FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

LA ESCALA ESPIRITUAL SAN CLÍMACO - PARTE 8 -




"LA ESCALERA DEL DIVINO ASCENSO"
DE SAN JUAN CLÍMACO


(Con anotaciones de Fr. Luis de Granada)



Capitulo XI:


Escalón undécimo, de la locuacidad, o demasiado hablar





Dijimos en el capitulo precedente cuan peligroso juicio es el juzgar a los prójimos, y como también alcanza parte de este vicio a los varones espirituales que juzgan á otros: aunque mas propiamente se podrá decir ser ellos juzgados y atormentados con su propia lengua. Ahora será razón declarar en pocas palabras la causa y la puerta por donde este vicio sale y entra.


Locuacidad es silla de vanagloria, por la cual ella se descubre y sale a plaza. Locuacidad es argumento cierto de poco saber, puerta de defracción, madre de las truhanerías, oficial de mentiras, perdimiento de la compunción, causadora de la pereza, precursor del sueño, destierro de la meditación, y destrucción de la guarda de sí mismo.


Mas por el contrario el silencio es madre de la oración, reparo de la distracción, examen de nuestros pensamientos, atalaya de los enemigos, incentivo de la devoción, compañero perpetuo del llanto, amigo de las lagrimas, despertador de la memoria de la muerte, pintor de los tormento eternos, inquisidor del juicio divino, causador de la sancta tristeza, enemigo de la presunción, esposo de la quietud, adversario de la ambición, acrecentamiento de la sabiduría, obrero de la meditación, aprovechamiento secreto, y secreta subida a Dios, según aquello que está escrito[96]: El varón justo asentarse ha en la soledad, y callará, porque levantará a sí sobre sí. El que conoce sus pecados enfrena su lengua; mas el que es parlero, aun no se ha conocido como se debe conocer. El estudioso amador de silencio llégase a Dios, y asiste siempre delante de él en lo secreto de su corazón; y así por él familiarmente alumbrado y enseñado.


El silencio de nuestro Salvador puso admiración y reverencia a Pilato que lo juzgaba; como dicen los Evangelistas[97]. La voz baja y callada, así como es conforme al animo humilde, así también es contraria y destruidora de la vanagloria. Una palabra dijo San Pedro [98], y lloró después de haberla dicho; porque se acordó de aquello que está escrito[99]: Yo dije: guardare mis caminos, para no pecar con mi lengua; y del otro que dijo[100]: Como el caer de lo alto, es caer de la propia lengua.


No quiero tratar mucho de esta materia, aunque las muchas astucias de este vicio me incitaban a ello. Hablando conmigo un gran varón (cuya autoridad valía mucho para conmigo) de la quietud de la vida solitaria, decía que este vicio se engendraba de una de estas cosas: conviene saber, o del mal habito o costumbre del mucho hablar (porque como la lengua sea un miembro corporal, siempre entiende en aquello en que esta habituada) o nace también de la vanagloria (que es amiga de hablar) y no menos también de la hartura del vientre; porque el mucho hablar siempre anda junto con el mucho comer.


Por donde muchos después que con trabajar refrenaron el vientre, fácilmente pudieron refrenar la lengua. El que se ocupa en la memoria de la muerte, corta las palabras demasiadas; y el que ha alcanzado la virtud del llanto, huye también del mucho hablar, como de fuego. El que ama la quietud de la soledad, cierra la boca; y el que huelga de salir en público, y tratar con los hombres, este vicio lo saca de su celda.


El que ha sentido ya el ardor de aquel altísimo y divino fuego del Espíritu Santo, así huye el trato y compañía de los hombres del siglo, como el abeja del humo. Porque así como el humo hace daño a las abejas, así la compañía de los hombres al propósito y espíritu del recogimiento. De pocos es hacer que el agua del río vaya derecha, si no tiene madre por do corra, y riberas que lo detengan; pero de muy pocos es detener la lengua y domar este monstruo tan poderoso.


[96]Tren. 3


[97]Joan. 19


[98]Matth. 26


[99]Psalm. 38


[100]Eccles. 20


MIL MÁXIMAS DE DON BOSCO - ENTREGA 10 -


MIL MÁXIMAS DE DON BOSCO




MISA

574 Desde por la mañana al oír la Misa, ofreced a Dios las ocupaciones del día y en particular las confesiones, las clases, los catecismos y los sermones. (Recuerdos a los primeros cristianos).

575 Póngase en práctica el consejo del Concilio de Trento: Cada vez que asistimos a la Santa Misa, procuremos estar en tal estado, que nos permita acercarnos a la santa Comunión, para que de esta manera participemos más del fruto de este augusto Sacrificio. (VI, 1071).

576 Tened gran empeño en asistir bien a la Santa Misa, y cada uno propóngase promover la devota participación a ella. La Santa Misa es el mejor medio para aplacar la ira de Dios y alejar de nosotros sus castigos. (VI, 
1071).

577 Incúlquese con constancia a los jóvenes, que aprendan bien las palabras rituales de la Santa Misa y las pronuncien devotamente para no caer en el defecto de decirlas rutinariamente y con precipitación. (VII, 87).

578 El tiempo más propicio para implorar gracias del Señor es la elevación de la Hostia y del Cáliz en la Santa Misa.

579 La comunión frecuente y la Misa cotidiana son las columnas que deben sostener un edificio educativo. (III, 355).

580 De ser posible asístase todos los días a la Santa Misa, recordando aquellas palabras de San Agustín: Que no morirá de mala muerte, quien asista devotamente y con asiduidad a la Santa Misa. (IV, 454).

581 La manera más fructuosa de participar en la Santa Misa consiste en dividirla en tres letras "P"; Una "P" roja, otra "P" negra y la tercera "P" blanca: La "P" roja significa la Pasión de Nuestro Señor, que se medita hasta la elevación; la "P" negra significa nuestros pecados que fueron causantes de la Pasión del Salvador, y que se ofrece hasta el momento de la Comunión; la "P" blanca simboliza nuestros propósitos de enmienda. ("Buenas noches" de Don Bosco).

582 La Santa Misa impide cualquier triunfo del demonio. (X, 47).


MISIONEROS

583 Buscad almas, no dinero, ni dignidades. (Recuerdos a los primeros misioneros).

584 Amad, venerad y respetad a las demás ordenes Religiosas y hablad siempre bien de ellas. Este es el medio de ganaros la estima de todos y promover el bien de la Congregación. (Recuerdos a los primeros misioneros).

585 Para triunfar en las misiones se requieren: muchas oraciones, mucho sacrificio y mucho tiempo; el tiempo depende de Dios, el trabajo del misionero, pero las plegarias las debemos suministrar nosotros. (XVI, 195).

586 Al escoger entre los que deben ir a las misiones, hay que preferir siempre a los que son más seguros en la bella
virtud. (XIII, 499).

587 Si buscáis únicamente a Jesús y su cruz, si deseas verdaderamente sufrir por Él, ve a las misiones. (XVIII, 259).

588 Los misioneros abandonan la patria, los parientes y los amigos y sacrifican sus comodidades y su reposo, para hacerse apóstoles del Señor, benefactores y salvadores de aquellas gentes que todavía viven en la ignorancia y en la
barbarie. (XVIII, 786).

589 Los que desean verdaderamente gracias especiales de María Auxiliadora, que ayuden a las Misiones y tengan la seguridad de que las obtendrán. (XVIII, 477).

590 Una de las obras más dignas de encomio y de apoyo es la obra de las misiones entre la gente pagana. (XVIII, 785).


MUERTE

591 Trabajemos como si nunca tuviéramos que morir, y vivamos como si tuviésemos que desaparecer a cada instante. (VII, 484).

592 Nunca he oído que alguno haya estado contento a la hora de la muerte, del mal que hubiera cometido. (VII, 674).

593 A la hora de la muerte te arrepentirás de haber perdido tanto tiempo, sin ningún provecho para tu alma. (XI, 442).

594 Estad preparados y no confiéis en vuestra salud. (XVIII, 19).

595 Los asuntos del alma se arreglan con tiempo. ¿Quién sabe si te llegue a faltar?. (P.M. 17).

596 La muerte no espera a ninguno. (IX, 567).

597 Como es la vida, tal es la muerte. (IX, 567).

598 En el momento de la muerte se debe haber obrado y no pretender obrar entonces. (XI, 256).

599 En el momento de la muerte recogeremos cuanto hayamos sembrado durante la vida. (IX, 807).

600 El que quiera pasar bien su último instante en este mundo, viva cristianamente bien. (XI, 322).

601 Solamente aquellos que se comportan mal y no se acercan nunca o raramente a los Sacramentos, tienen que temer a la muerte. (XII, 247).

602 Hay que hacer todas las cosas de tal manera que en cualquier momento que nos llegue la muerte nos encuentre preparados. (XII, 608).

603 Quien bien obra en la vida, se encontrará tranquilo a la hora de la muerte. Como es la vida, así es la muerte. (XVIII, 864).

604 Si tuvieses que morir en este momento, ¿a dónde irías?. (BAC. 693).

605 Los que piensan poco en la muerte, cuando se acerca, tiemblan y sienten miedo. (II, 360).

606 Pensad al acostaros, si la muerte os sorprendiere durante esa noche, ¿qué sería de vuestra alma?. (II, 360).

607 A la hora de la muerte las cosas se juzgan de muy diverso punto de vista. (IV, 163).

608 En presencia de la muerte cesan las risas. (XVII, 178).

609 En el momento de la muerte, lo que más consuela es el bien que hubiéramos hecho y las demás cosas sólo nos causarán angustias. (XII, 426).

610 ¿Excusas?. ¿Habrá argumentos para tranquilizarte a la hora de la muerte?. (P.M. 46).

611 La muerte viene como ladrón. Inesperadamente. Luego, ¿estás preparado para la gran sorpresa?. (P.M.47).

612 Para decidir sobre la vocación es aconsejable imaginarse el momento de la muerte; ahí se ve lo que es realidad y lo que es vanidad. (XI, 509).

613 Las mejores decisiones se toman poniéndose en el momento de la muerte. (XI, 247).

614 La muerte para los buenos cristianos no es separación, sino ausencia temporal, para volverse a encontrar luego; así que, paciencia, si alguien nos precede. (XVII, 874).

615 No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy, porque quien sabe si mañana ya no tengas tiempo. (IV, 439).

616 El ejercicio de la buena muerte consiste principalmente en hacer la confesión y comunión como si fueses la última de nuestra vida. (XI, 464).

617 Si el Oratorio va bien, debo atribuirlo especialmente al ejercicio de la buena muerte. (IV, 684).

618 El ejercicio de la buena muerte y la frecuente comunión, son la clave de todo. (XV, 28).

619 Observad las Reglas. No dejéis jamás de hacer el Ejercicio mensual de la Buena Muerte (Recuerdos a los primeros misioneros).

620 Además de las Reglas, obsérvese especialmente las prácticas de piedad e entre éstas, como recuerdo especial, deseo se haga bien el Ejercicio de la Buena Muerte. Os aseguro que siguiendo bien este ejercicio mensual, se puede estar tranquilo de la salvación del alma y tener la certeza de que está en el verdadero camino de salvación. (XII, 471).

621 Bienaventurado quien a la hora de la muerte tiene el consuelo de haber hecho buenas obras en la vida. (III, 18).

622 Hay dos posibilidades para el hombre después de su muerte: el infierno, donde se sufren toda 33 clase de males, y el Paraíso, donde se gozan todos los bienes. (BAC. 669).

623 Los tres enemigos del hombre son: la muerte (que lo sorprende); el tiempo (que huye); y el demonio que lo tienta con sus lazos. (V, 926).

624 Amigo mío, todo se paga y se consigue con el dinero, menos alejar la muerte que no se puede sobornar. (VIII, 36).

625 Ruega al ángel de la guarda, que te venga a consolar y a asistir en la hora de tu muerte. (II, 264).


OBEDIENCIA

626 No digáis nunca: "esto le corresponde a otro y no a mí". (BAC. 608).

627 En vez de hacer obras de penitencia, hacedlas de obediencia. (XIII, 89).

628 Es más grato a Dios tomar una bebida deliciosa por obediencia, que ayunar contra la obediencia. (XVII, 394).

629 En la práctica se encuentran casos en que al parecer sería mejor obrar diversamente de cuanto está establecido y mandado. Sin embargo no es así. Lo mejor es cumplir con la obediencia. (XVI, 895).

630 El medio más fácil y rápido para hacernos santos, es reconocer la voluntad de Dios, en lo que nos mandan los superiores y en verla también en todos los acontecimientos de la vida. (VII, 249).

631 Proponte seguir la voluntad de Dios, suceda lo que sucediere, aunque los mundanos desaprueben tal determinación. (BAC. 680).

632 Lo que hacen las abejas por instinto, hacedlo vosotros por obediencia. (BAC. 602).

633 El niño obediente puede llegar a ser santo. (BAC. 671).

634 Si tenéis la suerte de pertenecer a alguna Congregación o Compañía, procurad cumplir con su Reglamento. (BAC. 678).

635 Estad dispuestos siempre a hacer la voluntad de Dios. (VI, 114).

636 La clave del buen ejemplo es la obediencia. (X, 272).

637 Cuando veáis que un autor escribe mal del Papa, sabed que su libro no debe leerse. (VII, 220)

638 La obediencia bien observada es el alma de las congregaciones religiosas. (XII, 459).

639 Con la obediencia y el cumplimiento de vuestros deberes, especialmente de los que enseña la religión, os reportáis grandes beneficios. (La Casa de la Fortuna, Acto II, escena III).

640 No mandes cosas superiores a las fuerzas de los subalternos, o si prevees que no vas a ser obedecido. Evita la obediencia repugnante: secunda las inclinaciones de cada uno encomendándole de preferencia aquellos cargos que sean de s u competencia. (M. del Director. 188).

641 Todos cargamos con nuestra cruz, tanto el que manda como el que obedece. (BAC. 603).

642 ¿Queréis estar seguros de que lo que hacéis redunda a la mayor gloria de Dios?. Cumplid con todo lo que a lo largo del día se os ha señalado. (BAC. 608).

643 Dios que es el fin supremo de nuestro amor, disponga lo que quiera, pues, lo que Él hace es siempre mejor que todo lo que nosotros pudiéramos desear. (V, 518).

644 Haced lo que podáis; Dios suplirá lo que no alcancemos hacer nosotros. (V, 418).

645 Es profanar el voto de obediencia, comportarse como hacen algunos, que obedecen única-




LOS SUEÑOS DE SAN JUAN BOSCO - PARTE 52 -



LAS ESPADAS Y LOS NÚMEROS


SUEÑO 58. —AÑO DE 1864.

(M. B. Tomo VIII, pág. 469)



En el año de 1864 —cuenta Don Lemoyne— al anunciar la muerte de los jóvenes Aiacini y Vicini, [San] Juan Don Bosco dijo a Domingo Tomatis, compañero de ambos, que comería mucho pan con [San] Juan Don Bosco; esto es, que viviría muchos años y que se haría salesiano.

Una noche Tomatis tuvo un sueño que recordó siempre y que le sirvió de consuelo en todas las circunstancias penosas de la vida.

Se le apareció resplandeciente y de bellísimo aspecto, el ya difunto Vicini, el cual tomándole de la mano y llevándole a una balaustrada le señaló la estatua de María Auxiliadora que campeaba sobre la cúpula de su templo. Hay que notar que de dicha iglesia sólo existían entonces los cimientos; y a pesar de ello, la mostró entonces completamente terminada, en toda su grandiosa majestad. Vicini le dijo:

— ¿Ves allá arriba? Esa es tu vida. Sigue fielmente los consejos de [San] Juan Don Bosco y después vendrás al Paraíso conmigo.

Mientras hablaba, Tomatis le miraba al rostro y leparecía leer en su alma cuánto le agradecía el compañero aparecido el afecto que aún le profesaba.

Días después, habiendo ido a confesarse con [San] Juan Don Bosco, el [Santo] dijo a su penitente frases equivalentes a las que le había dicho en el sueño Vicini, causando esto gran admiración al muchacho.

********

En otra ocasión [San] Juan Don Bosco narró el sueño de las espadas que pendían sobre el lecho de cada uno de los alumnos y de los números escritos sobre la frente de los mismos, que indicaban los años que restaban de vida a cada uno de ellos.

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Todos los jóvenes fueron a preguntar al buen padre el misterio del presente y el porvenir que les aguardaba. También Tomatis pidió a [San] Juan Don Bosco ¡e informara sobre ¡o que le interesaba, a saber, si según el sueño qué había tenido el [Santo], viviría mucho o poco. [San] Juan Don Bosco le replicó:

—Te podría indicar el tiempo exacto, pero no sería conveniente el hacerlo. No te preocupes por eso; piensa en ser bueno, pues ¡legarás a ser sacerdote de [San] Juan Don Bosco y tendrás que ayudarle a salvar muchas almas. Esta respuesta fue el germen de la vocación del muchacho, pues nunca anteriormente había pensado en abrazar el estado religioso.

Continuando con entusiasmo sus estudios, en el tercer curso de bachillerato consiguió el primer premio en retórica; pero al terminar sus estudios de latín, le asaltaron ciertas dudas, llegando casi a olvidar el pasado y las palabras que le dirigiera Vicini en el sueño, como también las de [San] Juan Don Bosco.

Habiendo ido a pasar las vacaciones a Trinitá de Mondouí, su pueblo natal, determinó entrar en la Compañía de Jesús, a la cual pertenecían ya dos tíos suyos. Consultó con uno de ellos, el cual le aconsejó que reflexionara bien sobre el paso que se proponía dar; el joven lo pensó, rezó mucho, se proveyó de la documentación necesaria, hizo la solicitud de admisión y fue aceptado en la Compañía, esperando se le fijara la fecha en que había de dirigirse al Principado de Monaco. Le acompañaría un joven del Cottolengo.

Tomatis fue a Turín y antes de marcharse para su destino fue a hacer un visita a [San] Juan Don Bosco para confesarse con él y despedirse. El [Santo] lo escuchó y después de la absolución le dijo:

— ¿Has ido ya a tomarte la medida de la sotana? —No, [San] Juan Don Bosco. He pensado hacerme jesuita; ya he hecho todas las diligencias necesarias. —Pues debes ir al sastre— continuó [San] Juan Don Bosco para que te tome la medida. —Pero, es que hoy tengo que salir para Mónaco. —Mira, haz lo que te digo —continuó el [Santo] —.

Dentro de unos días se colocará el último ladrillo de la cúpula de la iglesia y haremos una hermosa fiestecita. Entonces bendeciré tu sotana y te la impondré. Quédate hoy a comer con nosotros y esta tarde irás al sastre para que te tome la medida.

El [Santo], adoptando entonces un ademán solemne, continuó: — ¿Es que acaso te has olvidado de cuanto hemos hablado y de lo que te dije hace tiempo y de las numerosas almas que tienes que ayudarme a salvar?

Y repitió unas palabras semejantes a las que en el sueño le había dicho Vicini, de forma que a Tomatis se le presentó en la Imaginación la figura queridísima del amigo, sintiendo en aquel momento su voluntad completamente cambiada. Se quedó a comer con [San] Juan Don Bosco y he aquí que poco después llegó el Padre Porcheddu con gran premura, pues era ya tiempo de partir.

—Ya no me marcho— le dijo Tomatis. — ¿Por qué?, le preguntó el Padre. —Porque [San] Juan Don Bosco me ha cambiado la cabeza. — ¿Entonces? —Yo me quedo con [San] Juan Don Bosco. -— ¿Y las cartas que hemos mandado? —Lo siento, pero... yo no me marcho. —Y ¿qué le digo al Padre Tomatis, su tío? —Dígale lo que quiera, pues yo no me muevo de aquí. —Si es así, haga lo que quiera— terminó diciendo el Padre Porcheddu. Y sin más, se marchó.

En la noche del 23 de septiembre, Tomatis recibió la sotana de manos de [San] Juuan Don Bosco. Desde aquel momento cesaron las dudas sobre su vocación, a pesar de las contrariedades y disgustos que hubo de soportar.


MENSAJES DE MEDJUGORJE - 25 de abril de 2015


Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje 


Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.

Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.

(http://www.medjugorje.ws)


Mensaje 25 de abril de 2015
 

“Queridos hijos! También hoy estoy con ustedes para guiarlos hacia la salvación. Su alma está inquieta porque el espíritu está débil y cansado de todas las cosas terrenas. Ustedes, hijitos, pídanle al Espíritu Santo que Él los transfigure y los llene con su fuerza de fe y de esperanza, a fin de que estén firmes en esta lucha contra el mal. Yo estoy con ustedes e intercedo por ustedes ante mi Hijo Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”



SERVIDORES DEL SEÑOR - RAFAEL MESQUIDA CERDA, 70 AÑOS DE ACÓLITO EN LA SANTA MISA TRADICIONAL






Rafael ha sido acólito toda una vida. En éste reportaje nos cuenta como ya en su infancia aprendió a ser monaguillo y durante más de 70 años ha estado acolitando en las santas misas. Ejemplo de constancia y amor a Jesucristo Nuestro Señor en el Altar.


"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. Cap. LXXXV: La Consagración Del Mundo Al Espíritu Santo


Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo
a sus hijos predilectos.





LXXXV



LA CONSAGRACIÓN DEL MUNDO AL ESPÍRITU SANTO







Necesito esa reacción en los sacerdotes, obrada por el amor; y para conmover las fibras de los corazones sacerdotales, les he descubierto las de mi alma, las más íntimas, dolorosas y amorosas que en ella existen. Y ya responderán al llamamiento de amor, porque quiero perdonar, perfeccionar, santificar y salvar.

Hace mucho tiempo que vengo insinuando este mi deseo, de que se consagre el universo al Espíritu Santo, para que se derrame en la tierra como un segundo Pentecostés.  Entonces, cuando esto llegue, el mundo se espiritualizará con la unción santa de pureza y de amor con que lo bañará el Soplo vivificante y puro, el Purísimo Espíritu.

Barrerá este Soplo santo todas las impurezas en los corazones, y todos los errores en las inteligencias, que corresponden a su influjo; la faz del mundo se renovará, y todas las cosas se restaurarán e Mí.  Pero, sobre todo, mis sacerdotes serán los primeros en esa restauración universal; vendrá, sí, vendrá a glorificar a la unidad de la Iglesia, a la Trinidad.

Se rendirán muchas sectas ante la unidad divina de mi Iglesia, cesarán muchos cismas; el Concilio futuro tendrá y dará frutos de vida eterna; y la Iglesia única y verdadera cobijará a muchas naciones y extenderá sus alas para cobijar a todo el mundo y traerlo a su seno salvador.

No siempre la Iglesia ha de estar postergada Tendrá siempre enemigos y guerras y persecuciones hasta el fin de los siglos; pero tendrá treguas también, tendrá honrosos triunfos. Yo lo aseguro.

Pero he vinculado estos triunfos en una sola cosa: a la consumación transformante en la tierra de sus sacerdotes en Mí. 


Con esto vendrá el reinado del Espíritu Santo en las almas de mis sacerdotes, que es mi mismo Espíritu, y en las almas después y en las naciones y traerá la paz, por medio de la unidad en el amor, en la caridad.

Que pidan los fieles para que se apresure, para mi mayor gloria, esta santificación de mis sacerdotes en el Santificador único, esa evolución santa por el amor, ese ser todos de María, y todos para las almas en Mí para que Yo en ellos, en la tierra, alivie, edifique, perdone y salve.

La Redención fue una, pero su aplicación no tiene límites y se hará en favor de las almas por medio de mis sacerdotes santos, de mis sacerdotes otros Yo, todos caridad y celo y olvido propio santificarán así a las almas, sólo para glorificar a la Trinidad.

El impulso del cielo es fuerte, es impetuoso, es fecundo, es activo, porque viene del Espíritu Santo que todo lo impulsa con su gracia que santifica y transforma.

¡Cómo mi Corazón palpita y ansía esta época de transformación en Mí y de triunfo para mi Iglesia!  ¡Cómo mis ojos se empañan con lágrimas de emoción, de dicha, de triunfo, de gratitud para con mis amados sacerdotes!

¡Que no piensen en lo que fueron, si desgraciadamente no me han sido fieles: Yo soy el Buen Pastor, que no teman, que Yo soy Jesús, y todos, todos caben en el inmenso y amoroso seno de mi alma!  ¡Los amo tanto!

Fue, después de mi Madre, lo que más amé en la tierra, a mis Apóstoles; y en ellos vi ya a todos mis sacerdotes futuros, y en ellos los amé, y en Mí mismo los amo, porque son parte de mí mismo ser.  ¿Nos saben que mi Padre los ve como a Mí mismo y que los siento Yo como cosa Mía; como si fueran Conmigo un mismo cuerpo, una misma alma, un mismo corazón?

Si ahondaran mis sacerdotes en este pensamiento que es feliz realidad, si siquiera se percataran de ella, ¡ay! Jamás me ofenderían, y respetarían su cuerpo y todo su ser como si fuera el Mío, por esa unión íntima y amorosa con que mi padre los vinculó, como sacerdotes en el único Sacerdote, en el Sumo y Eterno y Verdadero Sacerdote.

No se dan cuenta muchos de mis sacerdotes que son otros Yo, y por esto no se preocupan de no lastimarme. No piensan, repito, que me ofenden dentro de Mí; que Conmigo, por decirlo así, ofenden a mi Padre y que hacen, en cierto sentido, que Yo mismo, Yo en ellos, contriste al Espíritu Santo todo amor, que formó y asiste en todas sus palpitaciones a mi Corazón de amor.

Todo esto lo quiero esclarecer e iluminar, lo quiero traer a la memoria y ¡ay! Reformar trayendo a las almas la verdad, para bien de mis sacerdotes y de mi Iglesia.

Son puntos olvidados, empolvados, que si acaso se ven, los ven como de lejos, con indiferencia y frialdad, sin pensar ni ahondar sus consecuencias.

Pero Yo, en mi infinita caridad para con mis sacerdotes, quiero verlos sin culpa y sin mancha, sino puros, limpios y santos; que se hagan el cargo, no solo de lo que se ve y se toca, sino de estas minuciosidades, si así pueden llamarse, que los hacen culpables y han lastimado años y más años la delicadeza y ternura de mi Corazón de amor.

Hasta lo más hondo, hasta lo más íntimo, quiero hacer la luz en el corazón de mis sacerdotes, para que reparen, para que expíen lo propio y lo de sus hermanos sacerdotes, para poder acercarme a ellos sin intermediarios, sin nada que estorbe a la perfecta unión de amor y de dolor, de completa y consumada transformación en Mí.

Yo me he prestado siempre a esto; pero ¡cuántas veces, me lastiman las indelicadezas de los Míos, su poca finura espiritual, que se conforma con lo puramente exterior, sin ahondar en esas regiones íntimas, sin sospechar siquiera que existen; antes bien, lastiman mi alma con ese contacto de lo menos puro, ¡y cuántas veces de lo manchado!

Ya quiero pulir esas almas que me pertenecen; y no por no sufrir Yo, sino por ellos, porque no acumulen, cuándo menos, purgatorio; porque las miradas con que mi Padre los mira a ellos en Mí, no encuentren mancha, sino que todos luz, todos limpieza, todos caridad, todos otros Yo, atraigan esas miradas de mi Padre, y Él se complazca contemplándolos”. 


"ESTAMOS EN LOS ÚLTIMOS TIEMPOS Y LA BESTIA ESTÁ TRABAJANDO FRENÉTICAMENTE"


(EL PADRE GABRIELE AMORTH)


"ISIS ES SATANÁS", SEÑALA EL EXORCISTA


Il Giornale/ Portaluz. "El Califato es Satanás". Son las palabras del conocido exorcista de Roma Gabriele Amorth, en una entrevista con Il Giornale de Italia donde habla del trasfondo real (espiritual) que en su opinión implican las agresiones del ISIS y los yihadistas, contra los cristianos.

El 4 de septiembre de 2013 en declaraciones al blog Stanze Vaticana, del canal de televisión italiano Tgcom24 ya había advertido que: “Estos que quieren la guerra en Siria son instrumentos del diablo”... “El Señor es un Dios de paz, quiere la paz, quiere el amor entre los hombres, quiere la solidaridad y la ayuda, de modo que el rico ayude al pobre. Y Satanás es quien quiere la muerte y la guerra”.

Pero ahora el exorcista de Roma ya no sólo los acusa de ser un “instrumento” de maldad. Es aún más radical. “El Califato es Satanás” afirma padre Amorth. Luego, para argumentar esta certeza con la cual, dijo, busca motivar a la acción espiritual del clero y feligreses católicos, comentó a Il Giorno:

"Las cosas suceden primero en la esfera espiritual, luego deviene su concreción en esta tierra. En el reino espiritual están sólo dos. El Espíritu Santo y el espíritu demoníaco. Aunque el mal se enmascare en diversos ámbitos… político, religioso, cultural, tiene una sola fuente que le inspira, el diablo. Como cristianos, combatimos a la bestia espiritualmente. Pero la política mundial que hoy parece carente de respuestas frente a la masacre de los cristianos deberá combatir al ISIS y lo hará de una manera diferente".

Luego el exorcista aunque cuestiona la acción de Occidente que en los últimos decenios ha renegado de su identidad cristiana“enviando todo por la borda...”, señala –dando un signo de esperanza- que es el propio demonio quien acusa su derrota:

"Él responde cuando lo interpelo. Repite que el mundo está en su poder, y aquí dice la verdad. Bíblicamente hablando, estamos en los últimos tiempos y la bestia está trabajando frenéticamente...".


FUENTE: catolicidad.com

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís