FRASES PARA SACERDOTES

Dice San Pablo:

"Los frutos es lo que nos hace espirituales, no los dones".

COMUNIÓN DE RODILLAS Y EN LA BOCA


 

San Pío X "Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior". (Catecismo de San Pío X). Y Contestando a quienes le pedían autorización para comulgar de pie alegando que: los israelitas comieron de pie el cordero pascual les dijo: "El Cordero Pascual era tipo (símbolo, figura o promesa) de la Eucaristía. Pues bien, los símbolos y promesas se reciben de pie, MAS LA REALIDAD SE RECIBE DE RODILLAS y con amor".

DOLORES DE NUESTRA SEÑORA OFRECIDO POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES


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1. LA PROFECÍA DE SIMEÓN

Por el dolor que sufriste, ayuda, Madre, a los sacerdotes, a aceptar con paciencia las dificultades de su ministerio y protégelos en sus apuros y necesidades.

Padrenuestro, 7 avemarías y Gloria


2. LA HUIDA A EGIPTO

Por el dolor que sufriste, oh María, al huir para salvar la vida de Jesús, perseguido por Herodes, ayuda y protege a los sacerdotes en sus dolores y enfermedades corporales. Concédeles la gracia de huir de todo lo que puede poner en peligro su salvación eterna.

Padrenuestro, 7 avemarías y Gloria

3. JESÚS PERDIDO EN EL TEMPLO

Por el dolor que sufriste, Corazón afligido de María, por la pérdida de tu Hijo en templo, ayuda a los sacerdotes, hijos tuyos predilectos, a salir del pecado y a encontrar a Jesús siempre que lo perdieran. Ilumina sus mentes y corazones para que en todo momento estimen a Jesús y su amistad como el mayor de los tesoros.

Padrenuestro, 7 avemarías y Gloria

4. MARÍA SE ENCUENTRA CON JESÚS CAMINO DEL CALVARIO

Por el dolor que sufriste, Madre de los sacerdotes, al encontrar a Jesús con la Cruz a cuestas, ayúdalos y protégelos contra las tentaciones del demonio y escándalos del mundo. Dales la gracia de que aumente su fe y amor hacia Jesús Eucaristía.

Padrenuestro, 7 avemarías y Gloria

5. LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE JESÚS

Por el dolor que sufriste, oh Madre Dolorosa, al pie de la Cruz, ayuda y protege a tus hijos sacerdotes en sus tristezas y preocupaciones. Y graba en lo profundo de sus almas la certeza de que nadie podrá amarlos jamás como Jesús, que los amó hasta el extremo de morir en la cruz.

Padrenuestro, 7 avemarías y Gloria

6. LA LANZADA Y EL DESCENDIMIENTO

Por el dolor que sufriste, oh Corazón Traspasado de María, al ver a tu Hijo muerto en tus brazos, ayuda a los sacerdotes y protégelos en las agonías de la muerte. Infunde en ellos un gran amor a su ministerio sacerdotal, canal de la gracia sacramental que brotó con el agua y la sangre del costado de Jesús herido por la lanza, para que administren los misterios con las debidas disposiciones.

Padrenuestro, 7 avemarías y Gloria

7. LA SEPULTURA DE JESÚS

Corazón afligido de María, por el dolor que sufriste en la sepultura de tu Hijo Jesús, ayuda y protege a los sacerdotes ante el tribunal de Dios. Que en esta vida tengan siempre presente lo fugaz y pasajero de este mundo y pongan siempre el corazón en los bienes del cielo.

Padrenuestro, 7 avemarías y Gloria

Nuestro agradecimiento a la Hna. Ana, M.F.


FUENTE: annussacerdotalis.blogspot.com

EN EL MES DE JUNIO LA IGLESIA CELEBRA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


4 santas que vieron al Sagrado Corazón de Jesús y los mensajes que recibieron


Recibieron la gracia de un encuentro visual con el Corazón de Jesús


Una devoción popular en la Iglesia católica gira en torno al “Sagrado Corazón de Jesús”. Aunque está profundamente arraigada en las Escrituras, la devoción no era bien conocida hasta que varios santos videntes dijeron haber visto a Jesús y a su amado corazón.

Estas visiones han sido reconocidas por la Iglesia como auténticas. Aunque los fieles no están obligados a creer en ellas (como ocurre con cualquier otra revelación personal), la Iglesia reconoce el mérito de estas visiones y de las devociones que las rodean.

Y eso porque reflejan el “misterio mismo de Cristo, la totalidad de su ser, su persona considerada en el núcleo más íntimo y esencial: Hijo de Dios, sabiduría increada, caridad infinita, principio de salvación y de santificación para toda la humanidad. El ‘Corazón de Cristo’ es Cristo, Verbo encarnado y salvador, intrínsecamente ofrecido, en el Espíritu, con amor infinito divino-humano hacia el Padre y hacia los hombres sus hermanos”.

Aquí tienen una breve lista de cuatro videntes junto con los mensajes que recibieron.




Santa Lutgarda de Aywières

Nacida en el siglo XII, Lutgarda se unió a un monasterio benedictino y comenzó a recibir visiones de Jesús y de su corazón perforado. En una de sus visiones experimentó un “intercambio de corazones”, donde Jesús le pidió: “¿Qué quieres, pues?”. Ella dijo: “Quiero Tu corazón”. En respuesta, Jesús dijo: “¿Quieres mi corazón? Bueno, yo también quiero tu corazón”. Lutgarda entonces proclamó: “Tómalo, querido Señor. Pero tómalo de tal manera que el amor de Tu Corazón esté tan mezclado y unido con mi propio corazón que yo pueda poseer mi corazón en Ti, y que siempre permanezca ahí seguro en Tu protección”.


Santa Matilde de Hackeborn

En el siglo XIII, santa Matilde, una monja benedictina en Alemania, recibió muchas visiones de Jesús durante su vida. Se escribió un libro sobre sus experiencias y Jesús se le apareció un día, sosteniendo este libro sobre su Corazón con su mano derecha. Él lo besó y le dijo: “Todo lo que está escrito en este libro ha brotado de Mi Corazón divino y volverá a él”. Jesús también le dijo: “Por la mañana, que tu primer acto sea saludar a mi Corazón y ofrecerme el tuyo. Quien suspira hacia mí, me atrae hacia sí”.


Santa Gertrudis la Grande

Gertrudis comenzó a recibir visiones celestiales a la edad de 25 años mientras vivía en una comunidad benedictina en el siglo XIII. Un día vio tanto a san Juan Evangelista como a Jesús. Fue invitada a descansar su cabeza sobre el corazón de Jesús y le habló a Juan, preguntándole: “Bienamado del Señor, ¿estos latidos armoniosos que alegran mi alma también alegraron la tuya cuando descansaste durante la Última Cena en el seno del Salvador?”. Juan le respondió: “Sí, los oí, y mi alma fue penetrada por su dulzura hasta su mismo centro”. Gertrudis preguntó: “¿Por qué, entonces, has hablado tan poco en tu Evangelio de los secretos amorosos del Corazón de Jesús?”. Él respondió: “Mi misión era escribir del Verbo Eterno… pero el lenguaje de los maravillosos latidos del Sagrado Corazón está reservado para los últimos tiempos, para que el mundo gastado por el tiempo, enfriado del amor de Dios, se caliente al oír tales misterios”.


Santa Margarita María Alacoque

En 1673, una monja visitandina (de la Visitación) francesa llamada Margarita María Alacoque tuvo visiones de Jesús en las que el Señor pedía a la Iglesia que honrara a su Santísimo Corazón. Entre las promesas que comunicó, Jesús dijo a santa Margarita María: “Os prometo, en el exceso de la misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a todos quienes reciban la comunión el primer viernes, y nueve veces más, la gracia de la penitencia final, que no morirán en mi desgracia ni sin recibir los sacramentos, y que mi Corazón será su refugio seguro en su última hora”.





FUENTE: es.aleteia.org

SACAR LA SOTANA DEL CLOSET


Como lo oyen, este año me decidí a salir del closet. Después de ver a tantas personas que presumen sus “diversidades” y les aplauden y les dicen “que valientes”, etc. Me hice la pregunta ¿y por qué yo no? Así que tomé la decisión, este año el padre Álvaro saldría del closet.

Me decidí y saqué mi sotana del closet, a partir de enero empecé a usarla diariamente desde la mañana hasta antes de dormir. Así nomas a la brava, sin anuncios solemnes, sin darle muchas vueltas, sin dar explicaciones previas. Sin buscar alabanzas por ello y sin temerle a las burlas e insultos o miradas de extrañeza.

¿Cuál fue mi sorpresa? Muchas

Primera: Nunca pensé que usar sotana diaria me pudiera hacer tan feliz como sacerdote. Me ha facilitado en la calle hacer tanto bien como no me hubiera podido imagina. He bendecido, aconsejado, ayudado, he confesado tantas personas con las cuales la confianza se dio por verme sotana.

Segunda: Para mi sorpresa, aun andando en lugares muy diversos como el centro comercial, el cine, restaurantes, pachangas, piñatas, tianguis, la zona de tolerancia del centro de la ciudad, la feria del libro, etc. Y habiéndome topado con todas las tribus urbanas habidas y por haber, en 5 meses no he recibido ningún insulto o falta de respeto por parte de nadie; aún gente abiertamente anticatólica. Lo triste de esto, la única burla seria que he recibido por usarla fue por parte de un sacerdote.

Tercera: Tristemente es tan poco habitual ya que el sacerdote diocesano use sotana negra que he sido confundido generalmente con religioso. En estos meses he sido confundido con: Franciscano, Agustino, Monje, Misionero, Seminarista, Caballero Jedi (no es broma), karateka, Dark, Maniquí (tampoco es broma). Y muchas veces también me han confundido con sacerdote, lo cual es bueno. Me hace pensar a que grado nos hemos secularizado que ya no se asocia al sacerdote diocesano a la sotana en la vida diaria.

Cuarta: Para ser una sociedad “antirreligiosa” es notable el número de personas que me pide la bendición, mas cuando generalmente, una persona que me la pida de forma espontánea hace que los que están cerca me la pidan también.

En conclusión, estoy muy feliz de haber tomado esta decisión, cuando lo hice, pensé hacerlo por un año; pero ahora puedo afirmar que es algo que quiero hacer de manera estable. Me ayuda, me hace feliz, ayuda a las personas a hallar mas fácilmente a un sacerdote y la gracia. Le recuerda aún a los alejados que Dios sigue rondando por el mundo; me recuerda constantemente que donde ande represento a Jesús y su Esposa la Iglesia.

Me recuerda que la maldad se sabe disfrazar de “ángel de luz”, es decir: ni los raros de la feria del libro y de la misión dragón les he visto el odio y desprecio en los ojos que le veo a los testigos de Jehová y a los cristianos cuando ven un sacerdote. Al contrario, muchos se han acercado a tener diálogos interesantes. Hasta los malvivientes del centro se han acercado con respeto a pedirme la bendición. Es curioso ver de dónde brota más el odio. El que tenga oídos que entienda.

Además, me recuerda que quiero un día llegar a ser Santo: ¿Imagino a san Juan Bosco, a San Ignacio de Loyola, a Francisco Javier, San Felipe Neri, Santo Tomás de Aquino, ¿a San Francisco de Asís sin su sotana o habito? No; ¿Quiero ser santo? Si, por lo tanto, es bueno usar la sotana.

Usarla me confirmó una verdad olvidada, la sotana es un sacramental, es decir suscita la gracia y dispone a las personas a recibirla. El cleryman (camisa clerical) no lo es.

Por último, no me voy a dar aires de grandeza por usar sotana diaria. No me hace en automático ni mas grande ni mas santo que los demás sacerdotes. Pero me ayuda enormemente, invito a los demás padres a que sean valientes, saquen su sotana del closet, úsenla más seguido y verán el bien que se hacen a sí mismos y a las almas. No van a lamentarlo.


FUENTE: catolicidad.com

ESTA ES LA HISTORIA DE JOZEF KOWALSKI EL SACERDOTE ASESINADO EN AUSWITCHZ QUE SE NEGÓ A PISOTEAR SU ROSARIO


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La Iglesia en Polonia recordó al P. José Kowalski, el beato polaco asesinado durante la Segunda Guerra Mundial en el campo de concentración de Dachau, donde se negó a pisar su rosario y llevó consuelo a los prisioneros.

A través de su cuenta oficial, la Conferencia de Obispos de Polonia recordó la profunda devoción del sacerdote.

“Hoy conmemoramos al Bl. Jozef Kowalski SDB. En 1941 fue arrestado en Cracovia y enviado al campo de concentración de Auschwitz, donde dio la comunión secretamente a sus compañeros de prisión y absolvió a las víctimas condenadas. Fue asesinado porque se negó a pisotear su rosario”, expresaron.

José Kowalski nació el 13 de marzo de 1911 en Siedliska (Polonia), un pequeño pueblo campesino. Perteneció a una familia profundamente católica, por lo cual fue bautizado el 19 de marzo, día en el que se celebra la fiesta de San José.

A los 11 años ya se distinguía por una “piedad no común, diligencia, alegría y espíritu de servicio” en el colegio San Juan Bosco de Oswiecim, a donde ingresó por deseo de sus padres, Wojciech y Sofía Borowiec.

El beato se destacaba por su servicio, atención y trabajo arduo, así como por su disposición para apoyar a los jóvenes y en el servicio de confesiones. Su celo por acercar a más personas a Cristo llamó la atención del ejército nazi, que lo arrestó junto a otros once salesianos el 23 de mayo de 1941.

Sin embargo, a pesar de los riesgos el P. José realizó su pastoral en el campo de concentración. Este trabajo evangelizador y los maltratos que sufrió son recogidos en el sitio oficial de Salesianos Don Bosco.

“Los jefes del SK [Strafkompanie – Compañía disciplinar], sabiendo que Kowalski era sacerdote, lo atormentaban continuamente, le apaleaban en toda ocasión, le enviaban a los trabajos más pesados”, relataron.

También relatan que “a pesar de la severa prohibición, absolvía a los moribundos, confortaba a los desanimados, aliviaba espiritualmente a los pobrecitos que esperaban la sentencia de muerte, llevaba clandestinamente la Comunión y hasta lograba celebrar la Santa Misa en los barracones, animaba la oración y ayudaba a los necesitados”.

“En aquel campo de muerte, en el que, según la expresión de los jefes, no estaba Dios, lograba llevar a Dios a su compañeros de prisión”, expresaron.

Corrado Szweda, un sobreviviente del campo de concentración, cuenta la escena que tuvo que vivir el beato, cuando fue trasladado junto a otros 69 sacerdotes a Dachau, un campo de exterminio Nazi donde ya se encontraban otros 3 mil sacerdotes.

“Estábamos reunidos en el baño, esperando el turno para la desinfección. Entra Palitsch, el más despiadado de los verdugos. Se da cuenta de que don Kowalski tiene algo en la mano: ¿Qué tiene ahí? Pregunta bruscamente. Y sin esperar respuesta le golpea con la fusta en la mano, de la que cae un rosario. ‘¡Písalo!’, grita. Don José permanece inmóvil. Inmediatamente es separado del grupo y trasladado al batallón de castigo”.

De acuerdo con los testimonios, el beato organizaba la oración cotidiana en el campo. “Por la mañana, apenas salidos del confinamiento nos reuníamos, todavía en la oscuridad (a las 4.30) formando un pequeño grupo de 5-8 personas, junto a uno de los barracones, en un lugar menos visible (el descubrimiento de semejante reunión podría costarnos la vida), para rezar las oraciones que repetíamos después de él. El grupito, poco a poco fue aumentando, a pesar de que esto fuese muy arriesgado”, relatan.

El P. José Kowalski falleció la madrugada del 4 de julio de 1942, ahogado en la cloaca del campo. De acuerdo con uno de los testigos de sus últimos momentos de su vida, los compañeros llevaron al sacerdote Kowalski al barracón después de haber sido maltratado.

“Después de su llegada, yo he pasado con él los últimos momentos. Nos dábamos cuenta de que después del asesinato de los compañeros de nuestra sección (de los cinco ya habían sido asesinados tres) nos tocaba ahora a nosotros. En esta situación el sacerdote Kowalski se recogió en oración. En un momento dado se volvió a mí diciendo: ‘Arrodíllate y reza conmigo por todos aquellos que nos asesinan’”.

“Rezábamos los dos, terminada la llamada en la sección, y entrada ya la noche. Al cabo de un rato, vino Mitas y llamó a don Kowalski, que salió de la litera con ánimo tranquilo, ya que estaba preparado para esta llamada y para la muerte que iba a seguir a continuación. Me dio su ración de pan que había recibido para la cena diciendo: ‘Cómelo tú, yo ya no lo voy a necesitar’. Dichas estas palabras se dirigió conscientemente a la muerte”, dijo el testigo.

El día anterior, la jornada estuvo llena de “espectáculos” de crueldad hacia los prisioneros con el objetivo de asesinarlos.

“Ahogaban a unos en el vecino desagüe de la basura, precipitaban a otros desde lo alto de un terraplén hasta el fondo de un inmenso canal que estaban abriendo, lleno de fango arcilloso. Aquellos de los despeñados que, gimiendo, no habían expirado aún, eran empujados a una especie de grueso tonel sin fondo, que servía de refugio a los perros. Les obligaban a imitarles, aullando, y después, arrojando por tierra la menestra, obligaban a aquellos moribundos a lamerla en el suelo. Uno de los esbirros aúlla con voz ronca: ‘¿Dónde está el cura católico? Que les dé su bendición para el viaje a la eternidad’”, cuenta el testigo.

En tanto, “otros verdugos arrojaban a Kowalski desde lo alto al fango para divertirse”.

“Desnudo, sacado del albañal fangoso, con los restos de los pantalones colgando, todo empapado de la cabeza a los pies de aquella pasta viscosa de fango y porquería, obligado a fuerza de golpes, llegó al tonel donde yacían, moribundos unos, muertos los otros. Los verdugos golpeando a don Kowalski, escarneciéndolo como sacerdote, le ordenaron subir al tonel e impartir a los moribundos según el rito católico, la última bendición para el viaje al paraíso”.

En ese momento, José Kowalski se arrodilló y comenzó a rezar el Padrenuestro, el Ave Maria, el Sub tuum praesidium y la Salve Regina. “Acurrucados en la hierba, sin atreverse a levantar la cabeza por no exponerse a las miradas de los verdugos, saboreaban las penetrantes palabras de don Kowalski, como alimento material de una paz deseada”.

El testigo también recordó las palabras de un joven estudiante de Jaslo (Tadeo Kokosz) que le dijo al oído “el mundo todavía no ha oído una oración semejante, quizá ni en las catacumbas se oraba así”.

“En aquella tierra empapada por la sangre de los prisioneros, penetraban ahora las lágrimas que brotaban de nuestros ojos, mientras asistíamos al sublime misterio, celebrado por don Kowalski con aquella macabra escena como fondo”, expresó el testigo.

El P. José Kowalski fue beatificado el 13 de junio de 1999.

“Con pleno conocimiento, con voluntad decidida y dispuesta a todas las consecuencias, abrazo la dulce cruz de la llamada de Cristo y quiero llevarla hasta el final, hasta la muerte”, dijo el beato, quien siguiendo el llamado de Dios se unió a la congregación salesiana en 1927.

FUENTE: aciprensa.com

ROSARIO O CORONILLA POR LAS ALMAS DE LOS SACERDOTES QUE SUFREN EN EL PURGATORIO




7 GESTOS DE SOLIDARIDAD DE LA IGLESIA HACIA LOS JUDÍOS DURANTE LA PERSECUCIÓN NAZI


Hoy se celebra la Jornada Mundial de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto, que toma como referencia el cierre en 1945 del campo de concentración de Auschwitz (Polonia), el principal centro de exterminio nazi donde murieron más de 1.100.000 personas.

En medio de esta persecución, aparecieron gestos de solidaridad de parte de la Iglesia Católica, encabezada por el Papa Pío XII y que ayudaron a salvar a cientos de miles de sus “hermanos mayores en la fe”.


1.- El Papa Pío XII

En 1939 el Cardenal Eugenio Pacelli fue nombrado Papa, tomando el nombre de Pío XII. Durante su pontificado incrementó sus actividades de acogida a los judíos. Se estima que con su obra se lograron salvar unos 800 mil judíos. El Santo Padre los escondía en el Vaticano, sobretodo en Castel Gandolfo, la residencia papal.

Incluso en su cama nacieron cerca de 42 niños, hijos de refugiados. Como gratitud, varios fueron llamados “Eugenio”.

También entregó a Israel Zolli, el entonces Gran Rabino de Roma, un considerable aporte en oro para completar los 50 kilogramos de este metal que los nazis exigieron a la comunidad judía para no ser deportada.

Este y otros gestos de caridad hicieron que con el tiempo el rabino se convirtiera al catolicismo, bautizándose con el nombre de Eugenio.


2.- San Maximiliano María Kolbe

Este santo polaco tuvo una visión de pequeño: la Virgen se le apareció y le mostró una copa roja y otra blanca. La roja significaba que sería mártir y la blanca la pureza. El niño las aceptó. Desde entonces fue devoto de la Virgen y años más tarde ingresó a la Orden de los Franciscanos.

En 1936, luego de un viaje a Japón, regresó a Polonia. Al estallar la Segunda Guerra Mundial fue apresado con otros frailes y enviado a los campos de concentración en Alemania y en Polonia. Sin embargo, fue liberado. En 1941 lo volvieron a arrestar y fue llevado al campo de concentración de Auschwitz.

Los tratos inhumanos de los nazis y las duras condiciones de vida no fueron un impedimento para seguir ejerciendo su ministerio ni disminuyeron su preocupación por el prójimo.

El 3 de agosto de 1941 un prisionero escapó y en represalia el comandante del campo ordenó escoger a diez cautivos para ser condenados a morir de hambre. Entre los escogidos estaba el sargento polaco Franciszek Gajowniczek. Este, al ser elegido, exclamó: “Dios mío, yo tengo esposa e hijos”. Entonces el santo, que no estaba entre los diez condenados, se ofreció a morir en su lugar. El cambio fue aceptado.

Durante los diez días del encierro, San Maximiliano animó y exhortó a sus compañeros a seguir en oración. Todos murieron menos él. Cuando los nazis vieron que seguía vivo, le colocaron una inyección letal. Partió a la casa del Padre el 14 de agosto de 1941.


3.- El Cardenal Jules-Gérard Saliège

El Cardenal Saliège es considerado como un héroe porque durante la Segunda Guerra Mundial se enfrentó a los nazis en Francia para defender a los judíos, obedeciendo el mandato de Pío XII. Se empeñó en mejorar la situación en los campos de detención en el sudoeste del país y redactó varios documentos a favor del pueblo judío.

En 1941 escribió a las autoridades de Vichy para rechazar la política antijudía. Al año siguiente, el Purpurado difundió una carta pastoral que fue prohibida.

“Los judíos son hombres, las judías son mujeres... No se les puede maltratar a discreción... Pertenecen a la especie humana. Son hermanos nuestros, como lo son tantos otros. Un cristiano no puede olvidar esto”, expresó en la carta.

En el año 2012, con ocasión del 70 aniversario de la redada que culminó con la detención de 13 mil judíos parisinos, el Yad Vashem de Jerusalén añadió una incisión sobre la Medalla de los Justos que entregó póstumamente en 1970 al Cardenal para agradecerle su defensa de los judíos.


4.- El Beato Odoardo Focherini

Odoardo Focherini fue un católico militante desde su juventud y es recordado por su empeño en salvar a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, sabiendo que arriesgaba su vida.

Se casó a los 23 años y tuvo siete hijos. A los 27 años se convirtió en el presidente de la Acción Católica en Italia, donde se dedicó a captar jóvenes antes de que fueran reclutados por el fascismo. Además, fue director del periódico católico L’Avvenire.

Junto a otros, en 1943 ayudó a más de 100 judíos a huir a Suiza. En 1944 fue arrestado por los nazis mientras atendía a un judío en un hospital. Lo llevaron a un campo de concentración en Hersbruck donde las condiciones de vida eran precarias. Sin embargo, el periodista nunca se quejó y se mantuvo firme hasta el final. Murió ese mismo año a causa de una septicemia por una infección en la rodilla.


5.- El sacerdote italiano Ottavio Posta

Este sacerdote italiano realizó una gran hazaña: en la noche del 19 de junio de 1994, con ayuda de un grupo de pescadores, atravesó el lago Trasimeno para rescatar a los judíos que estaban prisioneros en el castillo de la Isla Mayor a causa de las leyes raciales.

Al llegar a la isla el P. Posta hizo que los habitantes llevaran a los judíos a la orilla, donde los ingleses esperaban. También acompañó a los libertos mientras cruzaban el lago. Todo ello en medio de los disparos de las ametralladoras.


En una carta escrita en 1944, los rescatados señalaron que “don Ottavio Posta, párroco de la Isla Mayor en el (lago) Trasimeno, durante el período de nuestra prisión en la isla por las leyes raciales, fue para nosotros de gran ayuda y consuelo".

En septiembre del año 2011 se le concedió el título de “Justo entre las naciones”, la condecoración más alta concedida por Israel a los no judíos.


6.- El Venerable Arzobispo ucraniano Andrey Sheptysky

El Arzobispo Andrey Sheptysky fue un líder de la Iglesia greco-católica en Ucrania desde 1900 a 1944 y que, a costa de su propia vida, salvó a cientos de judíos durante la ocupación nazi.

En 1901 fue nombrado Arzobispo Metropolitano de la Eparquía Ucraniana de Lviv, convirtiéndose en la cabeza de la Iglesia greco-católica ucrania. Su mandato estuvo marcado por el conflicto y la persecución de los sucesivos gobernantes de Ucrania, incluyendo al Imperio Ruso, la Segunda República Polaca, la Alemania Nazi y la Unión Soviética.

Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo en contra de la política nazi hacia los judíos y animaba a sus fieles a tratarlos bien, tal como lo menciona en una carta pastoral escrita en 1942. También alentó a sus sacerdotes y abades locales a refugiar a los judíos. En esta labor fue ayudado por su hermano, el Beato Klymentiy Sheptysky, archimandrita de monjes estuditas de la Iglesia greco-católica ucraniana.

Además usó sus recursos para crear una clínica gratuita y ayudar a las víctimas de la guerra.

En julio de 2015 el Papa Francisco autorizó el decreto que reconoce sus virtudes heroicas.


7.- Florencia: las Hermanas Siervas de María Santísima Dolorosa

En otoño de 1943, Magdalena Cei, la superiora del convento de las Hermanas Siervas de María Santísima Dolorosa acogió y escondió a 12 niñas judías que huían de la persecución nazi en Polonia, Bélgica y Francia.

Este gesto fue una respuesta al llamado que hizo el entonces Cardenal de Florencia, Mons. Elia Dalla Costa, de proteger y acoger a los judíos. Terminada la guerra casi todas las niñas se reencontraron con sus padres, menos dos. El 13 de enero de 2016 el convento fue reconocido como “Casa de la Vida” por la Fundación internacional Raoul Wallenberg.

FUENTE: aciprensa.com

MENSAJES DE DIOS PARA LOS SACERDOTE


EL RESPETO HUMANO


AUTOR: CATALINA RIVAS 

PC-38.1 22-Sep-96 (A media noche.) El Señor

1) Quiero hablarles del respeto humano. Yo dije a Mis Apóstoles que permaneciesen fieles durante las persecuciones. Que llegaría un tiempo en que quien los mate, se persuadiría de hacer un obsequio a Dios. Así fue, los enemigos de la fe creían ofrecerme un gran regalo matando a los cristianos. Esto es también lo que hacen hoy día muchos que se llaman cristianos; matan sus almas, perdiendo la gracia del respeto humano por complacer de esta manera a los amigos del mundo.

¡A cuántos desventurados ha enviado al infierno el respeto humano, que es el mayor enemigo de su salvación! Por eso, ahora voy a instruirlos sobre lo mucho que les importará despreciar los respetos humanos y de cómo deben hacerse superiores a ellos.

2) Cuánto daño causan al mundo los escándalos, ¿verdad? ¡Ay del mundo por razón de los escándalos! Si bien Yo dije, que no por la malicia del hombre es forzoso que haya escándalo, entonces, ¿cómo será posible vivir en el mundo y evitar escándalos? Efectivamente, no es posible vivir en el mundo sin escándalos. Sin embargo, es posible evitar la familiaridad con los escandalosos para poder oponerse a sus malas costumbres y a sus depravados consejos. De lo contrario, por los respetos humanos, no podrán contradecirlos e imitarán sus malos ejemplos.

3) Escuchen, hijitos. Estos amadores del mundo, no solamente hacen gala de su iniquidad, sino lo que es todavía peor, quieren tener compañeros y se burlan de cuantos viven como verdaderos cristianos, alejándose de los peligros de ofenderme. Este es un pecado que Me desagrada mucho y lo prohibo de un modo especial. En Eclesiástico 8, 6 encontrarán que les digo que no miren con desprecio al hombre que se aleja del pecado y no se lo eches en cara o te burles de él para arrastrarlo a que imite tu vida desordenada. Aparejados están los terribles juicios de Dios para castigar a los mofadores y los mazos para machacar los cuerpos de tales insensatos, en esta y en la otra vida. Ellos se burlan de Mis hijos y Yo Me burlaré de ellos por toda la eternidad en el infierno. Ellos tratan de avergonzar a los Santos ante los hombres mundanos y Yo los haré morir avergonzados y después los enviaré a vivir entre los condenados, cercados de eterna ignominia y de tormentos interminables.

4) Es una maldad muy grande la de aquellos que, no sólo no se contentan con ofenderme, sino que quieren también que Me ofendan los demás. Con mucha frecuencia consiguen sus malos designios, porque hallan gran número de almas flojas y débiles que abandonan el bien y abrazan el mal, por no ser objeto de burla a los malvados.

5) Cuántos de Mis hijos por no oír decir: “¡Mira ese santurrón!” y otras expresiones semejantes que los hagan objeto de burla entre sus malos amigos, imitan sus vicios y desórdenes. Cuántos también, si reciben alguna afrenta, deciden vengarse, no tanto por la pasión de la ira, sino por los respetos humanos; es decir, porque no los tengan por hombres menguados. Cuántos, después de que se les escapó de la boca algún comentario escandaloso, no se desdicen, como debieran, por no perder el prestigio que tienen entre los demás. Cuántos, por miedo a perder el favor de algún amigo, venden el alma al demonio —como lo hizo Pilato, que Me condenó a muerte por miedo de perder la amistad del Cesar.

6) Sepan, hijitos Míos, que si quieren salvarse, deben despreciar los respetos humanos y el rubor que puedan acarrearles las burlas que hagan de ustedes Mis enemigos. Porque, como digo en las Escrituras, hay vergüenza que conduce al pecado y hay también vergüenza que acarrea a gloria y la gracia. Lean Eclesiástico 4, 25. Si no quieren sufrir con paciencia esta última, los conducirá al abismo del pecado; pero si la sufren por Mí, merecerán por ella Mi divino amor y, después, una gloria eterna en el Paraíso.

7) Se preguntarán algunos ¿por qué han de perseguirme si yo quiero salvar mi alma? Mas Yo les respondo: que no hay remedio y que es imposible que deje de ser perseguido el que Me sirve, porque los impíos abominan a los que siguen el camino de la salvación. Los que llevan una vida licenciosa
aborrecen a los que viven bien, porque la vida de éstos es una reprensión viva de la mala vida de ellos.

8) El soberbio que quiere vengarse del menor ultraje que recibe, desea que todos se venguen de las afrentas que les hacen; el avaro, que aumenta el dinero a costa de injusticias, quisiera que todos hicieran otro tanto; el bebedor, quisiera que todos se embriagarán como él; el lujurioso, que se jacta de sus obscenidades y cuyas palabras respiran inmundicia, quisiera que todos obrasen y hablasen como él.

Todos esos hombres desordenados califican al que no obra como ellos, de hombre insociable, ruin y grosero, sin honor y sin crédito. Los hombres del mundo no saben hablar sino el lenguaje del mundo. Son unos pobres ciegos, obcecados por el pecado y el mal hábito que les hacen hablar el lenguaje de los demonios.

9) Así, no cabe forjarse ilusiones sobre el particular. Todos los que quieren vivir virtuosamente, han de padecer persecución del mundo; todos los santos fueron perseguidos.

10) Tal vez dirá alguno: Yo no hago mal a nadie, ¿por qué no han de dejarme en paz? ¿A quién incomodan los santos y mártires si estaban llenos de caridad y amaban a todos los hombres? Así es, a pesar de esto, nadie ignora cómo los trató el mundo: los destrozó con uñas de hierro, los maltrató con hierros candentes y, finalmente, los hizo perecer en los tormentos. Y Yo, ¿a quién hice mal? A pesar de consolar, de sanar, resucitar muertos y redimir a todos a costa de Mi sangre y de Mi vida, el mundo Me maltrató, Me calumnió, Me persiguió hasta hacerme morir entre agonías en el patíbulo más infame e ignominioso, propio solamente de esclavos y de los peores hombres.

11) Pequeña, aprende… Las máximas del mundo son enteramente opuestas a las Mías. Lo que el mundo aprecia, es necedad delante Mío; y el mundo llama necedad a lo que Yo creo digno de aprecio: los trabajos, las enfermedades, los desprecios, los sufrimientos, la ignominia. A quien se avergüense de Mí en el mundo, Yo le diré: ahora Me avergüenzo Yo, apártate de Mí, maldito, vete al infierno a juntarte con tus compañeros que se avergonzaron de seguir Mi doctrina. A esos hijos les digo: Tú que no quieres ser burla de tus amigos, ¿no te importa el ser odiado por Mí?

12) Deben saber que si no se desprecia al mundo, éste ha de despreciar y envilecer sus almas. Pero, ¿qué es el mundo y todos los bienes que él les ofrece? Todo lo que hay en el mundo, es concupiscencia de la carne y vanos deseos. ¿Qué son los vestidos ricos sino lodo? ¿Qué son los honores sino humo? ¿Qué son los deleites carnales sino inmundicia? Y después, ¿de qué les servirán todas esas cosas si se condenan?

El que Me ama y quiere salvarse debe despreciar al mundo y todos los respetos humanos. Es preciso que cada uno se esfuerce cuanto pueda para conseguir este objeto. Muchos deben violentarse. María Magdalena, para vencer los respetos del mundo cuando se arrojó a Mis pies y en presencia de tanta gente, Me lavó los pies con sus lágrimas y Me los enjugó con sus cabellos. De este modo, se hizo santa y mereció que Yo le perdonara sus pecados y alabase además el gran amor que Me tenía (Lucas 7, 47).

13) Un gran santo, llevaba un día debajo de la capa una olla de comida para los pobres encarcelados; en el camino se encontró con su hijo, montado a caballo pomposamente en compañía de otros. El santo tuvo cierta vergüenza de que viesen lo que llevaba oculto, más ¿qué creen que hizo para vencer este respeto humano? Tomó la olla y se la puso sobre la cabeza para que todos la vieran, burlándose así del mundo. ¿Cuántas burlas recibí Yo? En la Cruz fui burlado por los soldados que decían: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz. Se burlaban también los Sacerdotes, que decían entre sí: a otros ha salvado y no puede salvarse a sí mismo. Pero a pesar de estas mofas y de que podía haberlos confundido haciendo un milagro, quise terminar Mi vida en la Cruz, enseñándoles a vencer los respetos humanos.

14) Hijos Míos, consuélense, porque cuando los hombres los maldicen y vituperan, entonces es cuando los alabo y bendigo Yo. ¿No les basta ser alabados por Mí, por la Reina del Cielo, por todos los ángeles, por los santos y los justos? Y si esto les basta, dejen que digan lo que quieran los mundanos y sigan dándome gusto, que Yo los premiaré, tanto más en la otra vida en la medida en que se hayan violentado para despreciar las burlas y contradicciones de los hombres. Cada cual debe portarse como si en el mundo no hubiera más espectadores que Yo y él.

Cuando se burlen de ustedes los impíos, encomiéndenme a esos pobres ciegos que andan perdidos miserablemente y den gracias, que les doy aquella luz que niego a tales desterrados, para que sigan por el camino de la salvación.

15) Ahora, para vencer estos respetos, es necesario que tengan fija en su corazón la santa resolución de preferir Mi gracia a todos los bienes y favores del mundo; que digan, como San Pablo: ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados… ni otra criatura podrá jamás separarnos de la caridad de Dios. Yo los exhorto, a que nada teman de los que pueden quitarles la vida temporal, sino teman al que puede arrojar al infierno alma y cuerpo. O Me siguen o siguen al mundo. Si Me siguen a Mí, es preciso que abandonen el mundo y sus vanidades, que es lo que decía Elías al pueblo.

16) Mis verdaderos hijos reciben gran placer cuando se ven despreciados y maltratados por el amor que Me tienen. Piensa, bien podía Moisés haberse libertado de la ira del Faraón, dejando correr la fama esparcida de que él era su nieto; pero lo negó públicamente y escogió ser perseguido con los otros hebreos, juzgando que el oprobio por Mí era un tesoro más grande que todas las riquezas de Egipto.

17) Algunas veces se les presentarán los amigos de nombre y les dirán: ¿Qué extravagancias son esas tan ridículas? ¿Por qué no haces tú lo mismo que los demás? Entonces, deberán responderles: no todos hacen lo que la multitud; hay algunos que llevan una vida santa, pero esos son pocos y no ustedes.

Repliquen con satisfacción: Yo quiero seguir a esos pocos, porque dice el Evangelio: muchos son los llamados, mas pocos los escogidos. También les dirán los falsos amigos: ¿No ves que todos murmuran y se burlan de ti? Entonces les responderán: Me contento con que Dios no se burle de Mí.

18) Cuando sea necesario reprender a esos satélites del demonio, conviene tener valor y reprenderlos sin miramiento alguno. Porque cuando se trata de Mi honor, no debe imponerse la calidad y categoría del que peca, sino que deben decirle con valor: eso es pecado y no debes decirlo.


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EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís