FRASES PARA SACERDOTES


LA TIBIEZA EN EL SACERDOTE VIENE…

La causa del relajamiento del sacerdote es que no presta atención a la Santa Misa.

¡Dios mío, qué digno de compasión es un sacerdote cuando celebra la Santa Misa como una cosa ordinaria!

San Juan María Vianney, el Cura de Ars


EL SACERDOTE ABRE LAS PUERTAS AL FUTURO DE DIOS PARA EL MUNDO

"MIS DOS MAMÁS" - Fragmento cantado





Tengo en casa a mi mamá, 
pero mis mamás son dos: 
en el Cielo está la Virgen, 
que es también mamá de Dios. 

Las dos me quieren a mí, 
las dos me entregan su amor, 
a las dos las busco y las llamo 
y a las dos las quiero yo. 

Cuando llamo a mi mamá, 
ella viene sin tardar. 
Mi Mamá del Cielo viene 
si me acuerdo de rezar. 

Cada día mi mamá 
me da un beso al despertar. 
En el alma llevo el beso 
de mi Madre Celestial.

"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. C: "OS HE DADO EJEMPLO..."

Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo a sus hijos predilectos.



C


"OS HE DADO EJEMPLO"



"Yo di ejemplo a mis sacerdotes para que no pudieran alegar ignorancia, al tenerme a Mi como espejo para copiarme en ellos.

Mi fin, el plan que tengo es el de su transformación en Mí; por eso les di ejemplo, y aún más: los alimenté con mi misma substancia, porque substancia mía es mi divina doctrina salvadora y santificadora.

Me preocupé en mi vida mortal, más que por nadie, por mis discípulos, viendo en ellos a mis sacerdotes, y fui su ejemplo vivo de humildad, de caridad, de mansedumbre, de pureza, de sacrificio, de delicadeza, de paz, de abnegación, de suavidad, siempre cubriendo sus defectos y disimulando sus faltas. Les di ejemplo, sobre todo, de mi inmenso amor al Padre, de mi reverencia al Padre en Mí, y nada hice delante de ellos que no lo refiriera a mi Padre amado.

Y todo esto era mi Evangelio vivido, enseñado paso a paso, gota a gota, día a día; y así instruí a aquellos corazones sacerdotales que repercutían en todos los siglos de mi Iglesia y en mis sacerdotes.

¿Y para qué hice esto, para qué me puse de ejemplo vivo en mis Apóstoles, en donde veía Yo a mis futuros sacerdotes? Claro está que para que me copiaran, ¡para que fueran otros Yo, linea a linea, virtud por virtud, heroísmo por heroísmo, sangre por sangre!

Pero además, al dejar el imperecedero ejemplo de sacerdote, de Salvador, de Jesús mismo, quería que los sacerdotes que me representaban, que debían estar transformados en Mí, dieran a su vez ejemplo a las almas, para atraerlas, santificarlas y salvarlas.

Ese fue también mi fin extensivo de amor. Primero,que mis sacerdotes, tuvieran un espejo sin mácula en donde verse,un Modelo que copiar para santificarse; y después, las almas, esas almas que son mi delirio por una sola cosa que encierra todas para un Dios: el ver en ellas la imagen bendita de la Trinidad; imagen que la Trinidad cuida, ama y quiere que vuelva al principio de donde salió.

Esa imagen de la Trinidad que lleva en sí misma cada alma, salida de Dios mismo, y con el fin sublime de volver al centro de donde partió, a la unidad, es lo que Yo busco, lo que mis sacerdotes deben buscar también.

Mas, para orientar esas amadas almas a su fin, es necesario el santo ejemplo de mis sacerdotes, la transformación y consumación de los sacerdotes en Mí. Y sólo entonces podrán hacer que se realice la ilusión del Padre, la petición más ardiente del Hijo, por medio del Espíritu Santo: que vuelvan todas las almas a la unidad, siendo todas una misma cosa en Mí y en mi Padre, consumadas en la Trinidad.

Pero ¡ay! mi dolor es que ese ejemplo de muchos de mis sacerdotes no es mi ejemplo. Deben ser otros Yo, y muchos, no sólo no lo son, sino que son opuestos a Mí en su interior y muchas veces hasta en su exterior; son todo lo contrario de los ejemplos que Yo les he dado, me ofenden doblemente a Mí y escandalizan a las almas.

Si se fijan, verán que casi siempre en mis sacerdotes son dobles las culpas, por ser en ellos dobles sus sagrados deberes. tienen deberes íntimos Conmigo y tienen deberes interiores y exteriores con las almas.

Y voy a descubrirles una dolorosa espina más que hace sangrar mi Corazón en lealtad.  En muchas ocasiones, el cinismo e hipocresía que contemplo dolorido, tratan muchos de los que me sirven de dar exteriormente ejemplos de santidad a las almas, mientras en su interior son como sepulcros blanqueados ante las miradas de la Trinidad.

Y no, no está bueno eso, porque debe corresponder el exterior al interior del sacerdote; y no con falsedades que tanto me ofenden, no con doblez que desdice de la sencillez del sacerdote, sino con verdad, debe reproducir fuera lo que lleva dentro.

Claro está, sin embargo, que los sacerdotes no deben hacer patentes sus miserias a las almas, porque las escandalizan, que es muy delicada y de muchas consecuencias la honra del sacerdote.

Y hasta ese grado de condescendencia inconcebible me presto Yo, es decir, hasta cubrir ante el mundo sus maldades. Pero Yo soy primero que el mundo; y más bien que tener que descender hasta estas condescendencias, debo ser el honrado y el glorificado por ellos en espíritu y en verdad.

¿De qué sirve ante Mí, ante el tribunal de mi justicia, la hipocresía de un sacerdote, que trata de parecer lo que no es y me obliga, por mi caridad y el honor de mi Iglesia, a beber las hieles del disimulo, cubriéndolo, repito, ante los demás, con la caridad que me caracteriza, como cubría a Judas su traición, pero sangrando mi alma y avergonzándome como Sacerdote -en quien están encerrados todos los sacerdotes- ante mi Padre celestial?

Es un crimen de lesa majestad, aunque no esté consignado -precisamente por lo inconcebible y por mi caridad infinita-, eso de que un sacerdote indigno, no puro,no íntegro, me haga ruborizar ante lo que más amo, ante mi Padre celestial.

Si consideramos a la Divinidad, una en las tres Divinas Personas, al ofender a mi Padre se me ofende a Mí en el Espíritu Santo. A Mí, como Dios; a Mí como Dios-hombre. Y no se pesa esto ni se mide la magnitud de la ofensa ni el castigo que merece.

Los sacerdotes deben ser y parecer lo que son; que en ellos el ser y el parecer sean una misma cosa ante el cielo y la tierra; y que reflexionen en que si Yo les di ejemplo, fue, no tan sólo para que me copiaran en sí mismos, sino para que a su vez dieran ejemplo a las almas y prolongaran mi misión en la tierra, volviéndose otros Jesús, transformados en Mí.

¡Oh!  ¡y qué distinto estaría el mundo, si mis sacerdotes fueran otros Yo y dieran ejemplo y fueran espejos limpios y puros, en donde a su vez las almas se miraran! En ellos me verían a Mí y en ellos y por ellos me amarían a Mí. Entonces, al imitarlos me imitarían a Mí y llegaría a realizarse aquella plegaria al Padre: el consumar a todos en Mí.

Que reflexionen mucho mis sacerdotes y sigan mi ejemplo y den ejemplo de mis virtudes excelsas.

¡Cuántas almas se pierden y enfrían, descorazonadas por lo que ven, por lo que saben, por lo que oyen a mis sacerdotes, que dicen y no hacen!  ¿De qué sirven las palabras sin obras?

Y entienda que por más que predique con los labios y que aconseje un sacerdote indigno, si no concuerdan con todo eso sus obras, es letra muerta en las almas; no tendrán virtud ni eficacia sus palabras, porque no estaré Yo en ellas; antes bien, más o menos tarde, al descubrirse lo que ellos cubren, será peor el escándalo de quienes lo oyeron.

Es indispensable para los sacerdotes el ser otros Yo para que su ejemplo sea santo, sea cierto, sea verdadero y glorifique a la Trinidad y le dé corazones enamorados de Dios que lo amen".

ARDIENTES SUPLICATORIOS EN NOMBRE DE JESÚS.


¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, salva a los sacerdotes renegados!
¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, ilumina a los sacerdotes que se encuentran en el error!
¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, concede a los corazones enfriados de algunos pastores de almas, la gracia de tu amor!
¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, despierta a los indiferentes entre tus elegidos, para que vean la proximidad del abismo!
¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, contiene el poder de Satanás, que según las palabras del Papa, se ha introducido en el "templo"!
¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, no dejes que triunfe en las iglesias el arte pagano y vuelve a darnos la Cruz!  ¡Y los Santos!
¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, haz que el Tabernáculo vuelva a ser el centro de nuestras iglesias y de nuestra vida cristiana!
¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, acude a la necesidad de las almas que no tienen sacerdote!
¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, te damos las gracias por el inmenso favor del sacerdocio y te rogamos que nos concedas muchos verdaderos sacerdotes según Tu Corazón para que se pueda realizar la gran recolecta!
¡Por tu Santísimo Nombre, Señor, haz que todos amemos, a tu Santa Iglesia, como un hijo ama a su madre, y déjanos vivir en tu Iglesia, y con ella hasta la vida eterna. Amén!

ADVERTENCIAS DEL MAS ALLA A LA IGLESIA CONTEMPORANEA

PARTE 25


Por el Padre Arnold Renz


MISIONES POPULARES Y VERDADERA RENOVACIÓN



J:  Si por lo menos se dijese esto a la gente desde lo alto del púlpito, y se volvieran a tener lugar las misiones populares,  volvería a ir mucha gente, masas de gentes, a la confesión.  Ahora, no lo hacen.  También hemos ya dicho anteriormente, que las ceremonias penitenciales no remplazan jamás una confesión. Tememos como a la peste a las misiones populares, porque han salvado demasiadas almas.  Los predicadores de las misiones populares predicaban, sobre todo, el infierno, el purgatorio, la conversión y la muerte. Eso encendía en muchos el fuego sagrado, era una especie de mecha que los sacerdotes podían aproximar a los hombres.  Y eso les permitía intervenir, porque nadie ama a la muerte, nadie ama al diablo, todos se retiraban asustados, y cada uno pensaba: "Si eso es así, voy a tener que volver a coger el hilo del bien. Tiene razón".

Cuando un sacerdote sigue la buena y vieja tradición -como lo quieren Los de allí arriba- (señala a lo alto), cuando celebra todavía convenientemente la misa, y está guiado por el Espíritu Santo, y les reza mucho, entonces tiene una gran potencia de bendición y una influencia mayor sobre la gente.  Esto también tiene validez para sus sermones. Muchos sacerdotes ya sólo predican superficialmente. Ya sus misas no otorgan más que pocas bendiciones, en todo caso menos que en las misas de los buenos sacerdotes.  Y esto es lógico.

Digamos que viene del cielo el que un sacerdote que quiere realmente el bien, que se deja guiar por el Espíritu Santo, se entrega totalmente a Dios y no hace más que lo que El (señala hacia arriba) quiere, tiene muchísima mayor eficacia, y ejerce una mayor irradiación sobre la gente que frecuenta la iglesia.

Hasta con la lectura del Evangelio y las otras lecturas, -desde el principio de la misa hasta el fin- tiene un gran poder de bendición, mayor y más extendido, que un sacerdote corriente o tibio, o casi apóstata.  Estos últimos ya no quieren esto, o son demasiado cobardes para leer la misa o para hacer el bien, como lo quieren Los de allí arriba...   No quiero hablar más, no quiero hablar más.

E:  ¡Judas Iscariote, di la verdad, di lo que tienes que decir por orden de la Santísima Virgen! ¡Lucifer, no tienes derecho a molestar a Judas Iscariote, tienes que irte al infierno donde está tu puesto! ¡Continúa diciendo lo que la Santísima Virgen te encarga decir, Judas Iscariote! ¡Di toda la verdad y solamente la verdad, di lo que tienes que decir!

J: (Suspira).

E:  ¡Lucifer, vete! ¡No tienes derecho a molestar ni ha impedir que Judas Iscariote hable!  ¡Judas Iscariote, continúa, en nombre de...!

J:  Es necesario que se presenten sacerdotes valientes. Naturalmente que sería mejor el que los obispos se levantasen contra los abusos en la iglesia. Tendrían que agruparse. Sería necesario repetirlo en  los sermones, debería gritarse desde todos los tejados. Sería necesario que se gritase desde lo alto de los púlpitos, todo lo que, yo, Judas, acabo de decir.  Pienso sobre todo en el "Aspergesme" y en la bendición al  final de la misa, durante la cual hay que ponerse de rodillas.

Naturalmente hay que ponerse de rodillas, de pie no se reciben tantas bendiciones. A Dios no l gusta nada de eso. Es una ofensa a Dios quedarse de pie durante la bendición, y que ni siquiera se rece y dejar colgar los brazos.  Es horrible. Nosotros, en el infierno,  nos sublevaríamos si pudiéramos, pero desde luego todo eso nos gusta. Eso nos gusta.

E:  ¡Pero habla ahora en nombre de la Santa Virgen y dí solamente lo que quiere decir!



PROCESIÓN Y MISA DE DOMINGO DE RAMOS EN ARRAIJÁN

La Iglesia Católica está lista para vivir la Pasión y Resurrección de Jesús, se invita a la feligresía a participar en los diferentes celebraciones, misas y rezar el viacrucis, acercándonos al Sacramento de la Reconciliación.

Cientos de arraijaneños acudieron desde temprana hora a celebrar el Domingo de Ramos en las iglesia San Nicolás de Barí, parroquia de Arraiján, y que enmarca el inicio solemne de la Semana Santa. 

La bendición de los ramos es para recordar la entrada triunfal de Nuestro Señor Jesucristo a la Ciudad de Jerusalén, y estuvo a cargo del párroco Jorge Estrada Rodriguez. Como es tradicional, con palmas en mano, los feligreses participaron de esta bendición y luego, del recorrido junto al grupo "Semana Santa en Arraiján", que dramatiza por las principales calles, el recibimiento de Jesús hace 2 mil años en su entrada a Jerusalén. Este grupo está organizado por el señor Luciardo Rodriguez. Cuenta la historia católica que los que iban delante y detrás de Jesús gritaban: “¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna (viva) en las alturas!”.

Un hermoso arco de flores - arcadia - fue construido como pórtico de la Semana Santa, por los fieles devotos que organizan estos eventos en la Parroquia de Arraiján, que hoy recibían vestidos de pastores, a Jesús. 







































Lista de Reproducción de los actos religiosos de hoy domingo 9 de Marzo:






Fotos y videos Narcisa Olayvar


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Jesús y sus discípulos durmieron en Betania la noche del sábado. Y, con la mañana del domingo, salieron hacia Jerusalén por la misma carretera de Jericó que habían seguido la víspera. Había en ella un gran movimiento de gente porque la Pascua estaba encima y un gran número de caravanas iba a Jerusalén por el mismo camino que Jesús traía. Un judío siempre sentía el júbilo de acercarse a la ciudad santa de Jerusalén.

Al llegar a Betfagé, que quiere decir “La casa de los higos verdes”, Jesús dio una orden que llenó de alegría a sus acompañantes: “Vayan al pueblo y, cuando entren encontrarán un borriquillo atado. Desátenlo y tráiganlo” (Mc 11, 1-3). Fue Jesús quien tomó la iniciativa de su “triunfo”: es Él quien manda ir en busca del animal. El asno no tenía en Oriente ni el sentido rústico ni el ternurismo poético del autor Juan Ramón Jiménez en su libro “Platero y yo”. Dicho animal era, en Palestina, cabalgadura de personas notables (Núm 22, 21), por ende, hay que afirmar que Jesús eligió esta montura, no tanto por demostrar humildad sino un animal normal entre la gente de su tiempo.

¿Entendió la gente el sentido que Jesús le quiso dar a este gesto de triunfo? Esa multitud no hacía nuestras distinciones entre política y religión: un triunfo era un triunfo. Dicha manifestación de alegría debió tener más de folklore que de algazara. Las personas se quitaron los mantos multicolores y los tendieron sobre el camino para que pasara sobre ellos el jinete. Los más cortaron ramas de olivo y las agitaron a su paso o las esparcían ante Él. ¡Fue una verdadera manifestación de entusiasmo! Esa gente, pues, estaba llena de esperanza, aunque no supiera con mucha claridad qué era lo que esperaba…

Y ante tanta algarabía (“¡Hosanna al Hijo de David!”) sacerdotes, fariseos y escribas reclamaron que Jesús no parara semejante demostración de entusiasmo, de modo que Él tomó la frase del Salmo 8 para señalar que quienes no lo vitoreaban se convertían en enemigos de Dios: “De los labios de los muchachos y de los niños de pecho sacaste, Señor, las alabanzas”. Y aquellos hombres testarudos se alejaron furiosos, mientras se decían a sí mismos que tenía razón Caifás al señalar la muerte como la única salida si se quería conseguir que la gente no se fuera tras aquel embaucador de Galilea.



Cronograma de actos de Semana Santa en la parroquia San Nicolás de Bari de Arraiján.





EL INFIERNO SIN TAPUJOS PREDICADO HACE 50 AÑOS


La predicación sobre el infierno es una de las más ocultadas en la Iglesia en los últimos 50 años por el modernismo imperante. Si no silenciada, es sistemáticamente edulcorada. Le invitamos a oír esta increíble misión popular del Padre Eduardo Rodríguez S.J, en 1963, en Guareña (Badajoz), rescatada y remasterizada por el equipo de Adelante la Fe. No nos equivocamos si nos atrevemos a afirmar que no ha oído algo así en la iglesia en los últimos 50 años: claridad y contundencia diáfana para que nadie se lleve a engaño de lo que nos jugamos.

No piense dejarlo para más tarde, escúchelo entero ahora, y difúndalo.




CELIBATO OPCIONAL NO ES SOLUCIÓN A LA FALTA DE SACERDOTES

Asegura el Papa Francisco


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En una entrevista concedida al periódico alemán Die Zeit, el Papa Francisco subrayó que, ante el problema de la falta de vocaciones sacerdotales, “el celibato opcional no es la solución”.

El Santo Padre reconoció que “la falta de vocaciones es un problema grande. Un problema que la Iglesia debe resolver. La Iglesia debe encontrar la forma de resolverlo”.

Como solución, el Pontífice apuntó, en primer lugar, a la oración: “creo que lo primero que debemos hacer es rezar. El Señor nos ha dicho que recemos. Nos falta oración”.

En segundo lugar, afirmó la necesidad de poner los medios para que aumenten las vocaciones: “debemos trabajar con los jóvenes que tengan alguna inquietud de servicio a los demás. Y esto es muy difícil. El trabajo con los jóvenes se debe hacer para que ellos se planteen su vocación”.

“Los jóvenes son los grandes descartados en la sociedad moderna, y lo vemos en la falta de trabajo para ellos en tantos países”, alertó.

Además, “hay otro problema que afecta a las vocaciones: el problema de la natalidad”, indicó. “Si no hay niños, no habrá sacerdotes. Creo que es el principal problema que deberemos afrontar en el próximo Sínodo sobre los jóvenes, pero no es un problema de proselitismo, no. No se consiguen vocaciones con el proselitismo”.

Preguntado por el periodista si es necesario dar incentivos a los jóvenes para ser sacerdotes, como por ejemplo, decirles que no es necesario que renuncien a una vida sentimental-sexual, el Papa reconoció que “en ese contexto el celibato opcional se discute, sobre todo cuando hay necesidad de clero”. Sin embargo, advirtió que “el celibato opcional no es la solución”.

En este sentido, el Pontífice reflexionó sobre los “viri probati”, hombres casados que recibieron la ordenación como diáconos, presbíteros u obispos con el compromiso de llevar una vida de continencia total una vez recibidas las sagradas órdenes. “Son una posibilidad”, afirmó. “Pero debemos también decidir qué tipo de tarea asumirán, por ejemplo, para las comunidades aisladas”.


Crisis de fe

El Obispo de Roma habló sobre la maduración de la fe, y llamó a no desanimarnos ante las crisis de fe porque “no podemos crecer sin crisis. En la vida humana sucede lo mismo. El crecimiento biológico también es siempre una crisis, ¿no? La crisis del niño que se hace adulto. En la fe ocurre lo mismo”.

“La crisis es, no digo el pan nuestro de cada día, pero la vida es parte de la vida de la fe; una fe que no entra en crisis para crecer se vuelve infantil”. Y recordó que “la fe es un don, te la dan”.

En otro momento de la entrevista, el periodista Giovanni di Lorenzo observó la contradicción que existe en el mafioso que hace la señal de la cruz antes de empezar una matanza. “Sí, eso es una enfermedad. Una enfermedad religiosa”.

“En América Latina los mafiosos también utilizan la religión. Se llaman cristianos a sí mismos, pero para resolver sus problemas llaman a los sicarios y luego van a la iglesia”, remarcó.

El Santo Padre señaló que esa contradicción le molesta, “pero me enfado más cuando la Iglesia, la Santa Madre Iglesia, mi madre, mi Esposa, no da un testimonio de fidelidad al Evangelio: eso sí que me hace mal”.

Sobre el populismo, el Papa indicó que “dentro del populismo siempre hay un mesianismo. Siempre. Y también una justificación: perseverar la identidad del pueblo”.

Frente esta ola de populismo que afecta a muchas democracias occidentales y europeas, Francisco reflexionó sobre los grandes líderes políticos europeos de después de la segunda guerra mundial.

“Ellos imaginaron una fraternidad en toda Europa: desde el Atlántico hasta los Urales. Ese es el sueño de grandes líderes que son capaces de llevar el bien a los países sin necesidad de ser ellos el centro, sin ser mesías”. Francisco reconoció que le preocupa el populismo, “al menos en Europa sí. Un poco”.

Sobre los ataques recibidos en los últimos meses –los carteles que aparecieron en Roma con duras críticas al Pontífice o el caso del ejemplar falso del diario del Vaticano L’Osservatore Romano (LOR)–, dijo que no le hacen un mal personal. Además, aseguró que “desde el momento en que fui elegido Papa, no he perdido la paz”.

El Papa valoró que existan diferentes formas de pensar en el Vaticano. “Eso también es una riqueza”, insistió.

Sobre el caso concreto del ejemplar falso de LOR, señaló, con ironía, que no era una riqueza, pero observó entre risas que el dialecto romanesco en el que estaba escrito “era un romanesco bellísimo. Era un romanesco culto. Aquello no lo había escrito uno de la calle”.


La Orden de Malta

En sus respuestas, Francisco también habló de la crisis de la Orden de Malta. Recientemente, el Pontífice pidió al Gran Maestre de la Orden que presentara su dimisión después de que una Comisión del Vaticano investigara algunas irregularidades. El periodista le preguntó al Santo Padre si esa decisión le supuso un enfrentamiento con el Cardenal Burke, Patrono de la Orden, sobre todo después de que el Vaticano enviara un representante sin contar con el Cardenal.

Francisco rechazó cualquier enfrentamiento con el Purpurado estadounidense. “No es un adversario”, aseguró.

“Con la Orden de Malta había un problema que él no era capaz de gestionar porque no era el único protagonista allí. Yo no le retiré el título de Patrono de la Orden de Malta. Él continúa siendo Patrono. Pero se debía encauzar la situación en la Ordena, y por eso nombré un delegado capaz de encauzarlo, con un carisma que no tiene el Cardenal Burke”.


TRANSFORMAR MEDIANTE LA ORACIÓN Y LA ADORACIÓN - (texto noticioso)



Un nuevo monasterio abierto en Irlanda tiene como misión reparar los pecados de sus sacerdotes.



Los monjes Benedictinos de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento del Altar, conocidos como los benedictinos de Silverstream, se han establecido en Irlanda a petición del obispo de Meath, convirtiéndose de esta manera en el primer nuevo monasterio que se establece en esta diócesis desde que Enrique VIII suprimiera todos los monasterios católicos en 1536.


Estos monjes provenientes de Estados Unidos pretenden transformar a través de la oración y la adoración la Iglesia en Irlanda, muy afectada por los casos de abusos sexuales de algunos de sus sacerdotes en el pasado y que ha provocado una enorme bajada de la práctica religiosa en el país.


"Esta isla estuvo llena de monasterios"

"Tenemos, como de hecho lo fue, nuestras órdenes de marchar de la Santa Sede, y aunque no podemos dejar nuestro claustro físicamente, estamos dedicados a una batalla espiritual e invisible por el alma de este país, especialmente por sus sacerdotes", explicó a CNA el Padre Benedicto, miembro de la Orden. "Esta isla estuvo llena de este a oeste y de norte a sur con monasterios. El latido del corazón de los irlandeses era el latido del turno monástico de oración", añadió tal y como recoge Gaudium Press.

Al llegar a Irlanda y apreciar la realidad del catolicismo irlandés y la fuerte división que existe los monjes a través de su especial carisma pronto comprendieron cuál debía ser su misión en la isla.


De la debilidad puede venir "el poder y la victoria"

El carisma de la comunidad es el de la Madre Catherine-Mectilde de Bar, fundadora benedictina del siglo XVII, quien "estableció su familia benedictina particular para adorar el Santísimo Sacramento en un espíritu de reparación por las ofensas y abusos cometidos en contra del Sacramento del Amor de Cristo", según comentó el Padre Benedicto. "Como monjes tenemos un enfoque particular en reparar por los pecados de los sacerdotes que, en especial últimamente, han desfigurado tanto el Rostro de Cristo ante los ojos del mundo".

"De la debilidad y la derrota y, sí, incluso del pecado y de la infidelidad, puede venir el poder y la victoria", concluyó el sacerdote. "Que Dios acerque nuevamente nuestro país a su Sagrado Corazón, que late en la Sagrada Hostia".


FUENTE: religionenlibertad.com

LAS DIVERSIONES DEL MUNDO, ¿SON LAS DEL SACERDOTE?




Por Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa


Pero tú sé sobrio en todo, sé recio en el sufrimiento, esfuérzate en la propagación del Evangelio, cumple perfectamente tu ministerio (2 Tim. 5).

Resultado de imagen de eventos socialesQueridos hermanos, la sabiduría que la tradición nos ha legado nos dice que cuando las cosas santas dejan de ser alimento y consuelo del alma, se convierten en yugo que agarrota y en carga que oprime. Es decir, cuando el sacerdote no encuentra en su vida sacerdotal el verdadero gusto por las cosas santas de su ministerio, sino no siente su exclusiva dependencia de Dios, sino asume que no es del mundo, sino que está en guerra con él, que si vive mundanamente la sal perderá su sabor, entonces experimentará la penosa sensación de la soledad por una parte y por otra la falsa y peligrosa idea halagadora de la libertad ilimitada. Ya tenemos al sacerdote introducido en el mundo y en sus vanidades, en sus concupiscencias y en el espejismo venenoso de la falsa de sus atractivos sólo aparentes.

En la Carta de San Pablo a Tito (2, 12), le recuerda que ha de renunciar a la impiedad y a las concupiscencias mundanas, y que ha de vivir con prudencia, justicia y piedad en este mundo, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Le confirma a seguir el ejemplo del Maestro. El Señor se unía a las alegrías humanas tan sólo para bendecirlas y santificarlas. Siempre grave en su aspecto y maneras, tranquilo, dueño de la situación, digno en su porte y acciones. Participa en las reuniones para instruir, iluminar, edificar y consolar.

Tomando como ejemplo la diversión de nuestro Señor Jesucristo sabemos cómo ha de divertirse el sacerdote: siempre instruyendo, iluminando con la Palabra Dios, edificando con su propio ejemplo, aliviando y consolando a las almas que falsamente intentan ocultar su dolor en vanas diversiones mundanas.

Un tema importante es el extremo cuidado que tenía el Señor en sus relaciones con las mujeres. Hablaba con ellas, con la samaritana, con la hemorroisa, con María Magdalena para asegurarle el perdón, con la mujer del Zebedeo, pero nunca lo hizo a solas. Lo hacía en medio de la multitud, rodeado de discípulos, generalmente en presencia de quien pudiera dar testimonio de la santidad de sus palabras y de la pureza de sus actos. Aun después de la resurrección mantiene esta reserva, a María Magdalena la encuentra a solas en el sepulcro y le prohíbe que le toque.

Nuestro Señor siempre está atento a predicar con el ejemplo de una pureza suma y ejemplar. Quiere verla brillar en todos sus fieles. Da normas para todos, pero para con sus Apóstoles, sus privilegiados, para esos otros Cristos, cuánto no serán sus divinas exigencias. Son las exigencias que recaen en los sacerdotes. Nunca el sacerdote puede perder el sentido de su realidad sobrenatural. Su descanso, su diversión, siempre ha de ser a ejemplo del Señor, consciente que nunca deja de ser el dispensador de los divinos misterios, también en el tiempo de ocio.

No han de ser las cosas del mundo donde el sacerdote encuentre gusto y descanso, sino en las celestiales. El conocimiento de las cosas invisibles y celestiales es medio insuperable para defenderse de los peligros del atractivo del mundo y fortalecer al sacerdote. Los santos sacramentos, la santa Misa con fervor, la oración de meditación, la confesión frecuente, la predicación de la Palabra de Dios, el estudio, la lectura espiritual, la atención a los necesitados de alma y cuerpo. Todo ello llenará plenamente la vida del sacerdote evitando dejarse arrastrar por cualquier distracción que le haga olvidar su realidad de Pastor, de maestro, de médico da almas, de, en definitiva, ser reflejo de Cristo en todo tiempo y lugar.

El profeta Isaías (53, 10-119 dice: Ofreciendo su vida en sacrificio por el pecado, tendrá posteridad y vivirá largos días, y en sus manos prosperará la obra del Señor. Librada su alma de los tormentos verá, y lo que verá colmará sus deseos. Así será con sus siervos, con los sacerdotes. En medio de las penas, angustias, ansiedades, el sacerdote encuentra su consuelo; todo el que deje cualquier cosa por amor al Señor, recibirá ciento por uno. En el esfuerzo y sacrificio de su ministerio, tiene el sacerdote su descanso y su premio; tiene su especial y divina diversión, el consuelo del mismo Dios. ¿Puede la diversión humana equiparase al consuelo divino?

Acreditémonos en todo como ministros de Dios: con mucha paciencia, en tribulaciones, necesidades y angustias; en azotes, prisiones y tumultos; en fatigas, desvelos y ayunos; con pureza, con ciencia, con longanimidad, con bondad, en el Espíritu Santo, con caridad sincera […]; como tristes, pero siempre alegres; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como quienes nada tienen, aunque poseyéndolo todo (2 Cor. 6, 4.10). San Pablo nos muestra al sacerdote despojado de todo por amor a Cristo. Pero teniendo a Cristo lo tiene todo y nada le falta. Tiene su verdadero descanso, su verdadero consuelo, tiene en Cristo toda la hermosura que le rodea, pues todo está a su alcance, todo lo santo y bueno que Dios ha creado. ¿Buscará el sacerdote descanso y diversión humana? No, el que se ha despojado de todo por amor al Señor.

El sacerdote lleno de mundo visible, del que le gusta gozar y disfrutar, es incapaz de ver lo bello del mundo, la belleza creada por Dios, pues sólo ve aquello creado que está desfigurado por el pecado, estando, además, su ánimo abatido y desalentado. Más el sacerdote lleno del mundo de la eternidad, no de lo corrompido por el pecado, estará lleno la luz de Dios, firme en la fe, alegre en su sufrimiento y trabajo, porque es merecedor del descanso que el mismo Dios le dará. Para él, el Señor será siempre su Pastor, y en el desierto hartará su alma y dará vigor a sus huesos. Será como huerto regado, como fuente de aguas vivas, que no se agotan jamás (Is. 58, 11).

Como se divertía el Señor, así ha de divertirse un sacerdote de Cristo.

Ave María Purísima.


FUENTE: adelantelafe.com

USO DE LA ESTOLA PARA CONFESAR





Estola: Del griego “stolé”, vestido. Es prenda de tela alrededor del cuello del sacerdote, usada para las celebraciones litúrgicas. La usan los obispos y presbíteros, colgando del cuello hacia delante; y los diáconos, desde un hombro hasta la cintura atravesando en diagonal la espalda y el pecho. Es símbolo de los poderes sagrados que recibe el sacerdote, como pastor que lleva a sus ovejas sobre sus hombros, como maestro que enseña a sus discípulos; como guía que conduce a las almas hacia la vida eterna. Esta es la oración que reza el sacerdote al ponerse la estola: “Devuélveme, Señor, la túnica de la inmortalidad, que perdí por el pecado de los primeros padres; y, aunque me acerco a tus sagrados misterios indignamente, haz que merezca, no obstante, el gozo eterno”.


El poder de la estola sacerdotal

El Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa escribe en el portal Adelante La Fe

Cuando el sacerdote se reviste con la estola, el enemigo infernal sufre un verdadero flagelo, tanto es el temor y odio a este ornamento sacerdotal.

La estola tiene, como los demás ornamentos sacerdotales, un verdadero sentido espiritual, recuerda el madero de la cruz que cargó sobre sus hombros Nuestro Señor camino del monte Calvario. La estola puesta en el cuello y cruzada sobre el pecho, en la Santa Misa tradicional, muestra al sacerdote que tiene que unirse y ligarse de algún modo a Dios, sujetándose con verdadera obediencia a la ley divina, llevando alegremente su yugo, y recordando siempre que es Dios quien ordena tales cosas.

La estola cruzada ante el pecho, la parte derecha sobre la izquierda, es el símbolo de la cruz de Cristo en él, es el recuerdo de la pasión de Nuestro Señor presente en el altar. Al revestirse con la estola debe estar preparándose para el Santo Sacrificio. El sacerdote rezará la siguiente oración: Devuélveme Señor, la estola de la inmortalidad, que perdí con el pecado de mis primeros padres, y aunque me aceptas sin ser digno a celebrar tus Sagrados Misterios, haz que merezca el gozo eterno.

El sacerdote que se acerca al altar de Dios como indigno que es, pero elegido por la misericordia del Altísimo. El sacerdote al revestirse con su estola es el nuevo Cirineo que ayuda a Nuestro Señor. Aquel fue obligado a aquella tarea, pero aun así no pudo por menos que rendirse ante la mirada de humildad y compasión del Cordero Divino camino del “matadero”.

El Sumo y Eterno Sacerdote y Víctima a la vez vuelve mirar a su sacerdote con la misma mirada con que miró al Cirineo, pero aun con más humildad y misericordia, esperando que su ministro sea el nuevo Cirineo, pero ya no obligado, sino voluntario, identificado con Él. El Señor mira a su ministro esperando de él que tenga presente Su Pasión, Agonía, Muerte y Resurrección por la salvación del mundo.

La estola por esta unión con el patíbulo, con la Santa Cruz, y por ser signo privilegiado del sacerdocio de Cristo y del poder y autoridad del ministerio sacerdotal, es un verdadero flagelo y terror para el demonio.

Ningún sacerdote debe prescindir de ella en la confesión, en la bendición y, por supuesto, durante la Santa Misa; y los fieles deberían pedírsela al sacerdote que la lleve puesta, sino la llevara.


FUENTE: adelantelafe.com


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís