FRASES PARA SACERDOTES

Los votos son para cumplirlos.

Un sacerdote que no busca la santidad es una vocación perdida.

De: Marino Restrepo.

CONSEJO DE MONSEÑOR MARINI A LOS COROS




Cinco consejos de Mons. Guido Marini a los coros.

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN


Nuestra Señora del Carmen



| Publicación original de EWTN

 Monte Carmelo

El Carmelo es una cadena montañosa de Israel que, partiendo de la región de Samaria, acaba por hundirse en el Mar Mediterráneo, cerca del puerto de Haifa.

Esta altura tiene un encanto peculiar. Es diferente del Monte Nebo, en Jordania, del macizo del Sinaí y del Monte de los Olivos en Jerusalén. 

Todas las montañas palestinas tienen sus recuerdos teofánicos (es decir de las manifestaciones de Dios), que las convierten en cumbres sagradas y místicas. Pero ninguna tan sugestiva como el Monte Carmelo. ¿Por qué San Juan de la Cruz lo tomó como el símbolo de la ascensión mística? Seguramente se le sugirió el nombre de su propia Orden Carmelitana. Pero sin duda había alguna intención más profunda que la hacía simpatizar con el misterio de la sagrada montaña del profeta Elías.

Una tradición piadosa sostiene que, desde los días de los profetas Elías y Eliseo, hubo en aquella zona hombres de oración que vivían en soledad la búsqueda de Dios. En el período de los Cruzados surgió entre los cristianos el deseo de vivir sobre aquella montaña de vida de entrega al Señor. Así surgió en el Carmelo la vida carmelita. El convento del Monte Carmelo tiene un nombre evocador: "Stella Maris" (Estrella del Mar). Es un hermoso edificio cuadrangular a 500 metros de altura sobre el nivel del Mar Mediterráno en la ciudad de Haifa.

El centro del convento lo ocupa el santuario de la Virgen del Carmen. En el altar mayor de esta hermosa iglesia en cruz griega se venera la estatua de la Virgen del Carmen, obra de un escultor italiano en 1836.

Debajo del altar se ve la gruta del profeta Elías. Según la tradición, éste era el lugar donde se refugiaba el profeta. Una estatua recuerda al celoso defensor de la religión de Yahwéh.

Nos cuentan los Padres Carmelitas que no ha sido fácil la permanencia católica sobre esta montaña. Bien es verdad que, en la época de los Cruzados, el patriarca latino de Jerusalén, San Alberto, pudo dar a los ermitaños del Monte Carmelo una regla religiosa el año 1212. Se cuenta que el carmelita San Simón Stock pasó por aquí antes de su célebre visión del escapulario carmelita. 

También subió en peregrinación a esta santa montaña el rey San Luis de Francia en el año 1254 en acción de gracias por haberse salvado de un naufragio. 

Con la caída de la ciudad de San Juan de Acre en 1291 vino la persecusión árabe que causó el martirio de no pocos religiosos. Después de una larga interrupción de la vida monacal en la montaña que dio ocasión para la expansión del ideal carmelitano por el Occidente, regresaron los religiosos del Carmen al Monte Carmelo por el siglo XVII.

La estrella del Mar

Los marineros antes de la edad de la electrónica confiaban su rumbo a las estrellas. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar

Los Carmelitas y la Virgen del Carmen se difunden por Europa

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir la que desde tiempos remotos allí se le venera. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Llegaron incluso a llamárseles: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella a Cristo.

El Escapulario Carmelita

Los signos en la vida humana y cristiana 
Vivimos en un mundo con cantidad de realidades tomadas como símbolo: el rayo de luz, la llama de fuego, el agua que brota... En la vida de cada día existe también gestos que expresan y simbolizan valores más profundos: como el compartir la comida (signo de amistad), el ponerse en fila para una manifestación (signo de solidariedad), el estar todos en pie (respeto).

Como hombres tenemos necesidad de signos o símbolos que nos ayuden a entender y vivir. 

Como cristianos tenemos a Jesús, el gran don y al mismo tiempo signo eterno del amor del Padre. El estableció la Iglesia, ella misma como signo e instrumento de su amor. E incluso utilizó pan, vino, agua para remontarnos a realidades superiores que no vemos ni tocamos: constituyó signos capaces para dárnoslas verdaderamente, es decir los Sacramentos. 

En la celebración de los Sacramentos los símbolos (agua, aceite, pan, imposición de las manos, anillos) expresan y operan una comunicación con Dios, que se hace presente a través de tales cosas concretas y cotidianas. 

Además de los signos litúrgicos, existen en la Iglesia otros signos, ligados a un acontecimiento, a una tradición, a una persona. 


UNO DE ESTOS ES EL ESCAPULARIO DEL CARMEN.

Origen del Escapulario 

En el Medioevo muchos cristianos querían unirse a las Ordenes religiosas fundadas entonces: Franciscanos, Dominicos, Agustinos, Carmelitas. Surgió un laicado asociado a ellas mediante las Confraternidades.

Las Ordenes religiosas trataron de dar a los laicos un signo de afiliación y de participación en su espíritu y apostolado. Este signo estaba constituido por una parte significativa del hábito: capa, cordón, escapulario.

Entre los Carmelitas se estableció el Escapulario, en forma reducida, como expresión de pertenencia a la Orden y de compartir su devoción mariana.

Actualmente el Escapulario de la Virgen del Carmen es un signo aprobado por la Iglesia y propuesto por la Orden Carmelitana como manifestación del amor de María por nosotros y como expresión de confianza filial por parte nuestra en Ella, cuya vida queremos imitar.

El "Escapulario" en su origen era un delantal que los monjes vestían sobre el hábito religioso durante el trabajo manual. Con el tiempo asumió el significado simbólico de querer llevar la cruz de cada día, comlos verdaderos seguidores de Jesús. En algunas Ordenes religiosas, como el Carmelo se convirtió en el signo de la decisión de vivir la vida como siervos de Cristo y de Maria.

El Escapulario simbolizó el vínculo especial de los Carmelitas a María, Madre del Señor, expresando la confianza en su materna protección y el deseo de seguir su ejemplo de donación a Cristo y a los demás. Así se ha transformado en un signo Mariano por excelencia.

El Escapulario, signo mariano 

El Escapulario ahonda sus raíces en la larga historia de la orden Carmelita, donde representa el compromiso de seguir a Cristo como María, modelo perfecto de todos los discípulos de Cristo. Este compromiso tiene su origen lógico en el bautismo que nos transforma en hijos de Dios.

La Virgen nos enseña 

A vivir abiertos a Dios y a su voluntad, manifestada en los acontecimientos de la vida; 
A escuchar la voz (palabra) de Dios en la Biblia y en la vida, poniendo después en práctica las exigencias de esta voz; 
A orar fielmente sintiendo a Dios presente en todos los acontecimientos; 
A vivir cerca de nuestros hermanos y a ser solidarios con ellos en sus necesidades.

El Escapulario introduce en la fraternidad del Carmelo, es decir en una gran comunidad de religiosos y religiosas que, nacidos en Tierra Santa, están presentes en la Iglesia desde hace más de ocho siglos. 
Compromete a vivir el ideal de esta familia religiosa, que es la amistad íntima con Dios a través de la oraciòn 

Pone delante el ejemplo delos santos y santas del Carmelo con quienes se establece una relación familiar de hermanos y hermanas. 

Expresa la fe en el encuentro con Dios en la vida eterna por la intercesión de María y su protección.

En síntesis y en concreto el escapulario del Carmen 
NO ES 
Ni un objeto para una protección mágica (un amuleto) 
Ni una garantía automática de salvación 
Ni una dispensa para no vivir las exigencias de la vida cristiana, al revés! 
ES 
Un signo "fuerte" aprobado por la Iglesia desde hace varios siglos, ya que representa nuestro compromiso de seguir a Jesús como María: 
* abiertos a Dios y a su voluntad 
* guiados por la fe, por la esperanza y por el amor 
* cercanos al prójimo necesitado 
* orando constantemente y descubriendo a Dios presente en todas las circunstancias 
* un signo que introduce en la familia del Carmelo 
* un signo que alimenta la esperanza del encuentro con Dios en la vida eterna bajo la protección de María Santísima.

Normas prácticas 
* El Escapulario lo impone una vez para siempre, un religioso carmelita u otro sacerdote autorizado. 
* Puede ser sustituido por una medalla que represente por una parte la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, y por otra la de la Virgen. Esta medalla se bendice cuando se cambia. 
* El Escapulario es para los cristianos auténticos que viven conforme a las exigencias evangélicas, reciben los Sacramentos y profesan una especial devoción a la Santísima Virgen (expresada con el rezo cotidiano de al menos tres Ave Marías).

Imposición del escapulario: fórmula 
Recibe este Escapulario, signo de una relación especial con María, la Madre de Jesús, que te comprometes a imitare. 

Este Escapulario te recuerde tu dignidad de cristiano, tu entrega al servicio del prójimo y a la imitación de María. 

Llévalo como signo de su protección y como signo de tu pertenencia a la familia del Carmelo. Estáte dispuesto a cumplir la voluntad de Dios y a comprometerte en el trabajo por la construcción de un mundo que responda al plan de fraternidad, justicia y paz de Cristo.


Santa Teresa de Jesús y la Virgen María

Toda la experiencia mariana de Santa Teresa que se encuentra diseminada en sus escritos, se puede componer en un mosaico que ofrece una hermosa imagen de María; nos servimos de tres líneas importantes de esta doctrina teresiana.

a. Devoción mariana y experiencia mística mariana
Desde la primera página de los escritos teresianos aparece la Virgen entre los recuerdos más importantes de la niñez de Teresa; es el recuerdo de la devoción que su madre Doña Beatriz le inculcaba y que ejercitaba con el rezo del Santo Rosario (Vida 1,1.6); es conmovedor el episodio de su oración a la Virgen cuando pierde su madre Doña Beatriz, a la edad de 13 años: "Afligida fuíme a una imagen de nuestra Señora y suplicaba fuese mi madre con muchas lágrimas. Parecíame que aunque se hizo con simpleza me ha valido; porque conocidamente he hallado a esta Virgen soberana en cuanto me he encomendado a ella, y, en fin, me ha tornado a sí" (Vida 1,7). La Santa atribuye, pues, a la Virgen, la gracia de una protección constante y de manera especial la gracia de su conversión: "me ha tornado a sí". Otros textos de la autobiografía nos revelan la permanencia de esta devoción mariana: cuando acude a la Virgen en sus penas (Vida 19,S), cuando recuerda sus fiestas de la Asunción y de la Inmaculada Concepción (Ib. 5,9; 5,6), o la Sagrada Familia (Ib. 6,8), o su devoción al Rosario (Ib. 29,7; 38,1). 

Muy pronto la devoción a la Virgen pasa a ser, como en otros aspectos de la vida de la Santa, una experiencia de sus misterios cuando Dios hace entrar a Teresa en contacto con el misterio de Cristo y de todo lo que a él le pertenece. En la experiencia mística teresiana del misterio de la Virgen hay como una progresiva contemplación y experiencia de los momentos más importantes de la vida de la Virgen, según la narración evangélica. Así por ejemplo, tenemos una intuición del misterio de la obumbración de la Virgen y de su actitud humilde y sabia en la Anunciación (Conceptos de Amor de Dios 5,2; 6,7). Por dos veces la Santa Madre ha tenido una experiencia mística de las primeras palabras del Cántico de María, el "Magnificat" (Relación 29,1; 61), que según el testimonio de María de San José con mucha frecuencia "repetía en voz baja y en lenguaje castellano"' (Cfr. B.M.C. 18, p. 491). 

Contempla con estupor el misterio de la Encarnación y de la presencia del Señor dentro de nosotros a imagen de la Virgen que lleva dentro de sí al Salvador: "Quiso (el Señor) caber en el vientre de su Sacratísima Madre. Como es Señor, consigo trae la libertad, y como nos ama hácese a nuestra medida" (Camino Escorial 48,11). Contempla la Presentación de Jesús en el templo y se le revela el sentido de las palabras de Simeón a la Virgen (Relación 35,1): "No pienses cuando ves a mi Madre que me tiene en los brazos, que gozaba de aquellos contentos sin graves tormentos. Desde que le dijo Simeón aquellas palabras, la dio mi Padre clara luz para que viese lo que yo había de padecer" ( Cfr. también sobre el nacimiento de Jesús la Poesía 14 y sobre la presentación Camino 31,2). Tiene presente la huída a Egipto y la vida oculta de la Sagrada Familia (Carta a Doña Luisa de la Cerda, 27 de mayo de 1563, y Vida 6,8). 

Tiene una especial intuición de la presencia de María en el misterio pascual de su Hijo; participa con ella en la pena de su desolación y en la alegría de la Resurrección del Señor. A Teresa le gusta contemplar fortaleza de María y su comunión con el misterio de Cristo al pie de la Cruz (Camino 26,8). En los Conceptos de Amor de Dios (3,11) describe la actitud de la Virgen: "Estaba de pie y no dormida, sino padeciendo su santísima anima y muriendo dura muerte". Ha entrado místicamente en el dolor de la Virgen cuando se le pone el Señor en sus brazos "a manera de como se pinta la quinta angustia" (Relación 58); ha experimentado en la Pascua de 1571 en Salamanca la desolación y el traspasamiento del alma ( que es como una noche oscura del espíritu); todo ello le hace hacen recordar la soledad de la Virgen al pie de la Cruz (Relación 15, 1.6). En esta misma ocasión le dice el Señor que: "En resucitando había visto a nuestra Señora, porque estaba ya con gran necesidad ... y que había estado mucho con ella- porque había sido menester hasta consolarla" (Ib.). 

En varias ocasiones ha podido contemplar el misterio de la glorificación de la Virgen en la fiesta de su Asunción gloriosa (Vida 33,15 y 39,26). Tiene conciencia de que la Virgen acompaña con su intercesión constante la comunidad en oración, como le acaece en San José de Avila (Vida 36,24) y en la Encarnación (Relación 25,13). 

Cuando en una altísima experiencia mística de le da a conocer el misterio de la Trinidad percibe la cercanía de la Virgen en este misterio y el hecho de que la Virgen, con Cristo y el Espíritu Santo son un don inefable del Padre: "Yo te di a mi Hijo y al Espíritu Santo y a esa Virgen. ¿Qué me puedes dar tu a mi? (Ib.) 

Se puede afirmar que la Santa ha tenido una profunda experiencia mística mariana, ha gozado de la presencia de María y ella misma, la Madre, le ha hecho revivir sus misterios. Por eso es una profunda convicción de la doctrina teresiana que los misterios de la Humanidad de Cristo y los misterios de la Virgen Madre forman parte de la experiencia mística de los perfectos (Cfr. Moradas VI,7,13 y título del cap.; 8,6).

b. María, modelo y madre de la vida espiritual.

Santa Teresa ha expresado en algunas líneas doctrinales su experiencia y su contemplación del misterioso de la Virgen María. Hubiera, sin duda alguna, trazado una hermosa síntesis de espiritualidad mariana si, como fue su intención, hubiese comentado el "Ave María" como hizo con el Padre Nuestro en la primera redacción del Camino de Perfección. 

Podemos afirmar que entre las virtudes características de la Virgen que Santa Teresa propone a la imitación, hay una que las resume todas. María es la primera cristiana, la discípula del Señor, la seguidora de Cristo hasta el pie de la Cruz (Camino 26,8). Es el modelo de una adhesión total a la Humanidad de Cristo y a la comunión con El en sus misterios, de manera que Ella es el modelo de una contemplacion centrada en la Sacratísima Humanidad (Cfr. Vida 22,1; Moradas VI,7,14). 

Entre las virtudes que son también las de la vida religiosa carmelitana podemos citar: la pobreza que hace María pobre con Cristo (cfr. Camino 31,2); la humildad que trajo a Dios del cielo "en las entrañas de la Virgen" (Camino 16,2) y por eso es una de las virtudes principales que hay que imitar: "Parezcámonos en algo a la gran humildad de la Virgen Santísima" (Camino 13,3); la actitud de humilde contemplacion y de estupor ante las maravillas de Dios (Conceptos de Amor de Dios, 6,7) y el total asentimiento a su voluntad (Ib.). 

Su presencia acompaña todo nuestro camino de vida espiritual, como si cada gracia y cada momento crucial de madurez en la vida cristiana y religiosa tuvieran que ver con la presencia activa de la Madre en el camino de sus hijas. Así la Virgen aparece activamente presente en toda la descripción que la Santa hace del itinerario de la vida espiritual en el Castillo Interior. Es la Virgen que intercede por los pecadores cuando a ella se encomiendan (Moradas I, 2,12). Es ejemplo y modelo de todas las virtudes, para que con sus méritos y con sus virtudes pueda servir de aliento su memoria en la hora de la conversión definitiva (Moradas III 1,3). Es la Esposa de los Cantares (Conceptos de Amor de Dios, 6,7), modelo de las almas perfectas. Y es la Madre en la que todas las gracias se resumen en su comunión con Cristo en el "mucho padecer": "Siempre hemos visto que los que mas cercanos anduvieron a Cristo nuestro Señor fueron los de mayores trabajos: miremos los que pasó su gloriosa Madre y sus gloriosos apóstoles" (Moradas VII 4,5). Por eso la memoria de Cristo y de la Virgen, en la celebración litúrgica de sus misterios, nos acompaña y fortalece (Cfr. Moradas VI,7,11.13).

c. La Virgen María y el Carmelo

Teresa de Jesús con su vocación de Carmelita ha entrado profundamente en toda la antigua tradición espiritual del Carmelo. En el monasterio de la Encarnación de Avila ha podido impregnarse de toda la rica espiritualidad mariana de la Orden, tal como en el siglo XVI la expresaban la tradición histórica, las leyendas espirituales, la liturgia carmelitana, la devoción popular, la iconografía carmelitana. En sus escritos el nombre de la Orden esta siempre unido al de la Virgen que es Señora, Patrona, Madre de la Orden y de cada uno de sus miembros. Todo es mariano en la Orden, según Santa Teresa: el hábito, la Regla, las casas. 

Cuando es nombrada Priora de la Encarnación, en 1571, coloca en el lugar primero del coro a la Virgen, porque comprende que en María hay una convergencia de devoción, de amor y respeto por parte de todas las religiosas. El gesto tiene un hermoso epílogo mariano, con la aparición de la Virgen (Relación 25). En una Carta a María de Mendoza (7 de marzo de 1572) dice afectuosamente: "Mi 'Priora' (la Virgen María) hace estas maravillas". Acoge con gozo al P. Gracián, tan devoto de la Virgen, como ella recuerda con frecuencia en sus Cartas, y se entusiasma con el conocimiento que él tiene y le comunica de los orígenes de la Orden, tal como eran narrados en los libros de entonces (cfr. Fundaciones, c.23) Tiene plena conciencia de los privilegios del Santo Escapulario, como parece aludir en esta frase a propósito de la muerte de un carmelita: "Entendí que por haber sido fraile que había guardado bien su profesión le habían aprovechado las Bulas de la Orden para no entrar en el Purgatorio (Vida 38,31). 

Con idéntico espíritu mariano, como un servicio de renovación de la Orden de nuestra Señora y por impulsos de la Virgen, emprende la tarea de la fundación de San José. Ya en las primeras gracias que Cristo le hace, encontramos la alusión de la presencia de la Virgen en el Carmelo (Vida 32,11). 
Después es la misma Virgen la que activa la fundación de San José con idénticas palabras y promesas y con una gracia especial concedida a Teresa de pureza interior, una especie de investidura mariana para ser Fundadora (Vida 33,14). Al concluir felizmente la fundación de San José la Madre Teresa confiesa sus sentimientos marianos: "Fue para mí como estar en una gloria ver poner el Santísimo Sacramento... y hecha una obra que tenía entendido era para servicio del Señor y honra del hábito de su gloriosa Madre" (Vida 36,6). Y añade: "Guardamos la Regla de nuestra Señora del Carmen... Plega al Señor sea todo para gloria y alabanza suya, y de la gloriosa Virgen María, cuyo hábito traemos" (Ib. 36, 26.28) Como respuesta a este servicio mariano, ve a Cristo que le agradece "lo que había hecho por su Madre" y ve a la Virgen "con grandísima gloria, con manto blanco y debajo de él parecía ampararnos a todas" (Ib. 36, 24). 

En la narración de los progresos de la Reforma, Teresa tiene siempre el cuidado de subrayar la continuidad con la Orden, el servicio hecho a nuestra Señora, la especial protección que Ella le dispensa en todas las ocasiones. Así, por ejemplo, el encuentro con el Padre Rubeo y el permiso obtenido para extender los monasterios teresianos: "Escribí a nuestro Padre General una carta... poniéndole delante el servicio que haría a nuestra Señora, de quien era muy devoto. Ella debía ser la que lo negoció" (Fundaciones, 2,5). Todo el libro de las Fundaciones parece estar escrito en clave mariana, pues son continuas las alusiones de Teresa a la Virgen y a su servicio, como cuando escribe: "Comenzando a poblarse estos palomarcitos de la Virgen nuestra Señora ..." (Ib. 4,5); o cuando subraya: "Son estos principios para renovar la Regla de la Virgen su Madre y Señora y Patrona Nuestra" (Ib. 14,5), como dice a propósito de la fundación de Duruelo. Cuando vuelve la vista atrás, al final del libro de las Fundaciones, contempla todo como un servicio de la Virgen y una obra en la que ha colaborado la misma Reina del Carmelo: "Nosotras nos alegramos de poder en algo servir a nuestra Madre y Señora y Patrona... Poco a poco se van haciendo cosas en honra y gloria de esta gloriosa Virgen y su Hijo ..." (Ib. 29,23.28). La misma separación de calzados y descalzos hecha en el Capítulo de Alcalá, en 1581, es contemplada por Teresa con una referencia pacificadora a la Madre de la Orden: "Acabó nuestro Señor cosa tan importante... a la honra y gloria de su gloriosa Madre, pues es de su Orden, como Señora y Patrona que es nuestra ..." (Ib. 29,31). 

El recuerdo de la Virgen sugiere a Teresa en diversas ocasiones el sentido de la vocación carmelitana inspirada en María. Así por ejemplo con una alusión implícita a la Virgen escribe: "Todas las que traemos este hábito sagrado del Carmen somos llamadas a la oración y contemplación (porque este fue nuestro principio, de esta casta venimos, de aquellos santos Padres nuestros del Monte Carmelo, que en tan gran soledad y con tanto desprecio del mundo buscaban este tesoro, esta preciosa margarita de que hablamos" (Moradas V 1,2). 

En el contexto anterior y posterior la Santa habla de la vocación la oración, tesoro escondido y perla preciosa - dos alusiones evangélicas - que están dentro de nosotros, pero que exigen el don total de nuestra vida para comprar el campo donde esta el tesoro y adquirir la perla preciosa. María aparece como la Madre de esta "casta de contemplativos", por su interioridad en la meditación y la entrega total del Señor. En otra ocasión Teresa llama la atención sobre la necesidad de la imitación de la Virgen para poder llamarnos de veras hijas suyos: "Plega a nuestro Señor, hermanas, que nosotras hagamos la vida como verdaderas hijas de la Virgen y guardemos nuestra profesión, para que nuestro Señor nos haga la merced que nos ha prometido" (Fundaciones 16,7). En el amor a la Virgen y en la adhesión a la misma familia se encuentra para la fraternidad teresiana el fundamento del amor recíproco y de la comunión de bienes, como sugieren estos dos textos: "Así que, mis hijas, todas lo son de la Virgen y hermanas, procuren amarse mucho unas a otras" (Carta a las monjas de Sevilla, 13 de enero de 1580, 6). "Por eso traemos todas un hábito, porque nos ayudemos unos (monasterios) a otros, pues lo que es de uno es de todos" (Carta a la M. Priora y Hermanas de Valladolid, 31 de mayo de 1579,4). 

Estas páginas muestran como la Santa Madre ha vivido intensamente la tradición mariana del Carmelo y la ha enriquecido con su experiencia mística, su devoción y la orientación doctrinal de sus escritos. Para la carmelita descalza la Virgen es, en la perspectiva teresiana, modelo de adhesión a Cristo, de vivencia contemplativa de su misterio y de servicio eclesial; para cada monasterio, la Virgen es la Madre que con su presencia acrecienta el sentido de intimidad y de familia, alienta en el camino de la vida espiritual, preside la oración como ferviente intercesora ante su Hijo.


La Espiritualidad Mariana de la orden Carmelita 
Escrita por la Orden de Carmelitas Descalzos

1. En los orígenes de nuestra devoción mariana

Hay tres palabras claves que sintetizan los orígenes de nuestra relación carismática con la Virgen María: el lugar del Monte Carmelo, el nombre o título mariano de la Orden, la explícita mención de la dedicación de la Orden del Carmelo al servicio de nuestra Señora. 
a. El lugar: una capilla en honor de la Virgen María en el Monte Carmelo 
Un anónimo peregrino de principios del siglo XIII nos ofrece, en un documento sobre los caminos y peregrinaciones de la Tierra Santa, el primer testimonio histórico mariano acerca de la Orden. Nos habla de una "muy bella y pequeña iglesia de nuestra Señora que los ermitaños latinos, llamados "Hermanos del Carmelo" tenían en el Wadi 'ain es-Siah. Otra redacción del mismo manuscrito habla de una iglesia de nuestra Señora. 
Posteriormente el título de la Virgen María se le dará a todo el monasterio, cuando se amplíe notablemente la primitiva capilla, como consta en varios documentos antiguos (cfr. Bullarium Carmelitanum, I, pp. 4 y 28). Este dato primordial de la capilla del Monte Carmelo dedicada a la Madre de Dios es significativo y prácticamente es el hecho del que se desprende la más antigua devoción de los Carmelitas a la Virgen. Desde el principio de su fundación los Carmelitas han erigido una pequeña capilla dedicada a la Virgen Madre de Dios en su misma tierra de Israel. 
Suponemos que esta capilla estaba presidida por una imagen de la Madre de Dios. La tradición antigua de la orden nos ha transmitido algunas imágenes antiguas, de inspiración oriental. Entre ellas algunas del tipo de la Virgen de la ternura o de la Virgen sentada en un trono con su Hijo. Todo ello indica que los ermitaños del Monte Carmelo querían dedicarse por entero al vivir en obsequio de Jesucristo bajo la mirada amorosa de la Virgen Madre, y que ella presidió desde sus misma cuna el nacimiento de una nueva experiencia eclesial. De aquí el hecho que se la reconozca como Patrona, según las palabras del General Pedro de Millaud al Rey de Inglaterra Eduardo I a propósito de la Virgen María "en cuya alabanza y gloria esta misma Orden fue fundada especialmente" (Cfr. Ibidem, 606-607). Una afirmación que la tradición posterior confirmara constantemente. 

b. El nombre: "Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo" 
Así aparece el título de la Orden en algunos documentos pontificios, con una referencia explícita a la Virgen María, como consta por la Bulla de Inocencio IV, Ex parte dilectorum (13-1-1252): "De parte de los amados hijos, los ermitaños hermanos de la Orden de Santa María del Monte Carmelo" (Analecta Ordinis Carmelitarum 2 (1911-1913) p.128). En un documento posterior (20-2-1233) Urbano IV (en la Bula Quoniam, ut ait) hace referencia al "Prior Provincial de la Orden de la Bienaventurada María del Monte Carmelo en Tierra Santa" y añade que en el Monte Carmelo está el lugar de origen de esta Orden donde se va a edificar un nuevo monasterio en honor de Dios y "de la dicha Gloriosa Virgen su Patrona" (Bullarium Carmelitanum I, p.28). 

Este nombre, "Hermanos" que es signo de familiaridad e intimidad con la Virgen, ha sido reconocido por la Iglesia, y será en adelante fuente de espiritualidad cuando los autores carmelitas posteriores hablen del "patronazgo de la Virgen" y de su cualidad de "Hermana" de los Carmelitas. 

c. La consagración a la Virgen 
El Carmelo profesa con su dedicación total al servicio de Jesucristo como Señor de la Tierra Santa, según el sentido de seguimiento y de servicio que tiene el texto inicial de la Regla en su contexto histórico y geográfico, su total consagración a la Virgen María. Así lo reconoce un antiguo texto legislativo del Capitulo de Montpellier, celebrado en 1287: "Imploramos la intercesión de la gloriosa Virgen María, Madre de Jesús, en cuyo obsequio y honor fue fundada nuestra religión del Monte Carmelo" (Cfr. Actas del Capítulo General de Montpellier, Acta Cap.Gen., Ed. Wessels-Zimmermann, Roma 1912, p.7). Esta especial consagración que se une al recuerdo del seguimiento de Cristo tendrá una lógica consecuencia en la fórmula de la profesión que incluirá la mención explícita de la entrega a Dios y a la Bienaventurada Virgen María.

2. Una tradición espiritual viva

Tras los datos históricos reseñados que pertenecen a los albores de la experiencia mariana del Carmelo, las Constituciones señalan los elementos mas significativos de la espiritualidad mariana de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz. Sin embargo podemos condensar en algunas orientaciones la riqueza doctrinal del espíritu mariano de la Orden, tal como ha sido vivido a partir de los orígenes, enriquecido por la devoción y los escritos espirituales de algunos carmelitas insignes. 
a. Los títulos de amor y de veneración. 

Se puede afirmar que la antigua tradición carmelitana ha expresado los vínculos de amor con la Virgen a través de una serie de títulos relativos al misterio de María pero percibidos con un sabor especial desde la experiencia de la vida del Carmelo. Así, en los orígenes, predomina la denominación de Patrona de la Orden, pero también se va haciendo camino la expresión más dulce de Madre, como aparece en fórmulas antiguas de Capítulos y Constituciones, como estas: "En honor de nuestro Señor Jesucristo y de la gloriosa Virgen María, Madre de nuestra Orden del Carmelo"; "Para alabanza de Dios y de la bienaventurada Virgen María Madre de Dios y Madre nuestra", como dicen las Constituciones de 1369. 

En la antífona "Flos Carmeli" se invoca a la Virgen como "Madre dulce" (Mater mitis) y Juan de Chimineto habla de María como "fuente de las misericordias y Madre nuestra". Los dos apelativos están en relación con el misterio de la Virgen Madre de Dios en la expansión de su maternidad hacia los hombres. A estos títulos hay que añadir el de Hermana, asumido por los Carmelitas del siglo XIV en la literatura devocional que narra los orígenes de la Orden, a partir del profeta Elías que contempla proféticamente en la nubecilla la futura Madre del Mesías, y se complace en ilustrar las relaciones de la Virgen con los ermitaños del Monte Carmelo. 

Desde otro punto de vista doctrinal, los Carmelitas, en la contemplacion el misterio de la Virgen, han puesto de relieve su Virginidad, admirando en ella el modelo de la opción por una vida virginal en el Carmelo y su relación con la contemplacion. Por las mismas razones los Carmelitas siempre estuvieron entre los defensores del privilegio de la Inmaculada Concepción de la Virgen, en las controversias de la edad media, sea a nivel de teología, sea a favor de la introducción de la fiesta en el Calendario de la Orden que la celebraba con particular devoción. De aquí también la insistencia de los autores carmelitas en la filial contemplacion de la Virgen Purísima y del compromiso de imitar en la Virgen esta actitud espiritual, simbólicamente reflejada en la capa blanca del hábito de la Orden. 
b. Privilegios para la Orden. 
La historia y la espiritualidad mariana de la Orden, sobre todo durante los siglos XIV-XVI, se enriquecen de motivos devocionales que van aumentando la tradición histórica primitiva. La Virgen María aparece como una auténtica Protectora de la Orden en momentos difíciles de su evolución y su expansión en Occidente. EL Catálogo de los Santos Carmelitas ha recogido la visión que el General de la Orden Simón Stock tuvo hacia el año 1251, cuando la Virgen se le aparece y le hace entrega del hábito de la Orden asegurándole la salvación eterna para todos los que lo lleven con devoción. Al Papa Juan XXII se le atribuye un documento, llamado comúnmente Bula Sabatina, que lleva la fecha del 3 de marzo de 1322, en el cual refiere la visión que el mismo Papa tiene de la Virgen que le promete una protección personal a cambio de la ayuda que él mismo preste a los Carmelitas; en la Bula se alude al privilegio de una liberación de las penas del Purgatorio para todos aquellos que hayan llevado dignamente el Santo Escapulario, mediante la acción maternal de la Virgen que irá a liberar a sus devotos el sábado siguiente a su muerte. 

Estos dos hechos han polarizado la atención popular hacia la devoción mariana propuesta por los Carmelitas y han monopolizado, en cierto sentido, la visión espiritual que la Orden ha tenido del misterio de María, que es sin duda mucho más rica, más evangélica, más espiritual. 

La Orden desde el siglo XIV quiso celebrar con una fiesta especial, la Conmemoración de la Virgen María del Monte Carmelo, los beneficios recibidos por intercesión de nuestra Señora. Esta fiesta tenía a la vez el sentido de recordar la protección de María y de realizar la acción de gracias por parte de la Orden. En la elección de la fecha, como se sabe, influye la parcial aprobación de la Orden obtenida en el Concilio II de Lyon, el 17 de julio de 1274, cuando había estado en peligro la extinción de la Orden. Posteriormente, la fecha del 16 de julio fue considerada como el día tradicional de la aparición de la Virgen a San Simón Stock; de esta forma el recuerdo de la protección de la Virgen se concentró en el agradecimiento particular por lo que constituía la suma y compendio del amor de la Virgen para los Carmelitas: el don del Santo Escapulario y sus privilegios. 

c. Espiritualidad mariana de la Orden: María, modelo y Madre 
Una nota distintiva de la actitud de los Carmelitas hacia la Virgen María es el deseo de imitar sus virtudes dentro de la propia profesión religiosa. Ya el conocido teólogo carmelita Juan Baconthorp (1294-1348) había intentado hacer en su comentario a la Regla un paralelismo entre la vida del Carmelita y la vida de la Virgen María; se trata de un principio exegético de gran importancia porque centra la devoción en la imitación. Otro gran teólogo, Arnoldo Bostio (1445-1499), ha cantado en su obra acerca del Patronazgo mariano sobre la Orden, el sentido de intimidad con la Virgen, la especial filiación del carmelita, la comunión de bienes con la Madre, el sentido de la "hermandad" con Ella. El Beato Bautista Mantuano (1447-1516) es un cantor eximio de la Virgen en su producción poética. Como fieles intérpretes de la tradición carmelitana llevan a su esplendor el sentido de la intimidad con la Virgen y su conformación interior al misterio de María el P. Miguel de San Agustín (1621-1684) y su dirigida María de Santa Teresa (1623-1677). 

Aunque no es éste el lugar para desarrollar la doctrina de todos estos autores, hemos querido dejar constancia de una rica tradición doctrinal y espiritual del Carmelo que encontrará en los representantes del Carmelo Teresiano una digna continuidad y profundización de la espiritualidad mariana. 

d. Liturgia y devoción popular. 
Los Carmelitas han expresado su devoción y consagración a la Virgen especialmente por medio de la liturgia. Han erigido templos en su memoria y venerado su imagen. Los antiguos Rituales de la Orden, a partir del siglo XIII, muestran el fervor litúrgico del Carmelo en la celebración de las fiestas marianas de la Iglesia, con la aceptación de nuevas celebraciones; se trata de fiestas que en otros lugares y en otras Ordenes, no son acogidas con tanto fervor, como la fiesta de la Inmaculada Concepción. La fiesta de la Conmemoración Solemne de la Virgen del Monte Carmelo se convierte en la fiesta principal. El antiguo rito jerosolimitano, seguido por la Orden, reserva a María múltiples invocaciones en las horas canónicas, con antífonas marianas a final de cada hora y con una solemnización especial de la Salve Regina de Completas. 

En honor de la Virgen se celebran sus misas votivas y el nombre de María se introduce con frecuencia en los textos litúrgicos de la toma de hábito y de la profesión. Se puede decir que la liturgia carmelitana ha dejado una profunda huella de espíritu mariano en la tradición espiritual y ha plasmado interiormente la dedicación que la Orden profesaba a la Virgen Nuestra Señora. Junto a la liturgia florecen características prácticas de devoción popular de la Iglesia, como el Angelus y el Rosario, y otras propias de la Orden, unidas a la devoción del Escapulario.

3. La espiritualidad mariana en el Carmelo teresiano

La segunda parte del n. 54 de las Constituciones presenta la lógica continuidad de la experiencia mariana del Carmelo en Santa Teresa y en San Juan de la Cruz con estas palabras: "Santa Teresa y San Juan de la Cruz, han reafirmado y renovado la piedad mariana del Carmelo". Sigue a continuación una breve y jugosa síntesis del pensamiento mariano de Santa Teresa y de San Juan de la Cruz. Dentro del espacio que ofrecen estas páginas de breve comentario vale la pena alargar un poco más la visión que ofrecen de este punto las Constituciones para ver hasta qué punto el tema mariano se enriquece en los Santos de la Orden y como queda configurado actualmente en nuestra espiritualidad, a partir de la doctrina y experiencia de Teresa de Jesús, de Juan de la Cruz y de otros testigos eximios del Carmelo Teresiano.

¿LA ADVOCACIÓN ROSA MÍSTICA ESTÁ APROBADA POR LA IGLESIA?


Henry Vargas Holguín

Lo que la Iglesia católica dice sobre las apariciones de la Virgen a la italiana Pierina Gilli.



Esta advocación tiene una devoción válida, pues la Iglesia venera a la Virgen María bajo la advocación de la Rosa Mística pero también unas apariciones relacionadas. ¿De qué apariciones hablamos? De las apariciones de la Virgen María como Rosa Mística a la italiana Pierina Gilli que comenzaron en 1944 en Montichiari (Italia).

Ya desde el siglo V la rosa era ya considerada símbolo de la Virgen María; por tanto la veneración a la Rosa Mística se remonta a los primeros siglos de cristianismo. Y dando un salto en el tiempo podemos ver también cómo dentro de las Letanías Lauretanas (1587) se incluye el título de María Rosa Mística en honor a la Santísima Virgen. Y esta devoción a la Rosa Mística tiene un impulso o momento particular a partir de las apariciones.

Las apariciones

Si bien es cierto que las apariciones comenzaron en el año 1944, fue en la primavera italiana de 1947 cuando la Virgen acentuó su presencia a Pierina Gilli: allí se manifiesta con la conocida imagen de las tres rosas enganchadas en su pecho, y con una actitud llena de amor.

María Rosa Mística es el nombre con el que la Virgen se manifestó a Pierina. ¿En qué grado de aprobación eclesiástica están las apariciones? Están en proceso de investigación por la Iglesia católica. Por tanto el reconocimiento oficial de la autenticidad de las apariciones de María como Rosa Mística todavía no ha llegado. Los procesos de discernimiento son difíciles, largos y pueden quedarse estancados por décadas o no terminar nunca.

Sin embargo hay un hecho que hay que mencionar: en el lugar de las apariciones se celebra la misa, obviamente con la aprobación del ordinario del lugar. ¿Qué quiere decir esto? Que esta aparición, aunque no está aun aprobada por la Santa Sede, no está condenada pues en estos lugares se han observado los frutos; algo semejante a lo que pasa con Medjugorjecuyas apariciones tampoco están aprobadas.

La mayoría de las apariciones se quedan en este grado de “aprobación” y a veces no es necesario más. El hecho de que no haya una aprobación de la Santa Sede no indica una desaprobación o un rechazo absoluto; no implica necesariamente que la Iglesia las considere falsas.

Hay muchísimas apariciones que sí se han considerado falsas de las tantísimas que se han reportado; no es el caso de estas apariciones.


FUENTE: es.aleteia.org

VENEZUELA Y EL DURO MENSAJE DE LOS OBISPOS: MADURO DEBE RENUNCIAR AL PODER QUE EJERCE DE MANERA ILEGÍTIMA


Con igual énfasis, piden al mando militar erradicar “prácticas de persecución y tortura”

El episcopado venezolano, consecuente con su declaración al inicio de la CXII Asamblea Ordinaria Plenaria del Episcopado Venezolano que acaba de finalizar: “la Iglesia seguirá permaneciendo al lado del pueblo, principalmente al lado de los que más sufren, de los más vulnerables”, recordaron a los órganos policiales y el Ministerio Público sus obligaciones constitucionales en materia de protección de los Derechos Humanos.

En su documento, los prelados analizaron la realidad venezolana de los últimos años, agravada por la crisis y la emigración de millones de personas, y citaron el informe que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos emitió el 4 de julio sobre el país.
Pisan firme en terreno pantanoso

Esta vez, la exhortación pastoral de los obispos entra de frente al tema más espinoso y también más sentido por los venezolanos en estos momentos: los abusos, violaciones flagrantes y absoluto desconocimiento de los más elementales derechos humanos de los venezolanos, por parte del régimen de Maduro, contenidos en la Constitución pero inexistentes para los perseguidores de la disidencia. Sin ningún filtro, exigieron «se elija en el menor tiempo posible a «un nuevo Presidente de la República», toda vez que denuncian la constante violación de los DDHH causante del éxodo de la población.

«Ante la realidad de un gobierno ilegítimo y fallido, Venezuela clama a gritos un cambio de rumbo, una vuelta a la Constitución. Ese cambio exige la salida de quien ejerce el poder de forma ilegítima y la elección en el menor tiempo posible de un nuevo Presidente de la República»


#ExhortacionCEV Texto integro de la Exhortación de la CXII Asamblea Ordinaria Plenaria del Episcopado Venezolano " Dios quiere para Venezuela un futuro de esperanza" https://drive.google.com/open?id=1C59aJCnUHrIqwAZ08xGYNVPlxlbwy-WR …


A la Fuerza Armada Nacional: “Tengan temor de Dios!”

La Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) envió un nuevo mensaje a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, así como a los órganos policiales y el Ministerio Público, en el que les llama a cumplir “sus deberes constitucionales”, además de obrar “conforme a la justicia y la verdad, y no al servicio de una parcialidad política”.

A propósito del repudiable hecho de agresión en el que perdiera la vista un joven tachirense durante una protesta por gas doméstica, el Vice Presidente de la CEV y obispo del Táchira, recordó a los militares que según su juramento “de defender al pueblo, no habría ni tortura, ni represión”; al tiempo que les exhortó: “Es hora de dejarse guiar por la conciencia y el temor de Dios”. Igualmente, destacaron las recientes actuaciones de órganos del Estado que condujeron a la muerte del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo, “ hechos que ya fueron condenamos enérgicamente por la Comisión de Justicia y Paz de esta Conferencia», señaló la CEV.

No olvidaron a los “miles de personas, principalmente hombres jóvenes, han perdido la vida en supuestos enfrentamientos con fuerzas estatales en los últimos años. Existen motivos razonables para creer que muchas de estas muertes constituyen ejecuciones extrajudiciales perpetradas por las fuerzas de seguridad” y a “los pueblos indígenas venezolanos son objeto de graves violaciones de sus derechos individuales y colectivos” .



Elecciones libres e ingreso de ayuda humanitaria

Los obispos insistieron en comicios libres lo cual requiere, como condiciones indispensables, «un nuevo Consejo Nacional Electoral imparcial», la supervisión de organismos internacionales como la ONU, la OEA y la Unión Europea; el cese de la Asamblea Nacional Constituyente instaurada por el régimen de Maduro, entre otras medidas.

Asimismo, pidieron el urgente ingreso masivo y distribución de alimentos y medicinas para asistir a la población, afectada desde hace unos años por la escasez. Indicaron que la Iglesia, a través de sus instituciones, «renueva su compromiso de participar, junto a otras organizaciones, en la recepción y distribución de esta ayuda humanitaria».

Los obispos agradecieron a los sacerdotes, religiosos y laicos que se esfuerzan por «mantener viva la esperanza y profundizar la evangelización del pueblo venezolano», así como por atender a los más vulnerables.

También agradecieron el apoyo del Papa Francisco y de los países que acogen a los venezolanos migrantes.

Finalmente, los obispos reiteran su convocatoria “a no ceder en el buen propósito de orar con humildad y trabajar con confianza por el bienestar” de Venezuela, no sin antes recordar que ¡Dios es nuestro auxilio!


FUENTE: es.aleteia.org 

QUIÉN NIEGA LA COMUNIÓN DE RODILLAS ES UN INSENSATO, Y NO ACTÚA EN NOMBRE DE LA IGLESIA


Por P. Tomás Beroch

No me sorprende que haya colegas míos que nieguen la comunión a la gente que se arrodilla para recibirla, pero me causa mucha tristeza. Esos mismos colegas le dan la comunión a gente que no vive en gracia de Dios ni se preocupa por ser fiel a los mandamientos divinos. Sin embargo, si un católico se arrodilla para recibir la comunión, no tienen ningún tipo de misericordia para con ellos. Me pregunto, ¿quién es el fariseo? ¿El que ama al pecador arrepentido pero odia el pecado? ¿o el que tolera el pecado y persigue a quien lo denuncia? Y acá no hablamos de juzgar personas, sino que lo que estamos juzgando son actitudes.

El clérigo que no le da la comunión a una persona que se arrodilla para recibirla, o a una mujer que usa el velo, normalmente razona de la siguiente manera: “se arrodilla porque se cree mejor que los demás que no se arrodillan, es un fariseo”, o “esta mujer usa velo porque cree ser más santa que las demás, es una rigorista”. Eso se llama, juzgar a la persona. Y ahí sí aplica lo que dice el Señor: “no juzguéis y no seréis juzgados” (Lc. 6, 37 – 42). Si repetimos como loros el slogan “no juzgar” (interpretándolo no bíblicamente, sino en modo “pastelero”), ¿por qué en lugar de pensar que quien se arrodilla para recibir la comunión es un fariseo, no pensamos que esa persona se considera más pecador que cualquier otro ser humano, y por lo tanto, no se considera digno de estar de pie delante del Dios hecho hombre?

Existe un documento de Benedicto XVI (que nunca fue cancelado ni revocado) donde se afirma claramente que el fiel que quiere recibir la comunión de rodillas y en la boca tiene todo el derecho a hacerlo. Negársela por el hecho de que “a mí me parece que no corresponde” o, “a mí no me gusta por ser una actitud farisaica” no es ningún acto de caridad pastoral ni nada por el estilo.


Santo Padre Pío de Pietrelcina recibiendo la Sagrada Comunión de rodillas


Negarle al fiel la posibilidad de comulgar de rodillas y en la boca es un acto de autoritarismo de parte del clérigo y va contra las leyes de la Iglesia (ya que la misma Iglesia concede al fiel el poder comulgar de esa manera). La única razón para negarle a un fiel la comunión es cuando éste no vive en gracia de Dios o cuando quiere recibir el Cuerpo del Señor en un modo no autorizado. Pero por arrodillarse ante el Dios hecho Hombre, no merece semejante maltrato.

Por lo tanto, respondiendo a las preguntas de si un sacerdote puede negar a alguien la comunión cuando se arrodilla para recibirla, mi respuesta es la siguiente:

El presbítero que actúa de tal manera es un insensato, y hace lo que hace a título personal, no en nombre de la Iglesia.

Bendiciones para cada uno de ustedes.

Padre Tomás


FUENTE: dominusestblog.wordpress.com

ENTREVISTA A MONSEÑOR SCHNEIDER: EL SAGRARIO ES MÁS QUE LA ZARZA ARDIENDO

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Mons (Athanasius) Schneider nació en el seno de una familia originaria de Alsacia, cuyos antepasados, que vivían en Odessa, fueron deportados por Stalin a las montañas de Los Urales. Sus padres vivían en Kisghistan, donde nació él; más tarde pudieron emigrar a la Alemania del Oeste. Ingresó en la orden de los Canónigos Regulares de la Santa Cruz, en Austria; más tarde fue ordenado sacerdote por Mons. Manoel Pestana, obispo brasileño, defensor de la fe católica tradicional. Doctor en Teología, profesor en el seminario de Kazakhstan, fue nombrado obispo auxiliar en el 2006, por Benedicto XVI. Nos explica en directo las razones de su lucha a favor del restablecimiento de la comunión en la lengua, como signo de respeto, necesario, según su opinión, para la renovación de la Iglesia.


Señor Obispo, a menudo, para justificar la comunión en la mano, se arguye con el “retorno a los orígenes”. ¿Este argumento tiene fundamento?

-Este argumento es un mito, o quizá un engaño intencional, porque la realidad es bastante diferente. En realidad, el rito de la comunión en la mano, practicado actualmente, nos ha llegado de las comunidades calvinistas, y no tiene nada que ver con el uso de los primeros siglos. Los documentos literarios e iconográficos nos revelan que, durante los primeros siglos, en algunos lugares, la santa comunión se depositaba en la palma de la mano derecha, y no en la mano izquierda, como se hace hoy. A continuación, los fieles inclinaban profundamente la cabeza hasta la palma de su mano, y cogían la santa Hostia directamente con sus labios; después, posiblemente, con la lengua, recogían las partículas que hubiesen podido quedar en la palma. Los hombres se lavaban las manos antes de la comunión.

La palma de las mujeres debía ser recubierta con un lienzo blanco y este lienzo era purificado después de la comunión. Hay, además, otra diferencia de peso, y es que a partir del siglo IV, tanto en Oriente como en Occidente, los fieles comulgaban generalmente una o dos veces al año. Una especie de ley psicológica hacía que se viviese una acción poco común y sagrada con mucho más cuidado y atención que las acciones frecuentes o cotidianas. Si se realiza, por tanto, a menudo una acción sagrada, los gestos deben ser tanto más cuidadosos y reverenciales, para evitar la rutina.

Por último, queda este importante aspecto teológico, que señala: la liturgia sabe por naturaleza que una creencia orgánica tiende a hacerse más profunda y a una mayor perfección, paralelamente al crecimiento de la Fe. El retorno, sin más, a las expresiones de la liturgia o de la Fe en su estado embrionario, es un error teológico; por otro lado, es una pretensión típica de los herejes. En su clásica Encíclica sobre la liturgia, la Mediator Dei, el Papa Pio XII ha condenado tal postura, denominándola “arqueologismo litúrgico”.


Usted enseña que en los tiempos de persecución es cuando la conciencia del respeto debido al Santo Sacramento se extrema. ¿La ausencia de persecución en nuestro mundo occidental explica, por sí sola, una cierta falta de respeto?

-La ausencia de persecución no explica por sí misma la falta de respeto. Antes del concilio Vaticano II, hubo en Europa un largo periodo sin persecución alguna; sin embargo, el respeto a Tan Santo Sacramento era muy profundo y era muy común. En mi opinión, la causa mediata está en la reforma litúrgica en general, que ha reducido los gestos y las palabras tan claras respecto a la sacralidad a un mínimum, y en particular en el modo de la liturgia de la Misa, que se ha vuelto impreciso, dejando paso a la creatividad o a la subjetividad del celebrante y de los demás participantes. La causa inmediata de la falta de respeto es, sin ninguna duda, el mismo rito moderno de la comunión en la mano; un rito que desde el punto de vista objetivo y fenomenológico es bastante banal y de carácter profano, inventado por los calvinistas para los que la Eucaristía es un puro símbolo.

Como causa general de la falta de respeto se puede señalar también una catequesis y una predicación doctrinalmente muy defectuosa, e incluso a veces puramente protestante. Es preciso efectuar los gestos litúrgicos acordes con lo que se cree; si no, tarde o temprano, se acaba por creer según los gestos que se han realizado

Desde un punto de vista catequético, cómo se podría formar mejor a los niños en el respeto debido al Santo Sacramento?

-Es preciso transmitir una doctrina sencilla y muy clara, con ejemplos emotivos de la vida de los santos o de la de niños que aman la Eucaristía. Muy útiles serían también las historias sobre los milagros eucarísticos, o sobre las conversiones gracias a los efectos del misterio eucarístico.

¿Qué piensa sobre el hecho de difundir libros sobre los milagros eucarísticos?

-La difusión de libros sobre los milagros eucarísticos tiene una fuerza apologética muy particular. Estos milagros son un testimonio elocuente de la verdad de la Presencia real y de la transubstanciación. Pero aceptar tal testimonio y dejarse convencer exigen una gran honestidad intelectual y una búsqueda sincera de la verdad, sin prejuicios. Nuestro Señor Jesucristo en su misericordia revelará su presencia eucarística a tales almas.

¿En qué lugar piensa Usted que se debe poner el Santo Sacramento en la iglesia que lo abriga?

-El Sagrario contiene la Presencia Real del Cuerpo y de la Sangre de nuestro Dios Encarnado, con su alma humana y con la plenitud de su divinidad. En ninguna otra parte, por todo el universo visible, nuestro Dios está tan real y tan cercano a nosotros, con su infinito fuego de Amor redentor, como en el Sagrario. El Sagrario es más que la Zarza ardiendo, es más que el templo de Salomón. El Tabernáculo es ya una Presencia misteriosa de la Jerusalén celestial, con el Cordero inmolado puesto en el centro de la misma ciudad celeste. Por tanto, lo lógico e incluso imperativamente necesario desde el punto de vista d la Fe católica, es colocar a Cristo Eucarístico, es decir, a nuestro Cordero inmolado y vivo presente en el Sagrario, en el centro de nuestras iglesias.

Usted asegura que volver a la comunión de rodillas y en la boca traerá un muy numero de gracias a la Iglesia militante. Pero ¿qué propone usted para generalizar este retorno: la supresión del indulto, ya antiguo (1969), que autorizaba la Comunión en la mano? ¿Qué entiende usted por “norma litúrgica a instaurar para la abolición de la Comunión en la mano?

-Es necesario, seguramente, proceder por etapas. Entre los fieles que reciben la santa Comunión en la mano, la mayor parte lo hacen de total buena fe. Unos obran por docilidad, por obediencia, porque el párroco o incluso el obispo lo han aconsejado o impuesto. Sin embargo, probablemente hay también gentes que comulgan así porque no creen en la Presencia Real. Por último, somos conscientes de que algunas personas comulgan en la mano con una Fe y una devoción profundas y están movidos por preferencias subjetivas, olvidando desgraciadamente las malas consecuencias objetivas de esta praxis litúrgica.

Sería necesario en primerísimo lugar, dar frecuentemente a los niños y a los adultos una catequesis y una predicación integras y precisas sobre la Eucaristía, especialmente sobre la grandeza y la sublimidad de la santa comunión. Luego, habría que explicar concretamente los peligros reales y frecuentes respecto a la pérdida y el robo de las partículas eucarísticas, poniendo en evidencia sobre todo el hecho horrible de que Nuestro Señor, presente en la santa Eucaristía, en numerosas iglesias, es pisoteado por los fieles. Después es preciso informar a los fieles de que la Comunión en la mano es una excepción a la ley litúrgica, un indulto, insistiendo al mismo tiempo sobre el hecho de que la Comunión en la boca y de rodillas es la norma. Esto exige lógicamente poner un reclinatorio, un banco para la comunión o, mejor aún, una balaustrada a disposición de los fieles, para no discriminar a los que tienen el derecho de recibir la santa Comunión en la boca y de rodillas

Otra medida útil sería que el obispo diocesano publicase una carta pastoral específica sobre la Eucaristía y la santa Comunión, invitando a los fieles, vivamente y de manera argumentada, a recibir al Señor Eucarístico en la boca y de rodillas. La Santa Sede debería hacer lo mismo de cara a todos los obispos y de todas las diócesis del mundo. El último paso en este proceso sería la prohibición formal de la práctica de la Comunión en la mano.


Usted nos recuerda verdades demasiado olvidadas por mucha gente. ¿Siente Usted oposición a sus análisis, a sus conclusiones, en el seno mismo de la Iglesia? ¿Ha recibido apoyos?

-A menudo se piensa hoy que la Iglesia es el clero, y más concretamente el episcopado, y más concretamente aún el Papa. Ciertamente, nunca jamás el Papa podrá decir: “La Iglesia soy yo”. Tal actitud revelaría una visión muy unilateral del misterio y de la realidad de la Iglesia. El Concilio Vaticano II ha ampliado la comprensión del misterio de la Iglesia según la enseñanza de los Padres de la Iglesia (en particular, san Cipriano, san Agustín y san Juan Damasceno): “La Iglesia universal aparece como un pueblo que saca su unidad de la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Lumen gentium, 4). El Bautismo, la verdadera Fe y la comunión visible con el sucesor del apóstol Pedro son elementos indispensables para ser un verdadero miembro de la Iglesia.

Da la impresión que hoy, la verdadera Fe es vivida de un modo más puro y es defendida más vivamente, no tanto por los miembros del clero y del episcopado, sino mucho más por los simples fieles, a veces incluso por niños y jóvenes, que por la iglesia docta. En efecto, el Concilio Vaticano II ha enseñado: “El conjunto de los fieles, habiendo recibido la unción que viene del Espíritu Santo (cf. 1 Jn 2, 20.27), no puede equivocarse respecto a la Fe. Este don particular que ella posee, lo manifiesta mediante el sentido sobrenatural de la Fe que es el del pueblo entero, desde los obispos hasta el último de los fieles laicos” [San Agustín, De Praed. Sanct. 14, 27]. Se trata indefectiblemente de la Fe transmitida a los santos de una vez por todas (cf. Judas 3), penetra más profundamente por un juicio recto y la pone por obra más perfectamente en su vida” (Lumen gentium, 12).

Por tanto, en mis esfuerzos por promover la verdad sobre la Eucaristía y el respeto singular debido a este inefable misterio, recibo más apoyos por parte de simples fieles que por parte de los obispos.

Recientemente, he encontrado en Alemania a una familia católica ejemplar. El niño pequeño, Johannes (de nueve años), tiene una Fe pura y un amor intenso por Jesús Eucarístico, e irradia una cándida inocencia. Cada vez que se encuentra con la comunión en la mano, siente en su alma una tristeza y un malestar que se apiada del pobre Jesús presente en la santa Eucaristía. En una ocasión le dijo a su madre: “Mamá, si un día llego a Papa, prohibiré la comunión en la mano”.

Estas palabras han tocado profundamente mi alma y espontáneamente me han recordado lo que dijo Nuestro Señor a los fariseos y a los escribas: “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los prudentes, y se lo has revelado a los niños” (Mt 11, 25).

A veces, tengo la impresión de que la verdadera medida de la increíble miseria en la que se encuentra hoy Nuestro Señor durante la distribución de la santa comunión está escondida en la Iglesia, paradógicamente, a un gran número de obispos y de sacerdotes, y revelada a los pequeños.

Declaraciones recogidas por Anne Le Pape anne-le-pape@present.fr

[Traducido por José Luis Aberasturi y Martínez para Adelante la Fe]

LA ANIQUILACIÓN DE LAS NACIONES LA PREDIJO LA VIRGEN DE FÁTIMA -


La Virgen de Fátima predijo muchas cosas que se cumplieron.
Pero una de ellas sigue siendo un misterio “varias naciones serán aniquiladas”.
¿Aniquiladas en qué sentido? 
¿Estaba hablando a Europa?

El fenómeno de la globalización que se propone hoy es contra la cultura judeocristiana, porque propone una globalización de valores anticristianos, destruyendo las naciones individuales.

Hay varias acepciones del término globalización.

Mirado desde el punto de vista económico y comercial promociona la necesidad de los intercambios globales en un mundo cada vez más interconectado.

Y desde este punto de vista no habría demasiados inconvenientes.

Por otro lado el Reino de Dios no está limitado por fronteras nacionales, pero tampoco lo está la idea del maligno de extender su poder global a toda la tierra.

Ambas globalizaciones, la de Dios y la del maligno, son excluyentes una de la otra, y pueden identificarse según lo valores que se quieran globalizar.

Quien promociona la globalización lo hace para imponer el reino de Dios o para imponer el reino del maligno.

Pero sucede que los principales promotores actuales de la globalización la asocian con la idea de un gobierno único mundial.

Que además conlleva un sistema de valores únicos en el mundo y también una religión única.

Esto se está haciendo desde las ONU promoviendo el aborto, la eutanasia y la homosexualidad a las naciones individuales.

Por lo que la promoción de la globalización económica y comercial está unida con la promoción de un cambio de valores para la civilización occidental.

Lo que hace pensar que el maligno está detrás de esta globalización que se propone ahora.

El globalismo secular reivindica una universalidad terrenal y no basada en Dios.

Se trata de la instauración de un orden mundial global terrenal sin fronteras nacionales, que preserven las tradiciones de la civilización judeocristiana.

Por lo tanto el globalismo es mucho más que la eliminación de fronteras nacionales, pero la eliminación de las fronteras es la condición necesaria para globalizar los valores.

Y esta es la razón por la cual los líderes políticos nacionalistas son tan maltratados por los medios de comunicación importantes, que responden a la globalización de valores.

Esta globalización de valores apunta a eliminar los viejos sistemas de creencias religiosas y reemplazarlos con una religión nueva basada en la New Age.

En que se endiosa a la madre tierra y deriva en el ecologismo como punto central, el slogan “salvar al planeta”.

Es más, con el criterio de salvar al medio ambiente están proponiendo la restricción de los derechos y libertades de los ciudadanos de las naciones y promoviendo la esterilización voluntaria.

Esto ha llegado también al interior del cristianismo.

Al punto que vemos fuertes promociones desde algunos líderes religiosos del ecologismo y de las migraciones, que diluyen las culturas y los sistemas de valores de las naciones.


LA ANIQUILACIÓN DEL PROYECTO DE EUROPA

Luego de la segunda guerra mundial Europa dio nacimiento a la más completa propuesta católica: la Unión Europea.

Pero en algún momento esta visión cambió de rumbo.

La mayor parte de Europa y en el resto de Occidente vieron el abandono de los valores cristianos y de la familia.

La aceptación del divorcio, el aborto, el sexo antes del matrimonio, la cohabitación y la ideología de género ha puesto al tejido social más débil.

Y hoy la Europa actual dista mucho de la idea católica con que fue diseñada.

El Brexit de 2016 – decisión de Gran Bretaña de salirse de la Unión Europea – es una forma de aniquilación de una nación supra europea que se estaba formando.

Pero también lo es la dilución de las culturas tradicionales de los países por la masiva ola de migración.

Y en el otro extremo, también podemos ver una aniquilación de las naciones por los abundantes movimientos separatistas que actualmente hay en Europa.


EL MENSAJE DE FÁTIMA SOBRE LAS NACIONES

Algunas de las advertencias de Nuestra Señora en Fátima siguen siendo algo misteriosas.

El Mensaje de Fátima predijo con exactitud en 1917 los siguientes eventos que en efecto ocurrieron:

-El fin de la Primera Guerra Mundial;

-El surgimiento de Rusia como potencia mundial, la cual propagaría sus errores (incluyendo el comunismo) alrededor del mundo… fomentando guerras y persecuciones en contra de la Iglesia;

-la elección de un Papa que sería llamado Pío XI.

-la advertencia de una luz extraña en el cielo nocturno, de una segunda Guerra Mundial.

Pero el Mensaje de Fátima predijo también que si las peticiones de la Virgen María en Fátima no eran cumplidas,

-se perderían muchas almas,

-el Santo Padre tendría que sufrir mucho,

-habría aún más guerras y persecuciones en contra de la Iglesia y

-varias naciones serían aniquiladas.

Es discutible si estas otras predicciones se están cumpliendo al menos parcialmente o no.
La aniquilación de naciones predicha en Fátima aparentemente aún no ha sucedido si pensamos en los grandes límites geográficos de las naciones, incluso aún luego de la primera guerra mundial.

Pero si lo miramos en términos culturales podemos ver otros signos.

¿Qué quería decir con “la aniquilación de las naciones”?

La definición Wiki de “nación” podría ser:

Una nación es un gran grupo o colectivo de personas con características comunes que se les atribuyen – incluyendo idioma, tradiciones, las costumbres (aduanas), habitos y la etnicidad.

Es una comunidad cultural-política que ha tomado conciencia de su autonomía, unidad e intereses particulares.

¿Qué está sucediendo a las naciones únicas del mundo?

¿Qué pasa con los alemanes, los italianos, los españoles, los ingleses…?

Veamos dos formas en que las naciones parecen estar siendo aniquiladas hoy mismo.


LA ANIQUILACIÓN POR LA GLOBALIZACIÓN Y LAS MIGRACIONES

Estoy pensando en la homogeneización, la erosión cultural a escala global.

Se llama “occidentalización” en lugares como Japón y Corea.

En occidente lo llamamos globalización.

Es el mismo proceso de unificación en todo el mundo.

Por ejemplo tomemos el caso de Gran Bretaña, tan orgullosa de su nacionalidad que incluso la población votó a favor de salirse de la Unión Europea.

The Guardian se queja de que los ingleses están perdiendo el sentido de lo que son.

Amas de casa de 30 años de edad que no toman una taza de té.

Niños en edad escolar que piensan que el pollo Tikka Masala es el “plato nacional” de Gran Bretaña.

Parlamentarios conservadores se quejan que el plan de estudios está siendo limpiado étnicamente de la historia inglesa, de Gales y Escocia.

Lo que sucede en Gran Bretaña, es la corrosión de la singularidad cultural de casi todas las naciones del mundo.
Todas las naciones del mundo están siendo lentamente absorbidos por las grande fauces de la cultura “occidentalizada”, “globalizada” post-industrial, uniformizada, marxificada culturalmente.

Tomemos sólo un aspecto, uno de los más esenciales, el lenguaje.

El siglo XX ha visto el aumento exponencial de lo que los antropólogos llaman la “muerte de las lenguas”.

La corrección política – el término educado para la imposición marxista cultural de la autocensura voluntaria -, ha ayudado mucho.

Vemos muchos artículos de noticias que describen en Gran Bretaña, por ejemplo que “chicas británicas” se unen al ISIS.

Pero ¿en qué sentido es “británica” una chica musulmana, nacida de padres paquistaníes, criada hablando urdu, que asistió a una escuela con un 80% de alumnos musulmanes paquistaníes en Inglaterra, completamente fuera de la cultura británica …?

Los suecos están obligados por ley a referirse a sus invasores islámicos como “nuevos suecos”,tal vez uno de los ejemplos más evidentes de esto.

Esto, a falta de un nombre mejor, es el sueño de George Soros.

Una “sociedad sin fronteras,” la cultura del mundo, el estado global.
Todas las teorías de la conspiración sobre lo que estas personas quieren hacer al mundo se pueden resumir en la frase “la aniquilación de las naciones”.

Pero hay otra forma de aniquilación que es la contraria.


LA ANIQUILACIÓN POR LA SECESIÓN

Por ejemplo aquí está el mapa Secesionista Europeo.

Estas son todas las regiones que se encuentran en formas actualmente tratando de separarse de los países que ahora forman parte.

Muchas de esas regiones geográficas se definen culturalmente y / o lingüísticamente.

Esta es otra forma en que tal vez la “aniquilación de las naciones” podría ser provocada.

Parece que Europa está ocupada en romperse, en cientos de divisiones regionales nacionalistas / separatistas.

En respuesta al fracaso político económico de la Unión Europea.

Esta explosión de localismo contradice uno de los mantras europeos, que la Unión Europea asegurará la estabilidad y la paz.

Si examinamos los hechos, la Unión, a través del debilitamiento de los estados nacionales, dio inicio a una serie de conflictos de interés locales.

Y las reclamaciones que se producen cada vez más sobre el terreno pueden dar lugar a conflictos.

El mapa es elocuente al mostrar que el fenómeno es más amplio de lo que sucede entre España y Cataluña, o lo que pasa con las reivindicaciones escocesas.

En realidad el problema es más amplio y es una forma de aniquilación de las naciones tal como las conocimos el final del siglo XX (surgidas del Tratado de Yalta).

Y en su mayor parte, también como eran las naciones en el momento en que Nuestra Señora de Fátima bajó del cielo en 1917.
Pero debemos considerar que luego de la segunda guerra mundial se produjo la mejor propuesta de paz y desarrollo que ha habido en Europa, que trajo una gran bonanza inmediata.

La Unión Europea fue una idea pergeñada por los católicos europeos, que luego fue des diseñada por las fuerzas enemigas.

Deberíamos pensar que la idea original de la Unión Europea haya sido bien vista por el Cielo y hasta tal vez dictada por él.

¿O no es así?


LAS RAÍCES CATÓLICAS DE LA UNIÓN EUROPEA

La Unión Europea tuvo raíces católicas: la visión de los pensadores católicos y políticos como Robert Schuman, Alcide de Gasperi, y Konrad Adenauer en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
El objetivo era unir las economías de los principales países de Europa Occidental como para hacer la guerra entre ellos imposible y generar una confianza mutua.

Estos fueron los años de la Guerra Fría, de la brutalidad de Stalin en la Unión Soviética y Europa del Este, de Alemania recuperando algo de esperanza en medio de ciudades en ruinas y personas heridas.

Después de la caída del muro de Berlín y la libertad de Europa del Este, la ampliación de la Comunidad Europea (ese es su nombre por entonces) parecía lógica.

Y había una creencia de que la inclusión de las naciones del antiguo bloque del Este abría la posibilidad de una unidad política total aún fuera de su alcance.

¿Pero por qué una nación liberada recientemente del control soviético querría ser empujado a otra forma de unión política?

Para entonces la unión de los europeos estaba produciendo frutos de alejamiento de la moral cristiana.
El Papa San Juan Pablo II habló a menudo y con pasión de Europa, pidiendo un avivamiento de la fe cristiana que había dado forma a la cultura y los valores europeos.

Él abrió el debate sobre Europa, no sólo en su Polonia natal, sino también en los corazones de los católicos de todo el continente a un nivel diferente.

¿Pero insistía en la necesidad de una integración política plena?


EL ALEJAMIENTO DE LAS RAÍCES CRISTIANAS DE LA UNIÓN EUROPEA

El clamor en Gran Bretaña de un referéndum sobre la posibilidad de una salida británica de la Unión Europea se había convertido en demasiado fuerte como para ignorarlo, y finalmente el Brexit triunfó en el 2016.

La UE parecía distante desde sus orígenes, por su alejamiento de las raíces, es decir sus cristianas.

Una nación tras otra en toda Europa occidental fue adoptando leyes que permiten la promoción del aborto, el divorcio fácil, el “matrimonio” del mismo sexo.

Las cifras de asistencia a la iglesia, en caída durante años, reflejan el aumento de la laicidad.
Si es que estaba destinada a ser una sociedad de inspiración católica, la UE había perdido claramente su camino.
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Y en cualquier caso, muy pocos o ninguno de los que participan en su gestión del día a día, hacían referencia a esos orígenes católicos.
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Y algunos de los actuales probablemente son ignorantes de ello.

Pero no sólo fue la Unión Europea como asociación la que llevó adelante la reingeniería anti cristiana.

En el mismo año en que Gran Bretaña entró en la Comunidad Económica Europea, Inglaterra y Gales introdujeron el divorcio sin culpa.

Alrededor del 40 por ciento de los matrimonios terminan en divorcio ahora, y las tasas están cayendo entre las parejas más jóvenes, principalmente debido a que muchos de ellos no quieren casarse.

Casi la mitad de los niños británicos ahora son hijos de parejas de hecho, y la proporción sería mayor si no fuera compensado por las altas tasas de maternidad entre las familias inmigrantes.

El aborto fue liberalizado en Inglaterra y Gales en 1967, y ha permitido la muerte de más de ocho millones de niños no nacidos desde entonces; 185.824 de ellos el año pasado.


HOY TODOS LOS ACTORES QUE DIERON NACIMIENTO A LA UNIÓN EUROPEA ESTÁN DEBILITADOS

No hay duda que lo sucedido con el Brexit muestra la crisis de la Unión Europea, porque nadie abandona un barco que marcha viento en popa.

La crisis de la UE es también una de las caras de la crisis del europeísmo Católico.

Por un lado, si bien es cierto que el proyecto europeo era parte de una visión de los católicos, los Estados Unidos y de las elites políticas a la Segunda Guerra Mundial, la debilidad de estos tres actores es parte de la crisis de Europa.

Durante la Guerra Fría, teólogo protestante alemán Martin Niemöller dijo que la República Federal de Alemania (Alemania Occidental) había sido “engendrada en el Vaticano y nacido en Washington” en un momento en que los católicos todavía eran marginales en la clase política de Estados Unidos.
Hoy no hay que olvidar que no sólo el catolicismo y el cristianismo todo están siendo perseguidos en Europa y en todo occidente.
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También está operando una fuerza para descentralización de la Iglesia y lo que significa una mayor independencia de sus miembros en todo el mundo para definir su línea política.

El Papa Francisco ha dicho en repetidas ocasiones que la Iglesia Católica tiene que ser menos centralizada.

Esto es generalmente aceptado desde el punto de vista eclesiológico, pero nadie sabe lo que significa para la postura política de los católicos locales en todo el mundo.

Desde el Concilio Vaticano II (1962-1965), la Iglesia ha estado a favor de la democracia, apelando a la lealtad al estado nación (siempre respete los derechos humanos y permita algunas formas de objeción de conciencia).

Pero, al mismo tiempo, Roma ha dicho a los católicos que deben dialogar con los regímenes opresores con el fin de permitir que la Iglesia sobreviva y prepararse para un futuro mejor.

Esto es lo que hizo la Ostpolitik del Vaticano con los países comunistas entre 1945 y 1989.

Todo esto se basa en el supuesto de que el Papa y la Santa Sede saben lo que estaban haciendo y que es de utilidad la diplomacia del Vaticano.
Lo cierto es entonces que el proceso de aniquilación de las naciones está en marcha.
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Sin mucho ruido pero como lo predijo Nuestra Señora.
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En todo el mundo, debido a la globalización.
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Y en Europa debido a la migración / ocupación musulmana y a las tendencias separatistas.
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Mientras que la Iglesia también parece estar siendo afectada por esta tendencia.


FUENTE: forosdelavirgen.org 


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís