FRASES PARA SACERDOTES

"Ninguna mujer debe pisar el Altar".

(Las almas del Purgatorio a María Simma)

COMUNIÓN DE RODILLAS Y EN LA BOCA


 

San Pío X "Cuando se recibe la Comunión es necesario estar arrodillado, tener la cabeza ligeramente humillada, los ojos modestamente vueltos hacia la Sagrada Hostia, la boca suficientemente abierta y la lengua un poco fuera de la boca reposando sobre el labio inferior". (Catecismo de San Pío X). Y Contestando a quienes le pedían autorización para comulgar de pie alegando que: los israelitas comieron de pie el cordero pascual les dijo: "El Cordero Pascual era tipo (símbolo, figura o promesa) de la Eucaristía. Pues bien, los símbolos y promesas se reciben de pie, MAS LA REALIDAD SE RECIBE DE RODILLAS y con amor".

"A MIS SACERDOTES" DE CONCEPCIÓN CABRERA DE ARMIDA. CAP. LXXXIX: EL SACERDOTE TRANSFORMADO REFLEJA AL PADRE



Mensajes de Nuestro Señor Jesucristo
a sus hijos predilectos







LXXXIX




EL SACERDOTE TRANSFORMADO REFLEJA AL PADRE









He aquí otra prerrogativa insigne que llevan en sí mismos mis sacerdotes, sin que piensen en ella; y ciertamente es un pensamiento atrevido por su grandeza y sublimidad, pero no por eso deja de ser real; porque el amor realiza cosas estupendas que el espíritu humano no puede ni sospechar.

Verme a Mí y ver al Padre es la misma cosa; porque el que me conoce a Mí, conoce a mi Padre, de quien tengo no sólo la semejanza, sino la misma naturaleza divina. Yo estoy, por decirlo así, saturado de amor del Padre; y el Padre y Yo somos una misma cosa. Y aun cuando Yo procedo de Él, soy una misma cosa con Él, en cuanto Dios, porque Él y Yo, con el Espíritu Santo, sólo somos un solo Dios, una sola unidad, una única Divinidad.

Pues bien, si Yo estoy en el Padre, y el Padre está en Mí, si verme a Mí es ver al Padre, si sólo Yo lo puedo dar a conocer, si el que me conoce a Mí, lo conoce a Él; se deduce que, si los sacerdotes son otros Yo, por su transformación en Mí, participan de lo que Yo participo; ellos, en cierto sentido, también representan a mi amado Padre, porque se le comunica esa unidad de la Trinidad por la que no pueden separarse las Personas Divinas en el fondo de su esencia, en la unidad de su sustancia, en la única e indivisible Divinidad que poseen.

Por tanto, un sacerdote transformado en Mí, tiene que reflejar al Padre; y a medida de esa transformación, tendrá más parecido con el Padre, más unión con el Padre, será más padre con las almas, y las almas verán en él, por Mí, al Padre y conocerán más al Padre; porque conociéndome a Mí, en ellos, conocerán a mi Padre.

¡Oh! Hemos llegado al punto culminante que Yo quería para honrar a mi Padre, para glorificar al Padre en mis sacerdotes. Extender la gloria del Hijo es extender la del Padre; asemejarse al Hijo es asemejarse al Padre: tomar el parecido del Hijo es tomar el parecido del Padre, es reflejar al Padre, identificarse con el Padre, es ¡ser padre!

Y no es que mis sacerdotes sean el Padre; pero sí que siendo Yo, pareciéndose a Mí, se parezcan al Padre y den a conocer la hermosura del Padre, la Divinidad del Padre, y los rasgos de su unidad con el Hijo, por el Espíritu Santo, por el amor que une, que difunde esa única fisonomía divina, la misma del Padre en el Hijo, la misma del Hijo en el Padre.

Y llegar a ese extremo santo es mi más ardiente anhelo, que las almas se acerquen a mis sacerdotes transformados en Mí, y que me vean y me contemplen a Mí en ellos, y en ellos –en Mí- al Padre, conozcan su belleza y se internen muy hondamente, muy profundamente, muy íntimamente en su Divinidad, para adorar al Hijo, y en el Hijo al Padre, movidos por el motor divino, el Espíritu Santo, que impulsa a lo divino.

Y así, en cada sacerdote transformado en Mí tendrá gloria mi Padre, y Yo, la felicidad más grande para Mí, que es ver honrado a mi Padre celestial.

¡Si Yo, como hombre, soy sólo escalón para llegar al fin, y ese fin –mi Padre- es a la vez el principio de todas las cosas, el alfa y la omega de cuanto existe!

Yo, como hombre, a eso vine al mundo, a llevar almas hacia mi Padre, a orientarlas hacia la unidad de las Divinas Personas, a sublimar sus anhelos, a levantarlas de lo terreno hacia lo divino, a ser el divino medio que uniera la tierra con el cielo. Y mi amor era y es mi Padre, de quien llevo el parecido, la imborrable fisonomía divina; y por eso mismo, el que me conoce a Mí conoce a mi Padre.

Pues este altísimo fin quiero y pretendo al ansiar esa consumación transformante de mis sacerdotes en Mí; que reflejen la imagen sacrosanta y bendita de mi Padre, al parecerse a Mí.

Por tanto, ya se comprende más el por qué los quiero perfectos como mi Padre celestial es perfecto; para que no desvirtúen esa Belleza, esa Hermosura divina, para que no la manchen ni con el menor soplo de tierra. ¡Cómo deben protegerla, cuánto deben cuidarla, cómo deben evitar que esta santísima fisonomía de mi Padre celestial se desvirtúe por su culpa en las almas!

Y esto realmente no es una novedad, puesto que toda alma lleva el reflejo de la Trinidad en sí misma y el sello de la unidad. Pero en el sentido en que voy hablando, ese parecido del sacerdote con mi Padre, por su transformación en Mí, es gracia aparte; es gracia incomparable de elección, es el broche de oro, la quintaesencia de mi amor hacia Él.

Por esto mismo, ya se puede comprender lo que me duelen las faltas de mis sacerdotes, sus pecados e ingratitudes, su indiferencia y frialdad, que me causan mil heridas en mi alma; ¡porque al despreciarme a Mí, desprecian a mi Padre, y evitan el conocimiento de mi Padre, la honra de mi Padre, el amor a mi Padre!

¿Se dan cuenta mis sacerdotes de qué manera tan profundo penetro hasta el secreto más íntimo de los corazones sacerdotales? Cuántos sacerdotes han pasado por alto esas delicadezas de mi Corazón, que constituyen un deber para ellos, una omisión incomparable con la que quitan gloria, conocimiento y amor a mi Padre, por su falta de transformación en Mí, por no ser otros Yo para dar a conocer al Padre en Mí y en ellos; porque el que me conoce a Mí, conoce a mi Padre; y el que conoce a un sacerdote transformado en Mí, igualmente conoce a mi Padre.

¡Oh, y qué sublimidades son éstas que sólo pueden haber sido concebidas por el amor infinito de todo un Dios! Y en resumen, esto no es más que un matiz de la unidad del Padre en Mí, de Mí en el Padre, y de los sacerdotes en Mí, y de Mí en ellos.

¿Y cuál es la fisonomía de mi Padre? ¿No la adivinan? Es la misma Mía; la que encierra toda la belleza, creada e increada: ¡EL AMOR! ¿Cómo había de separarse el Amor, la Persona del Amor, del Padre y del Hijo? ¡Imposible! El Amor es la fisonomía del Padre, la Hermosura del Padre, la Belleza del Padre. Pero por la belleza creada –mi Humanidad santísima- puede subirse a la Belleza increada; porque nadie conoce al Padre, si Yo mismo no lo enseño, no lo descubro, no lo doy a conocer.

Mi Padre es la perfección, es la unidad por esencia, es la Santidad misma, ¡es el Amor!

Yo estoy en el Padre y el Padre está en Mí; y el mismo Amor que todo lo ilumina, que todo lo matiza, que a todo le da vida, que es el Espíritu purísimo, fecundísimo, santísimo, nos enlaza eternamente y circula –por decirlo así- por las arterias divinas. ¡Amor, amor, y sólo amor, aquilatado en perfumes, en armonías, en conocimiento, en sabiduría, en inmensidad, en poder, en fecundidad, en unos deleites que en la tierra no se pueden comprender y de los cuales muchos están reservados sólo a la Divinidad!

Es éste otro secreto: el que se transforma en Mí, no sólo lleva la fisonomía de mi Padre en lo divino, sino que recibe una luz superior, una luz sobrenatural, con la que me ve más perfectamente a Mí, me conoce más; y al conocerme conoce a mi Padre, se le abren las puertas y su conocimiento, y lo enajena su hermosura y lo absorbe su Divinidad.

Porque nadie puede acercarse a Dios sin sentir la atracción de Dios que lo aspira, que lo pierde en Él; y en esa feliz pérdida del alma en Dios, ahí ve y conoce, ahí palpa y siente el alma con mayor o menor intensidad lo divino. Porque para dar a Dios hay que estar impregnado de Dios. Y por eso mismo las almas ven a Dios en los sacerdotes transformados en Mí; porque ellos están antes afocados a Dios, abrasados por Dios, aspirados por Dios y perdidos en Dios, por los grados de su transformación en Mí.

Esta es una hermosa lección que hoy quise dar a mis sacerdotes, una nueva luz, un conocimiento más de mi infinito amor hacia ellos; el elevarlos a la sublime altura del mismo parecido con la Divinidad, por medio de mi cocimiento, por el escalón de Jesús al Padre, del hombre Dios a la Divinidad de Dios.

Los sacerdotes que estas páginas mediten, que en estos misterios ahonden, si humilde y amorosamente los reciben, encontrarán luces y gracias jamás imaginadas; conocerán deficiencias y culpas hasta entonces desconocidas, y una gratitud sin límites a mi amor infinito, cuya magnitud nunca alcanzarán a comprender en la tierra.

Aquí está el secreto atractivo de los santos; en su parecido conmigo, en el conocimiento de mi Padre, en su amor a la Trinidad. Y esto que he explicado es la meta, el punto culminante de su transformación en Mí; porque en mi Padre está la consumación de todas las cosas, de todos los amores, y amor es la transformación, y amor es el sacerdocio, y esa consumación en el Padre-en cuanto es posible en la tierra- tendrá su perfección en el cielo por toda la eternidad.

Sólo el que me conoce a Mí puede darme a conocer a las almas; sólo el que conoce por Mí a mi Padre, puede darle honra y gloria en las almas.

Pues bien, que vengan a Mí todos los sacerdotes, que me conozcan como hombre y como Dios que soy. Que se enamoren de Mí y pasen por Mí al conocimiento que les traerá la felicidad en la tierra y les asegurará el cielo. Mi Padre, no tan sólo me verá a Mí en ellos, sino que se verá a Él en ellos; y ya he dicho que su reflejo es Él mismo; y cuando esto llegue a suceder, cada corazón sacerdotal será un cielo, porque estará absorbido por la Divinidad y endiosado en el mismo Dios; que hasta esa altura tiene que estar por derecho y por justicia mis sacerdotes que son otros Yo, que reflejan en sí mismos el parecido del Padre, a la misma Divinidad.

¡Qué prodigios realiza el amor; hasta dónde alcanza, hasta lo más alto, hasta lo más sublime, hasta el Padre mismo, y cómo también de Él nace la vocación sublime del sacerdote que salió del Padre y vuelve al Padre, después de realizar por Él, con Él y en Él, su misión de paz de unión y de caridad en la tierra!

Hasta allá llega la transformación de los sacerdotes en Mí; esa transformación implica el conocimiento de Mí; y el que me conozca a Mí, conocerá a mi Padre; y el grado que alcance ese conocimiento de Mí, será el grado que alcance el alma sacerdotal en el conocimiento de mi Padre.

¡Yo sí que le conozco en toda su extensión y profundidad, en todos sus atributos, en todas sus excelsitudes, en el fondo de su infinito amor!

A Mí me ama mi Padre como a su Hijo unigénito, engendrado por Él desde la eternidad; pero también me ama con ternísimo amor, como hombre, Redentor y Salvador, con cuyos títulos lo honro y lo glorifico, con igual honra y unidad con las que Él se glorifica a Sí mismo, en la unidad del Espíritu Santo, en cuanto que los tres formamos una sola y purísima Divinidad”

SAN PEDRO CRISÓLOGO: OBISPO Y DOCTOR DE LA IGLESIA


(c. a. 380-450)

Llamado el «hombre de las palabras de oro» atrajo a innumerables multitudes a la fe con la red de su doctrina celestial y hermosas homilías.



Fiesta: 30 de julio

Martirologio romano: San Pedro, llamado Crisólogo, obispo de Rávena y Doctor de la Iglesia, que siendo el portador del nombre del bendito Apóstol, sostuvo su ministerio con tal maestría y dedicación, que atrajo a innumerables multitudes a la fe con la red de su doctrina celestial, saciándolas con la dulzura de su elocuencia divina. Su tránsito tuvo al Reino de los Cielos tuvo lugar el 31 de julio de 451, en Imola en Romaña. Fue sepultado en la iglesia de San Casiano.

Resumen: San Pedro Crisólogo, es el doctor decimotercero en una serie cronológica de los Doctores de la Iglesia y uno de los primeros en ser honrado en el ciclo litúrgico anual, nació a finales del siglo quinto y, al igual que sus colegas predecesores en la gran academia de Médicos, se esforzó con su cada aliento de su vida y con su magnífica habilidades de oratoria, en afianzar y preservar el Sagrado Depósito de la Fe. Tan grande fue su elocuencia en la transmisión de la fe en toda su belleza y sencillez que se le recuerda, a pesar de que algunos de sus sermones han sobrevivido a los anales de la historia, como "el Doctor en Homilías", el "hombre de las palabras de oro".

Pedro significa: Piedra, proviene del latín


Biografía

En el siglo V, Rávena, no Roma, fue la capital del Imperio Romano de Occidente, y la propia Rávena se convirtió en una sede metropolitana. San Pedro Crisólogo fue uno de los más distinguidos arzobispos de esa sede.

Pedro nació en Imola, en la Emilia oriental, hacia el año 400 y estudió ciencias sagradas con Cornelio, obispo de esa ciudad, quien lo ordenó diácono.

En 433, el arzobispo de Rávena murió, y cuando un sucesor había sido elegido por el clero y pueblo de Rávena, debía ir a Roma a conseguir la confirmación de su elección, al Papa Sixto III. En su viaje a Roma, Cornelio tuvo su diácono, Pedro, como su compañero. Al ver a Pedro, el Papa lo eligió para la sede de Ravenna en vez de la seleccionada por el clero y pueblo de Rávena.

Pedro fue consagrado y fue aceptado a regañadientes en un principio por el clero y el pueblo. Pedro, sin embargo, pronto se convirtió en el favorito del emperador Valentiniano III, que residía en Ravena y fue también muy apreciada por el Papa San León Magno, el sucesor del Papa Sixto.

Todavía quedaban rastros del paganismo en la diócesis de Pedro, y su primer esfuerzo fue establecer la fe católica en todas partes, erradicar los abusos y llevar una campaña de predicación, teniendo un cuidado especial por los pobres necesitados. Él predicó en favor de la comunión con frecuencia y exhortó a todos los cristianos a convertir la Eucaristía en su alimento diario.

Muchos de sus sermones aún sobreviven, y es sobre ellos es que llegó a ser conocido como "el hombre de las palabras de oro"

En su preocupación por la unidad de la Iglesia, Pedro Crisólogo se opuso a la enseñanza de Eutiques, condenado en el Este por San Flavio el año 448, quien le pidió su apoyo. Eutiques sostenía una doctrina errada de la fe, la doctrina monofisita (una sola naturaleza en Cristo)

En ese mismo año, San Pedro también recibió con un gran honor a San Germán de Auxerre en su diócesis y ofició ;en los funerales de este gran santo. Como recuerdo, San Pedro conservó la capucha y la camisa de pelo de San Germán.

Sabiendo por revelación divina que su muerte estaba cerca, Pedro regresó a su ciudad de Imola y después, instando gran cuidado en la elección de su sucesor murió en Imola hacia el año 450 o 451, fue enterrado en la iglesia de San Casiano. En 1729, el Papa Benedicto XIII lo declaró Doctor de la Iglesia.

Muy conocida en el mundo es su frase: "El que quiera divertirse con el diablo, no podrá regocijarse con Cristo."

Algunos de sus sermones se leen en el Breviario de Ravenna, su ciudad episcopal, todavía alberga tesoros del antiguo arte cristiano litúrgico que data de su época.


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Porque el obispo no es santo solo por ser un buen gestor; hace falta que su amor a Dios le lleve a desvivirse por los que tiene encomendados; y eso no se consigue de modo pleno solo con administraciones, sino transmitiendo celosamente a Jesucristo con el empleo de todos los medios al alcance –escritos o predicados–, con altura en la ciencia teológica, con penitencia que convence, con sincera piedad para llevar a los sacramentos, y unido al de Roma.


Sermones

En el siglo IX, se escribió una biografía de San Pedro que da muy pocos datos sobre él. Alban Butler llenó esa laguna con citas de los sermones del santo. Se conservan 176 homilías de estilo popular y muy expresivas. Son todas muy cortas, pues temía fatigar a sus oyentes. Explican el Evangelio, el Credo, el Padre Nuestro y citas de santos para imitación y exaltación de las virtudes del verdadero cristiano. En una homilía define al avaro como "esclavo del dinero", mientras que para el misericordioso el dinero es "siervo". 

Sus sermones, al lector moderno, no le parecerán modelos de elocuencia. Pero la vehemencia y la emoción con que predicaba a veces le impedía seguir hablando. Aunque el estilo oratorio de San Pedro no sea perfecto si es, según Butler "exacto, sencillo y natural". Una vez mas se demuestra que la capacidad persuasiva de los santos no depende de elocuencia natural sino en la fuerza del Espíritu Santo que toca, por medio de ellos, a los corazones. 



Se tu mismo el sacrificio y el sacerdote de Dios

De los sermones de San Pedro Crisólogo, obispo 
Sermón 108

Os exhorto, por la misericordia de Dios, nos dice San Pablo. Él nos exhorta, o mejor dicho, Dios nos exhorta, por medio de él. El Señor se presenta como quien ruega, porque prefiere ser amado que temido, y le agrada más mostrarse como Padre que aparecer como Señor. Dios, pues, suplica por misericordia para no tener que castigar con rigor.

Escucha cómo suplica el Señor: «Mirad y contemplad en mí vuestro mismo cuerpo, vuestros miembros, vuestras entrañas, vuestros huesos, vuestra sangre. Y si ante lo que es propio de Dios teméis, ¿por qué no amáis al contemplar lo que es de vuestra misma naturaleza? Si teméis a Dios como Señor, por qué no acudís a él como Padre?

Pero quizá sea la inmensidad de mi Pasión, cuyos responsables fuisteis vosotros, lo que os confunde. No temáis. Esta cruz no es mi aguijón, sino el aguijón de la muerte. Estos clavos no me infligen dolor, lo que hacen es acrecentar en mí el amor por vosotros. Estas llagas no provocan mis gemidos, lo que hacen es introduciros más en mis entrañas. Mi cuerpo al ser extendido en la cruz os acoge con un seno más dilatado, pero no aumenta mi sufrimiento. Mi sangre no es para mí una pérdida, sino el pago de vuestro precio.

Venid, pues, retornad y comprobaréis que soy un padre, que devuelvo bien por mal, amor por injurias, inmensa caridad como paga de las muchas heridas».

Pero escuchemos ya lo que nos dice el Apóstol: Os exhorto –dice– a presentar vuestros cuerpos. Al rogar así el Apóstol eleva a todos los hombres a la dignidad del sacerdocio: a presentar vuestros cuerpos como hostia viva.

¡Oh inaudita riqueza del sacerdocio cristiano: el hombre es, a la vez, sacerdote y víctima! El cristiano ya no tiene que buscar fuera de sí la ofrenda que debe inmolar a Dios: lleva consigo y en sí mismo lo que va a sacrificar a Dios. Tanto la víctima como el sacerdote permanecen intactos: la víctima sacrificada sigue viviendo, y el sacerdote que presenta el sacrificio no podría matar esta víctima.

Misterioso sacrificio en que el cuerpo es ofrecido sin inmolación del cuerpo, y la sangre se ofrece sin derramamiento de sangre. Os exhorto, por la misericordia de Dios –dice–, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva.

Este sacrificio, hermanos, es como una imagen del de Cristo que, permaneciendo vivo, inmoló su cuerpo por la vida del mundo: él hizo efectivamente de su cuerpo una hostia viva, porque a pesar de haber sido muerto, continúa viviendo. En un sacrificio como éste, la muerte tuvo su parte, pero la víctima permaneció viva; la muerte resultó castigada, la víctima, en cambio, no perdió la vida. Así también, para los mártires, la muerte fue un nacimiento: su fin, un principio, al ajusticiarlos encontraron la vida y, cuando, en la tierra, los hombres pensaban que habían muerto, empezaron a brillar resplandecientes en el cielo.

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como una hostia viva. Es lo mismo que ya había dicho el profeta: Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo.

Hombre, procura, pues, ser tú mismo el sacrificio y el sacerdote de Dios. No desprecies lo que el poder de Dios te ha dado y concedido. Revístete con la túnica de la santidad, que la castidad sea tu ceñidor, que Cristo sea el casco de tu cabeza, que la cruz defienda tu frente, que en tu pecho more el conocimiento de los misterios de Dios, que tú oración arda continuamente, como perfume de incienso: toma en tus manos la espada del Espíritu: haz de tu corazón un altar, y así, afianzado en Dios, presenta tu cuerpo al Señor como sacrificio.

Dios te pide la fe, no desea tu muerte; tiene sed de tu entrega, no de tu sangre; se aplaca, no con tu muerte, sino con tu buena voluntad.



Dichosos los que trabajan por la paz

De un sermón atribuido a san Pedro Crisólogo, obispo

Dichosos los que trabajan por la paz –dice el evangelista, amadísimos hermanos–, porque ellos se llamarán los hijos de Dios. Con razón cobran especial lozanía las virtudes cristianas en aquel que posee la armonía de paz cristiana, y no se llega a la denominación de hijo de Dios si no es a través de la práctica de la paz.

La paz, amadísimos hermanos, es la que despoja al hombre de su condición de esclavo y le otorga el nombre de libre y cambia su situación ante Dios, convirtiéndolo de criado en hijo, de siervo en hombre libre. La paz entre los hermanos es la realización de la voluntad divina, el gozo de Cristo, la perfección de la santidad, la norma de la justicia, la maestra de la doctrina, la guarda de las buenas costumbres, la que regula convenientemente todos nuestros actos. La paz recomienda nuestras peticiones ante Dios y es el camino más fácil para que obtengan su efecto, haciendo así que se vean colmados todos nuestros deseos legítimos. La paz es madre del amor, vínculo de la concordia e indicio manifiesto de la pureza de nuestra mente; ella alcanza de Dios todo lo que quiere, ya que su petición es siempre eficaz. Cristo, el Señor, nuestro rey, es quien nos manda conservar esta paz, ya que él ha dicho: La paz os dejo, mi paz os doy, loque equivale a decir: «Os dejo en paz, y quiero encontraros en paz»; lo que nos dio al marchar quiere encontrarlo en todos cuando vuelva.

El mandamiento celestial nos obliga a conservar esta paz que se nos ha dado, y el deseo de Cristo puede resumirse en pocas palabras: volver a encontrar lo que nos ha dejado. Plantar y hacer arraigar la paz es cosa Dios; arrancarla de raíz es cosa del enemigo. En efecto, así como el amor fraterno procede de Dios, así el odio procede del demonio; por esto, debemos apartar de nosotros toda clase de odio, pues dice la Escritura: El que odia a su hermano es un homicida.

Veis, pues, hermanos muy amados, la razón por la que hay que procurar y buscar la paz y la concordia; estas virtudes son las que engendran y alimentan la caridad. Sabéis, como dice san Juan, que el amor es de Dios; por consiguiente, el que no tiene este amor vive apartado de Dios.

Observemos, por tanto, hermanos, estos mandamientos de vida; hagamos por mantenernos unidos en el amor fraterno, mediante los vínculos de una paz profunda y el nexo saludable de la caridad, que cubre la multitud de los pecados. Todo vuestro afán ha de ser la consecución de este amor, capaz de alcanzar todo bien y todo premio. La paz es la virtud que hay que guardar con más empeño, ya que Dios está siempre rodeado de una atmósfera de paz. Amad la paz, y hallaréis en todo la tranquilidad del espíritu; de este modo, aseguráis nuestro premio y vuestro gozo, y la Iglesia de Dios, fundamentada en la unidad de la paz, se mantendrá fiel a las enseñanzas de Cristo.

Oración

Oh Dios, que creas la paz y amas la caridad, tú que otorgaste a santa Isabel de Portugal la gracia de conciliar a los hombres enfrentados, muévenos, por su intercesión, a poner nuestros esfuerzos al servicio de la paz, para que merezcamos llamarnos hijos de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo.



FUENTES:
pildorasdefe.net 
corazones.org

ORACIÓN UNIVERSAL DEL PAPA CLEMENTE XI


Creo, Señor, pero afirma mi fe; espero en Ti, pero asegura mi esperanza; te amo, pero inflama mi amor; me arrepiento, pero aumenta mi arrepentimiento.

Te adoro como primer principio; te deseo como mi fin último; te alabo como mi bienhechor perpetuo; te invoco como mi defensor propicio.

Dirígeme con tu sabiduría, conténme con tu justicia, consuélame con tu clemencia, protégeme con tu poder.

Te ofrezco, Dios mío, mis pensamientos para pensar en Ti, mis palabras para hablar de Ti, mis obras para actuar según tu voluntad, mis sufrimientos para padecerlos por Ti.

Quiero lo que tú quieres, porque tú lo quieres, como tú lo quieres, y en tanto tú lo quieras.

No me inficione la soberbia, no me altere la adulación, no me engañe el mundo, no me atrape en sus redes el demonio.

Concédeme la gracia de depurar la memoria, de refrenar la lengua, de recoger la vista, y mortificar los sentidos.

Te ruego, Señor, ilumina mi entendimiento, inflama mi voluntad, purifica mi corazón, santifica mi alma.

Que llore las iniquidades pasadas, rechace las tentaciones futuras, corrija las inclinaciones viciosas, cultive las virtudes necesarias.

Concédeme, oh buen Dios, amor a Ti, odio a mí, celo del prójimo, desprecio del mundo.

Que procure obedecer a los superiores, asistir a mis inferiores, favorecer a mis amigos, perdonar a mis enemigos.

Que venza la sensualidad con la mortificación, la avaricia con la generosidad, la ira con la mansedumbre, la tibieza con la devoción.

Hazme prudente en las determinaciones, constante en los peligros, paciente en las adversidades, humilde en la prosperidad.

Haz, Señor, que sea en la oración fervoroso, en las comidas sobrio, en mis deberes diligente, en los propósitos constante.

Que me aplique a alcanzar la inocencia interior, la modestia exterior, una conversación edificante, una conducta regular.

Que me esfuerce por someter mi naturaleza, secundar a la gracia, observar tu ley y merecer la salvación.

Dame a conocer cuán frágil es lo terreno, cuán grande lo celestial y divino, cuán breve lo temporal, cuán perdurable lo eterno.

Haz que me prepare para la muerte, que tema el juicio, que evite el infierno y que obtenga el paraíso.


Por Cristo Nuestro Señor. Amén.


Clemente XI
(Papa nº 243 de la Iglesia católica

* Oración recomendada para después de comulgar, pero no limitada para ese momento.


FUENTE: catolicidad.com


TRES ASOMBROSAS IMÁGENES TOMADAS ANTE EL SANTÍSIMO


En más de una ocasión hemos presenciado manifestaciones de Dios que nos dejan muy sorprendidos. Apariciones de la Virgen María en todo el mundo, signos y milagros eucarísticos que revelan la presencia real de Jesús en el Pan y el Vino consagrados.







En esta ocasión tenemos tres fotografías que fueron tomadas durante la exposición del Santísimo, en la Capilla de Adoración de la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Glenview, Illinois, Estados Unidos.

No afirmamos que sea una presencia real de la Virgen, pero tampoco negamos por completo. Simplemente compartimos estas imágenes que nos pueden llevar a la reflexión.







Las fotografías fueron tomadas por una feligrés con su teléfono celular. A simple vista, dice, no se veía nada, pero la cámara captó lo que podemos apreciar.

Maria siempre presente junto a su Hijo en el Pan Eucaristico. Ella nos llama a adorar al Dios Vivo presente en todos los altares de la tierra, el milagro cotidiano que se produce por las manos de los Sacerdotes, en la Oración Perfecta que es la Santa Misa.


FUENTE: reinadelcielo.org

CINCO ESTEREOTIPOS TOTALMENTE EQUIVOCADOS SOBRE LA VIDA RELIGIOSA


Dios no se ajusta a nuestros estereotipos religiosos, al dejarlos ir soy más abierta a cual sea el plan al que Dios me está llamando.



Quizá en algún momento de tu vida te sucedió que una ancianita te miró y te dijo que podrías ser una gran monja o un sacerdote. Tu cara probablemente fue de asombro y te sonreíste nerviosamente.

Y si eres como yo, es posible que tengas un millón de razones por las cuales esa no sería una buena idea para ti. No fue sino hasta que me relacione más con los sacerdotes y las monjas, leí un poco más sobre los santos, y oré más, que me di cuenta que todas las razones que creía tener en contra no eran validas. Noté que solo podía escuchar con el corazón la llamada de Dios abandonando estas ideas erróneas.

Estas son algunas de esas reservas y estereotipos falsos que todos tenemos a la hora de escuchar la llamada de Dios a una vocación religiosa en nuestras vidas.


1. “Pero me gustan mucho los chicos/las chicas”:

¡Qué bueno! esa es una buena señal. Todos fuimos creados por Dios para una unión completa, todos deseamos entregarnos a alguien, y ser amados verdaderamente y con exclusividad. Sin embargo, eso puede ser algo diferente dependiendo de cuál sea tu vocación, Dios es el único con quien tienes una completa unión. Él es quien te amará de verdad, de forma perfecta y exclusiva.

Te reto a que encuentres a una monja o a un sacerdote que no tuvieran a alguien especial en mente cuando estaban tomando la decisión de seguir a Dios. Cada monja o sacerdote han tenido que hacer un sacrificio con respecto a dejar atrás a alguien especial, pero si Dios te está llamando a esa vocación, el sacrificio valdrá la pena.


2. “Pero soy demasiado extrovertido” o “mi personalidad no encaja con una vida religiosa”

Si yo me convirtiera en monja, sé que constantemente estaría tropezando con mi hábito, sintiendo la necesidad de cantar y bailar por todo mi convento, y enviándoles fotos por Snapchat a mis hermanas.

En definitiva no encajaría en el estereotipo de lo que una monja debería ser, pero mi personalidad no decide si soy llamada a una vida religiosa o no. Dios quiere usar todo lo que somos, nuestras peculiaridades, nuestro sentido del humor, y nuestra torpeza. Algunas de las personas más animadas que conozco son sacerdotes o monjas.

La iglesia necesita nuestros dones y personalidades para traer la verdad del amor de Dios a la vida, incluso el Papa Francisco, les dijo a los sacerdotes que dejaran de dar sermones aburridos. Tienes una personalidad única y Dios va a usar eso de la forma en que Él lo considere. Él no necesita que tengas una personalidad distinta para llamarte a su servicio, Él sabrá usarla


3. “Pero puedo conseguir un esposo/esposa. Soy atractivo”

Tenemos una imagen estereotipada sobre como deberían lucir las monjas y los padres, basados en nuestras experiencias limitadas. En las películas lucen con hombre o mujeres, viejos, amargados, maliciosos, con el cabello blanco.

Pareciera que alguien que no encaje con esa descripción física no se puede relacionar con nada de eso, a pesar de que el llamado de Dios no tiene nada que ver con como lucimos en el exterior.

Solo piensa en Olalla Oliveros, una modelo y actriz española muy famosa (Protagonizó anuncios para marcas como Ford, Rover, ING Direct, Evax, Ausonia, Trinaranjus y Kellog´s) que dejó todo para convertirse en monja, o en Santa Inés, quien a pesar de tener tantos hombres detrás de ella dijo “Dios es mi único esposo”.

Cuando decimos que alguien es muy atractivo, o como mis amigas llaman a los sacerdotes guapos “un desperdicio”, lo que realmente estamos diciendo es que la mejor parte de esas personas está en su exterior. Incluso al preguntarles a parejas casadas, estarán de acuerdo en que eso no es verdad ni siquiera en el matrimonio.

La manera en la que Dios te mira es mucho más importante. Su llamado es para tu corazón y tu alma, no para el exterior, que al final es solo temporal.


4. “Pero soy demasiado inteligente para convertirme en una monja o un sacerdote”

Una vez cuando le dije a alguien que estaba escuchando el llamado de Dios a la vida religiosa, esa persona me dijo que yo estaría echando a un lado toda mi educación y desperdiciando mi inteligencia, pero si echamos un vistazo a la importancia del rol que juegan los sacerdotes y las monjas en nuestra Iglesia, notaremos cuán importante es su intelecto.

Ellos hacen uso constante del don de la inteligencia ya sea que esten en el santuario, el salón de clases, o en una conversación de tú a tú. Dios nos da nuestros dones para que seamos capaces de usarlos y glorificarlo (Romanos 12, 4-8). Algunas veces Dios utiliza nuestra inteligencia para algo específico, y eso sería algo como “una llamada dentro de una llamada”, quizá Él nos esté llamando para usar nuestros talentos siendo una monja o un sacerdote doctor, abogado, maestro etc. Además, se requiere ser inteligente para estudiar la Biblia y documentos del Magisterio de la Iglesia en su contexto y con ellos poder ayudar a otros a vivir de mejor manera siguiendo las enseñanzas de Cristo.

La iglesia necesita gente culta para defender nuestra fe, responder las preguntas difíciles, enseñarnos, y administrarnos.


5. “Pero no podré ser una mamá/papá”

Quizá has vivido toda tu vida soñando el día en que tengas a tus propios hijos, pero como monja o sacerdotes no tienes que renunciar a este sueño, tendrás la oportunidad de tener docenas de hijos espirituales (y adultos).

Tendrás la oportunidad de mirarlos de la misma forma como Jesús los mira, tendrás la oportunidad de enseñarles la sabiduría que viene con una vida religiosa, podrás estar con ellos durante las mejores y peores partes de sus vidas.

Les mostrarás cuan inmensamente Dios los ama, tendrás una gran plataforma para guiar a muchas almas hacia el Reino.



El plan perfecto de Dios.

El llamado de Dios a tu vida no está basado en si encajas o no con los prototipos de cómo deberían ser los sacerdotes o las monjas, el llamado que Dios te hace es algo personal. Él te llama por tu nombre, y si te llama a una vida religiosa es porque tú, con tus fortalezas y debilidades, eres perfecto para esa vocación. Dios tiene el plan más perfecto para ti, uno que solo tú puedes realizar.

Al dejar ir estos estereotipos religiosos, soy más abierta a cual sea el plan al que Dios me está llamando. Espero lo mismo para ti, que Él pueda darte una vida más allá de tus más grandes sueños.


FUENTE: pildorasdefe.net

AUDIOS: SANTO ROSARIO ONLINE – REZADO Y MEDITADO POR CAPUCHINOS


Nota: Preparado originalmente por la web denazaret.net.

Reza el Santo Rosario al estilo del Orden de los Hermanos Menores Capuchinos.Actualizado: Incluye Misterios Luminosos añadidos por Juan Pablo II a partir del año 2002.


DEDICA ESTE ROSARIO

A continuacion si lo prefieres puedes dedicar, pedir o agradecer publicamente el rezo del dia.

Recuerda que más alla de las palabras lo verdaderamente importante es lo que pienses en tu corazón.


COMENZEMOS

+ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro.

+ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con la penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.


Señor, ábreme los labios

Y mi boca proclamará tu alabanza.


¡Dios mío, ven en mi auxilio!,

Señor, date prisa en socorrerme.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


LUNES
Misterios Gozosos (lunes y sabados)





MARTES
Misterios Dolorosos (martes y viernes)




MIERCOLES
Misterios Gloriosos (miercoles y domingos)





JUEVESMisterios Luminosos (jueves)




VIERNES
Misterios Dolorosos (martes y viernes)





SABADO
Misterios Gozosos (lunes y sabados)




DOMINGO
Misterios Gloriosos (miercoles y domingos)



FINALIZAMOS
POR LAS INTENCIONES DEL SANTO PADRE

(Padrenuestro, Avemaría, Gloria.)
CONSAGRACION A LA VIRGEN MARIA


¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad, guardame y defiéndeme como a pertenencia y posesión tuya. Amén.

DOCUMENTACIÓN ACERCA DEL INFIERNO: El infierno de los místicos.




VISIÓN de León XIII


En Octubre 13, 1884, el Papa León XIII, experimentó una visión. Después de celebrar la Eucaristía, estaba consultando sobre ciertos temas con sus cardenales en la capilla privada del Vaticano cuando de pronto se detuvo al pie del altar y quedó sumido en una realidad que sólo él veía. Su rostro tenía expresión de horror y de impacto. Se fue palideciendo. Algo muy duro había visto. De repente, se incorporo, levanto su mano como saludando y se fue a su estudio privado. Lo siguieron y le preguntaron: ¿Que le sucede su Santidad? ¿Se siente mal? El respondió: "¡Oh, que imágenes tan terribles se me han permitido ver y escuchar!", y se encerró en su oficina.

¿Qué vio León XIII? "Vi demonios y oí sus crujidos, sus blasfemias, sus burlas. Oí la espeluznante voz de Satanás desafiando a Dios, diciendo que el podía destruir la Iglesia y llevar todo el mundo al infierno si se le daba suficiente tiempo y poder. Satanás pidió permiso a Dios de tener 100 años para poder influenciar al mundo como nunca antes había podido hacerlo." También León XIII pudo comprender que si el demonio no lograba cumplir su propósito en el tiempo permitido, sufriría una derrota humillante. Vio a San Miguel Arcángel aparecer y lanzar a Satanás con sus legiones en el abismo del infierno.

Después de media hora, llamo al Secretario para la Congregación de Ritos. Le entrego una hoja de papel y le ordeno que la enviara a todos los obispos del mundo indicando que bajo mandato tenia que ser recitada después de cada misa, la oración que ahí el había escrito.

Oración:

"San Miguel Arcángel,defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén."




SANTA TERESA DE JESÚS nos dice en su Vida: "Una vez, estaba en un oratorio y se me apareció hacia el lado izquierdo el demonio de muy abominable figura, en especial le miré la boca, porque me habló y la tenía espantable. Parecía que le salía una gran llama del cuerpo. Yo tuve gran temor y me santigüé como pude y desapareció, pero tornó luego. Por dos veces me acaeció esto. Yo no sabía qué hacer; tenía allí agua bendita y la eché hacia aquella parte y nunca más tornó. Otra vez, estuvo cinco horas atormentándome con tan terribles dolores y desasosiego interior y exterior que no me parece se podía ya sufrir... Vi junto a mí un negrillo abominable, regañando como desesperado... Eran grandes los golpes que me daba sin poderme resistir en cuerpo, cabeza y brazos. No me atrevía a pedir agua bendita para que (las monjas) no tuvieran miedo y no supieran lo que era... Pero como no cesaba el tormento dije: si no se riesen, les pediría agua bendita. Me la trajeron y me la echaron a mí y no aprovechaba; la eché hacia donde él estaba y al punto, se fue y se me quitó el mal... Una noche pensé que me ahogaban y, en cuanto echaron agua bendita, vi ir mucha multitud de demonios como quien se va despeñando... Una vez, estando rezando se me puso (el diablo) sobre el libro para que no acabase la oración. Yo me santigüé y se fue. Tornando a comenzar, volvió. Creo que fueron tres veces que comencé y hasta que no eché agua bendita no pude acabar" (Vida 31).


SAN BENITO ABAD: el "antiguo enemigo", muy contrariado por la conversión de los paganos de la región, atraídos por la predicación del Santo, se presentaba a sus ojos para amenazarlo y atemorizar a los suyos: Pero el antiguo enemigo, no sufriendo estas cosas en silencio, se aparecía no ocultamente o en sueños, sino en clara visión a los ojos del padre, y con grandes gritos se quejaba de la violencia que tenía que padecer por su causa, tanto que hasta los hermanos oían sus voces, aunque no veían su imagen. Sin embargo, el venerable abad contaba a sus discípulos que el antiguo enemigo aparecía a sus ojos corporales horrible y encendido y que parecía amenazarle con su boca y con sus ojos llameantes. Y a la verdad, lo que decía lo oían todos, porque primero le llamaba por su nombre; y como el varón de Dios no le respondiese, prorrumpía en seguida en ultrajes contra él. Así, cuando gritaba, diciendo: "Benito, Benito", y veía que le daba la callada por respuesta, añadía al instante: "Maldito y no Bendito ¿qué tienes conmigo? ¿Porqué me persigues?. Estos ataques directos, estos combates encarnizados con el demonio, son una constante en la vida de San Benito. Leemos también que el demonio, en forma de una ave negra, le provoca terribles tentaciones al mismo Benito, y a otro monje lo distrae de la plegaria, llevándolo a vagar. A un hermano lo lleva a mostrarse soberbio, ganado por los malos pensamientos que el demonio le sugiere; significativamente, Benito, advirtiendo su turbación, le manda: Traza una cruz, hermano, sobre tu corazón. Inspira al presbítero Florencio que, celoso, hostigue a Benito y sus discípulos, y siempre buscó dificultar la vida del monasterio, tanto en lo material, como en lo espiritual, suscitando inconvenientes de todo tipo, como la muerte de un adolescente.Estos episodios, relatados por el Papa San Gregorio, muestran de qué manera San Benito combatía con el demonio, el cual lo atacaba constantemente, como adversario de toda obra buena.

SAN PABLO DE LA CRUZ (1694-1775) el diablo se le presentaba en forma de gigante horrible o de gato negro o de ave negra de aspecto terrorífico y deforme y no le dejaba dormir. Le quitaba las mantas, lo tiraba al suelo, subía a su cama, lo golpeaba... Le infundía en su corazón melancolía y tristeza y hasta deseos de tirarse por la ventana... Y él, para defenderse, rezaba, tomaba el crucifijo en sus manos, echaba agua bendita y se ponía al cuello el rosario. Siempre tenía agua bendita en su habitación.

SAN ANTONIO ABAD: ". El enemigo quería sugerirle pensamientos sucios, pero el los disipaba con sus oraciones; trataba de incitarlo al placer, pero Antonio, sintiendo vergüenza, ceñía su cuerpo con su fe, con sus oraciones y su ayuno. El perverso demonio entonces se atrevió a disfrazarse de mujer y hacerse pasar por ella en todas sus formas posibles durante la noche, sólo para engañar a Antonio. Pero él llenó sus pensamientos de Cristo, reflexionó sobre la nobleza del alma creada por El, y sobre la espiritualidad, y así apagó el carbón ardiente de la tentación. Y cuando de nuevo el enemigo le sugirió el encanto seductor del placer, Antonio, enfadado, con razón, y apesadumbrado, mantuvo sus propósitos con la amenaza del fuego y del tormento de los gusanos ( Js 16,21; Sir 7,19; Is 66,24; Mc 9,4. Sosteniendo esto en alto como escudo, pasó a través de todo sin ser doblegado. Toda esa experiencia hizo avergonzarse al enemigo. Finalmente, cambio su persona, por decirlo así. Tal como es en su corazón, así se le apreció: como un muchacho negro; y como inclinándose ante él, ya no lo acosó más con pensamientos -pues el impostor había sido echado fuera-, sino que usando voz humana dijo: "A muchos he engañado y a muchos he vencido; pero ahora que te he atacado a ti y a tus esfuerzos como lo hice con tantos otros, me he demostrado demasiado débil". ¿Quién eres tú que me hablas así?, preguntó Antonio. El otro se apresuró a replicar con voz gimiente: Soy el amante de la fornicación. Mi misión es acechar a la juventud y seducirla; me llaman el espíritu de la fornicación. ¡A cuantos no he engañado, que estaban decididos a cuidar de sus sentidos! ¡A cuántas personas castas no he seducido con mis lisonjas! Yo soy aquel por cuya causa el profeta reprocha a los caídos: Ustedes fueron engañados por el espíritu de la fornicación (Os 4,12). Sí, yo fui quien los hice caer. Yo soy el que tanto te molesté y que tan a menudo fui vencido por C,],LD". Antonio dio gracias al Señor y armándose de valor contra él, dijo: Entonces eres enteramente despreciable; eres negro en tu alma y tan débil como un niño. En adelante ya no me causas ninguna preocupación, porque el Señor esta conmigo y me auxilia, ver la derrota de mis adversarios (Sal 117,7). Oyendo esto, el hombre negro desapareció inmediatamente, inclinándose a tales palabras y temiendo acercarse al Santo."

Al CURA DE ARS tampoco le dejaba dormir muchas noches. Imitaba los gruñidos de los osos, de perros o de otros animales... le hacía oír golpes continuos de martillo, lo tiraba al suelo y le hacía otras cosas que le hacían sufrir. Muchas veces, lo insultaba y le gritaba "comepatatas" (porque las patatas eran su principal dieta diaria). Igualmente, con agua bendita y el crucifijo, se defendía de su enemigo, aunque a veces la lucha duraba horas. Cuando se refería al diablo lo llamaba "el garras" (le grappin).

A SAN BENITO COTOLENGO el demonio muchas veces le escondía los zapatos, la ropa y, después, los encontraba en los lugares más difíciles y extraños. Una vez, se le presentó vestido como un gran señor, tratando de convencerlo de que no construyera su Obra, y entraba y salía de su casa sin dejar rastro.

A SAN JUAN BOSCO también le hizo sufrir mucho. Lo despertaba por la noche, gritándole fuerte al oído, le tiraba sus papeles en los que escribía "Lecturas católicas", le quitaba las mantas de la cama y, en una ocasión, hasta le prendió fuego. A veces, sentía un peso enorme sobre sí que le impedía respirar y se le presentaba como un horrible monstruo. Él lo rechazaba con la señal de la cruz, el agua bendita y haciendo penitencia frecuentemente.

A SANTA GEMA GALGANI una noche se le presentó como un perro negro enorme. Otro día, en que desobedeció la orden de su confesor de no salir sola de casa, lo estuvo siguiendo por la calle bajo la figura de un hombre, que la asustó. Fue a buscar a su confesor para que la perdonara, fue al confesionario y, después de confesarse, se dio cuenta que el diablo había tomado la figura de su confesor. Y ella dice en su Diario: "Fue una jornada del demonio. El confesor era el diablo y estaba con la mitra puesta en la cabeza". Se dio cuenta, porque, cuando le decía sus pecados, a todo le decía que estaba bien y no le corregía nada. Otros días, no la dejaba dormir y le daba tantos golpes que no podía levantarse por la mañana, pero lo que más le hacía sufrir eran las tentaciones contra la pureza.En una ocasión (25-8-1900) se le presentó bajo la figura de su ángel custodio. Al principio no lo reconoció; pero, después, al sentir miedo e intranquilidad, reconoció que no era su ángel. Decía San Pablo que

"Satanás se disfraza también de ángel de luz" (2 Co 11,14).

Tenía que retirarse, pues Jesús había dicho a Gemma que el demonio sería quien diese la última mano a su virtud y..., estando él, el demonio no se hubiera atrevido a hacerle nada. Pero..., tan luego como el P. Germán se fue, no reconoció límites su bestialidad durante siete largos meses. Perturbaba su imaginación con horribles fantasmas con el fin de producirle estados de ansiedad, tristeza, amargura y temor, que la indujeran a la desesperación. Le decía muchas veces: "Ahí tienes lo que has conseguido con tus fatigas en el servicio de Dios"; y le presentaba tales figuras contra la pureza, que escribió al P. Germán: "Padre mío, pídale a Jesús que me cambie esta cruz por cualquier otra. Haga desde ahí los exorcismos para que este perverso se vaya, o mande a su ángel para que lo ahuyente". Viendo que con tentaciones no podía vencerla, empezó a maltratarla con los golpes más brutales y en forma de bestias feroces, que amenazaban despedazarla. Dirigiéndose entonces a María Santísima, le decía: "Madre mía; me encuentro bajo el poder del demonio que quiere arrancarme de las manos de Jesús. Ruéguele por mí. ¡Viva Jesús!". Jesús y María, complacidos al ver como luchaba, le enviaban a San Pablo de la Cruz o a San Gabriel para animarla. El mismo Jesús le dijo: "Hija mía; humíllate bajo mi mano poderosa y lucha, que tu lucha te conducirá a la victoria".


El SANTO PADRE PÍO (1887-1968), Primer sacerdote estigmatizado, capuchino italiano, tenía una guerra sin cuartel con el diablo, a quien llamaba "cosaco" o "Barbazul". Lo asaltaba con tentaciones de las más atroces, con ataques violentos, incluso físicamente, y con insidias de toda clase. En una carta, le escribía a su director el Padre Agustín: "La otra noche la pasé muy mal. Desde las diez de la noche hasta las cinco de la mañana, el diablo no hizo otra cosa que golpearme. Me ponía pensamientos de desesperación... Cuando se fue, sentía un frío intenso en todo mi cuerpo, que me hacía temblar de pies a cabeza... Desde hace varios días viene a visitarme con otros más, armados de bastones y barras de hierro. Quién sabe cuántas veces me ha tirado de la cama y me ha arrastrado por la habitación... A veces, permanezco así incapaz de moverme, pues me ha quitado hasta la camiseta y, cuando hace frío, me congelo... Cuántas enfermedades debería haber contagiado, si el dulcísimo Jesús no me hubiese ayudado". Había veces en que le tiraba las cosas de la habitación y le desordenaba todo, le decía palabras obscenas y esparcía un olor nauseabundo.

Éste es el testimonio del Padre Pío: "Un día, mientras yo estaba oyendo las confesiones, un hombre vino al confesionario dónde yo estaba. Él era alto, guapo, me vistió con algo de refinamiento y era amable y cortés. Comenzó a confesar sus pecados; los cuales, eran de cada tipo: contra Dios, contra el hombre y contra las morales. ¡Todos los pecados eran molestos! Yo estaba desorientado, por todos los pecados que él me dijo, yo respondí. Yo le traje la Palabra de Dios, el ejemplo de la Iglesia, las morales de los Santos, pero el penitente enigmático se opuso a mi palabras justificando, con habilidad extrema y cortesía, todo tipo de pecado. Él vació todas las acciones pecadoras y él intentó hacer normal, natural, y humanamente comprensible todas sus acciones pecadoras. Y esto no solamente para los pecados que eran repugnante contra Dios, Nuestra Señora, y los Santos, él fuè Rotundo sobre la argumentación, pero, que pecados morales tan sucios y ásperos. Las respuestas que él me dio con la delgadez experimentada y malicia me sorprendieron. Yo me pregunté: ¿quién es él? ¿De qué mundo viene él? Y yo intenté mirarlo bien, leer algo en su cara. Al mismo tiempo concentré mis oídos a cada palabra, para darle el juicio correcto que merecían. Pero de repente; a través de una luz vívida, radiante e interior yo reconocí claramente quién era él. Con autoridad divina yo le dije: diga……. "Viva Jesús por siempre" "Viva María eternamente" En cuanto yo pronuncié estos nombres dulces y poderosos, Satanás desapareció al instante en un goteo de fuego, mientras dejaba un hedor insoportable".

Ana Catalina Emmerick dice sobre el infierno que es "un país de infinitos tormentos, un mundo horrible y tenebroso".

Muchas veces, cuando ella iba al cementerio a orar por las almas, sentía quiénes estaban condenadas.

Dice: "Veía salir como un vaho negro que me estremecía de algunos sepulcros. En estos casos, la idea viva de la santísima justicia de Dios era para mí como un ángel que me libraba de lo que había de espantoso en tales sepulcros".


siemprejamas.tripod.com


MENSAJES DE MEDJUGORJE - 25 de Julio de 2015




Mensajes de Nuestra Señora Reina de la Paz en Medjugorje 

Al inicio Nuestra Señora regularmente da sus mensajes sólo a los videntes, y a través de ellos a todos los fieles. A partir del 1 de marzo de 1984, Nuestra Señora comienza a entregar regularmente sus mensajes todos los jueves a la comunidad de parroquial de Medjugorje, y a través de ella, al resto del mundo. Puesto que algunas cosas que el Señor había deseado se cumplieron, como lo afirmó Nuestra Señora , a partir del 25 de enero de 1987, Nuestra Señora da sus mensajes a todo el mundo los 25 de cada mes Esto aún continúa.


Mirjana Dragicevic-Soldo, Ivanka Ivankovic-Elez y Jakov Colo tuvieron apariciones diarias hasta 1982, 1985, y 1998 respectivamente. Desde entonces, la Virgen se les aparece una vez al año y les da un mensaje. Debido a que el trabajo sobre los archivos está aún en curso, no estamos en condiciones de publicar los mensajes otorgados antes de 1995.


(http://www.medjugorje.ws)


Mensaje 25 de julio de 2015 

“Queridos hijos! También hoy con alegría estoy con ustedes y los invito a todos, hijitos: oren, oren, oren para que comprendan el amor que tengo hacia ustedes. Mi amor es más fuerte que el mal por eso, hijitos, acérquense a Dios para que puedan sentir mi gozo en Dios. Sin Dios, hijitos, no tienen futuro, no tienen esperanza ni salvación, por eso dejen el mal y elijan el bien. Yo estoy con ustedes y con ustedes intercedo ante Dios por todas sus necesidades. Gracias por haber respondido a mi llamado. ”


CONFIDENCIAS DE JESÚS A UN SACERDOTE, Monseñor Ottavio Michelini

La Flor Mas Bella


¿Cuál es la flor más bella del Paraíso y de la tierra?
¿Cuál es, hijo mio, la obra más bella de la Creación?
¿Cuál es, hijo mpio, lo que mayormente es querido a la  Trinidad Divina?
Es el Corazón Inmaculado de Mi Madre y vuestra Madre, objeto del amor eterno de Dios, Uno y Trino.

Pues bien, de lo que le es más querido a su Corazon, Dios ha querido hacer don a vosotros.  Flor estupenda y fragante, tiene en sí los perfumes de todas las virtudes, flor que no tiene competencia ni en el Cielo ni en la tierra, tanto se separa por su belleza de los Ángeles y de todas las criaturas de la tierra.

Dios la ha mirado a Ella desde siempre, Dios la ha amado y la ha hecho objeto de sus complacencias desde siempre; Dios la ha querido junto a él para la realización de su infinito proyecto de amor.  La ha hecho Corredentora, Madre, Reina, la ha hecho poderosa.  Ante Ella se someten las jerarquías angélicas y las generaciones humanas la llaman Bienaventurada.

Dios  ha amado a los hombres hasta el punto de dar por ellos a su Hijo y después del Hijo, la Madre. Pero los hombres no siempre han demostrado y demuestran haber entendido el don de Dios.

Flor hecha de candor inmaculado, de pureza, de amor, de generosidad. Flor única en el Cielo y en la tierra, nunca habrá otra igual.  Ella es la verdadera obra maestra de Dios, comparada con la cual todo está descolorido y todo es poco.

Pues bien, esta Madre tiene una capacidad de amor que no tiene límites.  Los que no admiten esto, porque dicen que no creen en las numerosas intervenciones de Mi Madre en favor de la Humanidad peregrinante en la tierra, no saben lo que es el amor; su corazón es árido, su mente está oscurecida hasta el punto de no ver.


No conocéis el Amor


Ya te dije que fe, esperanza y amor no pueden estar nunca separadas; son (un poco como las Personas de la Santísima Trinidad) distintas pero unidas por ser una en tres.  ¿Cómo podría ser de otra manera?  Son virtudes sobrenaturales participadas al alma de todo cristiano por Dios mismo, por lo que el cristiano se hace hijo de Dios, partícipe de Su naturaleza y por tanto semejante a Dios.

Pobres hijos Mios, pobres sacedotes qué mísera vida es la vuestra ¡no conocéis el amor! Qué triste vida es la vuestra;  ¡no conecéis la causa motriz de la alegría, de la esperanza! No conocéis la fuerza que hace vencer las pruebas y las dificultades; ¡qué corrupta naturaleza es la vuestra!

Mundo y Demonio ponen continuamente obstáculos en vuestro camino; por eso estáis frecuentemente por los suelos.  ¿Porque donde no hay amor hay resentimiento que degenera, aún en ministros mios, no pocas veces en odio.

No hijos, no hay zonas neutrales o se está en el área del amor infinito de Dios o se está en el área del enemigo de Dios y del hombre, es decir de Satanás.

Por lo tanto, no creer o incluso sólo dudar de las numerosas intrevenciones mías y de mi Madre en favor de la Humanidad (intervenciones siempre realizadas según la necesidad de los tiempos) es como negar la esencia de Dios que es amor, y la realidad de la Flor más bella de la tierra y del cielo, que es el Corazón Inmaculado de mi Madre.

El amor tiende neceariamente al objeto amado, el amor se vuelca sobre el objeto amado. No entender esto es no entender la naturaleza del amor.

Ya he lamentado el comportamiento de la Jerarquía sobre este punto al que no se le ha dado la necesaria importancia.  No se ha indagado suficiente ni objetivamente.  Los juicios dados por muchos Obispos han estado condicionados por miedos, por temores personales, el miedo a comprometerse etc.. No se ha buscado la verdad, sólo la verdad, despojándola de todo elemento extraño. Siempre el terrible yo aflora en todas las acciones, el miedo a la responsabilidad; en fin, ellos mismos primero, los intereses de Dios y de las almas después...

¡Cuánto tiempo perdido, cuántas almas obstaculizadas, cuántas condenas injustas!  ¡De cuánto bien han sido privadas tantas almas!  Es tremenda la responsabilidad de los que tiene autoridad de indagar, de juzgar con verdad y justicia y no con cobardía e injusticia. Con mentira se comportan cuando anteponen su propia persona a los verdaderos intereses de Dios. Con injusticia se causa daño a las almas con injustas condenas.


IDENTIDAD SACERDOTAL - MANUEL FARIÑAS BERNAL


Sufrió un infarto de dolor al enviudar, pero así vio claro que debía cumplir su sueño: ser sacerdote.


Foto abc.com.py

Manuel Fariña fue seminarista y es amigo de Francisco


El 30 de mayo, el obispo de Misiones (Argentina), Mario Melanio Medina, ordenó sacerdote a un viudo paraguayo de 72 años, Manuel Fariña Bernal, quien tras 45 años de matrimonio decidió entregar su vida a Cristo respondiendo a un antiguo llamado que Dios le hizo durante su juventud. La ceremonia tuvo lugar en la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, ubicada en la localidad de Caballito (Capital Federal).

Manuel Fariña nació en Caacupé el 17 de junio de 1942. Luego de asistir a una campaña vocacional en los años sesenta decidió ser sacerdote e ingresó al seminario de Asunción.

Mientras proseguía con sus estudios, su padre se exilió a Argentina. Eran los tiempos del régimen del general Alfredo Stroessner, y aunque inicialmente Manuel se quedó en Asunción con su madre y sus tres hermanos, luego se fueron también: “Vimos que la situación en Paraguay se hacía más difícil. Entonces decidimos huir a Argentina junto a mi padre para vivir como una familia”, declaró a ACI Prensa.

Se instalaron en Corrientes, provincia argentina cerca de la frontera paraguaya, y él retomó sus estudios de humanidades en el seminario de la zona. Después se trasladó alseminario de Paraná, donde permaneció un año. En 1966, después de un intenso discernimiento vocacional, dejó los estudios sacerdotales y se mudó a Buenos Aires.


Intensa militancia cristiana

En la capital federal se inscribió en la facultad de Teología de Villa Devoto: “Seguí completando mis estudios teológicos porque me apasionaba el tema”, contó.

Forjó amistad con los trabajadores inmigrantes paraguayos y fue militante de la Juventud Obrera Cristiana (JOC). 

Tenían como ideal defender a las organizaciones de inmigrantes y fomentar entre ellos la unidad religiosa y la identidad cultural: “Nosotros, como paraguayos, formamos parte de la Comisión Pastoral Migratoria de Argentina. Ahora es la Fundación o Misión Católica Argentina de Migración, que trabaja con todos los migrantes de todos los países. Ahí trabajé treinta años, fue toda una vida de militancia. Nuestro proyecto en el EPPA (Equipo Pastoral Paraguayo en la Argentina) era unir a los compatriotas a partir de los valores religiosos, culturales, sociales, mantener nuestra identidad y animar a las organizaciones civiles paraguayas. Todos soñábamos con volver a nuestra patria”, explicó.


Una familia feliz

En los años 70, mientras estudiaba y trabajaba, conoció a Juanita Romero García, una compatriota paraguaya: “La conocí en el círculo de amistades migrantes. Ella trabajaba como empleada doméstica y estudiaba acá, según las posibilidades de la época. En nuestro matrimonio éramos una sola persona. Mi señora era una persona de fe grande, auténtica y ejemplar. Era muy sencilla, piadosa, humilde y natural. La querían mucho en nuestro barrio, regalaba rosarios, le gustaba cuidar las plantas y era muy sabia”, recordó.

Posteriormente, a Juanita le diagnosticaron un cáncer y experimentó largos sufrimientos. Sin embargo, “ella lo llevaba con una sonrisa”. Juanita falleció el 19 de setiembre en el año 2013. Su muerte impactó mucho a la familia, a su única hija y a sus dos nietos.

“Cuando mi esposa falleció, el dolor me provocó un infarto. Al recuperarme decidí entregar mi vida a Jesucristo. Así como ella fue llamada para ir a la casa del Padre, yo sentí un llamado para dedicar mi vida al servicio de Cristo", explica: "En ese momento escuchaba la frase: Ven y sígueme. Jesús me mostró que Él era el verdadero camino, la verdad y la verdadera vida. Su amor era grande, era el fundamento de toda existencia. Esa certeza me motivó a seguirlo”.

El P. Fariña pidió permiso para retomar sus estudios de sacerdote a su hija, que estaba en medio de un tratamiento de esclerosis múltiple. Ella aceptó.


Amigo del obispo Bergoglio

Durante su labor apostólica en el EPA, el padre Fariña entabló amistad con varios obispos de Buenos Aires y estas relaciones, junto con su reconocida trayectoria pastoral, ayudaron a que se aprobase su ordenación.

Es amigo del hoy Papa Francisco: “Trabajé con Bergoglio tres años, cuando él era obispo auxiliar en Buenos Aires, en la pastoral migratoria. Somos buenos amigos”.


En fecha señalada

El día de la ordenación, 30 de mayor, era el cumpleaños de su esposa. Y en la iglesia de la Virgen de los Milagros de Caacupé donde recibió el sacramento están las cenizas de Juanita.

“Fue muy emotivo", recuerda, "porque hubo mucha gente que nos conoció como matrimonio. Todos lloramos. Pero supe que todas estas coincidencias tienen una fuerte trascendencia. Es como la reafirmación de mi vocación. Y pide "hacer un análisis sobre lo podemos hacer en nuestra vida aquí en la tierra, sobre la importancia de la fe y nuestras devociones”.

A su ordenación asistieron cinco obispos, diez sacerdotes y miembros de varias organizaciones políticas, sociales y culturales. Entre los asistentes estuvieron Adolfo Pérez Esquivel, el activista argentino ganador en 1980 del Premio Nobel de la Paz, yCarlos Custer, ex embajador argentino en el Vaticano.

Al día siguiente de su ordenación, el padre Fariña celebró su primera misa, a la espera de trasladarse a su nuevo detino en la diócesis de San Juan Bautista de las Misiones, en Paraguay: “¡Tantas cosas han pasado, que todavía las sigo asimilando! La ordenación fue una alegría en medio del dolor por la muerte mi esposa”, para quien va su permanente recuerdo.



religionenlibertad.com / 
Aciprensa

ORACIONES POR LOS SACERDOTES Y POR LAS VOCACIONES SACERDOTALES




ORACIÓN POR LOS SACERDOTES

OH Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra
la obra divina de salvar a las almas
protege a tus sacerdotes (especialmente a: ……..……)
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.

Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS,
que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO,
y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.
Haz que se preserven puros sus Corazones,
marcados con el sello sublime del SACERDOCIO,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.

Bendice Sus trabajos y fatigas,
y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo. Amén



ORACIÓN POR LAS
VOCACIONES SACERDOTALES Y RELIGIOSAS


Oh Dios Todopoderoso y Eterno
en tu inagotable amor has provisto
ministros para tu Iglesia.


Concédenos en nuestros días
excelentes y adecuados sacerdotes
para que sirvan y santifiquen a tu pueblo.


Inspira una respuesta generosa y valiente
en los corazones de tu pueblo,
para así aumentar el número de
ordenaciones sacerdotales.


Confirma y sostén a aquellos
que se han comprometido
a llevar a cabo la obra de Cristo,
el Buen Pastor,
predicando el Evangelio y uniendo
a tu Santo pueblo
en uno solo en Cristo.


Esto te lo pedimos en el nombre
de Cristo nuestro Señor.
Amén.


¿LISTOS PARA LA MUERTE?




Por Pablo Francisco Maurino


La muerte no es una posibilidad ni una opción; es una realidad ineludible.

Si estas 2 frases no cambian la vida del lector, dudo que otra cosa pueda hacerlo. Sería preferible que desistiera de la lectura del presente artículo, pues nada de lo que sigue tiene tanta trascendencia ni tanta contundencia.

El ser humano pertenece a la única especie que se ha percatado de tener un alma inmortal, y es también el único que sabe que hay otra vida tras la muerte.

Por eso, entre todas las metas, emerge la imperiosa necesidad de prepararse para la muerte propia y la de los seres queridos.

Sin embargo, el ser humano moderno se prepara más para el futuro inmediato: se matricula a los hijos en los jardines infantiles para que puedan acceder al colegio, se inscriben en un colegio con el fin de que puedan asistir a la universidad o emplearse, y estudian una carrera para ser profesionales con altos ingresos; a veces continua la cosa con los posgrados, maestrías y doctorados y, cuando ya están listos para la vida…, ya están viejos.

También las mujeres y hombres de hoy están siendo inducidos a tener seguros para todo: seguro médico, seguro de accidentes, seguro para proteger el carro o la casa de un robo, seguro de estudios, seguro de incendio, seguro de terremoto, en fin, seguro para todo. Y nada de eso es seguro: no es seguro que nos enfermemos, que tengamos un accidente, que nos estrellemos en nuestro carro o que nos roben… Es más: vale la pena que nos preguntemos ¿qué sucedería cuando un terremoto destruya toda la ciudad, incluyendo las oficinas de la empresa de seguros? ¿a quién le cobraríamos el seguro? Como se ve, los seguros son muy inseguros. Pero la muerte no.

Nos estamos preparando para lo que pueda pasar, para lo eventual. Pero la preparación para lo que sabemos con certeza que sí va a ocurrir —la muerte y lo que venga después de la muerte— la hemos dejado en el olvido, porque creemos que la muerte es una posibilidad o una opción, no una realidad ineludible.

Y, ¿cómo prepararnos?

Para hacerlo, es necesario repasar la historia del universo y, dentro de ella, la Revelación. Dios le revela al hombre un mensaje que se escribió desde el año 1250 A de C hasta el año 100 de nuestra era.

En la Biblia y en la Tradición de la Iglesia está consignado todo lo que el hombre debe hacer para salvarse, es decir, para que, luego de la muerte, llegue a la felicidad inmutable e imperecedera del Cielo, junto a Dios, único que puede llenar las ansias de felicidad que bullen en su interior.

Durante toda la historia del cristianismo, la Iglesia, fundada por el mismo Jesús, ha desarrollado estudios de teología (ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones), que están ahora resumidos en el Catecismo de la Iglesia Católica. Sabemos que en esos estudios ha sido guiada por la acción continua y eficaz del Espíritu Santo:

“Y cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. Él no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir.” (Jn 16,13)

Pues bien, ese Espíritu prometido por Jesucristo es el que ha dejado claro que la Fe de un cristiano no puede ser afectiva sino efectiva:

Es impresionante ver a tantos cristianos «comprometidos» que hablan de la felicidad que les causó acercarse a Dios, y de la imperiosa necesidad de alabar al Señor. Y la mayoría lo hacen: sus «Glorias», «Bendiciones» y «Alabanzas» llenan su día.

Pero también son muchos los que se quedan pasmados cuando se les pregunta si están viviendo bien los mandamientos del cristiano. Veamos un pasaje del Evangelio:

Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para conseguir la vida eterna?» Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.»” (Mt 19, 16-17)

Como se ve, en palabras del mismo Jesús, cumplir los mandamientos consigue para cada uno la vida eterna, la salvación.

“No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo.” (Mt 7,21)


FUENTE: servicocatholicohispano.wordpress.com


EL HOMBRE DEBERÍA TEMBLAR

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San Francisco de Asís