FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

¿POR QUÉ SER SACERDOTE? - CUALIDADES DE LA VOCACIÓN SACERDOTAL.

La vocación al sacerdocio es


Un misterio de amor entre un Dios que llama por amor y un hombre que le responde libremente y por amor.

Un llamado a ser puente entre Dios y los hombres.
Un llamado a seguir en el mundo, para salvarlo, pero sin ser del mundo.

La decisión de un joven que quiere dedicar su vida a ayudar a sus hermanos a salvar sus almas y hacer este mundo más como Dios lo pensó.

La vocación al sacerdocio no es

Un sentimiento: se suele decir que "siento la vocación". En realidad la vocación no se siente. Es, más bien, una certeza interior que nace de la gracia de Dios que toca mi alma y pide una respuesta libre. Si Dios te llama, la certeza irá creciendo en la medida de que tu respuesta vaya siendo más generosa.

Un destino irrevocable (ineludible): Muchos creen que el que tiene la vocación "se va porque se va". No. La vocación es un misterio de amor y el amor es siempre libre. Si yo no respondo con generosidad, el llamado de Dios queda frustrado.

Un refugio para el que tiene miedo a la vida.

Una carrera como cualquier otra: es una historia de amor.

Una seguridad matemática: en la vocación sacerdotal tienes que aceptar el riesgo del amor, pero recuerda que es un riesgo en manos de Dios.



1. Los SIGNOS

Hay infinitas formas como Dios puede llamar a un joven para su servicio. Aquí tienes algunos de los ¨síntomas¨ más frecuentes:

- Quieres hacer algo grande en tu vida
- Sientes que Dios espera algo más de tí
- Te preocupa el dolor de los hombres
- La vida de un joven ¨normal¨ te gusta pero sientes que falta algo


2.-Necesitas ser HONESTO

- Ante Dios y ante tí mismo
- Sólo tú tienes que darle la respuesta a Dios
- Hay muchos jóvenes que tienen miedo de investigar su
vocación y prefieren esconderse detrás de pretextos
- ¡Que error pensar que Dios pueda proponernos algo que
no nos haga felices!


3.- Tener unas CUALIDADES

Si Dios te llama te dará las cualidades necesarias para ser sacerdote. Necesitas saber si tienes esas cualidades.
Para ello, coméntalo con el sacerdote orientador vocacional y él, después de un período de seguimiento y discernimiento, te ayudará a saberlo.


4.-Recuerda que la vocación es un PROCESO

- La vocación sacerdotal es un proceso como toda historia de amor
- No quieras respuestas fulminantes y por fax
-Dios se esconde un poco cuando nos llama y es que quiere dejar el margen suficiente a nuestra libertad (de otro modo no sería una historia de amor sino de esclavitud)
- Pide ayuda a algún sacerdote orientador vocacional
- Aprovecha los encuentros y retiros vocacionales para conocer más de la vocación y el ambiente del seminario.

2. ¿Cuál es el mejor MOMENTO para decidir la propia vocación?

La verdad es que lo mejor es responder cuando Dios llama: ni antes ni después. Si ya te diste cuenta de tener el llamado de Dios ¿para qué te esperas? Y si tu llamado todavía no madura ¿para qué te precipitas?


3. ¿Cómo estar 100% SEGURO de tu vocación a la vida sacerdotal o religiosa?

La vocación no es un certeza matemática, sino una certeza en la fe, como la tuvo Abraham en su llamada (Gen 12). Si tú esperas una certeza que no te deje ninguna duda, no la encontrarás jamás. El amor es también un riesgo, pero acuérdate de que es un riesgo en manos de Dios, que es fiel, que nunca falla y que quiere siempre lo mejor para nosotros. Además, esa certeza irá creciendo con fuerza en la medida que vayas avanzando con generosidad en tu proceso vocacional.

4. Mi FAMILIA se opone

Debes convencerlos con la madurez de tu comportamiento y la perseverancia en tu determinación. Quizá también ellos necesitan tiempo para asimilar tu vocación.

5. Y...¿si FRACASO?

En la vocación consagrada no hay fracaso posible si tú no quieres. Dios lo único que espera de ti es tu libre decisión de amarle y de aceptar su voluntad sobre tí. Por eso, mientras tú estés dispuesto y digas: «Señor, ¿qué quieres que haga?», no te puedes equivocar. Otra cosa será el camino por el que el Señor te quiera llevar que, a veces, es muy misterioso.


FUENTE: mercaba.org (Biblioteca Católica Virtual)
 

IGLESIA INICIA CELEBRACIÓN DE SEMANA SANTA CON EL DOMINGO DE RAMOS.

Portando palmas, personas de todas las edades de la comunidad de Nuevo Chorrillo en Arraiján participaron en la bendición y procesión del Domingo de Ramos que rememora la entrada de Jesús a Jerusalén y marca el inicio de las actividades propias de la Semana Santa.


Los fieles de la Iglesia Santa Gema, en compañía del párroco Roger Arribasplata, sacerdote pasionista, recorrieron la calle principal del colegio de enseñanza básica de Nuevo Chorrillo, cantando y ondeando las palmas que fueron previamente bendecidas en el parque de la comunidad, punto de reunión para este festejo.


El sacerdote Arribasplata, guía de la procesión fue a la vez la figura actoral que personificó a Jesús montado en un "burrito" desde el cual impartió bendiciones sobre las residencias decoradas con un altar en honor a la Semana Santa.


Una vez que la procesión entró a la Iglesia Santa Gema, se celebró la Eucaristía, de la cual el padre Arribasplata consideró como "parte de la Misa del Domingo de Ramos" que se había iniciado en el parque Nuevo Chorrillo.


 
GALERÍA.


LA CALLE PRINCIPAL FRENTE A LA IGLESIA ESTUVO ADORNADA
DE  PALMAS QUE ONDEARON GRANDES Y PEQUEÑOS COMO
SIGNO DE SU DISCIPULADO  CRISTIANO


GRUPO DE MONAGUILLOS SANTA GEMA,
DE LA IGLESIA SANTA GEMA DE NUEVO CHORRILLO
(en la imagen, aparece el ex-catequista, Bosco Puga, sordomudo,
quien a pesar de su discapacidad ha logrado impartir
sabias enseñanzas a niños de la comunidad.)


EL SACERDOTE PASIONISTA ROGER ARRIBASPLATA
GUÍA DE LA PROCESIÓN Y QUIEN PERSONIFICA
TRADICIONALMENTE A JESÚS ENTRANDO EN JERUSALÉN


DESDE UN PEQUEÑO CABALLO EL PADRE ARRIBASPLATA
BENDICE  LAS CASAS QUE CONMEMORAN LOS DÍAS
SANTOS CON UN ALTAR ESPECIAL


LA PROCESIÓN COMUNITARIA EN SU ENTRADA A LA IGLESIA
PARA CERRAR CON EL ACTO EUCARÍSTICO DONDE SE SELLA
ESTE ENCUENTRO ENTRE JESÚS Y SU PUEBLO


DURANTE LA MISA EN EL INTERIOR DE LA IGLESIA SANTA GEMA

ENTREGA DE LAS OFRENDAS




Video.

Instantes breves en el que el párroco sacerdote Roger Arribasplata, recorre algunas calles de los barrios en la comunidad de Nuevo Chorrillo en Arraiján.


   



¿Qué se celebra el Domingo de Ramos?

Por: Radio María, frecuencia Argentina.

Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, que comprende la profecía del triunfo pascual de Cristo y el anuncio de su Pasión. Estos dos aspectos del misterio pascual se han de poner de relieve tanto en la predicación como en la celebración de este día .

Para una reverente y fructuosa celebración del Domingo de Ramos se debe tener presente, en primer lugar, la entrada del Señor Jesús en Jerusalén, la cual se debe conmemorar con una procesión, en la cual los cristianos celebran dicho acontecimiento, imitando tanto las aclamaciones como los gestos que hicieron los niños hebreos cuando salieron al encuentro del Señor. Esta procesión ha de ser única y debe tener lugar antes de la Misa en la que haya más presencia de fieles.Otro elemento muy importante del Domingo de Ramos es la proclamación de la Pasión. Es aconsejable que se mantenga la tradición en el modo de cantarla o leerla, es decir, que sean tres las personas que hagan las veces de Cristo, del cronista y del sanedrín.

.....


Redacción: Sacerdote Eterno
Fotos: Narcisa Olayvar.

INDULGENCIAS DURANTE LA SEMANA SANTA.

Durante la Semana Santa podemos ganar indulgencia plenaria para nosotros, o para los difuntos, cumpliendo algunas de las siguientes obras establecidas por el Magisterio de la Iglesia, con las condiciones acostumbradas:


Obras que gozan del don de la Indulgencia Plenaria en Semana Santa:



JUEVES SANTO:

– 1.- Si durante la solemne reserva del Santísimo Sacramento, que sigue a la Misa de la Cena del Señor, recitamos o cantamos el himno eucarístico del “Tantum Ergo” (“Adorad Postrados”).

– 2.- Si visitamos por espacio de media hora el Santísimo Sacramento reservado en el Monumento para adorarlo.



VIERNES SANTO:

– 1.- Si el Viernes Santo asistimos piadosamente a la Adoración de la Cruz en la solemne celebración de la Pasión del Señor.



SÁBADO SANTO:

– 1.- Si rezamos juntos el rezo del Santo Rosario.



VIGILIA PASCUAL:

– 1.- Si asistimos a la celebración de la Vigilia Pascual (Sábado Santo por la noche) y en ella renovamos las promesas de nuestro Santo Bautismo.



CONDICIONES:

Para ganar la Indulgencia Plenaria, además de haber realizado la obra requerida, se requiere el cumplimiento de las siguientes condiciones:

– a.- Exclusión de todo afecto hacia cualquier pecado, incluso venial.

– b.- Confesión sacramental, Comunión eucarística y Oración por las intenciones del Sumo Pontífice. Estas tres condiciones pueden cumplirse unos días antes o después de la ejecución de la obra enriquecida con la Indulgencia Plenaria; pero conviene que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se realicen el mismo día en que se cumple la obra.

Es oportuno señalar que con una sola confesión sacramental pueden ganarse varias indulgencias. Conviene, no obstante, que se reciba frecuentemente la gracia del sacramento de la Penitencia, para ahondar en la conversión y en la pureza de corazón. En cambio, con una sola comunión eucarística y una sola oración por las intenciones del Santo Padre sólo se gana una Indulgencia Plenaria.

La condición de orar por las intenciones del Sumo Pontífice se cumple si se reza a su intención un solo Padrenuestro y Avemaría; pero se concede a cada fiel cristiano la facultad de rezar cualquier otra fórmula, según su piedad y devoción.


UNA SERENATA PARA MARÍA DE SUS HIJOS PREDILECTOS: THE PRIESTS.


AVE MARÍA - THE PRIEST.




Compositores: Johann Sebastian Bach, Monseñor Pablo Calino, David Delargy, Charles Gounod, Mike Hedges, Sara Dorothy Herbert, Salli Issak, Eugene O'Hagan, Martin O'Hagan, Franz Schubert


Ave Maria, gratia plena
Maria, gratia plena
Maria, gratia plena
Maria dominus tecum

Benedicta tu in mulieribus
Et benedictus
Et benedictus fructus ventris
Ventris tuae, Jesus
Ave Maria

Ave Maria, mater dei
Ora pro nobis peccatoribus
Ora, ora pro nobis
Ora, ora pro nobis peccatoribus

Et tu in hora mortis
In hora mortis nostrae
In hora mortis, mortis nostrae
In hora mortis nostrae
Ave Maria

SIGNO DE CONSAGRACIÓN - EL HÁBITO ECLESIÁSTICO.



El hábito eclesiástico es un signo de consagración para uno mismo, nos recuerda lo que somos, recuerda al mundo la existencia de Dios, hace bien a los creyentes que se alegran de ver ministros sagrados en la calle, supone una mortificación en tiempo caluroso.


El sacerdote al mirarse en el espejo o en una foto, y verse revestido de un hábito eclesiástico piensa: tú eres de Dios.


Bajo la sotana, el sacerdote viste como el común de los hombres. Pero revestido con su traje talar, su naturaleza humana queda cubierta por la consagración.


El que viste su hábito eclesiástico es como si dijera: el lote de mi heredad es el Señor.


El color negro recuerda a todos que el que lo lleva ha muerto al mundo. Todas las vanidades del siglo han muerto para ese ser humano que ya sólo ha de vivir de Dios. El color blanco del alzacuellos simboliza la pureza del alma. Conociendo el simbolismo de estos dos colores es una cosa muy bella que todas las vestiduras del sacerdote, incluso las de debajo de la sotana, sean de esos dos colores: blanca camisa y alzacuellos, negro jersey, pantalones, calcetines y zapatos.


El hábito eclesiástico también es signo de pobreza que nos evita pensar en las modas del mundo. Es como si dijéramos al mundo: Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre.


La vestimenta propia del sacerdote es la sotana. Pero el clériman también es un signo adecuado de consagración, manifestando esa separación entre lo profano y lo sagrado. Aunque el hábito eclesiástico propio del presbítero sea por excelencia la túnica talar, el clériman es un hábitus ecclesiasticus y todo lo que aquí se dice a favor de la sotana, se puede aplicar al clériman. En caso de que estas hojas las lea un religioso, evidentemente, lo dicho aquí de la sotana valdrá para su propio hábito religioso.



FUENTE: porquedeboirvestidodesacerdote.blogspot.com

SAN BERNARDO DE CLARAVAL - ENAMORADO DE CRISTO Y MARÍA, Y PADRE DE LA IGLESIA.



BIOGRAFÍA

San Bernardo, abad es, cronológicamente, el último de los Padres de la Iglesia, pero uno de los que mas impacto ha tenido. Nace en Borgoña, Francia (cerca de Suiza) en el año 1090. Con sus siete hermanos recibió una excelente formación en la religión, el latín y la literatura. 


Personalidad de Bernardo


Bernardo tenía un extraordinario carisma de atraer a todos para Cristo. Amable, simpático, Inteligente, bondadoso y alegre. Todo esto y vigor juvenil le causaba un reto en las tentaciones contra la castidad y santidad. Por eso durante algún tiempo se enfrió en su fervor y empezó a inclinarse hacia lo mundano. Pero las amistades mundanas, por más atractivas y brillantes que fueran, lo dejaban vacío y lleno de hastío. Después de cada fiesta se sentía más desilusionado del mundo y de sus placeres.


A grandes males grades remedios.


Como sus pasiones sexuales lo atacaban violentamente, una noche se revolcó sobre el hielo hasta sufrir profundamente el frío. Sabía que a la carne le gusta el placer y comprendió que si la castigaba así, no vendrían tan fácilmente las tentaciones. Aquel tremendo remedio le trajo liberación y paz. 


Una visión cambia su rumbo: 


Una noche de Navidad, mientras celebraban las ceremonias religiosas en el templo se quedó dormido y le pareció ver al Niño Jesús en Belén en brazos de María, y que la Santa Madre le ofrecía a su Hijo para que lo amara y lo hiciera amar mucho por los demás. Desde este día ya no pensó sino en consagrarse a la religión y al apostolado. Un hombre que arrastra con todo lo que encuentra, Bernardo se fue al convento de monjes benedictinos llamado Cister, y pidió ser admitido. El superior, San Esteban, lo aceptó con gran alegría pues, en aquel convento, hacía 15 años que no llegaban religiosos nuevos.


La familia que se fue con Cristo. 


Bernardo volvió a su familia a contar la noticia y todos se opusieron. Los amigos le decían que esto era desperdiciar una gran personalidad para ir a sepultarse vivo en un convento. La familia no aceptaba de ninguna manera. Pero Bernardo les habló tan maravillosamente de las ventajas y cualidades que tiene la vida religiosa, que logró llevarse al convento a sus cuatro hermanos mayores, a su tío y 31 compañeros. Dicen que cuando llamaron a Nirvardo el hermano menor para anunciarle que se iban de religiosos, el muchacho les respondió: "¡Ajá! ¿Conque ustedes se van a ganarse el cielo, y a mí me dejan aquí en la tierra? Esto no lo puedo aceptar". Y un tiempo después, también él se fue de religioso. 


Antes de entrar al monasterio, Bernardo llevó a su finca a todos los que deseaban entrar al convento para prepararlos por varias semanas, entrenándolos acerca del modo como debían comportarse para ser unos fervorosos religiosos. En el año 1112, a la edad de 22 años, entra en el monasterio de Cister. Mas tarde, habiendo muerto su madre, entra en el monasterio su padre. Su hermana y el cuñado, de mutuo acuerdo decidieron también entrar en la vida religiosa. Vemos en la historia la gran influencia de las relaciones tanto para bien como para mal. 


En la historia de la Iglesia es difícil encontrar otro hombre que haya sido dotado por Dios de un poder de atracción tan grande para llevar gentes a la vida religiosa, como el que recibió Bernardo. Las muchachas tenían terror de que su novio hablara con el santo. En las universidades, en los pueblos, en los campos, los jóvenes al oírle hablar de las excelencias y ventajas de la vida en un convento, se iban en numerosos grupos a que él los instruyera y los formara como religiosos. Durante su vida fundó más de 300 conventos para hombres, e hizo llegar a gran santidad a muchos de sus discípulos. Lo llamaban "el cazador de almas y vocaciones". Con su apostolado consiguió que 900 monjes hicieran profesión religiosa. 


Fundador de Claraval. En el convento del Cister demostró tales cualidades de líder y de santo, que a los 25 años (con sólo tres de religioso) fue enviado como superior a fundar un nuevo convento. Escogió un sitio apartado en el bosque donde sus monjes tuvieran que derramar el sudor de su frente para poder cosechar algo, y le puso el nombre de Claraval, que significa valle claro, ya que allí el sol ilumina fuerte todo el día. Supo infundir del tal manera fervor y entusiasmo a sus religiosos de Claraval, que habiendo comenzado con sólo 20 compañeros a los pocos años tenía 130 religiosos; de este convento de Claraval salieron monjes a fundar otros 63 conventos. 


La Predicación de santo. 


Lo llamaban "El Doctor boca de miel" (doctor melífluo). Su inmenso amor a Dios y a la Virgen Santísima y su deseo de salvar almas lo llevaban a estudiar por horas y horas cada sermón que iba a pronunciar, y luego como sus palabras iban precedidas de mucha oración y de grandes penitencias, el efecto era fulminante en los oyentes. Escuchar a San Bernardo era ya sentir un impulso fortísimo a volverse mejor. 


Su amor a la Virgen Santísima.


Los que quieren progresar en su amor a la Madre de Dios, necesariamente tienen que leer los escritos de San Bernardo por la claridad y el amor con que habla de ella. Él fue quien compuso aquellas últimas palabras de la Salve: "Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María". Y repetía la bella oración que dice: "Acuérdate oh Madre Santa, que jamás se oyó decir, que alguno a Ti haya acudido, sin tu auxilio recibir". El pueblo vibraba de emoción cuando le oía clamar desde el púlpito con su voz sonora e impresionante. 


Si se levantan las tempestades de tus pasiones, mira a la Estrella, invoca a María. Si la sensualidad de tus sentidos quiere hundir la barca de tu espíritu, levanta los ojos de la fe, mira a la Estrella, invoca a María. Si el recuerdo de tus muchos pecados quiere lanzarte al abismo de la desesperación, lánzale una mirada a la Estrella del cielo y rézale a la Madre de Dios. Siguiéndola, no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás. Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial. 


Sus bellísimos sermones son leídos hoy, después de varios siglos, con verdadera satisfacción y gran provecho. 


Viajero incansable


El más profundo deseo de San Bernardo era permanecer en su convento dedicado a la oración y a la meditación. Pero el Sumo Pontífice, los obispos, los pueblos y los gobernantes le pedían continuamente que fuera a ayudarles, y él estaba siempre pronto a prestar su ayuda donde quiera que pudiera ser útil. Con una salud sumamente débil (porque los primeros años de religioso se dedicó a hacer demasiadas penitencias y se le dañó la digestión) recorrió toda Europa poniendo la paz donde había guerras, deteniendo las herejías, corrigiendo errores, animando desanimados y hasta reuniendo ejércitos para defender la santa religión católica. Era el árbitro aceptado por todos. Exclamaba: A veces no me dejan tiempo durante el día ni siquiera para dedicarme a meditar. Pero estas gentes están tan necesitadas y sienten tanta paz cuando se les habla, que es necesario atenderlas (ya en las noches pasaría luego sus horas dedicado a la oración y a la meditación). 


De carbonero a Pontífice


Un hombre muy bien preparado le pidió que lo recibiera en su monasterio de Claraval. Para probar su virtud lo dedicó las primeras semanas a transportar carbón, lo cual hizo de muy buena voluntad. Llegó a ser un excelente monje, y más tarde fue nombrado Sumo Pontífice: Honorio III. El santo le escribió un famoso libro llamado "De consideratione", en el cual propone una serie de consejos importantísimos para que los que están en puestos elevados no vayan a cometer el gravísimo error de dedicarse solamente a actividades exteriores descuidando la oración y la meditación. Y llegó a decirle: 


"Malditas serán dichas ocupaciones, si no dejan dedicar el debido tiempo
a la oración y a la meditación". 


Despedida gozosa. Después de haber llegado a ser el hombre más famoso de Europa en su tiempo y de haber conseguido varios milagros (como por Ej., Hacer hablar a un mudo, el cual confesó muchos pecados que tenía sin perdonar) y después de haber llenado varios países de monasterios con religiosos fervorosos, ante la petición de sus discípulos para que pidiera a Dios la gracia de seguir viviendo otros años más, exclamaba: 


"Mi gran deseo es ir a ver a Dios y a estar junto a Él. Pero el amor hacia mis discípulos me mueve a querer seguir ayudándolos. Que el Señor Dios haga lo que a Él mejor le parezca". Y a Dios le pareció que ya había sufrido y trabajado bastante y que se merecía el descanso eterno y el premio preparado para los discípulos fieles, y se lo llevó a sus eternidad feliz el 20 de agosto del año 1153. Tenía 63 años. El sumo pontífice lo declaró Doctor de la Iglesia. 


San Bernardo: gran predicador, enamorado de Cristo y de la Madre Santísima: pídele al buen Dios que nos conceda a nosotros un amor a Dios y al prójimo, semejante al que te concedió a ti. Quiera Dios que así sea.

Nota interesante: San Bernardo escribió la vida de San Malaquías quién murió en sus brazos camino a Roma.



DICHOS DE SAN BERNARDO


"Debemos amar a Dios porque Él es Dios, y la medida de nuestro amor debe ser amarlo sin medida." 

"Al conocer lo que Dios nos ha dado, encontraremos muchísimas cosas por las que dar gracias continuamente". San Bernardo


...sobre la necesidad de acudir a la Stma. Virgen:


-Si se levanta la tempestad de las tentaciones, si caes en el escollo de las tristezas, eleva tus ojos a la Estrella del Mar: invoca a María!. 


Si te golpean las olas de la soberbia, de la maledicencia, de la envidia, mira a la estella, invoca a María!


Si la cólera, la avaricia, la sensualidad de tus sentidos quieren hundir la barca de tu espíritu, que tus ojos vayan a esa estrella: invoca a María!


Si ante el recuerdo desconsolador de tus muchos pecados y de la severidad de Dios, te sientes ir hacia el abismo del desaliento o de la desesperación, lánzale una mirada a la estrella, e invoca a la Madre de Dios.


En medio de tus peligros, de tus angustia, de tus dudas, piensa en María, invoca a María!


El pensar en Ella y el invocarla, sean dos cosas que no se parten nunca ni de tu corazón ni de tus labios. Y para estar más seguro de su protección no te olvides de imitar sus ejemplos. Siguiéndola no te pierdes en el camino!


¡Implorándola no te desesperarás! ¡Pensando en Ella no te descarriarás!


Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir. Bajo su manto nada hay que temer.


¡Bajo su guía no habrá cansancio, y con su favor llegarás felizmente al Puerto de la Patria Celestial!


Amén!!



DOS SERMONES DE SAN BERNARDO


La Madre estaba junto a la cruz

De los sermones de san Bernardo, abad
Sermón, domingo infraoctava de la Asunción

El martirio de la Virgen queda atestiguado por la profecía de Simeón y por la misma historia de la pasión del Señor. Éste –dice el santo anciano, refiriéndose al niño Jesús– está puesto como una bandera discutida; y a ti –añade, dirigiéndose a María– una espada te traspasará el alma.


En verdad, Madre santa, una espada traspasó tu alma. Por lo demás, esta espada no hubiera penetrado en la carne de tu Hijo sin atravesar tu alma. En efecto, después que aquel Jesús –que es de todos, pero que es tuyo de un modo especialísimo– hubo expirado, la cruel espada que abrió su costado, sin perdonarlo aun después de muerto, cuando ya no podía hacerle mal alguno, no llegó a tocar su alma, pero sí atravesó la tuya. Porque el alma de Jesús ya no estaba allí, en cambio la tuya no podía ser arrancada de aquel lugar. Por tanto, la punzada del dolor atravesó tu alma, y, por esto, con toda razón, te llamamos más que mártir, ya que tus sentimientos de compasión superaron las sensaciones del dolor corporal.


¿Por ventura no fueron peores que una espada aquellas palabras que atravesaron verdaderamente tu alma y penetraron hasta la separación del alma y del espíritu: Mujer, ahí tienes a tu hijo? ¡Vaya cambio! Se te entrega a Juan en sustitución de Jesús, al siervo en sustitución del Señor, al discípulo en lugar del Maestro, al hijo de Zebedeo en lugar del Hijo de Dios, a un simple hombre en sustitución del Dios verdadero. ¿Cómo no habían de atravesar tu alma, tan sensible, estas palabras, cuando aun nuestro pecho, duro como la piedra o el hierro, se parte con sólo recordarlas?


No os admiréis, hermanos, de que María sea llamada mártir en el alma. Que se admire el que no recuerde haber oído cómo Pablo pone entre las peores culpas de los gentiles el carecer de piedad. Nada más lejos de las entrañas de María, y nada más lejos debe estar de sus humildes servidores.


Pero quizá alguien dirá: «¿Es que María no sabía que su Hijo había de morir?» Sí, y con toda certeza. «¿Es que no sabía que había de resucitar al cabo de muy poco tiempo?» Sí, y con toda seguridad. «¿Y, a pesar de ello, sufría por el Crucificado?» Sí, y con toda vehemencia. Y si no, ¿qué clase de hombre eres tú, hermano, o de dónde te viene esta sabiduría, que te extrañas más de la compasión de María que de la pasión del Hijo de María? Este murió en su cuerpo, ¿y ella no pudo morir en su corazón? Aquélla fue una muerte motivada por un amor superior al que pueda tener cualquier otro hombre; esta otra tuvo por motivo un amor que, después de aquél, no tiene semejante.

Oración

Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.




La castidad sin la caridad no tiene valor

De las cartas de san Bernardo, abad
Carta 42, a Enrique, arzobispo de Sens


La castidad, la caridad y la humildad carecen externamente de relieve, pero no de belleza; y, ciertamente, no es poca su belleza, ya que llenan de gozo a la divina mirada. ¿Qué hay más hermoso que la castidad, la cual purifica al que ha sido concebido de la corrupción, convierte en familiar de Dios al que es su enemigo y hace del hombre un ángel?


El hombre casto y el ángel son diferentes por su felicidad, pero no por su virtud. Y, si bien la castidad del ángel es más feliz, sabemos que la del hombre es más esforzada. Sólo la castidad significa el estado de la gloria inmortal en este tiempo y lugar de mortalidad; sólo la castidad reivindica para sí, en medio de las solemnidades nupciales, el modo de vida de aquella dichosa región en la cual ni los hombres ni las mujeres se casarán, y permite, así en la tierra la experiencia de la vida celestial.


Sin embargo, aunque la castidad sobresalga de modo tan eminente, sin la caridad no tiene ni valor ni mérito. La castidad sin la caridad es una lámpara sin aceite; y, no obstante, como dice el sabio, qué hermosa es la generación casta, con caridad,con aquella caridad que, como escribe el Apóstol, brota del corazón limpio, de la buena conciencia y de la fe sincera.


Oración

Señor, Padre nuestro, que prometiste a los limpios de corazón la recompensa de ver tu rostro, concédenos tu gracia y tu fuerza, para que, a ejemplo de san Pelayo, mártir, antepongamos tu amor a las seducciones del mundo y guardemos el corazón limpio de todo pecado. Por nuestro Señor Jesucristo.



FUENTE: Corazones.org

"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. LII: Secreto.

Mensajes de Nuestro Señor
Jesucristo a sus Hijos Los Predilectos.

("A Mis Sacerdotes" de Concepción Cabrera de Armida)

LII

SECRETO.

Si mis sacerdotes se convirtieran en Mí, si fueran otros Yo, tendrían mi atractivo divino y comunicarían pureza, humildad, luz y todas las virtudes; comunicarían Dios; y las almas y las vidas se endiosarían con lo divino de mí Ser, comunicado por el sacerdote santo. ¡Cómo cambiaría no sólo la faz del mundo, sino también el interior de los corazones! ¡Cómo se respetaría entonces a mi Iglesia santa con sacerdotes santos, unos con el eterno Sacerdote Yo, con el Santo de los santos.
¿Nos figuramos esos otros Yo en el mundo, en los altares, en el ministerio, en las predicaciones, que conmueven, enseñan, atraen y abrasan en el amor a las almas y las hacen arder por medio de mi Corazón, de la Cruz, del Espíritu Santo, para la gloria de mi Padre?.
De los mismos medios y elementos que quiero valerme en esta reacción que ya se vislumbra, que Yo espero enternecido y que mi Padre, que ya la ve presente, le sonríe y se complace en ella.
La gran palanca para apresurar esta reacción es, como he dicho, el Espíritu Santo por María. Y María está muy interesada en esta reacción por poder verme reproducido fiel y constantemente en cada sacerdote transformado en Mí, no tan solo en el Altar, sino en todos sus actos, en la Iglesia y en las almas.
Ya late tiernamente su Corazón de Madre, ya se abre más que en el Calvario para recibir en él y esconder en él a esos sacerdotes, otros Yo, convertidos en Mí, que llevan todos los rasgos de la fisonomía divina de su Hijo adorado.
María anhela verme a Mí en cada sacerdote (como debiera ser) y no tan solo en el acto sublime de la Misa, sino siempre, siempre; y si los sacerdotes la aman, deben darle gusto y reproducir en ellos lo que más ama esa Madre incomparable, a Mí, en todos los actos de mi vida y de su vida.


Voy a revelar un secreto. 
Y es que al engendrar el Padre en el seno de María por obra del Espíritu Santo, engendró Conmigo en Ella, el germen de los sacerdotes en el Sacerdote Eterno. El divino Espíritu comunicó a María una fibra divina de la fecundación de los sacerdotes futuros, engendrados en el seno del Padre, de toda la eternidad.
Por eso María es más Madre de los sacerdotes, por estar Conmigo, en su seno inmaculado, aquella fibra sacerdotal unida a mi naturaleza humana divinizada.
Y por eso María tiene mucho de sacerdote; y por eso María busca por justicia a su Jesús en cada sacerdote, concebido Conmigo en su virginal seno, al encarnar el Verbo en sus entrañas purísimas. Por eso, se les exige a los sacerdotes la pureza, por descender de la Luz del Padre y de María Virgen, Reina de la Iglesia y Madre del Sacerdote eterno, en el Verbo Encarnado, y de los sacerdotes, -germen fecundo de la Iglesia, engendrados por la divina fecundidad de la Trinidad Virgen, en el seno purísimo de una Virgen sin mancha-.
Y si los hijos deben parecerse a las madres y gozar de sus prerrogativas, ¿no se comprende que los sacerdotes deben ser como un reflejo de María, deben también ser madres, y llevar en sus almas la encarnación mística del Verbo en su Madre; y por esto, el más estricto y dulce deber de parecerse a Mí, o más bien, de transformarme en Mí?
¡Hasta dónde hemos llegado!, ¡hasta donde nadie se lo figuraba! Qué reales y certísimas consecuencias hemos sacado a la vista y que llevaba yo en el fondo de mi alma para hacerlo patente hoy, en estos tiempos en que más que nunca necesita la Iglesia de sacerdotes, transformados en Mí.
Si no conmueve a mis sacerdotes este secreto de mi alma que he querido que salga a la luz, serán hijos desnaturalizados y contristará a María semejante ingratitud.
En el calvario proclamé a María Madre universal de todos los hombres; y el privilegio particular del Padre para con mis sacerdotes, en su asombrosa fecundación divina, data del día en que el Verbo encarnó en María, aunque este designio del Padre en la Trinidad, que tuvo en cuenta eternamente a su Iglesia, no tiene principio.
Fueron concebidos, como lo fue el Verbo en María, la vocación y el ser espiritual y divino de mis sacerdotes, por la fecunda profusión del Padre, por el amor fecundo, por el amor purísimo del Espíritu Santo. Por eso el Verbo en su eterna generación nació por el amor y del amor, y el Verbo tomó en María carne por el amor, y comunicó a mi Humanidad sacratísima un ser o naturaleza humana de amor, un cuerpo de luz, de pureza y de amor, y un alma y un Corazón de amor.
Dios es amor; Yo soy Dios amor y Hombre amor. Y los sacerdotes que se transforman en Mí deben ser lo que Yo soy, luz, pureza, amor; todos caridad para derramarla en el mundo, todos Yo para formar la unidad de mi Iglesia en la Trinidad, y otros Yo para con María, más Madre de ellos que de nadie, formando en Mí un solo Jesús para amarla, glorificarla y complacerla.
¡Cómo los sacerdote deben pagar a María su ser de hijos que los engendró, a la vez que a Mí me engendró, y que en Mí nacieron y que en mi Iglesia, -imagen de la maternidad de María- se crearon, crecieron, y se hicieron dignos de sustituirme con ella por su sacerdocio y de representarme en cada acto de su ministerio.! 
Si tienen corazón y nobleza de sentimientos, si saben agradecer las fibras maternales, si aman a su Madre María, no pueden obsequiarla con mayor presente que con su transformación en Mí, que les obliga más y más por ese secreto que hoy he puesto en su corazón para que lo sepan y se rindan por amor a mi voluntad”.

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís