FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

LA PRESENCIA DE SANTA MARÍA LA ANTIGUA, PATRONA DE PANAMÁ, EN LA JMJ PANAMÁ 2019


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Conoce la historia de la Virgen de la Antigua.

Santa María La Antigua es la Virgen Patrona de Panamá, país que recibe a miles de peregrinos que participarán de la Jornada Mundial de la Juventud 2019 (JMJ), a realizarse del del 22 al 27 de enero.

La fiesta de Santa María la Antigua se celebra el 9 de septiembre y su imagen suele representar a la Virgen con el Niño Jesús y una rosa blanca.

La presencia de la Patrona de Panamá es central en la JMJ 2019, ya que el lema escogido por el Papa Francisco es profundamente mariano: “He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu Palabra”.

Cuenta la historia que la imagen mariana estaba en una capilla lateral de la Catedral de Sevilla, España, la cual fue reconstruida en el siglo XIV, y solo se conservó la pared donde se encontraba la imagen, es por ello que se le llamó Santa María la Antigua.

En América, en 1510, los conquistadores Vasco Núñez de Balboa y Martín Fernández de Enciso fundaron en honor a esta advocación la ciudad de Santa María la Antigua del Darién (en territorio actual colombiano), llegando a ser la primera diócesis en tierra firme.

En 1524, el segundo obispo de esa diócesis, el dominico fray Vicente Peraza, trasladó la sede diocesana a la recién fundada Ciudad de Panamá, a orillas del Pacífico.

Santa María la Antigua es Patrona de la catedral y de la Diócesis de Panamá desde 1513; pero es desde el 9 de septiembre de 2000, Año Santo Jubilar, que la Conferencia Episcopal Panameña la proclamó como patrona del país.

El 27 de febrero de 2001 la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos acogió la solicitud de declararla oficialmente patrona del país.


FUENTE: elpandelospobres.com referido de Aciprensa

LOS JÓVENES, LA JMJ DE PANAMÁ Y EL ROSARIO POR LA PAZ




El Pontífice ha dedicado la edición de enero de El Vídeo del Papa a la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Panamá entre el 23 y el 27 de enero con el lema "He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra".


Concretamente, Francisco ha pedido a los jóvenes que aprovechen la JMJ de Panamá «para contemplar a Cristo con María» a través del Rosario. En el film, el Santo Padre ha invitado a los jóvenes a que recen la oración mariana para pedir al Señor y a la Virgen «fuerzas para soñar y trabajar por la paz».


Por otro lado, Bergoglio ha presentado a la Virgen María como «un motivo de alegría y una fuente de inspiración» y ha instado a los fieles a rezar «por los jóvenes, especialmente los de América Latina, para que, siguiendo el ejemplo de María, respondan al llamado del Señor para comunicar la alegría del Evangelio al mundo».

EL PAPA PEREGRINO, SAN JUAN PABLO II



Hoy celebramos al santo patrono de las JMJ 2019, San Juan Pablo II. Con su vida y obras antes y durante su pontificado dejó claro que lo más importante es llevar el evangelio respetando el bien de la vida humana.

Si alguien cree que el Concilio y la Encíclica no tienen bastante en cuenta las dificultades presentes en la vida concreta, es porque no comprende las preocupaciones pastorales que hubo en el origen de tales documentos. Preocupación pastoral significa búsqueda del verdadero bien del hombre, promoción de los valores impresos por Dios en la propia persona; es decir, significa la puesta en acto de "aquella regla de comprensión" que intenta siempre el descubrimiento cada vez más claro del designio de Dios sobre el amor humano, con la certeza de que el único y verdadero bien de la persona humana consiste en la realización de este designio divino.

JUAN PABLO II AUDIENCIA GENERAL, Miércoles 25 de julio de 1984.



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Su Santidad Juan Pablo II nace el 18 de Mayo de 1920 en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 km. de Cracovia. El 20 de Junio del mismo año fue bautizado con el nombre de Karol Josef Wojtyla, en la Iglesia de Santa María (formalmente llamada: Iglesia de la Presentación de la Santísima Virgen María).

En 1935, a los 15 años, San Juan Pablo II ingresó en la “Cofradía Mariana,” una asociación de jóvenes católicos. Tan sólo seis meses después fue elegido presidente de la Cofradía de Wadowice y reelegido al año siguiente.

Jan Leopold Tyranowski, fue una figura importante que ayudó a San Juan Pablo II hacía su camino al sacerdocio. Tyranowski era un sastre a quien San Juan Pablo II conoció la tarde de un sábado, en el año 1940, en la iglesia parroquial de los padres salesianos de San Estanislao Kostka. Lolek se encontraba allí para participar de un grupo de oración de jóvenes llamado “el Rosario Viviente.” El joven Wojtyla encontró en Tyranowski un mentor religioso que le guiaría en el camino de un profundo misticismo, siguiendo la espiritualidad de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa de Ávila.
San Juan Pablo II fue ordenado sacerdote por el cardenal Sapieha, el 1ro de noviembre de 1946, en la capilla privada del mismo. Recibió una distinción especial, permitiéndole celebrar su primera misa en la cripta de San Leonardo, en la Catedral de Wawel.

Y 18 años después, el 30 de marzo de 1964, el Papa Pablo VI, lo nombra Arzobispo Metropolitano de Cracovia. Fue nombrado Cardenal, el día 26 de junio de 1967. A raíz de su nombramiento, inicia la creación de un sistema de educación religiosa para los niños fuera de las escuelas. También formó una rama de pastoral para los sordomudos y los ciegos, y organizó el “Movimiento Sacrosanto,” con el fin de difundir y promover la música sacra. Acto seguido, origina la Academia Teológica Pontificia y el Instituto de la Familia, en Cracovia. Otro de sus grandes ministerios apostólicos fue “S.O.S. Cardenal Wojtyla,” un programa para ayudar a las madres solteras que deseaban abortar.

El 16 de octubre de 1978 a las 6:44 de la tarde, la humareda blanca anunciaba la elección del nuevo Papa. El Cardenal Wojtyla tomó el nombre de Juan Pablo II, convirtiéndose en el papa número 264 de la Iglesia Católica

El 16 de octubre de 1978 a las 6:44 de la tarde, la humareda blanca anunciaba la elección del nuevo Papa. El Cardenal Wojtyla tomó el nombre de Juan Pablo II, convirtiéndose en el papa número 264 de la Iglesia Católica. Luego de 27 años de pontificado, San Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 9:37pm. Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

Beatificado por Benedicto XVI el 1 de mayo de 2011.el 1 de Mayo, 2011 (Domingo de la Divina Misericordia).

Gracias a su amor a los jóvenes que le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. Y Panamá será la sede en el 2019 para continuar ese legado junto al Papa Francisco, y todos los jóvenes que se darán cita de compartir el amor por la humanidad y esperanza viva en el evangelio de la mano de María, nuestra intercesora.


Datos curiosos:

Desde el comienzo de su pontificado, el 16 de octubre de 1978, el Papa Juan Pablo II realizó 99 viajes pastorales fuera de Italia, y 142 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma visitó 301 de las 334 parroquias romanas.

Su atención hacia la familia se puso de manifiesto con los encuentros mundiales de las familias, inaugurados  por él en 1994.

FUENTE: noticias.panama2019.pa

ORACIONES POR LOS SACERDOTES


Capturas








LA CASTIDAD DEL SACERDOTE COMO LA DE LOS ÁNGELES



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Queridos hermanos, el profesor de teología en una clase de espiritualidad comentando lo que San Ignacio de Loyola había dicho respecto a los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, comentaba respecto a la castidad: Todo lo que dijo San Ignacio sobre la castidad era que la castidad del sacerdote debía ser como la de los ángeles, pero claro, sobre esto habría que decir mucho, apostilló el profesor jesuita.

Pues no hay que decir nada más. Se ha dicho todo de una manera perfecta y sabia. Inmejorable tratado sobre la castidad escrito por San Ignacio: como la de los ángeles. No se puede decir mejor, ni más claro, ni ser más verdad. Tratado completo y exhaustivo, verdadero compendio de moral para el sacerdote y el candidato al sacerdocio. Todo lo que se diga de más de lo ya dicho va en detrimento de la verdad, con el peligro inminente de enturbiar tal verdad, oscureciéndola y desvirtuándola. Cuando el sacerdote no se enfrenta ante esta realidad de su pureza, cuando cuestiona este hermoso tratado de moral sexual, cuando intenta buscar reparos y aclaraciones, entonces ya ha entrado la duda en él, y con la duda la debilidad, y con la debilidad la propensión a pecar; y lo más terrible, la conformidad con la vida de pecado. La aceptación sin reparos de la castidad del sacerdote como la de los ángeles es el camino seguro e infalible para que así llegue a ser, para que el sacerdote viva santamente su pureza, con firmeza, con virilidad, con alegría y verdadero gozo, libre de las angustias de las tentaciones, con la sabiduría para evitar los envites del diablo que con preferencia ataca al sacerdote por este lado de la carne.

Nada más triste, despreciable y rechazable, a la vez que peligroso para las almas, que un sacerdote concupiscente, carnal, libidinoso, lujurioso. Un sacerdote que mire como los hombres, que hable como ellos, que vista como el mundo, que se comporte como uno más; un sacerdote que no se distinga de los demás. Uno más. No. El sacerdote no es uno más, no es un hombre más, es un sacerdote, es un ministro del Señor, es un reflejo suyo en la tierra. Los fieles tienen el derecho de ver en el sacerdote a Cristo, tienen el derecho a escuchar a Cristo que les habla cuando escuchan al sacerdote, tienen el derecho a sentirse cerca del Señor que les mira con amor y respeto, y no cerca de quien haciendo la veces de Cristo, le traiciona, traicionando a los fieles que han puesto su confianza en él. No, un sacerdote no puede estar lleno de sensualidad, en su mirar, vestir, comportarse, desenvolverse, pues es un sacerdote indigno.

Todo lo que rodea al sacerdote carnal es nauseabundo. Los fieles no ven sacerdotes en ellos, ven tan solo hombres nada más. Basta verlos en la santa misa, en la consagración, se ve que no sienten al Señor, no sienten la inmensidad infinita de su santidad y pureza. Un sacerdote impuro es un éxito del demonio. Cuántos se acercan a los fieles carnalmente, con miradas que no son las del Buen Pastor, con conversaciones ordinarias y vulgares. ¿Cómo pueden reflejar a Cristo? No lo reflejan, ni lo pretenden. No piensan como sacerdotes, sino como hombres.


La castidad como la de los ángeles.

Cuando el sacerdote, y el seminarista, asumen con pleno convencimiento que su castidad ha de ser como la de los ángeles, cuando entienden que ya no se puede decir nada más porque ya está todo dicho; cuando rechazan firmemente cualquier otra explicación sobre el tema, ya sea la rechazable educación afectivo sexual del sacerdote, entonces ya han empezado a vivir la castidad como el Cielo quiere que se viva en la tierra por parte de los sacerdotes. Ya están en el camino correcto y santo que les llevará a la castidad perfecta y perpetua, con la gracia de Dios.

La primera consecuencia de este santo camino es la confesión frecuente, cada semana. El sacerdote no ha de dejar bajo ningún concepto su confesión semanal; es más si es necesario debe alterar sus planes para no privarse de la confesión, hasta donde sea posible, evidentemente. Debe pensar en ella y esperar que llegue el día de confesarse. Debe prepararse para ella y estar atento en no banalizarla, ni restarle importancia. Es muy importante la acción de gracias tras la confesión, meditar en la acción del Espíritu Santo que cada semana inunda su alma, desear ese momento firmemente. Ha de ser constante en la confesión, perseverante, no dejarla por nada, poner todos los medios para tener segura la confesión.

La confesión frecuente será para el sacerdote el medio que le de la gracia para seguir adelante contra la lucha del maligno que no dejará escapar a tan preciada presa; le ayudará a evitar las tentaciones, la curiosidad, a ser más firme en su determinaciones, le ayudará a ser más metódico en sus asuntos y vida de piedad; entenderá la importancia del orden en su vida, tanto en su apostolado como en su vida de oración. Comprenderá que no puede dejar al azar sus cosas diarias, sino que, en la medida de lo posible, las tendrá organizadas y preparadas. El orden en la vida del sacerdote es el orden que desprecia el demonio, que busca del sacerdote la improvisación, lo casual, lo inmediato; quiere al sacerdote despreocupado, ligero en sus decisiones, poco firme y determinativo, es resumidas cuentas, el sacerdote frágil y maleable. La confesión frecuente corta todas estas debilidades y deficiencias y errores en la vida del sacerdote.

Con la confesión frecuente está el santo sacrifico de la Misa. Aquí el sacerdote encuentra de forma única y privilegiada la razón de su pureza perfectísima, a la que está obligado por la excelencia de tan alto misterio. El sacerdote debe vivir con gran delicadeza, atención, devoción, cuidado, todo lo relativo a la santa misa. Ha de ser el momento del día por excelencia del sacerdote. Ha de pensar en él, con mucha antelación antes de que llegue ese momento, para ser consciente que su vida es un caminar constante hacia el Calvario. Si el sacerdote tiene presente que ha de recorrer cada día este camino, el sacerdote está siguiendo al Señor y no le faltará el ángel cirineo que le ayudará en la carga pesada de cada día. Por ser fiel al Señor, Éste le recompensará con la alegría siempre renovada del santo sacrificio. La nota característica que el sacerdote está en el buen camino de la castidad como la de los ángeles es la alegría siempre nueva de su misa. Este es un síntoma infalible. La alegría siempre nueva, siempre distinta, siempre diferente al día anterior, siempre única, es el abrazo del Cristo Sumo y Eterno sacerdote a su hijo fiel. No dejaríamos de seguir hablando de la santa misa, pero con lo dicho es suficiente pincelada para el tema que abordamos de la castidad del sacerdote.

No puede faltar en la vida del sacerdote casto, la oración mental, la oración de recogimiento, contemplativa, diaria. Sin oración mental va a ser muy difícil, prácticamente imposible que el sacerdote viva la castidad, oficie santamente el santo sacrificio y se confiese con frecuencia. La oración de recogimiento es la base donde se asienta la obra de la castidad perfecta en la vida sacerdotal. Es el cimiento imprescindible sin el cual no se puede construir una vida de santidad, de castidad y de fidelidad sacerdotal al Señor. La oración mental es el encuentro diario con Dios Padre Creador, con Dios Hijo Redentor con Dios Espíritu santo Santificador. Es el momento privilegiado en que el alma del sacerdote se recoge en su intimidad y se presenta ante Dios para que obre en él según la voluntad divina. En estos momentos diarios, el sacerdote se deja hacer por Dios Padre, por Dios Hijo y por Dios Espíritu Santo. El sacerdote en presencia de Dios se dispone a escuchar lo que cada una de las tres Divinas Persona que decirle a él. Porque cada Una mira con predilección a quien es una obra predilecta de las Tres Divinas Personas. Es nada menos que el sacerdote, el reflejo del mismo Dios.

Todo sacerdote que quiera ser fiel a su ministerio ha de vivir la vida de ascetismo, ha de incorporar en su vida el sacrificio y la penitencia. Nadie como el sacerdote de Cristo ha de valorar la simplicidad en su vida, consciente del engaño del mundo, demonio y carne. El mismo seguimiento del Señor lleva al sacerdote a valorar sobremanera las privaciones voluntarias, ayunos, sacrificios, todo aquello que le ayuda a someter los sentidos y a hacer florecer la santa humildad. Ha de valorar el sacrifico de controlar los sentidos que con tanta facilidad se dispersan; dominar la mirada, evitar la curiosidad, rechazar pensamientos que no sean santos y puros. El sacerdote ha de ejercitarse en controlar sus sentidos y tener control sobre ellos sin rendirse ante la tentación de las ocasiones.

No puede permitir dejarse dominar por intereses, comportamientos, acciones que no sean propios del sacerdote. Ha de ser consciente en todo momento de su sacerdocio, pues los fieles buscan el sacerdote y no el hombre. Buscan al hombre de Dios que les aconseje en sus necesidades y consuele en sus preocupaciones. Por esta razón, los sacrificios y penitencias son auxilio privilegiado para el sacerdote para mantener su actitud sacerdotal en todo momento. También el sacrificio corporal del uso de cilicio o de la disciplina es un aliado santo para el sacerdote para vivir con alegría la santa pureza, uniéndose al dolor redentor de nuestro Señor Jesucristo.


Sacerdotes castos como los ángeles.

He aquí los fundamentos que tiene el sacerdote que hacer suyo el programa de moral sexual de San Ignacio de Loyola. Programa que como ya hemos indicado es lo más perfecto que se ha podido escribir del tema, y lo más completo. Es imposible quitar o añadir nada. Sabiduría divina la que destila el gran santo al dejarnos tan hermoso tratado sobre la castidad: como la de los ángeles.

Sólo añadir por último, algo no menos importante para el sacerdote: la vestidura eclesial. El sacerdote ha de vestir como tal. No puede vestir como el mundo, es un grandísimo error y se expone inútilmente y absurdamente a la tentación de la carne. ¡Si los sacerdotes entendieran la belleza de la sotana! Prenda traída por los ángeles para los sacerdotes, para ayudarles en su santidad y castidad.

Cuando decididamente el sacerdote está dispuesto a ser casto como los ángeles, y con firmeza, humildad y amor se propone vivir su sacerdocio tal como lo hemos expuesto, comprueba que es perfectísimamente posible vivir la castidad perfecta y perpetua. Cuando el sacerdote ha conseguido aunar en su vida, poco a poco, pero decididamente, todo lo anterior brota en él el deseo ferviente de castidad, y el sacerdote luchará contra todos los frentes que se le presenten con la mayor firmeza, a pesar de su debilidad.

Porque el sacerdote ya no es él, sino Cristo en él.

Ave María Purísima.

EL SACERDOTE: LA CASTIDAD POR EL REINO





La castidad de los sacerdotes y también la de los religiosos. Se trata de la entrega total de uno mismo, es hasta cierto punto una entrega total y un desapego de todo. En particular los religiosos con el voto de obediencia, pobreza y castidad damos todo a Jesús, damos todo a la Iglesia, y aunque esto quizá no tenga mucho sentido para nuestra sociedad de hoy cuando empezamos a hacer oración para discernir y entender experimentamos la cercanía de Dios.

Nos damos cuenta que cuando nos despojamos de las cosas, de nuestras pertenencias, hasta en cierto punto de las personas y las amistades estamos más abiertos y nuestro corazón está libre para poder servir a Dios y a las personas que nos encontramos por el camino. 

Nos abre espiritualmente y así podemos centrarnos totalmente en Dios. No en vano se dice de las religiosas que cuando ellas hacen los votos reciben un anillo porque ya son esposas de Cristo, se entregan totalmente a Cristo, como un esposo a su esposa, la esposa a su esposo.

En el caso de los sacerdotes y religiosos no funciona exactamente igual pero si es una entrega de nosotros mismos a la Iglesia, nos libra espiritualmente para estar con Dios y con los demás. Con el tiempo yo como religioso y sacerdote cuánto más descubro que es verdad, que es así en la medida que nos entreguemos,  recibimos más de Dios y podemos dar más a los otros. Entonces no es solamente una cuestión de sentido práctico de que así tendremos más sacerdotes, se trata de ser en mi caso, ser sacerdote y de entregarlo todo a la Iglesia, a Dios y a los demás. 

ESTO ES LO QUE ENSEÑA EL VATICANO EN SU POPULAR CURSO PARA EXORCISTAS




La formación de exorcistas está en auge.

Por ello, unos 250 sacerdotes procedentes de unos 50 países del mundo viajaron este mes a Roma para aprender a identificar una "posesión demoníaca" y conocer los rituales para expulsar a esos demonios, entre otras cuestiones.

Participaron en el curso de "Exorcismo y Oración de Liberación", un seminario que comenzó a impartir el Vaticano en 2005 y que, desde entonces, ha duplicado la cifra anual de asistentes, aparentemente por el crecimiento de la demanda mundial de este tipo de práctica.

Clérigos católicos de numerosos países han relatado a la prensa cómo han notado un aumento en el número de fieles que presentan signos de "posesión demoníaca".

El año pasado, el papa Francisco dijo a los sacerdotes que "no deberían dudar" en remitir los casos a los exorcistas cuando noten "perturbaciones espirituales genuinas".

En Italia, por ejemplo, se estima que medio millón de personas buscan sesiones de exorcismo cada año.

Algunas diócesis, como las de Sicilia y la de Chicago, han llegado incluso a desarrollar sus propios cursos para responder a la demanda creciente.

En varios países se ha incrementado la demanda de exorcismos.

El sacerdote estadounidense Gary Thomas, que practica exorcismos desde hace 12 años, afirma que a medida que la sociedad pasó a confiar más en las ciencias sociales se redujo el número de iglesias que tenían exorcistas.

Al mismo tiempo, la popularización del tarot y de la brujería incrementó la necesidad de sacerdotes capaces de realizar esta práctica, según dijo el clérigo italiano Benigno Padilla al portal Vatican News.

Exorcismo por celular

En 1999, la Iglesia católica realizó la primera actualización mayor de las reglas sobre el exorcismo desde 1614.

Como consecuencia, el padre Thomas trabaja con un grupo de médicos, psicólogos y psiquiatras -todos católicos practicantes- para investigar la causa del sufrimiento de una persona antes de diagnosticar un caso de "posesión demoníaca".

El curso del Vaticano incluye elementos de teología, psicología y antropología.

El temario abarca asuntos como la brujería en África, cómo diferenciar entre "posesión demoníaca" y enfermedad mental, así como una guía paso a paso para expulsar demonios.

También se abordan las nuevas tecnologías.

El cardenal albanés Ernest Simoni, uno de los instructores del seminario, explicó cómo cuando no puede acudir en persona a realizar un exorcismo, la llaman por celular para que lea las oraciones correspondientes en latín para ayudar a expulsar los demonios.

"Me llaman y hablamos. Así es cómo lo hago", explicó el religioso de 89 años de edad a la agencia Reuters.

"Este curso es útil porque prepara a los sacerdotes que ejecutan los exorcismos para que tengan una visión completa, multidisciplinaria de la situación", señaló el profesor Giuseppe Ferrari, uno de los organizares del curso impartido por el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum, una universidad avalada por el Vaticano.

Aparte de los sacerdotes, al seminario anual también pueden acudir laicos de ambos sexos, quienes reciben un certificado y pueden convertirse en "exorcistas auxiliares".

Esto les permite estar presentes en el rito, rezar y dar apoyo moral a quien ejecuta esta práctica.

Sin embargo, según explicó Ferrari, eso no les autoriza a expulsar a los demonios. Esa tarea está reservada para los clérigos.


FUENTE: bbc.com 

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís