FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

MARÍA Y EL ENEMIGO DE LAS ALMAS.



El Beato Juan Pablo II decía: «Todo lo que sucede en los Evangelios, sucede también hoy». En efecto, en tiempos del pontificado del Papa Wojtyla, la prensa registró la noticia, manifestada por uno de sus más cercanos colaboradores que el demonio había atacado de modo especial a Juan Pablo II, y que el Papa usó de poderoso exorcismo para arrojar lejos a Satanás. Muchos nos preguntamos ¿es que es tan poderoso el demonio? ¿Aparece el diablo en nuestra vida en pleno siglo XXI? ¿Tiene tanto odio a las almas que las acosa con peligrosas tentaciones?

La Biblia es la historia de la bondad de Dios y de la maldad de Satanás en sus actuaciones con los hombres. Lo mismo aparece poseyendo a los cuerpos y almas delante de Jesús en vida mortal, que actualmente en la vida y en los hechos de tantísimos cristianos.

Y almas atacadas a fondo por Satanás, no saben o no pueden otra cosa que entregarse a Él mediante el pecado: Dios es expulsado del alma y Satanás queda como rey absoluto que inspirará los malos pensamientos, los malos deseos y las lamentables acciones.

Para las almas fuertemente perseguidas por el demonio San Luis María de Montfort posee una saludable medicina: la Verdadera Devoción a María. Precisamente nos encontramos celebrando la tercera centuria del año 1712, durante el cual en La Rochela (Francia) Montfort escribió el precioso «Tratado de la Verdadera Devoción», que San Maximiliano Kolbe leía todos los días, y que el Beato Juan Pablo II aprendió de memoria, además de dejarlo escrito (concentrado en las palabras: «Totus tuus: Soy todo tuyo», en las cuales el mismo autor resume su espiritualidad según el numeral 233 del mismo libro), después de haberlo vivido en su existencia diaria.

Para Montfort, Satanás teme extremadamente a María Santísima: 1) porque es orgulloso y le duele enormemente que sea derrotado por una sencilla mujer; 2) porque Dios ha concedido tanto poder a la Virgen María, que «los demonios tienen más miedo a un solo suspiro de María en favor de una persona, que a las oraciones de todos los santos; a una sola amenaza suya contra los demonios, más que a todos los tormentos»; 3) en el Cielo, María ha conquistado con su humildad y sumisión a Dios, lo que Satanás perdió por su orgullo, autosuficiencia e independencia.

Grignion de Montfort, pisa fuerte. Acude a la Biblia. Le deleita la descripción de las promesas divinas después del pecado de origen que ocasionó la ruina de Adán y sus descendientes. El triunfo de Satanás no será absoluto, ya que anuncia a nuestro primer padre: «Pondré enemistades entre la mujer y la serpiente»; la descendencia de María. Luego fue el mismo Dios quien eligió a María para que se constituyera en la vengadora de la ruina de la humanidad.

Con su acostumbrada claridad enseña Montfort: «Dios ha hecho y preparado una sola e irreconciliable enemistad, que durará y se intensificará hasta el fin. Y es entre María, su digna Madre y el diablo; entre los hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y secuaces de Lucifer. De modo que el enemigo más terrible que Dios ha suscitado contra Satanás es María… a quien dio tanta sagacidad para descubrir la malicia de esa antigua serpiente y tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a ese orgullo impío, que el diablo la teme no sólo más que a todos los ángeles y hombres, sino en cierto modo más que al mismo Dios» (TVD, 52).

Satanás es sutil, y se introduce de soslayo: en la imaginación creando figuras e imágenes de odio o de sensualidad; en el deseo, incitando a todo pecado desde el robo hasta la pereza: en la vida, tratando de apartarla del camino de la salvación que señala Jesús. Sólo quien no tenga fe o la tenga floja o débil, o que prefiere no pensar en Satanás porque así puede actuar libremente según sus pasiones, negará la exigencia y el poder del demonio.

Los últimos Papas, al menos, no han dudado en atribuir el «lado oscuro» de estos tiempos al influjo diabólico. «Se diría que, a través de alguna grieta, ha entrado el humo de Satanás en el Templo de Dios… ¿Cómo ha ocurrido todo esto? Ha habido un poder, un poder perverso: el demonio» (Papa Pablo VI, 29-VI-1972).

El Padre Gabriele Amorth, el más prestigioso exorcista del mundo, que lo fue de la diócesis de Roma, cuenta que durante exorcismos preguntó a Satanás: «¿Por qué tienes tanto miedo a Juan Pablo II?» «Me dijo que por dos motivos: primero, porque había desbaratado sus planes con la caída del régimen comunista en Europa; y segundo, porque le había arrebatado las almas de muchos jóvenes durante su pontificado. Acto seguido, al preguntarle por qué temía también a la Virgen María, me contestó: “Porque he sido muy humillado y vencido por una criatura humana».

Existe una lucha apocalíptica contra la Iglesia, porque Satanás ha desencadenado el más terrible ataque contra ella, en su furia contra los testigos de Jesús y quienes guardan los mandamientos de Dios.

Refugiados en el Inmaculado Corazón de la Vencedora de todas las batallas de Dios, no debemos temer al demonio, pues el Señor nos mandó: «No se turbe vuestro corazón ni tengáis miedo» (Juan 14, 27). Cristo venció al demonio y lo sujetó. Ahora es como una fiera encadenada, que no puede dañar al cristiano si éste no se le entrega. Su poder tentador está completamente sujeto a la Providencia del Señor,que los emplea para nuestro bien como castigos medicinales (1 Cor5, 5; 1 Tim 1, 20) o como pruebas purificadoras (2 Cor 12, 7-10).

FUENTE: BLOG AGERE CONTRA.

HIMNO PARA EL AÑO DE LA FE - CREDO, DOMINE.



Letra del Himno Oficial del Año de la Fe - castellano/español

"Credo, Domine. Adauge nobis fidem" (Creo, Señor. Aumenta nuestra fe)


T. Adviento:

Caminamos llenos de esperanza
a tientas en la noche.
Tu que estás en el Adviento de la historia
eres Tú el Hijo del Altísimo.

¡Credo, Domine, credo!
Con los santos que acompañan nuestro viaje,
Señor, humildes pedimos:
¡Aumenta, aumenta nuestra Fe!
¡Credo, Domine! ¡Adauge nobis fidem!

T. Navidad:

Caminamos solos y perdidos,
sin el pan cotidiano.
Tú nos nutres en la gruta navideña,
eres Tú la estrella de la aurora.

¡Credo, Domine, credo!
Con María, la modelo del creyente,
Señor, humildes pedimos:
¡Aumenta, aumenta nuestra Fe!
¡Credo, Domine! ¡Adauge nobis fidem!

T. Cuaresma:

Caminamos, cansados y sufrientes,
con las llagas abiertas.
Tú que sanas al que habita en el desierto,
eres Tú la mano que nos cura.

¡Credo, Domine, credo!
Con los pobres, que esperan a la puerta,
Señor, humildes pedimos:
¡Aumenta, aumenta nuestra Fe!
¡Credo, Domine! ¡Adauge nobis fidem!

T. Pascua

Caminamos con la cruz a cuestas,
siguiendo por tus huellas.
Tú resurges victorioso de la muerte,
eres Tú el Viviente que no muere .

¡Credo, Domine, credo!
Con los que renacen a una nueva vida
Señor, humildes pedimos:
¡Aumenta, aumenta nuestra Fe!
¡Credo, Domine! ¡Adauge nobis fidem!

Pentecostés:

Caminamos siguiendo la llamada,
de tu Pentecostés.
Tú recreas la presencia de aquél soplo,
eres Tú la Palabra del futuro.

¡Credo, Domine, credo!
Con la Iglesia, que anuncia tu Evangelio
Señor, humildes pedimos:
¡Aumenta, aumenta nuestra Fe!
¡Credo, Domine! ¡Adauge nobis fidem!

T. Per Annum

Caminamos cada día que nos donas,
junto a nuestros hermanos.
Tú nos guías por las sendas de la tierra,
eres Tú la esperanza de la meta.

¡Credo, Domine, credo!
Con el mundo, donde el Reino se ha implantado
Señor, humildes pedimos:
¡Aumenta, aumenta nuestra Fe!
¡Credo, Domine! ¡Adauge nobis fidem!


FUENTE: Alejandro Hoese - Youtube

LA INDULGENCIA PARCIAL.



DEFINICIÓN DE INDULGENCIA.

Indulgencia es la supresión de la pena debida por los pecados que la Iglesia otorga a quien realice determinadas acciones.

La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos. (cfr. Mt 16, 19).

Tipos de indulgencias.

Las indulgencias se agrupan en dos clases:

Indulgencias plenarias: borran todo resto de pecado dejando el alma dispuesta para entrar inmediatamente en el cielo.

Indulgencias parciales: borran parte de la pena que los pecados cometidos reclaman y esta entrada la desarrollaré por completo.

INDULGENCIAS PARCIALES

1. Condiciones para conseguir una indulgencia parcial.

Cada día pueden ganarse muchas indulgencias parciales, con cumplir sólo tres condiciones: estar en gracia de Dios, realizar las obras que la Iglesia premia con esa indulgencia, y tener intención al menos general de ganar la indulgencia.

2. ¿Qué premios aportan las indulgencias parciales? Las indulgencias parciales proporcionan una remisión de la pena del mismo valor que el otorgado por esa misma acción. Dicho de otro modo: en las indulgencias parciales, la Iglesia duplica el mérito de esas acciones.

3. Oraciones premiadas con indulgencia parcial.- Digamos unas cuantas (todas ellas deben rezarse piadosamente, como es lógico):

El Angelus, el Magnificat, la Salve, el Acordaos, las Letanías u otras oraciones marianas aprobadas. 

Lo mismo a san José o al propio ángel custodio. También con el Credo.
  • rezar con devoción filial por el Papa una oración aprobada.
  • rezar agradecido la oración por los benefactores.
  • rezar antes y después de comer una oración aprobada de súplica y de acción de gracias. Lo mismo al empezar y acabar el día o el trabajo.
  • visitar al Santísimo adorándolo; rezar una comunión espiritual; recitar una de las oraciones aprobadas de acción de gracias tras la Comunión (ej.: Alma de Cristo; Miradme o mi amado y buen Jesús).
  • hacer examen de conciencia con propósito de enmendarse; rezar el Yo Confieso u otro acto de contrición aprobado.
  • hacer la señal de la cruz diciendo En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

4. Otros ejemplos de indulgencias parciales.

Si falta algún requisito a una indulgencia plenaria, suele alcanzarse una indulgencia parcial. Además de esto, hay muchas acciones premiadas por la iglesia con indulgencia parcial. Digamos unas cuantas:

  • decir mentalmente una oración breve al trabajar o al soportar los sufrimientos de la vida.
  • dedicarse uno mismo o gastar bienes en servicio a los demás, por amor a Dios.
  • privarse libremente de algo grato y correcto, con espíritu de penitencia.
  • dar testimonio de la propia fe; trabajar en la enseñanza o trasmisión de la doctrina cristiana.
  • usar piadosamente un objeto de piedad bendecido (crucifijo, rosario, escapulario o medalla).
  • dedicar un tiempo a la oración.
  • asistir devotamente a cualquier predicación de la palabra de Dios.
  • asistir piadosamente a una novena pública (ej.: Inmaculada).4.¿Es raro que no se haya mencionado la misa? Según la tradición, no se incluye la participación en la misa ni los sacramentos entre las indulgencias pues ya tienen en sí mismos una gran eficacia santificadora y de purificación.
5. ¿Dónde encontrar todas las indulgencias? 

Sobre las condiciones para ganar indulgencias hay un breve resumen en esta web del vaticano (en español). Las normas completas están en estos documentos, también del vaticano (un texto muy amplio en latín, con un resumen al final). También hay alguna información en el catecismo.

MENSAJES DE JESÚS EL BUEN PASTOR -MENSAJES RECIENTES- PARTE 12.



¡EL TIEMPO DE MIS DOS TESTIGOS MUY PRONTO COMENZARÁ!
NOVIEMBRE 16 DE 2011 8:30 A.M.

LLAMADO DE JESÚS DE NAZARETH A LA HUMANIDAD

Hijos míos, que mi paz y mi amor esté con todos vosotros.

El tiempo de mis dos testigos muy pronto comenzará; el aviso los transformará y mis dos profetas estarán listos para cumplir su misión. Las naciones los conocerán y mis ovejas se alegrarán al verlos; orad pueblo mío, por mis dos olivos, porque grande es su misión; que nadie os engañe, ellos, están unidos a nuestros dos corazones; escuchadlos y seguid las instrucciones que a través de ellos os daremos, para que podáis soportar la prueba.

Pueblo mío, alegraos, porque veréis en ellos al Señor que regresa a Sión. Mis mensajeros viajarán por las naciones anunciando mis buenas nuevas y denunciando las herejías y engaños de mi adversario y sus falsos profetas. Pueblo mío, acoged a mis mensajeros y prestadles toda vuestra ayuda, porque yo iré delante de ellos dejando huellas que harán camino, para que vosotros las sigáis. No los rechacéis, escuchad sus mensajes, porque son mis palabras las que he puesto en sus bocas, ellos profetizarán por espacio de 1.290 días y a nadie más daré mi gloria.

Simientes del Dios de Israel, alegraos al paso de mis mensajeros, porque ellos anuncian la salvación, y dicen a Sión: ¡Tu Dios reina!. Estallad a una en gritos de alegría ruinas de Jerusalén, porque el Señor consuela a su pueblo y rescata su heredad.

El Señor desnuda su brazo Santo ante los ojos de todos los pueblos, y todos los confines de la tierra, verán la salvación de nuestro Dios. (Isaías 52. 9, 10).

Si alguno intenta hacerles daño, saldrá fuego de sus bocas, que devorará a sus enemigos. Así perecerá el que intente hacerles daño. Ellos tienen poder para cerrar el cielo con el fin de que no llueva durante los días de su predicación; tienen así mismo poder sobre las aguas para cambiarlas en sangre, y poder para herir la tierra con toda clase de plagas todas las veces que quieran. (Apocalipsis 11, 5, 6).

Preparaos pues pueblo mío y acoged con generosidad a mis dos testigos, porque delante de ellos, marchará el Dios de Israel. De nuevo os digo, paz a vosotros. Soy vuestro Maestro y Pastor, Jesús de Nazareth.

Dad a conocer mis mensajes en todos los confines de la tierra.


¡PUEBLO MÍO, ESTAD PREPARADOS CON VUESTRAS LÁMPARAS ENCENDIDAS COMO LAS DONCELLAS SENSATAS, PORQUE LA LLEGADA DE MI AVISO ESTÁ CERCA!

NOVIEMBRE 07 DE 2011 – 1:00 P.M.

Hijos míos, que mi paz os acompañe siempre.

Pueblo mío, estad preparados con vuestras lámparas encendidas como las doncellas sensatas, porque la llegada de mi aviso está cerca. Permaneced en mi gracia, para que cuando toque a vuestras puertas os encuentre despiertos y en vela.

Todos los acontecimientos por suceder han sido acelerados, todo por el rescate de las almas; por lo tanto os exhorto a que permanezcáis orantes y vigilantes, porque cuando menos lo penséis estaré tocando a la puerta de vuestras almas. Los días se acortarán más y más, ésta será mi señal que os anunciará la proximidad de mi aviso.

El reloj de vuestro tiempo se ha acelerado, si no se acortasen los días, los justos no se salvarían. No hagáis planes ni a corto, ni a largo plazo, preocupaos más bien por hallar el tesoro de vuestra salvación. Os digo, que llegaré como ladrón en la noche, por eso estad preparados, velad y orad, porque no sabéis ni el día, ni la hora en que llegará vuestro amo.

Yo vuestro Jesús de la Misericordia seré el que os estará esperando; los rayos de luz de mi corazón misericordioso, serán consuelo para vuestras almas; muchas se alegrarán al verme, otras se arrepentirán y retomarán el camino de la salvación y otras tantas se alejarán más de mí. Quiero derramar mi misericordia sobre justos y pecadores, porque os amo y no quiero perderos; acordaos que mi misericordia es más grande que mi justicia. Acogeos a Mí, y os daré la vida eterna; venid a Mí, y yo saciaré vuestra sed y calmaré vuestra hambre. Permaneced en mi amor y no temáis, os aseguro que todo pasará como un sueño para vosotras mis ovejas fieles . Venid a Mí, todos los que estéis cansados y agobiados y yo os aliviaré (Mt 11, 28).

Venid a mi sagrario, yo soy el tesoro escondido que andáis buscando; pedidle a mi Santo Espíritu que os abra la mente y os ayude a recordar pecados no confesados, en mi sagrario está la fuente inagotable de misericordia, no paséis de largo; si supierais las gracias y bendiciones que recibís con cada visita que me hacéis, si lo supierais, me visitarías con más frecuencia y vuestro espíritu se llenaría de gozo y permanecería en comunión conmigo.

Yo soy vuestro Maestro que os espera para que cenemos juntos, mi mesa está servida, os espero no tardéis, acordaos de venir con el traje apropiado. Yo soy el cordero inmolado, vuestro banquete, y tengo abundantes gracias y bendiciones que daros; venid y compartid conmigo mi cena pascual y os aseguro que no seréis defraudados. Pedidme con fe y todo se os dará conforme a mi voluntad. Soy vuestro banquete. Jesús sacramentado, el Cordero de Dios.


¡ORAD POR EL VICARIO DE MI HIJO, PORQUE LOS EMISARIOS DEL MAL DENTRO DEL VATICANO, QUIEREN QUE ABANDONE LA SILLA DE PEDRO!

NOVIEMBRE 01 DE 2011 – 1:50 P.M.

LLAMADO DE MARÍA SANTIFICADORA A LA HUMANIDAD. ALTO DE GUARNE (ANT.)

Hijitos, que la paz de Dios permanezca en vosotros y la luz de mi Corazón Inmaculado os guíe en todos vuestros caminos.

El año que se aproxima dará comienzo a la segunda fase de la purificación, que os acercará al encuentro con mi Hijo; os digo hijitos que no desfallezcáis y que seáis más perseverantes con la oración, para que podáis sortear las dificultades de cada día; ofreced todo sufrimiento y todo revés a Dios y pedid por la conversión de tantos pecadores que yacen desprovistos de la gracia de Dios, porque le han dado la espalda y caminan vendados por la senda del pecado, rumbo al abismo.

Hijitos, el Aviso de mi padre os ayudará a despertar de vuestro letargo espiritual, reafirmará vuestra fe y os enseñará a confiar en su santa voluntad, para que podáis asumir un verdadero compromiso de conversión. Todo el pueblo de Dios tendrá misiones que cumplir, pero la misión más importante será el rescate de tantas almas que después del aviso quedarán aturdidas y confundidas, esperando que vosotros mis hijitos fieles les mostréis el camino de la salvación. Pequeñitos míos, no temáis por vuestros hijos, esposos, esposas, padres, hermanos y familiares, que yacen en la oscuridad y alejados de Dios, porque el despertar de mi Padre los hará recapacitar y volver a Él; sentirán el dolor del pecado como ofensa a Dios y el dolor en sus almas de haber permanecido tanto tiempo alejados de su amor; por eso os pido hijitos míos, que desde ya comencéis a entregarle a mi Padre, vuestros familiares rebeldes y oréis por ellos, para que alcancen la gracia de la conversión y puedan caminar con vosotros rumbo a la tierra prometida, que será la Nueva y Celestial Jerusalén.

Hijitos, mi Hijo está por partir, os pido que lo consoléis donde se halla preso y solitario, su dolor es grande viendo cómo se acercan los días de la prueba y muchas de sus ovejas andan tan dispersas y preocupadas sólo por las cosas de este mundo, mundo que muy pronto cambiará y del cual no se volverá a recordar. Volved pues vuestros ojos al cielo, lo más importante en estos tiempos es permanecer unidos a vuestro Padre y Madre Celestial, para que así podáis alcanzar la salvación vuestra y la de vuestros familiares.

Como os dije en mensajes anteriores, nada de lo que conocéis quedará, toda la creación será transformada; preparaos para la llegada del Aviso, haced buenas confesiones y practicad la justicia y el derecho con vuestros hermanos; arrepentíos y dejad de pecar, enderezad vuestro camino, para que cuando llegue el amo podáis cenar con él. Id preparando vuestras provisiones, para que no os coja por sorpresa la llegada de mi Hijo, y no os pase como a las doncellas necias, que por no tener aceite en sus lámparas fueron expulsadas y no pudieron hacer parte del banquete y la puerta se les cerró (Mateo 25, 10, 11).

Hijitos, cuando hablo de provisiones no sólo hago alusión a las materiales, sino a las provisiones más importantes que son las espirituales; como son: Estar en gracia de Dios, listos con vuestra armadura espiritual, completa, unidos en oración a vuestra Madre y a los ejércitos de Arcángeles y Ángeles de la milicia celestial dirigidos por nuestro amado Miguel, a San Gabriel y Rafael y al ejército triunfante y purgante. Estad pues mis niños preparados, porque el aviso y milagro están muy cerca; la oración, la fidelidad a Dios, la perseverancia, la caridad y ante todo el amor, serán las armas que os darán la libertad.

Orad por el vicario de mi Hijo, porque los emisarios del mal dentro del Vaticano, quieren que abandone la silla de Pedro. Os pido hijitos mucha oración por nuestro Benedicto, su calvario ha comenzado; el desprecio, la falta de obediencia de muchos de sus cardenales, han hecho que su cruz sea muy pesada; no lo abandonéis, orad y ayunad por la Iglesia de mi Hijo, porque mi adversario ha empezado su ataque; muchos de mis predilectos fieles serán mártires y derramarán su sangre por amor y fidelidad a la Iglesia.

Las herejías y doctrinas contrarias al evangelio de mi Hijo, harán que muchos pierdan la fe, la apostasía se incrementará y los emisarios del mal a través de la nueva era, implantarán una nueva religión, bajo un falso ecumenismo. El Papa se opondrá y por ello, tendrá que huir de Roma; la silla de Pedro muy pronto será profanada por la presencia de un falso Papa y un falso mesías. Permaneced pues hijitos míos, unidos a mi Corazón Inmaculado, porque todo esto tiene que pasar como está escrito. Que la paz de Dios os acompañe y mi protección maternal os asista. Vuestra Madre, María Santificadora.

VISITAS AL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y A MARÍA SANTÍSIMA. (Parte 4).


Visitas al Santísimo, a la Virgen y a San José correspondientes a cada día del mes por San Alfonso María Ligorio.



VISITA 10ª
Visita al Santísimo

Oración preparatoria, p. 53
Oh, insensatos mundanos! –dice San Agustín-; desdichados, ¿adónde vais para satisfacer vuestro corazón? Venid a Jesús , que sólo Él puede daros el contento que buscáis.” Alma mía, no seas tú tan insensata; busca sólo a Dios,busca el bien en el que están todos los bienes, como dice el mismo Santo. Y si quieres hallarle pronto, aquí le tienes cerca de ti; dile lo que deseas, pues está en el Sagrario para oírte y consolarte.

No todos, dice Santa Teresa, consiguen hablar al rey; lo más que algunos logran es hablarle por medio de tercera persona. Mas para hablar con Vos, oh Rey de la Gloria, no se necesitan mediadores: todos os hallan siempre dispuesto a darles audiencia en el Sacramento del altar. Cualquiera que os desea os halla siempre aquí y os habla familiarmente. Llegar a la persona del rey y hablarle cara a cara , puesto que alguno lo consigue, ¿qué de diligencias no supone? Porque los reyes de la tierra dan audiencia pocas veces al año. Pero Vos, en este Sacramento, siempre que nosotros queremos, nos dais audiencia, lo mismo de noche que de día.

¡Oh, Sacramento de amor, que ya dándoos en la Comunión, ya permaneciendo en los altares, sabéis, con los dulces hechizos de vuestro amor, atraer a tantos corazones que enamorados de Vos, pasmados por tanta bondad, arden felicísimos en vuestro amor y piensan siempre en Vos!: atraed también este miserable corazón mío, que desea amaros, y vivir esclavo de vuestro amor.

Por mi parte entrego, de hoy en adelante, en manos de vuestra bondad, todos mis intereses, todos mis afectos y esperanzas, mi alma y mi cuerpo y todo mi ser. Aceptadme, Señor, y disponed de mí como os agrade. No quiero, no quejarme más de vuestras santas disposiciones; pues sé que, procediendo de vuestro amoroso Corazón, amorosas y para mi bien han de ser todas ellas.

Bástame que las queráis Vos, para quererlas yo también en el tiempo y en la eternidad. Haced en mí y de mí cuanto queráis; únome enteramente a vuestra voluntad, que es soberanamente buena, y bella, y perfecta, y amable. ¡Oh, voluntad de mi Dios, cuan agradable eres para mí! Quiero vivir siempre y morir unido y sujeto a ti. Tu gusto es mi gusto; y quiero que tus deseos sean mis deseos.

Dios mío, Dios mío, ayudadme; haced que desde hoy viva sólo para Vos, sólo para querer lo que queráis sólo para amar vuestra amable voluntad. Muera yo por vuestro amor, ya que Vos moristeis por mí, y por mí os hicisteis alimento del alma.

Maldigo aquellos días en que hice mi voluntad con tanto disgusto vuestro. Os amo, ¡oh, voluntad de Dios!, cuanto amo a Dios, puesto que sois Dios mismo. Os amo con todo mi corazón, y a Vos me entrego sin reserva.

Jaculatoria.— ¡Oh, voluntad de Dios, tú eres mi único amor!

Comunión espiritual, p.41

Visita a María Santísima

Dice la excelsa Reina de los Cielos: En mi mano están las riquezas...para enriquecer a los que me aman. Amemos, pues, a María, si queremos ser ricos en gracias. El Idiota la llama Tesorera de las gracias. ¡Bienaventurado el que con amor y confianza recurre a María!

Jaculatoria.— Madre amable, ruega por mí.

Oración a María Santísima, p. 58.

Visita al Patriarca San José

Dios constituyó a San José jefe y cabeza de la Sagrada Familia de Nazaret, reducida en número, pero grande por la altísima dignidad de los personajes que la componían. En aquella casa José manda, y el divino Hijo obedece. Esta sujeción de Jesucristo, a la vez nos demuestra su incomparable humildad y la gran dignidad de José, superior a la de todos los demás Santos, si se exceptúa a la divina Madre.

Recibidme, ¡oh, excelso Patriarca!, en el número de vuestros siervos, y mandadme según os plazca, que yo procuraré obedeceros prontamente.

Jaculatoria.— San José, tutor y custodio de la Sagrada Familia, orad por mí.

Oración a San José, p. 61


VISITA 11ª

Visita al Santísimo

Oración preparatoria, p. 53.

Procuremos no apartarnos –dice Santa Teresa- ni perder de vista a nuestro a amado Pastor Jesús, porque las ovejas que están cerca de su pastor son siempre las más atendidas y regaladas, siempre reciben algún particular bocadillo de lo que él mismo come. Y si acaeciere que el pastor duerme, la ovejuela no se aparta de él hasta que se despierta, o le despierta ella misma con sus balidos, para ser entonces de nuevo objeto de sus caricias y regalos.

Redentor mío Sacramentado, aquí estoy cerca de Vos, y no quiero otro regalo que el fervor y perseverancia en vuestro amor.

Gracias te doy, ¡oh, santa fe!, porque me enseñas y aseguras que en el divino Sacramento del Altar, en aquel Pan celestial, no hay pan, sino que allí está realmente mi Señor Jesucristo, y que está por mi amor. Señor mío y todo mi bien, creo que estáis presente en el Santísimo Sacramento; y aunque desconocido a los ojos de la carne, os reconozco con la luz de la fe, en la Hostia consagrada, por Monarca del Cielo y de la tierra, y Salvador del mundo. ¡Ah, dulcísimo Jesús mío!, así como sois mi esperanza, mi salvación, mi fortaleza y mi consuelo, quiero que seáis también mi exclusivo amor y el único blanco de todos mis pensamientos, deseos y afectos. Más me complazco en la suma felicidad de que gozáis y gozaréis eternamente, que de todo el bien que yo pudiera alcanzar en el tiempo y en la eternidad.

Mi mayor contento es saber que Vos, amado Redentor mío, sois plenamente dichoso y que vuestra felicidad es infinita. Reinad, reinad, Señor mío, en toda mi alma; os la entrego sin reserva, para que siempre la poseáis. Sean mi voluntad, mis sentidos y mis potencias esclavos de vuestro amor, y no me sirvan en este mundo más que para daros gusto y gloria.

Esta fue vuestra vida, ¡oh, primera Amante y Madre de mi Jesús, María Santísima! Ayudadme, Señor, y alcanzadme que en lo porvenir viva tan eternamente feliz en Dios, como Vos vivisteis.

Jaculatoria.— Jesús mío, sea yo todo vuestro, y Vos todo mío.

Comunión espiritual, p. 41.

Visita a María Santísima

Bienaventurado el que vela ante mis puertas todos los días y aguarda a los umbrales de mi casa...¡Dichoso el que, como los pobres que están a las puertas de los ricos, pide solícito limosna ante las puertas de la misericordia de María; y más dichoso aún el que procura imitar las virtudes que en María considera, y especialmente su pureza y humildad.

Jaculatoria.— Socórreme esperanza mía.

Oración a María Santísima, p. 58.

Visita al Patriarca San José

Escribe San Bernardo que José fue aquel siervo fiel y prudente, escogido para ser no sólo el apoyo de la Madre de Dios y del mismo Jesucristo, sino también el fidelísimo cooperador del gran consejo. La salvación de los hombres, la redención del mundo, fue, en efecto, la obra del gran consejo de las tres Personas de la Santísima Trinidad; y José fue elegido para cooperar en cierto modo a esta obra divina.

Protector mío San José, os ruego humildemente que me hagáis, como Vos, diligente y fiel en el cumplimiento de los deberes de mi estado.

Jaculatoria.— San José bendito, guiadme al Cielo.

Oración a San José, p. 61.

VISITA 12ª

Visita al Santísimo

Oración preparatoria, p. 53.

Quien ama a Jesús, está con Jesús, y Jesús está con él.” Cuando San Felipe Neri comulgó por Viático, al ver entrar el Santísimo Sacramento, exclamó: Aquí está el amor mío, aquí está el amor mío. Diga, pues, cada uno de nosotros en presencia de Jesús Sacramentado: Aquí está el amor mío; éste es y será el blanco de mis amores, durante toda mi vida, por toda la eternidad.

Vos, Señor y Dios mío, dijisteis en el Evangelio, que quien os ame será amado de Vos más que otra cosa.

Venid, y asentad vuestra habitación en la pobre casa de mi alma, de tal suerte, que nunca os apartéis de mí; o, por mejor decir, que jamás os despida yo a Vos. Vos nunca os ausentáis si no sois despedido. Mas así como os arrojé de mí en lo pasado, temo me vuelva a suceder tamaña desgracia en lo venidero.

¡Ah! No permitáis que acaezca en el mundo esta nueva maldad y horrenda ingratitud: que yo singularmente favorecido de Vos con tantas gracias, llegue a echaros otra vez fuera de mi alma. Mas ¡ay! Que puede suceder...Por eso, Señor, prefiero la muerte, si es de vuestro agrado, para que muriendo unido con Vos, con Vos viva eternamente.

Sí, Jesús mío, así lo espero. Os abrazo y estrecho en mi pobre corazón; haced que siempre os ame, y siempre sea amado de Vos. Sí, Redentor mío amabilísimo, siempre os amaré, y siempre me amaréis. Espero que nos amaremos siempre, ¡oh, Dios de mi alma!, por toda la eternidad.

Jaculatoria.— Jesús mío, quiero siempre amaros y ser amado de Vos.

Comunión espiritual, p. 41.

Visita a María Santísima

Los que se guían por mí, no pecarán.” El que se ocupe en obsequiarme –dice María- alcanzará la perseverancia.Los que me esclarecen tendrán la vida eterna; y los que trabajan en hacer que los demás me conozcan y amen.

Promete hablar siempre que puedas, pública o privadamente, de las glorias y de la devoción de María.

Jaculatoria.- ¡Dignaos recibir mis alabanzas, Virgen sagrada!

Oración a María Santísima, p. 58.

Visita al Patriarca San José

San José es llamado en el Evangelio hombre justo, hombre perfecto, que posee todas las virtudes. Poseía, por consiguiente, José, fe viva, esperanza firme, caridad ardiente para con Dios y el prójimo, humildad profundísima, y todas las demás virtudes.

¡Oh, gran Santo, modelo perfectísimo de jsuticia y santidad!, dignaos alcanzarme las virtudes que poseísteis Vos en tan alto grado, y sobre todo un amor ardientísimo a Jesucristo y a su santísima Madre.

Jaculatoria.— Guiadme, santo Esposo de María, por la senda de la perfección.

Oración a San José, p. 61.

Visita 13ª

Visita al Santísimo

Oración preparatoria, p. 53.

Mis ojos y mi corazón estarán ahí todos los días.” He aquí cómo Jesús cumple esta su hermosísima promesa en el Sacramento del Altar, donde con nosotros se halla de noche y de día.

Pudiera, Señor mío, bastaros es estar en el Sacramento sólo de día, cuando tuvieseis en vuestra presencia adoradores que os acompañasen; mas ¿de qué os sirve permanecer ahí también por la noche, en la cual los hombres cierran las iglesias y se retiran a sus casas dejándoos enteramente solo?

Pero ya os entiendo; el amor os hizo prisionero nuestro; el amor apasionado que nos tenéis, os unió a este mundo, de tal suerte, que ni de noche ni de día os consiente apartaros de nosotros.

¡Ah, Salvador amabilísimo! Sólo esta fineza de amor debiera obligar a todos los hombres a acompañaros siempre en el santo Sagrario, hasta que por fuerza los echasen de allí; y al ausentarse, deberían dejar al pie del altar su corazón y todos sus afectos en obsequio del Dios humanado que permanece solo y oculto en el Tabernáculo, hecho todo ojos para mirarnos y remediar nuestras necesidades, y todo corazón, para amarnos, y esperando el próximo día, en que las almas, sus amadas, vayan a visitarle.

Sí, Jesús mío, contentaros quiero. Os consagro toda mi voluntad y todos mis afectos. ¡Oh, Majestad infinita de mi Dios!, os quedasteis en este divino Sacramento, no sólo para estar presente y próximo a nosotros, sino principalmente para comunicarnos a vuestras almas predilectas.

Mas, Señor, ¿quién se atreverá a acercarse a vuestra mesa y alimentarse de vuestro cuerpo?... O, más bien, ¿quién podrá alejarse de Vos?... Os ocultáis en la Hostia consagrada, para entrar dentro de nosotros. Ardéis en deseos de que os recibamos, y gustáis de uniros a nosotros.

Venid, pues, Jesús mío, venid; deseo recibiros dentro de mí, para que seáis el Dios de mi corazón y de mi voluntad. Cuanto es de mi parte, Redentor mío amabilísimo, ceda a vuestro amor: satisfacciones, placeres, voluntad propia..., todo os lo sacrifico.

Os amo, Dios mío, os amo, y por siempre a Vos sólo quiero amar.

Jaculatoria.- Atraedme con los lazos de vuetro amor.

Comunión espiritual, p. 41.

Visita a María Santísima

Nos exhorta San Bernardo a que busquemos la gracia y a que la busquemos por medio de María. Ella es –dice San Pedro Damián- el tesoro de las gracias divinas; puede enriquecernos y quiere enriquecernos. Por eso nos invita y llama ella misma: Quien sea pequeñuelo, véngase a mí. Señora amabilísima, Señora nobilísima, Señora benignísima, mirad a un pobre pecador, que a Vos se encomienda y en Vos enteramente confía.
Visita al Patriarca San José

Jaculatoria.— Apartad de mí, San José purísimo, las tentaciones de impureza.

Oración a San José, p. 61.

"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. XVIV: Virtudes Teologales.


Mensajes de Nuestro Señor 

Jesucristo a sus Hijos los Predilectos 


De Concepción Cabrera de Armida 


XLIV 

VIRTUDES TEOLOGALES 

El padre constantemente está engendrando a su Verbo en Sí mismo y obrando el misterio de la Trinidad, porque en Él nada hay pasado, sino todo presente; y eternamente está complaciéndose en Sí mismo, en su unidad de la Trinidad. Todo lo quiere atraer a esa unidad; para esto formó a su Iglesia única, en donde todas las almas deben forman una unidad con el Verbo, por el Espíritu Santo; y la misión del sacerdote consiste en traer a las almas a esa unidad. ¡Con cuánta mayor razón deben formar los sacerdotes mismos esa unidad en la Trinidad! 

Dios produce Dios, no dioses, por su unidad; y en todas las cosas creadas y por crear está Él presente, entero, cabal sin repetición ni disminución. Todo Él es un conjunto-unidad, sin partes y tan entero está en un punto creado, como llenando los espacios infinitos de su unidad y de lo creado para su gloria. 

Dios no puede producir más que Dios; y su reflejo es Dios; y en las creaciones está Dios que todo lo llena, que en todo se difunde, que sin salir de su unidad, se dilata en inmensidades infinitas; dándose siempre, multiplicándose en su unidad; en llenarlo todo con su presencia que es Él mismo, en envolverlo todo, en producirlo todo, en dar vida y ser a todo, con una sola voluntad y querer de las tres personas en la unidad de su esencia. 

Lo mismo está en el cielo que en el infierno; lo mismo llena un átomo con toda su inmensidad, como mundos y almas y creaciones; sin salir de Sí mismo, saliendo; sin moverse, moviéndose en la inmutabilidad de su Ser, sabiéndolo todo y teniendo presente todo, sin pasado ni futuro; concentrándolo todo y a Sí mismo también en un solo punto infinito de su Sabiduría, Fecundidad, Poder y de su Ser de amor único. 

Todo lo que es y lo que produce Dios es amor, porque el amor es la sustancia de su Ser; y el amor es fecundidad, y el amor es bondad, es caridad, lo es todo. El amor es Dios, es Dios unidad con sustancia de amor; ese amor es el Espíritu Santo en la Trinidad. 

¿Qué el haber venido la Divinidad a la tierra a vestirse el Verbo de humanidad no es amor? Si Yo, la segunda Persona divina, tomé carne en María fue por amor, para atraer la carne a la Divinidad, divinizada, purificada. Y si establecí mi Iglesia comprada con la Sangre divina de un Dios-hombre, fue por amor a mi Padre y a las almas, fue para llevar a la Divinidad lo que las almas tienen de divino. Y si los cuerpos en la resurrección irán al cielo, será porque en mi Cuerpo purifiqué la carne y compré su glorificación con la pureza y con la Sangre del Mío. 

¡Cuánto debe el hombre a las divinas Personas y que poco piensa en agradecer los favores y el amor infinito de todo un Dios! ¡Como todos los cristianos, pero especialmente los sacerdotes, debieran vivir y respirar las virtudes teologales, su savia divina, sin las cuales no hay salvación! ¡En muy poco se estiman, y menos se practican estas virtudes, cimiento y vida de la Iglesia y pase para el cielo! 

¡Cómo deben los sacerdotes predicar sobre la fe y practicarla!¡En qué valor deben tener y hacer apreciar la virtud de la esperanza, que es la virtud del dolor, que tanto amo! ¡Y con qué ardor y con cuánto fuego y constancia incansable deben infundir la caridad, reina de todas las virtudes, enamorando a las almas del Amor, impregnándolos de amor, que es impregnarlas de Dios mismo! 

¡Pero mis sacerdotes para dar , tienen que recibir, que abrirse a la acción de Dios, que ser dignos receptáculos de los tesoros del cielo y que vivir de María, transformados en Mí! 

Es mi voluntad que se haga hincapié en mis sacerdotes sobre el constante ejercicio de las virtudes teologales; por descuidarlas languidecen las almas de los sacerdotes; por no actuarse en ellas, se entibian, se humanizan; por no entender su reinado en las almas, se pierden muchas desesperadas y muertas a la gracia. 

Hermosas e indispensables como ningunas otras son las virtudes teologales, que simbolizan a las tres divinas Personas. Al Padre en la fe, al Hijo en la esperanza y al Espíritu Santo en la caridad. Y tienen esas virtudes tal trabazón y unión, por venir de la unidad en la Trinidad, que quien ejercite y posea una, las tiene todas. 

Mucha falta hace en el mundo la práctica de estas virtudes, y con tristeza en mi Corazón digo que también faltan en muchos de mis sacerdotes. Que se corrija este defecto tan capital y arda t luzca la fe, como radiante faro; que no languidezca la esperanza en los míos, humanizados; y que la caridad los una a Mí, los una entre sí, a mis Obispos, sacerdotes y almas para su unificación y salvación. 

Muchos sacerdotes se preocupan en difundir en las almas la práctica de otras virtudes y descuidan las principales que son las teologales, fuente de todas las otras y las que les dan la vida y los méritos para el cielo. Mucho recomiendo este punto descuidado en muchos sacerdotes, que se impone, hoy más que nunca, en las almas desorientadas por los vicios y falsas doctrinas y humanizadas en grado extremo por la vida animal y natural, sin que divinicen sus actos, sin que se eleven de la tierra, sin que sobrenaturalicen su vida, sin que piensen en una eternidad que les espera, sin que teman los eternos castigos, y sobre todo, sin que me amen a Mí, que vine al mundo solo con el fin de unir a todos en la unidad de la Trinidad por el Espíritu Santo, es decir, por el Amor”.

ORACIONES PARA NIÑOS.



Ayúdame a crecer

Amigo Jesús:
ayúdame a ser humilde y sincero.
A no aparentar lo que no soy
ni querer ser más que los otros.
Enséñame a decir siempre la verdad
y a no mentir,
aunque a veces cueste bastante
y haya que poner mucha voluntad.
Quiero aprender a ayudar
y a dar una mano a todo el que lo necesite.
Abrí mi corazón
para que viva pensando en los demás.
Dame coraje y valentía
para ser honesto
y no engañar a nadie.
Para ganarme las cosas con
esfuerzo y dedicación.
Ayúdame a cumplir
todas las metas que me propongo
para crecer y ser cada día mejor persona.


................................... 



Enséñame a tener compasión

Querido Jesús:
yo también quiero ser compasivo
y ayudar a los que sufren.
Quiero ser como el buen samaritano,
que se hizo prójimo
de quien estaba tirado en el camino
y necesitaba una mano.
Dame valor para acercarme
a todos los que necesitan consuelo,
compañía y ayuda de cualquier tipo.
Empapa mi corazón
del espíritu del buen samaritano
para que ofrezca siempre
mis manos abiertas a los demás.
Que nunca pase de largo
ante el dolor de mis hermanos
que no sea indiferente
al sufrimiento.
Dame fuerzas, Jesús,
para vivir ayudando a todos.

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís