FRASES PARA SACERDOTES

"Saborea la dulzura de este nacer al desprecio de lo terreno"

Tomado de: ¡Humanidad despierta! ¡Adora al Dios eterno!

El Directorio para el ministerio y vida de los presbíteros, de la Sagrada Congregación para el clero, en el n. 66 refiriéndose a la obligación del traje eclesiástico dice: "En una sociedad secularizada y tendencialmente materialista, donde tienden a desaparecer incluso los signos externos de las realidades sagradas y sobrenaturales, se siente particularmente la necesidad de que el presbítero --hombre de Dios, dispensador de Sus misterios-- sea reconocible a los ojos de la comunidad, también por el vestido que lleva, como signo inequívoco de su dedicación y de la identidad del que desempeña un ministerio público.

El presbítero debe ser reconocible sobre todo, por su comportamiento, pero también por un modo de vestir, que ponga de manifiesto de modo inmediatamente perceptible por todo fiel --más aún, por todo hombre su identidad y su pertenencia a Dios y a la Iglesia.

Por esta razón, el clérigo debe llevar «un traje eclesiástico decoroso, según las normas establecidas por la Conferencia Episcopal y según las legitimas costumbres locales».

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INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA -



SOLEMNIDAD 8 DE DICIEMBRE 





"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..." (Bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX )


La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción.

Como demostraremos, esta doctrina es de origen apostólico, aunque el dogma fue proclamado por elPapa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.



"...declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)



La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.

Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado. El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la "llena de gracia" desde su concepción.

La Encíclica "Fulgens corona", publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumenta así: «Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya -al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera- la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre»


Fundamento Bíblico

La Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco menciona explícitamente muchas otras doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. La palabra "Trinidad", por ejemplo, no aparece en la Biblia. Pero la Inmaculada Concepción se deduce de la Biblia cuando ésta se interpreta correctamente a la luz de la Tradición Apostólica.

El primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado Proto-evangelium, donde Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Cristo, la semilla de la mujer (María) aplastará la cabeza de la serpiente. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. El Proto-evangelium, por lo tanto, contiene una promesa directa de que vendrá un redentor. Junto a El se manifestará su obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.

En Lucas 1:28 el ángel Gabriel enviado por Dios le dice a la Santísima Virgen María «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.». Las palabras en español "Llena de gracia" no hace justicia al texto griego original que es "kecharitomene" y significa una singular abundancia de gracia, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios. Aunque este pasaje no "prueba" la Inmaculada Concepción de María ciertamente lo sugiere.

El Apocalipsis narra sobre la «mujer vestida de sol» (Ap 12,1). Ella representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen, en virtud de una gracia singular. Ella es toda esplendor porque no hay en ella mancha alguna de pecado. Lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo.


Los Padres de la Iglesia y la Inmaculada

Los Padres se referían a la Virgen María como la Segunda Eva (cf. I Cor. 15:22), pues ella desató el nudo causado por la primera Eva.

Justín (Dialog. cum Tryphone, 100),
Ireneo (Contra Haereses, III, xxii, 4),
Tertuliano (De carne Christi, xvii),Julius Firm cus Maternus (De errore profan. relig xxvi),
Cyrilo of Jerusalem (Catecheses, xii, 29),
Epiphanius (Hæres., lxxviii, 18),
Theodotus of Ancyra (Or. in S. Deip n. 11), and
Sedulius (Carmen paschale, II, 28).

También se refieren a la Virgen Santísima como la absolutamente pura San Agustín y otros. La iglesia Oriental ha llamado a María Santísima la "toda santa"



En el siglo IX se introdujo en Occidente la fiesta de la Concepción de María, primero en Nápoles y luego en Inglaterra.

Hacia el año 1128, un monje de Canterbury llamado Eadmero escribe el primer tratado sobre la Inmaculada Concepción donde rechaza la objeción de San Agustín contra el privilegio de la Inmaculada Concepción, fundada en la doctrina de la transmisión del pecado original en la generación humana.

La castaña, escribe Eadmero, «es concebida, alimentada y formada bajo las espinas, pero que a pesar de eso queda al resguardo de sus pinchazos». Incluso bajo las espinas de una generación que de por sí debería transmitir el pecado original, María permaneció libre de toda mancha, por voluntad explícita de Dios que «lo pudo, evidentemente, y lo quiso. Así pues, si lo quiso, lo hizo».

Los grandes teólogos del siglo XIII presentaban las mismas dificultades de San Agustín: la redención obrada por Cristo no sería universal si la condición de pecado no fuese común a todos los seres humanos. Si María no hubiera contraído la culpa original, no hubiera podido ser rescatada. En efecto, la redención consiste en librar a quien se encuentra en estado de pecado. 

El franciscano Juan Duns Escoto, al principio del siglo XIV, inspirado en algunos teólogos del siglo XII y por el mismo San Francisco (siglo XIII, devoto de la Inmaculada), brindó la clave para superar las objeciones contra la doctrina de la Inmaculada Concepción de María. El sostuvo que Cristo, el mediador perfecto, realizó precisamente en María el acto de mediación más excelso: Cristo la redimió preservándola del pecado original. Se trata una redención aún más admirable: No por liberación del pecado, sino por preservación del pecado. 

Escoto preparó el camino para la definición dogmática. Dicen que su inspiración le vino al pasar por frente de una estatua de la Virgen y decirle: "Dignare me laudare te: Virgo Sacrata" (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti).

1. ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original? - Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.

2. ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original? -
Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.

3. ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace? Todos respondieron: Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.

Entonces Scotto exclamó: Luego
1. Para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original.
2. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha
3. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.


Méritos: María es libre de pecado por los méritos de Cristo Salvador. Es por El que ella es preservada del pecado. Ella, por ser una de nuestra raza humana, aunque no tenía pecado, necesitaba salvación, que solo viene de Cristo. Pero Ella singularmente recibe por adelantado los méritos salvíficos de Cristo. La causa de este don: El poder y omnipotencia de Dios.

Razón: La maternidad divina. Dios quiso prepararse un lugar puro donde su hijo se encarnara.


Frutos:
1-María fue inmune de los movimientos de la concupiscencia. Concupiscencia: los deseos irregulares del apetito sensitivo que se dirigen al mal.

2-María estuvo inmune de todo pecado personal durante el tiempo de su vida. Esta es la grandeza de María, que siendo libre, nunca ofendió a Dios, nunca optó por nada que la manchara o que le hiciera perder la gracia que había recibido. 

El dogma de la Inmaculada Concepción de María no ofusca, sino que más bien pone mejor de relieve los efectos de la gracia redentora de Cristo en la naturaleza humana. Todas las virtudes y las gracias de María Santísima las recibe de Su Hijo. La Madre de Cristo debía ser perfectamente santa desde su concepción. Ella desde el principio recibió la gracia y la fuerza para evitar el influjo del pecado y responder con todo su ser a la voluntad de Dios. A María, primera redimida por Cristo, que tuvo el privilegio de no quedar sometida ni siquiera por un instante al poder del mal y del pecado, miran los cristianos como al modelo perfecto y a la imagen de la santidad que están llamados a alcanzar, con la ayuda de la gracia del Señor, en su vida.

En torno a las ideas de Escoto se suscitó una gran controversia. Después de que el Papa Sixto IV aprobara, en 1477, la misa de la Concepción, esa doctrina fue cada vez más aceptada en las escuelas teológicas. 

El Papa Sixto IV, en 1483, casi 4 siglos antes del dogma, había extendido la fiesta de la Concepción Inmaculada de María a toda la Iglesia de Occidente.

Fue valioso también el aporte del mundo universitario. Las universidades de París, Maguncia y Colonia y, en España, la de Valencia (1530), Granada, Alcalá (1617), Salamanca (1618) y otras proclamaron a María Inmaculada como Patrona. Sus doctores, al recibir el grado, hacían voto y juramento de enseñar y defender la doctrina de la Inmaculada Concepción de María.

La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María tiene un llamado para nosotros:
1-Nos llama a la purificación. Ser puros para que Jesús resida en nosotros.
2-Nos llama a la consagración al Corazón Inmaculado de María, lugar seguro para alcanzar conocimiento perfecto de Cristo y camino seguro para ser llenos del Espíritu Santo.

"Con la Inmaculada Concepción de María comenzó la gran obra de la Redención, que tuvo lugar con la sangre preciosa de Cristo. En Él toda persona está llamada a realizarse en plenitud hasta la perfección de la santidad" Juan Pablo II, 5-XII-2003.


Respuesta a los argumentos contra la Inmaculada Concepción de María.

1- Argumento: La Inmaculada Concepción contradice la enseñanza de San Pablo: "todos han pecado y están lejos de la presencia salvadora de Dios" (Romanos 3:23). 

Respuesta católica: Si fuéramos a tomar las palabras de San Pablo "todos han pecado" en un sentido literal absoluto, Jesús también quedaría incluido entre los pecadores. Sabemos que esta no es la intención de S. Pablo ya que después menciona que Jesús "no conoció pecado" (2Cor 5,21; Cf. Hebreos 4:15; 1 Pedro 2:22). 

El dogma de la Inmaculada Concepción de María no contradice la enseñanza Paulina en Rm 3:23 sobre la realidad pecadora de la humanidad en general, la cual estaba encerrada en el pecado y lejos de Dios hasta la venida del Salvador. San Pablo enseña que Cristo nos libera del pecado y nos une a Dios (Cf. Efesios 2:5). Esta es la enseñanza del Catecismo de la Iglesia católica, el pecado original «afecta a la naturaleza humana», que se encuentra así «en un estado caído». Por eso, el pecado se transmite «por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales». Pero Jesús tiene la potestad para preservar a su Madre del pecado aplicando a ella los méritos de su redención.

San Pablo declara que, como consecuencia de la culpa de Adán, «todos pecaron» y que «el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación» (Rom 5,12.18). El paralelismo entre Adán y Cristo se completa con el de Eva y María: La mujer tuvo un papel importante en la caída y lo tiene también en la redención. 

San Ireneo, Padre de la Iglesia del siglo II, presenta a María como la nueva Eva que, con su fe y su obediencia, contrapesa la incredulidad y la desobediencia de Eva. Ese papel en la economía de la salvación exige la ausencia de pecado. Era conveniente que, al igual que Cristo, nuevo Adán, también María, nueva Eva, no conociera el pecado y fuera así más apta para cooperar en la redención.

El pecado que mancha a toda la humanidad no puede entrar en el Redentor y su colaboradora. Con una diferencia sustancial: Cristo es totalmente santo en virtud de la gracia que en su humanidad brota de la persona divina; y María es totalmente santa en virtud de la gracia recibida por los méritos del Salvador. Entonces, lo que Pablo declara en forma general para toda la humanidad no incluye a Jesús y a María.

2- Argumento: Según algunos, María reconoce que ella era pecadora y que necesitó ser rescatada por la gracia de Dios (Lucas 1: 28, 47).
Respuesta católica: Que María se declarara pecadora es falso. Que ella se declarara salvada por Dios es cierto. En Lc 1:48 ella reconoce que fue salvada. ¿De qué? Del dominio del pecado, por gracia de Dios. Pero para eso no tuvo que llegar a pecar. Dios la salvó preservándola del pecado.

El dogma de la Inmaculada Concepción de María no niega que ella fue salvada por Jesús. En María las gracias de Cristo se aplicaron ya desde el momento de su concepción. El hecho de que Jesús no hubiese aún nacido no presenta obstáculo pues las gracias de Jesús no tienen barreras de tiempo y se aplicaron anticipadamente en su Madre. Para Dios nada es imposible. 

¿Cómo sabemos que La Virgen María fue concebida sin pecado? La fe católica reconoce que la revelación Bíblica necesita ser interpretada a la luz de la Tradición recibida de los Apóstoles y según el desarrollo dogmático que, por el Espíritu Santo, ha ocurrido en la Iglesia. De esta manera lo que esta ya en la Biblia en forma de semilla se llega a entender cada vez mejor. 


Juan Pablo II sobre La Inmaculada Concepción

1. En la reflexión doctrinal de la Iglesia de oriente, la expresión llena de gracia, como hemos visto en las anteriores catequesis, fue interpretada, ya desde el siglo VI, en el sentido de una santidad singular que reina en María durante toda su existencia. Ella inaugura así la nueva creación.

Además del relato lucano de la Anunciación, la Tradición y el Magisterio han considerado el así llamado Protoevangelio (Gn 3, 15) como una fuente escriturística de la verdad de la Inmaculada Concepción de María. Ese texto, a partir de la antigua versión latina: «Ella te aplastara la cabeza», ha inspirado muchas representaciones de la Inmaculada que aplasta la serpiente bajo sus pies.

Ya hemos recordado con anterioridad que esta traducción no corresponde al texto hebraico, en el que quien pisa la cabeza de la serpiente no es la mujer, sino su linaje, su descendiente. Ese texto por consiguiente, no atribuye a María sino a su Hijo la victoria sobre Satanás. Sin embargo, dado que la concepción bíblica establece una profunda solidaridad entre el progenitor y la descendencia, es coherente con el sentido original del pasaje la representación de la Inmaculada que aplasta a la serpiente, no por virtud propia sino de la gracia del Hijo.

2. En el mismo texto bíblico, además se proclama la enemistad entre la mujer y su linaje, por una parte, y la serpiente y su descendencia, por otra. Se trata de una hostilidad expresamente establecida por Dios, que cobra un relieve singular si consideramos la cuestión de la santidad personal de la Virgen. Para ser la enemiga irreconciliable de la serpiente y de su linaje, María debía estar exenta de todo dominio del pecado. Y esto desde el primer momento de su existencia. 

A este respecto, la encíclica Fulgens corona, publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumenta así: «Si en un momento determinado la santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya –al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera– la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre» (MS 45 [1953], 579).

La absoluta enemistad puesta por Dios entre la mujer y el demonio exige, por tanto, en María la Inmaculada Concepción, es decir, una ausencia total de pecado, ya desde el inicio de su vida. El Hijo de María obtuvo la victoria definitiva sobre Satanás e hizo beneficiaria anticipadamente a su Madre, preservándola del pecado. Como consecuencia, el Hijo le concedió el poder de resistir al demonio, realizando así en el misterio de la Inmaculada Concepción el más notable efecto de su obra redentora.

3. El apelativo llena de gracia y el Protoevangelio, al atraer nuestra atención hacia la santidad especial de María y hacia el hecho de que fue completamente librada del influjo de Satanás, nos hacen intuir en el privilegio único concedido a María por el Señor el inicio de un nuevo orden, que es fruto de la amistad con Dios y que implica, en consecuencia, una enemistad profunda entre la serpiente y los hombres.

Como testimonio bíblico en favor de la Inmaculada Concepción de María, se suele citar también el capitulo 12 del Apocalipsis, en el que se habla de la «mujer vestida de sol» (Ap 12, 1). La exégesis actual concuerda en ver en esa mujer a la comunidad del pueblo de Dios, que da a luz con dolor al Mesías resucitado. Pero, además de la interpretación colectiva, el texto sugiere también una individual cuando afirma: «La mujer dio a luz un hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro» (Ap 12, 5). Así, haciendo referencia al parto, se admite cierta identificación de la mujer vestida de sol con María, la mujer que dio a luz al Mesías. La mujer­comunidad está descrita con los rasgos de la mujer­Madre de Jesús.

Caracterizada por su maternidad, la mujer «está encinta, y grita con los dolores del parto y con el tormento de dar a luz» (Ap 12, 2). Esta observación remite a la Madre de Jesús al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25), donde participa, con el alma traspasada por la espada (cf. Lc 2, 35), en los dolores del parto de la comunidad de los discípulos. A pesar de sus sufrimientos, está vestida de sol, es decir, lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo. 

Estas imágenes, aunque no indican directamente el privilegio de la Inmaculada Concepción, pueden interpretarse como expresión de la solicitud amorosa del Padre que llena a María con la gracia de Cristo y el esplendor del Espíritu. 

Por ultimo, el Apocalipsis invita a reconocer mas particularmente la dimensión eclesial de la personalidad de María: la mujer vestida de sol representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la santísima Virgen, en virtud de una gracia singular.

4. A esas afirmaciones escriturísticas, en las que se basan la Tradición y el Magisterio para fundamentar la doctrina de la Inmaculada Concepción, parecerían oponerse los textos bíblicos que afirman la universalidad del pecado.

El Antiguo Testamento habla de un contagio del pecado que afecta a «todo nacido de mujer» (Sal 50, 7; Jb 14, 2). En el Nuevo Testamento, san Pablo declara que, como consecuencia de la culpa de Adán, «todos pecaron» y que «el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación» (Rm 5, 12. 18). Por consiguiente, como recuerda el Catecismo de la Iglesia católica, el pecado original «afecta a la naturaleza humana», que se encuentra así «en un estado caído». Por eso, el pecado se transmite «por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales» (n. 404). San Pablo admite una excepción de esa ley universal: Cristo, que «no conoció pecado» (2 Co 5, 21) y así pudo hacer que sobreabundara la gracia «donde abundo el pecado» (Rm 5, 20).

Estas afirmaciones no llevan necesariamente a concluir que María forma parte de la humanidad pecadora. El paralelismo que san Pablo establece entre Adán y Cristo se completa con el que establece entre Eva y María: el papel de la mujer, notable en el drama del pecado, lo es también en la redención de la humanidad.

San Ireneo presenta a María como la nueva Eva que, con su fe y su obediencia, contrapesa la incredulidad y la desobediencia de Eva. Ese papel en la economía de la salvación exige la ausencia de pecado. Era conveniente que, al igual que Cristo, nuevo Adán, también María, nueva Eva, no conociera el pecado y fuera así más apta para cooperar en la redención.

El pecado, que como torrente arrastra a la humanidad, se detiene ante el Redentor y su fiel colaboradora. Con una diferencia sustancial: Cristo es totalmente santo en virtud de la gracia que en su humanidad brota de la persona divina; y María es totalmente santa en virtud de la gracia recibida por los méritos del Salvador.


Llena de Gracia, el nombre mas bello de María. 
Benedicto XVI, 2006


Queridos hermanos y hermanas: 

Celebramos hoy una de las fiestas de la bienaventurada Virgen más bellas y populares: la Inmaculada Concepción. María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada incluso de esa común herencia del género humano que es la culpa original, a causa de la misión a la que Dios la había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor. 

Todo esto queda contenido en la verdad de fe de la Inmaculada Concepción. El fundamento bíblico de este dogma se encuentra en las palabras que el Ángel dirigió a la muchacha de Nazaret: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo» (Lucas 1, 28). «Llena de gracia», en el original griego «kecharitoméne», es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida para acoger el don más precioso, Jesús, «el amor encarnado de Dios» (encíclica «Deus caritas est», 12). 

Podemos preguntarnos: ¿por qué entre todas las mujeres, Dios ha escogido precisamente a María de Nazaret? La respuesta se esconde en el misterio insondable de la divina voluntad. Sin embargo, hay un motivo que el Evangelio destaca: su humildad. Lo subraya Dante Alighieri en el último canto del «Paraíso»: «Virgen Madre, hija de tu hijo, humilde y alta más que otra criatura, término fijo del consejo eterno» (Paraíso XXXIII, 1-3). La Virgen misma en el «Magnificat», su cántico de alabanza, dice esto: «Engrandece mi alma al Señor… porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava» (Lucas 1, 46.48). Sí, Dios se sintió prendado por la humildad de María, que encontró gracia a sus ojos (Cf. Lucas 1, 30). Se convirtió, de este modo, en la Madre de Dios, imagen y modelo de la Iglesia, elegida entre los pueblos para recibir la bendición del Señor y difundirla entre toda la familia humana. 

Esta «bendición» es el mismo Jesucristo. Él es la fuente de la «gracia», de la que María quedó llena desde el primer instante de su existencia. Acogió con fe a Jesús y con amor lo entregó al mundo. Ésta es también nuestra vocación y nuestra misión, la vocación y la misión de la Iglesia: acoger a Cristo en nuestra vida y entregarlo al mundo «para que el mundo se salve por él» (Juan 3, 17). 

Queridos hermanos y hermanas: la fiesta de la Inmaculada ilumina como un faro el período de Adviento, que es un tiempo de vigilante y confiada espera del Salvador. Mientras salimos al encuentro de Dios, que viene, miremos a María que «brilla como signo de esperanza segura y de consuelo para el pueblo de Dios en camino» («Lumen gentium», 68). Con esta conciencia os invito a uniros a mí cuando, en la tarde, renueve en la plaza de España el tradicional homenaje a esta dulce Madre por la gracia y de la gracia. A ella nos dirigimos ahora con la oración que recuerda el anuncio del ángel. 



ORACIONES

Oración a la Inmaculada Virgen María
Santísima Virgen, yo creo y confieso vuestra Santa e
Inmaculada Concepción pura y sin mancha.
¡Oh Purísima Virgen!,
por vuestra pureza virginal,
vuestra Inmaculada Concepción y
vuestra gloriosa cualidad de Madre de Dios,
alcanzadme de vuestro amado Hijo la humildad,
la caridad, una gran pureza de corazón,
de cuerpo y de espíritu,
una santa perseverancia en el bien,
el don de oración,
una buena vida y una santa muerte.
Amén"



NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN 

Comienza el 30 de Noviembre para preparar la fiesta de la Inmaculada Concepción (8 de Diciembre).
Oraciones para todos los días de la novena:
          Señal de la cruz

Canto

Acto de contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante vuestra divina presencia reconozco que he pecado muchas veces y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de haberos ofendido. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo no volver a caer más, confesarme y cumplir la penitencia que el confesor me imponga. Amén.


Oración preparatoria

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida para Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción; así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que, por la gracia de Dios, has sido elegida para ser madre del nuevo pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre.

A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta Novena, para rogarte nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado. Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano. Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya sido desamparado.

No me dejéis pues a mí tampoco, porque si no, me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a Vos, antes bien cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción. Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud, y la tercera, una buena muerte. Además dadme la gracia particular que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestra y bien de mi alma.


[Oración particular del día (ver abajo)]

Oración final
Rezar tres Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patris a la Santísima Trinidad, y luego pide lo que por intercesión de la Inmaculada Concepción deseas conseguir de la Novena.

Bendita sea tu pureza
Y eternamente lo sea,
Pues todo un Dios se recrea
En tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada María,
Te ofrezco en este día
Alma, vida y corazón.
¡Mírame con compasión!
¡No me dejes, madre mía!


Cantos


DÍA PRIMERO
Oración particular


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como preservaste a María del pecado original en su Inmaculada Concepción y a nosotros nos hiciste el gran beneficio de libramos de él por medio de tu santo bautismo, así Te rogamos humildemente nos concedas la gracia de portarnos siempre como buenos cristianos, regenerados en Ti, Padrenuestro Santísimo.


DÍA SEGUNDO
Oración particular


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como preservaste a María de todo pecado mortal en toda su vida y a nosotros nos das gracia para evitarlo y el sacramento de la confesión para remediarlo, así Te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de no cometer nunca pecado mortal, y si incurrimos en tan terrible desgracia, la de salir de él cuanto antes, por medio de una buena confesión.


DÍA TERCERO
Oración particular


¡Oh santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como preservaste a María de todo pecado venial en toda su vida, y a nosotros nos pides que purifiquemos más y más nuestras almas, para ser dignos de Ti, así Te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de evitar los pecados veniales y de procurar y obtener cada día más pureza y delicadez de conciencia.


DÍA CUARTO
Oración particular


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como libraste a María del pecado y le diste dominio perfecto sobre todas sus pasiones, así Te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la gracia de ir domando nuestras pasiones y destruyendo nuestras malas inclinaciones, para que Te podamos servir con verdadera libertad de espíritu y sin imperfección ninguna.


DÍA QUINTO
Oración particular


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como desde el primer instante de su Concepción diste a María mas gracia que a todos los Santos y Angeles del cielo, así Te rogamos humildemente por intercesión de tu Madre Inmaculada nos inspires un aprecio singular de la divina gracia que Tú nos adquiriste con tu sangre y nos concedas el aumentarla más y más con nuestras buenas obras y con la recepción de tus santos sacramentos, especialmente el de la comunión.


DÍA SEXTO
Oración particular


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como desde el primer instante infundiste en María, con toda plenitud, las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo, así Te suplicamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas a nosotros la abundancia de estos mismos dones y virtudes, para que podamos vencer todas las tentaciones y hagamos muchos actos de virtud dignos de nuestra profesión de cristianos.


DÍA SEPTIMO
Oración particular


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como diste a María, entre las demás virtudes, una pureza y castidad eximia, por la cual es llamada Virgen de las Vírgenes, así Te suplicamos, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas la dificilísima virtud de la castidad, que no se puede conservar sin tu gracia, pero que tantos han conservado mediante la devoción de la Virgen y tu protección.


DÍA OCTAVO
Oración particular


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como diste a María la gracia de una ardentísima caridad y amor de Dios sobre todas las cosas, así Te rogamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas un amor sincero a Ti, oh Dios y Señor nuestro, nuestro verdadero bien, nuestro bienhechor, nuestro Padre, y que antes queramos perder todas las cosas que ofenderte con un solo pecado.


DÍA NOVENO
Oración particular


¡Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro! Así como has concedido a María la gracia de ir al cielo y de ser en él colocada en el primer lugar después de Ti, así Te suplicamos humildemente, por intercesión de tu Madre Inmaculada, nos concedas una buena muerte, que recibamos bien los últimos sacramentos, que expiremos sin mancha ninguna de pecado en la conciencia y vayamos al cielo para siempre gozar en tu compañía y la de nuestra Madre, con todos los que se han salvado por ella.


LETANÍA A LA VIRGEN

Señor, tened piedad de nosotros.
Cristo, tened piedad de nosotros.
Señor, tened piedad de nosotros.
Cristo, óyenos. Cristo, óyenos.
Cristo, escuchadnos, Cristo, escuchadnos,
Dios, Padre celestial. Tened piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo. Tened piedad de nosotros.
Dios, Espíritu Santo. Tened piedad de nosotros.
Trinidad Santa, un solo Dios. Tened piedad de nosotros.


A las siguientes contestamos: “Ora pro nobis” o “Ruega por nosotros”

Santa María,
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Divina Gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre inviolada,
Madre y virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de exaltación,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso insigne de devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la alianza,
Puerta del Cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los Cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina, concebida sin pecado original,
Reina, asunta a los Cielos,
Reina del santísimo Rosario,
Reina de la Paz,

Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Perdonadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Escuchadnos, Señor.
Cordero de Dios, que quitáis los pecados del mundo. Tened piedad de nosotros.

V. Rogad por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de las promesas de Jesucristo.


ORACIÓN

Os rogamos, Señor Dios, que nos concedáis a vuestros siervos gozar de continua salud de alma y cuerpo; y que por la intercesión de la siempre Virgen Santa María, seamos libres de las tristezas de esta vida y gocemos de las eternas alegrías del cielo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

12 COSAS IMPORTANTES QUE DEBES SABER SOBRE EL ADVIENTO


La mayoría de nosotros tenemos una comprensión intuitiva de Adviento.
Sobre base en la experiencia y de las homilías.

Pero ¿qué otras cosas hay que no se dicen habitualmente? 

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Estas son algunas de las preguntas básicas y respuestas acerca de Adviento.
¡Algunas de las respuestas son sorprendentes!


1 – ¿QUÉ ES EL ADVIENTO?

La palabra adviento proviene del latín adventus, que significa: llegada.

Adviento es el tiempo litúrgico de la Iglesia con una doble finalidad:
a) Preparación a la segunda venida del Señor, revelando su verdadera identidad: Hijo de Dios.
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b) Preparación a la navidad que, junto con la epifanía, celebra la encarnación y manifestación del Señor en la historia humana, haciéndola historia de salvación.

La Iglesia, al celebrar el Adviento unido a la Navidad, es consciente de cumplir a la vez la espera del antiguo Israel en la expectativa mesiánica y su propia espera de la consumación de la filiación divina comunicada por Cristo en su venida histórica (Rm 8,19; 1 Jn 3,2).

Con el Adviento se inicia el año litúrgico.


2 – ¿CUÁNDO COMIENZA Y CONCLUYE EL ADVIENTO?

El adviento comienza con las primeras vísperas (oración del atardecer) del domingo 30 de noviembre o el más próximo a ese día.

Concluye antes de las primeras vísperas de navidad.

Se celebra con cuatro domingos.


3 – ¿CUÁNTAS PARTES TIENE LA LITURGIA DEL ADVIENTO?

Tiene dos partes, en las que se presenta como el tiempo de la esperanza gozosa ante el Señor Jesús que llega.

La primera parte de la liturgia del adviento alcanza hasta el 16 de diciembre.
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Sus miras están puestas en la segunda venida del Señor al final de los tiempos (la parusía).
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Es el adviento escatológico.

La segunda parte, a partir del día 17 de diciembre hasta el 24, tiene como finalidad prepararnos para la primera venida del Señor Jesús (la navidad).
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Es el adviento natalicio.


4 – ¿QUIÉNES SON LOS PERSONAJES MÁS DESTACABLES EN LA LITURGIA DEL ADVIENTO?

En este tiempo litúrgico destacan de modo característico tres figuras bíblicas:
• El profeta Isaías
• Juan Bautista, el precursor
• La santísima Virgen María


5- ¿CUÁL ES EL GRAN GRITO DEL ADVIENTO?

Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto.

Preparen el camino del Señor, enderecen sus sendas (Mt 1, 2-3). Así gritaba Juan el Bautista.
Este es el gran grito de adviento: preparen el camino a nuestro Dios, que viene a nosotros.

Si alguien está en tinieblas y en sombras de muerte como hijo pródigo, si alguien perdió la amistad con Dios, si alguien se salió del camino de la salvación, ahora es el tiempo de volver a Dios, preparando un lugar bien dispuesto y ordenado dentro de sí.

Es el tiempo de dejar a Dios entrar y habitar en nuestros corazones y mentes.

Es el tiempo para escuchar su voz; orar y vivir en verdad y justicia.

Es el tiempo de dar hospitalidad a Dios que ha de guiar y salvar nuestra vida.


6 – ¿POR QUÉ SE COLOCA EL NACIMIENTO (PESEBRE)?

El origen de esta buena costumbre cristiana de representar el nacimiento de Cristo es antiquísima, tanto en iconos, retablos, etc.
Su finalidad es servir para la catequesis y, sobre todo, para contemplar el gran misterio del amor de Dios que se encarnó para nuestra salvación.

Al parecer, el primero en recrear un nacimiento vivo fue San Francisco de Asís (1181-1226). Y sucedió así.

Dos semanas antes de la navidad de 1223, llamó Francisco a su amigo Juan Velita, señor de Greccio.

Este hombre, que había renunciado al ejercicio de las armas, poseía una alta montaña tajada, agujerada de grutas y coronada por un bosquecillo.

Al bienaventurado Francisco le pareció el lugar muy adecuado para la escenificación que meditaba.

Siendo esto una novedad, antes sometió su proyecto al juicio del papa Honorio III (1216-1227), quien gustosamente se lo aprobó.

Francisco expresó a Juan Velita:

Desearía celebrar contigo la próxima fiesta del Salvador y conmemorar su nacimiento en Belén de manera que se me presentaran en vivo los dolores y molestias que desde la infancia sufrió para salvarnos.

Por lo cual querría que en aquel lugar de la montaña acomodaras un pesebre de veras, con heno y que trajeras un asno y un buey como aquellos que acompañaron al niño Jesús.

Los lugareños con antorchas acudieron de todas partes.

Francisco, diácono, en la eucaristía proclamó el evangelio y luego predicó al pueblo sobre el gran misterio de la encarnación.

¡Fue una noche inolvidable!
Dicho sea de paso, que tanto el Pesebre como el Árbol de Navidad se arman el 8 de diciembre, la Fiesta de la Inmaculada Concepción.


7 – ¿QUÉ SIMBOLIZA EL ÁRBOL DE NAVIDAD?

El árbol de navidad aparece en el siglo XVI, en Alemania.
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Pero tiene sus antecedentes en las representaciones religiosas de la Edad Media, especialmente sobre el paraíso, con el árbol del bien y del mal.
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Tras las representaciones, estos árboles eran llevados a las casas.

El árbol verde de navidad evoca, pues, el árbol del paraíso. Entonces, Dios otorgó la vida a Adán y Eva.

Ahora, es el nacimiento del segundo Adán, Jesucristo, simbolizado con el árbol de la autentica vida.

La estrella de Belén corona este árbol. Las luces evocan a Cristo, desde su nacimiento, irradia su luz para todos los hombres.

En el siglo XV nació la costumbre de añadir pequeñas obleas como alusión a la Eucaristía.

Colocar regalos en las ramas del árbol, o a sus pies, representa los dones, frutos y gracias de salvación que nos trae el redentor.

El árbol de navidad evoca el árbol de la cruz donde se consumió nuestra salvación.

También hace alusión al árbol de la vida eterna, según el Apocalipsis: Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del árbol de la vida (22,14).



8 – ¿QUÉ ES LA CORONA DE ADVIENTO?

Más que un motivo litúrgico es un elemento pedagógico.

Se trata de un soporte redondo o lineal, revestido de ramas vegetales verdes, sobre el que se colocan cuatro velas.

El conjunto se sitúa cerca del altar o del ambón.

Las velas de la corona se van encendiendo gradualmente en las cuatro semanas de adviento.

En Navidad se suele añadir una quinta vela más grande y de color blanco hasta el final de este tiempo litúrgico.
¿Cuál es el mensaje cristiano de la corona de adviento? Lo encontramos en sus símbolos:
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– La luz de las velas: nos llega el Salvador, luz de los pueblos.
– El verde de las ramas: la vida y la esperanza que nos trae el Señor.
– La forma redonda: la corona del Señor, rey que viene.

¿Se puede tener la corona de adviento en casa?. Sería muy bueno tenerla en casa.

Así la fe en la espera de Cristo, como nuestra luz y nuestra vida, afianzará nuestros lazos de familia y nos hará sentir más Iglesia doméstica.



9 – ¿QUÉ SON LAS POSADAS?

Es la escenificación del peregrinar de José y María embarazada, pidiendo posada en Belén.
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Es una alta expresión de la actitud hospitalaria.
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Y es que el Niño Dios ha derramado sobre la tierra el don del amor y nos pide calor humano, cordialidad, compasión, solidaridad y hospitalidad.

La posada es la casa donde ese día va a tener lugar la celebración.

La comunidad saluda a la familia que acoge la posada en su casa. Se desea que esta familia abra sus puertas al Señor y que Él la bendiga.

Se ora con textos bíblicos y se entonan cantos religiosos y villancicos.

Al final, se agradece a la familia de la posada y se concluye con una oración y bendición.

Te pedimos, Señor, que la celebración del nacimiento de tu Hijo y Señor nuestro Jesucristo, nos haga escuchar tu Palabra, nos una más a tu Iglesia y nos cambie el corazón.

Que tú, Señor Jesús, puedas nacer en todos y cada uno de nosotros.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.



10 – ¿CUÁL ES LA ESPIRITUALIDAD DEL ADVIENTO?

Con la liturgia del adviento la comunidad cristiana está llamada a vivir determinadas actitudes espirituales esenciales:
– la vigilante y gozosa espera
– la esperanza
– la conversión

La Iglesia, viviendo esta espera en actitud vigilante, clama: Maranatha: Ven, Señor Jesús (Ap 22,17.20).

El adviento celebra al Dios esperanza (Rm 15,13) y vive la gozosa esperanza (Rm 8, 24-25).

Entrando en la historia, Dios interpela al hombre. La venida de Dios en Cristo exige conversión continua, y despertar del sueño (Rm 13,11-14).

A través de la predicación de Bautista estamos llamados a preparar los caminos del Señor, a acoger a Dios que viene, convertidos de mente y corazón en el espíritu de las bienaventuranzas.

Si Cristo vino, fue sobre todo para que el hombre supiera cuánto lo ama Dios y lo aprendiera para encenderse más en el amor de quien lo amó antes, para amar al prójimo según la voluntad y el ejemplo de quien se hizo prójimo prefiriendo no a los que estaban cerca de Él, sino a los que vagaban lejos.

Ponte como fin este amor, al que referirás todo lo que digas; cuenta todas las cosas de manera que la persona a la que hablas crea al escuchar, espere al creer y ame al esperar (San Agustín).



11 – ¿QUÉ TIENE QUE VER SAN NICOLÁS CON SANTA CLAUS Y PAPA NOËL EN ADVIENTO?

San Nicolás se relaciona con este tiempo litúrgico porque su memoria se celebra el 6 de diciembre y por su carisma de servicio y hospitalidad.

De san Nicolás, obispo de Mira (Licia), en Asia Menor, en el siglo IV,tenemos muchas noticias, pero es difícil distinguir las pocas auténticas del gran número de leyendas tejidas alrededor de este popularísimo santo. Varios cientos de Iglesias en el mundo llevan su nombre.

Su veneración se difundió en Europa cuando sus presuntas reliquias fueron llevadas de Mira por 62 soldados bareses (Italia) y colocados con gran honor en la catedral de Bari, para evitar que fueran profanadas por los turcos. Era el 9 de mayo de 1087.

Ya las reliquias habían sido precedidas por la fama de gran taumaturgo y por coloridas leyendas: La leyenda áurea.

San Nicolás tiene patrocinio sobre niños desprotegidos, pescadores, prestamistas y prostitutas. Su gran generosidad nos recuerda el gran mandamiento del amor de Jesús.

Es protector de vidas amenazadas por la violencia, pobreza y explotación. Es patrono de Rusia y Grecia.
Su memoria se transformó en el personaje de Nicolaus (Alemania) y de papá Noël y Santa Claus (países anglosajones).



12 – ¿QUE TIENE QUE VER LA VIRGEN MARÍA Y EL ADVIENTO?

El nombre de la Theotokos contiene toda la economía divina sobre este mundo (san Juan Damasceno, PG 94, 1029).

La memoria de la Madre de Dios está indisolublemente unida a la obra salvífica del Hijo. El Concilio Vaticano II declara:

En la celebración de este círculo anual de los misterios de Cristo, la santa Iglesia venera con amor especial a la bienaventurada Madre de Dios, la Virgen María, unida con lazo indisoluble a la obra salvífica de su Hijo.

En ella la Iglesia admira y ensalza el fruto más espléndido de la redención y la contempla gozosamente como purísima imagen de lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser (SC 103).

En adviento resuenan las antiguas voces proféticas sobre la Virgen y el Mesías.

La figura de María, la madre mesiánica, está proféticamente bosquejada en el Antiguo Testamento.

María es el testigo silencioso del cumplimiento de las promesas.

Es la encarnación ideal del Antiguo Israel que ha llegado a la plenitud de los tiempos.

– En los libros del Antiguo Testamento aparece ya proféticamente bosquejada la promesa de victoria sobre la serpiente hecha a los primeros padres (Gn 3,15).

Por María nos llega el linaje de quien aplastará la cabeza al maligno (Gn 3,15; Ap 12).

– María es la nueva mujer, la nueva Eva, la primera redimida, abogada de Eva (san Ireneo), que restablece el sentido original de la historia de la salvación.

– María es la heredera de la fe de Israel en el Sinaí (Ex 19-24).

El nosotros haremos todo lo que el Señor ha dicho (Ex 19,8; 24,3.7) es el Fiat del Antiguo Testamento.

– María es la Virgen que concebirá y dará a luz un hijo que se llamará Enmanuel (Is 7,14; Miq 5,2-3; Mt 1,22-23).

– María con su anunciación es la hija de Sión (Lc 1,26-38). Lucas aplicará a la Virgen las profecías de Zacarías (2,14-15; 9,9-10), Sofonías (3,14-17) y Joel (2,21-27) dirigidas a la hija de Sión.

– María es el arca y tabernáculo de la nueva alianza. Es la morada de la presencia de Dios (sekinah), que encarna a su Hijo.

Su seno puro y virginal es el arca de la alianza. La visita de María a Isabel está modelada según el traslado del Arca de la Alianza desde Baalá de Judá a Jerusalén, por orden de David (2 Sm 6).

– María es la personificación de Jerusalén Si Jerusalén será madre de todas las gentes (Is 49,21; Sal 87), María es la nueva Eva que con su Sí y su maternidad junto a la cruz se constituirá madre de todos los pueblos (Jn 19,26).

– La Virgen de Nazaret es el tipo representativo del resto de Israel; es decir, de ese pueblo humilde y pobre que confía en el nombre del Señor (Sof 3,12-13).

– María es la memoria plena de Israel pues ella conservaba todas las cosas en su corazón y las meditaba (Lc 2,51).

Y además, María está indisoluble y activamente unida al cumplimiento del misterio de Cristo en la encarnación, en la pasión-muerte-resurrección, y en pentecostés (LG 55-59); es decir, a lo largo de la economía de la salvación de su Hijo (LG 66).

María es presencia y ejemplo. La ejemplaridad de María respecto a la Iglesia reside en el hecho de que ella es la Iglesia-esposa asociada a la obra salvífica de Cristo:
– La llena de gracia, símbolo de una Iglesia que ha de ser santa.
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– La Virgen del Sí, la sierva del Señor, la discípula que escucha, acoge y pone en práctica la Palabra de Dios: Hija del Hijo.
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– La Madre-Iglesia junto a la cruz.


PREPARACIÓN ESPIRITUAL AL SACRATÍSIMO PARTO DE MARÍA SANTÍSIMA Y AL NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS



Preparación espiritual al sacratísimo parto de María Santísima y al nacimiento del niño Jesús (1803)



QUE HACEN TODOS LOS AÑOS EN LA IGLESIA
de Religiosas Dominicas de Nuestra Señora del Rosario
de Barcelona; en donde se dio principio para hacer
públicamente dicha función, en el año de 1803.




La Santidad de N. SS. Padre Pio VII. en 27 de Noviembre de 1804, se dignó conceder Indulgencia plenaria, que puede ganarse por una sola vez confesando y comulgando en uno de los días de la preparación, y asistiendo al tiempo de las santas preparaciones: En el referido día concedió Su Santidad 200 idas de Indulgencia y remisión de pecados, los que se pueden ganar en todos los sobredichos días, a mas de las muchas que están ya concedidas por varios Prelados de la Iglesia, teniendo la Bula de la Santa Cruzada.





AL DEVOTO LECTOR.

Celebrando nuestra santa madre la Iglesia todos los años el sagrado Adviento, para preparacion á la gran fiesta del Nacimiento del Señor, debe todo fiel cristiano en dicho tiempo egercitarse, mas que nunca, en los actos de una tierna y sencilla devoción, para disponerse á recibir aquella abundancia de gracias, que suele conceder á sus especiales devotos el Niño Jesús. Por tanto, habiéndome venido á las manos los ejercicios de devoción que solía ejercitar en tal tiempo la gran sierva del Señor, Santa Catalina de Bolonia, del Orden de Santa Clara: el cuerpo de la cual, en testimonio de su gran santidad, después de pasados tantos tiempos, se venera entero y libre de corrupción en la misma Ciudad de Bolonia; he juzgado hacerlos imprimir, para el mayor provecho espiritual: rogando á todo fiel cristiano á cuyas manos llegue esta breve instrucción, á practicarla con cordial devoción y afecto, de hacerla practicar á sus parientes, amigos y conocidos; exhortando especialmente á las cabezas, no solo de las familias y casas privadas, pero también de las públicas, como Congregaciones, Oratorios, Escuelas y Maestranzas, para que las escriban y enseñen á sus súbditos y dependientes, que recibirán gracias señaladísimas del sacrosanto Niño, de su Madre Santísima y del gran Patriarca San José. Y porque el Adviento no siempre comienza en un mismo dia, se empezará el dia de San Andres, que es á 30 de Noviembre, y asi durará 25 dias, qúe la cuarenta Ave Marías al dia, cumplen el número de mil, hasta la noche del santo Nacimiento.

Cada dia se rezarán con devocion 40 Ave Marías, interpoladas con las bendiciones que van despues del ofrecimiento preparatorio.


OFRECIMIENTO PREPARATORIO.
Yo os ofrezco, Virgen Purísima, estas cuarenta Ave Marías, y otras tantas bendiciones con que voy á saludaros con intencion de ganar las muchas indulgencias que en ellas hay concedidas: haced Señora, que salgan de un corazon contrito y fervoroso, para que mi oracion suba con olor de suavidad hasta el trono de gloria en que estais exaltada: aceptadlas en memoria de la dicha que os cupo cuando fuisteis elegida en Madre del Verbo Eterno, de la alegría con que le visteis nacido, del gozo con que le estrechasteis en vuestros soberanos brazos, y de la ternura con que le alimentasteis con vuestra leche sagrada. Hacedme participante de aquellos vivos deseos con que esperabais Vos su Nacimiento, y alcanzadme que preparando mi alma para recibirle con pureza, merezca celebrar su venida, y alabarle con los Angeles en el pesebre. Amen.


En la primera decena, al fin de cada Ave María, con afecto cordialísimo juntará las siguientes palabras.

Bendita sea, ó María, la hora en la cual fuisteis consagrada Madre de Dios.

Al fin de cada Ave María de la segunda decena, se dirá:

Bendita sea, ó María, la hora en la cual parísteis al hijo de Dios.

Al fin de cada Ave María de la tercera decena, se dirá:

Bendito sea, ó María, aquel primer abrazo que disteis al Niño Jesus Hijo de Dios.

Al fin de cada Ave María de la cuarta decena, se dirá:

Bendita sea, ó María, la primera gota de leche, que de vuestro purísimo y virginal pecho mamó el hijo de Dios.


Se concluye este egercicio, diciendo al fin de las cuarenta Ave Marías de cada dia, la Oracion siguiente:

Misericordiosísima Vírgen María, piadosísima abogada de los pecadores, firmísima esperanza de nuestra eterna felicidad, ayúdanos, Madre clementísima, á rogar al Omnipotente Señor por la paz y concordia entre los Príncipes cristianos, estirpacion de las heregías, conversion de todos los pecadores, salud y prosperidad de nuestros católicos Monarcas, y su Real Familia, y sucesos felices del Estado; pero con especialidad por las necesidades, exaltacion, y fines piadosos de nuestra santa Madre la Iglesia. Oid , Padre amorosísimo, nuestras súplicas, y concedednos estas gracias, particularmente la de adoraros eternamente en la gloria, por los ruegos de María, y por los méritos de su unigénito Hijo y Señor nuestro Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad del Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. Amen.

Llegada la vigilia del santo Nacimiento, al anochecer, despues de tocada el Ave María, ó cuando se dá principio á tocar á Misa, se rezará la primera parte del Rosario de los misterios gozosos: inmediatamente se ofrecerán á la Virgen Santísima las mil rezadas Ave Marías, y las mil celebradas bendiciones suplicándole, que con su autoridad de Madre del Nacido Niño, nos alcance, en recompensa de mil, dos solas bendiciones, una en vida y otra en muerte: la primera para que nos sea dada la gracia de verdaderamente arrepentimos, y la segunda de felizmente salvarnos.


Las sobredichas Ave Marías, se pueden rezar de rodillas, en pié, sentado, ú de otra cualquier manera, pero con devocion.
Oracion para ofrecer á la Virgen Santísima las mil Ave Marías rezadas en la preparacion á su parto santísimo.

Poderosísima Reina de los Angeles, dignísima Madre de Dios, y mi dulcísima y benignísima Señora, y digna criatura, humildemente postrada á vuestros santísimos piés, os ruego, que os digneis recibir de mí, pobre pecador, estos cinco misterios gozosos de vuestro santísimo Rosario, que os ofrezco, y juntamente las mil Ave Marías de mí indignamente rezadas, y otras tantas celebradas bendiciones, rogándoos, clementísima Señora mia, por aquella autoridad de Madre del nacido Niño, me alcanceis, en recompensa de mil, dos solas bendiciones: la primera en vida, consiguiéndome gracia de un verdadero arrepentimiento; y la segunda en muerte, intercediendo por mi eterna salvacion. Amen.


Los Escmos. é Ilmos. Señores D. Antonio de Sentmanat, Patriarca de las Indias, D. Felipe Beltran, Obispo de Salamanca, é Inquisidor general, conceden 40 dias de Indulgencia por cada Ave María, y otros 40 por cada Bendito. D. Isidro de Caravajal, Obispo de Cuenca, 40 por cada Ave María y por cada Bendito. D. Agustin Rubin de Ceballos, Obispo de Jaen, é Inquisidor general, concede 40 dias por cada Ave María, rezada delante de la Imagen del Devocionario en cualquier tiempo. D. Fr. Sebastian Malvar, Arzobispo de Santiago , y D. Agustin de Lezo Palomece, Arzobispo de Zaragoza, 80 dias por cada Ave María, y otros 80 por cada Bendito. D. Fr. Tomas del Valle, Obispo de Cadiz: D. Fr. Antonio Lopez, Obispo de Astorga: D. Asensio Sales, Obispo de Barcelona: D. Bernardo Velarde, Obispo de Tortosa: D. Francisco José Rodriguez, Obispo de Teruel: D. Andres Mayoral, Arzobispo de Valencia: D. Fr. Blas Arganda, Obispo de Segorbe: D. José Tormo, Obispo de Orihuela, y D. Francisco Anguriano, Obispo de Tagaste, Ausiliar de Toledo, han concedido 40 dias por cada Ave María, y otros 40 por cada Bendito, y así pueden ganarse en el egercicio de cada dia, cincuenta y dos mil y ochocientos dias de Indulgencia, que suman al cabo de los veinte y cinco dias, un millon, trescientos veinte mil dias. Como consta por los Decretos que dichos Escmos. é Ilmos. Señores han firmado al pié de cada Memorial.


ORACIÓN Y SATANISMO


El satanismo aumenta «porque se reza poco» y porque «muchos sacerdotes no creen en el demonio»


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"El satanismo está aumentando. ¿La razón? Hemos abandonado la fe, porque se reza poco y a veces mal”. Lo dice en esta entrevista con el diario La Fede Quotidiana el exorcista Ermes Macchioni, de la diócesis de Reggio Emilia, en Italia, quien da la voz de alarma y quien hace una llamada a estar vigilantes. El periodista Bruno Volpe también ha entrevistado a otro exorcista, Elio Nicli, el cual denuncia que gran parte del clero no cree en el demonio.

- Don Ermes, el cardenal Burke convocó a una oración penitencial ante una manifestación satanista en los EE.UU. ¿Podemos hablar de un aumento del satanismo?

El satanismo, con las malas consecuencias que esto conlleva, en realidad está en aumento, lo cual debería conducir a un examen de conciencia.


- Pero, ¿por qué?

Cada vez más, parece que hemos perdido la fe. La sociedad vive ahora de forma pagana y podemos decir que hay un esfuerzo continuo y extendido por eliminar a Dios de la vida pública y sustituirlo por el "yo". El hombre de hoy se siente autorreferencial y piensa que no necesita a Dios. Todo esto conduce a formas de idolatría como el dinero, el éxito, el poder cueste lo que cueste, el sexo desenfrenado y en contra del proyecto de Dios, la pornografía… En otras palabras se ora poco y mal.


- ¿Por qué poco y mal?

Muchas personas que se consideran cristianas no rezan, y la oración es la medicina fundamental del alma en contra de Satanás. Pienso en la recitación del Rosario, que es un arma poderosa y beneficiosa. En cuanto al hecho de orar mal, observo que se reza con adaptaciones personales a la oración, cada uno agrega, quita y pone cosas sin tener debidamente en cuenta la rica la enseñanza de la Iglesia y su tradición.

- Un obispo polaco, monseñor Pieronek, sostiene que si el Islam se extiende en Europa es porque el continente vive una fe, por decirlo de una manera, menos cálida…
Tiene toda la razón. Hoy en día, la fe cristiana en muchos lugares es tibia. El mayor problema es el secularismo galopante asociado con el relativismo ético y cultural. Todo esto, los musulmanes han entendido bien.


- Por cierto, ¿podemos definir el ISIS satánico?

Todo lo que va en contra del plan de Dios viene del diablo, y él lo inspira. ISIS mata en nombre de un dios, esto es una locura y va en contra del verdadero Dios. Usted sabe que todo lo que va en contra de Dios viene de Satanás.


- ¿Y la Virgen María?

La Santísima Virgen es un elemento disuasorio formidable contra las asechanzas del diablo. El Rosario lo pone en fuga a la hora de meditarlo y rezarlo. Todos los cristianos debemos hacer un mayor uso de esta bella oración.


- ¿Cuáles son los santos... más temidos por Satanás?

Además de la Virgen, el Padre Pío y san Gema Galgani, además de san Benito.

El demonio se esconde y no se revela
Bruno Volpe sigue haciéndose eco de lo que explican los exorcistas: "El mal, el diablo, el maligno, no han desaparecido; siempre han existido y hoy en día, sin dogmas, con los ateos, con cada vez menos fe, Satanás está cada vez más presente y fuerte. Su secreto, ¿lo sabe usted?: fingir que no existe. Se esconde, no se revela. Así que nadie cree que existe. Pero él trabaja y actúa cada vez en más personas, para llevarse sus almas, para que no vayan al cielo", explica el exorcista Elio Nicli.


Nicli es un sacerdote octogenario que ha visto mucho y de todo durante los 20 años que ha realizado exorcismos en la capilla del hospital de Tolmezzo, en Udine, Italia. También explica que a lo largo de estos años, "los casos de posesión real que he conocido no han sido más de una docena. Muchos más numerosos han sido los casos de infestación, es decir, el primer paso del diablo, cuando llega con ruidos extraños en la casa, con un olor extraño; cuando oímos que alguien entra en nuestra casa y no hay nadie”.

La siguiente etapa en la conquista del alma por parte del demonio, explica el sacerdote italiano, “es la obsesión: pensamientos obsesivos, como un sentimiento de persecución, o como el miedo que nunca te deja de una traición del marido o esposa...”.

“Luego –explica Nicli- está otro tipo de acoso del diablo: el dolor físico, cuando el cuerpo sufre. Y, entonces, el último paso, que es la posesión verdadera y propia, cuando el demonio se posesiona literalmente de una persona que luego puede llegar a tener una fuerza sobrehumana o hablar más idiomas, nunca idiomas conocidos, sino idiomas que nunca se han escuchado, idiomas antiguos”. Esta es la etapa más compleja a tratar según señala el exorcista, pero se puede tratar “con mucha fe, con una buena preparación y con la ayuda y la voluntad del Señor”.

"La mayoría de los sacerdotes ya no cree que el diablo"

El exorcista reiteró que "existe el diablo: así como existe el Bien. Solo que la mayoría de los sacerdotes de la Iglesia Católica ya no cree en el demonio. Ya no se bendicen las casas, no oramos, las imágenes sagradas han desaparecido de nuestros hogares. Parece cosa pasada de moda, una locura. Pero no lo es. Hemos caído en el engaño del diablo, que actualmente se encuentra fuera de control, cada vez más en esta sociedad sin valores, sin creencias, sin referencias".

Por último, el padre Nicli da un consejo a los jóvenes a través de la periodista: "Manténgase alejado de las sectas. Seguí a una chica de Pordenone que estaba dentro de estos círculos maléficos, que existen y que son potentísimos. ¡Ay! Cuánto ha pasado. Lo sé, pero al final lo ha conseguido y ha podido salir".


FUENTE: forosobreexorcismo.blogspot.com/

EL HIJO DE DIOS SIGUE MURIENDO -


¡Tengo sed! El grito de Jesús en un niño sirio

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Este durísimo video muestra a un niño en Siria, este jueves 24 de noviembre de 2016 en Alepo, diciendo: “Denme agua” y “ven conmigo, papá”.


(Seguir enlace)

https://www.facebook.com/PlayGroundMag/videos/1327183143988225/

El Evangelio de Juan explica que cuando Jesús de Nazaret murió en la cruz en el siglo I dijo: “tengo sed” y “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.



¿QUÉ DICE LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA SOBRE EL DIACONADO FEMENINO?


¿Quiénes eran las diaconisas y qué hacían? Una reflexión importante para comprender el debate actual.

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El diaconado femenino tiene precedentes históricos, según dice el documento de la Comisión Teológica Internacional “El diaconado: evolución y perspectivas” (2003). Cómo eran esas diaconisas, es el debate que mantiene hoy la Iglesia católica para decidir si ese perfil puede ser restaurado en la comunidad católica actual.

En época apostólica, varias formas de asistencia diaconal a los apóstoles y a las comunidades ejercidas por mujeres parecía que estaban institucionalizadas. Así, Pablo recomienda a la comunidad de Roma a “Febe, nuestra hermana, diaconisa (he diakonos) de la Iglesia de Cencre” (cfr Rm 16,1-4). Parece claro que Febe ejerció un servicio en la comunidad de Cencre, reconocido y subordinado al ministerio del Apóstol.

Los exegetas están divididos sobre 1 Tm 3,11. La mención de las “mujeres” después de los diáconos puede hacer pensar en mujeres-diáconos (la misma presentación con “de igual modo”), o en las esposas de los diáconos de los que se hablaba antes. En esta Carta no se describen las funciones del diácono, sino solamente las condiciones para ser admitidos. Se dice que las mujeres no deben enseñar ni dirigir a los hombres (1 Tm 2,8-15). Pero es que las funciones de dirección y enseñanza tampoco las podían ejercer los diáconos hombres, sino sólo el obispo (1 Tm 3,5) y los presbíteros (1 Tm 5,17).

A principios del siglo II, una Carta de Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, menciona a dos mujeres, designadas por los cristianos como ministrae, equivalente probable del griego diakonoi (X 96-97). Solamente en el siglo III aparecen los términos específicamente cristianos de diaconisa o diácona.

De hecho, a partir del siglo III, en algunas regiones de la Iglesia – no en todas – existe un ministerio eclesial específico atribuido a las mujeres llamadas diaconisas. Se trata de Siria oriental y de Constantinopla. Hacia el año 240 aparece una compilación canónico-litúrgica singular, la Didascalía de los Apóstoles (DA), que no tiene carácter oficial. El obispo tiene los rasgos de un patriarca bíblico omnipotente (cfr DA 2,33-35,3). Preside una pequeña comunidad, que dirige sobre todo con la ayuda de diáconos y diaconisas. Estas últimas aparecen así por primera vez en un documento eclesiástico.

La Didascalía pone el acento en el papel caritativo del diacono y de la diaconisa. El ministerio de la diaconía debe parecer como “una sola alma en dos cuerpos”. Tiene como modelo la diaconía de Cristo, que lavó los pies a sus discípulos (DA 3, 13, 1-7).

Sin embargo, diáconos y diaconisas no tenían las mismas funciones. Los diáconos los elegía el obispo para “ocuparse de muchas cosas necesarias”, y las diaconisas solamente “para el servicio de las mujeres” (DA 3, 12, 1). La diaconisa debía hacer la unción corporal de las mujeres en el bautismo, instruir a las recién bautizadas, visitar a las enfermas. No podía ni administrar el bautismo ni tener un papel en la consagración eucarística (DA 3, 12, 1-4).

Esta es la oración que el obispo hacía sobre la diaconisa: “Dios, eterno, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, creador del hombre y de la mujer, tu que llenaste del espíritu a Miriam, Débora, Anna y Ulda, que no juzgaste indigno que tu Hijo, el Unigénito, naciese de una mujer, tu que en tu tienda del testimonio y en el templo instituiste guardianes para tus puertas santas, tu mismo mira ahora a tu sierva aquí presente, propuesta para el diaconado, dale el Espíritu Santo y purifícala de toda impureza de la carne y del espíritu para que cumpla dignamente el oficio que le ha sido confiado, para tu gloria y alabanza de tu Cristo, a ti gloria y adoración en el Espíritu Santo por los siglos. Amen” [66].

Las diaconisas son nombradas antes que el subiscono, las vírgenes y las viudas no podían ser “ordenadas”, no tienen funciones litúrgicas pero tienen funciones comunitarias y son intermediarias entre las mujeres y el obispo. Un testimonio de esto encontramos en Epifanio de Salamina en el Panarion (escrito hacia el 375): “Existe en la Iglesia el orden de las diaconisas, pero no sirve para ejercer las funciones sacerdotales”. Una ley de Teodosio del 21 de junio del 390, revocada un año después, fijaba en 60 años la edad de admisión a las mujeres que querían ser diáconos. El Concilio de Calcedonia (can. 15) lo ponía en 40 años, pero no se podían casar después de la ordenación.

En el siglo IV, la forma de vida de las diaconisas se parecía a la de las monjas. La responsable de una comunidad monástica de mujeres era llamada diaconisa, según Gregorio de Nissa. Hasta el siglo VI, asistían a las mujeres que se bautizaban, y distribuían la comunión a las enfermas. Cuando la práctica de la unción corporal se abandonó, se pasó a considerarlas simples vírgenes consagradas con voto de castidad, que vivían en monasterios o en sus propias casas.


El fin del diaconado femenino

En el siglo X, cuando el bautismo de adultos ya no se practicaba, su papel dejó de ser relevante. el Patriarca Miguel de Antioquía (1166-99), comentaba en su Pontifical que el canon 15 de Calcedonia “había caído en desuso”. Las mujeres consagradas vivían en los monasterios y ya no hacían servicios en la comunidad.

Existieron diaconisas en Roma con seguridad hasta finales del siglo VIII. El sacramentario Hadrianum, enviado por el Papa a Carlomagno contiene una oración para las diaconisas. Pero desde entonces, en los rituales y documentos posteriores, ya no se habla de las diaconisas como tales, sino de consagración de vírgenes y de abadesas.


Tiempos actuales

El texto del documento de la Comisión Teológica Internacional (CTI) sobre El diaconado: evolución y perspectivas, dedica la última sección del capítulo 2 a decir que “ciertamente existió un ministerio de las diaconisas que se desarrolló de manera desigual en varias partes de la Iglesia”, y que “no era simplemente equivalente al diaconado masculino”, y que se instituía “por imposición de las manos”.

De igual manera que el papel del diácono permanente, como una figura distinta y singular, ha sido ampliamente recuperado después del Concilio Vaticano II, ¿podría pensarse en “restaurar” el papel de las diaconisas? Es una decisión que compete al Magisterio de la Iglesia, discernir si en los tiempos actuales esa figura es conveniente para ayudar a la vida de la comunidad cristiana.


FUENTE: http://es.aleteia.org/

MENSAJES DE MEDJUGORJE - 25 de Noviembre de 2016


Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje

Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.

Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.

(http://www.medjugorje.ws)



Mensaje 25 de noviembre de 2016 - 

“Queridos hijos! También hoy los invito a regresar a la oración. En este tiempo de gracia, Dios me ha permitido que los guíe hacia la santidad y hacia una vida simple, para que en las pequeñas cosas descubran a Dios Creador, se enamoren de Él y su vida sea un agradecimiento al Altísimo por todo lo que Él les da. Hijitos, que su vida sea un don en amor para los demás y Dios los bendecirá. Y ustedes testimonien sin interés, por amor hacia Dios. Yo estoy con ustedes e intercedo ante mi Hijo por todos ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís