FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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LAS IMPRESIONANTES PROFECÍAS DADAS POR LA VIRGEN A SOR MARIANA TORRES (+1935) SOBRE EL SIGLO XX [2012-07-29]

Imagen: forosdelavirgen.org

La Virgen María que se aparece en Medjugorje, Salta, Jacareí y en tantos lugares con distintos nombres, es la misma María -que con variaciones de lenguaje-, nos trasmite el mismo mensaje a todos los hombres, se hallen donde sea. A veces pareciera que su mensaje se refiere sólo a la localidad en la que aparece, pero si se considera su mensaje en oración, se podrá descubrir que habla a cada uno en cada rincón del planeta; algo similar a lo que sucede con las Escrituras.

Con esta advertencia es que podemos abordar los extraordinarios mensajes que Nuestra Señora del Buen Suceso le dio a sor Mariana de Jesús Torres a fines del siglo XVI y principios del XVII en Ecuador, diciéndole directamente que tales revelaciones se referían a sucesos que ocurrirían en el siglo XX.

Quien siga adelante leyendo este artículo podrá darse cuenta de la extraordinaria exactitud en las profecías hechas 3 o 4 siglos antes sobre nuestra época.


NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO, QUITO, ECUADOR

El Convento de la Inmaculada Concepción fue el primer convento de religiosas en la ciudad de Quito, Ecuador. La nobleza católica de la ciudad de Quito pidió al rey Felipe II este favor, para que las mujeres de la colonia pudieran disfrutar de los beneficios de la vida religiosa. Cinco hermanas profesas de la Orden fueron enviadas desde España, como Madres Fundadoras del nuevo Convento. Estuvieron acompañados por una niña de 13 años de edad, Mariana de Jesús Torres, la sobrina de la madre superiora. Ella se convertiría en la más conocida de las Madres Fundadoras, pero permaneció casi desconocida fuera del Ecuador hasta el siglo XX. El convento se fundó oficialmente el 13 de enero de 1577.

La joven aprendiz hizo un rápido avance en la vida espiritual y disfrutó de muchos favores del cielo. Ella también practicaba la penitencia severa y fue elegida por Dios para sufrir como alma víctima. Muchos de sus sufrimientos fueron ocasionadas por sus hermanas de religión, que eran poco estrictas, y que se rebelaban contra la forma austera de vida insistida por la Beata Beatriz de Silva y las madres fundadoras españolas, y requerido por la Santa Regla de la Comunidad. Finalmente, la Madre Mariana fue elegida para ser abadesa en lugar de su tía enferma, que murió poco después.


PRIMERA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO

Muy temprano en la mañana del 2 de febrero de 1594, la Madre Mariana estaba rezando en el coro alto del Convento, suplicando fervientemente a Jesús y María por el alivio de las muchas pruebas severas del convento y la prevención de los muchos pecados. Durante su larga oración, oyó una voz dulce llamarla por su nombre. Mirando rápidamente, vio a la Santísima Virgen María con el Niño Jesús en su brazo izquierdo. Cuando le preguntó quién era ella, Nuestra Señora respondió:

“Yo soy María del Buen Suceso, la Reina del Cielo y la Tierra… Como su madre, llevo (al Niño Jesús) aquí, en mi brazo izquierdo, de modo que juntos podamos frenar la mano de la Justicia Divina, que está siempre dispuesta a castigar a este infortunado y criminal mundo.”

“En la diestra, llevo el báculo que ves, por el deseo de gobernar este convento como abadesa y madre… Satanás comenzará a tratar de destruir esta obra de Dios … Pero no tendrá éxito, porque soy la Reina de las Victorias y la Madre del Buen Suceso, y es bajo esta invocación que deseo ser conocida en todo tiempo…”

La Santísima Virgen María coloca al Niño Jesús en los brazos de la Madre Mariana, dándole un fuerte deseo de sufrir como alma víctima.


NUESTRA SEÑORA PIDE QUE SEA HECHA UNA ESTATUA

Nuestra Señora se apareció muchas veces más a la Madre Mariana. Durante la aparición del 16 de enero de 1599, Nuestra Señora mandó a la Madre Mariana fabricar una estatua que la representara a ella como se apareció a la religiosa. Luego le ordenó que midiera su altura con la cuerda de su hábito religioso. Nuestra Señora prometió:

“Cuando las tribulaciones del espíritu y los sufrimientos del cuerpo les opriman y parezca que se ahogan en un mar sin fondo, miren a mi Santa Imagen, que será para ustedes una estrella de los náufragos. Que siempre estará ahí, dispuesta a escuchar sus lamentos y calmar su llanto. Dígales que siempre deben recurrir a su madre con fe y amor…”


LAS ADVERTENCIAS SOBRE EL SIGLO XX

Temprano en la mañana del 21 de enero de 1610, la Madre Mariana se vio favorecido por la aparición de los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Entonces apareció la Virgen y relató muchas predicciones:

“Te hago saber que a partir del final del siglo XIX y poco después de mediados del siglo XX, en lo que hoy es la Colonia y luego será la República del Ecuador, las pasiones estallarán y habrá una corrupción total de las costumbres (morales), ya que Satanás reinará casi por completo por medio de las sectas masónicas.”

“Ellos se centrarán principalmente en los niños con el fin de mantener la corrupción. ¡Ay de los niños de esos tiempos! Va a ser difícil recibir el Sacramento del Bautismo, y también el de la Confirmación… A menudo, durante esta época, los enemigos de Jesucristo, instigados por el diablo, robarán hostias consagradas de las iglesias, para que puedan profanar las especies eucarísticas…
“En cuanto al Sacramento del Matrimonio… va a ser atacado y profanado profundamente… El espíritu católico rápidamente decaerá; la preciosa luz de la fe poco a poco se extinguirá… Sumado a esto estarán los efectos de la educación laica, que serán una de las razones de la escasez de vocaciones sacerdotales y religiosas.

“El sacramento del Orden, serán ridiculizado, oprimido y despreciado… El diablo tratará de perseguir a los ministros del Señor en todo lo posible, el hará el trabajo con cruel y sutil astucia, para desviarlos del espíritu de su vocación y corromper a muchos de ellos. Estos sacerdotes depravados, que escandalizarán al pueblo cristiano, traerán el odio de los malos católicos y de los enemigos de la Iglesia Católica Romana y la caída de todos los sacerdotes de la Iglesia Apostólica…”

“Además, en estos tiempos infelices, habrá un lujo desenfrenado, que atrapará al resto en el pecado y conquistará innumerables almas frívolas, que se perderán. La inocencia casi ya no se encontrará en los niños, ni la modestia en las mujeres. En este supremo momento de necesidad de la Iglesia, el que debe hablar se callará”.


LAS APARICIONES SE DARÁN A CONOCER EN EL SIGLO XX

Temprano en la mañana del 2 de febrero de 1610, Nuestra Señora se apareció nuevamente a la Madre Mariana y repitió su demanda de tener una estatua. Luego añadió:
“Dile al Obispo que es mi voluntad y la voluntad de mi Hijo Santísimo que su nombre se oculte a toda costa… porque no es apropiado para cualquier persona en el momento presente conocer los detalles o el origen de cómo esta estatua vino a realizarse. Este conocimiento sólo vendrá para el público en general en el siglo XX.”

“En esa época la Iglesia se encontrará atacada por hordas terribles de la secta masónica, y esta pobre tierra ecuatoriana estará agonizando a causa de la corrupción de las costumbres, el lujo desenfrenado, la prensa impía, y la educación secular. Los vicios de la impureza, la blasfemia, y el sacrilegio dominarán en este depravado tiempo de desolación, y quien debe hablar estará en silencio…”


LA ESTATUA ES TERMINADA POR LOS ÁNGELES

El escultor de la estatua de Nuestra Señora del Buen Suceso es llamado para esta tarea por la misma Virgen. Sin embargo, el trabajo se previó que fuera completado por los Ángeles. La Madre Mariana fue testigo de este prodigio temprano en la mañana del 16 de enero de 1611. Ella vio en una visión a la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María, los nueve coros de ángeles, y en particular a los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael, junto con el seráfico San Francisco. Estos últimos cuatro se acercaron a la estatua y acabaron la obra que el escultor había tenido la intención de terminar ese mismo día. Entonces vio a la Virgen entrar y animar la estatua. Todos estos hechos fueron atestiguado por la Madre Mariana al obispo, antes de que él solemnemente consagrara e instalara la estatua. El escultor, también declaró que no había terminado la estatua, y que debía ser el trabajo de Ángeles.


CINCO PROFECÍAS PARA NUESTROS TIEMPOS

La más importante de las apariciones de Nuestra Señora del Buen Suceso tuvo lugar cerca del final de vida de la Madre Mariana. La mañana del 2 de febrero de 1634, la Fiesta de la Purificación de la Santísima Virgen María, la Madre Mariana encontraba orando ante el Santísimo Sacramento, suplicándole poder estar unida a Él y ser devorada en ese amor que pertenece a la Virgen. También le recordó proteger y preservar a sus hijas de su convento amado.

Cuando terminó la oración, vio la luz del santuario extinguida por sí misma, dejando al altar completamente a oscuras. Nuestra Señora se le apareció para decirle que el Señor había oído sus clamores y pondría fin a su exilio terrenal en menos de un año. “Prepara tu alma para que, cada vez mas purificada, puedas entrar en la plenitud a la alegría del Señor ¡Oh! ¡si los mortales, y, en particular, las almas religiosas, pudieran saber lo que es el Cielo y lo que es poseer a Dios! ¡De qué manera diferente vivirían! ¡Ni ellos mismos escatimarían sacrificios con el fin de poseerlo!”

La Santísima Virgen María explicó a continuación los cinco sentidos de la luz del Tabernáculo que se había extinguido ante los ojos de la madre de Mariana.

I. ”El significado primero es que al final del siglo XIX y en el siglo XX, varias herejías se propagarán en esta tierra, entonces habrá una república libre. A medida que estas herejías se extiendan y dominen, la preciosa luz de la Fe se extinguirá en las almas por la casi total corrupción de las costumbres (moral). Durante este período, habrá grandes calamidades físicas y morales, tanto públicas como privadas.

“El pequeño número de almas que se oculten, conservarán el tesoro de la fe ylas virtudes sufrirán un martirio indeciblemente cruel y prolongado. Muchas de ellas sucumbirán a la muerte por la violencia de sus sufrimientos, y los que se sacrifiquen por la Iglesia y el país se contarán como mártires.

“Los hombres libres de la esclavitud de esas herejías, aquellos a quienes el amor misericordioso de Mi Hijo Santísimo destinará para la restauración,tendrán una gran fuerza de voluntad, constancia, valor y mucha confianza en Dios. Para probar esta fe y la confianza de los justos, habrá ocasiones en las que todo parecerá estar perdido y paralizado. Esto, entonces, será el feliz comienzo de la restauración completa.”

Estas almas escogidas, que restablecerán la salud de la Iglesia, son descritas en detalle como los apóstoles de los últimos tiempos, por San Luis María de Montfort en su Verdadera Devoción a la Santísima Virgen María.

II. ”El segundo significado,” Nuestra Señora dijo, “es que mi convento, siendo muy reducido en tamaño, se sumergirá en un océano insondable de amargura indescriptible, y parecerá estar ahogándose en las aguas de diversas tribulaciones.” Muchas vocaciones auténticas perecerán, continuó. La injusticia entrará incluso en este convento, “disfrazada bajo el nombre de la caridad falsa, causando estragos en las almas.” Y las almas fieles, llorando e implorando en secreto que estos terribles tiempos se acorten, sufrirán un martirio lento y continuo.

III. ”La tercera razón de que se dé la extinción de la lámpara se debe alespíritu de impureza que satura la atmósfera de aquellos tiempos. Al igual que un océano sucio, correrá a través de las calles, plazas y lugares públicos, con una libertad asombrosa.”

“No habrá casi ningún alma virgen en el mundo”, la Virgen dijo. La delicada flor de la virginidad se vería amenazada por la completa aniquilación. Sin embargo,prometió que siempre habría algunas almas buenas en los claustros donde puedan echar raíces, crecer y vivir como un escudo para desviar la ira divina. ”Sin virginidad”, Ella dijo”, sería necesario que el fuego del cielo cayera sobre estas tierras para purificarlos.”

IV. La cuarta razón para que la lámpara se apague es que las sectas masónicas, después de haber infiltrado a todas las clases sociales, sutilmente introducirán su enseñanza en los ambientes domésticos con el fin de corromper a los niños, y el diablo se gloriará en el comedor con la exquisita delicadeza de los corazones de los niños.

“En estos tiempos desafortunados”, Nuestra Señora predijo, “el mal asaltará la inocencia infantil. De esta manera, las vocaciones al sacerdocio se perderán, lo que será una verdadera calamidad.”

Una vez más Nuestra Señora prometió que durante este tiempo todavía habría comunidades religiosas que sostengan a la Iglesia y sagrados ministros del altar -almas ocultas y bellas, que trabajarán con valentía y celo desinteresado por la salvación de las almas. ”Contra ellos”, advirtió, “los impíos desencadenarán una guerra cruel, dejando caer sobre ellos vituperios, calumnias y vejaciones con el fin de impedir el cumplimiento de su ministerio. Pero, al igual que columnas firmes, se mantendrán firmes y lo enfrentarán todo con el espíritu de humildad y sacrificio con el que ellos están investidos, en virtud de los méritos infinitos de mi Santísimo Hijo, quién les amará en las fibras más íntimas de su Corazón Santísimo y tierno.”

Durante este tiempo, la Virgen predijo, “el clero secular estará muy lejos de su ideal, porque los sacerdotes se volverán descuidados en sus deberes sagrados. Perdiendo la brújula divina, apartarán del camino trazado por Dios para el ministerio sacerdotal y buscarán el bienestar y la riqueza, que se esforzarán por obtener indebidamente.”

“La Iglesia sufrirá en esta ocasión -la noche oscura de la falta de un Prelado y Padre que vele por ellos con amor paternal, dulzura, fortaleza, discernimiento y prudencia. Muchos perderán su espíritu, poniendo sus almas en gran peligro”.

Nuestra Señora continuó explicando la cuarta razón para la extinción de la luz del Tabernáculo: “Por lo tanto, recen con insistencia sin cansarse y lloren con lágrimas amargas en el secreto de su corazón. Imploren a nuestro Padre Celestial, por el amor del Corazón Eucarístico de Mi Hijo Santísimo y de su Preciosa Sangre derramada con tanta generosidad… El podría tener piedad de sus ministros, poniendo fin a aquellos tiempos ominosos, y enviando a la Iglesia el Prelado que restaure el espíritu de sus sacerdotes.

“Mi Hijo Santísimo y yo amaremos a este hijo predilecto con un amor de predilección, y le haremos el regalo de una capacidad poco común, humildad de corazón, docilidad a la inspiración divina, fortaleza para defender los derechos de la Iglesia, y un corazón compasivo, para que, como otro Cristo, él ayude a los grandes y pequeños, sin despreciar a las almas más desafortunadas que pidan por la luz y consejo en sus dudas y dificultades. En sus manos se colocarán la balanza del Santuario, para que todo sea pesado con la debida medida, y Dios sea glorificado.”

Nuestra Señora continuó: “La tibieza de todas las almas consagradas a Dios en el estado sacerdotal y religiosa retrasará la llegada de este Prelado y Padre. Esto, entonces, será la causa de la maldición del diablo que tomará de posesión de esta tierra, donde alcanzará sus victorias por medio de un extranjero y sin fe, tan numerosas que, como una nube negra, se oscurecerán los cielos puros de la entonces República consagrada al Sagrado Corazón de mi Divino Hijo.”

“Con esta gente, todos los vicios van a entrar, lo que atraerá a su vez todo tipo de castigo, tales como plagas, hambrunas, luchas internas y conflictos con otras naciones, y la apostasía, la causa de la perdición de tantas almas tan queridas por Jesucristo y por mí.”

“Con el fin de disipar esta nube negra que impide a la Iglesia de disfrutar el día claro de la libertad, habrá una guerra formidable y espantosa, que verá el derramamiento de sangre de compatriotas y extranjeros, de sacerdotes, seglares y religiosos. Esta noche será la más horrible, ya que, humanamente hablando, el mal parecerá triunfar.”

“Esta, pues, marcará la llegada de mi hora, cuando yo, de una manera maravillosa destronaré a los soberbios y maldeciré a Satanás, pisoteándolo bajo mis pies y atándolo en el abismo infernal. Así, la Iglesia y el país estarán finalmente libres de su cruel tiranía.”

V. La quinta razón de que la lámpara se haya extinguido es debido a la laxitud y la negligencia de aquellos que poseen una gran riqueza, que estarán con indiferencia y verán a la Iglesia siendo oprimida, la virtud siendo perseguida, y el triunfo del diablo, sin emplear sus riquezas piadosamente para la destrucción de este mal y la restauración de la fe. Y también es debido a la indiferencia de la gente al permitir que el nombre de Dios se extinga progresivamente y la adhesión al espíritu del mal, entregándose libremente a los vicios y las pasiones.

“¡Ay! ¡Mi hija predilecta! Si se te hubiera dado para vivir en esa época tenebrosa, morirías de pena al ver todo lo que les he revelado a vosotros, que tendrá lugar. ¡Pero Mi Hijo Santísimo y yo tenemos un amor tan grande por esta tierra, nuestra herencia, que deseamos, incluso ahora la aplicación de tus sacrificios y oraciones para acortar la duración de tal terrible catástrofe!”

Abrumada por la magnitud de los males que veía y las incontables almas que serían condenados en estos tiempos, la Madre Mariana cayó inconsciente. Allí, las hermanas la encontraron como si estuviera muerta, aplicándole golpes en su corazón. Todos los esfuerzos del médico para devolverle la conciencia fueron inútiles. De hecho, dijo, humanamente hablando, su vida debe haber terminado por el shock que había recibido.

Las hermanas la rodearon, suplicando al cielo para que les dejara su gran tesoro, la última de las madres fundadoras, “el pilar de la observancia, la columna de la casa”. Dos días más tarde, la Madre Mariana abrió los ojos, animó a sus hermanas a continuar siguiendo la Regla, y las consoló diciendo que ella se quedaría con ellos por un poco más de tiempo.


ÚLTIMA APARICIÓN DE NUESTRA SEÑORA DEL BUEN SUCESO

En los últimos diez meses de su vida, nunca la Madre Mariana recuperó el vigor de su salud y se vio obligada a menudo a guardar cama. En la enfermedad, así como en salud, ella edificó la Comunidad con su ejemplo. En medio de sus dolores intensos, siempre mantuvo una sonrisa en sus labios, una admirable serenidad y un espíritu imperturbable, propio de un alma cuya vida se había desarrollado a la sombra de la Cruz.

Tarde en la noche del 8 de diciembre de 1634, la Fiesta de la Inmaculada Concepción, Nuestra Señora se le apareció por última vez a la Madre Mariana. Ella estuvo acompañada de nuevo por los Arcángeles San Miguel, San Gabriel y San Rafael. Después de muchas revelaciones de Nuestra Señora concluyó:

“En el siglo XX, esta devoción (a Nuestra Señora del Buen Suceso) hará prodigios en lo espiritual, así como en la esfera temporal, porque es la Voluntad de Dios reservar esta advocación y el conocimiento de tu vida para ese siglo, cuando la corrupción de las costumbres será casi general y la preciosa luz de la fe casi se haya extinguido…”

La Madre Mariana de Jesús Torres murió de una muerte santa a las 3:00 pm el 16 de enero 1635, tal como lo había predicho.

Una y otra vez durante los últimos cuatrocientos años, las profecías de Nuestra Señora del Buen Suceso se han cumplido.

Los siglos XIX y XX demostraron que la exactitud de las profecías fue sorprendente. Es evidente que el significado del mensaje de Nuestra Señora, y la devoción a Nuestra Señora del Buen Suceso, ahora es aún más importante en el siglo XXI. Como vemos, el mundo está sumido en el error, la herejía y la sensualidad, por no hablar de los vicios de todo tipo. El llamado de Nuestra Señora a la oración, la reparación y la penitencia se vuelve aún más urgente. ¿Cómo no podemos oír la súplica de Nuestra Señora y esforzarnos todos los días para consolar su corazón tierno e Inmaculado y el Sagrado Corazón de su Divino Hijo?

FUENTE: profeciasyrevelaciones.blogspot.com/

PROFECÍA DE LA VIRGEN MARÍA EN MEDJUGORJE HACE 30 AÑOS, SE ESTÁ CUMPLIENDO


En Rusia parece estar pasando lo que predijo María iba a suceder.

El Muro de Berlín cayó oficialmente el 9 de noviembre de 1989, y con ello comenzó la disolución de la Unión Soviética, el primer experimento de socialismo real que espació sus errores por el mundo según la terminología de Fátima.

Pero en 1981, cuando la debacle soviética no estaba en el horizonte de nadie, la Reina de la Paz de Medjugorje predijo la conversión de Rusia, que es a lo que aparentemente estamos asistiendo.



Mientras los gobiernos de Occidente promueven el aborto y la despoblación, el gobierno ruso pone cada vez más trabas al aborto y llama a tener más hijos.

Los gobiernos occidentales persiguen a quienes expresan su opinión contra la homosexualidad y promocionan el matrimonio homosexual, mientras el gobierno ruso prohíbe la propaganda homosexual entre niños.

Y lo más significativo, mientras occidente se seculariza y los gobiernos recortan la libertad religiosa, el cristianismo florece en Rusia y toda manifestación estatal es custodiada por el patriarcado de la Iglesia Ortodoxa Rusa. 

Sin embargo también hay signos de que el Kremlin está apoyándose en la religión para afianzar su poder, y usaría a la Iglesia ortodoxa rusa como brazo ejecutor espiritual de su política, de marcado tinte autoritario como lo fue el régimen soviético.

Pero claro, el momento histórico nunca es fácil observar con claridad para los contemporáneos, porque todo se entremezcla, siempre hay contradicciones y la marcha no es nunca lineal como la suelen presentar los libros que cuentan la historia del período, un tiempo después.

Además hay que acordarse de que estamos en occidente, por lo menos la inmensa mayoría de nuestros lectores son de ahí, y somos bombardeados por la épica y lógica occidental, con la guerra fría todavía en nuestro recuerdo y por las rivalidades subterráneas entre la Iglesia Católica Romana y la Ortodoxa Rusa. Y es razonable entonces que leamos más cosas contra Rusia que a su favor.

Todo esto es buen material para discernimiento.


LEYES RUSAS SOBRE LA PROPAGANDA HOMOSEXUAL Y EL ABORTO

El gobierno ruso había aprobado en el 2013 una ley que prohíbe la publicidad que muestre o mencione relaciones sexuales homosexuales, con lo cual está soportando el asedio de varios gobiernos occidentales, en especial el norteamericano incluyendo al presidente Obama, que se vio con mayor intensidad en los Juegos Olímpicos de Invierno en la localidad de Sochi.

Pero la reacción de Rusia ha sido aumentar la apuesta política y ha elaborado un reciente informe donde acusa a la Unión Europea de “la difusión de sus valores neoliberales como un estilo de vida universal para todos los demás miembros de la comunidad internacional.”

“Esto es particularmente evidente en su agresiva promoción de los derechos de las minorías sexuales. Se han hecho intentos para hacer cumplir a los demás países una visión ajena de la homosexualidad y los matrimonios del mismo sexo como una norma de vida y una cierta clase de un fenómeno social natural que merece apoyo a nivel estatal.”
Y también ha doblado su apuesta moral, al proponer ampliar la ley – que prohíbe la publicidad homosexual entre niños -, para incluir la promoción a los niños de cualquier actividad sexual fuera del matrimonio natural. 

Los cambios en la ley eliminan el término de la actividad sexual “no tradicional”, y cambia la fraseología de la prohibición de propaganda de cualquier relación sexual entre los niños menores de edad, paraquitar en la mente de los niños la idea de una “prioridad de las relaciones sexuales”.

En el 2012 el país aprobó leyes restrictivas sobre el aborto – las primeras leyes de este tipo desde la caída del comunismo. Estos hechos sociales son importantes y tal vez incluso proféticos.

Y recientemente está abriendo centros de apoyo en los hospitales para que las mujeres no aborten.



PATRIARCAS ARMADOS CON AGUA BENDITA E INCIENSO EN LOS ACTOS PÚBLICOS

Mientras que el Gobierno de los Estados Unidos comienza a quitarles a los ciudadanos la libertad religiosa, el Gobierno ruso está inesperadamente financiando la restauración de las Iglesias ortodoxas con dinero de los impuestos públicos.

En un encuentro con el Patriarca en el monasterio de Danilov a finales de 2009, el primer ministro ruso, Vladimir Putin, anunció que el gobierno proporcionaría casi 100 millones de dólares para restaurar los sitios sagrados, monasterios e iglesias destruidas durante la conducción atea del siglo pasado por la Unión Soviética contra la religión.
Ahora en Rusia, las ceremonias inaugurales son atendidas por los patriarcas vestidos de negro, armados con agua bendita e incienso. Obispos ortodoxos rusos se ven regularmente en las instalaciones militares realizando ceremonias religiosas, cuando las fuerzas armadas estadounidense persiguen cualquier actividad religiosa.

Recientemente, la Iglesia Ortodoxa Rusa ha dado su bendición a los hombres y mujeres que controlan las armas nucleares de Rusia. Sacerdotes, encabezados por el obispo Amvrosy de Bronnitsy, cantaron himnos, quemaron incienso, rociaron agua bendita sobre las cabezas nucleares y bendijeron toda la instalación responsable del almacenamiento y mantenimiento del arsenal nuclear del país.

A principios de 2012 un submarino nuclear ruso, Aleksandr Nevsky, fue nombrado así después que el submarino fuer dotados de una capilla ortodoxa el honor al santo. El submarino es ahora el segundo submarino nuclear equipado con una capilla junto a sus misiles balísticos nucleares. La Aleksandr Nevsky, es la sexta capilla militar consagrada a la flota de Rusia en naves de guerra con arsenal nuclear.


MEDJUGORJE LO PROFETIZA APOYÁNDOSE EN FÁTIMA

Se ha dicho a menudo que Medjugorje es la continuación y cumplimiento de Fátima. Fátima es vista por los intelectuales católicos y expertos del Vaticano como el evento más profético en historia de la Iglesia Católica desde los tiempos de Jesucristo.

Una asombrosa profecía se produjo en Medjugorje el 1 de noviembre de 1981, seis meses después del intento fallido del asesino búlgaro Mehmet Ali Agca para asesinar al Papa Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro.

En 1981, la Unión Soviética seguía siendo un Estado ateo – en guerra con la fe y el cristianismo – el Papa era una verdadera amenaza para el régimen totalitario – y con esto en mente, es asombroso pensar que la Virgen María, el 1 de noviembre 1981, dijo a los seis jóvenes videntes de Medjugorje que: "Rusia llegará a glorificar más a Dios. Occidente ha hecho progresar la civilización, pero sin Dios, y actúa como si fueran su propio creador”. 


RENACIMIENTO ESPIRITUAL EN EL PUEBLO Y GOBIERNO RUSOS

Es muy importante entender este preciso vocabulario. Hoy vemos a los líderes de Rusia, el presidente Vladimir Putin y el primer ministro Dimity Medvedev, que asisten a la iglesia regularmente, y ambos hombres se consideran devotos cristianos ortodoxos rusos.

Ellos se ven a menudo en público venerando a la Virgen María y besando iconos benditos de la Virgen. El año pasado, VladimirPutin esperaba en una larga fila con bajas temperaturas de congelación para ver una reliquia – el cinturón de la Virgen María. Cuando llegó se puso de rodillas delante de la reliquia y oró por la fertilidad de la población rusa.
Es llamativo el renacimiento espiritual en Rusia que se celebra en un momento en que una crisis de fe, provocada por la catástrofe de abuso sexual clerical y la apostasía, está envolviendo a la Iglesia Católica y a gran parte de la cristiandad, tanto en Europa como en los Estados Unidos.

“Rusia llegará a glorificar más a Dios”. Algunos expertos en política exterior están reportando que la intrusión en los asuntos del gobierno ruso por parte de la Iglesia Ortodoxa está emergiendo como una definición de políticas para el Estado ruso y sus ciudadanos.



EL RENACIMIENTO DE LA FE EN RUSIA ES COMPARABLE AL RENACIMIENTO DEL ISLAM

Estos eventos emergentes religiosos en Rusia y Occidente habrían sido casi imposibles de predecir en 1981, sin embargo, el regreso de Rusia hacia la religión es precisamente lo que la Virgen María en Medjugorje dijo al mundo que iba a pasar. La Reina de la Paz es la única en predecir el estado actual de Rusia.

Pocos meses antes de morir, Christopher Hitchens, uno de los pocos que estaba prestando atención a la renovación religiosa en Rusia, escribió:

El segundo de los dos imperios que han participado en esta hecatombe de la civilización en nombre de su propia religión, me refiero a la rusa, muestra signos reales también de nostalgia imperial. Nadie aquí, supongo, habrá olvidado el momento en que George Bush conoció a Vladimir Putin, que había elegido para el día decorar su pecho con un crucifijo Ortodoxo Ruso de su abuela, suficiente para que el presidente quedara convencido y dijera que sólo con mirar esos hermosos ojos límpidos fue suficiente para ver que era una persona de profunda espiritualidad y sensibilidad. 

Pero ahora usted no tiene que utilizar gran parte de su imaginación cuando ve las inauguraciones, todas las ceremonias inaugurales asistidas por los patriarcas vestidos de negro, balanceando sus inciensos, exigiendo y obteniendo privilegios sobre otras iglesias y otras religiones en Rusia, restaurando el equilibrio político y clerical, que a grandes rasgos, sustentaba el absolutismo ruso y la autocracia hasta la gran catástrofe de 1914. Hasta ahora, estos son los únicos dos imperios que presenten este signo de renacimiento religioso: Rusia y el mundo musulmán.

También es importante entender que antes de la profecía sorprendente en Medjugorje de un renacimiento religioso en Rusia,las profecías de la Virgen María en Fátima también revelaron exactamente cómo se desarrollaría la historia.



EL ITINERARIO QUE COMIENZA EN FÁTIMA, PASA POR JUAN PABLO II Y LLEGA A MEDJUGORJE

La Santísima Virgen María en 1917 no sólo advirtió sobre el aumento del ateísmo en Rusia, sino también predijo que si Rusia es “consagrada a Su Corazón Inmaculado” un período de paz seguiría. Curiosamente, la Hermana Lucía, una de las tres videntes de Fátima, dijo que “El mensaje de Fátima se aplica a Rusia. Fátima y Rusia son uno“.

Nuestra Señora en 1917 dijo:

“Yo vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón. Si se atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz, si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Al final, mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre deberá consagrar Rusia a mí corazón, y se convertirá, y un período de paz será otorgado al mundo”. 
El pontificado del Papa Juan Pablo II fue definido por su papel en la derrota del comunismo ateo incluyendo “la consagración del Mundo a su Corazón Inmaculado”, cumpliendo de manera indirecta deseo de la Virgen en 1984; quizás de una manera defectuosa y no ortodoxa respecto a las palabras de María, pero están los frutos. 

Un amigo cercano del Papa Juan Pablo II, el Obispo Hnlinca, dijo sobre la relación entre la Unión Soviética y la Madre Santísima: “El mensaje de Fátima se aplica a Rusia. Fátima y Rusia son uno. A ningún país del mundo ella amó tanto como a Rusia, y en ninguna parte son tantos los corazones que oran a ella como en Rusia. A menudo he dicho a satanás con respecto al comunismo, ‘Hiciste un error estratégico cuando elegiste a Rusia como el lugar de la batalla. Rusia es el país de la Virgen. Aquí se le llama Bogorodica, lo que significa Madre de Dios. Tú perderás en Rusia. Ya estás en el bando perdedor”.



EL CORDÓN QUE ATA MEDJUGORJE A FÁTIMA

En gran medida, las apariciones y profecías relacionadas con Fátima fueron sobre Rusia y otra gran profecía es que Medjugorje es la continuación y cumplimiento de Fátima.

En 1984 el Obispo Paul Maria Hnilica, SJ informó que el Papa Juan Pablo II le dijo que Medjugorje es la “continuación de Fátima”, y luego, en agosto de 1991, la Virgen María, en un mensaje especial para el mundo, dijo a un vidente, seis años después que el Papa recordó la conexión de Medjugorje con Fátima: “Hago un llamado a todos ustedes, queridos hijos a orar y a ayunar aún con más firmeza. Los invito a rezar para que los secretos que comenzaron en Fátima puedan cumplirse. Los invito, queridos hijos, a comprender la importancia de mi venida y la seriedad de la situación”.

Mira a Rusia como uno de los signos de las profecías de Medjugorje y tal vez verás cómo los secretos comienzan a desarrollarse.


FUENTE: forosdelavirgen.org

MILAGROS QUE OCURREN DURANTE LA SANTA MISA





MENSAJE DE LA VIRGEN A CATALINA RIVAS: REVELACIÓN SOBRE LA EUCARISTÍA. ... Si uno come de este pan, vivirá para siempre... Juan 6,51.


Jesucristo hoy te dice: "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» Juan 6:51

Lo que ocurre durante la Santa Misa es invisible a los ojos de los hombres, pero es tan tangible como lo debe ser nuestra fe en Dios. Y son los ojos de nuestra fe los que deben ver lo que Dios nos enseña hoy: aprender a vivir la Misa, por sus propios consejos y los de su Madre. Catalina Rivas nos comparte su testimonio donde ve y le es explicado lo que se vive en la misa a nivel espiritual [...]


youtube.com/user/amigosvenezolanoss


PROFECÍAS DE SAN JOSEMARÍA ESCRIVÁ DE LAS APOSTASÍAS EN LA IGLESIA


Las Tres Campanadas escritas antes de morir

Son muchos los hombres de Dios que han levantado sus voces para señalar las herejías, apostasías y malas conductas dentro de la Iglesia, sobre las que Benedicto XVI fue muy duro pidiendo a la grey católica que oraran por él para protegerlo de la “inmundicia” dentro de la iglesia, y Francisco ha sugerido situaciones parecidas. Pero un santo moderno, el Fundador del Opus Dei, San Josémaría Escrivá de Balaguer, envió tres cartas a los fieles de la Prelatura que hoy tienen tanta actualidad como en 1972-1974, cuando las escribió, previniendo a sus hijos de las dificultades dentro de la Iglesia.


A estas tres cartas escritas poco antes de su muerte se las conoce por las Tres Campanadas. No estaban destinadas al público en general, sino para uso restringido de los miembros de la Obra, aunque su contenido se fue dado a conocer poco a poco a través de la predicación y formación interna de la Obra. No es ningún secreto, pero en ellas San Josemaría ponía en guardia a todos sus hijos del peligro que corría la Iglesia con la infiltración de una serie de corrientes que afectaban claramente a la doctrina.

Solamente se conocen públicamente dos de ellas, pero todas son conocidas por la Autoridad competente en la Iglesia, ya que se incorporaron como documento en el Proceso de Canonización. Existe aceptación por parte de la Autoridad Máxima de la Iglesia de estas opiniones del Fundador del Opus Dei como legítimas, que más allá de ser opiniones, son una denuncia de los abusos que se llevaron a cabo en el postconcilio. Muchas de estas denuncias van más allá del peligro ya anunciado en su día por Pablo VI.

Para su discernimiento este documento que tiene 40 años.


CRISTIANOS CONTRACORRIENTE Y A PRUEBA

Tiempo de prueba son siempre los días que el cristiano ha de pasar en esta tierra. Tiempo destinado, por la misericordia de Dios, para acrisolar nuestra fe y preparar nuestra alma para la vida eterna.

Tiempo de dura prueba es el que atravesamos nosotros ahora, cuando la Iglesia misma parece como si estuviese influida por las cosas malas del mundo, por ese deslizamiento que todo lo subvierte, que todo lo cuartea, sofocando el sentido sobrenatural de la vida cristiana.

Llevo años advirtiéndoos de los síntomas y de las causas de esta fiebre contagiosa que se ha introducido en la Iglesia, y que está poniendo en peligro la salvación de tantas almas…

Convenceos, y suscitad en los demás el convencimiento, de que los cristianos hemos de navegar contra corriente. No os dejéis llevar por falsas ilusiones. Pensadlo bien: contra corriente anduvo Jesús, contra corriente fueron Pedro y los otros primeros, y cuantos —a lo largo de los siglos— han querido ser constantes discípulos del Maestro. Tened, pues, la firme persuasión de que no es la doctrina de Jesús la que se debe adaptar a los tiempos, sino que son los tiempos los que han de abrirse a la luz del Salvador. Hoy, en la Iglesia, parece imperar el criterio contrario: y son fácilmente verificables los frutos ácidos de ese deslizamiento. Desde dentro y desde arriba se permite el acceso del diablo a la viña del Señor, por las, puertas que le abren, con increíble ligereza, quienes deberían ser los custodios celosos…

Es hora, pues, de rezar mucho y con amor, y de pedir al Señor que quiera poner fin al tiempo de la prueba.

No podemos dejar de insistir. No buscamos nada para cada uno de nosotros, por interés personal; buscamos la santidad, que es buscar a Dios. Y Él espera que se lo recordemos con insistencia. Se están causando voluntariamente heridas en su Cuerpo, que va a ser muy difícil restañar. Nos dirigimos a la Trinidad Beatísima, Dios Uno y Trino, para que se digne acortar cuanto antes esta época de prueba. Lo suplicamos por la mediación del Corazón Dulcísimo de María; por la intercesión de San José, nuestro Padre y Señor, Patrono de la Iglesia universal, a quien tanto amamos y veneramos; por la intercesión de todos los Ángeles y Santos, cuyo culto algunos intentan extirpar de la Iglesia Santa…


LA CONFUSIÓN DENTRO DE LA IGLESIA

Resulta muy penoso observar que —cuando más urge al mundo una clara predicación— abunden eclesiásticos que ceden, ante los ídolos que fabrica el paganismo, y abandonan la lucha interior, tratando de justificar la propia infidelidad con falsos y engañosos motivos. Lo malo es que se quedan dentro de la Iglesia oficialmente, provocando la agitación. Por eso, es muy necesario que aumente el número de discípulos de Jesucristo que sientan la importancia de entregar la vida, día a día, por la salvación de las almas, decididos a no retroceder ante las exigencias de su vocación a la santidad…

La lucha interior —en lo poco de cada día— es asiento firme que nos prepara para esta otra vertiente del combate cristiano, que implica el cumplimiento en la tierra del mandato divino de ir y enseñar su verdad a todas las gentes y bautizarlas (cfr. Matth. XXVIII, 19), con el único bautismo en el que se nos confiere la nueva vida de hijos de Dios por la gracia.

Mi dolor es que esta lucha en estos años se hace más dura, precisamente por la confusión y por el deslizamiento que se tolera dentro de la Iglesia, al haberse cedido ante planteamientos y actitudes incompatibles con la enseñanza que ha predicado Jesucristo, y que la Iglesia ha custodiado durante siglos. Éste, hijos míos, es el gran dolor de vuestro Padre. Éste, el peso del que yo deseo que todos participéis, como hijos de Dios que sois. Resulta muy cómodo —y muy cobarde— ausentarse, callarse, diluidos en una ambigua actitud, alimentada por silencios culpables, para no complicarse la vida. Estos momentos son ocasión de urgente santidad, llamada al humilde heroísmo para perseverar en la buena doctrina, conscientes de nuestra responsabilidad de ser sal y luz.

Hemos de resistir a la disgregación, cuidando sobrenaturalmente nuestra propia entrega y sembrando sin desmayos, con decisión, con serenidad y con fortaleza, la doctrina y el espíritu de Jesucristo.


POCAS VOCES SE ALZAN

Considerad que hay muy pocas voces que se alcen con valentía, para frenar esta disgregación. Se habla de unidad y se deja que los lobos dispersen el rebaño; se habla de paz, y se introducen en la Iglesia —aun desde organismos centrales— las categorías marxistas de la lucha de clases o el análisis materialista de los fenómenos sociales; se habla de emancipar a la Iglesia de todo poder temporal, y no se regatean los gestos de condescendencia con los poderosos que oprimen las conciencias; se habla de espiritualizar la vida cristiana y se permite desacralizar el culto y la administración de los Sacramentos, sin que ninguna autoridad corte firmemente los abusos —a veces auténticos sacrilegios— en materia litúrgica; se habla de respetar la dignidad de la persona humana, y se discrimina a los fieles, con criterios utilizados para las divisiones políticas.

Toda esa ambigüedad es camino abierto, para que el diablo cause fácilmente sus estragos, más cuando se ve que es corriente —en todas las categorías del clero— que muchos no prediquen a Jesucristo y, en cambio, parlotean siempre de asuntos políticos, sociales —dicen—, etc., ajenos a su vocación y a su misión sacerdotal, convirtiéndose en instrumentos de parte y logrando que no pocos abandonen la Iglesia…

No se puede imponer por la fuerza la verdad de Cristo, pero tampoco podemos permitir que, con la violencia de los hechos, nos dominen como ciertos y justos, criterios que son una patente deserción del mensaje de Jesucristo: esta violencia se comete por algunos, impunemente, dentro de la Iglesia. Sería una deslealtad y una falta de fraternidad con el pueblo fiel, no resistir al presuntuoso orgullo de unos pocos que han maleado ya a tantos, sobre todo en el ambiente eclesiástico y religioso.

Comprended que no exagero. Pensad en la violencia que sufren los niños: desde negarles o retrasarles el bautismo arbitrariamente, hasta ofrecerles como pan del alma catecismos llenos de herejías o de diabólicas omisiones; o en la que se actúa con la juventud, cuando —¡para atraerla!— se presentan principios morales equivocados, que destrozan las conciencias y pudren las costumbres. Violencia se hace, también diabólica, cuando se manipulan los textos de la Sagrada Escritura y se llevan al altar en ediciones equívocas, que cuentan con aprobaciones oficiales. Y no podemos dejar de ver el brutal atropello que se impone a los fieles, y en los fieles al mismo Jesucristo, cuando se oculta el carácter de sacrificio de la Santa Misa o cuando el dinero de las colectas se malgasta en propagar ideas ajenas al enseñamiento de Jesucristo. Hijos, míos, nunca se ha hablado tanto de justicia en la Iglesia y, a la vez, nunca se ha empleado tanta injusta opresión con las conciencias…

Nos sentimos obligados a resistir a estos nuevos modernistas —progresistas se llaman ellos mismos, cuando de hecho son retrógrados, porque tratan de resucitar las herejías de los tiempos pasados—, que ponen todo en discusión, desde el punto de vista exegético, histórico, dogmático, defendiendo opiniones erróneas que tocan las verdades fundamentales de la fe, sin que nadie con autoridad pública pare y condene reciamente sus propagandas. Y si algún pastor habla decididamente, se encuentra con la sorpresa —amarga sorpresa— de no ser suficientemente apoyado por quienes deberían sostenerlo: y esto provoca la indecisión, la tendencia a no comprometerse con determinaciones claras y sin equívocos.

Parece como si algunos se empeñaran en no recordar que, a lo largo de toda la historia, los que guían el rebaño han tenido que asumir la defensa de la fe con entereza, pensando en el juicio de Dios y en el bien de las almas, y no en el halago de los hombres. No faltaría hoy quien tachara a San Pablo de extremista cuando decía a Tito cómo debería tratar a los que pervertían la verdad cristiana con falsas doctrinas: increpa illos dure, ut sani sint in fide(Tit. I, 13); repréndelos con dureza —le escribía el Apóstol—, para que se mantengan sanos en la fe. Es de justicia y de caridad, obrar así.

Ahora, sin embargo, se facilita la agitación con un silencio que clama al cielo, cuando no se coloca a los saboteadores de la fe en puntos neurálgicos, desde los que pueden sembrar la confusión «con aprobación eclesiástica». Ahí están tantos nuevos catecismos y programas de «enseñanza religiosa» testimoniando la verdad de lo que afirmo.



PREVENIDOS Y PIDIENDO AL SEÑOR

Hijos de mi alma, pidamos a Nuestro Señor que ponga término a esta dura prueba…

No podemos dormirnos, ni tomarnos vacaciones, porque el diablo no tiene vacaciones nunca y ahora se demuestra bien activo. Satanás sigue su triste labor, incansable, induciendo al mal e invadiendo el mundo de indiferencia: de manera que muchas gentes que hubieran reaccionado, ya no reaccionan, se encogen de hombros o ni siquiera perciben la gravedad de la situación; poco a poco, se han ido acostumbrando.

Esta carta es como una tercera invitación, en menos de un año, para urgir vuestras almas con las exigencias de la vocación nuestra, en medio de la dura prueba que soporta la Iglesia…

Os escribo para que estéis prevenidos ante los asaltos del diablo, que ataca a la hora undécima quizá, casi al fin de este caminar de aquí abajo…

No olvidéis el particular empeño que pone en estos tiempos el demonio, para lograr que los fieles se separen de la fe y de las buenas costumbres cristianas, procurando que pierdan hasta el sentido del pecado con un falso ecumenismo como excusa. Deseamos, tanto como el que más lo desee, la unión de los cristianos: y aun la de todos los que, de alguna manera, buscan a Dios. Pero la realidad demuestra que en esos conciliábulos, unos afirman que sí y —sobre el mismo tema— otros lo contrario. Cuando —a pesar de esto— aseguran que van de acuerdo, lo único cierto es que todos se equivocan. Y de esa comedia, con la que mutuamente se engañan, lo menos malo que suele producirse es la indiferencia: un triste estado de ánimo, en el que no se nota inclinación por la verdad, ni repugnancia por la mentira. Se ha llegado así al confusionismo: y se aniquila el celo apostólico, que nos mueve a salvar la propia alma y las de los demás, defendiendo con decisión la doctrina sin atacar a las personas…

Se escucha como un colosal non serviam! (Ierem. 11, 20) en la vida personal, en la vida familiar, en los ambientes de trabajo y en la vida pública. Las tres concupiscencias (cfr. 1 Ioann. 11, 16) son como tres fuerzas gigantescas que han desencadenado un vértigo imponente de lujuria, de engreimiento orgulloso de la criatura en sus propias fuerzas, y de afán de riquezas. Toda una civilización se tambalea, impotente y sin recursos morales…

En una palabra: el mal viene, en general, de aquellos medios eclesiásticos que constituyen como una fortaleza de clérigos mundanizados. Son individuos que han perdido, con la fe, la esperanza: sacerdotes que apenas rezan, teólogos —así se denominan ellos, pero contradicen hasta las verdades más elementales de la revelación— descreídos y arrogantes, profesores de religión que explican porquerías, pastores mudos, agitadores de sacristías y de conventos, que contagian las conciencias con sus tendencias patológicas, escritores de catecismos heréticos, activistas políticos.

Hay, por desgracia, toda una fauna inquieta, que ha crecido en esta época a la sombra de la falta de autoridad y de la falta de convicciones, y al amparo de algunos gobernantes, que no se han atrevido a frenar públicamente a quienes causaban tantos destrozos en la viña del Señor.

Hemos tenido que soportar —y cómo me duele el alma al recoger esto— toda una lamentable cabalgata de tipos que, bajo la máscara de profetas de tiempos nuevos, procuraban ocultar, aunque no lo consiguieran del todo, el rostro del hereje, del fanático, del hombre carnal o del resentido orgulloso…

El cinismo intenta con desfachatez justificar —e incluso alabar— como manifestación de autenticidad, la apostasía y las defecciones. No ha sido raro, además, que después de clamorosos abandonos, tales desaprensivos desleales continuaran con encargos de enseñanza de religión en centros católicos o pontificando desde organismos para-eclesiásticos, que tanto han proliferado recientemente.

Me sobran datos bien concretos, para documentar que no exagero: desdichadamente no me refiero a casos aislados. Más aún, de algunas de esas organizaciones salen ideas nocivas, errores, que se propagan entre el pueblo, y se imponen después a la autoridad eclesiástica como si fueran movimientos de opinión de la base…

Por desgracia, se observan también en la Iglesia sitios —cátedras de teología, catequesis, predicación— que deberían alumbrar como focos de luz, y se aprovechan —en cambio— para despachar una visión de la Iglesia y de sus fines totalmente adulterados. Hijos míos, es un grave pecado contra el Espíritu Santo, porque precisamente el Paráclito vivifica con su gracia y sus dones a la Iglesia (Catecismo Mayor de San Pío X, n. 143), establece allí el reinado de la verdad y del amor, y la asiste para que lleve con seguridad a sus hijos por el camino del cielo (ibid.).

Confundir a la Iglesia con una asamblea de fines más o menos humanitarios, ¿no significa ir contra el Espíritu Santo? Ir contra el Espíritu Santo es hacer circular, o permitir que circulen sin denunciar sus falsedades, catecismos heréticos o textos de religión que corrompen las conciencias de los niños, con enseñanzas dañosas y graves omisiones…

Errores y desviaciones, debilidades y dejaciones he dicho ya: y ahora —como siempre— el mal se envuelve diabólicamente en paños de virtud y de autoridad: y así resulta más fácil que se fortalezca y que produzca más daño. Porque aparecen gentes con una falsa religiosidad, saturada de fanatismo, que se oponen desde dentro a la Iglesia de Jesucristo, dogmática y jurídica, haciendo resaltar —con increíble desorden, cambiando por los del Estado los fines de la Iglesia— lo político antes que lo religioso.

Todo coopera al desprestigio general de la autoridad eclesiástica y a que no se corrijan con oportunidad y energía los desórdenes: los desatinos heréticos, la inestabilidad, la confusión, la anarquía en asuntos de fe y de moral, de liturgia y de disciplina. A esta situación la llaman algunos —defendiéndola— aggiornamento, cuando es relajación y menoscabo del espíritu cristiano, que trae como consecuencia inmediata —entre otros efectos— la desaparición de la piedad, la carencia de vocaciones sacerdotales o religiosas, el apartar a los fieles en general — ya lo dije— de las prácticas espirituales. Y, por tanto, menos trabajo en servicio de las almas, al paso que los eclesiásticos —al verse ineficaces— se muestran desgraciados y abandonan el proselitismo, porque piensan que procurarán también la infelicidad a otros…


EL MODERNISMO DENUNCIADO POR SAN PIO X

No se relee sin gran dolor lo que San Pío X describió en su encíclica Pascendi, cuando exponía las características del modernismo, que en ese documento definía como compendio de todas las herejías. Todo aquello que entonces el Magisterio universal de la Iglesia intentó atajar con penetrante visión y energía sobrenatural, aparecía ya con su enorme gravedad, pero era todavía un mal relativamente limitado a algunos sectores. En nuestros días ese mismo mal —idéntico en su inspiración de raíz y con frecuencia en sus formulaciones— ha resurgido violento y agresivo, con el nombre de neomodernismo, y en proporciones prácticamente universales. Aquella enfermedad mortal, antes localizada en unos pocos ambientes malsanos, y contenida dentro de esas fronteras por prudentes medidas de la Santa Sede, ha alcanzado aspectos de epidemia generalizada. Su extensión ha facilitado su virulencia y la manifestación de efectos monstruosos en cantidad y en calidad, que quizá ni siquiera hubiésemos podido imaginar ante los primeros brotes del modernismo.

Lo que inicialmente se mostraba sólo, aunque ya fuese muy grave, como la reducción de las Verdades dogmáticas a la simple experiencia subjetiva, conservando algún matiz espiritual, se ha degradado aún más: las hondas exigencias del alma —y aun las de la misma gracia divina— quedan disueltas en la horizontalidad sin relieve de lo mundano: identificando el amor de Dios con las aspiraciones o deseos más inmediatos del hombre-masa, sometido a los determinismos de la planificación materialista y atea, y a la de los instintos animales.

La soberbia de la vida (I Ioann. II, 16) presenta su vanidad total en la exteriorización de la concupiscencia de los ojos, ambición de poder y de bienes terrenos, sin mesura; y de la concupiscencia de la carne, sensualidad sin freno y degradación libertina. Es como la descomposición entera de un cuerpo, después de haber perdido el alma…

Si, para combatir eficazmente los males del modernismo, San Pío X —como de modo análogo había hecho antes León XIII— señalaba, entre los más importantes remedios que urgía poner, el fiel seguimiento de la filosofía y de la teología de Santo Tomás, es patente que ahora se impone como nunca el estricto cumplimiento de esa disposición. Con el Motu proprio Doctoris Angelici, San Pío X traducía, en normas disciplinares concretas, lo que había sido una constante recomendación de sus antecesores en la Sede de Pedro, desde el año 1325.

No me parece ocioso transcribir aquí algunas de las afirmaciones de ese documento pontificio:

se deben conservar santa e inviolablemente los principios filosóficos establecidos por Santo Tomás, a partir de los cuales se aprende la ciencia de las cosas creadas de manera congruente con la Fe, se refutan los errores de cualquier época, se puede distinguir con certeza lo que sólo a Dios pertenece y no se puede atribuir a nadie más, se ilustra con toda claridad la diversidad y la analogía existente entre Dios y sus obras.

Y añade:

por lo demás, hablando en general, estos principios de Santo Tomás no encierran otra cosa más que lo que ya habían descubierto los más importantes filósofos y Doctores de la Iglesia, meditando y argumentando sobre el conocimiento humano, sobre la naturaleza de Dios y de las cosas, sobre el orden moral y la consecución del fin último. Con un ingenio casi angélico, desarrolló y acrecentó toda esta cantidad de sabiduría recibida de los que le habían precedido, la empleó para presentar la doctrina sagrada a la mente humana, para ilustrarla y para darle firmeza.

Los puntos más importantes de la filosofía de Santo Tomás no deben ser considerados como algo opinable, que se pueda discutir, sino que son como los fundamentos en los que se asienta toda la ciencia de lo natural y lo divino. Si se rechazan estos fundamentos o se los pervierte, se seguirá necesariamente que quienes estudian las ciencias sagradas ni siquiera podrán captar el significado de las palabras, con las que el Magisterio de la Iglesia expone los dogmas revelados por Dios. Por eso quisimos advertir a quienes se dedican a enseñar la filosofía y la sagrada teología, que si se apartan de las huellas de Santo Tomás, principalmente en cuestiones de metafísica, será con gran detrimento.

Así, entre otras determinaciones, San Pío X exhortaba:

pondrán en esto un particular empeño los profesores de filosofía cristiana y de sagrada teología, que deben tener siempre presente que no se les ha dado facultad de enseñar, para que expongan a sus alumnos las opiniones personales que tengan acerca de su asignatura, sino para que expongan las doctrinas plenamente aprobadas por la Iglesia. Concretamente, en lo que se refiere a la sagrada teología, es Nuestro deseo que su estudio se lleve a cabo siempre a la luz de la filosofía que hemos citado.

¡Cuánto dolor se hubiese ahorrado a la Iglesia y cuánto daño se hubiese evitado a las almas, con la fiel obediencia a esos mandatos de San Pío X! Pido ahora a mis hijas y a mis hijos, precisamente en este año en el que se conmemora el VII centenario de la muerte del Doctor Angélico, que sigan delicadamente esas indicaciones de la Iglesia en el estudio y en la enseñanza de la doctrina filosófica y teológica, seguros de que también así contribuiremos a que, por la misericordia divina, las aguas vuelvan a su cauce…


FUENTE: Material preparado por http://forosdelavirgen.org en base a “Las Campanadas” de San José María Escrivá de Balaguer, Signos de estos Tiempos


LAS SANTAS LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO - Primera Parte -




Hermana María Marta Chambón

Francisca Chambon, nació de una familia modesta, pero muy cristiana, de labradores en el caserío de la Cruz Roja en Chambéry, el 6 de Marzo de 1841 (*). En el mismo día recibió el santo Bautismo en la iglesia parroquial de San Pedro de Lémenc.

Quiso Nuestro Señor desde muy temprano revelarse a esta alma inocente. Apenas tenía Francisca nueve años, cuando llevándola su tía un Viernes Santo a la adoración de la Cruz, Cristo, Nuestro Señor, se ofreció a sus miradas, desgarrado, ensangrentado, como en el Calvario. “¡Oh, en qué estado estaba!…”, nos dirá ella más tarde.

Esta fue una primera revelación de la Pasión del Salvador que tanto lugar había de tener en su existencia. Mas la aurora de su vida aparece sobre todo favorecida por las visitas de Jesús Niño. El día de su primera Comunión, Él vino a ella visiblemente; desde entonces, en cada una de sus Comuniones, hasta su muerte, será siempre el Niño Jesús a quien verá en la santa Hostia. Él se hace el compañero inseparable de su juventud, la sigue al trabajo en el campo, habla con ella por el camino, la vuelve a la choza paterna: “Estábamos siempre juntos… ¡Ay, qué feliz era yo! ¡tenía el paraíso en el corazón!…”, decía ella hacia el fin de su vida, recordando esos dulces y lejanos recuerdos.

En la época de estos precoces favores, Francisca no pensaba en hacer la confidencia de su vida de familiaridad con Jesús; se contentaba con gozar de ella, creyendo ingenuamente que todo el mundo poseía el mismo privilegio.

Sin embargo, el fervor y la pureza de esta niña no podían pasar desapercibidos al digno Cura de la parroquia; así la admitió con frecuencia a la santa Mesa. Y él fue quien descubrió en ella la vocación religiosa y la vino a presentar a nuestro Monasterio.

(1) No se encontrará aquí una Vida completa de la Hermana María Marta Chambon, sino sencillamente algunas indicaciones biográficas, encajando un Expuesto de su devoción preferida: La devoción a las Santas Llagas.

(*) Esta es la fecha correcta.



PRIMEROS AÑOS DE RELIGIÓN

Diez y ocho años tenía Francisca Chambón cuando la Visitación de Santa María de Chambéry le abrió sus puertas. Dos años después, en la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles, 2 de Agosto de 1864, pronunciaba los santos votos y tomaba lugar definitivamente, con el nombre de Hermana María Marta, entre las religiosas de velo blanco.

Nada en lo exterior prevenía en favor de la nueva esposa de Jesucristo. La belleza de la hija del Rey era verdaderamente toda interior… Dios, que, sin duda, se reservaba compensaciones, había tratado a la Hermana María Marta respecto a los dones exteriores con una verdadera parsimonia. Modales y lenguaje rústicos; un entendimiento más bien mediano, que ninguna cultura, ni aun somera, viniera a desarrollar; la Hermana María Marta no sabia leer ni escribir (1) -sentimientos que no se elevarán sino bajo la influencia divina; un temperamento vivo y algún tanto terco-; las Hermanas, sus compañeras, lo declaran sonriendo: “¡Oh! Santa: ¡era una verdadera santa!; pero ¡cuánto ejercitaba algunas veces! ¡La santa bien lo sabía! En su sencillez encantadora se quejaba a Jesús de tener tantos defectos: “Tus imperfecciones, la contestaba Él, son la mayor prueba de que todo lo que en ti pasa viene de Dios. Yo no te las quitaré nunca; son la tapa que oculta mis dones. ¿Tienes muchos deseos de ocultarte? ¡Yo tengo aún más que tú!…”

(1) Conviene no perder nunca de vista esta completa ignorancia de la Hermana María Marta; de una parte se admirarán de encontrar tanta exactitud doctrinal y precisión de expresión en una persona tan poco cultivada; por otra parte se excusará fácilmente lo que puede dejar que desear en “ciertos detalles que no se refieren a lo sustancial de las cosas” (Apreciación del R. P. Mazoyer, S. J.).

Enfrente de este retrato, se colocaría con gusto un segundo con líneas muy de otro modo atractivas. Bajo el exterior de un bloque informe, la observación más atenta de los Superiores no tardó en adivinar una fisonomía moral ya hermosísima y que se embellecería cada día bajo la acción del Espíritu de Jesús. Notábanse en ella de esos rasgos trazados con señales infalibles que revelan al Artista divino… y lo revelan tanto mejor cuanto que la falta de gracias de naturaleza no ha desaparecido. ¡En ese entendimiento tan corto, cuántas luces, cuántas ideas profundas! ¡En ese corazón sin cultura natural, qué inocencia, qué fe, qué piedad, qué humildad, qué sed de sacrificios! Bastará por el momento recordar el testimonio de su superiora, nuestra respetable Madre Teresa Eugenia Revel: La obediencia es todo para ella. El candor, la rectitud, el espíritu de caridad que la animan, su mortificación y, sobre todo, su humildad sincera y profunda, nos parecen los más seguros garantes de la conducta de Dios sobre este alma. Cuanto más recibe, mayor es el verdadero desprecio de sí misma, estando casi habitualmente aplastada por el temor de estar en ilusión. Dócil a los consejos que se la dan, las palabras del Sacerdote y de la Superiora tienen grande poder para darle la paz… Lo que nos tranquiliza, sobre todo, es su amor apasionado por la vida oculta; su imperiosa necesidad de ocultarse a toda mirada humana y el terror que tiene de que se den cuenta de lo que en ella pasa.”

Los dos primeros años de vida religiosa de nuestra Hermana se deslizaron bastante normalmente. Fuera de un don de oración poco ordinario, de un recogimiento perpetuo, de un hambre y sed de Dios siempre creciente, nada verdaderamente particular ni que haga prever cosas extraordinarias se advirtió en ella.

Pero en Septiembre de 1866, la joven conversa empieza a ser favorecida con frecuentes visitas de Nuestro Señor, de la Santísima Virgen, de las Almas del Purgatorio y de los Espíritus bienaventurados.

Jesús crucificado, sobre todo, la ofrece casi a diario sus Llagas divinas para contemplarlas, ya resplandecientes y gloriosas, ya lívidas y ensangrentadas, rogándola que se asocie a los dolores de su santa Pasión.



VELAS Y PENITENCIAS CORPORALES

Las Superioras, inclinándose ante las señales ciertas de la voluntad del cielo -señales sobre las cuales no podemos detenernos en este corto compendio-, se deciden poco a poco, a pesar de sus temores, a entregarla a las exigencias de Jesús Crucificado.

La Hermana María Marta se ve primero invitada a pasar las noches tendida sobre el suelo de su celda. Después recibe la orden de llevar día y noche un rudo cilicio. En seguida debe tejerse una corona de agudas espinas que no le permite descansar su cabeza sin sentir un vivo sufrimiento.

Al cabo de ocho meses, en Mayo de 1867, no contento de las noches pasadas en el suelo, con el cilicio y la corona de espinas, Jesús exige a la Hermana María Marta el sacrificio de su mismo sueño, mandándole velar sola, cerca del Santísimo Sacramento, mientras que todo dormía en el Monasterio.

A tales exigencias, no se encuentra a gusto la naturaleza. ¿Mas no es esto lo que premian habitualmente los favores divinos?… En el silencio de las noches, se comunica Nuestro Señor a su sierva del modo más maravilloso. Algunas veces, sin embargo, la deja luchar penosamente, durante largas horas, contra el cansancio y el sueño. Empero, lo más ordinario es que se apodere de ella inmediatamente y la arrebate en una especie de éxtasis. Él la confía sus penas y sus secretos de amor, la colma de caricias, toma su corazón para sumergirle en el suyo. Sus encantos sobre este alma humildísima, sencillísima y dócil crecen cada día.



TRES DÍAS DE ÉXTASIS

En el mes de Septiembre de 1867, la Hermana María Marta, así como se lo había anunciado el divino Maestro, cayó en un estado incomprensible, al que sería difícil dar nombre alguno. Se la veía tendida en su cama, inmóvil, sin habla, sin vista, no tomando alimento alguno; el pulso, sin embargo, era muy regular, y el color del rostro ligeramente sonrosado. Esto duró tres días, 26, 27 y 28, en honor de la Santísima Trinidad. Para la querida vidente fueron tres días de gracias excepcionales…

Todo el esplendor de los cielos vino a iluminar el humilde recinto adonde bajó la Santísima Trinidad. Dios Padre, presentándole a Jesús en una Hostia, le dijo: “Yo te doy Aquel que tan a menudo tú me ofreces”, y la dio la comunión. Después le descubrió los misterios de Belén y de la Cruz, ilustrando su alma con vivas luces sobre la Encarnación y la Redención.

Sacando en seguida de Sí mismo su Espíritu como un rayo de fuego, se lo dio: “¡Está ahí dentro, afirmó Él, la luz, el sufrimiento y el amor!… El amor será para Mí; la luz, para descubrir mi voluntad; el sufrimiento, en fin, para sufrir de momento en momento como Yo quiero que sufras tú.”

El último día, invitándola a contemplar en un rayo que del cielo bajaba hacia ella la Cruz de su Hijo, el Padre celestial la dio mejor a comprender las Llagas de Jesús para su bien personal. Al mismo tiempo, en otro rayo que partía de la tierra para llegar al cielo, ella vio claramente su “MISIÓN” y cómo debía hacer valer los méritos de las Llagas de Jesús para el mundo entero.



JUICIO DE LOS SUPERIORES ECLESIÁSTICOS

La Superiora y la directora de un alma tan privilegiada no podían tomar sobre sí solas la responsabilidad de este camino extraordinario. Consultaron a los Superiores eclesiásticos, particularmente a los Señores Canónigo Mercier, Vicario general y Superior de la Casa, sacerdote de muy buen criterio y grande piedad; R. P. Ambrosio, provincial de los Capuchinos de Saboya, hombre de gran valor moral y doctrinal, y Canónigo Bouvier, llamado “el Ángel de los Montes” capellán de la Comunidad, cuya reputación de ciencia y santidad salvaban los límites aún de nuestra Provincia.

El examen fue serio y completo. Los tres examinadores estaban acordes en afirmar que el camino por el que andaba la Hermana María Marta llevaba el Sello Divino.

Aconsejaron que se pusiera todo por escrito; pero, tan prudentes como ilustrados, juzgaron, por otra parte, que era necesario guardar estos hechos bajo el velo del secreto, hasta que agradara a Dios revelarlos por Sí mismo.

He aquí por qué la Comunidad permaneció ignorante de las insignes gracias con que era favorecida en uno de sus miembros -el menos apto, en el sentido humano- para recibirlos.

He aquí también por qué, teniendo como una consigna sagrada el parecer de los Superiores eclesiásticos, nuestra respetable Madre Teresa Eugenia Revel se puso a relatar día por día, con una exactitud escrupulosa, que llegaba hasta hacerla respetar ciertas faltas fruto de la ignorancia o de falta de memoria, las narraciones de la humilde conversa, a quien, por otra parte, Nuestro Señor daba orden de no ocultar nada a su Superiora:

“Declaramos aquí en presencia de Dios y de Nuestros Santos Fundadores, por obediencia y lo más exactamente posible, lo que creemos sernos enviado del cielo por una predilección toda amorosa del divino Corazón de Jesús, para la felicidad de nuestra Comunidad y para bien de las almas. Dios parece haber escogido en nuestra humilde familia el alma privilegiada que debe renovar en nuestro siglo la devoción a las Santas llagas de Nuestro Señor Jesucristo. Nuestra Hermanita Doméstica María Marta Chambon es la que el Salvador gratifica con su presencia sensible. La muestra cada día sus divinas Llagas, a fin de que haga valer constantemente sus méritos por las necesidades de la Santa Iglesia, la conversión de los pecadores, las necesidades de nuestro Instituto, y, sobre todo, por el alivio de las Almas del Purgatorio.

“Jesús hace de ella su juguete de amor y la víctima de su Beneplácito, y nosotras, llenas de reconocimiento, experimentamos en cada instante la eficacia de sus oraciones sobre el Corazón de Dios.”

Tal es la declaración con la que se abre la relación de nuestra respetable Madre Teresa Eugenia Revel, digna confidente de los favores de lo Alto. De estas notas tomamos las citas que siguen.



LA “MISIÓN”

“Una cosa me da pena -decía el dulcísimo Salvador a su siervecita-: es que hay almas que miran la devoción a mis Llagas con extrañeza, como despreciable, como una cosa que no conviene; por eso decae esta devoción y se la olvida.

“En el Cielo tengo Santos que han tenido una grande devoción a mis santas Llagas, pero en la tierra no hay casi nadie que me honre de esta manera.”

¡Qué bien fundada es esta queja! ¡En un mundo en donde gozar parece la única preocupación, ¡cuántas personas, aun cristianas, han perdido el sentido del sacrificio!… ¡Cuán pocas almas comprenden la cruz! ¡Cuán pocas son aficionadas a meditar la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, que San Francisco de Sales tan justamente llamaba “la verdadera escuela del amor, el más dulce y el más violento motivo de la piedad”.

Jesús, pues, no quiere que se quede sin explotar esta mina inagotable, que queden olvidados y perdidos los frutos de sus santas Llagas. Él se escogerá -¿no es esto lo que acostumbra?- el más humilde de los instrumentos para cumplir su obra de amor.

El 2 de Octubre de 1867, asistía la Hermana María Marta a una “toma de hábito”, cuando, entreabriéndosele la bóveda del Paraíso, vio allí desarrollarse la misma ceremonia en esplendores muy distintos de los de la tierra. Toda la Visitación del Cielo estaba presente; volviéndose hacia ella las primeras Madres, como para anunciarle una buena nueva, la dijeron gozosas: “El Padre Eterno ha dado a su Hijo a nuestra santa Orden de tres maneras:

1ª. Jesucristo, su Cruz y sus Llagas, a esta casa más particularmente.

2ª. Su sagrado Corazón.

3ª. Su santa Infancia para honrarla; es necesario que tengáis la sencillez del niño en vuestras relaciones con Él.”

Este triple don no parece nuevo. Remontándose al origen del Instituto, encontramos en la vida de la Madre Ana Margarita Clément, contemporánea de Santa Juana de Chantal, estas tres devociones, cuyo sello llevaron todas las Religiosas formadas por ella.

Quizá, y nos agrada creerlo, esta alma igualmente favorecida es la que, de acuerdo con nuestra Santa Madre y Fundadora, viene hoy a recordarlas a la elegida de Dios.

Algunos días más tarde, la respetable Madre María Paulina Deglapigny, fallecida hacía diez y ocho meses, se aparece a su antigua hija y la confirma este don de las santas Llagas: “La Visitación tenía ya una grande riqueza; pero no la tenía completa. Ved por qué es feliz el día en que he dejado la tierra, porque en lugar de tener solamente al Sagrado Corazón de Nuestro Señor, tendréis toda la santa Humanidad, es decir, sus sagradas Llagas. Esta gracia la he pedido para vosotras.”

¡El Corazón de Jesús!¡Ah!, quien lo posee, ¿no posee a todo Jesús?, ¿todo el amor de Jesús?… Sin duda alguna. Pero las santas Llagas son como la expresión prolongada de este amor; y ¡cuán elocuente es! Así quiere Jesús que le honremos todo entero y que, adorando su Corazón herido, sepamos no olvidar sus demás Llagas, abiertas también por amor. A propósito de esto, no carece de interés el acercarse al don de la Humanidad paciente de Jesús, hecho a nuestra Hermana María Marta, con el que fue gratificada en la misma época nuestra venerable Madre María de Sales Chappuis: el don de la Humanidad santa del Salvador.

San Francisco de Sales, nuestro Bienaventurado Padre, que visitaba muy a menudo a su querida hija para instruida paternalmente, no deja de asegurarla en la certidumbre de su “misión”.

Un día que hablaban juntos: “Padre mío -le dijo ella con su habitual candor-.Ya sabéis que nuestras Hermanas no tienen ninguna confianza en mis afirmaciones, porque soy muy imperfecta.” “-Hija mía -respondió el Santo-, las miras de Dios no son las de la criatura; la criatura juzga según las miras humanas. Dios da sus gracias a una miserable que nada tiene, a fin de que todas se refieran a Él. Debes estar muy contenta de las imperfecciones que tienes, porque ocultan los dones de Dios. Dios te ha escogido para completar la devoción al Sagrado Corazón. ¡El Corazón ha sido mostrado a mi hija Margarita María y las santas Llagas a mi pequeña María Marta!… Es una felicidad para mi corazón de Padre que este honor sea dado por ti a Jesús crucificado! ¡Esto es el complemento de la Redención que Jesús tanto ha deseado!…

La Santísima Virgen vino también un día de la Visitación a confirmar a la joven Hermana en su camino. Acompañada de los Santos Fundadores y de nuestra santa Hermana Margarita María, la dijo con bondad: “Yo doy mi Fruto a la Visitación, como se lo he dado a mi prima Isabel. Tu santo Fundador ha reproducido los trabajos, la dulzura y humildad de mi Hijo; tu Santa Madre, mi generosidad, pasando sobre todos los obstáculos para unirse a Jesús y hacer su santa voluntad; tu bienaventurada Hermana Margarita María ha reproducido al Sagrado Corazón de mi Hijo para darle al mundo… ¡Tú, hija mía, eres la escogida para detener la justicia de Dios, haciendo valer los méritos de la Pasión y de las santas Llagas de mi único y muy amado Hijo Jesús!…

Como la Hermana María Marta opusiera algunas objeciones sobre las dificultades que en esto encontraría: “Hija mía -replicó la Inmaculada Virgen-, no tenéis por qué inquietaros ni tu Madre ni tú; bien sabe mi Hijo lo que ha de hacer… En cuanto a ti, haz solamente día por día lo que Jesús quiere.”

Por otra parte, las invitaciones y alientos de la Santísima Virgen se irán multiplicando y tomarán todas las formas: “Si queréis riquezas, id a sacarlas en las santas Llagas de mi Hijo… Todas las luces del Espíritu Santo brotan de las Llagas de Jesús; pero estos dones los recibiréis en proporción de vuestra humildad…

“Yo soy vuestra Madre, y os digo: ¡Id a sacar en las Llagas de mi Hijo!… Chupad su sangre hasta agotarla, lo cual nunca sucederá, sin embargo.

“Es necesario que tú, hija mía, apliques las Llagas de mi Hijo sobre los malos, para convertirlos.”

Después de las intervenciones de las primeras Madres, del Santo Fundador y de la Santísima Virgen, en este cuadro no podíamos olvidar las de Dios Padre, para quien nuestra querida Hermana sintió siempre una ternura, una confianza de hija, y verdaderamente fue divinamente mimada. El Padre fue el primero que la instruyó de su “misión” futura. De vez en cuando se la recuerda: “Hija mía: Yo te doy a mi Hijo para que te ayude durante todo el día, a fin de que puedas pagar lo que por todos debes a mi justicia.

“De las Llagas de Jesús tomarás constantemente con que pagar las deudas de los pecadores.”

Hacía la Comunidad procesiones y oraciones por diferentes necesidades:“Todo lo que en eso me dais es nada -declaró Dios Padre.” “-Si no es nada -replicó la atrevida hija-, os ofrezco entonces todo lo que ha hecho y sufrido vuestro Hijo por nosotros.” “-¡Ah!-respondió el Padre Eterno-¡Esto es grande!…

Por su parte, Nuestro Señor, para fortificar a su sierva, la renueva varias veces la seguridad de que realmente ella es ciertamente llamada a reavivar la devoción a las Llagas redentoras. “Yo te he escogido para despertar la devoción a mi Santa Pasión en los desgraciados tiempos en que vivís.”Después, mostrándole sus santas Llagas como un libro en el que Él quiere enseñarla a leer, el buen Maestro añade: “No muevas los ojos de encima de este libro, y en él aprenderás más que todos los mayores sabios. La oración a las santas Llagas lo comprende todo.”

Otra vez, en el mes de junio, mientras estaba postrada a los pies del Santísimo Sacramento, Nuestro Señor, abriendo su Corazón sagrado, como la fuente de todas las demás Llagas, insiste de nuevo: “¡He escogido a mi fiel sierva Margarita María para dar a conocer mi divino Corazón, y a mi pequeña María Marta para insinuar la devoción a mis otras Llagas!… Mis Llagas infaliblemente os salvarán; ellas salvarán al mundo.”

En otra circunstancia: “Tu camino -la dijo Él- es darme a conocer y hacer que me amen por mis santas Llagas, sobre todo en adelante.” Le pide que ofrezca sin cesar sus Llagas por la Salvación del mundo. “-Hija mía, el mundo estará más o menos turbado según tú hayas hecho tu tarea… Tú eres escogida para satisfacer a mi Justicia. Encerrada en tu clausura, debes vivir aquí abajo como se vive en el Cielo, amarme, rogarme sin cesar para aplacar mi venganza y renovar la devoción a mis santas Llagas.

“Yo quiero que por esta devoción se salven, no solamente las almas que contigo viven, sino muchas otras también. Un día te pediré Yo cuenta si has tomado de este tesoro para todas mis criaturas.

“Verdaderamente – le dirá Él aún más tarde-, verdaderamente, Esposa mía, Yo habito aquí en todos los corazones.

“Estableceré aquí mi reino y mi paz, destruiré por mi poder todos los obstáculos, porque Yo soy el Dueño de los corazones y conozco todas sus miserias…. Tú, hija mía, eres el canal de mis gracias. Aprende que el canal nada tiene de sí mismo; sólo tiene lo que se le hace pasar por dentro. Es necesario, como canal, que no te quedes con nada y que digas todo lo que Yo te comunique. Yo te he elegido para hacer valer los méritos de mi santa Pasión para todos; pero yo quiero que siempre estés oculta. Es cosa mía el dar a conocer más tarde que por este medio el mundo se salvará. ¡Y también por las manos de mi Madre Inmaculada!…”



MOTIVOS DE DEVOCIÓN A LAS SANTAS LLAGAS

Al confiar esta “misión” a la Hermana María Marta, el Dios del Calvario se complacía en revelar a su alma arrobada los innumerables motivos de invocar las Llagas divinas, como también los beneficios de esta devoción.

Cada día, a cada instante, para excitarla a hacerse su ardiente apóstol, Él le descubre los inapreciables tesoros de estos manantiales de vida: “Ninguna alma después de mi santa Madre ha tenido como tú la gracia de contemplar día y noche mis santas Llagas.

“Hija mía: ¿Reconoces tú el tesoro del mundo?… El mundo no quiere reconocerlo. Yo quiero que tú lo veas así, para que comprendas mejor lo que he hecho al venir a sufrir por ti.

“Hija mía: Cada vez que ofrecéis a mi Padre los méritos de mis divinas Llagas, ganáis una inmensa fortuna. Sois semejantes a aquel que encontrara en la tierra un gran tesoro; pero como vosotras no podéis conservar esta fortuna, Dios la vuelve a tomar, y mi divina Madre también, para devolvérosla en el momento de la muerte y aplicar sus méritos a las almas que los necesitan; porque debéis hacer valer la fortuna de mis santas Llagas. ¡No hay que quedarse pobres, porque vuestro Padre es muy rico! … ¿Vuestra riqueza? … ¡Es mi santa Pasión!

“¡El que está necesitado, que venga con fe y confianza, que saque constantemente del tesoro de mi Pasión y de los agujeros de mis Llagas!

“¡Este tesoro os pertenece!… ¡Todo está ahí!, ¡todo, excepto el infierno!

“¡Una de mis criaturas me ha hecho traición y ha vendido mi Sangre!; pero ¡podéis tan fácilmente rescatarla gota a gota!… Una sola gota basta para purificar la tierra y… ¡vosotras no lo pensáis! ¡No conocéis su precio!

“Bien hicieron los verdugos al atravesar mi costado, mis manos y pies, puesto que con esto han abierto fuentes de donde brotarán eternamente las aguas de mi misericordia. Solamente el pecado es el que ha sido la causa que hay que detestar.

“Mi Padre se complace en el ofrecimiento de mis sagradas Llagas y de los dolores de mi divina Madre. Ofrecérselos, es ofrecerle su gloria, ofrecer el Cielo al Cielo.

“¡He aquí con qué pagar, por todos los que tienen deudas! Porque ofreciendo a mi Padre el mérito de mis santas Llagas, satisfacéis por los pecados de los hombres.” (1)

(1) Todas estas palabras fueron dichas en diversas circunstancias, especialmente en el año 1868. Ya se dirige Nuestro Señor a la Hermana Maria Marta sola, ya, por ella, a la comunidad y a todos los fieles.

Jesús la insta -y nos insta con ella- a venir a este tesoro. “Hay que confiar todo a mis divinas Llagas y trabajar, por sus méritos, en la salvación de las almas.”

Pide que lo hagamos con humildad: “Cuando se hicieron mis santas Llagas, hubo en ello vanidad para el hombre, que creía que acabarían. Pero, no; serán eternas, y eternamente serán vistas de todas las criaturas. Te digo esto para que no las mires por rutina, sino que las veneres con grande humildad. Vuestra vida no es de este mundo; quitad las Llagas de Jesús, y os haréis terrenales… Sois demasiado materiales para comprender toda la extensión de las gracias que recibís por sus méritos… No miráis bastante al sol en su plenitud… Mis mismos Sacerdotes, no miran bastante al Crucifijo. Yo quiero que se me honre todo entero.

“La mies es grande, abundante; es necesario humillaros, hundiros en vuestra nada para cosechar almas, sin mirar lo que habéis hecho ya.

“N o hay que temer mostrar mis Llagas a las almas… ¡El camino de mis Llagas es tan sencillo y tan fácil para ir al Cielo!”

Nos pide hacerlo con corazones de Serafines. Designando un grupo de estos Espíritus angélicos, rodeando el altar durante la santa Misa, Él dijo a la Hermana María Marta: “¡Ellos contemplan la belleza, la santidad de Dios!, admiran, adoran… no pueden imitar. En cuanto a vosotras, es necesario, sobre todo, contemplar los sufrimientos de Jesús para conformaros a Él. Es preciso llegarse a mis Llagas con corazones muy calientes, muy ardientes, y hacer con grande fervor las aspiraciones para obtener las gracias de retorno que solicitáis.”

Nos pide hacerlo con una fe ardiente: “Ellas (las Llagas) están del todo frescas, es necesario ofrecerlas como por la primera vez. En la contemplación de mis Llagas se encuentra todo para sí y para los demás. Te las voy a hacer ver para que entres en ellas.”

Nos pide que lo hagamos con confianza: “No debéis inquietarnos por las cosas de la tierra; ya veréis, hija mía, en la Eternidad lo que habréis ganado por mis Llagas. Las Llagas de mis sagrados Pies son un océano. Tráeme ahí todas mis criaturas; esas aberturas son bastante grandes para alojarlas allí a todas.”

Nos pide que lo hagamos en espíritu de apostolado y sin cansarnos nunca:Es necesario orar mucho para que mis santas Llagas se difundan en el mundo.” (En aquel momento, ante los ojos de la vidente, salieron de las Llagas de Jesús cinco rayos luminosos, cinco rayos de gloria que envolvieron el globo.)

“Mis santas Llagas sostienen al mundo.

“Es necesario pedirme la firmeza en el amor de mis Llagas, porque son el manantial de todas las gracias. Hay que invocarlas a menudo… llevar a ellas al prójimo… Es necesario hablar de ellas y volver con frecuencia a ellas, a fin de imprimir su devoción en las almas.

“Largo tiempo será necesario para establecer esta devoción; trabajad en ello con valor.

“¡Todas las palabras dichas con motivo de mis santas Llagas me dan gusto, un gusto indecible! Yo las cuento todas.

“Aun cuando hay quienes no quieren venir a mis Llagas, es necesario que tú, hija mía, los hagas entrar en ellas.”

Un día que la Hermana María Marta tenía una sed ardiente, la dijo su buen Maestro: “¡Hija mía: Ven a Mí, y Yo te daré un agua que apagará tu sed! En el Crucifijo hay para todo; ¡ahí hay con qué apagar la sed, hay para todas las almas!

“Todo lo tenéis en mis Llagas. Hacen obras sólidas, no por el goce, sino por el sufrimiento.

“Sois obreras que trabajáis en el campo del Señor; con mis Llagas ganaréis mucho y sin trabajo.

“Ofréceme tus acciones y las de tus hermanas, unidas a mis santas Llagas; nada puede hacerlas más meritorias ni más agradables a mis ojos. Hay en ellas riquezas incomprensibles, aun en las más pequeñas.”

Conviene notar aquí que en las manifestaciones y confidencias de que acabamos de hablar, el divino Salvador no se presenta siempre a la Hermana María Marta con el conjunto de sus adorables Llagas; a veces no le muestra más que una sola, aparte de las otras.

Así es como un día, después de esta ardiente invitación: “Tú debes aplicarte a curar mis heridas contemplando mis Llagas”, Él la descubre su Pie derecho, diciendo: “¡Cuánto debes respetar tú esta Llaga y ocultarte en ella como la paloma!”

Otra vez, le hace ver su Mano izquierda: “Hija mía: Toma de mi Mano izquierda mis méritos para las almas, a fin de que estén a mi diestra por toda la Eternidad… Las almas religiosas estarán a mi diestra para juzgar al mundo; pero antes Yo les pediré cuenta de las almas que debieron salvar.”



LA CORONA DE ESPINAS

Cosa conmovedora es el que Jesús reclame para su augusta Cabeza coronada de espinas un culto especialísimo de veneración, de reparación y de amor.

La Corona de Espinas fue para Él una causa de sufrimientos particularmente crueles: “Mi Corona de Espinas me ha hecho sufrir más que todas las demás Llagas -confía a su esposa-, después del Huerto de los Olivos, ella fue mi sufrimiento más cruel. Para aliviármelo, debéis observar bien vuestra Regla.”

Ella es para el alma fiel hasta la imitación un manantial de méritos. “Mira -dice- esta Cabeza que ha sido taladrada por amor tuyo y por cuyos méritos debes ser coronada un día. ¡Bienaventurada el alma que haya bien contemplado y aún mejor practicado!

“He aquí donde está vuestra vida; andad sencillamente por ella, y caminaréis con seguridad.

“¡Las almas que hayan contemplado y honrado mi Corona de Espinas en la tierra, serán mi corona de gloria en los cielos!

“Por un instante que contempléis esta Corona aquí abajo, os daré una para la Eternidad… la Corona de Espinas es la que os valdrá la de la gloria.”

Es el don de elección que Jesús hace a sus privilegiados. “Yo doy mi Corona de Espinas a mis privilegiados. Ella es el bien propio de mis esposas y de las almas favorecidas. Ella es la alegría de los Bienaventurados; pero para mis muy amados en la tierra es un sufrimiento.” (Del sitio de cada espina, nuestra Hermana veía salir un rayo de gloria que es imposible describir.)“Mis verdaderos siervos tratan de sufrir como Yo; pero ninguno puede llegar al grado de sufrimiento que Yo pasé.”

De estas almas, Jesús solicita una más tierna compasión para su adorable cabeza. Oigamos este lamento del corazón que dirige a la Hermana María Marta al mostrarle su cabeza ensangrentada, toda taladrada, y expresando un tal sufrimiento que la pobrecita no sabía cómo decirlo: “¡He aquí Aquel que tu buscas! ¡Mira en qué estado está!… Mira… arranca las espinas de mi Cabeza, ofreciendo a mi Padre por los pecadores el mérito de mis Llagas… Ve en busca de almas.”

Como se ve, en estos llamamientos del Salvador se escucha siempre como un eco del eterno Sitio, la preocupación de salvar las almas: “Ve en busca de almas.”

“He aquí tu instrucción: el sufrimiento para ti; las gracias que tú debes tomar, para los demás. Una sola alma que hace sus acciones en unión con los méritos de mi santa Corona, gana más que la Comunidad entera.”

A estos rudos llamamientos, junta el Maestro los alientos que inflaman los corazones y hacen aceptar todos los sacrificios. Así es como en el curso de Octubre de 1867 se presenta a los ojos arrobados de nuestra joven Hermana, con esta Corona, toda irradiada de una gloria brillante: “¡Mi Corona de Espinas ilumina al Cielo y a todos los Bienaventurados! Hay en la tierra algunas almas privilegiadas a quienes yo la mostraré; pero la tierra es demasiado tenebrosa para verla.

“Mira, ¡qué hermosa es, después de haber sido tan dolorosa!”

El buen Maestro va más lejos; Él la asocia igual a sus triunfos que a sus sufrimientos… le hace entrever la futura glorificación. Aplicándole con vivos dolores esta santa Corona sobre la cabeza: “Toma mi Corona, y en este estado te contemplarán mis Bienaventurados.” Después, dirigiéndose a los Santos y designando a su querida víctima: “He aquí -dice- el Fruto de mi Corona.”

Felicidad para los justos es la santa Corona, y, en cambio, para los malos es un objeto de terror. Esto es lo que vio un día la Hermana María Marta en un cuadro ofrecido a su contemplación por Aquel que tenía gusto en instruirla, revelándole los Misterios del más allá.

Todo iluminado de los resplandores de esta divina Corona, apareció ante sus ojos el Tribunal en que las almas son juzgadas. Y he ahí lo que sucedía continuamente delante del Juez soberano. Las almas que habían sido fieles durante su vida, se echaban con confianza en los brazos del Salvador. Las otras, a la vista de la santa Corona y recordando el amor de Nuestro Señor que habían despreciado, se precipitaban aterradas en los eternos abismos.

Fue tanta la impresión de esta visión, que la pobre hermana, al contarla, temblaba aún de temor y espanto.



¡EL CORAZÓN DE JESÚS!

Si el Salvador descubría así todas las bellezas y todas las riquezas de sus divinas Llagas a la humilde Conversa, ¿podía dejar de abrirle los tesoros de su grande herida de amor?

“Ved aquí el manantial del que debéis sacarlo todo; es rico, sobre todo, para vosotras!…“ -decía Él mostrándole sus Llagas con un resplandor luminoso, y la de su sagrado Corazón, que brillaba entre las otras con un brillo incomparable:

“Ven solamente aquí a la Llaga de mi divino Costado… esta es la Llaga del amor, de donde salen llamas muy vivas.”

Algunas veces, durante varios días seguidos, Jesús le concedía la vista de su santísima Humanidad gloriosa. Entonces Él se mantenía cerca de su sierva, conversaba amigablemente con ella, como en otro tiempo con nuestra santa Hermana Margarita María Alacoque. Esta última, que nunca se apartaba del Corazón de Jesús, decía: “Así es como Nuestro Señor se me mostraba a mí”; mientras tanto, el buen Maestro reiteraba sus amorosas invitaciones:

“Ven a mi Corazón; nada temas… Pon aquí tus labios para sacar la caridad y derramarla en el mundo… Mete aquí tu mano para coger mis tesoros.”

Un día, Él le da parte de su inmenso deseo de derramar las gracias que desbordan de su Corazón: “Coge, porque la medida es colmada. No puedo ya contenerlas; tantas ganas tengo de darlas.”

Otra vez es una invitación a que utilice aún y siempre esos tesoros: “¡Venid a recibir la expansión de mi Corazón que desea derramar su excesiva plenitud! Quiero derramar en vosotras de mi abundancia, porque hoy he recibido en mi misericordia algunas almas salvadas por vuestras oraciones.”

A cada instante, bajo diversas formas, hace llamamientos a una vida de unión con su sagrado Corazón:

“Mantente bien pegada a este Corazón para tomar y derramar mi Sangre.

“Si queréis entrar en la luz del Señor, es necesario ocultaros en mi divino Corazón… Si queréis conocer la intimidad de las entrañas de misericordia de Aquel que tanto os ama, es necesario pegar vuestra boca a la abertura de mi sagrado Corazón con respeto y humildad. Ahí está vuestro centro. Nadie podrá impediros amarle ni hacéroslo amar sin que vuestro corazón corresponda a ello. Todo lo que digan las criaturas no puede arrebataros vuestro tesoro, vuestro amor!… Yo quiero que me améis sin apoyo humano.”

Aquí, Nuestro Señor insiste dirigiendo a sus esposas una exhortación apremiante: “Yo quiero que el alma religiosa esté desprendida de todo, porque para venir a mi Corazón, no hay que tener apego ninguno, hilo ninguno que esté aún sujeto a la tierra; es necesario ir a la conquista del Señor a solas con Él; es preciso buscar a este Corazón en vuestro propio corazón.”

Después vuelve a la Hermana María Marta; pero a través de su dócil sierva, Él mira a todas las almas, y más especialmente a las almas consagradas:

“Necesito tu corazón para que me indemnice y haga compañía… Yo te enseñaré a amarme, porque tú no sabes hacerlo; la ciencia del amor no se aprende en los libros; sólo se da al alma que mira al divino Crucificado y le habla de corazón a corazón. Es necesario que estés unida a Mí en cada una de tus acciones.” Y Nuestro Señor le hace comprender las condiciones y frutos maravillosos de la unión íntima de su divino Corazón:

“Pierde el tiempo la esposa que no se pone sobre el pecho de su Esposo en sus penas, en su trabajo. Cuando ha cometido faltas, es necesario que se recueste con grande confianza sobre mi Corazón. ¡En este ardiente foco desaparecen vuestras infidelidades; el amor las quema, las consume todas!… Es necesario amarme, abandonármelo todo. Es necesario descansar, como San Juan, en el Corazón de vuestro Maestro. Amándole así le proporcionaréis una gloria muy grande.”

¡Ah! ¡Cómo desea Jesús nuestro amor! ¡Él lo mendiga! Apareciéndose un día en toda la gloria de su Resurrección, dijo a su muy amada con un profundo suspiro: “¡Con esto, hija mía, mendigo como lo haría un pobre! ¡Soy un mendigo de amor! ¡Yo llamo a mis hijos uno por uno… los miro con complacencia cuando vienen a Mí… Yo los espero!…” Tomando verdaderamente el aspecto de un mendigo, le repetía aún, lleno de tristeza:“¡Yo mendigo amor; pero la mayor parte, aun entre las almas religiosas, me rehúsan este amor!… Hija mía: Ámame puramente por Mí mismo, sin tener en cuenta ni el castigo ni la recompensa.” Designándole a nuestra santa Hermana Margarita María, -cuya mirada devoraba el Corazón de Jesús:“¡Ésta me ha amado con este amor puro y únicamente por Mí, tan solo!…”

Y la Hermana María Marta trataba de amar con este mismo amor. Como un foco inmenso, el Sagrado Corazón le atraía a Sí con ardores indecibles… ¡Ella se iba hacia su muy Amado en transportes de amor que la consumían… pero que al mismo tiempo dejaban en su alma una suavidad toda divina! Y Jesús la decía: “Hija mía: Cuando yo me he escogido un corazón para amarme y hacer mis voluntades, enciendo en él el fuego de mi amor. Sin embargo, no avivo este fuego sin interrupción por temor de que el amor propio gane alguna cosa y que se reciban mis gracias por costumbre. Yo me retiro de vez en cuando para dejar al alma a su propia debilidad. Entonces ve ella que está sola… comete faltas; estas caídas la mantienen en la humildad… Mas Yo no abandono por esas faltas al alma que he escogido; la miro siempre. No soy tan delicado; perdono y vuelvo.

“Cada humillación os une más íntimamente a mi Corazón.

“No os pido grandes cosas; quiero sencillamente el amor de vuestro corazón. Estréchate con mi Corazón; descubrirás toda la bondad de que está lleno. Ahí es donde aprenderás la dulzura y la humildad. Ven, hija mía, a arrojarte allí dentro. Esta unión no es solamente para ti, sino para todos los miembros de tu Comunidad.

“Di a tu Superiora que venga a depositar en esta abertura todas las acciones de tus Hermanas, aun las recreaciones; allí estarán como en un Banco y estarán bien guardadas.”

Un detalle conmovedor entre otros mil: cuando la Hermana María Marta dio cuenta aquella noche no pudo menos de interrumpirse a sí misma, para preguntar a su Superiora: “Madre mía: ¿Qué es eso de Banco?” Era una pregunta de su cándida inocencia… Después continuó su mensaje:

“Es necesario que por la humildad y el anonadamiento, vuestros corazones se unan al mío. ¡Ay!, hija mía: ¡Si supieras cuánto sufre mi Corazón por la ingratitud de tantos corazones!… Es menester unir vuestras penas a las de mi Sagrado Corazón.”

Es aún más particularmente a las almas encargadas de la dirección de las demás directoras o Superioras, que el Corazón de Jesús se abre con sus riquezas: “Harás un grande acto de caridad ofreciendo cada día mis divinas Llagas por todas las directoras del Instituto.

“Dirás a tu Maestra que venga al Manantial a llenar su alma, y mañana su corazón estará lleno para derramar mis gracias sobre vosotras. A ella toca poner en las almas el fuego del santo amor, hablándolas muy a menudo de los sufrimientos de mi Corazón. Yo daré a todas la gracia de comprender las máximas de mi Sagrado Corazón. A la hora de la muerte, todas llegarán ahí por el trabajo y la correspondencia del alma.

“Hija mía: Tus Superioras son las depositarias de mi Corazón; es necesario que yo pueda poner en sus almas todo lo que yo querría de gracias y de sufrimientos. Di a tu Madre que venga a sacar de estos Manantiales (su Corazón y sus Llagas) para tus Hermanas… Debe mirar a mi Sagrado Corazón y confiárselo todo sin cuidarse de la mirada de los hombres.”


Continua... 


FUENTE: forosdelavirgen.org // Las Santas Llagas de Nuestro Señor Jesucristo por la Hermana María Marta Chambón


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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