FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

MENSAJES DE JESÚS EL BUEN PASTOR -MENSAJES RECIENTES- PARTE 7.




MI AVISO ESTÁ CERCA, OS HAGO UN ÚLTIMO LLAMADO: PROSTITUTAS, HOMOSEXUALES, ALCOHÓLICOS, DROGADICTOS, IDÓLATRAS, MALHECHORES, ASESINOS, LADRONES, ADÚLTEROS, FORNICARIOS, MAL VIVIDOS, MADRES ABORTANTES, TIBIOS DE CORAZÓN, SOBERBIOS, MENTIROSOS, BRUJOS, HECHICEROS, JUVENTUD REBELDE.

¡ARREPENTÍOS DE UNA VEZ, PORQUE MUCHOS DE VOSOTROS NO RESISTIRÉIS MI JUICIO!

Mayo 22 de 2011
3:20 p.m
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¡LLAMADO URGENTE DE JESÚS EL BUEN PASTOR A TODA LA HUMANIDAD!

Hijos míos, que mi paz esté con vosotros.

Mi juicio a las naciones está cerca; acordaos que llegaré como ladrón en la noche; por eso os digo a vosotras ovejas rebeldes y descarriadas, que os arrepintáis de vuestros pecados y os reconciliéis conmigo lo más pronto posible, para que cuando llegue mi aviso estéis preparadas, porque muchas de vosotras, no resistiréis a mi Juicio.

De nuevo os digo, no me complazco con vuestra muerte, deseo que viváis y alcancéis el gozo de la vida eterna. El tiempo se os está agotando y corréis el peligro de perderos. ¿Qué esperáis para arrepentiros? ¿Pensáis que nada os sucederá?. ¡Qué necias e insensatas sois, ovejas rebeldes!. La noche de mi justicia está tocando a la puerta; mis señales cada vez son más nítidas a ver si despertáis, pero no, continuáis en vuestro pecado y letargo espiritual.

En verdad os digo: Que el que quiera salvar su vida la perderá, más el que la pierda por mí, la encontrará. Porque muchos últimos serán primeros y muchos primeros, serán últimos. El cielo es un lugar espiritual de paz, gozo y plenitud para el espíritu, en la presencia de Dios; más el infierno es un lugar espiritual de dolor, tormento, llanto y crujir de dientes, fuego que no se extingue, donde los espíritus jamás encontrarán reposo.

¡La vida o la muerte os espera, decidíos de una vez!. La noche está llegando y el lobo ya ronda buscando a quién devorar, a él, no le interesan las ovejas; entrad por la puerta que soy Yo; escuchad mi llamado angustioso y seguidme; yo soy el Eterno Pastor que da la vida por sus ovejas; apresuraos y buscad a mis pastores, para que os reconciliéis conmigo, y así podáis ser justificadas y vuestras almas no se pierdan al paso de mi justicia. ¡No dejéis escapar esta oportunidad!. Yo estoy por partir; después de mi Aviso, ya no estaré entre vosotras; no dejéis para lo último vuestra salvación, porque tal vez no tengáis tiempo; acordaos que la muerte no os avisa, hoy estáis y mañana ya no estáis.

¡Despertad, despertad, despertad, ovejas rebeldes y descarriadas, porque mi juicio a las naciones está muy cerca!. Mi paz os dejo, mi paz os doy.

Soy vuestro Pastor, Jesús de Nazareth. Dad a conoced mis mensajes en todos los confines de la tierra. Es urgente.


MARÍA MADRE DE LA HUMANIDAD SEÑORA DE TODAS LAS NACIONES
JUNIO 01 DE 2011 9:30 A.M.

LLAMADO URGENTE DE LA VIRGEN A LA HUMANIDAD

Hijitos, que la paz de Dios Altísimo esté con vosotros.

Los días del reinado de mi hijo están cerca; congregaos en torno a Mí; aferraos a mi Corazón Inmaculado; no os desprendáis, yo seré vuestro refugio y amparo en estos días de tanta oscuridad. Hijitos, no temáis, ni os dejéis llevar por el pánico; sabed que yo estoy con vosotros guiándoos y mostrándoos el camino que os llevará a mi Hijo y a su Jerusalén Eterna.

Hijitos míos, voy a empezar a manifestarme en diferentes lugares de la tierra, haciendo llamados a la conversión; serán mis últimas apariciones antes de que llegue la Justicia Divina; ningún mortal podrá refutar mis apariciones, pues serán nítidas; me manifestaré como la Madre de la Humanidad, Señora de todas las Naciones, para despertar a los incrédulos y tibios de corazón, haciéndoles un llamado para que vuelvan a Dios y se aparten del mal camino; entended pequeñitos que vuestro Padre y Madre Celestial no quieren la muerte del pecador; yo vuestra Madre sufro por vosotros mi niños rebeldes; ¿hasta cuándo vais a tener cerrados vuestros corazones al Dios del amor y de la vida?. Mirad hijitos que todo está ya consumado; no seáis tan tercos y duros de corazón, volved a Dios hijitos, lo más pronto posible; convertíos y dejad de pecar; acordaos que el pecado ofende a mi Padre, el pecado os aparta de Él; no sigáis dándole la espalda a su Santo Espíritu; mirad que vuestro tiempo ha llegado a su fin y que el castigo de Dios para los impíos está por comenzar.

Hijitos, la Justicia Divina es implacable e inexorable; por lo tanto recapacitad y retomad cuanto antes el sendero de la salvación antes de que sea demasiado tarde. Hijitos rebeldes, yo vuestra Madre os amo aun sabiendo que vosotros no me amáis; yo seguiré intercediendo por vosotros ante mi Padre, para ver si en el último segundo os arrepentís y volvéis a Él; sabed pues hijitos míos, que están próximas mis últimas apariciones; mi deseo es congregaros en un solo rebaño para preparar el regreso triunfal de mi hijo y establecer en la tierra el reinado de nuestros dos corazones.

Que la luz de mi Corazón Inmaculado os guíe a mi Hijo. Soy vuestra Madre: María Madre de la Humanidad, Señora de todas las Naciones.

Dad a conocer mis mensajes hijos míos, a todas las naciones.



¡REZAD EL ROSARIO A MI PRECIOSÍSIMA SANGRE Y CONSAGRAOS A ELLA, PARA QUE PODÁIS RECIBIR MI SELLO!

JUNIO 06 DE 2011 - 2:35 P.M.

LLAMADO URGENTE DE JESÚS EL BUEN PASTOR A LA HUMANIDAD

Hijos míos, que mi paz esté con vosotros.

El llamado Nuevo Orden Mundial que establecerán los reyes de la tierra bajo la dirección de mi adversario, no sólo buscará acabar con mi Iglesia, sino también establecer un reinado de esclavitud para mis ovejas. Van a cambiar la forma de vida en la tierra, estableciendo un nuevo sistema político, social, espiritual y económico. Su finalidad principal es suprimir la religión católica y todo lo que sea cristiano; esto sería un ataque directo no sólo a mi Iglesia, sino también al mundo cristiano. Las reuniones secretas de los líderes del llamado Nuevo Orden Mundial, tienen como objetivo someter a la humanidad a la pobreza y decadencia moral, social, espiritual y económica, estableciendo leyes que traerán a mi pueblo esclavitud y miseria. Este nuevo sistema hará a los pobres más pobres y a los ricos más ricos.

Las naciones que no se sometan al nuevo sistema morirán de hambre: pues los reyes de las naciones poderosas acapararán los alimentos y nadie podrá comprar, o vender, si no tiene la marca de la bestia. En el reinado de mi adversario será obligatorio el uso del Microchip en la frente, o en la mano derecha, el que no tenga la marca de la bestia no podrá acceder a ningún servicio, pues todo estará en manos del estado. No habrá empleo, ni alimentos, ni educación, ni servicios médicos, ni droga, ni servicios públicos, para aquellos que no lleven la marca. Sólo los que tengan el sello de la bestia podrán comprar o vender y acceder a los servicios del estado.

Pueblo mío, vienen días difíciles para vosotros, pero no temáis; recogeos en torno a Mí; entrad en el Arca de la Nueva Alianza que es mi Madre; buscad desde ahora los refugios donde mañana encontraréis amparo; pedidle a mi madre en el rezo del Santo Rosario, que os vaya mostrando sus refugios, porque así como a mis primeros cristianos, vosotros también seréis perseguidos y muchos derramaréis vuestra sangre por causa de mi Evangelio. Pase lo que pase, no os dejéis marcar, pues al hacerlo estaréis perdiendo la vida del espíritu. De nuevo os digo, no temáis; yo os marcaré con el sello de mi Sangre, para que mis Ángeles os protejan. Rezad el Rosario a mi preciosísima Sangre y consagraos a ella, para que podáis recibir mi sello; cuando llegue el momento yo os marcaré con el sello de mi Sangre a vosotros y a vuestras familias. Si Dios está con vosotros, nada debéis temer; acordaos de lo que dice mi palabra a través del salmista: El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién podré temer?. El Señor es la fortaleza de mi vida, ¿ante quién podré temblar? (Salmo 27, 1).

Hijos míos, mi despertar de conciencias os abrirá los ojos y os hará valientes como mis discípulos, para que podáis enfrentar los ataques de los espíritus malignos y sus agentes del mal. Vienen pues los días de la prueba donde debéis ser muy prudentes, porque en verdad os digo, que el hermano entregará a su hermano, y el padre entregará a su hijo. Y lo más triste, muchos lo harán por un
pedazo de pan.

Preparaos pues pueblo mío, porque a partir del momento en que mi adversario encarnado haga su declaración a la humanidad, los ataques a vosotros pueblo mío, se intensificarán; cubrid con mi Sangre vuestra integridad física y espiritual y la de vuestra familia; colocaos la Armadura Espiritual; acordaos que ella, será vuestra protección contra los ataques de mi adversario y sus huestes del mal. Que no os falte el rosario y la consagración a mi Preciosísima Sangre dada a mi Bernabé, ni la Armadura Espiritual dada a mi Enoch. Escuchad a mis profetas y ungidos de estos últimos tiempos; seguid las enseñanzas que os doy a través de ellos; leed mis mensajes para que podáis estar informados y preparados para enfrentar los acontecimientos que se aproximan. Mi paz os dejo, mi paz os doy. Soy vuestro Pastor, Jesús de Nazareth.

Es urgente que déis a conocer este mensaje en todos los confines de la tierra.

Dad a conocer mis mensajes a todas las naciones, ovejas de mi grey.

ESCOGÍ LA VERDAD: EL FIN DE LOS TIEMPOS. (PARTE 13)



ÚLTIMA ENTREGA DE ESTA INTERESANTE DOCUMENTACIÓN. 

“Escogí la verdad: El fin de los tiempos" Una recopilación con 13 puntos desarrollados ampliamente, firmados  por Godloveus dentro de una importante comunidad  en la web. 

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EPILOGO

¿Que nos espera después de la oscuridad?

Siempre después de la noche, llega el día. El amanecer más hermoso es el que ocurre después de una noche de grandes tormentas.

Invariablemente así será en el plan del Señor. Después de las tinieblas, vendrá la luz y un renacimiento de la naturaleza y del hombre.

La Madre Celestial nos ha prometido que le aplastara la cabeza a la serpiente (al diablo). En la Medalla Milagrosa entregada a Catalina Labore, en efecto, se nos presenta María pisando la cabeza de la serpiente. Y ya en las sagradas Escrituras, nos describe el apóstol Juan en su revelación, que por medio de la Mujer vestida del sol será derrotado el dragón infernal. Después vendrá el reinado del sagrado corazón de Jesús Y María .

La profecía también nos informa que después de la purificación, después que el mal haya sido erradicado y arrancado de raíz, entonces Dios obrara una milagrosa renovación de todas las cosas y la naturaleza estará más hermosa que nunca , y los hombres vivirán en armonía , para compartir entre ellos y alabar al Señor. Será como un pequeño paraíso, aquí, en la tierra.

Recordemos al buen jardinero, amante de sus plantas y arbustos , a veces, ante la enfermedad de uno de estos, se ve obligado a podar casi todas sus ramas .Entonces corta todas las partes enfermas -de maldad-, débiles -por su corrupción- para poder salvar la planta de una muerte segura que a buen seguro hubiera arruinado el Jardín entero. Si la planta pudiera razonar, pensaría: “ este jardinero se ha vuelto loco, pretende destruirme.” Sin embargo, la poda no es más que una manifestación de amor, pues después brotaran hermosos y vigorosos retoños. De igual manera nuestra limitada inteligencia, no puede llegar a comprender que se haga necesaria la poda del mundo. Es preciso que el buen jardinero corte por lo sano y salve al mundo para que una nueva humanidad, entonces tenga lugar .

El hombre viviera para amar y servir a Dios y a su prójimo como un día nos pidió Jesús. Estamos en los umbrales de las más oscura de las noches ,pero por nuestra Fe y por los numerosos compromisos y avisos del cielo , sabemos que el amanecer será radiante, maravilloso. Al otro lado de la oscuridad nos aguarda un sol primaveral, si solo sabemos con la ayuda de Dios y de la Santísima Virgen mantener la llama del alma, encendida durante esta tinieblas que está por venir.

!!! Cristo ya viene!!!

MAGISTERIO DE LOS SUMOS PONTÍFICES SOBRE EL CELIBATO (PARTE 13)

7. S.S. JUAN PABLO II.

Primera entrega.

Juan Pablo II. Papa número 264 de la
Iglesia  Católica desde el 
16 de octubre
de 
1978 hasta su muerte en 
2005. 

LA LÓGICA DE LA CONSAGRACIÓN EN EL CELIBATO SACERDOTAL



17 de julio de 1993

475 1. En los Evangelios, cuando Jesús llamó a sus primeros Apóstoles para convertirlos en «pescadores de hombres» (Mt 4,19; Mc1,17; ver Lc 5,10), ellos, «dejándolo todo, le siguieron» (Lc 5,11; ver Mt 4,20.22; Mc 1,18.20). Un día Pedro mismo recordó ese aspecto de la vocación apostólica, diciendo a Jesús: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido» (Mt 19,27; Mc 10,28; ver Lc18,28). Jesús, entonces, enumeró todas las renuncias necesarias, «por mí y por el Evangelio» (Mc 10,29). No se trataba sólo de renunciar a ciertos bienes materiales, como la casa o la hacienda, sino también de separarse de las personas más queridas: «hermanos, hermanas, madre, padre e hijos» -como dicen Mateo y Marcos-, y de «mujer, hermanos, padres o hijos» -como dice Lucas (Lc 18,29)-.

Observamos aquí la diversidad de las vocaciones. Jesús no exigía de todos sus discípulos la renuncia radical a la vida en familia, aunque les exigía a todos el primer lugar en su corazón cuando les decía: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí» (Mt 10,37). La exigencia de renuncia efectiva es propia de la vida apostólica o de la vida de consagración especial.

Al ser llamados por Jesús, «Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan», no dejaron sólo la barca en la que estaban «arreglando sus redes», sino también a su padre, con quien se hallaban (Mt 4,22; ver Mc 1, 20).

Esta constatación nos ayuda a comprender mejor el porqué de la legislación eclesiástica acerca del celibato sacerdotal. En efecto, la Iglesia lo ha considerado y sigue considerándolo como parte integrante de la lógica de la consagración sacerdotal y de la consecuente pertenencia total a Cristo, con miras a la actuación consciente de su mandato de vida espiritual y de evangelización.

476 2. De hecho, en el Evangelio de Mateo, poco antes del párrafo sobre la separación de las personas queridas que acabamos de citar, Jesús expresa con fuerte lenguaje semítico otra renuncia exigida por el reino de los cielos, a saber, la renuncia al matrimonio. «Hay eunucos -dice- que se hicieron tales a sí mismos por el reino de los cielos» (Mt 19,12). Es decir, que se han comprometido con el celibato, para ponerse totalmente al servicio de la «buena nueva del reino» (ver Mt 4,23; 9,35; 24,34).

El Apóstol Pablo afirma en su primera Carta a los Corintios que ha tomado resueltamente ese camino, y muestra con coherencia su decisión, declarando: «El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido» (1Cor 7,32-34). Ciertamente, no es conveniente que esté dividido quien ha sido llamado para ocuparse, como sacerdote, de las cosas del Señor. Como dice el Concilio, el compromiso del celibato derivado de una tradición que se remonta a Cristo, «está en múltiple armonía con el sacerdocio (...). Es, en efecto, signo y estímulo al mismo tiempo de la caridad pastoral y fuente peculiar de fecundidad espiritual en el mundo»[1].

Es verdad que en las Iglesias orientales muchos presbíteros están casados legítimamente según el derecho canónico que les corresponde. Pero también en esas Iglesias los obispos viven el celibato, y así mismo cierto número de sacerdotes. La diferencia de disciplina, vinculada a condiciones de tiempo y lugar valoradas por la Iglesia, se explica por el hecho de que la continencia perfecta, como dice el Concilio, «no se exige, ciertamente, por la naturaleza misma del sacerdocio»[2]. No pertenece a la esencia del sacerdocio como orden y, por tanto, no se impone en absoluto en todas las Iglesias. Sin embargo, no hay ninguna duda sobre su conveniencia y, más aún, sucongruencia con las exigencias del orden sagrado. Forma parte, como se ha dicho, de la lógica de la consagración.

477 3. El ideal concreto de esa condición de vida consagrada es Jesús, modelo para todos, pero especialmente para los sacerdotes. Vivió célibe y, por ello, pudo dedicar todas sus fuerzas a la predicación del reino de Dios y al servicio de los hombres, con un corazón abierto a la humanidad entera, como fundador de una nueva generación espiritual. Su opción fue verdaderamente «por el reino de los cielos» (ver Mt 19,12).

Jesús, con su ejemplo, daba una orientación, que se ha seguido. Según los Evangelios, parece que los Doce, destinados a ser los primeros en participar de su sacerdocio, renunciaron para seguirlo a vivir en familia. Los Evangelios no hablan jamás de mujeres o de hijos cuando se refieren a los Doce, aunque nos hacen saber que Pedro, antes de que Jesús lo hubiera llamado, estaba casado (ver Mt 8,14; Mc 1,30; Lc 4,38).

478 4. Jesús no promulgó una ley, sino que propuso un ideal del celibato para el nuevo sacerdocio que instituía. Ese ideal se ha afirmado cada vez más en la Iglesia. Puede comprenderse que en la primera fase de propagación y de desarrollo del cristianismo un gran número de sacerdotes fueran hombres casados elegidos y ordenados siguiendo la tradición judaica. Sabemos que en las Cartas a Timoteo (1 Tim 3,2-3) y a Tito (Tit 1,6) se pide que, entre las cualidades de los hombres elegidos como presbíteros, figure la de ser buenos padres de familia, casados con una sola mujer (es decir, fieles a su mujer). Es una fase de la Iglesia en vías de organización y, por decirlo así, de experimentación de lo que, como disciplina de los estados de vida, corresponde mejor al ideal y a losconsejos que el Señor propuso. Basándose en la experiencia y en la reflexión, la disciplina del celibato ha ido afirmándose paulatinamente, hasta generalizarse en la Iglesia occidental, en virtud de la legislación canónica. No era sólo la consecuencia de un hecho jurídico y disciplinar: era la maduración de una conciencia eclesial sobre la oportunidad del celibato sacerdotal por razones no sólo históricas y prácticas, sino también derivadas de la congruencia, captada cada vez mejor, entre el celibato y las exigencias del sacerdocio.

479 5. El Concilio Vaticano II enuncia los motivos de esa conveniencia íntima del celibato respecto al sacerdocio: «Por la virginidad o celibato guardado por amor del reino de los cielos, se consagran los presbíteros de nueva y excelente manera a Cristo, se unen más fácilmente a Él con corazón indiviso, se entregan más libremente, en Él y por Él, al servicio de Dios y de los hombres, sirven más expeditamente a su reino y a la obra de regeneración sobrenatural y se hacen más aptos para recibir más dilatada paternidad en Cristo (...). Y así evocan aquel misterioso connubio, fundado por Dios y que ha de manifestarse plenamente en lo futuro, por el que la Iglesia tiene por único esposo a Cristo. Conviértense, además, en signo vivo de aquel mundo futuro, que se hace ya presente por la fe y la caridad, y en el que los hijos de la resurrección no tomarán ni las mujeres maridos ni los hombres mujeres»[3].

Ésas son razones de noble elevación espiritual, que podemos resumir en los siguientes elementos esenciales: una adhesión más plena a Cristo, amado y servido con un corazón indiviso (ver 1 Cor 7,32-33); una disponibilidad más amplia al servicio del reino de Cristo y a la realización de las propias tareas en la Iglesia; la opción más exclusiva de una fecundidad espiritual (ver 1 Cor 4,15); y la práctica de una vida más semejante a la vida definitiva del más allá y, por consiguiente, más ejemplar para la vida de aquí. Esto vale para todos los tiempos, incluso para el nuestro, como razón y criterio supremo de todo juicio y de toda opción en armonía con la invitación a dejar todo, que Jesús dirigió a sus discípulos y, especialmente, a sus Apóstoles. Por esa razón, el Sínodo de los obispos de 1971 confirmó: «La ley del celibato sacerdotal, vigente en la Iglesia latina, debe ser mantenida íntegramente»[4].

479 Es verdad que hoy la práctica del celibato encuentra obstáculos, a veces incluso graves, en las condiciones subjetivas y objetivas en las que los sacerdotes se hallan. El Sínodo de los obispos las ha examinado, pero ha considerado que también las dificultades actuales son superables, si se promueven «las condiciones aptas, es decir: el incremento de la vida interior mediante la oración la abnegación, la caridad ardiente hacia Dios y hacia el prójimo, y los demás medios de la vida espiritual; el equilibrio humano mediante la ordenada incorporación al campo complejo de las relaciones sociales; el trato fraterno y los contactos con los otros presbíteros y con el obispo, adaptando mejor para ello las estructuras pastorales y también con la ayuda de la comunidad de los fieles»[5].

Es una especie de desafío que la Iglesia lanza a la mentalidad, a las tendencias y a las seducciones de este siglo, con una voluntad cada vez más renovada de coherencia y de fidelidad al ideal evangélico. Para ello, aunque se admite que el Sumo Pontífice puede valorar y disponer lo que hay que hacer en algunos casos, el Sínodo reafirmó que en la Iglesia latina «no se admite ni siquiera en casos particulares, la ordenación presbiteral de hombres casados»[6]. La Iglesia considera que la conciencia de consagración total madurada a lo largo de los siglos sigue teniendo razón de subsistir y de perfeccionarse cada vez más.

Asimismo la Iglesia sabe, y lo recuerda juntamente con el Concilio a los presbíteros y a todos los fieles, que «el don del celibato, tan en armonía con el sacerdocio del Nuevo Testamento, será liberalmente dado por el Padre, con tal que quienes participan del sacerdocio de Cristo por el sacramento del orden, e incluso toda la Iglesia, lo pidan humilde e insistentemente»[7].

Pero quizá, antes, es necesario pedir la gracia de comprender el celibato sacerdotal, que sin duda alguna encierra cierto misterio: el de la exigencia de audacia y de confianza en la fidelidad absoluta a la persona y a la obra redentora de Cristo, con un radicalismo de renuncias que ante los ojos humanos puede parecer desconcertante. Jesús mismo, al sugerirlo, advierte que no todos pueden comprenderlo (ver Mt 19,10-12). ¡Bienaventurados los que reciben la gracia de comprenderlo y siguen fieles por ese camino!
LA CASTIDAD CONSAGRADA
16 de noviembre de 1994

755 1. Entre los consejos evangélicos, según el Concilio Vaticano II, sobresale el precioso don de la «perfecta continencia por el reino de los cielos»: don de la gracia divina, «concedido a algunos por el Padre (ver Mt 19,11; 1 Cor 7,7) para que se consagren a solo Dios con un corazón que se mantiene más fácilmente indiviso (ver 1 Cor 7,32-34) en la virginidad o en el celibato..., señal y estímulo de la caridad y como un manantial extraordinario de espiritual fecundidad en el mundo»[8]. Tradicionalmente, se solía hablar de los tres votos -pobreza, castidad y obediencia-,comenzando por la pobreza como desapego de los bienes exteriores, colocados en un nivel inferior con relación a los bienes del cuerpo y a los del alma[9]. El Concilio, por el contrario, habla expresamente de la «castidad consagrada» antes que de los otros dos votos[10], porque la considera el compromiso decisivo para el estado de la vida consagrada. También es el consejo evangélico que manifiesta de forma más evidente el poder de la gracia, que eleva el amor por encima de las inclinaciones naturales del ser humano.

756 2. El Evangelio pone de relieve su grandeza espiritual, porque Jesús mismo dio a entender el valor que atribuía al compromiso del celibato. Según Mateo, Jesús hace el elogio del celibato voluntario inmediatamente después de reafirmar la indisolubilidad del matrimonio. Dado que Jesús prohíbe al marido repudiar a su mujer, los discípulos reaccionan: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse». Y Jesús responde, dando al «no trae cuenta casarse» un significado más elevado: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el reino de lo, cielos. Quien pueda entender, que entienda» (Mt 19,10-12).

757 3. Al afirmar esta posibilidad de entender un camino nuevo, que era el que seguía Él y sus discípulos, y que tal vez suscitaba la admiración o incluso las críticas del entorno, Jesús usa una imagen que aludía a un hecho muy conocido, la condición de loseunucos.

Éstos podían serlo por una deficiencia de nacimiento, o por una intervención humana; pero añade inmediatamente que había una nueva clase, la suya, es decir, los eunucos por el reino de los cielos. Era una referencia clarísima a la elección realizada por Él y sugerida a sus seguidores más íntimos. Según la ley de Moisés, los eunucos quedaban excluidos del culto (ver Dt 23,2) y del sacerdocio (ver Lev 21,20). Un oráculo del libro de Isaías había anunciado el fin de esta exclusión (ver Is 56,3-5). Jesús abre una perspectiva aún más innovadora: elegir voluntariamente por el reino de los cielos esa situación considerada indigna del hombre. Desde luego, las palabras de Jesús no quieren aludir a una mutilación física, que la Iglesia nunca ha permitido, sino a la libre renuncia a las relaciones sexuales. Como escribí en la exhortación apostólicaRedemptionis donun, se trata de una «renuncia -reflejo del misterio del Calvario-, para volver a encontrarse más plenamente en Cristo crucificado y resucitado; renuncia, para reconocer en Él plenamente el misterio de la propia humanidad y confirmarlo en el camino de aquel admirable proceso, del que el mismo Apóstol escribe: "mientras nuestro hombre exterior se corrompe, nuestro hombre interior se renueva de día en día" (2Cor 4,16)»[11].

758 4. Jesús es consciente de los valores a los que renuncian los que viven en el celibato perpetuo: Él mismo los había afirmado poco antes, hablando del matrimonio como de una unión cuyo autor es Dios y que por eso no puede romperse. Comprometerse al celibato significa, ciertamente, renunciar a los bienes propios de la vida matrimonial y de la familia, pero no dejar de apreciarlos en su valor real. La renuncia se realiza con vistas a un bien mayor, a valores más elevados, resumidos en la hermosa expresión evangélica reino de los cielos. La entrega total a este reino justifica y santifica el celibato.

759 5. Jesús atrae la atención hacia el don de luz divina que es innecesario incluso para entender el camino del celibato voluntario. No todos lo pueden entender, en el sentido de que no todos son capaces de captar su significado, de aceptarlo y de ponerlo en práctica. Este don de luz y de decisión sólo se concede a algunos. Es un privilegio que se les concede con vistas a un amor mayor. No hay que asombrarse, por tanto, de que muchos, al no entender el valor del celibato consagrado, no se sientan atraídos hacia él, y con frecuencia ni siquiera sepan apreciarlo. Eso significa que hay diversidad de caminos, de carismas, de funciones, como reconocía , San Pablo, el cual hubiera deseado espontáneamente compartir con todos su ideal de vida virginal. En efecto, escribió: «Mi deseo sería que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual –añadía- tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera, otros de otra» (1 Cor7,7). Por lo demás, como afirmaba Santo Tomás, «de la variedad de los estados brota la belleza de la Iglesia»[12].

760 6. Al hombre se le pide un acto de voluntad deliberada, consciente del compromiso y del privilegio del celibato consagrado. No se trata de una simple abstención del matrimonio, ni de una observancia no motivada y casi pasiva de las reglas impuestas por la castidad. El acto de renuncia tiene su aspecto positivo en la entrega total al reino, que implica una adhesión absoluta a Dios amado sobre todas las cosas y al servicio de su reino. Por consiguiente, la elección debe ser bien meditada y ha de provenir de una decisión firme y consciente, madurada en lo más íntimo de la persona.

San Pablo enuncia las exigencias y las ventajas de esta entrega al reino: «El no casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor. El casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer; está por tanto dividido. La mujer no casada, lo mismo que la doncella, se preocupa de las cosas del Señor, de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. Mas la casada se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su marido» b (1 Cor 7,32-34). El Apóstol no quiere pronunciar condenas contra el estado conyugal (ver 1 Tim 4,1-3), ni «tender un lazo» a alguien, como él mismo dice (ver 1 Cor 7,35); pero, con el realismo de una experiencia iluminada por el Espíritu Santo, habla y aconseja -como escribe- «para vuestro provecho..., para moveros a lo más digno y al trato asiduo con el Señor, sin división» (1 Cor7,35).

Es la finalidad de los consejos evangélicos. También el Concilio Vaticano II, fiel a la tradición de los consejos, afirma que la castidad es «medio aptísimo para que los religiosos se consagren fervorosamente al servicio divino y a las obras de apostolado»[13].

761 7. Las críticas al celibato consagrado se han repetido a menudo en la historia, y en varias ocasiones la Iglesia se ha visto obligada a llamar la atención sobre la excelencia del estado religioso bajo este aspecto: basta recordar aquí la declaración del Concilio de Trento[14], recogida por el Papa Pío XII en la encíclica Sacra virginitas por su valor magisterial[15]. Eso no equivale a arrojar una sombra sobre el estado matrimonial. Por el contrario, conviene tener presente lo que afirma el Catecismo de la Iglesia Católica: «Estas dos realidades, el sacramento del matrimonio y la virginidad por el reino de Dios, vienen del Señor mismo. Es Él quien les da sentido y les concede la gracia indispensable para vivirlos conforme a su voluntad. La estima de la virginidad por el reino y el sentido cristiano del matrimonio son inseparables y se apoyan mutuamente»[16].

El Concilio Vaticano II advierte que la aceptación y la observancia del consejo evangélico de la virginidad y del celibato consagrados exige «la debida madurez psicológica y afectiva»[17]. Esta madurez es indispensable.

Por consiguiente, las condiciones para seguir con fidelidad a Cristo en este aspecto son: la confianza en el amor divino y su invocación, estimulada por la conciencia de la debilidad humana; una conducta prudente y humilde; y, sobre todo, una vida de intensa unión con Cristo.

En este último punto, que es la clave de toda la vida consagrada, estriba el secreto de la fidelidad a Cristo como esposo único del alma, única razón de su vida.
LA CASTIDAD CONSAGRADA EN LA UNIÓN NUPCIAL DE CRISTO Y DE LA IGLESIA
23 de noviembre de 1994

762 1. Los religiosos, según el decreto conciliar Perfectae caritatis, «evocan ante todos los fieles aquel maravilloso connubio, fundado por Dios y que ha de revelarse plenamente en el siglo futuro, por el que la Iglesia tiene por esposo único a Cristo»[18]. En este connubio se descubre el valor fundamental de la virginidad o celibato con respecto a Dios. Por esta razón, se habla de «castidad consagrada».

La verdad de este connubio se revela a través de numerosas afirmaciones del Nuevo Testamento. Recordemos que ya el Bautista designa a Jesús como el esposo que tiene a la esposa, es decir, el pueblo que acude a su bautismo; mientras que él, Juan, se ve a sí mismo como «el amigo del esposo, el que asiste y le oye», y que «se alegra mucho con la voz del esposo» (Jn 3,29). Esta imagen nupcial ya se usaba en el Antiguo Testamento para indicar la relación íntima entre Dios e Israel: especialmente los profetas, después de Oseas (Os 1,2ss), se sirvieron de ella para exaltar esa relación y recordarla al pueblo, cuando la traicionaba (ver Is 1,21; Jer 2,2; 3,1; 3,6-12; Ez 16; 23). En la segunda parte del libro de Isaías, la restauración de Israel se presenta como la reconciliación de la esposa infiel con el esposo (ver Is 50,1; 54,5-8; 62,4-5). Esta imagen de la religiosidad de Israel aparece también en el Cantar de los cantares y en el Salmo 44[45], cantos nupciales que representan las bodas con el Rey-Mesías, como han sido interpretados por la tradición judía y cristiana.

763 2. En el ambiente de la tradición de su pueblo, Jesús toma esa imagen para decir que Él mismo es el esposo anunciado y esperado: el Esposo-Mesías (ver Mt 9,15; 25,1). Insiste en esta analogía y en esta terminología, también para explicar qué es el reinoque ha venido a traer. «El reino de los cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo» (Mt 22,2). Parangona a sus discípulos con los compañeros del esposo, que se alegran de su presencia, y que ayunarán cuando se les quite el esposo (ver Mc 2,19-20). También es muy conocida la otra parábola de las diez vírgenes que esperan la venida del esposo para una fiesta de bodas (ver Mt 25,1-13); y, de igual modo, la de los siervos que deben vigilar para acoger a su señor cuando vuelva de las bodas (ver Lc 12,35-38). En este sentido, puede decirse que es significativo también el primer milagro que Jesús realiza en Caná, precisamente durante un banquete de bodas (ver Jn 2,1-11).

Jesús, al definirse a sí mismo con el título de Esposo, expresó el sentido de su entrada en la historia, a la que vino para realizar las bodas de Dios con la humanidad, según el anuncio profético, a fin de establecer la nueva Alianza de Yahveh con su pueblo y derramar un nuevo don de amor divino en el corazón de los hombres, haciéndoles gustar su alegría. Como Esposo, invita a responder a este don de amor: todos están llamados a responder con amor al amor. A algunos pide una respuesta más plena, más fuerte, más radical: la de la virginidad o celibato por el reino de los cielos.

764 3. Es sabido que también San Pablo tomó y desarrolló la imagen de Cristo Esposo, sugerida por el Antiguo Testamento y adoptada por Jesús en su predicación y en la formación de sus discípulos, que constituirán la primera comunidad. Aquienes están casados, el Apóstol les recomienda que consideren el ejemplo de las bodas mesiánicas: «Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia» (Ef 5,25). Pero también fuera de esta aplicación especial al matrimonio, considera la vida cristiana en la perspectiva de una unión esponsal con Cristo: «Os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Cristo» (2Cor 11,2).

Pablo deseaba hacer esta presentación de Cristo-Esposo a todos los creyentes. Pero no cabe duda de que la imagen paulina de la virgen casta tiene su aplicación más plena y su significado más profundo en la castidad consagrada. El modelo más espléndido de esta realización es la Virgen María, que acogió en sí lo mejor de la tradición esponsalicia de su pueblo, y no se limitó a la conciencia de su pertenencia especial a Dios en el plano socio-religioso, sino que llevó la idea del carácter nupcial de Israel hasta la entrega total de su alma y de su cuerpo por el reino de los cielos, en su forma sublime de castidad elegida conscientemente. Por esta razón, el Concilio puede afirmar que la vida consagrada en la Iglesia se realiza en profunda sintonía con la bienaventurada Virgen María[19], a quien el magisterio de la Iglesia presenta como «la más plenamente consagrada»[20].

765 4. En el mundo cristiano una nueva luz brotó de la palabra de Cristo y de la oblación ejemplar de María, que las primeras comunidades conocieron muy pronto. La referencia a la unión nupcial de Cristo y de la Iglesia confiere al mismo matrimonio su dignidad más alta. En particular, el sacramento del matrimonio hace entrar a los esposos en el misterio de unión de Cristo y de la Iglesia. Pero la profesión de virginidad o celibato hace participar a los consagrados, de una manera más directa, en el misterio de esas bodas.

Mientras que el amor conyugal va a Cristo-Esposo mediante una unión humana, el amor virginal va directamente a la persona de Cristo a través de una unión inmediata con Él, sin intermediarios: un matrimonio espiritual verdaderamente completo y decisivo. Así, en la persona de quienes profesan y viven la castidad consagrada la Iglesia realiza plenamente su unión de Esposa con Cristo-Esposo. Por eso, se debe decir que la vida virginal se encuentra en el corazón de la Iglesia.

766 5. También en la línea de la concepción evangélica y cristiana, se debe añadir que esa unión inmediata con el Esposo constituye una anticipación de la vida celestial, que se caracterizará por una visión o una posesión de Dios sin intermediarios. Como dice el Concilio Vaticano II, la castidad consagrada «evoca (...) aquel maravilloso connubio, fundado por Dios y que ha de revelarse plenamente en el siglo futuro»[21]. En la Iglesia el estado de virginidad o

celibato reviste, pues, un significado escatológico, como anuncio especialmente expresivo de la posesión de Cristo como único Esposo, que se realizará plenamente en el más allá. En este sentido pueden leerse las palabras que Jesús pronunció sobre el estado de vida propio de los elegidos después de la resurrección de los cuerpos: «Ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, ni pueden ya morir, porque son como ángeles, y son hijos de Dios, siendo hijos de la resurrección (resucitados)» (Lc 20,35-36). La condición de la castidad consagrada, aunque entre las oscuridades y dificultades de la vida terrena, anuncia la unión con Dios, en Cristo, que los elegidos tendrán en la felicidad celestial, cuando la espiritualización del Hombre resucitado sea perfecta.

767 6. Si se considera esa meta de la unión celestial con Cristo-Esposo, se comprende la profunda felicidad de la vida consagrada. San Pablo alude a esa felicidad, cuando dice que quien no está casado se preocupa completamente de las cosas del Señor y no está dividido entre el mundo y el Señor (ver 1 Cor 7,32-35). Pero se trata de una felicidad que no excluye y no dispensa en absoluto del sacrificio, puesto que el celibato consagrado implica siempre renuncias, a través de las cuales llama a conformarse cada vez más con Cristo crucificado. San Pablo recuerda expresamente que en su amor de Esposo, Jesucristo ofreció su sacrificio por la santidad de la Iglesia (ver Ef 5,25). A la luz de la cruz comprendemos que toda unión con Cristo-Esposo es un compromiso de amor con el Crucificado, de modo que quienes profesan la castidad consagrada saben que están destinados a una participación más profunda en el sacrificio de Cristo para la redención del mundo[22].

768 7. El carácter permanente de la unión nupcial de Cristo y de la Iglesia se expresa en el valor definitivo de la profesión de la castidad consagrada en la vida religiosa: «La consagración será tanto más perfecta cuanto, por vínculos más firmes y más estables, represente mejor a Cristo, unido con vínculo indisoluble a su Iglesia»[23]. La indisolubilidad de la alianza de la Iglesia con Cristo-Esposo, participada en el compromiso de la entrega de sí a Cristo en la vida virginal, funda el valor permanente de la profesión perpetua. Se puede decir que es una entrega absoluta a aquel que es el Absoluto.

Lo da a entender Jesús mismo cuando dice que «nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el reino de Dios» (Lc 9,62). La permanencia, la fidelidad al compromiso de la vida religiosa se iluminan a la luz de esta parábola evangélica.

Con el testimonio de su fidelidad a Cristo, los consagrados sostienen la fidelidad de los mismos esposos en el matrimonio. La tarea de brindar este apoyo está incluida en la declaración de Jesús sobre quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos (ver Mt19,10-12): con ella el Maestro quiere mostrar que no es imposible observar la indisolubilidad del matrimonio -que acaba de anunciar-, como insinuaban sus discípulos, porque hay personas que, con la ayuda de la gracia, viven fuera del matrimonio en una continencia perfecta.

Por tanto, puede verse que el celibato consagrado y el matrimonio, lejos de oponerse entre sí, están unidos en el designio divino. Juntos están destinados a manifestar mejor la unión de Cristo y de la Iglesia.

Juan Pablo II. El Credo. Tomo IV, 1-2: La Iglesia. Lima; VE 2001, 1era edición. TOMO I: Tercera parte, Cuarta sección, Capítulo tercero, nn. 475-480 (“La lógica de la consagración en el celibato sacerdotal”, pp. 384-389). Tomo II: Tercera parte, Cuarta sección, Capítulo sexto, nn. 755-761 (“La castidad consagrada”, pp. 171-175) y nn. 762-768 (“La castidad consagrada en la unión nupcial de Cristo y de la Iglesia”, pp. 176-181).



Próxima entrada del Magisterio de Juan Pablo II en relación al celibato.

           CATEQUESIS SOBRE LA VIRGINIDAD CRISTIANA.


Notas

[1] Presbyterorum ordinis, 16.
[2] Lug. cit.
[3] Lug. cit. Ver Pastores Babo vobis, 29; 50; Catecismo de !a Iglesia Católica, 1579.
[4] Sínodo de los obispos de 1971, El sacerdocio ministerial, 30/11/1971, 11,1,4.
[5] Lug. cit.
[6] Lug. cit.
[7] Presbyterorum ordinis, 16.
[8] Lumen gentium, 42.
[9] Ver S. T., II-II, q. 186, a. 3.
[10] Ver Lumen gentiun, 43; Perfectae caritatis, 12, 13 y 14.
[11] Redemptionis donum, 10.
[12] S.T., II-II, q. 184, a.4.
[13] Perfertae caritatis, 12.
[14] Ver DS, 1810.
[15] Ver Pio XII, Sacra virginitas: AAS 46 (1954), p. 174.
[16] Catecismo de la Iglesia Católica, 1620; ver Redentionis donun, 11.
[17] Perfectate Caritatis,12.
[18] Perfectate Caritatis,12.
[19] Ver Lumen gentium, 41.
[20] Ver Redemptionis donum, 17.
[21] Perfectae caritatis, 12.
[22] Ver Redemptionis donum, 8 y 11.
[23] Lumen gentium, 44.

ESTIGMAS



Los Estigmas son una marca o señal en el cuerpo. En su sentido religioso se refiere al fenómeno de llevar las llagas de la crucifixión de Cristo físicamente.

Durante la Pasión, según narran los Evangelistas, Jesucristo sufrió indecibles tormentos: bofetadas, azotes, corona de espinas, crucifixión, lanzada… 

Estas llagas se manifiestan en las manos, pies, el costado y la cabeza de ciertos santos como signo de su participación en la pasión de Cristo. 

Los estigmas pueden ser:  

Visibles o invisibles; sangrientos o no; permanentes, periódicos (generalmente resurgiendo en días o temporadas asociadas con la pasión de Cristo) o transitorios. Los estigmas invisibles pueden causar tanto dolor como los visibles. Los estigmas pueden permanecer muchos años, como el caso del Padre Pío, quien los llevó por 50 años y fue el primer sacerdote que se conoce estigmatizado. (San Francisco tenía los estigmas pero no era sacerdote). Al morir sus estigmas desaparecieron milagrosamente.  Otros estigmatizados: Santa Rita de Cascia, Sta. Teresa Neuwman, Sta. Gema Galgani, Sta. Faustina (estigmas invisibles) y muchos otros (más de 60 de ellos han sido canonizados). (Ver lista de los nueve estigmatizados más reconocidos por la comunidad actualmente).


ALGUNOS CRITERIOS DE DISCERNIMIENTO


Los estigmas pueden ser don de Dios (como en los santos) o falsificación o causados por el sujeto por problemas mentales. En algunos casos de carácter diabólico.

Es por eso que la iglesia ha establecido criterios para determinar la autenticidad de los estigmas. Las llagas están localizadas en los lugares de las cinco llagas de Cristo. Esto no ocurre por histeria ni hipnotismo; los estigmas no se infectan; aparecen espontáneamente en el cuerpo mientras la persona está en éxtasis; no ceden ante el tratamiento médico; sangran copiosamente y por largos períodos;  están acompañados de fuertes dolores tanto físicos como morales (La falta de dolor es una mala señal que pone en duda la autenticidad de los estigmas porque, de ser auténticos, son participación en los sufrimientos de Cristo).

Los estigmas auténticos no se pueden explicar por causantes naturales. Además, la persona practica la virtud heroicamente, particularmente un gran amor a la humildad y a la cruz. La Iglesia no canoniza a nadie tan solo por ser estigmatizado.


HECHOS

Su existencia está tan bien fundamentada históricamente que, por regla general, ya ni siquiera la cuestionan los no creyentes, quienes ahora solamente buscan darles una explicación natural. Así, ya el médico librepensador, Dr. Dumas, profesor de psicología religiosa en la Universidad de la Sorbona, claramente admite los hechos (Revue des Deux Mondes, 1 de mayo, 1907), del mismo modo como lo hace el Dr. Pierre Janet (Bulletin de l’Institut Psychologique International, Paris, Julio, 1901).

Santa Catalina de Siena comenzó teniendo estigmas visibles pero, por humildad, oró para que le fueran cambiadas por unas invisibles. Su oración fue escuchada. Lo mismo aconteció en el caso de Santa Catalina de Ricci, una monja dominica florentina del siglo XVI, y con varios otros estigmatizados. Se puede considerar que la parte esencial de los estigmas visibles consiste en el sufrimiento. Lo substancial de esta gracia es sentir piedad por Cristo, participar en sus sufrimientos, en sus aflicciones, y- con ello- en la expiación de los pecados que sin cesar se cometen en el mundo. Si el padecimiento estuviera ausente, las heridas se convertirían en un símbolo vacío, en una representación teatral, que sólo conducirían al orgullo. Si los estigmas verdaderamente vienen de Dios, sería impropio de su sabiduría tomar parte en esa mascarada, y hacerlo a través del uso de milagros.

Pero tal prueba dista mucho de ser la única que los santos deben soportar. “La vida de los estigmatizados”- dice el Dr. Imbert- “es una larga cadena de dolores que nacen de la divina enfermedad de los estigmas y que sólo concluyen con la muerte”: (op.cit. infra, II, x). Parece históricamente cierto que sólo los místicos padecen los estigmas. Pero no es lo único: también tienen visiones que corresponden a su papel como co-sufrientes, pudiendo observar en ocasiones las escenas sangrientas de la Pasión.

Estas apariciones eran periódicas en algunos casos, como el de Santa Catalina de Ricci, cuyos éxtasis empezaron cuando tenía veinte años (1542), y la Bula de su canonización afirma que se repitieron por doce años con puntual regularidad. Los éxtasis duraban exactamente veintiocho horas, desde el mediodía del jueves hasta las cuatro de la tarde del viernes, con una interrupción para que la santa pudiera recibir la Santa Comunión. Catalina conversaba en voz alta, como quien escenifica un drama. El drama estaba dividido en 17 escenas. Al volver del éxtasis, la santa aparecía con sus extremidades cubiertas de heridas causadas por látigos, cuerdas, etc.

El Dr. Inbert ha intentado llevar cuenta del número de estigmatizados, con los siguientes resultados:

1. No se tiene conocimiento de ninguno antes del siglo XIII. El primero de quien se tiene noticia es San Francisco de Asís, cuyos estigmas eran de una clase que no se ha vuelto a ver posteriormente: en las heridas de manos y pies se hallaban raspaduras de carne en forma de clavos. Los de un lado tenían cabezas redondas; los del otro tenían puntas largas, que se doblaban para arañar la piel. La humildad del santo no pudo impedir que muchos de sus hermanos hayan sido testigos, con sus propios ojos, tanto en vida del santo como después de su muerte, de la existencia de heridas tan maravillosas. Ese hecho ha sido atestiguado por varios historiadores contemporáneos, y la fiesta de los Estigmas de San Francisco se celebra el día 17 de septiembre.

2. El Dr. Imbert contabiliza 321 estigmatizados en los que se dan todas las razones posibles para pensar que se trata de una acción divina. Cree él, además, que se podrían encontrar más investigando en las bibliotecas de Alemania, España e Italia. En sus listas se hallan 41 varones.

3. Hay 62 santos o beatos, de ambos sexos, de los cuales los de más renombre (que suman 26) son:

San Francisco de Asís (1186-1226);

Santa Lugarda (1182-1246), una monja cisterciense;

Santa Margarita de Cortona (1247-97);

Santa Gertrudis (1256-1302), una benedictina;

Santa Clara de Montfalco (1286-1308), una agustina;

Santa Angela de Foligno (fallecida en 1309), una terciaria franciscana;

Santa Catalina de Siena (1347-80), una terciaria dominica;

Santa Liduvina (1380-1433);

Santa Francisca Romana (1384-1440);

Santa Coleta (1380-1447), franciscana;

Santa Rita de Casia (1386-1456), agustina;

Beata Osana de Mantua (1499-1505), terciaria dominica;

Santa Catalina de Génova (1447-1501), terciaria franciscana;

Beata Bautista Varani (1458-1524), clarisa Pobre;

Beata Lucía de Narni (1476-1547), terciaria dominica;

Beata Catalina de Racconigi (1486-1547), dominica;

San Juan de Dios (1495-1550), fundador de la Orden de la Caridad;

Santa Catalina de Ricci (1522-89), dominica;

Santa María Magdalena de Pazzi (1566-1607), carmelita;

Beata María de la Encarnación (1566-1618), carmelita;

Beata (Santa, N.T.) Maríana de Jesús (1557-1620), terciaria franciscana;

Beato (San, N.T.) Carlos de Sezze (f. En 1670), franciscano;

Beata (Santa, N.T.) Margarita María Alacoque (1647-90), visitandina (que únicamente tenía la corona de espinas);

Santa Verónica Giuliani (Julianis, en español, N.T.) (1600-1727), capuchina;

Santa María Francisca de las Cinco Llagas (1715-91), terciaria franciscana;


4. Hubo 20 estigmatizados en el siglo XIX. Los más famosos fueron:

Anne Catherine Emmerich (1774-1824), agustina;

(Beata, N.T.) Isabel Canori Mora (1774-1825), terciaria trinitaria;

Anna María Taigi (1769-1837);

María Dominica Lazzari (1815-48);

María de Moerl (1812-68) y Luisa Lateau (1850-83), franciscanas.

De estas, María de Moerl pasó su vida en Kaltern, en el Tirol (1812-68). A la edad de veinte años comenzó a experimentar éxtasis y ellos fueron su condición habitual durante los siguientes treinta y cinco años de su vida. Ella únicamente se liberaba de esa situación ante las órdenes, en ocasiones simplemente mentales, del franciscano que fungía como su director espiritual, para volver a las labores hogareñas de su casa que albergaba a una gran familia. Su actitud ordinaria consistía en arrodillarse sobre su cama, con las manos cruzadas sobre el pecho, con una expresión tal en el rostro que impresionaba profundamente a los espectadores. A los veintidós años recibió los estigmas. Los jueves por la tarde y los viernes, los estigmas derramaban sangre muy clara, gota a gota, que permanecía seca los demás días. Miles de personas vieron a María de Moerl. Entre ellos figuraban Görres (quien describe su visita en su “Mystik”, II, xx), Wiseman y Lord Shrewsbury, quien escribió una apología de la visionaria en sus cartas publicadas en “The Morning Herald” y “The Tablet”.(cf. Boré, op. cit. infra).

Luisa Lateau pasó su vida en el poblado de Bois d’Haine, en Bélgica (1850-83). Las gracias que recibió fueron cuestionadas incluso por algunos católicos, que generalmente se basaban en información incompleta o errónea, según ha podido dejar en claro el Canónigo Thiery (“Examen de lo relativo a Bois d’Haine, Lovaina, 1907). A los diecisiete años se dedicó a atender a los enfermos afectados de cólera en su parroquia, quienes habían sido abandonados por la mayoría de la población. Durante un mes ella los cuidó, los enterró y, en ocasiones, hasta los hubo de cargar al cementerio. A los dieciocho años empezaron los éxtasis y aparecieron los estigmas, lo cual no impidió que siguiera manteniendo a su familia con su trabajo como costurera. Numerosos médicos fueron testigos de sus dolorosos éxtasis de los viernes y dejaron testimonio del hecho que durante doce años ella no tomó ningún alimento, excepción hecha de su comunión semanal. Le bastaban tres o cuatro vasos de líquido a la semana. En vez de dormir, pasaba las noches en oración y contemplación, hincada a los pies de su cama.

5. Sin duda, el estigmatizado más sobresaliente del siglo XX ha sido:

Beato Pio de Pietrelcina (1887-1968), capuchino italiano.


EXPLICACIONES

Habiendo presentado los hechos, nos falta ahora dar a conocer las diversas explicaciones que se han dado. Algunos médicos, tanto católicos como libre pensadores, han sostenido que las heridas pueden haber sido causadas de modo enteramente natural por la sola acción de la imaginación aunada a emociones muy vivas. En una persona profundamente impresionada por los sufrimientos del Salvador y penetrada por un gran amor, esta preocupación actuaría físicamente reproduciendo en ella o en él las llagas de Cristo. Ello no disminuiría en modo alguno el mérito que esas personas tienen por aceptar la prueba, pero su causa no sería sobrenatural.

No intentaremos nosotros resolver la cuestión. La ciencia médica no parece estar aún tan avanzada para admitir una solución definitiva. El autor de este artículo adopta una posición intermedia, que le parece inatacable, y que consiste en demostrar que los argumentos a favor de la explicación natural son ilusorios. Estos son a veces hipótesis arbitrarias, equivalentes a simples afirmaciones, basadas en hechos exagerados o mal interpretados. Aún si el progreso de las ciencias médicas y psicofísicas hubiese de presentar objeciones serias, se debe recordar que ni la religión ni el misticismo depende de la solución de esas cuestiones, y que en los procesos de canonización los estigmas no cuentan como milagros indisputables.

Nunca nadie ha afirmado que la imaginación puede producir heridas en un sujeto normal. Es verdad, sí, que dicha facultad puede actuar ligeramente en el cuerpo. Como dijo Benedicto XIV, ella puede acelerar o retardar las corrientes nerviosas, pero no hay constancia de su acción sobre los tejidos. (De canoniz., III, xxxiii, n. 31). El asunto se torna aún más difícil en individuos en condición anormal, como es el éxtasis o la hipnosis, y a pesar de numerosos intentos, el hipnotismo no ha producido resultados claros. A lo mucho, y en casos extremadamente raros, ha inducido cierta exudación o un sudor más o menos coloreado, lo cual no constituye más que una muy imperfecta imitación. Aún más, no se ha ofrecido explicación alguna para tres factores presentes en los estigmas de los santos:

Los médicos no logran curar esas heridas con remedios.

A diferencia de las heridas naturales de cierta duración, las de los estigmatizados no emiten olores fétidos. Hay una sola excepción conocida: Santa Rita de Casia había recibido en su frente una herida causada por una espina arrancada de la corona del Crucificado. Aunque su olor era insoportable, la herida nunca supuró ni causó ninguna alteración mórbida de los tejidos.

A veces las heridas emitían aromas exquisitos, como en los casos de Juana de la Cruz, priora franciscana del convento de Toledo, y la Beata Lucía de Narni.

Para resumir, sólo hay un modo de probar científicamente que la imaginación, o sea la autosugestión, puede causar los estigmas: en vez de hipótesis deben producirse hechos análogos en el orden natural, o sea heridas no relacionadas con una idea religiosa. Nunca se ha hecho eso.

En lo tocante al flujo de sangre, se ha objetado que sí se han dado casos de sudor sanguíneo, pero el Dr. Lefebvre, profesor de medicina en Lovaina, ha respondido que tales casos, habiendo sido examinados por médicos, resultaron ser originados por enfermedades específicas y no por causas morales. Más aún, se ha probado a través del examen en el microscopio, que el líquido rojo que se exuda no es sangre. Su color se debe a una substancia particular y no procede de ninguna herida, sino que se debe, como el sudor, a una dilatación de los poros de la piel.

Se puede argumentar que minimizamos indebidamente el poder de la imaginación, ya que ésta, unida a una emoción, puede producir sudor y, así como la simple idea de tener un caramelo en la boca produce abundante salivación, también los nervios, influenciados por la imaginación, pueden producir la emisión de un líquido y éste puede ser sangre. La respuesta a eso es que en las instancias mencionadas existen glándulas (sudorífera y salival) que en su estado normal segregan un líquido especial y es fácil comprender que la imaginación puede causar dicha secreción; pero los nervios adyacentes a la piel no terminan en glándulas que emitan sangre, y sin tal órgano no pueden producir el efecto en cuestión. Lo que se ha dicho de las heridas de los estigmas se aplica por igual a los sufrimientos. No hay prueba alguna experimental de que la imaginación pueda producirlos, especialmente en su forma violenta.

Otra explicación de tales fenómenos es que los pacientes se causan las heridas a sí mismos, ya fraudulentamente, ya en estado de inconsciencia, durante ataques de sonambulismo. Sin embargo los médicos siempre han tomado las debidas precauciones para prevenir esas causas de error, procediendo muy estrictamente, sobre todo en los tiempos modernos. En ocasiones, el paciente ha sido observado día y noche; en otras, se le han cubierto las extremidades con vendas selladas. El Sr. Pierre Janet colocó el pie de un estigmatizado en un zapato de cobre que poseía una ventana a través de la cual se podía observar la herida sin permitir que nadie la tocara (op. cit. supra).



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LOS ESTIGMAS, DESCONCERTANTE SIGNO DE LA PASIÓN DE CRISTO. ENTREVISTA CON EL CATEDRÁTICO DE ESPIRITUALIDAD TITO PAOLO ZECCA

(AÑO 2001) **

Los estigmas, signo distintivo de la pasión de Cristo, se han convertido en el centro de un debate teológico muy interesante.

Desde Francisco de Asís (primer santo de la historia en que se ha podido comprobar este fenómeno) hasta el beato Pío de Pietrelcina (uno de los últimos casos) se han dado unos 250 casos de personas con estigmas, en la mayoría de los casos con comprobación científica. Pero, ¿qué significan esas llagas dolorosas en las manos y en los pies de personajes que en algunos casos, con su espiritualidad, han cambiado la historia del mundo y del cristianismo?

Para comprender mejor el debate, Zenit entrevistó al padre pasionista Tito Paolo Zecca, profesor de Teología pastoral y espiritualidad en la Universidad Pontificia de San Juan de Letrán y en el Ateneo Pontificio Antonianum de Roma. Este catedrático, que ha dedicado investigaciones y libros al argumento, es uno de los máximos expertos mundiales en la materia.

A inicios del año 2001, presentó algunos de sus descubrimientos en una conferencia dictada sobre «El Crucifijo de la Sábana Santa y las personas con estigmas» en el centro de Sindonología del Caravita, en Roma.


¿Cuál es el significado de los estigmas? 

En el misterio de la resurrección de Jesús, el Evangelio muestra cómo no han quedado canceladas su llagas. Los estigmas representan un signo de lo que sufrió Cristo durante la pasión, y por tanto constituyen un dato teológico en el que hay que profundizar mucho más de lo que hemos hecho hasta ahora. En el Evangelio de Juan, cuando Jesús entra en el Cenáculo con las puertas cerradas y saluda a los discípulos, muestra los estigmas para identificarse. A santo Tomás le dice: «Mete tu dedo en mi costado». La consternación de los apóstoles es también un hecho revelador de este misterio. Este fenómeno muestra la eficacia de la salvación de Cristo en la Cruz y permanece de manera particular en el signo de los estigmas, convirtiéndose en un dato distintivo de la eficacia redentora y salvadora de la fe.


Ha habido 250 casos de santos y beatos que han tenido los estigmas. ¿Cuál es el significado histórico de este signo? 

Es un dato particular de la espiritualidad y de la mística occidental. A partir de san Francisco, hemos tenido un número significativo de santos y beatos que han vivido la experiencia desconcertante de la reproducción en su cuerpo de los estigmas de Cristo. Hasta ahora, la investigación ha subrayado el carácter de configuración e imitación de Jesús, que surge de la intensa relación personal que han mantenido con él estas personas. Sin embargo, se ha analizado muy poco el papel que estos santos y beatos han desempeñado en la Iglesia. No se ha reflexionado suficientemente en la misión particular que está ligada a los estigmas.


¿Puede poner algún caso concreto? 

Por ejemplo, san Francisco de Asís recibió los estigmas cuando todos sus proyectos de santidad --fundación de la Orden, aprobación de la regla primitiva, viaje a Palestina-- habían fracasado. Se encuentra solo y abandonado. La configuración con el Crucificado le consuela, pero al mismo tiempo el sufrimiento de los estigmas se convierte en un bien para su Orden y en un mensaje para toda la Iglesia.

El sucesor de san Francisco, Fray Elías, entendió el significado de los estigmas y así lo subrayó en la carta que dirigió a todos los fieles.

Este mismo mensaje y misión de los estigmas puede constatarse en Santa María Magdalena de Pazzi y en santa Catalina de Siena. En el siglo que acaba de concluir esta misión se constata con claridad en personajes como santa Gemma Galgani (fallecida en 1913), el beato padre Pío de Pietrelcina (1887-1968), y Marthe Robin (mística francesa fallecida en 1981 de quien se están estudiando sus escritos antes de emprender el proceso de beatificación). 

Marthe Robin se ha hecho conocida después de que el famoso escritor Jean Guitton escribiera el libro «El viaje inmóvil» Durante cuarenta años esta mujer estuvo sin moverse en su lecho. Al igual que Gemma Galgani y Pio de Pietrelcina, ha dado vida a muchísimos grupos de espiritualidad y oración en todo el mundo.


¿Qué es lo que experimenta quien recibe los estigmas de la pasión de Cristo? 

Se trata de una experiencia de alegría y dolor. El Señor es siempre el que toma la iniciativa. Los destinatarios de los estigmas consideran esto como una inmensa gracia, de la que no se sienten dignos. De hecho piden al Señor que se la quite, pues se avergüenzan. Esta actitud es evidente en el padre Pío. El beato de Pietrelcina muestra claramente cuál es la misión de quien lleva los estimas. El padre Pío funda grupos de oración y la Casa de Alivio del Sufrimiento (un gran hospital), realizando una obra concreta para aliviar los sufrimientos físicos. Además, a través de la oración, profundiza en la capacidad de intercesión de las personas unidas a quien padece los estigmas que renueva el mundo, lo salva y lo protege.


Pero, entonces, ¿por qué da el Señor esta «gracia» a ciertas personas?

La respuesta está precisamente en su misión. Es un servicio que la Iglesia necesita en un momento particular de su historia. Es como un signo profético, un llamamiento, una dato sorprendente capaz de recordar a los hombres las cosas esenciales, es decir, la conformación con Cristo y la salvación de Cristo que con sus llagas nos ha rescatado.

En cierto sentido, todos nosotros llevamos los estigmas, pues con el bautismo estamos sumergidos en la vida de Cristo, que nos permite participar en el misterio pascual de su muerte y resurrección. En su pequeñez, cada uno de nosotros lleva los estigmas. Si los lleva con espíritu de fe, esperanza, valentía y fortaleza, estas llagas, que pueden ser purulentas y que no cicatrizan nunca, pueden servir para curar a los demás.

En definitiva, los estigmas representan la aceptación consciente de la Cruz vivida espiritualmente.


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CASOS DE ESTIGMATIZADOS MÁS FAMOSOS EN LA HISTORIA DEL MUNDO


1. San Francisco De Asis


Ser el primer santo cristiano al que le surgieron los estigmas de Cristo. Dos años antes de su muerte, en el año 1224, el día de la Santa Cruz (14 de Septiembre), San Francisco se hallaba rezando con los brazos extendidos pidiendo a Dios sentir el Amor... "la llama de la devoción creció de tal forma en él que, por exceso de su amor y de su compasión, sintiose transformado completamente en Jesús" y tras ellos "en sus manos y pies comenzaron a aparecer las señales de clavos tales como acababan de verlas en el hombre crucificado sobre él... y en el costado del santo, del que se habría dicho que había sido herido por un lanzazo, se había formado una llaga que sangraba con frecuencia, hasta el punto de que su túnica y sus calzas se veían a menudo mojadas por aquella sangre sagrada..." Relato de Celano. Prosigue San Buenaventura: "Las cabezas de los clavos redondas y negras, estaban en el interior de las manos y en la parte superior de los pies; las puntas, que eran algo largas y que aparecían en el otro lado, se curvaban y sobresalían del resto de la carne. Se podía pasar un dedo entre la cabeza de aquellos clavos de carne y la palma de la mano; cuando se apretaba una de sus extremidades, se veía como se levantaba la otra. A las muerte de su padre más de cincuenta hermanos, la virgen Clara y sus hermanas pudieron ver los estigmas sagrados". Relatos elocuentes que nos describen a la perfección los brotes carnosos y negruzcos que aparecían y desaparecían de las manos y pies del santo y que nos recuerdan a la visión de clavos. San Francisco también mostraba una llaga roja en el costado como si hubiera sido atravesado por una lanza... Todo esto nos da que pensar y sólo hemos dado un breve repaso al fenómeno de estigmatización del más conocido de todos los estigmatizados.


2. Padre Pio De Pietrelcina


San Pio de Pietrelcina, entró en los Capuchinos con 15 años de edad. Ordenado el 10 de agosto de 1910.Asignado a San Giovanni Rotondo en 1916, vivió allí hasta su muerte. Recibió los estigmas: 20 de septiembre, 1918. Los llevó por 50 años. Entró en la Vida Eterna: 23 de septiembre, 1968.Beatificado por el Papa Juan Pablo II el 2 de mayo de 1999. Canonizado por el Papa Juan Pablo II el 16 de junio del 2002.

DONES EXTRAORDINARIOS:

Discernimiento extraordinario: la capacidad de leer los corazones y las conciencias. Profecía: pudo anunciar eventos del futuro. Curación: curas milagrosas por el poder de la oración. Bilocación: estar en dos lugares al mismo tiempo. Perfume: la sangre de sus estigmas tenía fragancia de flores.
Llegaban a verle multitud de peregrinos y además recibía muchas cartas pidiendo oración y consejo. Los médicos que observaron los estigmas del Padre Pío no pudieron hacer cicatrizar sus llagas ni dar explicación de ellas. Calcularon que perdía una copa de sangre diaria, pero sus llagas nunca se infectaron. El Padre Pío decía que eran un regalo de Dios y una oportunidad para luchar por ser más y más como Jesucristo Crucificado. Su beatificación fue la de mayor asistencia en la historia. La plaza de San Pedro y sus alrededores no pudieron contener la multitud que asistió a su beatificación. El Padre Pío es un poderoso intercesor. Los milagros se siguen multiplicando.


3. Teresa Neumann



Nació en Konnersreuth, Alemania, el 18 de abril de 1898. Su familia era muy pobre y profundamente católica. Su deseo más grande había sido el de ser misionera religiosa en África. Pero, lamentablemente, a los veinte años sufrió un accidente que se lo impidió. En 1918 se incendió una granja vecina. Teresa corrió inmediatamente para auxiliar, pero en el intento de pasar los baldes de agua para apagar las llamas, tuvo una lesión grave en la médula espinal que le causó la parálisis en las piernas y la ceguera completa.

Teresa pasaba toda la jornada sumida en oración, pero un buen día sucedió un milagro ante la presencia del padre Naber, quien narra el hecho: “Teresa describió la visión de una gran luz mientras una voz extraordinariamente dulce le preguntaba si quería curarse. La sorprendente respuesta de Teresa fue que para ella todo sería bueno: curarse o quedarse enferma o inclusive, morir con tal que se hiciera la voluntad de Dios. La voz misteriosa le dijo que “hoy habría tenido un pequeño gozo: la curación de su enfermedad; pero que en adelante, habría sufrido mucho” 

Durante algún tiempo, Teresa vivió en buenas condiciones de salud, pero en 1926 iniciaron las importantes experiencias místicas que duraron hasta su muerte: los estigmas, el ayuno completo con la Eucaristía como su único alimento.

4. Santa Rita De Casia



Conocida como la " Santa de lo Imposible " por sus impresionantes respuestas a las oraciones, como también por los notables sucesos de su propia vida. Ella quería ser monja, pero por complacer a sus padres se casó. Al principio sufrió mucho con su esposo, pero con la oración logró convertirlo, para años después ser asesinado. Sus dos hijos querían vengar su muerte, así que santa rita, sola, decidió tratar de entrar a un convento al cual no fue aceptada. Pero después de orarles a sus tres especiales santos patronos - San Juan Bautista, San Agustín y San Nicolás de Tolentino - milagrosamente entró al convento y fue permitida a quedarse. Esto sucedió alrededor del año 1411. Ella fue la única excepción de estigmatizados cuyos estigmas emitían olores fétidos. Santa Rita de Casia había recibido en su frente una herida causada por una espina arrancada de la corona del Crucificado. Aunque su olor era insoportable, la herida nunca supuró ni causó ninguna alteración mórbida de los tejidos.


5. Santa Veronica Giuliani



Nace en Mercatello, provincia de Urbino, Italia el 27 de diciembre de 1660.Era la última de 7 hermanas y fue bautizada como Úrsula. A los cuatro años perdió a su madre y su padre, que era intendente general de Hacienda la llevó a Plasencia. Cuatro de sus hermanas se hacen clarisas y ella a los 17 años ingresa también como capuchina en Castello. En 1694 es maestra de novicias y tiene la primera visión mística: un cáliz. Más tarde ve las heridas del costado de Cristo y finalmente las otras heridas de la crucifixión de Jesús. Ella recibe los estigmas, sufriendo particularmente los dolores de la corona de espinas. Fue objeto de la más dura oposición de los incrédulos y racionalistas. También dentro de la Iglesia, es atacada por los estigmas y es acusada de mentirosa y apartada de su cargo de maestra de novicias. Tras pasar esta prueba es abadesa. Muere en 1717. Fue canonizada por Gregorio XVI en 1839.


6. Santa Gema Galgani



Nace en Camigliano, Italia en 1878. Desde niña sufrió la muerte de la madre y luego de un hermano y de su padre. No pudo ingresar a la vida religiosa ya que sufría una dolencia ósea. En 1899 estuvo a punto de morir pero prodigiosamente se salvó. Se pone al servicio de una familia. Lleva en su cuerpo los estigmas y tiene distintas experiencias místicas. Muere en 1903 en Lucca (Italia).


7. GIORGIO BONGIOVANNI



Giorgio Bongiovanni, nacido en Italia, en 1963, es un caso particular. El afirma ser la reencarnación de uno de los niños videntes de Fátima, (Francisco, 1917), y a su vez de Elías y de Juan el Bautista.
Cuenta que en una peregrinación que hizo a Fátima en 1989, creyó tener una visión de la Virgen María, donde ella le revela su identidad como reencarnado y le encomienda una misión: “Difundir el tercer secreto de Fátima ocultado por la Iglesia, y revelar la verdad sobre los extraterrestres”. Entra en “éxtasis” y recibe los estigmas de Cristo en sus manos (2 de septiembre de 1989), como signo de su misión.

Acusa a la Iglesia católica y en particular a los Papas, de mentirosos por ocultar el tercer mensaje revelado por la Virgen a Lucía. La verdad es que la Iglesia ya lo ha revelado y explicado en el año 2000, pero Bongiovanni tiene una versión un tanto fantasiosa que agrega extraterrestres, castigos divinos y reencarnaciones.

Apoyado desde los 13 años por su “Padre Espiritual”, -el famoso ovnilatra italiano Eugenio Siragusa- Bongiovanni comienza su misión de divulgar por el mundo su mensaje, anunciando las grandes catástrofes que sobrevendrán a finales del siglo XX, y anuncia el fin del mundo para agosto de 1991, luego en 1993, y en 1996, pero nunca llegó ni el fin, ni un OVNI a rescatarlos. Solo llegó la policía a rescatar a los jovencitos que estaban refugiados con ellos esperando el fin. Ahora anuncia –además de las catástrofes- la entrada en la Nueva Era para el 31 de diciembre del 2012, y el retorno de Cristo en un plato volador. Dice que “será pronto”, pero no da fechas esta vez.


8. Elizabeth Sanchez



Elizabeth Sánchez, de 60 años, recibió los estigmas el 26 de mayo de 2003, como un "regalo" de la Virgen María, a las 04:00 de la mañana. En entrevista con El Gráfico aseguró que "en esa ocasión, al hacer mis oraciones, frente al altar de mi casa comencé a ver una gran luz blanca muy hermosa sobre unos cuadros que tengo de Jesús y María y vi a la Virgen. Sus manos eran muy bonitas, su cara de una niña muy dulce, pero a la vez, muy atrayente que irradiaba una gran paz. Ella me dijo ‘no me temas’, me mencionó que me daría unos ‘regalos’ y que tenía que trabajar. Inmediatamente le dije ‘que tengo que hacer señora’, segundos después sentí un gran dolor en la frente, después en las manos, debido a esto me caí, al quererme levantar para seguir viendo a la Virgen, no pude, me quede agachada por unos minutos, el dolor era muy intenso. Como pude me levante para ir hacia la cama donde se encontraba mi esposo que al verme se espanto". Era un momento de sentimientos encontrados, nos relata Sánchez, ya que presentaba dolor, miedo, pasión y mucha alegría por recibir estas señales.


9. Anne Caterine Emmerich



Religiosa Agustina, estigmática y extática, nació el 8 de setiembre de 1774 en Flamsche, cerca de Coesfeld en la Diócesis de Munster, en Westphalia, Alemania, y murió el 9 de febrero de 1824 en la localidad de Dulmen. 

En 1813 quedó postrada en cama. Logró prever la caída de Napoleón con doce años de anticipación, y aconsejó de una misteriosa manera al sucesor de San Pedro. Incluso durante su infancia lo sobrenatural era tan común para ella que, dada su inocente ignorancia, pensaba que el resto de niños gozaba de los mismos favores que ella, de. conversar de manera muy familiar con el Niño Jesús, etc. Ella mostraba un conocimiento maravilloso cuando los pobres y enfermos se acercaban a la “brillante hermanita” en busca de ayuda; ella conocía sus enfermedades y les prescribía remedios que nunca fallaban. Era lista y vivaz por naturaleza y el sufrimiento de los demás le generaba gran compasión muy fácilmente. Este sentimiento se adhirió a su ser espiritual, por lo que ella rezaba y sufría mucho por las almas de Purgatorio a quienes veía con frecuencia, y también por la salvación de los pecadores cuyas miserias ella conocía aún cuando estuvieses muy lejos. Al corto tiempo de haber sido confinada a la cama (1813), sus estigmas se manifestaron externamente, incluso como las marcas de las espinas. Ella intentaba infructuosamente de ocultar su situación, tal como había disimulado las cruces impresas en su pecho.

FUENTES:

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís