FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

NUESTRA SEÑORA LA QUE DESATA LOS NUDOS




Nuestra Señora la que Desata los Nudos 



"Eva, por su desobediencia, ató el nudo de la desgracia para el género humano; en cambio, María, por su obediencia, lo desató"


(San Irineo de Lyon)



Antigua y respetable devoción

Aunque poco difundida en la Iglesia universal, la devoción a Nuestra Señora la que Desata los Nudos es practicada desde hace mucho tiempo en la ciudad alemana de Augsburg.

A principios del siglo XVIII, el sacerdote responsable de la iglesia St. Peter am Perlach, situada en el centro de aquella ciudad, resolvió encomendar al pintor Johann Schmittdner un cuadro de la Santísima Virgen, de 1,10 m de ancho por 1,82 m de alto.

Se trata de un cuadro al óleo, en estilo barroco alemán, muy piadoso y de notable valor artístico. María Santísima está representada de pie, cercada de luz, con la luna bajo sus pies y con éstos aplastando la serpiente. Sobre su cabeza se ve, envuelto por una luz aún más intensa, el Divino Espíritu Santo, representado por una paloma. Del lado izquierdo de la Señora, un Ángel le presenta una cinta larga llena de nudos que la Virgen, con la mirada compenetrada, pero muy dulce y suave, va deshaciendo; del otro lado pende la cinta, ya desenvuelta, recogida por otro Ángel cuya faz está vuelta hacia los fieles, como diciendo: "Ved cómo Ella resuelve todos los problemas". En la base del cuadro, en tamaño mucho menor, se ve otro Ángel que lleva de la mano a un hombre; según algunos, sería el Arcángel San Rafael conduciendo a Tobías, conforme lo narrado en el Libro de Tobías; según otros, el hombre no es Tobías sino que representa un fiel que es conducido por su Ángel de la Guarda, bajo la mirada benigna de la Reina de los Ángeles.

Como fondo del cuadro aparecen vuelos de ángeles.

Siempre se entendió que el pintor quiso, con ese conjunto de símbolos, representar a la Santísima Virgen tal como Ella es vista por San Irineo de Lyon (+202), o sea, como desatando el gran nudo de la Historia que es el Pecado Original.
La primera idea que nos sugiere el título de Nuestra Señora la que Desata los Nudos es Ella desatando nuestros nudos, o sea, resolviendo las incontables dificultades y problemas que incomodan y perjudican nuestra vida. En este caso, el sustantivo nudos, está tomado en sentido metafórico, para significar todo cuanto nos enreda y crea dificultades.

Es correcto pensar de ese modo, porque María Santísima, nuestra Madre, efectivamente procede con nosotros como las buenas madres habitualmente proceden con sus hijos y así, nos libra de innumerables lazos y problemas.

No es ese, sin embargo, el único ni el más alto significado del título de la que Desata los Nudos.

Por más que nuestros nudos individuales, subjetivamente hablando, puedan ser importantes para nosotros, mucho más lo es el gran nudo de la Historia. Ahora bien, Nuestra Señora efectivamente desató ese gran nudo.



Devoción muy indicada para nuestros días


En esta época de crisis y caos, el hombre vive siempre sobresaltado, cercado de peligros y dificultades: en la vida personal, en la familiar, en los ambientes de trabajo, en las luchas cotidianas.

Su vida corre a velocidad rápida; más aún, vertiginosa. A todo momento surgen nuevos desafíos, nuevos riesgos y peligros. Un sentimiento parece dominar su existencia: la aflicción.

Cada vez más los hombres se sienten enredados en innumerables dificultades que lo atormentan; no consiguen "desatar los nudos" y librarse de los mismos.

Ahora bien, la acción de Nuestra Señora sobre las almas puede ser comparada, metafóricamente, a la de quien deshace un nudo.

Nuestro Señor Jesucristo, en lo alto de la Cruz, se dirigió a su Madre y señalando al Apóstol San Juan, dijo: "Mujer, ahí tienes a tu hijo" (Juan 19, 26). Unánimemente, los Santos, los Papas y los Padres de la Iglesia comentan que Nuestro Señor, cuando designó a San Juan como hijo de la Santísima Virgen, estaba confiriéndole la maternidad de todos los fieles representados por San Juan. De hecho, Nuestra Señora es nuestra Madre, Ella es Madre de todos y cada uno de nosotros individualmente considerados.

En todas nuestras dificultades y aflicciones, siempre sentimos su maternal protección, ayudándonos y aliviándonos como sólo saben hacerlo las madres. A veces Ella actúa de modo maravilloso y soberano, con una rapidez y eficacia impresionantes; otras veces, actúa de modo discreto y sereno, pero no con menos eficiencia.

Siempre su acción -es interesante notarlo- produce en nuestras almas el alivio que sentimos cuando conseguimos, después de un esfuerzo no pequeño, "desatar un nudo".

En todas las circunstancias de nuestra vida, siempre tendremos ocasión de experimentar la bondad misericordiosa de Nuestra Señora la que Desata los Nudos. En la alegría y en la tristeza, en la salud y en la enfermedad, en la vida y en la muerte, en el tiempo y en la eternidad, siempre nos será de valor esa Dama celestial que es Madre de Dios y que, en su Misericordia, el Señor quiso también que fuese nuestra Madre.



Oración

Santa María, llena de la Presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el Maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu Hijo intercediste por nuestras dificultades y, con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas.

Y al quedarte para siempre como Madre nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor.

Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que recibas en tus manos a........................................................................y que lo libres de las ataduras y confusiones con que lo hostiga el que es nuestro enemigo.

Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora nuestra, y desata los nudos que impiden nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, Lo hallemos en todas las cosas, tengamos en Él puestos nuestros corazones y podamos servirle siempre en nuestros hermanos. Amén.



Santo Rosario

Si rezamos todos los días el Rosario, la Virgen estará muy contenta con nosotros y desatará más rápidamente nuestros nudos.



Bendiciones del Rosario

1. Los pecadores obtienen el perdón.
2. Las almas sedientas se sacian.
3. Los que están atados ven sus lazos desechos.
4. Los que lloran hallan alegría.
5. Los que son tentados hallan tranquilidad.
6. Los pobres son socorridos.
7. Los religiosos son reformados.
8. Los ignorantes son instruidos.
9. Los vivos triunfan sobre la vanidad.
10. Los muertos alcanzan la misericordia por vía de sufragios.



33.ª ROSA – UN ALBIGENSE POSESO (De "El Secreto Admirable del Santísimo Rosario" - San Luis María de Montfort) 

Mientras Santo Domingo predicaba el rosario cerca de Carcasona, le presentaron un albigense poseído del demonio. Exorcizólo el Santo en presencia de una gran muchedumbre. Se cree que estaban presentes más de doce mil hombres. Los demonios que poseían a este infeliz fueron obligados a responder, a pesar suyo, a las preguntas del Santo y confesaron:


1.º que eran quince mil los que poseían el cuerpo de aquel miserable, porque había atacado los quince misterios del rosario;

2.º que con el rosario que Santo Domingo predicaba causaba terror y espanto a todo el infierno y que era el hombre más odiado por ellos a causa de las almas que arrebataba con la devoción del rosario;

3.º revelaron, además, muchos otros particulares.

Santo Domingo arrojó su rosario al cuello del poseso y les preguntó que de todos los santos del cielo, a quién temían más y a quién debían amar más los mortales.


A esta pregunta los demonios prorrumpieron en alaridos tan espantosos que la mayor parte de los oyentes cayó en tierra, sobrecogidos de espanto. Los espíritus malignos, para no responder, comenzaron a llorar y lamentarse en forma tan lastimera y conmovedora, que muchos de los presentes empezaron también a llorar movidos por natural compasión. Y decían en voz dolorida por la boca del poseso: “¡Domingo! ¡Domingo! ¡Ten piedad de nosotros! ¡Te prometemos no hacerte daño! Tú que tienes compasión de los pecadores y miserables, ¡ten piedad de nosotros! ¡Mira cuánto padecemos! ¿Por qué te complaces en aumentar nuestras penas? ¡Conténtate con las que ya padecemos! ¡Misericordia! ¡Misericordia! ¡Misericordia!”

El Santo, sin inmutarse ante las dolientes palabras de los espíritus, les respondió que no dejaría de atormentarlos hasta que hubieran respondido a sus preguntas. Dijéronle los demonios que responderían, pero en secreto y al oído, no ante todo el mundo. Insistió el Santo, y les ordenó que hablaran en voz alta. Pero su insistencia fue inútil: los diablos no quisieron decir palabra. Entonces, el Santo se puso de rodillas y elevó a la Santísima Virgen esta plegaria: “¡Oh excelentísima Virgen María! ¡Por virtud de tu salterio y rosario, ordena a estos enemigos del género humano que respondan a mi pregunta!” Hecha esta oración, salió una llama ardiente de las orejas, nariz y boca del poseso. Los presentes temblaron de espanto, pero ninguno sufrió daño. Los diablos gritaron entonces: “Domingo, te rogamos por la pasión de Jesucristo y los méritos de su Santísima Madre y de todos los santos, que nos permitas salir de este cuerpo sin decir palabra. Los ángeles, cuando tú lo quieras, te lo revelarán. ¿Por qué darnos crédito? No nos atormentes más: ¡ten piedad de nosotros!”

“¡Infelices sois e indignos de ser oídos!”, respondió Santo Domingo. Y, arrodillándose, elevó esta plegaria a la Santísima Virgen: “Madre dignísima de la Sabiduría, te ruego en favor del pueblo aquí presente –instruido ya sobre la forma de recitar bien la salutación angélica–. ¡Obliga a estos enemigos tuyos a confesar públicamente aquí la plena y auténtica verdad al respecto!”

Había apenas terminado esta oración, cuando vio a su lado a la Santísima Virgen rodeada de multitud de ángeles que con una varilla de oro en la mano golpeaba al poseso y le decía: “¡Responde a Domingo, mi servidor!” Nótese que nadie veía ni oía a la Santísima Virgen, fuera de Santo Domingo.

Entonces los demonios comenzaron a gritar:

“¡Oh enemiga nuestra! ¡Oh ruina y confusión nuestra! ¿Por qué viniste del cielo a atormentarnos en forma tan cruel? ¿Será preciso que por ti, ¡oh abogada de los pecadores, a quienes sacas del infierno; oh camino seguro del cielo!, seamos obligados –a pesar nuestro– a confesar delante de todos lo que es causa de nuestra confusión y ruina? ¡Ay de nosotros! ¡Maldición a nuestros príncipes de las tinieblas!

¡Oíd, pues, cristianos! Esta Madre de Cristo es omnipotente, y puede impedir que sus siervos caigan en el infierno. Ella, como un sol, disipa las tinieblas de nuestras astutas maquinaciones. Descubre nuestras intrigas, rompe nuestras redes y reduce a la inutilidad todas nuestras tentaciones. Nos vemos obligados a confesar que ninguno que persevere en su servicio se condena con nosotros. Un solo suspiro que Ella presente a la Santísima Trinidad vale más que todas las oraciones, votos y deseos de todos los santos. La tememos más que a todos los bienaventurados juntos y nada podemos contra sus fieles servidores.

Tened también en cuenta que muchos cristianos que la invocan al morir y que deberían condenarse, según las leyes ordinarias, se salvan gracias a su intercesión. ¡Ah! Si esta Marieta –así la llamaban en su furia– no se hubiera opuesto a nuestros designios y esfuerzos, ¡hace tiempo habríamos derribado y destruido a la Iglesia y precipitado en el error y la infidelidad a todas sus jerarquías! Tenemos que añadir, con mayor claridad y precisión –obligados por la violencia que nos hacen–, que nadie que persevere en el rezo del rosario se condenará. Porque Ella obtiene para sus fieles devotos la verdadera contrición de los pecados, para que los confiesen y alcancen el perdón e indulgencia de ellos.”

Entonces, Santo Domingo hizo rezar el rosario a todos los asistentes muy lenta y devotamente. Y a cada avemaría que recitaban –¡cosa sorprendente!– salía del cuerpo del poseso gran multitud de demonios en forma de carbones encendidos. Cuando salieron todos los demonios y el hereje quedó completamente liberado, la Santísima Virgen dio su bendición –aunque invisiblemente– a todo el pueblo, que con ello experimentó sensiblemente gran alegría.

Este milagro fue causa de la conversión de muchos herejes, que llegaron hasta ingresar en la Cofradía del Santo Rosario.


FUENTE: www.santisimavirgen.com.ar/


MIL MÁXIMAS DE DON BOSCO - ENTREGA 4 -


MIL MÁXIMAS DE DON BOSCO



CARIDAD

...Continuación

130 No sólo olvida con facilidad los sinsabores y las ofensas personales, sino con benevolencia y con atenciones vence, o mejor dicho, corrige a los negligentes, desconfiados y suspicaces. (XVII, 267).

131 La caridad de los buenos no tiene límites. (XVIII, 42).

132 No abusemos de la caridad que los otros nos proporcionan. No busquemos más comodidad. "Teniendo vestido y imento quedemos satisfechos". "Habens victum et vestimentum his cotentus ero" y nada más.

133 (A los misioneros). Praticad la caridad y emplead suma cortesía con todos. (XI, 385).

134 Muchas personas reconocieron que su situación comenzó a mejorar desde el momento que empezaron a hacer caridad a los niños pobres. (II, 339).

135 La caridad y la cortesía sean las notas características de un Director, tanto para con los internos como para los externos. (VII, 526).

136 Jamás reprendas a tus hermanos ni los humilles en presencia de los demás, sino avísalos siempre "in camera caritatis", o sea dulcemente y estrictamente en privado. (XVII, 266).

137 Todos los hermanos salesianos que moran en una misma casa formen un solo corazón y una sola alma con su Director. (XVII, 267).

138 Siembra a manos llenas, porque obrando bien te beneficiarás en esta vida y recogerás mejores frutos en la otra. (P.M. 14).

139 La caridad es ingeniosa para encontrar siempre motivos de alabanza. (IX, 565).



CASTIDAD

140 Lo que debe distinguirnos de los demás, lo que debe ser la característica de nuestra Congregación es la virtud de la castidad. (XII, 224).

141 La castidad será el mejor triunfo de la Congregación y la forma más patente de agradecer a Dios tantos favores que nos ha concedido. (XII, 225).

142 Si alguno moralmente no está seguro de poder conservar la castidad, por caridad, no intente hacerse sacerdote ni religioso. (XI, 574).

143 Vino y castidad no pueden estar juntos. (IV, 184).

144 Humildad, obediencia, castidad, serán siempre agradables a María Santísima. (VIII, 131).

145 La virtud sobresaliente de los Salesianos debe ser la Castidad; así como los hijos de San Francisco de Asís se distinguen por su pobreza, y los hijos de San Ignacio sobresalen por la obediencia. (SM. 183).

146 Medios positivos para conservar la castidad: oración, evitar el ocio, frecuentar los Santos Sacramentos y ser cuidadoso en las cosas pequeñas. (IX, 708).

147 Medios negativos para conservar la castidad: huir de las ocasiones. (IX, 709).

148 Gula y castidad y especialmente vino y castidad, nunca pueden armonizar en una persona. (XI, 517).

149 Estad seguros que seréis bendecidos del Señor si conserváis la bella virtud, y huís de todas las cosas contrarias a la castidad. (XI, 522).

150 Mientras uno no pueda estar moralmente seguro de conservar la castidad - que es el fundamento y base de las otras virtudes- , yo no le aconsejaría que siguiera adelante en la vocación. (XI, 574).

151 La castidad es, según mi parecer, la base de todas las virtudes, que debe servir como fundamento básico de un edificio religioso. (XI, 580).

152 La bella virtud de la castidad es el centro de las demás virtudes. (XII, 15).

153 La ocupación constante es el medio más eficaz para conservar la castidad. (XII, 16).

154 La mortificación de los sentidos nos ayuda a conservar la castidad y a fortificar el espíritu. (XII, 15).

155 En los tiempos actuales, es necesario contar con una modestia a toda prueba y con una castidad firme. (XII, 224).

156 La castidad es la reina de las virtudes, la virtud que conserva las demás. (XII, 470).

157 Quisiera emplear días enteros para hablaros solamente de la castidad. (XII, 564).

158 La castidad perfecta asegura la victoria sobre todos los vicios. (XII, 626).



CEREMONIAS

159 Las ceremonias influyen para conservar es espíritu religioso. (XVII, 189).

160 El recogimiento religioso y devoto durante las ceremonias sagradas es de grandísima edificación para los fieles; además de que la santidad del acto lo requiere así. (XII, 61).

161 Las ceremonias bien hechas demuestran la seriedad y sensatez con que se debe proceder en el estado eclesiástico. (XII, 89).



CIELO

162 Todo el bien que los demás hagan por nuestra sugerencia, acrecentará el esplendor de nuestra gloria en el cielo (XVII, 491).

163 Si el pensamiento del infierno es aterrador, que nos llene de consuelo la esperanza del Paraíso, en donde se gozan todos los bienes. (BAC. 675).

164 Si os juntáis con los buenos, os aseguro que iréis con ellos al Paraíso. Si con los malos, seréis desgraciados y acabaréis por perder irreparablemente vuestra alma. (BAC. 683).

165 El afecto hacia las cosas de la tierra, disminuye y ahoga el deseo por las cosas del cielo. (VIII, 774).

166 Caminad con los pies en la tierra, pero teniendo la mirada y el corazón en el cielo. (V, 544).

167 La llave y la cerradura que usaba Domingo Savio para entrar por el camino del cielo y cerrar la puerta al demonio, eran la obediencia y una gran confianza en el Director Espiritual. (V, 649)

168 El mundo está lleno de tontos y de astutos. Los astutos son los que trabajan y sufren para ganarse el cielo; los tontos son los que viven su vida sin pensar en la eternidad. (VIII, 19-20).

169 Jóvenes, si queréis perseverar en el camino del cielo, os recomiendo tres cosas: acercáos con frecuencia al Sacramento de la Confesión, recibís la Santa Comunión, escoged un confesor a quien podáis abrir vuestro corazón, y no lo cambiéis sin necesidad. (V, 145).

170 En los sufrimientos y en las penas no hay que olvidar nunca que nos espera un gran premio en el Paraíso. (VI, 442).

171 El camino para llegar al cielo no son los placeres. (VII, 7).

172 Un pedazo de Paraíso todo lo suple. (VIII, 444).

173 En el Paraíso no existirá ninguna controversia. Todos pensaremos igual. (VIII, 444).

174 Las tribulaciones de esta vida nos disponen para que deseemos más el Paraíso. (VIII, 774).

175 En el Paraíso se gozan todos los bienes imaginables y para siempre. (XVIII, 483).



COADJUTOR

176 Se llaman Coadjutores porque tienen el particular oficio de coadyuvar a los Sacerdotes en las obras de caridad cristiana propias de la Congregación. No son servidores, sino condueños. (BAC.28).



COMUNIDAD

177 No se escatime ningún sacrificio para conservar la vida de comunidad. (XVII, 265).

178 Si en vuestra comunidad se presentan honestos entretenimientos, tomad parte en ellos; pero evitad las contiendas con los demás, las burlas, los apodos y el mostraros descontentos de las diversiones que se os proporcionen. (BAC: 679).

179 La abundancia de los bienes temporales fue siempre la causa de perdición de Comunidades enteras. (VI, 328).

180 Una comunidad que observa con exactitud el silencio en el tiempo establecido, es ciertamente fiel a las constituciones. En cambio, aquella comunidad donde cada cual habla según su capricho, por lo general, no observa ni las reglas ni el orden. (VI, 773).

181 No es el número de las personas, sino la caridad y el fervor, que constituyen en la comunidad la gloria del Señor. (VIII, 476).

182 Los defectos de una comunidad deben ser siempre disimulados. (IX, 565).

183 Es mucho mejor la condición de una casa religiosa donde se reza poco y se trabaja mucho, a otra casa, donde siempre están rezando, pero no trabajan. (IX, 566).

184 ¡Ay de aquellas casas religiosas donde comienzan a vivir como si fueran ricos!. (IX, 702).

185 Cuando se introduce el ocio en una comunidad, pronto quedará relajada; en cambio, si se trabaja con ahínco, ningún peligro la amenaza. (XII, 438).

186 La unidad en el mando, de espíritu y administración, es el fundamento y base de la comunidad religiosa. (XII, 499).

187 Eliminad de una comunidad la murmuración y la parcialidad, y se gozará de una paz perfecta. (XIII, 398).


DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO: Culpable.



¿Es el infierno una discoteca con alcohol, drogas y sexo?

La vidente Vassula, en su conferencia de 29 de abril de 1996 hizo un comentario que no es inhabitual escuchar a muchos jóvenes:

muchos jóvenes creen que el Infierno es un lugar como una discoteca, porque cuando practican el Ocultismo Satanás les mete esa idea: "¿Para qué queréis ir al Cielo? Es aburrido, no tenéis otra cosa que hacer que rezar y rezar y rezar, mientras que en el Infierno vais a encontrar una discoteca, encontraréis droga, encontraréis chicas guapísimas...". Esto se lo he oído decir a los jóvenes. 

Craso error el de todos aquellos que piensan esto. Una visión más acertada a la dantesca realidad la tenemos en este reciente testimonio sobre las consecuencias del pecado y el rechazo de Dios: 



LA VISIÓN DEL INFIERNO

7.03.87

-Vassula, Yo, Jesús, te amo, bienamada. Yo he descansado. Ven, que Me siento feliz. Creéme: ¡Me siento descansado! Trabajemos con Amor y reparemos. Ven y te enseñaré a reparar. Yo soy el Elixir de Vida, Yo soy la Resurrección.

-Jesús, ¡cuánto deseo que todas las almas Te amen! ¡Es terrible, no tener respuesta a un amor tan grande como el Tuyo!

-Vassula, Mi deseo ya está enraizado en tu alma. Hija, alégrame y aprende a decir:

"Vamos a trabajar, vamos a hacer esto o aquello". Utiliza la palabra nosotros. ¡Nosotros estamos unidos para siempre! Alégrame diciendo:

"Padre, hágase Tu Voluntad".

No Me rechaces nada. Hija, hoy Me seguirás en las moradas oscuras de Mi enemigo, para que veas cómo sufren las almas, que Me rechazaron 1 .

-Jesús, ¿esas almas, están perdidas para siempre?

-Las del infierno, sí. Las otras, en el Purgatorio 2 , se salvan con amor por Mis bienamados que reparan y hacen penitencia. No tengas miedo, porque Mi Luz te protege y Yo estoy contigo.

Me encontré debajo de la tierra, en una caverna subterránea, iluminada únicamente por el fuego. Había humedad y el suelo se pegaba a mis pies como barro negro. Vi muchas almas puestas en fila. Estaban atadas y sólo sus cabezas eran visibles. Sus rostros tenían una expresión de agonía. Había un gran estrépito, como ruidos de máquinas trabajando y un gran vocerío, martillazos y gritos desgarradores. Delante de aquellas cabezas, de pie, había una persona con la mano extendida, llena de lava, que lanzaba sobre los rostros ya hinchados de quemaduras. Comprendí que se trataba de Satanás. Al observar nuestra presencia, se volvió y gritó:

"¡Miradla!", y furioso, escupió al suelo con repugnancia. "¡Miserable gusano! ¡Miradla! Ahora, hasta los gusanos vienen a chuparnos la sangre. Vete "a..." Se volvió hacia mí: "¡Mira!", cogió más lava y la lanzó sobre aquellos rostros.

Oí a aquellas almas gritar: "¡Oh, déjanos morir!".

Después, Satanás, furioso, con el aspecto de un loco, enfurecido de rabia, gritó: "¡Criaturas de la tierra, oídme: Vosotros vendréis a mí!".

Pensé que, a pesar de sus amenazas, estaba loco al pensar que al final iba a vencer. Seguramente él leyó este pensamiento mío, porque, en tono amenazador, dijo:

"¡No estoy loco!". Y entonces, con una risa de odio, se volvió hacia las almas, y en un tono de ironía les dijo:

"¿Habéis entendido? ¡Ella me ha llamado loco!" y, sarcásticamente, añadió: "Queridas y bienamadas almas, estas palabras os las haré pagar".

Al decir esto cogió más lava. Me volví desesperada hacia Jesús, pidiéndole que interviniese para detenerle.

Jesús respondió: "Yo le detendré".

En el mismo momento en que Satanás levantó el brazo para arrojar la lava, su brazo empezó a dolerle y no pudo moverlo. Gritó de dolor, gritando contra Jesús y contra mí: "¡Vete, bruja! ¡Sí, vete y déjanos!".

Del último Purgatorio, cerca de las puertas del Infierno, oí las voces de almas que gritaban: "¡Salvadnos, salvadnos!" 3 .

Después, uno de los suyos, se acercó a Satanás y él le preguntó:

"¿Estás en tu trabajo? ¿Haces lo que te he ordenado hacer? Hiérela, destrúyela, desanímala".

Yo sabía que Satanás se refería a mí: quería que su esbirro me desanimase para dejar a Jesús, inspirándome palabras falsas, o destruyendo el Mensaje que recibo. Pregunté a Jesús si podíamos irnos. Jesús dijo:

-Ven, salgamos. Quiero que tú escribas esto. Yo Mismo te lo dictaré. Acércate a Mí, bienamada. Yo quiero que Mis hijos sepan que tienen alma y que el demonio es una realidad. Nada de lo que está escrito en Mis Sagradas Escrituras es un mito. Satanás existe e intenta perder vuestras almas. Yo sufro al veros adormecidos y ajenos a su existencia. Yo vengo para avisaros, para daros señales, pero ¡cuántos de vosotros leen Mis avisos como si fueran cuentos de hadas! Bienamados, soy vuestro Salvador. No rechacéis Mi Palabra, volved a Mí y sentid la angustia del Amor que tengo por vosotros. ¿Por qué, por qué estáis tan empeñados en arrojaros a los pies de Satanás? ¡Oh, venid! Vosotros, los que ya no creéis en Mí, venid a Mí todos los que Me habéis abandonado, venid y atended porque éste es el momento de oír. Todos los que herís Mi Alma, levantaos y ved Mi Luz. No tengáis miedo de Mí, porque Yo ya os he perdonado. Tomaré vuestros pecados y Mi Sangre los lavará. Disculparé vuestras debilidades y os perdonaré. Venid a absorber el rocío de virtudes que regenerará vuestras almas, que van directas a la perdición. Yo vengo a buscaros, vengo a buscar a Mis ovejas perdidas. Yo, que soy el Buen Pastor, ¿podré quedar indiferente, viéndoos perdidas?

Vassula, ¿estas dispuesta a rezar por todos los que están en el camino de la perdición?

-¿Ahora, Jesús?

-Sí, ahora.

-No sé qué decir, Señor.

-Yo Mismo te enseñaré. Escúchame y repite Conmigo:




Oh Padre Santo, por Tu Poder y Misericordia, Yo Te imploro, reúne todas Tus ovejas, perdónalas, haz que regresen a Tu casa amada. Míralas como a hijas tuyas, y, con Tu Mano, bendícelas.

Amén.



Vassula, entra en Mi Corazón, porque aquí se encuentra una Paz profunda.




1 En el Infierno y en los Purgatorios más próximos al Infierno

2 incluso las que se encuentran en los Purgatorios más próximos al Infierno

3 Las almas a las puertas del Infierno, en un Purgatorio muy profundo, pueden ser "levantadas" por nuestras oraciones, salvándolas a un tormento menor.



FUENTE: siemprejamas.tripod.com/

ENTREGA ESPECIAL - MINISTROS EXTRAORDINARIOS - Parte 14 - CONGREGACIÓN PARA EL CLERO -


MINISTROS EXTRAORDINARIOS



DE LA SAGRADA COMUNIÓN (NO DE LA EUCARISTÍA ESTE TERMINO ES MAL EMPLEADO. DETENGAMOS LOS A SACRILEGIOS Y ABUSOS LITÚRGICOS)


1 TITO 1: 9-13; Gal 5, 19-21 (El que vive de la carne y del mundo no acepta la verdad)


Para saber bien el tipo de conducta, y forma de celebrar la misa y la importancia de la Fe se recomienda leer directamente del Vaticano (Santa Sede) algunos documentos. Desde este momento desarrollaremos el documento 4 del sumario.


4) Congregación para el Clero (Instrucción) Sobre la recta interpretación y observación práctica de las normas y la conducta de los obispos, presbíteros, diáconos y laicos en referencia con los servicios del clero, catequistico y administrativo y otras instrucciones (**incluyendo el articulo 8 – Ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión vs. Ministros ordenados o presbíteros)


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INSTRUCCIÓN



SOBRE ALGUNAS CUESTIONES
ACERCA DE LA COLABORACION
DE LOS FIELES LAICOS EN EL SAGRADO
MINISTERIO DE LOS SACERDOTES




LIBRERIA EDITRICE VATICANA
CIUDAD DEL VATICANO 1997


...Continuación


Artículo 5

Los organismos de colaboración en la Iglesia particular

Estos organismos, pedidos y experimentados positivamente en el camino de la renovación de la Iglesia según el Concilio Vaticano II y codificados en la legislación canónica, representan una forma de participación activa en la misión de la Iglesia como comunión.

§ 1. La normativa del código sobre el Consejo presbiteral establece cuales sacerdotes puedan ser miembros.(81) El mismo, en efecto, es reservado a los sacerdotes, porque encuentra su fundamento en la común participación del Obispo y de los sacerdotes en el mismo sacerdocio y ministerio.(82)

No pueden, por tanto, gozar del derecho de elección ni activo ni pasivo, los diáconos y los otros fieles no ordenados, aunque si son colaboradores de los sagrados ministros, así como los presbíteros que han perdido el estado clerical o que, en cualquier caso, han abandonado el ejercicio del sagrado ministerio.

§ 2. El Consejo pastoral, diocesano o parroquial(83) y el consejo parroquial para los asuntos económicos,(84) de los cuales hacen parte los fieles no ordenados, gozan unicamente de voto consultivo y no pueden, de algún modo, convertirse en organismos deliberativos. Pueden ser elegidos para tal cargo sólo aquellos fieles que poseen las cualidades exigidas por la normativa canónica.(85)

§ 3. Es propio del párroco presidir los consejos parroquiales. Son por tanto inválidas, y en consecuencia nulas, las decisiones deliberativas de un consejo parroquial no reunido bajo la presidencia del párroco o contra él.(86)

§ 4. Todos los consejos diocesanos pueden manifestar válidamente el propio consenso a un acto del Obispo sólo cuando tal consenso ha sido solicitado expresamente por el derecho.

§ 5. Dadas las realidades locales los Ordinarios pueden valerse de especiales grupos de estudio o de expertos en cuestiones particulares. Sin embargo, los mismos no pueden constituirse en organismos paralelos o de desautorización de los consejos diocesanos presbiteral y pastoral, como también de los consejos parroquiales, regulados por el derecho universal de la Iglesia en los cann. 536, § 1 y 537.(87) Si tales organismos han nacido en pasado en base a costumbres locales o a circunstancias particulares, se dispongan los medios necesarios para adaptarlos conforme a la legislación vigente de la Iglesia.

§ 6. Los Vicarios foráneos, llamados también decanos, arciprestes o con otros nombres, y aquellos que se le equiparan, « pro-vicarios », « pro-decanos », etc. deben ser siempre sacerdotes.(88) Por tanto, quien no es sacerdote no puede ser validamente nombrado a tales cargos.



Artículo 6

Las celebraciones litúrgicas

§ 1. Las acciones litúrgicas deben manifestar con claridad la unidad ordenada del Pueblo de Dios en su condición de comunión orgánica(89) y por tanto la íntima conexión que media entre la acción liturgica y la manifestación de la naturaleza orgánicamente estructurada de la Iglesia.

Esto se da cuando todos los participantes desarrollan con fe y devoción la función propia de cada uno.

§ 2. Para que también en este campo, sea salvaguardada la identidad eclesial de cada uno, se deben abandonar los abusos de distinto tipo que son contrarios a cuanto prevee el canon 907, según el cual en la celebración eucarística, a los diáconos y a los fieles no ordenados, no les es consentido pronunciar las oraciones y cualquier parte reservada al sacerdote celebrante —sobre todo la oración eucarística con la doxología conclusiva— o asumir acciones o gestos que son propios del mismo celebrante. Es también grave abuso el que un fiel no ordenado ejercite, de hecho, una casi « presidencia » de la Eucaristía dejando al sacerdote solo el mínimo para garantizar la válidez.

En la misma línea resulta evidende la ilicitud de usar, en las ceremonias litúrgicas, de parte de quien no ha sido ordenado, ornamentos reservados a los sacerdotes o a los diáconos (estola, casulla, dalmática).

Se debe tratar cuidadosamente de evitar hasta la misma apariencia de confusión que puede surgir de comportamientos litúrgicamente anómalos. Como los ministros ordenados son llamados a la obligación de vestir todos los sagrados ornamentos, así los fieles no ordenados no pueden asumir cuanto no es propio de ellos.

Para evitar confusiones entre la liturgia sacramental presidida por un clérigo o un diácono con otros actos animados o guiados por fieles no ordenados, es necesario que para estos últimos se adopten formulaciones claramente diferentes.



Artículo 7

Las celebraciones dominicales en ausencia de presbitero

§ 1. En algunos lugares, las celebraciones dominicales(90) son guiadas, por la falta de presbíteros o diáconos, por fieles no ordenados. Este servicio, válido cuanto delicado, es desarrollado según el espíritu y las normas específicas emanadas en mérito por la competente Autoridad eclesiástica.(91) Para animar las mencionadas celebraciones el fiel no ordenado deberá tener un especial mandato del Obispo, el cual pondrá atención en dar las oportunas indicaciones acerca de la duración, lugar, las condiciones y el presbítero responsable.

§ 2. Tales celebraciones, cuyos textos deben ser los aprobados por la competente Autoridad eclesiástica, se configuran siempre como soluciones temporales.(92) Está prohibido inserir en su estructura elementos propios de la liturgia sacrificial, sobre todo la « plegaria eucarística », aunque si en forma narrativa, para no engendrar errores en la mente de los fieles.(93) A tal fin debe ser siempre recordado a quienes toman parte en ellas que tales celebraciones no sustituyen al Sacrificio eucarístico y que el precepto festivo se cumple solamente participando a la S. Misa.(94) En tales casos, allí donde las distancias o las condiciones físicas lo permitan, los fieles deben ser estimulados y ayudados todo el posible para cumplir con el precepto.



Artículo 8

El ministro extraordinario de la Sagrada Comunión

Los fieles no ordenados, ya desde hace tiempo, colaboran en diversos ambientes de la pastoral con los sagrados ministros a fin que « el don inefable de la Eucaristía sea siempre más profundamente conocido y se participe a su eficacia salvífica con siempre mayor intensidad ».(95)

Se trata de un servicio litúrgico que, responde a objetivas necesidades de los fieles, destinado, sobre todo, a los enfermos y a las asambleas litúrgicas en las cuales son particularmente numerosos los fieles que desean recibir la sagrada Comunión.

§ 1. La disciplina canónica sobre el ministro extraordinario de la sagrada Comunión debe ser, sin embargo, rectamente aplicada para no generar confusión. La misma establece que el ministro ordinario de la sagrada Comunión es el Obispo, el presbítero y el diacono,(96) mientras son ministros extraordinarios sea el acólito instituido, sea el fiel a ello delegado a norma del can. 230, § 3. (97)

Un fiel no ordenado, si lo sugieren motivos de verdadera necesidad, puede ser delegado por el Obispo diocesano, en calidad de ministro extraordinario, para distribuir la sagrada Comunión también fuera de la celebración eucarística, ad actum vel ad tempus, o en modo estable, utilizando para esto la apropiada forma litúrgica de bendición. En casos excepcionales e imprevistos la autorización puede ser concedida ad actum por el sacerdote que preside la celebración eucarística.(98)

§ 2. Para que el ministro extraordinario, durante la celebración eucarística, pueda distribuir la sagrada Comunión, es necesario o que no se encuentren presentes ministros ordinarios o que, estos, aunque presentes, se encuentren verdaderamente impedidos.(99) Pueden desarrollar este mismo encargo también cuando, a causa de la numerosa participación de fieles que desean recibir la sagrada Comunión, la celebración eucarística se prolongaria excesivamente por insuficiencia de ministros ordinarios. (100)

Tal encargo es de suplencia y extraordinario (101) y debe ser ejercitado a norma de derecho. A tal fin es oportuno que el Obispo diocesano emane normas particulares que, en estrecha armonía con la legislación universal de la Iglesia, regulen el ejercicio de tal encargo. Se debe proveer, entre otras cosas, a que el fiel delegado a tal encargo sea debidamente instruido sobre la doctrina eucarística, sobre la índole de su servicio, sobre las rúbricas que se deben observar para la debida reverencia a tan augusto Sacramento y sobre la disciplina acerca de la admisión para la Comunión.

Para no provocar confusiones han de ser evitadas y suprimidas algunas prácticas que se han venido creando desde hace algún tiempo en

algunas Iglesias particulares, como por ejemplo:

— la comunión de los ministros extraordinarios como si fueran concelebrantes;

— asociar, a la renovación de las promesas de los sacerdotes en la S. Misa crismal del Jueves Santo, otras categorías de fieles que renuevan los votos religiosos o reciben el mandato de ministros extraordinarios de la Comunión.

— el uso habitual de los ministros extraordinarios en las SS. Misas, extendiendo arbitrariamente el concepto de « numerosa participación ».



Artículo 9

El apostolado para los enfermos

§ 1. En este campo, los fieles no ordenados pueden aportar una preciosa colaboracion. (102) Son innumerables los testimonios de obras y gestos de caridad que personas no ordenadas, bien individualmente o en formas de apostolado comunitario, tienen hacia los enfermos. Ello constituye una presencia cristiana de primera línea en el mundo del dolor y de la enfermedad. Allí donde los fieles no ordenados acompañan a los enfermos en los momentos más graves es para ellos deber principal suscitar el deseo de los Sacramentos de la Penitencia y de la sagrada Unción, favoreciendo las disposiciones y ayudándoles a preparar una buena confesión sacramental e individual, como también a recibir la Santa Unción. En el hacer uso de los sacramentales, los fieles no ordenados pondrán especial cuidado para que sus actos no induzcan a percibir en ellos aquellos sacramentos cuya administración es propia y exclusiva del Obispo y del Presbítero. En ningún caso, pueden hacer la Unción aquellos que no son sacerdotes, ní con óleo bendecido para la Unción de los

Enfermos, ni con óleo no bendecido.

§ 2. Para la administración de este sacramento, la legislación canónica acoge la doctrina teológicamente cierta y la practica multisecular de la Iglesia, (103) según la cual el único ministro válido es el sacerdote. (104) Dicha normativa es plenamente coherente con el misterio teológico significado y realizado por medio del ejercicio del servicio sacerdotal.

Debe afirmarse que la exclusiva reserva del ministerio de la Unción al sacerdote está en relación de dependencia con el sacramento del perdón de los pecados y la digna recepción de la Eucaristía. Ningún otro puede ser considerado ministro ordinario o extraordinario del sacramento, y cualquier acción en este sentido constituye simulación del sacramento. (105)


...Continuará.

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO - PARTE 45 -


LA LINTERNA MÁGICA



SUEÑO 53.—AÑO DE 1865.

(M. B. Tomo VIII, págs. 115-116)

El día 1 de mayo de 1865, [San] juan Don Bosco narraba a los jóvenes del Oratorio el siguiente sueño:

*********

Me pareció encontrarme en la iglesia llena de jóvenes, observando que eran muy pocos los que se acercaban a la Sagrada Comunión. Próximo a la balaustrada del altar mayor había un hombre alto, de color negro y de cuya cabeza salían dos cuernos. Tenía en la mano una linterna mágica y se entretenía en hacer ver a los muchachos a través de ella, cosas diversas. A unos les hacía contemplar un recreo muy animado y entre los juegos el que mas les agradaba; a otros, los partidos perdidos o las futuras victorias; a éstos, el pueblo natal con sus paseos, sus campos, con aquella casa determinada; a aquéllos les hacía ver en su linterna el estudio, los libros, los temas mensuales; a algunos, las más diversas frutas, los dulces más variados, el vino que tenían guardado en el baúl; no faltaban quienes veían a sus padres, los amigos, escenas pecaminosas, el dinero no entregado. Por tanto, así entretenidos, eran pocos los que se acercaban a la Sagrada Mesa. Muchos al ver los paseos, las vacaciones, lo dejaban todo a un lado y se detenían a contemplar con avidez a sus antiguos compañeros y sus pasatiempos de otros días.

*********

¿Saben lo que significa este sueño? Que el demonio hace cuanto puede para distraer a los jóvenes en la iglesia; para alejarlos de los Santos Sacramentos. Y los jóvenes son tan ingenuos que caen en la red y se pasan el tiempo mirando a través de la lente.

Hijos míos: es necesario romper esa linterna del diablo. ¿Saben cómo?

Levantando la mirada a la Cruz y pensando que alejarse de la Comunión es lo mismo que arrojarse en los brazos del demonio.


EL AYUNO NECESARIO PARA CREER






Por P. Fernando Pascual 

Tiene que convertirse, para nuestra generación, en algo imprescindible para descubrir lo imprescindible. 

Muchos bautizados no comprenden el valor del ayuno, no saben para qué ayunar y por qué ayunar. Algunos, porque ni siquiera conocen qué enseña el Evangelio y la Iglesia sobre el tema. Otros, porque han dejado la propia fe en el armario del pasado. Otros, simplemente, porque ven el ayuno como algo que va contra los propios gustos, contra la "realización personal".

Mientras no se produzca un despertar religioso en muchos corazones, el ayuno seguirá en el olvido. O será vivido, entre quienes desean "cumplir" y obedecer lo que pide la Iglesia, con rutina, con fastidio, como una norma del pasado que se soporta con la esperanza de que pronto termine la Cuaresma y llegue la Pascua.

La fe profunda y el sentido religioso permiten descubrir el porqué del ayuno. Pero si no hay fe, si la religión es una dimensión raquítica, ¿qué hacer?

Lo que hay que hacer es, precisamente, ayunar para abrirnos al mundo de la fe. Porque sólo cuando aprendemos a romper con la esclavitud de la avaricia, del placer, de la gula, del vivir esclavos de la curiosidad malsana y de los caprichos, empezamos a dejar espacio libre a la acción de Dios en las almas.

En otras palabras: la tibieza con la que se ve el ayuno se destruye cuando acogemos el mismo ayuno como camino para romper esa tibieza y para abrirnos al mundo de la fe, de la esperanza, del amor.

El ayuno no sirve sólo para fortalecer al creyente (algo muy importante); sirve, sobre todo, para iniciar el camino de la fe. No sirve sólo para alimentar la esperanza; sirve, especialmente, para alejarnos de seguridades falsas y para confiar en el único Omnipotente. No sirve sólo para que repartamos nuestros bienes y nuestro tiempo con quien lo necesita; sirve, de un modo concreto y profundo, para romper con los engaños de la ambición y del egoísmo, para abrir los ojos ante tantas personas que necesitan amor, compañía, solidaridad, ayudas concretas y urgentes en su cuerpo y en su espíritu.

Como explicaba el Papa Benedicto XVI, la privación del "alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios" (Mensaje para la Cuaresma 2009).

El ayuno tiene que convertirse, para nuestra generación, en algo imprescindible para descubrir lo imprescindible. De este modo, podremos vivir según un Evangelio que cura, que salva, que levanta y que cambia el corazón y la vida.


Fuente: Catholic net/


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís