FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

HERMANA GLENDA -






Glenda Valeska Hernández Aguayo (Parral, Chile, 5 de enero de 1971) es una cantautora chilena con nacionalidad española, de música cristiana contemporánea, conocida como la "Hermana Glenda". Lleva 20 años como consagrada al Señor y 10 años dedicada a la evangelización con la música. Es teóloga por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y psicóloga por la Universidad Pontificia de Salamanca. Su ciudad natal la declaró "Servidora Ilustre" en el año 2003. Actualmente reside y trabaja en España aunque es conocida internacionalmente, especialmente en el ámbito de la música católica.

Nació en Parral, hija de los profesores Erasmo Hernandez Troncoso y Graciela Aguayo Sobarzo. Ella es la segunda de cuatro hermanos, ellos llamados Orielle, Leonardo y Grace. Realizó la mayor parte de sus estudios en Linares; de segundo a cuarto de primaria (enseñanza básica en Chile) estudia en el Colegio de la Providencia, dirigido por una congregación de monjas canadienses; y el séptimo y octavo básico en el Colegio María Auxiliadora, dirigido por las religiosas salesianas. La enseñanza media (bachillerato) la cursó en el liceo B 27 de la Ciudad de Linares.

Fue una adolescente muy inquieta, perteneció a la Cruz Roja, fue ecologista, presidenta del centro de alumnos de su liceo e incluso deportista de vóleibol y atletismo. Para sus cercanos la reconocían por tener un carisma y simpatía especial que siempre la hicieron popular en los colegios por donde estuvo. También en esos años comienza a cantar junto con otras dos amigas en los festivales y actos de su liceo y ciudad.



Su acercamiento al cristianismo


Glenda comenzó a participar de la misa dominical de la catedral de la ciudad de Linares, donde se hizo conocida y esperada su participación en la eucaristía. En esta época el hoy emérito Obispo de Linares Carlos Camus Larenas, le solicitó que le grabara un casete con todas las canciones que interpretaba tanto en misa como en las adoraciones eucarísticas. Tiempo después, cuando Glenda ya era consagrada y estaba estudiando en Roma, el Obispo Camus se encontró con ella y le hizo recordar ese detalle, el cual para Glenda significó un signo más de que su Iglesia bendecía su ministerio de evangelización con la música.

En 1985, a la edad de 14 años, decide conocer más de cerca la persona de Jesucristo, a contracorriente de su padre y del ambiente que se vivía en el Liceo donde ella cursaba la enseñanza media (o bachillerato), en el cual había muy pocos estudiantes católicos. Todo el ambiente que la rodeaba la inducía a conocer otras creencias religiosas y filosóficas distintas al cristianismo católico; a esa edad también realiza sus primeras composiciones: Canciones de amor para su novio y más tarde canciones que le nacían del encuentro con Dios.

Comenzó a cantar en la misa dominical de la Catedral de su ciudad y, a través de este ministerio, poco a poco se va acercando a Dios. Glenda cuenta que poco a poco, iba entendiendo lo que iba cantando. Se quedaba mirando la cruz después de misa y le preguntaba al Señor: ¿Es verdad que has muerto por mí?, ¿Qué sentido tiene la vida?, ¿Por qué?...

Al ganar en un festival diocesano de música, recibe como premio una Biblia, por cuya lectura tuvo su primera experiencia de encuentro personal con el Señor. Después de la misma se decide a trabajar en la antigua cárcel de mujeres de Linares, aunque primero le fue negada la entrada porque a penas tenía 15 años, Glenda insistió y no pudieron impedirle realizar sus primeras experiencias apostólicas entre los que más sufren. Glenda buscaba comunicar su experiencia de Dios: "¿Por qué yo experimento el amor que Dios me tiene y los demás no?". Esta inquietud la movía a entregarse y dar a conocer a Dios a todos, en especial a sus compañeros de liceo y de ciudad.

A Glenda la marcaron muchas personas, pero sin lugar a duda en esa época adolescente, don Carlos Camus, su Obispo, influyó notablemente en su sensibilidad pastoral. Fue un Obispo muy misionero, visitó todos los rincones de la diócesis a quién el mismo le dio forma y consistencia. Fue uno de los primeros Obispos que arriesgando su vida se enfrentaron abiertamente a la dictadura de Augusto Pinochet Ugarte. Estuvo muchas veces amenazado de muerte y calumniado. Incluso en cierta ocasión al salir de misa donde Glenda estuvo presente, la asamblea hizo una cadena humana para proteger al obispo de posibles ataques de los militares del régimen. Glenda fue así influenciada por el profetismo de don Camus en decir la verdad y de enfrentarse con los poderosos para defender a los más débiles.



Su vocación

Luego de esta primera llamada a la fe cristiana, comienza a nacer en Glenda el interés por una vida de consagración completa a Dios. Miraba a las personas consagradas que iban apareciendo en su camino y pensaba: ¡qué fantástico debe ser vivir sólo para Dios! Un día siguió, sin ser vista, a una consagrada y hasta se atrevió a tocarle el borde de su hábito, "quería saber cómo era".

Encuentra a Jesucristo cuando solo tenía 15 años. Fue una experiencia con la Biblia. Ella cuenta que después que se la ganó como premio en un festival diocesano de música, la leía todos los días. Un día como esos, Dios se hizo presente y abrió los ojos de su mente y de su corazón como a los peregrinos de Emaús. Entonces, reconoció al Señor, experimentó y gustó de su presencia y de su amor. Ella nos dice que fue tan grande esa experiencia que cambió por completo su vida. Comienza a dedicarse a comunicar esa experiencia en el apostolado y a la profundización de la misma en la oración. Luego recibe una segunda llamada del Señor. El Señor le pedía dejar su familia, su país, su ambiente, su novio..¡posponerlo todo! y entregarse en cuerpo y alma a servir al Señor. Decide entonces, después de años de lucha y discernimiento, consagrar su vida a Dios. En 1988, Glenda da el paso definitivo, aunque confiesa que tuvo dolor, dejar a su novio y entra en las Hermanas de la Consolación. "Eso es lo que siempre he hecho en mi vida -dice Glenda-: consolar, y eso es lo que quiero seguir haciendo". Lleva 20 años consagrada al Señor e intenta "hablar al corazón del hombre", consolando a los demás con el mismo consuelo que de Dios recibe.

Vive sus primeros años de formación en Chile. En 1991 se traslada a Buenos Aires, Argentina y luego reside en Tucumán, al norte de ese país, trabajando como misionera, completamente dedicada al anuncio del Evangelio entre los jóvenes más pobres. Durante años de intenso apostolado en Argentina acompañó a numerosos jóvenes en el descubrimiento de su vocación personal, todavía hoy la recuerdan. Luego Glenda viaja a Roma para estudiar teología en la Pontificia Universidad Gregoriana. Realiza también un servicio en la secretaria de Estado del Vaticano, como secretaria del Óbolo de San Pedro. En el año 2000 es enviada a España y comienza sus estudios de psicología en la Universidad Pontificia de Salamanca, de la que ahora es doctorada. Dios y el ser humano, son sus dos grandes pasiones a quienes les dedica largas horas de oración y estudio. En Europa, la labor de Glenda se ha centrado sobre todo en la evangelización. Ha recorrido casi toda España anunciando al Señor Jesús y provocando a los jóvenes españoles a tener de verdad un encuentro con Cristo.

La Hermana Glenda recibe una segunda llamada, dentro de la gran llamada a la vida consagrada que vive desde hace 20 años. Al igual que Madre Teresa de Calcuta que dejó su colegio para responder a otra llamada recibida, la Hna Glenda, dejando su vida normal como religiosa dedicada sobre todo a la enseñanza, se pone bajo obediencia del Obispo de Terrassa en Barcelona, España, para dedicarse por completo al anuncio del Evangelio por el mundo entero. Su superiora general y ella, ven que Dios está hablando y que para responderle ella necesita de un marco canónico más amplio, que le permita responder a la llamada de Dios a la "evangelización de los pueblos" que desde hacía años, a través de muchos signos, el Señor le pedía. Por eso después de conversar su Superiora y su nuevo "superior", el Obispo Diocesano, la Hna Glenda hace el cambio al "Ordo Virginum", la forma más antigua de consagracion de la mujer en la Iglesia.

Esta forma de Consagración le permite dedicarse a sus viajes misioneros, llevando la Palabra de Dios por medio de la predicación y la música, más allá de las obras propias de un instituto religioso: Colegios, hospitales, asilos de ancianos, etc. En esta forma de vida "Consagrada", no se hacen votos, sino que se recibe una "solemne consagración" por parte del Obispo, quien entrega a la consagrada 3 insignias que resumen su vida y misión: VELO, signo de su pertenencia a Dios y su servicio a la Iglesia (uso opcional, según sea conveniente o no para la misión de cada consagrada, ya que esta vocación permite ejercer un carisma particular y no grupal a diferencia de las órdenes religiosas femeninas); reciben también el Anillo, signo de su responsalidad con Cristo y el Libro de la Liturgia de las horas para que viva una vida de oración y servicio, según sea su carisma particular.

Actualmente en el mundo hay mas 5.000 consagradas en el Ordo Virginum que viven su consagración a Dios de variadísimas maneras: las hay que trabajan en un banco u oficina, sin que nadie sepa su "consagración solemne", hasta otras expresan de una forma más visible su Consagración llevando el velo, cruz y otros signos religiosos, según sea oportuno para la misión que realizan. En esto se rigen por los respectivos Directorios diocesanos y con el permiso del Obispo Diocesano.

En un mundo necesitado de "signos visibles que hablen de Dios y de la Consagración a El y a la Iglesia, la Hna Glenda, con el permiso de su Obispo, ha optado por continuar con la "visibilidad de su consagración", ya que es acorde a la misión que hoy por hoy realiza. "Estamos agradecidos con Dios y con la sabiduría de la Iglesia, que permite a la mujer desde el Ordo Virginum poder ejercer tantos y tan variados carismas y apostolados, con tantos tipos y grados de visibilidad de la Consagración a Dios." Desde ya encomendamos la vida y misión que Dios a pedido a la Hna Glenda a la "Virgen María, y a las vírgenes: Santa inés, Marcelina y tantas otras, que desde los tiempos apostólicos han sabido dar testimonio de un amor de predilección esponsal por el Señor, en lo escondido del día a día, o en la máxima visibilidad social de sus desposorios con Cristo, su Esposo.


Su actividad musical

Aunque grabó su primer trabajo musical en 1998 (A solas con Dios), en el 2002 comenzó sus viajes de apostolado por el mundo. En ese año, la hermana Glenda participa en la XVII Jornada Mundial de la Juventud en Toronto, cantando "Nada es imposible para Ti", mientras el Papa Juan Pablo II repartía la comunión. Esa experiencia con el Papa y ver su ardor misionero, a pesar de su enfermedad, movió a Glenda a comenzar desde ese año grandes y pequeños conciertos por toda España, Italia, Alemania, Estados Unidos, Panamá, Costa Rica, Cuba, Argentina, Chile, Colombia, y el concierto-oración realizado el Domingo de Resurrección en Santo Domingo (República Dominicana) en abril

del 2006 por invitación del cardenal de esta ciudad para más de 25.000 personas en el estadio de esa ciudad; estuvo de gira en México entre octubre y noviembre del 2009 de acuerdo a su portal de Internet. Actualmente desde la "Fundación consuelen a mi pueblo" se dedica intensamente a la Evangelización de los Pueblos. En su música se refleja una hermosa síntesis de teología, psicología y espiritualidad que tocan misteriosamente el corazón de los oyentes y lo llevan a un encuentro profundo con el Dios Vivo. En su amplia discografía podemos orar desde textos del Génesis hasta el Apocalipsis. El don que Dios le ha dado le permite expresar en sus canciones una verdadera síntesis entre Razón y Fe.


PARA TÍ TODA MI MÚSICA, SEÑOR ---- VIDEOS...


Para Ti, toda mi música - 




Letanías a la Santísima Virgen María - 





FUENTES:
hnaglenda.org
coveralia.com
youtube.com/user/romereportsesp

EL PUDOR

El pudor es una virtud innata en toda persona que“reconoce el valor de su propia intimidad y respeta la de los demás. Mantiene su intimidad a cubierto de extraños, rechazando lo que puede dañarla y la descubre únicamente en circunstancias que sirvan para la mejora propia o ajena”. (1)

Dicho en otras palabras, el pudor es la virtud que nos enseña a descubrir y a preservar nuestra propia intimidad. Es el respeto por la persona y su misterio. Es la tendencia y el hábito de conservar la propia intimidad a cubierto de los extraños y tiene una nota esencial: no mostrar lo que debe permanecer escondido.

El pudor es la piel del alma que, cuando es invadida o avasallada, nos produce vergüenza. Es por eso que el extraño no debe pasar a través de este espacio que resguarda y protege nuestra intimidad, y cuando se nos acerca más de lo debido (ya sea física o espiritualmente) nos genera violencia. A esto responde la necesaria distancia y espacio, aún en el trato con el prójimo, que debe ser cortés, gentil y amable pero hidalgo y no vulgar. Hidalgo, porque demostramos que somos alguien, con pertenencia a un hogar o a una familia determinada, que somos hijos de “alguien”, (por más sencilla y humilde que sea nuestra familia pero será la nuestra), y porque no estamos accesibles para el común, para cualquiera, como transmitimos con la vulgaridad de la excesiva familiaridad, del tuteo y del besuqueo indiscriminado con todo el mundo.

Existe un pudor interno que atañe al mundo de los sentimientos y otro pudor externo que se refiere al cuerpo. Ambos enseñan todo sobre el mundo de la delicadeza y parten de la virtud de la templanza. El pudor va ligado a nuestra propia intimidad, que es la zona reservada de cada uno. Constituye el núcleo más hondo y arraigado de nuestra personalidad, de lo que nos pertenece, de ese mundo interior que nos hace ser personas únicas e irrepetibles por nuestro ser. La supresión de la intimidad, a su vez, implica masificación y quedamos convertidos en cosas, destruyéndonos como personas.

El pudor es además la conciencia que tenemos de la propia intimidad, de que la sexualidad humana es la sede, la morada, de un misterio que no puede ser desvelado a cualquiera, de ahí que naturalmente rechace el mostrar lo que debe permanecer velado. “Existe un pudor instintivo, ligado a la constitución psicológica del hombre y por tanto universal, que se manifiesta como sentimiento de miedo, de vergüenza, ligado de algún modo a la emoción sexual.” (2)

La castidad y la virginidad siempre exigirán al pudorcomo aliado y guardián. Lo necesitarán como un radar que detectará y las protegerá de los peligros. Ambas virtudes necesitarán de la virtud del pudor para generar el clima propicio “para protegerse”. El pudor, a su vez, necesitará de la pequeña virtud dela modestia como aliada, que le indicará los primeros pasos que no deben darse para no caer.

“El pudor en cubrir el propio cuerpo significa que el propio cuerpo se tiene en posesión que no está disponible para nadie más que para uno mismo. Que no se está dispuesto a compartirlo con todo el mundo y que, por consiguiente, se está en condiciones de entregarlo a una persona o de no entregarlo a nadie”. (3)

Este debiera ser el sentido por el cual la desnudez de su novia o su mujer no debiera serle indiferente al novio o al esposo. Porque si ella pudorosamente se posee a sí misma será para entregarse a su propio marido, mientras que si se desnuda fácilmente o circula semi desnuda ante los extraños está tácitamente convocando “a más” a todos los demás, lo cual desde siempre fue una actitud sólo reservada a la prostitución. Si los hombres se mantienen fieles a su naturaleza, la desnudez femenina los tiene que conmover. Si no se conmueven, ni con la mujer propia, ni con la ajena, habrá que alarmarse.

Los mandamientos sexto y noveno fueron dados por Dios para contribuir a que las personas sean más dueñas de sí mismas en el recto uso del sexo, ayudándolas a ordenarse, a elevarse y preservar las sanas costumbres de los pueblos. De ahí que educar en el sentido del pudor signifique educar en el resguardo de la propia intimidad, del modo de vestir, del modo de hablar, de la modestia de los gestos y los movimientos corporales. Una conciencia bien formada, serena, vigilante, equilibrada y consciente de las consecuencias de sus actos, defenderá la dignidad e intimidad del hombre en una actitud de respeto, no sólo hacia el propio cuerpo, sino hacia el de los demás. De lo contrario, despreciando estos dos mandamientos, los hechos nos demuestran que las personas se embrutecen y se degradan peor que las bestias, ya que el ser humano es el único ser creado que puede vivir debajo de su condición. Los animales, por ejemplo, no pueden. La vaca nace como vaca, crece como vaca, se desarrolla como vaca y muere como vaca. No puede ni elevarse ni degradarse debajo de su condición de vaca como fue creada. “Se dice que una persona no tiene pudor cuando manifiesta en público situaciones afectivas o sucesos autobiográficos íntimos y en general cuando se comporta en público de la manera en que las demás personas suelen hacerlo solamente en privado. Así, hay determinadas formas de comportamiento que se consideran anormales en la vía pública y se consideran adecuadas dentro del recinto doméstico, y otras que ni siquiera se consideran correctas dentro del recinto doméstico en presencia de “los íntimos” y requieren la soledad más estricta. Por ejemplo, para llorar, una persona preferirá su casa a la calle y, aún más, antes que la sala de estar elegirá la soledad de su habitación. Del mismo modo un sujeto normal no puede pasearse en pijama por la vía pública sin que resulte chocante para él mismo y sí puede hacerlo por los pasillos de su casa. Sin embargo, en el momento de desnudarse, tampoco estos resultarán adecuados y elegirá la soledad más estricta. Se podrían seguir amontonando ejemplos, pero con los aducidos hasta ahora es suficiente para percatarnos de que“pudor” es la “tendencia a mantener la propia intimidad a cubierto de los extraños”.

La “intimidad puede quedar protegida o desamparada en función del lenguaje, del vestido y de la vivienda”. (4)

Intimidad y vivienda. El hombre construye una casa no sólo para protegerse del clima sino que necesita proteger su propia intimidad, necesita sentirse seguro y protegido en un ámbito que le sea propio. Uno no invita a pasar a su casa a cualquiera porque naturalmente resguarda su propia intimidad, su lugar íntimo. De ahí que nuestra casa sea nuestro lugar más reservado. La tendencia, a su vez, que tenemos de cuidar nuestro hogar y mantenerlo limpio y acogedor también atañe a la virtud del pudor, porque intentamos darle a los demás lo mejor de nosotros mismos. La ausencia de pudor en nuestro hogar se refleja con descuido de nuestra propia intimidad, porque demostramos que nuestra intimidad ya no nos pertenece, sino que la hemos “abandonado”.

Cuando abrimos las puertas de nuestra casa a cualquiera no estamos preservando nuestro hogar, sino que lo estamos abriendo y exponiéndolo a todos, sin discernir quién debe compartir nuestra intimidad y quién no. Esta moda hoy en día comienza desde los jardines de infantes y los colegios, en donde se ha impuesto como obligación, (porque la moda así lo impone), el invitar a todo el curso a los cumpleaños, sin elegir, sin seleccionar quienes pueden ser buenas o malas compañías para nuestros hijos. A lo sumo, siempre podremos mandar una torta al colegio para compartir y festejar ese día con todos los compañeros de curso.

Por otro lado, cuando nos enteramos, a su vez, que alguien que ha sido nuestro huésped murmura o critica nuestra casa o algo de nuestra intimidad lo vivimos mal, como una traición, (que lo es), porque le hemos brindado lo máximo de nosotros mismos. De ahí que nos sea más fácil criticar a una persona en público que criticarle su propio hogar íntimo y hospitalidad que nos ha brindado, porque naturalmente percibimos nuestra bajeza en hacerlo. Igualmente un robo en nuestro hogar tiene la sensación de la violación de nuestra intimidad, al ser violentado por la fuerza lo que creíamos nos pertenecía en exclusividad.

Intimidad y vestido. El pudor cuida el misterio de las personas, de su amor y de su intimidad. Nace con el despertar de la conciencia frente al pecado, como le pasó a Adán en el Paraíso. Antes de pecar, Adán estaba tranquilo en su desnudez, pero después de la caída, sintió vergüenza. La naturaleza ya había sido violentada. A partir de ahí, el pudor consistirá en rehusar a mostrar lo que tiene que estar escondido. Las formas varían de una cultura a otra. El pudor de cubrir nuestro cuerpo significa que lo poseemos y que no está a disposición de nadie más que de nosotros mismos, que no estamos dispuestos a compartirlo con todo el mundo y lo podemos compartir con alguien, o con nadie, según nuestra decisión. Este es el argumento más atacado, porque se dice que nuestro cuerpo es la señal de la libertad, lo que no es así. La pérdida del pudor no nos hace más libres sino más manipulables, más fáciles de caer porque nos arranca los principios y valores que nos protegían como las capas de la cebolla.

La moda (desde la infancia) debiera responder a la exigencia de custodiar la intimidad personal sin estar reñida con el buen gusto y la elegancia. La persona debiera vestirse resguardando ante los demás la “propiedad” de su cuerpo, protegiéndolo y conservándolo para ser entregado, (en caso de matrimonio), a la persona elegida a compartir con nosotros la vida. Una persona pudorosa elegirá las telas, los distintos modelos de vestidos, los escotes, las transparencias, las posturas, los modales y el lenguaje que más resguarden su intimidad. Utilizará el vestuario del club o el camarín de negocio para desvestirse detrás de la cortina, no exponiéndose gratuitamente delante de la vendedora o la cuidadora del vestuario. Si tiene cita con el médico elegirá la ropa interior más adecuada y más discreta posible. Si tiene que internarse para una operación o si tiene que compartir con alguien, (una amiga, o un familiar), el cuarto no se paseará desvestida violentando tal vez a la otra persona con su desnudez. El pudor en el hombre y en la mujer es natural, y es la sociedad moderna quien le impone lo contrario a través de las modas desde la infancia. La ropa interior impuesta con talle bajo desde la más tierna edad, los pantalones de tiro bajo para que se les vean los calzoncillo a los varones, los breteles de los corpiños que se usan expuestos a propósito y los trajes de baño y bikinis minúsculos. Todo tiende a bajar la guardia, a erosionar el pudor, a eliminar la diferencia entre la intimidad, (ropa íntima para uno), y lo que es público, (ropa de vestir para todos).

La complicidad y el instrumento de la moda en la revolución cultural no son para menospreciar sino para destacar. Satán, que conoce muy bien a quien ha de perder, ha puesto sus cañones en primer lugar en desvestir a la mujer para degradarla. La moda provocativa siempre será además una responsabilidad ante Dios ya que incita a otros a pecar. Es la sociedad moderna quien, a fuerza de desvestir hasta el máximo a la mujer, ha atentado contra la natural virilidad y respuesta del varón que, (con la naturaleza ya atrofiada), lee tranquilo e indiferente el diario en la playa rodeado de mujeres prácticamente desnudas… Es la revolución sexual que, como un instrumento más de la revolución anticristiana, al odiar al hombre intenta destruirlo.

Intimidad en el lenguaje. Dijimos que el pudor es la virtud que nos socorre para preservar la intimidad de toda la persona, no sólo la física. Nuestra intimidad engloba un conjunto de emociones, sentimientos y estados de ánimo que constituyen la vida afectiva de la persona. Las personas comunicamos intimidad por medio del lenguaje. Nuestra interioridad es tan delicada, que debemos seleccionar a quien consideramos que serán merecedoras de nuestras confidencias y que no harán mal uso de ellas publicándolas. Aún en los sentimientos nobles y buenos, sentimos muchas veces pudor de revelarlos, como nos sucede a veces al decirle o al no poder decirles a personas que queremos (como padres, hijos, hermanos o amigos) que los amamos. Decimos que una persona no tiene pudor de su intimidad cuando cuenta indiscriminadamente su vida íntima haciéndola de dominio público. Hoy en día, copiando los medios de comunicación, uno escucha las intimidades más grandes en las conversaciones ajenas (que ya no son privadas sino públicas) ya sea en la oficina, el colectivo, las confiterías, las peluquerías, los vestuarios de los clubs o hasta en las reuniones sociales. A medida que perdemos el sentido de la existencia del alma perdemos también el sentido del cuerpo que es lo que sucede en las discotecas. Con el ruido ensordecedor no se puede hablar. La discoteca es el lugar de los cuerpos sin alma, donde todo está calculado para hacernos bajar las defensas, (porque el ser humano posee naturalmente defensas que lo alertan), y perder la noción y el sentido de lo que está bien y de lo que está mal. El volumen de la música cierra algunos canales de comunicación como el verbal, y abre otros: el de los sentidos. Se estimula el baile, se evidencia el cuerpo, se encienden los sentidos. Y se nos expropia de nuestra propia identidad, de nuestra intimidad, de nuestro misterio, de nuestros valores inculcados, de nuestra historia familiar y personal. En la discoteca, ante la imposibilidad de comunicarnos, de conocer nuestra intimidad espiritual, de conversar y transmitir nuestras inquietudes y anhelos más profundos, prevalece lo puramente físico.

“Se debe educar en el pudor con prudencia. Una educación demasiado estrecha en este campo multiplicaría las dificultades y no haría sino agravar la inquietud y el malestar de los adolescentes y de los jóvenes. Es un hecho innegable que, mediante una educación demasiado rígida, los siglos pasados llevaron el pudor a terrenos en los que no entra para nada y de esta manera hicieron ver el mal en todas partes. Lamentablemente este tipo de “mala educación del pudor” no puede causar sino reacciones contrarias, es decir, conducen a la impudicia. Educar en el pudor significa, pues, al mismo tiempo que cultivarlo, también defenderlo de toda mezquindad que tan fácilmente se confunde con el pudor. Justamente la falsificación del pudor tiene un nombre y éste es pudibundez. Se denomina así al pudor desequilibrado o excesivo, causado en general por una falsa educación. La pudibundez no hace a las personas castas sino caricaturas de la castidad.” (5) La angustia, la inseguridad, la soledad física y espiritual, la soledad interior, la falta del sentido de la vida, el anhelo profundo de ser amado del hombre moderno lo ha llevado a disgregar su ser interior. El hombre ya no sabe quién es. La moral ya no rige su conducta ni lo orienta el sentido del deber.

Los jóvenes hoy encuentran normales cosas que durante siglos fueron consideradas propias de la “mala vida”. Espectáculos obscenos gratis, en vivo y en directo en cualquier espacio público de la ciudad. Las relaciones sexuales son generalmente provocadas por la parte femenina. Los anticonceptivos han fomentado el uso indiscriminado del sexo. El SIDA mentirosamente se combate con preservativos y todo esto lleva a toda una cultura de la genitalidad. La liberación sexual, especialmente para la mujer, quien se ha sacudido de “la opresión del varón” también ha “sacudido” el pudor. Al quedarse sin pudor, se ha quedado sin la virtud mediante la cual la mujer manejaba prácticamente la medida de la relación con el varón mediante el cortejo, la seducción y el romanticismo. Todo un mundo de delicadezas y emociones profundas.

Los famosos reality shows de la televisión son la expresión más alarmante y manifiesta de la degradación humana (llamada procacidad) en donde la supresión del pudor es total. Desde un principio el hombre muestra una intimidad inhumana a niveles impensables de degradación y pura pornografía. No sólo se hace todo explícito, sin ocultar nada, sino que se actúa de manera impensable en la forma de vivir y comportarse de las personas sanas. Convertidas y degradadas en la animalidad, ya no se poseen a sí mismas sino que se abandonan.

Para recuperar el pudor que no se tiene o que se ha perdido hay que empezar por entender que la persona no es igual que un animal. Que tiene un cuerpo y un alma y lo que esto significa. Que así como el cuerpo tiene sus necesidades el alma tiene las propias. Si tomáramos conciencia de la maravilla que es el alma que hoy ya nos hace inmortales.Tenemos que recuperar el respeto por nosotros mismos, la autoestima. No somos un “elemento más de la biodiversidad”…Dentro de la cual nos quieren rebajar a la condición de igualdad con las piedras, con las plantas y con el perro…No.

Cada uno de nosotros es un ser único, singular e irrepetible y superior a todas las demás cosas y elementos creadas, creados a “imagen y semejanza de Dios”. ¿En qué consiste esta semejanza? No en el cuerpo sino en el espíritu, que es un soplo del aliento divino. Santo Tomás enseñó que el alma inmortal de cada persona es superior a todo el universo creado. Si éste es el valor de una persona, debo primero tomar conciencia yo de lo que valgo.

La supresión del pudor de nuestro tiempo responde a una faceta más del plan gramsciano para lograr la masificación y la destrucción de la persona.


Notas

(1) “La educación de las virtudes humanas”. David Isaacs. Editorial Eunsa. Pág 189.
(2) “Las verdades robadas”. R.P. Miguel Angel Fuentes. IVE. Ediciones IVE. Pág.229
(3) “La supresión del pudor”. Jacinto Chozas. Eunsa Pamplona. Pág.24
(4) “La supresión del pudor”. Jacinto Chozas. Eunsa Pamplona. Pág.18
(5) “Las verdades robadas”. R.P.Miguel Angel Fuentes. Ediciones IVE.Pág.231



FUENTE: servicocatholicohispano.wordpress.com

EN LAS FUENTES DE MI DIVINO CORAZÓN - TOMO 1 - ENTREGA 7.

REVELACIONES AL HERMANO AGUSTÍN.

Mensajero de los Sagrados Corazones Unidos y Traspasados de Jesús y de María.

Libro "María Madre del Segundo Advenimiento"

Relatos divinos para comprender los acontecimientos que marcan la real historia de lo que muchos creyentes llamamos "Últimos tiempos", mediante los cuales tenemos la oportunidad de estar a salvo en toda circunstancia.


Revelaciones dadas a un alma
a quien Jesús le llama cariñosamente
Agustín del Divino Corazón.


Amad inmensamente

Septiembre 1/07 10:50 a.m.


Jesús dice:

Amad inmensamente y dad de esta medicina a los Corazones reticentes al amor.

Amando, doblegaréis la altivez y el orgullo de los corazones soberbios.

Amando, acercaréis almas al manantial de amor que es mi Divino Corazón.

Amando, vendaréis corazones heridos para ser sanados con el óleo de mi amor.

Amando, robaréis corazones para ser adheridos a las fuentes de mi Divino Corazón.

El amor es la luz que alumbrará en la oscuridad.

El amor es el camino que os conduce a Mí.

El amor es la donación absoluta al Amor, que soy Yo.

Caminad como enamorados del Gran Amor y si os preguntan acerca de este amor, responded que ese

Amor que se os ha llevado su corazón, es Jesús.

Predicad del amor, aún amando a los que os hacen mal.

Aún amando a los que se dicen ser mis enemigos, porque a través del amor, desmoronaré castillos humanos y los exaltaré como castillos Divinos, cuya base sólida es el amor.

Os inundo de amor, para que deis amor.

Os embriago de mi paz para que regaléis mi paz.

Os acerco a mi Divino Corazón para que os extasiéis aún más y sientan mi calidez a vuestro alrededor.

El amor, el amor ha de reinar en vosotros, dadlo a manos llenas en generosidad extrema.

Os amo, os amo en extremo, hasta el punto de dejarme crucificar de nuevo para salvaros.



El humilde carpintero de Nazaret

Septiembre 1/07 10:57 a.m.


Jesús dice:

Jesús, el humilde carpintero de Nazareth, el humilde hijo de aquella aldeana, María, ha llegado a vosotros como vuestro médico Divino, médico Divino que sanará a vuestros corazones, purificándoos y acrisolándoos en mi amor.

Depositad en mis Divinas manos, vuestras enfermedades físicas y espirituales que Yo os sanaré.

Yo os restauraré nuevamente vuestros cuerpos, deteriorados por la enfermedad.

Yo os daré la salud de niños espirituales. Yo haré que recobréis nuevos ánimos, nuevo vigor y nuevas esperanzas, para que caminéis por mis caminos que han de ser bien angostos, bien estrechos y bien escarpados para que podáis llegar a mi Reino que será vuestro Reino.

Tantos enfermos llegaban a Mí, cargando con la cruz de su enfermedad. Mi Corazón se dolía ante su adversidad y Yo los acercaba a mi Divino Corazón para darles alivio a sus males y hoy eso quiero hacer con vosotros mis pequeños deleites de mi Divino Corazón.

Os invito a tener la fe de aquella mujer, que por muchos años padecía de un flujo sanguíneo y supo adentrarse en medio de las multitudes y con sólo tocar la punta de mi manto, quedó sanada.

Hoy os toco con el lienzo blanco de mi amor para que recobréis la blancura en todo vuestro ser.

Hoy os sano de la lepra del pecado, cicatrizando con mi amor vuestras heridas y ungiéndoos con el dulce bálsamo de mis lágrimas, para que vuestras heridas desaparezcan. En la medida de vuestra fe, actúo.

En la medida de vuestra fe, realizo obras maravillosas.

En la medida de vuestra fe, hago de vosotros vasos consistentes de mi elección.

En la medida de vuestra fe, mi Arcángel San Rafael, ángel de la medicina de Dios, os sanará haciendo que de vuestros cuerpos desaparezcan vuestros males.

Mirad como estoy, en medio de vosotros, con mi túnica suelta, con mi manto Divino en mis manos para cubriros del frío y para acercaros a mi Divino Corazón y escuchéis mis palpitaciones de amor por vosotros. Los milagros que un día hice, hoy continúo realizándolos a tantas almas que un día llamé.

Hoy, os llamo a vosotros para que dejéis atrás vuestra antigua vida de pecado y caminéis en pos de Mí, cargando con vuestra cruz como apóstoles de los últimos tiempos, apóstoles que se hayan en medio del mundo, pero que no son del mundo. Hombres y mujeres que encarnan mi Evangelio hasta semejaros a Mí, dejándose crucificar en el leño de mi amor.

Si alcanzarais a comprender la magnitud de los hechos que están por acontecer, redoblaríais más vuestra oración, multiplicaríais más vuestros ayunos y vuestras penitencias, suplicando con más insistencia misericordia a mi Padre.

Os ofreceríais voluntariamente como almas víctimas de mi amor, para ser esos pararrayos de mi infinito amor.

Divino amor que desborda mi Corazón.

Divino amor que os endulza.

Divino amor que os deleita.

Divino amor que os doblega entregándome vuestra voluntad y donando totalmente vuestro ser.

Venid, pequeños corderos a mi aprisco que os conduciré a las fuentes de mi Divino Amor, para que calméis y saciéis vuestra sed con el agua viva de mi amor, agua viva que regará el jardín marchito de vuestros corazones, permitiendo que las flores marchitas revivan para producir frutos en abundancia.

Agrupaos a mi Divino Corazón para abrazaros en el fuego de mi amor.

Agrupaos a mi Divino Corazón para convertir en cenizas vuestras malezas y convertirlas en cosechas abundantes.

Agrupaos a mi Divino Corazón para cargar con vuestras cargas y alivianar vuestras cruces.

Agrupaos a mi Divino Corazón para llevarme vuestras enfermedades y regalaros salud.

Agrupaos a mi Divino Corazón para consentiros como niños, uniéndome a vuestros juegos y daros el crecimiento espiritual.

Amad mucho a mi Madre. Caminando junto a ella llegaréis a Mí.

Os amo, os amo deleitándome en medio de vosotros.


Mis ropajes divinos

Septiembre 1/07 2:10 p.m.

Jesús dice:

Almas que camináis noctámbulas por el mundo vestidas con el traje de la soberbia y la vanagloria.

Almas sembradoras de discordias que pasáis de largo dejando huellas de confusión.

Almas que no queréis escucharme, porque no me dais un poco de vuestro tiempo para oír mi voz.

Almas que creéis encontrar la felicidad en lo que os produce dolor.

Almas que andáis afanosamente en la tierra buscando el dinero y la fama.

Almas que pretendéis llenar vacíos de vuestro corazón dejándoos seducir de falsas doctrinas.

Hoy, os quiero acercar a Mí para vestiros con mis ropajes Divinos de la humildad y de la mansedumbre de corazón.

Hoy, os quiero plantar semillas de concordia y de unidad para que vuestra presencia sea foco de paz a todos los que crean sectarismos y división.

Escuchad mi voz en vuestro mundo ensordecedor que hoy, os deseo mostrar el verdadero camino para que encontréis la felicidad, felicidad que descubriréis en mi Reino.

Hoy, os daré riquezas espirituales para que paséis desapercibidos a los de vuestro alrededor, dándoos así mi Gloria y Yo coronándoos en el cielo.

Hoy, os tomo vuestro corazón y lo sumerjo en mi fuente Divina para que rebocéis en la alegría constante de mi presencia.

Hoy, os invito a formar parte de mi Iglesia en la que mi Vicario en la tierra es el Santo Padre.

Viniendo a Mí, vuestro corazón será salpicado de mi amor haciéndoos sensible a mi llamado, llamado que los invita a seguir la locura de mi Cruz.



Adoradores del silencio

Septiembre 1/07 4:35 p.m.

Jesús dice:

Os invito mis pequeños a que seáis adoradores del silencio. Venid al Sagrario y postraos a mis Divino pies y sin pronunciar palabras contempladme y adoradme que Yo os daré la Gracia de hablaros al corazón para sondearlo con mi mirada y embellecerlo con mis rayos de Luz.

Seréis mis adoradores del silencio, apartándoos del mundo para venir a recrearos en este pedacito de cielo que es mi Divina prisión, Divina prisión a la que muy pocos vienen a visitarme y si lo hacen dedican tan solo unos segundos de su tiempo, para pedirme que les ayude en sus necesidades, sin acordarse de agradecerme mis manifestaciones de amor.

Seréis adoradores del silencio cuando sintáis enormes deseos de hacerme compañía en mi soledad, soledad que es dulcificada cuando respondéis a mi llamado, dejando vuestras ocupaciones para alimentaros de mis consejos que os invita a un cambio de vida.

Seréis adoradores del silencio cuando me dais espacios de bajar a vuestro corazón y acariciaros con el eco de mi voz.

En el silencio os hablo, os instruyo.

En el silencio bebéis de mi paz que os doy con amor.

En el silencio me descubro a vosotros dándoos a conocer misterios insondables.

Para adquirir mi Sabiduría debéis amar el silencio y de gustar compartir largos momentos de soledad, ya que el ruido del mundo os impide escuchar mis ondas sonoras de amor.

Que pensamiento tan limitado tenéis vosotros, los hombres, al no comprender mi gran manifestación de amor por vosotros, perpetuándome en la simple apariencia Eucarística hasta la consumación de los siglos.

Si decidierais ser mis adoradores del silencio, venid a Mí, que os esperaré diariamente para adornaros de mis joyas preciosas que os embellecerá dándoos la hermosura a vuestra alma haciendo de vuestro corazón un altar en que me rindáis adoración en vuestras horas de trabajo.

Que vuestro espíritu sea contemplativo, extasiándoos frente a mi presencia, para elevar vuestra alma al cielo y unirla a la alabanza de los Ángeles Seráficos para que juntos entonéis dulces melodías ofrecidas al Rey del más alto linaje.

Que vuestra presencia evangelice, que vuestra presencia predique.

Almas generosas que os abrís a mi amor, no necesitáis de venir a pronunciar largos discursos, sólo basta de vuestra mirada para daros derroches de unción de tal modo que perciban mi presencia en vosotros, pequeños adoradores del silencio.



Mi paz es única

Septiembre 1/07 5:50 p.m.

Jesús dice:

La paz que Yo os doy no la puede dar el mundo. Venid a refugiaros en las fuentes de mi Divino Corazón, que estoy necesitado de vosotros para que rindáis vuestro corazón a mi amor, amor que supera todo sentimiento humano porque mi amor no defrauda, enamoro.

Venid al Príncipe de la Paz para que os embriaguéis de mi paz, paz que invadirá cada rinconcito de vuestro ser hasta morir de amor.

Sed caminantes anhelantes de mi paz, sed mensajeros de mi paz, cultivándola con esmero como un bello jardín, jardín en el que muchas almas se deleitarán anonadándose ante la magnificencia de mi amor.

Os trazo figuras de amor en vuestros corazones tatuándoos en mis Divinas manos y escribiendo vuestros dulces nombres en el Libro de Oro de mi Corazón.



Mi obra de arte

Septiembre 1/07 7:45 p.m.

Jesús dice:

Permitidme esculpir vuestra alma para tallarla con dulzura e ir puliendo la piedra bruñida de vuestro corazón y hacer de ella mi obra de arte.

Os puliré con gran ternura hasta que adquiráis la forma de un ángel, ángel que irradiará mi Luz.

Dejadme podar vuestro corazón que Yo, el Divino Agricultor, iré cortando los frutos secos y abonando vuestro jardín con los nutrientes de mi amor.

Dadme la arcilla blanda de vuestra vida, que Soy el alfarero, que tomará vuestra greda en mis manos para formaros según mis designios Divinos.

Dejaos construir en el amor que como vuestro arquitecto, elaboraré nuevos planos para cimentaros en la roca firme de mi Divino Corazón.

Plasmo mi Divino Rostro en vuestro corazón para que, cada pulsación, se convierta en un latido de amor, latidos que os impulsará a renovaros día a día, deseosos de encontraros con el amor que un día os cautivó para consumiros en un bello idilio, estampando vuestros nombres sobre pergaminos celestes y uniéndolos con flechazos de amor.



Alejaos del mundo

Septiembre 1/07 8:35 p.m.

La Santísima Virgen María dice:

Entregadme vuestro cansancio y vuestras dudas que en el largo camino que os queda por recorrer, yo os lo aclararé todo.

Por ahora venid y dejadme utilizar vuestras manos, tomando el esfero y el papel y escuchad atento mi voz maternal que os hablo al corazón y escribid cuanto os pido para que gritéis a viva voz, que el tiempo es corto, que es el momento de cambiar de vida, convirtiéndose al verdadero amor, rectificando el camino y haciendo de la Palabra un libro vivo, que os enseña a agradar a

Dios y a rechazar el pecado.

Decidle a mis hijos amados, aún a los que creen que estáis delirando, que busquen la santidad leyendo las Sagradas Escrituras bajo la luz del Espíritu Santo.

Pedidle a Él que os ilumine en lo que debéis hablar y en lo que debéis callar, de tal modo que viváis bajo la obediencia haciendo en todo su Divina Voluntad.

Aumentad vuestra fe para que las montañas cambien de lugar y podáis ver las maravillas que hace Dios en vuestras vidas.

Reafirmaros en vuestra fe acudiendo a los Sacramentos que son siete fuentes Divinas que os da la salvación.

Os ruego con el amor de madre que volváis vuestros ojos al Señor, Él en su Divina Justicia, os dará equidad según vuestras obras.

Alejaos del mundo que os contamina impregnándoos de su mal olor, no os dejéis engañar de sus falsas etiquetas, mejor acercaos a Jesús que os dará el sello de genuinos discípulos de su amor.

El cielo me ha permitido comunicaros con mis hijos en la tierra, no pretendáis callar mi voz, porque si enmudeciera, hablarían las piedras. Escuchadme, que vuestros días pasan y no os dais cuenta, siendo muy tardío vuestro cambio, llegad a Jesús como hijos pródigos en busca de su perdón.

Su Corazón rebosa en deseos de abrazaros y en ceñir en vuestros dedos su anillo como signo de su misericordia, otorgándoos poder de hijos de Dios.

Pronto veréis señales en el cielo, señales que os asustarán y creeréis cuando ya sea demasiado tarde.

Obrad con inteligencia, amados hijos de mi corazón y no esperéis a mañana cuando ya no podáis despertar del sueño letargo.

Buscad sacerdotes santos y confesad vuestros pecados, que os duela en el alma de haber ofendido a mi Hijo y volved a Él para que os llene vuestro corazón de su perdón.

Escuchadle, que os tiene un cielo prometido, caminad con alegría, aún en vuestras tribulaciones, ayudándoos unos a otros porque practicando la caridad se os borrará multitud de pecados.

Venid a Mí que os abro la puerta del cielo, presentándoos ante mi Divino Hijo y suplicándole piedad por vosotros.

Os acurruco en mi Inmaculado Corazón, abrigándoos con mi Sagrado Manto.

Os amo, os amo mucho.


Algunas de mis virtudes

Septiembre 1/07 9:40 p.m.

San José dice:

Como me complace comunicarme con vosotros, hijos adorados de mi hijo Jesús.

Se me ha dado permiso del cielo para instruiros en algunas de las virtudes que ejercité con paciencia en la tierra.

Hice votos, al Altísimo, de conservar mi pureza en mi cuerpo y en el alma, siendo coronado en guardar la castidad como tesoro invaluable para entregarla al Rey del cielo.

Vosotros estáis viviendo un tiempo de decadencia moral, en el que esta virtud es difícil de hallar, quedando unos pocos que, en medio de la oscuridad que puebla la tierra, alumbran como estrellas para el cielo azul.

Pedid la asistencia Divina para que conservéis la pureza, siendo mortificado y austero en vuestro comer y vivir. Volved al ayuno, arma que os devuelve la lozanía de recién nacidos y os hace santos.

Buscad siempre en hacer la voluntad de Dios, siendo obedientes en sus designios, no pongáis obstáculos en tenerla como compañera para que así agradéis a vuestro Señor y se os encomiende grandes misiones como la que un día se me concedió de ser custodio del

Redentor y padre adoptivo de Jesús.

Obedeciendo venceréis vuestra naturaleza humana.

Obedeciendo os aseguráis una corona que no se marchita.

Obedeciendo os hacéis gratos como hijos de Dios.

Hijos de mi amado Jesús, que estáis en un mundo convulsionado en el que al bien lo llaman mal y al mal lo llaman bien, sed justos en vuestra manera de actuar, dando lo que cada quien se merece, que vuestra balanza se conserve en su punto, no pesando más de un lado que de otro, porque viviendo en la justicia vuestro Divino Juez os juzgará con amor y porque siendo justos ganaréis tesoros para el cielo.

La justicia os da equidad en vuestros pensamientos y acciones, ceñidla en vuestra cintura para que sostenga vuestro sayal y os asemejéis a mi Divino Hijo imitándolo en sus virtudes que, como corona de rosas, adornaron su cabeza.

Rendidme tributo durante siete domingos consecutivos,  ofreciendo la Eucaristía en mi honor, que yo abogaré por vosotros y os ayudaré en el momento de vuestra muerte, cuando ya estéis a punto de exhalar vuestro último suspiro.

Os invito a contemplar ocho misterios que un día se os dio a conocer que hacen alusión a mi vida.

Meditadlos con profundidad y descubriréis riquezas.


(Ver mensaje del 16 de octubre).

MAGISTERIO SOBRE EL CELIBATO: SAGRADAS CONGREGACIONES - Entrega 3 -



Sexualidad Humana: verdad y significado

Capítulo III: “En el horizonte vocacional”

2. “La vocación a la virginidad y al celibato”

34. La Revelación cristiana presenta dos vocaciones al amor: el matrimonio y la virginidad. No raramente, en algunas sociedades actuales están en crisis no sólo el matrimonio y la familia, sino también las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Las dos situaciones son inseparables: « cuando no se estima el matrimonio, no puede existir tampoco la virginidad consagrada; cuando la sexualidad humana no se considera un valor donado por el Creador, pierde significado la renuncia por el Reino de los cielos » .[1] A la disgregación de la familia sigue la falta de vocaciones; por el contrario, donde los padres son generosos en acoger la vida, es más fácil que lo sean también los hijos cuando se trata de ofrecerla a Dios: « Es necesario que las familias vuelvan a expresar el generoso amor por la vida y se pongan a su servicio, sobre todo acogiendo, con sentido de responsabilidad unido a una serena confianza, los hijos que el Señor quiera donar »; y lleven a feliz cumplimiento esta acogida no sólo « con una continua acción educativa, sino también con el debido compromiso de ayudar, sobre todo, a los adolescentes y a los jóvenes, a descubrir la dimensión vocacional de cada existencia, dentro del plan de Dios... La vida humana adquiere plenitud cuando se hace don de sí: un don que puede expresarse en el matrimonio, en la virginidad consagrada, en la dedicación al prójimo por un ideal, en la elección del sacerdocio ministerial. Los padres servirán verdaderamente la vida de sus hijos si los ayudan a hacer de su propia existencia un don, respetando sus opciones maduras y promoviendo con alegría cada vocación, también la religiosa y sacerdotal ».[2]

Por esta razón, el Papa Juan Pablo II, cuando trata el tema de la educación sexual en laFamiliaris consortio, afirma: « los padres cristianos reserven una atención y cuidado especial -discerniendo los signos de la llamada de Dios- a la educación para la virginidad como forma suprema del don de uno mismo que constituye el sentido mismo de la sexualidad humana ».[3]
Los padres y las vocaciones sacerdotales y religiosas

35. Los padres por ello deben alegrarse si ven en alguno de sus hijos los signos de la llamada de Dios a la más alta vocación de la virginidad o del celibato por amor del Reino de los cielos. Deberán entonces adaptar la formación al amor casto a las necesidades de estos hijos, animándolos en su propio canino hasta el momento del ingreso en el seminario o en la casa de formación, o también hasta la maduración de esta vocación específica al don de sí con un corazón indiviso. Ellos deberán respetar y valorar la libertad de cada uno de sus hijos, animando su vocación personal y sin pretender imponerles ninguna determinada vocación.

El Concilio Vaticano II recuerda con claridad esta peculiar y honrosa tarea de los padres, apoyados en su obra por los maestros y por los sacerdotes: « Los padres, por la cristiana educación de sus hijos, deben cultivar y proteger en sus corazones la vocación religiosa » .[4]

«El deber de formar las vocaciones afecta a toda la comunidad cristiana ... La mayor ayuda en este sentido la prestan, por un lado, aquellas familias que, animadas del espíritu de fe, caridad y piedad, son como un primer seminario, y, por otro, las parroquias, de cuya fecundidad de vida participan los propios adolescentes ».[5] « Los padres y maestros y todos aquellos a quienes de cualquier modo incumbe la educación de niños y jóvenes, instrúyanlos de forma que, conociendo la solicitud del Señor por su grey y considerando las necesidades de la Iglesia, estén prontos a responder generosamente al llamamiento del Señor, diciendo con el profeta: Aquí estoy yo, envíame (Is 6, 8)» .[6]

Este contexto familiar necesario para la maduración de las vocaciones religiosas y sacerdotales, recuerda la grave situación de muchas familias, especialmente en ciertos países, que son pobres en el valor de la vida, porque carecen deliberadamente de hijos, o tienen un único hijo, donde es muy difícil que surjan vocaciones y también se lleve a cabo una plena educación social.

36. Además, la familia verdaderamente cristiana será capaz de ayudar a entender el valor del celibato cristiano y de la castidad a aquellos hijos no casados, inhábiles para el matrimonio por razones ajenas a su propia voluntad. Si desde niños y en la juventud han recibido una buena formación, se encontraran en condiciones de afrontar la propia situación más fácilmente. Más aun, podrán rectamente descubrir la voluntad de Dios en dicha situación y encontrar así un sentido de vocación y de paz en la propia vida. [7] A estas personas, es mente si están afectadas por alguna inhabilidad física, es necesario desvelarles grandes posibilidades de realización de sí y de fecundidad espiritual abiertas a quien, sostenido por la fe y por el Amor de Dios, se empeña en ayudar los hermanos más pobres y más necesitados.

PONTIFICIO CONSEJO PARA LA FAMILIA. Sexualidad Humana: verdad y significado. Orientaciones educativas en familia. Lima; ed. Salesiana 1996, 1era edición. Capítulo III, n. 2 (“La vocación a la virginidad y al celibato”, p. 21).


Notas

[1] Familiaris Consortio, n.16.

[2] Juan Pablo II, Discurso a los participantes al Convenio sobre «Familias al discurso de la vida», promovido por la Comisión Episcopal de la C.E.I., abril 28 de 1990, Insegnamenti Giovanni Paolo II, vol.13,1,pp.1055-1056.

[3] Familiaris Consortio, n.37.

[4] Concilio Vaticano II, Decreto sobre la adecuada renovación de la vida religiosaPerfectae Caritatis, n.24.

[5] Concilio Vaticano II, Decreto sobre la formación sacerdotal, Optatam Totius n.2.

[6] Concilio Vaticano II, decreto sobre el ministerio y la vida de los presbíteros,Presbyterorum Ordinis, n.11.

[7] cf. Familiaris Consortio, n, 16.

EL CELIBATO Y LAS VOCACIONES SACERDOTALES





Puntos de vista por Alejandro Bermúdez: El celibato y las vocaciones sacerdotales

¿QUÉ DICEN LOS SANTOS RESPECTO A LOS SACERDOTES?

Dentro de los sacerdotes de la Antigua Ley, hasta quienes habían de llevar los vasos sagrados quería el Señor que estuviesen libres de toda mancha, pues “¡cuánto más puros han de ser los sacerdotes que lleven en sus manos y en el pecho a Jesucristo!”.  (Pedro de Blois)



No debe ser puro tan solo quien ha de tocar los vasos de oro, sino también aquellos en quien se renueva la muerte del Señor.  (San Agustín)



La Santísima Virgen María hubo de ser santa y pura de toda mancha porque hubo de llevar en su seno al Verbo encarnado y tratarlo como Madre: y según esto, “¿no se impone que brille con santidad más fúlgida que el sol la mano del sacerdote, que toca la carne de un Dios, , la boca que respira fuego celestial y la lengua que se enrojece con la sangre de Jesucristo?”  (San Juan Crisóstomo)



El sacerdote hace en el altar las veces de Jesucristo, por lo que, “debe acercarse a celebrar como el mismo Jesucristo, imitando en cuanto sea posible su santidad. ¡Qué perfección requiere en la religiosa su confesor para permitirle comulgar diariamente!, y ¿por qué no buscará en sí mismo tal perfección el sacerdote, que comulga también a diario?  (San Lorenzo Justiniano)



GRAVEDAD DE LOS PECADOS DEL SACERDOTE


Gravísimo es el pecado del sacerdote, porque peca a plena luz, ya que pecando sabe bien lo que hace. Por esto el pecado de los fieles es más grave que el de los infieles, “precisamente porque conocen la verdad”.  (Santo Tomás)



El sacerdote está de tal modo instruido en la ley, que la enseña a los demás: Pues los labios del sacerdote deben guardar la ciencia, y la doctrina han de buscar su boca [Malaquías 2, 7]. Por esta razón el pecado de quien conoce la ley es en extremo grande, no tiene la excusa de la ignorancia. Los pobres seglares pecan, pero pecan en medio de las tinieblas, del mundo, alejados de los sacramentos, poco instruidos en materia espiritual; sumergidos en los asuntos temporales y con el débil conocimiento de Dios, no se dan cuenta de lo que hacen pecando, pues “flechan entre las sombras” [Sal 10, 3], para hablar con el lenguaje de David. Los sacerdotes, por el contrario están tan llenos de luces, que son antorchas, destinadas a iluminar a los pueblos Vosotros sois la luz del mundo. (San Ambrosio)



A la verdad, los sacerdotes han de estar muy instruidos al cabo de tanto libro leído, de tantas predicaciones oídas, de tantas reflexiones meditadas, de tantas advertencias recibidas de sus superiores; en una palabra, que a los sacerdotes se les ha dado conocer a fondo los divinos misterios [Lc 8, 10]. De aquí que sepan perfectamente cuánto merece Dios ser amado y servido y conozcan toda la malicia del pecado mortal enemigo tan opuesto de Dios, que, si fuera capaz de destrucción, un solo pecado mortal, lo destruiría



“El pecado tiende a la destrucción de la bondad divina”; y en otro lugar; “El pecado aniquila a Dios en cuanto puede”.  (San Bernardo)



El pecado hace morir a Dios en cuanto depende de su voluntad. (Santo Tomás de Aquino)

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís