FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

LOS DOCE GRADOS DEL SILENCIO.


La vida interior podría consistir en esta sola palabra:

¡Silencio! El silencio prepara los santos; él los comienza, los continúa y, los acaba. Dios, que es eterno, no dice más que una sola palabra, que es el Verbo. Del mismo modo, sería deseable que todas nuestras palabras digan Jesús directa o indirectamente. Esta palabra: silencio ¡cuán hermosa es!

1° Hablar poco a las creaturas y mucho a Dios

Este es el primer paso, pero indispensable, en las vías solitarias del silencio. En esta escuela es donde se enseñan los elementos que disponen a la unión divina. Aquí el alma estudia v profundiza esta vírtud, en el espíritu del Evangelio, en el espíritu de la Regla que abrazó, respetando los lugares consagrados las personas, y sobre todo esta lengua en que tan a menudo descansa el Verbo o la Palabra del Padre, el Verbo hecho carne. Silencio al mundo, silencio a las noticias, silencio con las almas más justas: la voz de un Angel turbó a María...

2° Silencio en el trabajo, en los movimientos

Silencio en el porte, silencio de los ojos, de tos oídos, de la voz; silencio de todo el ser exterior, que prepara al alma a pasar a Dios. El alma merece tanto como puede, por estos primeros esfuerzos en escuchar la voz del Señor. ¡Qué bien recompensado es este primer paso!

Dios la llama al desierto, y por eso.; en este segundo estado, el alma aparta todo lo que podría distraerla; se aleja del ruido, y huye sola hacia Aquél que solo es. Allí ella saboreará las primicias de la unión divina y el celo de su Dios. Es el silencio del recogimiento, o el recogimiento en el silencio.

3° Silencio de la imaginación

Esta facultad es la primera en llamar a la puerta cerrada, del jardín del Esposo; con ella vienen las emociones ajenas, las vagas impresiones, las tristezas. Pero en este lugar retirado, el alma dará al Bien Amado pruebas de su amor. Presentará a esta potencia, que no puede ser destruida, las bellezas del cielo, los encantos de su Señor, las escenas del Calvario, las perfecciones de su Dios. Entonces, también ella permanecerá en el silencio, y será la sirvienta silenciosa del Amor divino.

4° Silencio de la memoria

Silencio al pasado... olvido. Hay que saturar esta facultad con el recuerdo de las misericordias de Dios... Es el agradecimiento en el silencio, es el silencio de la acción de gracias.

5° Silencio a las creaturas

¡Oh, miseria de nuestra condición presente! A menudo el alma, atenta a sí misma, se sorprende conversando interiormente con las creaturas, respondiendo en su nombre. ¡Oh, humillación que hizo gemir a los santos! En ese momento esta alma debe retirarse dulcemente a las más íntimas profundidades de este lugar escondido, donde descansa la Majestad inaccesible del Santo de los santos, y donde Jesús, su consolador v su Dios, se descubrirá a ella, le revelará sus secretos, v le hará probar la bienaventuranza futura. Entonces le dará un amargo disgusto para todo lo que no es El, y todo lo que es de la tierra. dejará poco a poco de distraerla.

6° Silencio del corazón

Si la lengua está muda, si los sentidos se encuentran en la calma, si la imaginación, la memoria y las creaturas se callan y hacen silencio, si no alrededor, si al menos en lo íntimo de esta alma de esposa, el corazón hará poco ruido. Silencio de los afectos, de las antipatías, silencio de los deseos en lo que tienen de dema siado ardiente, silencio del celo en lo que tiene de indiscreto; silencio del fervor en lo que tiene de exagerado: silencio hasta en los suspiros... Silencio del amor en lo que tiene de exaltado, no de esa exaltación de que Dios es autor, sino de aquella en que se mezcla la naturaleza. El silencio del amor, es el amor en el silencio...

Es el silencio ante Dios, suma belleza, bondad, perfección... Silencio que no tiene nada de molesto, de forzado; este silencio no daña a la ternura, al vigor de este amor, de modo semejante a como el reconocimiento de las faltas no daña tampoco al silencio de la humildad, ni el batir de las alas de los ángeles de que habla el profeta al silencio de su obediencia, ni el fiat al silencio de Getsemaní, ni el Sanctus eterno al silencio de los serafines...

Un corazón en el silencio es un corazón de virgen, es una melodía para el corazón de Dios. La lámpara se consume sin ruido ante el Sagrario, y el incienso sube en silencio hasta el trono del Salvador: así es el silencio del amor. En los grados precedentes, el silencio era todavía la queja de la tierra; en éste el alma, a causa de su pureza, empieza a aprender la primera nota de este cántico sagrado que es el cántico de los cielos.

7° Silencio de la naturaleza, del amor propio

Silencio a la vista de la propia corrupción, de la propia incapacidad. Silencio del alma que se complace en su bajeza. Silencio a las alabanzas, a la estima. Silencio ante los desprecios, las preferencias, las murmuraciones; es el silencio de la dulzura y de la humildad. Silencio de la naturaleza ante las alegrías o los placeres. La flor se abre en silencio y su perfume alaba en silencio al creador: el alma interior debe hacer lo mismo. Silencio de la naturaleza en la pena o en la contradicción. Silencio en los ayunos, en las vigilias, en las fatigas, en el frío y el calor. Silencio en la salud, en la enfermedad, en la privación de todas las cosas: es el silencio elocuente de la verdadera pobreza y de la penitencia; es el silencio tan amable de la muerte a todo lo creado y humano. Es el silencio del yo humano transformándose en el querer divino. Los estremecimientos de la naturaleza no podrían turbar este silencio, porque está por encima de la naturaleza.

8° Silencio del espíritu

Hacer callar los pensamientos inútiles, los pensamientos agradables y naturales; sólo éstos dañan al silencio del espíritu, y, no el pensamiento en sí mismo, que no puede dejar de existir. ¡Nuestro espíritu quiere la verdad, y nosotros le damos la mentira! ¡Ahora bien, la verdad esencial es Dios! ¡Dios basta a su propia inteligencia divina, y no basta a la pobre inteligencia humana!

Por lo que mira a una contemplación de Dios sostenida, inmediata, no es posible en la debilidad de la carne, a no ser que Dios conceda un puro don de su bondad; pero el silencio en los ejercicios propios del espíritu consiste; en relación a la fe, en contentarse con su luz oscura. Silencio a los razonamientos sutiles que debilitan la voluntad v disecan el amor. Silencio en la intención: pureza, simplicidad; silencio a las búsquedas personales; en la meditación, silencio a la curiosidad; en la oración, silencio a las propias operaciones, que no hacen más que obstaculizar la obra de Dios. Silencio al orgullo que se busca en todo, siempre y en todas partes; que quiere lo bello, el bien, lo sublime; es el silencio de la santa simplicidad; del desprendí-miento total de la rectitud.

Un espíritu que combate contra tales enemigos es semejante a esos ángeles que ven sin cesar la Faz de Dios. Esta es la inteligencia, siempre en el silencio, que Dios eleva hasta sí.

9° Silencio del juicio

Silencio cuanto a las personas, silencio cuanto a las cosas. No juzgar, no dejar ver la propia opinión. No tener opinión a veces, es decir, ceder con simplicidad, si nada se opone a ello por prudencia o por caridad. Es el silencio de la bienaventurada. y santa infancia, es el silencio de los perfectos, el silencio de los ángeles y de los arcángeles, cuando siguen las órdenes de Dios. ¡Es el silencio del Verbo encarnado!

10° Silencio de la voluntad

El silencio a los mandamientos, el silencio a las santas leyes de la regia, no es, por decirlo así, más que el silencio exterior de la propia. Voluntad. El Señor tiene algo que enseñarnos de mas profundo y de más difícil: el silencio del esclavo bajo los golpes de su amo. Pero ¡feliz esclavo, pues el Amo es Dios! Este silencio es el de la víctima sobre el altar, es el silencio del cordero que es despojado de su vellocino, es el silencio en las tinieblas, silencio que impide pedir la luz, al menos la que alegra. Es el silencio en las angustias del corazón, en los dolores del alma.; el silencio de un alma que se vio favorecida por su Dios, y que, sintiéndose rechazada por El; no pronuncia ni siquiera estas palabras: ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? Es el silencio en el abandono, el silencio bajo la severidad de la mirarla de Dios, bajo el peso de su mano divina; el silencio sin otra queja que la del amor. Es el silencio de la crucifixión, es más que el silencio de los mártires, es el silencio de la agonía de Jesucristo. Si, este silencio es su divino silencio, y nada es comparable a su voz, nada resiste a su oración, nada es más digno de Dios que esta clase de alabanza en el dolor, que este fiat en el lagar; que este silencio en el trabajo de la muerte.

Mientras esta voluntad humilde y libre, verdadero holocausto de amor, se destroza v se destruye para la gloria del nombre de Dios, El la transforma en su voluntad divina. Entonces ¿qué falta para su perfección? ¿Qué se requiere todavía para la unión? ¿Qué falta para que Cristo sea acabado en esta alma? Dos cosas: la primera es el último suspiro del ser humano, la segunda es una dulce atención al Bien Amado cuyo beso divino es la inefable recompensa.

11° Silencio consigo mismo

No hablarse interiormente, no escucharse, no quejarse ni consolarse. En una palabra, callarse consigo mismo, olvidarse a si mismo, dejarse solo, completamente solo con Dios; huirse, separarse de sí mismo. Este es el silencio más difícil, y sin embargo es esencial para unirse a Dios tan perfectamente como pueda hacerlo una pobre creatura, que, con la gracia, llega a menudo hasta aquí, pero se detiene en este grado, por que no lo comprende y lo practica menos aún. Es el silencio de la nada. Es más heroico que el silencio de la muerte.

12° Silencio con Dios

Al comienzo Dios decía al alma: "Habla poco a las creaturas y mucho conmigo”. Aquí le dice. "No me hables más”. El silencio con Dios es adherirse a Dios, presentarse y exponerse ante Dios, ofrecerse a El, aniquilarse ante El, adorarlo, amarlo, escucharlo, oírlo, descansar en El. Es el silencio de la eternidad; es la unión del alma con Dios.


FUENTE: http://es.catholic.net

LA SACRISTÍA (LUGARES LITÚRGICOS).


Un lugar amplio, hermoso, que disponga para empezar la celebración litúrgica con suficiente recogimiento y que sirva igualmente para conservar todas las cosas y elementos necesarios para el culto: esto es la sacristía.

El Caeremoniale episcoporum señala como paradigma: 


“En la iglesia catedral no debe faltar el “secretarium”, es decir una sala digna, en lo posible cercana a la entrada de la iglesia, en la cual el Obispo, los concelebrantes y los ministros puedan ponerse los vestidos litúrgicos, y de la cual se inicie la procesión de entrada. La sacristía será de ordinario diferente del “secretarium”; en ella se guarda el ajuar sagrado, y en ella los días ordinarios el celebrante y los ministros se pueden preparar para la celebración “ (n. 53).Tanto en la sacristía como en el secretarium debe observarse el silencio y la modestia (cf. Id., n. 37): 

“Pongan todos esmero en guardar silencio, respetando así tanto la común disposición de ánimo como la santidad de la casa de Dios” (Id., n. 170).

En las nuevas construcciones hay que pensar en la sacristía como un lugar amplio y no como si fuera un pequeño vestidor; y pastoralmente, cuidar mucho la sacristía: hay que lograr que unos minutos antes de la celebración litúrgica no se convierta en lugar de conversaciones y asuntos varios, sino de silencio, ya que es lugar casi-sagrado, para permitir que el sacerdote y los ministros se dispongan a los Misterios con humildad y devoción. El silencio y el orden son cualidades de una buena sacristía.

La sacristía debe arreglarse en función de los fines propios de una sacristía. La cajonera debe ser elegante, cuidada, guardando en ella con orden (y con su inventario) ornamentos más nobles, capas pluviales, dalmáticas y los manteles del altar. Sobre la cajonera un crucifijo hermoso y, por ejemplo, seis candelabros que inviten al recogimiento al revestirse el sacerdote para ofrecer el sacrificio eucarístico.

En los armarios de la sacristía se dispondrán en riguroso orden el ajuar sagrado. En una estantería única y exclusivamente los leccionarios y Evangeliario; en otra, los rituales (nuevos y en sus últimas ediciones); en otra los cantorales, libros para las vísperas dominicales, etc...; en las puertas centrales los ornamentos litúrgicos; en otra parte, lo referente a la Eucaristía (cálices, copones y patenas, vinajeras, etc.), las custodias y los santos Óleos con lo necesario para el bautismo (si no estuvieren en el Baptisterio ni en una arqueta exclusiva para ellos).

El orden y la limpieza que se guarden en la sacristía crean una antesala real de celebración de los misterios, un lugar sacro para conservar lo sagrado. Se realiza, así pues, lo previsto en el Directorio “Ambientación y arte en el lugar de la celebración”:

“...La sacristía, en la que se conserva todo el ajuar litúrgico y en la que pueden prepararse el celebrante y los ministros para la celebración de los días ordinarios...” (n. 20). 

“En la sacristía se debe disponer de un estante apropiado para los libros, no debiendo quedar amontonados en la credencia o en el ambón” (n. 26).

Muy poco recomendable es el comportamiento de algunas personas que -en todas las parroquias- un poco antes de la Misa se dedica, en lugar de rezar, a irse a la sacristía, sentarse allí, curiosear, entablar conversación, "cotillear", y luego presumir de "católicos comprometidos" o de "amigo del cura". La sacristía no está para eso.


FUENTE: http://corazoneucaristicodejesus.blogspot.com

DOS NUEVAS CARTAS APOSTÓLICAS DE BENEDICTO XVI.



Se hicieron públicas este 25 de enero dos Cartas apostólicas de Benedicto XVI, en forma de Motu Proprio, ambas firmadas en Roma el pasado 16 de enero.
Se trata de la Carta apostólica titulada Ministrorum institutio, con la cual se modifica la Constitución apostólica Pastor bonus y se traslada la competencia sobre los seminarios de la Congregación para la Educación Católica a la Congregación para el Clero.

Así como de la Fides per doctrinam, con la cual se modifica la Constitución apostólica Pastor bonus y se traslada la competencia sobre la catequesis de la Congregación para el Clero al Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Los seminarios a la Congregación para el Clero

“Ministrorum institutio” es el título del Motu Proprio con que el Santo Padre modifica la constitución apostólica “Pastor Bonus”, (Juan Pablo II, 1988), y traslada la competencia sobre los seminarios, de la Congregación para la Educación Católica a la Congregación para el Clero. Siguen amplios extractos del documento.

“La formación de los ministros sagrados fue una de las preocupaciones principales de los Padres del Concilio Ecuménico Vaticano II, que escribieron "Conociendo muy bien el Santo Concilio que la anhelada renovación de toda la Iglesia depende en gran parte del ministerio de los sacerdotes, animado por el espíritu de Cristo, proclama la grandísima importancia de la formación sacerdotal” (Decreto Optatam totius, 1). En este contexto, el canon 232 del CIC reivindica para la Iglesia el "derecho propio y exclusivo" de ocuparse de la formación de aquellos que están destinados a los ministerios sagrados, la cual suele tener lugar en los seminarios”.

“El primer organismo de carácter universal, encargado de proveer a la fundación, al gobierno y a la administración de los seminarios (...) fue la “Congregatio Seminariorum” instituida por el Papa Benedicto XIII con la constitución “ Creditae Nobis” (1725). Dicha congregación se extinguió con el paso del tiempo y los seminarios continuaron siendo objeto de atención especial por parte de la Santa Sede a través de la Sagrada Congregación del Concilio (hoy la Congregación para el Clero) o también de la Sagrada Congregación de los Obispos y Regulares, y desde 1906, solamente por medio de esta última (...). San Pío X con la constitución apostólica “Sapienti consilio (1908) reservó la jurisdicción sobre los seminarios a la Sagrada Congregación Consistorial. Benedicto XV, con el Motu Proprio "Seminaria clericorum" (1915) (...) creó un nuevo dicasterio, que tomó el nombre de “Sacra Congregatio de Seminariis et Studiorum Universitatibus”. El Santo Padre motivó la decisión con la preocupación por el creciente número de los asuntos y la de la importancia de ese organismo (...) El nuevo dicasterio (...) fue acogido en el Código de Derecho Canónico de 1917”.

“Es significativo revelar que, durante la redacción del nuevo Código, (1983 n.d..r) se discutió sobre la conveniencia de mantener la misma disposición, pero al final, pareció más apropiado incluir la entera normativa, como introducción en la parte que trataba sobre los clérigos. Así que las reglas y las directivas sobre los seminarios fueron incluidas (...) con el nombre apropiado de "La formación de los clérigos” (...). El Concilio Vaticano II reiteraba que "los seminarios mayores son necesarios para la formación sacerdotal”.(...) Por lo tanto los Seminarios pertenecen, de acuerdo con el Concilio Vaticano II y el Código de Derecho Canónico de 1983, al ámbito de la “formación de los clérigos", que para ser verdadera y eficaz debe unir la formación permanente con la formación en el seminario".

Como afirmaba mi venerado predecesor, el beato Juan Pablo II, en la exhortación apostólica “Pastores Dabo Vobis (1992) (...) “Es de mucha importancia darse cuenta y respetar la intrínseca relación que hay entre la formación que precede a la Ordenación y la que le sigue. En efecto, si hubiese una discontinuidad o incluso una deformación entre estas dos fases formativas, se seguirían inmediatamente consecuencias graves para la actividad pastoral y para la comunión fraterna entre los presbíteros, particularmente entre los de diferente edad”.

“Creo, por lo tanto, oportuno asignar a la Congregación para el Clero la promoción y el gobierno de todo lo relacionado con la formación, la vida y el ministerio de los presbíteros y los diáconos; desde la pastoral vocacional y la selección de los candidatos a las órdenes sagradas, pasando por su formación humana , espiritual, doctrinal y pastoral en los seminarios y en los centros oportunos para los diáconos permanentes, hasta su formación permanente, incluidas las condiciones de vida y las modalidades del ejercicio del ministerio, así como su seguridad y asistencia social”.

Catequesis y Nueva Evangelización

Con el Motu Proprio “Fides per doctrinam”, publicado hoy y firmado el 16 de enero, el Santo Padre modifica la constitución apostólica “Pastor bonus” y traslada la competencia sobre la catequesis, de la Congregación para el Clero al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización”. Ofrecemos a continuación un resumen del texto.

“La fe -escribe el Papa- necesita ser sostenida por una doctrina capaz de iluminar las mentes y los corazones de los creyentes. El momento histórico particular en que vivimos, marcado entre otras cosas por una dramática crisis de fe, requiere una toma de conciencia para responder a las grandes expectativas que surgen en los corazones de los creyentes ante las nuevas preguntas que interpelan al mundo y a la Iglesia. La inteligencia de la fe, por lo tanto, requiere siempre que sus contenidos se expresen en un lenguaje nuevo, capaz de presentar la esperanza viva en los creyentes a cuantos pidan razón de ella”.

“En el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, mientras la Iglesia sigue reflexionando sobre la riqueza de la enseñanza contenida en sus documentos y encuentra nuevas formas de ponerla en práctica, es posible verificar el largo camino recorrido en estas décadas en el ámbito de la catequesis. Ha sido un camino que, sin embargo, en los años posteriores al Concilio, no ha estado exento de errores, incluso graves, tanto en el método como en los contenidos. Todo ello ha llevado a una profunda reflexión y conducido, así, a la elaboración de algunos documentos post-conciliares que representan una nueva riqueza en el campo de la catequesis”.

“La enseñanza conciliar y el Magisterio sucesivo, haciéndose intérpretes de la gran tradición de la Iglesia en esta materia, han unido de una forma cada vez más fuerte la catequesis al proceso de evangelización. La catequesis, por lo tanto, representa una etapa significativa en la vida cotidiana de la Iglesia para anunciar y transmitir de forma viva y eficaz la Palabra de Dios, para que llegue a todos, y los creyentes sean instruidos y educados en Cristo para edificar su Cuerpo que es la Iglesia”.

“Con la Carta Apostólica en forma de Motu Proprio, “Ubicumque et semper” instituí el 21 de septiembre de 2010, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, que cumple “la finalidad que le es propia, sea estimulando la reflexión sobre los temas de la nueva evangelización, como identificando y promoviendo las formas y los instrumentos oportunos para realizarla”. (...) En particular, quise dar al nuevo dicasterio la tarea de "promover el uso del Catecismo de la Iglesia Católica, como formulación esencial y completa del contenido de la fe para los hombres de nuestro tiempo".

“Teniendo en cuenta todo ello, considero oportuno que ese dicasterio asuma entre sus tareas institucionales la de tutelar, por cuenta del Romano Pontífice, el relevante instrumento de evangelización que representan la catequesis y la enseñanza catequética en sus diversas manifestaciones para la Iglesia con el fin de lograr una acción pastoral más orgánica y eficaz. Este nuevo Pontificio Consejo podrá brindar a las iglesias locales y a los obispos diocesanos un servicio adecuado en esta materia”.

Por lo tanto, aceptando la propuesta concorde de los jefes de los dicasterios interesados he decidido transferir al Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización las competencias que, en materia de catequesis, la Constitución Apostólica Pastor Bonus del 28 de junio de 1988, había encomendado a la Congregación para el Clero, con la misma jurisdicción que hasta ahora ejercía dicha congregación en esta materia y que requiere el derecho canónico”.
 

FUENTE: IGLESIA VIVA

MARÍA DE JESÚS DE AGREDA - LA MÍSTICA CIUDAD DE DIOS.

La Gran Mística mariana



La figura de Sor María de Jesús de Ágreda, (1602-1665), la gran mística mariana del siglo XVII, ocupa un primer puesto entre las grandes contemplativas de la Iglesia. Su profundo conocimiento de la vida interior, espiritual, de la Virgen, como la primera cristiana, su particularísima y prolongada experiencia de la presencia de María en el decurso de su vida, la hace testigo privilegiado de la verdadera devoción mariana en la Santa Iglesia. No se manifiesta en ocasionales o aisladas experiencias suyas que la denoten, como en tantas almas contemplativas se conocen, sino en la intervención habitual de la Virgen a lo largo de su vida, como verdadera Madre y Maestra que acompaña e instruye a su hija y discípula en el fiel seguimiento de Cristo.

Esta presentación ahora hecha de Sor María de Jesús, guarda una relación directa y dependiente con su obra tan conocida la Mística Ciudad de Dios, que lleva como ampliación o subtítulo: Historia divina y Vida de la Virgen Madre de Dios.

Si el Señor en sus designios amorosos quiso que fuera la concepcionista franciscana de Ágreda lacronista de la historia o vida de la Virgen, le dio para ello un cúmulo de gracias sobrenaturales, luces y conocimientos de las Sagradas Escrituras, que la capacitaban para cumplir el encargo que se le confía. La santidad de vida que en Sor María de Jesús resplandece, la hizo merecedora de que su causa de canonización se instruyese a los pocos años de su fallecimiento, dándole entonces el título de Venerable.

La Mística Ciudad de Dios, historia o vida de la Virgen, comienza a tratar de la presencia de María en el plan divino de la creación, predestinada juntamente con Cristo Jesús, su Hijo, Primogénito de toda criatura, para ser su Madre. Por lo que desde el primer instante de su Concepción en la mente divina, fue creada Purísima, Inmaculada, libre de todo pecado. Lo requería su dignidad única de ser la digna Madre de Dios. Y la primera redimida por los méritos previstos de su Hijo, el único Redentor. Era, por eso, merecedora del culto de imitación, ejemplo de su vida de primera cristiana, que a la Iglesia ofrece y que nuestra concepcionista promueve.

Aquel siglo XVII, conocido como el “siglo de la Inmaculada”, por la defensa que el pueblo cristiano hacía de la entonces todavía opinión piadosa, que los teólogos tomistas no admitían, sería proclamada dogma de fe por el papa B. Pío IX en 1854. La obra de la M. Ágreda que la defiende, pasó a ser santo y seña de todos los partidarios y devotos de la Inmaculada. Y por eso mismo combatida por los seguidores de la opinión contraria, a los que se unían los jansenistas, galicanos y los enemigos del culto a la Virgen, que consideraban excesivo. La polémica desencadenada por ello contra la Mística Ciudad de Dios y contra la M. Ágreda, su autora, no terminaría hasta que el dogma de la Inmaculada Concepción fue definido. Sin embargo, no fue igualmente revalorizada por sus adversarios la persona de su defensora, Sor María de Jesús.

Las enseñanzas marianas de la M. Ágreda adquirieron gran difusión entre el pueblo creyente. Las ediciones de su obra MCD son ya centenarias, con cerca de una cuarentena de traducciones a otras tantas lenguas. Las tres últimas ediciones en castellano de la obra completa, en un tomo, 1970,1982, 1992, han agotado y los 20.000 ejemplares. Y ha hecho necesaria la nueva edición que se prepara. La solidez teológica de su doctrina nunca ha sido condenada por la Iglesia, ya que la condenación que sufrió de la inquisición romana en 1681 fue muy pronto sobreseída. Ninguna de las enseñanzas de nuestra concepcionista han merecido rechazo o condena. Sin embargo, toda aquella oposición doctrinal precedente, se fue concentrando contra Sor María y su causa de beatificación, que fue interrumpida, a la espera de que sea de nuevo reabierta.

La MCD ha tenido gran influencia en la espiritualidad de los siglos precedentes y sigue teniéndola en nuestros días. La espiritualidad mariana que promueve, el culto a la Virgen, particularmente de imitación, su devoción filial; las invocaciones como Reina y Señora, Madre y Maestra de la Iglesia, primera cristiana y redimida; discípula de Cristo, Mujer evangélica, Maestra de los Apóstoles, modelo de la Iglesia… constituyen otros tantos puntos básicos de su mariología, que la Iglesia del Vaticano II promueve. La bibliografía Agredana del último cuarto de siglo y de esta primera década del presente así lo prueba con abundantes estudios.

Por cuanto a la mística mariana se refiere, que la contemplativa del Moncayo propone en su obra, “abriendo horizontes insospechados en el alma mística de María” hay que tener presente lo que la Venerable nos dice. Al empezar a escribir la segunda parte de la MCD, con la aprobación divina de cuanto había ya escrito, el Señor le pide como respuesta en su condición de discípula de la Virgen, un nuevo modo de obrar las virtudes y tan alta perfección de vida y costumbres, que…quedé turbada y temerosa de emprender negocio tan arduo y difícil para una criatura terrena, escribe (MCD: 2, n.2, p.337). Es decir: que para poder vivir la vida mariana, imitando a la Virgen como modelo de vida cristiana, tiene que vivirse en una forma nueva, de mayor generosidad y entrega, a semejanza de la bendita Madre, la perfección evangélica y seguir su doctrina.

En el camino espiritual que Sor María de Jesús señala a las almas que quieren seguirlo, siendo en verdad espirituales, la base de su perfección cristiana está en vivirla a semejanza de María: Es la forma de poder seguir los pasos de Cristo, el Señor, hasta llegar a la glorificación de la Trinidad Santa. Son éstas las tres cimas sucesivas en las que culmina la perfección de la vida evangélica. Por María y por Cristo a la glorificación de la Santísima Trinidad.


FUENTE: http://www.mariadeagreda.org
                http://www.youtube.com/user/unrealbug


VIDEOS.

DOCUMENTAL

Sor Marí­a Jesús de Agreda , bilocacion y otros fenómenos místicos



           Video 2




Sor María de Jesús, tenía un gran celo por "salvar almas para el Señor"; desde su más tierna edad, Dios le concedió tener una visión del alma en gracia santificante y del alma en pecado mortal que marcó totalmente su vida, desde ese momento María Coronel Arana ya no sería la misma. A partir de allí, su espíritu se encumbraría a buscar sólo a satisfacer a su Amado, a entregarse por entera a Él. El Señor le favoreció con fenómenos exteriores, pero todos estos fenómenos místicos extraordinarios cesaron, para dar paso a una concentración de lo sobrenatural en su interior, el cual se manifestó con el fenómeno único de la bilocación que le hacía actuar a distancia de miles de kilómetros en las tierras americanas de Nuevo México. Era el año 1622. Sor María tenía sólo 20 años. La bilocación que trasladó a Sor María desde su retiro de Ágreda sobre el Atlántico hasta América fue en su tiempo algo que causó el más grande estupor, no sólo en España sino en las mismas Indias, donde ha perdurado hasta nuestros días la fama de la dama azul del Oeste que evangelizara vasta zonas de Nuevo México. Los obstáculos a la acción de los misioneros eran duros. Ante todo la hostilidad de las tribus indígenas, luego la dificultad de las lenguas autóctonas- diferentes y extrañas en su estructura-, las grandes distancias, etc. Es cuando se inician las inexplicables actuaciones de la legendaria "dama de azul" que prepara a los indios a la recepción del bautismo. De estos sucesos dejó ella misma una narración: "Paréceme que un día, después de haber recibido a nuestro Señor, me mostró Su Majestad todo el mundo, y conocí la variedad de cosas criadas; cuán admirable es el Señor en la universidad de la tierra; mostrábame con mucha claridad la multitud de criaturas y almas que había, y entre ellas cúan pocas que profesasen lo puro de la fe, y que entrasen por la puerta del bautismo a ser hijos de la santa Iglesia. Dividíase el corazón de ver que la copiosa redención no cayese sino sobre tan pocos. Conocía cumplido lo del Evangelio, que son muchos los llamados y pocos los escogidos... Entre tanta variedad de los que no profesaban y confesaban la fe, me declaró que la parte de criaturas que tenían mejor disposición para convertirse, y a que más su misericordia se inclinaba, eran los del Nuevo México y otros reinos remotos de hacia aquella parte. Él manifestarme el Altísimo su voluntad en esto, fue mover mi ánimo con nuevos afectos de amor de Dios y del prójimo, y a clamar de lo íntimo de mi alma por aquellas almas." Era el ardor misionero de Sor María de Jesús. Desde el año 1622 al 1625 se hizo presente, como evangelizadora, lo menos 500 veces -dice en las primeras declaraciones- en las provincias de Quiviras, Jumanas y otras zonas de Nuevo México (actualmente estas zonas se encuentran ubicadas en los estados de Nuevo México, Texas y Arizona de los Estados Unidos de Norteamérica) hasta que la fama que iban adquiriendo tales hechos le aconsejó pedir a Dios que cesaran estos dones, cosa que consiguió. Los indígenas le llamaban "la dama de azul", por el manto celeste de concepcionista que llevaba. Predicó a muchos el Evangelio y hasta sufrió una especie de martirio. Por entonces ya había misioneros franciscanos en aquellas regiones. Y sugirió a los indios que se presentaran a los misioneros para que, una vez evangelizados, toda la región pudiera recibir el bautismo. Se asombraron los misioneros de ver tanta gente dispuesta y comenzaron a indagar dónde podría vivir aquella "dama de azul" que decían los nativos. El año 1630 Alonso Benavides vino a España, se dirigió al ministro general de los Frailes menores, Bernardino de Sena, y le refirió aquella historia de la evangelización de Nuevo México. Y como ya la conocía por otras referencias, le envió al convento de la Purísima Concepción de Ágreda para que comprobase la veracidad de tales revelaciones. Benavides atestiguó que la "dama de azul" no era otra que María de Ágreda y así lo consignó en sus memorias. De estas bilocaciones se hizo un doble proceso de la Inquisición en los años 1635 y 1650.
LIBRO COMPLETO "CIUDAD MÍSTICA DE DIOS" SIGUIENDO EL ENLACE SOBRE LA PORTADA



EL VESTIR DE SACERDOTES Y RELIGIOSOS.

SEGUNDA ENTREGA.


... CONTINUACIÓN.

Normas de la Iglesia

Ya he recordado más arriba las normas de la Iglesia sobre el vestido, pero las resumiré aquí brevemente. Los apóstoles aconsejan a todos los fieles que no acepten los modos seculares de vestir y de arreglarse, en cuanto sean éstos vanos y lujosos (1Pe 3,3-4; 1Tim 2,9-10). Muy pronto esta exhortación va a hacerse norma para vírgenes y clero. Pero no será sino cesadas ya las persecuciones, a partir sobre todo del siglo VI, cuando la figura de religiosos y clérigos se caracterice en su exterior, por la tonsura sobre todo, pero también por la sobriedad del hábito. Y desde esa época, como consta en la disciplina de sínodos y concilios, se va afirmando de modo constante y creciente la norma de que religiosos y clérigos presenten una figura distinta, que exprese su especial sacralidad entre los hombres. Es la tradición que últimamente hallamos afirmada en el Código de Derecho Canónico de 1983 (cc. 284 y 669) y que han urgido los Papas una y otra vez.


Resistencia secularizadora


Ya vimos también que la tendencia de algunos clérigos y religiosos a secularizar su hábito y a laicizar su talante reaparece con mucha frecuencia en la historia de la Iglesia, y siempre es rechazada como un signo de relajación, que incluso podía acarrear la exclaustración o la reducción al estado laical. Pues bien, en este sentido, podemos decir que la consideración positiva de la secularización de la figura de sacerdotes y religiosos es realmente nueva en la historia de la Iglesia; dicho en otras palabras, es contraria a la tradición, y se produce en el marco de la teología de la secularización. Se incluye, pues, dentro de toda una visión de la Iglesia en el mundo, y es una modalidad más de la tendencia a ocultar en el mundo la visibilidad de lo sagrado.

La secularización del hábito, en clero y religiosos, no se ha visto precedida normalmente de una consideración seria y directa. Se ha operado en general por la vía delos hechos consumados. En todo caso, también ha habido sobre el tema algunos escritos, no muchos, que consideran el pro y contra de la cuestión. Puede verse, por ejemplo, O. du Rey, abad de Maredsous, L’habit faitil le moine? («La vie spirituelle», Supp. 23, 1970, 460-476); M. Dortel-Claudot SJ, État de vie et role du prêtre (Le Centurion 1971); G. Oury OSB, Fautil un vêtement liturgique? («Esprit et vie» 82, 1972, 481-486); M. Augé CMF, L’abito monastico dalle origini alla regola di S. Benedetto («Claretianum» 16,1976, 33-95), y L’abito religioso. Nel Medioevo. Dal passato al presente (ib. 17,1977, 5-106); F. López Illana, Vesti ecclesiastiche e identità sacerdotale (Giovineza, Roma 1983); P. Napoletano, L’abito delle suore di S. Giovanni Battista («Claretianum» 24,1984, 251-281); M. Augé, Nota crítica (ib. 343-355); varios artículos en «Vie Consacrée» (56,1984, 71-131).

Entresacando frases de alguno de estos escritos, traeré aquí brevemente los principales argumentos que suelen apoyar esa laicización exterior de sacerdotes y religiosos.

«Ni Cristo ni los apóstoles llevaron hábito especial alguno». «El hábito es un lenguaje, y para que se nos entienda, hemos de hablar el lenguaje de nuestro país y de nuestro tiempo. El hábito peculiar de clero y religiosos, que era significativo en tiempo de cristiandad, viene a hacerse en tiempos de pluralismo algo insignificante, o algo que significa realidades distintas de las que pretendemos: separación, distancia, etc.» Por otra parte, «el hábito nos clasifica, nos sitúa en algo ya pasado, antiguo, superado, aunque pueda tener aún para algunos cierto atractivo folklórico, que no debe interesarnos». «La mentalidad actual tiene horror por los uniformes, también por los de expresión religiosa. Une el uniforme a ideas de privilegio, distinto, autoridad, todas ellas ingratas». «El hábito emplea un lenguaje de consagración a Cristo demasiado patente y triunfalista, demasiado fácil y exterior, que puede eliminar la necesidad de realizar la conversión interior tan exteriormente significada». «El hábito implica riesgos no pequeños: ser aislados como hombres de lo sagrado, verse reducidos a la condición de homo religiosus, en cuanto arcaísmos sociológicos, rarezas culturales, objetos propios de museos de antropología». «El presente es, simplemente, la moda acostumbrada; por eso salirse de ésta, alejarse de alguna de sus formas actuales dignas y austeras, es inevitablemente irse al pasado o emigrar a la rareza actual». «Desde que se decide renunciar a los arcaísmos, parece inevitable renunciar a toda forma de hábito clerical o religioso». «El hábito es innecesario dentro del ámbito religioso, donde todos nos conocemos, y es peligroso y negativo en el exterior; y tampoco es cuestión de que andemos disfrazándonos de un modo dentro de casa y de otro modo fuera». «La unidad comunitaria deseable -un solo corazón, una sola alma- se logra mejor en el pluralismo de una diversidad personal de apariencia que en el autoritarismo de una común uniformidad impuesta». Etc.

En éstas y en otras innumerables argumentaciones hay no pocas veces ingenio, ironía, fuerza persuasiva, e incluso no suele faltar en ocasiones alguna pequeña parte de verdad. Pero a todas ellas, y con mucho mayor verdad, pueden oponerse consideraciones contrarias. Ad primum dicendum... Cristo y los apóstoles no necesitaban signo distintivo para representarse a sí mismos; el signo lo necesitamos nosotros para significarles a ellos. La ignorancia del lenguaje simbólico no se supera eliminando los signos. Así como la bata blanca del médico facilita su relación con el paciente, así... Etc.

Pero sería una labor muy pesada, y por lo demás supérflua para quien en las páginas precedentes haya entendido y recibido los principios teológicos, espirituales y disciplinares de la Iglesia sobre lo sagrado cristiano. No merece, pues, la pena que nos detengamos en estas discusiones. En todo caso, los argumentos en favor del signo distintivo no siempre habrán de ser los mismos, aunque a veces sí, tratándose del clero -que desempeña el sagrado ministerio de la representación de Cristo y de los Apóstoles- y de los religiosos -seguidores de Cristo, que a Él se han consagrado especialmente, renunciando al mundo secular, como testigos anunciadores del mundo futuro-. 

Son todos aquellos, como digo, argumentos muy flojos, que sólamente podrán convencer a los ya convencidos. Otro argumento hay, más fuerte, que no he citado: el voto numeroso de muchos buenos sacerdotes y religiosos. Confieso que lo único que me hace vacilar un momento sobre la conveniencia del signo distintivo es ver cuántos buenos sacerdotes, enamorados de Cristo y entregados a la gente, cuántos excelentes religiosos y religiosas que conozco, dejaron ya hace algún tiempo todo signo distintivo de su condición vocacional. Esto me hace dudar, como digo, un momento -pongamos dos o tres segundos-. Pero ese tiempo es bastante para comprender que ciertos despistes colectivos, generalizados en una época o región, pueden afectarnos a una mayoría de los fieles -muy raramente, eso sí, a los santos; eso también es indudable-; pero no tienen fuerza para torcer la tradición católica impulsada y sostenida por el Espíritu Santo, sobre todo en casos como éste del signo distintivo, en el que durante catorce o quince siglos la Iglesia ha desarrollado una orientación permanente y homogénea, entre casi continuas resistencias. Los dos decenios últimos no son gran cosa en los veinte siglos de historia de la Iglesia, y por lo demás, ya sabemos cómo en este mismo tiempo se han manifestado las autoridades apostólicas.


Confirmaciones del Magisterio apostólico

Juan Pablo II, hablando en Fátima a seminaristas, sacerdotes y religiosos varones y mujeres, reafirmaba la conveniencia del signo distintivo. «Así como es difícil vivir y testimoniar la pobreza evangélica en una sociedad de consumo y de la abundancia, resulta también difícil en una época de secularismo ser signo de lo religioso, de lo Absoluto de Dios. La tendencia a la nivelación, cuando no a la inversión de valores, parece favorecer el anonimato de la persona: ser como los demás, pasar inadvertido. Y sin embargo, la característica de ser sal y luz en el mundo (+Mt 5,13ss), sigue siendo exigencia de Cristo, en especial para quienes se han consagrado a Él. Igualmente sigue manteniendo todo su vigor la promesa: "A todo el que me confesare delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre" (10,32)» (13-5-1982).

«A vosotras [religiosas] y a los sacerdotes, diocesanos y religiosos, os digo: alegraos de ser testimonios de Cristo en el mundo moderno. No dudéis en haceros reconocibles e identificables por la calle, como hombres y mujeres que han consagrado su vida a Dios... La gente tiene necesidad de signos y de invitaciones que lleven a Dios en esta moderna ciudad secular, en la que han quedado bien pocos signos que nos recuerden al Señor. ¡No colaboréis en este "echar a Dios de los caminos del mundo", adoptando modas seglares de vestir o de comportaros!» (Maynooth, 1-10-1979). « Que no os desagrade, pues, manifestar de modo visible vuestra consagración vistiendo el hábito religioso, pobre y sencillo: es un testimonio silencioso, pero elocuente; es un signo que el mundo secularizado necesita encontrar en su camino» (Roma, 2-2-1987).

La cuestión es muy importante, decía el Papa a unas religiosas: «Si verdaderamente vuestra consagración a Dios es una realidad tan profunda, tiene mucha importancia llevar de forma permanente su señal exterior, que constituye un hábito religioso, sencillo y apropiado. Es el medio de recordaros constantemente a vosotras mismas vuestro compromiso, que contrasta con el espíritu del mundo. Es un testimonio silencioso, pero elocuente. Es una señal que nuestro mundo secularizado tiene necesidad de encontrar en su camino, como por otra parte desean muchos cristianos. Yo os pido que reflexionéis cuidadosamente sobre ello» (A Superioras Mayores, 16-11-1978; +15-11-79). 

Y al clero de Roma: «No nos hagamos la ilusión de servir al Evangelio si intentamos diluir nuestro carisma sacerdotal a través de un interés exagerado por el vasto campo de los problemas temporales, si deseamos laicizar nuestro modo de vivir y obrar, si suprimimos incluso los signos externos de nuestra vocación sacerdotal. Debemos conservar el sentido de nuestra singular vocación y tal singularidad debe expresarse también en nuestro vestido exterior. ¡No nos avergoncemos de él!» (10-11-78; +Pablo VI, 10-2-78).


JOSE MARIA IRABURU Sacralidad y Secularización

"HOY NO SE QUIERE HABLAR DEL MATRIMONIO, DE LA FIDELIDAD, DE LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS"



El fallo del Tribunal Constitucional del Perú que despenaliza las relaciones sexuales consentidas entre adolescentes de 14 a 18 años no debe ser usado como un arma para practicar sexo «recreacional», afirmó el pasado 8 de enero el Monseñor Salvador Piñeiro, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) y obispo castrense.


El prelado hizo un llamado a los padres de familia y a los maestros a orientar a los adolescentes en el tema de la sexualidad, velando por los derechos de la familia. 

Parece que vivimos la vida al revés, primero nos unimos, después nos queremos y después decidimos ser familia. Hoy no se quiere hablar del matrimonio, de la fidelidad, de la educación de los hijos, parecen temas trasnochados, de museos», aseveró Piñeiro.

Expresó su preocupación ante el incremento de niños que nacen en el Perú sin una familia y defendió los valores que promueve la iglesia en busca de revertir esa realidad.

El Tribunal Constitucional (TC) informó en la víspera que ha declarado fundada la demanda de inconstitucionalidad contra la norma que penalizaba las relaciones sexuales consentidas entre adolescentes de entre 14 y 18 años de edad.

Como se recordará, diversos grupos de adolescentes y jóvenes de diferentes partes del país impulsaron la recolección de firmas e hicieron campaña a favor de la despenalización de las relaciones sexuales consentidas.

FUENTE: infocatólica.com

MENSAJES DE JESUCRISTO A MARÍA A CHRISTINA GALLAGHER: “Yo te revelaré, eso que he guardado oculto al astuto y al sabio”

Estos son una serie de Mensajes que la vidente ha recibido de Jesucristo, donde le revela una serie de conocimientos sobre la acción divina sobre los seres humanos.


CONOCIMIENTO INFUSO

Yo no sé lo que pasa. Todo lo que sé es que durante la Misa o a veces mientras yo estoy en oración personal profunda, yo experimento la luz, ‘ saetas de luz que me toma. Yo sé que en este acontecimiento estoy recibiendo – no a través de mi mente pero directamente a mi alma – el conocimiento que no puedo expresarlo en mis propias palabras. Me es dado durante el tiempo que Dios lo arregla o permite. Yo no sé lo que estoy recibiendo en el momento que lo recibo. No es un ‘conocimiento’ de la mente humana. Todavía un día después, o puede ser después de una semana o varias, cuando sacerdote o quizás un laico, hace una pregunta, la cual yo tendré el conocimiento para contestar automáticamente. Yo tengo una visión espiritual profunda en relación con la materia de que se trate, o en relación con la pregunta que se haya hecho. Puede, por ejemplo, ser una pregunta acerca de un santo de tiempos pasados, del cual yo nunca he leído u oído nada de su vida -. Sin embargo, yo experimento, el estar en la mente o el espíritu del santo. Yo sé sobre hechos y detalles acerca de la vida en la tierra de esa persona santa y no sólo eso, – estoy claramente consciente de la manera que el santo pensó, se reflejaba y reaccionaba.

Hasta conoceré detalles ocultos y las condiciones profundamente personales incluso sus puntos de vista. El conocimiento que he recibido de esta manera será verificado por mi director espiritual o por una persona que ha leído profundamente o ha investigado al santo en cuestión. Este conocimiento puede ser, y ha sido, dado sobre una persona que realmente vive en la actualidad en el mundo, pero con quien yo no tengo comunicación o sobre quien yo no tengo un conocimiento íntimo. Siempre es un deleite para mí, cuando mi director espiritual confirmaría de leer, estudiar o verificar lo que se ha dado, pero independiente de esto, yo siempre sabré que es correcto, a pesar del hecho que yo no haberlo adquirido de una forma humana. De la forma en que ocurre, yo no sé nada, sólo que es un regalo de Dios.



EL ALMA

En cuanto a lo que es dado directamente a mi alma, yo sé que el alma tiene dos partes, o mitades, y algunos de nosotros quienes hemos sido escogidos por Dios para lograr una misión en particular en Su nombre, tenemos una parte del alma tomada y saturada en el Espíritu de Dios. La otra parte del alma que está en el cuerpo soporta lo que se llama ‘ la noche oscura del alma’. Esto es un tremendo sufrimiento de alma, que es más intenso de lo que podría ser cualquier sufrimiento de la mente o el cuerpo. El alma está en tal oscuridad que podrías a tener mil personas alrededor de ti, y ninguno de ellos sería un consuelo. El único que puede consolar o puede devolver la paz y la tranquilidad es el propio Dios.



CÓMO SE DA LA BIPRESCENCIA

Cuando una persona experimenta la biprescencia (la habilidad de estar en dos lugares al mismo tiempo) lo que realmente está pasando es que la parte de su alma que está en el Espíritu de Dios es transmitida por el Espíritu de Dios. Yo he experimentado esto en varias ocasiones. No hay miedo, sólo paz en esa parte del alma transmitida por Dios. La parte del alma que permanece en el cuerpo, sin embargo, soporta los ataques del maligno. Cuando Dios está usando el alma saturada en Su Espíritu, los espíritus malignos asaltan la parte restante con los horrores de oscuridad a una tremenda degradación.



LEVITACIÓN

Cuando la integridad de la persona – el cuerpo, la mente, el corazón, el ser y el alma – es incapaz de soportar más, la intensidad de oscuridad y la purificación, Dios permite el vapor – como la fuente del Espíritu para fluir por parte del alma en el cuerpo como un consuelo. Así cuando una persona levita – una experiencia que ya se había dado una vez antes en mí en las apariciones, pero que no entendí entonces – lo que realmente está sucediendo, es que el tipo – vapor existencia del Espíritu que fluye de la parte del alma a la que se satura en el Espíritu de Dios hacia la otra, es como un imán que atrae la parte en el cuerpo hasta el punto en que Dios consume no sólo la mitad restante del alma, sino todo el cuerpo, así como las facultades de la persona. La primera cosa las experiencias de la persona es una sensación de ligereza del cuerpo, una paz total y unidad con Dios.

Christina evoca específicamente su propia experiencia, “Tuve una experiencia, en donde mi cuerpo se elevó varios pies en el aire y, sí, yo estaba asustada, porque no hay tal cosa como poder resistirlo; no puedes, y en muchas ocasiones desde esa noche, yo he soportado la ligereza que se apodera de mi cuerpo – sintiéndose yo me iba a elevar. Me aferraba a un pedazo asustado de mí naturaleza humana, y me tomaba del asiento, porque yo nunca entendí esto, hasta que el conocimiento de lo que realmente estaba pasando, me fue dado recientemente.”

PREGUNTA. ¿Y ahora que usted tiene el conocimiento, se siente diferente al respecto?
R. Yo no digo que yo seré valiente, pero podré rendirme y aceptarlo más fácilmente.
P. ¿Diría usted que ha habido varios ocasiones en las cuales ha sido tomada por la experiencia completa que usted describió de la ligereza que la lleva hasta el éxtasis y la deja desvalida?
R. Sí, en muchas ocasiones y a veces sin aviso de que se estaba presentando en mí. En otros momentos podría sentir una experiencia dentro de mí, y también en mi cuerpo. Esa experiencia era un llamado y sería sólo una cuestión de segundos hasta que yo no estuviera consciente de mi cuerpo o aquéllos alrededor de mí, o de donde estaba. He experimentado eso en varias ocasiones.



ÉXTASIS EN DIOS

Después de que la persona acaba de tener lo que se siente como una existencia flotante en que la libertad y cumplimiento que fluyen de unidad en el Espíritu están más allá de las palabras. En algunas ocasiones Dios permite que el alma saturada con Su Espíritu se una con la parte sufrida que todavía está totalmente en el cuerpo, tan llena, que la persona no puede soportar físicamente la enormidad del poder de Dios y Su Espíritu. Lo que pasa entonces es que la persona entra en lo es como un colapsado estado de éxtasis, en donde él o ella no saben nada de lo que pasa a su alrededor – todo lo del mundo que se encuentra en la mente o en el cuerpo se ha ido y la única cosa que ellos experimentan es la unidad completa del Espíritu en su interior. Ellos están experimentando los contenidos del cielo en amor y paz, y pueden experimentar el ver a Jesús, a la Madre Bendita, a los ángeles, a los santos o cualquier cosa que Dios permita. Puede haber un mensaje relevado, pero el cuerpo está totalmente desvalido porque no sería capaz de contener la enormidad de Dios cuando las dos partes del alma unen así.



ABUNDANCIA DE LÁGRIMAS

Este conocimiento también le permitió a Christina el entender la tristeza que ella sentía después de una experiencia sobrenatural. Ella no sabía por qué se ponía llorosa. Ella no podría detener las lágrimas. Todavía ella tenía ninguna experiencia humana de tristeza o alegría que pudiera causar las lágrimas. A ella le fue dado el conocimiento para entender que esta sensación de abundantes lágrimas, es la consecuencia de Dios que se comunica con el alma. Es el Espíritu que penetra en las facultades y los sentidos. El impacto del Espíritu que llena la parte del alma apegada a Dios, está vaporizando la parte que permanece en el cuerpo. La abundancia de lágrimas sigue y su efecto es un gran descargo y sanación.

Christina a veces se ha sido llevada a un éxtasis de luz. En él ella está llena con una gran paz celestial. Es como si ella fuera completamente absorbida por el Espíritu de Dios. Todo lo que ella sabe es que se sumerge en una atmósfera celestial que es el propio Dios. Mientras que en este estado de cumplimiento total, ella desea sólo permanecer allí y nunca tener que abandonarlo. Ella está consciente de recibir un esclarecimiento o sabiduría impartidos directamente a su alma. Sin embargo, como ella ya ha explicado antes, al surgir de este estado, no puede expresar lo que se ha dado interiormente en ella. Además, ella sabe que este enriquecimiento es ahora parte de su alma. Sólo es cuando un sacerdote viene a visitarla y hace una pregunta que involucra algún aspecto de teología o espiritualidad, que Christina puede articular lo que se le ha dado. Una pregunta de un sacerdote es el medio que Dios usa para ‘tirar’ del gatillo, o soltar el conocimiento. Sólo entonces puede Christina expresarlo – incluso a ella. De vez en cuando, se expresa cuando ella oye o escucha por casualidad a un sacerdote haciendo un comentario inexacto o aventurando una opinión de su propio para conjeturar lo que él no sabe con toda seguridad acerca del cielo del e.j., el Cuerpo Místico o el propio Dios. La mayoría de este ‘ conocimiento infundido’ recibido por Christina, se refiere al Cuerpo Místico, el Trinidad Santo, Nuestra Señora Bendita y lo que hay después de que la vida. Christina Gallagher ha recibido regalos de conocimiento infundido; conocimiento del alma; así como, entendiendo de biprescencia, levitación; así como el conocimiento acerca del Trinidad más Santo.



LOS SIETE PASOS DE PERFECCION

“En enero de 1994, me fue dado un conocimiento de los medios por los que un alma avanza en santidad. Se refería a ir ascendiendo en los SIETE PASOS DE PERFECCION que ya me habían sido mostrados algún tiempo atrás, pero realmente no entendí entonces. Me fue dado a conocer, que Dios desea que los Siete Grados de Su Espíritu penetren en la persona que está siendo perfeccionada en las siete áreas de nuestro ser de corazón, mente, cuerpo, alma, voluntad, intelecto y memoria.”
En 5 de octubre de 1992, el Padre Eterno habló a Christina:
“Mi hija, yo soy su Padre. Levántese y ora”. Después el Padre Eterno le dijo a Christina que en una fecha posterior él la despertaría de nuevo y que ella se levantaría y oraría y él le revelaría entonces a ella… lo que estaba oculto para los astutos y sabios.”

A Christina le ha sido dado el regalo de conocimiento de Dios Omnipotente para entender que hay siete pasos, fases o grados en el camino a perfección, o el camino de purificación, “Yo vi los siete pasos, y entre más respondemos, entregándonos a la Cruz por el amor de Cristo, más somos arrastrado a los grados de Su Espíritu, con Dios que levanta el alma a un grado más alto.

“El corazón de la Santísima Trinidad, es la Deidad, y del corazón de la Deidad viene el faro de luz que es el Espíritu Santo. A través de este faro, Dios desea radiar Su Espíritu y atraer el alma a un nivel más alto de unión con él.
“De la unidad y amor del corazón de la Deidad, el deseo de Dios es guiar a cada alma de una manera más profunda a él.
“Cada alma es redimida por Jesús y de esa manera forma parte del Cuerpo Místico de Jesús. “Por la persona disminuyendo en ego y permitiéndole a Dios aumentar en su o su alma, Dios desea atraer cada uno a un nivel de unión mística o matrimonio con Cristo. Muchos, sin embargo, no logran esta unión porque ellos no disminuirán en ego para permitirle a Dios que aumente dentro de ellos.”

“Cuando Nuestra Madre Bendita pide a través de su mensaje la oración, el sacrificio y ayuno, éstos nos enseñan a disminuir en ego con humildad de niños ante Dios, privando la carne y así que abriendo el corazón para permitir al Espíritu fluir libremente en las siete áreas de nuestro ser, es decir, corazón (qué es el cauce principal o entrada que lleva al), voluntad, mente, intelecto, memoria, el cuerpo y por último, el alma.

Estas primeras seis áreas, dependiendo de su contestación, pueden llevar el alma en luz o oscuridad. Todo se desea en primer lugar en el corazón y el corazón exige entonces a la voluntad, la mente, el intelecto, la memoria y al cuerpo para responder en un cauce abierto para permitir a los siete grados del Espíritu purificar y fortalecer las seis áreas de nuestro ser, cuya contestación dejará al alma ya sea en luz o en oscuridad.

“EL CORAZON, porque es el cauce principal que lleva a las otras facultades, y es por sí mismo, la fuente de deseo que deja los otros cauces abiertos o cerrados en voluntad, escogiendo una acción, necesita ser purificado de su debilidad, porque el corazón puede estar abierto o cerrado a Dios.

“LA VOLUNTAD puede ponerse tan inflexible a la voluntad de Dios que se resiste obstinadamente al impulso de Dios y se forma en un modelo de interés – propio y propia – preocupación y puede volverse demasiado débil para decidir por Dios. “LA MENTE puede ser amoldada cada vez más por el pensamiento del mundo, las expectativas de las personas y las normas de juicio terrenal.

“EL INTELECTO puede perder su realización de la Sabiduría de Dios que es suprema, un tesoro mayor que toda la especialización y grandeza humana. Puede incluso racionalizar que es lo que lo viste, y puede empezar a justificar como correcto lo que está objetivamente equivocado. Una pérdida de humildad ante Dios nos lleva confiar en nosotros y menos en él: más en nuestro potencial personal y menos en él Quién es de hecho es la fuente y dador de cada talento que nosotros poseemos. Dios puede necesitar impedir al orgullo que se forme y que nos tome, para entonces nosotros habremos perdido el más grande regalo, el propio Dios. Pero mientras él quita nuestras seguridades que nosotros nos sentimos vulnerables y desvalido de nosotros mismos.

“LA MEMORIA puede nublarse de la conciencia de los hechos misericordiosos de Dios en nuestro pasado y necesita una purificación y un fortalecimiento del desorden de preocupaciones personales que aumentan y bloquean nuestra dependencia amorosa en el Dios Que nos ama con un amor eterno. Para hacernos comprender esto, él tendrá que llevarnos hacia a una realización de que no somos nada y que todo lo que todo procede de él, Quién es el dador de la vida.

“NUESTRO CUERPO a través de sus debilidades como resultado del pecado original y debido a las tentaciones constantes de los otros espíritus mortales – aparte de orgullo -quienes pueden ganar muchas influencias sobre los apetitos corporales y temperamentos de una persona a través de sus ataques de codicia, lujuria, ira, glotonería, envidia y pereza, necesitará fortalecerse para dominar el ego, que es impartido como regalo del Espíritu de auto dominio. Este refuerzo espiritual de nuestras facultades más altas sobre nuestros apetitos más bajos romperá nuestra calma entre más dependientes a la carne nos permitamos a nosotros mismos volvernos.

“EL ALMA a través del fracaso de las otras facultades para responder a Dios puede experimentar sólo la luz o la oscuridad. Aunque este trabajo de purificación no es la descarga del Espíritu Santo como en el Sacramento de Confirmación, producirá inevitablemente ya una libertad de movimiento del Espíritu recibido a través del Sacramento porque él está impedido y es estorbado por nuestras imperfecciones e impurezas, así como por el residuo de pecados pasados que ya han quedado perdonados.



LA PURIFICACION PUEDE SER DOLOROSA

“Los siete grados del Espíritu de Dios pueden estar en trabajando en cualquier momento dado, o puede haber tres o cuatro, o cualquier número de grados del Espíritu trabajando en cualquier momento.

“Por ejemplo, si el corazón está abierto y la mente es débil y Jesús quiere purificar a la mente, a veces la oscuridad experimentada se siente como el abandono. La mente no puede entender, y piensa que Dios lo ha abandonado hasta Dios pueda, en Su grado, penetrar para purificar esa área en particular de la mente suficientemente, y entonces uno puede recibir la Luz y ganar la comprensión del Espíritu de Dios.

“Si alguien está viviendo con pensamientos malos, y Dios está purificando y fortaleciendo a la mente, tiene entonces la habilidad para superar los pensamientos malos, pero cuando Dios retira ese grado del Espíritu de la mente, la mente está en un estado de conmoción, como estaba. Se siente como una depresión, un sentimiento de dolor, mientras la purificación se está llevando a cabo. “Mientras el Espíritu de Dios progresa y trabaja a través de cada área, es un procedimiento doloroso, y la llave para todo es la entrega; entregar todo para el amor de Dios.

“Antes de que Dios purifique un área en particular, es como estar en oscuridad, dependiendo que tan abierta o bloqueada esté esa área, y dependiendo qué grado del Espíritu de Dios está trabajando. Entre más alto sea el grado del Espíritu, más poderoso será y el mayor será la conmoción causada. “Dios podría traer una persona a un nivel particular y ese nivel puede purificarse y hacerlo bien, pero esa persona puede, por su propia voluntad, caer en la tentación de Satanás en pecado y oscuridad. La memoria, por ejemplo, puede olvidarse de la misericordia de Dios, y de la verdad. Entonces Dios tendrá que repetir, en Su misericordia y bondad, la purificación de la memoria de esa persona de nuevo y despertar de nuevo su facultad.

“Si la voluntad es débil, Dios tendrá que trabajar en la voluntad. Es la tentación de la carne en nuestra libre voluntad para decidir en contra del deseo que Dios ha dado en el corazón. Y si el Dios está trabajando en la voluntad, en cualquier grado de Su Espíritu, la voluntad puede volverse insegura, y puede sentirse frágil, incluso puede parecer estar a punto de derrumbarse.”



LA ENTREGA ES LA LLAVE

“La llave es la rendición. Todo tiene que ser entregado. Cuando nosotros conseguimos el conocernos a nosotros mismos, conseguimos comprender nuestra nada, y que sin Dios no somos nada, y la voluntad, más que cualquier otra facultad es instruida y enseñado por esto. Nosotros comprendemos que dependemos de Dios para todo absolutamente, para Sus regalos de la Luz, Sabiduría y Misericordia y los grados del Espíritu Santo en cada área de nuestras vidas.

“El Espíritu Santo quiere fortalecer todas las áreas de nuestro ser, y como todas estas áreas trabajan juntas, si hay algo bloqueando cualquier otra área, las demás sufren. Entre más rápidamente entregamos todo a Dios, por amor a él, es mejor; y entiende a nosotros mismos y a nuestra nada a la luz de Dios; y viene con corazones totalmente abiertos y doblados al recibir todo de Dios con humildad.”



CUANDO LAS COSAS SALEN MAL

“Es fácil rendirse cuándo todo va bien, pero cuándo las cosas salen mal para nosotros, cuándo una persona puede decir ‘ ¿Dónde está Dios en todos esto? ‘, nosotros encontramos excusas y tenemos pensamientos negativos y se siente como si ya hubiéramos tenido suficiente, entonces podemos caernos a dónde estabamos antes. Pero si nosotros podemos entregarnos al amor de Dios, y no solo estar interesados en cuestionarlo, entonces es como si al corazón se le permitiera abrirse a una magnitud mayor, y el Espíritu puede fluir libremente, a través de este cauce, en el alma.”



SACERDOTES

Christina entendió que “Considerando que de los consuelos de alma sigue el proceso de purificación para aquéllos que Dios está atrayendo a la perfección a través de los siete pasos, con los sacerdotes es generalmente diferente. El significado del sacerdocio es ser una víctima en unión con Jesús: los sacerdotes comparten de una manera especial en el victimario de Cristo, el Gran Sacerdote Divino que es sacrificado por los pecados del mundo. Los sacerdotes que están soportando el proceso de purificación experimentarán una sensación de vacío durante este proceso y por el tiempo que dure porque los beneficios serán aplicados por Dios a las almas quienes ellos pastorean el rebaño de Dios. Jesús pastorea a sus ovejas por medio del ministerio de los sacerdotes. Así que los sacerdotes beneficiarán al rebaño a su cargo de una manera profundamente espiritual cuando ellos mismos sean llevados más cerca a perfección por medio de los siete pasos.

“No sería nada extraño para un sacerdote, el pasar por toda su vida sacerdotal no sintiendo consuelo espiritual alguno, una presa a muchas tentaciones, soledad emocional, el vacío interno y como si fuera abandonado por Dios. Además, ellos sufren la falta de conocimiento para entender la abundancia de frutos espirituales que vienen de Dios por medio de ser víctima – una riqueza de riquezas espirituales para despilfarrar en Sus pequeños corderos.

“Pero Dios también espera que las personas (sus pequeños corderos) respondan a la grandeza de riqueza espiritual que hay en los sacramentos que él les otorga por medio del sacrificio de sus sacerdotes, a través de contestación en la oración y los sacrificios, para así guardar santos a los ungidos de Dios.

“Como en las Escrituras, Jesús cuestionó a Pedro tres veces “¿me amas?” y todas las veces, Pedro contestó, “Sí”, Jesús deseó que él alimentara a sus corderos, él iba a cumplir esto inmediatamente en el sufrimiento y la muerte que Jesús profetizó inmediatamente para él. ÁAsí que la intención de Jesús’ diciendo “Apacienta a mis corderos” es “sufre por mis corderos”. La cruz es la pastura!”



LA GRACIA DE DIOS Y COMO LA RECIBIMOS

“El grado más alto de gracia se recibe a través de recibir la Santa Eucaristía en el Sacrificio de la Misa – para la persona que está en estado de gracia. Este requisito de estar en estado de gracia, muestra la importancia del Sacramento de Penitencia.
“Por el Sacramento de Penitencia viene el segundo grado más alto de gracia que podemos recibir.

“El tercer grado más alto de gracia viene a través de la oración y de nuestras buenas obras por los compañeros, miembros del Cuerpo Místico. Esta gracia viene como un flujo del enorme faro de Luz, el Espíritu de Dios, en unidad con cada alma, a través de sus grados más altos.”



SANTIDAD

“La santidad no es, por consiguiente, para ser igualado meramente con la salud de mente o bienestar de cuerpo, o incluso con la llamada “totalidad”. Ser santo quiere decir, el estar totalmente en unión con el Espíritu de Dios. En esta unión nosotros utilizamos la fuente viviente de la Primavera eterna del
Espíritu de Dios.”



LO QUE PASA EN EL MOMENTO DE LA MUERTE

“Cuando sale del cuerpo, cada alma es destinada para la vida inmortal y su futuro en la eternidad es determinado por su estado cuando la muerte se lleva a cabo, y el alma es liberada del cuerpo. Cuando el cuerpo muere y el alma es liberada, de repente se encuentra en la completa luz del conocimiento, capaz para verse cuando está de pie en la vista de Dios. Entonces comprende la oscuridad a la que las acciones del cuerpo lo condenaron. La sensibilidad del alma a la enormidad de la Luz de Dios es como el ojo desnudo antes del brillo de mil soles y el alma en la oscuridad tiembla de dolor. Se zambulle en el mar de Infierno evitar el dolor que le causa la enormidad de la Luz.”



PURGATORIO

“El alma destinada para el Purgatorio busca la sombra en nivel apropiado del mismo, para su propia imperfección. Se zambullirá automáticamente en el Purgatorio para ser limpiado y purificado, consciente de todos los pecados por los que no reparó suficientemente; irá alegremente a cualquier nivel del Purgatorio que sea necesario, y estará eternamente agradecido a Dios por el Purgatorio, en el conocimiento de que un día ganará su presencia en el Cielo.”



LA REALIDAD DE INFIERNO

Cuando se le preguntó por una alma que muere en pecado mortal, Christina dijo esto: “Durante la vida, si una alma se ve envuelta cada vez más y más profundamente en el pecado, la oscuridad y la ceguera, Dios llamará y llamará ese alma, una y otra vez, instándole a que responda a la Luz.
“Pero si una persona no quiere oír y no quiere ver y se niega a responder, el cuerpo hará de esa alma un infierno viviente, en todas las facultades de esa persona, y sólo responde a la tentación del Diablo.



CIELO

“Cuando muere el alma y se purifica para el Cielo según el grado de su contestación al Espíritu y Gracia de Dios, se atraerá a un nivel exterior de esa Luz de Dios en el Cielo. Será totalmente cumplido según la realización de su propia capacidad para Dios. A la magnitud de la disminución del ego en tierra, por eso permitiendo el aumento del Espíritu de Dios, esta capacidad se aumenta en las almas que reciben un grado alto de Dios está que los llama en vida. Ellos serán atraídos a las áreas más profundas de la Deidad. Semejante alma podría describirse como un cristal brillante que permite que la Luz de Dios irradie o se refleje a través de él, trayéndole mayor gloria a Dios.”



SANTOS

“El orar a través de Nuestra Señora no distrae de la gloria de Dios pero realmente refuerza la gloria de Dios por ser ella lo que es en la Santísima Trinidad, siendo la única persona en libertad en el Espíritu de Dios para ir al Corazón de la Santísima Trinidad.

“El orar a través de los santos glorifica Dios porque ellos están unidos en el Espíritu de Dios a cualquier nivel al que han sido llevados. Porque ellos han sido llevados al Cielo a través de la acción de su contestación al Espíritu durante su vida terrenal, Dios permitiría gustosamente a Su Espíritu el responder al alma terrenal que busca ayuda a través de ellos.”



LA LLAMADA A LA VIDA EN LA SANTÍSIMA TRINIDAD

“En la Santísima Trinidad, nosotros tenemos el Padre y a Jesús, y en unión a Jesús y el Padre, el Espíritu Santo, tremenda Luz y Sabiduría, con todos Sus Dones, y juntos con el temor y grandeza, el amor y unión entre el Padre y el Hijo, la Misericordia y Justicia infinita de Dios. El Padre creó el Mundo, el Hijo lo redimió, y el Espíritu Santo lo purifica y lo atrae a él. Dios desea atraer a él a aquéllos que han sido redimidos, y son amados, pero a través del pecado ellos experimentan la oscuridad y son incapaces responder a la Luz y la Verdad.

“Dios nos creó para amarlo y adorarlo, pero estando en el mundo y respondiendo a la oscuridad de pecado, nosotros empezamos a amarnos y servirnos a nosotros mismos. ésa es la tentación del mundo y de la carne, que nos llevarán a una oscuridad que nos cegará de percibir la Luz de Dios. Aunque el mundo es la creación de Dios, es el reino del Diablo el que tienta la carne. Porque es redimida, el alma puede escoger a través de su libre voluntad, los deseos de la carne y del mundo o de la casa eterna que Dios ha preparado siguiendo a Jesús. Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida.”



DIOS DESEA SALVAR A TODOS

Christina dice que “Dios quiere que todas las almas se salven, y que Jesús murió por toda humanidad, pero Dios le ha dado cada persona creada, el libre albedrío, y Nuestra Señora ha puesto énfasis una y otra vez, en que todo lo que una persona tiene que hacer es dejar de pecar y retroceder. Ella le está suplicando por todo el mundo a sus niños, que regresen a Su Hijo, antes de que sea demasiado tarde, mientras todavía tengan tiempo. Y esto es el por qué Nuestra Madre Bendita incluso llora lágrimas de sangre, porque muchas almas se están perdiendo.”



LIBRE ALBEDRÍO

Explicando cómo ella entiende el libre albedrío, y cómo se deja a cada uno de nosotros el aceptar o rechazar la gracia de Dios, Christina dice “La imagen que ele fue dada a ella de cómo Dios nos ha dado libre voluntad y siempre está siempre ofreciéndonos Su gracia, estaba en la forma de dos árboles, un Arbol Negro de Oscuridad y un Arbol Blanco de Luz.

“Yo vi del Arbol de Luz muchas raíces blancas que iban en muchas direcciones, y había raíces negras más grandes en el Arbol de Oscuridad y todas estas raíces se entrelazaban con las estrechas raíces del Arbol de Luz.

“Entonces era como si hubiera hormigas pequeñas que corrían a lo largo de en las raíces, representando a las personas, y cada uno de aquéllas en las raíces blancas del Arbol de Luz tenía un pequeño punto blanco de luz. Y ellos se impresionarían hasta que encontraran un lugar donde las raíces se entrelazan, y se detendrían a los cruces de caminos y no sabrían hacia donde ir. Y ellos podrían flotar entonces fuera de a la otra raíz negra del Arbol de Oscuridad, y entonces su luz saldría. Entonces ellos podrían venir de nuevo a otro lugar de la reunión de los dos juegos de raíces, y algunos se remontarían a las raíces blancas del Arbol de Luz y su luz se vería de nuevo.

“Mientras ellos se acercaban más a los troncos de los dos árboles, aquéllos que alcanzaron el Arbol de Luz simplemente desaparecieron en la Luz mientras aquéllos en las raíces negras que vienen más cerca al árbol de Oscuridad parecían ir a gran velocidad, como apresurándose para el Infierno. Así es cómo me fue dado, y no me fue mostrado ninguna fase intermedia.

“Como yo lo entendí, ésta era una representación de cómo el libre albedrío y la gracia de Dios trabajan, de cómo nosotros la recibimos, y entonces la rechazamos, y de cómo Dios siempre está perdonándonos, a través de la Confesión durante nuestra vida, pero él nos ha dado libre albedrío, y no nos obliga a que lo aceptemos.”



EL PAPEL DE UN ALMA VICTIMA EN EL CUERPO MISTICO DE CRISTO PARA CIRCULAR EN LA GRACIA DE CONVERSIÓN DE DIOS

“Entre más una persona se entrega a Dios, más el Señor invitará a esa persona a entregarse, y más las personas serán habilitadas por Dios para recibir y responder a Su Espíritu, Amor, y Gracia, entregándose en total abandono y confianza. “Lo que esto significa es que Dios desea que los pecados de otros sean purificados a través de la víctima o el alma sufrida que se entrega y ofrece su sacrificio a Dios para ser purificado en unidad con el sacrificio de Jesús, así permitiéndole a Dios el atraer muchas otras almas a él. “Como Christina dice, “Mira el crucifijo, y ve los brazos extendidos de Jesús. él fue crucificado para redimirnos. Nació en un establo mostrándonos que no quiso nada del mundo. No había ningún techo sobre de Su Cabeza, mostrándonos el la poca importancia de todo en el mundo. Todavía más, era el Hijo de Dios, enseñándonos como él dijo, lo que nos había enseñado a través Su Padre por medio del Espíritu. Así que todo lo que Jesús sabía era por medio del Espíritu y él estaba enseñándonos el camino, el camino a casa – cómo ganar la Vida Eterna. él nos enseñó que el no ser nada ante los ojos del mundo, es el camino a casa a través de él.

“Es por eso que, si nosotros vemos al ego como importante, o vemos nuestro progreso a los ojos del mundo, no vemos nada de la carne, como importante, entonces nosotros no hemos ganado nada. Sólo es si nosotros lo ganamos a través del Amor de Dios y su Espíritu, es que nosotros ganamos algo y que le permitimos a Dios que se desarrolle en nosotros, que crezca en nosotros. Nuestras almas, entonces, se transformarán cada vez más en la semejanza e Imagen de Cristo. Entre más permitimos que se transformen nuestras almas, más nos alcanzará y tocará a otros el fulgor del Espíritu de Dios y la Luz, por la disminución de ego y el aumento del Espíritu de Dios.

“Esto es” como Christina lo entiende, “cómo los sufrimientos y sacrificios aceptados por una persona que confía y se entrega, son usados por Dios para ayudar otros en el Cuerpo Místico, que están en oscuridad y penosamente en necesidad de Su gracia. Esto es cómo, a través de la acción purificadora del Espíritu de Dios en una alma víctima, otros pueden ser llevados nuevamente a Dios. Este trabajo de purificación, entonces, no se piensa en que sólo beneficiará a ellos mismos. Dios en Su amor está sacando lo bueno de ellos para la conversión de almas perdidas.”



LA MANO PARALIZADA Y LA MANO EN FUNCIONAMIENTO

A Christina se le dio el ejemplo de las dos manos, la mano paralizada y la mano en funcionamiento. “Si una persona tiene una mano paralizada y no puede usarla, entonces esa persona debe compensarse usando mucho más la otra mano. “La mano paralizada representa a la persona que no puede ser hacer caso a Dios, y está sin el esclarecimiento de Dios, y la otra mano es la otra persona en el Cuerpo Místico, que está preparada para sufrir y cooperar con el Espíritu de Dios para convertir al otro. Lo que Jesús quiere es hacer que fluya su gracia de conversión de la mano en funcionamiento a la mano paralizada y así que renovar su vida en esa alma.”

Christina explica después, lo que le ha sido dado: “Cuando oímos sobre un ‘ la conversión, ‘ la gracia para la renovación de vida en ese alma viene del sufrimiento de alguien más. Con el Cuerpo Místico, Dios usará el alma víctima, para ayudar a aquéllos que están en la oscuridad del pecado. él tomará el alma de la víctima para él, y le dará sus regalos y gracias de una mejor manera. él la nutrirá, y le dará la fuerza y habilidad para entregarse en todas las cosas a él, y ser aplastado como una uva. “El alma víctima es la mano en funcionamiento, y el alma en oscuridad que no quiere saber sobre la Luz, es la mano paralizada. . . No tiene la habilidad para acercarse a la Luz y pedirle perdón a Dios, debido a la oscuridad y el pecado. Cuando alguien está lejos de Dios, en pecado profundo, y que esa persona no reconoce la verdad, o la realidad de la verdadera presencia de Dios, Jesús usará el alma de la víctima, y lo aplastará, y la gracia y la Luz de Su Espíritu pueden fluir libremente a la persona en oscuridad, dándole al alma vida nuevamente – renovando la vida de Dios en esa persona.

FUENTE: http://forosdelavirgen.org

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís