FRASES PARA SACERDOTES

"TODO LO QUE EL SACERDOTE VISTE, TIENE UNA BATALLA ESPIRITUAL". De: Marino Restrepo.

Una misa de campaña en medio de las bombas


Al césar lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así como este Santo sacerdote quiero decir que primero sirvamos a Dios y después, a los hombres.

¿POR QUÉ MAYO ES EL MES DE MARÍA?



Virgen María - Iglesia San Nicolás de Bari de Arraiján

Durante siglos la Iglesia Católica ha dedicado todo el mes de mayo para honrar a la Virgen María, la Madre de Dios. Aquí te explicamos por qué.

La costumbre nació en la antigua Grecia. El mes mayo era dedicado a Artemisa, la diosa de la fecundidad. Algo similar sucedía en la antigua Roma pues mayo era dedicado a Flora, la diosa de la vegetación. En aquella época celebraban los ludi florals o los juegos florales a finales de abril y pedían su intercesión.

En la época medieval abundaron costumbres similares, todo centrado en la llegada del buen tiempo y el alejamiento del invierno. El 1 de mayo era considerado como el apogeo de la primavera.

Durante este período, antes del siglo XII (doce), entró en vigor la tradición de Tricesimum o "La devoción de treinta días a María". Estas celebraciones se llevaban a cabo del 15 de agosto al 14 de septiembre y todavía puede observarse en algunas áreas.

La idea de un mes dedicado específicamente a María se remonta a los tiempos barrocos - siglo XVII (diecisiete)-. A pesar de que no siempre se llevó a cabo en mayo, el mes de María incluía treinta ejercicios espirituales diarios en honor a la Madre de Dios.

Fue en esta época que el mes de mayo y de María se combinaron, haciendo que esta celebración cuente con devociones especiales organizadas cada día durante todo el mes. Esta costumbre se extendió sobre todo durante el siglo XIX (diecinueve) y se practica hasta hoy.

Las formas en que María es honrada en mayo son tan variadas como las personas que la honran.

Es común que las parroquias tengan en mayo un rezo diario del Rosario y muchas erijan un altar especial con una estatua o imagen de María. Además, se trata de una larga tradición el coronar su estatua, una costumbre conocida como Coronación de Mayo.

A menudo, la corona está hecha de hermosas flores que representan la belleza y la virtud de María, y también es un recordatorio a los fieles para esforzarse en imitar sus virtudes. Esta coronación es en algunas áreas una gran celebración, y por lo general, se lleva a cabo fuera de la Misa.

Sin embargo, los altares y coronaciones en este mes no son solo cosas "de la parroquia". Podemos y debemos hacer lo mismo en nuestros hogares para participar más plenamente en la vida de la Iglesia.



Debemos darle un lugar especial a María no porque sea una tradición de larga data en la Iglesia o por las gracias especiales que se pueden obtener, sino porque María es nuestra Madre, la madre de todo el mundo y porque se preocupa por todos nosotros, intercediendo incluso en los asuntos más pequeños.

Por eso se merece todo un mes en su honor.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register.


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FUENTE: aciprensa.com

LA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN


Por Juan GustavoRuiz Ruiz 



La devoción, dice Santo Tomás de Aquino, "no es otra cosa que una voluntad pronta para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios”

María, por su gran poder de intercesión, consigue mayores gracias de Dios para vivir mejor nuestra vida cristiana.

La devoción, dice Santo Tomás de Aquino, "no es otra cosa que una voluntad pronta para entregarse a todo lo que pertenece al servicio de Dios” (S.Th. II?II, q.82, a.1). La devoción, pues, radica en la intimidad de] que se siente inclinado al servicio amoroso de quien le es superior, que en el caso que nos ocupa es la Madre de Dios y Madre de todos los hombres.

Cuando se acepta con fe y buena voluntad la primacía de Santa María sobre los Ángeles y los Santos, por ser la Madre de Dios y por su estrecha relación con los misterios de Cristo Redentor, se produce en los cristianos una actitud de veneración a María tal, que se manifiesta en un culto litúrgico lleno de respeto, en devoción personal recia y profunda, en prácticas de piedad que la Iglesia recomienda y bendice. Esto no entorpece el culto a Dios, sino que lo favorece e impulsa.



EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA Y LA AUTÉNTICA DEVOCIÓN A MARíA

El Concilio Vaticano II enseña que las diversas formas de piedad hacia la Madre de Dios, que la Iglesia ha aprobado dentro de los límites de la sana y ortodoxa doctrina, teniendo en cuenta las circunstancias de lugar y de tiempo, así como el carácter e idiosincracia de los fieles, hacen que, al honrar a la Madre, el Hijo sea más amado. Por ello recomienda también las prácticas de piedad marianas tradicionales, reconocidas por el Magisterio y admitidas por los Obispos de los lugares.

Su forma y duración variara para cada lugar y, con el correr del tiempo, hasta pueden derivar sus modos y esplendor; pero siempre, ya sean públicas o privadas, tenderán a honrar a nuestra Madre y a conseguir su intercesión poderosa. El culto de la Madre de Dios, a través de sus imágenes o cuadros, queda bien patente que es según el sentido que se le da en la Iglesia: No se venera la imagen o el cuadro como tal, sino a la persona representada.

El Concilio asimismo explica cuál debe ser la verdadera devoción a María: no un afecto estéril y pasajero, ni una vana credulidad, sino que la recta devoción a Santa María necesita de una fe viva, que lleva al amor y se traduce en imitación (cfr. Const. dogm. Lumen gentium, nn.66 y 67).

Con Juan Pablo II podemos decir: "Se trata aquí, no sólo de la doctrina de la fe, sino también de la vida de fe y, por tanto, de la auténtica espiritualidad mariana, a la par de la devoción corres pondiente, encuentra una fuente riquísima en la experiencia histórica de las personas y de las diversas comunidades cristianas, que viven en los diversos pueblos de la tierra" (Enc. Redemptoris Mater, n.48).


LOS FRUTOS DE LA DEVOCIÓN A MARÍA

Si el objeto último de la devoción a María es honrar a Dios y, con El y por El, a su Santísima Madre; el fruto que esa devo ción produce, hace que el hombre mismo se beneficie con tan pródigos y tiernos cuidados que tiene la Virgen María para con sus hijos.

Los frutos de la devoción a la Santísima Virgen son los siguientes:

a) Quienes la honran obtienen una mayor benevolencia de parte de María. Ella por su gran poder de intercesión, consigue mayores gracias de Dios para que vivan mejor su vida cristiana, conduciéndolos hasta las cimas de la santidad. Ella es la Reina de los santos

b) A los pecadores, que junto con el deseo de enmendarse la honran y se ponen bajo su protección, les alcanza la gracia de la conversión y no dejará de socorrerlos y de conducirlos a Dios. Ella es Refugio de los pecadores.

c) A quienes la invocan confiada y perseverantemente, María puede alcanzarles la gracia de la perseverancia final, don inestimable, como lo llama San Agustín. Y, por eso, le pedimos en el Ave María: "ruega por nosotros… en la hora de nuestra muerte". Ella es Auxilio de los moribundos.

d) Finalmente, si tenemos en cuenta que la devoción a María se deriva de la fe en la Encarnación redentora, a mayor fe, mayor devoción y, en consecuencia, se confirman en la Iglesia los fundamentos de la fe y se desvanecen las herejías. Santa María es Madre de la Iglesia.



LA DEVOCIÓN A MARÍA ES SEÑAL DE PREDESTINACIÓN

La verdadera devoción a la Virgen María se considera como señal cierta y signo de predestinación. La Iglesia ense ña esta consoladora verdad:

"Es muy constante entre los fieles la opinión, comprobada con larga experiencia, de que no perecerán eternamente los que tengan a la misma Virgen por Patrona" (Benedicto XV; Carta Apostólica Intersoladicia, 22?V?1918).

El Papa Pío XI claramente dejó escrito: "No puede sucumbir eternamente aquel a quien asistiere la Santísima Virgen, principalmente en el crítico momento de la muerte. Esta es la sentencia de los doctores de la Iglesia, de acuerdo con el sentir del pueblo cristiano" (Const. ApostólicaExplorata res est, 2?11?1923).

El Papa Pío XII dice: "Tenemos por cosa averiguada que, doquiera que la Santísima Madre de Dios es obsequiada con sincera y diligente piedad, allí no puede fallar la esperan za, de la salvación"« (Const. Apost. Sacro vergente anno, 7?VII 1952).

Los testimonios de la Tradición cristiana son abundantísimo y prueban a lo largo de la historia la convicción de la Iglesia en esta consoladora creencia.

En los primeros siglos San Ireneo afirma: "María ha sido constituída causa de salvación para todo el género humano" (Adversus haereses, 3,22). San Anselmo escribía: "Así como es imposible que se salve quien no es devoto de María, ni implora su protección, así es imposible que se condenen los que se encomiendan a la Virgen y son mirados por Ella con amor" (Opus, PL. 145, 163).

La certeza de la salvación eterna – fruto de la auténtica devoción a María – es una seguridad de tipo moral, es decir, fortalece la Esperanza teologal. Se deriva, de una parte, de la estrecha vinculación de María con su Hijo y, de otra, del amor materno de María hacia sus hijos, que le impulsa a concederles las gracias necesarias para su salvación y, en concreto, la gracia de la perseverancia final en el bien. Por tanto, no es señal infalible de predestinación, ya que esta sólo puede conocerse por una especial gracia y revelación de Dios (cfr. Conc. de Trento, DZ.805).

Invocar e imitar a María son los dos elementos esenciales de la auténtica devoción mariana; por ello, la devoción lleva a la invocación y ésta será sincera si lleva a la imitación – al esfuerzo – de seguir los ejemplos de María. Por tanto, no es señal para aquellos que muy poco se preocupan de cumplir los mandamientos divinos o de recurrir a los Sacramentos.


LAS PRÁCTICAS DE DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

La unión con Dios en el Cielo es la meta del hombre; por ello el hombre de fe acepta en el camino de su vida como venido de las manos de Dios las penas y las alegrías, las cosas que nos hacen sufrir y las que nos suponen dicha y, aun la muerte misma. Sin embargo, en ese camino, áspero y arduo a veces, terso y lleno de dulzura otros, hay también un atajo ?senda que abrevia y facilita el camino? que es María. El Pueblo cristiano, "por inspiración sin duda del Espíritu Santo, ha tenido siempre esta intuición divina: es más fácil llegar a Dios a través de su Madre" (F. Fernández Carvajal, Antología de textos, Editorial Palabra, p.1487).

"Ella es tu Madre y tú eres su hijo; te quiere como si fueras el hijo único suyo en este mundo. Trátala en consecuencia: cuéntale todo lo que te pasa, hónrala, quiérela. Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces.

Te aseguro que, si emprendes este camino, encontrarás enseguida todo el amor de Cristo: y te verás metido en esa vida inefable de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Sacarás fuerzas para cumplir acabadamente la Voluntad de Dios, te llenarás de deseos de servir a todos los hombres. Serás el cristiano que a veces sueñas ser: lleno de obras de caridad y de justicia, alegre y fuerte, comprensivo con los demás y exigente contigo mismo.

Ese, y no otro, es el temple de nuestra fe. Acudamos a Santa María, que Ella nos acompañará con un andar firme y constante." San Josemaría Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, n.293).


Origen de las devociones marianas

Desde los primeros siglos de la Iglesia comenzaron a surgir devociones marianas, que el pueblo cristiano, con su repe tición en tan diversos países y circunstancias, fue plasmándolas en formas y costumbres que posteriormente la Iglesia recogió en la Liturgia y aprobó en su Magisterio. De ellas hay algunas que se limitan a grupos, o países, o a determinadas épocas. Otras son universales y se viven por todos aquellos que quieren honrar a Nuestra Señora como "se ha hecho siempre, por todos y en todas partes" (San Vicente de Lerins, Commonitorio).

Sería interminable la enumeración de las diversas formas en que, a lo largo de los siglos, las almas enamoradas de María han cristalizado su cariño y devoción por Ella; por eso la Iglesia exclama con toda propiedad: de María "numquam satis", nunca será suficiente lo que podamos decir de Ella al contemplar sus privilegios, como tampoco se saciará nunca el corazón de sus hijos al expresar de ni¡] maneras diversas su gratitud y reconocimiento filial.



LAS DEVOCIONES MARIANAS MAS DESTACADAS

a) Las fiestas de la Virgen

En primer lugar está la participación interior -con oración y consideraciones personales- y la exterior -con asistencia a los actos de culto?- de las diversas fiestas que, a lo largo del año, dedica la Iglesia para honrar a la Santísima Virgen. En ellas se le alaba por algún misterio de su vida: Madre de Dios, Inmaculada, la Asunción; o por algún título con lo que la Iglesia nos la presenta por alguna actuación en favor de los hombres: como Reina, como Mediadora, como la Virgen Dolorosa, o Nuestra Señora del Rosario; por su manifestación singular en algún lugar donde se le venera: en Fátima, en Lourdes, el Pilar, Loreto, en la Villa de Guadalupe (México), etc.

b) El Santo Rosario

Pocas devociones son tan gratas a María como el Santo Rosario, recomendada por los Romanos Pontífices con tanta insistencia. Innumerables son las gracias que han recibido los fieles a través de esta oración, ya sea recitada en común o personalmente. Además, es conveniente recordar que, al igual que otras prácticas de piedad, el Santo Rosario está favorecido con indulgencias: parcial, si se reza privadamente o plenaria si se hace en familia.

La doctrina sobre las Indulgencias se encuentra en la Constitución Apostólica Indulgentiarim doctrina de Pablo VI (1967); en el manual de indulgencias actuales, el Enchiridion (1968) y, en el Código de Derecho Canónico (1983), cc.992 a 997.

Indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal debida por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que el fiel, dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones, consigue por mediación de la Iglesia, la cual como administradora de la Redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los Santos" (Código de Derecho Canónico, c.992).

Los requisitos para lucrar indulgencias parciales (remisión parcial de la pena temporal) son: a) Ser sujeto capaz: ser bautiza do, no excomulgado y, estar en estado de gracia; b) cumplir los requisitos generales: tener intención de ganarlas y realizar la obra prescrita; c) cumplir los requisitos particulares: tener el corazón contrito. Para lucrar las indulgencias plenarias (remisión plena de la pena temporal), además de las anteriores, requeridas para la indulgencia parcial, son: confesión, comunión, oración por las intenciones del Romano Pontífice y, excluir todo afecto al pecado, incluso venial.

"Vuestro Rosario -decía el Papa Pablo VI-, es una esca lera, y vosotros la subís en común, escalón por escalón, acercándoos al encuentro con la Señora, que quiere decir al encuentro con Cristo. Porque ésta es una de las características del Rosario, la más importante y la más hermosa de todas; una devoción que, a través de la Virgen, nos lleva a Cristo. Cristo es el término de esta larga y repetida invocación a María (Alocución, 10?V?64).

Repetir el Ave María y las demás oraciones no cansa si se pone esfuerzo y amor. "Vivir esa oración maravillosa que es el Santo Rosario, en el que el alma no se cansa de decir siempre las mismas cosas, como no se cansan los enamorados cuando se quieren y en el que se aprende a revivir los momentos centrales de la vida del Señor" Josemaría Escrivá de Balaguer, Es Cristo que pasa, n.164).

c) El Angelus

El Angelus es el recuerdo del encuentro del Ángel con Nuestra Madre, en el cual le anunció su divina maternidad. Recitarlo todos los días a las doce o en la media tarde, con pausa y atención, nos traerá la presencia de la Señora y el agradecimiento por su respuesta. Como es una práctica bre ve, que suele tenerse en medio del trabajo y las ocupaciones del día, conviene recoger nuestro pensamiento con intensidad, ponerlo en Nuestra Señora, recitarlo sin prisa y de memoria y aprovechar para renovar el ofrecimiento de nuestro trabajo y de nuestro amor a la Virgen. En el tiempo pascual se reza el Regina coeli.

d) El Escapulario de la Virgen del Carmen

Llevar el Escapulario de la Virgen del Carmen o alguna otra medalla es señal de fe en su intercesión poderosa y símbolo de nuestra alianza con Ella. El uso del escapulario del Carmen ha de ir acompañado de una disposición consciente y devota, a la par de unas prácticas de piedad marianas que pueden reducirse -si no se llegó a otras más largas- a las tres Ave marías de la noche. En la ceremonia de imposición, el sacerdote recuerda que se debe recibir "impetrando a la Santísima Virgen que, con su gracia ?de Dios?, lo lleves sin pecado, te defienda de toda adversidad y te conduzca a la vida eterna" (S.C.R., 24?VII?1968, Elenchum Ritum, CELAM, p.249).

El origen del Escapulario de N. S. del Carmen se remonta al año 1251, fecha en que se apareció la Virgen a San Simón Stock, inglés, a quien dijo: "Recibe, queridísimo hijo, este esca pulario en prenda de mi alianza y como privilegio para tí y para todos los que lo usen. El que muera vistiendo éste hábito no padecerá el fuego eterno". Más tarde, en una aparición al Papa Juan ?XXII, mandó que se hiciera saber a cuantos llevasen el Escapulario "que saldrían del Purgatorio el sábado siguiente a su muerte" (Privilegio sabatino).

Nota: El fiel que por primera vez lleva el Escapulario, debe recibirlo con imposición y bendición hechas por el sacerdote. Al reponer el Escapulario, por pérdida o destrucción, basta la bendición de cualquier sacerdote. El Escapulario de tela puede cambiarse por una medalla escapulario de metal con la condi ción que ésta tenga en una cara la imagen de N.S. Jesucristo y, en la otra, la imagen de la Santísima Virgen.

e) Las tres Aves Marías

No acostarnos nunca sin rezar con devoción tres veces el Avemaría, es costumbre que puede valernos para que nuestros últimos pensamientos vayan hacia María que vela nuestro sueño y, con su poder, puede alejarnos al enemigo de nuestra alma y de nuestro cuerpo. Repetimos pausadamente y con devoción las palabras que fueron pronunciadas por el Arcángel Gabriel y por Santa Isabel, y por las palabras del "Santa María" que le compuso, con veneración la Iglesia.

Es muy recomendable rezar de rodillas las tres Avemarías cada noche? al acostarse y, cada mañana al levantarse, añadiendo al final esta breve oración: "¡Oh María, por vuestra pura e Inmaculada Concepción, haced puro mi cuerpo y santa el alma mía!" (San Alfonso María de Ligorio).

f) El sábado, día de la Virgen

El sábado es tradicionalmente en la Iglesia el día de la semana que se dedica a la Virgen, y en él podemos manifes tarle de modo más intenso nuestro cariño, estando más pen dientes de Ella a través de jaculatorias, miradas a las imágenes ?se le pueden poner flores frescas ese día a sus imágenes?, recitando las oraciones tradicionales como son el "Acordaos", "Oh Señora mía", y especialmente la Salve, que nos ayudará a vivir lo que dice Camino en el punto 276: "Si te acostumbras, siquiera una vez por semana, a buscar la unión con María para ir a Jesús, verás cómo tienes más presencia de Dios" (Josemaría Escrivá de Balaguer).

g) La consagración a María

Un medio eficaz para vivir fielmente los compromisos 1 Bautismo (cfr. Juan Pablo 11, Enc. Redemptoris Mater, n.48) la consagración a María, que puede hacerse de dos formas: considerando a María como Reina (consagración de esclavitud mariana) o bien, como Madre (de piedad filial mariana). modo de ejemplo, señalamos las compuestas por: San Luis María Grignon de Montfort (cfr. Tratado de la verdadera devoción a la Virgen) y, San Alfonso María de Ligorio (cfr. Las glorias de María).

h) Otras prácticas de piedad marianas

Las romerías o peregrinaciones a Santuarios o ermitas dedicados a la Virgen.

Las Romerías o peregrinaciones pueden hacerse de maneras muy diversas: sea en grupos muy numerosos y recorriendo grandes distancias, bien en pequeños grupos y haciendo un recorrido corto.

Una manera que puede ser muy práctica es la siguiente: dirigirse a pié hacia algún Santuario, ermita, etc., dedicado a la Virgen, en grupos de dos o tres personas; caminar hacia el lugar, al menos, la duración del rezo de los cinco primeros misterios del Rosario. En el lugar mismo rezar otros cinco misterios incluyendo las letanías y volver caminando, al me nos la distancia de otros cinco misterios. De esta forma se rezan y meditan los quince misterios que forman la corona o rezo completo del Santo Rosario. Se aconseja que en estas ocasiones no se tome ningún refrigerio como un pequeño detalle de sacrificio en honor de Santa María.

El mes de mayo, está dedicado a honrar a María. Su origen remonta, en España, a San Alfonso X el Sabio (siglo XIII). este tiempo los niños suelen ofrecer flores a María, los adultos acostumbran hacer algún sacrificio diario, rezar el Rosario en familia, etc., y todos los fieles procurarán acercarse al Sacramento de la Penitencia para reconciliarse con Dios y tener su alma limpia como la de la Virgen.

El mes de octubre está dedicado a rezar el Santo Rosario, costumbre que surge en el siglo XIX con ocasión de las aparicio nes de Nuestra Señora de Lourdes, y que el Papa León XIII lo extiende a toda la Iglesia. En particular, se ha de promover el rezo de] Rosario en familia pues, como enseña la Iglesia, la familia que reza unida permanece unida.

Las miradas a las imágenes de la Virgen, que se encuentran en las habitaciones, calles, iglesias… y que van acompañadas con el afecto del corazón o una jaculatoria -pequeña frase de amor- en el interior de nuestra mente, con verdaderos votos de fe y amor, confianza y cariño con nuestra Madre.


FUENTE:  encuentra.com/


MARÍA SANTÍSIMA ES MADRE DE LA IGLESIA




El título de Madre de la Iglesia expresa una verdadera maternidad eclesial y es consecuencia del hecho mismo de la Encarnación.

María es Madre de la Iglesia. Titulo tan familiar entre los cristianos. Pero ¿cuándo fue proclamado?, ¿cuál es su significado?, ¿qué consecuencias tiene para la vida de la Iglesia y de los fieles?


PROCLAMACIÓN DE ESTE GLORIOSO TÍTULO

El título de María, como Madre de la iglesia, ha sido proclamado solemnemente el 21 de noviembre de 1964 por el Papa Pablo VI en los siguientes términos:

“… así, pues, para gloria de la Virgen y consuelo nuestro, Nos proclamamos a María Santísima Madre de la Iglesia, es decir, Madre de todo el Pueblo de Dios, tanto de los fieles como de los Pastores, que la llaman Madre amorosa; y queremos que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título" (A.A.S. 56 (1964) 1015).

Con anterioridad, el Papa Pío XII ya se expresaba sobre este particular en su Enc. Mystici Corporis, año 1943 (cfr. DZ.2291); y recientemente S.S. Juan Pablo II vuelve sobre el tema, en su Enc. Redemptoris Mater (1987, nn.42,47 y passim).



SIGNIFICADO DOCTRINAL


El título de Madre de la Iglesia

El título de Madre de la Iglesia expresa una verdadera maternidad eclesial y es consecuencia del hecho mismo de la Encarnación. En efecto, si por la Encarnación se crea una unión vital entre Cristo y los fieles, por el mismo motivo se crea una unión vital entre María y la Iglesia. La razón de ello radica en que la Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo; la Cabeza es Cristo, y su cuerpo son los fieles, miembros de la Iglesia.

María, por ser Madre de Cristo?Cabeza, es también Madre de todo el Cuerpo, en virtud de que ese Cuerpo forma una Persona Mística con el Cristo único, el Hijo de María. En resumen, María por ser Madre de Cristo es, a la vez, Madre de los miembros del Cuerpo Místico que es la Iglesia.

Como decía San León Magno: "Natalis Capitis, natalis corpo ris". Así pues, el fundamento de esta título se desprende de la unión hipostática como gracia capital (cfr. Anastasio Grana dos, El misterio de la Iglesia en el Concilio Vaticano II, Patmos, n.122, Madrid, 1965, pp.490 ss).


La Iglesia como casa o familia de Dios

Para comprender mejor este nuevo título de María, den tro de los diversos nombres que se utilizan para describir la naturaleza de la Iglesia, la expresión Casa de Dios (cfr. Cone. Vat. II, Const. dogm. Lumen gentium, n.6), resulta particular mente apta.

Así, la Iglesia es contemplada como "Casa de Dios"" (1 Tim. 3.15) donde habita la "familia" de Dios, "habitación de Dios en el espíritu" (Ef. 2,19.22). Toda familia tiene una madre, y en la familia de los hijos de Dios esa Madre es María, de ahí que con propiedad pueda llamarse "Madre de la Iglesia".

En una familia la madre tiene tres cometidos:

a) es esposa de su esposo;

b) es madre de sus hijos y,

c) es la que cuida de todos los que de una manera u otra pertenecen a la familia.

En la Virgen Madre se dan cumplidamente estos tres aspectos:

a) es Esposa del Espíritu Santo, Vivificador de la Iglesia;

b) es Madre de Cristo y, por ello, es Madre espiritual de todos los cristianos y,

c) con cariño maternal cuida de todo y de todos sus hijos (cfr. Anastasio Granados, o.c., p.492).



CONSECUENCIAS PARA LA VIDA DE LA IGLESIA Y DE LOS FIELES

María es tipo y modelo de la Iglesia

María Santísima es tipo de la Iglesia en el orden de la fe, de la caridad y de la perfecta unión con Cristo (cfr. Juan Pablo II, Enc. Redemptoris Mater, n.42). Es modelo porque vivió las virtudes con ejemplaridad suprema. Por ello, la Iglesia imita a la Madre de su Señor que conservó la fe íntegra, la sólida esperanza y la sincera caridad (cfr. Ibidem, n.44).


Dimensión mariana en la vida de los fieles

a) El cristiano, en virtud de su relación filial, procura imitar aquella caridad materna con la que la Madre del Redentor cuida de los hermanos de su Hijo: con el testimonio del ejemplo, con su ardiente acción apostólica y con el culto especial que tributa a la Virgen.

b) En particular la mujer, al mirar a María, encuentra en Ella el secreto para vivir dignamente su feminidad y para llevar a cabo su verdadera promoción (cfr. Ibidem_, n.46).


"A la luz de María, la Iglesia lee en el rostro de la mujer los reflejos de una belleza, que es reflejo de los más altos sentimientos, de que es capaz el corazón humano: la oblación total del amor, la fuerza que sabe resistir a los más grandes dolores, la fidelidad sin límites, la laboriosidad infatigable y la capacidad de conjugar la intuición penetrante con la palabra de apoyo y de estímulo" (Ibidem, n.46).


FUENTE: encuentra.com/

SALVAR UN ALMA POR CADA LATIDO DE VUESTRO CORAZON


SI ME PEDÍS SALVAR UN ALMA POR CADA LATIDO DE VUESTRO CORAZÓN OS LO CONCEDO A QUIEN ME LO PIDA.

Como pedir esta gracia


En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen.


Acto de contrición.


OH JESUS: …YO OS PIDO ME CONCEDAIS LA GRACIA DE SALVAR UN ALMA POR CADA LATIDO DE MI CORAZÓN UNIDO A LOS LATIDOS DEL VUESTRO Y A LOS DEL CORAZÓN INMACULADO DE VUESTRA SANTÍSIMA MADRE,

OS LO SUPLICO POR VUESTRA PRECIOSA SANGRE Y VUESTRA DIVINA MISERICORDIA-.


(esta gracia es valida por 24 horas. Procure hacerlo todos los días. Mensaje dado a los siervos del divino amor año 1976.


Acto de consagración al corazón amantisimo de Jesús.

JESUS YO DESEO CONSAGRARME A VUESTRO CORAZÓN AMANTISIMO Y ACEPTO DAROS MI VOLUNTAD RECIBIENDO EN CAMBIO LA VUESTRA PARA QUE ASÍ LLEGUE A REINAR MI PADRE CELESTIAL Y QUE EL ESPÍRITU SANTO ME ILUMINE JUNTO CON MI MADRE SANTÍSIMA Y LE SEA YO FIEL EN CADA MOMENTO DE MI VIDA, Y PERSEVERE HASTA MI MUERTE. AMEN.


FUENTE: angelicapajares.wordpress.com


13 COSAS QUE TAL VEZ NO SABÍAS DEL DIABLO Y SUS DEMONIOS, SEGÚN EXORCISTA FORTEA





El reconocido exorcista P. José Antonio Fortea en su “Summa Daemoniaca” menciona un gran conjunto de cuestiones relativas al demonio que es importante que todo cristiano lo tome en cuenta para el combate espiritual por alcanzar el cielo. Aquí 13 cosas que tal vez no sabías del diablo y sus demonios.


1.- El enemigo tiene varios nombres

En el Antiguo Testamento se le llama “Satán” que significaría “adversario, enemigo, opositor”. Asimismo, en el Nuevo Testamento se le nombra como “Diablo”, que viene del verbo griego “diaballo” (acusar). En cambio la palabra demonio, del griego “daimon” (genio), es usado para designar a seres espirituales malignos.

Lucifer es un nombre que no está en las Sagradas Escrituras y que significa “estrella de la mañana” o “el que lleva la luz”. Lo cual “recuerda la pena tan grande que es que siendo tan bello, cayera”, indica el P, Fortea. Sin embargo, el presbítero sigue la misma idea de otro renombrado exorcista, P. Gabriele Amorth, quien considera que Lucifer es el nombre propio del segundo demonio en importancia en la jerarquía demoníaca.


2.- La gran prueba

Todos los ángeles al ser creaos por Dios, sabían que Él era su creador, pero pasaron por una prueba “antes de la visión de la esencia de la Divinidad”. A modo de comparación, el sacerdote explica que sería como decir que “veían a Dios como una luz, que le oían como una voz majestuosa y santa, pero que su rostro seguía sin desvelarse”.

“En esa prueba unos obedecieron, otros desobedecieron. Los que desobedecieron de forma irreversible se transformaron en demonios. Ellos mismos se transformaron en lo que son. Nadie les hizo así”.


3.- La batalla en el cielo fue intelectual

Al respecto, el exorcista indica que los ángeles desobedientes empezaron a odiar a Dios y a verlo como una cadena que oprimía su libertad. La batalla entre Miguel y Lucifer, cada uno con sus ángeles, no fue con armas, ya que no tienen cuerpo, “las únicas armas que pueden blandir son los argumentos intelectuales”, explica.

“Unos se hicieron más soberbios, otros no tanto. Cada ángel rebelde fue deformándose más y más, cada uno en unos pecados específicos. Así como, por el contrario, los ángeles fieles se fueron santificando progresivamente. Unos ángeles se santificaron más en una virtud otros en otra… los ángeles fueron admitidos a la presencia divina, y a los demonios se les dejó que se alejaran”.


4.- La razón de su rebeldía

Sólo en este punto se toma como referencia el libro “Historia del Mundo Angélico”, también del P. Fortea. Allí sugiere, a modo de novela, que la prueba por la que habrían pasado los ángeles es la revelación que les hizo Dios sobre crear el mundo material con la humanidad, que Él se haría hombre para salvar a los pecadores y que nacería de una mujer, la cual sería la reina de los ángeles.

Lucifer no pudo soportar esta idea, creía que él debería engendrarlo al ser la “obra maestra” del Creador. Más adelante con otros ángeles acusaron que Dios estaba equivocado y se rebelaron por completo. Los ángeles que acataron la voluntad de Dios se postraron a adorar a su creador, aún sin ver todavía su esencia. Mientras que los rebeldes se alejaron del amor de Dios.


5.- Son seres espirituales

“Un demonio es un ser espiritual de naturaleza angélica condenado eternamente”. Es decir, no tienen cuerpo, no sienten inclinación a ningún pecado que se cometa con el cuerpo, pero pueden tentar a los hombres a pecar en esas materias. Comprenden esos pecados de un modo meramente intelectual y sus faltas son sólo espirituales.

En este sentido el exorcista precisa que Satán “sigue siendo un bellísimo ángel en su naturaleza, aunque repugnante en su aspecto moral… Su ser personal se ha deformado, pero su naturaleza permanece y permanecerá intacta haga lo que haga. Dado que ambas cosas son inseparables, él auténticamente es un monstruo, un ser deforme, alguien que produce repugnancia y aversión”.


6.- Entre los demonios también hay tiempo

Su tiempo no es material como el de los humanos, sino que es un tiempo propio de los espíritus, que es llamado “evo” (“aevum” en latín) y que es la sucesión de actos de entendimiento y voluntad en un ser espiritual.

El Creador, en cambio, vive en un eterno presente. “Sólo en Él no hay sucesión de tiempo de ninguna clase. En Él no ha transcurrido nunca ni un solo segundo, ni un solo antes ni después. La eternidad de Dios es cualitativamente distinta de la eternidad del tiempo material (con un principio, pero sin final) y de la eternidad del evo (también con un principio, también sin final)”, puntualiza Fortea.


7.- Sufren al considerar a Dios

Cada ángel caído “en el conocer encuentra placer, pero también sufrimiento. Sufre cada vez que ese conocimiento le lleva a considerar a Dios. Y el demonio percibe continuamente el orden y la gloria del Creador en todas las cosas. Hasta en las cosas aparentemente más neutras, él encuentra el reflejo y el recuerdo de los atributos divinos”.

Sin embargo, el exorcista plantea que “el demonio no está siempre en cada instante sufriendo. Muchas veces simplemente piensa. Sólo sufre en ciertos momentos, cuando se acuerda de Dios, cuando se vuelve a hacer consciente de su miserable estado, de su separación de Dios”.


8.- No conocen el futuro, ni pueden leer los pensamientos

Los demonios no ven el futuro, pero con su inteligencia muy superior a la del ser humano pueden deducir por sus causas algunas cosas que sucederán. No saben lo que uno decidirá porque “la libertad humana es el gran factor de indeterminación en sus previsiones”, sostiene el P. Fortea.

“Los demonios pueden tentarnos pero no pueden leer nuestros pensamientos. Aunque dada su gran inteligencia pueden conjeturar lo que pensamos. Al ser seres más inteligentes que nosotros, deducen muchas más cosas y con más seguridad con muy pocos signos externos que lo que deduciríamos nosotros. Pero siempre hay que recordar que ellos están fuera de nuestra alma, sólo Dios puede leer nuestra alma”.


FUENTE: www.aciprensa.com

LA ESCALA ESPIRITUAL SAN CLÍMACO - PARTE 15


"LA ESCALERA DEL DIVINO ASCENSO"
DE SAN JUAN CLÍMACO




"Escala al Paraíso"
(Scala Paradisi, o Escala Espiritual)
Juan Clímaco.


Basada en la edición del Obispo Alejandro (Mileant)
Corrección e introducción: Rolando Castillo




Decimoctavo Escalón: del Sueño, de la Oración en Comunidad.

1. El sueño es el reparar las fuerzas de la naturaleza, es imagen de la muerte y descanso de los sentidos. El sueño es uno, pero tiene diversas razones. A veces procede de la naturaleza, otras del hartazgo, de la concuspicencia, y a veces también de los excesivos ayunos, pues la carne fatigada busca olvido en el sueño.

2. Así como los que beben mucho han de vencer poco a poco esta costumbre, lo mismo deben hacer los que acostumbran a dormir mucho. Por eso al entrar en la religión, los principiantes deben luchar contra esta pasión, pues es difícil curar tal hábito.

3. Prestemos atención, y notaremos que al oír la señal de la trompeta celestial llamando a las oraciones matinales, los monjes se reúnen visiblemente; pero los demonios se reúnen invisiblemente; algunos de ellos se colocan al lado de nuestra cama y nos incitan a reposar un poco más. "Espera — nos dicen — a que acaben y podrás ir a la iglesia." Otros se ocupan de llenarnos de sueño cuando entramos en oración; otros nos traen dolores de estómago para distraernos; otros nos mueven a hablar en la iglesia; otros nos llenan de pensamientos vergonzosos; otros hacen que nos reclinemos contra la pared y a bostezar a menudo; otros nos mueven a risa en la oración; otros nos incitan a orar apresuradamente y otros a decirlas muy lentamente — no por devoción sino por el deleite que dan — , y pegándose a nuestra boca, de tal modo la cierran, que apenas la podemos abrir.

El que piensa que está en presencia de Dios y ora con verdadero sentimiento, se mantendrá inmóvil como una columna, y ninguno de los demonios de los que hemos hablado podrá escarnecerlo.

4. El verdadero obediente es ennoblecido por Dios cuando llega a la oración, y allí es maravillosamente consolado; antes de orar se prepara como un luchador para resistir pensamientos extraños, y en mérito a ello encendido y abrazado en Su amor.

5. A todos les es posible orar en comunidad; muchos prefieren hacerlo con un solo compañero animado del mismo espíritu, pero la oración solitaria es para muy pocos.

6. Cuando cantes en el coro te será imposible ofrecer una oración libre de otros pensamientos. Pero ocupa tu pensamiento en las palabras que se cantan y di una oración en espera del verso que sigue.

7. No mezcles el tiempo de la oración con otra ocupación. Da a cada cosa su tiempo. Esto es lo que el ángel enseñó al gran Antonio.


8. Como la fragua depura el oro, así la práctica de la oración descubre el celo y el amor de los monjes para con Dios.

MENSAJES DE MEDJUGORJE -


Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje 


Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.


Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.


(http://www.medjugorje.ws)


Mensaje 2 de mayo de 2016 - Aparición a Mirjana

“Hijos míos, mi Corazón materno desea vuestra sincera conversión y fe firme para que podáis transmitir el amor y la paz a todos aquellos que os rodean. Pero, hijos míos, no lo olvidéis: cada uno de vosotros es un mundo único ante el Padre Celestial; por eso, permitid que la obra incesante del Espíritu Santo actúe en vosotros. Sed, hijos míos, espiritualmente puros. En la espiritualidad está la belleza: todo lo que es espiritual está vivo y es muy hermoso. No olvidéis que en la Eucaristía, que es el corazón de la fe, mi Hijo está siempre con vosotros, viene a vosotros y parte el pan con vosotros porque, hijos míos, Él ha muerto por vosotros, ha resucitado y viene nuevamente. Estas palabras mías vosotros las conocéis porque son la verdad y la verdad no cambia; solo que muchos hijos míos la han olvidado. Hijos míos, mis palabras no son ni antiguas ni nuevas, son eternas. Por eso os invito, hijos míos, a mirar bien los signos de los tiempos, a recoger las cruces despedazadas y a ser apóstoles de la Revelación. ¡Os doy las gracias! ”


Mensaje 25 de abril de 2016

“Queridos hijos! Mi Corazón Inmaculado sangra al mirarlos a ustedes en el pecado y en hábitos pecaminosos. Los estoy llamando: regresen a Dios y a la oración para que sean felices en la Tierra. Dios los llama a través de mí para que sus corazones sean esperanza y alegría para todos los que están lejos. Que mi llamado sea un bálsamo para el alma y el corazón a fin de que glorifiquen a Dios Creador, que los ama y los llama a la eternidad. Hijitos, la vida es breve, aprovechen este tiempo para hacer el bien. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”



EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís