FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

ESCOGÍ LA VERDAD: EL FIN DE LOS TIEMPOS. (SEXTA PARTE)

Fecha del Milagro
¿Cuándo ocurrirá? ...

El milagro ocurrirá en los meses de marzo, abril o mayo, en los días 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 ó 15; tendrá que ser jueves y que en ese día se celebre la fiesta con un santo mártir relacionado con la eucaristía. Asimismo, Conchita también ha dicho que no será ese día fiesta de la Santísima Virgen, lo que excluye a San Tarsicio, joven mártir de la eucaristía y cuya fiesta se celebra el 15 de agosto, fiesta de la Asunción de María.

De estos datos sólo es posible que el milagro ocurra en algunas de las siguientes fechas:
A. San Estanislao, el jueves 11 de abril (2013)
B. San Hermenegildo, el jueves 13 de abril (2017)
C. San Pancracio (1), el jueves 12 de mayo (2011)

(1) Quedan por lo tanto dos fechas, ya que el 2011, ha pasado ya.

En Garabandal dijo Jesús a Conchita:
-- "El Milagro viene para convertir el mundo entero".
Y también dijo que "Rusia se convertirá". Si el mundo cambia después del Aviso y el Milagro NO vendrá el Castigo, si el mundo no cambia entonces vendrá el Castigo. La Santísima Virgen dijo que
Dios no mandaba el Castigo para fastidiarnos sino para reprendernos de que no le hacemos caso Conchita -1973: La Virgen nos dijo que el Aviso y el Milagro serán las últimas advertencias o acontecimientos públicos que nos dará Dios. Por ello creo que después nos encontraremos cerca del fin de los tiempos.

4- El Castigo
“Está próximo a caer sobre el mundo un castigo terrible que excederá a cuanto haya acontecido en la Historia de la Humanidad, y que el mismo Señor Jesucristo calificó como Juicio final en pequeño”. (Teresa Neumann, estigmatizada alemana) El Mensaje de Fátima, y en particular el Tercer Secreto, revela el Gran Castigo que Dios impondrá a todo el Mundo por los crímenes de la Humanidad pecadora, si las personas no se arrepintieren ni dejaren de ofenderlo "Pronto el mundo aprenderá que existe ahora otro mundo del mal, no visto, que ahora os acecha, porque Satanás sabe que su tiempo se acorta. Como os dije en el pasado, hija Mía e hijos Míos, el pecado es locura, y ahora es tan sólo es el comienzo. A menos que recéis y hagáis expiación al Padre Eterno, veréis abominaciones y la profanación de las iglesias, y los asesinatos abundarán hasta que aquellos quienes quedan sobre la tierra envidien a los muertos." -

Nuestra Señora, 6 de Octubre, 1980
El 13 de octubre de 1917, en Fátima, momentos antes del gran Milagro del Sol, dijo la Santísima Virgen: “Es preciso que se enmienden, que pidan perdón por sus pecados. Que dejen de ofender a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido.” Nuestra Señora nos advirtió acerca de las gravísimas consecuencias que advendrían de no aceptarse este aviso. La peor consecuencia y el supremo castigo para las almas que no se arrepientan es el castigo eterno del Infierno Dijo Nuestra Señora de Fátima a la Beata Jacinta: “Las guerras no son sino castigos por los pecados del Mundo “

Profecía de Veronica Lueken (30, junio, 1984): "Las guerras, hijos Míos, son un castigo por los pecados del hombre. Las guerras aumentarán, y la carnicería aumentará, y aquellos que están viviendo, a menudo envidiarán a los muertos, tan grande será el sufrimiento de la humanidad”.
También Sor Lucía, la única sobreviviente de los 3 videntes de Fátima, fallecida monja carmelita, dejo declarado: "Si el mundo no se convierte TODAS las naciones conocerán el azote del comunismo", y lo declaró en 1957-1958 (en 1945, ya había terminado la 2ª guerra mundial), al Padre Agustín Fuentes: "Creedme, Padre, el Señor castigará al mundo muy pronto. El castigo es inminente. La Señora (1) me ha dicho que los otros medios (el Santo Rosario y la devoción al Inmaculado Corazón), son despreciados por los hombres. Ella angustiada nos da la última ancla para escapar a los castigos, que es ELLA MISMA. Pero si no la escucháramos, y encima la ofendiéramos, no seríamos perdonados “

(1) Muchas veces se llama la Gran señora, la Madre de Dios, la Madre de Cristo. Es la misma “Virgen Madre, Maria” bajo distintas advocaciones y nombres. Profecía de Fray Ludovico Rocco (1748-1840): "La Europa entera será presa de una horrorosa guerra donde se degollarán unos a otros, la sangre correrá a torrentes... El Señor exterminará la mitad de los hombres. Los pobres se tornarán ricos (1) y los ricos pobres".

(1) Los ricos serán pobres, porque la riqueza no salva - no te puedes llevar nada al cielo - y los pobres que por aquel entonces sobrevivirán, lo harán acompañado de su alma que es lo único que a el hombre le queda después de abandonar las riquezas de este mundo, es decir que se habrá dejado la lucha de ricos contra pobres y lo demás ya habrá pasado, pues tendremos que vivir con mucho menos de lo que ahora tenemos, de ahí que los pobres se volverán ricos, porque ellos ya tienen suficiente para ese día y no necesitan acumular más riqueza ya que los primeros -los ricos- la perderán sino toda , casi enteramente o no les valdrá para nada pues ¿ qué se puede comprar en un mundo destruido ?.

Al santo Sacerdote Père Lamy le fue revelado que la 1ª Guerra Mundial había sido un castigo concreto, por la “blasfemia, la profanación del matrimonio y del trabajo a los domingos.”
Desgraciadamente, las personas no han dejado de ofender a Dios, y la peor guerra, la 2a Guerra Mundial, estalló bajo el pontificado de Pío XI.2 El 13 de junio de 1929, en Tui, España, la Santísima Virgen se le apareció a la Hermana Lucía, cumpliendo así la promesa de que vendría para “pedir la Consagración de Rusia”, la cual sería realizada por el Papa, en unión con todos los Obispos del Mundo.

Nunca hubo ningún acto de Consagración de Rusia (ni del Mundo, ni de cualquier otra cosa), celebrada simultáneamente por el Papa y por todos los Obispos del Mundo. Ningún de los actos de consagración realizados por Pio XII, Pablo VI o Juan Pablo II fueron hechos simultáneamente por el Papa y por todos los Obispos del Mundo. Tratase de un acontecimiento histórico, claramente establecido de forma irrefutable Las consecuencias de no obedecer las peticiones del Cielo serán incalculables y catastróficas. Aquellos que dicen que ya han sido atendidas las peticiones de Nuestra Señora, que la Consagración de Rusia ya se ha realizado, han perdido la noción de la realidad.

Profecía de la Virgen de Fátima: "Si los hombres se arrepienten, el Señor les perdonará; pero si no cambian de vida, vendrá al mundo el CASTIGO MÁS TERRIBLE que se ha conocido."

4.1- El Verdadero Tercer Secreto de Fátima 
"Cómo advertí y advertí que Satanás entraría en los reinos más altos de la jerarquía en Roma. El Tercer Secreto, hija Mía, es que Satanás entraría en la Iglesia de Mi Hijo." – Nuestra Señora, 13 de Mayo, 1978

En el Tercer Secreto nosotros tenemos profetizado en el más mínimo detalle, exactamente cuál será la naturaleza del Gran Castigo. El Papa Pío XII dijo, y fue apenas después que el mundo experimentara los horrores de la Segunda Guerra Mundial, que la gente estuviera anhelando la paz: “El mundo pronto va a experimentar sufrimientos tales como nunca existieron en su historia. Pronto la raza humana va a padecer los peores sufrimientos como nunca los ha habido”. Esa es la sustancia del Tercer Secreto de Fátima pero no es todo....

El Papa Juan Pablo II, en el Congreso Eucarístico de Filadelfia en 1976, cuando aún no era Papa – él era todavía el Cardenal Wojtyla – dijo sobre ese persecución, que tal es la substancia del Tercer Secreto de Fátima. Y él dijo que la Iglesia tendría que soportar una gran prueba, que será la lucha entre la Iglesia y la anti-Iglesia; entre el Evangelio y el anti-Evangelio. Y reiteró que la Iglesia pronto tendría que soportar grandes pruebas. El hostigamiento que se prevé contra la Iglesia será muy distinto de todas las que han ocurrido en el transcurso de la Historia humana.

Sucederán cosas aparentemente imposibles; sin embargo, todo eso está previsto en la parte no publicada del Tercer Secreto y en las Sagradas Escrituras. En carta dirigida al Profesor Baumgartner, el Cardenal Mario Luigi Ciappi reveló: “En el Tercer Secreto se predice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará por lo alto.” Esto corresponde a lo que se lee en el Libro de las Lamentaciones: “No creían los reyes de la Tierra, todos los habitantes del Mundo que el opresor y el enemigo atravesaría las puertas de Jerusalén (Lam 4:12). Lo que se predice es que los secuaces del Demonio ocuparán la Curia Romana bajo el reinado de un antipapa masón.

En 1998, el fallecido P. Malachi Martin afirmó en el programa “The Art Bell Show” que, a principios de febrero de 1960, cuando era Secretario del Cardenal Bea, tuvo la oportunidad de leer el Tercer
Secreto de Fátima, que, según él, estaba escrito en una sola hoja de papel. Dijo que las palabras de Nuestra Señora eran muy escuetas y específicas, y hablaban de un futuro “papa” — un impostor que usurparía la Sede Romana, estando totalmente dominado por el Demonio. Así, pues, el Tercer Secreto de Fátima revela el “misterio de iniquidad” (2 Tes 2:7): La falsa Iglesia “Católica” — la contra Iglesia, la anti Iglesia — el misterio del dragón, cuya cola derribó la tercera parte de las “estrellas del Cielo”, esto es, la tercera parte de la Jerarquía católica, bajo el liderato del antipapa herético.

Ha sido esto lo que el Papa Juan Pablo II revelo enigmáticamente ( 13 Mayo ,2000 ) : “El Mensaje de Fátima es unllamamiento a la conversión, alertando a la Humanidad para que no haga el juego del «dragón», cuya «cola arrastró una tercera parte de las estrellas del Cielo, y las lanzó sobre la Tierra.» (Ap 12:4) Cuando hablé con el P. Malachi Martin sobre el antipapa herético de la apostasía profetizada en el Tercer Secreto, el P. Malachi respondió: “¡Ojalá que fuera sólo eso!” El antipapa y sus colaboradores apóstatas serán (como dice la Hermana Lucía: ‘os partidarios do demônio’) los secuaces del Demonio, [que] trabajan para el mal y no tienen miedo de nada.” Estos “secuaces del Demonio” constituyen la “tercera parte de las estrellas del Cielo” arrastradas por la cola del dragón. Estos hombres, que se presentan como clérigos ‘católicos’, son miembros secretos de la secta y están consagrados al Demonio. Llegarán a controlar el aparato de estado del Vaticano y a implantar el ramo ‘católico’ de una nueva religión ecuménica mundial.

Su falsa ‘iglesia’ tendrá de ‘católica’ solamente el nombre. Constituirá la parte ‘católica’ de la religión oficial, del Nuevo Orden Mundial. El auténtico Catolicismo será proscrito, y los que todavía mantuvieren su Fe católica arrostrarán la persecución más brutal que jamás haya ocurrido en la Historia Universal.

Los católicos no serán bienvenidos a la Civilización del Amor: el exclusivismo de sus dogmas (por ejemplo, Extra Ecclesiam nulla salus (Fuera de la Iglesia no hay salvación) hará que sean considerados unos peligrosos “fanáticos” y “terroristas” . Por lo tanto, la situación de la Iglesia será equivalente a la que había durante las persecuciones romanas, cuando la Iglesia era considerada una organización subversiva y criminal.

Para que puedan evitar la desgracia de la persecución y del martirio, se les ofrecerá a los católicos una alternativa (1). La gran mayoría caerá en el engaño y cometerá apostasía. A semejanza de lo que ocurre hoy en China, tendrán su latín, su incienso, su “Misa”, etc. — pero con la condición de estar en comunión con la iglesia oficial — la que, a esa altura, se habrá transformado en una Roma apóstata. Se les obligará a someterse al papa impostor, cuya falsa iglesia formará parte de la Gran
Iglesia Ecuménica, que reunirá todas las religiones

(1) Como mas adelante veremos en “La futura grandeza de España” esta profetizado, que España será el asilo de todos los católicos proscritos - desterrados por la fuerza.
Aquellos que tuvieren la gracia y la fortaleza de mantenerse fieles a la Fe católica se negarán a abandonar la verdadera religión católica tradicional. Y por haberse negado, serán considerados fanáticos incorregibles y cismáticos obstinados. .

Sobre esta persecución, escribió en su profecía de San Metodio (+358): “Llegará un tiempo en que los enemigos de Cristo se habrán de vanagloriar: ‘Hemos subyugado la Tierra y todos sus habitantes, y los cristianos no podrán huir de nuestras manos.’”

Según la profecía de San Cesareo de Arles (469-543), “habrá una gran mortandad, (...) los altares y los templos serán destruidos, (...) los pastores de la Iglesia abandonarán sus púlpitos, y la propia Iglesia será despojada de todos sus bienes temporales.” Es particularmente significativa la profecía del Obispo George Michael Wittman (+1833): Profecía que tuvo a raíz de una visión: “¡Ay de mí! Están llegando días tristes para la Santa Iglesia de Jesucristo. La Pasión de Jesús será renovada de la manera más dolorosa en la Iglesia y Su Jefe Supremo - El papa -. En todas las partes del Mundo habrá guerras y revoluciones, y correrá mucha sangre. Por toda parte serán inmensas las angustias, los desastres y la pobreza, porque las enfermedades contagiosas, la carestía y otras desgracias vendrán unas tras de otras”. (1)

“Manos violentes serán colocadas sobre el Jefe Supremo de la Iglesia Católica; obispos y padres serán perseguidos, y se producirá un cisma, y el desorden reinará entre todas las clases. Tiempos vendrán tan extraordinariamente aciagos que parecerá que los enemigos de Cristo y de Su Santa Iglesia, fundada por Él con Su Sangre, están en la inminencia de triunfar sobre Ella. (...) Sociedades secretas acarrearán una gran destrucción, (2) y ejercerán un extraordinario poder económico, y muchos se cegarán por medio de éste, y serán infectados con los más nefastos errores. Sin embargo, todo eso será en vano, [porque] serán incapaces de mover la roca sobre la cual Cristo edificó Su Iglesia: ‘Portae inferi non praevalebunt.’”{FIN}

(1) No cesara la tribulación hasta que no se haya consumado la purificación del mundo. Así esta explicado en las profecías más importantes: “ El mal será inmenso y parecerá que el mundo va a desaparecer pero al final Satanás perderá “: "...Y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mt 16,18)

(2) No puede ser otra que la MASONERIA. La falsa iglesia del diablo, donde él tiene a sus almas “engañadas” espiritualmente, para que le hagan el trabajo maligno, cuyo premio será el infierno eterno.

Más adelante veremos como estos corifeos del diablo, tendrá su merecido, pero ahora nos centraremos, en lo que nos dice una de las tres videntes de Fatima: “La desorientación es diabólica (1) — escribió la Hermana Lucía [29.12.1969]; “no se deje engañar”. La desorientación es doctrinal: “en estos tiempos de orientación diabólica, no nos dejemos engañar por falsas doctrinas.” [12.4.1970] Es un “cáncer” en la Iglesia [29.5.1970], que afecta a los “sacerdotes” y a las “almas consagradas” que “se han descarriado”: “¡Es doloroso — escribió la Hermana Lucía [16.9.1970] — ver tanta desorientación, y en tantas personas que ocupan cargos de responsabilidad! (...) Son como ciegos guiando a otros ciegos”. Por consiguiente, aquellos que ocupan las posiciones más elevadas en la Curia Romana han sido los que prepararon el camino para la

Gran Apostasía.
(1) Vemos a modo de ejemplo y sin ser la última, esta desorientación diabólica en la comunión en la mano (sacrilegio aceptado y gravísimo desconcierto que resta subliminalidad al gran misterio que es la misa)!!!! Hasta los cuadros llevan márgenes en forma de marcos para impedir que las manos curiosas puedan tocar lo que con ser visto, basta!!!

Entre otras almas privilegias, la Beata Ana catalina Emmerick vio (en revelaciones dadas por N.S. Jesucristo) como Cristo no repartió la comunión en la mano, sino en la boca a sus apóstoles. Los mismos diablos en exorcismos recientes , se burlan de los sacerdotes que creen esta “practica” como “instaurada “ por Dios, cuando la realidad es que fue introducida por la masonería instalada en el vaticano ( sin cuya participación sería imposible que esta anarquía diabólica que es tocar al señor sin las manos consagradas ( para eso está el sacerdote ) tuviera tan grande aceptación, en tan poco tiempo y no teniendo que ver con que si las manos están limpias o sucias ( debido a nuestra baja Fe tomamos por natural lo que ni el mismo Dios hizo con su propio cuerpo prefigurado ( “prohibido” ) en la cena que dio a sus apóstoles ). Todo esto no nos saldrá GRATIS. Esto está incluido y descontado, en el castigo. El hombre ha querido ser más que Dios y ahora el diablo viene a cobrarse la pieza y no serán cabezas lo que rodaran, sino naciones enteras.

Esta es la denuncia contra el aparato de estado del Vaticano acerca del Tercer Secreto: Por su negligencia, los responsables de la desorientación diabólica en el seno de la Iglesia son las más altas Autoridades. El resultado es que “la crisis de la Fe se ha instalado en todos los niveles.” Prueba de ello es que se enseñan herejías en el nivel más elevado en Roma: En nombre del “magisterio vivo” y de la “tradición viva” de la “Iglesia”, se están modificando el sentido y la exégesis del dogma, según fue definido anteriormente.

Lo que hemos presentado constituye un ejemplo, entre tantos, de la desorientación diabólica en el nivel más alto de la Iglesia. Puesto que la doctrina de la Fe, revelada por Dios (...) ha sido confiada a la esposa de Cristo como un depósito divino, para que ella lo guardase fielmente y lo interpretase de una manera infalible.

La Sagrada Doctrina de la Fe católica, por su propia naturaleza, es inmutable. No se puede cambiar, ni tocar una coma a no ser que esta sea introducida por el mismo “PAPA” en una corrección. Lo demás es un gravísimo sacrilegio, que lleva a muchas almas al infierno. De Dios nadie se burla.

El Tercer Secreto de Fátima ha sido hasta ahora, ocultado, deliberadamente cortado - editado -, falsificado en la verdad que íntegramente debiera haberse “comunicado” y todo esto hará que la iglesia sufra de una forma que se podría haber evitado, nunca antes vista.

SAN PIO DE PIETRELCINA -EL SACERDOTE CON LOS DONES DE LOS ESTIGMAS DE CRISTO-

El padre Pío fue beatificado el 2 de mayo de 1999 y el 16 de junio del 2002,
Juan Pablo II lo canonizó bajo el nombre de san Pío de Pietrelcina.


Así describió el Padre Pío, en sus cartas a su director espiritual el éxtasis con el cual recibió las heridas de Jesús Cristo: "Sentí, poco a poco, que me elevaba a una oración siempre más suave... de pronto una gran luz me deslumbró y se me apareció Cristo, que sangraba por todas partes".


"Cuando volví en mí, me encontré en el suelo y llagado. Las manos, los pies y el costado me sangraban".

"Me sentía a morir, y hubiera muerto si el Señor no hubiera venido a sostenerme el corazón que sentía palpitar fuertemente en mi pecho. Me recosté y recé, mire otra vez mis llagas y lloré, elevando himnos de agradecimiento a Dios".


Video que narra la vida del que fuera, durante el primer quinquenio del siglo XX, el sacerdote más destacado por sus íntimos vínculos con Jesús. Como bien destaca el relato, el sacerdote de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, vivió no solo el martirio de los estigmas sino, el encierro producto de los celos populares que se producían con su vida para luego ser referencia de sagrados testimonios como los que menciona un joven de la época.
VER EN LA PARTE INFERIOR DE LA ENTREGA UN DOCUMENTAL COMPLETO ACERCA DEL PADRE PÍO.

Biografía del Santo.

Heredero espiritual de San Francisco de Asís, el Padre Pío de Pietrelcina ha sido el primer sacerdote en llevar impreso sobre su cuerpo las señales de la crucifixión.

El Padre Pío, al que Dios donó particulares carismas, se empeñó con todas sus fuerzas por la salvación de las almas. Los muchos testimonios sobre su gran santidad de Fraile, llegan hasta nuestros días, acompañados por sentimientos de gratitud. Sus intercesiones providenciales cerca de Dios fueron para muchos hombres causa de sanación en el cuerpo y motivo de renacimiento en el Espíritu.

El Padre Pío de Pietrelcina que se llamó Francesco Forgione, nació en Pietrelcina, en un pequeño pueblo de la provincia de Benevento, el 25 de mayo de 1887. Nació en una familia humilde donde el papá Grazio Forgione y la mamá Maria Giuseppa Di Nunzio ya tenían otros hijos.

Desde la tierna edad Francesco experimentó en sí el deseo de consagrarse totalmente a Dios y este deseo lo distinguiera de sus coetáneos. Tal “diversidad” fue observada de sus parientes y de sus amigos. Mamá Peppa contó - “no cometió nunca ninguna falta, no hizo caprichos, siempre obedeció a mí y a su padre, cada mañana y cada tarde iba a la iglesia a visitar a Jesús y a la Virgen. Durante el día no salió nunca con los compañeros. A veces le dije: “Francì sal un poco a jugar. Él se negó diciendo: no quiero ir porque ellos blasfeman”.

Del diario del Padre Agostino de San Marco in Lamis, quien fuè uno de los directores espirituales del Padre Pío, se enteró de que el Padre Pío, desde el 1892, cuando apenas tenía cinco años, ya vivió sus primeras experiencias carismáticas espirituales. Los Éxtasis y las apariciones fueron tan frecuentes que al niño le pareció que eran absolutamente normales.

Con el pasar del tiempo, pudo realizarse para Francesco lo que fue el más grande de sus sueños: consagrar totalmente la vida a Dios. El 6 de enero de 1903, a los dieciséis años, entró como clérigo en la orden de los Capuchinos. Fue ordenado sacerdote en la Catedral de Benevento, el 10 de agosto de 1910. Tuvo así inicio su vida sacerdotal que a causa de sus precarias condiciones de salud, se desarrollará primero en muchos conventos de la provincia de Benevento. Estuvo en varios conventos por motivo de salud, luego, a partir del 4 de septiembre de 1916 llegó al convento de San Giovanni Rotondo, sobre el Gargano, dónde se quedó hasta el 23 de septiembre de 1968, día de su sentida muerte.

En este largo período el Padre Pío iniciaba sus días despertándose por la noche, muy antes del alba, se dedicaba a la oración con gran fervor aprovechando la soledad y silencio de la noche. Visitaba diariamente por largas horas a Jesús Sacramentado, preparándose para la Santa Misa, y de allí siempre sacó las fuerzas necesarias, para su gran labor para con las almas, al acercarlas a Dios en el Sacramento Santo de la Confesión, confesaba por largas horas, hasta 14 horas diarias, y así salvó muchas almas.

Uno de los acontecimientos que señaló intensamente la vida del Padre Pío fue lo que se averiguó la mañana del 20 de septiembre de 1918, cuando, rogando delante del Crucifijo del coro de la vieja iglesia pequeña, el Padre Pío tuvo el maravilloso regalo de los estigmas. Los estigmas o las heridas fueron visibles y quedaron abiertas, frescas y sangrantes, por medio siglo. Este fenómeno extraordinario volvió a llamar, sobre el Padre Pío la atención de los médicos, de los estudiosos, de los periodistas pero sobre todo de la gente común que, en el curso de muchas décadas fueron a San Giovanni Rotondo para encontrar al santo fraile.

En una carta al Padre Benedetto, del 22 de octubre de 1918, el Padre Pío cuenta su “crucifixión”: “¿Qué cosa os puedo decir a los que me han preguntado como es que ha ocurrido mi crucifixión? ¡Mi Dios que confusión y que humillación yo tengo el deber de manifestar lo que Tú has obrado en esta tu mezquina criatura!

Fue la mañana del 20 del pasado mes (septiembre) en coro, después de la celebración de la Santa Misa, cuando fui sorprendido por el descanso en el espíritu, parecido a un dulce sueño. Todos los sentidos interiores y exteriores, además de las mismas facultades del alma, se encontraron en una quietud indescriptible. En todo esto hubo un total silencio alrededor de mí y dentro de mí; sentí enseguida una gran paz y un abandono en la completa privación de todo y una disposición en la misma rutina.

Todo esto ocurrió en un instante. Y mientras esto se desarrolló; yo vi delante de mí un misterioso personaje parecido a aquél visto en la tarde del 5 de agosto. Éste era diferente del primero, porque tenía las manos, los pies y el costado que emanaban sangre. La visión me aterrorizaba; lo que sentí en aquel instante en mí; no sabría decirlo. Me sentí morir y habría muerto, si Dios no hubiera intervenido a sustentar mi corazón, el que me lo sentí saltar del pecho.

La vista del personaje desapareció, y me percaté de que mis manos, pies y costado fueron horadados y chorreaban sangre. Imagináis el suplicio que experimenté entonces y que voy experimentando continuamente casi todos los días. La herida del corazón asiduamente sangra, comienza el jueves por la tarde hasta al sábado. Mi padre, yo muero de dolor por el suplicio y por la confusión que yo experimento en lo más íntimo del alma. Temo morir desangrado, si Dios no escucha los gemidos de mi pobre corazón, y tenga piedad para retirar de mí esta situación….”

Por años, de cada parte del mundo, los fieles fueron a este sacerdote estigmatizado, para conseguir su potente intercesión cerca de Dios. Cincuenta años experimentados en la oración, en la humildad, en el sufrimiento y en el sacrificio, dónde para actuar su amor, el Padre Pío realizó dos iniciativas en dos direcciones: un vertical hacia Dios, con la fundación de los “Grupos de ruego”, hoy llamados “grupos de oración” y la otra horizontal hacia los hermanos, con la construcción de un moderno hospital: “Casa Alivio del Sufrimiento.”

En septiembre los 1968 millares de devotos e hijos espirituales del Padre Pío se reunieron en un congreso en San Giovanni Rotondo para conmemorar juntos el 50° aniversario de los estigmas aparecidos en el Padre Pío y para celebrar el cuarto congreso internacional de los Grupos de Oración. Nadie habría imaginado que a las 2.30 de la madrugada del 23 de septiembre de 1968, sería el doloroso final de la vida terrena del Padre Pío de Pietrelcina. De este maravilloso fraile, escogido por Dios para derramar su Divina Misericordia de una manera tan especial.

Muchas han sido las sanaciones y conversiones concedidas por la intercesión del Padre Pío e innumerables milagros han sido reportados a la Santa Sede.

Los preliminares de su Causa se iniciaron en noviembre de 1969. El 18 de diciembre de 1997, Su Santidad Juan Pablo II lo pronunció venerable. Este paso, aunque no tan ceremonioso como la beatificación, es ciertamente la parte más importante del proceso. El venerable Padre Pío fue beatificado el 2 de mayo de 1999. Tan grande fue la multitud en la Misa de beatificación, que desbordaron la Plaza de San Pedro y toda la Avenida de la Conciliación hasta el río Tiber sin ser estos lugares suficiente. Millones además lo contemplaron por la televisión en el mundo entero.

El día 16 de junio del 2002, su Santidad Juan Pablo II canonizó al Beato Padre Pío. Es el primer sacerdote canonizado que ha recibido los estigmas de nuestro Señor Jesucristo.



Padre Pío de Pietrelcina, al igual que el apóstol Pablo, puso en la cumbre de su vida y de su apostolado la Cruz de su Señor como su fuerza, su sabiduría y su gloria. Inflamado de amor hacia Jesucristo, se conformó a Él por medio de la inmolación de sí mismo por la salvación del mundo.

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Reza, Ten Fé, Espera y No te Preocupes

"Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración... La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón" -Padre Pío

"Reza, ten Fe y no te preocupes" Documental televisivo de EWTN como homenaje al Padre Pío de Pietrelcina. Un recorrido investigativo y testimonial por la vida y santidad de este maravilloso ejemplo de sacerdote. 








Oración que resume la mística del PADRE PÍO


“La voluntad es la única puerta por la que puede entrar el demonio en nuestra alma; fuera de ella no existe ninguna otra secreta”. P. Pío

- Quédate conmigo, Señor, porque es necesario tenerte presente para no olvidarte.
- Quédate conmigo, Señor, porque soy débil y tengo necesidad de Tú fortaleza para no caer tantas veces.
- Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi vida y sin Ti disminuye mi fervor.
- Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi luz y sin Ti quedo en tinieblas.
- Quédate conmigo, Señor, para mostrarme Tu voluntad.
- Quédate, Señor, conmigo, para que oiga Tu voz y la siga.
- Quédate, Señor, conmigo, porque deseo amarte mucho y estar en Tú compañía.
- Quédate conmigo, Señor, si quieres que sea fiel.
- Quédate conmigo, Señor, porque aunque mi alma sea tan pobre, desea ser para Ti un lugar de descanso, un nido de amor. . .!
- Quédate Jesús, conmigo porque se hace tarde y el día declina. . . Esto es la vida, se acerca la muerte, el juicio, la eternidad. . .
- Quédate conmigo. . . me es necesario doblar mis fuerzas a fin de no desfallecer en el camino y para esto tengo necesidad de Ti.
- Se hace tarde y viene la muerte.
- Me inquietan las tinieblas, las tentaciones las arideces, las cruces, las penas. . . ¡ Oh cuanta necesidad tengo de Ti!.
- Haz que te conozca, como tus discípulos, al partir el pan. Esto es que la unión eucarística sea la luz que disipe las tinieblas, la fuerza, que me sostenga y la única alegría de mi corazón. . .
- Quédate, Señor, conmigo, porque cuando llegue la muerte quiero estar unido a Ti, si no realmente por la Santa Comunión, al menos por la gracia y por el amor. . . !
- ¡Quédate, Jesús, conmigo! . . . No te pido Tu Divina consolación, porque no la merezco, pero el don de Tu Santísima presencia. . . ¡Oh si, te lo pido!.
- ¡Quédate, Señor, conmigo! A Ti solo busco: Tu amor, Tu gracia, Tu voluntad, Tu Corazón, Tu Espíritu, porque te amo y no quiero otra recompensa que amar.
- Quiero un amor ferviente y profundo.
- Quiero amarte con todo mi corazón, aquí en la Tierra para seguir amándote con perfección por toda la eternidad. Así sea.

Las Mañanitas A La Virgen De Guadalupe 2011

Se cumplen 480 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe

CONSAGRACIÓN DEL SACERDOTE A LOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA.

Oh Corazón Inmaculado de María, por tu perfecta comunión
 de amor con el Corazón de Jesús, eres la escuela viviente
de total consagración y dedicación a Su Corazón.

"Es muy apropiado en estos tiempos, buscar una mayor profundización y conciencia de la íntima relación que existe entre los Dos Corazones y el valor que tiene para nuestros días, una auténtica devoción y consagración a los Corazones de Jesús y María." 

(SS Juan Pablo II, 23 de noviembre de 1987)

Oh Sagrado Corazón de Jesús, has amado a los hombres hasta el extremo de dejarte traspasar y así convertirte en la fuente abierta de donde manan, abundantemente, las gracias de salvación y de conversión. Jesús, tu Corazón traspasado es la fuente abierta de donde fluyen , con fuerza y poder, la Sangre y el Agua que purifica, transforma, vivifica y libera mi corazón. Tu Corazón, ofrecido en la Cruz, es el sello sacrificial de la nueva alianza de amor entre Dios y los hombres. Tu Corazón puro y sacerdotal es la víctima perfecta ofrecida al Padre por la salvación de los hombres. Tu eres el sacrificio vivo, tu eres la ofrenda sin mancha, tu eres el Cordero degollado por amor. Tu Corazón traspasado es la prenda preciosa, la herencia eterna y la esperanza cierta de todos aquellos que participamos por una gracia inmerecida, de tu sacerdocio y de tu victimazgo.

A tu Corazón sacerdotal quiero consagrar hoy mi vida y mi sacerdocio. Que el fruto de esta consagración sea alcanzar una plena comunión de amor con tu Corazón. Que tu Corazón sea el objeto primario de mis afectos; que los latidos de tu Corazón sean los que dirijan mis actos; que los sentimientos de tu Corazón rijan mis sentimientos, discernimientos y anhelos. Que tus virtudes y tu santidad sean la máxima regla de mi vida. Que conocer tus misterios sea la meta principal de mis esfuerzos. Que tu caridad sea la que mueva toda mi misión apostólica y mi servicio a las almas. Que tu pureza inspire siempre mi conducta. Que tu Corazón vivo en la Eucaristía, sea Jesús, mi tesoro, mi refugio, mi descanso y mi paz. En virtud de esta consagración te pido, que mi sacerdocio sea vivido según los designios de tu Corazón. Que viva cada Eucaristía con todo mi corazón, con profundo amor y reverencia. Que mi vida siempre se dirija a la contemplación del Corazón Eucarístico y que aprenda a escuchar sus latidos y sus deseos. Que como San Juan, en todo momento y en particular en los más oscuros, yo sepa recostar mi cabeza en tu Corazón Eucarístico y mantenerme, con tu gracia, fiel al pie de la Cruz, para así participar mas de cerca de las gracias de tu Corazón traspasado. Que mi sacerdocio consagrado totalmente a tu Corazón sacerdotal, Eucarístico y traspasado, sea instrumento de amor, gracia, santidad, verdad, perdón y misericordia para un mundo tan necesitado del amor y del fuego misericordioso de tu Corazón. Que con mi vida, mi sacerdocio, mi sacrificio y mi entrega incondicional a los designios de tu Corazón, pueda edificar la civilización del amor y la vida.

Oh Corazón Inmaculado de María, por tu perfecta comunión de amor con el Corazón de Jesús, eres la escuela viviente de total consagración y dedicación a Su Corazón. En tu Corazón, Oh Madre, quiero vivir para aprender a amar sin divisiones al Corazón de Jesús; a obedecerle con diligencia y exactitud; servirle con generosidad y a cooperar activa y responsablemente en los designios de Su Corazón. Quiero vivir mi sacerdocio dentro de tu Corazón Inmaculado y así permitirte formarme, moldearme y transformarme en imagen viviente del Corazón sacerdotal de tu Hijo.

Deseo consagrarme totalmente a tu Corazón Inmaculado y traspasado que es el camino perfecto y seguro de llegar al Corazón de Jesús. Tu Corazón, es refugio seguro de gracia y santidad, donde me iré liberando y sanando de todas las oscuridades y miserias de mi corazón. Tu Corazón, oh Madre, perfectamente unido en el amor y en el sacrificio redentor, es el que mejor me puede enseñar a vivir la dimensión victimal de mi sacerdocio. A tu Corazón, Oh Madre, Jesús entrega el corazón sacerdotal del discípulo amado al pie de la Cruz. Yo quiero ser como San Juan acogerte con todo mi corazón, a través de esta consagración, para que toda mi vida interior, mi vocación, mi vida como sacerdote y victima, sea protegida, cuidada, guiada y formada por tu poderosa mediación maternal. Deseo pertenecer a tu Corazón, Oh Virgen Santísima, sin reservas y en total disponibilidad de amor a todos los designios del Corazón de tu Hijo que se manifestarán en mi corazón a través del tuyo. Que en virtud de esta consagración sea protegido en tu Corazón materno de todo peligro espiritual y físico. 

Qué mi corazón sacerdotal arda con el fuego del Espíritu como arde tu Corazón. Qué unido a ti, que eres la portadora por excelencia de Cristo para el mundo, y ungido por el poder del Espíritu Santo, sea instrumento para dar a conocer y hacer amar, en todos los corazones, el Corazón Eucarístico de Jesús y tu Inmaculado Corazón.

¡Oh Corazones de Jesús y de María, esperanza de la humanidad! Esperanza porque en su perfecta comunión de amor por Dios y los hombres, se han entregado a la obra de la salvación del mundo. A través de esta consagración deseo participar con mi vida sacerdotal y desde mi pequeñez, en los designios de misericordia que los Dos Corazones están manifestando en la humanidad. Deseo ofrecer mi vida y mi sacerdocio como ofrenda de reparación y consolación a sus Corazones. Deseo con todo mi ser, mis oraciones, mis sacrificios, mi fidelidad, mi pureza y entrega fiel a la Iglesia y al Vicario de Cristo, promover y establecer en todos los corazones, el Reinado de amor de los Corazones de Jesús y María. ¡Amén!

Por: Madre Adela Galindo, Fundadora SCTJM

VESTIMENTA CLERICAL.

¿Es opcional la ropa clerical para los sacerdotes?

La ley canónica, C284: "Los clérigos han de vestir un traje eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal y las costumbres legítimas del lugar."

Nota: No vale seguir cualquier costumbre. EL canon especifica que estas deben ser legítimas. -Padre Jordi Rivero


El sacerdote debe vestirse como sacerdote
Felipe Monroy, 21 de julio de 2008.


... En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente la necesidad particular de que el presbítero –hombre de Dios, dispensador de sus Misterios- sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva como signo inequívoco de su dedicación y de su identidad...

(SS Juan Pablo II al Obispo Vicario de Roma, 1982)






Luego de que un malentendido por la vestimenta utilizada por los Ministros Extraordinarios de la Sagrada Comunión alertara a los sacerdotes del 5º Decanato de la III Vicaría “San Felipe de Jesús”, el Cardenal Norberto Rivera Carrera pidió a los religiosos a reflexionar sobre la importancia de los ‘signos’ visibles del ministerio, esto es de los hábitos o vestimentas utilizadas por los clérigos.

Y es que en la zona ubicada en el angosto corredor delimitado por el Estado de México y la autopista a Puebla, los laicos que solían llevar la Eucaristía vestían con alba o túnica y en constantes ocasiones eran confundidos por la población por sacerdotes o religiosas consagrados: “les decían ‘padrecitos’ aún cuando fueran laicos, nada más por llevar alba o túnica”, apuntó uno de los sacerdotes de la zona. 

De tal modo que el Cardenal Rivera Carrera pidió a los sacerdotes a que no simplemente prohibieran las vestimentas ‘clericales’ a los laicos sino a que reflexionaran en la necesidad de éstos en mostrar los signos propios de su misión. 

“Los laicos con ministerio quieren usar signos para distinguirse y servir concientemente; pero luego el ministro (sacerdote) no quiere usar ropas que distingan su ministerio propio”, dijo el arzobispo de México. 

El prelado refirió que en textos especializados como ‘Actualidad litúrgica’ sí sugieren que los laicos que sirven en el ministerio Extraordinario de la Comunión Eucarística porten o vistan algún distintivo de su ministerio; pero aclaró, que esa necesidad de ellos de utilizar estas ropas es un reflejo de la feligresía y la comunidad de ver a sus sacerdotes distinguirse entre los demás. Algunos fieles de esas comunidades solicitaron a los religiosos a ‘sacar del clóset’ sus sotanas, túnicas, clericales, hábitos y demás signos ministeriales de vestimenta que los distinguen como ‘hombres de Dios’.

Vestimenta de los religiosos

"Para asegurar este testimonio público, los religiosos aceptan voluntariamente un género de vida que no es permisivo, sino minuciosamente reglamentado. Usan una vestimenta que los distingue como personas consagradas" - SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LOS RELIGIOSOS E INSTITUTOS SECULARES, Elementos esenciales de la doctrina de la Iglesia sobre la vida religiosa dirigidos a los institutos dedicados a obras apostólicas #34

MAGISTERIO DE LOS SUMOS PONTÍFICES SOBRE EL CELIBATO (PARTE 3)

4. S.S. Pío XII:




Pío XII, papa número 260 de la Iglesia
Católica, entre 1939 y 1958 

Encíclica Sacra virginitas“El aprecio del matrimonio y la virginidad”

Más recientemente hemos condenado con ánimo dolorido la opinión de los que llegan al extremo de afirmar que sólo el matrimonio es el que puede asegurar el natural desenvolvimiento y perfección de la persona humana.[1] Y es así que algunos afirman que la gracia dada ex opere operato por el sacramento del matrimonio, hace de tal modo santo el uso del mismo que se convierte en instrumento más eficaz que la misma virginidad para unir las almas con Dios, como quiera que el matrimonio cristiano y no la virginidad, es sacramento. Esta doctrina la denunciamos por falsa y dañosa. Cierto que este sacramento concede a los esposos gracia para cumplir santamente su deber conyugal; cierto que refuerza el lazo de mutuo amor con que están ellos entre sí unidos; sin embargo, no fue instituído para convertir el uso matrimonial como en un instrumento de suyo más apto para unir con Dios mismo las almas de los esposos por el vínculo de la caridad [cf. *3838]. ¿No reconoce más bien el Apóstol Pablo a los esposos el derecho de abstenerse temporalmente del uso del matrimonio para vacar a la oración [1 Cor. 7, 5], justamente porque esa abstención hace más libre al alma que quiera entregarse a las cosas celestes y a la oración a Dios?

Finalmente, no puede afirmarse, como hacen algunos que «la mutua ayuda» que los esposos buscan en las nupcias cristianas sea un auxilio más perfecto que la soledad,como dicen, del corazón de las vírgenes y de los célibes, para alcanzar la propia santificación. Porque, si bien es cierto que todos los que han abrazado la profesión de perfecta castidad, han renunciado a ese am­or humano; sin embargo, no por eso puede afirmarse que, por efecto de esa misma renuncia suya, hayan como rebajado y despojado su personalidad humana. Éstos, en efecto, reciben del Dador mismo de los dones celestes algo espiritual que supera inmensamente aquella «mutua ayuda» que entre sí se procuran los esposos.

Pío XII. Encíclica “Sacra virginitas” (año 1954). Sección “El aprecio del matrimonio y la virginidad”. En: Denzinger, H. - Hünermann, P. El Magisterio de la Iglesia. Enchiridion Symbolorum, definitionum et declarationum de rebus fidei et morum. Barcelona; Editorial Herder 2000, 2ª edición, n. 3911-3912.

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 Exhortación apostólica Menti nostrae

A) Virtudes sacerdotales
d) Sentido del celibato

17. El sacerdote tiene como campo de su propia actividad todo lo que se refiere a la vida sobrenatural, y es órgano de comunicación y de incremento de la misma vida en el Cuerpo místico de Cristo. Por eso es necesario que renuncie a todo lo que es del mundo para cuidar solamente aquello que es del Señor [1] . Y, precisamente porque debe estar libre de preocupaciones del mundo para dedicarse por entero al servicio divino, la Iglesia ha establecido la ley del celibato, para que fuese siempre más manifiesto a todos que el sacerdote es ministro de Dios y padre de las almas. Con la ley del celibato, el sacerdote, más que perder el don y el oficio de la paternidad, lo aumenta hasta el infinito, porque, si no engendra hijos para esta vida terrena y caduca, los engendra para la celestial y eterna.

Cuanto más refulge la castidad sacerdotal, tanto más viene a ser el sacerdote, junto con Cristo, hostia pura, hostia santa, hostia inmaculada.[2]
Custodiar la castidad por la vigilancia y la oración

18. Para custodiar integérrima, como tesoro inestimable, la castidad sacerdotal, es necesario atenerse fielmente a aquella exhortación del Príncipe de los apóstoles que todos los días repetimos en el oficio divino: Sed sobrios y vigilad[3].

Sí, vigilad, amados hijos, porque la castidad sacerdotal está expuesta a muchos peligros, ya por la disolución de las costumbres, ya por las inclinaciones del vicio, que son tan frecuentes e insidiosas, ya, en fin, por aquella excesiva libertad que se introduce cada vez más en las relaciones entre ambos sexos y que intenta penetrar también en el ejercicio del sagrado ministerio. Vigilad y orad[4], acordándoos de que vuestras manos tocan las cosas más santas y que os habéis consagrado a Dios, y sólo a El habéis de servir. El hábito mismo que lleváis os advierte que no debéis vivir para el mundo, sino para Dios. Empeñaos, pues, con ardor y valentía, confiando en la protección de la Virgen Madre de Dios, en conservaros siempre nítidos, limpios, puros, castos como conviene a ministros de Cristo y dispensadores de los misterios de Dios[5].
Evitando las familiaridades

19. A tal propósito os hacemos una particular exhortación para que, al dirigir las asociaciones y sodalicios femeninos, os mostréis como conviene a sacerdotes: evitad toda familiaridad; y siempre que sea necesaria vuestra labor, prestadla como ministros sagrados. Al dirigir estas asociaciones, vuestra función limítese a cuanto requiere el sagrado ministerio.
Páginas 109-110
Necesidad de la gracia para la santificación.
Transformación en víctima con Jesús

28. San Pablo pone como principio fundamental de la perfección cristiana el preceptorevestíos de nuestro Señor Jesucristo[6]. Este precepto, si vale para todos los cristianos, obliga de un modo especial a los sacerdotes. Pero revestirse de Cristo no es sólo inspirar los propios pensamientos en su doctrina, sino entrar en una vida nueva que, para resplandecer con los fulgores del Tabor, debe principalmente conformarse a los tormentos y penas de nuestro Redentor sufriendo en el Calvario. Esto implica un trabajo largo y arduo que transforme nuestra alma en una víctima, para que participe íntimamente en el sacrificio de Cristo.

Este arduo y asiduo trabajo no se lleva a cabo con vanas debilidades ni termina en deseos y promesas, sino que debe ser ejercicio incansable y continuo que lleve a una fructuosa renovación del espíritu; debe ser ejercicio de piedad que lo refiera todo a la gloria de Dios; debe ser ejercicio de penitencia que frene y gobierne los movimientos del alma; debe ser esfuerzo de caridad que inflame el alma de amor hacia Dios y hacia el prójimo y estimule a todas las obras de misericordia; debe ser, finalmente, voluntad activa de lucha y de fatiga por hacer lo que sea más perfecto.
Advertencia de San Pedro Crisólogo

29. El sacerdote debe, pues, intentar reproducir en su alma todo lo que ocurre sobre el altar. Como Jesucristo se inmola a sí mismo, su ministro debe inmolarse con El; como Jesús expía los pecados de los hombres, así él, siguiendo el arduo camino de la ascética cristiana, debe trabajar por llegar a la propia y ajena purificación. De esta suerte nos advierte San Pedro Crisólogo: Sé sacrificio y sacerdote de Dios; no pierdas lo que te dio la Divina autoridad. Revístete de la estola de la santidad; cíñete con el cíngulo de la castidad; sea Cristo velo sobre tu cabeza; esté la cruz como baluarte sobre tu frente; pon sobre tu pecho el sacramento de la ciencia divina; quema siempre el perfume de la oración; blande la espada del espíritu; haz de tu corazón como un altar y ofrece sobre él tu cuerpo como víctima a Dios... Ofrece la fe de modo que sea castigada la perfidia; inmola el ayuno para que cese la voracidad; ofrece en sacrificio la castidad para que muera la pasión; pon sobre el altar la piedad para que sea depuesta la impiedad; invita a la misericordia para que se destruya la avaricia; y para que desaparezca la necesidad, conviene inmolar la santidad; así tu cuerpo será tu hostia, si no está herido por ningún dardo de pecado[7].
La muerte mística en Cristo

30. Queremos repetir aquí de un modo particular a los sacerdotes todo lo que ya hemos expuesto a la meditación de todos los fieles en la encíclica Mediator Dei: Es muy verdadero que Jesucristo es sacerdote: pero no por sí mismo, sino por nosotros, presentando al eterno Padre los votos y los sentimientos religiosos de todo el género humano: Jesús es víctima, pero por nosotros, poniéndose en el lugar del hombre pecador; ahora bien, el dicho del Apóstol, «tened en vosotros mismos los sentimientos que fueron en Jesucristo», exige de todos los cristianos que reproduzcan en sí, en cuanto está en poder del hombre, el mismo estado de ánimo que tenía el divino Redentor cuando hacía el sacrificio de sí: la humilde sumisión de espíritu, la adoración, el honor, la alabanza y el agradecimiento a la suma majestad de Dios. Requiere, además, reproducir en sí mismo las condiciones de la víctima, la abnegación propia, según los preceptos del Evangelio, el voluntario y espontáneo ejercicio de la penitencia, el dolor y la expiación de los propios pecados. Exige, en una palabra, nuestra muerte mística en la cruz con Cristo, de modo que podamos decir con San Pablo: «Estoy clavado con Cristo en la cruz»[8].

Pío XII. Exhortación Apostólica “Menti nostrae”, Capítulo I, nn. 17-19, 29. En: Esquerda Bifet, Juan. El sacerdocio hoy. Madrid; BAC 1983, 1era edición, pp. 104-106, 109-110.

Notas
[1] Cf. Pío XII, Alocución a las superioras generales de las órdenes e institutos de religiosas, 15 de septiembre de 1952 (AAS 44 [1952] 824).

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[1] 1 Cor 7, 32- 33
[2] Missale Rom. can.
[3] 1Pe 5, 8
[4] Mc 14, 38.
[5] Pontificale Rom., In ordin. diacon.
[6] Rom 13. 14
[7] Sermo CVIII: Migne, PL, LII 500. 501.
[8] AAS 39 (1947) 552. 553.

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís