FRASES PARA SACERDOTES


San Pío de Pietrelcina solía repetir: “El mundo podría quedarse incluso sin sol, pero no sin la Santa Misa”. A los sacerdotes enseñaba a dividir el día en dos partes: la primera, dedicada a la preparación del divino sacrificio y la segunda como acción de gracias.

EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

VIDA CONSAGRADA - UNA PLEGARIA DÍA Y NOCHE -


Día y noche rezando por los sacerdotes

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Las Oblatas de Cristo Sacerdote de Moncada.

El pasado 15 de junio, la Iglesia ha celebrado la Jornada Pro Orantibus. Un día dedicado a orar por las personas consagradas contemplativas y una ocasión “para dar gracias a Dios por esta forma de consagración, para expresar nuestra estima y para dar a conocer esta vocación tan necesaria y hermosa en la Iglesia y para la vida del mundo”, indica la Conferencia Episcopal Española en su mensaje publicado con ocasión de esta jornada.

El lema de este año, ‘Evangelizamos orando’, está en sintonía con el impulso evangelizador del papa Francisco en la exhortación apostólica ‘Evangelii gaudium’ y remite a lo esencial de la vida contemplativa que es la oración.

A escasos metros del Seminario Mayor de Moncada un pequeño campanario con una cruz recuerda que el monasterio de las Hermanas Oblatas de Cristo Sacerdote no para. Y es que, a pesar de la tranquilidad y el silencio que reinan en su interior, la oración no cesa. Las Oblatas, fieles a su carisma, rezan continuamente por la santificación de los sacerdotes. Una plegaria que se mantiene día y noche gracias a los turnos que hacen las 17 religiosas que viven allí. Sea la hora que sea, una de ellas eleva delante del Sagrario su oración por ellos.


FUENTE: paraula.org

ADVERTENCIAS DEL MAS ALLÁ A LA IGLESIA CONTEMPORÁNEA.

Parte 27

Por el Padre Arnold Renz


¿Está Cristo presente todavía en todos los Tabernáculos?


E:  ¡Di la verdad, di lo que la Santísima Virgen quiere decir, solamente toda la verdad!

J: ...hasta en el coro podemos regodearnos, hasta delante del tabernáculo.  Porque ya no es en todos los tabernáculos donde...No quiero decir eso, no quiero decir eso (gruñe fuertemente)

E:  ¡Di la verdad, tienes que decírnosla, Judas Iscaríote, por orden de la Santa Virgen!  ¡Lucifer no tiene derecho a molestarte!

J:  En el cielo deploran que la hostia consagrada no se encuentre ya en todos los tabernáculos.

E:  ¿Por qué no?  ¡Di la verdad en nombre de...!

J:  Cuando, durante la misa, el sacerdote ya no cree en las palabras de la consagración y no tiene la intención de consagrar, entonces la hostia no está consagrada. Entonces se trata solamente de pan, como lo dicen los protestantes y las sectas. A la mayor parte de los sacerdotes les importa "un pito", no hacen otra cosa que lo que el pueblo manda.  Quieren ser adorados en su modernismo y en su presunción, que casi les sale de los poros de su cabeza (gruñe).

E: ¡Di la verdad y solamente la verdad, di lo que tienes que decir en nombre de la Santísima Virgen, Judas Iscaríote!

J:  Lo mas triste de todo para Los de allí arriba, (señala en lo alto), es que la gente cree recibir a Cristo en la hostia... y solamente es pan. Efectivamente, ya no es Cristo. Eso representa para ellos una pérdida de gracias, y por lo tanto se salen fácilmente del buen camino. Sus propios sacerdotes los engañan

E:  ¡Di la verdad, Judas Iscariote,en nombre de...!

J:   Tengo que decir que ellos (señala hacia arriba) no quieren, no quieren que se empleen hostias morenas. Solamente se toleran en casos de extrema necesidad. Normalmente, hay que emplear preferentemente el pan blanco, ya por el hecho de que Jesús es la inocencia personificada (respira fatigosamente).

E:  ¡Continúa, Judas Iscariote,dí ahora todo lo que tienes que decir de parte de la Santísima Virgen! ¡Lucifer no debe molestarte de ninguna forma, debe marcharse al infierno, que es donde pertenece! ¡Judas Iscaríote, continúa hablando, en nombre de...!

J:  Cuando el Papa aparece sobre su podio -quiere decir en su balcón, en el que tiene la costumbre de hablar- si pudiera decir todo lo que debiera y quisiera decir, sin estar influenciado, entonces los hombres volverían atrás. Entonces, todavía sería a tiempo, pero precisamente eso es lo que se impide. Si pudiese, una sola vez más salir y decir lo que quisiera, pero sería...(murmura).

E:  ¡Di la verdad de parte de la Santísima Virgen, en nombre...!

J:  Lo harían callarse si rabiase libremente. Sabe que no puede dar un paso en falso.  en esta situación, quisiera poder morirse. Pero sabe perfectamente que debe mantenerse hasta el fin.  Tiene que vivir su martirio como un verdadero discípulo de la cruz de Cristo.  Tiene que vivir la pasión hasta el fin, que quiera o no.  El Papa tiene que pasar por la misma prensa por la que ha pasado Jesús, no en la misma medida, pero a pesar de todo, tiene que pasar por ella.

E:  ¡Continúa, Judas Iscariote, di solamente lo que la Santísima Virgen te encarga decir!  ¡Lucifer no tiene que molestarte, tiene que dejarte hablar, en nombre de...!

J:  No se cree que el Cielo anuncia por almas privilegiadas, lo que Ella (señala hacia lo alto) encarga de anunciar a las almas privilegiadas, en nombre de Jesucristo, o cuando el propio Jesús aparece, no se cree. Jesús y su Santa Madre han dicho ya suficientemente, que ahora todo está podrido en la iglesia, pero precisamente, los obispos no lo creen. Ya que los lugares de peregrinaje, tanto los recientes, como los más recientes, ya no están reconocidos. Lourdes y Fátima, etc. todavía se cree a la ligera, por eso ya no hay gracias suficientes, puesto que los mismos sacerdotes ya no leen la buena misa.  Hay...(se calla).

E: ¡Di la verdad, Judas Iscariote, en nombre de...!

J:  Allí hay ya ciertos sacerdotes, que quisieran leer una misa de invención -como podría decirse- y eliminar a los otros sacerdotes. Fátima se encontrará pronto en el primer lugar, y pronto será Lourdes...

E:  ¡Di la verdad, por orden de la Santísima Virgen!  ¡Lucifer no debe molestarte ni impedirte hablar!

J: ...próximamente Lourdes no estará mucho más atrás. Por otra parte, muchos católicos ya no van a Lourdes, porque encuentran que está pasado de moda honrar a la Santa Virgen o ir de peregrinación.

E:  ¡Por orden de la Santa Virgen, continúa diciendo la verdad, di todo lo que tienes que decir ahora, lo que la Santa Virgen te encarga decir!


"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. CI: "PARA QUE SEAN CONSUMADOS EN LA UNIDAD"

Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo a sus hijos predilectos.


CI


"La caridad, la caridad, la unión, es lo que anhela de los sacerdotes el Sacerdote Eterno, el Corazón amante del Dios-Hombre.

El demonio tiende a desunir para debilitar, y el Espíritu Santo a unir, a estrechar los lazos paternales, filiales, fraternales, de cuyo desmembramiento vienen tantos males a mi Iglesia. Si Yo soy la unidad en la Trinidad ¿por qué mis Pastores y sacerdotes entre si no tienen una sola alma, un solo parecer por mi gloria, un solo corazón en mi Corazón?

Cuando elegí a mis sacerdotes de entre los demás hombres, rogué muy especialmente por ellos antes de morir, y mi impetración al Padre no ha concluído ni concluirá hasta el fin del mundo.

Yo me ofrecí de Víctima por ellos muy especialmente y sólo les pedí que perseveraran en mi amor, y mi amor es unitivo; y si quiero que los hombres se amen unos a otros, ¿cómo no querer ante todo que los sacerdotes se amen entre sí y que en ese grupo escogido y de elección no tenga Yo que lamentar odios, discolerías,envidias, diferencias y oposiciones de pareceres y afectos; todas esas miserias que enfrían, que entibian, que separan los corazones?

Y si éste es un tremendo mal para mi Iglesia, que puede llegar hasta el cisma, para mi Corazón es lo más doloroso, lo que más lamento, puesto que se apartan de Mi gran mandamiento, de aquel "amaos los unos a los otros"; porque Yo quería, al pronunciar estas palabras, que fueran particularmente para mis sacerdotes que son humanos y que no están exentos de las pasiones humanas.

Y si dije que conocerían que eran míos si se amaban los unos a los otros, cuando las almas vean esos resfriamientos de afectos, esa falta de calor entre sí, el mundo se escandalizará y no los tendrá por míos.

Yo insisto e insistiré siempre en esa unidad de la Trinidad, en esa unidad por la caridad que es el amor, que es la unión por medio del Espíritu Santo.

Es muy natural el que Yo tenga que lamentar --y también la Iglesia-- esa división entre los míos que causa muy grandes males cuya extensión sólo Yo sé medir.  Esto es descender al nivel del mundo, y mis sacerdotes no, no son del mundo, no deben ser de él, no pueden seguir sus máximas, no deben contaminarse con el mundo.  ¡Y en el mundo hay tanta maldad, tanta tierra, pasiones y vicios de los que mis sacerdotes deberán estar tan alejados!

Yo mismo le hago patente a mi Padre que mis sacerdotes no son del mundo, sino míos, que no los ha de arrastrar el mundo, que ese enemigo del alma no entrará en los corazones sacerdotales.  Y mundo son las divisiones, las desavenencias, los respetos humanos, las envidias, el buscarse a si mismos y el alejamiento de corazón a corazón.

El Papa, los Cardenales, los Pastores y los sacerdotes, toda la jerarquía eclesiástica, forma un solo bloque divino, una piedra en Pedro, una roca en donde las olas del mundo y de los enemigos se estrellarán. Pero ese bloque debe ser uno, no debe desmembrarse, y de ahí su fuerza divina contra todo el infierno. Y es que está resguardado por la unidad del conjunto, por unidad de la Trinidad.Pues no quiero que esa masa compacta se desmorone en lo más mínimo; que esa unión de espíritus y de corazones en un mismo Corazón, en el mío, tenga sus deficiencias.

¡Si supieran lo que es la vanidad, lo que encierra la unidad, lo que puede la unidad en la Trinidad y en mi Iglesia!  ¡Amo tanto la unidad!  ¿Y saben por qué? porque la unidad es Dios, la unidad es el amor y todo lo que se aparte de la unidad, de la unión, del amor, no es mío.  ¡Y hay tantos engaños que Yo lamento en este punto!...

No es posible, siendo humanos, que todos los criterios sean uno; pero la fe sí es una;la obediencia al Papa es una; la doctrina del Evangelio es una; el amor es uno y la Trinidad es una que a todos abraza, que a todos unifica, que a todos enlaza por el Espíritu Santo y que a todos premia, transformados en Mí.

Yo formo el centro de mi Iglesia y soy uno con el Papa, uno en cada Cardenal y Obispo, uno en cada sacerdote. Todos en el eterno Sacerdote, con un solo corazón y una sola alma y una única voluntad en mi Padre, en la unidad de la Trinidad.

Es necesaria, en México especialmente, la unión, una reacción, no tan sólo exterior, sino interior, que es lo que espero, lo que anhelo, lo que ansío; reacción de fondo y no de superficie, propósitos santos, humildes y confiados a mi gran misericordia.

Todo lo hago bien;y si castigo, es para perdonar; y si martirizo, es  para coronar.

Quiero una gran promesa de amor en el Amor mismo, en el Espíritu Santo por María. Soy el Amor, soy la Bondad, soy la Misericordia, soy el Salvador que ha dado a su México una lección de amor para que mi Iglesia florezca y reine limpia de polvo, lozana y nueva, con sus sacerdotes  transformados en Mí.

¡Unión, unión! Esa unidad que es mi esencia y que persigo en mis Obispos y sacerdotes en todo el mundo.

No desoigo jamás los clamores de los míos, pero necesitaba la Iglesia de México una sangría; necesitaba expiaciones y martirios; pero mi Corazón está aquí, mis miradas están aquí y a la Iglesia Mexicana la llevo en mi alma con todos los suyos, a quienes amo con ternura de madre.

Pero quiero su bien; quiero barrer de ella lo vano;quiero apartar el trigo de la paja; quiero renovarla hasta sus cimientos, inyectándole más amor, unión, caridad, entregándola pura y limpia, por María, al Espíritu Santo, quien reinará en esta Nación de María que es mi predilecta.

Era muy triste para Mí dejarla rodar sin detenerla, sin limpiarla, sin devolverle su brillo antes de devolverle su libertad que vendrá, vendrá a su tiempo, pues como he dicho, mis castigos y mis pruebas son misericordias.

Sólo obligado por el pecador, castigo en la otra vida; aquí, hasta mis castigos aparentes son bondades y mis pruebas, caridad ardentísima.

Reaccionará mi Iglesia con sus Pastores y sacerdotes transformados en Mí; y la alegría y el fruto divino será mayor que el mal, y el triunfo coronará los martirios, los esfuerzos, los sacrificios, y seré Yo mismo en mis sacerdotes la mayor recompensa"










ORACIONES POR LOS SACERDOTES.




...POR LAS VOCACIONES

Oración por las vocaciones sacerdotales y religiosas
Señor Nuestro Jesucristo, Tú dijiste a tus Apóstoles: "la mies es mucha pero los obreros pocos; rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su campo". Humildemente te suplicamos que envíes a tu Iglesia numerosas y santas vocaciones sacerdotales y religiosas. Te lo pedimos por la intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, y por la de nuestros Santos Patronos y Protectores, que con su vida y merecimientos santificaron nuestro suelo. Amén.

Ofrecimiento diario de sí mismo por las vocaciones sacerdotales
Oh Jesús, Salvador mío, Tú que confiaste a los sacerdotes, -y solamente a ellos-, el poder de celebrar la Eucaristía, fin principal de su ordenación sacerdotal, perdonar los pecados, administrar otros Sacramentos, predicar con autoridad la Palabra de Dios y dirigir a los demás fieles a mirar y a subir hacia Ti, por medio de tu Santísima Madre, te ofrezco para la santificación de los sacerdotes y seminaristas, durante este día, todas mis oraciones, trabajos y alegrías, mis sacrificios y sufrimientos. Danos, Señor, sacerdotes verdaderamente santos que, inflamados del fuego de Tu amor, no procuren otra cosa que Tu gloria y la salvación de aquellos a los que Tú encomendaste. Amén.

Voy a rezar en particular por esos muchachos que conozco, que tal vez puedan recibir la vocación sacerdotal, y responder a la llamada de Dios: Mira Jesús, tu Iglesia y el mundo necesitan hombres generosos que se entreguen a Ti para ser apóstoles tuyos. Elige.a los que quieras; llama y da la valentía de dejarlo todo y seguirte para ser sembradores de tu doctrina de amor y portadores de tu salvación. Amén.

Oración para los padres de familia.
Oh Dios, Tú me has concedido estos hijos. Sé que gran parte de las vocaciones surgen en familias cristianas, atraídas por la vida ejemplar de sacerdotes fieles. Elige a alguno de mis hijos para que sea sacerdote. Sé que la Iglesia los necesita para proseguir la misión de tu Hijo Jesús. Ayúdame a no ahorrar ningún medio para que cuaje en alguno de ellos tu llamada, y el resto lo confío a tu Espíritu. Guárdalos en tu amor, guíalos y protégelos. Amén.

Oración para el Seminario.
Señor Jesucristo, que fuiste el primero que se preocupó de la formación sacerdotal de los Apóstoles, para después enviarlos a predicar (cf. Mc 3, 13), siguiendo tus huellas; te pedimos, para que las vocaciones arraiguen, que los profesores del Seminario sean sacerdotes íntimamente unidos a Ti, de vida ejemplar, hombres de fe y llenos de amor a la Iglesia. Amén.


...POR LA SANTIDAD.

Oración para pedir la santidad de los sacerdotes
Oh Redentor Nuestro, acepta vivir en los sacerdotes, transfórmalos en Ti. Hazlos por tu gracia ministros de tu misericordia, obra a través suyo, y haz que, imitando fielmente tus virtudes, se revistan en todo de Ti, y actúen en Tu nombre y con la fuerza de tu Espíritu. Contempla, Señor Jesucristo, cuántos son todavía los que duermen en las tinieblas del error, cuántas son las ovejas que caminan al borde del precipicio. Dirige tu mirada a tantas y tantos pobres, hambrientos y débiles, que lloran en medio de su soledad. Vuelve Tú a nosotros por medio de tus sacerdotes. Muéstrate en ellos y, obrando a través suyo, recorre el mundo de nuevo, enseñando, perdonando, santificando y renovando los lazos de amor entre tu Corazón divino y nuestros pobres corazones. Amén.

Preces para pedir sacerdotes santos

V. Para conseguir el perdón de los pecados,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que no nos falte la Sagrada Eucaristía,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que prediquen a Cristo, y a éste crucificado,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que den testimonio de la Verdad,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que los niños conserven la Gracia,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que la juventud conozca y siga a Cristo,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que los mayores conformen sus vidas según la Ley de Dios,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que tengamos hogares cristianos,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que en nuestros pueblos se viva la unión y la caridad cristiana,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que los enfermos reciban los auxilios espirituales,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
V. Para que nos acompañen a la hora de nuestra muerte, y ofrezcan la Santa Misa por nosotros,
R. Señor, danos sacerdotes santos.
Santa María, Madre de la Iglesia, Reina de los Apóstoles, alcánzanos del Señor muchos y santos sacerdotes. Así sea.

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR
San Francisco de Asís