FRASES PARA SACERDOTES

No os cancéis de rezar y propagar el Santo Rosario. El Santo Rosario es el arma más poderosa que el cielo os ha dado para vencer las fuerzas del mal.
(Padre Pío).

Papa: sacerdotes no se conformen con una vida normal



ORACIONES POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES




Oración a Jesucristo

Jesús justísimo, tú que con singular benevolencia me has llamado, entre millares de hombres, a tu secuela y a la excelente dignidad sacerdotal, concédeme, te pido, tu fuerza divina para que pueda cumplir en el modo justo mi ministerio. Te suplico, Señor Jesús de hacer revivir en mí, hoy y siempre, tu gracia, que me ha sido dada por la imposición de las manos del obispo. Oh médico potentísimo de las almas, cúrame de manera tal que no caiga nuevamente en los vicios y escape de cada pecado y pueda complacerte hasta mi muerte. Amén.


Oración del sacerdote

Señor, Tú me has llamado al ministerio sacerdotal
en un momento concreto de la historia en el que,
como en los primeros tiempos apostólicos,
quieres que todos los cristianos,
y en modo especial los sacerdotes,
seamos testigos de las maravillas de Dios
y de la fuerza de tu Espíritu.
Haz que también yo sea testigo de la dignidad de la vida humana,
de la grandeza del amor
y del poder del ministerio recibido:
Todo ello con mi peculiar estilo de vida entregada a Ti
por amor, sólo por amor y por un amor más grande.
Haz que mi vida celibataria
sea la afirmación de un sí, gozoso y alegre,
que nace de la entrega a Ti 
y de la dedicación total a los demás
al servicio de tu Iglesia.
Dame fuerza en mis flaquezas 
y también agradecer mis victorias.
Madre, que dijiste el sí más grande y maravilloso
de todos los tiempos, 
que yo sepa convertir mi vida de cada día
en fuente de generosidad y entrega,
y junto a Ti,
a los pies de las grandes cruces del mundo,
me asocie al dolor redentor de la muerte de tu Hijo
para gozar con Él del triunfo de la resurrección
para la vida eterna. Amén


Oración para suplicar la Gracia de custodiar la Castidad

Señor Jesucristo, esposo de mi alma, delicia de mi corazón, más bien corazón mío y alma mía, frente a ti me postro de rodillas, rogándote y suplicándote con todo mi fervor de concederme preservar la fe que me has dado de manera solemne. Por ello, Jesús dulcísimo, que yo rechace cada impiedad, que sea siempre extraño a los deseos carnales y a las concupiscencias terrenas, que combaten contra el alma y que, con tu ayuda, conserve íntegra la castidad.

¡Oh santísima e inmaculada Virgen María!, Virgen de las vírgenes y Madre nuestra amantísima, purifica cada día mi corazón y mi alma, pide por mí el temor del Señor y una particular desconfianza en mis propias fuerzas.

San José, custodio de la virginidad de María, custodia mi alma de cada pecado.

Todas ustedes Vírgenes santas, que siguen por doquier al Cordero divino, sean siempre presurosas con respecto a mí pecador para que no peque en pensamientos, palabras u obras y nunca me aleje del castísimo corazón de Jesús. Amén


Oración por los sacerdotes

Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento,
que quisiste perpetuarte entre nosotros
por medio de tus Sacerdotes,
haz que sus palabras sean sólo las tuyas,
que sus gestos sean los tuyos,
que su vida sea fiel reflejo de la tuya.
Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres
y hablen a los hombres de Dios.
Que no tengan miedo al servicio,
sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida.
Que sean hombres, testigos del eterno en nuestro tiempo,
caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso
y haciendo el bien a todos.
Que sean fieles a sus compromisos,
celosos de su vocación y de su entrega,
claros espejos de la propia identidad
y que vivan con la alegría del don recibido.
Te lo pido por tu Madre Santa María:
Ella que estuvo presente en tu vida
estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes. Amen


Oración que los sacerdotes puedes rezar cada día

Dios omnipotente, que Tu gracia nos ayude para que nosotros, que hemos recibido el ministerio sacerdotal, podamos servirte de modo digno y devoto, con toda pureza y buena conciencia. Y si no logramos vivir la vida con mucha inocencia, concédenos en todo caso de llorar dignamente el mal que hemos cometido, y de servirte fervorosamente en todo con espíritu de humildad y con el propósito de buena voluntad. Por Cristo, nuestro Señor. Amén.


FUENTE: aciprensa.com

LA INFILTRACIÓN EN LA IGLESIA FUE DENUNCIADA POR SAN PÍO X HACE MÁS DE UN SIGLO



Catholik-blog: Santo de hoy - Pío X (Giuseppe Melchiorre Sarto ...

«Pero es preciso reconocer que en estos últimos tiempos ha crecido, en modo extraño, el número de los enemigos de la cruz de Cristo, los cuales, con artes enteramente nuevas y llenas de perfidia, se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el reino de Jesucristo.

Hoy no es menester ya ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados.

Tales hombres se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar.

Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijere que ésta no los ha tenido peores. Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia.

Añádase que han aplicado la segur no a las ramas, ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas.

Mas una vez herida esa raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol, y en tales proporciones que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper.

Y mientras persiguen por mil caminos su nefasto designio, su táctica es la más insidiosa y pérfida. Amalgamando en sus personas al racionalista y al católico, lo hacen con habilidad tan refinada, que fácilmente sorprenden a los incautos.

Por otra parte, por su gran temeridad, no hay linaje de consecuencias que les haga retroceder o, más bien, que no sostengan con obstinación y audacia.

Juntan a esto, y es lo más a propósito para engañar, una vida llena de actividad, constancia y ardor singulares hacia todo género de estudios, aspirando a granjearse la estimación pública por sus costumbres, con frecuencia intachables.

Por fin, y esto parece quitar toda esperanza de remedio, sus doctrinas les han pervertido el alma de tal suerte, que desprecian toda autoridad y no soportan corrección alguna; y atrincherándose en una conciencia mentirosa, nada omiten para que se atribuya a celo sincero de la verdad lo que sólo es obra de la tenacidad y del orgullo».

De la Carta Encíclica 'Pascendi dominici gregis' de Su Santidad San Pío X. 8 de septiembre de 1907.


FUENTE: catolicidad.com 

COMO DEBE SER EL SACERDOTE -

PAPA FRANCISCO

MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA
DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE

Cómo debe ser el sacerdote

Sábado 11 de enero de 2014


Es «la relación con Jesucristo» lo que salva al sacerdote de la tentación de la mundanidad, del riesgo de convertirse en «untuoso» en lugar de «ungido», por la idolatría «al dios Narciso». El sacerdote, en efecto, puede también «perder todo» pero no su vínculo con el Señor, de otro modo no tendría nada más que dar a la gente. Con palabras fuertes, y proponiendo un auténtico examen de conciencia, el Papa Francisco se dirigió directamente a los sacerdotes volviendo a lanzar el valor de su unción. Lo hizo en la homilía de la misa celebrada el sábado 11 de enero, por la mañana, en la capilla de la Casa de Santa Marta.

El Pontífice prosiguió la meditación sobre la primera carta de Juan que ya había iniciado los días pasados. El pasaje propuesto por la liturgia (5, 5-13) —explicó— «nos dice que tenemos la vida eterna porque creemos en el nombre de Jesús». He aquí las palabras del apóstol: «Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna».

Es «el desarrollo del versículo» proclamado en la liturgia del viernes y en el cual el Papa ya había centrado su meditación: «Ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe». En efecto, volvió a afirmar el Pontífice, «nuestra fe es la victoria contra el espíritu del mundo. Nuestra fe es esta victoria que nos hace seguir adelante en el nombre del Hijo de Dios, en el nombre de Jesús».

Una reflexión que llevó al Santo Padre a plantearse una pregunta decisiva: ¿cómo es nuestra relación con Jesús? Una cuestión verdaderamente fundamental, «porque en nuestra relación con Jesús se hace fuerte nuestra victoria». Una pregunta «fuerte», reconoció, sobre todo para «nosotros que somos sacerdotes: ¿cómo es mi relación con Jesucristo?».

«La fuerza de un sacerdote —recordó el Pontífice— está en esta relación». En efecto, cuando su «popularidad crecía, Jesús iba al Padre». Lucas, en el pasaje evangélico de la liturgia (5, 12-16), relata: «Él, por su parte, solía retirarse a despoblado y se entregaba a la oración». Así «cuando se hablaba cada vez más» de Jesús «y las multitudes, numerosas, venían a escucharle y a buscar la curación, Él después iba al encuentro del Padre». Una actitud, puntualizó el Papa, que constituye «el criterio para nosotros, sacerdotes: ¿vamos o no vamos a encontrar a Jesús».

De aquí brota una serie de preguntas que el Pontífice sugirió para un examen de conciencia: «¿Qué sitio ocupa Jesús en mi vida sacerdotal? ¿Es una relación viva, de discípulo a maestro, de hermano a hermano, de pobre hombre a Dios? ¿O es una relación un poco artificial que no nace del corazón?».

«Nosotros estamos ungidos por el espíritu —fue la reflexión propuesta por el Papa—, y cuando un sacerdote se aleja de Jesucristo en lugar de ser ungido, termina siendo untuoso». Y, destacó, «¡cuánto mal hacen a la Iglesia los sacerdotes untuosos! Quienes ponen la fuerza en las cosas artificiales, en las vanidades», los que tienen «una actitud, un lenguaje remilgado». Y cuántas veces, añadió, «se oye: pero éste es un sacerdote» que se parece a una «mariposa», precisamente «porque siempre está en la vanidad» y «no tiene la relación con Jesucristo: ha perdido la unción, es un untuoso».

Incluso con todos los límites, «somos buenos sacerdotes —continuó el Papa— si vamos a Jesucristo, si buscamos al Señor en la oración: la oración de intercesión, la oración de adoración». Si, en cambio, «nos alejamos de Jesucristo, debemos compensar esto con otras actitudes mundanas». Y así surgen «todas estas figuras» como «el sacerdote especulador, el sacerdote empresario». Pero el sacerdote, afirmó con fuerza, «adora a Jesucristo, el sacerdote habla con Jesucristo, el sacerdote busca a Jesucristo y se deja buscar por Jesucristo. Éste es el centro de nuestra vida. Si no existe esto perdemos todo. ¿Y qué daremos a la gente?».

Así, el Obispo de Roma repitió la oración proclamada en la oración colecta. «Hemos pedido —dijo— que el misterio que celebramos, el Verbo que se hizo carne en Jesucristo entre nosotros, crezca cada día más. Hemos pedido esta gracia: que nuestra relación con Jesucristo, relación de ungidos para su pueblo, crezca en nosotros».

«Es hermoso encontrar sacerdotes —destacó el Papa— que han dado la vida como sacerdotes». Sacerdotes de quienes la gente dice: «Sí, tiene un mal genio, tiene esto y aquello, pero es un sacerdote. Y la gente tiene olfato». Por el contrario, si se trata de «sacerdotes, en una palabra, “idólatras”, que en lugar de tener a Jesús tienen pequeños ídolos —algunos son devotos del dios Narciso—, la gente cuando ve esto dice: ¡pobrecitos!». Por lo tanto, es precisamente «la relación con Jesucristo», aseguró el Pontífice, lo que nos salva «de la mundanidad y de la idolatría que nos hace untuosos» y la que nos conserva «en la unción».

Dirigiéndose, por último, a los presentes —entre ellos un grupo de sacerdotes de Génova con el cardenal arzobispo Angelo Bagnasco— el Papa Francisco concluyó así la homilía: «Y hoy a vosotros, que habéis tenido la amabilidad de venir a concelebrar aquí conmigo, os deseo esto: perded todo en la vida, pero no perdáis esta relación con Jesucristo. Ésta es vuestra victoria. ¡Adelante con esto!».

http://www.vatican.va/
Fuente: L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 3, viernes 17 de enero de 2014


EL PELIGRO DEL TATUAJE - Padre Gabriel Amorth


Padre Gabriele Amorth - El Peligro del Tatuaje



En un exorcismo el demonio confesó al Padre Amorth la poderosa influencia que ejerce en las almas a través de los tatuajes, especialmente si estos llevan una simbología demoníaca. Incluso si las personas se tatúan una imagen religiosa esto es algo que no agrada a Dios y le ofende. Les animamos a ver éste vídeo para comprobar que no es ningún juego o una simple moda inocente, lo que hay detrás del tatuaje es una forma de vida y una puerta de entrada al mundo del mal.

FUENTE: hispanidadcatolica.com/ 


JESÚS TE HABLA - MENSAJES ACERCA DE LA REPARACIÓN -


Los mensajes en este capítulo se refieren a Hungría, aunque sean provechosos para todo el mundo. La esencia de estos mensajes es: “¡Hagan reparación! ¡Hagan penitencia!” Jesús y María no solamente desean que Hungría haga penitencia, sino también el mundo entero.

Lo que Jesús pide por medio de Sor Natalia se encuentra en la Biblia. No obstante, hay algo nuevo: Jesús pide un “movimiento de reparación mundial” empezando por Hungría. ¿Por qué Hungría? Porque la Virgen ve a Hungría como su heredad.

     Dice la Santísima Virgen (1940)

–El rey san Esteban recibió el país del Padre celestial, poco después de que murió su hijo san Emerico (heredero al trono), me entregó a mí el país en 1038. Yo acepté este legado. Me han sido dedicados otros países, pero sólo este país es mi herencia. A lo largo de su historia esta nación ha sufrido mucho pero nunca será aniquilada.

    Dice Jesús

–Deseo perdonar al país de mi Madre, si encuentro suficiente número de almas reparadoras. Tengo mis planes para esta nación. Hagan penitencia y reparación, de manera que Yo no me vea forzado a aniquilar este país. Deseo perdonarlo. Quiero que el dulce aroma de reparación surja de este país y se eleve hasta mi Corazón. Esto debe empezar en Hungría y extenderse a todo el mundo. Quiero purificar el país de mi Madre, quiero bendecirlo y abrazarlo con mi Corazón.

–Si el pueblo húngaro deja de ofenderme, deja de pecar sobre todo contra la pureza, deja de blasfemar; si pronuncian el nombre de mi Madre con reverencia, si se arrepiente y hace penitencia, entonces Yo vendré y derramaré mis gracias con abundancia. Así como en el pesebre de Belén empezó la obra de la redención, de la misma manera empezará en Hungría mi gran obra, mi victoria, la destrucción del pecado, la santificación de las almas y la derrota de Satanás. ¡Yo favorezco al pueblo húngaro porque ellos aman y aprecian a mi Madre Inmaculada!


¿Qué clase de reparación pide Jesús?

1. Ayuno y oración. Jesús dijo: “Estoy buscando a mis hijos y deseo pedirles que ayunen y oren. No deben decir solamente oraciones convencionales, sino estar Conmigo, hacer penitencia, rezar el rosario, y hacer todo esto unidos al Corazón Inmaculado de mi Madre. En los conventos debe haber adoración del Santísimo sacramento día y noche.

2. El clero no debe ostentar títulos y debe donar todas sus propiedades a los pobres (solamente el cardenal Mindszenty cumplió con este deseo de Nuestro Señor).

3. Muchos de mis hijos fervientes deberán formar grupos de oración con el objeto de consolarme junto con mi Madre Inmaculada.

4. Es un consuelo para Mí que la imagen de mi Madre esté acuñada en su moneda, pero más gusto me daría si cada persona la llevara grabada en su corazón.

5. La blasfemia debe cesar, es el pecado más abominable de la lengua.

6. Recen la Gran Novena Doble, para alcanzar muchas gracias y honrarme a Mí y a mi Madre Inmaculada.

7. Deseo la devoción a mi Madre como la Reina Victoriosa del Mundo.

8. Que la jerarquía construya un lugar para Mí, donde Yo derrame mis gracias y desde donde Yo deseo llamar a mis queridos hijos pecadores de todo el mundo para que se arrepientan (la capilla de la reparación).


¿Cómo fueron recibidas estas peticiones?

Muchas almas fervorosas empezaron a hacer reparación. Las autoridades tomaron bastante tiempo para examinar los mensajes, así que el llamado para la reparación se retrasó y la organización de la reparación realmente no comenzó nunca. El Señor pedía que la reparación empezara dentro de un período de tres años. “Sean valientes –apremiaba-. No rechacen mi voluntad, porque mi deseo es atraer de nuevo a mi Corazón a mi pueblo errante. ¡No pidan que les pruebe mi plan con un milagro! Si ustedes creen, se salvarán. Si no, sufrirán las consecuencias”. (Esto dijo al principio de la Segunda Guerra Mundial).

La jerarquía reaccionó diciendo: “No podemos repartir nuestras propiedades porque si lo hacemos no podremos ayudar a los pobres”. Además, dijeron que la reparación no podía empezar entonces, sino cuatro o cinco años más tarde.

Jesús contestó:

–Hija mía, diles que la reparación debe empezar inmediatamente, para que Yo pueda salvar de su relajamiento moral a mis sacerdotes y a mis hijos pecadores y llevarlos a una vida de santidad. De lo contrario, no dejaré sus pecados sin el castigo debido. ¿Están ustedes dispuestos a hacerse responsables de aquellas almas que se perderán a causa de sus pecados? ¡Piénsenlo tres veces antes de dar su respuesta!

– ¡Vengan y tráiganme almas! ¡No tengan miedo de trabajar! ¿Se maravillan ustedes que una madre quiera salvar a sus hijos de un peligro mortal? ¿Acaso no es mi Amor más grande que el de una madre? ¡Ámenme como Yo los amo! ¡Deseen lo que Yo deseo! ¡Arrepiéntanse y hagan penitencia! ¡Confíen en Mí y ámense los unos a los otros!

Le pregunté a Jesús cómo debería hacerse la reparación.

–Con fe y perseverancia –me respondió-. Si en algún momento se sienten cansados o están preocupados o sienten frialdad, dirijan su mirada a la cruz o al sagrario. Cada uno debe comprender que la gente vive únicamente por mi voluntad y por mi amor. Yo soy el Amor y el fruto de mi Amor es la paz y la alegría. Quiero regalar al mundo los frutos de mi Amor: la paz y la felicidad. Si no hacen penitencia, el mundo entero irá a la ruina por causa del pecado. La guerra no es solamente el castigo por el odio entre las naciones sino también el castigo por los pecados de la humanidad.

Entendí que el mundo entero debía ser lavado del pecado y le pregunté as Jesús por cuánto tiempo debíamos hacer penitencia. “Hasta el fin de su vida”, me contestó.

Esta petición para la reparación nunca fue aceptada oficialmente como Jesús la pedía. Se quedó decepcionado cuando vio que su petición era desatendida y me dijo:

–Hija mía, escribe con tu propia sangre a aquellos a quienes les interese: “lo que Yo deseo, lo llevaré a cabo; lo que quiero, lo realizaré; si no será por ellos, será por medio de otros. Las rosas que he sembrado en esta nación manchada de sangre florecerán, si no ahora, más tarde”. ¡Almas ingratas y tercas, consagradas a Mí! Ya que han desobedecido mi designio, caerán sobre ustedes los golpes de mi justicia. Pero no sólo sobre ustedes, sino también sobre todo el mundo, que sufrirá por la falta de reparación.

Vi que después de la Segunda Guerra Mundial habría un gran caos y odio entre las naciones. Más aún, llegaría inclusive hasta la Iglesia, por el pecado y la falta de fe. El Señor Jesús me dijo entonces:

–La mano derecha de mi Padre aniquilará a todos aquellos que, a pesar de la efusión de la gracia, no se arrepientan.

Vi la catástrofe que aguardaba al mundo y la ruina de muchas almas. La mayor parte del mundo se había convertido en una ruina. Cuando Jesús vio mi espanto, me consoló diciendo: “¡Esto no sucederá si el mundo se arrepiente! Yo conservo el mundo sólo por la reparación de los justos”.


La Santísima Virgen abandona a Hungría

Sucedió en 1944, mientras me encontraba rezando ante el sagrario. La Virgen se me apareció de repente como la Victoriosa Reina del Mundo. Ella miró a nuestro país con una tristeza indescriptible, alejándose de él sin decir palabra. Al ver esto le grité a toda voz:

– ¡Madre nuestra, Madre del cielo, ten piedad de nosotros y quédate con nosotros! ¿Qué será de nosotros si tú nos dejas? ¡Será el fin para nosotros!

La Santísima Virgen se detuvo un momento y mientras miraba hacia atrás vi en sus ojos un gran dolor. Con voz resignada me respondió:

–No, hija mía, no puedo quedarme. Debo irme ahora. Es la voluntad de mi divino Hijo. Pero no me alejo para siempre. Si ustedes me preparan un lugar en sus corazones, regresaré.

Durante la guerra, a causa de los tremendos sufrimientos, noté que la gente, con lágrimas en los ojos, repetía la misma pregunta que yo le había hecho a nuestra Madre: “¿Qué será de nosotros? ¡Todos seremos destruidos!” Entonces en la oración me volví a Jesús y le pedí:

–Jesús mío, ¡ten piedad del pueblo que sufre!

Él me consoló diciéndome:

– ¡Hijos míos, mis queridos hijos húngaros! ¡No teman, sino oren! Quisiera escribir en las puertas de cada hogar húngaro con letras de oro: Hungría no será destruida, sino sólo purificada. ¡Hungría seguirá de pie hasta el fin del mundo! Mi Madre Inmaculada está con ustedes y cuida de ustedes. ¡Por lo cual deben amarla y hacer reparación siempre unidos a ella!

“Deseo perdonar al país de mi Madre”


Dice Jesús:

–Yo acepto con amor también la sangre derramada en la guerra. Pero la muerte, ofrecida a Mí sin el sacrificio voluntario y sin oración, no es suficiente. Por esto deseo que en cada convento unas cuantas almas se dediquen a la reparación y al ayuno. Sus superiores deberán darles permiso para hacer esto.

Con frecuencia yo hacía una hora de reparación de acuerdo con el deseo de Jesús y me mortificaba. En una ocasión Satanás trató de presionarme para que dejara todo aquello, insinuándome que esta clase de penitencia no le agradaba a Dios. Reconocí al maligno y le dije:

– ¡Continuaré a pesar tuyo!

Entonces el demonio desapareció, y apareció Jesús quien me dijo:

–Lo que el enemigo trató de hacer contigo, tratará de hacerlo con otras almas también y muchas lo escucharán. Cuando las almas consagradas experimenten fatiga, frialdad o miedo, deberán contemplar la cruz o el sagrario. Entonces experimentarán el efecto salvador de la práctica de la penitencia. Yo les daré a sus almas fortaleza, perseverancia, valor, amor y alegría.


El mar del pecado

Jesús me pidió con urgencia que la obra de la reparación por los pecados empezara inmediatamente en los conventos y en el mundo. Vi la multitud de pecados que el salvador no podía tolerar más. Eran pecados de la lengua, la vanidad y la inmoralidad. Muchos religiosos lo eran sólo por sus hábitos pues en su espíritu no lo eran. Jesús tenía toda la razón para pedir conversión y reparación. Vi el mar de pecado en las ciudades y aldeas. Vi el número creciente de burdeles en el país. El Señor dijo que si estas casas de pecado no se cerraban Él no podría tener misericordia del país. El Señor quería que las autoridades de la Iglesia junto con las civiles se declararan en contra de esta inmoralidad. Si no había otro camino, entonces estos burdeles debían ser cerrados por la fuerza de la ley, para la salvación de todos los creyentes.


El azote del fuego

En esa época (durante la guerra) vi en visión al Padre celestial. Su rostro brillaba de ira y en su mano había un azote de fuego con el que estaba listo para purificar al mundo. Vi que este castigo causaría la muerte de inocentes y pecadores por igual. Pero al mismo tiempo vi que la Santísima Virgen, junto con los ángeles y los santos intercedían con lágrimas por el mundo. El salvador estaba entre el Padre y la multitud suplicante. Él miró a la tierra, luego se volvió hacia mí diciendo:

–Diles a mis sacerdotes que proclamen por doquier: “Si la humanidad no se convierte y se arrepiente, la ira de mi Padre ya no se podrá evitar; Él castigará también a su país; mi palabra debe ser tomada en cuenta sobre todo por los sacerdotes, porque sus pecados pesan más que los de los laicos, y provocan la ira del Padre”.

Algún tiempo después el Salvador me dijo:

–Quiero decir a la Iglesia que un castigo terrible será aplicado sobre tres cuartas partes del mundo, a causa de los pecados de las almas consagradas.

El Señor se refería aquí no al número de pecados sino a su importancia. Al mismo tiempo Él se quejó de la tardanza en comenzar la reparación a nivel mundial:

–Me duele que mis elegidos no luchen con todas sus fuerzas en contra de los pecados públicos. Los llamo de nuevo para que, en cooperación con las autoridades públicas trabajen en el cese de estos pecados. Yo dije muchas veces que deseo hacer grandes cosas por medio de mi Iglesia, pero si los hombres no cooperan Conmigo con sus sacrificios, entonces, aunque soy Omnipotente, no podré hacer mucho por ellos.

Si alguien hubiera visto, por lo menos una vez, el modo como Jesús pedía, casi mendigando, jamás rehusaría hacer algo para Él. El Señor no pide nada para sí mismo, sino para nosotros, y al mismo tiempo Él respeta nuestra libre voluntad.


Almas víctimas

Después de la sagrada Comunión el Salvador me comunicó su gozo, diciéndome:

–Regocíjate Conmigo, hija mía, encontré almas víctimas. Sus superiores no deberán atacarlas cuando estén ayunando, orando y haciendo vigilia nocturna. Yo redimí al mundo con el sufrimiento y orando durante la noche. La reparación es un cambio de vida, de actitudes. Aquellos que han maldecido deben bendecir, los que han robado deben restituir, los que odian deben amar, los que han servido a su cuerpo deben servir a su alma y los que han ignorado mis mandamientos de ahora en adelante deben guardarlos, si no no hay una verdadera conversión. Desearía ver escrito en las puertas de cada convento y de cada familia creyente: “¡Reparación y sacrificio!” Hija mía, di esto a todos: “Si el espíritu de reparación florece en las almas, tendré misericordia de Hungría y de todo el mundo”.


¡Saludo a Hungría!

En una ocasión el Salvador me dijo:

– ¡Yo saludo a Hungría! Sacerdotes míos, hermanos míos, regocíjense Conmigo. El fruto de su reparación ha madurado; si siguen perseverando así, cosecharán un fruto aún más abundante. Quiero felicitar al pueblo húngaro por guardar la imagen de mi Madre Inmaculada en su moneda. Esto es un gran consuelo para Mí, Me glorifica a Mí y a mi Madre Inmaculada en la tierra e igualmente en el cielo. Muchos vieron en estas monedas la imagen de mi Madre Inmaculada y esto despertó en ellos la fe que casi habían perdido, y esto los condujo de nuevo a la salvación. La gente debe saber que, a causa de esta imagen de la Virgen María en sus monedas, va a tener muchos enemigos. Satanás, mi adversario, luchó por largo tiempo contra el pueblo húngaro; él quiere aniquilarlo, ¡pero no triunfará! Vendrá gente que luchará por quitar la imagen de mi Madre Inmaculada, no solamente de las monedas, sino también de los corazones. Pero si la imagen de mi Madre Inmaculada desapareciera de los corazones de la gente, entonces la nación se irá por el camino de la perdición, Yo retiraré mis benditas manos de ella y el suelo se volverá rojo con la sangre. Si ustedes quieren que la imagen de mi Madre Inmaculada no desaparezca de sus corazones, deberán conservarla en sus monedas.

Este mensaje, como Jesús me dio a entender, iba dirigido al jefe de estado (Miktos Horthy, protestante). Pero como yo no sabía nada de política no entendí por qué Jesús me había confiado esta tarea.

¡No todos!

Jesús dijo:

–Sacerdotes míos, mis queridos apóstoles, anuncien con fervor la verdad al mundo y digan a todos que sin el arrepentimiento lo único que les espera es la destrucción. Pero con el arrepentimiento y la reparación podrán experimentar un milagro: Yo derramaré mis gracias sobre el mundo y concederé la paz prometida por medio de mi Madre Inmaculada.

Mientras Jesús hablaba, rayos de luz salían de su persona y un gozo indescriptible fluía de sus palabras. Esta luz y este gozo iluminaban a toda la Iglesia y a los sacerdotes, y a través de ellos, a todo el mundo. Esta visión me dio mucha alegría. Entonces el rostro de Jesús se oscureció cuando dijo: “¡No para todos!” Con esto entendí que esta luz no será gozo para todos ya que no todas aquellas almas que se habían consagrado al Señor, se arrepentirían ni lo seguirían por el camino de la reparación, especialmente en las ciudades y entre los de la clase alta.


La salvación de la Iglesia

El Salvador me pidió que rezara por aquellos que trabajaban incansablemente para Él. Cuando la gran obra de la reparación comenzó a florecer, Jesús me dijo con gran alegría:

– ¿Ves estas almas? Una sola alma, una sola fuerza, un solo corazón trabajan en ellos, y soy Yo. Mis sacerdotes le pusieron obstáculo al plan de la reparación, y sin embargo, sólo esta obra es la que ha impedido que Yo aniquile al mundo. En mi misericordia Yo no dejo fuera ni siquiera a los pecadores.

Y a las almas víctimas dijo:

–Amadas mías, no se escandalicen cuando vean la ingratitud del mundo y cuando Me ridiculicen y desprecien. No se desanimen. No hay resurrección sin crucifixión; pero mi victoria, mi reino y consuelo no demorarán.


Horas de reparación

El Señor pidió que los sacerdotes llevaran a cabo horas de reparación. Pero las autoridades no daban señales de entender. Entonces el Señor, firme, pero aún con su acostumbrado amor, dijo:

–Oh ciegos e ingratos sacerdotes míos, ¿por qué me causan tanta angustia? Yo esperaba gratitud y prontitud de ustedes, y ustedes me contestan ridiculizando y rechazando mi amor. ¿Por qué desean ustedes esconderle a la gente mi amor, mi misericordia y omnipotencia, cuando el enemigo está usando siempre nuevas armas contra Mí y contra aquellos que me aman? Ámenme como Yo los amo. Quieran lo que Yo quiero. Hagan reparación, hagan penitencia, alimenten la confianza y el amor a Mí en ustedes y en las almas confiadas a ustedes.

Luego dirigiéndose a mí, dijo:

–Hija mía, allí donde las almas abandonadas claman sin cesar, por misericordia recibirán mi paz a través de la reparación. Sin reparación no hay gracia, ni misericordia, ni unión. La salvación es diálogo y unión con Dios. Si aquellos que en sus almas mancharon mi belleza divina, reconocen su miseria y vuelven a Mí, serán perdonados; pero los que persistan en sus pecados, irán a la ruina.

El Salvador me enseñó cómo debía hacerse la hora de reparación, y cómo debían ser frecuentes dichas horas. “Mis sacerdotes deberán informar a la gente acerca de las horas de reparación. Deberán animar a las almas con cello, y permitir a estas almas hacer reparación de acuerdo a mi bendito llamado”.


Horas nocturnas de reparación

En vista de los tiempos críticos, Jesús pidió horas nocturnas de reparación. Me apremió para que rezáramos no tanto para que acortara el castigo, sino más bien para la perseverancia en la reparación. De este modo, nuestras plegarias serían oídas por el Padre celestial.

En una ocasión hice una hora de reparación por los sacrilegios cometidos con el robo en las iglesias. El Señor me mostró en una visión cómo ocurría un robo sacrílego, y dijo: “Ves, hija mía, por esto es que he pedido la hora de reparación durante la noche”.

Posteriormente el Salvador me mostró a aquellos consagrados que atacaban su proyecto de reparación. Cuando ellos iban a recibir la sagrada Comunión, vi al Señor en ellos cubierto de sangre y heridas, igual que lo veía en los sagrarios profanados en el robo de las iglesias. Me dijo: “Ves, hija mía, estos rosales dan espinas en lugar de rosas”.


La capilla de la reparación

Con frecuencia el Señor me hablaba de la capilla de la reparación que se iba a construir, urgiendo que se hiciera pronto. Le causaba profunda pena que algunos clérigos se opusieran obstinadamente. En 1942, después del primer bombardeo, el Señor me dijo:

–Ves, hija mía, Yo quería librar al país de esto. Pero ellos no quieren construir la capilla en honor de mi Madre Inmaculada y esta discordia destruye en ellos el templo de mi sagrado Corazón. Esta es una señal, la señal que ellos pidieron.


La visión de la Madre Dolorosa

Un día de 1944, mientras oraba ante el sagrario, vi a la Reina del mundo. Su rostro mostraba un dolor indescriptible al mirar a nuestro país, su vestido era blanco, llevaba un manto color grana, un velo negro transparente y sobre su cabeza, en lugar de la corona que ya había visto anteriormente, una corona de espinas. Sus pies descalzos estaban también cubiertos de espinas. Bajo sus pies vi la cabeza aplastada de la serpiente. Juntaba sus manos para orar mientras lloraba. A cada lado tenía a un ángel majestuoso, vestido de negro. Tenían sus ojos bajos y lloraban en silencio. Su belleza era tal que no se podía comparar con nada terrenal. La Santísima Virgen dijo: “La Iglesia deberá construir un lugar, desde donde yo pueda llamar al pueblo y decirle al mundo entero que hay que convertirse y hacer penitencia”.


El país de María, el país de la reparación

Un día al terminar la hora de reparación por nuestro país y por el mundo, Jesús me dijo:

–La paz está cerca. He acortado el tiempo del derramamiento de sangre en virtud de las plegarias y sacrificios. Pero el cese de las hostilidades no significará la victoria para el país. Un período de sufrimiento les espera, de manera que aprendan a amar mi verdad. El pueblo de Hungría tiene que levantar su vista hacia mi Madre inmaculada y proclamar todo el tiempo: “Tendremos la victoria sólo por medio de nuestra Madre, la Victoriosa Reina del Mundo”. Deseo honrar el país de mi Madre con un nuevo título, no solamente como el país de María, sino también el país de la reparación, y que lleve este nombre ante todas las naciones.

El Señor me mostró la capilla de la reparación que será construida en el futuro. En el exterior era modesta y sencilla pero en su interior era tan hermosa que no parecía haber sido hecha por manos humanas. Dentro de la capilla sobresalía la estatua de la Madre Dolorosa. Al pie estaba escrito: “¡Vengan a mí, queridos hijos! ¡Vengan a consolar a Dios que está profundamente ofendido!”

Muchos milagros se llevarán a cabo en la capilla, que se convertirá en monumento nacional por las muchas curaciones del cuerpo y del alma. Cerca de la capilla vi un monasterio para las religiosas de la reparación y una enorme catedral hecha de rocas blancas como la nieve en honor de la Victoriosa Reina del Mundo. Vi alrededor a otras órdenes religiosas cuya tarea era también la de la reparación.


El cardenal Mindszenty y Sor Natalia

Después que el cardenal Mindszenty fue nombrado Primado de Hungría en 1945, la Santísima Virgen me ordenó que orara incesantemente por él. Desde entonces lo he incluido regularmente en mis oraciones. En una de dichas ocasiones Jesús me dijo:

–Hija mía, dile a mi hijo Joseph que para poder salvar almas es indispensable fundar una institución de religiosas para hacer reparación. Es necesario que la reparación se lleve a cabo incesantemente en este convento junto con la adoración del Santísimo Sacramento. Él debe fundar dicha institución. Que mi deseo le llegue lo antes posible, porque se acerca el tiempo en que él no podrá hacerlo.

Recibí esta encomienda con humildad y le hablé de ella a mi director espiritual. Días después Jesús me repitió:

–Hija mía, mi vicario en Hungría ha sufrido mucho, pero los sufrimientos más severos de su vida le aguardan todavía, aunque no habrá una señal visible de lo que ha sufrido por Mí y mi Iglesia. Después de su muerte le daré un lugar en mi reino, desde donde él pueda ayudar a aquellos que trabajan por Mí en Hungría. Yo exaltaré así a los que fueron humillados en mi nombre. Este hijo mío alcanzará un alto grado de perfección por sus sufrimientos y pruebas, y su nombre será más importante que el de muchos de aquellos que han trabajado y sufrido por Mí anteriormente.

Nunca me encontré personalmente con el Cardenal, pero mis mensajes le llegaron y él los contestó con cartas. La carta en la cual me confiaba la tarea de sostener vivo el plan para fundar la nueva orden, después de su arresto, me la entregó el obispo auxiliar Janos Drahos. Monseñor Drahos me recibió en la iglesia de Krisztinavaros, me dio la carta del Cardenal y me dijo que después de leerla debía romperla. Y esto es lo que hice.

FUENTE: diosjesustehabla.com

LAS ONCE RELIQUIAS MÁS IMPORTANTES DE LA IGLESIA CATÓLICA


 

La Iglesia Católica tiene una enorme cantidad de reliquias que han guardado celosamente con el paso de los años. Muchas de ellas ayudan a que la fe de los creyentes aumente, ya que varias son tomadas como signos que nos acercan un poco más a Dios.

Asimismo, gran cantidad de reliquias pertenecieron a personas que en la actualidad son consideradas como santas. Otras tantas son tomadas como pruebas que confirmarían la existencia de Jesucristo y sus milagros, por lo que son veneradas a lo largo y ancho del mundo (1).

En el video del canal Tekton en Yotube presentan once reliquias consideradas las más importantes del catolicismo y son:

1. La Vera Cruz
2. La Sagrada Lanza
3. La Corona de Espinas
4. La Sábana Santa
5. La Tumba de San Pedro
6. La Reliquia de los Tres Reyes Magos
7. Las Monedas de Judas
8. Los Clavos de la Cruz
9. La Santa Faz
10. El Santo Grial
11. Las Columnas del Velo del Templo.


MENSAJES DE MEJUGORJE - Recientes mensajes -

Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje

Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.

Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.

(http://www.medjugorje.ws)


Mensaje 25 de abril de 2020

“¡Queridos hijos! Que este tiempo sea para ustedes una exhortación a la conversión personal. Hijitos, oren en soledad al Espíritu Santo para que los fortalezca en la fe y en la confianza en Dios, a fin de que puedan ser testigos dignos del amor que Dios les regala a través de mi presencia. Hijitos, no permitan que las pruebas endurezcan su corazón y que la oración sea como un desierto. Sean un reflejo del amor de Dios y testimonien con sus vidas a Jesús Resucitado. Estoy con ustedes y los amo a todos con mi amor maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”


Mensaje,25 de marzo de 2020

“¡Queridos hijos! He estado con ustedes todos estos años para conducirlos por el camino de la salvación. Regresen a mi Hijo, regresen a la oración y al ayuno. Hijitos, permitan que Dios le hable a su corazón, porque Satanás reina y quiere destruir sus vidas y la tierra por la que caminan. Sean valientes y decídanse por la santidad. Verán la conversión en sus corazones y en sus familias; la oración será escuchada, Dios atenderá sus súplicas y les dará la paz. Estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”


Mensaje18 de marzo de 2020 - Aparición anual a Mirjana Soldo

La vidente Mirjana Dragicevic - Soldo tuvo apariciones diarias desde el 24 de junio de 1981 hasta el 25 de diciembre de 1982. El último día de la aparición, después de confiarle el décimo secreto, la Virgen le dijo que durante toda su vida tendría una aparición una vez al año - el 18 de marzo. Así ha sucedido durante todos estos años y también este año. La aparición comenzó a las 13:41 y duró hasta las 13:47.
“¡Queridos hijos! Mi Hijo, en cuanto Dios, siempre ha mirado más allá del tiempo. Yo, como Su Madre, a través de Él veo en el tiempo. Veo cosas hermosas y cosas tristes. Pero veo que aún hay amor y que hay que hacer que este se conozca.

Hijos míos, no pueden ser felices si no se aman unos a otros, si no tienen amor en cada situación y en cada momento de su vida. Yo, como Madre, vengo a ustedes por medio del amor para ayudarlos a conocer el verdadero amor y a conocer a mi Hijo. Por eso los llamo a que, de nuevo, tengan cada vez más sed de amor, fe y esperanza. La única fuente de la que pueden beber es la confianza en Dios, mi Hijo.

Hijos míos, en tiempos de inquietud y de renuncia, solo busquen el rostro de mi Hijo. Solo vivan sus palabras y no teman. Oren y amen con sentimientos sinceros, con buenas obras, y ayuden a que el mundo cambie y mi Corazón triunfe. Como mi Hijo, yo les digo que se amen unos a otros, porque sin amor no hay salvación. Les doy las gracias, hijos míos. ”


Mensaje 2 de marzo de 2020 - Aparición a Mirjana

“Queridos hijos: vuestro amor puro y sincero atrae mi corazón materno. Vuestra fe y confianza en el Padre Celestial son rosas fragantes que me ofrecéis: el ramo de rosas más hermoso, compuesto de vuestras oraciones, de obras de misericordia y amor.

Apóstoles de mi amor, vosotros que os esforzáis por seguir sinceramente a mi Hijo con un corazón puro, vosotros que sinceramente lo amáis, sed vosotros los que ayudéis, sed un ejemplo para quienes aún no han conocido el amor de mi Hijo. Pero, hijos míos, no solo con palabras sino también con obras y sentimientos puros con los que glorificáis al Padre Celestial.

Apóstoles de mi amor, es tiempo de vigilia y a vosotros os pido amor; no es para juzgar a nadie, porque el Padre Celestial juzgará a todos. Os pido a vosotros que améis, que difundáis la verdad, porque la verdad es antigua: ella no es nueva, ella es eterna. Ella es la verdad. Ella da testimonio de la eternidad de Dios. Llevad la luz de mi Hijo y dispersad la oscuridad que quiere envolveros cada vez más. No tengáis miedo: por la gracia y el amor de mi Hijo estoy con vosotros. Os doy las gracias. ”


Mensaje 25 de febrero de 2020

“Queridos hijos! En este tiempo de gracia, quiero ver sus rostros transformados en oración. Ustedes están tan inundados por las preocupaciones terrenales que ni siquiera sienten que la primavera está a las puertas. Hijitos, ustedes son llamados a la penitencia y a la oración. Así como la naturaleza lucha en silencio por una vida nueva, también ustedes están llamados a abrirse a Dios en oración, en quien encontrarán la paz y el calor del sol primaveral en sus corazones. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís