FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO - PARTE 57 -

EL JARDÍN


SUEÑO 62.—AÑO DE 1867.


(M. B. Tomo IX, págs. 11-17)


Segunda Entrega

...

Les quiero hacer presente que podría indicar a cada uno de vosotros el estado en que os vi en el jardín. Habiéndome alejado después un poco de los jóvenes y acompañado solamente de mi guía, al llegar a cierto paraje un poco elevado, vi una extensa región ocupada por una muchedumbre de gente que guerreaban entre sí, eran militares.

Durante largo espacio de tiempo combatieron encarnizadamente sin compasión alguna hacia nadie.

Mucha era la sangre vertida. Yo veía a los infelices que caían al suelo grave o mortalmente heridos.

Entonces pregunté a mi compañero: —¿Cómo es que estos hombres se matan de esta manera tan terrible? —Gran guerra —exclamó mi guía— en el año 1868, y esta no terminará sino después de haberse derramado mucha sangre.

—¿Esta guerra tendrá como escenario nuestra país? ¿Qué gente es esta? ¿Son italianos o extranjeros?
—Observa a aquellos soldados y por sus uniformes sabrás a qué nacionalidad pertenecen.

Los observé atentamente y comprendí que eran individuos pertenecientes a distintas naciones. La mayor parte no vestían como nuestros soldados, pero también había allí italianos.

—Esto significa —añadió el personaje— que en esta guerra tomarán parte los hijos de Italia.

Nos retiramos de aquel campo de muerte y caminando un breve espacio de tiempo llegamos a otra parte del jardín; cuando he aquí que oigo gritar a voz en cuello: —¡Huyamos de aquí! ¡Huyamos de aquí! Huyamos, de lo contrario moriremos todos.

Y vi una gran multitud de gente que huía y, en medio de ella, a muchos de complexión robusta que caían muertos al suelo. —¿Por qué huyen?—, pregunté a uno de los fugitivos. —El cólera causa muchas víctimas —me respondió—; y si no huimos, moriremos también nosotros.

—Pero ¿qué es lo que veo?, —dije a mis compañero—.

Por todas parte reina la muerte.

—¡Gran epidemia en el 1868!—, exclamó. —¿Cómo es posible? ¿El cólera en invierno? Es posible que mueran del cólera haciendo tanto frío?
—En Reggio Calabria se cuentan hasta cincuenta defunciones diarias.

Seguimos adelante, más adelante aún, y vimos una inmensa multitud de gente, pálida, abatida, exánime, consumida, con las ropas destrozadas.

Yo no podía explicar el motivo de aquel decaimiento y del estado miserable de aquella multitud y por eso pregunté a mi amigo:

—¿Qué sucede a éstos? ¿Qué significa esto?

Gran carestía en el 1868 —me respondió—. ¿No sabes que estos infelices no tienen con qué saciar su hambre —¿Cómo? ¿El estado en que se encuentran es consecuencia del hambre que padecen?

—Así es en realidad.


Yo, entretanto, seguía contemplando a aquella multitud que gritaba sin cesar: ¡Hambre, hambre, tenemos hambre!

Y buscaban pan para comer y no lo encontraban, y buscaban agua para apagar la sed que les abrasaba y no la hallaban.

Entonces, lleno de angustia, dije a mi compañero: —Pero ¿es que durante este año lloverán todos los males sobre esta miserable tierra? ¿No habría algún medio para alejar de los hombres tantas desventuras?

—Sí que lo habría. El remedio sería que todos los hombres se pusieran de acuerdo en abstenerse de pecar; que dejasen de blasfemar; que honrasen a Jesús Sacramentado; que dirigieran sus plegarias a la Santísima Virgen, hoy tan ingratamente olvidada por ellos.

—¿Y esa hambre y esa sed, es por falta de alimento corporal o espiritual?


El guía me contestó: —Tanto lo uno como lo otro. A unos les faltará porque no quieren tenerlo y a otros porque no pueden.

—¿Y el Oratorio, tendrá que padecer también estos males? ¿Serán mis hijos también víctimas del cólera?

El guía me miró de pies a cabeza y después me dijo: —Según. Es decir: si tus jóvenes se ponen de acuerdo en tener alejada de ellos la ofensa de Dios, honrando al mismo tiempo a Jesús Sacramentado y a la Santísima Virgen, se librarán de estos males, pues con semejantes salvaguardias se consigue todo, y sin ellas nada. Si proceden de otro modo, morirán. Que tengan presente que uno sólo que cometiera el pecado, sería suficiente para atraer la indignación de Dios y el cólera sobre el Oratorio.

Pregunté aún: —¿Tendrán que padecer también mis hijos la falta de alimentos?
—¡Seguro! También ellos tendrán que sentir los efectos de la carestía.

—A mí me parece que esta calamidad debería caer solamente sobre mí, pues soy yo quien debo proveerles de alimento. Si falta el pan en casa, no son ellos los que se deben preocupar de remediar este mal.

—El hambre la sentirás tú y también tus hijos. Sus padres y bienhechores tendrán que sacrificarse mucho para pagar las pensiones y suministrarles otras muchas cosas necesarias. Serán numerosos los que no podrán pagar nada y la casa, falta de medios, no podrá atenderles en sus necesidades; por tanto, también ellos tendrán que padecer.

—¿Les faltará también el alimento espiritual? —Sí; a unos porque no querrán tenerlo y a otros porque no podrán.

Y mientras hablábamos seguíamos avanzando por aquel jardín. Pero de pronto observé que el cielo se cubría de negros nubarrones que presagiaban una próxima tormenta. Al mirar a mi alrededor vi a los jóvenes que se habían dado a la huida. Abandonando a mi guía eché a correr tratando de alcanzarlos para ponerme a salvo con ellos; pero bien pronto los perdí de vista; relámpagos y truenos se sucedían sin cesar. Cayó después una lluvia torrencial y violentísima. Jamás había presenciado un tan recio temporal. Yo daba vueltas por el jardín buscando a mis muchachos y un lugar donde guarecerme, pero no encontraba ni a los unos ni lo otro. Toda aquella región aparecía desierta. Busqué la puerta para salir, y debido a mi precipitación no la encontraba; al contrario, cada vez me alejaba más de ella. Al fin cayó una granizada tan espantosa que en mi vida había visto granizos de un grosor semejante. Algunos que me cayeron sobre la cabeza, lo hicieron con tal violencia que, a consecuencia de los golpes recibidos, me desperté, encontrándome en el lecho. Les aseguro que me hallaba más falto de fuerzas que cuando me retiré a descansar.


*******

Todas estas cosas las vi, como les he dicho, en sueño, y no se las cuento para que las crean realidades, sino para que saquen de ellas algún provecho si es posible.

Consideremos como sueño lo que no nos interesa, pero aceptemos como realidades lo que nos puede servir de alguna utilidad, tanto más que podemos asegurar que así como sucedieron ciertas cosas que anunciamos en otras ocasiones, al presente podría ocurrir ¡o mismo.

Aprovechémonos, pues; estemos preparados para la muerte; recemos a la Santísima Virgen y mantengamos el pecado alejado de nosotros.

Por último les dejo como aguinaldo la siguiente máxima: La Confesión y la Comunión frecuente y devota, son los grandes medios para salvar el alma.

¡Buenas noches!»

[San] Juan Don Bosco narró este sueño durante dos noches consecutivas. El texto del relato que acabamos de dar procede de la crónica particular del estudiante de teología Esteban Burlot, que dejó copia del mismo por él firmada en fecha del 29 de enero de 1868. Y escribió al pie de ella: «Del sueño de [San] Juan Don Bosco hago una sencilla relación tal y como me parece haberla oído de sus labios, y siguiendo el mismo orden; sin repetir exactamente las mismas palabras por él proferidas porque no las recuerdo bien. Pero tengo la certeza de que el sentido es el mismo y esto es suficiente».

Para demostrar la importancia de este testimonio y el valor de la capacidad mental del mismo, diremos que a Esteban Burlót, ordenado de sacerdote y enviado por el [Santo] como misionero a América, le fue confiada la inmensa y turbulenta parroquia de la Boca, en Buenos Aires, a la sazón guarida de las sectas anticristianas. Y él, con su actividad, con su firmeza de carácter, con su palabra
franca y leal, animada siempre por la fe, y con su ardiente caridad, sometió a las más rebeldes voluntades. Logró reformar la población; siendo amado de los buenos y temido del adversario, especialmente cuando con su periódico Cristóforo Colombo se hizo el arbitro de la opinión pública en la Boca, donde levantó un grandioso templo, un colegio para jovencitos, otro para niñas con


Oratorios festivos, estableciendo asociaciones católicas de socorros mutuos y la sociedad de San Vicente de Paúl.

Contando su parroquia con sesenta mil y más italianos, aprendió los distintos dialectos, celebrando solemnemente las festividades de cada uno de los Patronos de las diversas regiones italianas, despertando así en sus connacionales el entusiasmo patriótico, atrayéndolos a la Iglesia con procesiones religiosas en las que desplegaba el mayor esplendor, actos que evocaban las costumbres y tradiciones patrias. En el ejercicio del ministerio parroquial fue infatigable y heroico en la asistencia a los enfermos.

Don Bourlot, pues, joven, serio y sagaz, hacía poco que había entrado en el Oratorio dispuesto a dar su nombre a la Pía Sociedad. Sentía cierta repugnancia en prestar fe a los sueños de [San] Juan Don Bosco que le contaron sus compañeros más antiguos y, por tanto, con espíritu de crítica estuvo a la espera de lo que sucedería respecto a la desaparición de los tres jóvenes vistos por [San] Juan Don

Bosco en el sueño y a las circunstancias que debían acompañar a estas defunciones. De forma que, con Don Joaquín Berto y con Don José Bologna, comenzó a consignar por escrito los acontecimientos según iban sucediendo y los tres firmaron el verbal cuando se cumplieron las profecías, quedando maravillados de la admirable precisión con que se llevaba a cabo cuanto [San] Juan Don Bosco había anunciado.

Pero estos testimonios escritos se perdieron en un traspapeleo de cartas y documentos, hecho por quien nada entendía sobre el valor de los mismos, habiéndose salvado solamente del naufragio una hoja que habla de la muerte del primero de los jóvenes. Por suerte, al regresar Don Bourlot de América por algún tiempo, mientras nos facilitó algunos datos que añadir al sueño, nos dio también noticias sobre el fin de los otros dos jóvenes, dejándonos la siguiente declaración fechada en 12 de octubre de 1889:

«Puedo asegurar con juramento que la anunciada muerte de los tres hijos de [San] Juan Don Bosco como también podrían testificarlo Don Berto y Don Bologna». Y añadía que si bien no recordaba los apellidos del segundo y del tercero, podía asegurar que uno de ellos comenzaba por la letra B, que era herrero de oficio y que murió en el hospital asistido por [San] Juan Don Bosco.

Hemos de hacer notar cómo el anuncio de la muerte de aquellos tres jóvenes, no excluye el que también otros fuesen llamados a la eternidad aquel mismo año.

En efecto: nos aseguró Agustín Parigi que [San] Juan Don Bosco dijo algunos días después que otros seis jóvenes del Oratorio pasarían de esta vida a la eternidad, y que, a un compañero que temía ser del número de estos, le había dicho el [Santo]: —Está tranquilo, el Señor no te quiere aún.

Y así fue, en efecto.

Fueron, pues, nueve los que murieron entre las ochocientas personas que se encontraban en la casa.

Pero ¿por qué el sueño hacía referencia solamente a tres?

La desaparición de éstos de la escena de este mundo había de realizarse en el espacio casi de un año completo, y la de los demás, o sea ¡a de los otros seis, a intervalos, ignorándose sus circunstancias, lo que haría como de despertador, obligando a los jóvenes del Oratorio a reflexionar frecuentemente sobre el sueño y sobre la descripción hecha por [San] Juan Don Bosco respecto al estado de las conciencias.

El cumplimiento de las tres muertes indicadas en el sueño es motivo suficiente para testimoniar la veracidad y cumplimiento del anuncio de ¡os tres flagelos. [Bueno es también tener presente que, además de los centenares de internos y externos, de estudiantes y artesanos que pertenecían a la Casa, por el Oratorio pasaban miles y miles de chicos de diversas procedencias. Eso explica el número de muertos, sobre todo si se tiene también en cuenta las condiciones sociales de entonces. La mortalidad
del Oratorio no era mayor que la de las otras escuelas y colegios.]

DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - Dolor sin fin


Visión del Infierno de Santa Teresa

Santa Teresa refiere que, estando un día arrebatada en espíritu, Nuestro Señor se dignó asegurarle su eterna salvación, si continuaba sirviéndolo y amándolo como lo hacía; y para aumentar en su fiel sierva el temor del pecado y de los terribles castigos que trae, quiso dejarle entrever el lugar que habría ocupado en el infierno, si hubiese continuado en sus inclinaciones al mundo, a la vanidad y al placer.

"Estando un día en oración, dice, me hallé en un punto toda, sin saber cómo, que me parecía estar metida en el infierno. Entendí que quería el Señor que viese el lugar que los demonios allá me tenían aparejado, y yo merecido por mis pecados. Ello fue en brevísimo espacio; mas aunque yo viviese muchos años, me parece imposible poder olvidárseme. Parecíame la entrada a manera de un callejón muy largo y estrecho, a manera de horno muy bajo y obscuro y angosto. El suelo me parecía de una agua como lodo muy sucio y de pestilencial olor, y muchas sabandijas malas en él. Al cabo estaba una concavidad metida en una pared, a manera de una alacena, adonde me vi meter en mucho estrecho. Todo esto era delicioso a la vista en comparación de lo que allí sentí: esto que he dicho va mal encarecido.

Esto otro me parece que aun principio de encarecerse cómo es; no lo puede haber, ni se puede entender; mas sentí un fuego en el alma, que yo no puedo entender cómo poder decir de la manera que es, los dolores corporales tan incomportables, que por haberlos pasado en esta vida gravísimos, y según dicen los médicos, los mayores que se pueden pasar, porque fue encogérseme todos los nervios, cuando me tullí, sin otros muchos de muchas maneras que he tenido, y aún algunos, como he dicho, causados del demonio, no es todo nada en comparación de lo que allí sentí, y ver de que había de ser sin fin y sin jamás cesar. Esto no es, pues, nada en comparación del agonizar del alma, un apretamiento, un ahogamiento, una aflicción tan sensible, y con tan desesperado y afligido descontento, que yo no sé cómo lo encarecer; porque decir que es un estarse siempre arrancando el alma, es poco; porque ahí parece que todo os acaba la vida, mas aquí el alma mesma es la que se despedaza. El caso es que yo no sé cómo encarezca aquel fuego interior, y aquel desesperamiento sobre tan gravísimos tormentos y dolores. No veía yo quien me los daba, mas sentíame quemar y desmenuzar, a lo que me parece, y digo que aquel fuego y desesperación interior es lo peor. Estando en tan pestilencial lugar tan sin poder esperar consuelo, no hay sentarse, ni echarse, ni hay lugar, aunque me pusieron en este como agujero hecho en la pared, porque estas paredes, que son espantosas a la vista, aprietan ellas mesmas, y todo ahoga: no hay luz, sino todo tinieblas oscurísimas. Yo no entiendo cómo puede ser esto, que con no haber luz, lo que a la vista ha de dar pena todo se ve. No quiso el Señor entonces viese más de todo el infierno, después he visto otra visión de cosas espantosas, de algunos vicios el castigo: cuanto a la vista muy más espantosas me parecieron; más como no sentía la pena, no me hicieron tanto temor, que en esta visión quiso el Señor que verdaderamente yo sintiese aquellos tormentos y aflicción en el espíritu, como si el cuerpo lo estuviera padeciendo. Yo no sé como ello fue, más bien entendí ser gran merced, y que quiso el Señor que yo viese por vista de ojos de dónde me había librado su misericordia; porque no es nada oírlo decir, ni haber ya otras veces pensado diferentes tormentos, aunque pocas (que por temor no se llevaba bien mi alma), ni que los demonios atenazan, ni otros diferentes tormentos que he leído, no es nada con esta pena, porque es otra cosa: en fin, como de dibujo a la verdad, y el quemarse acá es muy poco en comparación de este fuego de allá. Yo quedé tan espantada, y aún lo estoy ahora escribiéndolo, con que ha casi seis años, y es ansí, que me parece el calor natural me falta de temor, aquí donde estoy; y ansí no me acuerdo vez, que tenga trabajo ni dolores, que no me parezca nonada todo lo que acá se puede pasar; y ansí me parece en parte que nos quejamos sin propósito. Y así torno a decir, que fue una de las mayores mercedes que el Señor me ha hecho; porque me ha aprovechado muy mucho; ansí para perder el miedo a las tribulaciones y contradicciones de esta vida, como para esforzarme a padecerlas y dar gracias al Señor, que me libró, a lo que ahora me parece, de males tan perpetuos y terribles.

Después acá, como digo, todo me parece fácil, en comparación de un momento que se ha de sufrir lo que yo en él allí padecí. Espántame cómo habiendo leído muchas veces libros, adonde se da algo a entender de las penas del infierno, cómo no las temía, ni tenía en lo que son. ¿Adónde estaba? ¿Cómo me podía dar cosa descanso de lo que me acarreaba ir a tan mal lugar? Seáis bendito, Dios mío, por siempre, y como se ha parecido que me queríades. Vos mucho más a mí, que yo me quiero. ¡Qué de veces, Señor, me libraste de cárcel tan temerosa, y cómo me tornaba yo a metros en ella contra vuestra voluntad! De aquí también gané la grandísima pena que me da las muchas almas que se condenan, de estos luteranos en especial (porque eran yo por el bautismo miembros de la Iglesia), y los ímpetus grandes de aprovechar almas, que me parece cierto a mí, que por librar una sola de tan gravísimos tormentos, pasaría yo muchas muertes muy de buena gana".

¡Supla la fe en cada uno de nosotros la visión, y que el pensamiento de las "tinieblas exteriores", donde serán echados los condenados como basura y escoria de la tentación, nos detenga en las tentaciones y haga de nosotros verdaderos hijos de la luz!

LA MISIÓN DE EVANGELIZAR - Giacomo Brustenghi el fraile que enamora a las grandes casas discográficas con su música sacra.





Empezó llevando su pasión por la música al monasterio y ha terminado firmando por una de las grandes discográficas del mundo.

Es Giacomo Brustenghi o Frate Alessandro, un religioso italiano de 38 años de la Orden Menor de los Franciscanos. Vive en el proprio Asís, en Italia, y desde 2011 recorre el mundo con su prodigiosa voz.

La música le gustaba desde que era un niño y se inspiraba en los estilos más diversos.


"Desde que era pequeño, me inspiré en Johann Sebastian Bach, por eso quería ser compositor y organista, y también en Michael Jackson. Parecen muy diferentes, pero al oído de un niño la música es música, por eso era agradable escuchar la gran energía e inspiración de los dos”.


Después, la vocación musical se unió con la vocación religiosa en el monasterio, hasta que una amiga lo llevó a una audición. Y allí estaba un responsable de Universal Music, la discográfica que enseguida quiso hacerse con su voz.



"Era diciembre de 2011 y la discográfica me pidió hacer un disco. Yo al principio no quería porque no era mi deseo, quería una vida tranquila. Aunque me aseguraron que no me trastornaría, no quería. Entonces pregunté a mis superiores pensando que me dirían no y, sin embargo, me dieron permiso, así que se convirtió en una misión que ellos querían”.


Y la misión se tradujo en tres discos: 'Voz de Asís', 'Voz de Alegría' y, ahora, 'Voz de Paz'. Gracias a ellos ha tenido la oportunidad única de grabar en los famosos estudios de Abbey Road, en Londres, donde antes lo hicieron los Beatles, Pink Floyd o U2.


Ahora habla de Dios con su música por ciudades de Europa y ha llegado también a Estados Unidos y Canadá. Tiene que esforzarse por gestionar todas las peticiones de conciertos, un momento que a veces se le hace duro, pero con el que logra ser útil a su misión de evangelizar.


"Para mí los conciertos son una cruz, pero entiendo que las personas los esperan, los quieren, los buscan. Es una experiencia para compartir, un intercambio de amor a través de la música, y un momento de oración”.


Su música sacra mezcla lo refinado con lo popular y se inspira en más estilos. Quizá sea el secreto de Frate Alessandro, el monje que convenció a las discográficas de que la música sacra también podía ser un éxito.


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PARROQUIA SAN NICOLÁS DE BARI EN ARRAIJÁN REVIVE ENTRADA TRIUNFAL DE JESUS EN JERUSALEN

El pasado domingo 20 de Marzo de 2016 se rememoró la entrada de Jesús triunfante a Jerusalén en los alrededores de la Iglesia San Nicolás de Bari de Arraiján en el distrito del mismo nombre.

Pasadas las 8:30 de la mañana se inició la Procesión donde se dramatizaba la llegada de Jesús a Jerusalén junto con el vitoreo de la muchedumbre, niños, jóvenes y adultos que arrojaban a su paso palmas y ramos como señal de aprobación. 

Este acto concluyó con la celebración de la Santa Misa de Domingo de Ramos a lo interior de la Iglesia que resultó pequeña por la gran cantidad de participantes. La Eucaristía estuvo presidida por el sacerdote párroco Jorge Estrada Rodriguez. 





Fotos























Fotos Narcisa Olayvar


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La Pastoral de Piedad Popular es la encargada de organizar los actos dramatizados y en esta nota aparecen parte de los actores que recrean la Semana Santa en vivo. Este grupo está dirigido por el señor Luciando Rodriguez.

GRUPO DE MONAGUILLOS DE LA IGLESIA SAN NICOLÁS DE BARI DE ARRAIJÁN -













MENSAJES DE MEDJUGORJE - Mensajes Marzo 2016 , 2 de Abril de 2016


Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje 

Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.


Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.


(http://www.medjugorje.ws)


Mensaje, 2 de abril de 2016  - Aparición a Mirjana

“Queridos hijos, no tengáis corazones duros, cerrados y llenos de temor. Permitid a mi amor materno iluminarlos y llenarlos de amor y de esperanza, para que yo, como Madre, pueda atenuar vuestros dolores, porque los conozco y los he experimentado. El dolor eleva y es la oración más grande. Mi Hijo ama de manera especial a los que padecen dolores. Él me ha enviado para que os los atenúe y traeros esperanza. ¡Confiad en Él! Sé que para vosotros es difícil, porque a vuestro alrededor veis cada vez más tiniebla. Hijos míos, es necesario aniquilarla con la oración y el amor. Quien ora y ama no teme, tiene esperanza y amor misericordioso. Ve la luz, ve a mi Hijo. Como apóstoles míos, os llamo para que intentéis ser ejemplo de amor misericordioso y de esperanza. Siempre volved a orar para tener el mayor amor posible, porque el amor misericordioso porta la luz que aniquila toda tiniebla, porta mi Hijo. No tengáis miedo, no estáis solos: Yo estoy con vosotros. Os pido que oréis por vuestros pastores, para que en todo momento tengan amor, y actúen con amor hacia Mi Hijo, por medio de Él y en memoria de Él. ¡Os doy las gracias! ”


Mensaje 25 de marzo de 2016

“Queridos hijos! Hoy les traigo mi amor. Dios me ha permitido amarlos y por amor llamarlos a la conversión. Hijitos, ustedes son pobres en el amor y aún no han comprendido que mi Hijo Jesús por amor dio su vida para salvarlos y darles la vida eterna. Por eso oren, hijitos, oren para que en la oración comprendan el amor de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”




Mensaje 18 de marzo de 2016  - Aparición anual a Mirjana Soldo

La vidente Mirjana Dragicevic - Soldo tuvo apariciones diarias desde el 24 de junio de 1981 hasta el 25 de diciembre de 1982. El último día de la aparición, después de confiarle el décimo secreto, la Virgen le dijo que durante toda su vida tendría una aparición una vez al año - el 18 de marzo. Así ha sucedido durante todos estos años y también este año. Varios miles de peregrinos se reunieron para orar el Rosario. La aparición comenzó a las 13:50 y duró hasta las 13:56.

“Queridos hijos, con un corazón maternal lleno de amor hacia ustedes, mis hijos, deseo enseñarles la plena confianza en Dios Padre. Deseo que aprendan a seguir la voluntad de Dios mirando y escuchando en vuestro interior. Deseo que aprendan a confiar infinitamente en Su gracia y en Su amor, como yo siempre he confiado. Por eso, hijos míos, purifiquen sus corazones. Libérense de todo lo que los ata únicamente a lo terrenal y permitan a lo divino dar forma a vuestra vida, a través de vuestra oración y sacrificio; que en sus corazones esté presente el Reino de Dios; que comiencen a vivir a partir de Dios Padre; que procuren caminar siempre con mi Hijo. Y para todo esto, hijos míos, deben ser pobres en espíritu y estar llenos de amor y de misericordia. Deben tener corazones puros y simples, y estar siempre dispuestos a servir. Hijos míos, escúchenme, les hablo para vuestra salvación. Les doy las gracias. ”


Mensaje 2 de marzo de 2016  - Aparición a Mirjana

“Queridos hijos, mi venida en medio de vosotros es un regalo del Padre Celestial para vosotros. Por Su amor, vengo a ayudaros a encontrar el camino hacia la verdad, a encontrar el camino hacia mi Hijo. Vengo a confirmaros la verdad. Quiero recordaros las palabras de mi Hijo. Él ha pronunciado palabras de salvación para todo el mundo, palabras de amor para todos, amor que demostró con Su sacrificio. Pero también, hoy muchos de mis hijos no lo conocen, no desean conocerlo, son indiferentes. A causa de vuestra indiferencia mi Corazón sufre dolorosamente. Mi Hijo ha estado siempre en el Padre. Al nacer en la Tierra, traía lo divino, y de mí adquirió lo humano. Con Él llegó a nosotros la Palabra. Con Él llegó la luz del mundo, que penetra en los corazones, los ilumina y los llena de amor y de consuelo. Hijos míos, todos los que aman a mi Hijo lo pueden ver, porque Su rostro se ve en las almas que están llenas de amor hacia Él. Por lo tanto, hijos míos, apóstoles míos, escuchadme: dejad la vanidad y el egoísmo, no viváis solo para lo terrenal, lo material. Amad a mi Hijo y haced que los demás vean Su rostro por medio de vuestro amor por Él. Yo os ayudaré a conocerlo siempre más y os hablaré de Él. ¡Os doy las gracias! ”


DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO - Citas de las Sagradas Escrituras -


INFIERNO



Apartaos de mi, malditos, al fuego eterno, que fue destinado para el diablo y sus ángeles. Mt 25, 41.

Murió también el rico y fue sepultado en el infierno [...]: me abraso en estas llamas. Lc 16, 2224.


Si tu mano (si tu ojo... si tu pie) te es ocasión de escándalo, córtala; más te vale el entrar manco en la vida (eterna) que tener dos manos e ir al infierno, en donde el gusano que les roe nunca muere, y el fuego nunca se apaga. Mc 9, 42-43.


Los que no obedecen al Evangelio sufrirán la pena de una eterna condenación: 2 Tes 1, 8-9.


Mas en orden a los cobardes, incrédulos, homicidas, deshonestos..., su suerte será en el lago que arde con fuego y azufre: que es la muerte segunda. Apoc 21, 8.


Y al salir verán los cadáveres de los que se rebelaron contra mi, cuyo gusano nunca morirá y cuyo fuego no se apagará, que serán objeto de horror para toda carne. Is 66, 24.


Los hombres buscarán en aquellos días la muerte y no la hallarán, y desearán morir y la muerte huirá de ellos. Apoc 9, 6.


Mientras que los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas exteriores, donde habrá llanto y crujir de dientes. Mt 8, 12.


Si alguno adora la bestia y su imagen y recibe su marca en la frente o en la mano, éste beberá el vino del furor de Dios, que ha sido derramado sin mezcla en la copa de su ira. Apoc 14, 9.


Los poderosos serán poderosamente atormentados. Sab 6, 6.


Cuanto se envaneció y entregó al lujo, dadle otro tanto de tormento y duelo [...]. Apoc 18, 7.


Dadle según lo que ella dio, y dadle el doble de sus obras; en la copa en que ella mezcló, mezcladle el doble. Apoc 18, 6.


Irán al suplicio eterno, y los justos a la vida eterna. Mt 25, 46.


...Los abandonaré y esconderé de ellos mi rostro, y los devorarán y vendrán sobre ellos muchos males y aflicciones. Dt 31, 17.


Tierra de negrura y desorden, en la que la claridad es como la oscuridad. Job 10, 22.


Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espaciosa la senda que lleva a la perdición; muchos son los que por ella entran. Mt 7, 13.


Como la sequedad y el calor funden la nieve, así arrebata a los malvados el seol. Job 24, 19.



EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís