FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

JESUCRISTO. EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN. (PARTE 11).

EN LAS FUENTES DE
MI DIVINO CORAZÓN
HALLARÉIS MENSAJES
DE CONVERSIÓN

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MENSAJES


Creced cada vez más en la santidad
Noviembre 29/07 4:07 p. m.



Jesús dice:
A vosotros os hablo, pequeños de mi Divino Corazón. Creced cada vez más en la santidad, santidad que debe ser trabajada en forma ardua y perseverante, porque la flojedad no puede existir en medio de vosotros. Sed santos como Yo soy santo, sed luz porque Yo soy luz, sed mansos y humildes de corazón porque mi Corazón es manso, sed compasivos y misericordiosos porque mi Corazón rebosa de compasión y misericordia, sed amantes del silencio y de la soledad buscando espacios que recree vuestros espíritus porque en el bullicio y en la desazón de vuestros corazones difícilmente podréis escucharme y encontrarme.

No busquéis mi Reino fuera de vosotros porque mi Reino está dentro de vosotros.

No busquéis otros dioses fuera de Mí porque Yo soy el Dios Único y Verdadero. Haced en todo mi Voluntad y no vuestra voluntad para que tengáis derecho de tener una parte en el Reino de los cielos. Mi Reino no es de este mundo, aspirad a los bienes de arriba.

Os amo, os amo, os amo y cuido de vosotros.

Pequeños míos, os bendigo y os guardo en mi Corazón.
(Me pide leer “Proverbios 2, excelencias de la Sabiduría.”).


Consagraos a mi Inmaculado Corazón
Noviembre 30/07 4:12 p. m.


La Santísima Virgen María dice:


La Misericordia de Dios está puesta sobre vosotros. Jesús os llama a que forméis parte de mi Ejército Triunfante a mi Inmaculado Corazón.


En vosotros está, niñitos míos, si queréis responder al llamado que os hago -la Consagración- para que os preparéis en oración, con mis enseñanzas dadas en Medjugorje.


Haced esta consagración desde vuestro corazón, orando los 33 días en memoria a los 33 años de vida de mi Hijo Jesús.


Consagrándoos a mi Inmaculado Corazón, el Espíritu Santo será derramado sobre vosotros bañándoos con sus gracias, con sus dones, con sus carismas y seréis integrados a mi Ejército de almas piadosas y generosas que han sabido escuchar mi voz, dejando anidar mis dulces palabras en sus corazones. Almas que tan sólo yo las elijo y os he elegido a vosotros, pequeñitos de mi amor, para que forméis parte del triunfo de mi Inmaculado Corazón.


Sois retoñitos que apenas empiezan a crecer y os quiero vigorosos, revestidos de ropajes celestes de vivos colores, colores similares a los del arco iris y porque sois pequeñas rositas y flores plantadas en mi Divino jardín, os quiero bien alimentadas, bien oxigenadas y bien iluminadas. Por eso os doy este tesoro del cielo, para que os nutráis con su savia celestial y el enemigo no podrá arrancaros de mi vergel florecido por el amor.


Os amo. Porque os amo os hablo, porque os amo muestro tesoros guardados en cofres de oro, adornados con piedras preciosas para todas las almas que quieran hacerse ricos espiritualmente, acá en la tierra.


Os amo con un amor infinito
Diciembre 1/07 1:00 a. m.

Jesús dice:


Os amo, pequeñuelos de mi Sagrado Corazón, con un amor infinito, en el que si me tocara nuevamente descender a la tierra para sufrir los acerbísimos dolores de la pasión, lo sufriría con un amor tal que “los montes se correrán y las colinas se moverán, mas mi amor de tu lado no se apartará y mi alianza de paz no se moverá dice Yahvé que tiene compasión de ti”(Is. 54,10), ya que “fiel es el que os llama y es Él quien lo hará”(Tes. 5,24).


Tesorito de mi amor “llámame y te responderé y mostraré cosas grandes, inaccesibles, que desconocías” (Jer. 33,3), porque todas estas gracias las tengo reservadas para vosotros porque os amo.


No busquéis otros caminos, ni os apartéis de Mí, porque “voy a instruirte, a mostrarte el camino a seguir; fijos en ti los ojos, seré tu consejero” (Sal. 32,8) y ya que grande es mi amor “haré andar a los ciegos por un camino que no conocían, por senderos que no conocían los encaminaré, trocaré delante de ellos la tiniebla en luz, y lo tortuoso en llano. Estas cosas haré y no las omitiré” (Is. 42,16).


No temáis en acercaros porque “será para mí como en tiempo de Noé; como juré que no pasarían las aguas de Noé más sobre la tierra, así he jurado que no me irritaré más contra ti, ni te amenazaré” (Is. 54,9), porque mira que estoy contigo; te guardaré por donde quiera que vayas y te devolveré a este solar. No te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho” (Gén. 28,15).


Niñitos que empezáis a dar vuestros primeros pasos en el camino hacia Dios “no se retrasa el Señor en el cumplimiento de la promesa, como algunos suponen, sino que usa de paciencia con vosotros, no queriendo que algunos perezcan, sino que todos lleguen a la conversión” (2Pedro 3,9). Por lo tanto les “pactaré alianza eterna que no revocaré después de ellos de hacerles bien, y pondré mi temor en sus corazones, de modo que no se aparten de junto a mí” (Jer. 32,40) y como “Yo soy El-Saddai; anda en mi presencia y sé perfecto. Yo establezco mi alianza entre nosotros dos, y te multiplicaré sobre manera” (Gén 17,1-2).


Venid y embriagaos de amor
Diciembre 2/07 4:05 p. m.


Jesús dice:
Estoy en medio de vosotros pequeños míos. Vuestro diálogo enternece mi Sagrado Corazón, Corazón preparado para recibiros a cada uno de vosotros. Él es el deleite y el suave aroma celestial para que vengáis y os embriaguéis de amor, amor que ninguna criatura os puede dar, ya que es incomparable, incomparable porque proviene del Dios-Amor que os creó.


Orad por vuestra conversión y de vuestras familias
Diciembre 3/07 8:45 p.m.


La Santísima Virgen dice:

Elevad plegarias al cielo, hijitos míos, pidiendo por vuestra conversión y la conversión de vuestra familia, porque el espíritu del mal ha entrado en muchos hogares para destruirlos y sembrar el caos moral.

El desamor e infidelidad reinan en muchas familias porque se han perdido los espacios de oración, han excluido del ámbito familiar a Dios, Dios que es su creador, el Todopoderoso que puede ayudarlos.

El verdadero valor cristiano de la familia lo han sustituido por la degradación moral, siendo los padres de familia antitestimonio para sus hijos, hijos que copiarán perfectamente los antivalores reflejados por sus padres.

Escuchad, hijos míos, mis súplicas. Orad muchísimo para que vuestras casitas sean como hogares de Nazaret, hogares donde reine la paz, el amor, el buen ejemplo, hogares impregnados del amor a Dios, porque la oración y el rezo del Santo Rosario en familia ocupan un puesto importante en sus vidas.

Esposos, imitad las virtudes de San José pidiéndole a él su intercesión, para que seáis modelo a vuestros hijos.

Esposas, imitad mis virtudes de madre y esposa que abogaré por vosotras, para que seáis luz y no oscuridad para vuestros hijos.

Hijos, imitad las virtudes de Jesús, obediencia y sumisión a la autoridad de sus padres.

Familias, tened por modelo a la Sagrada Familia de Nazaret, familia que brilló en el amor a Dios y en el perfecto cumplimiento de su ley.

ESPECIAL DE MONSEÑOR RÓMULO EMILIANI (CMF)



MONSEÑOR RÓMULO EMILIANI CMF
(Congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado 
Corazón de María o Misioneros Claretianos)


Monseñor Rómulo Emiliani, sacerdote panameño,
actualmente Obispo Auxiliar de la Diocesis de San Pedro Sula,
 en Honduras. Por muchos años fue líder de causas sociales
en nuestro país y siempre ha llevado  mensajes espirituales y de amor
a toda la región.

Monseñor Rómulo Emiliani nace en Colón, República de Panamá el 3 de mayo se 1948. Sus padres son Rómulo Emiliani Biebarach y Geraldina Sánchez de Emiliani. Tiene tres hermanas menores que él.

Realizó sus estudios primarios y parte de la secundaria en el Colegio La Salle y se graduó de bachiller en Letras en el Colegio Abel Bravo. Estudió en la Universidad de Panamá la carrera de derecho, abandonándola para ingresar en la Congregación de Misioneros Claretianos e hizo toda su carrera en España.

Su noviciado en Santo Domingo de la Calzada, Logroño y sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Claretiano de Colmenar Viejo. En mayo de 1976 obtuvo la licenciatura en Teología Sistemática en la Universidad Marqués de Comillas, regida por los padres jesuitas.

El 8 de agosto de 1976 recibe la Orden sacerdotal por imposición de Monseñor Jesús Serrano c.m.f., Obispo del Vicariato Apostólico de Darién y Colón.

Trabajó como Rector y profesor de Seminario Claretiano en Heredia, Costa Rica, en El Salvador y Guatemala, alternando con clases en El Seminario Mayor de San Salvador y en el Seminario Salesiano de Guatemala.

Fue Superior de la Comunidad Claretiana en San José, Costa Rica y en el Santuario Nacional en Panamá. En la Casa de los Ejercicios Espirituales de Costa Rica nació el Movimiento: Un Mensaje al Corazón, por Radio Columbia. Fundó además otros apostolados en ese país. A finales de 1986 lo nombraron Vicario Provincial para Centroamérica, en la Congregación de Misioneros, Hijos del Inmaculado Corazón de María, cuya sede radica en Panamá.  A los dos años fue elegido Obispo del Vicariato Apostólico del Darién en Panamá.

En 1988 ante la tristeza del doloroso cuadro de niños desnutridos se crea el Apostolado NUTRE-HOGAR. Su principal objetivo era recuperar menores que sufren desnutrición severas y que provienen de regiones muy pobres de la capital y del interior de Panamá.

La fecha de su nombramiento como Obispo Auxiliar de la Diócesis de San Pedro Sula en la hermana República de Honduras es el 22 de marzo del 2002 tomando posesión de su cargo el 4 de mayo de ese mismo año.

En 2004 fundó la organización “Unidos Por la Vida”, cuyo objetivo es rehabilitar a jóvenes pandilleros, y en 2007, la Asociación “Volver a Vivir”, con el propósito de regenerar a alcohólicos y drogadictos. Para esa iniciativa monseñor Emiliani tiene planificado la construcción de un centro en el Lago de Yojoa.  A su vez, ha sido el precursor de programas sobre el problema de pandillas en Honduras, El Salvador y Guatemala.

Al igual que en Panamá, Monseñor Emiliani también fundó “Nutre Hogar” en Honduras, programa que es integrado por un grupo de personas voluntarias, y cuyo fin es recuperar a niños con problemas de nutrición, mediante un sistema científico de notablemente eficiencia, entre otras de las muchas obras que ha realizado en el país.

Es miembro honorario de la Sociedad Bolivariana en Panamá.

En el 2011, por medio de un gran reconocimiento nacional en Honduras, el Gobierno de este país “reconoce la labor que monseñor Emiliani, ha venido realizando durante años, en favor de la promoción de los valores morales y espirituales, en las familias hondureñas, así como en la incidencia en el desarrollo integral de la niñez y la juventud, a través de programas enfocados a la labor social”

El 29 de marzo de 2012, algunos diarios hondureños titulaban una noticia como “Rómulo Emiliani, el ángel que calmó a los presos” en referencia al diálogo que medió el sacerdote panameño en una cárcel hondureña amotinada durante más de 6 horas por cientos de presos y un cuerpo policial dispuesto al ataque “El prelado, obispo auxiliar de la diócesis de San Pedro Sula, reconoció que solo su confianza en Dios pudo darle la convicción con que persuadió a la Policía de no irrumpir por la fuerza e imponer el orden. Con ese mismo carácter también encaró a los presos para pedirles que detuvieran la violencia” * Este suceso pudo repetir el mismo de 2004 en el cual murieron 107 reos calcinados, y del cual monseñor Emiliani fue testigo. El diario *La Prensa de Honduras escribía en su nota que “su oportuna intervención cambió el curso de la historia”.

Como siempre, monseñor Rómulo Emiliani llevaba mensajes de paz a todos, incluso a lugares hostiles donde su propia vida está en juego. La nación panameña está orgullosa de que este gran hombre de Dios haya nacido en su tierra, y por tantos años recibió el apoyo incondicional de sus diversas obras que transcendían el sacerdocio. Monseñor Emiliani no olvida a su país y con frecuencia interviene para enviar mensajes de claridad en duras situaciones, principalmente sociales y políticas de Panamá.


Obispo del Vicariato Apostólico del Darién, Panamá (1989-2002)

-Presidente Comisión Episcopal de Pastoral Carcelaria
-Presidente Comisión Episcopal de Comunicación Social
-Presidente Comisión Episcopal Pastoral Juvenil.

Obispo Auxiliar de San Pedro Sula (2002)

- Responsable de la Comisión Episcopal de Comunicación Social
- Responsable de la Comisión Episcopal de Laicos
- Responsable de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
- Responsable de la Comisión de Pastoral Juvenil
- Responsable de la comisión Mixta Obispos-Religiosos



Reconocimientos

1994
“ Premio Nacional por la Paz”. Febrero (Servicio Paz y Justicia de Panamá SERJAP)

1995
“Panameño de Calidad”. (Primer Congreso de Reingeniería, Productividad y Calidad Total)

1996
" Comendador de la Orden Nacional al Mérito”. Agosto ( Gobierno de Colombia. Bogotá)
"Panamá sí tiene valores". Noviembre. (Ministerio de Educación de Panamá)

1997
“Hijo Meritorio de la Municipalidad de Panamá”. Mayo  (Alcalde y Consejales del Distrito Capital)

1997
"Premio Humanista de las Américas”. J (Ivy Interamerican Fundation)Washington D.C.

2000
"Doctor Honoris Causa en Ciencias de la Comunicación”. Mayo (Universidad de la Paz, Panamá)

2001
"Premio “Año Internacional del Voluntariado en Panamá”. Junio (Naciones Unidas)
“CIUDADANO PROMINENTE” a nivel Internacional. Junio (V Congreso Latinoamericano de la Orden Franciscana Seglar, -OFS/JUFRA-)

“Certificado de TAU Latina” Noviembre. (Capítulo Nacional de OFS)

2002
" Hijo Meritorio”. Abril (Santiago de Veraguas, Panamá)

2002
“ Hijo Meritorio”. Abril (Colón, Panamá)

2002
“ Orden Manuel Amador Guerrero en el Grado de Gran Oficial”.Abril (Gobierno de Panamá)

Nominado al Premio International “Activist Award” del período 2002-2003 

2004
Medalla de oro y pergamino del evento bianual Recital de Otoño, otorgado por la Cámara Junior. Octubre (San Pedro Sula, Honduras)

2005
Reconocimiento Honorífico en la XXIV Exposición Técnica Cultural 2005 por su trascendencia como maestro, pastor y predicador en el Instituto Técnico de Exalumnos Salesianos (ITEXAL) El Salvador.

2006
“Orden Francisco Morazán” Febrero. (Parlamento Centroamericano) Este premio había sido entregado solamente a dignatarios, por primera vez se entregó a una persona que no tenía esa condición y particularmente a alguien de Iglesia. La labor, la personalidad, la proyección, y la identidad e identificación  de Emiliani con los marginados no solo fue y es reconocida por quienes forman parte de la Iglesia sino por otros líderes religiosos, políticos y sociales de la región.

2007
"Premio Martin Luther King" Abril (Fundación Martin Luther King, en conmemoración del 39 aniversario del fallecimiento de Luther King - Tegucigalpa)

2011
 “Orden José Cecilio del Valle, en el Grado Gran Cruz Placa de Plata” (Gobierno de Honduras)


ASOCIACIÓN UN MENSAJE AL CORAZÓN

La Asociación Un Mensaje al Corazón, es una entidad sin fines de lucro organizada conforme a las Leyes de la República de Panamá, con Personería Jurídica reconocida por el Estado Panameño mediante Resuelto número 136 del 5 de octubre de 1989, del Ministerio de Gobierno y Justicia.  Su Fundador, Presidente y Representante Legal es Monseñor Rómulo Emiliani, c.m.f., Obispo de la Iglesia Católica, integrante de la Orden de los Misioneros Claretianos.

Un Mensaje al Corazón como popularmente se le conoce fue fundado en Costa Rica por el Reverendo Padre Rómulo Emiliani, c.m.f., cuando se desempeñaba como Párroco en dicha nación hermanas.

Por tanto Un Mensaje al Corazón, es por excelencia un Apostolado Evangelizador de la Iglesia Católica, con presencia en distintas latitudes gracias a la difusión de los mensajes radiales y televisivos de Monseñor Emiliani en sus diversas intervenciones sobre todo en Centro América.

U.M.A.C., como también se conoce a Un Mensaje al Corazón, brinda apoyo moral-espiritual y psicológico a toda persona que lo necesite, laborando la mayor parte de las veces de manera callada pero no por ello menos efectiva, a través de diversos Apostolados que paso a describir y que se han ido integrando conforme a las necesidades de la comunidad.

La Asociación en Asamblea General, celebrada el 6 de enero de 2011, día de la Epifanía del Señor, aprobó el cierre del Apostolado de La Voz Amiga a partir de este año 2011 y  el lanzamiento de un nuevo Apostolado que funcionará a través del internet brindando un servicio similar al de La Voz Amiga que brindará apoyo mediante consejería espiritual y psicológica mediante mensajes de optimismo y esperanza que hacen  ver la vida de forma más positiva, tendiendo sobre todo presente en todo momento el Amor a Dios por todas sus criaturas indistintamente de su condición social.

APOSTOLADO LA VOZ AMIGA: Consejería espiritual y psicológica a todas las personas con problemas de cualquier índole que requieran asistencia y apoyo a través de nuestro sitio web.

APOSTOLADO PRODUCCIÓN: Grabación, edición y producción de los programas televisivos de UN MENSAJE AL CORAZÓN de Monseñor Rómulo Emiliani. Transmisión de Programas: CANAL RPC TELEVISIÓN Domingos 6:30 a.m.

APOSTOLADO RADIO: Administración, edición, producción y distribución de los CD's con los Mensajes de Monseñor Rómulo Emiliani grabados en diversos eventos de Evangelización.


MENSAJES EVANGELIZADORES DE MONSEÑOR RÓMULO EMILIANI


EN TEXTO -EL PERDÓN-

(Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.)

Queremos ayudarlo a que usted aprenda a perdonar, porque perdonando será una persona mucho más feliz. En la vida humana es normal que existan errores, defectos y roces que nos afectan. Estar preparados para vivir es aprender a decir ¡BORRÓN Y CUENTA NUEVA!, es comprender la naturaleza humana y saber
que el fallo es parte de ella y que no todo el mundo siempre está dispuesto a hacer el bien. 

Hacer el bien no es igual para todos. Sí, es cierto que hay un bien objetivo; la forma de realizarlo es diferente. Depende de tantos factores: experiencias, conocimientos, etc. Hay criterios diferentes, porque hay distintas maneras de pensar. Hay quienes creen hacer el bien y de hecho lo están realizando al nivel de su conciencia, pero en la forma de hacerlo están fallando. Aun cosas hechas con la mejor intención no son hechas objetivamente de acuerdo con el bien y la moral. Debemos ser realistas y estar preparados para comprender. 

Lo ideal sería que las cosas negativas que nos ocurren pudiésemos borrarlas de nuestra mente y no permitir que nos hiciesen daño. El ser humano es mucho más delicado que una computadora; hay muchos condicionamientos y circunstancias externas que afectan nuestro comportamiento. 

Dios, que sí conoce la naturaleza humana, comprende. Por eso en la cruz lanzó esta frase: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Lo que significa: A pesar de todo, sigue amándolos - a mis enemigos, asesinos, a aquellos que me están crucificando en estos momentos - sigue amándolos. Esta naturaleza humana nuestra está tan corrupta que es "normal", por desgracia, que el hombre haga daño. El ambiente social fácilmente contamina a cualquiera. Muchas de las cosas malas que hacemos son por ignorancia y por las circunstancias que nos llevan a ello. Dios nos perdona, pero también nos pide que perdonemos "70 veces 7". 

Queremos sugerirle los siguientes pasos que lo ayudarán a perdonar:
1.- Sea realista y comprenda que la naturaleza humana está muy corrupta por el pecado y que los verdugos también son víctimas. Muchas veces no sabemos cómo luchar contra nuestros primitivismos: esos instintos no moldeados que a veces florecen y hacen daño. Pero pensemos que otras veces fuimos nosotros los que hicimos daño. Es el mundo en que vivimos y debemos efectuar la operación de "BORRÓN Y CUENTA NUEVA". 

2.- Cuando le ofendan, sea muy fuerte. En este mundo el débil la pasa muy mal. ¿Sabía usted que cuando a uno le ofenden, es uno mismo el que permite que la ofensa llegue a lo más profundo del alma? Si usted quiere, la ofensa quedará en la periferia de su ser. No esté rumiando su resentimiento y golpeando su auto-imagen. Sea muy fuerte y olvide. 

3.- Analice si en lo que le han dicho hay algo de cierto. Muchas veces nuestras grandes verdades vienen de quienes dicen ser nuestros enemigos. Algunos de ellos se hacen "especialistas" en encontrar nuestros defectos y sin ningún reparo nos lanzan nuestras fallas. Y, a veces, tienen mucha razón.

4.- Una prueba de amor es orar y bendecir a quien nos ha hecho daño. Bombardéelo a fuerza de oración. Así él no le hará daño y usted será santo gracias a él. Vea también lo positivo que tiene esa persona, sus cualidades, su parte buena. AME A PESAR DE TODO, COMO LO HACE DIOS CON NOSOTROS. 

5.- ¡Olvide! Entierre eso ya. No esté comentando con todo el mundo lo que le hicieron. Jesús nos enseñó un camino maravilloso: perdonar y olvidarenteramente lo malo. Él nunca tuvo resentimientos. ¿Quiere conservar su paz y su salud mental, el amor en su corazón? En verdad, ¿quiere amarse? Olvide, tenga muy mala memoria. 

6.- Usted tiene derecho a defender su dignidad, a hablar con la persona yaclarar las circunstancias, pedirle una explicación sin alterarse. Pero no caiga en la grosería. 

7.- Ore al Señor. Pídale protección a Dios cuando el rencor venga a su mente. Jesús sana su corazón herido. Pídale que la sangre de Cristo limpie su corazón como si esto fuera una infección. Construya una barrera interior que rechace el pecado. Ore por su enemigo y... olvide para siempre. 

El camino de la sabiduría tiene un nombre: el perdón. Y no se olvide, ¡CON DIOS, USTED ES INVENCIBLE! 

(Mons. Rómulo Emiliani, c.m.f.)

En video -Acerca de la familia-




Entrevista a Monseñor Emiliani durante una vista a Estados Unidos en el año 2009.





Para mayor información estimado lector puede visitar:

http://www.claret.org/ -Sitio web de los Misioneros Claretianos-

http://www.unmensajealcorazon.net/ -Sitio web de la organización Un Mensaje al Corazón-

http://www.autorescatolicos.org/romuloemiliani.htm -Para más escritos de la autoría de Monseñor Rómulo Emiliani-

http://www.iglesiacatolicasps.com/ -Sitio web con información de la actividad de la Iglesia Católica de San Pedro Sula, en Honduras-

http://www.youtube.com/user/ofreceunhogar?feature=watch Y no menos importante, Monseñor Rómulo Emiliani fue el fundador de un movimiento llamado Ofrece Un Hogar aquí en Panamá. Con ella, aglutina a numerosas comunidades y también fundaciones dedicadas a brindar apoyo a madres adolescentes y a niños abandonados. 


RECIPROCIDAD

Si no hay reciprocidad el amor se marchita. El amor necesita ser correspondido y esa correspondencia es uno de los factores que más solidifican y aumentan el amor. Antes de seguir adelante, hemos de ver y entender para mejor comprender todo, que Dios como único Creador de todo lo visible y lo invisible, es el Único que puede generara amor, lo suyo es un amor sobrenatural que lo derrama sobre todas criaturas por Él creadas, y de este amor sobrenatural, como de un reflejo, de él surge en nosotros el amor humano, con el que nosotros amamos, no solo al Señor, sino al resto de seres creados por Él y todo lo por Él creado. Si de verdad amamos, lo lógico es que amemos también la obra de nuestro Creador que es nuestro amor.

Nosotros carecemos de la capacidad necesaria para generar amor sobrenatural, es el Señor quien genera y crea los seres animados e inanimados y las leyes por las que todo lo creado se rige, en la totalidad del Universo.

Centrándonos en el amor, este como todo lo creado se rige por unas leyes y características específicas que tiene la Creación y estas son iguales en el amor sobrenatural del Señor, que en el amor humano, porque el amor humano solo es un reflejo débil y pálido del amor divino.

Una importante característica del amor, como ya hemos apuntado anteriormente, es la reciprocidad, porque el amor necesita ser correspondido, lo mismo el amor divino que el humano. Dios nos ama a todos, seamos creyentes o no creyentes, y busca nuestro amor, busca en nosotros la reciprocidad al amor que Él nos da. Y esta ansia divina del amor humano, es la que le movía a Santa Teresa de Lisieux, para decir que tal parece que el Señor es el mendigo del amor de nuestro amor.

 El Señor anhela nuestro amor, y ello es una consecuencia de la característica de reciprocidad que el amor tiene. Es por ello por lo que San Juan de la Cruz dice: “El que ama no puede estar satisfecho si no siente que ama tanto como es amado”.

Este anhelo que el Señor tiene del amor del hombre se refleja en el Apocalipsis, cuando dice: “Mira que estoy a la puerta llamando; si no me oye y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos” (Ap 3,20-)”.

 La esencia de Dios es el amor y así nos lo manifiesta San Juan evangelista, cuando nos dice: “Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios nos tiene. Dios es amor, y el que vive en amor permanece en Dios y Dios en é1”. (1Jn 4,16). Y nosotros hemos sido creados, por Él a su imagen y semejanza, por razón de amor.

Es por ello, tal como se expresa el obispo Sheen, cuando dice: “El hombre quiere amor. Lo necesita porque está incompleto dentro de sí mismo. Quiere un amor sin celos, sin odios, y por encima de todo; un amor sin Saciedad, un amor dotado de un constante éxtasis, en el que no haya no soledad ni cansancio”.

Pero sobre todo, lo que el hombre desea es que en su amor sea correspondido, porque el amor no correspondido es un deseo, un anhelo de ser amado y cuando uno no es amado, termina por amarse a si mismo. El verdadero amor no consiste ni puede consistir, en amarse a sí mismo; el amor autentico es el que se dirige hacia otro y se opone precisamente a la búsqueda de uno mismo y al afecto a sí mismo.

El hombre es un ser necesitado de amar y de ser amado. Si no puede satisfacer esta exigencia natural, la existencia se le vuelve insoportable. Y esta necesidad de amar que tiene el hombre, es también propia de la esencia de Dios. Nada ensancha tanto el corazón como amar y ser amado, pero no es menos cierto que nada puede herirlo tanto porque precisamente amando y siendo amados percibimos que la respuesta humana es forzosamente inadecuada. O ni siquiera se nos toma en consideración por la persona que amamos.

Es este, un tema complicado el de los amores humanos no correspondidos. Generalmente estos amores, más conciernen a unas épocas de adolescencia y de juventud, cuando el ser humano, sea ella o sea él, comienzan a asomarse a la vida, al mismo tiempo que secretamente empiezan a enamorarse de otro o de otra, que es ignorante de ese amor secreto que se le tiene y unas veces puede ser que sea objeto de deseos recíprocos y otras veces no, y es precisamente, es en esta época de la vida, cuando nace la tragedia de amar sin sentirse amado.

Entramos así, en el mundo de los celos, las pasiones, los engaños, y todas esas figuras que juegan alrededor del amor entre las personas, cuando este amor más de una vez, se mezcla con la impureza de los deseos humanos, al margen de lo por Dios dispuesto. Y aun permaneciendo puro, este amor entre las personas, cuando no es correspondido, crea verdaderos traumas y heridas, que más de una vez, el tiempo se encarga de cicatrizar.

Para encontrar la correspondencia en el amor que se tiene y no es correspondido, San Juan de la Cruz da una fórmula, que dice: “Donde no hay amor, pon amor y sacaras amor”. Esta fórmula funciona tal como Charles Foucauld nos dice: Porque el amor, es el medio más poderoso de atraer al propio amor, porque amar es el medio más poderoso de hacer que nos amen… Puesto que el Señor, así nos declaró su amor, imitémosle declarándole el nuestro… No nos es posible amarlo sin imitarlo, amarlo sin querer ser lo que Él fue, hacer lo que Él hizo o sufrir y morir torturado; no es posible amarlo y querer ser coronado de rosas cuando Él lo fue de espinas”.

Pero aquí a lo que en verdad nos referimos, es al mutuo amor que el alma humana busca y puede sentir hacia su Creador. En este caso, todo el que ama, puede decir sin dudar, que es amado, Pues Dios ama a todo ser viviente en este mundo. Y el que desea amar al Señor, por el mero deseo de amarle ya ama y por lo tanto es más amado del Señor. Porque si la reciprocidad en el amor es intensa, la consecuencia lógica es que el amor será también intenso.

Solo en el amor al Señor, es donde podemos tener esa garantía de que somos correspondidos con reciprocidad, porque somos amados mucho más de lo que nosotros seamos capaces de amar al Señor. Y esto es así, sencillamente, porque al ser Dios un Ser ilimitado en todas sus manifestaciones, su amor es siempre ilimitado, y el amor que nosotros seamos capaces de devolverle, siempre será un amor limitado en relación a su intensidad y cuantía. El nuestro será siempre un pobre y raquítico amor, comparado con el que Dios nos tiene.

Pero esta necesidad de ser correspondido en el amor, la siente el mismo Dios, tal como antes ya hemos escrito, cuando se nos queja de que ¡El Amor no es amado! ¡Haz amar al Amor! Dios es amor, y debemos procurárselo. El mismo Jesús, en visiones particulares, se queja: Debes creerme como suena, hija mía. ¡Tengo necesidad de amor! Como un hambriento necesita pan y un sediento necesita agua. Yo tengo necesidad de amor.

Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.

Autor: Juan del Carmelo

LA ACCIÓN DE SATANÁS CONTRA LOS PLANES DIVINOS EN LAS APARICIONES



Dos aspectos interesan en el presente tema. Primero, que la acción del demonio es opositiva, está siempre en contra de Dios y de su obra. En segundo lugar, el demonio, en su naturaleza caída, es sabio y poderoso, mucho más que los humanos, y utiliza sus poderes de mil maneras en el intento de desviar las voluntades libres de los hombres del camino trazado por Dios. Pero no es ni omnipotente ni omnisciente.

De ahí la fuerza que tiene para engañar al hombre, y la debilidad del hombre, si no recurre a la omnipotencia, sabiduría, bondad divinas.

Proponemos una ordenación sistemática útil en cuatro apartados sobre la acción satánica donde hay apariciones.

ACCIÓN DESTRUCTIVA EXTERNA

Los contrarios son hombres que, de múltiples formas — por su actuación y tendencia —, caen dentro del círculo de acción del diablo, y por ello son llamados «hijos de las tinieblas». Desde la persecución más solapada a la más burda y manifiesta, desde los procedimientos más finos, legales y sociales, hasta las destrucciones más violentas, se expanden en una extensa gama.

Son conocidas las dificultades y las persecuciones que agitaron la causa de Lourdes y que tuvo que soportar Bernardette Soubirous, hasta su definitiva aprobación. De modo semejante, no fue fácil para la causa de Fátima superar las muy graves contradicciones que se presentaron desde el comienzo: arresto y prisión de los videntes, mítines de propaganda subversiva, profanación del sagrado lugar y saqueo sacrílego, persecución contra el clero, mandatos perentorios a los párrocos, medidas gubernamentales contrarias, prohibiciones y cinco bombas en el lugar de las apariciones. Son destrucciones fundamentalmente antirreligiosas, aunque a veces se presentan so capa de utilidad pública o interés social.

Otros casos más específicos de actuación destructiva de Satanás, en el campo de las apariciones, se dan en lo que podríamos llamar una acción interior.

CONFUSIÓN, DESVIACIÓN Y DESTRUCCIÓN DEL VIDENTE

Si hay alguna cosa que respete más el Cielo es la libertad humana. No vayamos a creer que, por el mero hecho de aparecerse la Santísima Virgen a un vidente determinado y encargarle la realización de un mensaje, éste ya tenga asegurada su correspondencia, su santidad y su misma salvación. Un alma puede tener carismas, incluso para bien de otros, haberlos aplicado correctamente y llegar a frustrar los planes divinos y a perderse. «La corrupción de lo mejor es la peor» (corruptio optimi pessima). La acción divina en el campo sobrenatural, suele tener la misma generosidad o mayor, que en el campo natural, donde tantas oportunidades se pierden.

Precisamente, en este hecho se basa la posibilidad destructiva del demonio. Sus asedios se dirigen a corromper la voluntad humana en la respuesta a las gracias divinas.

La acción de Dios suele proceder de modo que, a mayor correspondencia del alma agraciada, siguen mayores dones; a menor, menos; a ninguna, la retirada divina, como en el caso de Saúl.

De ahí que no pocos casos que al principio eran buenos, se han frustrado por la mala correspondencia del hombre. Algunas apariciones marianas que fueron auténticas al principio, concluyeron mal. De ahí también la prudencia de la Jerarquía en no precipitarse, y la importancia de un competente director espiritual que asista al (o la) vidente.

Sin embargo, no creamos que la Virgen Santísima siempre fracasa. Como una buena madre que no retrocede, cueste lo que cueste, para arrancar a su hijo o a su hija de una difícil situación, muchas veces protege, ayuda y vigila, encamina, enseña, castiga y trata del modo más conveniente al vidente, para que al fin, respetando siempre su libertad, triunfe en él su amor de Madre.

Por tanto, un modo interior de actuación del demonio sería la intención de confundir, desviar y destruir al vidente:

a) Primero, cuando un vidente ha sido movido y agraciado con dones del Cielo, especialmente con apariciones, el demonio se le puede presentar en figura horrenda y espantosa para asustarle y anularle. Los éxtasis del buen espíritu conservan y respetan siempre la libertad del vidente en todo el momento extático. Los falsos éxtasis del diablo pueden anular momentáneamente la libertad del individuo, como una droga.

b) Un caso más sutil se da cuando el demonio se aparece al vidente transfigurado en «ángel de luz». Suele ser al principio de sus experiencias extáticas, cuando no sabe todavía distinguir ni analizar las visiones que recibe. Pero siempre, en estos casos, la engañosa visión, que guarda cierta analogía o paralelismo con las del buen espíritu, ofrece rasgos incongruentes e ilógicos, posibles de detectar. Los videntes, en su experiencia incipiente, llegan a descubrir el engaño y piden ardientemente la protección celeste para no sucumbir.

DESTRUCCIÓN DEL LUGAR DE LAS APARICIONES

Avanzando un grado más, la acción satánica puede centrarse en destruir el lugar de las apariciones, convertido ya en un centro de oración. No tiene prisa. Intenta conseguirlo de este modo.

Cuando hay fenómenos de apariciones, se forman en seguida grupos de personas piadosas o curiosas, venidas de todas partes. Entre ellas, hay un porcentaje reducido que empieza a sentir, o creer que siente, carismas de todas clases, como si estuvieran en consonancia con los acontecimientos. En la inmensa mayoría son ilusiones, sugestiones, engaños, puramente en el terreno psíquico natural, y es fácil descubrirlos y evitarlos.

Otro aspecto más grave, en esta línea, es que hay personas, generalmente sencillas y muy devotas, que, por su origen o por su idiosincrasia, admiten como verdadero cualquier fenómeno de carácter visional y creen lo que se les dice sin el menor asomo de duda. Para ellos, cuantas más personas celestes vea el vidente, mejor es, y quieren llevar a la práctica cualquier aviso, encargo, consejo o mensaje que reciben, por costoso que sea, sin capacidad de discernimiento.

Esta actitud cerrada, mental y anímica, va acompañada de un frío rechazo absoluto de las advertencias o consejos de los prudentes directores espirituales. Les puede llevar a graves equivocaciones.

Pero además, se da otro caso mucho más serio, en que es difícil descubrir la acción satánica. Cuando hay un vidente movido por el buen espíritu, aparecen cerca de él otro u otros videntes falsos con fenómenos maravillosos, que buscan relacionarse con el verdadero. Invocando la caridad fraterna universal, quieren tener «sus visiones» en el lugar donde va ordinariamente el buen vidente. A la larga, sin embargo, aparecerá la falsedad de esos videntes, que habrán atraído grupos de admiradores; desde luego con espíritu de oración y sacrificios, no raramente excesivos. Es muy posible, en este estadio, que ni ellos mismos se den cuenta de la naturaleza de sus experiencias. Mucho peor si obran conscientes de la falsedad de sus fenómenos. Con su caída, o descrédito posterior, querrán arrastrar, como el río diabólico del Apocalipsis ( Ap 12, 15-16), a los auténticos videntes.

Más aún: los videntes falsos, conscientes o inconscientes, tienen una marcada inclinación a acudir al sitio donde hay grupos de oración o a otros lugares de apariciones, para tener allí sus falsos éxtasis y crear un clima de confusión y perturbaciones. El remedio está en separar totalmente el lugar de oración de la presencia de otros videntes advenedizos. Insistimos en que ellos, a veces, no son conscientes de que sus visiones sean falsas. No raramente lo ignoran por largo tiempo. Son juguete e instrumento del espíritu destructor.

René Laurentin les llama «epidemia de visionarios», al tratar de los falsos videntes que proliferaron en torno a Bernardette, en Lourdes. En el segundo volumen de su obra “Lourdes. Documents authentiques” consigna un repertorio de visionarios que incluye setenta y cuatro; cuarenta y ocho de ellos individuales, los otros en grupos.

Otro procedimiento para destruir un lugar de apariciones es el de «la competencia». Supongamos un lugar auténtico, como Lourdes, donde la piedad, la oración, el sacrificio y la caridad para con los enfermos, no solamente se mantienen, sino que crecen con multitudes que acuden de todas partes y de varias naciones, y que de repente se dice que cerca, a unos cien o doscientos kilómetros, se aparece la Virgen Santísima, que hay prodigios espectaculares; pero que, a la vez, hay concelebraciones y alianzas colectivas con la participación de incautos sacerdotes y que acuden turbas copiosas, y también hay obras de caridad. ¿Es posible que la Virgen Santísima, tan discreta, tan humana, prudentísima, haya escogido otro centro de apariciones competencial, junto a uno que Ella ha fundado? ¿No se trata, en cambio y en realidad, de una treta del Enemigo para restar importancia y destruir, si fuera posible, el verdadero?

ACCIÓN DESTRUCTORA ENTRE LOS QUE ACUDEN A LOS LUGARES DE APARICIONES Y RESPONDEN A SUS MENSAJES

Otro capítulo de la acción satánica destructora es la que se dirige principalmente a las personas que responden a la acción divina realizada en lugares de apariciones verdaderas o en movimientos originados por ellas.

Fracasados los otros intentos, le queda todavía al Destructor el método más eficaz: pervertir la convivencia humana con la desunión de las voluntades, para lograr la destrucción de la obra de Dios. El demonio es maestro en indisponer los ánimos en grupos bien avenidos. Con el agravante que, una vez producida la escisión, es muy difícil lograr su compostura.

Pero hay todavía otra particularidad, y es que, transcurrido un tiempo que no suele ser muy largo, si el Maligno no ha logrado sus propósitos, pasa a perturbar a otro del grupo según el mismo procedimiento, pero por otras causas concretas; y luego a otro, y así sucesivamente. Su fin inmediato es la desunión de las voluntades y el mediato la destrucción de la obra de Dios.

CONCLUSIÓN

Se puede afirmar, como principio general, que Satanás acude siempre donde está María Santísima para deshacer su obra, si puede. La razón teológica es porque María es la única pura criatura humana que nunca ha tenido parte alguna con el diablo. Por consiguiente, el que cierra las puertas a María Santísima, las abre a Satanás.

Este hecho puede ser contraprueba válida de la verdad de unas apariciones concretas de la Virgen Santísima. Donde esté María, habrá señales evidentes de la intención y acción destructiva de Satanás. Y al revés: en lugares de apariciones en que sucedan maravillas espectaculares con afluencia de muchedumbres como espectáculo o, simplemente, un lugar que no tenga contradicción alguna desproporcionada, difícilmente será obra del buen espíritu.

En último término, en el discernimiento de espíritus en las apariciones es decisivo el criterio que el mismo Jesús nos indicó en el Evangelio: «Por sus frutos los conoceréis». Estos frutos pueden tardar en aparecer, pero aparecerán...

Autor: P. Jesuita P. Sebastián Bartina

HISTORIAS DE NUESTROS SACERDOTES 10.

Los sacerdotes viven experiencias maravillosas constantemente

Dios dirigió mis pasos
Autor: César Augusto Pumayalli. Arequipa (Perú)

Fue algo impactante el ser instrumento del Señor para dar la gracia a este niño y confortar a la familia

Cuando llegué a mi primera parroquia como administrador parroquial, en la primera misa de unción de los enfermos, que se hace cada mes para personas de la 3ra edad y enfermas, se me acercó un hombre con su hija de 8 meses, y me pidió que le diera la unción a su hija. 

Yo le comenté que era para adultos y enfermos. Me dijo que su hija tenía un tumor en el ojo y la semana siguiente la operaban.

Yo hice un discernimiento. Si la unción es para pedir la salud de los enfermos, pues se la puse. Pasaron dos semanas sin saber nada de esta familia. Pensé que por la operación de su hija no había venido a la celebración del siguiente domingo. Pero no habían venido el domingo porque se fueron a darle gracias a la Virgen María en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

El segundo domingo llegaron y me fueron a ver muy contentos. Me buscó el papá y se puso a contarme que al llegar al hospital para operar a la niña, los médicos, al buscar el tumor, no lo encontraron y ya no fue necesaria la operación.

A mí me fortaleció en mis convicciones de mi ministerio, que es ser instrumento del Amor de Jesús, que continúa haciendo su obra a través de sus ministros. El Sacerdote actúa "In persona Christi". Y Jesucristo está vivo.

Apenas ordenado sacerdote me enviaron a trabajar a una parroquia llamada "San Martín de Tours", a 12 horas de la ciudad de Arequipa. Un pueblo con muchas tradiciones y costumbres religiosas.

En uno de mis primeros viajes me tocó visitar un pueblito llamado Charcana, cuyo patrón era San Sebastián (20 de Enero). Para llegar a este lugar se requería un viaje de 6 horas de viaje en una Combi, por un camino accidentado. Luego de celebrar la Fiesta me dispuse a regresar, pero el rio se había desbordado y había cortado la carretera, por lo que tuve que regresar a pie a la parroquia (9 horas de viaje). 

Luego de caminar un buen trecho, llegué al primer pueblito llamado Andamarca, donde a la entrada, en las primeras casitas, me encontré con una Señora que, angustiada y llorosa, me pidió que bautizara a su bebito que estaba enfermo. Providencialmente pasé por allí. Quiero destacar que estos pueblitos se visitan entre tres y cinco veces al año, por su geografía accidentada y de difícil acceso. 

Grande fue mi sorpresa pues el bebé estaba agonizando. En medio del dolor de la madre y los familiares, bauticé aquella criatura. 

Minutos más tarde terminó de expirar. Ese día, un pequeño recién nacido, hecho Hijo de Dios, partía para conformar el coro de los bienaventurados del Reino de los Cielos. Fue algo impactante el ser instrumento del Señor para dar la gracia a este niño y confortar a la familia, luego de un viaje de 5 horas y en medio del cansancio de la caminata.

La unción de los enfermos
Autor: Baltasar Pedro Vallejo. (Ciudad de México)


Su hija de 8 meses tenía un tumor en el ojo y la semana siguiente la operaban 

Cuando llegué a mi primera parroquia como administrador parroquial, en la primera misa de unción de los enfermos, que se hace cada mes para personas de la 3ra edad y enfermas, se me acercó un hombre con su hija de 8 meses, y me pidió que le diera la unción a su hija. 

Yo le comenté que era para adultos y enfermos. Me dijo que su hija tenía un tumor en el ojo y la semana siguiente la operaban.

Yo hice un discernimiento. Si la unción es para pedir la salud de los enfermos, pues se la puse. Pasaron dos semanas sin saber nada de esta familia. Pensé que por la operación de su hija no había venido a la celebración del siguiente domingo. Pero no habían venido el domingo porque se fueron a darle gracias a la Virgen María en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

El segundo domingo llegaron y me fueron a ver muy contentos. Me buscó el papá y se puso a contarme que al llegar al hospital para operar a la niña, los médicos, al buscar el tumor, no lo encontraron y ya no fue necesaria la operación.

A mí me fortaleció en mis convicciones de mi ministerio, que es ser instrumento del Amor de Jesús, que continúa haciendo su obra a través de sus ministros. El Sacerdote actúa "In persona Christi". Y Jesucristo está vivo.

(Historias extraídas del libro 100 historias en blanco y negro. Recopilación de la web Catholic.net).

MAGISTERIO DE LOS SUMOS PONTÍFICES SOBRE EL CELIBATO (PARTE 8)

6. SS. PABLO VI.

(Cuarta de varias entregas del punto 6)



ASPECTOS PASTORALES

1. La formación sacerdotal
Una formación adecuada

60. La reflexión sobre la belleza, importancia e íntima conveniencia de la sagrada virginidad para los ministros de Cristo y de la Iglesia impone también al que en ésta es maestro y pastor el deber de asegurar y promover su positiva observancia, a partir del momento en que comienza la preparación para recibir un don tan precioso.

De hecho, la dificultad y los problemas que hacen a algunos penosa, o incluso imposible la observancia del celibato, derivan no raras veces de una formación sacerdotal que, por los profundos cambios de estos últimos tiempos, ya no resulta del todo adecuada para formar una personalidad digna de un hombre de Dios (1 Tim 6,11).

La ejecución de las normas del concilio

61. El sagrado Concilio ecuménico Vaticano II ha indicado ya a tal propósito criterios y normas sapientísimas de acuerdo con el progreso de la psicología y de la pedagogía y con las nuevas condiciones de los hombres y de la sociedad contemporánea[37]. Nuestra voluntad es que se den cuanto antes instrucciones apropiadas, en las cuales el tema sea tratado con la necesaria amplitud, con la colaboración de personas expertas, para proporcionar un competente y oportuno auxilio a los que tienen en la Iglesia el gravísimo oficio de preparar a los futuros sacerdotes.

Respuesta personal a la vocación divina

62. El sacerdocio es un ministerio instituido por Cristo para servicio de su Cuerpo místico, que es la Iglesia, a cuya autoridad, por consiguiente, toca admitir en él a los que ella juzga aptos, es decir, a aquellos a los que Dios ha concedido, juntamente con las otras señales de la vocación eclesiástica, también el carisma del sagrado celibato (cf. n.15).

En virtud de este carisma, corroborado por la ley canónica, el hombre está llamado a responder con libre decisión y entrega total, subordinando el propio yo al beneplácito de Dios, que lo llama. En concreto, la vocación divina se manifiesta en individuos determinados, en posesión de una estructura personal propia, a la que la gracia no suele hacer violencia. Por tanto, en el candidato al sacerdocio se debe cultivar el sentido de la receptividad del don divino y de la disponibilidad delante de Dios, dando especial importancia a los medios sobrenaturales.

El plano de la naturaleza y el plano de la gracia

63. Pero es también necesario que se tenga exactamente cuenta de su estado biológico para poderlo guiar y orientar hacia el ideal del sacerdocio. Una formación verdaderamente adecuada debe, por ello, coordinar armoniosamente el plano de la gracia y el plano de la naturaleza en sujetos cuyas condiciones reales y efectiva capacidad sean conocidas con claridad. Sus reales condiciones deberán ser comprobadas apenas se delineen las señales de la sagrada vocación, con el cuidado más escrupuloso, sin fiarse de un apresurado y superficial juicio, sino recurriendo inclusive a la asistencia y ayuda de un médico o de un psicólogo competente. No se deberá omitir una seria investigación amnésica para comprobar la idoneidad del sujeto aun sobre esta importantísima línea de los factores hereditarios.

Los no aptos

64. Los sujetos que se descubran física y psíquica o moralmente ineptos, deben ser inmediatamente apartados del camino del sacerdocio: sepan los educadores que éste es para ellos un gravísimo deber; no se abandonen a falaces esperanzas ni a peligrosas ilusiones, y no permitan en modo alguno que el candidato las nutra, con resultados dañosos para él y para la Iglesia. Una vida tan total y delicadamente comprometida, interna y externamente, como es la del sacerdocio célibe excluye, de hecho, a los sujetos de insuficiente equilibrio psicofísico y moral, y no se debe pretender que la gracia supla en esto a la naturaleza.

Desarrollo de la personalidad

65. Una vez comprobada la idoneidad del sujeto, y después de haberlo recibido para recorrer el itinerario que lo conducirá a la meta del sacerdocio, se debe procurar el progresivo desarrollo de su personalidad, con la educación física, intelectual y moral ordenada al control y al dominio personal de los instintos, de los sentimientos y de las pasiones.

Necesidad de una disciplina

66. Esta educación se comprobará en la firmeza de ánimo con que se acepte una disciplina personal y comunitaria, cual es la que requiere la vida sacerdotal. Tal disciplina, cuya falta o insuficiencia es deplorable, porque expone a graves riesgos, no debe ser soportada sólo como una imposición desde fuera, sino, por así decirlo, interiorizada, integrada en el conjunto de la vida espiritual como un componente indispensable.

La iniciativa personal

67. El arte del educador deberá estimular a los jóvenes a la virtud sumamente evangélica de la sinceridad (cf. Mt 5,37) y a la espontaneidad, favoreciendo toda buena iniciativa personal, a fin de que el sujeto mismo aprenda a conocerse y a valorarse, a asumir conscientemente las propias responsabilidades, a formarse en aquel dominio de sí que es de suma importancia en la educación sacerdotal.

El ejercicio de la autoridad

68. El ejercicio de la autoridad, cuyo principio debe en todo caso mantenerse firme, se inspirará en una sabia moderación, en sentimientos pastorales, y se desarrollará como un coloquio y en un gradual entrenamiento que consienta al educador una comprensión cada vez más profunda de la psicología del joven y dé a toda la obra educativa un carácter eminentemente positivo y persuasivo.

Una elección consciente

69. La formación integral del candidato al sacerdocio debe mirar a una serena, convencida y libre elección de los graves compromisos que habrá de asumir en su propia conciencia ante Dios y la Iglesia.

El ardor y la generosidad son cualidades admirables de la juventud, e iluminadas y promovidas con constancia, le merecen, con la bendición del Señor, la admiración y la confianza de la Iglesia y de todos los hombres. A los jóvenes no se les ha de esconder ninguna de las verdaderas dificultades personales y sociales que tendrán que afrontar con su elección, a fin de que su entusiasmo no sea superficial y fatuo; pero a una con las dificultades será justo poner de relieve, con no menor verdad y claridad, lo sublime de la elección, la cual, si por una parte provoca en la persona humana un cierto vacío físico y psíquico, por otra aporta una plenitud interior capaz de sublimarla desde lo más hondo.

Una ascesis para la maduración de la personalidad

70. Los jóvenes deberán convencerse de que no pueden recorrer su difícil camino sin una ascesis particular, superior a la exigida a todos los otros fieles y propia de los aspirantes al sacerdocio. Una ascesis severa, pero no sofocante, que consista en un meditado y asiduo ejercicio de aquellas virtudes que hacen de un hombre un sacerdote: abnegación de sí mismo en el más alto grado -condición esencial para entregarse al seguimiento de Cristo (Mt 16,24; Jn 12,25)-; humildad y obediencia como expresión y justicia, fortaleza y templanza, virtudes sin las que no puede existir una vida religiosa verdadera y profunda; sentido de responsabilidad, de fidelidad y de lealtad en asumir los propios compromisos; armonía entre contemplación y acción; desprendimiento y espíritu de pobreza, que dan tono y vigor a la libertad evangélica; castidad como perseverante conquista, armonizada con todas las otras virtudes naturales y sobrenaturales; contacto sereno y seguro con el mundo, a cuyo servicio el candidato se consagrará por Cristo y por su reino.

De esta manera, el aspirante al sacerdocio conseguirá, con el auxilio de la gracia divina, una personalidad equilibrada, fuerte y madura, síntesis de elementos naturales y adquiridos, armonía de todas sus facultades a la luz de la fe y de la íntima unión con Cristo, que lo ha escogido para sí y para el ministerio de la salvación del mundo.

Períodos de experimentación

71. Sin embargo, para juzgar con mayor certeza de la idoneidad de un joven al sacerdocio y para tener sucesivas pruebas de que ha alcanzado su madurez humana y sobrenatural, teniendo presente que «es más difícil comportarse bien en la cura de las almas a causa de los peligros externos»[38], será oportuno que el compromiso del sagrado celibato se observe durante períodos determinados de experimento, antes de convertirse en estable y definitivo con el presbiterado[39].

La elección del celibato como donación

72. Una vez obtenida la certeza moral de que la madurez del candidato ofrece suficientes garantías, estará él en situación de poder asumir la grave y suave obligación de la castidad sacerdotal, como donación total de sí al Señor y a su Iglesia.

De esta manera, la obligación del celibato, que la Iglesia vincula objetivamente a la sagrada ordenación, la hace propia y personalmente el mismo sujeto, bajo el influjo de la gracia divina y con plena conciencia y libertad, y, como es obvio, no sin el consejo prudente y sabio de experimentados maestros del espíritu, aplicados no ya a imponer, sino a hacer más consciente la grande y libre opción; y en aquel solemne momento, que decidirá para siempre de toda su vida, el candidato sentirá no el peso de una imposición desde fuera, sino la íntima alegría de una elección hecha por amor de Cristo.

La vida sacerdotal

Una conquista incesante

73. El sacerdote no debe creer que la ordenación se lo haga todo fácil y que lo ponga definitivamente a seguro contra toda tentación o peligro. La castidad no se adquiere de una vez para siempre, sino que es el resultado de una laboriosa conquista y de una afirmación cotidiana. El mundo de nuestro tiempo da gran realce al valor positivo del amor en la relación entre los sexos, pero ha multiplicado también las dificultades y los riesgos en este campo. Es necesario, por tanto, que el sacerdote, para salvaguardar con todo cuidado el bien de su castidad y para afirmar el sublime significado de la misma, considere con lucidez y serenidad su condición de hombre expuesto al combate espiritual contra las seducciones de la carne en sí mismo y en el mundo, con el propósito incesantemente renovado de perfeccionar cada vez más y cada vez mejor su irrevocable oblación, que le compromete a una plena, leal y verdadera fidelidad.

Los medios sobrenaturales

74. Nueva fuerza y nuevo gozo aportará al sacerdote de Cristo profundizar cada día en la meditación y en la oración los motivos de su donación y la convicción de haber escogido la mejor parte. Implorará con humildad y perseverancia la gracia de la fidelidad, que nunca se niega a quien la pide con corazón sincero, recurriendo al mismo tiempo a los medios naturales y sobrenaturales de que dispone. No descuidará, sobre todo, aquellas normas ascéticas que garantiza la experiencia de la Iglesia, que en las circunstancias actuales no son menos necesarias que en otros tiempos[40].

Intensa vida espiritual

75. Aplíquese el sacerdote en primer lugar a cultivar con todo el amor que la gracia le inspira su intimidad con Cristo, explorando su inagotable y santificador misterio; adquiera un sentido cada vez más profundo del misterio de la Iglesia, fuera del cual su estado de vida correría el riesgo de aparecerle sin consistencia e incongruente.

La piedad sacerdotal, alimentada en la purísima fuente de la palabra de Dios y de la santísima eucaristía, vivida en el drama de la sagrada liturgia, animada de una tierna e iluminada devoción a la Virgen Madre del sumo y eterno Sacerdote y reina de los apóstoles[41], lo pondrá en contacto con las fuentes de una auténtica vida espiritual, única queda solidísimo fundamento a la observancia de la sagrada virginidad.

El espíritu del ministerio sacerdotal

76. Con la gracia y la paz en el corazón, el sacerdote afrontará con magnanimidad las múltiples obligaciones de su vida y de su ministerio, encontrando en ellas, si las ejercita con fe y con celo, nuevas ocasiones de demostrar su total pertenencia a Cristo y a su Cuerpo místico por la santificación propia y de los demás. La caridad de Cristo que lo impulsa (2 Cor 5,14), le ayudará no a renunciar a los mejores sentimientos de su ánimo, sino a sublimarlos y a profundizarlos en espíritu de consagración, a imitación de Cristo, el sumo Sacerdote, que participó íntimamente en la vida de los hombres y los amó y sufrió por ellos (Heb 4,15); a semejanza del apóstol Pablo, que participaba de las preocupaciones de todos (1 Cor 9,22; 2 Cor 11,29), para irradiar en el mundo la luz y la fuerza del evangelio de la gracia de Dios (Act 20,24).

Defensa de los peligros

77. Justamente celoso de la propia e íntegra donación al Señor, sepa el sacerdote defenderse de aquellas inclinaciones del sentimiento que ponen en juego una afectividad no suficientemente iluminada y guiada por el espíritu, y guárdese bien de buscar justificaciones espirituales y apostólicas a las que, en realidad, son peligrosas propensiones del corazón.

Ascética viril

78. La vida sacerdotal exige una intensidad espiritual genuina y segura para vivir del Espíritu y para conformarse al Espíritu (Gál 5,25); una ascética interior y exterior verdaderamente viril en quien, perteneciendo con especial título a Cristo, tiene en El y por El crucificada la carne con sus concupiscencias y apetitos (Gál 5,24), no dudando por esto de afrontar duras y largas pruebas (cf. 1 Cor 9,26-27). El ministro de Cristo podrá de este modo manifestar mejor al mundo los frutos del Espíritu, que son: caridad, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre, fidelidad, modestia, continencia, castidad (Gál 5,22-23).

La fraternidad sacerdotal

79. La castidad sacerdotal se incrementa, protege y defiende también con un género de vida, con un ambiente y con una actividad propias de un ministro de Dios; por lo que es necesario fomentar al máximo aquella «íntima fraternidad sacramental»[42] de la que todos los sacerdotes gozan en virtud de la sagrada ordenación. Nuestro Señor Jesucristo enseñó la urgencia del mandamiento nuevo de la caridad y dio un admirable ejemplo de esta virtud cuando instituía el sacramento de la eucaristía y del sacerdocio católico (Jn 13,15 y 34-35), y rogó al Padre celestial para que el amor con que el Padre lo amó desde siempre estuviese en sus ministros y El en ellos (Jn 17,26).

Comunión de espíritu y de vida de los sacerdotes

80. Sea, por consiguiente, perfecta la comunión de espíritu entre los sacerdotes e intenso el intercambio de oraciones, de serena amistad y de ayudas de todo género. No se recomendará nunca bastante a los sacerdotes una cierta vida común entre ellos, toda enderezada al ministerio propiamente espiritual; la práctica de encuentros frecuentes con fraternal intercambio de ideas, de planes y de experiencias entre hermanos; el impulso a las asociaciones que favorecen la santidad sacerdotal.

Caridad con los hermanos en peligro

81. Reflexionen los sacerdotes sobre la amonestación del concilio[43], que los exhorta a la común participación en el sacerdocio para que se sientan vivamente responsables respecto de los hermanos turbados por dificultades, que exponen a serio peligro el don divino que hay en ellos. Sientan el ardor de la caridad para con ellos, pues tienen más necesidad de amor, de comprensión, de oraciones, de ayudas discretas pero eficaces, y tienen un título para contar con la caridad sin límites de los que son y deben ser sus más verdaderos amigos.

Renovar la elección

82. Queríamos finalmente, como complemento y como recuerdo de nuestro coloquio epistolar con vosotros, venerables hermanos en el episcopado, y con vosotros, sacerdotes y ministros del altar, sugerir que cada uno de vosotros haga el propósito de renovar cada año, en el aniversario de su respectiva ordenación, o también todos juntos espiritualmente en el Jueves Santo, el día misterioso de la institución del sacerdocio, la entrega total y confiada a nuestro Señor Jesucristo, de inflamar nuevamente de este modo en vosotros la conciencia de vuestra elección a su divino servicio, y de repetir al mismo tiempo, con humildad y ánimo, la promesa de vuestra indefectible fidelidad al único amor de Él y a vuestra castísima oblación (cf. Rom 12,1).

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NOTAS.

[37] Optatam totius n. 3-11; cf. decr. Perfectae caritatis n.12.
[38] Santo Tomás de Aquino, S. Th. 2-2 q. 184 a. 8 c.
[39] Decr. Optatam totius n. 12.
[40] Decr. Presbyter. ordinis n.16, 18.
[41] Decr. Presbyter. ordinis n.18.
[42] Decr. Presbyter. ordinis n.8.
[43] Decr. cit., ibíd

EL SECRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO por San Luís María Grignon de Monfort (Parte 2)


Capullo de Rosa 
A los niños. 

7) A vosotros, amiguitos míos, os ofrezco un hermoso capullo de rosa; es el granito de vuestro Rosario, que os parecerá tan insignificante. Mas ¡oh, qué precioso es ese granito! ¡Qué admirable es ese capullo! ¡Cómo se desarrollará si rezáis devotamente vuestra avemaría! Mucho sería pediros que rezarais el Rosario todos los días; rezad por lo menos diariamente un tercio del Rosario con devoción, y será una linda corona de rosas que colocaréis en las sienes de Jesús y de María. Creedme; y escuchad una hermosa historia, y no la olvidéis. 

8) Dos niñas, hermanitas, estaban a la puerta de su casa rezando devotamente el Santo Rosario. Aparéceseles una hermosa Señora, la cual se aproxima a la más pequeña, que tenía de seis a siete años, la toma de la mano y se la lleva. Su hermana mayor la busca llena de turbación y, desesperada de poder encontrarla, vuelve a su casa llorando. El padre y la madre la buscan tres días sin encontrarla. Pasado este tiempo, la encuentran a la puerta con el rostro alegre y gozoso. Le preguntan de dónde viene y contesta que la Señora a quien rezaba el Rosario la había llevado a un lugar muy hermoso y le había dado a comer cosas muy buenas y había colocado en sus brazos a un Niño bellísimo. El padre y la madre, recién convertidos a la fe, llamaron al Padre Jesuita que los había instruido en ella y en la devoción del Rosario y le contaron lo que había ocurrido. De sus propios labios lo hemos sabido nosotros. Aconteció en el Paraguay (1). 

Imitad, amados niños, a estas dos fervorosas niñas; rezad todos los días, como ellas, el Rosario, y mereceréis así ver a Jesús y a María: si no en esta vida, después de la muerte, durante la eternidad. Amén. 

Sabios e ignorantes, justos y pecadores, grandes y pequeños, alaben y saluden día y noche con el Santo Rosario a Jesús y a María. 

"Salutate Mariam, quae multum laboravit in vobis" (2). 

Primera Decena 

Excelencia del Santísimo Rosario en su origen y en su nombre. 

1a Rosa 

9) El Rosario comprende dos cosas, a saber: la oración mental y la oración vocal. La oración mental del Santo Rosario es la meditación de los principales misterios de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. La oración vocal del Rosario consiste en decir quince decenas de avemarías precedidas por un padrenuestro y terminadas por un gloria. Se meditan y contemplan las quince virtudes principales que Jesús y María han practicado en los quince misterios del Santo Rosario.
En la primera parte, que consta de cinco decenas, se honran y consideran los cinco misterios gozosos; en la segunda, los cinco misterios dolorosos; y en la tercera, los cinco misterios gloriosos. De este modo, el Rosario es un compuesto sagrado de oración mental y vocal para honrar e imitar los misterios y las virtudes de la vida, muerte, pasión y gloria de Jesucristo y de María. 

2a Rosa 

10) El Santo Rosario, compuesto en su fondo y substancia de la oración de Jesucristo y de la salutación angélica -esto es, el padrenuestro y el avemaría- y la meditación de los misterios de Jesús y María, es sin duda la primera oración y la devoción primera de los fieles, que desde los apóstoles y los discípulos se transmitió de siglo en siglo hasta nosotros. 

11) No obstante, el Santo Rosario, en la forma y método que lo recitamos al presente, sólo fue inspirado a la Iglesia en 1214 por la Santísima Virgen, que lo dio a Santo Domingo para convertir a los herejes albigenses y a los pecadores. Ocurrió en la forma siguiente, según cuenta el Beato Alano de la Roche en su famoso libro titulado De Dignitate Psalterii. Viendo Santo Domingo que los crímenes de los hombres obstaculizaban la conversión de los albigenses, entró en un bosque próximo a Tolosa y pasó en él tres días y tres noches en continua oración y de penitencia, no cesando de gemir, de llorar y de macerar su cuerpo con disciplinas para calmar la cólera de Dios; de suerte que cayó medio muerto. La Santísima Virgen, acompañada de tres princesas del cielo, se le apareció entonces y le dijo: "¿Sabes tú, mi querido Domingo, de qué arma se ha servido la Santísima Trinidad para reformar el mundo?" "Oh Señora, respondió él, Vos lo sabéis mejor que yo, porque después de vuestro Hijo Jesucristo fuisteis el principal instrumento de nuestra salvación." Ella añadió: "Sabe que la pieza principal de la batería fue la salutación angélica, que es el fundamento del Nuevo Testamento; y por tanto, si quieres ganar para Dios esos corazones endurecidos, reza mi salterio." El Santo se levantó muy consolado y, abrasado de celo por el bien de aquellos pueblos, entró en la Catedral. En el mismo momento, sonaron las campanas por intervención de los ángeles para reunir a los habitantes, y al principio de la predicación se levantó una espantosa tormenta; la tierra tembló, el sol se nubló, los repetidos truenos y relámpagos hicieron estremecer y palidecer a los oyentes; y aumentó su terror al ver una imagen de la Santísima Virgen expuesta en lugar preeminente, levantar los brazos tres veces hacia el cielo, para pedir a Dios venganza contra ellos si no se convertían y recurrían a la protección de la Santa Madre de Dios.
El cielo quería por estos prodigios aumentar la nueva devoción del Santo Rosario y hacerla más notoria.
La tormenta cesó al fin por las oraciones de Santo Domingo. Continuó su discurso y explicó con tanto fervor y entusiasmo la excelencia del Santo Rosario, que los moradores de Tolosa lo aceptaron casi todos, renunciaron a sus errores, y en poco tiempo se vio un gran cambio en la vida y las costumbres de la ciudad. 

3a Rosa 

12) Este milagroso establecimiento del Santo Rosario, que guarda cierta semejanza con la manera en que Dios promulgó su ley sobre el monte Sinaí, manifiesta evidentemente la excelencia de esta divina práctica. Santo Domingo, inspirado por el Espíritu Santo, predicó todo el resto de su vida el Santo Rosario con el ejemplo y la palabra, en las ciudades y en los campos, ante los grandes y los pequeños, ante sabios e ignorantes, ante católicos y herejes. El Santo Rosario -que rezaba todos los días- era su preparación para predicar y su acción de gracias de haber predicado. 

13) Un día de San Juan Evangelista en que estaba el Santo en Nuestra Señora de París rezando el Santo Rosario, como preparación a la predicación, en una capilla situada tras el altar mayor, se le apareció la Santísima Virgen y le dijo: "Domingo, aunque lo que tienes preparado para predicar sea bueno, he aquí, no obstante, un sermón mucho mejor que yo te traigo." Santo Domingo recibe de sus manos el libro donde estaba el sermón, lo lee, lo saborea, lo comprende, da gracias por él a la Santísima Virgen. Llega la hora del sermón, sube al púlpito y, después de no haber dicho en alabanza de San Juan Evangelista sino que había merecido ser custodio de la Reina del Cielo, dice a toda la concurrencia de grandes y doctores que habían venido a oírle -habituados todos a discursos floridos- que no les hablará con palabras de sabiduría humana, sino con la sencillez y la fuerza del Espíritu Santo. Y, efectivamente, les predicó el Santo Rosario explicándoles palabra por palabra, como a niños, la salutación angélica, sirviéndose de comparaciones muy sencillas, que había leído en el papel que le había dado la Santísima Virgen. 

14) He aquí las mismas palabras del sabio Cartagena, tomadas por él del libro del Beato Alano de la Roche titulado De Dignitate Psalterii: B. Alanus Patrem sanctum Dominicum sibi haec in revelatione dixisse testatur: "Tu praedicas, fili, sed uti caveas ne potius laudem humanam quaeras quam animarum fructum, audi quid mihi Parisiis contigit. Debebam in majori ecclesia beatae Mariae praedicare, et volebam curiose non jactantiae causa, sed propter astantium facultatem et dignitatem. Cum igitur more meo per horam fere ante sermonem in psalterio meo (Rosarium intelligit) quadam in capella post altare majus orarem, subito factus in raptum, cernebam amicam meam Dei Genitricem afferentem mihi libellum et dicentem: "Dominice, et si bonum est quod praedicare disposuisti sermonem, tamen longe meliorem attuli." Laetus librum capio, lego constanter, ut dixit, reperio, gratias ago, adest hora sermonis, adest parisiensis Universitas tota, dominorumque numerus magnus. Audiebant quippe et videbant signa magna quae per me Dominus operabatur; itaque ambonem ascendo. Festum erat sancti Joannis Evangelistae. De eo aliud non dico nisi quod custos singularis esse meruit Reginae coeli. Deinde auditores sic alloquor: Domini et Magistri praestantissimi, aures reverentiae vestrae solitae sunt curiosos audire sermones et auscultare. At nunc ego non in doctis humanae sapientiae verbis, sed in ostensione spiritus et virtutis loquar." Tunc, ait Carthagena post beatum Alanum, stans Dominicus eis explicavit Salutationem angelicam comparationibus et similitudinibus familiaribus hoc modo (1). 

15) El Beato Alano de la Roche, como dice el mismo Cartagena, refiere otras varias apariciones de Nuestro Señor y de la Santísima Virgen a Santo Domingo para instarle y animarle a predicar el Santo Rosario, a fin de combatir el pecado y convertir a pecadores y herejes, dice: Beatus Alanus dicit sibi a beata Virgine revelatum fuisse Christum Filium suum apparuisse post se sancto Dominico et ipsi dixisse: "Dominice, gaudeo quod non confidas in tua sapientia, sed cum humilitate potius affectas salvare animas quam vanis hominibus placere. Sed multi praedicatores statim volunt contra gravissima peccata instare, ignorantes quod ante gravem medicinam debet fieri praeparatio, ne medicina sit inanis et vacua: quapropter prius homines debent induci ad orationis devotionem et signanter ad psalterium meum angelicum; quoniam, si omnes coeperint hoc orare, non dubium est quin perseverantibus aderit pietas divinae clementiae. Praedica ergo psalterium meum (2)." 

16) En otro lugar dice el Beato Alano: Omnes sermocinantes et praedicantes christicolis exordium pro gratia impetranda a Salutatione angelica faciunt. Hujus rei ratio sumpta est ex revelatione facta beato Dominico cui beata Virgo dixit: "Dominice, fili, nil mireris quod concionando minime proficias. Enimvero aras solum a pluvia non irrigatum. Scitoque, cum Deus renovare decrevit mundum Salutationis angelicae pluviam praemisit; sicque ipse in melius est reformatus. - Hortare igitur homines in concionibus ad Rosarii mei recitationem, et magnos animarum fructus colliges." Quod sanctus Dominicus strenue executus uberes ex suis concionibus animarum fructus retulit (3). 

17) He tenido gusto en copiar palabra por palabra los pasajes latinos de estos buenos autores en favor de los predicadores y personas eruditas, que pudieran poner en duda la maravillosa virtud del Santo Rosario. Mientras siguiendo a Santo Domingo se predicó la devoción del Santo Rosario, la piedad y el fervor florecían en las órdenes religiosas que practicaban esta devoción y en el mundo cristiano; pero desde que no se hizo tanto aprecio de ese presente venido del cielo, no se ve más que pecado y desórdenes por todas partes. 

4a Rosa 

18) Como todas las cosas, aun las más santas, en cuanto dependen de la voluntad de los hombres, están sujetas a cambios, no hay porque sorprenderse de que la Cofradía del Santo Rosario sólo subsistiese en su primitivo fervor alrededor de cien años después de su institución. Luego estuvo casi sumida en el olvido. Además, la malicia y envidia del demonio han contribuido, sin duda, a la menor estimación del Santo Rosario, para detener los torrentes de gracia de Dios que esta devoción atraía al mundo. En efecto, la justicia divina afligió todos los reinos de Europa el año 1349 con la peste más horrible que se recuerda, la cual desde Levante se extendió a Italia, Alemania, Francia, Polonia y Hungría y desoló casi todos estos territorios, pues de cien hombres apenas quedaba uno vivo; las poblaciones, las villas, las aldeas y los monasterios quedaron casi desiertos durante los tres años que duró la epidemia. Este azote de Dios fue seguido de otros dos: la herejía de los flagelantes y un desgraciado cisma el año 1376. 

19) Luego que, por la misericordia de Dios, cesaron estas calamidades, la Santísima Virgen ordenó al Beato Alano de la Roche, célebre doctor y famoso predicador de la Orden de Santo Domingo del convento de Dinan, en Bretaña, renovar la antigua Cofradía del Santo Rosario, para que, ya que esta Cofradía había nacido en esta provincia, un religioso de la misma tuviese el honor de restablecerla. Este Beato Padre empezó a trabajar en esta gran obra el año 1460, después que Nuestro Señor Jesucristo, para determinarle a predicar el Santo Rosario, le manifestó un día en la Sagrada Hostia, cuando el Beato celebraba la Santa Misa: "¿Por qué me crucificas tú de nuevo?" "¿Cómo, Señor?", le contestó el Beato Alano enteramente sorprendido. "Son tus pecados los que me crucifican, le respondió Jesucristo, y preferiría ser crucificado otra vez a ver a mi Padre ofendido por los pecados que has cometido. Y me crucificas aún, porque tienes ciencia y cuanto es necesario para predicar el Rosario de mi Madre y por este medio instruir y desviar muchas almas del pecado; tú los salvarías, impidiendo grandes males, y, no haciéndolo, eres culpable de los pecados que ellos cometen." Estos reproches terribles resolvieron al Beato Alano a predicar incesantemente el Rosario. 

20) La Santísima Virgen le dijo también cierto día, para animarle aún más a predicar el Santo Rosario: "Fuiste un gran pecador en tu juventud, pero he obtenido de mi Hijo tu conversión, he rogado por ti y hubiese deseado, a ser posible, padecer toda clase de penas para salvarte, pues los pecadores convertidos son mi gloria, y para hacerte digno de predicar por todas partes mi Rosario." Santo Domingo, describiéndole los grandes frutos que había conseguido en los pueblos por medio de esta hermosa devoción que les predicaba continuamente, le dijo: "Vides quomodo profecerim in sermone isto; id etiam facies et tu, et omnes Mariae amatores, ut sic trahatis omnes populos ad omnem scientiam virtutum." "Ves el fruto que he conseguido con la predicación del Santo Rosario; haz lo mismo, tú y todos los que amáis a María, para de ese modo atraer todos los pueblos al pieno conocimiento de las virtudes."
Esto es en compendio lo que la historia nos enseña del establecimiento del Santo Rosario por Santo Domingo y de su renovación por el Beato Alano de la Roche. 

5a Rosa 

21) No hay, hablando con propiedad, más que una Cofradía del Rosario, compuesta de 150 avemarías; pero con relación al fervor de las distintas personas que lo practican hay tres clases, a saber: el Rosario común u ordinario, el Rosario perpetuo y el Rosario cotidiano. La Cofradía del Rosario ordinario sólo exige que se rece una vez por semana, y la del Rosario perpetuo, una vez al año; pero la del Rosario cotidiano exige rezarlo entero -es decir, las 150 avemarías- diariamente. Ninguno de estos Rosarios implica obligación bajo pecado, ni aun venial; porque la promesa de rezarlo es completamente voluntaria y de supererogación; pero no debe alistarse en la Cofradía quien no tenga voluntad de cumplir esa promesa, según lo exige la Cofradía, siempre que pueda sin faltar a las obligaciones de su estado. Así, cuando el rezo del Rosario coincida con una acción que por nuestro estado es obligatoria, debe preferirse esta acción al Rosario por santo que sea. Cuando en la enfermedad no pueda rezarse en todo ni en parte sin exacerbar el padecimiento, no obliga. Cuando por legítima obediencia, olvido involuntario o necesidad apremiante no ha podido rezarse, no hay ningún pecado, ni aun venial; y no deja por eso de participarse de las gracias y méritos de los otros hermanos y hermanas que lo rezan en todo el mundo. 

Cristianos: si faltáis a este rezo por pura negligencia, sin ningún motivo formal, absolutamente hablando tampoco pecáis, pero perdéis la participación en las oraciones, buenas obras y méritos de la Cofradía, y, por vuestra infidelidad en cosas pequeñas y de supererogación, caeréis insensiblemente en la infidelidad a las cosas grandes y de obligación esencial; porque: "Qui spernit modica paulatim decidet" (4). 

6a Rosa 

22) Desde que Santo Domingo estableció esta devoción hasta el año 1460, en que el Beato Alano de la Roche la renovó por orden del cielo, se le llama el salterio de Jesús y de la Santísima Virgen, porque contiene tantas salutaciones angélicas como salmos contiene el salterio de David, y los sencillos e ignorantes, que no pueden rezar el salterio de David, encuentran en el Rosario un fruto igual y aun mayor que el que se consigue con el rezo de los salmos de David: 1) Porque el salterio evangélico tiene un fruto más noble, a saber: el Verbo encarnado, mientras que el salterio de David no hace más que predecirle; 2) Como la verdad sobrepasa a la figura y el cuerpo a la sombra, del mismo modo el salterio de la Santísima Virgen sobrepasa al salterio de David, que sólo fue sombra de aquél; 3) Porque la Santísima Trinidad es la que ha compuesto el salterio de la Santísima Virgen o Rosario, que se integra de padrenuestros y avemarías. 

El sabio Cartagena refiere al respecto: Sapientissimus Aquensis, libro ejus de Rosacea Corona ad Imperatorem Maximilianum conscripto, dicit: "Salutandae Mariae ritus novitiis inventis haud quaquam adscribitur. Si quidem cum ipsa pene ecclesia pullulavit; nam cum inter ipsa nascentis ecclesiae primordia, perfectiores quoque fideles tribus illis Davidicorum psalmorum quinquagenis, divinas laudes assidue celebrarent, ad rudiores quoque qui modo arctius divinis vacabant piis moris aemulatio est derivata... rati id quod erat, cuncta illorum sacramenta psalmorum in coelesti hoc elogio delitescere, si quidem eum quem psalmi venturum concinunt, hunc jam adesse, haec formula nuntiavit; sicque trinas salutationum quinquagenas "Mariae Psalterium" appellare coeperunt, oratione utique dominica in singulas decades ubique praeposita prout a psalmidicis observari ante adverterunt (5)." 

23) El salterio o Rosario de la Santísima Virgen está dividido en tres Rosarios de cinco decenas cada uno: 1) Para honrar a las tres personas de la Santísima Trinidad; 2) Para honrar la vida, muerte y gloria de Jesucristo; 3) Para imitar a la Iglesia Triunfante, ayudar a la militante y aliviar a la padeciente; 4) Para imitar las tres partes de los salmos, cuya primera parte es para la vía purgativa, la segunda para la vía iluminativa y la tercera para la unitiva; 5) Para colmarnos de gracia durante la vida, de paz en la muerte y de gloria en la eternidad. 

7a Rosa 

24) Desde que el Beato Alano de la Roche renovó esta devoción, la voz pública, que es la voz de Dios, le ha dado el nombre de Rosario, que significa corona de rosas. Es decir, que cuantas veces se reza como es debido el Rosario se coloca sobre la cabeza de Jesús y de María una corona compuesta de 153 rosas blancas y 16 rosas encarnadas del paraíso que jamás perderán su hermosura ni su brillo. La Santísima Virgen aprobó y confirmó este nombre de Rosario, revelando a varios que le presentaban tantas rosas agradables cuantas avemarías rezaban en su honor y tantas coronas de rosas como Rosarios. 

25) El Hermano Alfonso Rodríguez, de la Compañía de Jesús, rezaba el Rosario con tanto ardor, que veía con frecuencia a cada padrenuestro salir de su boca una rosa encarnada, y a cada avemaría, una blanca, igual en hermosura y buen aroma y solamente distinta en el color. 

Las crónicas de San Francisco cuentan que un joven religioso tenía la buena costumbre de rezar todos los días antes de la comida la corona de la Santísima Virgen. Un día, no se sabe por qué, faltó a ella, y estando servida la cena rogó a su superior que le permitiese rezarla antes de ir a la mesa. Con este permiso se retiró a su habitación; pero como tardaba mucho, el superior envió un religioso a llamarle. 

Éste le encontró iluminado con celestes resplandores y a la Santísima Virgen con dos ángeles cerca de él. Cada vez que decía un avemaría, una rosa salía de su boca, y los ángeles cogían las rosas una tras otra y las colocaban sobre la cabeza de la Santísima Virgen, que les testimoniaba su consentimiento. Otros dos religiosos, enviados para saber la causa del retraso de sus compañeros, vieron este misterio, y no desapareció la Santísima Virgen hasta que terminó el rezo de la corona. 

El Rosario es, pues, una gran corona, y el de cinco decenas, una guirnalda de flores o coronilla de rosas celestes que se coloca sobre las cabezas de Jesús y María. La rosa es la reina de las flores, y del mismo modo el Rosario es la rosa y la primera de las devociones. 

8a Rosa 

26) No es posible expresar cuánto estima la Santísima Virgen el Rosario sobre todas las devociones y cuán magnánima es al recompensar a quienes trabajan para predicarlo, establecerlo y cultivarlo y cuán terrible es, por el contrario, con aquellos que quieren hacerle oposición.
Santo Domingo en nada puso durante su vida tanto entusiasmo como en alabar a la Santísima Virgen, predicar sus grandezas y animar a todos a honrarla por medio del Rosario. Esta poderosa Reina del Cielo, a su vez, no cesó de derramar sobre Santo Domingo bendiciones a manos llenas; coronó sus trabajos con mil prodigios y milagros, nada pidió éste a Dios que no obtuviera por intercesión de la Santísima Virgen, y -para colmo de favores- Ella le sacó victorioso de la herejía de los albigenses y le hizo padre y patriarca de una gran Orden. 

27) ¿Qué diría yo del Beato Alano de la Roche, reparador de esta devoción?
La Santísima Virgen le honró varias veces con su visita para instruirle sobre los medios de conseguir su salvación, hacerse buen sacerdote, perfecto religioso e imitador de Jesucristo.

Durante las tentaciones y persecuciones horribles de los demonios, que le reducían a una extremada tristeza y casi a la desesperación, le consolaba y disipaba con su dulce presencia todas estas nubes y tinieblas. Ella le ensenó el modo de rezar el Rosario, sus excelencias y sus frutos, le favoreció con la gloriosa calidad de nuevo esposo y, como arras de sus castos amores, le puso un anillo en el dedo, un collar hecho con su pelo al cuello, y le dio un Rosario. El Abad Tritemio, el docto Cartagena, y el sabio Martín Navarro y otros hablan de él con elogio.
Después de haber atraido a la Cofradía del Rosario más de cien mil almas, murió en Zunolle, Flandes, el 8 de septiembre del año 1475. 

28) Envidioso el demonio de los grandes frutos que el Beato Tomás de San Juan, célebre predicador del Santo Rosario, conseguía con esta práctica, le redujo por medio de duros tratos a estado de una larga y penosa enfermedad, en la que fue desahuciado por los médicos. Una noche en que él se creía infaliblemente a punto de morir se le apareció el demonio en espantosa figura; pero, elevando él devotamente los ojos y el corazón hacia una imagen de la Santísima Virgen que había cerca de su cama, gritó con todas sus fuerzas: "¡Ayudadme, socorredme, dulcísima Madre mía!" Apenas hubo acabado estas palabras, la imagen le tendió la mano y le apretó el brazo, diciéndole: "No temas Tomás, hijo mío, yo te auxilio: levántate y continúa predicando la devoción de mi Rosario como habías empezado. Yo te defenderé contra todos tus enemigos." A estas palabras de la Santísima Virgen, huyó el demonio. Se levantó el enfermo en perfecta salud, dió gracias a su buena Madre con un torrente de lágrimas, y continuó predicando el Rosario con éxito maravilloso. 

29) La Santísima Virgen no favorece solamente a los predicadores del Rosario, también recompensa gloriosamente a aquellos que, por su ejemplo, atraen a otros a esta devoción. 

A Alfonso, rey de León y Galicia, que deseaba que todos sus criados honrasen a la Santísima Virgen con el Santo Rosario, se le ocurrió, para animarles con su ejemplo, llevar ostensiblemente un gran Rosario, aunque sin rezarlo, lo que bastó a obligar a todos sus cortesanos a que lo rezaran devotamente. 

El rey cayó gravemente enfermo y cuando le creían muerto fue transportado en espíritu al tribunal de Jesucristo, vio allí a los demonios, que le acusaban de todos los crímenes que había cometido, y cuando iba a ser condenado a las penas eternas, se presentó a su favor la Santísima Virgen delante de su divino Hijo; se trajo entonces una balanza, se colocaron todos los pecados del rey en un platillo, y la Santísima Virgen colocó en el otro el gran Rosario que él había llevado en su honor, juntamente con los que, gracias a su ejemplo, habían rezado otras personas, y esto pesaba más que todos sus pecados. Y después, mirándole con ojos compasivos, le dijo: "He obtenido de mi Hijo, como recompensa del pequeño servicio que me hiciste llevando el Rosario, la prolongación de tu vida por algunos años. Empléalos bien y haz penitencia." El rey, vuelto en sí de este éxtasis, exclamó: "¡Oh bendito Rosario de la Santísima Virgen, por el que fui librado de la condenación eterna!" Después que recobró la salud pasó el resto de su vida con gran devoción al Santo Rosario y lo rezó todos los días.

Que los devotos de la Santísima Virgen procuren ganar cuantos fieles puedan para la Cofradía del Santo Rosario, a ejemplo de estos santos y de este rey; conseguirán en la tierra la protección de Nuestra Señora y luego la vida eterna. "Qui elucidant me vitam aeternam habebunt" (6). 

9a Rosa 

30) Pero veamos ahora qué injusticia es impedir los progresos de la Cofradía del Santo Rosario y cuáles son los castigos de Dios para los desgraciados que la han despreciado y quisieron destruirla.

Como la devoción del Santo Rosario ha sido autorizada por el cielo con varios prodigios y aprobada por la Iglesia en varias bulas de los Papas, sólo los libertinos, impíos y espíritus fuertes de estos tiempos se atreven a difamar la Cofradía del Santo Rosario o alejar de ella a los fieles. En verdad que sus lenguas están infectadas con el veneno del infierno y que son movidas por el espíritu maligno; porque nadie puede desaprobar la devoción del Santo Rosario sin condenar lo más piadoso que hay en la Religión Cristiana, a saber: la oración dominical, la salutación angélica y los misterios de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre.

Estos espíritus fuertes, que no pueden sufrir que se rece el Rosario, caen con frecuencia en el criterio, reprobado, de los herejes, que tienen horror al Rosario. 

Aborrecer las cofradías es alejarse de Dios y de la piedad, puesto que Jesucristo nos asegura que se encuentra en medio de los que se reúnen en su nombre. No es ser buen católico despreciar tantas y tan grandes indulgencias como la Iglesia concede a las cofradías. Disuadir a los fieles de que pertenezcan a la del Santo Rosario es ser enemigo de la salvación de las almas, que por este medio dejan el partido del pecado para abrazar la piedad. San Buenaventura dijo con razón que morirá en pecado y se condenará quien haya despreciado a la Santísima Virgen: "Qui negligerit illam morietur in peccatis suis." ¡Qué castigos aguardan a los que apartan a otros de la devoción a Nuestra Señora! 

10a Rosa 

31) En ocasión en que Santo Domingo predicaba esta devoción en Carcasona, un hereje se dedicó a poner en ridículo los milagros y los quince misterios del Santo Rosario, lo que impedía la conversión de los herejes. Dios permitió, para castigar a este impío, que 15.000 demonios entrasen en su cuerpo; sus parientes le llevaron al bienaventurado Padre (Santo Domingo) para librarle de los espíritus malignos. Aquél se puso en oración y exhortó a todos los presentes a rezar con él el Rosario en alta voz, y he aquí que a cada avemaría la Santísima Virgen hacía salir cien demonios del cuerpo de este hereje en forma de carbones encendidos. Después que fue curado, abjuró de todos sus errores, se convirtió y se inscribió en la Cofradía del Rosario, con otros muchos compañeros arrepentidos con este castigo y con la virtud del Rosario. 

32) El docto Cartagena, de la Orden de San Francisco, y otros varios autores refieren que el año 1482, cuando el venerable Padre Diego Sprenger y sus religiosos trabajaban con gran celo para restablecer la devoción y la Cofradía del Santo Rosario en la ciudad de Colonia, dos famosos predicadores, envidiosos de los grandes frutos que los primeros obtenían con esta práctica, trataron de desacreditarla en sus sermones, y como tenían talento y predicamento grandes, disuadieron a muchas personas de inscribirse. Uno de estos predicadores, para mejor conseguir su pernicioso intento, preparó expresamente un sermón en domingo. Llegó la hora y el predicador no aparecía: se le esperó, se le buscó y al fin se le encontró muerto, sin haber sido auxiliado por nadie. Persuadido el otro predicador de que este accidente era natural, resolvió suplirle para abolir la Cofradía del Rosario. El día y hora del sermón llegaron, y Dios castigó al predicador con una parálisis que le quitó el movimiento y la palabra. Entonces reconoció su falta y la de su compañero, recurrió con el corazón a la Santísima Virgen, prometiéndole predicar por todas partes el Rosario con tanto brío como lo había combatido y rogándole que le devolviese para esto la salud y la palabra, lo alcanzó de la Santísima Virgen, y, encontrándose súbitamente curado, se levantó como otro Saulo, cambiado de perseguidor en defensor del Santo Rosario. Hizo pública reparación de su falta y predicó con mucho celo y elocuencia las excelencias del Santo Rosario. 

33) No dudo de que los espíritus fuertes y críticos de nuestros días, cuando lean las historias de este librito, las pondrán en duda, como han hecho siempre, aunque yo no he hecho sino transcribirlas de muy buenos autores contemporáneos, y en parte de un libro compuesto recientemente por el R. P. Antonino Thomas, de la Orden de Predicadores, titulado El Rosal Místico.

Todos saben que hay tres clases de fe para las diferentes historias. A las historias de la Sagrada Escritura, les debemos una fe divina; a las historias profanas que no repugnan a la razón y están escritas por buenos autores, una fe humana; a las historias piadosas referidas por buenos autores y en modo alguno contrarias a la razón, a la fe y a las buenas costumbres, aunque a veces sean extraordinarias, una fe piadosa. Reconozco que no hay que ser ni muy crédulo ni muy crítico, y que debemos quedarnos siempre en el medio para encontrar el punto de verdad y de virtud; pero también sé que así como la caridad cree fácilmente todo aquello que no es contrario a la fe ni a las buenas costumbres, "Caritas omnia credit" (7), del mismo modo el orgullo conduce a negar casi todas las historias bien justificadas con el pretexto de que no están en la Sagrada Escritura. 

Es el lazo de Satanás, en que han caído los herejes que niegan la tradición y donde los críticos de hoy caen insensiblemente, no creyendo porque no comprenden o cuando no les agrada, sin otra razón que el orgullo y su propia suficiencia. 

(1) El Beato Alano afirma que Santo Domingo le dijo un día en una revelación: "Hijo mío, tú predicas, pero, para que no busques las alabanzas de los hombres antes que la salvación de las almas, escucha lo que me sucedió en París. Debía predicar en la magnífica iglesia dedicada a la bienaventurada María y quería hacerlo de un modo ingenioso, no por orgullo, sino por la influencia y dignidad del auditorio. Según mi costumbre, oraba recitando mi salterio (es decir, el Rosario), durante la hora que precedía a mi sermón, en cierta capilla tras el altar mayor, y tuve un rapto. Veía a mi amada Señora la Madre de Dios, que trayéndome un libro me decía: "Domingo, aunque el sermón que has decidido predicar es bueno, te traigo aquí otro mejor." Muy gozoso, cogí el libro, lo leí entero y, como María había dicho, comprendí bien que aquello era lo que convenía predicar. Le di gracias con todo mi corazón. Llegada la hora del sermón, tenía delante de mi la Universidad de París en masa y un gran número de señores. Ellos oían y veían las grandes señales que por mediación mía les hacía el Señor. Subo al púlpito. Era la fiesta de San Juan, pero de tal apóstol me contenté con decir que mereció ser escogido para custodio singular de la Reina del cielo; y después digo así a mi auditorio: Señores y Maestros ilustres, estáis acostumbrados a escuchar sermones elegantes y sabios; pero yo no quiero dirigiros las doctas palabras de la sabiduría humana, sino mostraros el Espíritu de Dios y su virtud." Y entonces -dice Cartagena siguiendo al Beato Alano- Santo Domingo explicó la salutación angélica por comparaciones y semejanzas familiares. 

(2) El Beato Alano dice que la Santísima Virgen le reveló que Jesucristo su Hijo se había aparecido después de Ella a Santo Domingo y le había dicho: "Domingo, me alegro de ver que no confías en tu sabiduría, sino que, humildemente, prefieres salvar a las almas a agradar a los hombres vanos. Muchos predicadores quieren en seguida tronar contra los pecados más graves, olvidando que antes de dar una medicina penosa, es necesario que tenga lugar la preparación. Por eso deben antes exhortar al auditorio al amor a la oración, especialmente a mi angélico salterio; porque si todos empiezan a rezarlo no es dudoso que la divina clemencia estará propicia para los que perseveren. Predica, pues, mi Rosario." 

(3) Todos los predicadores hacen decir a los cristianos la salutación angélica, al principio de sus sermones, para obtener la gracia divina. La razón de ello se encuentra en una revelación hecha a Santo Domingo por la bienaventurada Virgen. "Domingo, hijo -le dijo-, no te sorprendas de que no tengan éxito tus predicaciones, porque trabajas en una tierra que no ha sido regada por la lluvia. Sabe que, cuando Dios quiso renovar el mundo, envió de antemano la lluvia de la salutación angélica, y así es como se reformó el mundo. Exhorta, pues, en tus sermones a rezar el Rosario, y recogerás grandes frutos para las almas." Y habiéndolo hecho así Santo Domingo con constancia obtuvieron sus predicaciones notable éxito. 

(5) El sapientísimo de Aix-la-Chapelle -J. Bessel-, en su libro La Corona de Rosas, dedicado al emperador Maximiliano, dice: "No puede afirmarse que la salutación mariana sea una invención reciente. Se extendió con la Iglesia misma. Efectivamente, desde los orígenes de la Iglesia, los fieles más instruidos celebraban las alabanzas divinas con la triple cincuentena de salmos davídicos. Entre los más humildes, que encontraban serias dificultades en el rezo del oficio divino, surgió una santa emulación... Pensaron, y con razón, que en el celestial elogio -el Rosario- se incluyen todos los secretos divinos de los salmos. Sobre todo porque los salmos cantaban al que debía venir, mientras que esta fórmula se dirige al que ha venido ya. Por eso comenzaron a llamar "Salterio de María" a las tres series de cincuenta oraciones, anteponiendo a cada decena la oración dominical, como habían visto hacer a quienes recitaban los salmos."

(Continuará)

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís