FRASES PARA SACERDOTES

Si cuando el sacerdote se viste para celebrar la Santa Misa todo el infierno tiembla y aúlla; qué no sucederá cuando se está celebrando?

¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE?




¿CUÁNTO VALE UN SACERDOTE? Este video cuenta con fragmentos del hermoso escrito del poeta argentino Hugo Wast: “Cuando se piensa”. ¿Cuál sería tu respuesta?

Cuando se piensa que ni ... puede hacer lo que un sacerdote.

... ... 

NAVIDAD ES SILENCIO DE DIOS


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La Navidad es un tiempo de mucho trabajo para casi todo el mundo. Mejor dicho, es un trabajo lograr que las personas descansen y realmente se relajen. Es un tiempo en el qué hay mucho movimiento suscitado por el consumismo pero muy poco espacio para la vida interior.

Actualmente, las personas viven más pensando en qué hacer para alcanzar el mayor placer. Es un placer a costa del cansancio, producto de la exageración en querer salir del propio corazón divagando por el borde superficial de las cosas.

Navidad es el llamado a preparar el pesebre en el corazón de cada uno para que el niño Jesús nazca en él. Es transformar ese lugar particular de nuestro ser en el centro de la adoración propia de todos nosotros, los cristianos, como es el maravilloso misterio del Nacimiento.

Nuestra Madre, en Medjugorje, constantemente nos invita a orar con el corazón para estar bien dispuestos a recibir ese gran tesoro que es su Hijo. Y a orar con el corazón se aprende orando.

Dios los bendiga y puedan lograr esa intimidad con el silencio, para descubrir La Paz a la que nos invita María, pues ella sabe que el silencio es la manifestación de Dios. Me refiero al “silencio de Dios” como la preparación para recibir el gran don de la Palabra encarnada que rompe ese silencio, por eso debe ser un silencio interpretado como nuestra disposición para que sea solo Dios el que irrumpa en nuestra vida.

- VIDEO - COMUNIÓN POR INTINCIÓN, NORMAS Y ABUSOS LITÚRGICOS



¿CÓMO NACIÓ LA TRADICIÓN DEL NACIMIENTO EN NAVIDAD?


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Ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor”. Para celebrar como merece este milagro, los católicos representan la historia de la natividad de Jesús a través de los portales de Belén

En el Evangelio según san Lucas (Luc 2,6-7), María deposita al niño Jesús en el pesebre o comedero de animales de un establo en el que José y ella habían encontrado refugio porque no había sitio para ellos en el albergue. Una palabra para pesebre en latín es ‘scripia’, donde se encuentra el origen de la palabra francesa ‘crèche’, la alemana ‘krippe’ o la inglesa ‘crib’. Por extensión, la palabra pesebre en estos idiomas designa al portal entero y se ha convertido en símbolo de la Navidad.

El portal de Belén rinde homenaje a la maternidad, a la infancia y a la vida. En francés, de hecho, la misma se utiliza para designar a las guarderías. Desde la historia de la Natividad en el Evangelio de Lucas hasta los portales de Belén contemporáneos, la tradición del Belén ha evolucionado mucho… La primera celebración de la noche de Navidad se sitúa en la iglesia de Santa María de Roma con las estatuas de la Virgen María, José, el asno y el buey, en el siglo VI.

FUENTE: aleteia.org/

EL PUDOR -



Editado de varias fuentes por P. Jordi Rivero

El pudor es un mecanismo instintivo, propio de la castidad, que protege con la vergüenza la intimidad sexual. Evita todo tipo de excesos y peligros morales en materia sexual.

-Es un muro protector de la pureza que ayuda a evitar excesos y peligros morales de todo tipo en materia sexual. Aunque el pudor es instintivo, también es necesario aprender ya desde pequeños para que se sepa apreciar y guiar correctamente. 

-El pudor protege la propia intimidad. No es casto el que trata de ignorar lo sexual sino el que comprende su propósito en los designios de Dios. El pudor es propio de la persona humana. Los animales no tienen pudor. Por eso hacen en público sus funciones más íntimas.

"Las formas que reviste el pudor varían de una cultura a otra. Sin embargo, en todas partes constituye la intuición de una dignidad espiritual propia al hombre. Nace con el despertar de la conciencia personal. Educar en el pudor a niños y adolescentes es despertar en ellos el respeto de la persona humana" Catecismo #2524

-El pudor no indica miedo irracional a exponer el cuerpo. Supone mas bien respeto a lo más personal del hombre.


El pudor se expresa en: la casa, el vestido y el lenguaje.

1-La casa es un lugar íntimo. Hay tiempos para compartir con otros, pero también hay tiempos para que la familia este reunida a solas para compartir desde el corazón con la confianza que no es propia tener con todo el mundo. 

2-El vestido. Se cubren las partes más íntimas, que no se comparten con cualquiera. Quien ama respeta y busca que se respete la intimidad. De ahí el celo que muestra el marido o el novio por la decencia en el vestir de su esposa o de su novia. -Pudor no es miedo al cuerpo desnudo, sino respeto a su gran dignidad. Da libertad para no ser dominado por la lujuria y protege también al prójimo. -Protegerse de la mirada intrusa. Salvaguarda el sexo del uso posesivo de los demás. No permite ser reducido a un objeto. Palpar algo es, en cierta medida, un acto de posesión. Ver es como tocar a distancia. Ofrecer a la mirada ajena las partes íntimas del cuerpo supone dejarse poseer en lo que tiene uno de más íntimo. Toda exhibición sugiere un acto de entrega. Hacerlo en público se asemeja a la prostitución.

3-El lenguaje. El pudor no permite expresarse para hacer «de dominio público» sus estados afectivos ni sus debilidades ante la tentación. Evita aquellos aspectos de vulgaridad, chabacanería y desorden que acompañan a ciertas expresiones sexuales.


San Pablo a los Corintios:

         Hermanos: El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor; y el Señor, para el cuerpo. 
Dios, con su poder, resucitó al Señor y nos resucitará también a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor es un espíritu con él.

Huid de la fornicación. Cualquier pecado que cometa el hombre queda fuera de su cuerpo. Pero el que fornica peca en su propio cuerpo. ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? El habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios.

No os poseéis en propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros.
Por tanto, ¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo! -1Corintios 6. 13c-15a. 17-20


FUENTE: corazones.org

DEBEMOS SER SENCILLOS, HUMILDES Y PUROS


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Debemos ser sencillos, humildes y puros

De la carta de san Francisco de Asís, dirigida a todos los fieles

La venida al mundo del Verbo del Padre, tan digno tan santo y tan glorioso, fue anunciada por el Padre altísimo, por boca de su santo arcángel Gabriel, a la santa y gloriosa Virgen María, de cuyo seno recibió una auténtica naturaleza humana, frágil como la nuestra. Él, siendo rico sobre toda ponderación, quiso elegir la pobreza, junto con su santísima madre. Y, al acercarse su pasión, celebró la Pascua con sus discípulos. Luego oró al Padre diciendo: Padre mío, si es posible, que pase y se aleje de mí ese cáliz.

Sin embargo, sometió su voluntad a la del Padre. Y la voluntad del Padre fue que su Hijo bendito y glorioso, a quien entregó por nosotros y que nació por nosotros, se ofreciese a sí mismo como sacrificio y víctima en el ara de la cruz, con su propia sangre, no por sí mismo, por quien han sido hechas todas las cosas, sino por nuestros pecados, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas. Y quiere que todos nos salvemos por él y lo recibamos con puro corazón y cuerpo casto.

¡Qué dichosos y benditos son los que aman al Señor y cumplen lo que dice el mismo Señor en el Evangelio: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, y al prójimo como a ti mismo! Amemos, pues, a Dios y adorémoslo con puro corazón y con mente pura, ya que él nos hace saber cuál es su mayor deseo, cuando dice: Los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad. Porque todos los que lo adoran deben adorarlo en espíritu y verdad. Y dirijámosle, día y noche, nuestra alabanza y oración, diciendo: Padre nuestro, que estás en los cielos; porque debemos orar siempre sin desanimarnos.

Procuremos, además, dar frutos de verdadero arrepentimiento. Y amemos al prójimo como a nosotros mismos. Tengamos caridad y humildad y demos limosna, ya que ésta lava las almas de la inmundicia del pecado. En efecto, los hombres pierden todo lo que dejan en este mundo tan sólo se llevan consigo el premio de su caridad y las limosnas que practicaron, por las cuales recibirán del Señor la recompensa y una digna remuneración.

No debemos ser sabios y prudentes según la carne, sino más bien sencillos, humildes y puros. Nunca debemos desear estar por encima de los demás, sino, al contrario debemos, a ejemplo del Señor, vivir como servidores y sumisos a toda humana criatura, movidos por el amor de Dios. El Espíritu del Señor reposará sobre los que así obren y perseveren hasta el fin, y los convertirá en el lugar de su estancia y su morada, y serán hijos del Padre celestial, cuyas obras imitan; ellos son los esposos, los hermanos y las madres de nuestro Señor Jesucristo.


Oración

Dios todopoderoso, que otorgaste a san Francisco de Asís la gracia de asemejarse a Cristo por la humildad y la pobreza, concédenos caminar tras sus huellas, para que podamos seguir a tu Hijo y entregarnos a ti con amor jubiloso. Por nuestro Señor Jesucristo.


FUENTE: corazones.org

EL SACERDOTE QUE REVELARÁ LOS 10 SECRETOS DE MEDJUGORJE -


Padre Petar Ljubicic Vive Medjugorje


RECHACEMOS EL TEMOR A LA MUERTE CON EL PENSAMIENTO DE LA INMORTALIDAD QUE LA SIGUE


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Nunca debemos olvidar que nosotros no hemos de cumplir nuestra propia voluntad, sino la de Dios, tal como el Señor nos mandó pedir en nuestra oración cotidiana. ¡Qué contrasentido y qué desviación es no someterse inmediatamente al imperio de la voluntad del Señor, cuando él nos llama para salir de este mundo! Nos resistimos y luchamos, somos conducidos a la presencia del Señor como unos siervos rebeldes, con tristeza y aflicción, y partimos de este mundo forzados por una ley necesaria, no por la sumisión de nuestra voluntad; y pretendemos que nos honre con el premio celestial aquel a cuya presencia llegamos por la fuerza. ¿Para qué rogamos y pedimos que venga el reino de los cielos, si tanto nos deleita la cautividad terrena? ¿Por qué pedimos con tanta insistencia la pronta venida del día del reino, si nuestro deseo de servir en este mundo al diablo supera al deseo de reinar con Cristo?

Si el mundo odia al cristiano, ¿por qué amas al que te odia, y no sigues más bien a Cristo, que te ha redimido y te ama? Juan, en su carta, nos exhorta con palabras bien elocuentes a que no amemos el mundo ni sigamos las apetencias de la carne: No améis al mundo -dice- ni lo que hay en el mundo. Quien ama al mundo no posee el amor del Padre, porque todo cuanto hay en el mundo es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y soberbia de la vida. El mundo pasa y sus concupiscencias con él. Pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre. Procuremos más bien, hermanos muy queridos, con una mente íntegra, con una fe firme, con una virtud robusta, estar dispuestos a cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que ésta sea; rechacemos el temor a la muerte con el pensamiento de la inmortalidad que la sigue. Demostremos que somos lo que creemos.

Debemos pensar y meditar, hermanos muy amados, que hemos renunciado al mundo y que mientras vivimos en él somos como extranjeros y peregrinos. Deseemos con ardor aquel día en que se nos asignará nuestro propio domicilio, en que se nos restituirá al paraíso y al reino, después de habernos arrancado de las ataduras que en este mundo nos retienen. El que está lejos de su patria es natural que tenga prisa por volver a ella. Para nosotros, nuestra patria es el paraíso; allí nos espera un gran número de seres queridos, allí nos aguarda el numeroso grupo de nuestros padres, hermanos e hijos, seguros ya de su suerte, pero solícitos aún de la nuestra. Tanto para ellos como para nosotros significará una gran alegría el poder llegar a su presencia y abrazarlos; la felicidad plena y sin término la hallaremos en el reino celestial, donde no existirá ya el temor a la muerte, sino la vida sin fin.

Allí está el coro celestial de los apóstoles, la multitud exultante de los profetas, la innumerable muchedumbre de los mártires, coronados por el glorioso certamen de su pasión; allí las vírgenes triunfantes, que con el vigor de su continencia dominaron la concupiscencia de su carne y de su cuerpo; allí los que han obtenido el premio de su misericordia, los que practicaron el bien, socorriendo a los necesitados con sus bienes, los que, obedeciendo el consejo del Señor, trasladaron su patrimonio terreno a los tesoros celestiales. Deseemos ávidamente, hermanos muy amados, la compañía de todos ellos. Que Dios vea estos nuestros pensamientos, que Cristo contemple este deseo de nuestra mente y de nuestra fe, ya que tanto mayor será el premio de su amor, cuanto mayor sea nuestro deseo .

Él transfigurará nuestro cuerpo de humilde condición en un cuerpo glorioso, semejante al suyo.


FUENTE: catolicidad.com

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís