FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

SACERDOTE QUIÉN ERES TU? Padre Julio María Scozzaro.

EL SACERDOTE:  EL HOMBRE QUE REZA



Jesús ha sido hombre de oración, y sin embargo El no tenía necesidad de ir al Padre para tener luz o para obtener Gracias, puesto que todo lo poseía plenamente en Sí por la unión que tenía de la Divinidad con la Humanidad.  El inocente, Dios, no necesitaba nada, Señor del Cielo y de la Tierra ha sido el modelo de oración.  Toda su vida fluye en medio del amor y de la oración.  "Porque os he dado ejemplo, para que también vosotros hagáis como Yo he hecho con vosotros" (Jn 13, 15).

La oración es el hilo conductor que te tiene unido a Jesús y a la Virgen.  Si es hilo finísimo o es una cuerda muy gruesa:  esto depende del tipo de oración que haces.  Si rezas poco estás unido con un hilo muy fino; si rezas mucho estás unido a Jesús con una cuerda gruesa y nadie te podrá sacar del Corazón de Jesús.  Si tu jornada transcurre en unión continua con Jesús y María ya no estás unido con la cuerda, sino estás transformado en Ellos.  En la oración elevas la mente a Dios para agradecerle, adorarle, alabarle y hablarle.  Te pones en diálogo con la Palabra; te llenas de su Espíritu; te dejas transformar por su Amor.

Elevas la mente a El para conocerlo siempre más como Padre bueno y Misericordioso y tener  una relación confidencial, precisamente como tiene que ser entre un padre y un hijo que se aman intensamente.  Cada vez que elevas la mente hacia El, tú piensas, amas y actúas como El. Si tú que eres Sacerdote no rezas, ¿quién rezará?
Si no estás unido a Jesús a través de la oración ¿de qué manera piensas unirte a El? ¿Con las actividades sociales, con los encuentros espirituales o las peregrinaciones?  Todo esto viene después de la oración, ¡porque sin la oración las obras son exclusivamente humanas!  Al igual que "por el fruto se conoce al árbol" (Mt 12, 33).  Así de tus obras y de tus palabras se conoce tu VIDA INTERIOR y tu espiritualidad.

La oración es como el fundamento o la base de un inmenso rascacielos.  Para que el rascacielos sea firme, hace falta bases fuertes, que lo sostengan .

Enrique Bordeaux ha escrito:

"Oh Sacerdote:  Tú eres un hombre, pero no eres de los hombres.

Tienes que vivir como Angel, pero tienes que permanecer entre los hombres.

Para amar a Dios tienes que amar a los hombres.

Por ti Dios se volvió Hombre y el hombre se vuelve Dios.

Sin tí, Dios permanece Dios y el hombre permanece hombre.

Si tú perdonas, Dios está obligado a perdonar.

Tú das vida donde antes había muerte.

Tú, pobre, indefenso, inútil, pequeño hombre, eres el puente más extraño y más bello que existe en el mundo, con un brazo apegado a la tierra y un brazo orientado hacia el infinito.  Esto ere tú, oh Sacerdote"

El Sacerdote es pues el hombre mas buscado y mas incomprendido, y cuando no reza o reza poco por los muchos compromisos pastorales que lo absorben, actúa más como hombre débil que como hombre de Dios.  Es la oración la que transforma el alma, al igual que la Ordenación Sacerdotal ha grabado ese carácter indeleble, que te ha hecho sagrado.  ¿Por qué tiene que orar el Sacerdote?  Y yo pregunto:  ¿por qué tiene que respirar una persona?  ¿Podría estar con vida si no respira?  No,será necesario poco tiempo para dejar de vivir.  La oración es para el Sacerdote como la respiración para las personas, son dos cosas indispensables; porque sin oración se muere espiritualmente y se lleva a la muerte a muchísimas otras almas; sin respirar se muere corporalmente.  Toda persona tiene que orar, pero el Sacerdote tiene que ser el hombre que reza.

El Sacerdote que no reza o reza poco, es como una persona que está  agonizando: se vuelve apático, negligente y ensimismado, sin fuerzas para reaccionar frente al mal, porque el corazón está latiendo los últimos golpes y la respiración está dejando al cuerpo.  Así es el Sacerdote que no permanece cada día delante del Santísimo Sacramento en humilde y devota oración.  ¿Qué puede hacerte más grande Sacerdote si no es ponerte en oración y adorar a Jesús, hablar con Dios y decirle a El de todo y de todos?  No tengo respuestas, o mejor dicho, el dolor de mi corazón me prohibe escribirlo.  ¿Y qué dolor sentirá el tiernísimo Corazón Divino de Jesús, que se conmovía hasta llegar a llorar cuando veía a las personas privadas de buenos guías "y eran como ovejas sin Pastor" (Mc 6, 34)?

¿Qué entiendo yo por orar?  Dejo que responda el Maestro, Aquel que es: "Hay que orar siempre sin desfallecer" (Lc 18, 1).  Aquí Jesús hablaba en general, esto es, para todos aquellos que lo siguen.  ¿Pero cuánto más estas palabras están dirigidas a los Sacerdotes, que tienen la tarea de conducir las almas hacia la salvación?

Es verdad, por varias razones no se logra orar bien.  ¿Pero se ha permanecido allí, donde antes se oraba con facilidad?  No lograr orar bien no significa que hay que abandonara la oración.  Hay que tratar de buscar con atención la causa de la tibieza.  San Juan de La Cruz sostiene que la mayoría de las veces proviene de los apetitos voluntarios (deseos carnales).  El afirma que los apetitos voluntarios "cansan al alma y la angustian; la atormentan y la afligen; la oscurecen y la ciegan; la ensucian y la manchan; la debilitan y la entibian". Y añade que el alma para alcanzar la unión con Dios, tiene que estar privada de todos los apetitos, por más mínimos que sean.  Por lo tanto, la mayoría de las veces el fervor no hay, porque el alma se encuentra en una especie de agonía espiritual.

No hay que orar solamente cuando se es movido por el fervor interior, sino cuando se está en la aridez.  Ciertamente, quien se encuentra muy avanzado en el camino del Espíritu, podrá tener unas arideces espirituales provocados directamente por Dios, y son arideces benditas.  Pero cuando se conoce que la causa proviene de la tibieza, enfermedad o pecados, se deberá hacer actos interiores de fe en estas circunstancias, como comienzo de la oración, para poner en movimiento el corazón, y así amar a Aquel que es el Amor.

Récese así:

"JESUS YO TE AMO, YO CREO EN TI, MI DIOS Y MI TODO.  ESTOY SEGURO QUE AHORA ME VES Y ME ESCUCHAS, A PESAR DE QUE YO PIENSE TAN POCO EN TI.  ATRAE MI CORAZON HACIA TI, CAMBIALO Y HAZLO PURO Y BUENO.  TE OFREZCO MIS DEBILIDADES, LAS FRAGILIDADES, EL DESCUIDO, PERO TU TENME SIEMPRE EN TU CORAZON, DAME TU AMOR Y TU GRACIA.  HAZ QUE YO TE SIENTA EN MI ALMA.  AYUDAME A DESPOJARME DE TODAS LAS MISERIAS HUMANAS, PARA QUE MI CORAZON SEA SOLAMENTE TUYO, MI BIEN Y MI AMOR.  FACILITA MI ENCUENTRO CONTIGO.  VEN A MI, DAME TU ESPIRITU.  TENGO NECESIDAD DE TI PORQUE SIN TI ESTOY LLENO DE MI, Y ESTOY VACIO DE TU AMOR DIVINO·".

La mayoría de las veces, la oración es descuidada porque el alma está perturbada, inquiera y angustiada.  ¿Cómo es que acontece esto?  Cuando el alma se pon e en contacto con la brea, se queda sucia y fea.  La brea son los pecados mortales, pero también los pecados veniales en las almas espirituales.  Con el pecado mortal el alma pierde la Gracia, la serenidad y el gozo.  Procura remover la tierra que se encuentra bajo las aguas de un lago muy limpio, y verás que el agua perderá transparencia y se convertirá en barro.  Cundo se cometen pecados, el  alma es privada de su Dios, está como muerta espiritualmente y no tiene fuerza o deseo de orar.  ¿Permanecer delante del Santísimo Sacramento en adoración?  Es un milagro en esas condiciones.  Solamente quien es dueño de sí mismo y tiene fuerte voluntad, logra permanecer en fuerte oración cuando no hay disposición para orar.  Por esto, el camino hacia la unión transformadora en Dios pasa por las purificaciones activas y pasivas.  Mientras el alma es más purificada, más estará unida a Jesús y la oración fluirá con mucha facilidad.  De este modo, toda la jornada se convertirá en oración ininterrumpida.  para que se dé esto hace falta una cosa:  EL DESEO.

Querer llenarse de Dios, vivir para dar máxima gloria a Dios, aspirar a una santidad insuperable, negarse a sí mismo y sacrificarse para quitar del corazón todos los intereses terrenales y ser libres para volar hacia arriba, llevados siempre por el Espíritu Santo.

Además del deseo, hace falta fortificar la oración, abrir el corazón a Jesús, ser sencillos como El porque El conoce ya todo, aun antes de que uno lo mencione.  Tener fe inmensa en Él, confiar ciegamente en el, que es Dios y Señor ´Todopoderoso; permanecer en su Corazón, que es descanso y gozo difícil de imaginar, porque Jesús es la Bondad infinita y su Amor Misericordioso quiere salvar a todos.  Tener la seguridad de la ayuda de Jesús y orar con la convicción de conseguir todo lo que se pide.  No puede faltar esta seguridad en quien reza (que es fe pura) porque de otra manera el tiempo de espera para conseguir Gracias podría ser muy largo. Jesús ha prometido estar muy atento a las oraciones que se le dirigen:  "Todo lo que pedís con fe en vuestra oración lo obtendréis" (Mt 21, 22); "Si pedís algo a mi Padre en mi Nombre, Él os lo dará" (Jn 16, 23).  Os aseguro también que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguirán de mi Padre que está en los Cielos" (Mt 18, 19); "Por vuestra falta de fe; porque os aseguro, si tenéis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte:  desplázate allá, y se desplazará, y nada os será imposible" (Mt 17, 20);  "¨Todo es posible para quien cree" (Mc 9, 23);  "Por eso os digo, todo cuanto pidáis en le oración, creed que ya lo habéis recibido y lo obtendréis si tenéis fe" (Mc 11, 24);  "Por eso Yo os digo:  Pedid y se os dará, buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.  Porque todo el que pide recibe; el que busca halla; y al que llama, se le abrirá" (Lc 11, 9-10).

¡El poder de la oración!  Esta es la clave para conseguirlo todo. Pero sucede que a veces se pide muchas Gracias sin orar suficientemente.  ¿Quién tiene que enseñar con el ejemplo y las palabras a orar?  El Sacerdote.  Pero es sobre todo el Sacerdote quien tiene que pedir continuamente Gracias para aquellos que son confiados a él.  El Sacerdote cada día tiene que orar para ser perseverante y santificarse, por los fieles y todas las necesidades del mundo.  Es el nuevo Moisés, y como él tiene que permanecer con los brazos elevados e invocar ayudas y Gracias para los fieles, para aquellos que guían y por el mundo entero.

Quiero transcribir un hermosísimo episodio bíblico, en le que la fe y la dulce insistencia de Moisés hicieron renunciar a Dios de su propósito de castigar a los israelitas, porque lo habían traicionado:  "¿Por qué, Señor, ha de encenderse tu ira contra tu pueblo, el que Tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y mano fuerte?  ¿Van a poder decir los egipcios: por malicia los ha sacado, para matarlos en las montañas y para exterminarlos de la faz de la tierra?  Abandona el ardor de tu cólera y renuncia a lanzar el mal contra tu pueblo.  Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, siervos tuyos, a los cuales juraste por Ti mismo:  Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; toda esta tierra que os tengo prometida, la daré a vuestros descendientes, y ellos la poseerán como herencia para siempre.  Y el Señor renunció a lanzar el castigo que había amenazado dar a su pueblo" (Ex 32, 11-14). El pueblo merecía un fuerte castigo porque hacía lo contrario de lo que Dios pedía, y por esto era merecedor del castigo.  Eran las palabras humildes de Moisés y su corazón puro quien detuvo el castigo que merecían los judíos.  Y dios en otra situación semejante dijo a Moisés:  "Haré esto que me acabas de pedir, pues has hallado Gracia a mis ojos, y Yo te conozco por tu nombre" (Ex 33, 17).  Era suficiente que Moisés orara para que Dios renunciara a castigar al pueblo pecador.

¿Y Abraham, el otro mediador que trató de encontrar solamente a diez justos en una ciudad para que Dios no la castigara?  En efecto, si tan solo hubiera habido diez justos, Dios hubiese perdonado a la ciudad de Sodoma y Gomorra aceptando la propuesta de Abraham. "Tampoco haría destrucción, en consideración de los diez" (Gn 18, 32).  Pero no había dicha cantidad de justos...

Dios no castiga si no que perdona a los malos por consideración hacia su siervo y fiel amigo.  "Y ahora tomad siete becerros y siete carneros, presentaos a mi siervo Job y ofrecedlos en holocausto por vosotros.  Mi siervo Job intercederá por vosotros" (Job 42, 8).

¿Y cuántas veces Dios ha perdonado y perdona a los pecadores por consideración a un alma víctima que sufre, se sacrifica y expía por los demás? Ahora: ¿cuanto más podrá el Sacerdote que es semejante a Jesús?  EL PODER DEL SACERDOTE ES TAN ILIMITADO, que ninguna mente humana puede comprenderlo.  Pero si el Sacerdote no reza y no habla con Dios al igual que Moisés; no tiene la fe de Abraham y nada puede obtener; y no es justo como Job y no anula las culpas de los enemigos;  ¡nada, absolutamente nada vale delante de Dios su vida!  Es una afirmación muy fuerte, pero es la verdad, porque se consigue solamente si uno se lo merece, de otra manera Dios no concede.  LAS ALMAS SE COMPRAN Y LAS GRACIAS SE ARRANCAN.

El científico Enrique Medi, devoto e hijo espiritual del Padre Pío de Pietrelcina, en una conferencia que tenía por título:  "Esta es nuestra Fe", ha dicho sin medios términos, el 11 de febrero de 1970 en Prato:  "Todos nosotros queremos ver ante todo al Sacerdote santo, al Sacerdote sabio, al Sacerdote sencillo, al Sacerdote crucificado cada día por el amor a las almas y por el ardor de los corazones.  Sacerdote, tú eres nuestra fe, tú eres nuestra luz, ay si la llama se apaga, ay si la sal de la tierra pierde su sabor.  El Sacerdote es el joven de Dios, El Sacerdote es el astronauta de Dios.

Acuérdate oh siervo de Dios, que tú no eres como los demás.  El día en el cual el Espíritu Santo ha grabado sobre ti un carácter eterno has dejado de ser un hombre común.  Tú, Sacerdote de Dios que tienes que llevar por el camino de la salvación a los hombres, piensa en tus infinitas responsabilidades.

Si tú, Sacerdote, eres santo, eres grande, eres humilde, eres sacrificado, mueres cada día consumido por el Amor del Divino Espíritu y por el encanto de María, la juventud se salvará.

Se habla de muchas cosas desde los púlpitos durante la Misa, de muchas cosas que a nosotros no nos interesan nada.  Siempre problemas sociales, los ricos, los pobres, pero todos somos tan inmensamente pobres, estamos todos inmensamente afligidos, todos estamos privados de Ti, oh Padre nuestro que estás en los Cielos.

Nosotros queremos una riqueza, Sacerdote: tu corazón, tu amor, tu fe, tu Iglesia, tu crucifijo, tu Rosario, queremos la oración,  QUEREMOS QUE NOS HABLES DE DIOS.  El mundo hoy va hacia la ruina, a la masacre, hacia la muerte, porque al negar a Dios ha perdido la esperanza de la vida.  De esto tenemos necesidad nosotros.  HABLANOS DE DIOS".

ADVERTENCIAS DEL MAS ALLA A LA IGLESIA CONTEMPORANEA.


ADVERTENCIA ULTRA TERRENAL SOBRE
 LA IGLESIA DE NUESTRO TIEMPO

PARTE 2

Por el Padre Arnold Renz

Texto literal de las revelaciones hechas por los demonios Akabor, Allida, Judas Iscariote, Veroba y Belsebú en el transcurso de los exorcismos de Anneliese Michel.


Culto a la Santa Virgen

A:  Los jóvenes deben ir de nuevo más frecuentemente de peregrinación. Deben volverse más hacia la Santísima Virgen, no deben eliminarla.  Deben...deben reconocer a la Santísima Virgen y no vivir según el espíritu de los innovadores.  No deben aceptar absolutamente nada de ellos (grita furiosamente).  Son ellos los lobos, ya los tenemos, ya los tenemos.

E:  ¡Continúa, di la verdad, en nombre...!

A:  Los jóvenes creen hoy en día que hacen algo extraordinario si han realizado algunas obras caritativas y se han reunido entre ellos.  Pero eso no es casi nada. Frecuentemente es muy fácil, si sienten simpatía los unos por los otros, pero así no se hace nada. Deben volver a hacer sacrificios, deben renunciar, deben rezar. Deben aproximarse a los sacramentos; deben tomar los sacramentos por lo menos cada cuatro semanas.  Pero también son importantes la oración y el sufrimiento.  Ante todo, tengo que decir también...

E:  ¡Continúa diciendo la verdad en nombre de...! ¡Di lo que te ordena la Santa Virgen!


Imitación de Cristo

A:...Ante todo, el mundo de hoy, hasta el mundo católico, no se ha dado cuenta, no se ha dado cuenta en absoluto, que es necesario sufrir por los demás.  Ha caído en el olvido que formáis todos un Cuerpo Místico de Cristo y que debéis todos sufrir los unos por los otros (llora lamentablemente y aúlla como un perro).  Cristo no lo ha hecho todo en la cruz.  Desde luego os ha abierto el cielo pero los hombres deben hacer penitencias los unos por los otros.  Las sectas dicen, desde luego, que Cristo lo ha hacho todo, pero esto no es verdad.  La pasión de Cristo continúa; en su nombre continuará hasta el fin del mundo. (gruñe).


El sentido del sufrimiento

E:  ¡Continúa en nombre de la Santa Virgen, y di lo que ella te ordena decir!

A:  Es necesario que continúe.  Es necesario que sufran los unos por los otros, y que estos sufrimientos se ofrezcan en nombre de la cruz de Cristo y de los sufrimientos de Cristo.  Hay que sufrir en unión con la Santísima Virgen y con todas las resignaciones que tuvo que sufrir en su vida, es necesario unir sus propios sufrimientos con los terribles sufrimientos de Cristo en el Huerto de los Olivos, que fueron más terribles de lo que creen los hombres.  Cristo ha sufrido en el Huerto de los Olivos no solamente como creéis vosotros.  Ha sido aplastado por la justicia de Dios, como si El mismo hubiera sido el mayor de los pecadores, y como si hubiera tenido que ir al infierno.  Ha tenido que sufrir por vosotros, los hombres, sino, no hubiérais tenido salvación.  Ha tenido que soportar los más terribles sufrimientos, y llegó hasta a pensar que tendría que ir al infierno.  Eran tales los sufrimientos, que se sentía abandonado por su Padre celestial.  Llegó hasta sudar sangre, porque se sentía totalmente perdido por el Padre y abandonado por El (llora lamentablemente).  Fue aplastado de tal forma, como si hubiese sido uno de los mayores pecadores.  Esto es lo que ha hecho por vosotros y debéis seguirle.  Estos sufrimientos tienen el mayor valor; estos sufrimientos, estas tinieblas, este terrible abandono, en el que se cree que todo está perdido y que hay que suicidarse.  No quisiera decirlo, no...(respira fatigosamente).

E:  ¡Continúa diciendo la verdad...por orden de los tronos!

A:  Precisamente estos sufrimientos, en los que todo parece perdido, cuando uno se siente completamente abandonado por Dios y en que se cree ser el último de los hombres, la última de las criaturas, entonces, precisamente Dios puede tener sus manos en el juego.  Estos sufrimientos, estos terribles sufrimientos, en la oscuridad, son de los más preciosos que existen (grita y aúlla terriblemente).  Pero eso no lo sabe la juventud.  La mayor parte de los jóvenes no lo saben, y eso es nuestro triunfo.


EL TRIUNFO GLORIOSO DE MARÍA SANTÍSIMA.




Cuando entran los monarcas a tomar posesión de su reino, no pasan por las puertas de la ciudad, sino que, o se quitan del todo las puertas, o pasan por encima de ellas. Por eso, así como los Ángeles, cuando entró Jesucristo decían (S.23,7): Abrid príncipes, vuestras puertas, y levantaos, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria; así, ahora que María va a tomar posesión del Reino de los cielos, los Ángeles que la acompañan claman a los que están adentro: Abrid, príncipes, vuestras puertas, y levantaos, puertas eternas, y entrará la Reina de los gloria.


Ved que ya entra María en la patria bienaventurada. Mas al entrar y verla tan hermosa y gloriosa, los espíritus celestiales preguntan a los que vienen de fuera, como contempla Orígenes (Cant.8,5): “¿Quién es esta criatura tan bella, que viene del desierto de la tierra, lugar de espinas y abrojos, mas Ella viene tan pura y tan rica de virtudes, apoyada en su amado Señor, que se digna acompañarla Él mismo con tanto honor?” “Quién es?”. Y los Ángeles que la acompañan responden: {Esta es la Madre de nuestro Rey, es nuestra Reina, es la bendita entre las mujeres, la llena de gracia, la santa de los santos, la predilecta de Dios, la inmaculada, la paloma, la más bella de todas las criaturas.” Entonces, todos aquellos espíritus bienaventurados, comenzaron a bendecirla y alabarla, cantando, mejor que los hebreos a Judit (15,10): “Tú eres la gloria de Jerusalén, Tú la alegría de Israel, Tú el honor de nuestro pueblo, Señora y Reina nuestra, Vos sois la gloria del cielo, la alegría de nuestra patria, el honor de todos nosotros. Sed por siempre bienvenida, sed por siempre bendita. Éste es vuestro reino, y todos nosotros somos vasallos vuestros prontos a cumplir vuestras órdenes”

Luego se acercaron a darle la bienvenida y saludarla como a su Reina todos los santos que hasta entonces estaban en el cielo. Llegaron todas las santas vírgenes y dijeron: “Santísima Señora,…Vos sois nuestra Reina porque fuisteis la primera en consagrar a Dios vuestra virginidad; todas nosotras te bendecimos y damos gracias.” Llegaron también los mártires a saludarla como a su Reina, porque con su gran constancia en los dolores de la Pasión de su Hijo, les había enseñado e impetrado con sus méritos la fortaleza para dar la vida por la fe. Llegó Santiago el Mayor, el único de los Apóstoles que hasta entonces había subido al cielo, y en nombre de todos los Apóstoles le dio gracias por todo el consuelo y la asistencia que les había prestado durante su permanencia en la tierra. Llegaron luego a saludarla los Profetas, y le decían: “Vos, Señora, sois la que vislumbramos en nuestras profecías.” Llegaron los santos Patriarcas y le decían: “Vos, María, fuisteis nuestra esperanza, y por tantos siglos tan suspirada.” Y entre éstos llegaron con mayor afecto a darle gracias nuestros primeros padres Adán y Eva, y le decían: “Hija predilecta, Tú has reparado el daño que nosotros hicimos al género humano. Tú devolviste al mundo la bendición perdida por nuestra culpa, por Ti somos salvos; ¡Seas por siempre Bendita!”

Llegó después a besarle los pies San Simeón, y le recordó con júbilo el día en que recibió de sus manos a Jesús niño. Llegaron San Zacarías y Santa Isabel, y de nuevo le dieron gracias por aquella amorosa visita que con tanta humildad y caridad les hizo en si casa, y por la cual recibieron tantos tesoros de gracias. Con mayor afecto llegó San Juan Bautista, a darle las gracias por haberlo santificado por medio de su voz. ó San Juan Bautista, a darle las gracias por haberlo santificado por medio de su voz. Y ¿Qué le dirían cuando llegaron a saludarla sus queridos padres San Joaquín y Santa Ana? ¡Oh Dios! Con cuánta ternura la debieron bendecir diciendo: “Hija amada ¿y qué dicha la nuestra la de tener una hija como Tú! Ahora eres nuestra Reina, porque eres la Madre de nuestro Dios; por tal te saludamos y te veneramos.”

Más, ¿Quién puede comprender el afecto con que llegó a saludarla su querido esposo San José? ¿Quién podrá explicar la alegría que sintió el Santo Patriarca al ver a su esposa entrar en el cielo con tanto triunfo y ser proclamada Reina de todos los cielos?¡Con cuanta ternura le debió decir!: “Señora y esposa mía, ¿Cuándo podré yo agradecer lo que debo a nuestro Dios por haberme hecho esposo vuestro, que sois su verdadera Madre? Por Vos merecí en la tierra asistir en su infancia al Verbo encarnado, tenerle tantas veces en mis brazos y recibir de Él tantas gracias especiales. ¡Benditos sean los momentos que empleé en la vida en servir a Jesús y a Vos, mi santa esposa! …

Por fin, todos los Ángeles llegaron a saludarla, y Ella, la gran Reina, a todos dio las gracias por la asistencia que le habían prestado en la tierra; singularmente a San Gabriel Arcángel, feliz embajador de todas sus dichas, cuando bajó a darle la nueva de que era elegida para Madre de Dios.

Luego, arrodillada la humilde y Santa Virgen, adoró a la divina Majestad, y toda abismada en el conocimiento de su nada, dio gracias por todos los dones que su bondad le había concedido, y especialmente, por haberla hecho Madre del Verbo Eterno. No hay quien pueda comprender con cuánto amor la bendijo la Santísima Trinidad; qué acogida hizo el Padre a su Hija, el Hijo a su Madre, el Espíritu Santo a su Esposa. El Padre la coronó, comunicándole su poder, el Hijo la Sabiduría; el Espíritu Santo el Amor. Y todas las tres Personas, colocando su trono a la diestra de Jesús, la proclamaron Reina universal del cielo y de la tierra, y mandaron a los Ángeles y a todas las criaturas que la reconocieran como su Reina, y como a tal la obedecieran y sirvieran.”
 


San Alfonso María de Ligorio

EXORCISMOS - PADRE AMORTH EXORCISTA ROMA - ENTREVISTA SOBRE EL RITUAL DE EXORCISTAS-

EL HUMO DE SATANÁS

A continuación, se encuentra una entrevista que el Padre Amorth concedió al periódico italiano 30 Días en el año 2009.


-Padre Amorth, por fin está lista la traducción italiana del nuevo Ritual para los exorcistas.


Sí, está lista. El año pasado la CEI (Conferencia Episcopal Italiana) se negó a aprobarla porque había errores de traducción del latín al italiano. Y los exorcistas, que tenemos que utilizarla, aprovechamos para señalar, una vez más, que no estamos de acuerdo con muchos puntos del nuevo Ritual. El texto latino sigue siendo el mismo en esta traducción. Un Ritual tan esperado, al final, se ha transformado en una farsa. Un increíble obstáculo que podría impedirnos actuar contra el demonio.


- Es una acusación dura. ¿A qué se refiere?


Le doy sólo dos ejemplos, ambos increíbles. En el punto 15 se habla de los maleficios y de cómo comportarse al enfrentarlos. El maleficio es un mal causado a una persona recurriendo al diablo. Se puede hacer de varias formas, como hechizos, maldiciones, mal de ojo, vudú, macumba. El Ritual romano antiguo explicaba cómo había que afrontar esto. El nuevo Ritual, en cambio, declara, categóricamente, que está totalmente prohibido hacer exorcismos en estos casos. Absurdo. Los maleficios son, por mucho, la causa más frecuente de posesiones y de males causados por el demonio, por lo menos el 90 por ciento de los casos. Esto es como decirles a los exorcistas que dejen de llevar a cabo exorcismos. El punto 16 declara, solemnemente, que no se deben de hacer exorcismos si no se tiene la certeza de la presencia del diablo. Esto es una obra maestra de incompetencia: la certeza de que el diablo está presente en una persona, se tiene sólo haciendo el exorcismo. Más aún, los redactores del Ritual no se dieron cuenta de que, en ambos puntos, contradicen el Catecismo de la Iglesia Católica, que indica que hay que hacer exorcismos, tanto en el caso de posesiones diabólicas, como en los casos de males causados por el demonio. Y dice, además, que hay que hacerlo tanto, sobre las personas, como sobre las cosas. Y en las cosas nunca está presente el demonio, sólo su influencia. Las declaraciones contenidas en el nuevo Ritual son gravísimas y muy perjudiciales, fruto de la ignorancia e inexperiencia.


- ¿Pero no lo habían preparado expertos?


¡En absoluto! En estos diez años, dos comisiones han trabajado en el Ritual: una compuesta por cardenales, que se ocupó de la Prenotanda, es decir, las disposiciones iniciales, y otra que se ocupó de las oraciones. Yo puedo afirmar, con certeza, que ninguno de los miembros de las dos comisiones ha hecho nunca un exorcismo, ni ha estado presente en exorcismos, ni tiene la menor idea de qué es un exorcismo. Este es el error, el pecado original, de este Ritual. Ninguno de los que colaboraron en él es un experto en exorcismos.


- ¿Cómo es posible?

No me lo pregunte a mí. Durante el Concilio Ecuménico Vaticano II, en todas las comisiones había un grupo de expertos que ayudaban a los obispos. Esta costumbre se ha mantenido después del Concilio, cada vez que se han modificado partes del Ritual. Pero no fue así en este caso. Y si había un tema en el que eran necesarios los expertos, era éste.


- ¿Y qué es lo que ha pasado?

Pues que los exorcistas nunca fuimos consultados. Y, además, las comisiones han recibido con desdén las sugerencias que hemos dado. Todo este asunto es perverso. ¿Quiere que le cuente lo que pasó?


- Por supuesto.

Como había pedido el Concilio Vaticano II, las diferentes partes del Ritual romano fueron, paulatinamente, revisadas y modificadas. Los exorcistas esperábamos que se tocara el título XII, es decir, el Ritual del Exorcismo. Pero, aparentemente, éste no se consideraba un tema relevante, dado que transcurrieron los años y no pasaba nada. Luego, de repente, el 4 de junio de 1990, se publicó el Ritual provisional, de prueba. Esto fue una verdadera sorpresa para nosotros, ya que no habíamos sido consultados antes. Y, sin embargo, habíamos preparado toda una serie de solicitudes, en vista de la revisión del Ritual. Entre otras cosas, pedíamos que las oraciones se modificaran, introduciendo invocaciones a la Virgen, las cuales no existían, y que se aumentaran el número de oraciones específicamente dirigidas al exorcismo en sí. Pero no se dio la oportunidad de hacer ningún tipo de contribución. Sin embargo, no nos dimos por vencidos: después de todo, era por nosotros, que el texto se había redactado. Y ya que en la carta de presentación del entonces Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el Cardenal Eduardo Martínez Somalo, les pedía a las conferencias episcopales que le hicieran llegar, durante los dos años siguientes: "consejos y sugerencias de los sacerdotes que lo habrían de utilizar", nos pusimos a trabajar. Reuní a dieciocho exorcistas, elegidos de entre los más expertos del planeta. Examinamos, con gran atención, el texto. Lo utilizamos.

Inmediatamente, elogiamos la primera parte, en la que se resumían los fundamentos evangélicos del exorcismo. Esta parte es el aspecto bíblico-teológico del tema, sobre el que no era aparente, incompetencia alguna. Es una nueva sección, que no se encontraba en el Ritual de 1614, compuesto bajo el pontificado de Pablo V: además, en aquella época, no era necesario recordar estos principios, ya que todo el mundo los conocía y aceptaba. Hoy, en cambio, es indispensable.

Pero cuando pasamos a examinar la parte práctica, que exige un conocimiento especifico del tema, advertimos la total inexperiencia de los redactores. Hicimos numerosas observaciones, artículo por artículo, y se las hicimos llegar a todas las partes interesadas: Congregación para el Culto Divino, Congregación para la Doctrina de la Fe, y las conferencias episcopales. Una copia fue entregada directamente al Papa.


- ¿Cómo fueron recibidas sus observaciones? 

Muy mal, y no consiguieron nada. Nos habíamos inspirado en la constitución dogmática Lumen gentium, en la que la Iglesia es descrita como el "Pueblo de Dios". En el número 28, se habla de la colaboración de los sacerdotes con los obispos, y en el número 37, se dice, con claridad, incluso refiriéndose a los laicos, que "debido al conocimiento, competencia y preeminencia que poseen, tienen la facultad, más aún, a veces el deber, de exponer su opinión acerca de los asuntos concernientes al bien de la Iglesia". Esto es exactamente lo que hicimos. Pero fuimos demasiado ingenuos, al pensar que las disposiciones del Vaticano II habían llegado a las Congregaciones Romanas. En cambio, chocamos con un muro de rechazo y de escarnio. El Secretario de la Congregación para el Culto Divino presentó un informe, a la Comisión de Cardenales, en la que decía que aquellos que lo habían contactado, eran obispos, y no los sacerdotes y exorcistas. Y respecto a nuestro humilde intento de ofrecer ayuda como expertos, añadía, textualmente: "También se debe de notar el hecho de que un grupo de exorcistas y demonólogos, los cuales, posteriormente, crearon una Asociación internacional, estaban orquestando una campaña contra el rito". Una acusación indecente: ¡nosotros nunca hemos orquestado una campaña! El Ritual iba dirigido a nosotros, y, sin embargo, las comisiones no habían convocado a ninguna persona competente. Por esto, era más que lógico que tratáramos de dar nuestra opinión.


- Entonces, ¿quiere eso decir que el nuevo Ritual es inutilizable en su lucha contra el demonio?

Sí. Querían darnos un arma sin filo. Se han eliminado las oraciones eficaces, oraciones que tenían doce siglos de existencia fueron substituidas por nuevas oraciones ineficaces. Pero, por suerte, en el último momento, nos dieron un salvavidas.


- ¿Cuál? 

El nuevo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el Cardenal Jorge Medina, añadió una Notificación, al Ritual, en la que se especifica que los exorcistas no están obligados a usar este Ritual, y que, si así lo desean, pueden pedir la autorización de sus obispos, para seguir usando el antiguo Ritual. Los obispos, a su vea, deben pedir autorización a la Congregación, la cual, como escribe el Cardenal, "la concede gustosamente".


- ¿La concede gustosamente?. Esa es una concesión muy rara.

¿Quiere saber de donde proviene?. De un intento del Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y del propio Cardenal Medina, para introducir, en el Ritual, un artículo - entonces era el artículo 38 - por el que se autorizaba a los exorcistas a usar el Ritual anterior. Indudablemente, era una maniobra extrema para defendernos de los grandes errores contenidos en el Ritual definitivo. Pero el intento de los dos cardenales no tuvieron éxito. El Cardenal Medina, que había comprendido lo que estaba en riesgo, decidió darnos esta tabla de salvación, añadiendo una Notificación por separado.


- ¿Cómo son vistos ustedes, los exorcistas, dentro de la iglesia?

Somos muy mal tratados. Nuestros hermanos sacerdotes, a cargo de esta delicadísima tarea, son vistos como locos, como fanáticos. Por lo general, ni siquiera son tolerados por los mismos obispos que los nombraron.


- ¿Cuál ha sido el hecho más llamativo de esta hostilidad?

Celebramos un convenio internacional de exorcistas, cerca de Roma, y pedimos que el Papa nos recibiera. Para no presionarlo, y evitar añadir otra audiencia a las muchas que ya tiene, simplemente, pedimos que se nos recibiera en audiencia pública, la del miércoles en la Plaza de San Pedro. Ni siquiera pedimos que nos nombrara en sus saludos personales. Hicimos la petición, en la manera en que lo ordenan los cánones, como recordará, perfectamente, Monseñor Paolo De Nicolo, de la Prefectura de la Casa Pontificia, quien recibió de buena gana nuestra petición. Sin embargo, el día antes de la audiencia, el propio Monseñor Nicolo nos dijo - con pena, esa es la verdad, por lo que estaba claro que la decisión no la había tomado él - que no asistiéramos a la audiencia, y que no habíamos sido admitidos. ¡Increíble: 150 exorcistas procedentes de los cinco continentes, sacerdotes nombrados por sus obispos de conformidad con las normas del derecho canónico, que exigen sacerdotes de oración, de ciencia y de buena reputación - es decir, de alguna forma, la flor y nata del clero, sacerdotes que piden participar en una audiencia pública del Papa y se les echa a patadas!. Monseñor Nicolo me dijo: "Le prometo que, inmediatamente, le enviaré una carta explicando la situación". Han pasado cinco años y, todavía, estoy esperando esa carta. Desde luego, no fue Juan Pablo II quien nos excluyó. Pero el hecho de que a 150 sacerdotes se les prohíba participar en una audiencia pública del Papa en la Plaza de San Pedro, explica la clase de obstáculos a los que se enfrentan los exorcistas, aún dentro de su propia Iglesia, y hasta que punto, son mal vistos por un gran número de autoridades eclesiásticas.


- Usted combate, diariamente, con el demonio. ¿Cuál es el mayor éxito de satanás?

Que consigue hacer creer que no existe. Y casi lo ha conseguido. Incluso dentro de la Iglesia. Tenemos un clero y un episcopado que han dejado de creer en el demonio, en los exorcismos, en los males extraordinarios que puede causar el diablo, y ni siquiera en el poder, que nos ha dado Jesús, de expulsar a los demonios. Desde hace tres siglos, la Iglesia Latina - al contrario de la Ortodoxa y de varias denominaciones Protestantes - ha abandonado casi, completamente, el ministerio del exorcismo. Al no practicar los exorcismos, al no estudiarlos y no haberlos visto nunca, el clero ya no cree en ellos. Pero, ni siquiera, cree en el diablo. Tenemos episcopados enteros que se muestran hostiles a los exorcismos. Hay países en los que no existe ni siquiera un solo exorcista, como Alemania, Suiza, España y Portugal. Una carencia aterradora.


- No mencionó a Francia. ¿Allí la situación es diferente?

Hay un libro escrito por el más conocido exorcista francés, Isidoro Froc, titulado Los Exorcistas, quiénes son y qué hacen. Este libro, traducido, al italiano, a petición de la Conferencia Episcopal francesa. En ninguna parte del libro se dice que los exorcistas, en algunos casos, hacen exorcismos. El autor ha declarado, repetidamente, a la televisión francesa que nunca ha hecho exorcismos y que nunca los hará. De un centenar de exorcistas franceses, sólo cinco creen en el demonio y hacen exorcismos. El resto mandan al psiquiatra a la gente que se dirige a ellos. Y los obispos son las primeras víctimas de esta situación de la Iglesia Católica, en la que la creencia en la existencia del demonio está en proceso de desaparecer. Antes de que saliera este nuevo Ritual, el Episcopado alemán escribió una carta, al Cardenal Ratzinger, en la que afirmaba que no era necesario hacer un nuevo Ritual, porque los exorcismos ya no deben de ser practicados.


- ¿Son los obispos quienes tienen que nombrar a los exorcistas? 

Sí. Cuando un sacerdote es nombrado obispo, se encuentra con un artículo del Código de Derecho Canónico, que le autoriza, completamente, a nombrar exorcistas. Lo mínimo que se le puede pedir a un obispo es que haya asistido, por lo menos, a un exorcismo, dado que debe tomar una decisión tan importante. Por desgracia, esto no ocurre casi nunca. Pero si a un obispo recibe una petición seria de exorcismo - es decir, no hecha por alguien enajenado - y no actúa en consecuencia, comete pecado mortal. Será responsable de todos los terribles sufrimientos de esa persona, que a veces duran años o toda una vida, cuando podría haberlos evitado.


- ¿Está diciendo que la mayor parte de los obispos de la iglesia católica están en pecado mortal?

Cuando era niño, mi viejo párroco me enseñaba que hay ocho sacramentos: el octavo es la ignorancia. El octavo sacramento salva a más gente que los otro siete juntos. Para cometer pecado mortal, debe haber una causa seria, pero también, es necesario el pleno conocimiento y el consentimiento deliberado. Esta omisión de ayuda por parte de muchos obispos es una causa seria. Pero estos obispos son ignorantes: no hay, pues, pleno conocimiento, ni consentimiento deliberado.


- ¿Pero si uno no cree en la existencia de satanás, la fe sigue intacta, es decir, sigue siendo fe católica?

No. Le voy a contar una historia. Cuando conocí al Padre Pellegrino Ernetti, un célebre exorcista, que ejerció durante cuarenta años en Venecia, le dije: "Si pudiera hablar con el Papa, le diría que encuentro demasiados obispos que no creen en el demonio". La tarde siguiente, el Padre Ernetti vino a decirme que aquella mañana le había recibido Juan Pablo II. "Su Santidad", le había dicho, "hay, aquí en Roma, un exorcista, el Padre Amorth, que si pudiera hablar con usted le diría que encuentra demasiados obispos que no creen en el demonio". El Papa le respondió brevemente: "Aquel que no cree en el demonio, no cree en el Evangelio". Esta es la respuesta que dio él y que yo repito.


- Explíqueme, por favor. ¿Esto significa que hay muchos obispos y sacerdotes que ya no son católicos?

Digamos que no creen en una verdad evangélica. Así que, probablemente, los acusaría de estar propagando una herejía. Pero seamos claros: alguien es formalmente hereje, si se le acusa de cometer un error, y persiste en él. Pero, debido a la situación que existe en la Iglesia, hoy en día, nadie, jamás, acusaría a ningún obispo de no creer en el diablo, ni en las posesiones demoníacas, ni de no nombrar exorcistas porque no cree en estas cosas. Podría mencionar un gran número de obispos y cardenales, que en cuanto fueron nombrados para una diócesis, lo primero que hicieron fue quitarles a todos los exorcistas la facultad de ejercer. O bien, obispos que afirman, abiertamente: "Yo no creo en eso. Son cosas del pasado". ¿Por qué pasa esto? Porque, por desgracia, ha habido una perniciosa influencia de ciertos estudiosos de la Biblia, y podría darle los nombres de mucha gente muy conocida. Nosotros que, diariamente, estamos en contacto con el mundo del más allá, sabemos que esta influencia ha afectado muchas reformas litúrgicas.


- ¿Por ejemplo?

El Concilio Vaticano II habla pedido que se revisaran algunos textos. Esta orden fue desobedecida, ya que había un deseo de rehacerlos completamente, sin pensar que se podían empeorar las cosas, en vez de mejorarlas. Muchos ritos se han empeorado por esa manía de querer deshacerse de todo lo pasado, para rehacerlo de nuevo, como si la Iglesia, hasta el día de hoy, lo único que hubiera hecho es engañarnos y mentirnos, y como si sólo hasta ahora, tuviera grandes genios, súper teólogos, súper estudiosos de la Biblia, súper liturgos, que saben darle a la Iglesia lo que es bueno. Esto es una mentira: el último Concilio, simplemente, pidió que se revisaran los textos, no que se destruyeran.

El Ritual Exorcista, por ejemplo, debía de ser revisado, no escrito nuevamente. En él, había oraciones que se han usado durante doce siglos. Antes de eliminar oraciones tan antiguas, que han resultado muy eficaces, había que pensarlo con cuidado. ¡Pero no!. Todos los exorcistas hemos utilizado las oraciones del Ritual de prueba, y nos hemos dado cuenta de que son absolutamente ineficaces. Pero también el rito del bautismo de los niños ha sido arruinado. Fue renovado, de tal forma, que el exorcismo contra Satanás, ha sido casi eliminado. El bautismo siempre tuvo enorme importancia para la Iglesia, hasta el punto que se le llamaba exorcismo menor. Paulo VI protestó, públicamente, contra ese nuevo rito.

Encontramos esta misma degeneración del rito, en el nuevo bendicionario. He leído, minuciosamente, las 1200 páginas del mismo. ¡Pues bien, se han eliminado, sistemáticamente, todas y cada una de las referencias al hecho que el Señor nos protege contra Satanás, y que los ángeles nos protegen de los ataques del demonio. Todas las oraciones para la bendición de las casas y las escuelas han sido eliminadas. Todo debe ser bendecido y protegido, pero, hoy, ya no hay ninguna protección contra el demonio. Ya no existe ninguna defensa, ni oraciones contra él. El propio Jesús nos enseñó una oración de liberación en el Padre Nuestro: "Líbranos del Maligno. Líbranos de la persona de Satanás". Esta oración fue traducida mal, y hoy la gente ora, diciendo: "Líbranos del Mal". Se habla de un mal general, cuyo origen, en el fondo, no se conoce. Sin embargo, el mal contra el que nuestro Señor Jesucristo nos enseño a luchar, es una persona concreta: Satanás.


- Desde su posición privilegiada para observar las cosas: ¿tiene la impresión de que el satanismo se está difundiendo? 

Sí, enormemente. Cuando disminuye la fe, aumenta la superstición. En el lenguaje bíblico, puedo decir que la gente está abandonando a Dios, y entregándose al ocultismo. La terrible desaparición de la fe en toda la Europa Católica, hace que la gente se ponga en manos de hechiceros y adivinos, y así, las sectas satánicas prosperan. Se hace fuerte propaganda del culto al demonio, a las masas, mediante el rock satánico, y personajes como Marilyn Manson. Los niños también están siendo atacados: hay revistas e historietas que enseñan la hechicería y el satanismo.

Las sesiones de espiritismo, en las que se evocan a los muertos para conseguir respuestas, están muy difundidas. Ahora se enseña a efectuar sesiones de espiritismo a través de computadoras, teléfonos, televisores, y video grabadoras, pero sobre todo, con la escritura automática. Ya ni siquiera se necesita un medium: es un espiritismo que cada quien puede hacer por sí mismo. De acuerdo con las encuestas, el 37 por ciento de los estudiantes han hecho, por lo menos una vez, el juego de las letras y el vaso, una verdadera sesión de espiritismo. En una escuela a la que me invitaron a hablar, los chicos me dijeron que jugaban este juego durante la clase de religión, ante los ojos complacidos del maestro.


- ¿Y esto funciona?

No existe diferencia entre magia blanca y magia negra. Cuando la magia funciona, siempre es obra del demonio. Todas las formas de ocultismo, como esta huida hacia las religiones de Oriente, con sus sugestiones esotéricas, son puertas abiertas para el demonio. Y el diablo entra. Inmediatamente.

En el caso de la monja que fue asesinada, en Chiavenna, y el caso de Erika y Omar, los dos adolescentes de Novi Ligure, que mataron a la mamá y al hermano pequeño de Erika, no dudé, en afirmar, que la intervención diabólica formó parte de esto, porque esos chicos practicaban el satanismo. La policía descubrió, que en ambos casos, los chicos seguían a Satanás, y tenían libros satánicos.


- ¿Qué hace el demonio para seducir al hombre? 

Su estrategia es siempre la misma. Ya se lo he dicho, y él lo reconoce. Hace creer que el infierno no existe, que el pecado no existe, y que él es solamente una experiencia más que hay que vivir. Concupiscencia, éxito y poder, son las tres grandes pasiones en las que Satanás se fía.


- ¿Cuántos casos de posesión demoníaca ha encontrado?

No más de cien. Ya dejé de contarlos.

- ¿Cien? es un número muy alto. En su libro, usted dice que los casos de posesión son raros. 
Y lo son, realmente. Muchos exorcistas han encontrado sólo casos de males diabólicos. Pero yo heredé la "clientela" de un conocido exorcista, el Padre Cándido, y, por consiguiente, los casos que aún no había resuelto. Además, los otros exorcistas me mandan a mí los casos más resistentes.


- ¿Cuál ha sido el caso más difícil que ha tenido que afrontar?

Es el que estoy tratando ahora, desde hace dos años. Es la misma chica que fue bendecida - no fue un exorcismo verdadero - por el Papa, en octubre, en el Vaticano, y que tanto dio que hablar en los periódicos. Ella es golpeada las veinticuatro horas del día, y es víctima de tormentos inimaginables. Ni los médicos, ni los psiquiatras, consiguen entender lo qué pasa. Ella está completamente lúcida, y es muy inteligente. Es un caso realmente triste.


- ¿Cómo es que uno se convierte en víctima del demonio?

Uno puede ser objeto de los ataques del demonio, en cuatro casos. Bien porque esto es una bendición para la persona (como en el caso de muchos santos), bien por la persistencia irreversible, en el pecado, bien por una maldición que alguien hace invocando el nombre del demonio, o bien, cuando uno se dedica a practicar el ocultismo.


- Durante el exorcismo de los poseídos, ¿qué tipo de fenómenos ocurren? 

Recuerdo un campesino analfabeto que, durante el exorcismo, me hablaba sólo en inglés, por lo que yo necesitaba un intérprete. Hay quien demuestra una fuerza sobrehumana, quien se eleva, totalmente, del suelo, siendo imposible, aún para varias personas, mantenerlo sentado en la silla. Pero hablamos de presencia demoníaca, sólo por el contexto en que se desarrollan estos fenómenos.


- ¿Alguna vez lo ha lastimado el demonio? 

Cuando el Cardenal Poletti me pidió que me dedicara al exorcismo, me encomendé a la Virgen: "Envuélveme en Tu Manto, y yo estaré seguro". El demonio me ha amenazado, muchas veces, pero nunca me ha hecho daño.


- ¿Nunca siente miedo del demonio?

¿Yo miedo de ese animal? Es él quien tiene que tener miedo de mí: yo actúo en nombre del Señor del mundo, mientras que él, es sólo el simio de Dios.

- Padre Amorth, el satanismo se difunde cada vez más. En realidad,el nuevo Ritual hace difícil la práctica de los exorcismos. A los exorcistas se les impide que participen en una audiencia con el Papa en la Plaza de San Pedro. Dígame, sinceramente: ¿qué es lo que está pasando?
El humo de Satanás ha entrado a todas partes. ¡A todas partes! Quizá fuimos excluidos de la audiencia del Papa, porque tenían miedo de que tantos exorcistas consiguieran expulsar a las legiones de demonios que se han instalado en el Vaticano.


- Está bromeando, ¿verdad?

Le podrá parecer una broma, pero yo creo que es verdad. No tengo ninguna duda de que el demonio tienta, sobre todo, a las autoridades de la Iglesia, así como a cualquier otra autoridad, en la política y la industria.


- ¿Está diciendo, entonces, que en ésta, como en todas las guerras,satanás quiere conquistar los altos mandos, para tomar prisioneros a los generales del adversario? 

Es una estrategia victoriosa. Siempre se intenta ponerla en práctica. Sobre todo cuando las defensas del adversario son débiles. Satanás también lo intenta. Pero, gracias al Cielo, es el Espíritu Santo Quien dirige a la Iglesia: "Las puertas del infierno no prevalecerán". A pesar de las defecciones, y a pesar de las traiciones, que no deben causar asombro. El primer traidor fue uno de los apóstoles más cercanos a Jesús: Judas Iscariote.

Pero, a pesar de esto, la Iglesia sigue su camino. El Espíritu Santo la mantiene, y por lo tanto, los ataques de Satanás sólo pueden ser parcialmente exitosos. Naturalmente, el demonio puede ganar batallas, incluso batallas importantes. Pero nunca ganará la guerra.

LA APUESTA DEL PAPA PARA PROMOVER EL LATIN.

PAPA BENEDICTO XVI

Benedicto XVI publicará un “motu proprio” para instituir la Pontificia Academia Latinitatis. En el Vaticano se traduce «dirección de correo electrónico» con «inscriptio cursus electronici»

«Foveatur lingua latina». El Papa Ratzinger pretende que aumente el conocimiento de la lengua de Cicerón, de Agustín y de Erasmo de Rotterdam en el ámbito de la Iglesia, pero también en la sociedad civil y en la escuela, por lo que está por publicar un “motu proprio” en el que se instituye la nueva Pontificia Academia Latinitatis. Hasta ahora, la que se ocupaba de mantener vivo el latín era la fundación “Latinitas”, que se encuentra bajo la tutela de la Secretaría de Estado y que desaparecerá: además de publicar la omónima revista y de organizar el concurso internacional “Certamen Vaticanum” de poesía y prosa latina, esta fundación se ha ocupado de traducir al latín un enorme corpus de términos modernos.

La inminente institución de la nueva Academia Pontificia, que se añadirá a las once ya existentes (entre las que están las más famosas, dedicadas a las ciencias y a la vida) fue confirmada en una carta que el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, envió a don Romano Nicolini, un sacerdote de Rímini comprometido con que vuelva a las escuelas secundarias italianas la clase de latín. Ravasi recordó que la iniciativa de la Academia es un deseo «del Santo Padre» y que será promovida por le dicasterio vaticano que se ocupa de la cultura: formarán parte de ella «eminentes estudiosos de diferentes nacionalidades, con la finalidad de promover el uso y el conocimiento de la lengua latina, tanto en el ámbito eclesiástico como en el ámbito civil y, por lo tanto, escolar». Una forma para responder, concluye el cardenal en su carta, «a numerosas peticiones que nos llegan desde diferentes partes del mundo».

Han pasado 50 años desde que Juan XXIII, en el umbral del Concilio, promulgó la constitución apostólica “Veterum sapientia” para definir al latín como lengua inmutable de la Iglesia y subrayar su importancia, por lo que pedía a las escuelas y universidades católicas que lo volvieran a incluir en el caso de que lo hubieran cancelado o reducido en los programas escolares. El Vaticano II habría establecido que se mantenía el latín en algunas partes de la misa, pero la reforma litúrgica postconciliar habría abolido todas sus huellas en el uso común. Así, mientras que hace 50 años los prelados de todo el mundo lograban entenderse hablando el idioma del César y los fieles mantenían un contacto cotidiano semanal con él, hoy en la Iglesia el latín no goza de buena salud; y son muchos ámbitos laicos los que muestran interés para promover esta iniciativa.

De cualquier forma, en el Vaticano siguen trabajando los estudiosos que proponen neologismos para traducir las encíclicas papales y los documentos oficiales. Un trabajo bastante arduo fue la traducción al latín de la última encíclica de Benedicto XVI, la “Caritas in veritate” (julio 2009), dedicada a las emergencias sociales y a la crisis económico financiera. Algunas decisiones de los latinistas de la Santa Sede fueron criticadas por “La Civiltà Cattolica”, la prestigiosa revista de los jesuitas, que consideró discutibles las traducciones de algunos terminos, como «delocalizatio», «anticonceptio» o «sterilizatio», pero que también apreció las traducciones «plenior libertas» para liberalización y «fanaticus furor» para fanatismo. Entre las curiosidades, las expresiones «fontes alterius generis» para traducir fuentes alternativas y «fontes energiae qui non renovantur» para los recursos energéticos no renovables.

La decisión del Papa de instituir una nueva Pontificia Academia es una señal muy significativa, de constante atención. «El latín educa para estimar las cosas bellas –explica Nicolini, que difundió en las escuelas secundarias italianas 10 mil copias de un opúsculo gratuito de introducción a la lengua latina y que está difundiendo el llamado para que vuelva a circular entre las materias escolares– y también nos educa para dar importancia a nuestras raíces».

Entre los que se ocupan de renovar el léxico latino para poder comunicar en nuestros días usando la lengua de Virgilio se euncuentra don Roberto Spataro, de 47 años, profesor de Literatura cristiana antigua y secretario del Pontificium Institutum Altioris Latinitatis, que instituyó Pablo VI en la actual Universidad Pontificia Salesiana de Roma. «¿Cómo traduciría “cuervo”? Me esperaba esta pregunta... Bueno... diría: “Domesticus delator” o “intestinus proditor”», responde el sacerdote. También explica cómo nacen los neologismos latinos: «Existen dos corrientes de pensamiento. La primera, que se podría definir “anglosajona”, considera que antes de crear un neologismo para traducir palabras modernas hay que buscar entre todo lo que se escribió en latín a lo largo de los siglos, y no solo en latín clásico. La otra corriente, que por comodidad definiré “latina”, considera que podemos ser más libres al crear una circunlocución que transmita bien la idea y el significado de la palabra moderna, pero manteniendo el sabor del latín clásico ciceroniano».

Spataro pertenece a la segunda corriente e invita a «hojear la última edición del “Lexicon recentis latinitatis”, editado por don Cleto Pavanetto, excelente latinista salesiano, y que fue publicado en 2003, con más de 15.000 vocablos modernos traducidos al latín». Por ejemplo, fotocopia se traduce como “exemplar luce expressum”, billete se convierte en “charta nummária”, básket-ball “follis canistrīque ludus”, best-seller es “liber máxime divénditus”, los pantalones de mezclilla son “bracae línteae caerúleae” y un gol es “retis violátio”. Los “hot pants” se convierten en “brevíssimae bracae femíneae”, el IVA se traduce como “fiscāle prétii additamentum”, la “mountain bike” es “bírota montāna”, el paracaídas es “umbrella descensória”. En el “Lexicon” faltan las referencias a la red. «Efectivamente, no las hay –explica don Spataro–, pero en los últimos nueve años entre los que escriben y hablan en latín se han acuñado nuevas expresiones. Así, internet es “inter rete” y la dirección de correo electrónico, “inscriptio cursus electronici”»

AUTOR: ANDREA TORNIELLI.

FUENTE: VATICAN INSIDER

SEXO ORAL Y ANAL: PORTAL HACIA EL LAGO DE FUEGO.



Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. (San Mateo 5:29-30)

LAS LEYES DE LA NATURALEZA COMO EXPRESIÓN DE LA VOLUNTAD DIVINA.

La voluntad de Dios está reflejada en la naturaleza, por lo tanto, lo que contraviene a la naturaleza, ofende a la Voluntad Divina. Las Escrituras mencionan repetidas veces a Dios como el artífice de todo lo creado. Desde el Génesis, Dios, como Creador del hombre y la mujer, expone Sus leyes de forma explícita en la propia naturaleza: “Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, Su eterno poder y Su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que Él creó, de modo que nadie tiene excusa” (Romanos 1:20). En este artículo trataremos la cuestión de las aberraciones sexuales. Un tema que ha emergido en los últimos tiempos como una moda que muchos consideran inofensiva, pero que, como quedará demostrado, lleva implícitas unas consecuencias catastróficas.

Los órganos genitales humanos están perfectamente diseñados para su función reproductiva y sexual. Y a su vez, esta función está en el origen de la estructura básica de la sociedad: la familia. Una célula necesaria para la continuidad de la obra de Dios en la Tierra, para la educación de los hijos, la realización personal dentro de la pareja, etc. La fidelidad como forma de expresión del amor y entrega de los esposos es una necesidad evidente, y no menos necesario es el respeto entre ambos, respeto fundamentado en el seguimiento de las leyes más elementales de la naturaleza humana.

Sin embargo, actualmente existe una corriente -que parece afectar incluso a los sectores más conservadores de la sociedad- que preconiza la ruptura de la moral natural y la aceptación de la propia voluntad como única forma de establecer los patrones de conducta sexual. Un relativismo moral en el que uno se convierte en juez y parte para juzgar sobre lo que está bien y lo que está mal. Y es evidente que cuando uno juzga sobre si mismo, no tiene en cuenta el mal de los demás como lo tendría un juez imparcial. Este concepto, desarrollado en principio por los ideólogos marxistas ateos, y fomentada posteriormente por la difusión generalizada de la pornografía, dio como resultado la difusión de algunas monstruosidades muy en boga actualmente, como el genocidio de millones de niños inocentes por medio del aborto, la banalización del matrimonio a través del divorcio generalizado, y las prácticas sexuales aberrantes.

Estas prácticas sexuales que la pornografía ha puesto de moda actualmente son depravaciones execrables que contradicen las más elementales leyes de la naturaleza. La naturaleza nos indica claramente la función que desempeña cada uno de los órganos del cuerpo, y no hace falta exprimir demasiado el cerebro para llegar a la conclusión de que estas prácticas contravienen este principio al mezclar las funciones genitales con las del aparato digestivo. Tanto la boca como el ano cumplen una función específica dentro del proceso alimenticio, y el hombre siente una repugnancia natural hacia cualquier práctica que contravenga las disposiciones naturales.

El cuerpo también se resiente de estas prácticas que fuerzan hasta el extremo unos esfínteres desprovistos de lubricación natural para la nueva función a la que los sodomitas intentan someterlos.

El sexo oral adolece de las mismas connotaciones degradantes del anal. Algunos defensores de esta práctica argumentan que, al contrario que la anterior, carece de riesgos para la salud, y de alguna forma resulta más “inocente”. Argumentaciones fácilmente rebatibles: numerosas enfermedades venéreas encuentran en esta práctica su vía de contagio más habital. Aparte de las razones médicas y fisiológicas, ¿qué decir de las connotaciones sobre la dignidad humana? ¿Resulta éticamente admisible cambiar el uso natural de la boca para convertirla en el receptáculo de un esfínter diseñado para evacuar orina? Sin duda, los defensores de estas prácticas no dudarán en apresurarse a lanzar una respuesta afirmativa. Quizás sentir las deyecciones de orina y secreciones seminales en sus bocas les resulte una experiencia no excesivamente traumática. Después de todo, la pornografía galopante se ha encargado de eliminar la noción de repugnancia natural que implica esta práctica.

Sin embargo los datos son tozudos. Para el hombre natural, el sexo oral es objetivamente tan degradante como pudiese serlo comer una ración de excrementos.

Me temo que muchos no podrán llegar a comprender lo que significan estas palabras. Están tan profundamente inmersos en la degradación moral que lleva implícita esta clase de sexo depravado que son incapaces de imaginar siquiera cuál es el estado natural del sentido de la repugnancia humana. Éste es el producto de la pornografía generalizada: la conversión de la inmoralidad humana en un negocio. Cuanto más se fomente la degeneración, la perversión y la abyección de los instintos naturales, más adicción se creará en los pobres consumidores de pornografía, que necesitarán comprar revistas que les muestren prácticas cada vez más degeneradas con las que seguir alimentando sus instintos cada vez más distorsionados.

Y, naturalmente, la abyección no tarda en trasladarse del mundo pornográfico al real. La pornografía masiva de las últimas décadas ha conseguido calar tan hondo en las conciencias humanas que resulta ya inconcebible para la mayoría de la gente que alguien pueda siquiera plantear las cuestiones que se exponen en este artículo. El sexo oral y anal han sido incorporados a la civilización occidental a través de las publicaciones más abyectas imaginables, y actualmente resulta chocante que alguien pueda siquiera plantear su erradicación alegando que son prácticas degradantes, repugnantes, inmorales y antibíblicas. Cualquiera que exponga algo así no tardaría en ser tachado de retrógrado, nazi y fascista… tan asimiladas están ya todas estas prácticas en el imaginario colectivo actual.

Sin embargo, tanto la naturaleza como la Biblia son explícitas al respecto: “como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno” (San Judas Apóstol 7). La palabra del Creador es eterna e inmutable, y no puede quedar desfasada en función de modas, caprichos ni negocios multimillonarios.

No seguir esta premisa elemental sería caer en una especie el relativismo moral en el que prescindimos de Dios y cada cual se convierte en una especie de dios capaz de juzgar el bien y el mal. Esta es la tendencia dominante actual. Sin embargo la misma realidad nos demuestra que la naturaleza no se guía por el caos, sino que guarda escrupulosamente unas leyes básicas que, cuando se quiebran, nunca dejan de pasar factura: “A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón. Aunque afirmaban ser sabios, se volvieron necios y cambiaron la gloria del Dios inmortal por imágenes que eran réplicas del hombre mortal, de las aves, de los cuadrúpedos y de los reptiles. Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén. Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión. Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer. Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican”. – Romanos 1:21-32.

Como puede comprobarse en este pasaje, las depravaciones existían ya hace varios milenios, y ya entonces los apóstoles del Evangelio advertían contra la distorsión de las leyes naturales. Sin embargo, la pornografía omnipresente en la sociedad actual está modificando la percepción de las leyes naturales a una escala sin precedentes. La pornografía se ha convertido en una industria que mueve ingentes recursos económicos y laborales. En muchos países desarrollados una de cada tres publicaciones editadas es de contenido erótico. La proliferación de cuerpos desnudos está alterando la percepción de la función sexual, desviándola de su encuadre familiar natural hacia otro más trivial, donde la búsqueda del placer es una finalidad en si misma.

Cualquiera puede comprender que la desnudez no es lo natural en la humanidad. La desnudez va contra la moral natural. Es cierto que nacemos desnudos, pero los niños carecen de instintos sexuales, y por consiguiente pueden mostrarse unos a otros sin mayor problema. No ocurre así con los adultos. El instinto sexual se activa entre otros factores por la visión de la desnudez del prójimo. Si fuésemos desnudos, iríamos provocando la estimulación de los instintos sexuales naturales, y esto no es lo natural en la especie humana. Lo natural es que se formen familias compuestos de un hombre y una mujer, y es entre estos cónyuges entre quienes debe encenderse el estímulo sexual mediante la desnudez, no con terceras personas.

Esta evidencia tan elemental se pasa por alto muchas veces en estos tiempos, y la consecuencia es más que evidente: más de la mitad de los matrimonios acaban en divorcio. En gran medida, estos divorcios se deben a estímulos sexuales producidos por la desnudez de personas ajenas al matrimonio. Y es que el mal siempre pasa su inevitable factura.

LA HISTORIA DE LAS DEPRAVACIONES.

A lo largo de los siglos, las sociedades variaron en gran medida sus patrones de conducta al respecto de las conductas sexuales degeneradas. La época clásica contempla una proliferación masiva de todo tipo de prácticas aberrantes, todo ello muy facilitado por el hecho de que las tres cuartas partes de la población estaban compuestas por esclavos. En medio de esta esclavitud generalizada no es difícil suponer una facilidad extrema para dar rienda suelta a toda clase de vejaciones y degradaciones infrahumanas con los esclavos, hombres y mujeres estos que en los tiempos de la “avanzada” civilización romana eran considerados al mismo nivel de los animales.

En este caso, es evidente que el libertinaje sexual generalizado era la expresión externa de una situación de dominio efectivo del propietario esclavista sobre sus “infrahombres”.

Sólo con la llegada del cristianismo comenzó a tenerse en cuenta la dignidad de la persona humana como un valor esencial. En los diez primeros siglos de nuestra era, tanto la Iglesia Católica como las Iglesias orientales, aún formalmente unificadas, coincidían en condenar cualquier práctica sexual atentatoria contra la dignidad de la persona. Este punto condujo al patíbulo a gran cantidad de sodomitas, ya durante la época del imperio romano tardío.

Hoy, esta actitud es considerada excesivamente rigurosa, pero hace dos milenios la pena de muerte era de aplicación generalizada, incluso por delitos de robo menor.

Esta situación se mantuvo con ciertos altibajos hasta el siglo XIX, en el que se produjo una relajación general en la aplicación de las condenas a muerte. Por poner un ejemplo, en un país considerado como el más avanzado del mundo en su época: la Inglaterra victoriana, el robo de una oveja era motivo suficiente para enviar a la horca a un hombre.

La práctica de sexo oral o anal entre hombre y mujer era castigada con la deportación de por vida a una remota colonia penitenciaria en el otro lado del planeta. Ya en el siglo XX, a partir de la década de los sesenta, con el advenimiento de la llamada contracultura, de los movimientos antisociales y de las influencias del ateísmo extendido por medio mundo por los regímenes comunistas, surgió una nueva forma de entender el sexo. Las raíces de todo este proceso hay que buscarlas en las teorías revolucionarias marxistas que negaban la existencia de Dios y dejaban al libre albedrío de cada cual todo lo concerniente a la sexualidad y la familia.

Este concepto, la entonces llamada “revolución sexual”, condujo a la progresiva destrucción de la célula familiar tradicional, y a la generalización del divorcio y el matrimonio civil como forma de fornicación institucionalizada.

Al mismo tiempo, proliferaron nuevas formas de pareja totalmente contrarias a lo que es natural en la especie humana.

El sexo se vio profundamente marcado por esta ola de ateísmo generalizado. La nueva ideología libertina encontró en la pornografía, promovida a escala masiva en la década de los años sesenta, una fuente inagotable de propaganda con la que pervertir a la generalidad de la masa social. De esta forma, se convirtió en “normal” lo que hasta entonces se consideraba pura “aberración” e incluso en manifiesta “degeneración”, penada con la cárcel e incluso el patíbulo.

La sexualidad humana se encontró con unas llamadas nuevas formas de “amor” que en realidad sólo son maneras de enmascarar una nueva y más profunda forma de esclavitud sexual con la que satisfacer ciertas tendencias de placer morboso en el dominio, la degradación y la sumisión del otro.

Tendencias que, merced a la omnipresente pornografía, han conseguido implantarse en amplias capas de la sociedad de todo el mundo.

Actualmente, la relajación generalizada de costumbres que ha acarreado la extensión del ateísmo en la sociedad ha eliminado la mayor parte de las penas de cárcel por los pecados de perversión sexual en el mundo occidental, aunque no así en los países de la esfera islámica y oriental, donde la sodomía y cualquier otro tipo de sexo aberrante está severamente castigado, incluso con la muerte.

Pero el hecho de que la ley no las castigue no implica que estas prácticas abominables sean aceptables. En absoluto. Nada más contrario a la verdad. Para comprobarlo no tenemos más que acudir a los Textos Sagrados.

EL SEXO Y LA LEY DE DIOS.

En numerosos pasajes, la Biblia nos instruye sobre la necesidad de guardar las leyes naturales en materia sexual. No son menos elocuentes las advertencias sobre las terribles consecuencias que supone quebrar las leyes de Dios. En el Levítico, se encuentran las siguientes amonestaciones:

(Levítico 18:22): “Y no debes acostarte con un varón igual a como te acuestas con una mujer. Es cosa detestable”.

(Levitico 20:13): “Y cuando un hombre se acuesta con un varón igual a como uno se acuesta con una mujer, ambos han hecho una cosa detestable. Deben ser muertos sin falta. Su propia sangre está sobre ellos”.

(Deuteronomio 22:5): “Nada del ropaje de un hombre físicamente capacitado debe ser puesto sobre una mujer, ni debe un hombre físicamente capacitado llevar puesto un vestido de mujer, porque cualquiera que haga estas cosas es algo detestable a Yavéh”.

1º Corintios 6:9-11 “¿No saben que los malvados no heredarán el reino de Dios? ¡No se dejen engañar! Ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los sodomitas, ni los pervertidos sexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los calumniadores, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y eso eran algunos de ustedes. Pero ya han sido lavados, ya han sido santificados, ya han sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios”.

Cristo abolió la inmediata ejecución del transgresor de la Ley de Dios. A veces lo sentenciaban inmediatamente a la pena de muerte a pedradas. Él cambio ese modo de castigo, dejándoselo sólo a su Padre, el Creador, quien a su debido tiempo castigará a los violadores de Su Ley. De esta forma, el transgresor de la Ley tiene la oportunidad de arrepentirse y salvarse del inevitable castigo eterno de los pecadores empedernidos.

Las Leyes de Dios no están sujetas a cambios, sólo las que Jesús se dignó en acomodar mejor. Creen muchos que defienden las aberraciones sexuales que las Leyes del Divino pueden ser alteradas por cualquier hombre para añadirles cualquier otro detalle o para “ajustarlas a los nuevos tiempos”.

No podemos ajustarnos como más nos convenga a las reglas de Dios, hay que seguirlas en el mismo espíritu que Jesús nos enseñó.

Algunos podrían argumentar: Si Dios crea a los humanos con su inteligencia, sexo y, consecuentemente, con su sexualidad o tendencias: una de dos, o estas tendencias están previstas en la creación de Dios, o son un fallo técnico del Infalible Gran Creador.

Aclarémoslo: El sexo está diseñado por la naturaleza para la procreación y la unión matrimonial. Nosotros somos animales “racionales”… ¡Y nos podemos saltar las leyes de la naturaleza…! Lo mismo que los humanos, existen también animales que tienen estas disposiciones pervertidas en sus genes. Los animales viven guiados por sus instintos -pervertidos o no- a los que deben seguir siempre. Los humanos debemos superar nuestros instintos y guiarnos por la voluntad y el sentido común que nos indica qué es lo que está bien y lo que no. No es válida, por lo tanto, la excusa de que la las aberraciones sexuales también se dan entre los animales para justificar su práctica entre los humanos.

EL ESPANTOSO CASTIGO DE LOS DEPRAVADOS.

El infierno es una necesidad de la Justicia divina. Leyendo la Biblia se llega fácilmente a una conclusión inequívoca: Dios es justo. Es estrictamente justo. Es tan justo como pueda serlo una ecuación matemática. De alguna forma, la naturaleza de Dios tiene algo que ver con los números, la precisión, la exactitud más precisa y radical. Podría decirse que Dios se atiene a una justicia matemática.

Pues bien, de la misma forma que los justos esperan una vida ETERNA, en un lugar lleno de DELICIAS, en PROPORCIÓN a sus méritos en la vida terrenal, en justicia, los que no se atienen a unos mínimos niveles de bondad deben esperar justamente lo opuesto: una vida ETERNA, en un lugar plagado de TORTURAS, en PROPORCIÓN al mal causado durante sus vidas y a las advertencias recibidas para que cambiasen hacia la bondad.

El propio Jesús lo afirmó en cierta ocasión: OS DARÉ EL CIENTO POR UNO (Mt. 19:29). Y esto debe interpretarse literalmente, tanto para los buenos como para los pecadores. Dios dará cien veces más a aquel que respetó Sus justas leyes, y cien veces más al que no las respetó, a cada cual según sus obras.

Por hacer un símil, podríamos imaginar que es una inversión que ponemos en un banco a plazo fijo. Cuantas más bondades acumulemos en el banco, mayores serán las bondades que recibamos en el día del juicio a cuenta de esas obras buenas. Y en la misma proporción recibiremos la paga por las maldades. Cuanto más mal atesoremos en el banco, más mal recibiremos centuplicado cuando llegue el día del juicio. Esto debe ser así, porque es justo, y Dios es justo.

Pero hemos de tener en cuenta que Dios no nos manda al infierno; somos nosotros los que libremente lo elegimos. “Dios quiere que todos los hombres se salven” – SAN PABLO: Primera Carta a Timoteo, 2:4. Él ve con pena que nosotros le rechazamos a Él por el pecado; pero nos ha hecho libres y no quiere privarnos de la libertad que es consecuencia de la inteligencia que nos ha dado. Jesucristo nos enseñó clarísimamente la gran misericordia de Dios. Pero también nos dice que el infierno es eterno. Cristo afirmó la existencia de una pena eterna, entre otras veces, cuando habló del juicio final: “Dirá a los de la izquierda: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo” – Evangelio de San Mateo, 25:41. Y después añade que los malos “irán al suplicio eterno y los justos a la vida eterna” – Evangelio de San Mateo, 25: 46.

Aunque Dios es misericordioso, también es justo. Dice la Sagrada Escritura: “Tan grande como ha sido Mi misericordia, será también Mi justicia”- (Eclesiástico, 16:12). Y Su misericordia no puede oponerse a Su justicia. Como es misericordioso, perdona siempre al que se arrepiente de su pecado; pero como es justo, no puede perdonar al que no se arrepiente. La justicia exige reparación del orden violado. Por lo tanto, el que libre y voluntariamente pecó y muere sin arrepentirse de su pecado, merece un castigo. Y este castigo ha de durar mientras no se repare la falta por el arrepentimiento; pues las faltas morales no se pueden reparar sin arrepentimiento. Sería una monstruosidad perdonar al que no quiere arrepentirse. Dios no puede perdonar al pecador sin que éste se arrepienta previamente. Ahora bien, como la muerte pone fin a la vida, el arrepentimiento se hace ya imposible, porque después de la muerte ya no habrá posibilidad de arrepentirse.

El alma es eterna e inmutable. En el estado en que se produzca la muerte, así se mantendrá por toda la eternidad. La falta del pecador que murió sin arrepentirse queda irreparada para siempre, luego para siempre ha de durar también el castigo.

Muchos se resistirán a creer en todo esto, y, en todo caso, les importará muy poco contravenir la voluntad de Dios, pero esto no es más que el producto de la ignorancia de lo que el infierno significa. Dios representa todo aquello que es bueno para el hombre. Y la ausencia de Dios implica la pérdida de toda bondad. Como a muchos les puede resultar difícil comprenderlo, pondré un pequeño ejemplo de lo que significa la pérdida de todo bien.

Imaginemos que algunos de los depravados aficionados a este tipo de prácticas sexuales han llegado a su último segundo y ni siquiera delante de la muerte han rectificado de sus nefandos vicios para solicitar el perdón divino. Tras el preceptivo juicio, sus almas son apartadas definitivamente de las Bondades divinas y condenadas a morar en una estrecha cloaca. A partir de este momento ya nada bueno podrá sucederles. La Fuente de todo bien se ha secado para ellos, y sólo pueden contar con ese estrecho habitáculo cloacal para el resto de la eternidad.

Si alguien no ha estado nunca en uno de estos lugares pestilenciales, lo invito ha visitar alguno para que pueda hacerse una idea de lo que será la eternidad de nuestros réprobos condenados.

Todos los sentidos quedarán privados de cualquier estímulo positivo. La absoluta oscuridad, el nauseabundo olor a excrementos podridos, la continua tortura de las ratas, los tábanos, y los mosquitos que perforan cada centímetro de sus cuerpos, los continuos gritos de odio y rabia de sus compañeros de cautiverio, y, sobre todo, la desesperación más absoluta y total. Esto último es sin duda lo más espantoso: la falta de esperanza de algo mejor para nunca jamás.

Cuando nuestro depravado condenado rechazó el perdón de Dios, él mismo se privó de todo lo que Aquel podía ofrecerle. Podemos siquiera imaginar lo que esto significa?

Pensemos por un momento en uno de esos secuestros de los que a veces informan los diarios. En algunos casos los secuestrados viven durante muchos meses en habitáculos de dos metros cuadrados, sin luz, mal alimentados, sin apenas poder estirar el cuerpo para dormir… y esto durante inacabables noches sin fin.

Imaginemos ahora lo que es un sólo día de “vida” en la cloaca de nuestros libertinos condenados. Y un año… podríamos siquiera llegar a imaginar los pensamientos que rondarían por la cabeza de nuestros condenados al cabo de un año de oscuridad, hedor, ratas, insultos, blasfemias y, sobre todo, la más absoluta desesperación? Y… diez años. Imaginemos diez años en esta “vida”. En que clase de monstruos odiosos y blasfemadores se habrían convertido ya nuestros réprobos aficionados a esas vomitivas depravaciones sexuales que dan título a este escrito. Unas prácticas que aún seguirían presentes en sus memoria, porque el alma nunca cambia, pero que nunca podrán realizar en su maloliente cloaca-prisión.

Por un lado, rechinarían los dientes cada vez que recordasen que acabaron en tan miserable lugar por dejarse llevar por sus repugnantes inclinaciones contra-natura, y al mismo tiempo maldecirían continuamente su suerte, al sentir el furibundo impulso de realizar sus instintos más abyectos y no poder hacerlo.

Y esto durante años, décadas, siglos y milenios. ¿Podemos siquiera imaginar lo que siente un secuestrado durante su primer mes de cautiverio? Y si le dijésemos que nunca más podría salir de su estrecho, oscuro y hediondo habitáculo de dos metros cuadrados.

He conocido gente que sufre ataques de pánico simplemente con quedarse unos minutos encerrada en un ascensor. Podríamos siquiera llegar a hacernos una pequeña idea de la magnitud de este pánico de saber que NUNCA podríamos abandonar ese oscuro ascensor. Que JAMÁS volverían a abrirse esas puertas para dejarnos salir al mundo exterior. Alguien puede imaginar lo que significan las palabras NUNCA JAMÁS?

Toda la eternidad en una cloaca pestilente… por consagrar la vida a unas depravaciones que tienen más relación con pestilentes excrementos que con el sexo.

Intuyo que muchos aún no se han convencido. Se niegan a aceptar la realidad del infierno que acabo de describir para no tener que renunciar a sus más bajos y desenfrenados instintos. Se autoconvencen de que todo esto no son más que patrañas ridículas inventadas con el fin de discriminar a los que no piensan como la mayoría; que lo natural no existe, que todo son convencionalismos culturales, sociales, ideológicos, etc.

Cada quien es muy libre de pensar lo que quiera. Puede ignorar las realidades más evidentes de la naturaleza e incluso de la fisiología humana; pero la realidad no dejará de estar ahí. Y ahí tampoco dejarán de estar las nefastas consecuencias de transgredir las leyes naturales.

Nuevamente la Escritura nos advierte de la realidad del infierno. Jesucristo habla en el Evangelio quince veces del infierno, y catorce veces dice que en el infierno hay fuego . Y en el Nuevo Testamento se dice veintitrés veces que hay fuego.

Difícilmente podría darse una advertencia más seria. El infierno es una realidad que aguarda a los pecadores, de la misma forma que la cárcel aguarda a los criminales. No es posible describir ni remotamente la magnitud de las penas en la eternidad del infierno.

La realidad supera a la imaginación humana. No se trata de asustar a nadie, simplemente avisamos de que todo lo dicho anteriormente no es ni una sombra de lo que realmente significa la pérdida del Bien divino. La pérdida absoluta y definitiva de todo bien. En el infierno real, no en esta metáfora descrita anteriormente, cada instante es un momento consagrado al mal propio y al ajeno. Los cinco sentidos sólo están habilitados para percibir el mal.

Los ojos diseñados para admirar la indescriptible belleza del Creador sólo podrán encontrar oscuridad, tinieblas eternas y visiones aterradoras.

El cuerpo diseñado para unificarse en un abrazo de amor infinito y definitivo con Dios y el prójimo, sólo será una carga constante y odiosa consumida desde dentro y por fuera por las brasas ardientes del odio y la desesperación más absolutas.

Los oídos no se deleitarán jamás con las suaves melodías celestiales inspiradas por el Espíritu Santo, bien al contrario, blasfemias, insultos, gritos, gemidos, aullidos de terror, rabia y total desesperación perforan constantemente los tímpanos de los aquellos que edificaron su propio dios sobre su degeneración personal y la degradación del prójimo.

El sentido del olfato nunca podrá recrearse en ese intenso aroma a rosas que exhalan aquellos que mueren en olor a santidad. Para los que eligieron la vía de la repugnancia y la degeneración contra-natura, repugnancia y degeneración pútrida habitarán para siempre en sus pituitarias olfativas. Toda la podredumbre generada por la humanidad más vil confluye en el abismo en la forma de gigantesco sumidero cloacal.

El paladar jamás saboreará los dulces frutos que nacen en el Edén para el infinito deleite de los benditos. Sólo el azufre calcinado del lago de fuego enjuagará las lenguas maldicientes de los que perseveraron hasta el final en la adoración de sus vicios nefandos.

Ni una brizna de amor encontrarán jamás en el abismo. “Dios es amor, y el amor es de Dios”, escribió el Apóstol San Juan (1º-4:8). El amor verdadero es libre y no puede imponerse. Aquellos que libremente rechazaron al Amor, sólo podrán contar ya con el desamor más perfecto.

Al contrario de lo que muchos piensan, no se trata de una elección entre Dios o el diablo. El demonio no representa ni un átomo en relación a la Infinitud divina. La elección está entre aceptar a Dios o rechazarlo. Dios o no-Dios. Dos caminos y una sola decisión. El anverso y el reverso de la moneda. La elección es simple: o Dios, o la ausencia de Dios. El Amor más perfecto o la ausencia total de amor. El Bien más absoluto, o la ausencia absoluta de toda bondad.

Y la elección debe verificarse durante la vida. De la misma forma que un examen tiene duración limitada, también nuestra decisión tiene un límite temporal. Cuando llega la hora y el examen termina, ya no hay posibilidad de rectificar. Entregamos el examen y esperamos la nota, y a partir de entonces ya no es posible volver a sentarse delante del papel para rectificar lo escrito. El tiempo es limitado, y cada acto en la vida representa una respuesta a las preguntas del examen. Cada acto que contradice la Voluntad expresa del Creador es un punto negativo en la nota final, por ello es necesario estar alerta para que el final del examen no nos pille por sorpresa: Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. (San Marcos 13:33).

Rectos son los caminos del Señor Hechos (13-10) y diáfanas Sus instrucciones para aprobar el examen. La propia naturaleza de las cosas nos indica cual es Su voluntad. El Creador del universo publica Sus leyes y mandatos en Su creación. Los que retuercen Sus leyes para acomodarlas a sus más bajos instintos son tan culpables como un criminal que viola las leyes humanas para conseguir sus propios fines.

Las leyes divinas son la expresión de la Justicia perfecta de Dios. Quien viole estas leyes es reo en el juicio divino. Dios es misericordioso, pero no conculca nuestra libertad. Aquel que libremente renuncie a la Misericordia divina perseverando en sus vicios contra-natura, y negándose a aceptar el perdón que Dios ofrece a todo aquel que sinceramente se arrepiente, conocerá el espanto de la ausencia total de Dios durante toda la eternidad.

CONCLUSIÓN:

Para acabar, sólo resta resumir lo dicho. Las leyes de Dios están escritas en la naturaleza de las cosas. Cuando estas leyes son infringidas, es de justicia que se produzca una compensación proporcional al daño causado. Cualquier ofensa contra un Ser infinito como Dios merece un castigo infinito. Dios, sin embargo, nos ofrece Su también infinita misericordia, pero sólo si la queremos aceptar.

A aquellos lectores que aún no hayan transgredido Sus mandatos, los encomio a que sigan por el mismo camino con perseverancia y paciencia.

A aquellos otros que un día decidieron que sus instintos pervertidos estaban por encima de las leyes divinas, los apremio a solicitar el perdón divino y cambiar definitivamente el rumbo de sus obras y de sus vidas. Dios Perdona al que se arrepiente… Por eso dice: “¡Arrepentíos y creed en el Evangelio!” (San Marcos 1:15) y ya sabemos que arrepentirse es dar media vuelta, es cambiar de dirección… ya que nada impuro entrará en el Reino de los Cielos (Apocalipsis 21:27).

El infierno existe, no porque lo quiera Dios, que no lo quiere; sino porque el hombre libre puede optar contra Dios. No es necesario que sea una acción explícita. Se puede negar a Dios implícitamente, con las obras de la vida. Si negamos la posibilidad del hombre para pecar, suprimimos la libertad del hombre. Si el hombre no es libre para decir NO a Dios, tampoco lo sería para decirle SI. La posibilidad de optar por Dios incluye la posibilidad de rechazarlo.

A aquellos pecadores empedernidos que se niegan a solicitar el perdón divino, sólo puedo hacerles esta pregunta: ¿realmente merecen unos instintos pervertidos por la inmoralidad, pasarse toda la eternidad -repito, TODA LA ETERNIDAD- en una pestilente cloaca ardiente, maldiciendo su obstinación en el pecado vergonzante que los condujo a tan siniestro lugar?

En este artículo sólo podemos mostrar el camino, pero la decisión debe tomarla el interesado, porque las terribles consecuencias del pecado, también él las soportará en toda la infinita magnitud de la eternidad. Para terminar, debemos recordar que el infierno es el mal absoluto. Todos los otros males son relativos en comparación, pues antes o después, finalizarán, ya sea porque se solucionan, o ya sea con la muerte.

Es el pecado lo que debemos temer por encima de todo, porque el pecado es lo que dio origen al infierno. El infierno es el mal absoluto, porque supone el fin de todo bien y el comienzo de todas las maldades que no habrán de cesar NUNCA JAMÁS. El infierno es un submundo de maldad, horror, oscuridad, pestilencia, dolor, odio y rabia salvaje contra todo y contra todos. Y nunca acabará. Para evitarlo debemos huir del pecado a toda costa. Estas palabras de Jesús no dejan el menor resquicio de duda al respecto:

(San Marcos 9:43-48) Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado,donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís