FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO - PARTE 49 -


UNA VISITA A LOS DORMITORIOS



SUEÑO 56.—AÑO DE 1866.

(M. B. Tomo VIII. págs. 314-315)

Una carta de un ex alumno llamado Agustín Semeria, a [Beato] Miguel Don Rúa, fechada en Liguria en 1883, dice entre otras cosas:

Era el año del Señor de 1866, unos quince días antes de la fiesta de San José; [San] Juan Don Bosco nos contó lo siguiente:

*********


Soñé que me encontraba en la cama y que se presentaba un individuo o fantasma con una lámpara encendida en la mano, diciéndome: —[San] Juan Don Bosco ¡levántate inmediatamente y ven conmigo!

Sin temor alguno, bajé del lecho, me vestí y me encaminé detrás de aquel individuo el cual no permitió ni
por un solo momento que le viese el rostro. Me hizo atravesar varios dormitorios por el centro del pasillo a cuyos lados estaban las camas de los jóvenes entregados al descanso. Al pasar me di cuenta de que sobre algunos lechos había unos gatos agarrados a los hierros con las patas de atrás y con las de delante en actitud de arañar el rostro de los muchachos dormidos.

Yo seguía siempre detrás de aquel fantasma, el cual se detuvo finalmente comenzando a dar vueltas alrededor de la cama de un joven que estaba profundamente dormido. También yo me detuve y le pregunté por qué hacía aquello. El me contestó: —Para la fiesta de San José este joven debe venir conmigo.

Yo comprendí que el muchacho indicado moriría para aquella fecha. Entonces, pregunté a mi guía con tono
resuelto: —Necesito saber quién eres y en nombre de quién hablas. El me dijo nuevamente: —Si quieres saber quién soy: ¡Mira!

Y desapareció él y la linterna, de forma que me quedé a oscuras. Entonces me dispuse a ir nuevamente a mi lecho, pero en el camino tropecé no sé si con un baúl o con otra cosa y me desperté.


*********

Hecha esta narración, [San] Juan Don Bosco explicó que aquellos gatos en actitud de arañar a los jóvenes que dormían tranquilamente, significan los enemigos de nuestra alma, que están siempre a nuestro alrededor para hacemos caer si estamos en gracia de Dios o para destrozarnos si estamos en desgracia, cuando el Señor, cansado de nosotros, lo permitiese.

Conocí —añadió el [Santo]— a aquel que según me dijo el desconocido tenía que morir para ¡a fiesta de San José; pero no diré a nadie quién es para no causar demasiado espanto. Veremos si este sueño se realiza.

Entretanto, estemos todos preparados a bien morir. A los que vengan a confesarse conmigo les diré algo en particular.

Pasada la festividad de San José nos dijo que precisamente el día 19 de marzo, un joven del Oratorio había muerto en su pueblo natal.

En la Crónica del Oratorio se lee: "El 19 de marzo de 1866 muere Simón Lupotto, a los dieciocho años de edad.

Por su extraordinaria piedad fue siempre de edificación para sus compañeros. Frecuentaba con gran devoción los Santos Sacramentos; participaba con gran recogimiento de las funciones religiosas; era un enamorado de Jesús Sacramentado; cuando rezaba parecía un San Luis. Soportó con heroica resignación su larga enfermedad".

Según la predicción de [San] Juan Don Bosco, Simón Lupotto fue a pasar la fiesta de San José, del cual era muy devoto, a su lado en el Paraíso.


EL DIABLO HOY ¡APÁRTATE SATANÁS! - PARTE 13 -


Capítulo XIII.- Cristo vencedor de Satanás



"Considerando el mundo sin pesimismo, en la verdad, veo que las potencias de las tinieblas dominan, triunfan y amenazan con sumergirlo todo..." Así se expresaba hace poco tiempo, en el ocaso de su vida, un maestro espiritual contemporáneo, el siervo de Dios, padre Marie-Eugène del Niño Jesús, carmelita descalzo. Y añadía: "no se trata ciertamente de ver al diablo por todas partes, sino de saber que está ahí y que actúa. El enemigo está en el campo de batalla e ignorarlo es exponerse a sus ataques".

¿Esto significa que todos los pecados se cometen por instigación de Satanás y que él es gran responsable de los males del mundo contemporáneo?

Santo Tomás de Aquino rechaza una visión tan unilateral. El hombre herido por el pecado original puede deslizarse por sí mismo hacia el mal, sin ser empujado por una instigación exterior. En este sentido no se debería imputar al demonio todos los pecados que se cometen sobre la faz de la tierra. Contrariamente, la inclinación del hombre al mal no existiría sin el peso del pecado original. En este sentido, se puede decir que Satanás está indirectamente en el origen de todos los pecados.


Un lugar colateral

Recordar estas verdades es lo mismo que decir que la demonología debe ocupar en la doctrina católica un lugar no centra sino, en cierto sentido, "colateral", según la expresión de Juan Pablo II. "El Verbo está en el centro del Universo... Todas las cosas han sido creadas por Él y en vista de Él (Col 1, 16). Es decir, Cristo... está en el centro del universo... La verdad profunda... sobre Dios y sobre la salvación de los hombres constituye el contenido central de la Revelación... La verdad sobre los ángeles es en cierto sentido "colateral" aunque inseparable de la revelación central que es la existencia, la majestad y la gloria del Creador. Los ángeles no son criaturas principales en la realidad de la Revelación, y, sin embargo, pertenecen a ella plenamente".

En su estudio sobre la demonología de San Juan de la Cruz, el padre Nilo o.c.d., subraya que "hay quereservar la mejor parte de nuestras energías y de nuestras preocupaciones hacia aquellas realidades que causan directamente nuestra santificación: el amor paternal y misericordioso del Señor; nuestra unión con Cristo Cabeza y Mediador; la acción del Espíritu Santo por la gracia; las virtudes y los dones; la inhabitación de la Trinidad en el alma del justo; la intervención de la Madre de Dios en la aplicación de los frutos de la Redención; la protección de los ángeles y la intercesión de los santos".

¿Cómo juzgar fenómenos aparentemente diabólicos? "Aquí nos encontramos en el dominio de las tinieblas en el que hay que avanzar con una prudencia extrema. No se puede evitar la pregunta: ¿qué es lo que depende del psiquismo de cada uno y qué es lo que denota con nitidez influencias diabólicas? No poseemos criterios seguros y decisivos. Todo lo que podemos decir es que no resultad razonable aceptarlas en bloque como manifestaciones diabólicas -es la tentación de tipo espiritualista-, pero que tampoco es razonable rechazarlas en bloque como fenómenos de histeria o alucinación: es la tentación de tipo racionalista".


Está en juego nuestro destino

Existe, de todos modos, una cuestión mucho más importa para los cristianos comunes como nosotros: ¿cómo precaverse contra las insidias y las astucias del diablo cuya presencia amenazadora está asegurada por San Pedro? Porque, al fin y al cabo, lo que nos importa no son las especulaciones y las hipótesis de los demonólogos sino el conocimiento de nuestras concretas posibilidades de defensa. Está en juego tanto nuestras relaciones con Dios y con los hombres como nuestro destino eterno.

Ahora bien, todo lo que fortifica nuestra vida espiritual -oración, sacramentos y sacramentales, trabajo practicado con espíritu de fe y de amor- todas las actividades (cfr Lumen gentium, 41) contribuyen a reforzar nuestras estructuras espirituales y, por lo tanto, a prepararnos para los ataques y las astucias de Satanás.

Santo Tomás de Aquino subraya especialmente el papel de la Eucaristía y, con San Juan Crisóstomo, observa que "cuando volvemos a la Santa Mesa, somos como leones que soplan fuego, temibles para los demonios". ¿Y por qué razón nos hacemos temibles? Porque "entonces llevamos en nosotros a Cristo, vencedor de Satanás", comenta el Padre R. Garrigou-Lagrange o.p.


El enemigo más temible

Con un lenguaje de fuego, San Luis María Grignion de Montfort describe el poder extraordinario de María sobre los demonios: "María es el enemigo más terrible que Dios ha hecho contra el demonio... Él le ha dado, desde el paraíso terrenal, aunque entonces no estaba más que en su mente, tanto odio contra este maldito enemigo de Dios, tanta habilidad para descubrir la malicia de esta antigua serpiente, tanta fuerza para vencer, tumbar por tierra y destrozar a este orgulloso impío, que el diablo la teme no sólo más que a todos los ángeles y a los hombres sino, en cierto sentido, más que a Dios mismo. Y esto no porque la ira, el odio y la potencia de Dios no sean infinitamente más grandes que las perfecciones de María son limitadas sino, primero, porque como Satanás es orgulloso, sufre infinitamente más siendo vencido y castigado por una pequeña y humilde sierva de Dios: su humildad le humilla más que el poder divino; segundo, porque Dios ha dado a María un poder tan grande contra los diablos que éstos temen más, como se han visto a menudo obligados a confesar a pesar suyo por la boca de sus poseídos, uno de sus suspiros por un alma que las oraciones de todos los santos, y una de sus amenazas que todos los demás tormentos".


Estos transmisores de la gracia

El poder Marie-Eugène del Niño Jesús pone de relieve la fuerza de los sacramentales para detener el ataque del demonio. Nota que entre éstos Santa Teresa de Jesús utilizaba particularmente el agua bendita: "De muchas veces tengo experiencia que no hay cosa con que huyan más, para no tornar. Debe ser grande la virtud del agua bendita; para mí es particular y muy conocida consolación que siente mi alma cuando la tomo. Es muy ordinario sentir una recreación, que no sabría yo darla a entender, como un deleite interior que toda el alma me conforta. Esto no es antojo ni cosa que me ha acaecido sólo una vez, sino muy muchas y lo he mirado con gran advertencia".

La misma Santa Teresa cuenta como, después de ser atormentada cruelmente por el diablo, logró finalmente liberarse. "Como no cesaba el tormento, dije: si no se riesen, pediría agua bendita. Me la trajeron y me la echaron a mí, y no aprovechaba; la eché hacia donde estaba el demonio, y se fue y me quitó todo el mal, como si con la mano me lo quitaran, salvo que quedé cansada, como si me hubieran dado muchos palos".

"La Iglesia, comenta el padre Marie Eugène del Niño Jesús, en las diversas oraciones de la bendición del agua, pide con insistencia que a esta agua se le conceda el poder de "poner en fuga toda la potencia del enemigo, extirpar a este enemigo con todos los ángeles rebeldes y expulsarlo..., destruir la influencia del espíritu inmundo y alejar a la serpiente venenosa..." (cfr antiguo Ritual, bendición del agua). Se comprende, por lo tanto, añade el padre Marie Eugène del Niño Jesús, la deposición de la venerable Ana de Jesús, secretaria de la santa, en el proceso de beatificación: "La Santa no emprendía jamás un viaje sin llevar agua bendita. Sufría mucho si se le olvidaba. Por eso todas nosotros llevábamos un pequeño frasco de agua bendita colgado de la cintura y ella quería llevar el suyo"". ¡Es que la reformadora del Carmelo conocía por experiencia el poder de Satanás!

Alguno sonreía ante esta costumbre de una mujer extraordinaria, elevada por el Papa Pablo VI a la dignidad de Doctora de la Iglesia universal, pero sus consejos son válidos también para el hombre de hoy.

San Juan de la Cruz propone un expediente radical contra la influencia de Satanás en nuestra imaginación: en lugar de discutir con el Tentador, conviene elevar inmediatamente nuestro espíritu hacia Dios por un acto de fe o de amor. Es lo que el santo llama un acto "anagógico". Uniendo nuestros afectos a Dios, sucede que el alma deja las cosas de la tierra, se presenta delante de Dios y se une a él. La tentación del enemigo queda así frustrada y derrotada. La idea de realizar el mal queda sin objeto. En este momento el diablo ya no puede alcanzar ni herir al alma porque ya no se encuentra en el lugar en el que esperaba encadenarla por el juego de las imágenes.


La alegría espiritual, antídoto soberano

San Francisco de Asís padeció mucho a causa de los demonios. Como indica Tomás de Celano, su primer biógrafo, el Poverello recomendaba a sus hermanos la alegría espiritual como antídoto contra el poder del diablo. Francisco afirmaba que la Leticia spirituale es el remedio más seguro contra las mil astucias e insidias del enemigo. Decía, en efecto: "el diablo exulta sobre todo cuando puede quitar a los servidores de Dios la alegría del espíritu" (cfr Ga 5, 22). El demonio se esfuerza por echar polvo en los pliegues de la conciencia y ensuciar así el candor del espíritu y la pureza de la vida. Pero, proseguía San Francisco, si la alegría del espíritu llena el corazón, la serpiente intentará inyectar su veneno mortal completamente en vano. Los demonios no pueden causar mal alguno al servidor de Cristo cuando le ven santamente alegre. Cuando, al contrario, el espíritu está melancólico, desolado y doliente, se deja abrumar por la tristeza o conducir hacia cosas frívolas.

Francisco, añade Tomás de Celano, se esforzaba por permanecer siempre alegre de corazón y conservar la unción de la alegría. Evitaba con gran cuidado la melancolía al que denominaba el peor de todos los males. En cuanto notaba algún síntoma corría sin tardanza a la oración para no dar lugar a Satanás.

Santo Tomás de Aquino señala que existen tres medios que nos ayudan a rechazar los asaltos de Satanás: la alegría espiritual, la oración ferviente, el trabajo hecho con espíritu de fe. "La alegría espiritual arma al hombre contra Satanás; la alabanza de Dios es una fuerza que contribuye mucho a rechazar al diablo; el trabajo bien hecho elimina el ocio, terreno propicio para la acción de los demonios".

En la lucha contra Satanás, ¿no es interesante constatar la gran importancia que se asigna a la alegría espiritual por dos gigantes de la santidad, tan diferentes el uno del otro, como San Francisco de Asís y Santo Tomás de Aquino? Sin embargo, pensándolo bien, no es de extrañar esta convergencia. Los santos, todos lo santos, ¿no son movidos por el mismo Espíritu, fuente inagotable de profunda alegría?


MAGISTERIO SOBRE EL CELIBATO: Documentos Episcopales 6


Puebla - Conclusiones. III Asamblea General del Episcopado Latinoamericano



692

El presbítero anuncia el Reino de Dios que se inicia en este mundo y tendrá su plenitud cuando Cristo venga al final de los tiempos. Por el servicio de ese Reino, abandona todo para seguir a su Señor. Signo de esa entrega radical es el celibato ministerial, don de Cristo mismo y garantía de una dedicación generosa y libre al servicio de los hombres.


749

En un mundo en que el amor está siendo vaciado de su plenitud, donde la desunión acrecienta distancias por doquier y el placer se erige como ídolo, los que pertenecen a Dios en Cristo por la castidad consagrada serán testimonio de la alianza liberadora de Dios con el hombre y, en el seno de su Iglesia particular, serán presencia del amor con el que “Cristo amó a la Iglesia y se entregó a Sí mismo por ella” (Ef 5, 25). Serán, finalmente, para todos un signo luminoso de la liberación escatológica vivida en la entrega a Dios y en la nueva y universal solidaridad con los hombres.


878

En los Seminarios, se deberá insistir en la austeridad, la disciplina, la responsabilidad y el espíritu de pobreza, en un clima de auténtica vida comunitaria. Se formará responsablemente a los futuros sacerdotes para el celibato. Todo ello lo exige la renuncia y entrega que se pide al presbítero.



Tercera Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, PUEBLA. Conclusiones. Lima; CEP, CEEC, ed. Paulinas 1979, 1era edición. Nn. 692, 749, 878.


HÁBITO Y CLERMAN - DE JOSE MARIA IRABURU - Parte 1 -





Hábito y clerman 




Reproduzco aquí, con algunos complementos, cuatro artículos que sobre el hábito y el clergyman publiqué los días 6, 8, 12 y 26 de septiembre de 2008 en www.religionenlibertad.com









El hábito religioso y el traje eclesiástico, que corresponde a los sacerdotes, aunque no son temas idénticos, son semejantes, y los trataré aquí conjuntamente. 

El hábito religioso Por lo que al hábito religioso se refiere, entre otros documentos de la Autoridad apostólica, y además de la norma del Derecho Canónico (canon 669), recordaré solamente, porque su formulación me parece muy precisa, la exhortación apostólica Evangelica testificatio, de Pablo VI (1971), sobre la renovación de la vida religiosa. Al dar doctrina y normas sobre el hábito religioso, el Papa centra la cuestión no tanto en cuestiones prácticas discutibles, sino en razones profundas acerca de la significación teológica de lo especialmente sagrado: 

«Aun reconociendo que ciertas situaciones pueden justificar el quitar un tipo de hábito, no podemos silenciar la conveniencia de que el hábito de los religiosos y religiosas siga siendo, como quiere el Concilio, signo de su consagración (Perfectæ caritatis 17), y se distinga, de alguna manera, de las formas abiertamente seglares» (22). 

El traje eclesiástico En lo que se refiere al vestir de los sacerdotes, será suficiente recordar un documento-síntesis, publicado en 1994 por la Congregación del Clero, Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros. En el número 66, con el título «Obligación del traje eclesiástico », dice lo que sigue: 

«En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero –hombre de Dios, dispensador de Sus misterios– sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva, como signo inequívoco de su dedicación y de la identidad del que desempeña un ministerio público (211). El presbítero debe ser reconocible sobre todo, por su comportamiento, pero también por un modo de vestir, que ponga de manifiesto de modo inmediatamente perceptible por todo fiel –más aún, por todo hombre– (212) su identidad y su pertenencia a Dios y a la Iglesia. 

«Por esta razón, el clérigo debe llevar “un traje eclesiástico decoroso, según las normas establecidas por la Conferencia Episcopal y según las legítimas costumbres locales” (213). El traje, cuando es distinto del talar [la sotana], debe ser diverso de la manera de vestir de los laicos y conforme a la dignidad y sacralidad de su ministerio. La forma y el color deben ser establecidos por la Conferencia Episcopal, siempre en armonía con las disposiciones de derecho universal. 

«Por su incoherencia con el espíritu de tal disciplina, las praxis contrarias no se pueden considerar legítimas costumbres y deben ser removidas por la autoridad competente (214). 

«Exceptuando las situaciones del todo excepcionales, el no usar el traje eclesiástico por parte del clérigo puede manifestar un escaso sentido de la propia identidad de pastor, enteramente dedicado al servicio de la Iglesia» (215). 

(210) Cfr. S. Congregación para el Clero, Carta circular Omnis Christifideles (23 enero 1973) 9. 

(211) Cfr. Juan Pablo II, Carta al Card. Vicario de Roma (8 septiembre 1982): «L’Osservatore Romano» 18-19 octubre 1982. 

(212) Cfr. Pablo VI, Alocuciones al clero (17 febrero 1972; 10 febrero 1978): AAS 61(1969) 190; 64 (1972) 223; 70 (1978) 191; Juan Pablo II, Carta a todos los sacerdotes en ocasión del Jueves Santo de 1979 Novo incipiente (7 abril 1979) 7: AAS 71, 403-405; Alocuciones al clero (9 noviembre 1978; 19 abril 1979): Insegnamenti I (1978) 116; II (1979) 929. 

(213) Codex Iuris Canonici, can. 284.| 

(214) Cfr. Pablo VI, Motu Proprio Ecclesiæ Sanctæ, I, 25 § 2d: AAS 58 (1966) 770; S. Congregación para los Obispos, Carta circular a todos los representantes pontificios Per venire incontro (27 enero 1976); S. Congregación para la Educación Católica, Carta circular The document (6 enero 1980): «L’Osservatore Romano» supl., 12 de abril de 1980. 

(215) Cfr. Pablo VI, Catequesis en la Audiencia general del 17 de septiembre de 1969; Alocución al clero (1 marzo 1973): Insegnamenti, VII (1969) 1065; XI (1973) 176. 



Al final del Directorio se lee: 

Su Santidad el papa Juan Pablo II, el 31 de enero de 1994, ha aprobado el presente Directorio y ha autorizado la publicación. 


José T. Card. Sánchez, Prefecto 

+Crescenzio Sepe, Arzob. tit. de Grado, Secretario. 



II 


Importancia del tema 


Ortega y Gasset decía que «las modas en los asuntos de menor calibre aparente –trajes, usos sociales, etc.– tiene siempre un sentido mucho más hondo y serio del que ligeramente se les atribuye, y, en consecuencia, tacharlas de superficialidad, como es sólito, equivale a confesar la propia y nada más» (Historia del amor). 

Y Miguel de Unamuno estimaba que «jamás se ha dicho un disparate mayor que aquel [...] de que el hábito no hace al monje. Sí, el hábito hace al monje» (La selección de los Fulánez). 

Hasta en los mismos enemigos de la Iglesia encontramos el reconocimiento de la importancia del hábito. Julio Garrido, en su artículo El hábito no hace al monje 

(«Roma» nº 48, mayo 1977), citaba un interesante discurso parlamentario que en la Cámara de Diputadosde Francia, según consta en su Boletín Oficial, hizo el 4 de marzo de 1904 el diputado Ferdinand Buisson, un distinguido come-curas, defendiendo su proyecto contra las Órdenes religiosas. 

«...Conozco el proverbio que dice: “el hábito no hace el monje”. Pues bien, yo sostengo que es el hábito el que hace al monje. El hábito es, en efecto, para el monje y para los demás, el signo, el símbolo perpetuo de su separación, el símbolo de que no es un hombre como todos los demás... 

«Este hábito es una fuerza... es la fuerza del dominio de un amo que no suelta nunca a su esclavo. Y nuestra finalidad es arrancarle su presa. 

«Cuando el hombre haya abandonado este uniforme de la milicia en la que está alistado, encontrará la libertad de ser su propio amo; no tendrá ya una Regla que le oprima todo el tiempo, toda su vida; no sentirá ya la presencia de un superior al que tiene que pedir órdenes... ya no será el hombre de una Congregación, se convertirá tarde o temprano en el hombre de la familia, el hombre de la ciudad, el hombre de la humanidad. 

«Será necesario que el religioso secularizado se dedique a ganar su vida como todo el mundo. No pidamos más, así será libre. 

«Quizás durante algún tiempo permanecerá fiel a sus ideas religiosas. No nos preocupemos, dejémosle laicizarse él mismo solo; la vida le ayudará». 

¿Será posible que lo que acerca del hábito saben los enemigos de la Iglesia no lo sepan, incluso lo nieguen, algunos que están dentro de la misma? No. Es un grueso error considerar el vestir de religiosos y sacerdotes como una cues-tioncilla meramente accidental: «cuestión de trapos». Más aún, creo que es un grueso error voluntario, ideológico, y de graves consecuencias. Si en el fondo viene a «dar lo mismo» vestir de un modo u otro, si tan poca importancia tiene esta cuestión, ¿por qué muchos sacerdotes y religiosos, a veces tan buenas personas, no se deciden a obedecer lo que la Iglesia ha mandado reiteradas veces en este tema? No. Ya se ve que el asunto tiene mucha importancia, tanto para la vida personal de religiosos y sacerdotes, como para su presencia y ministerio entre los hombres. 

La Iglesia, al mandar con tan determinada determinación el uso del hábito y del clerman, se fundamenta no solo en una tradición que tiene ya muchos siglos, sino en sólidas razones teológicas y prácticas. Comienzo por fijarme en las razones prácticas, considerando ahorasolo tres: la pobreza, la identificación social y el voto de los jóvenes. En un tercer artículo recordaré los motivos teológicos, sin duda los más importantes. 


Pobreza 

Cuando la Iglesia trata del vestir de sacerdotes y religiosos, suele aludir al «testimonio de pobreza» (p.ej., canon 669), y lo hace con toda razón. En comparación con el hábito o el clerman, vestir como seglar implica mucho –más gasto de dinero. Una religiosa, por ejemplo, con dos o tres hábitos, muchas veces de confección casera, tiene resuelta de una vez la cuestión de la vestimenta para, supongamos, unos diez años. Vestir de seglar, por el contrario, exige un número de prendas relativamente alto, pues no se pueden llevar siempre las mismas. Además, cada una de ellas tiene una expresividad social distinta, adecuada o no a tales o cuáles circunstancias. 

–más gasto de tiempo. Tiempo para confeccionar la prenda. O tiempo para adquirirla: es sabido cuántas horas se lleva el ir a buscar en los comercios una cierta prenda, de tal forma, color y calidad, que a veces se resiste denodadamente a ser encontrada. Habrá que buscar en tal otra tienda. «Es que ya hemos mirado en cinco». «Pues lo dejamos para otro día». 

–y más gasto de atención: «¿qué me pongo hoy?». 

Los vestidos diversos tienen inevitablemente un lenguaje no-verbal de gran elocuencia. Eligiendo éste o el otro modo de vestir para tal ocasión, no convendrá llamar la atención por algo, pero tampoco presentarse como un adefesio. Conseguir este objetivo no siempre es tan sencillo, porque los lugares, ocasiones y circunstancias cambian mucho. Y todavía cambia más la moda, cuya íntima ley es precisamente el cambio permanente. 

Pero un cierto respeto por la moda, aunque sea muy relativo, viene a ser obligado en quien vista de seglar. 

Estas no pequeñas inversiones de dinero, tiempo y atención se ven casi totalmente eliminadas cuando religiosos, religiosas y sacerdotes usamos el hábito o el clerman. 

Por otra parte, no parece realista oponerse al hábito religioso o eclesiástico alegando que resulta más caro que el vestir secular. Si, por ejemplo, a unas religiosas Misioneras de la Caridad, de la M. Teresa de Calcuta, les objetáramos que con sus hábitos desentonan de los medios tan pobres y miserables en los que habitualmente se mueven, probablemente reaccionarían sonriendo, pero se abstendrían de argumentar nada. Y es que son muy buenas. 

Los religiosos y religiosas, y de modo semejante los sacerdotes, con sus hábitos o su clerman, ofrecen una presencia visual perfectamente adaptada a un medio pobre o a uno rico. Apenas tienen que pensar cada día en qué ponerse. A lo más podrán tener «un» hábito más nuevo o un traje algo más elegante para algunos acontecimientos señalados. Y basta. 

Ciertamente, no todo «hábito» ha de ser una túnica que vaya del cuello a los talones (usque ad talos; de ahí lo de «hábito talar»). Hay hábitos, por supuesto, más cortos. Y en los hombres, religiosos o clérigos, siempre será posible el clerman. Pero pensando en el hábito más tradicional, el hábito talar, será también difícil argumentar que va contra la pobreza o que es insoportablemente incómodo, si tenemos en cuenta que lo usan normalmente, y no por mortificación, cientos y quizá miles de millones de seres humanos, sobre todo en Asia y África. Quizá una cuarta parte de la humanidad, y precisamente la parte más pobre, la más dedicada a trabajos físicos y la que habita en los países más calurosos. Tampoco hay razón para pensar que tantos millones de personas –en su mayoría, como digo, de países pobres–, vayan «sobrevestidos», como a veces se alega objetando el hábito religioso. Las prendas que vistan interiormente serán, por supuesto, muy elementales.

.....

LA VIRGEN PIDE AMAR Y ORAR POR LOS SACERDOTES


Por qué María dice en Medjugorje que los sacerdotes son los únicos privilegiados


El caso de los abusos sexuales de parte de muchos sacerdotes, del lobby gay dentro del clero que está siendo denunciado y de la apostasía o pérdida de fe de buena parte de sacerdotes, es natural que despierte en nosotros una molestia y un duro juicio sobre ellos. Pero en las apariciones de la Reina de la Paz de Medjugorje María insiste que no juzguemos a los sacerdotes y que oremos por ellos.

Pero ¿por qué María insiste tanto en no juzgar a los curas y a orar por ellos, cuando salen cada vez más a luz los “desmanes” de unos cuantos de ellos?

La respuesta es porque son los únicos imprescindibles en el plan de María, son el puente que nos conducirá hasta Dios.



LOS VIDENTES TIENEN LA MISMA IMPORTANCIA QUE LOS PEREGRINOS

Los videntes de Medjugorje son sólo un medio para comunicar un mensaje, por lo que no son más importantes que los peregrinos que básicamente tienen el mismo papel, dice la vidente Mirjana Dragicevic-Soldo. 

“Usted no necesita videntes, todo lo que necesita es un corazón abierto, porque la Santísima Virgen dice: ‘Abre tu corazón, y yo estaré contigo’. Nosotros los videntes somos sólo un medio, sólo debemos decir lo que Dios quiere decir a través de nuestra Madre, pero Uds. tienen la misma importancia como apóstoles de nuestra Madre, para llevarlo a sus hogares y ciudades“, dice Mirjana.

La vidente le dice que ella tiene un montón de ejemplos, y que estos ejemplos ponen de relieve la importancia de abrir el corazón por medio de la oración y el ayuno, y pidiendo a la Virgen María ayuda:

“Después de las apariciones en el segundo día de cada mes, he visto a muchas personas que vinieron a decirme que habían sido sanadas, y que habían llegado a conocer el amor de Dios. Yo no conozco a esa gente, yo no pedí nada por ellos, pero tenían sus corazones abiertos y le pidieron ayuda a su madre, y ella intercedió por ellos ante su Hijo. Les digo esto para hacerles saber cuánto Uds. necesitan a nuestra Madre”, dice Mirjana.

“Cuando la Virgen nos pide ayunar y rezar el Rosario, no es porque necesita nuestros rosarios o nuestro ayuno, sino porque nosotros necesitamos esto. Porque de esta manera nuestro corazón se abre más y más, y vemos más, y por eso vemos los problemas de nuestro amigo que está llevando una gran cruz, y vemos a quienes necesita pan”.

“Pero esto es sólo cuando nuestro corazón está abierto. Es inútil orar y ayunar si cierras los ojos cuando ves a alguien que necesita ayuda y no haces nada“, dice la vidente.

“Así que, incluso si es sólo un poco, nuestra oración es buena, porque estamos en un buen camino y la Virgen nos ayudará. Ella abre su corazón, ella nos enseña a orar más, y con el corazón. Sólo tienes que ir y pedir a la Virgen María para que te ayude. “



LOS ÚNICOS PRIVILEGIADOS SON LOS SACERDOTES

Mirjana dice que el único tipo de personas que reconoce como privilegiado son los sacerdotes. “Están los tiempos que estamos viviendo ahora, y estará el momento del triunfo del Corazón de Nuestra Madre. Entre estos dos momentos, hay un puente y el puente son nuestros sacerdotes“, dice

“A mi modo de entender al mirar los mensajes, si alguien es privilegiado para nuestra Madre, son nuestros sacerdotes. Ella dice: “Ellos no necesitan su juicio o sus críticas, sino sus oraciones y su amor, porque Dios los juzgará a ellos por cómo fueron como sacerdotes, pero Él los va a juzgar a Uds. por su comportamiento con los sacerdotes. Nuestra Señora quiere para nosotros que seamos reconocidos por amor, sólo Dios puede juzgar”, dice.

“No puedo darle más información sobre todo lo que Nuestra Señora está preparando en todos estos años, pero le puedo decir una cosa: están los tiempos que estamos viviendo ahora, y estará el momento del triunfo del Corazón de Nuestra Madre”.

“Entre estos dos momentos, hay un puente y el puente son nuestros sacerdotes. Por eso la Virgen insiste tanto en la oración por ellos, porque ese puente debe ser muy fuerte para asegurarse de que todo el mundo pueda pasar. Nuestra Señora dijo: ‘Con ellos, voy a triunfar’”.



FUENTES: forosdelavirgen.org // Maejugorje Today, Acqua e Sapone, Signos de estos Tiempos


CONSEJOS DE SANTA TERESA DE JESUS PARA HABLAR CON DIOS






La oración carmelita.

A medida que nos acercamos a la memoria de Nuestra Señora del Carmen de esta semana es el momento ideal para hablar de la oración carmelita.

Nuestro Señor enseñó a Santa Teresa de Jesús, o de Ávila, un método simple de oración. A menudo se llama la oración mental. 

“No sabía la satisfacción y la comodidad que iba a conseguir con la oración”, confiesa la Santa, “hasta que el Señor me enseñó este método. Le ruego para probarlo”. 

El método es el siguiente: sabemos que Dios está en todas partes, pero que habita en el corazón humano de una manera especial.

Cierra los ojos, entonces y mirarlo, presente allí dentro de ti. Esta mirada es ya una oración.

Esta simple mirada da gloria a Dios. Todo el problema, nos enseña Santa Teresa, viene de no captar el hecho de que Él está dentro de nosotros:

“¿Cómo es, Señor, que no nos fijamos en tu rostro cuando está tan cerca de nosotros?”

“Míralo a Él; hazle compañía; habla con él. No seas tonto – habla con Él como con un padre, un hermano, a veces de una manera a veces en otra”.



Esta manera de orar trae consigo mil bendiciones.

“En poco tiempo”, dice Teresa, “verás cómo ganas. Habrá una gradual obtención de dominio sobre uno mismo. El alma será más fuerte para la pelea”.

“Vas a tener una buena base para que, si el Señor desea plantearte para lograr grandes cosas, Él te encontrará listo porque estará cerca de él”.

“Recuerda suavemente a tu mente cuando se distrae. . . recoge tu espíritu disperso. Vuelve tu ojo interno una vez más hacia él. . . persevera con un corazón invencible”.

“Durante el día tranquilamente prepárate para los tiempos de oración: en medio de trabajo recuerda, aunque sólo sea por un momento, a tu compañero divino; ve sobre tus tareas de una manera tranquila”.


FUENTES : forosdelavirgen.org/ // Carmelite Sisters, Signos de estos Tiempos


"EL PADRE NUESTRO" - DE SAN CIPRIANO DE CARTAGO


Tratado sobre el “Padre Nuestro”, 14 - 17


Cúmplase tu voluntad en la tierra como en el cielo». No en el sentido de que Dios haga lo que quiere, sino en cuanto nosotros podamos hacer lo que Dios quiere. Pues ¿quién puede estorbar a Dios de que haga lo que quiera? Pero porque a nosotros se nos opone el diablo para que no esté totalmente sumisa a Dios nuestra mente y vida, pedimos y rogamos que se cumpla en nosotros la voluntad de Dios: y para que se cumpla en nosotros, necesitamos de esa misma voluntad, es decir, de su ayuda y protección, porque nadie es fuerte por sus propias fuerzas, sino por la bondad y misericordia de Dios. En fin, también el Señor, para mostrar la debilidad del hombre, cuya naturaleza llevaba, dice:Padre, si puede ser, que pase de mí este cáliz (Mt 26,39), y para dar ejemplo a sus discípulos de que no hicieran su propia voluntad, sino la de Dios, añadió lo siguiente:

Con todo, no se haga lo que yo quiero, sino lo que Tú quieres. Y en otro pasaje dice: No bajé del cielo para hacer mi voluntad sino la voluntad del que me envió (lo 6,38). Por lo cual, si el Hijo obedeció hasta hacer la voluntad del Padre, cuánto más debe obedecer el servidor para cumplir la voluntad de su señor, como exhorta y enseña en una de sus epístolas Juan a cumplir la voluntad de Dios, diciendo: No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguno amare al mundo, no hay en él amor del Padre, porque todo lo que hay en éste es concupiscencia de la carne, y concupiscencia de los ojos, y ambición de la vida, que no viene del Padre, sino de la concupiscencia del mundo; y el mundo pasará y su concupiscencia, mas el que cumpliere la voluntad de Dios permanecerá para siempre, como Dios permanece eternamente (1 lo 2,15-17). Los que queremos permanecer siempre, debemos hacer la voluntad de Dios, que es eterno. La voluntad de Dios es la que Cristo enseñó y cumplió: humildad en la conducta, firmeza en la fe, reserva en las palabras, rectitud en los hechos, misericordia en las obras, orden en las costumbres, no hacer ofensa a nadie y saber tolerar las que se le hacen, guardar paz con los hermanos, amar a Dios de todo corazón, amarle porque es Padre, temerle porque es Dios; no anteponer nada a Cristo, porque tampoco él antepuso nada a nosotros; unirse inseparablemente a su amor, abrazarse a su cruz con fortaleza y confianza; si se ventila su nombre y honor, mostrar en las palabras la firmeza con la que le confesamos; en los tormentos, la confianza con que luchamos; en la muerte, la paciencia por la que somos coronados. Esto es querer ser coherederos de Cristo, esto es cumplir el precepto de Dios, esto es cumplir la voluntad del Padre.

Pedimos que se cumpla la voluntad de Dios en el cielo y en la tierra; en ambos consiste el acabamiento de nuestra felicidad y salvación. En efecto, teniendo un cuerpo terreno y un espíritu que viene del cielo, somos a la vez tierra y cielo, y oramos para que en ambos, es decir, en el cuerpo y en el espíritu. se cumpla su voluntad. Por eso debemos pedir con cotidianas y aun continuas oraciones que se cumpla sobre nosotros la voluntad de Dios tanto en el cielo como en la tierra; porque ésta es la voluntad de Dios, que lo terreno se posponga a lo celestial, que prevalezca lo espiritual y divino.

También puede darse otro sentido, hermanos amadísimos, que puesto que manda y amonesta el Señor que amemos hasta a los enemigos y oremos también por los que nos persiguen, pidamos igualmente por los que aún son terrenos y no han empezado todavía a ser celestes, para que asimismo se cumpla sobre ellos la voluntad de Dios, que Cristo cumplió conservando y reparando al hombre. Porque si ya no llama El a los discípulos tierra, sino sal de la tierra, y el Apóstol dice que el primer hombre salió del barro de la tierra y el segundo del cielo, nosotros, que debemos ser semejantes a Dios, que hace salir el sol sobre buenos y malos v llueve sobre justos e injustos (Mt 5,45), con razón pedimos y rogamos, ante el aviso de Cristo, por la salud de todos, que como en el cielo, esto es, en nosotros, se cumplió la voluntad de Dios por nuestra fe para ser del cielo, así también se cumpla su voluntad en la tierra, esto es, en los que no creen, a fin de que los que todavía son terrenos por su primer nacimiento empiecen a ser celestiales por su nacimiento segundo del agua y del Espíritu."

Oración: 

Señor Dios, Tú nos has revelado tu voluntad a través de las palabras y acciones de tu divino Hijo. Te suplicamos nos ayudes a seguir su ejemplo en nuestras vidas para poder contemplarte y cantarte para siempre en tus moradas eternas. Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

FUENTE; corazones // De Ateneo Pontificio "Regina Apostolorum"

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís