FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

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JESUCRISTO EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN (PARTE 21)


ULTIMA ENTREGA DEL LIBRO SEGUNDO


Haced de vuestro corazón un templo de oración
Diciembre 14/07 9:48 p.m.

La Santísima Virgen María dice:

Mis queridos niñitos, haced de vuestro corazón un templo de oración, haced de vuestras vidas himnos de amor para el Creador.

Reconoced vuestras miserias, vuestro pecado, vuestras desidias y convertidlas en limpieza para vuestro corazón, en estado de gracia para Dios, y con prontitud buscar caminos de conversión que os lleve a la salvación.

Que este retiro os haga crecer en el amor.
Que este retiro os haga crecer en austeridad.
Que este retiro os haga crecer en humildad.
Que este retiro os haga crecer en estatura espiritual.
Que este retiro os abra vuestras conciencias para reconocer la extrema bondad de Dios para con vosotros.
Que este retiro os haga descubrir la voz de Dios en su silencio y su compañía, y presencia en la soledad.
Que este retiro sea el horizonte que os abre caminos para hallar la verdad.
Que este retiro despierte en vosotros fuerte amor a la Eucaristía, fuerte amor a la caridad, fuerte amor a la oración, fuerte amor a la purificación de vuestros sentidos, fuerte amor a la tenacidad en el caminar de Dios.

Tomad en vuestras manos, vuestros Santos Rosarios que os los bendeciré:

Rezando con este Santo Rosario, cada Ave María será una rosa que se abre para el cielo y una rosa que os planto en vuestro corazón.
Rezando con este Santo Rosario os despertaré gran fervor.
Rezando con este Santo Rosario os haré más espirituales.
Rezando con este Santo Rosario, os daré gran amor que será revertido a las almas por las cuales lo ofrecéis. Rezando con este Santo Rosario, escucharé vuestra oración como sinfonía de amor que me deleita, que me recrea.
Rezando con este Santo Rosario, recibiréis numerosas gracias.
Rezando con este Santo Rosario, despertaré en vosotros fervor Mariano.
Rezando con este santo rosario, os asistiré con prontitud en vuestras necesidades.

Este Santo Rosario debe convertirse para vuestras vidas compañero inseparable de viaje, arma poderosa para que batalléis como soldados de Cristo.

Rezando con este Santo Rosario, os cubriré con mi Manto Divino.

Sois almas privilegiadas por que habéis recibido numerosísimas gracias del cielo, pero así como se os ha dado en abundancia, se os pedirá también en abundancia.


La Santísima Trinidad ha de ser glorificada
Diciembre 15/07 6:50 a.m.

Jesús dice:

Orad con vuestra mente, con vuestro espíritu y con vuestro corazón, alabando y glorificando a la Santísima Trinidad:

“Santísima Trinidad, misterio insondable de Divinidad. Santísima Trinidad, misterio insondable de grandeza.

Santísima Trinidad, misterio insondable de tres Personas en Una Sola.

Santísima Trinidad, entrad en mi corazón y cohabitadme, uniendo mi naturaleza humana con Vuestra naturaleza Divina, uniendo mi naturaleza finita con Vuestra naturaleza Infinita. Santísima Trinidad Potestad infinita de amor, os adoro profundamente y os entrego mis tres potencias: cuerpo, alma y espíritu, a imitación de las 3 Divinas Personas que cohabitan en Una Sola, para que camine por las sendas de la Segunda Persona de Vuestro impenetrable misterio y me conduzcáis a las fuentes de la santidad y reciba dones y carismas de la Tercera Persona de Vuestro insondable misterio. Unido espiritualmente al Hijo y al Espíritu Santo me uno directamente a Vos, Padre Celestial, creador del cielo y de la tierra. Amén”.

La Santísima Trinidad ha de ser glorificada, la Santísima Trinidad ha de ser alabada, la Santísima Trinidad ha de ser adorada.

No escrutéis este Gran Misterio, creed en él como los niños que creen en supuestas verdades sin ser comprobadas como verdaderas, creed en que la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo se une a vuestro cuerpo, alma y espíritu y os lleva consigo al Cielo, dándoos posesión de sus moradas Celestiales.

El Cielo está colmado de riquezas, el Cielo está colmado de resplandor, el Cielo está colmado de santos, santos amantes y fervientes del Gran Misterio de la Santísima Trinidad.

Repetid jaculatorias que os lleven a amar lo grande y sublime del Misterio Trinitario:

“Santísima Trinidad, cubridme con vuestro resplandor.
Santísima Trinidad, unid mis tres potencias a las Vuestras.
Santísima Trinidad, haced que os adore profundamente.
Santísima Trinidad, conducidme a beber de Vuestras Sagradas fuentes.
Santísima Trinidad, plenificad mi ser con Vuestro Ser.
Santísima Trinidad, inundad mi corazón con Vuestra Magnificencia.
Santísima Trinidad, trituradme con vuestro amor.
Santísima Trinidad, henchid mi corazón con Vuestro amor.
Santísima Trinidad, salvadme por Vuestro Gran Misterio.
Santísima Trinidad, conducidme por caminos estrechos que me lleven al cielo”.
Hoy os hablo de la Santísima Trinidad porque, qué pocos son los que la alaban.

Porque, qué pocos son los que le dan homenaje de Realeza.

Porque, qué pocos son los que se detienen a pensar en este gran misterio, misterio del cielo dado a vosotros hombres de la tierra.

Qué profundos, qué poco entendibles son estos caminos, caminos que en el final de los tiempos se os revelan.

Caminos que en el final de los tiempos se os descubren.
Caminos que en el final de los tiempos se os entregan como riquezas dadas por ángeles, para que siempre deseéis habitar en las moradas Divinas.

Cómo son de estultos los hombres que desprecian manjares Celestiales, por migajas de perdición.

Cómo son de estultos los hombres que sirven al príncipe de las tinieblas, en vez de servir al Rey de la Vida.

Cómo son de estultos los hombres que se vanaglorian y se jactan de sus riquezas y desprecian las verdaderas riquezas que se os dan del Cielo.
Cómo son de estultos los hombres que son ciegos y sordos a la voz de Dios, pero de excelente oído y de gran agudeza visual a la voz y seducción del mal.

Vosotros, hijos míos, despreciad las obras de las tinieblas y amad las obras de la luz.
Vosotros, hijos míos, buscad la santidad y evitad el mal.
Vosotros, hijos míos, sed insaciables en la oración, rechazad momentos de ocio, ocio que abre puertas para que el demonio os tiente, para que os aprisione, para que cambiéis de camino, camino amplio y espacioso que tiene como destino llevaros al lago eterno.
Vosotros hijos míos, haced de vuestras obras, frutos para el cielo.

Haced de vuestras obras, alabanzas al Dios Trinitario. Haced de vuestras obras, terreno fértil y abonado. Haced de vuestras obras, tesoros para el cielo, cielo que también se halla en la tierra, si sois verdaderos discípulos, verdaderos adoradores de mi Reino, verdaderas almas amantes de mi Palabra.

Os llamo a que seáis santos.
Os llamo con voz de ruego, a que no declinéis al dulce caminar, al cual os llevo tomaditos de mis manos, porque sois pequeños que no alcanzáis a saltar obstáculos, obstáculos que os ayudo a sobreponer porque os amo.

Porque sois parte de mi Corazón, porque sois un pedacito de cielo en la tierra, porque sois ángeles camuflados de hombres que dan a conocer, de quién os sedujo y de quién os trajo al desierto y os habló a vuestro oído.

Ya habéis de comprender la grandeza de mi amor al sacaros de vuestra ciudad de origen, al sacaros de vuestras familias, al sacaros de vuestro entorno, al sacaos de vuestras labores cotidianas; porque os necesitaba toditos para Mí, para daros mi amor, para enriqueceros con mis enseñanzas, para armaros espiritualmente y batalléis contra el mal, para colmar vuestros corazones con mi presencia, para bañaros con lluvias de amor, lluvias convertidas en dones y carismas, dones que se os dio gratuitamente y si gratis los recibisteis gratis lo debéis dar.

Os traje al desierto para que enterréis en él vuestro hombre viejo y renazcáis al hombre nuevo.
Os traje al desierto para daros un espacio de silencio y soledad y escuchéis mi dulce voz y sintáis mi sutil presencia.
Os traje al desierto para tomar el barro de vuestras vidas y haceros nuevamente, restaurándoos en el amor y para el amor.
Os traje al desierto para llenaros de mi Espíritu.
Os traje al desierto para prepararos a la gran misión que se os pide cumplir.

Misión que se os exige todo vuestro tiempo.
Misión que exige desprendimiento absoluto.
Misión que exige pureza plena de vuestro corazón.
Misión que exige realeza para el Rey.
Misión que exige estar saturados de mis gracias, por eso, hoy os envío nuevamente al mundo para que estéis en medio de lobos, en medio de víboras. Pero no habéis de temer porque os traje al desierto para fortaleceros.

Os traje al desierto para hacer de vosotros mis apóstoles.
Os traje al desierto para ser regenerados en un nuevo bautismo.
Os traje al desierto para armaros de mis singulares gracias y demoléis en mi nombre la perfidia de Satanás.
Os traje al desierto como a Juan Bautista que lo alimentaba de miel, pero a vosotros os alimento con mi Cuerpo y con mi Sangre.
Os traje al desierto para hacer de vosotros otros Pablos: en su predicación y celoso por extender mi Reino.
Os traje al desierto para daros el mismo empuje que di a las primeras Comunidades Cristianas, Comunidades Cristianas que preferían perder sus vidas con tal de glorificar mi Nombre, Nombre que he escrito en la profundidad de mi Corazón porque os amo.

Nombre que os servirá de soporte cuando estéis a punto de desplomaros.
Nombre que os dará la fuerza de mis apóstoles para vencer obstáculos, para vencer tentaciones y para vencer persecuciones.

Seréis perseguidos pequeños míos, seréis amonestados.

Muchos intentarán sacaros de mi camino porque creerán que estáis locos, creerán que vuestros pensamientos son delirios, que sois engañados por la imaginación y hoy bendigo vuestros oídos para sellaros contra toda palabra, contra todo insulto, insultos y palabras que no podrá hacer mella en vosotros, por que os elegí como apóstoles para mi Reino.

Sello vuestro corazón, corazón impregnado de mi mansedumbre, corazón impregnadote mi pureza, corazón impregnado de mi extrema bondad para el que sufre, corazón nuevo en el amor, corazón nuevo para perdonar, corazón nuevo para excusar, corazón nuevo para sentir mi Corazón en vuestro corazón.
Sello vuestros ojos para que podáis ver mi presencia en cada hermano.
Sello vuestras manos para que a través de ellas hagáis las mismas obras que Yo hice y aún mayores.
Sello vuestros pies para que no os canséis en seguir mis huellas.
Sello vuestras palabras y vuestros labios para que salgan de vosotros palabras edificantes, que sean flechas de amor, flechas de amor que ardan en los corazones, corazones que serán purificados en el amor, en la esperanza, en la unidad y en fraternidad.
Sello todo vuestro ser, marcando cada partecita de vuestra piel con mi signo, signo de victoria, signo de vida y signo de repudio para satanás.

Mi Madre os protege, mi Madre os guía, mi Madre os toma de vuestras manos para que permanezcáis fieles en mis caminos y el Espíritu Santo esté en vosotros y con vosotros, porque habéis sido ungidos en un nuevo Pentecostés.

Resistid a los embates y combates porque el enemigo os ronda como león rugiente para devoraros, pero no temáis porque Soy el León de Judá que lo vence, que lo derrota.

En vosotros está esta misión, misión que salvará almas, misión que cambiará vidas, misión que dará luz a tantos ciegos, escucha a tantos sordos, agilidad y movilidad a tantos paralíticos, salud y alivio a tantos enfermos, riqueza a tantos pobres y libertad a tantos encarcelados.

Os anuncio una nueva salida, os anuncio un nuevo lugar de encuentro.
Os amo, os bendigo y gracias por responder a mi llamado.


Vivir en la verdadera vida
Diciembre 15/07 11:29 a.m.

Jesús dice:

Cada momento, en vuestras vidas, es un momento único e irrepetible.
Cada momento, en vuestras vidas, debe ser una experiencia del Amor de Dios.
Cada momento, en vuestras vidas, debe ser un constante
desprendimiento en la tierra para volar al Cielo.
Cada momento, en vuestras vidas, debe ser como el fluir del río.
Cada momento, en vuestras vidas, es un constante ir y venir.

Amad la vida porque es don gratuito de la misericordia Divina.
Amad la vida como experiencia única, como don invaluable.
Amad la vida porque sois errantes de camino es pos del que os da vida plena y duradera.
Amad la vida en sus altibajos.
Amad la vida en el colorido del paisaje o en la lobreguez del suelo.
Amad la vida porque vosotros sois vida.
Amad la vida porque sois hechura del que os dio vida.
Amad la vida porque Yo os doy vida en abundancia.

La verdadera vida no se halla en la tierra, se encuentra en el cielo.

Vivir en la verdadera vida es un himno de alabanza a la creación.
Vivir en la verdadera vida es un unirse al cantar de los pájaros y las golondrinas, cantos que son sinfonías.
Vivir en la verdadera vida es dejarse timonear, aún en medio de la alta mar, por el Capitán que os dio la verdadera vida.
Vivir en la verdadera vida es encontrar provecho de vuestros errores.
Vivir en la verdadera vida es pintar en el cielo caras felices, caras que serán el medio de alegrar el corazón de almitas tristes.
Vivir en la verdadera vida es acoger con beneplácito mi Palabra en vuestro corazón, haciendo que germine.
Vivir en la verdadera vida es aceptar el sol, sol que os calienta, sol que os consiente con su rayo de luz.
Vivir en la verdadera vida es aceptar la lluvia; lluvia que entrape vuestro corazón, que se convierte en abono, abono que hace florecer los frutos secos.
Vivir en la verdadera vida es ser portadores de esperanza, mensajeros de la paz y del amor, vehículos de unidad y reconciliación.
Vivir en la verdadera vida es aceptar el sufrimiento como oro fino que embellece vuestro ser.
Vivir en la verdadera vida es alabar mi obra creadora, quedándoos abismados por la belleza de la alfombra azul, por la belleza de los verdes pastizales, por la belleza de una flor, por la belleza de la cascada de un río, porque sus aguas son mi voz, voz que os llama a contemplar, voz que os llama a contemplar mi obra, voz que os llama para agradecer mi obra.

Estáis en la orilla del camino que os conduce a mi Aldea. Aldea que se halla dentro de mi Divino Corazón.

Os entrego mis llaves, pequeños míos, guardadla en el aposento de vuestro corazón y disponed de ella en vuestros momentos de prueba, porque mis Puertas se os abrirán para daros descanso en mi Espíritu; utilizad de ella en vuestro decaimiento espiritual que Yo os vigorizaré.


Utilizad de ella cuando estéis en confusión que Yo os daré claridad.
Utilizad de ella cuando haya turbulencia en vuestro corazón que Yo amainaré las corrientes impetuosas.
Utilizad de ella que Yo os sacaré de apuros, os sacaré de vuestras dificultades, os auxiliaré en vuestras necesidades.

Orad Conmigo pequeños míos:

“Divino Corazón de Jesús que me habéis dado las llaves de Vuestro Sagrado Corazón, llaves de oro para abrir las Puertas de Vuestra Mansión de amor. Dadme la Sabiduría para hacer buen uso de ella. Con las llaves de oro de Vuestro Sacratísimo Corazón me dais en posesión uno de vuestros aposentos, para llegar allí cuando el cansancio haya agotado mis fuerzas, cuando la melancolía sature mi corazón,
cuando mi corazón sea herido por el desprecio. Sé que estando dentro de Vuestro Tabernáculo, la tristeza se tornará en alegría, el desánimo se convertirá en vigor y el dolor se cambiará en dulce paz. Con Vuestras llaves abriré Vuestras compuertas para atraeros a los ciegos, a los sordos, a los cojos y a los lisiados espirituales para que beban de Vuestra Medicina y sean sanados, para que beban de Vuestra Agua Viva y sean saciados.

Divino Corazón de Jesús, fuente de todas las Gracias, con Vuestras llaves de oro me habéis dado una de las mayores Gracias que sois Vos. Amén”.


EPÍLOGO

Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón
Diciembre 31/07 7:55 a.m.

Jesús dice:

Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si os decidís renovar vuestro antiguo ropaje por uno nuevo.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si crecéis en gracia, en santidad.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si dejáis nacer en vuestro corazón el nardo purísimo de celestial perfume.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si rompéis argollas de hierro que os atan.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si hacéis del Libro Santo vuestra norma de vida.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si hacéis de Cristo el centro de vuestra vida.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si adoráis con vehemencia mi Sagrado Corazón y veneráis con ardor el Corazón Inmaculado de María Nuestra Madre.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si os acercáis a los Sacramentos, siete fuentes de gracia para vuestra vida.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si sois fieles celosos en el cumplimiento de los diez mandamientos.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si morís a vuestro hombre viejo y nacéis al hombre nuevo.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si sois fieles a mi Iglesia y a su Magisterio.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si os hacéis heraldos de mi Evangelio y mensajeros de mi Palabra.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si hacéis de la oración vuestro alimento diario.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si hacéis uso de armas poderosas como son el ayuno, la mortificación y la penitencia.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si os hacéis almas Eucarísticas.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si hacéis del Santo Rosario vuestra oración favorita.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si os esmeráis en cultivar las virtudes de mi Madre Santísima.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si os unís a los dolores acérrimos de mi Sagrada Pasión.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si cumplís cabalmente vuestras promesas al Altísimo.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si conserváis vuestra apariencia de ángeles acá en la tierra.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si vuestros pies están en la tierra pero vuestro corazón en el cielo.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si oráis insistentemente por la santificación de mis sacerdotes y os entristecéis de corazón por sus pecados.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si atendéis a las inspiraciones del Espíritu Santo.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si hacéis pactos de amor con vuestros Santos Ángeles.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si vivís en el mundo pero sin ser del mundo.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si os hacéis hijos amados de Nuestra Señora del cielo.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si alcanzáis a descubrir mi presencia en cada hermano.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si habitáis en Mí y Yo en vosotros.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón si hacéis en todo Mi Divina Voluntad, así os cueste.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón hasta que llegue el momento en que me vean a Mí en vosotros.
Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón cuando seáis más del cielo que de la tierra.

Sois lirios perfumados de mi Divino Corazón cuando bebáis agua viva EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN.


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EN LAS FUENTES DE
MI DIVINO CORAZÓN
HALLARÉIS MENSAJES
DE CONVERSIÓN


Revelaciones dadas a un alma
a quien Jesús le llama Agustín del Divino Corazón.
Mensajero de los Sagrados Corazones Unidos
y Traspasados de Jesús y de María.

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JESUCRISTO EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN. (PARTE 20).

Sed copias vivas del pobre de Nazaret 
Diciembre 13/07 4:55 p.m. 


San Francisco dice: 

El Hermano de Asís, por designios providenciales del Altísimo, está en medio de vosotros para daros un fuerte abrazo espiritual en nombre de mi Amado. Amado que me cautivó, Amado que me enamoró. Amado que quitó de mis ojos las gruesas vendas que impedían ver su luz. 

Amado que me condujo a amar la hermana pobreza, despojándome de los bienes materiales, para recibir bienes espirituales que sí son eternos. 

Amado que me condujo a la porciúncula de su Divino Corazón para amarle, adorarle y darle el tributo que los hombres no le dan en el mundo. 

Amado que despertaba en mi corazón fuertes deseos de seguirle, renunciando a mi familia y a un puesto de nobleza porque mi padre, Pedro Bernardone, ocupaba en Asís un puesto destacado, porque sus bienes eran cuantiosos. 

Hermanos amados por mi Amado: amad la hermana pobreza, siempre buscando insaciablemente las riquezas espirituales, ya que las riquezas temporales os hace avaros, mezquinos en vuestro proceder. 

Sed copias vivas del pobre de Nazaret; pobre de Nazaret que siendo el Hijo de Dios sufrió el éxodo debiendo nacer en la soledad de la noche fría en un humilde establo. 

El pobre de Nazaret, siendo el Hijo de Dios, llegó a vosotros a servir y no a ser servido. 

El pobre de Nazaret exhortaba a los ricos; ricos en posesiones terrenales pero paupérrimos en posesiones espirituales. 

El pobre de Nazaret convivía con personas humildes pero ricos en bondad, ricos en agradecimiento hacia el Buen Padre que reparte sus bienes de acuerdo a su propio beneplácito. 

El pobre de Nazaret exteriormente mostraba sencillez, no ostentaba, no figuraba, siempre pretendía ocupar los últimos puestos siendo, Él, el primero entre los primeros. 

El pobre de Nazaret os llama hoy a ser misericordiosos con los que sufren, a ser amigos de los pobres de espíritu, a ver en cada hermano la presencia real de Cristo. 

El pobre de Nazaret os llama a ser hermanos de la hermana pobreza para que seáis ricos en el cielo. 

No pretendáis ocupar los primeros puestos en la tierra porque muchas almas han tenido grandes tronos pero en la eternidad han tenido que ocupar cavernas del averno. 

El pobre de Nazaret, por gracia especial, ha permitido hablaros a vuestro corazón, pequeño Agustín el más pequeño de los pequeños, por que sois intérprete de Dios para los hombres. 

El pobre de Nazaret, hoy, os habla a través de este humilde hermanito de Asís a que lo contempléis en las obras de su creación; creación que os recrea con sus bellos y coloridos paisajes, creación que os invita a la meditación y la contemplación, creación que es obra de amor para todos vosotros. 

Creación que es obra perfecta del Artífice Divino y os pinta espléndidos paisajes para que deis descanso a vuestros ojos y os enamoréis perdidamente del Arquitecto Divino que trazó planes de amor para construir la obra más perfecta de la creación, enterneceros con himnos de amor; himnos de amor que Dios os da a través de la hermana luna; luna que se os presenta gallardamente en la noche, perdida en la grandeza del firmamento, adornada de estrellas y luceros fulgurantes; himnos de amor que Dios os da a través del hermano sol; sol que os acaricia con su calor, sol que os acaricia con su luz, sol que os acaricia con su resplandor. 

Himnos de amor que Dios os da por el hermano viento; viento que os golpea suavemente con toques divinos de amor suavizándoos y refrescando vuestros corazones como aminorando tempestades recias, tempestades impetuosas que sólo el suave soplo de Dios las dispersa, las sosiega dándoles calma, dándoles paz, dándoles serenidad. 

Himnos de amor que Dios os da a través de los hermanos animales; animales de diversa especie que pueblan la faz de la tierra; himnos de amor que Dios os da a través de todas las obras de la creación como bellos cuadros pintados por maestros expertos en arte, hermanos de mi amado. Leed y meditad en el libro “del Santo Crucifijo”, contemplando y adorando sus cinco llagas. 

Meditando en este libro, meditáis en su pasión. Meditando en este libro, seréis cirineos que os ayuda a llevar su cruz. 

Meditando en este libro, seréis como la Verónica que enjugó su Divino Rostro. 

Meditando en este libro, seréis como la Santísima Virgen María y el discípulo Juan: fieles hasta la muerte de su Maestro. 

Meditando en este libro, seréis reparadores a la obra reparadora de Amor. 

Hermanitos míos: amad al hermano desprendimiento, desprendiéndoos hasta de vosotros mismos, renunciando a vuestras apetencias, a vuestros deseos, a vuestros intereses, a vuestras motivaciones con tal de imitar el desprendimiento de mi Amado Jesús; desprendimiento que lo conllevó hasta dar su propia vida, vida que hoy se os da a vosotros en abundancia; desapareced vosotros para que aparezca Jesús en vosotros. 

Permaneced unidos a la hermana obediencia siendo obedientes a la Santa Madre Iglesia, permaneciendo unidos a la vid verdadera que es Jesucristo. 

Haced que Jesús nazca en vuestros corazones haciendo de él un pesebre de amor, preparado para recibir al Niño Jesús. 

Haciendo de vuestro corazón un pesebre, naceréis a una nueva vida, vida que es bella armonía para Dios que os la dio. 

Haciendo de vuestro corazón un pesebre, conservaréis la inocencia de los niños. 

Haciendo de vuestro corazón un pesebre, conservaréis la pureza del Altísimo. 

Haciendo de vuestros corazones un pesebre, seréis vírgenes espirituales con sus lámparas encendidas. Haciendo de vuestro corazón un pesebre, seréis discípulos amados del Amado. 

Haciendo de vuestro corazón un pesebre, seréis tabernáculos del Altísimo. 

Haciendo de vuestro corazón un pesebre, seréis habitáculos de la Divinidad. 

Haciendo de vuestros corazones un pesebre, seréis incensarios de Amor Divino. 

Haciendo de vuestros corazones un pesebre, ganaréis una corona para el Reino. 

Haciendo de vuestros corazones un pesebre, seréis libros abiertos a la verdad. 

Pequeños gorriones que alzáis vuelo para el cielo: así como yo cambié mis finas ropas por una humilde túnica; vestid, vosotros, la túnica de la humildad. 

Vestid, vosotros, la túnica del desprendimiento. 

Vestid, vosotros, la túnica de la pobreza. 

Vestid, vosotros, la túnica de la obediencia. 

Vestid, vosotros, la túnica del amor a Jesús crucificado, Vestid, vosotros, la túnica de la mortificación y del silencio. 

Calzad en vuestros pies, pequeños peregrinos del cielo, las sandalias desgastadas de los caminantes mensajeros del Amor Divino. Mensajeros del 

Amor Divino que os atrapa en sus redes vivas para haceros pescadores de hombres. 

Amad ardientemente a Jesús porque el Amor no es amado. 

Amad ardientemente a Jesús porque el Amor es menospreciado. 

Amad ardientemente a Jesús porque el Amor del Rey es destronado. 

Amad ardientemente el Sacratísimo Corazón de Jesús porque es vituperado. 

Que la hermana castidad os adorne como corona de vírgenes. 

Que la hermana castidad perfume vuestros corazones y vuestros cuerpos. 

Que la hermana castidad os haga gratos a los ojos de Dios. 

Que la hermana castidad os dé la pureza de los Santos Ángeles. 

Que la hermana castidad os haga príncipes; príncipes para el Reino. 

Que la hermana castidad os dé la blancura a vuestro espíritu. 

Que la hermana castidad os dé alas para que voléis hacia el Cielo. 

Que la hermana castidad sea la llave para abrir la puerta del Cielo. 

Que la hermana castidad os dé la pureza de María, Puerta del Cielo. 

Que la hermana castidad os dé posesión de las moradas eternas. 

Sed imitadores de Dios, sed anunciadores de su mensaje, sed copia perfecta de sus virtudes, sed el camino para que muchas almas lleguen al Cielo; sed guardianes de los tesoros del Cielo; sed eternos enamorados del Amado hasta repetir insaciablemente mi Dios y mi todo. 

Abogo, intercedo por vosotros para que seáis desprendidos del mundo y ganados para el Cielo. 

Que mi bendición quede impresa en vuestros corazones: En el nombre del Padre….. Amén. 



El cantar de los pájaros 
Diciembre 14/07 8:20 a.m. 

El Padre Celestial dice: 

Escuchad hijos míos los bellos himnos de alabanza salmodiados por el cantar de los pájaros; ellos glorifican mi grandeza, vosotros también adoráis y alabáis la Santísima Trinidad al entonar bellos himnos y salmos convirtiéndolos en música, música suave que llega a mis oídos como cantos de enamorados. 



Soy el Buen Pastor 
Diciembre 14/07 1:40 p.m. 

Jesús dice: 

Soy el Buen Pastor que va en búsqueda de sus ovejas extraviadas de su redil para traerlas nuevamente a su aprisco. Para alimentar a sus ovejas débiles. Para sanar a sus ovejas heridas. Para dar de beber a sus ovejas sedientas. Para dar de comer verdes pastizales a sus ovejas hambrientas. 

Las ovejas escuchan mi voz porque soy su Pastor, vosotros escucháis también mi voz porque sois ovejas de mi rebaño. 

Os llevo a cada una de vosotras, ovejitas mías, cargadas en mis hombros para llevaros al rebaño de ovejas bien alimentadas. De ovejas selectas que han sabido responder al cariño y cuidado de su Buen Pastor. 

Entrad al aprisco de mi Divino Corazón, ovejitas tiernas de mi amor, cuando os sintáis temerosas que Yo os daré seguridad, cuando estéis hambrientas que Yo os daré de comer, cuando estéis sedientas que Yo os daré de beber, cuando estéis débiles que Yo os fortaleceré, cuando estéis enfermas que Yo os aliviaré, cuando estéis tristes que Yo os alegraré, cuando estéis fatigadas que Yo os daré descanso, cuando estéis desanimadas que yo os daré vigor, cuando estéis perturbadas que yo os daré la paz. 

Paz que el mundo no os puede dar. 

Paz que el Príncipe de la Paz os da en abundancia. 

Paz que elevará vuestro espíritu al Cielo al son de alabanza. 

Paz que henchirá vuestro corazón de mi amor. 

Paz que dilatará vuestro corazón dándole anchura para recibirme. 

Paz que extasiará vuestra alma robándola a ratitos para el Cielo. 

Paz que os obligará a suspirar de amor para el Amor. 

Amor que hoy os doy, amor que penetra todo vuestro ser, ser que está adherido y unido al Buen Pastor porque sois ovejas de mi redil. 

Sed ovejas atentas a la voz de su Pastor, sed ovejas hambrientas de alimento espiritual. 

Sed ovejas atentas a no ser devoradas por lobos revestidos con piel de cordero. 

Sed ovejas fieles en el brebaje de aguas limpias, aguas limpias que os saciarán de Mí. 

Aguas limpias que os calman en vuestra ardentísima sed. 

Aguas limpias que os lavan del polvo y de la mugre. 

Aguas limpias que os purifican interiormente para convertir también vuestro corazón en un aprisco, aprisco abierto para recibir a su Buen Pastor. 

Os marco con la marca del Amor que os diferencia de las demás ovejas, porque sois ovejas de mi rebaño. 

Jesús, valiéndose del instrumento, toma los Medallones de los Sagrados Corazones Unidos y los bendice diciendo: 

Bendigo, pequeños míos, este signo para que el espíritu del mal no tenga dominio sobre vosotros. 

Bendigo, pequeños míos, este signo para que lobos disfrazados con piel de cordero no os engañen. 

Bendigo, pequeños míos, este signo que también quedará impreso en vuestros corazones. 

Bendigo, pequeños míos, este signo ante el cual satanás huirá despavorido. 

Bendigo, pequeños míos, este signo para que sanéis en nombre del Médico Divino. 

Bendigo, pequeños míos, este signo para que liberéis a los poseídos por el espíritu del mal. 

Bendigo, pequeños míos, este signo para que al imponerlo, las almas recobren la paz y la sanación a sus almas. 

Bendigo, pequeños míos, este signo para que os haga conocer vuestras imperfecciones, dándoos arrepentimiento verdadero. 

Bendigo, pequeños míos, este signo para cuando seáis llamados por el Buen Pastor, se os abran las Puertas de mi rebaño. 

Azucena del Sagrado Corazón: recibe mi signo de Amor como oveja de mi rebaño. 

Mi pequeño Francisco: recibe este signo que os hace formar parte del rebaño de ovejas fuertes cuyo único Pastor es Jesús que os habla. 

Rosita de Santa María: recibe este signo que os hace oveja de mi rebaño. 

Os bendigo, ovejitas del aprisco de mi Divino Corazón: (). 

(Estas bendiciones se hacen extensivas a los demás medallones). 



Guardad cada una de las enseñanzas que os he dado 
Diciembre 14/07 4:36 p.m. 

Jesús dice: 

Guardad cada una de las enseñanzas que os he dado. 

Enseñanzas que os hacen santos; enseñanzas que os hacen discípulos aventajados de mi escuela. Enseñanzas que os hacen soldados aptos para batallar en la guerra. 

Enseñanzas que os hacen guerreros vencedores. 

Enseñanzas que os hacen militantes en medio del campo de guerra armados de mi armadura Divina. Armadura fuerte para vencer a vuestro adversario. Armadura fuerte para derrotarlo y enviarlo a su lugar de origen. 

Armadura fuerte que os hace como Hércules llenos de fuerza invencible, fuerza invencible que os doy como torrentes a granel, fuerza invencible que os reviste con mi armadura Divina para que caminéis por medio de desiertos y cañadas obscuras libres de temor, porque el gran vencedor camina con vosotros. 

Guardad mis enseñanzas como guardando recuerdos significativos de vuestra vida. 

Guardad mis enseñanzas como manual que os instruye. Guardad mis enseñanzas como Palabra Divina que os hace santos vivientes y caminantes cercanos a vivientes muertos, muertos a la vida sacramental, muertos al cumplimiento fiel de mi Palabra, muertos al estado de gracia. 

Que mis enseñanzas sean escritas en el libro de vuestro corazón con letra de oro, letra escrita artísticamente porque es el Divino Maestro que os las escribe; no para que sea letra muerta si no para que sea letra viva, que os insista a vivir en mi Palabra, Palabra que os da luz, Palabra que os da conversión, Palabra que os da arrepentimiento y contrición de corazón, Palabra que os mueve a buscar caminos de santidad, santidad que está en vuestras manos porque es Doctrina Divina conforme al Magisterio y preceptos de vuestra Santa Iglesia Católica. 

Viviendo mis enseñanzas seréis hombres nuevos. 

Viviendo mis enseñanzas seréis mis apóstoles. Viviendo mis enseñanzas seréis mis ungidos, ungidos porque el Espíritu Santo ha tomado posesión en vosotros. 


Vuestra vida espiritual debe ser un bello jardín 
Diciembre 14/07 8:00 p.m. 

La Santísima Virgen María dice: 

Vuestra vida espiritual debe ser un bello jardín; jardín adornado con las rosas engalanadas de vistosos colores; vuestra vida espiritual debe estar enraizada en Cristo Jesús, Cristo Jesús que es la roca firme, roca inamovible porque a través de Pedro ha surgido la Iglesia. 

Vuestra vida espiritual también debe estar adherida a Mí, camino seguro que os conduce a Jesús. 

Vuestra vida espiritual debe estar enriquecida con la oración, oración que es el pulmón que os da vida, oración que es la columna vertebral que os sostiene, oración que debe convertirse en un Refugio de Amor de dos corazones que laten al unísono. 

Os abro las puertas de mi Corazón Inmaculado para que toméis posesión de uno de sus aposentos y os hagáis herederos de su Reino. 

Reino que os espera para daros calor. 

Reino que os espera para convertirlo en un idilio de amor. 

Amadme pequeñitos míos porque son muchos los que no me aman. 

Reconoced en mí que soy vaso de elección del Altísimo, porque son muchos los que denigran mi función dentro de la Iglesia. 

Os amo pequeñitos míos y he venido en medio de vosotros con multitudes de ángeles celestiales para que, como niños, os unáis a sus rondas infantiles. 

Os llamo niños porque en vuestros corazones hay candor. 

Os llamo niños porque en vuestros corazones hay pureza. 

Os llamo niños porque en vuestros corazones abrigáis a mi Hijo Jesús. 

Os llamo niños porque vuestros corazones están unidos, con lazos de oro, a mi Inmaculado Corazón. 

Os llamo niños porque vuestros corazones se convierten en un vergel florecido de amor. 

Vivid cada una de las enseñanzas que el cielo os ha impartido, mi mirada maternal está puesta sobre vosotros, angelitos de mi amor. 

Con mi mirada sondeo vuestro corazón y os lo inflamo de amor. 

Con mi mirada os traigo al Santísimo porque allí también estoy yo adorando la grandeza de mi Dios. 

Luego dirigiéndose a un hermano religioso: 

Mi pequeño ángel de luz, vestido con el hábito de la humildad y la abnegación, sois mi bebé recién nacido que os alimento con mi leche espiritual para robusteceros. Ato vuestro corazoncito a mi Inmaculado Corazón para que vuestro latir se funda con el latir de mi Corazón, para que vuestro corazón esté en mi Corazón y mi Corazón esté en el vuestro. 

No temáis angelito mío por vuestros momentos de soledad, no estáis solo, yo camino contigo porque os cohabito, porque vuestro corazón es como un imán que me atrae, es grande la misión que Dios os ha encomendado, sois mi nuevo soldado, unido a las filas de mi Ejército Azul. Pedid dirección al Espíritu Santo para que os dé discernimiento, para que os dé sabiduría, para que os dé entendimiento y claridad en vuestro caminar y peregrinar hacia el cielo.

JESUCRISTO EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN. (PARTE 19).

CAPÍTULO III

DESIERTOS DE AMOR

Por eso Yo, voy a seducirla (al alma), la llevaré al desierto y le hablaré a su corazón” (Oseas 2,16).


Levantad vuestro ánimo
Diciembre 11/07 8:26 p.m.

Jesús dice:

Levantad vuestro ánimo.

Cambiad vuestra tristeza en alegría.

Cambiad vuestra desesperanza en esperanza.

Cambiad vuestras tormentas borrascosas en manantiales de paz.

Cambiad vuestra manera de pensar de acuerdo a mi forma de pensar.

Cambiad vuestra sutil manera de vivir, en la sencillez y en la simpleza que os pido en las normas de mi Evangelio.

Os he traído ya, a mi desierto de amor, para podarlos y cortar malezas de vuestro corazón.

Os he traído ya, al desierto de mi amor, para tomarlos, como piedras en bruto y tallarlos, con el cincel de la perfección para hacerlos perfectos.

Os he traído ya, al desierto de mi amor, para tomar vuestras vidas como barro en las manos del alfarero y restaurarlas de nuevo.

Os he traído ya, al desierto de mi amor, para quitaros vuestros harapos y vestiros con los ropajes de mi gracia.

Os he traído ya, al desierto de mi amor, para tomar control definitivo del timón de vuestras vidas y hacer de vosotros, pequeños míos, grandes navíos de alta mar.

Os he traído ya, al desierto de mi amor, para posesionaros

en mi Trono y haceros príncipes de mi Reinado.

Os he traído ya, al desierto de mi amor, para hacer un intercambio de amor de corazones.

Os he traído ya, al desierto de mi amor, para atraer: vuestro entendimiento y vuestra razón al plan salvífico y la liberación de almas, que están prontas a condenarse, para que a través de vosotros, corazoncitos de mi amor, sean rescatadas y salvadas.

Hoy os hago saber que a través de vosotros conformo un refugio de amor y salvación para el final de los tiempos; adentro a cada uno de vosotros, en los aposentos de mi Divino Corazón para protegeros y conduciros a las moradas de mi Reino, Reino que está pronto por descubrirse.

Reino que está pronto por mostrarse.

Reino que está pronto en dominar y subyugar los grandes reinos producidos por manos humanas.

Vosotros, niñitos de mi Sagrado Corazón, sois privilegiados en el amor de Dios, amor que trasciende todo conocimiento humano y todo límite geográfico, porque mi amor por vosotros es más inmenso que la grandeza del firmamento y más hondo que la profundidad de un océano.

No habéis llegado al desierto de mi amor, por mera casualidad o por vuestros propios deseos; han sido mis planes Divinos fijados en vosotros, porque vuestros planes no son mis planes, porque vuestros caminos no son mis caminos, porque vuestro tiempo no es mi tiempo.

Sed dóciles a mi voz; sed dóciles a mi llamado, prontos en dar respuesta; sed dóciles a mis inspiraciones, siendo rápidos en ejecutarlas.

Os llevaré a lugares y sitios, nunca imaginados por vosotros.

Os llevaré al Palacio Real de mi Amor, para que toméis posesión de mi herencia prometida.

Os amo ruiseñores de mi amor, porque vuestra oración es un canto de alabanza, porque vuestra oración es un canto de adoración, porque vuestra oración es un perenne himno de gratitud.


Las siete Rosas
Diciembre 12/07 3:08 p.m.


La Santísima Virgen María dice:

Os amo pequeñitos míos. Nuestra Señora de la Peña visita el templo de vuestros corazones para hermosearlos, aún más, de mis virtudes; virtudes que serán como abono para que florezcan siete rosas arrancadas de mi celestial jardín, para ser sembradas en el jardín de vuestros corazones.

Os planto la Rosa de la Fe

Según sea vuestra fe así serán las obras. Cultivadla, pequeñitos míos, caminando movidos por la virtud de la fe, creyendo aún en cosas que, aún, vuestros ojos no hayan visto. , para que os acreciente como la fe de los grandes patriarcas, profetas y soldados de Jesucristo y vivan de esta virtud. Porque mediante ella obraréis prodigios y obras grandes movidos por la luz del Espíritu Santo, Espíritu Santo que os dará convicción para comprender el sentido pleno de la Palabra.

El Patriarca Abraham os regala gotitas de fe, para que andéis adonde la voz de mi Hijo Jesús os conduzca.

Sin fe, pequeñitos míos, vuestras obras perecerán, la tierra de vuestro corazón se tornará infértil, reseca y poco apta para el cultivo de excelentes frutos.

Siembro la Rosa de la Esperanza

La rosa de la Virtud que he sembrado en vuestros corazones es vestida de vivos colores. Colores que alegran vuestro espíritu; colores que os dan hermosura a vuestra alma; colores que os hacen vistosos para el cielo, pero marchitos para el mundo. , rosa que será abono y alimento de excelente calidad para hacer que germine el rosal de diversas y finas especies. Esta rosa perfumará el jardín de vuestros corazones, haciendo que de vuestro corazón exhaléis suspiros de amor para Jesús.

No dejéis morir en vuestro jardín la rosa de la Esperanza, porque si ella muere moriréis vosotros junto con ella. Cultivad esta virtud con la oración, oración que penetrará en su raíz para ser convertida en savia espiritual que dará vida a esta virtud. No dejéis que la rosa de la virtud sea arrancada de vuestro corazón porque faltando ella os faltará el aire, os faltará el oxígeno, os faltará el agua, os faltará el germen de vida, os faltará el germen de eternidad, os faltará el germen de la trascendencia, os faltará el germen de la alegría, os faltará el germen de la voz del consuelo, para daros voz de aliento a corazones compungidos y agobiados.

Siembro, en vuestro jardín, la Rosa de la Caridad

Cultivad esta rosa de gran valor para el cielo siendo apoyo para los más débiles. porque donde hay caridad hay amor, porque donde hay caridad está Dios. Perfumad esta rosa de gran valor para el cielo, compadeciéndoos de los que sufren.

Cultivad esta rosa de gran valor para el cielo, desprendiéndoos de vuestros bienes materiales para suplir las necesidades de los que carecen de medios; medios que vosotros, florecitas de mi vergel, podéis proporcionar en la medida de vuestra generosidad y de los bienes que Dios os haya dado aquí en la tierra.

Ahora sed puros. Os sembraré la hermosísima Rosa de la Humildad

Cultivad esta hermosa virtud reconociendo vuestros dones y gracias provenientes del cielo, pero guardándolos en el aposento más oculto de vuestro corazón, conservando silencio y prudencia al utilizar dichos carismas para dar gloria a vuestro Dios. No seáis como pavos reales que expanden su cola con vistosos colores para ser vistos; que los hombres os consideren como los más últimos entre los últimos, porque para el cielo seréis los primeros entre los primeros. ; humildad que debe ser vuestro ropaje interior-exterior considerándoos siempre los más pequeños entre los pequeños.

Dios jamás permitió que en mi inmaculado corazón penetrara el bicho de la vanagloria y la vanidad. Extinguidlo, pues, con vuestros actos de mortificación, penitencia y austeridad.

Cultivad esta hermosa rosa de la humildad con el abono de la sencillez y de la simplicidad, sencillez y simplicidad que perfumarán vuestro jardín, jardín que será admirable por almas sencillas, por almas pequeñas, por almas santas, por almas que son soldados de mi ejército, ejército que será la piedra angular para el triunfo de mi inmaculado corazón.

Siembro, en el jardín de vuestros corazoncitos, la Rosa de la Paciencia

Rosa que debe ser cultivada con el amor a la cruz. ; rosa que debe ser cultivada por la aceptación del sufrimiento.

Rosa que debe ser cultivada con el espíritu de sacrificio.

Esta rosa caída del cielo adornará vuestro jardín a imitación del Sagrado jardín de mi Corazón de Jesús. Sed pacientes en el dolor. Sed pacientes en las penas. Sed pacientes en las pruebas. Sed pacientes en vuestra enfermedad. Sed pacientes en vuestros planes amoldándoos a los planes de Dios. Sed pacientes en vuestro desierto, en la dulce espera de convertir vuestro terreno estéril en hermosas cascadas de aguas vivas.

Sed pacientes en vuestras dificultades. Sed pacientes con vuestro prójimo perdonándolos, excusándolos y orando por todos los que os hacen daño.

Siembro en vuestro jardín, la Rosa de la Perseverancia

Cultivad esta rosa celestial con la alegría; alegría, aún, en momentos de tristeza mirando siempre adelante y nunca hacia atrás. , rosa de vivo color que os anima, os impulsa, os alienta y os motiva a permanecer en el jardín que Dios os ha plantado.

Sed perseverantes, hijos míos, en la oración.

Sed perseverantes, hijos míos, en los sacramentos.

Sed perseverantes, hijos míos, en la lectura y meditación del libro Santo.

Sed perseverantes, hijos míos, en el rezo del santo rosario.

Sed perseverantes, hijos míos, en la práctica de las virtudes cristianas.

Sed perseverantes, hijos míos, en el amor al silencio y la soledad.

Sed perseverantes, hijos míos, en vivir el Evangelio en su radicalidad.

Sed perseverantes, hijos míos, en caminar en pos de Cristo.

Sed perseverantes, hijos míos, en mi escuela paternal, escuela que os enseña a amar a Dios sobre todas las cosas.

Escuela que os enseña a morir a vuestros propios intereses para pensar en favor de los demás.

Escuela que os enseña a amar y a desear ardientemente el alimento espiritual.

Escuela que os enseña a caminar como peregrinos en la tierra cuya meta es alcanzar el cielo.

Siembro, en vuestro jardín, la Rosa de la Obediencia

Cultivad, pequeños míos, la rosita de la obediencia, obedeciendo al Vicario de Cristo en la tierra. ; rosa hermosa del cielo porque esta virtud la ejercité hasta el extremo, al punto de hacer siempre la voluntad de Dios, olvidándome íntegramente de mi propia voluntad.

Cultivad esta rosita del cielo, obedeciendo a los preceptos de la Santa Madre Iglesia.

Cultivad esta rosita del cielo, obedeciendo a los preceptos instituidos en las Sagradas Escrituras. Sagradas Escrituras que contienen la fuente de la verdad.

Cultivad esta rosita del cielo, siguiendo la sabiduría de mis hijos predilectos; hijos predilectos que deben brillar por su santidad, por su fidelidad a la iglesia y por la pureza de la doctrina.

Cultivad esta rosita del cielo, siguiendo las mociones y directrices del Espíritu Santo para que glorifiquéis la grandeza de Dios.

Os he adornado el jardín de vuestro corazón, pequeñas lucecitas de Dios, con siete rosas para que os hagáis perfectos como perfecto es Dios.

Rociad vuestro jardín con el agua de vuestra oración. Rociad vuestro jardín con el agua de vuestra pureza. Rociad vuestro jardín con el agua de vuestra transparencia y rectitud.

Rociad vuestro jardín con el agua de la entrega total y sin reserva alguna a la voluntad de Dios.

Dios de amor que os llama a la santidad.

Dios de amor que os llama a ser Cristóforos, portadores de la luz de Cristo.

Dios de amor que os llama a vivir en la fidelidad.

Dios de amor que os llama a seguir sus caminos.

Dios de amor que os llama a dejaros abrazar de su máximo amor, y de vuestra Madre, angelitos queridos de mi Inmaculado Corazón.



Amad la virtud de la pureza
Diciembre 12/07 8:46 p.m.

San José dice:

Muy queridos hijos de mi Hijo Jesús, levantad vuestros corazones a Dios. Levantad vuestra alma a Dios.

Que vuestras tres potencias: alma, cuerpo y espíritu alaben, adoren y glorifiquen la grandeza de nuestro Dios.

De nuevo se me ha permitido, por la misericordia entrañable de nuestro Dios, comunicaros un mensaje de amor y de conversión que contribuirá a vuestro crecimiento espiritual y moral.

Mis queridos hijos, pupilas de mis castos ojos: os miro con amor profundo; amor profundo con el que miraba a mi Hijo Jesús.

Recorred las sendas del Señor en una pureza tal que vuestra alma, que vuestro espíritu y que vuestro cuerpo conserve la blancura y la transparencia y el resplandor del Sacratísimo Corazón. Sagrado Corazón adornado con las virtudes de la mansedumbre y la humildad; purificad vuestros corazones para que recibáis la blancura y la delicadeza del suave y fino algodón porque vuestras almas deben permanecer sin mácula, ya que son Sagrarios del Amor viviente.

Amor viviente que está en medio de vosotros llamándoos al desierto para hablaros al oído.

Amor viviente que os ha llamado, no por vuestros méritos, sino por vuestra pequeñez.

Amor viviente que derrama sobre vosotros torrentes de lluvia de aguas vivas para bañaros con los ríos de la gracia.

Amor viviente que os habla con un lenguaje coloquial, con un lenguaje personal, con un lenguaje de exhortación y con un lenguaje de amor en el libro de la vida.

Libro de la vida que os invita a convertiros.

Libro de la vida que os invita a dejar vuestro estado de vida de pecado, para abrazar el estado de vida de la gracia.

Amor viviente que os hace portadores de su armadura celestial, para que os sobrepongáis en vuestras tentaciones resistiendo con firmeza las asechanzas del alma.

Amor viviente que se os da en su Cuerpo y en su Sangre para daros vida eterna.

Amor viviente que os enamora con detalles provenientes del cielo.

Amor viviente que os pide renuncia, os pide sacrificios, os pide ser almas orantes, os pide ser sagrarios caminantes.

Deseo ocupar un espacio importante en el relicario de vuestros corazones porque así como se me encomendó la misión de custodiar y de proteger al Hijo de Dios, os custodiaré y os protegeré si os hacéis filoteos, almas de Dios. Almas que consuman sus propósitos mezquinos, sus faltas de pureza en las fuentes purificadoras de la Santa Confesión.

Deseo ocupar un trono importante en el reino de vuestro corazón en compañía con los Corazones unidos y traspasados de Jesús y de María.

Amad la virtud de la pureza porque siendo puros seréis ángeles vivientes en la tierra.

Amad la virtud de la pureza porque siendo puros no podrá existir mancha o arruga alguna en vuestro corazón.

Amad la virtud de la pureza porque siendo puros perfumáis el mal olor que existe dentro de la tierra. Amad la virtud de la pureza porque siendo puros os asemejáis a la pureza divina de mi abnegada esposa María.

Amad la virtud de la pureza porque siendo puros seréis salvaguardados por miríadas de ángeles.

Amad el trabajo. Os tomo de vuestras manos y os llevo, como cuando llevaba a mi pequeño Jesús al humilde taller de carpintería; porque en el trabajo, efectuándolo con amor y sufriendo pacientemente vuestras adversidades, dais gloria a nuestro Padre. Aquí en este humilde taller Jesús tomaba en sus delicadas manos puntilla y martillo, elementos que posteriormente hombres despiadados y de duro corazón los utilizarían para clavar sus sagrados pies y sus sagradas manos en el tosco leño de la cruz.

Hijos míos: sed carpinteros de almas, tallando la madera de vuestras vidas, puliéndolas hasta darles forma.

Hijos míos: sed obreros al servicio del reinado de mi Hijo Jesús y trabajad ofreciendo vuestro cansancio y vuestra fatiga por la conversión y salvación de las pobrecitas almas.

Hijos míos: sed insaciables evangelizadores del Reino de Luz.

Hijos míos: sed humildes labriegos que trabajan para la viña de su Señor porque son muy pocos los obreros que trabajan en la construcción del Reino de los Cielos.

Hijos míos: haced de vuestra vida un camino de amor que os conduzca a la calidez del amor llameante del Corazón Inmaculado de María.

Debéis ser almas hostias.

Almas que reparen por tanto pecado.
Almas que reparen porque el amor ya no es amado. Almas que reparen por la censura, por las despiadadas críticas contra la virginidad de la Madre de Dios y Madre Vuestra.

Almas hostias que lentamente acaben sus vidas en la tierra para ser encendidas con los rayos de luz, de mi luz verdadera.

Pequeños caminantes del ejército azul: sed almas de oración; porque la oración os acerca a los misterios insondables y se os descubre secretos ocultos, secretos que están siendo revelados a un pequeño número de almas privilegiadas sobre la faz de la tierra.

Fui alma privilegiada de Dios al ser elegido padre adoptivo del Hijo de Dios, hijo de Dios que adoraba en el primer sagrario sobre la tierra, vientre de la humilde aldeana de Nazaret. Allí contemplaba su gloria, allí adoraba al verdadero Dios y verdadero hombre. Dios y hombre que hoy está en medio de vosotros presente en todos los sagrarios de la tierra. Sagrarios solitarios, porque muchas almas aún no han comprendido la grandeza y verdad de su misterio, misterio que se os da a degustar, a saborear el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Por eso, mis pequeños filoteos: adoradlo, glorificadlo, amadlo en la grandeza de la Eucaristía. Eucaristía que eleva vuestros espíritus al cielo y los funde en uno solo en unidad a los coros de ángeles que entonan cantos a la Divinidad de Nuestro Dios.

Siendo almas eucarísticas, seréis marcados en vuestro corazón con el sello del cordero.

Siendo almas eucarísticas, vuestra alma será bella adornada con las más finas joyas celestes.

Siendo almas eucarísticas, vuestros corazones se convertirán en sagrarios para contener la grandeza y Divinidad de Dios.

Siendo almas eucarísticas, caminaréis a pasos agigantados hacia el encuentro con el justo juez que os juzgará en el amor.

Siendo almas eucarísticas, camináis en ascensión al cielo.

Siendo almas eucarísticas, la Sagrada Familia de Nazaret aumentará el número.

Intercedo por vosotros en el cielo; os cuido en la tierra; me presentaré a vosotros en el momento de vuestra muerte para presentaros ante Dios y abogar por vosotros ante mi Padre.

Sois importantes para la grey de mi Jesús; vivid en santidad porque Santo es quien os llamó.
José, custodio y protector de los Corazones unidos y traspasados de Jesús y de María, os ama.


El Nuevo Pentecostés
Diciembre 13/07 9:40 a.m.

Jesús dice:

Jesús, el hombre de Nazaret, os ha traído a las orillas del río Jordán, río que está colmado en el espesor, pero también en la transparencia y claridad de aguas limpias y vivas de amor.

Sois discípulos, cuyo maestro, os enseña y os instruye al borde de las aguas como instruía a mis primeros discípulos, discípulos que sumergidos en las profundidades del río para bautizarlos en el espíritu y hoy os bautizo, a vosotros pequeños míos, para que recibáis los torrentes de agua viva, los imponentes rayos de luz, la variedad de dones y carismas que el Espíritu Santo os reviste con los ropajes resplandecientes de su luz; luz que desde hoy os guiará, os conducirá como estrella aparecida en la amplitud del vasto cielo para conduciros a la estrella
del máximo resplandor.

Tomo en mis manos vuestras imperfecciones, vuestras manchas de pecado, vuestros defectos que opacan la luz de la verdad, para ser bañados con los resplandores de mi Luz Divina.

Escuchad el suave eco de mi voz, proveniente de las aguas reposadas y sosegadas de este río; el sonido de las aguas son bellas armonías, son bellos cantos y dulces sinfonías para vosotros, hijos adoradores de mi Sagrado Corazón que hoy os hago mis hijos amadísimos a través de este nuevo bautismo espiritual.

Bautismo espiritual que os purifica de vuestras más mínimas faltas.

Bautismo espiritual que os baña en el río de la Gracia Divina.

Bautismo espiritual que os renueva a un nuevo nacimiento. Nacimiento a la verdadera vida. Nacimiento al verdadero estado de la Gracia. Nacimiento a la vida de apóstol del final de los últimos tiempos.

Por el bautismo espiritual naceréis de nuevo haciendo de lo escabroso, algo llano. Haciendo del agua turbia, aguas claras. Haciendo de los días oscuros, días llenos de luz. Haciendo de las noches mustias, noches alegres. Haciendo de vuestros corazones, manantiales de vida y esperanza. 

Haciendo de vuestra misión, misión sublime y grata a los ojos de mi Padre.

Al sumergiros en estas aguas recibiréis el resplandor y la belleza de los Ángeles.

Al sumergiros en estas aguas recibiréis las mismas Gracias que recibieron los primeros cristianos.

Al sumergiros en estas aguas vuestro corazón será purificado de toda imperfección.

Al sumergiros en estas aguas vuestra vida se partirá en dos, un pasado olvidado y perdonado y una nueva vida en el refulgir y resplandor de mi Espíritu Divino. Espíritu Divino que os da sabiduría para comprender las cosas de Dios.

Espíritu Divino que os da entendimiento para discernir las cosas de Dios.

Espíritu Divino que os da fortaleza para que resistáis los momentos de prueba.

Espíritu Divino que os da ciencia para que améis intensamente la Sabiduría Divina que viene del cielo. Espíritu Divino que os da piedad para que seáis mensajeros de mi amor, bañados de oración, regenerados vuestros espíritus exaltándoos para el cielo.

Espíritu Divino que os da consejo para que con vuestras predicaciones, para que con vuestras enseñanzas, para que con vuestra pequeña catequesis seáis luz a pobrecitas almas que caminan en la ignorancia.

Sed, pequeños míos, consejeros fieles conforme con la doctrina segura de mi Evangelio.

Espíritu Santo que os da temor de Dios para que os consumáis en el amor, amando al Amor de vuestras vidas, evitando el más mínimo pecado con tal de no ofender a la Realeza de Vuestro Dios.

Recibiendo mi Espíritu Santo recibiréis el Nuevo Pentecostés. Pentecostés que subirá, por momentos, a pequeños pedacitos de cielo para daros a conocer, por anticipado, una mínima porción de las maravillas que hay allí para vosotros.

Recibiendo el nuevo Pentecostés, podéis hacer las mismas obras que yo hice y aún mayores.

Recibiendo el nuevo Pentecostés podéis decir a las montañas muévanse y ellas os obedecerán.

Recibiendo el nuevo Pentecostés podéis cruzar por encima de las aguas y no os hundiréis.

Recibiendo el nuevo Pentecostés los cielos se os abrirán para que contempléis la Gloria de Vuestro Padre Celestial.

Al recibir el nuevo Pentecostés mis obras brillarán en vosotros para que me deis Gloria y Alabanza a mi Nombre.

Al recibir el nuevo Pentecostés naceréis en el espíritu como el viejo Nicodemo.

Vuestro hombre viejo ha muerto y ha nacido en vosotros el hombre nuevo.

Leed, orad y meditad: Juan 3.

Os bendigo.

JESUCRISTO EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN. (PARTE 18).

EN LAS FUENTES DE
MI DIVINO CORAZÓN
HALLARÉIS MENSAJES
DE CONVERSIÓN.




...Continuación... (Capitulo II)


LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS


Noviembre 18 de 2007. (Fue dictado, por espacios, durante tres días).

La Santísima Virgen María dice:


Venid a mi regazo maternal, pequeño Agustín; y tomad en vuestras manos el lapicero y el papel para que estéis firmemente convencidos de que “quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el día de Cristo Jesús. Y lo que pido en mi oración es que vuestro amor siga creciendo cada vez más en conocimiento perfecto y todo discernimiento, con que podáis aquilatarlos mejor para ser puros y sin tacha para el Día de Cristo, llenos de frutos de justicia que vienen por Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” (Filipenses 1,4-6 y 9-11). (...)


SÉPTIMO MANDAMIENTO

Buscad la salvación de vuestra alma luchando con tesón en ganaros el cielo, que la luz de Cristo os ilumine por eso os digo que “no robarás.” (Éxodo 20,15). “El que robaba, que ya no robe, sino que trabaje con sus manos, haciendo algo útil para hacer partícipe al que se halle en necesidad.” (Efesios 4,28). Porque “mejor es el pobre que camina en su integridad que el de caminos tortuosos, por más que sea rico.” (Proverbios 28,6).

No permitáis que el demonio de la deshonestidad anide en vuestro corazón porque “abominación de Yahvé es la balanza falsa, pero el peso justo gana su favor.” (Proverbios 11,1).

Enderezad vuestro camino, ya que “el que anda en justicia y habla con rectitud, el que rehúsa ganancias fraudulentas, el que se sacude la palma de la mano para no aceptar soborno, el que se tapa las orejas para no oír hablar de sangre, y cierra sus ojos para no ver el mal, ése morará en las alturas, subirá a refugiarse en la fortaleza de las peñas, se le dará su pan y tendrá el agua segura.” (Isaías 33,15-16).

Convertíos de corazón hijitos míos decidíos hoy mismo a dejar vuestra vida de pecado, quizás mañana sea demasiado tarde, acercaos a Dios quien “te dirá palabras que traerán la salvación para ti y para toda tu casa.” (Hechos 11,14).
“Descarga en Yahvé tu peso, y Él te sustentará; no dejará que para siempre zozobre el justo.” (Salmo 55, 23).



OCTAVO MANDAMIENTO

“Examinadlo todo y quedaos con lo bueno. Absteneos de todo género de mal” (1Tesal 5,21-22), por lo que “no darás testimonio falso contra tu prójimo.” (Éxodo 20,16). Estad atentos de cada palabra que sale de vuestra boca, ya que pueden ser dardos venenosos y mortíferos que matan la buena honra y fama de una persona. “No repitas nunca lo que se dice y en nada sufrirás menoscabo. Ni a amigo ni a enemigo cuentes nada, a menos que sea pecado para ti, no lo descubras. Porque te escucharía y se guardaría de ti, y en la ocasión propicia te detestaría. ¿Has oído algo? Quede muerto en ti. Ánimo, no reventarás.” (Eclesiástico 19,7-10). Hijos míos “quien revela los secretos, pierde el crédito, no encontrará jamás amigo íntimo.” (Eclesiástico 27,16).
Satanás es el padre de la mentira, jamás dejéis que este aguijón se anide en vuestro corazón porque “es gran baldón para un hombre la mentira en boca de ignorante repetida. Es preferible un ladrón que el que persiste en la mentira, aunque ambos heredarán la perdición. El hábito del mentiroso es una deshonra, su vergüenza le acompaña sin cesar.” (Eclesiástico 20,24-26).

Por lo tanto “no te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien.” (Romanos 12,21).

“Caminad por las sendas de la verdad porque “si alguno no cae hablando, es un hombre perfecto, capaz de poner freno a todo su cuerpo. Si ponemos a los caballos frenos en la boca para que nos obedezcan, dirigimos así todo su cuerpo. Mirad también las naves, aunque sean grandes y vientos impetuosos las empujen, son dirigidas por un pequeño timón a donde la voluntad del piloto quiere. Así también, la lengua es un miembro pequeño y puede gloriarse de grandes cosas. Mirad que pequeño fuego abrasa un bosque tan grande, y la lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo y, encendida por la gehenna, prende fuego a la rueda de la vida desde sus comienzos. Toda clase de fieras, aves, reptiles y animales marinos pueden ser domados y de hecho han sido domados por el hombre, en cambio ningún hombre ha podido domar la lengua; es un mar turbulento; está llena de veneno mortífero. Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios; de una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así. ¿Acaso la fuente mana por el mismo caño agua dulce y amarga? ¿Acaso hermanos míos, puede la higuera producir aceitunas y la vid higos? Tampoco el agua salada puede producir agua dulce.” (Santiago 3,2-12).

A vosotros hijos míos que estáis recibiendo instrucción del cielo: “en los tesoros de la sabiduría están las máximas de la ciencia, más abominación para el pecador, es la piedad para con Dios.

Si apeteces la sabiduría, guarda los mandamientos, y el Señor te la dispensará. Pues sabiduría y enseñanza es el temor de Dios; su complacencia, la fidelidad y la mansedumbre.

No seas indócil al temor del Señor, ni te acerques a El con corazón partido.

No seas hipócrita delante de los hombres, pon guardia a tus labios.

No te exaltes a ti mismo, para no caer y acarrearte deshonra, porque el Señor revelaría tus secretos y en medio de la asamblea te echaría por tierra, por no haberte llegado al temor del Señor, porque tu corazón está lleno de fraude.” (Eclesiástico 1,25-30).



NOVENO MANDAMIENTO

Guardad en vuestro corazón mis enseñanzas como perlas preciosas que han caído del cielo conservadlas con mucho recelo por temor a perderlas. Por eso os invito a no desear la mujer del prójimo. “Tened todos en gran honor el matrimonio, y el hecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios.” (Hebreos 13,4). Porque “todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio, y el que se casa con una repudiada por su marido comete adulterio.” (Lucas 16,18).

Pobrecitas almas que camináis a ciegas por el mundo, porque han creado sus propios mandamientos, mandamientos que no provienen del cielo sino del lago eterno. No desvirtuéis la autoridad infalible de las Sagradas Escrituras porque nuestro Dios os dice: “No añadiréis nada a lo que yo os mando, ni quitaréis nada; para así guardar los mandamientos de Yahvé vuestro Dios que yo os prescribo.” (Deuteronomio 4,2).

No dejéis hijitos míos que se pierda la unidad familiar, sombras maléficas se han inmiscuido en muchos hogares queriendo destruir la indisolubilidad del matrimonio, pero tened presentes pequeños míos que lo que Dios ha unido, jamás lo podrá separar el hombre. Por lo tanto “maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Por que nadie aborreció jamás su propia carne, antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la iglesia. Pues somos miembros de su cuerpo. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán como una sola carne.

Gran misterio es este, lo digo respecto a Cristo y la iglesia. En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete a su marido.” (Efesios 5, 25-33).

Que vuestro matrimonio sea una hoguerita de amor porque “feliz el marido de la mujer buena, el número de sus días se duplicará. Mujer buena es buena herencia, asignada a los que temen al Señor: sea rico o pobre, su corazón es feliz, en todo tiempo alegre su semblante.” (Eclesiástico 26,1.3-4).

Vuestra Santísima Madre os llama insistentemente porque aún estáis viviendo el tiempo de la misericordia de Dios por eso “conviértete al Señor y deja tus pecados, suplica ante su faz y quita los obstáculos.

Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia, odia con toda el alma la abominación. ¡Qué grande es la misericordia del Señor, y su perdón para los que a él se convierten!” (Eclesiástico 17,25-26.29).


DECIMO MANDAMIENTO

Almas peregrinas para el cielo: no codiciéis los bienes ajenos porque “los que quieren enriquecerse caen en la tentación, en el lazo y en muchas codicias insensatas y perniciosas que hunden a los hombres en la ruina y en la perdición. Porque la raíz de todos los males es el afán del dinero, y algunos por dejarse llevar de él, se extraviaron en la fe y se atormentaron con muchos dolores.” (1Timoteo 6,9-10).

Agustín del Divino Corazón: a los ricos de este mundo recomiéndales “que no sean altaneros ni pongan su esperanza en lo inseguro de las riquezas sino en Dios, que nos provee espléndidamente de todo para que lo disfrutemos; que practiquen el bien, que se enriquezcan de buenas obras, que den con generosidad y con liberalidad, de esta forma irán atesorando para el futuro un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera.” (1Timoteo 6,17-19).

Hijitos cómo os hago entender que los bienes terrenales son caducos y pasajeros, que la ambición desmesurada os hace injustos a los ojos de Dios porque “el que ama el oro no se verá justificado, el que anda tras el lucro se extraviará en él.

Muchos se arruinaron por causa del oro, su perdición la tenían delante. Es leño de tropiezo para los que le ofrecen sacrificios, y todo insensato queda preso en él.” (Eclesiástico 31,5-7).

Bienaventurado el que tiene por balanza la justicia y la equidad porque “dichoso el hombre que teme a Yahvé, que en sus mandamientos mucho se complace.

Fuerte será en la tierra su estirpe, bendita la raza de los hombres rectos.

Hacienda y riquezas en su casa, su justicia por siempre permanece.

En las tinieblas brilla como luz de los rectos, tierno, clemente y justo.

Feliz el hombre que se apiada y presta y arregla rectamente sus asuntos.

No, no será conmovido jamás, en memoria eterna permanece el justo; no tiene que temer noticias malas, firme es su corazón, en Yahvé confiado.

Seguro está su corazón, no teme. Al fin desafiará a sus adversarios.” (Salmos 111,1-8). “Hijo mío, guarda mis palabras y conserva como un tesoro mis mandatos. Guarda mis mandamientos y vivirás; sea mi elección como la niña de tus ojos. Átalos a tus dedos, escríbelos en la tablilla de tu corazón.” (Proverbios 7,1-3).

FIN...

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís