FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

PREDILECTAS DE LA AUTORA

CRECIMIENTO ESPIRITUAL
Para crecer espiritualmente no hay proceso. Para crecer espiritualmente lo único que se necesita es entregarse (como san Francisco de Asís), que Dios habite en nuestro corazón.

El Espíritu Santo no crece, no está en un proceso de experiencia. El Espíritu Santo es Dios, entonces el que tiene a Dios tiene toda la experiencia.

DE: Marino Restrepo.

LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA


LA INMACULADA CONCEPCIÓN


Los orígenes de la Fiesta

En la Constitución Ineffabilis Deus de 8 de Diciembre de 1854, Pío IX pronunció y definió que la Santísima Virgen María «en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, el Salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original».

De esta manera proclamaba como dogma de fe de forma definitiva lo que la tradición popular había sostenido desde los comienzos de la Iglesia.


1. LA SAGRADA ESCRITURA

En la Sagrada Escritura encontramos algunas referencias (aunque no directas) a la Virgen. El primer pasaje escriturístico que contiene la promesa de la redención menciona también a la Madre del Redentor: “Yo pondré enemistad entre ti y la mujer y su estirpe; ella aplastará tu cabeza cuando tú aceches para morderle su talón” (Génesis 3:15).

Por otra parte en el evangelio de San Lucas, el saludo del ángel Gabriel (Cfr. Lucas 1:28) “Dios te salve, llena de gracia” , “chaire kecharitomene”, indica una alabanza a la abundancia de gracia, un sobrenatural estado del alma agradable a Dios, que encuentra explicación sólo en la Inmaculada Concepción de María. También se han visto referencias a la Virgen María en el libro de los Proverbios, el Eclesiático y el Cantar de los Cantares (Cfr. Cant. 4:7).





2. LOS PADRES DE LA IGLESIA

Respecto de la impecabilidad de María, los antiguos Padres son muy cautelosos, aunque insisten en dos puntos sobre todo: la absoluta pureza de María y su posición como segunda Eva (Cfr. 1 Cor 15:22). Esta celebrada comparación entre Eva, por algún tiempo inmaculada e incorrupta -no sujeta al pecado original- y la Santísima Virgen es desarrollado por varios Padres de la Iglesia: San Justino, San Ireneo de Lyon, Tertuliano, San Cirilo de Jerusalén y Sedulio entre otros.

Los escritos patrísticos sobre la absoluta pureza de María son muy abundantes: Orígenes la llama «digna de Dios, inmaculada del inmaculado, la más completa santidad, perfecta justicia, ni engañada por la persuasión de la serpiente, ni infectada con su venenoso aliento». San Ambrosio dice que «es incorrupta, una virgen inmune por la gracia de toda mancha de pecado». San Agustín declara que todos los justos han conocido verdaderamente el pecado «excepto la Santa Virgen María, de quien, por el honor del Señor, yo no pondría en cuestión nada en lo que concierne al pecado».



Los Padres sirios nunca se cansaron de ensalzar la impecabilidad de María. San Efrén describe la excelencia de la gracia y santidad de María: «La Santísima Señora, Madre de Dios, la única pura en alma y cuerpo, la única que excede toda perfección de pureza, única morada de todas las gracias del más Santo Espíritu [..], mi Señora santísima, purísima, sin corrupción, la solamente inmaculada».


3. EL ORIGEN DE LA FIESTA

La antigua fiesta de la Concepción de María (Concepción de Santa Ana), que tuvo su origen en los monasterios de Palestina a final del siglo VII, y la moderna fiesta de la Inmaculada Concepción no son idénticas en su origen, aunque la fiesta de la Concepción de Santa Ana se convirtió con el paso del tiempo en la de la Inmaculada Concepción.

Para determinar el origen de esta fiesta debemos tener en cuenta los documentos genuinos que poseemos. El más antiguo es el canon de la fiesta, compuesto por San Andrés de Creta, quien escribió su himno litúrgico en la segunda mitad del siglo VII. En la Iglesia Oriental la solemnidad emergió de comunidades monásticas, entró en las catedrales, fue glorificada por los predicadores y poetas, y eventualmente fue fijada fiesta en el calendario de Basilio II, con la aprobación de la Iglesia y del Estado.



En la Iglesia Occidental la fiesta aparece cuando en el Oriente su desarrollo se había detenido. El tímido comienzo de la nueva fiesta en algunos monasterios anglosajones en el siglo XI, en parte ahogada por la conquista de los normandos, vino seguido de su recepción en algunos cabildos y diócesis del clero anglo-normando. El definitivo y fiable conocimiento de la fiesta en Occidente vino desde Inglaterra; se encuentra en el calendario de Old Minster, Winchester, datado hacia el año 1030, y en otro calendario de New Minster, Winchester, escrito entre 1035 y 1056. Esto demuestra que la fiesta era reconocida por la autoridad y observada por los monjes sajones con considerable solemnidad.

Después de la invasión normanda en 1066, el recién llegado clero normando abolió la fiesta en algunos monasterios de Inglaterra donde había sido establecida por los monjes anglosajones. Pero hacia fines del siglo XI, a través de los esfuerzos de Anselmo el Joven, fue retomada en numerosos establecimientos anglo-normandos. Durante la Edad Media la Fiesta de la Concepción de María fue comúnmente llamada la «Fiesta de la nación normanda», lo cual manifiesta que era celebrada en Normandía con gran esplendor y que se extendió por toda la Europa Occidental.

Por un Decreto de 28 de Febrero de 1476, Sixto IV adoptó por fin la fiesta para toda la Iglesia Latina y otorgó una indulgencia a todos cuantos asistieran a los Oficios Divinos de la solemnidad. Para poner fin a toda ulterior cavilación, Alejandro VII promulgó el 8 deDiciembre de 1661 la famosa constitución «Sollicitudo omnium Ecclesiarum» en la que declaró que la inmunidad de María del pecado original en el primer momento de la creación de su alma y su infusión en el cuerpo eran objeto de fe.

Desde el tiempo de Alejandro VII hasta antes de la definición final, no hubo dudas por parte de los teólogos de que el privilegio estaba entre las verdades reveladas por Dios. Finalmente Pío IX, rodeado por una espléndida multitud de cardenales y obispos, promulgó el dogma el 8 de Diciembre de 1854.


FUENTE: www.primeroscristianos.com/

5 FRASES DE SANTOS SOBRE LA PURISIMA INMACULADA CONCEPCIÓN -


La Solemnidad de la Inmaculada Concepción es celebrada desde el siglo XIX.

El dogma de la Inmaculada Concepción sostiene que la Virgen María “fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción”.

Estos 5 santos manifestaron una especial devoción por la Inmaculada Concepción y así la expresaron:


Santa Faustina Kowalska

     


“La humildad y el amor de la Virgen Inmaculada penetró mi alma. Cuanto más imito a la Santísima Virgen, tanto más profundamente conozco a Dios”.






San Juan Pablo II




     “A ti, Virgen inmaculada, predestinada por Dios sobre toda otra criatura como abogada de gracia y modelo de santidad para su pueblo, guía tú a sus hijos en la peregrinación de la fe, haciéndolos cada vez más obedientes y fieles a la palabra de Dios”.




San Juan XXIII





    “¡Oh, María Inmaculada, estrella de la mañana que disipas las tinieblas de la noche oscura, a Ti acudimos con gran confianza!”






San Pedro Crisólogo




     “…la Virgen se ha convertido verdaderamente en madre de los vivientes mediante la gracia, Ella que era madre de quienes por naturaleza estaban destinados a la muerte” (Sermón 140, 4; PL 52, 557B-557B).






San Anselmo:



     “¿Pudo Dios preservar a ciertos ángeles de toda mancha de pecado, y no podía preservar a su propia Madre? ¿Pudo Dios crear a Eva sin mancha de pecado y no iba a poder crear el alma de María sin esa mancha? Y si pudo hacerlo y le convenía hacerlo, ¿por qué no iba a hacerlo?”.





FUENTE: es.churchpop.com/ 

EL DELITO CANÓNICO DE SIMONÍA -


Por Pedro María Reyes Vizcaino


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El Diccionario de la Real Academia Española define la simonía como la “compra o venta deliberada de cosas espirituales, como los sacramentos y sacramentales, o temporales inseparablemente anejas a las espirituales, como las prebendas y beneficios eclesiásticos”.

Desde los tiempos apostólicos, la Iglesia intenta evitar el comercio con los bienes espirituales. Como demuestra la historia, esta ha sido una de las batallas jurídicas en la que más se han empeñado las autoridades eclesiásticas. Santo Tomás de Aquino dedica una Cuestión de la Suma Teológica a la valoración moral de la simonía (Summa Theologica, Pars II-IIae, q. 100). Esta constante lucha se debe a que esta conducta atenta contra el mandato del Señor (“gratis habéis recibido, dad gratis”: Mt 10, 8). El simoníaco pretende hacerse dueño de los bienes espirituales. Además de que el que pidiera dinero por un sacramento, defrauda a los fieles que legítimamente piden bienes espirituales a los pastores y que necesitan de la gracia.

El nombre de esta falta procede de Simón el Mago. Según narra San Lucas en los Hechos de los Apóstoles, cuando la fe arraigó en la ciudad de Samaria, uno de los que primero se bautizó fue Simón el Mago. Poco después fueron San Pedro y San Juan a confirmar en la fe a los nuevos cristianos.

     “Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo. Al ver Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se confería el Espíritu, les ofreció dinero, diciendo: «Dadme a mí también ese poder, de forma que reciba el Espíritu Santo aquel a quien yo imponga las manos». Pero Pedro le dijo: «¡Vaya tu dinero contigo a la perdición, pues has pensado que el don de Dios se compra con dinero! No tienes parte ni herencia en este asunto, porque tu corazón no es recto ante Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad y ruega al Señor, a ver si se te perdona este pensamiento de tu corazón, ya que veo que estás lleno de veneno amargo y esclavizado por la maldad»” (Hch 8, 17-23).

Actualmente el delito de simonía en los sacramentos está tipificado expresamente en el can. 1380:


Canon 1380: Quien celebra o recibe un sacramento con simonía, debe ser castigado con entredicho o suspensión.

Hemos de recordar que no es simonía el pago de una pequeña cantidad como limosna al sacerdote que celebra el sacramento (como ocurre muchas veces en el bautismo o en el matrimonio) o para que el sacerdote añada una intención en la Misa. Lo que constituiría estas entregas de dinero en acto de simonía, sería que se hiciera depender el sacramento de ello o que el ministro pidiera una cantidad exagerada o, peor aún, que hubiera una especie de puja entre donantes para que el sacerdote elija una intención u otra para la Misa.

También debe ser considerado simonía el delito tipificado en el can. 1381:

Canon 1381: el que da o promete cosas, para que quien ejerce una función en la Iglesia haga u omita algo ilegítimamente debe ser castigado con una pena justa, así como quien acepta esos regalos o promesas.

También es delito de simonía el lucro ilegítimo en las ofertas en las Misas, los también llamados estipendios:

Canon 1385: quien obtiene ilegítimamente un lucro con la ofrenda de la Misa, debe ser castigado con una censura o con otra pena justa.

En 1991 la Congregación para el Clero promulgó el Decreto Mos iugiter sobre los estipendios en la Misa, estableciendo reglas precisas para la aceptación de ofertas para la celebración de la Eucaristía. Los abusos en esta materia se deben considerar graves, por lo que entrarían en este supuesto de hecho. Así lo afirma el Directorio para el ministerio y la vida de los presbíteros, publicado por la misma Congregación para el Clero el 11 de febrero de 2013, que citando este canon, recuerda que la Iglesia “castiga con una pena justa «quien obtiene ilegítimamente un lucro con la ofrenda de la Misa»” (n. 69).


Supuesto de hecho

El tipo legal solo castiga con pena determinada y facultativa la administración de sacramentos, pero eso no significa, como es obvio, que se aprueben otras formas de simonía. El propio Código de Derecho Canónico habla en otros cánones fuera del Libro del derecho penal de la simonía:

Canon 149 § 3. Es inválida en virtud del derecho mismo la provisión de un oficio hecha con simonía.

Canon 188: Es nula en virtud del derecho mismo la renuncia hecha por miedo grave injustamente provocado, dolo, error substancial o simonía.

En estos cánones se observa que, sin castigar como delito a los autores de estas conductas, aplica la máxima sanción jurídica (la nulidad ipso iure) a los actos que se producen con simonía.

Seguramente la causa de que exista esta diferencia de tratamiento (que la simonía con sacramentos lleve penas determinadas y preceptivas, mientras que la simonía con otros bienes espirituales o con oficios eclesiásticos tenga penas indeterminadas y facultativas) se deba a la especial importancia de proteger la gratuidad y la rectitud en los medios de la gracia de Dios instituidos por Jesucristo. No obstante, puede darse algunas veces la circunstancia de que en algún caso sea necesario castigar con penas canónicas más fuertes de las previstas la simonía en formas más amplias que las tipificadas por derecho universal. Esta será una oportunidad para ejercer los medios que el derecho canónico otorga al legislador particular, solucionando el problema mediante un precepto penal o el establecimiento de un delito de derecho particular.
Pena prevista

El delito de simonía en la administración de sacramentos tiene prevista una pena determinada que es la suspensión o el entredicho (cfr. can. 1380); mientras que si se refiere al lucro ilegítimo con la ofrenda de la Misa, la pena es facultativa e indeterminada (una censura u otra pena justa).

Entendemos que la pena apropiada en el primer caso es la suspensión si el reo es clérigo, mientras que será el entredicho si es laico. El supuesto del laico que comete este delito sería el del fiel que paga para recibir este sacramento.

Al no ser pena latae sententiae, la pena cesa por el procedimiento previsto en los cáns. 1354 y 1355. Se debe tener en cuenta también la prescripción de la pena (cfr. can. 1362).

FUENTE: www.vidasacerdotal.org/

ADVIENTO: 4 PERSONAJES QUE NOS AYUDAN A PREPARARNOS A VIVIR MEJOR LA NAVIDAD


El tiempo de Adviento dispone de una riqueza bíblica que nos lleva a lo largo de la Escritura, a meditar una serie de textos que iluminan y preparan el alma a vivir mejor la Navidad

Por: Anwar Tapias Lakatt





El tiempo litúgico de Adviento como tiempo preparatorio a la Navidad, dispone de una riqueza bíblica que nos lleva a lo largo de la Escritura, a meditar una serie de textos que iluminan y disponen el alma a vivir mejor la Navidad. Los cuatro domingos nos presentan a cuatro personajes que toman un protagonismo debido a su papel en anunciar la venida del Señor. Estos cuatro personajes son: el Profeta Isaías, San Juan Bautista, san José y la Santísima Virgen María.


El Profeta Isaías

Los cuatro domingos de Adviento toman la primera lectura del profeta Isaías en el ciclo A, que es el que iniciamos este año. Isaías es un profeta que se identifica con el anuncio constante de la venida del Mesías, por ello su papel es muy importante en Adviento. Es un profeta, pero como profeta vive la presencia de Dios, a pesar de la situación del pueblo, no deja de anunciarles la venida del Señor, y de sus planes. Nada deja que Isaías decaiga en su misión. De las lecturas propuestas para Adviento podemos apreciar algunas frases claves del mensaje de Isaías para este tiempo. Presentaremos una de cada domingo:

     "Venid; caminemos a la luz del Señor" (Is 2, 5)

Adviento nos debe llevar a identificar esa luz, que ilumina nuestro camino. Esa luz es Cristo que viene a vencer la oscuridad de nuestra cotidianidad y traernos un mensaje salvador. Esa luz que sólo brilla por el poder de Dios, y no puede ser apagada jamás por ninguna oscuridad.


     "Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor" (Is 11, 1)


Cristo es ese renuevo. Sobre él viene el Espíritu del Señor, y por ello debemos anhelar su espera, porque viene a darnos vida. Nuestra espera debe reconocer que sólo Jesús nos puede salvar, nadie más.


     "Sed fuertes, no temáis. Mirad a vuestro Dios, que trae el desquite; viene en persona, resarcirá y os salvará" (Is 35, 4)


Isaías no sólo anuncia una acción de Dios, sino que muestra que el mismo Dios viene en "persona" a salvarnos. Adviento es un tiempo para ser fuertes en la espera, y no distraernos en el consumismo de estas fechas. Ser fuertes porque pronto vendrá Jesús a salvarnos.


     "La virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros" (Is 7, 14)

Isaías anuncia el nacimiento histórico de Jesús, y menciona a la Virgen María. Ese Dios que viene se llama Dios con nosotros. Es un Dios cercano, que viene a nuestra historia a darle sentido. No desde lejos, sino cercano, en medio de su pueblo Dios se manifiesta.

Estas lecturas de Isaías en Adviento avivan en nosotros la alegre espera, por la luz que se enciende, por la pronta liberación, por la esperanza que se aviva de un Dios que estará con nosotros.


San Juan Bautista

San Juan Bautista es una figura importante en Adviento porque es quien prepara el camino del Señor. El sentido de san Juan en Adviento es más para que meditemos y preparemos su venida escatológica. Si bien San Juan no anuncia el nacimiento de Cristo, sí prepara el camino para la obra de Cristo. De ese modo, la figura de San Juan nos debe abrir el corazón a prepararnos buscando la conversión permanente. San Juan no buscó brillar, sino que sabía que él anticipaba la venida del Importante, así nosotros en este tiempo debemos hacer brillar la luz de Cristo, esa luz que esperamos con gozo.

De los textos que el tiempo de Adviento nos trae en la figura de San Juan Bautista podemos destacar:


     "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos" (Mt 3, 1)


San Juan anuncia a Cristo, pero no para que sólo sepamos que viene sino para que demos frutos de conversión en su venida. La conversión no es para después, es ahora, es en cada momento de nuestra vida. El Reino de Dios no puede llegar y dar frutos si no buscamos la conversión. Dejemos que la gracia de Dios nos lleve a la auténtica conversión, esa que sólo brota de la misericordia para un pecador arrepentido.


     "Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: "Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti." Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él." (Mt 11, 10-12)

Cristo mismo nos indica quién es San Juan. Es su mensajero, y a pesar de vivir en el desierto, con poca ropa y poca comida, no hay nadie más grande entre los nacidos. Adviento es una oportunidad de revisar a qué le damos valor en la vida. En una época tan consumista, lo importante no es la comida que gastemos ni la ropa nueva, es abrir el corazón. ¿Dónde nacerá Cristo? entre lo que compres o en tu corazón?

San Juan, profeta de Dios, que no se sentía digno de desatarle las sandalias a Cristo nos lleva por el camino de la humildad y la sencillez, pero también por el camino de la autoridad para denunciar el pecado y llamarnos a la conversión.


San José

San José es otro personaje importante de Adviento. Su papel fue vital aunque su figura no sea tan mencionada. San José es el padre adopotivo de Jesús, y por tanto desde antes de su nacimiento debió encarar varias situaciones que manejó guiado por el Señor. Acoger a María como su esposa lo hizo guiado por el Señor, colocarle el nombre a Jesús, huir para salvar su vida, y regresar nuevamente lo hizo guiado por el Señor. En el camino de la fe, la obediencia es fundamental. San José, hombre justo y casto nos enseña que un hombre guiado por Dios no se equivoca. Cuidemos del verdadero espíritu de Adviento como San José, que nada nos aparte de cumplir la voluntad de Dios.

De las lecturas de Adviento en que mencionan a San José podemos destacar:


     Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer (Mt 1, 24)

San José escuchó al ángel y fue obediente. Llevó a María a su casa, a pesar de lo que pudieran decir los demás. No vivió para agradar al mundo sino a Dios, amando a la Virgen con un amor puro. En Adviento, ¿Qué llevamos a casa? ¿luces, adornos, lujos? Adviento no es para eso, es para preparar cuidando que nuestro corazón reciba con amor y sencillez a Jesús que viene a nacer en nuestra vida. Como San José, aprendamos a obedecer la voz de Dios y cuidar de que nuestro corazón sea apto para que nazca el Señor.


La Santísima Virgen María

La Santísima Virgen María es la figura más importante en la vivencia del Adviento. Quien mejor que ella, que llevó en su seno al Hijo de Dios, nos puede enseñar a vivir el Adviento como debe ser. ¿Qué hizo María antes del nacimiento de Jesús? Vemos que ella creyó en la Palabra del Señor, visitó a su prima Isabel para servirla, y dio a luz en un humilde establo. Su camino estuvo marcado por la sencillez, el silencio y el servicio.

Adviento es un tiempo para eso, para la sencillez de poder vivir la espera con alegría por el que viene. No es lo material, no es lo que compremos lo que le da sentido a la época, sino el gozo de saber que Cristo viene, y que su luz quitará las tinieblas del pecado. Es un tiempo para el silencio, porque en el silencio, lejos del ruido podremos escuchar la voz del Señor y saber qué debemos cambiar para recibirlo con la mejor disposición. Es un tiempo de servicio para tender la mano a tanta gente necesitada, tanta gente que espera ver el rostro misericordioso de Dios a través de nuestra ayuda generosa.

María en su corazón acogió la Palabra del Señor y por eso lo concibió primero ahí que en su seno. María llevaba en su vientre a Jesús y así fue llevada a casa de San José, por ello podemos ver en esa actitud de la Virgen, el llamado de que todos llevemos a Jesús en nuestro corazón:


     Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer (Mt 1, 24)

Tal vez estés lejos de tu casa, tal vez esta Navidad no estés con los tuyos, pero a donde vayas, lleva el rostro de Jesús, el del niño que nace en el Belén de nuestro corazón, en donde él nace para salvarnos.


FUENTE: es.catholic.net <<  CatolicosFirmesEnSuFe.org


¿CUÁL ES LA RELACIÓN DE LA VIRGEN DE GUADALUPE CON EL GRITO CRISTERO "VIVA CRISTO REY"?


Por David Ramos

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Los “cristeros”, católicos que se levantaron en armas frente a las duras prohibiciones religiosas del Gobierno de Plutarco Elías Calles en México a inicios del siglo XX, recibieron el nombre por su famoso grito de “¡Viva Cristo Rey!”, que exclamaban incluso antes de ser fusilados. Pero, ¿qué relación guarda con la Virgen de Guadalupe?

La guerra cristera se produjo entre 1926 y 1929, luego de que Elías Calles promulgó una ley, conocida como la “Ley Calles”, que restringía la libertad religiosa al punto que los sacerdotes no podían vestir traje talar; además se prohibió la enseñanza de religión en las escuelas y la existencia de congregaciones.

Muchos católicos fueron martirizados en este periodo de persecución religiosa por parte del Gobierno mexicano. Entre ellos el hoy Beato Padre Miguel Pro y el niño San José Sánchez del Río.

El grito de “¡Viva Cristo Rey!” guarda relación con la Fiesta de Cristo Rey, instituida en 1925 por el Papa Pío XI. Pero los cristeros con frecuencia añadieron a esta exclamación el nombre de Santa María de Guadalupe.

Para el P. Eduardo Chávez, canónigo de la Basílica de Guadalupe y postulador de la causa de canonización de San Juan Diego, vidente de la Virgen de Guadalupe, esta relación es producto de “una gran, maravillosa intuición, una inspiración del Espíritu Santo”.

En diálogo con ACI Prensa, el P. Chávez subrayó que “la Virgen de Guadalupe y Cristo Rey siempre es un grito desde el alma, desde el corazón, desde la fe, un grito único doblemente grande”.

El sacerdote mexicano, también director del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos, señaló que “cuando se ve la imagen de la Virgen de Guadalupe desde los ojos de los indígenas, ven que ella está con un manto azul verdoso. Ese manto azul verdoso solamente los emperadores podían usarlo, porque era el azul del cielo y el verde de la vida”.

“Cuando ven a la Virgen de Guadalupe, que tiene este azul verdoso, entienden que ella es emperatriz, ella es reina. Y cuando ven que está embarazada, lógicamente el que tiene aquí es un rey, es el Rey”.

Por esto, dijo, esta “única doble devoción” nos recuerda que Santa María de Guadalupe “tiene como centro de su imagen a Jesucristo Nuestro Señor”.


FUENTE: aciprensa.com

¿POR QUÉ SAN JOSÉ ES EL "TERROR DE LOS DEMONIOS" COMO DICE SU LETANÍA


En los últimos años ha crecido la devoción a San José.

Al punto que en el 2013 la Congregación para el Culto Divino promulgó el decreto de que se mencionara a San José en las Plegarias Eucarísticas de la Misa.

Básicamente concebimos a José por la tradición como un hombre de fe, de perseverancia, puro, leal.
Las letanias a San Jose son un excelente lugar para comprobar las virtudes que los católicos reconocen en José.




Pero hay una de ellas que es enigmática San José “terror de los demonios”.

¿Porque San José terror de los demonios?

¿En qué se basa?

La respuesta tradicional es que satanás y sus ángeles caídos no pudieron seducir a José.

‍Él fue firme en su temperamento, no hablaba en vano, era justo, compasivo sin remedio para los demonios.

‍Y especialmente protector de la Sagrada Familia, que era el centro del plan de Dios para la redención de la humanidad.

Piensa nomás la actividad de San José protegiendo a Jesús y a María durante los años de la niñez de Jesús.

En esos años seguramente fue quien presentó la batalla espiritual contra los demonios que querían abortar el plan de Dios.

Eso no está escrito pero es totalmente razonable pensarlo así.

La Biblia casi no habla de San José y deja a nuestra imaginación la conformación de lo que es un padre ideal.


LA DEVOCIÓN A SAN JOSÉ

La devoción a San José no fue importante en la iglesia hasta el siglo XIV, que es cuando comenzaron a aparecer las menciones a su figura en los tratados académicos.

Y luego recibió un gran impulso de Santa Teresa de Ávila.

‍Para ser tomado luego por los pontífices romanos que empezaron la tarea de reivindicar la figura de San José oculta hasta ese momento.Hay cosas que sostiene la tradición pero no son dogmas de la Iglesia.

Una tradición basada en revelaciones privadas ha sostenido que San José fue limpiado de la mancha del pecado original después de su concepción, por los méritos futuros de Jesús.

Otra tradición dice que San José no pecó en su vida y los demonios no pudieron tentarlo.

Y otra tradición es que contemplar una imagen o un icono de San José permite ver en él icono de Dios padre.

Tradicionalmente a San José se lo distingue por algunas cualidades La pureza.

Según María de Agreda en Ciudad de Dios, San José hizo su voto de castidad a los 12 años, que lo renovó y lo guardó en el matrimonio.

Según ella San José tenía 33 años cuando se casó con María y ella reconoció la pureza en este hombre.

‍Hay una historia del sumo sacerdote Simeón cuando reunió a los jóvenes de la casa de David en Jerusalén, para buscarle un esposo a la Santísima Virgen.

Cada uno llevaba una vara como bastón y San José se puso en oración pidiendo la manifestación de la voluntad divina para su vida.

Y la vara que llevaba San José floreció en lirios blancos puros y una Paloma blanca revoloteó sobre su cabeza.

Esto convenció al sumo sacerdote Simeón que José era el elegido.

‍El éxito de la misión de Cristo en la tierra dependió de San José.

‍Dios no hace nada superfluo y planifica todo, por lo tanto planificó la aparición de la figura de San José para custodiar el inicio de la misión de Cristo en la Tierra.

‍Confió a San José la misión del cuidado de su hijo.

‍Un padre no le da a cualquier persona la custodia y formación de su hijo.

Por lo tanto las cualidades de San José deben haber sido mayúsculas para que Dios padre le confiara a su hijo y el destino de la humanidad.

‍Protector de la iglesia. Así como San José fue el protector de la sagrada familia, de Jesús y de María, es razonable que se invoque a este Santo como el patrón de la Iglesia Universal.

Porque la iglesia es la continuación de la misión de Jesucristo.Patrón de la buena muerte.

La tradición afirma que San José no disfrutó del privilegio de la juventud permanente.

El envejeció, sufrió el deterioro en el cuerpo y tuvo sufrimiento por el avance de la edad.

Tuvo que dejar de trabajar a los 60 años y la sagrada tradición nos dice que Jesús y María lo ayudaron en su agonía y muerte.

‍La cual se realizó en un clima de ultra santidad.

Lo que hace entonces a San José como patrono de la buena muerte.

Sor María de Agreda ha tenido la revelaciones de las 7 gracias que tendrán las personas devotas a San José

"Primero, los que lo invocan obtendrán de Dios, por su intercesión, el don de la castidad, y no serán conquistados por la tentación de los sentidos;

En segundo lugar, recibirán gracias especiales para liberarlos del pecado;

En tercer lugar, obtendrán una verdadera devoción a la Santísima Virgen;

En cuarto lugar, tendrán una muerte buena y feliz, y en ese momento decisivo los defenderá contra los asaltos de satanás;

Quinto, serán entregados cuando sea conveniente para ellos, sufrimientos corporales, y encontrarán ayuda en sus aflicciones;

Sexto, si están casados, serán bendecidos con descendencia;

Séptimo, los demonios tendrán temor extremo del glorioso nombre de San José.

Aquí vemos cómo San José es el terror de los demonios.Esta es similar a las 8 promesas de San José para sus devotos que se maneja habitualmente.

Dios otorgará gracias especiales a aquellos que no me conocen, para que tengan una gran devoción hacia mí;

Dios bendecirá a todos los que estén casados y la bendición a su familia no tendrá límite;
Los casados y sin hijos serán bendecidos con descendencia;

Dios dará gracias especiales para librarse de las tentaciones y de los ataques del diablo;
Tendrán una buena y feliz muerte;

Vencerán sus pruebas y tribulaciones; Dios les otorgará ayuda inmediata cuando invoquen mi intercesión, ya que los demonios tienen untemor extremo a la invocación de mi nombre; Todos aquellos que abrazan un cenáculo de San José, obtendrán un amor más ferviente por Jesús y una verdadera devoción a la Santísima María.

Esta versión tiene más menciones al demonio aún.





¿POR QUÉ TERROR DE LOS DEMONIOS?

La letanía a San José fue aprobada por el papa Pío X en 1909

‍La mayoría de las invocaciones son fáciles de entender: luz de los patriarcas, esposo de la Madre de Dios, espejo de paciencia.

‍Pero hay una de ellas que a muchos sorprende: terror de los demonios.

‍¿Porque San José es el terror de los demonios?

Visto desde nuestro punto de vista, es por su eficacia en anular el efecto de los demonios en nuestras vidas, si nosotros buscamos refugio en Él.

Aquellos que recurren a San José para su intercesión mantienen a raya satanás. Esa es la experiencia de la iglesia.

Cuando los devotos de San José apelan a él y aprovechan su influencia, nos protege contra las artimañas del príncipe de las tinieblas.

‍El mal se retira ante la presencia de José, porque él es puro y los demonios no pueden soportar la pureza ya que el demonio es un ser básicamente y por definición impuro.

Los demonios están perdidos ante José porque no pueden comprender tal pureza de espíritu y de conducta.

‍¿Cómo un hombre dedico toda su vida a cuidar una familia de la que no era padre biológico sin siquiera tener “relaciones íntimas” con su esposa?

‍Las escrituras lo definen como un hombre justo a los ojos del Señor y aparentemente por eso fue elegido por Dios mismo para ser esposo de la Santísima Virgen.
Dios le confió a las dos personas que Él amaba más en el mundo.

Y le fue llevando a través de su ángel para cumplir su misión.‍

Primero para que no abandonara a María luego de su embarazo, luego que huyera a Egipto por la amenaza de Herodes y después que regresara a Israel.

Y quién sabe qué otras más guías recibió de Dios que no están plasmadas en la escritura.Por eso la tradición de la iglesia lo considera como patrón y protector de la Iglesia Universal.

El guardia de la novia de Cristo.Y es sin duda la persona a quien los demonios les gustaría atacar más, pero su integridad le permitió defenderse y por eso hoy es el hombre más escuchado por Jesús.

Los ángeles caídos trataron de seducir a José pero nunca pudieron tentarlo.Hasta Incluso en las cosas más mínimas como por ejemplo hablar en vano.





SAN JOSÉ ES EL REFLEJO DE LA PATERNIDAD DEL PADRE

Y no sólo reflejo de la paternidad de Dios sino un modelo de paternidad para toda la humanidad.

Que luego es asumido también por Jesús que sí es la imagen perfecta de Dios Padre, en términos estrictos.

‍Al final de la última aparición pública de la Virgen María, cuando el milagro del Sol en Fátima, en octubre de 1917, apareció José junto con Nuestra Señora del Monte Carmelo.

‍Apareció sosteniendo en brazos al niño Jesús y bendiciendo al mundo.

Era la bendición de un padre, tal como se cuenta también en la parábola del hijo pródigo, en la que Jesús describe a su propio Padre eterno.
Dios Padre siempre está esperando a los pecadores para que regresen a Él.

Y esto es especialmente importante para nuestra época, cuando la verdadera paternidad a través del papel del padre tradicional y fuerte de la familia, es rechazada por la humanidad.

‍San José era la cabeza de la Sagrada Familia porque era el Padre de familia y era el representante de Dios Padre.

Y no lo era porque fuera sagrado en sí mismo; era un ser humano de menor jerarquía en el plan de Dios que la Virgen María estrictamente hablando.

Pero en el plan de Dios el padre terrenal del Mesías tenía que ser un fuerte protector de la Sagrada Familia contra el mal.

Era imposible que José no hubiera tenido estas cualidades de protección contra el adversario.


LA PATERNIDAD ES LA BASE DE LA FAMILIA

En el capítulo 8 del evangelio de Juan, Jesús dialoga con los fariseos, quienes se jactan de que Abraham es su padre.

‍A lo que Jesús les contesta que si fueran verdaderos hijos de Abraham no estarían tratando de matarlo.

‍Si Dios fuera Padre de ellos como lo fue de Abraham, lo tratarían de otra forma, pero en realidad les endilga que son hijos del demonio.

Acá Jesús reconoce la paternidad suprema de Dios y la paternidad creada de Abraham, como sustituto terrenal.

‍De modo que Jesús advierte que una criatura distinta a nuestro progenitor biológico puede ser nuestro padre.
Jesús está hablando del rol de padre; de la imitación de la cualidad paternal de Dios.

Sí Abraham fuera su padre actuarían como padres frente a Jesús eso es lo que les comunica.

Pero en realidad ellos andan por malos caminos porque tienen un padre que les enseña otra cosa y ese no es Abraham.

Indirectamente por tanto nos advierte que el propio demonio puede convertirse en nuestro padre.

‍Y esa es una tendencia creciente en nuestros tiempos.

‍Hay un padre falsificado, que hará cualquier cosa para distorsionar nuestra visión del verdadero padre.

Por otro lado, Abraham puede ser nuestro padre en la fe como dicen los judíos, pero José está en un plano Superior que él.

Sólo dos personas humanas fueron elegidas para pertenecer a ese orden superior: José como esposo y padre adoptivo de Cristo y María como madre de Dios.
Y esto nos lleva a considerar que hay un solo hombre en la historia del mundo elegido por Dios Padre eterno para hacer modelo visible de paternidad.





LA PATERNIDAD ES ATACADA POR EL DEMONIO PORQUE LE TEME

Sor Lucía de Fátima ha dicho varias veces que la batalla final del demonio está centrada en la familia.

Y podemos agregar específicamente que está centrada en la paternidad, en el rol del padre.

El rol del padre se ha reducido a un hecho biológico con las familias monoparentales.

‍La figura paterna del hombre en la familia ha desaparecido también, porque el feminismo ha cambiado los roles tratando que la mujer se parezca en todo al hombre, incluso en los roles adentro de la familia.

Acá el tema es que sucede primero, el huevo o la gallina.

Posiblemente la erosión de la figura del padre, que ha hecho el demonio, viene antes que la descomposición de la familia.

Como la comunión no existe o está desvirtuada, entonces se producen los divorcios, el concubinato, e incluso se legítima el matrimonio homosexual.

Y si la célula primordial de la sociedad se desintegra, lo hace también la sociedad misma.

Aquí vemos cómo el demonio ha logrado separarnos de nuestro verdadero padre modificando el rol de padre, creando un falso padre.

Entonces necesitamos recuperar al padre verdadero para restaurar nuestra sociedad.

A nivel familiar es el padre biológico en su rol paternal, y a nivel de la sociedad es el modelo que representa San José.

‍Esto es particularmente importante hoy en los adolescentes y jóvenes.Porque seguirán al modelo del falso padre que les está mostrando el maligno, si no tienen un modelo de padre a quien seguir.

Seguramente San José no es conocido por los adolescentes.

‍Pero él es un modelo seguro para vivir.Él es casto y puro, pero por sobre todas las cosas es la persona más cercana a Jesús y María a quién recurrir para combatir al demonio.

San José podría ser llamado legítimamente el patrón de los adolescentes.

‍A pesar que la iconografía lo presenta como un anciano los estudios históricos no avalan esa característica.

Probablemente fuera un poco mayor que María pero no tanto.

Como modelo, asumió la promesa de virginidad cuando era un hombre joven.
Lo cual lo convierte en un icono ideal para los adolescentes que están viviendo una época desordenada.

También San José fue partícipe y creador del matrimonio más feliz y perfecto de este mundo.

‍Lo cual es la aspiración de la mayoría de los adolescentes.

‍Pero como ven difícil llegar a eso no se quieren comprometer, por ejemplo casándose, y prefieren probar viviendo en concubinato.

Otro atractivo de San José como modelo para los adolescentes es que ocupó el rol humano de guardián, protector, proveedor, sacrificando sus propias necesidades en aras de su familia.
Por eso San José es el terror de los demonios, porque les está presentando a los adolescentes y a los jóvenes solteros un modelo santo de cómo debe ser el padre de familia.

Es el modelo que Dios pensó para la humanidad.Pero lo más importante es que es un modelo que permite vivir la vida sin sobresaltos, sin cometer errores, sin pagar el precio de las equivocaciones a las que nos lleva el maligno.


FUENTE: www.forosdelavirgen.org/

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís