y luego que brote de ese mismo corazón un RÍO DE AGUA VIVA, un río que apague primero la sed de este tu siervo, su sed de Dios, su sed del Amor de Dios, su sed por la salvación de las almas. Y después que sea una fuente de donde las almas puedan encontrar y experimentar el AMOR DE DIOS, su misericordia, su perdón por medio de la absolución dada por Tu Hijo Jesucristo a través de las manos de este sacerdote tuyo. Madre Nuestra, este AMOR, este Fuego, esta AGUA VIVA es urgente que Dios le permita a este sacerdote experimentarlos, para su propia paz, alegría y salvación y para compartirlas con todas las almas que Dios tenga destinadas que se salven a través de su contacto con este humilde sacerdote tuyo. Gracias por tu amor y tus cuidados maternales. Cúbrenos con tu manto y protégenos de todos los males y de las asechanzas del demonio. Sé tú nuestra guía, nuestro lucero, nuestro faro, enséñanos el camino al Cielo donde por medio del amor, la misericordia y el perdón de Dios esperamos gozar por siempre del Amor de Dios, junto contigo por siempre. Amén


Oración al Espíritu Santo por los sacerdotes 
           para pedir la renovación de los dones recibidos. 


Dios Espíritu Santo, en este día Te pido que vuelvas a inundar el alma de Tu sacerdote_________ como en el día de su ordenación. Que vuelva el a sentir el gozo, la felicidad, la emoción tan grande de ese día. Que nunca deje de sentir, lo que sintió ese primer día, que nunca se vaya a convertir su vida en una rutina, que cada día amanezca con el mismo celo y la misma voluntad de servirte, sirviendo a los demás.


Haz que de siempre buen ejemplo sin provocar envidias, haz que los que se acerquen a él sientan que se acercaron a Ti y que por medio de el tocaste sus vidas. Dale la humildad de reconocer que no somos nada, ni somos dignos de nada pero que por medio de Tu misericordia y por medio de Tu amor nos das todo sin merecerlo y que lo único que nos queda es aceptarlo y pasar cada instante de nuestras vidas agradeciéndotelo.

Fortalezca sus puntos débiles que son donde Tú manifiestas Tu gloria y sostén sus puntos fuertes y que sepa reconocer con humildad y con verdad que lo bueno que hay en él, no es más que un reflejo de Ti mismo.

No permitas que el diablo obstaculice su camino, que cuando lleguen las tentaciones tenga la fuerza para vencerlas al instante, que nunca llegue a ofenderte con la ayuda de Tu gracia. Que sepa reconocer al demonio cuando se le llegue a presentar disfrazado y que sepa ahuyentarlo con el nombre de Jesús y de María.

Tu pueblo, Señor, necesita que él y todos Tus sacerdotes sean santos y totalmente entregados a Tu servicio. Ayúdalos porque lo que Tú les pides es muy difícil y sin Ti nada podrán hacer.

Tú sabes todo lo que deseo pedir y no puedo expresar y lo tomas en cuenta. También Te pido por todas las intenciones que el tenga en su corazón. Que sus sueños, sus anhelos y sus deseos siempre estén de acuerdo con Tu voluntad. No permitas que conozca la tristeza, que su alegría interior sea tan grande que no haya nada que la pueda destruir ni afectar. Tú sabes que mi intención es la de pedir por el ahora y siempre con la esperanza de que escuches mis pobres oraciones.

Gracias por todo lo que nos das y esperamos un día por medio de Tu amor, Tu perdón, y Tu misericordia llegar a gozar contigo por toda la eternidad en el cielo. Así sea.

Oración al Espíritu Santo por los sacerdotes 

Ven Espíritu Santo, llena el corazón de Tú sacerdote, ___________, enciende en él el fuego de Tú amor con un fuego que enciende, que arda y que queme, hasta consumirlo al grado de que ya no quede nada de su viejo ser. Para que Tú puedas vivir, sentir, amar, moverte, y actuar por medio de él sin que nada Te estorbe.

Revive en él Tus frutos y Tus dones que han sellado su alma tres veces: en su bautismo, en su confirmación y en su ordenación sacerdotal. Hazlo sentir cual es el fruto y el don que Tu más deseas que se manifiesten en su persona y que sean el sello de su sacerdocio.

¡Hazlo santo ya! Tu Iglesia necesita con urgencia sacerdotes santos, pero ellos sólo lo podrán lograr con Tu ayuda y Tu gracia.

Yo sólo puedo pedirte por medio de mis pobres oraciones, pero Tú, Dulce Huésped del Alma, el Amor mismo puedes hacer que él logre todos Tus propósitos. Los propósitos que Tú has tenido para él desde que lo escogiste para sacerdote desde toda la eternidad. Te pido que mires su disposición de servirte con sus manos de barro, las cuales Tú puedes transformar en las Tuyas.

Ya sabes que yo especialmente pido para él, Tu paz, Tu amor, Tu pureza y Tu alegría, y sobre todo que nada ni nadie jamás pueda perturbarlo.

No permitas que ninguna alma se pierda de las que Tú le has encomendado y que el un día junto con todas ellas pueda tener la dicha de alabarte por toda la eternidad en el cielo. Así sea.

Oración para pedir la virtud de la castidad 
         para los sacerdotes y las personas consagradas 

Padre Omnipotente, en nombre de Tu único Hijo, Nuestro Señor Jesucristo en unión con el Espíritu Santo y a través de la intercesión de la Santísima Virgen María quiero pedirte por todas las personas que por amor a Ti han decidido vivir una vida pura y casta y ofrecerte sus vidas y todo su ser como un regalo.

Ayúdales, Padre Nuestro, Tu nuestro Creador, sabes aún mejor que ellos mismos lo que significa la sexualidad y la atracción sexual en la vida de cada persona. Es un instinto del ser humano, un instinto que nos diste para la conservación de la especie y que Tú tomas como regalo cuando alguien decide vencer ese instinto y ofrecerte su vida, su cuerpo, su mente, su voluntad, en una palabra todo su ser; para ponerlos a Tu servicio. Sabemos que los que lo logran Tú los premiarás con la corona de la virginidad, que serán los primeros en entrar al cielo y que los puros de corazón serán los que podrán verte y adorarte durante toda la eternidad.

El precio que hay que pagar es muy alto y Tú lo sabes mejor que nosotros mismos; por eso lo aprecias tanto. Tu has prometido que Tu gracia les basta, pero hazlos sabios para saber como lograrlo y como protegerlo y sobre todo como no dejarse engañar por el demonio, ya que el considera el lograr robarles esta perla; como uno de sus más grandes triunfos. Todo esto Te lo pido en nombre de Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, la pureza y la castidad personificada. Amén


Oración al Sr. San José por los sacerdotes 

O glorioso patriarca San José, padre tutelar de Nuestro Señor Jesucristo, en este día te pido por __________. El igual que tu fue tomado de entre los hombres para servir a Dios. Ayúdalo a imitar tu gran fe, tu castidad perfecta, tu entrega total al servicio de Dios sin mirar las consecuencias, tu humildad, tu trabajo constante, tu pobreza, tu obediencia, todas tus virtudes y tu SI heroico. Ayúdalo a imitarte a ti y a tu Hijo Jesús en todo. Ayúdalo a ser un buen sacerdote para los ojos de Dios, ayúdalo en su soledad y en sus momentos de tentación. Acompáñalo en todos los momentos difíciles de su vida y en sus momentos de alegría también. Defiéndelo de todos los que quieren hacerle algún daño físico o moral, como defendiste a Nuestro Señor Jesucristo, hasta que llegue al Reino de los cielos a gozar contigo para siempre de la presencia de Dios nuestro Padre. Amén.

Que Dios los bendiga a todos.


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís