FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

EL INFIERNO REAL VISTO POR OLIVA CON JESUS.

Narraciones por el Padre Carlos Cancelado.

Video 1 de 10.


El Padre Carlos Cancelado nos muestra esta sorprendente e inaudita Revelación de Nuestro Señor a Matilde Oliva Arias, la Vidente de Jesús de la Misericordia, a quien nuestro Señor llevó -para mostrarle- EL INFIERNO, y para que cuente lo que viera. Esta señora tiene más de 70 años actualmente y el Señor le prometió que su vida no terminaría sin que viera los días finales.

¡Sinceramente vale la pena verlo completo, y compartirlo!

Dramático, emotivo y conmovedor el relato a la salida del infierno, donde Jesucristo se sienta sobre una roca ensangrentado y llorando. Al preguntarle la vidente en su inocencia por qué lloraba responde: "PORQUE MI SANGRE DERRAMADA POR TODOS AQUELLOS A LOS QUE

ACABAS DE VER (en el infierno) SE DESPERDICIÓ"

Así empezó el "viaje" hacia esta pavorosa y tremenda realidad eterna:

Oliva le besa los pies a Jesús, y los separó. ”No supe que pasó, pero vi que un hueco inmenso se abrió bajo los pies del Señor. No sé si viajamos atreves de Él, pero pronto me vi en el infierno. Escuche gritos, lamentos, había desesperación, aquel lugar era horrible. Sentí miedo, sentí morirme de pavor, y me dije, hay de mi Señor donde estoy!!!! El señor me dijo: “no temas nada, nada te pasara, Yo estoy contigo, observa bien”.

Entonces vi una hornilla como la boca de un volcán. De ella salían llamas inmensas. Era como un fondo donde se cocina la caña para hacer miel. Como un lago de azufre hirviendo a borbollones, había ahí mucha gente que gritaba y pedía auxilio sin ser escuchados. Unos insultaban, otros estaban vestidos lujosamente, otros estaban sin ropa. Creo que estaban con la ropa que los enterraron. Un hombre muy rico, con mantos y anillos en los dedos, y cadenas en el cuello, sacaba la mano y decía, sálvame por esto! y mostraba como un gajo de cebolla. Pero las llamas empezaban a consumir el gajo de cebolla hasta quemarle los dedos. Creo que fue algo que dio, pero sin amor, o lo único que regaló en su vida.

El tormento era cruel, no había paz, le pregunté al Señor ¿este es el rechinar de dientes? Y me contesto “No, todavía no es. Es solo parte del sufrimiento de los condenados”.

Alrededor de la hornilla había demonios con las piernas cruzadas, todos tenían un trinche largo. Su aspecto era horrible, sus ojos rojos, boca malvada, sonrisa malévola, de un color casi negro como gris.

Fumaban y fumaban algo que los hacía más rebeldes. Y bebían un líquido rojizo que los llenaba de soberbia.

De pronto todos se colocaron de pie en posición firme. Los condenados deseaban desaparecer. Se consumían en el lago de fuego, era una multitud incontable. El infierno se estremeció, todo tembló. Por una
puerta entraba un demonio como de casi 2 metros de alto, más horrible que los otros demonios. Este tenía cuernos, garras, cola y alas como de murciélago. Los demás no tenían nada de eso. Grito y zapateo, y todo volvió a temblar, pregunté quien era, y el Señor me dijo:” Es Satanás, Lucifer, rey del inferno". 

(Continuará)

A LOS AMIGOS DE LA CRUZ (Segunda Parte)

Por San Luis María Grignión de Montfort 


3. «Que cargue con su cruz»

Que cargue con su cruz. ¡La suya propia! Que ese tal, ese hombre, esa mujer excepcional que toda la tierra no alcanzaría a pagar, cargue con alegría, abrace con entusiasmo y lleve con valentía sobre sus hombros la propia cruz y no la de otro: -la cruz, que mi Sabiduría le fabricó con número, peso y medida; -la cruz cuyas dimensiones: espesor, longitud, anchura y profundidad, tracé por mi propia mano con extraordinaria perfección; -la cruz que le he fabricado con un trozo de la que llevé al Calvario, como fruto del amor infinito que le tengo; -la cruz, que es el mayor regalo que puedo hacer a mis elegidos en este mundo; -la cruz, constituida, en cuanto a su espesor, por la pérdida de bienes, las humillaciones, menosprecios, dolores, enfermedades y penalidades espirituales que, por permisión mía, le sobrevendrán día a día hasta la muerte; -la cruz, constituida, en cuanto a su longitud, por una serie de meses o días en que se verá abrumado de calamidades, postrado en el lecho, reducido a mendicidad, víctima de tentaciones, sequedades, abandonos y otras congojas espirituales; -la cruz, constituida, en cuanto a su anchura, por las circunstancias más duras y amargas de parte de sus amigos, servidores o familiares; -la cruz, constituida, por último, en cuanto a su profundidad, por las aflicciones más ocultas con que le atormentaré, sin que pueda hallar consuelo en las criaturas. Estas, por orden mía, le volverán las espaldas y se unirán a mí para hacerle sufrir.

Que cargue. Que la cargue: que no la arrastre, ni la rechace, ni la recorte, ni la oculte. En otras palabras, que la lleve con la mano en alto, sin Impaciencia ni repugnancia, sin quejas ni criticas voluntarias, sin medias tintas ni componendas, sin rubor ni respeto humano.

Que la cargue. Que la lleve estampada en la frente, diciendo como San Pablo: Lo que es a mí, Dios me libre de gloriarme más que de la cruz de nuestro Señor Jesucristo (Gal. 6,14), mi Maestro.

Que la lleve a cuestas, a ejemplo de Jesucristo, para que la cruz sea el arma de sus conquistas y el cetro de su imperio.

Por último, que la plante en su corazón por el amor, para transformarla en zarza ardiente, que día y noche se abrase en el puro amor de Dios, sin que llegue a consumirse.

La cruz. Que cargue con la cruz, puesto que nada hay tan necesario, tan útil, tan dulce ni tan glorioso como padecer algo por Jesucristo.

«Nada tan necesario»


Para los pecadores

En realidad, queridos Amigos de la Cruz, todos sois pecadores. No hay nadie entre vosotros que no merezca el infierno -Y yo más que ninguno-. Nuestros pecados tienen que ser castigados en este mundo o en el otro. Sino lo son en éste, lo serán en el otro.

Si Dios los castiga en este mundo, de acuerdo con nosotros, el castigo se) á amoroso. En efecto, nos castigará su misericordia, que reina en este mundo, y no su rigurosa justicia; será un castigo ligero y pasajero, acompañado de dulzura y méritos y seguido de recompensas en el tiempo y en la eternidad.

Pero, si el castigo que merecen los pecados cometidos queda reservado para el otro mundo, la justicia inexorable de Dios --que todo lo lleva a sangre y fuego- ejecutará la condena...

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Queridos hermanos y hermanas: ¿pensamos en esto cuando padecemos alguna pena en este mundo? ¡Qué suerte la que tenemos! Pues, al llevar esta cruz con paciencia, cambiamos una pena eterna e infructuosa por una pena pasajera y meritoria. ¡Cuántas deudas nos quedan por pagar! ¡Cuántos pecados cometidos! Para expiar por ellos, aún después de una amarga contrición y una confesión sincera, tendremos que padecer en el purgatorio por habernos conformado con unas penitencias bien ligeras durante esta vida. ¡Ah! Cancelemos, pues, amistosamente nuestras deudas en esta vida llevando bien nuestra cruz. En la otra vida, todo se paga hasta el último céntimo, hasta la menor palabra ociosa. Si lográramos arrancar de manos M demonio el libro de muerte, en el que lleva anotados todos nuestros pecados y el castigo que merecen, ¡que debe tan enorme hallaríamos! ¡Y qué encantados quedaríamos de padecer durante años enteros en esta vida antes que sufrir un solo día en la otra!

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Para los amigos de Dios

Amigos de la Cruz: ¿no os preciáis de ser amigos de Dios o de querer llegar a serlo? Decidíos, pues, a beber el cáliz que es preciso apurar para ser amigos de Dios: Bebieron el cáliz del Señor, y llegaron a ser amigos de Dios. Benjamín -el mimado- halló la copa, mientras que sus hermanos sólo hallaron trigo. El discípulo predilecto de Jesús poseyó su corazón, subió al Calvario y bebió el cáliz: ¿Podéis beber el cáliz? Excelente cosa es desear la gloria de Dios. Pero desearla y pedirla sin decidirse a padecerlo todo es una locura y una petición extravagante: No sabéis lo que pedís. Tenemos que pasar mucho... Si, es una necesidad, algo indispensable. Tenemos que pasar mucho para entrar en el Reino de Dios (Hech. 14,22).

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Para los hijos de Dios

Con razón os gloriáis de ser hijos de Dios. Gloriaos asimismo de los azotes que este Padre bondadoso os ha dado y dará, pues da azotes a todos sus hijos. Si no sois del número de sus hijos predilectos, ¡qué desgracia, qué maldición! Pues pertenecéis al número de los réprobos, como dice San Agustín. «Quien no gime en este mundo como peregrino y extranjero, no puede alegrarse en el otro como ciudadano del cielo» -añade el mismo santo-. Si Dios Padre no os envía, de vez en cuando, alguna cruz importante, es señal de que no se preocupa de vosotros. Está enfadado y os considera como extraños y ajenos a su casa y protección. O como hijos bastardos, que no merecen tener par e en la herencia de su padre ni tampoco son dignos de sus cuidados y correcciones.

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO (PARTE 6)

LOS MÁRTIRES DE TURIN SUEÑO 11 .—AÑO DE 1845.

San Juan Bosco ejemplo de personas purísimas, que se ha dejado impregnar completamente de Dios y, por consiguiente, estuvo totalmente abierto al prójimo; un hombre cuya comunión con Dios orienta desde su tiempo ahora todo su ser de persona y santo; cuyo caminar hacia Dios lo llevó sólo a culminar ese sagrado ejemplo.

(M. B. Tomo I, págs. 342-343)

Un nuevo sueño había de ilustrar la mente de San Juan Bosco sobre el fin glorioso de los esclarecidos mártires de Turín, Adventor, Octavio y Solutor, cuyo martirio había tenido como escenario, según lo indicara la Señora de sus pensamientos, el mismo lugar en que sus obras comenzaban a incrementarse prodigiosamente.

He aquí lo que nos dice Lemoyne, que recogió el relato de labios del Santo:


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Le pareció encontrarse en el extremo septentrional del Rondó o Círculo Valdocco y dirigiendo la mirada hacia el Dora, entre los esbeltos árboles que en aquel tiempo adornaban, perfectamente alineados, la avenida hoy denominada Regina Margherita, vio hacia la parte baja, a una distancia de unos setenta metros de la contigua calle Cottolengo, en un campo sembrado de patatas, maíz, fréjoles y repollos, a tres bellísimos jóvenes resplandecientes de luz. Estaban a pie firme en el mismo espacio que le había sido indicado en el sueño precedente, como teatro de su glorioso martirio. Los tres le invitaron a bajar y a unirse a ellos. San Juan Bosco se apresuró a hacerlo, y cuando, estuvo en su compañía le condujeron amablemente hasta el extremo del lugar en el que ahora se eleva la majestuosa iglesia de María Auxiliadora. El Santo, después de recorrer un breve espacio, yendo de maravilla en maravilla, se encontró en presencia de una Matrona magníficamente ataviada y de una indecible hermosura, de extraordinario esplendor y majestad, junto a la cual se veía un venerable senado de ancianos con aspecto de príncipes. A Ella como a Reina formábanle cortejo innumerables personajes de una belleza y de una gracia deslumbradoras. La Matrona, que había aparecido en el lugar que hoy ocupa el altar mayor de la iglesia grande, invitó a San Juan Bosco a que se le acercara. Cuando lo tuvo junto a sí, le manifestó que aquellos tres jóvenes que le habían conducido a su presencia, eran los Mártires Solutor, Adventor y Octavio, y con esto parecía quererle indicar que ellos serían los patronos especiales de aquel lugar.

Después, con una encantadora sonrisa y con afectuosas palabras lo animó a que no abandonara a sus jóvenes y a proseguir cada vez con mayor entusiasmo la obra emprendida; le anunció que encontraría obstáculos al parecer insuperables, pero que todos serían vencidos y allanados si ponía su confianza en la Madre de Dios y en su Divino Hijo.

Finalmente le mostró a poca distancia una casa, que realmente existía y que después supo ser propiedad de un tal señor Pinardi, y una pequeña iglesia en el sitio preciso en el que ahora se encuentra la de San Francisco de Sales con los edificios anexos. Levantando la diestra, la Señora exclamó con voz inefablemente armoniosa: «HAEC EST DOMUS MEA: INDE GLORIA MEA».

Al oír estas palabras, San Juan Bosco se sintió tan emocionado que se estremeció y entonces la figura de la Virgen, que tal era aquella Señora y toda aquella visión desapareció como la niebla en presencia del sol. El, entre tanto, confiado en la bondad y en la misericordia divina, renovó a los pies de la Santísima Virgen la consagración de sí mismo a la obra a la cual había sido llamado.

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A la mañana siguiente, muy contento por el sueño que había tenido ¡a noche anterior, Don Bosco se apresuró a visitar la casa que la Virgen le había indicado.Al salir de su habitación dijo al teólogo Borel:—Voy a ver una casa a propósito para nuestro Oratorio.
Pero, cual no sería su sorpresa cuando, al ¡legar al lugar indicado, en vez de encontrar una casa con una iglesia, halló una morada de gente de mala vida.

Al regresar al Refugio y habiendo sido interrogado por el mismo teólogo, sin más explicación, le dijo que la casa sobre la cual había fundado sus proyectos, no le servía para el fin propuesto.En otro sueño recibió de la Virgen la explicación, y el sitio le sirvió.



SUERTE DE DOS JÓVENES QUE ABANDONAN EL ORATORIO 
SUEÑO 12.—AÑO DE 1846.
(M. B. Tomo II, pág. 511)

Ante los peligros y pérdidas de las almas y frente a la ofensa de Dios, San Juan Bosco nunca pudo permanecer indiferente.

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En aquellos días San Juan Bosco tuvo un sueño que le causó un dolor profundo. Vio a dos jovencitos, a los cuales conocía, saliendo de Turín para dirigirse a Becchi; pero cuando llegaron al puente del Po se les echó encima una bestia de aspecto feroz. Esta, después de haberlos embadurnado con su baba, los arrojó al suelo y revolcándolos largo tiempo en el fango los dejó recubiertos de tal suciedad que sólo el mirarlos causaba náuseas.

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San Juan Bosco narró este sueño a algunos de los que estaban con él, diciendo los nombres de los dos jóvenes que había visto en el mismo; y los hechos demostraron que no se trataba de mera fantasía, pues aquellos dos infelices, después de abandonar el Oratorio se dieron a toda clase de desórdenes.

Testigo del relato de este sueño fue el fiel Buzzetti, una de las primeras figuras del Oratorio a pesar de su condición de coadjutor, vocación que siguió por imposición de los hechos.

Nacido en Caronno Ghiringhelio, provincia de Lombardia, el 7 de febrero de 1832, vivió con San Juan Bosco hasta la edad de cincuenta y nueve años, en que murió en el Oratorio un 13 de julio.

Fue uno de los cuatro escogidos por el Santo para fundar la Congregación Salesiana, recibiendo el hábito talar el día de la Purificación de Nuestra Señora de 1851, fecha en la que en el Oratorio se celebraba también ¡a fiesta de San Francisco de Sales.

En marzo del año siguiente, como consecuencia de un accidente pirotécnico, perdió el dedo índice de la mano izquierda, accidente que le obligó a dejar la sotana. Continuó viviendo con San Juan Bosco y durante muchos años, debido a su gran delicadeza de conciencia, no se atrevió a profesar, hasta que en 1878, dio definitivamente su nombre a la Congregación.

Video: 


A los 9 años tiene Juan Bosco el primero de sus 159 sueños proféticos. Se le aparece Jesucristo junto con la Virgen María y le presentan un gran número de fieras que luego se convierten en corderos. Luego le muestra una multitud de jóvenes y le dicen: "Este será tu oficio: cambiar jóvenes tan difíciles como fieras, en buenos cristianos tan dóciles como corderos".

JESUCRISTO: EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN. (Parte 4).

EN LAS FUENTES DE 
MI DIVINO CORAZÓN 
HALLARÉIS MENSAJES 
DE CONVERSIÓN.

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(MENSAJES)

La bestia será aplastada por la mujer vestida de sol
Noviembre 9/07 4:30 p.m.

La Santísima Virgen María dice:
Os amo pequeños míos. Gracias por haber respondido a mi llamado. Orad por el advenimiento del nuevo Pentecostés, Pentecostés que reconstruirá nuestra Iglesia en ruinas. Pedid con insistencia que el dragón rojo sea aniquilado y sus errores no se reviertan más en la Iglesia. Ella es llevada como cordero al matadero.
El Vicario de Cristo tendrá que sufrir, está en medio de lobos revestidos con piel de cordero (veo: Sagrario saqueado, cáliz en el piso, con Hostias regadas, obispos y sacerdotes muertos vestidos de púrpura). Mi Corazón se desgarra al tener que presenciar horrendos sacrilegios a la Divinidad de mi Jesús, al saqueo de los templos y a la matanza de obispos, cardenales, sacerdotes, laicos y religiosas que profesan su fe en Cristo. El sacrificio perpetuo será suspendido; entran a la Iglesia densas tinieblas que la cubrirán de la Luz verdadera, que es Cristo. No os alarméis, porque la segunda venida está muy próxima.
Orad para que la sordera y la ceguera espiritual de mis sacerdotes se conviertan en un impulso para acoger y recibir en sus corazones mis mensajes apocalípticos de amor.
Satanás ha menguado sus inteligencias incapacitándolos en creer; el demonio los ha engañado haciéndolos formar parte de la falsa iglesia y adorar al falso cristo.
Estos ministros, que un día trabajaron para la verdadera Iglesia de Cristo, se han convertido en verdaderas cloacas humanas que trabajan para la falsa iglesia expandiendo sus errores.
Os hablo de muchos modos, pero no me quieren escuchar; el cielo os ha dado a conocer maneras y modos para sobrevivir a esta espantosa crisis.
Mantened en reserva cruces benditas y haced uso de los sacramentales; orad muchas veces a San Miguel Arcángel, porque aparentemente la bestia triunfará, pero será aplastada por los pies de la mujer vestida de sol (veo a la Virgen María muy resplandeciente con doce estrellas a su alrededor y parada sobre el mundo. Luego veo confesionarios, pero veo sacerdotes deformes confesando con alas y con crestas).
Mi Inmaculado Corazón triunfará y volveréis a vivir en la nueva Jerusalén. Os quiero agrupados en pequeñas comunidades, refugiándoos en los Aposentos de los Sagrados Corazones y compartiendo vuestros bienes, vuestros intereses, vuestras oraciones a imitación de los primeros cristianos. No os dejéis perturbar, porque el imperio de mi Hijo Jesús triunfará.
Os amo y os bendigo pequeños míos.

Os asisto y os protejo.
Noviembre 9/07 5:44 p.m.

San Miguel Arcángel dice:
Pequeñas flores del jardín Inmaculado de María: os asisto y os protejo con mi armadura celestial porque en el final de los tiempos, satanás actúa con mayor fuerza intentando sacaros del camino que os lleva a la santidad.
Si me invocáis diariamente pidiendo mi asistencia Divina, os protegeré de las insidias, hostigamientos y mentiras del maligno. Adorad con espíritu de verdad los Sagrados Corazones de Jesús y de María, porque son el refugio seguro que os preservará en vuestra vida espiritual. Os daré mi espada para que derrotéis al príncipe de las tinieblas.
Yo soy el Arcángel San Miguel, os cubro con mi armadura celestial, revistiéndoos de la coraza de Dios para que los dardos lanzados contra vosotros no os hieran. Cuantas veces me invoquéis, os libero y os purifico acercándoos más al cielo. He hecho presencia visible en medio de vosotros, hombres moradores de la tierra, pero muy pocos me habéis visto, porque aún hay densas tinieblas en vuestros ojos que impiden verme.
Batallad sin temor alguno conquistando almas para Dios. Resistid a las tentaciones que se os vengan y llenad vuestros corazones del amor de Dios. El Corazón purísimo de la Virgen María, es un cofre de oro que contiene grandes riquezas para vosotros; recogedlas reconociendo en ella su gran misión dentro de la Iglesia. Ella es la Madre del sacerdocio Real de Cristo. Orad por todos los ungidos del mundo entero para que sean preservados en su Inmaculado Corazón.
Obedeciendo a ella obedecéis a Jesús, porque son dos Corazones unidos y traspasados por el amor y el dolor.
Orad al cielo, para que muchas almas reconozcan que la gran tribulación está en medio de vosotros y que el advenimiento del Reino de Cristo está próximo.
Repetid con espíritu de fe la siguiente Oración que, de inmediato al escuchárosla, vendré pronto en vuestra ayuda:
“San Miguel arcángel, me abandono por completo a vuestra protección. Revestidme de vuestra armadura celestial para que el imperio de Satanás no tenga dominio sobre mí, sobre mi familia y sobre todos los que amo. Iluminadme con la Luz de Cristo para que el error y las falsas seducciones del demonio no entren en mi corazón. Sed mi guardián y protector, en este final de los tiempos, llevándome de vuestra mano al verdadero reinado de Jesucristo. Haced que, vehementemente, adore el Sagrado Corazón de Jesús y Venere el Inmaculado Corazón de María, resguardándome dentro de ellos, considerándolos como habitáculos de la Divinidad. Protegedme, poderosísimo defensor, contra las huestes del mal y unidme al triunfo de los Divinos Corazones, haciéndome partícipe de la Nueva Jerusalén. Amén”.


Estoy viviendo una segunda pasión
Noviembre 10/07 4:55 p.m.

Jesús dice:
Amando la cruz, pequeños míos, sólo en la Cruz encontraréis salvación, libertad como hijos verdaderos de Dios. Cargad con la cruz cada día, sobrellevando con amor y paciencia vuestras fatigas, vuestros problemas y vuestras arideces. La cruz es el signo vivo que ahuyenta a Satanás. Adoradla, porque allí fui llevado como cordero degollado al matadero. Qué terribles sufrimientos vivió mi Divino Corazón, mi Cuerpo Santísimo, los latigazos despellejaron mi piel, originando heridas dentro de la misma herida, pero todo este sufrimiento lo padecí en silencio por amor a vosotros. Guardad silencio en vuestros momentos de sufrimiento y ofrecédmelo, y así vuestro sufrimiento será de gran mérito para el cielo. La agonía de mi Corazón rebosó hasta el límite, porque los hombres desgarraron su furia sobre el Hijo de Dios, pobrecitas almas impulsadas por la rabia feroz de Satanás, como instrumentos del mal que profanaron mi Cuerpo y mi Sangre Santísimo. Reparad por mis dolores físicos e interiores de mi pasión Santísima, por la Sangre preciosa que fue derramada. Id, espiritualmente, a todos los lugares de mi Sagrada Pasión y besad el suelo en reparación por los sacrilegios e indiferencias con que fui tratado. Adorad la llaga de mi Sagrado hombro, dolores atroces padecí en ella, besadla y ungidla con vuestras lágrimas, que como suave bálsamo sanará.
Escuchad las risotadas y palabras burlescas, cuando me fue ceñida la corona de espinas fue tanto el dolor, que corrían borbotones de Sangre por mi Divino Rostro.
Adorad con reverencia mi corona de espinas y reparad por los pensamientos diabólicos con que aquellos pobres hombres descargaban su furia contra Mí, dislocaron mis huesos al clavar grandes clavos en mis manos y mis pies, y al suspender la Cruz sobre la tierra fue inmenso el dolor físico en mi Cuerpo.
Reparad, apóstoles de mi Sagrada pasión, por todas las faltas, por todos los insultos y por todas las mofas que mis castos oídos tuvieron que escuchar. Venerad y adorad los dolores de mi Divina pasión para que adquiráis grandes méritos y os hagáis perfectos a imitación del Alma Víctima Divina. Meditad en ella con frecuencia para Cristificarme en vosotros.
Reflexionad, uniendo la agonía de mi Divino Corazón a la agonía de mi Cuerpo Santísimo.
Hijos míos, la Cruz es señal de victoria y de redención; después de mi muerte vino mi Resurrección.
Estoy viviendo una segunda pasión, porque otra vez mi Sagrado Cuerpo es golpeado y lastimadas sus heridas por las irreverencias con que algunos sacerdotes tratan mi Cuerpo.
De nuevo escucho improperios contra mi Divinidad, sublimizando mi grandeza en el misterio Eucarístico. Otra vez, soy crucificado al tener que descender del cielo en manos indignas y pecadoras y depositarme encorazones mezquinos que no han purificado sus pecados con el Sacramento de la confesión.
De nuevo clavan mis manos y mis pies con el comportamiento y vestimenta inadecuada con que llegan a los templos; la corona de espinas, de nuevo ceñida sobre mi cabeza, por la falta de preparación y de oración con que muchos sacerdotes llegan a celebrar el Santo Sacrificio de la Misa.
De nuevo mi alma experimenta una sed insaciable de almas, pero en vez de ofrecerme vinagre, me ofrecen la hiel amarga de las infidelidades.
De nuevo mi Divino Cuerpo es flagelado por la falta de fe y la rutina en que las almas participan del milagro más grande que existe sobre la tierra. El mismo dolor que experimenté en el huerto de los olivos, lo experimento hoy en la soledad de los Sagrarios.
(Veo a Jesús crucificado con su cabeza inclinada, su cabello desgreñado, su mirada está opaca; gotas de sangre caen al piso y veo perros que lamen su Sangre). Hijos de mi Sagrado Corazón, mi Cuerpo y mi Sangre de nuevo es profanado, mitigad mi dolor con vuestra oración, con vuestros sacrificios y entregaos totalmente a mi Divina Voluntad. Reparad por los pecados de la Santa Iglesia, especialmente por los pecados de los sacerdotes y demás almas consagradas a Mí, porque el día del juicio será más severo para ellos, ya que al que mucho se le dio, mucho se le exigirá.
En vosotros está la reconstrucción y restauración de mi Iglesia. Estad adheridos a mi Madre Santísima que ella como Madre de la Iglesia os guiará.
Os bendigo en esta misión de salvar y acercar almas para mi Reino.
Meditad La Pasión. ¡Qué poco meditáis la Pasión de Jesucristo!

ESCOGÍ LA VERDAD: EL FIN DE LOS TIEMPOS. (TERCERA PARTE)

El cielo nos observa : “El aviso”


"SE SINTIÓ UN GRAN TERREMOTO, tal y tan grande, cual nunca hubo desde que hay hombres sobre la tierra."
 - Apocalipsis 16:18

“El Aviso viene para purificarnos y prepararnos para el día del Milagro, como decía la Virgen María "a los buenos para acercarlos más a Dios, a los malos para advertirles que ya viene el Fin de los Tiempos" y como advertencia de los terribles sucesos que se avecinan para el mundo, especialmente si después del Milagro el mundo no cambia y que las niñas videntes lo vieron en la inolvidable "noche de los gritos".
                                                                                                                       ( Conchita en Garabandal )

“El Aviso romperá para siempre las ataduras con que Satanás tiene atado al mundo. Significa que cada ser humano estará en la Presencia de Dios y ya nunca mas se dudará de que Dios existe.”                                                                 
                                                                                                          (Conchita - vidente de Garabandal )


Cuando la noticia de la muerte del Papa Juan XXIII llegó al pueblo, las pequeñas campanas de la Iglesia anunciaron la muerte del Papa con un tono fúnebre.

Conchita fue con su madre Aniceta y la Sra. Ortiz de camino a la Iglesia.
Surgió la siguiente conversación:

-- El Papa ha muerto.
Dijo su madre.

Contestó Conchita:
-- Ah, que el Papa murió. Entonces quedan “tres” papas.

Hasta aquí todo muy bien. Sin embargo, una vez de vuelta a casa, Aniceta no estaba tranquila y quiso conocer más profundamente los pensamientos de su hija que parecía reservarse en presencia de la Sra. Ortiz.

En casa, a solas, temiendo un posible error de su hija, le pregunta su madre:
-- ¿De donde sabes que solamente quedan TRES papas?

Conchita respondió:
-- De la Santísima Virgen. En realidad me dijo que aún vendrían

CUATRO papas pero que Ella no contaba uno de ellos.

Dice Aniceta:
-- Pero entonces, ¿por qué no tener en cuenta UNO?

Responde Conchita:
-- Ella no lo dijo, solo me dijo que UNO no le tenía en cuenta. Sin embargo me dijo que gobernaría la Iglesia por muy poco tiempo.

A la pregunta:
-- ¿Quizás por eso no lo cuenta?

Conchita dice:
-- No lo sé.

Su madre:
Y qué viene después:
-- Ella no lo dijo.

Hasta aquí el primer fragmento de la conversación.

La Virgen dice claramente que, después de Juan XXIII, habrá cuatro Papas más pero que uno de ellos no le tiene en cuenta. Aniceta no entiende por qué y le pregunta a su hija si será por el motivo de que gobernará la Iglesia por muy poco tiempo. Sin embargo la Santísima Virgen no explica la causa de la repentina muerte de Juan Pablo I ni cual es el motivo concreto por el que no le cuenta pero sí indica claramente que el que Ella no cuenta es el que reinará poco tiempo, es decir el papa Juan Pablo I.

Así pues los cuatro Papas, después de Juan XXIII, son: Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI (1) y el que la Virgen no cuenta, cuando dijo "Solo quedan TRES papas", es Juan Pablo I. Hay que entenderlo así: Solo quedan TRES papas que gobernarán normalmente a la Iglesia ya que a Juan Pablo I no le dio tiempo a realizar ni siquiera la primera de las grandes reformas que pensaba hacer -

(1) Ahora estamos en este ultimo papa - Benedicto XVI - por lo tanto los acontecimientos son inminentes.
Esta conversación la contó Conchita, a cuatro testigos, en la tarde del 13 de noviembre de 1965, cuando la última Aparición de la Santísima Virgen en Garabandal.

Lo próximo que esperamos a medida que los eventos de Garabandal marchan hacia su realización es exactamente el Aviso profetizado. El aviso es como una purificación para prepararse al milagro

Tenemos muchos detalles con relación al Aviso :

Fechas: No conocemos la fecha del Aviso (Mari Loli sabe el año). Desde el momento que se enteró sobre él, la visionaria Conchita ha hablado del Aviso como "inminente", "esperado todos los días" aunque ella misma desconoce la fecha. La fecha del Milagro es conocida solo por Conchita. Nuestra Señora le permitió revelar únicamente que el Milagro vendrá algún tiempo después del Aviso. Conchita anunciará la fecha del Milagro ocho días previos a que ocurra. El Castigo, si sucede, seguirá al Milagro - cuánto tiempo después no se sabe.

Naturaleza: El Aviso será visto y sentido por todos en todo el mundo exactamente al mismo tiempo, no importa donde se encuentren. Será una experiencia terrible.Respuestas a las preguntas básicas acerca del Aviso: ¿quién? ¿qué? ¿cuándo? ¿dónde? ¿por qué? - se encuentran en varias declaraciones hechas por Conchita: La Bendita Virgen me dijo (durante una aparición de dos horas en los Pinos el 1 de Enero de 1965) que un Aviso será dado antes del Milagro. El Aviso es algo que viene directamente de Dios.
Nadie puede escapar a él. Será visible en todo el mundo. Lo sentiremos físicamente e interiormente. El Aviso es como un escarmiento, algo espantoso, tanto para los buenos como para los impíos. Será como la revelación de nuestros pecados. Veremos las consecuencias de los pecados que hemos cometido. Dios enviará el Aviso para purificamos de modo tal que podamos apreciar mejor el Milagro, por medio del cual El probará Su amor hacia nosotros, y de aquí Su deseo de que cumplamos el mensaje. El Aviso atraerá a los buenos aún más a Dios y advertirá a los malvados que el fin de los tiempos está cerca.

El Poder del Aviso

Purificación: A una pregunta acerca de la naturaleza del Aviso, Conchita replicó en una oportunidad: "Será como fuego. No quemará nuestra carne, pero lo sentiremos corporalmente e interiormente."

De hecho, ella dijo que el Aviso será "como" fuego; no dijo que sería fuego. Para Conchita, hay dos cosas que el Aviso y el fuego tienen en común: pueden ser "vistos" y "sentidos" y son "muy atemorizantes." De aquí el empleo de sus palabras "como fuego". En este mismo contexto - en un intento de hacer comparaciones identificables - me permito aducir que el Aviso es aquello que conocemos como el Purgatorio.

Basados en la doctrina de la Iglesia, entendemos que el Purgatorio es un lugar, estado o condición de purificación, en donde se nos limpia - mejor dicho, se nos prepara - para contemplar la visión de lo Divino. Aceptamos que se necesita cierto tipo de sufrimiento en este proceso purificador, un sufrimiento que prevalece pero que no destruye.

Entrevista con Conchita en Agosto, 1980:

P. ¿Nos hará daño o nos herirá el Aviso?

R. No. Para mí, es como dos estrellas... que chocan entre sí y hacen un ruido enorme y despiden gran luz pero no se caen. No nos va a herir físicamente, pero vamos a verlo. En ese momento, veremos nuestra conciencia. Veremos todo lo malo de nuestras acciones.

P. ¿Vamos a ver todo lo mala de nuestras acciones?

R. Sí, y también veremos el bien que hemos dejado de hacer

P. Refiriéndonos ahora a la naturaleza del Aviso, ¿cómo vamos a sentirlo:

R. Va a ser como un sentimiento interno de pena y dolor por haber ofendido a Dios. Dios nos ayudará a ver claramente el daño que le causamos a Él y todas nuestras malas acciones. Nos ayudará a sentir este dolor interior porque muchas veces cuando hacemos algo malo, nos limitamos a pedir Su perdón de boca para afuera, pero ahora (gracias a Aviso) nos ayudará a sentir físicamente ese profundo dolor.

Jacinta ( Vidente de Garabandal ) :

P. ¿Puedes decirnos cómo será el Aviso?

R. Se verá primero en el aire, en todo el mundo, e inmediatamente se transmitirá al interior de nuestra almas. Durará un tiempo muy breve, pero parecerá en nuestro interior. Será para el bien de nuestras almas, para que podamos ver en el interior de nosotros mismos, en nuestra conciencia, el bien (*)y el mal que hemos hecho. Sentiremos un gran amor hacia nuestro Padre y Madre celestiales y pediremos perdón por todas nuestras ofensas. (*)

Conchita dice que sólo veremos nuestras malas acciones.

P. ¿Recuerdas algo acerca de una gran tribulación, el comunismo...?

R. Sí, era una invasión (1), bueno, algo que me pareció como una invasión; algo muy malo en lo que el comunismo jugaba un papel muy importante, pero ya no recuerdo qué países o regiones se veían afectadas. La Santísima Virgen insistió en que rezáramos (para evitar que sucediera). Estos graves acontecimientos tendrán lugar antes del Aviso, que ocurrirá cuando la situación esté en su peor momento.

P. ¿El Aviso será reconocido y aceptado por todo el mundo como un signo directo de Dios?

R. Ciertamente, y por esta razón creo que es imposible que el mundo pueda estar tan endurecido como para no cambiar.

P.¿Qué hay acerca de las numerosas personas que no conocen a Cristo; Cómo entenderán el Aviso?

R. Para aquellos que no conocen a Cristo (No Cristianos) lo verán como un aviso de Dios.

(1) En lo particular considero que dicha tribulación no será una invasión de Rusia sobre el mundo entero, como alguien a primera vista pudiera asociar dichos pensamientos, sino que la situación global será tan penosa, que parecerá que el mundo ha vuelto al sistema comunista. Puede que acompañado de una deplorable - casi inexistente - economía mundial, la supresión revolucionaria del comunismo vuelva a imponerse sobre las sociedades capitalistas, como último método de eliminación que resulta de la perdida de libertad económica en su disposición - ya no existirá propiamente ricos y pobres en cuanto a lucha de clases, pues habrá una pobreza general y universal -. A esto se refiere cuando dice: “era un invasión”, pues el mal en esos días será tan generalizado que parecerá que el orden social ha desaparecido , como la ausencia también global y conjunta de ese bienestar al que estamos acostumbrados y que no estará ya asegurado, estando todo debilitado al extremo.

(Continuará).

CONFIDENCIAS DE JESÚS A UN SACERDOTE. (Monseñor Ottavio Michelini)

EL SENTIDO DE LA VIDA.

Cuánto quisiera que sacerdotes y fieles, liberados del peso que los oprime y sofoca, reconquistaran el sentido de la vida, convirtiéndose a Mi, a la luz, a la verdadera vida regresando a la casa de mi Padre que los espera y los ama, no obstante su perversión.
Para esto, hijo, te hablo para que tu lleves a mis sacerdotes a conocer las amarguras de mi Corazón misericordioso y la angustia de mi Padre que ve a sus hijos, arrancados de su amor, caminar hacia la ruina y la muerte.  Pobres almas, redimidas por Mi, ebrias y cegadas van dando tumbos en la oscuridad.
Ignoran que la vida terrena, don de Dios Creador, está en orden a la vida eterna, ignoran que ella es breve y fugaz, que dura cuanto dura la hierba y la flor del campo que la hoz siega, se agosta y se seca.
¡Pobres hijos míos! Orgullo, vanidad, presunción os han envuelto en la oscuridad tanto que ya ni siquiera se reconocen.
Nada debe descuidarse, hijo, para obtenerles a ellos la gracia de una verdadera conversión porque, una vez más te lo digo, se trata para muchos de conversión.
Se necesita rezar y suplicar oraciones: ofrecer tribulaciones y contrariedades.  Los sufrimientos sembrados en la vida de todos, si son aceptados con fe y ofrecidos con generosidad son verdaderamente fermentos de gracia y de misericordia
Pero el tiempo a disposición no es mucho.  ¡Ay de no aprovecharlo!
Te bendigo a ti y a  las personas unidas a ti en la fe y en el amor fraterno.
Ámame mucho.  Tu sabes que Yo te amo.


A LOS SACERDOTES HIJOS PREDILECTOS DE LA SANTÍSIMA VIRGEN. (Movimiento Sacerdotal Mariano).

LA MISIÓN CONFIADA A LA IGLESIA.

"Hoy invocáis la paz con una jornada, que reúne a los Representantes de todas las religiones en una comunión de oración y ayuno.
Éste es el camino que Yo os he indicado. La paz puede llegar a vosotros como don de Dios.
Cuanto más queráis construir la paz a través de humanas discusiones y pactos mutuos, tanto más se alejará de vosotros.
Por esto es necesario que la humanidad vuelva a Dios por EL CAMINO DE LA CONVERSIÓN Y DEL CAMBIO DE CORAZÓN.  Sólo Jesucristo os ha indicado el camino par llegar al Padre en su Espíritu de Amor.
Es menester que todos los hombre lleguen al conocimiento de la verdad y que acojan y sigan el Evangelio de Jesús  ÉSTA ES LA MISIÓN CONFIADA A LA IGLESIA.  Esto es lo que hoy deben hacer sus min istros, los consagrados y todos los fieles: Con la valentía de los mártires y con la fortaleza de los confesores de la fe es necesario anunciar a todo el mundo la BUENA NUEVA de que SOLO JESUCRISTO ES VUESTRO SALVADOR Y VUESTRO REDENTOR. SOLAMENTE JESUCRISTO OS PUEDE CONDUCIR A LA PAZ.
Es necesario predicarlo a todos, sin miedo y sin compromisos, cumpliendo su divino mandato:  "Id por todo el mundo y anunciad mi Evangelio a todas las criaturas: el que crea y se bautice será salvado".
EL INTENTO DE REUNIR TODAS LAS RELIGIONES, INCLUSO AQUELLAS QUE ADORAN A SERES FALSOS Y FALACES, CON LA PERSPECTIVA DE UNA UNIÓN RELIGIOSA MUNDIAL PARA LA DEFENSA DE LOS VALORES HUMANOS, ES VANO, PELIGROSO Y NO CONFORME AL DESEO DE MI CORAZÓN INMACULADO.
Esto puede conducir incluso al aumento de la confusión, a la indiferencia religiosa y puede hacer aún más difícil la consecusión de la verdadera paz.
Por esto hoy os digo ANUNCIAD A CRISTO A TODOS, SED FIELES SÓLO A CRISTO Y A SU EVANGELIO Y SERÉIS VERDADEROS CONSTRUCTORES DE LA PAZ."

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís