FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO: Necesidad del infierno.

SOBRE EL INFIERNO ETERNO

 
A algunos, que no han estudiado a fondo la Religión, les parece que siendo Dios misericordioso no va a mandarnos a un castigo eterno. Sin embargo, que el infierno es eterno es dogma de fe. Pero hemos de tener en cuenta que Dios no nos manda al infierno; somos nosotros los que libremente lo elegimos. Él ve con pena que nosotros le rechazamos a Él por el pecado; pero nos ha hecho libres y no quiere privarnos de la libertad que es consecuencia de la inteligencia que nos ha dado.
 
Jesucristo nos enseñó clarísimamente la gran misericordia de Dios. Pero también nos dice que el infierno es eterno. Cristo afirmó la existencia de una pena eterna, entre otras veces, cuando habló del juicio final: «Dirá a los de la izquierda: apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo». Y después añade que los malos «irán al suplicio eterno y los justos a la vida eterna». Es dogma de fe que existe un infierno eterno para los pecadores que mueran sin arrepentirse. Aunque Dios es misericordioso, también es justo. Dice la Sagrada Escritura: «Tan grande como ha sido mi misericordia, será también mi justicia».
 
El infierno existe, no porque lo quiera Dios, que no lo quiere; sino porque el hombre libre puede optar contra Dios. No es necesario que sea una acción explícita. Se puede negar a Dios implícitamente, con las obras de la vida. Si negamos la posibilidad del hombre para pecar, suprimimos la libertad del hombre. Si el hombre no es libre para decir NO a Dios, tampoco lo sería para decirle SI. La posibilidad de optar por Dios incluye la posibilidad de rechazarlo.
 
El gran misterio del infierno es que aunque Dios desea la salvación de todos los hombres, nosotros somos capaces de condenarnos. Dios nos ha creado libres y quiere que nos comportemos como tales. Negar la posibilidad de condenarnos es negar la libertad del hombre.
 
¿Por qué permite la existencia de su enemigo?
 
Pregúntaselo a Él: también permite tu existencia, siendo como eres malo con Él, al reírte y despreciarlo y burlarte de Él. Sin embargo, como toda criatura, buena o malo, tú y el demonio, por enemigos que queráis ser de Dios, servís para darle gloria, igual que los personajes malos de una novela, aunque odiasen a su novelista, no dejan de ser instrumentos de su gloria como Autor de una Gran Obra. Y esa es la tragedia del demonio: intenta el mal, pero de todo mal Dios puede sacar un bien.
 
Como ya hemos dicho: Dios no llena el infierno; la gente se va de cabeza con sus elecciones cotidianas, cuando endurece su corazón y dice "no necesito a Dios": finalmente llegan a una eternidad sin Dios, y a ese estado de eternidad sin Dios, más allá de la muerte, con ausencia de bien y plenitud de mal, le llamamos infierno.


FUENTE: siemprejamas.tripod.com

MENSAJES DE JESÚS EL BUEN PASTOR- MENSAJES RECIENTES - PARTE 23.

 
 
 ¡EL NUEVO ORDEN MUNDIAL PRÓXIMO A ESTABLECERSE EN LA TIERRA SERÁ EL GOBIERNO DE MI ADVERSARIO!
 
AGOSTO 10 DE 2012 – 8:10 A.M.
 
LLAMADO DE JESÚS DE NAZARETH A SU REBAÑO
 
Ovejas de mi grey, paz a vosotras.
 
La noche está cerca, la noche es tiempo de justicia. Apresuraos ovejas rebeldes, porque el tiempo se agota, no dejéis para el último momento vuestra salvación. El colapso espiritual está muy cerca y hará perder la fe de muchos tibios; millones de almas se apartarán de mi Iglesia para seguir las enseñanzas de los fundadores de la falsa iglesia, donde todo se permitirá. Será la iglesia de la perdición que llevará a las almas a la muerte eterna. ¡Oh, cuánto está sufriendo mi Vicario por mantenerse firme en la silla de Pedro!. Las intrigas y divisiones están a punto de dar su fruto; los rebeldes buscan la forma de destronar al sucesor de Pedro, para sentar al falso papa y así abrirle las puertas de la Casa de mi Padre a mi adversario.
 
¡Cuánto sufro viendo la profanación de la Casa de mi Padre, mis Sagrarios serán ultrajados y mi Cuerpo pisoteado por los seguidores de mi adversario!. Todas las Casas de mi Padre serán cerradas y mi culto diario será suspendido. Los rebeldes ocuparán mis Casas y harán reformas; sustituirán mis imágenes, las de mi Madre y mis discípulos, por falsos dioses; cambiarán la doctrina de mi Iglesia y sustituirán mi Cuerpo y mi Sangre, por un pedazo de pan y mi culto diario, por asambleas. Hijos míos, allí ya no estaré Yo, absteneos de hacer parte de estos cultos; no temáis, yo os enviaré a través de mi Madre sacerdotes fieles a Mí, que celebrarán mi Santo Sacrificio y os darán de comer y de beber el verdadero Cuerpo y Sangre del Cordero de Dios.
 
Ovejas de mi grey, sabed que cuando esto comience a suceder debéis de empezar a buscar los refugios de mi Madre y los lugares a donde refugiaros; alejaos de las cabeceras de las ciudades y pueblos, porque como bien sabéis, será el tiempo de las persecuciones. Hijos míos, muchos de vosotros seréis traicionados por vuestros propios familiares, por eso debéis de estar en comunicación conmigo a través de mi Madre y mis profetas de estos últimos tiempos, para estar instruyéndoos cada día sobre la voluntad de mi Padre. Acordaos de lo que dice mi palabra: Heriré al pastor y las ovejas se dispersarán (Mt 26,31).
 
¡Oh, cuántos de los que hoy dicen serme fieles, mañana me abandonarán y cuántos de los que no me conocen volverán a Mí!. Así se cumplirán mis palabras: Muchos últimos serán primeros y muchos primeros serán últimos. (Mc 10.31).
 
En verdad, os digo, que sólo los que perseveren alcanzarán la corona de la vida. Si os apartáis de Mí, corréis el riesgo de perderos, porque el engañador os seducirá con sus mentiras y falsas promesas y os desviará del camino para luego lanzaros al despeñadero.
 
El Nuevo Orden Mundial próximo a establecerse en la tierra será el gobierno de mi adversario. Todo aquel que no se someta a sus leyes, será perseguido, torturado e incluso perderá la vida; todos aquellos que no se dejen imponer la marca de la bestia, perderán todos sus bienes, trabajo, estudio, salud y libertad. El nuevo orden mundial se apoderará de todos los bienes de mi pueblo fiel. Habrá un censo de población a nivel mundial y la información que se recoja le servirá al nuevo orden para establecer qué población es católica y cristiana; esto con el fin de ubicarlos para luego comenzar su persecución y exterminio.
 
Mis pequeños menores de edad pasarán a manos del estado y sus padres perderán toda potestad sobre ellos. Sabed pues que cuando sea decretado el censo debéis de huir; os instruyo pueblo mío, antes de que sucedan estos acontecimientos, para que cuando lleguen ya estéis preparados y nada os coja por sorpresa y no digáis que no estabais avisados. Preparaos pues mi Iglesia Militante, porque las trompetas están por sonar de nuevo; permaneced orantes y vigilantes, porque la hora de vuestra libertad está cerca. Arrepentíos y convertíos, organizad vuestras cuentas con Dios y ponedle orden a vuestros hogares padres de familia, para que cuando llegue el tiempo de mi justicia estéis con las lámparas encendidas y despiertos como las doncellas sensatas y podáis cenar con vuestro Señor. Mi paz os dejo, mi paz os doy. Soy vuestro Maestro, Jesús de Nazareth.
 
Dad a conocer mis mensajes en todos los confines de la tierra.



¡EL CHOQUE DE DOS ASTEROIDES FORMARÁ MI GLORIOSA CRUZ!
 
AGOSTO 3 DE 2012 8:10 A.M.
 
LLAMADO DE JESÚS SACRAMENTADO A LA HUMANIDAD.
 
Hijos míos, paz a vosotros.
 
El choque de dos asteroides formará mi Gloriosa Cruz. El impacto hará estremecer la tierra y moverá su eje, haciendo que el tiempo se acorte más y más. La Santa y Divina Voluntad de mi Padre no permitirá que estos dos asteroides choquen con la tierra, porque de hacerlo, sería catastrófico para la creación y sus criaturas. Mi Padre permitirá que choquen en el espacio para mostrar a los hombres su grandeza y misericordia en bien de la humanidad; a cambio del desastre lo que verá la humanidad será la Gloriosa Cruz de su Hijo, que brillará por siete días y siete noches en el firmamento anunciando la proximidad del aviso.
 
Hijos míos, preparaos para este gran acontecimiento y no tengáis miedo; mi Gloriosa Cruz será sanación y redención para muchos, más otros la rechazarán y otros tantos dirán que es fenómeno celeste sin importancia. Los hombres de ciencia dirán que es un fenómeno cósmico como la alineación de los planetas; pero vosotros pueblo mío, sabéis que es un llamado del cielo para que os preparéis para el despertar de conciencias.
 
Hijos míos, todos los acontecimientos se han acelerado por la maldad y el pecado de esta generación impía; por eso mi Padre en su Santa Voluntad os enviará estas señales para que os reconciliéis con Dios y retoméis cuanto antes el sendero de vuestra salvación. La Trinidad Santa no quiere que se sigan perdiendo tantas almas por falta de conocimiento. Agradeced pues a mi Padre, porque grande es su amor y eterna es su misericordia, que aún sabiendo que sois una raza de dura cerviz, os dará la oportunidad de volver a El, para que así volváis a retomar el camino que os llevará a la vida eterna.
 
De nuevo os digo, preparaos hijos míos, porque vuestros ojos verán acontecimientos nunca antes vistos por ojo alguno; dichosos vosotros que a pesar de toda vuestra miseria y pecado, mi Padre os ha escogido para que mañana un resto de vosotros sea su heredad, su pueblo elegido. Orad hijos míos, con mi rosario de la misericordia, no dejéis pasar mi hora, porque grandes indulgencias estoy concediendo a las almas en este tiempo de tanta oscuridad.
 
Que mi paz os acompañe y mi bendición os proteja. Vuestro Padre, Jesús Sacramentado. El Amigo que nunca falla.
 
Dad a conocer mis mensajes en todos los confines de la tierra.
 
 
 
¡REBAÑO MIO, YA SE ACERCA LA HORA DE LA VERDAD
EL TIEMPO DE LA JUSTICIA DIVINA ESTA POR COMENZAR!
 
JULIO 30 DEL 2012 – 3:30 PM
 
LLAMADO DE JESÚS DE NAZARETH A SU REBAÑO
 
Ovejas de mi grey, paz a vosotras.
 
Rebaño mío, ya se acerca la hora de la verdad. El tiempo de la Justicia divina está por comenzar. ¡Oh! Creaturas la justa copa de la ira de Dios ya está rebosada y lista para derramarse sobre las naciones!. Ayes por doquier muy pronto se escucharan; la creación de mi Padre desde sus entrañas gemirá y la cotidianidad de los hombres en caos y desolación se transformara. La humanidad entera sabrá de la existencia de Dios.
 
Ya el tiempo no es tiempo, todo ha comenzado su transformación; muy pronto las aves huirán en desbandada anunciando que la paz en la tierra está por terminar. El pueblo de Dios que anda disperso en el extranjero a sus lugares de origen volverá. Rebaño mío, agrupaos en torno a Mi y esperad en silencio mi pronto regreso. Señales en el cielo anunciarán que mi venida está cerca; os digo, que ya mi Padre ha decretado su Santa Voluntad, de un momento a otro todo cambiara; muchos no van a tener tiempo de volver a Dios, porque todo lo dejaron para última hora, incluyendo su salvación.
 
Hijos Míos, os digo que el tiempo ya comenzó su cuenta regresiva; los días han comenzado a acortarse más y más y llegarán al límite; esa será otra señal que os anunciará que mis días están cerca. Ovejas de mi grey, orad los unos por los otros porque la tribulación que se aproxima nunca antes se había visto en la tierra. Dejad vuestras preocupaciones mundanas, porque en verdad os digo, que no quedará piedra sobre piedra de cuanto conocéis; el paso de La Justicia Divina todo lo cambiara, todo lo transformará.
 
Este mundo que conocéis ha comenzado su transformación; contemplad en silencio el despuntar de la mañana y el ocaso de la tarde; compartid en familia estos últimos días antes de que llegue la noche, porque la noche es tiempo de desolación y llanto. De nuevo os digo, ¡ay de aquellas mujeres que estén dando a luz en aquellos días, porque nadie las escuchará!. La tribulación vendrá de repente y muchos quedarán en el olvido, la tierra los sepultará y sus almas se perderán para siempre.
 
Mi Justicia Divina a muchos encontrará con sus lámparas apagadas como las doncellas necias; entonces dirán: Señor, Señor, ábrenos y yo les ponderé: os aseguro que no os conozco (Mt 25, 11-12)
 
Grandes acontecimientos que cambiaran los destinos de la humanidad están por darse, las riquezas se perderán y con ellas todos los que pusieron su confianza en ellas. La crisis de la tribulación azotará la humanidad y el flagelo del hambre a muchos devorará. ¡Oh insensatos y necios, dejad de acumular tesoros, porque nada de esto os quedará; el dinero rodará por el suelo y será basura que nadie recogerá!. Estad preparados porque todo llegará de repente, en el momento menos esperado mí Justicia tocará a vuestras puertas. Cuando la humanidad se sienta más segura es ahí, cuando más insegura estará. Dejad pues vuestras carreras y afanes mundanos, preocupaos más bien por alcanzar la meta de vuestra salvación; alistaos de nuevo os lo digo, porque el despertar de conciencias de mi Padre muy pronto estará tocando a las puertas de vuestra alma.
 
Hijos míos, el grito de guerra muy pronto se escuchará, todo está ya planeado; las naciones se alistan para la guerra y la sangre de muchos valientes enlutará la creación. No perdáis más el tiempo haciendo planes a corto y largo plazo, porque en verdad os digo, que nada se cumplirá, sólo mis palabras se cumplirán como están escritas: Cielo y tierra pasarán, más mis palabras no pasarán. Alistaos pues rebaño mío, porque las trompetas de nuevo sonarán; estad preparados y aceitad vuestras lámparas con la oración para que allanéis el camino para mi regreso triunfal. Mi paz os dejo, mi paz os doy. Arrepentíos y convertíos, porque el Reino de Dios está cerca. Vuestro Maestro, Jesús de Nazareth el Eterno Pastor de las ovejas.
 
Dad a conocer mis mensajes, ovejas de mi grey.



¡HIJITOS, NO INTERCEDERÉ MÁS PARA QUE SE AMPLÍE EL TIEMPO DE MISERICORDIA; SOLO INTERCEDERÉ POR LA SALVACIÓN DE LAS ALMAS!
 
JULIO 24/2012 1:30 P.M.
 
LLAMADO DE MARÍA SANTIFICADORA A LOS HIJOS DE DIOS.
 
Hijitos de mi corazón, que la paz de Dios esté con vosotros.
 
Muy pronto las trompetas volverán a sonar y esta vez con mayor potencia se escucharán como un llamado a la humanidad para que se prepare para la llegada del aviso. Ya es hora hijitos de que os recojáis en vuestros hogares y os refugiéis en la oración, porque en cualquier momento todo cambiará. No penséis que porque no ha pasado nada, nada sucederá; acordaos que lo escrito en la Santa Palabra de Dios se cumplirá al pie de la letra. La purificación de la creación y las criaturas está por cumplirse como está escrito.
 
Hijitos, ya mi Padre me ha pedido amorosamente que lo deje hacer su santa voluntad; como madre seguiré intercediendo por la salvación de las almas y muy especialmente por aquellas que están más apartadas de Dios. Hijitos, no intercederé más para que se amplíe el tiempo de misericordia; sólo intercederé por la salvación de las almas. En divina voluntad ya el tiempo de la misericordia se ha consumado; sólo falta el despertar de conciencias para que este tiempo se consuma totalmente. Estad preparados, porque la paz del universo muy pronto se romperá y todo comenzará a cambiar.
 
Falta muy poco para que el brazo de mi Padre se descargue totalmente; el cisma en la Iglesia llegará en cualquier momento y cumpliéndose esta profecía los demás acontecimientos se darán en cadena. Por eso hijitos, debéis de estar preparados, porque no sabéis ni el día, ni la hora, en que todo comenzará. Me embarga la tristeza al saber que muchas almas se perderán, porque no han querido atender a los llamados que el cielo les está haciendo para que se acojan a la misericordia divina; continúan en su loca carrera de desenfreno y pecado; cuando despierten de su letargo espiritual y quieran acogerse a la misericordia de Dios, va a ser muy tarde para ellas, porque la justicia divina las separará del rebaño de mi Hijo y ya no serán escuchadas.
 
Hijitos, la creación está a punto de gemir desde sus entrañas; fuego en cadena brotará de la tierra, las aguas del mar inundarán ciudades; la tierra se estremecerá y se abrirá dejando escuchar su lamento. ¡Oh criaturas, volved a Dios lo más pronto posible, porque el tiempo de misericordia está llegando a su fin!. Entonad cánticos y súplicas para que la justicia divina os sea más llevadera y podáis afrontar estos días de prueba con fe y esperanza; porque os digo hijitos, que en el tiempo de la justicia divina, vais a ser probados como se prueba el oro en el fuego. Orad conmigo hijitos mi Santo Rosario y pedid por la salvación de las almas más apartadas de Dios, para que puedan alcanzar la misericordia del aviso. Tened caridad con vuestros hermanos y socorreos mutuamente.
 
Permaneced unidos para que podáis caminar conmigo tomados de mi mano y podáis cruzar seguros el paso por el desierto de vuestra purificación. ¡Adelante mis niños, la hora está cerca, pero no temáis!. No soltéis mi rosario para que no os desviéis del camino; mi rosario es la brújula que os guiará a las puertas de la nueva creación.
 
Confiad en vuestra Madre que os ama y que no os abandonará si vosotros no la abandonáis. ¡Animo mis pequeños. Sed valientes; refugiaos en mi corazón inmaculado y todo pasará como un sueño!. Os ama, vuestra Madre, María Santificadora.
 
Dad a conocer mis mensajes, hijitos de mi corazón.
 
 

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO (PARTE 33)

LOS COLABORADORES DE DON BOSCO
 
 
SUEÑO 41 .—AÑO DE 1862.
(M. B. Tomo Vil, págs. 336-337)

[San] Juan Don Bosco aseguraba, con mucha frecuencia, que el Señor realizaría todos sus designios sobre el Oratorio sirviéndose de los jóvenes a él pertenecientes.

Don Pablo Albera recuerda una de las conferencias de aquel tiempo dada al personal, perteneciente a la incipiente Sociedad Salesiana, la cual produjo un efecto extraordinario entre los oyentes.
 
En ella contó [San] Juan Don Bosco a sus hijos que había tenido un sueño.

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Un sueño en el cual pareció verse rodeado de jóvenes y de sacerdotes. Habiéndoles propuesto que se pusiesen en camino para subir a una alta montaña que se encontraba poco distante, todos se manifestaron conformes. En la cumbre de la misma estaban preparadas las mesas para un espléndido banquete que había de ser realzado con música y otros festejos. Se pusieron, pues, todos en viaje; la subida era empinada y fatigosa, sembrada de dificultades a veces difíciles de superar y otras casi impracticables a causa del cansancio, de forma que al llegar a determinado lugar todos se sentaron.
 
[San] Juan Don Bosco también se sentó, y después de animar a sus compañeros a continuar la subida, se puso de pie y reemprendió la marcha a un paso apresurado. Pero habiéndose vuelto para ver a los que le seguían, comprobó que todos le habían abandonado, dejándolo solo. Bajó inmediatamente y fue en busca de ellos y después de reunirlos nuevamente, los encaminó otra vez hacia la cumbre áspera; pero pronto le abandonaron.
 
Entonces pensó que tenía que subir a aquella altura, no solo, sino en compañía de otros muchos. Aquella es mi meta... esta es mi misión... ¿Cómo haré para llevarla a cabo? ¡Ya comprendo!
 
Los primeros en seguirme fueron personas recogidas, virtuosas, de buena voluntad, pero a las cuales no había probado y que, por tanto, no tenían mi espíritu, no estaban acostumbrados a superar los senderos difíciles, no estaban unidos entre sí ni conmigo mediante la práctica de especiales virtudes... Por eso, me abandonaron... Pero yo pondré remedio a este fracaso... Este desengaño me causó gran amargura... Ya veo lo que tengo que hacer... Sólo puedo contar con los que fueren formados por mí... Por eso, volveré a las faldas del monte... Reuniré a muchos niños; me haré amar de ellos; los adiestraré para que sepan soportar sin desmayo pruebas y sacrificios... Me obedecerán de buena gana... subiremos juntos al monte del Señor.

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Y dirigiéndose de una manera especial a los que estaban allí congregados, les aseguró que había puesto en ellos sus esperanzas y durante un buen espacio de tiempo, les estuvo animando con palabra encendida, a que fuesen fieles a su vocación, en vista de las incontables gracias que la Virgen les concedería y del premio seguro que el Señor les tenía preparado.
 
Entre aquellos jóvenes que habían respondido prontamente y con devoto entusiasmo a la llamada de [San] Juan Don Bosco, estaba el diácono José Bongiovanni, el promotor de la Compañía de la Inmaculada, fundador y presidente de la Compañía del Santísimo Sacramento y del Clero Infantil, que fue ordenado sacerdote en las témporas del 20 de diciembre de aquel año.


EL AVEMARÍA - EL DIÁLOGO QUE APRENDEMOS DE NIÑOS PARA CON NUESTRA MADRE ESPIRITUAL.


Querida Virgen María: Cuando nos dirigimos a ti con el Ave María, te decimos las mismas palabras con las que te saludó el ángel Gabriel y con las que te bendijo Isabel; decimos que el fruto que de ti nació es Jesús y te pedimos que ruegues por nosotros en este momento y en el último momento de nuestra vida en la tierra. Sabemos que siempre nos escuchas porque eres nuestra Madre y la Madre de Dios y nos amas sin medida. No dejes que se apague nunca la lamparita de nuestra fe y de nuestro entusiasmo misionero.



EL AVE MARÍA DE LOS NIÑOS, A CONTINUACIÓN.




Haciendo clic sobre la siguiente imagen puedes encontrar una hermosa explicación acerca de cada parte de la oración "AveMaría". 



EN EL MES DE MARÍA.



IDENTIDAD SACERDOTAL - EN LA FAMILIA ESTÁ LA FORMACIÓN INICIAL DE UN SACERDOTE.

Reflexión ofrecida por Benedicto XVI durante el Ángelus del domingo 30 de agosto de 2009.

Cuando el matrimonio se dedica generosamente a la educación de los hijos, guiando y orientándoles hacia el descubrimiento del diseño de amor de Dios, preparan ese fértil terreno espiritual donde maduran las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada.




REACCIÓN DE UNA FAMILIA ANTE UN MIEMBRO CON VOCACIÓN AL SACERDOCIO
Ser sacerdote no es solo un regalo para el que recibe esta llamada, sino también para la familia a la que pertenece, de la cual ha recibido la vida y, normalmente, también la fe.

Acostumbrados a escuchar la historia de la vocación de labios del propio sacerdote, hoy la recibiremos de parte de la familia de Carlos Sánchez de la Cruz, un misionero redentorista que fue ordenado sacerdote en Madrid en abril de 2011.

Hoy vamos a escuchar cómo Graci y Gloria --padres de Carlos-- y Jesús y Javier --sus hermanos-- vivieron la vocación de Carlos cuando este fue llamado por el Señor.



[ Vídeo editado para el programa "Sal&Luz" en el canal de televisión católico María+Visión España. Emitido el 17 de noviembre de 2011: WWW.SALYLUZ.ORG - WWW.MARIAVISION.ES ]


 FUENTE: youtube.com/user/salyluzmariavision

EN EL MES DE MARÍA - MARIOLOGÍA, DOGMAS - 3



LA VIRGINIDAD DE MARÍA


María... ¿Fue siempre virgen?

Autor: P. Paulo Dierckx y P. Miguel Jordá 


¿Podemos decir que María fue siempre virgen? María... ¿Quiso esta virginidad? ¿María había pensado en consagrar a Dios su virginidad antes que viniera el ángel? ¿Qué sentido tiene la virginidad?...

¿Podemos decir que María siempre fue virgen?

Todos los cristianos aceptan a María como Madre de Jesús; pero mientras los católicos hablamos de ella como «la Virgen María», las otras religiones cristianas y muchas sectas no quieren decir ni reconocer que María es siempre virgen. Muchos dicen, simplemente, que María tuvo más hijos y por eso no pudo ser «virgen». 

En una carta anterior ya les hablé de los «hermanos de Jesús» y les aclaré que no hay ningún fundamento bíblico para decir que María tenía más hijos. En esta carta les quiero hablar, a partir de la Biblia, acerca de María siempre virgen.


La concepción virginal de María. 

El hecho de la virginidad de María en el nacimiento de su hijo Jesús se afirma claramente en la Biblia:

Mt. 1,18: «El nacimiento de Jesús fue así: Estando desposada María, su madre, con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.» 

Lc. 1, 30-35: «El ángel Gabriel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios... y ahora concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo... María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti... y el Ser Santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios.» 

Juan 1, 13: «El que nació no de la sangre, ni del deseo de carne, ni del deseo de hombre, sino que nació de Dios.» 

Estos tres textos bíblicos son testimonios sólidos para afirmar el hecho de la virginidad de María en la concepción de Jesús.


¿María quiso esta virginidad? 

El Evangelio dice que «María era una virgen desposada con un hombre llamado José» (Lc. 1, 27). Este matrimonio de María con José nos mueve, a primera vista, a decir que María no quiso esta virginidad. 

Sin embargo, el evangelista Lucas nos ofrece otros datos acerca de este compromiso matrimonial. Leamos atentamente en el Evangelio de Lucas 1, 26-38; en este relato bíblico vemos cómo Dios respeta a los hombres. El no nos salva sin que nosotros mismos queramos. Jesús el Salvador ha sido deseado y acogido por una madre, una jovencita que, libre y conscientemente, acepta ser la servidora del Señor y llega a ser Madre de Dios. 

Vers. 26: «Al sexto mes el ángel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José. José era de la casa de David y el nombre de la virgen era María.» 

San Lucas usa dos veces la palabra «virgen». ¿Por qué no dijo «una joven» o «una mujer»? Sencillamente porque el escritor sagrado se refería aquí a las palabras de los profetas del Antiguo Testamento, que afirmaban que Dios sería recibido por una «virgen de Israel.»Is. 7, 14: «El Señor, pues, les dará esta señal: la Virgen está embarazada y da a luz un varón a quien le pondrás el nombre de Emmanuel.»

Durante siglos, Dios había soportado que su pueblo de mil maneras le fuera infiel y había perdonado sus pecados. Pero el Dios Salvador, al llegar, debería ser recibido por un pueblo virgen que hubiera depuesto sus propias ambiciones para poner su porvenir en manos de su Dios. Dios debía ser acogido con un corazón virgen, o sea, nuevo y no desgastado por la experiencia de otros amores. 

Incluso en tiempos de Jesús, muchos al leer la profecía de Is. 7, 14 sacaban la conclusión de que el Mesías nacería de una madre Virgen. Ahora bien, el Evangelio nos dice: "María es la virgen que da a luz al Mesías."

Versículos 34-35: María dijo al ángel: «¿Cómo será esto, pues no conozco varón?» Contestó el ángel: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual el Santo que de ti nacerá será llamado Hijo de Dios.» 

Aunque María es la esposa legítima de José, la pregunta de ella al ángel indica el propósito de permanecer virgen. 

El ángel precisa que el niño nacerá de María sin intervención de José. El que va a nacer de María en el tiempo es el mismo que ya existe en Dios, nacido de Dios, Hijo del Padre (Jn. 1, 1). Y la concepción de Jesús en el seno de María no es otra cosa que la venida de Dios a nuestro mundo. 


¿Qué significa «la sombra» o «la nube» en este texto bíblico? 

Los libros sagrados del Antiguo Testamento hablan muchas veces de «la sombra» o «la nube» que llenaba el Templo (1 Reyes 8, 10), signo de la presencia divina que cubría y amparaba a la ciudad Santa (Sir. 24, 4). 

Al usar esta figura, el Evangelio quiere decir que María pasa a ser la morada de Dios desde la cual El obra sus misterios. El Espíritu Santo viene, no sobre su Hijo, sino que primeramente viene sobre María, para que conciba por obra del Espíritu Santo.


¿Había pensado María en consagrar a Dios su virginidad antes que viniera el ángel?

El Evangelio no da precisiones al respecto, solamente encontramos la palabra de María: «No conozco varón» o «no tengo relación con ningún varón.» (Lc. 1, 34)

Recordemos que María ya está comprometida con José (Lc. 1, 27) lo que según la ley judía, les da los mismos derechos del matrimonio, aunque no vivan todavía en la misma casa. (Mt. 1, 20)

En estas condiciones, la pregunta de María: «¿Cómo podré tener un hijo, pues no conozco varón?» (Lc. 1, 34) no tendría ningún sentido, si María no estuviese decidida ya a mantenerse virgen para siempre. María es la esposa legítima de José. Si este matrimonio quiere tener relaciones conyugales normales, el anuncio del ángel referente a su maternidad no puede crearle ningún problema. 

Sin embargo, María manifiesta claramente su problema: «pues no conozco varón.» Además esa pregunta de María permite otra traducción válida en la mentalidad de los judíos: «¿Cómo será eso, pues no quiero conocer varón?». Sin duda esta pregunta de María indica en la Virgen un firme propósito de permanecer virgen. 

Algunos tendrán dificultades para aceptar esta decisión de María y dirán que tal decisión es sorprendente por parte de una joven judía; porque es sabido que Israel no daba gran valor religioso a la virginidad. 

No debemos olvidar que en la Palestina de entonces había grupos de personas que vivían en celibato (los esenios) y con su estilo de vida esperaban la pronta venida del Mesías. Por otra parte, el celibato o la virginidad de por vida no existía para mujeres que, según la costumbre judía, por orden de su padre tenían que aceptar un matrimonio impuesto. 

Por eso la joven María que quería guardar virginidad, difícilmente podía rechazar este compromiso matrimonial impuesto. Y por eso ella había aceptado este compromiso con José, pero con la decisión de permanecer virgen. 

Como conclusión podemos decir que este texto bíblico es favorable a la voluntad de virginidad de María. 

Además está claro en la Biblia que María tenía como hijo único a Jesús y que no tuvo más hijos.


¿Qué sentido tiene la virginidad? 

María no expresa sus motivos, pero todo lo que Lucas deja entrever del alma de María supone que ella tenía motivos elevados. Por medio del ángel, Dios la trata de «muy amada», «llena de gracia», «el Señor está con ella.» Y María quiere ser su «sierva», con la nobleza que da a esta palabra la lengua bíblica: «Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí lo que has dicho.» (Lc. 1, 38) Su virginidad parece así una consagración, un don de amor exclusivo al Señor. 

Mucha gente moderna se extraña ante tal decisión de María: ¿Cómo pensaría María en mantenerse virgen en el matrimonio, especialmente en el pueblo judío, que no valoraba la virginidad? 

Incluso en las iglesias no-católicas muchas personas al leer en el Evangelio la expresión «hermanos de Jesús» concluyen sin más que María tuvo otros hijos después de Jesús. (En otra carta les he hablado claramente de este asunto y está muy claro en la Biblia que Jesús no tenía hermanos en el sentido estricto de esta palabra.)

Pero lo grave es que muchas sectas están deseosas de negar sin más la virginidad de María. ¿A qué se debe esto? 

Sin duda, a vanos prejuicios y a falta de conocimientos bíblicos. ¿O será por el prurito de buscarle «peros» y dificultades a la religión católica?

Virgen debía ser aquella que, desde el comienzo, fue elegida por Dios para recibir a su propio Hijo en un acto de fe perfecta. Ella, que daría a Jesús su sangre, sus rasgos hereditarios, su carácter y su educación primera, debía haber crecido a la sombra del templo de Jerusalén, como dice una antigua tradición, y el Todopoderoso, cual flor secreta que nadie hiciera suya, la guardó para sus divinos designios. 

Es por eso que María renunció a todo menos al Dios vivo. Y así en adelante ella será el modelo de muchos que, renunciando a muchas cosas, entrarán al Reino y obtendrán la única recompensa que es Dios.

Decimos que María no tuvo más hijos porque fue siempre virgen. La Escritura nos testimonia de una sola concepción virginal, el de Jesús. Por tanto, no habiendo más concepciones milagrosas, y no habiendo dejado de ser virgen, no tuvo más hijos.

La virginidad de Nuestra Señora está íntimamente relacionada con su sublime prerrogativa de Madre de Dios.

Decía San Bernardo que la maternidad de María es tan maravillosamente singular e incomparable precisamente porque es virginal.

Lejos de ser una prerrogativa pasajera, la virginidad de María es permanente.

Abarca todas las etapas de su vida, y en particular los momentos sagrados en que fue hecha Madre de Dios.



El dogma de la virginidad perpetua de María significa:

1º que concibió al Hijo de Dios, segunda persona de la Santísima Trinidad, virginalmente;

2º le dio a luz virginalmente;

3º permaneció virgen a lo largo de toda su vida terrena, y por consiguiente, ahora reina gloriosa como Virgen de las vírgenes.

La Iglesia expresa esto con una fórmula muy hermosa según la cual dice que María fue virgen ante partum, in partu et post partum.

Esta afirmación no es simplemente un cumplimiento piadoso; expresa la creencia universal y unánime de la Iglesia de Cristo; es una verdad revelada; está solemnemente definida como dogma.

El tercer concilio de Letrán, celebrado bajo el papa San Martín I, en el año 649, definió: “Si alguno no reconoce, siguiendo a los Santos Padres, que la Santa Madre de Dios y siempre virgen e inmaculada María, en la plenitud del tiempo y sin cooperación viril, concibió del Espíritu Santo al Verbo de Dios, que antes de todos los tiempos fue engendrado por Dios Padre, y que, sin pérdida de su integridad, le dio a luz, conservando indisoluble su virginidad después del parto, sea anatema”.


El testimonio de esta verdad lo encontramos en la misma Escritura.

Concretamente en el testimonio de San Mateo y San Lucas.

1) San Mateo (1,18-25): La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo... El Angel del Señor se apareció [a José] en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros.» Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.

San Mateo se presenta: 1) como testigo de la virginidad de María antes del nacimiento de Cristo; 2) su cita de Is 7,14, implica, por lo menos, el parto virginal; 3) si bien no dice nada sobre la virginidad de María posterior al parto, tampoco dice nada que lo niegue o lo ponga en duda.

2) San Lucas (1,26-38): Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.

San Lucas es testigo de:

–la virginidad de María antes de la anunciación (a una virgen...);

–la concepción virginal (la virtud del Altísimo te cubrirá);

–la intención de virginidad futura de María: pues no conozco varón... La expresión no se refiere al pasado, pues hubiera usado el aoristo (no he conocido varón); usa el presente absoluto (no conozco; en el sentido de no tengo intención de conocer varón). Es una referencia implícita al voto de virginidad.

Escribió Lebretón: “En este versículo la tradición católica ha reconocido el propósito firme de María de permanecer virgen, y esta interpretación es necesaria, porque, si hubiera tenido intención de consumar su matrimonio con José, no hubiera nunca hecho esta pregunta”.

Dice también Lagrange: “María quiso decir que, siendo virgen, como el ángel ya sabía, deseaba ella permanecer siéndolo, o, como traducen los teólogos su pregunta, que ella había hecho un voto de virginidad y pensaba guardarlo”.

San Ireneo defiende, por eso, el valor profético de Is 7,14 referido a la virginidad de María. Su argumento es el siguiente: Isaías señala claramente que ocurrirá “algo inesperado” con respecto a la generación de Cristo; está aludiendo claramente a una señal. Pero “¿dónde está lo inesperado o qué señal se os daría en el hecho de que una mujer joven concibiera un hijo por obra de un varón? Esto es lo que ocurre normalmente a todas las madres. Lo cierto es que, con el poder de Dios, se iba a empezar una salvación excepcional para los hombres y, por tanto, se consumó también de una manera excepcional un nacimiento de una virgen. La señal fue dada por Dios; el efecto no fue humano”.

La creencia firme de Occidente en la virginidad corporal de María se resume en la expresión “Virgen María” y se recoge en esta forma ya en el siglo II, en la forma romana del credo, como vemos, por ejemplo, en Hipólito: “Creo en Dios Padre todopoderoso y en Jesucristo, Hijo de Dios, que nació de María virgen por obra del Espíritu Santo”.

Ireneo tiene una frase hermosa para referirse al parto virginal: Purus pure puram aperiens vulvam: el Puro [Verbo Puro] con pureza abrió el seno puro [de su madre].

Y él mismo compara el nacimiento de Cristo de María con la formación de Adán del suelo virgen y sin surcos.

San León dice que es la limpieza de Cristo la que mantuvo intacta la integridad de María.

Y San Zeón lo proclama: “¡Oh misterio maravilloso! María concibió siendo una virgen incorrupta; después de la concepción dio a luz como virgen, y así permaneció siempre después del parto”.

San Jerónimo resume la fe de la Iglesia escribiendo contra Joviniano: “Cristo es virgen, y la madre del virgen es virgen también para siempre; es virgen y madre. Aunque las puertas estaban cerradas, Jesús entró en el interior; en el sepulcro que fue María, nuevo, tallado en la más dura roca, donde no se había depositado a nadie ni antes ni después... Ella es la puerta oriental de la que habla Ezequiel, siempre cerrada y llena de luz, que, cerrada, hace salir de sí al Santo de los santos; por la cual el Sol de justicia entra y sale. Que ellos me digan cómo entró Jesús (en el cenáculo) estando las puertas cerradas... y yo les diré cómo María es, al mismo tiempo, virgen y madre: virgen después del parto y madre antes del matrimonio”.

Bajo su protección amorosa y eficaz pongamos, pues, nuestra castidad.


Consideración final. 

Para un hombre o una mujer creyente, no es cosa excepcional renunciar definitivamente al sexo, es decir, a tener relaciones sexuales. 

Hay un sinnúmero de ejemplos de jóvenes que, desde muy temprano, han intuido que este camino evangélico es un camino más directo para acercarse mejor a Jesús: Sor Teresa de Los Andes, el Padre Hurtado y tantos otros. 

¿Acaso María era menos inteligente que ellos o menos capaz de percibir las cosas de Dios? ¿No podía ella captar por sí misma lo que dirá Jesús respecto a la virginidad elegida por amor al Reino? (Mt. 19,12) Y después de ser visitada en forma única por el Espíritu Santo, que es el soplo del amor de Dios, ¿necesitaría María todavía las caricias amorosas de José? 

Si la historia de la Iglesia nos proporciona tantos ejemplos del amor celoso de Dios para quienes fueron sus amigos y sus santos... ¿Cómo iba a ser menos para aquella mujer, María, que fue «llena de gracia»? 

¡Qué torpeza inconsciente son las sinrazones de aquellos que se olvidan de la Tradición de los Apóstoles, la cual proclama que María fue y permaneció siempre virgen! 

Rechazar la virginidad de María... ¡qué manera de rebajar las maravillas de Dios! 

María deseaba ser totalmente de Dios y con el «sí» de la Anunciación ella se consagró total y exclusivamente al plan de Dios: «He aquí la sierva del Señor, hágase en mí conforme a tu palabra.» (Lc. 1, 38) 

Realmente es incomprensible la fobia de algunos de nuestros hermanos evangélicos que tratan de denigrar y rebajar la dignidad de María. Nunca predican sobre ella, y en repetidos casos han destruido sus imágenes. 

Nosotros debemos tener bien fundamentado nuestro culto y veneración por María y tenemos que seguir proclamando sus alabanzas, tal como ella ya lo anticipó en el canto del Magnificat. 

Por otra parte, María aparece unida a Jesús en la encarnación, en el nacimiento, vida, pasión y muerte de su Hijo Jesús y también en la primitiva Iglesia. Ahora bien, el mismo Jesús dice: «Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre.» 

Honremos pues a María y redoblemos nuestros esfuerzos por quererla, por nosotros y por quienes la desconocen.



Décima del Canto a lo Divino:

Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial princesa
Virgen sagrada María
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón,
mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.



FUENTE: es.catholic.net

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís